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EL SILENCIO DE LOS JURISTAS

Cuando un hecho de notoria relevancia no es destacado, y ni siquiera es
mencionado o aludido por aquellos a quienes toca captarlo y analizarlo dentro de
sus estudios propios, es preciso averiguar cuál es la razón de tal silenciamiento.
Es lo que sucede con la manifiesta trasformación que ha ido experimentando el
concepto de derecho de propiedad a lo largo del siglo presente, trasformación
extraordinaria y de gran alcance, de la cual los juristas que deben ocuparse del
tema no han acusado recibo.
Una materia de tanta importancia social como esta, cuya finalidad es una mejor
determinación de la relación del hombre con la naturaleza y de todo
aprovechamiento que este haga de los bienes que la última le proporciona, no
recibe la atención de quienes se tienen por científicos del derecho, pese a
constituir la propiedad una de las instituciones fundamentales en las que se basa
todo el sistema de organización político-económico-social del llamado mundo
occidental cristiano. Tan fundamental, que solo las nociones de Estado y de
matrimonio podrían aspirar -y eso con dificultades- a situárseles a la par
(1)
.
El concepto de propiedad trasciende ampliamente el campo del derecho, pues se
trasforma en un elemento irreductible del sistema económico que rige en una
sociedad concreta y en la variable más esencial de su régimen social. Con ello
aparecen manifiestas sus vinculaciones con el proyecto político que recibe
acogida en esa sociedad y se hacen evidentes, por otra parte, sus implicaciones
filosóficas y éticas. "Difícilmente podría encontrarse, por ello, una categoría
jurídica de mayor resonancia social y más definitoria de la forma que asume la
organización social de un país, que la propiedad"
(2)
.
Hemos de exponer la tan marcada evolución que ha tenido en Occidente el
concepto de propiedad, no tan solo de parte de filósofos y pensadores que se
ocupan de su idea, sino también de parte de políticos y legisladores encargados
de darle efectiva aplicación en el seno de sociedades de muy variado pelaje desde
el punto de vista económico, ideológico y de desarrollo
(3)
. Y después de hacerlo,
habremos de repetirnos una y otra vez la pregunta: ¿por qué los teóricos del
derecho omiten referirse a ella?
(4)
.