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El Dominical Lima, domingo 30 de marzo del 2014

COWBIRD.COM
¿Qué puedo
añadir?
¿Cómo atreverse a
seleccionar palabras para
rendirle tributo al poeta
Octavio Paz que se sumergió
en el profundo zócalo de la
genealogía del lenguaje?
M
e piden que
escriba unas
líneas en ho-
menaje a Oc-
tavio Paz, yo me pregunto
qué puedo añadir si él ya
lo dijo casi todo. ¿Cómo
atreverme a seleccionar
palabras para rendirle tri-
buto a un poeta que eligió
sumergirse en el profundo
zócalo marino de la genea-
logía del lenguaje? ¿Qué
otro subterfugio utilizo
para expresarle mi efer-
vescente admiración a este
raro entomólogo de las pa-
labras? ¿Dónde encuentro
el telescopio para descifrar
todos los mapas celestes
que nos dejó? “El mundo
es un orbe de significados,
un lenguaje. Pero cada pa-
labra posee un significado
propio, distinto y contrario
a los de las otras palabras.
En el interior del lenguaje
los significados combaten
entre sí, se neutralizan y se
aniquilan. La proposición:
todo es significativo por-
que todo lenguaje puede
invertirse: todo carece de
significado porque todo es
lenguaje” (“Corriente al-
terna”, 1968).
Al igual que Nietzsche,
Paz pasó sus horas obser-
vando el comportamiento
de cada palabra a través de
un microscopio, midiendo
las consecuencias morales
de su genealogía. De la ma-
no del genial Claude Lévi-
Strauss cruza a la otra mar-
gen, recorre los laberintos
subterráneos como Dante,
se deja guiar a través del
purgatorio de la ciencia de
la antropología lingüística,
siguiendo el sendero de la
doctrina marxista y de la
tradición budista junto a su
ORIENTE. La poesía tradicional china y japonesa, así como de la India, formaron parte del gusto exquisito de Octavio Paz.
ElviraRocaReyM.Q.*
Inclinemos
la frente con
veneración al
pronunciar su
nombre, como
si entrásemos
en un templo.
maestro. El poeta alcanza
el paraíso mientras escribe
“El nuevo festín de Esopo”.
Sus reflexiones, flores bro-
tadas en el árbol celestial.
Si a los humanos nos
fuese dado escoger, yo me
quedaría dentro de lo cru-
do, en esas aguas primor-
diales puedo nadar mejor.
Ah, pero lo cocido sobre-
vino al igual que el céfiro y
nos arrastró a todos sin pie-
dad, sin excepción.
La mano cirujana de
Octavio Paz disecciona
la entera teoría de Lévi-
Strauss, mostrándonos al
estilo de un maestro en el
atajo para que intentemos
captar la causa y origen
del perenne transvasar
de nuestra mente. La per-
meabilidad del discurso
introductorio de Paz al hito
que significa en el devenir
de nuestra especie este cé-
lebre estudio de Claude
Lévi-Strauss, “Lo crudo y lo
cocido”, permite intuir el
olor del enigma, presentir
su vuelo dentro de la plató-
nica caverna.
En un tiempo fuera del
Tiempo, cuando los dioses
de la India tiraban de un
cabo y los demonios del
otro, y la cuerda enrollada
al pivote giraba ora hacia
unos y enseguida en di-
rección opuesta, agitando
los fondos del océano de
leche, el combate entre el
Bien y el Mal ‘in illo tempo-
re’ engendró impredeci-
bles calamidades, empero
simultáneos tesoros sur-
gieron del Mar de leche,
entre los cuales la Ambro-
sía fue el primero. Seme-
jante a esta, inmerso en el
líquido elemento que fluye
por dentro e inspira a toda
alma que haya posado sus
alas en la deslumbrante
civilización indostánica,
alumbró Paz al “Mono
Gramático”, emblemática
experiencia poética de la
mitología moderna.
Entre tantas antologías
una que reúne a tres legen-
darios poetas mexicanos de
la primera mitad del siglo
XX : “Poesía en movimien-
to”, cuyo prólogo también
fue escrito en Delhi. Con
envidia aplaudo la labor
editorial mexicana hasta
la fecha.
En la portada de “Cua-
drivio” aparece la foto de
Fernando Pessoa, desde
antes de la publicación de
Seix Barral y hasta siem-
pre lo acompañará en el
camino. Abrimos “Versio-
nes y diversiones” con la
“Elegía” de John Donne,
cierran esta enjoyada com-
pilación los poetas chinos
del siglo VIII, los tankas y
haikus de antiguos poetas
japoneses. ¡Toda su poesía
es excepcionalmente mo-
derna! No soy yo crítica ni
ensayista para permitirme
ningún comentario en este
brevísimo espacio, donde
tampoco cabe la posibili-
dad de sintetizar la tota-
lidad de una obra monu-
mental, asombrosamente
diversa como es la de Octa-
vio Paz.
“Doble y vertiginosa
sensación: lo que acaba
de ocurrir pertenece ya al
mundo de lo infinitamente
lejano y, al mismo tiempo,
la antigüedad milenaria
está infinitamente cerca”,
este vertiginoso ensayo
sobre la poesía de todos
los tiempos titulado “Los
hijos del limo”. Su estudio
“Sor Juana Inés de la Cruz
o las Trampas de la fe”, ¡in-
conmensurable! Ambos
infaltables en vuestra bi-
blioteca. Sucumbamos a
la tentación, dejémonos
llevar ligeros cual una ho-
ja en el fascinante fluir de
Octavio Paz. ¡Salve! In-
clinemos la frente con ve-
neración al pronunciar su
nombre, como si entráse-
mos en un templo.
*Poeta
Autor: OctavioPaz
Editorial: JM
Año: 1980