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San Juan Diego: Su Historia

4 agosto 2008
Sección: Santos recientes

Un "macehualli", es decir uno que no pertenecía a ninguna de las categorías
sociales del Imperio ¿Por qué se le apareció la Virgen?
El Beato Juan Diego
- Nació en 1474.
- Originario del barrio de Tlayácac en Cuautitlán.
- Su nombre pagano fue Cuauhtlatóhuac que con terminación tzin
(Cuauhtlatoatzin) en náhuatl significa un trato reverencial.
- Su esposa se llamaba María Lucía, quien falleció en 1529.
- No tuvieron hijos Juan Diego y María Lucía, pero adoptaron un hijo.
- En 1526, junto con su esposa María Lucía y su tío Juan Bernardino, recibió el
sacramento del Bautismo en el Templo de Santiago Tlaltelolco.
-A la muerte de su esposa, en 1529, Juan Diego decidió trasladarse a Tulpetlac
para vivir con su tío Juan Bernardino.
-En la presentación que se hace de Juan Diego, se dice de él: "Ce Ma-
cehualtzintli", es decir que era un "macehualli" que bien puede traducirse como
un "indiecito", o mejor aún, como "un honorable hombre de pueblo".
-Su trabajo consistía en tejer petates que vendía junto con otros productos
elaborados con Tule.
-Tenía algunas propiedades, entre ellas la casa donde habitaba con su tío (hoy
Templo de Nuestra Señora de la Salud) y otros bienes los cuales regaló después
de su encuentro con María en el Tepeyac.
-Las tradiciones refieren que el mismo día que se trasladó la Sagrada Imagen a
la primitiva Ermita, Juan Diego dejó su casa y su pueblo y, con licencia del
Obispo se trasladó a vivir y a servir en la de María Santísima.
-Desempeñó los oficios de cuidar, barrer, cargar y llevar todo lo necesario para
la Ermita; todo con humildad, prontitud y devoción.
-Ocupaba largos ratos de tiempo en oración ante la Santa Imagen.
-Con permiso del Obispo comulgaba tres veces por semana, cosa muy rara
entonces, y se ejercitaba en la mortificación y en ayunos. Además, atendía con
gran amabilidad a los peregrinos a hora y deshora.
-Llevó Juan Diego sobre sí una manta con una copia de la Imagen original de la
Vírgen de Guadalupe, "de una tercia de larga y una cuarta de ancha; hasta que a
su muerte se la dejó a su hijo adoptivo, quien a su vez la dió a su nieto y fue a
parar a un sacerdote de Querétaro" y luego se perdió.
-Falleció el día 12 de junio de 1548, a la edad de 74 años.
- Fue sepultado junto con su tío Juan Bernardino en la primera ermita dedicada
a la Vírgen de Guadalupe.
-Desde antes de las apariciones ya era tenido Juan Diego entre los que le
conocían como un hombre bueno y justo. Después de sus encuentros con la
Vírgen llevó una vida muy ejemplar y las gentes lo tenían por santo.
-A partir de su muerte y hasta nuestros días se ha extendido el culto y
veneración. Muchas familias han puesto a sus hijos el nombre de Juan Diego
por la devoción que le tienen. Y algunos padres al bendecir a sus hijos, todavía
dicen: "Que Dios te haga como Juan Diego".
-El día 9 de abril de 1990, en el Palacio Apostólico de Roma, en presencia del
Papa Juan Pablo II, de varios cardenales y de muchos Prelados, se aprobó
públicamente el Decreto de la Congregación de las Causas de los Santos "de
culto inmemorial" por el que se declaraba que Juan Diego había vivido las
virtudes cristianas en grado heroico.
-El Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, en una solemne ceremonia en la Insigne
y Nacional Basílica de Guadalupe de México, lo reconoció oficial y
solemnemente como Beato el día 6 de mayo de 1990.
-El 9 de diciembre ha sido declarado como fiesta del Beato Juan Diego.
Inicialmente se le había pedido al Papa que eligiera el 12 de junio (aniversario
de su muerte y día de su nacimiento al Cielo) como fiesta litúrgica, pero el Papa
Juan Pablo II dijo: "No; que sea el 9 de diciembre, porque fue el día en que vio
el Paraíso", es decir la primera aparición.
"desde que el indio Juan Diego hablara de la dulce Señora del Tepeyac, Tú,
Madre de Guadalupe, entras de modo determinante en la vida cristiana del
pueblo de México." (Juan Pablo II, 27 de enero de 1979,en su primer viaje a
México).
Juan Pablo II en el día de su beatificación hacía resaltar "su fe sencilla, nutrida
de la catequesis y acogedora de los misterios, su esperanza y confianza en Dios y
en la Vírgen; su caridad, su coherencia moral, su desprendimiento y pobreza
evangélica".
Conocer a Juan Diego "puede servir a todos nuestros hermanos de México, aún
a los no católicos o no creyentes, para conocer mejor y amar más las raíces de
nuestra Patria". (Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, 12 de julio de 1991).
"Desde este lugar privilegiado de Guadalupe, corazón de México siempre fiel,
deseo convocar a todo el laicado mexicano a comprometerse más activamente
en la reevangeliza-ción de la sociedad…" (Juan Pablo II, el día de la beatificación
de Juan Diego, 6-V-1990).
"Hombres y mujeres católicos de México, vuestra vocación cristiana es por su
misma naturaleza vocación al apostolado (…) No podéis por tanto permanecer
indiferentes ante el sufrimiento de vuestros hermanos: ante la pobreza, la
corrupción, los ultrajes a la verdad y a los derechos humanos. Debéis ser sal de
la tierra y luz del mundo (cfr. Mt. 5, 13-14)". (Juan Pablo II, el día de la
beatificación de Juan Diego, 6-V-1990).
El Beato Juan Diego: Un modelo de humildad
En abril de 1990 Juan Diego fué beatificado por el papa Juan Pablo II en el
Vaticano. Al siguiente mes, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la
ciudad de México, durante su segunda visita al Santuario, Su Santidad presidió
la solemne ceremonia de beatificación.
¿Quién era este Juan Diego?
La mayoría de los estudiosos concuerdan que Juan Diego nació en 1474 en el
calpulli de Tlayacac en Cuauhtitlán, el que fué establecido en 1168 por la tribu
nahua y posteriormente conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467; y
estaba localizado 20 kilómetros al norte de Tenochnitlán (ciudad de México).
Su nombre de nacimiento fue Cuauhtlatoatzin, que podría ser traducido como
"el que habla como águila" o "águila que habla".
El Nican Mopohua lo describe como un "macehualli", o "pobre indio", es decir
uno que no pertenecía a ninguna de las categorías sociales del Imperio, como
funcionarios, sacerdotes, guerreros, mercaderes, etc., es decir que pertenecía a
la mas numerosa y baja clase del Imperio Azteca, pero no a la clase de los
esclavos. Hablándole a Nuestra Señora él se describe como "un hombrecillo" o
un don nadie, y atribuye a ésto su falta de credibilidad ante el Obispo.
El trabajaba duramente la tierra y fabricaba matas las que luego vendía. Era
dueño de su pedazo de tierra y tenía una pequeña vivienda en ella. Estaba
casado pero no tenía hijos.
En los años 1524 o 1525 se produce su conversión al cristianismo y fue
bautizado, así como su esposa, recibiendo el nombre cristiano de Juan Diego y
su esposa el nombre de María Lucía. Fueron quizás bautizados por el misionero
franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o "el
pobre" por su extrema gentileza y piedad y las ropas raídas que vestía.
De acuerdo a la primera investigación formal realizada por la Iglesia sobre los
sucesos, las Informaciones Guadalupanas de 1666, Juan Diego parece haber
sido un hombre muy devoto y religioso, aún antes de su conversión. Era muy
reservado y de un místico carácter, afecto a largos silencios y frecuentes
penitencias, y que solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20
kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa.
Su esposa María Lucía enferma y luego fallece en 1529. Juan Diego entonces se
translada a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, que le quedaba mas
cerca de la iglesia en Tlatilolco – Tenochtitlán, solo 14 kilómetros.
El caminaba cada sábado y domingo a la iglesia, partiendo a la mañana muy
temprano, antes que amaneciera, para llegar a tiempo a la Santa Misa y a las
clases de instrucción religiosa. Caminaba descalzo, como la gente de su clase
macehualli, ya que solo los miembros de las clases superiores de los aztecas
usaban cactlis, o sandalias, confeccionadas con fibras vegetales o de pieles. En
esas frías madrugadas usaba para protegerse del frío una manta, tilma o ayate,
tejida con fibras del maguey, el cactus típico de la región. El algodón era solo
usado por los aztecas mas privilegiados.
Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, caminatas que solían
tomar unas tres horas y medias a través de montañas y poblados, ocurre la
primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla
del Cerrito", donde la Santísima Virgen le habló en su idioma, el náhuatl. Ella se
refirió a él con grandísimo cariño, llamándolo "Juanito, Juan Dieguito", "el mas
pequeño de mis hijos", "hijito mío".
Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una
edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina
apenas sobrepasaba los 40 años.
Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto
pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, luego de dejar todas sus
pertenencias a su tío Juan Bernardino, pasando el resto de su vida
completamente dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la
gente de su pueblo.
Juan Diego muere el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.
Juan Diego amaba de sobremanera la Sagrada Eucaristía, y por permiso
especial del Obispo recibía la Comunión tres veces por semana, algo
completamente inusual en aquellos tiempos.
Su Santidad Juan Pablo II alabó en Juan Diego su simple fé enriquecida por la
catequesis y lo definió (a aquél que le dijo a la Santísima
Virgen: "soy solo un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas,
soy cola, soy hoja, soy gente menuda..") como un modelo de humildad para
todos nosotros.

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