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La Curacion Energetica, Richard Gerber

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Un resumen de las tecnicas energeticas de curacion, escrita por un medico sientifico. Muy buen libro
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Diagrama 34 VARIEDADES DEL

ESTRÉS BIOLÓGICO

ESTRÉS PSICOLÓGICO
DEFICIENCIA NUTRICIONAL
SOBRECARGA DE ALÉRGENOS
CONTAMINANTES AMBIENTALES
AGOTAMIENTO FÍSICO
VARIACIONES EXTREMAS DE TEMPERATURA
CONTAMINACIÓN MICROBIOLOGÍA
EFECTOS SECUNDARIOS DE FÁRMACOS
RADIACIONES DE BAJO NIVEL
CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
ESTRÉS GEOPÁTICO
ENERGÍAS MENTALES NEGATIVAS

ma inmunitario y de otros mecanismos reguladores,
quedando el cuerpo más susceptible al ataque de una
gran variedad de peligros internos y externos. Las
diferencias de perspectiva entre los terapeutas holís-
ticos y los tradicional i stas aparece también aquí, en
relación con la importancia que los unos y los otros
atribuyen a cada uno de los estresantes de esa lista
por su posible contribución a las dolencias corrientes.
Vamos a pasarles revista, desde los más comúnmente
admitidos y «físicos» hasta los más sutiles y peor
conocidos, y examinaremos cómo cada uno de estos
estresantes puede considerarse como un peligro
latente para nuestra salud y nuestro bienestar.

Estrés psicológico

Hemos comentado ya los efectos del estrés emo-
cional. Se sabe que la depresión emocional y otros
estados cognitivos negativos pueden cursar acom-
pañados de una inmunosupresión relativa quedando
el cuerpo indefenso ante diversos tipos de enferme-
dades. Por otra parte, ciertos tipos específicos de de-
sequilibrio emocional guardan relación con deter-
minados chakras corporales (como hemos visto en el
capítulo 10), y más adelante pueden expresarse en
diversas manifestaciones patológicas, que dependerán
del nivel de bloqueo energético alcanzado.

Las condiciones climáticas y laborales

Los estresantes puramente físicos, como la fatiga
causada por las jornadas laborales demasiado largas y
la falta de sueño, son una fuente muy común

de desequilibrios emocionales y físicos, quedando el
individuo en estado de susceptibilidad a las enfer-
medades. También la alteración frecuente de los ho-
rarios de trabajo, por ejemplo alternando entre los
turnos de noche y los de día, suponen fin estrés inu-
sual para los mecanismos corporales de adaptación,
con análogas consecuencias de fatiga, merma de la
vitalidad y fragilidad ante las enfermedades. Existen
otros muchos factores físicos de estrés ya reconocidos
como agentes patógenos; por ejemplo las grandes
variaciones de temperatura, que desequilibran el
organismo. Los antiguos chinos habían identificado
ya las condiciones de gran humedad o trío como
factores ambientales peligrosos. Un asmático puede
sufrir un ataque agudo, por ejemplo, si pasa con fre-
cuencia de un ambiente de bochorno veraniego ex-
terior al frío de los locales con aire acondicionado.

Las drogas como estresantes

Entre otras fuentes de estrés fisiológico destacan
los efectos secundarios de las muchas drogas que to-
mamos, bien se trate de fármacos de receta, o de
libre disposición, o de las numerosas drogas recre-
acionales ilícitas hoy disponibles, cocaína, heroína,
LSD, anfetaminas, marihuana y un largo etcétera
causante de muchas dolencias y aflicciones para sus
consumidores crónicos. Estas sustancias producen
además efectos a largo plazo sobre el sistema
nervioso físico y los cuerpos sutiles, en su mayoría
no reconocidos aún por la medicina moderna. Las
afecciones emocionales y psiquiátricas asociadas con el
uso de muchos de estos psicotrópicos nos dan la

Curación holística y desplazamiento de paradigmas 275

pista en cuanto a la potencia de sus efectos negativos
sobre el sistema energético sutil humano. Pero
también los fármacos que prescribe el médico tienen
muchos efectos secundarios cuya peligrosidad
latente puede originar dolencias insidiosas o decla-
radas. Aunque son perfectamente conocidos por los
terapeutas tradicional i stas, no por ello dejan de de-
sempeñar un papel notable como estresantes, en esta
sociedad cada vez más dependiente de los medica-
mentos y habituada al consumo de toda clase de
drogas.

Estrés nutricional debido a deficiencias o
sensibilidades específicas

Los estados de deficiencia nutricional son tam-
bién estresantes porque el organismo se ve obligado a
funcionar sin disponer de todos los ingredientes
que necesita para hacerlo óptimamente. En nuestra
sociedad habituada a las comidas rápidas hay más
carencias nutricionales relativas de lo que parecería a
primera vista. Las personas ancianas parcial o to-
talmente incapacitadas por artritis o apoplejías, que
no pueden cocinar sus propios alimentos, son fre-
cuentes víctimas de estados de deficiencia vitamínica;
ciertos fármacos de consumo habitual determinan
también avitaminosis específicas.
A medida que la medicina ortodoxa ha ido mejo-
rando la sensibilidad de sus pruebas de laboratorio,
los médicos tradicionalistas se ven obligados a
ampliar cada vez más la lista de las sustancias que,
como las vitaminas, son imprescindibles para la con-
servación de la salud, incluyendo los más diversos
minerales y oligoelementos. Pero les faltan todavía
en esa relación muchos elementos esenciales. Cuando
se disponga de instrumentos vibracionales de
medida, la ciencia confirmará que las trazas de otras
sustancias, como el oro, son también necesarias
para la salud óptima; probablemente, muchos de estos
oligoelementos más esotéricos actúan en realidad
sobre los sistemas vibracionales y bioelectróni-eos, a
través de los órganos corporales y el sistema
nervioso central. En sus lecturas Edgar Cayce
mencionó a menudo la deficiencia del oro como im-
portante factor etiológico en la esclerosis múltiple.
El déñcit de dicho elemento se relacionaba con un
defecto de la asimilación o del sistema digestivo,
causante de un desequilibrio glandular más adelante
reflejado en la disfunción del sistema nervioso. Es
así que los estados de deficiencia nutricional no sólo
incluyen la falta de vitaminas y de minerales, sino
también la de trazas de metales y otros elementos

como el oro, la plata, el silicio, el carbono y muchos
más cuya necesidad para la salud óptima ni siquiera
se sospecha todavía.
Aparte las vitaminas y los oligoelementos que
puedan faltar en nuestra dieta, está la presencia
natural de otras sustancias que podrían considerarse
como fuentes añadidas de estrés fisiológico. Por
alergias o sensibilidades cerebrales desapercibidas
ante los derivados fenólicos que contiene la alimen-
tación corriente puede producirse toda una serie de
síntomas disfuncionales. Estas reacciones de hiper-
sensibilidad pueden ser debidas a anomalías del sistema
inmunitario, entre otras vías de expresión menos bien
estudiadas. Del reconocimiento de estas sensi-
bilidades sutiles a ciertos componentes de la alimen-
tación y del medio ambiente ha resultado la reciente
disciplina de la ecología clínica. Por lo general los
terapeutas ortodoxos no consideran la posibilidad
de alergias alimentarias en sus pacientes. Si descar-
tamos las erupciones, la urticaria o los ataques de
asma, muchos médicos no creen que las alergias ali-
mentarias, o la sensibilidad cerebral a determinados
alimentos, puedan originar cambios de humor, de-
presiones emocionales, fatiga extrema¿*dolores mus-
culares y otras algias y síntomas diversos. Algunos
ni siquiera querrán admitir que las afecciones por
sensibilidad cerebral existan, principalmente porque
no entienden cómo podrían producirse tales reaccio-
nes, si no pasan por las vías inmunológicas conven-
cionalmente reconocidas.
El diagnóstico de las alergias alimentarias plan- . tea
otra dificultad y es que los mismos pacientes no suelen
darse cuenta de ella y apenas sirve para nada la típica
prueba de la reacción cutánea. Además los síntomas
que aquejan a los pacientes no son puestos en relación
por ellos mismos con la ingesta de tales o cuales
alimentos. Como este dominio de la ecología clínica
lo desconocen prácticamente los médicos de la escuela
tradicionalista, el diagnóstico de alergia alimentaria casi
nunca será contemplado. En consecuencia, los pacientes
que se presentan con tales síntomas pasan la ordalía de
los análisis y pruebas convencionales; cuando se recibe
el dictamen negativo de todos éstos, inician la habitual
rueda de los especialistas, o son directamente enviados al
psiquiatra. Cuesta creer que los alimentos que come-
mos puedan causarnos un estrés fisiológico, y sin
embargo es una idea que empieza a abrirse paso.
En el diagnóstico de las sensibilidades a factores
ambientales la dificultad estriba en que los métodos
de detección son laboriosos, complicados y lentos.
Con el aparato de Voll, basado en principios de

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