DE ESCUELA ORDINARIA A ESCUELA EFICAZ ¿UN CAMINO TRANSITABLE?

SANDRA C.

OCTUBRE 2009 ZARAGOZA
vinka_ai@yahoo.com

H. PUEBLA DE

INDICE

1. INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………4

2. PROFESORES EFICIENTES..………………………………………………….6

3. DIRECTORES EFICIENTES……………..…………………………………….10

4. ESCUELAS EFICIENTES………………………..……………………………..14

5. EL MODELO EMPRESARIAL APLICADO A LA ESCUELA…………….

….17

6. CONCLUSIONES………………………………………………………………..1

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7. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………..1 9

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PALABRAS CLAVE: escuelas profesores directores KEYWORDS: schools teachers principal leadership efficient succes liderazgo eficiente éxito

Analizar

las

escuelas

eficaces

y

determinar

sus

características,

constituye el primer paso para poder emular sus logros. La idea de que cualquier escuela puede ser eficaz, se generaliza cada vez más. En el presente documento se revisa el papel de tres elementos fundamentales –profesor, director y escuela– en el proceso educativo. Analyze and establish the efficient school’s attributes, it’s the first step to follow its achievements. The idea that any school can be efficient, it’s more and more accepted. This text reviews the function of three fundamental items – teacher, principal and school– in the educational process.

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INTRODUCCIÓN
El presente trabajo busca identificar cuáles son las características de las escuelas eficaces, cuáles son los elementos comunes a todas ellas y que es lo que puede ser utilizado para convertir a una escuela de pobre rendimiento en una escuela capaz de satisfacer las necesidades de los alumnos, las expectativas de los padres y las exigencias de la sociedad. ¿Por qué escribir sobre escuelas eficaces? ¿Existen las escuelas eficaces? ¿Depende de la escuela el éxito o fracaso del rendimiento escolar? Las escuelas eficaces que han sufrido severas críticas, críticas que van en el sentido de que no es posible recrear una escuela eficaz, pues las circunstancias de la existencia de una escuela son únicas. No existen dos comunidades iguales, ni equipo de profesores iguales, los alumnos cambian no solo de región en región, sino de generación en generación. Todo ello nos lleva a cuestionarnos si lo que conocemos como escuelas

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eficaces no constituyen un caso único e irrepetible, siendo así imposible de ser imitado. Se ha criticado en especial el hecho de que gran parte de las investigaciones, no han llevado un grupo de control que permita corroborar las conclusiones a las que se han llegado. Incluso se dice que muchas de las escuelas eficaces son eficaces solo en determinado momento y para determinados grupos, ¡una escuela podría ser eficaz para solo un porcentaje de los alumnos! A pesar de todo ello, la posibilidad de generar escuelas eficaces resulta tan atractiva por todo lo que implica que vale la pena como primer paso informarse de lo que son, de cómo son y como lograron llegar ser. A partir de ello podría pensarse en seleccionar los elementos que han probado tener una gran utilidad en la consecución de los objetivos. Desde mi perspectiva estudiar a las escuelas eficaces resulta muy atractivo en razón de la situación particular del centro de trabajo en el que laboro. Me desempeño como maestra en un bachillerato general en la región de Izúcar de Matamoros. La calidad en esta escuela y la eficiencia es definitivamente un grave problema al que espero poder proponer alternativas de solución. El gran problema con el que me enfrento cada día, más allá de la falta de infraestructura las condiciones socioeconómicas de la comunidad y las características del curriculum, es la apatía de mis compañeros en el centro de trabajo: maestros y director. No puedo hablar de un trabajo de equipo, no existe un equipo, la práctica docente es altamente individualista, el director se ocupa de asuntos que no se relacionan
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directamente

con

la

mejora

del

rendimiento

de

los

alumnos.

Desafortunadamente no existe una preocupación por mejorar los métodos de enseñanza o la calidad de la educación que se imparte. Pareciera que nadie se interesa por las necesidades de los alumnos, por darle los elementos que les permitan tener un mejor desempeño tanto en la escuela como en la vida diaria. Así, para mi exponer las medidas que se ofrecen en base a las prácticas de las escuelas de éxito representan una posibilidad para poder cambiar las cosas en mi centro de trabajo y de ayudar a mis alumnos. El trabajo se divide en cuatro secciones, dedicadas cada una de ellas a los elementos más importantes presentados en los estudios. Empieza por analizar las características del profesor eficiente, se realiza parcialmente una comparación entre éstos y los profesores poco eficientes; continua con el importante papel del director y su liderazgo; después abordamos la escuela eficaz como tal, enumerando los rasgos sobresalientes y terminamos con las consideraciones de sobre el modelo empresarial y su aplicación a la escuela.

PROFESORES EFICIENTES El rol del profesor en las escuelas eficaces es uno de los ejes centrales, de él dependen muchos de los procesos necesarios para un mejor rendimiento. Si bien no existe evidencia de una relación significativa entre el desempeño del profesor y el rendimiento de los alumnos, si marca una pequeña diferencia que aunada a otras variables, pueden conllevar a
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una mejora evidente de los resultados escolares DAVIS y THOMAS (1999). Como docente resulta de vital importancia estar consciente de dicha situación; de no ser así en lugar de facilitar, de propiciar las oportunidades de aprendizaje se puede actuar en detrimento de las mismas. Aún cuando el rendimiento del alumno no depende solo de la actuación del maestro, éste último debe de ser capaz de manejar las variables que si están en sus manos y que como veremos definitivamente ejercen un efecto positivo o negativo en el aprendizaje del estudiante. Para empezar, el tiempo dedicado al aprendizaje académico es el factor que más peso tiene en el rendimiento del alumno. De acuerdo con Berliner (BERLINER 1984, en DAVIS y THOMAS 1999) el tiempo de aprendizaje académico se define como “el tiempo ocupado en materiales o actividades relacionados con el sistema de medición de resultados que se emplea, durante el cual un alumno experimenta un alto índice de éxito”. El tiempo programado, las oportunidades de aprendizaje y la cobertura de contenidos son tres factores que afectan directamente a la adquisición de las habilidades básicas. Incrementar el tiempo de estos factores es directamente proporcional a un mejor aprendizaje. Así, los profesores que organizan mejor su tiempo, brindan numerosas oportunidades de aprendizaje y abarcan una mayor cantidad de contenidos obtienen índices más altos de rendimiento que los profesores que no lo hacen (STALLINGS 1986, en DAVIS y THOMAS 1999). Además se ha llegado a la conclusión de que solo las actividades enfocadas al desarrollo de las habilidades básicas reflejan mejores resultados, las actividades no académicas (danza, deportes, espectáculos) no generan ningún incremento.
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Desafortunadamente, en gran parte de las escuelas de nuestro país, en especial las del medio rural, las actividades extraescolares constituyen uno de los ejes más importantes alrededor de los cuales gira la organización. El compromiso que se tiene con la comunidad obliga a las escuelas a participar en los eventos sociales de las mismas con “números” –bailes, poesías, obras de teatro, fonomímicas–; lo que implica grandes pérdidas de tiempo por los ensayos y preparaciones previas. Stallings indica una serie de acciones concretas que potencializan el buen uso del tiempo, por ejemplo el dirigirse a toda una clase en lugar de explicaciones individuales, utilizar el modelo de preguntas, respuestas y retroalimentación, evitar las interrupciones, la organización personal en el tiempo de clases y las actividades individuales muy largas o las que propiciaran el desperdicio de tiempo. De esta forma, un profesor eficiente debe ser capaz de administrar apropiadamente el uso del tiempo. Otra característica de los profesores eficientes es el ritmo activo de su clase, con esto aseguran que se mantenga el interés de los alumnos y una mayor cobertura de los contenidos, lo cual incide en un mayor rendimiento (DAVIS y THOMAS, 1999). A pesar de ser un rasgo al que con frecuencia se pasa por alto, es cierto que del dinamismo del profesor depende en gran medida la respuesta que se obtiene de los estudiantes. Es común ver a grupos completos sumidos en el estupor tras media hora de dictado del profesor, incluso algunos llegan a dormir por completo. Para mantener un buen ritmo la planeación cuidadosa de clase puede ser un gran apoyo. Por otra parte, las expectativas que los profesores tienen de sus alumnos influyen a éstos positiva o negativamente. El profesor con sus
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expectativas genera dos efectos: el primero se refiere a la forma de dirigirse y enseñar a los alumnos; autoconcepto del alumno. En este punto es necesario ser extremadamente cuidadoso, pues se puede caer con facilidad en la discriminación de los estudiantes por muchas causas (efecto halo, raza, condición socio económica, peso, edad, sexo, inteligencia). Al segregar a una parte del estudiantado por cualquier razón se está limitando sus oportunidades de aprendizaje. Esto resulta en última instancia incluso una falta a la ética del profesor. No es posible exigirle al maestro que guste de todos, pero si que sea lo más justo e imparcial posible a pesar de la afinidad o antipatía que sienta. Un profesor eficiente es capaz de llevar una buena organización y estructuración del aprendizaje, entre otros incluye llevar organizadores previos, revisiones diarias semanales y mensuales. La claridad es también un elemento que permite un aprendizaje más eficiente, para ello es necesario abordar los puntos clave, contar con una buena estructuración secuenciación y revisión DAVIS y THOMAS (1999). Para conseguir la claridad en las explicaciones me parece que no queda más camino que la práctica constante y consciente del trabajo desarrollado en las aulas día con día. De utilidad también creo que sería la observación del desempeño docente por parte de sus compañeros de trabajo. Recientemente en mi centro de trabajo el supervisor escolar realizó observaciones y evaluaciones del personal; la mayoría de mis compañeros se sintieron invadidos e incluso agredidos. Si bien cuesta un poco acostumbrarse a ser observados, creo que esta práctica nos lleva a ser más cuidadosos con la metodología que utilizamos. Quizá una figura de autoridad como el director o el supervisor intimiden a muchos docentes, por ello sustituir al observador por otro profesor permitiría un
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el segundo es el impacto sobre el

desarrollo más natural de la clase. Con estos e lograría una visión mucho más clara de los fallos y aciertos que lleva a cabo el profesor observado. Ahora bien, el seleccionar el nivel de dificultad apropiado para los ejercicios requiere de mucha habilidad para satisfacer las necesidades tanto de los alumnos adelantados como de los que presentan problemas para lograr dominar los contenidos. Personalmente encuentro este punto especialmente difícil de resolver, pues al dividir el grupo entre adelantados y retrasados, crea una brecha entre ambos cada vez más insalvable. Si se opta por seguir un solo ritmo, los más lentos están siempre rezagados, siempre con dudas y se quejan de la velocidad con que son abordados los temas; mientras que los más capaces se aburren con la lentitud con que se desarrollan los mismos. Controlar y evaluar permite a los profesores eficiente situarse con respecto hasta qué punto se ha logrado cumplir los objetivos y la eficacia de la metodología utilizada DAVIS y THOMAS (1999). No se trata pues de continuar concibiendo al examen como un medio de represión, de venganza o un elemento que los alumnos deben temer. Sin embargo, los alumnos presentan mucha resistencia a cambiar su visión sobre la evaluación. Al pedir que se auto evalúen o que evalúen a sus compañeros siguen asignando notas muy por encima del nivel real de conocimientos. A pesar de las explicaciones sobre la función de la evaluación, continúan viendo a las notas como fines en sí. Otras de las habilidades presentadas por los profesores eficientes incluyen su capacidad de crear un buen clima de la clase, prácticas de retroalimentación y refuerzo, la automejora y el desarrollo profesional. Ciertamente me parece fundamental que el docente se siga preparando a lo largo de su vida profesional, creo que en este sentido los maestros deben ser como los médicos, todo el tiempo deben esta actualizándose,
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adquiriendo nuevas habilidades didácticas y pedagógicas que mejoren su enseñanza. Además una revisión constante al contenido de sus materias es también de gran ayuda y repercute positivamente en el aula, todo ello le da mayor seguridad y autoconfianza al docente al tener la sensación de que domina la materia.

DIRECTORES EFICIENTES
En contraste con años pasados en la actualidad existen numerosas investigaciones sobre el papel del director en las escuelas eficaces. Las cualidades que presentan en general los directores eficientes son: poseer una visión clara de la escuela que desean y la realización de actividades encaminadas a hacer posible dicha visión. Expectativas elevadas del profesorado y de los alumnos. Observación del desempeño profesional de los maestros en el aula y la posterior retroalimentación en base a esas observaciones. Un uso eficaz del tiempo. Uso creativo de los recursos materiales y humanos. Llevar un seguimiento cuidadoso de la evaluación. Por el contrario los directores no eficientes definen su función como: gestores del centro de trabajo, responsables de la documentación, jefes de disciplina. La enseñanza la dejan recaer en los profesores. En general dedican poco tiempo a los temas curriculares o instruccionales. Muchos de ellos han asumido la dirección sin preparación DAVIS y THOMAS (1999).
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El director posee un papel crucial en la creación de una escuela eficaz, en la que todos se involucran en el aprendizaje y rendimiento, con grandes expectativas por una mejora educativa constante. En efecto, es innegable la existencia de dos tipos de directores, los comprometidos con su trabajo, y los que solo se preocupan por que la escuela no sucumba bajo el peso de los cotidianos. Por otra parte el trabajo del director consiste en una serie de actividades “variadas en inconexas” (MARTIN y WILLOWER, 1981 EN DAVIS y THOMAS ,1999). Es básicamente la resolución de problemas que se suceden durante toda la jornada que tienen poca relación con la enseñanza y el aprendizaje. En mi centro de trabajo, el director delega por completo la responsabilidad de la enseñanza en nosotros los maestros. Esto me parece bien en el sentido de que me permite tener la libertad de elegir qué y cómo enseñar, no obstante es cierto que al no tener un control externo, es difícil saber hasta qué punto estoy cumpliendo los objetivos, es difícil no naufragar si no se tiene un rumbo fijo. En el bachillerato en el que laboro no hay secretaria o intendente, entiendo que las tareas del director se multiplican, pero me parece alarmante el hecho de que no se lleva el control por ejemplo de los alumnos reprobados, aplico exámenes de regularización y nunca me solicitan los resultados, si no los entrego no pasa nada, nunca me los exigen. Las planeaciones que llevamos nunca se revisan, para mí esto es un problema grave, pues trabajo como maestra desde hace solo un año, y no tengo un idea clara de cómo realizarlas, no tengo parámetros que me permitan valorar si son eficaces o no. En todo ello, veo la falta de liderazgo del director. numerosos problemas

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MORRIS, CROWSON, HURWITZ Y PORTER – GEHRIE (1982) en DAVIS y THOMAS (1999) realizaron un intento de clasificar la actividades de los directores en: Tareas de control y seguridad de actividades escolares; tareas de representante de la escuela; tareas de distribución de la información entre el personal; tareas de resolución de conflictos, tareas de provisión de recursos. BLUMBERG (1982) en DAVIS y THOMAS (1999) propuso una metáfora del trabajo de un director con el de un artesano. Estamos pues ante un trabajo y complicado, que exige mucha de responsabilidad, energía habilidades sociales, verbales,

comunicación. En cierto modo del director depende la calidad de la institución que dirige. Los directores de escuelas eficaces se guían con el liderazgo de la instrucción, DEBEVOISE (1984) en DAVIS y THOMAS (1999) lo define como “aquellas acciones que asume un director, o que delega en otros, tendentes a impulsar el avance en el aprendizaje del alumno”; es decir implementando acciones que desarrollan un ambiente de trabajo productivo y satisfactorio para los profesores y favorece el aprendizaje de los alumnos. Ahora bien, en este punto el autor se plantea la aparente incompatibilidad de este rol de líder del director con el papel de mayor autonomía que se busca tenga el maestro. Sin embargo si se considera al maestro como un experto en su materia y al director como un gestor de expertos sus roles lejos de chocar, se complementan. Los directores tienen una responsabilidad aún mayor que la de los maestros, pues no solo se deben ocupar de la parte académica sino también de la administrativa. Una estrecha vigilancia por parte del director, puede resultar molesta cierto, pero también es el detonante

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que exige a cada maestro elevar la calidad de su enseñanza, de hace un esfuerzo consciente día con día por hacer su trabajo lo mejor posible. La visión del director eficiente permite determinar metas y objetivos, valores y otras acciones orientadas a mejorar la instrucción. Esta visión cuando se tiene se transmite al resto del personal. Y si bien es cierto que muchos directores eficientes la poseen espontáneamente, también lo es el que puede aprenderse a través de lecturas sobre escuelas eficaces o la visita a las mismas. Me gustaría mucho que mi escuela entrara a algún programa en el que se incluyeran visitas a instituciones exitosas; esto nos permitiría no solo utilizar las estrategias implementadas por ellas, sino creo que ejercería una fuerte motivación por mejorar las cosas en nuestro propio centro de trabajo. Los directores eficientes contribuyen a crear un clima escolar académico que incluye un sentimiento de pertenencia, altas expectativas del rendimiento del profesorado y el alumnado por quienes muestran una genuina preocupación. Existen muy diversas medidas que los directores pueden aplicar para mejorar el clima académico, entre ellas: concientizar de la importancia de mejorar la escuela e involucrar a todos los que intervienen en ella; implementar estrategias de mejoras específicas en la escuela; motivar e incentivar a maestros y alumnos; controlar y evaluar el proceso académico; controlar y evaluar la práctica de los profesores; observar la enseñanza y trabajar la retroalimentación; favorecer el buen uso del tiempo; observar que se lleven clases planeadas DAVIS y THOMAS (1999). Los directores pueden aprender a ser líderes de la institución participando en programas de formación. El clima escolar es un elemento que puede ser muy útil si se sabe aprovechar, como se puede observar existen mucha medidas que pueden tomarse para mejorar al mismo.
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En los diversos estudios realizados son casi siempre las mismas características las que presentan los directores eficientes: tener una visión clara de la escuela que determina a los objetivos, a las elevadas expectativas del personal y alumnado; y llevar el control y la evaluación del progreso DAVIS y THOMAS (1999). Por lo tanto, un director que no posee una visión, no tiene posibilidades de implementar mejoras de ningún tipo, los directores que se muestran autocomplacidos con la escuela que se tiene impiden el crecimiento de la misma. Los directores eficientes pueden ser clasificados en cuatro modelos según de PETERSON: Patrón, y Seleccionador Apagafuegos. de Estos problemas, modelos Entre Encargado mantenimiento

representan el estilo de liderazgo, las habilidades para la resolución de problemas, habilidades sociales y competencias profesionales. ellos solo el modelo “Patrón” resulta ser verdaderamente eficiente. Así, aún entre los directores considerados como eficientes existen diferencias importantes que repercuten el éxito alcanzado por la institución, no obstante el hecho de tener un líder aún si es deficiente representa una clase ventaja en relación a las escuelas que no lo tienen ARCHILLES (1987) en DAVIS y THOMAS (1999) propuso un plan de tres años para lograr mejoras en una institución. Éste autor abordaba la problemática del liderazgos en la instrucción tomando como guía a las preguntas ¿por qué?, ¿qué?, ¿cómo? ¿Por qué es necesaria una escuela mejor?, ¿qué se necesita para mejorar las escuelas? y ¿cómo administrar las escuelas para obtener mejores resultados? Valdría realmente la pena implementar el modelo de Archilles en las escuelas de bajo éxito pues se trata de un plan de solo tres años y de funcionar bien los beneficios serían muy grandes. Aún cuando implica un

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gran esfuerzo por cambiar por parte de todos debería promocionarse su utilización. Finalmente, la teoría del liderazgo de la instrucción deja aún muchos cabos sueltos, pues no existe un modelo de liderazgo. Con todo, los expertos coinciden en que las escuelas pueden mejorarse y en que los directores desempeñan un papel esencial en esta mejora.

LAS ESCUELAS EFICACES
Las escuelas eficaces incluyen a directores eficientes y profesores eficientes. Para su estudio se parte de tres premisas: a) que se puede identificar a las escuelas eficaces, b) que poseen características repetitivas a susceptibles de ser manejadas por los educadores y c) que dichas características pueden servir para mejorar a las escuelas con un pobre desempeño. DAVIS y THOMAS (1999). Es necesario evaluar con mucho cuidado los resultados de las investigaciones realizadas, pues las condiciones socioculturales y niveles de escolaridad diferentes impiden la generalización sobre las conclusiones llegadas en determinados estudios. Aún se discute si es posible crear escuelas eficaces, y el efecto de las mismas en los resultados de rendimiento escolar. Se maneja que solo el 4,5% de diferencia en el rendimiento escolar se debe a la influencia de la escuela DAVIS y THOMAS (1999). Sin embargo se considera que ese es un porcentaje relevante. Además hasta ahora no existe ninguna fórmula que garantice la creación de una escuela eficaz. En cuatro estudios realizados para determinar las características de las escuelas eficaces es notable la repetición de la mayoría de ellas:
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RUTTER, WEBER (1971) EDMONDS (1979) BROOKOVER, LEZOTTE (1979) MAUGHAM, MORTIMORE ALL (1979) Activo liderazgo de la instrucción Grandes expectativas sobre el rendimiento Énfasis en Ambiente académico Ambiente académico aumentar el tiempo de instrucción Entorno agradable, premios e incentivos frecuentes Reglas claras Compromiso de enseñar habilidades básicas sobre el comportamiento, responsabilidade s y obligaciones de alumno Evitar enviar a los alumnos a regularización Buena gestión en el aula, preocupación por el bienestar de
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ET

Activo liderazgo de la instrucción

Liderazgo de la instrucción

Interés primordial por lo académico

Elevadas expectativas

Expectativas elevadas

Elevadas expectativas

Énfasis Prioridad para la lectura primordial sobre las actividades básicas Atención cuidadosa a cada alumno Orientación de la energía y recursos hacia los objetivos

los alumnos Evaluaciones frecuentes del progreso Control y evaluación frecuentes del progreso Concientización de la importancia de la evaluación Objetivos de la escuela consensados

DAVIS y THOMAS (1999). Cómo puede observarse, en todos los estudios citados pueden localizarse características que se presentan un ay otra vez en las escuelas eficaces. Esto no lleva a pensar que si creamos dichas condiciones en escuelas menos favorecidas cabría esperar resultados similares a los de dichas escuelas. Entre las características se destacan muchas de las que ya hemos mencionado a lo largo del texto. Cabría señalar ahora las que aún no han sido abordadas, por ejemplo, las expectativas elevadas de todo el personal. Esto comienza por el director que presenta grandes expectativas de los profesores a quienes tiene en alta estima profesional; se espera mucho también del director les transmite ese sentir. De esta forma se genera un ciclo que bien podría ser virtuoso o vicioso, pues las altas expectativas sobre los alumnos llevan a éstos a tratar de cumplirlas, esforzándose cada día, al responder positivamente las expectativas se cumplen y el nivel vuelve a subir. De no ser así, el proceso se invierte con terribles resultados pues los alumnos terminan perdiendo confianza en sí mismos y en sus capacidades. Esto lo he podido comprobar con mi propia experiencia, los alumnos que presentan un lento aprendizaje suelen tener una muy baja autoestima. Cuando les hago saber que tengo confianza en su capacidad y que creo que pueden hacerlo, comienzan a mostrar más interés por su aprendizaje y esto se traduce en un mejor rendimiento.
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por

supuesto se espera mucho de los alumnos, se cree en su capacidad y se

Por su parte Purkey y Smith citan a nueve variables que presentan las escuelas eficaces: autonomía en la objetivos claros; y desarrollo apoyo de gestión de la escuela; liderazgo el personal de la reconocimiento escuela; del éxito decidido; estabilidad del profesorado; programas planificados con de todo los participación padres;

académico; dedicación máxima al tiempo de aprendizaje y contar con el apoyo institucional por parte del distrito (PURKEY Y SMITH, 1983, en DAVIS y THOMAS, 1999). Estos autores citan cuatro variables responsables de un ambiente favorable para el incremento del rendimiento del alumno: planificar en equipo y contar con unas buenas relaciones colegiadas, sentimiento de pertenencia y compromiso con la comunidad escolar, objetivos claros y elevadas expectativas aceptadas por todos, mantener el control, orden y disciplina en el aula. Todo esto conlleva a la creación de un clima apropiado. Otros aspectos que afectan la eficacia de la escuela son: buena gestión del aula, fuerte enfoque en lo académico, ambiente en la escuela apropiado, las expectativas y actuación del profesorado, el curriculum, el liderazgo y el control/evaluación del progreso. Todo esto solo puede lograrse con un buen trabajo de equipo, un líder decidido a luchar por la visión que tiene y una comunidad motivada y comprometida consigo misma.

EL MODELO EMPRESARIAL APLICADO A LA ESCUELA
El ambiente o cultura académica de la escuela es un elemento de suma importancia que ejerce gran influencia en el desempeño de la vida
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laboral según DEAL y KENNEDY (DEAL y KENNEDY, 1982, en DAVIS y THOMAS, 1999) se trata de “un sistema de normas informales que indican cómo deben comportarse las personas durante la mayor parte del tiempo” Esta cultura se genera a partir de la visión del directivo y se basa en valores compartidos por todo el personal. En los estudios realizados en la empresas de cultura sólida por Deal y Kennedy, encontraron mecanismos como la creación de “héroes”, la implementación de ritos y rituales y la utilización de la red cultural (sistema de comunicación informal de una empresa), todo ello propician un clima apropiado de trabajo. Todas estas estrategias han demostrado su eficacia en el ámbito empresarial, ¿pero es posible llevarlas al plano escolar? ¿Realmente la escuela no es otra cosa que una empresa? Me parece que no, la escuela es ciertamente al igual que la empresa una organización, y existen también jerarquías, valores, trabajo en equipo y liderazgo; pero su naturaleza es sustancialmente diferente. En una empresa el objetivo en común es producir un bien o un servicio, pero la educación no puede ser tratada como mercancía. La educación es uno de los derechos humanos y su fin es lograr la autorealización de cada persona. En ese sentido la escuela es mucho más que una empresa. Ahora bien, es cierto que como organización comparten ciertas características, lo positivo que ha funcionado en una empresa, contar con un buen clima o dirigirse en base a valores puede ser aplicado en la escuela pero siempre considerando que no se están produciendo zapatos o cucharas, sino coadyuvando al desarrollo de seres humanos.

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CONCLUSIONES
Retomando, las preguntas planteadas al inicio: ¿Por qué escribir sobre escuelas eficaces? ¿Existen las escuelas eficaces? ¿Depende de la escuela el éxito o fracaso del rendimiento escolar? Se puede concluir con que las escuelas eficaces si existen, y que representan una posibilidad real de cambio, una alternativa para todas las escuelas que adolecen de un bajo rendimiento. Por supuesto, no es la panacea, implica un esfuerzo constante y decidido por parte de todos los involucrados, profesores, padres, alumnos, personal administrativo y desde luego el director. El director como hemos visto se encuentra en un punto estratégico, de él depende en gran medida la actuación del profesorado y de los alumnos. Es él el organizador que alienta, motiva, reprime y coordina un enorme número de acciones. En muchos aspectos su trabajo es como el de un director de orquesta, pues para crear una melodía de gran belleza y exactitud no basta solo con poseer músicos hábiles en la ejecución, o instrumentos de buena calidad, ni siquiera el que cada músico posea su propia partitura y su particella. No, es necesario el director, quien les marca los inicios, pausas, entradas, carácter y finales. Es gracias a él que el trabajo de cada músico se integra para generar un todo que va mucho más allá de la parte que le corresponde. El director con su visión establece los valores que sirve de guía para los objetivos, los lineamientos, y todo lo que conlleva. Es de vital importancia que estos valores sean compartidos por toda la comunidad escolar, pues es esa la única manera de genera un compromiso, requisito indispensable para el desarrollo de la institución, de los profesores, la comunidad y muy especialmente de los alumnos.

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En nuestro país las condiciones en las que se encuentra la educación exigen la toma de medidas inmediatas que nos lleven a intentar remediar la situación, el ignorar a los problemas o pretender ocultarlos, lejos de ayudar empeora la situación. Creo que tomar la responsabilidad que a cada uno le corresponde, a mí como maestra, a mi director como organizador y a los alumnos como centro del proceso del aprendizaje es el camino para la superación.

BIBLIOGRAFÍA
Davis, G. A. y Thomas, M. A. (1999). Escuelas eficaces y profesores eficaces. Madrid: Aula Abierta. Wheatley, Margaret J. Et. Al La comunidad del futuro. México: ediciones Garnica

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