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El Águila y el Halcón

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda
del sabio, el anciano de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente de
los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique.
- Nos vamos a casar. Nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un
conjuro o un talismán, algo que nos asegure que estaremos uno al lado del otro
hasta encontrar la muerte.
El viejo los miró y se emocionó mucho al verlos tan jóvenes y tan enamorados y les
dijo:
- Hay algo, pero es una tarea muy difícil y sacrificada. Nube Azul, ¿ves el monte al
norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo y con una red cazar el halcón más
hermoso y traerlo aquí con vida dentro de tres días. Y tú, Toro Bravo, deberás
escalar la montaña del trueno. Allí encontrarás la más brava de todas las águilas.
Tienes que atraparla sin herirla, y traerla ante mí, viva, el mismo día en que venga
Nube Azul.
Los jóvenes partieron y volvieron el día establecido con las aves solicitadas.
El viejo les dijo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con esta tira de
cuero. Ahora, suéltenlas.
El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en
el suelo. Minutos después, irritadas por la incapacidad, arremetieron a picotazos
entre sí hasta lastimarse.
- Este es el conjuro. Ustedes son como un águila y un halcón. Si se atan el uno al
otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además,
tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor
entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados.

jose llanos