El Chat no es tan inocuo como yo pensaba… Princesa es el nombre virtual de una mujer que encuentra en un Chat a un ser extraño

que va a conseguir que en ella florezcan sentimientos dormidos. Fantasía (Belial) va a sumergirla en un mundo imaginario en el que ella desplegará sus emociones al irle entregando partes de sí misma que algunas veces hasta ella desconoce. Poco a poco la treintañera revenida irá abandonando la rutina y el hastío de la vida real para emprender un largo viaje a través de su desconfianza, de sus miedos, de sus frustraciones y de sus deseos. Los vivirá en primera persona y también a través de las historias de otras almas que Belial le regalará como premio a su sinceridad a medida que va abriendo las nueve puertas de su alma - sus colores esenciales - para descubrir lo que guardan tras de sí. La entrega de Princesa va a convertirse en un intercambio mutuo en el que ella acabará recibiendo mucho más de lo que da; pues terminará descubriendo su propia naturaleza y encontrándose a sí misma en la alameda soñada de un noviembre que para ella es un futuro lejano y ajeno mientras que para Belial es un presente cercano y definitivo.

El sueño de Belial puede parecer al principio una novela sencilla pero a medida que el lector se adentra en ella descubrirá que es una obra muy compleja y llena de matices. Está plagada de símbolos que se proyectan a través de esa especie de ángel o demonio que es Belial; símbolos que a veces pasarán desapercibidos en un primer acercamiento, pero que después del desenlace inesperado de la historia se construyen en un solo instante en la mente del lector. Únicamente después de leer la última página llegará a comprender que él mismo es dueño de un singular y extraordinario don.