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ISBN 158802434 -2
~ ~ ~ ~
Reconocimientos para Me llaman pastor
Aviva tu pasión de amar a aquellos que guías. Me llaman pastor tocará tu corazón de una forma
que pocos libros lo hayan hecho.
Hay una pequeña compañía de hombres luertes y con gracia en e! reino de Dios que son pastores de
pastores. Por aquí ypor allíe!Señor encuentra a hombres conforme a Su corazón-hombres a quieneslespuede
confiar las almas de otros pastores y sus colaboradores. Estoy agradecido que estos dos hombres hayanescrito
este volumende sabiduría e inspiraciónpara ayudar a que otros consiervos vivan una vidaferviente siguiendoa
Cristo, siendo esposos sensibles, padres dedicadosypastores que tengan cuidado por lagreyde Dios.
Ron Mehl
Pastor de Beaverton Foursquare Cliurch, Blavcrton, Oregon
Un amor como ningún otro
El Dr. H.B. London y e! Dr. Neil Wiseman han escrito un volumen práctico, apropiado y facil de lleer,
Ésta no es una obra estancada de opiniones teóricas, sino un libro con gran experienciay verdades bíblicas.
Dr. A drián Rogers
Pastor de Bellevue Baptist Church, Con/ova, Tcnncssee
"Pastor, ¡Qué hermosa palabra! Siempre que alguien me llama pastor me quedo admirado. . . . No
hay privilegio más grande que ser un pastor:'
Los aut ores de este libro animan a los pastores a regocijarse en el llamado y recordarse del gran
privil egio que tienen de amar al pueblo que Dio s ha puesto a su cuidado.
Howerd G. Hendricks
Presidente de Center {al' Christial Lesdership - Profesor Disti nguido del Dallas Tlicological
Scminary:Dalles, Texas
Las palabras de H .B. London, jr., celebran la profunda unidad que existe entre un pastor y su
congregación-ylas incomparables recompensas de una vida dedicada al servicio de nuestro Señor.
H.B. London, jr., es el Vicepresidente de Ministry Ourreach /Pasroral Ministries de Enfoque
a la Familia en Colorado Springs. Viene de una famil ia de cuat ro generacione s en e! ministerio, ha
pasto reado por 31 años antes de unirse a Enfoque a la Familia y es autor de varios libros de éxito.
Neil B. Wiseman es e! Profesor de Estudios Pas torales de! Nazarene Bible College en Colorado
Springs. Tiene más de viente años en el pasto rado y es el aut or o editor de diez libros .
EDITORIAL
i l ~     i W S
ME LLAMAN
PASTOR
Cómo amar a los
que usted guía
H. B. London y Neil. B. Wiseman
DIGITALIZADO POR
IMERMERA
Me llaman pastor
Cómoamar a losque ustedguía
©20l0 Editorial Patmos
www.editorialpatmos.com
Originalmente publicado en inglés con el título
They call me pastor por Regal Books/Gospel Light
Ventura, California, E.U.A.
ISBN-lO: 1-58802-434-2
ISBN-13: 978-1-58802-434-3
11IN dlllN   qllc' lndlquc ln rouuurlo, St' hau tomado de la Santa Biblia,
111'11111 I'lhO (el II/hlhlls 1Iuldus, '1i,d"" los dCI't'lJ1(lS reservados. Usada con
1"'lIltiNlI,
( IIIIIN   Nc'
1!V1l"', .'1.111101 1I11,lla, VidC'I'1 1')1)'1,   Ilfhlicas Unidas. Usada con permiso.
NVI ,S.lIlIa Hihlin, NIIe'VII Vns ic'1 I1 hucrumiounl, (e) 1')')') de laSociedad Bíblica Internacio-
II,d. ll,sada lllll 1'('1'111i"",
111,.'1 Bihlia en SClll'illll(I:), Sol'iedades Bíblicas Unidas, 2000. Usada con permiso.
¡':),WOO de 11. B. London (I li]o) y Ncil H. Wiscman.
'Iodos los erechos reservados
l.os derechos para publicar este libro en otros idiomas se contratan con Gospel Light World-
wide, un ministerio internacional no lucrativo de Gospel Light. Gospel Light Worldwide
también provee ayuda editorial y técnica a publicadores internacionales que se dedican a
producir programas de escuela dominical y escuelas bíblicas de vacaciones y libros en los
idiomas del mundo. Para más información, visite www.gospellightworldwide.org; escriba a
Gospel Light Worldwide, P. O. Box 3875, Ventura, CA 93006; o envíe un correo electrónico
a info@gospellightworldwide.org.
Impreso en Brasil/Printed in Brazil
A nuestros hijos,
Bradley y Bryan London
y Todd y Sean Wiseman,
y a las congregaciones
que los amaron.
DIGITALIZADO POR
IMERMERA
CONTENIDO
Introducción
Ame a su gente al máximo 10
Sección 1
El pastor que ama y deja un legado
Siempre te amaré 16
«Pastor» -Qué palabra más bella 19
Ofrezca una presencia santa 23
Ellos no cambiarán si no confían en usted 27
¿No es suficiente con ser ungido? 33
Eres importante para mí 39
Avivamiento en las raíces 43
El dolor de partir 49
Sección 2
El consejero que cuida y confronta
La gente -Razón de ser de la iglesia 54
Tesoros en vasos rotos 59
¿Son realmente inútiles los inútiles? 64
Es más fácil predicarlo que vivirlo 67
El poder asombroso de la pacificación 72
Admítalo -¡El cambio es aterrador! 76
Cómo referir a consejeros cristianos 79
Sección 3
El líder que confía en medio del triunfo y la tragedia
Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas 86
Cómo transformar los obstáculos en oportunidades 90
El carácter es verdaderamente importante 94
El hambre de poder marchita el alma 99
La perspectiva pastoral sobre el aborto 103
Solo, pero nunca aislado 108
No se convierta en un náufrago 112
Usted no siempre tiene el control 117
DIGITALIZADO POR
IMERMERA
Sección 4
El ministro que ama en casa
El legado que usted deja 126
El modelo pata la siguiente generación 129
Cómo amar de la mejor manera posible
a las personas más Importantes 132
Regálese un matrimonio extraordinario 138
Sección 5
En colaboración con el Padre
Atrévase a tener grandes Sueños 148
En busca de la santidad personal 152
Semejanza a Cristo -Un magnetismo maravilloso 157
Un Dios generoso honra la extravagancia 160
Cómo mantener su día de reposo santo 165
¿Está seguro de que quiere lo que cree que quiere? 170
Dos legados adicionales de peso 174
Cómo aprovechar al máximo el potencial espiritual de su iglesia 177
Cómo hacer que su iglesia crezca como Dios quiere 180
Sección 6
El pastor que nunca se rinde y que impacta al tercer milenio
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo 186
¿Ayuda a algulcn la predicación al de estilo de «Querida Abby»? 189
Convoque a una tregua en la guerra de la adoración 192
Cómo   ante Acab 196
Honre a sus compuúcros de trabajo 200
Es hora de salir al público 205
Cómo agregar valor cuando la gente llega a la iglesia 209
La esperanza mágica de la navidad 212
Su mano fue la única disponible 216
Epílogo
En aras de nuevos comienzos 224
DIGITALIZADO POR
IMERMERA
Ame a su gente
al máximo
INTRODUCCIÓN
Ame a su gente
al máximo
N
o puedo recordar exactamente cuándo fue, pero tuvo que haber
sido hace más de 25 años, cuando me paré en frente de mi con-
gregación y dije: «Dios te ama como si fueras la única persona en todo el
mundo a quien amar. Si no hubiera enviado a su Hijo a morir por toda la
raza humana, lo habría enviado a morir solamente por ti -eso te hace una
persona muy importante. Y yo también te amo».
Probablemente esa única frase es la que más pueden citar los miembros
de las congregaciones en las que he trabajado que cualquier otra. Frecuen-
temente tomaba un momento, antes del tiempo de oración del servicio
matutino de adoración, y les decía lo honrado que me sentía de ser su pas-
tor. Les agradecía la paciencia que me tenían. Valoraba sus comentarios,
aprendía de su crítica constructiva y me sentía bastante orgulloso por su
gratitud. A lo largo de las más de tres décadas en las que me llamaron pas-
tor, traté de tener un romance con mi gente. Traté de no permitir que los
asuntos de la iglesia se convirtieran en una situación de nosotros en contra
de dios. Siempre creí que era su iglesia. Ellos habían orado por ella, se ha-
hían sacrificado por verla nacer y se habían mantenido firmes en tiempos
inciertos de transición. ¿Quién era yo para llegar y crearles inseguridad?
Eso no quiere decir que no desafié su forma de pensar. De hecho, siem-
pre buscaba maneras de hacer que siguieran adelante, de fortalecer su fe y
de ayudarlos a ver que la única manera de progresar era arriesgándose. Pero
lo hice en amor -no tan distinto a los padres que insisten en que sus hijos
practiquen piano o que hagan sus tareas escolares o que terminen las de la
casa. Constantemente les pedía que ascendieran un poco -que vivieran
afuera de sus zonas seguras. Yla mayoría del tiempo lo hicieron. El amor que
nos teníamos marcaba la diferencia.
La primera vezque alguien me llamó pastor pareció extraño. No solamente
me sentía demasiado joven para tener ese título, sino que tampoco me sentía
digno ni listo para las responsabilidades que acompañaban esecargo ordenado
por Dios (véase Ef. 4: 11). Pero llegué a amar el título y hasta la fecha respondo
a él con gozo. Cuando me llamaban pastor me sentía especial.
Ame a su gente al máximo
Pastor:
... gracias por el sermón.
... necesito hablar con usted.
· .. mi madre acaba de morir.
· .. vamos a tener un bebé.
· .. parece que Dios nos está dirigiendo a otra iglesia.
... creo que Dios me ha llamado al ministerio. ¿Cómo puedo estar
seguro?
.. .los rayos X no se ven bien. ¿Podría orar por mí?
... nos trasladaremos a la Costa Este la próxima semana. Lo ex-
trañaremos.
.. .¿cuándo cree que tendrá tiempo para hacerse un corte de cabello?
... soy homosexual, .. ¿qué debo hacer?
... estamos orando por usted.
... mi esposa acaba de dejarme.
... nuestra hija está embarazada.
... gracias por estar allí cuando lo necesitamos.
El listado es interminable, pero usted sabe a lo que me refiero y
cómo se siente. Cuando el teléfono suena o cuando llaman a la puer-
ta de su oficina, o lee una carta, se le lleva a una colección única de
hombres y mujeres. Si usted no ha sido pastor, no puede entender
realmente cómo el ministerio puede ser bello y doloroso al mismo
tiempo. Cuando es bueno, es maravilloso; cuando es malo, puede ser
terrible. Pero es el llamado y el sentido de la inconfundible presencia
de Dios lo que evita que salgamos corriendo.
Frecuentementehe escritoy he contado la siguiente historia: Recuerdo
que una vez tuve una colisión con un automóvil. Iba en una excursión,
montando bicicleta con mis hijos.El incidentesellevó a caboen lavecindad
de nuestra casa. El conductor del automóvil era mi vecino. Cuando estaba
sentado en labanqueta, sangrando, enojado y rodeado por mis dos hijos,
Brady Bryan, que estabanterriblementeavergonzados --el hombre se me
acercó. Estaba mudo y evidentementeno pensababien porque se arrodilló
y me preguntó: «¿Estás bien?» Claro que no estababien. Mientras me pre-
paraba para justificarme, su esposa saliócorriendo de su casa, gritando con
todas sus fuerzas: «¡Pastor, Pastor, Pastad» Me vio rápidamente y luego se
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ME LLAMAN PASTOR
volteó hacia su esposo. Se detuvo por un momento, le metió un delgado
dedo debajo de la nariz y con una voz frenética gritó: «¡Lo ves! ¡Loves! No
pudiste golpeara un niño, [tenías que golpeara un pastor'» Ahorame río de
esoporque hastaen un momento próximoal desastre seme distinguiócomo
alguienespecial y único. Perono lo cambiaríapor nada en el mundo.
Cada profesión, incluso el ministerio, tiene una fuerza convincente
y una relación que la define. La salud une al médico con el paciente. La
justicia une al abogado con los clientes. El aprendizaje une al maestro
con el estudiante. El amor es la fuerza vigorizante que une al pastor con
los feligreses.
Debido a que nuestro Señor estableció la iglesia como su so-
ciedad de amor en la tierra, los pastores tenemos el maravilloso
privilegio de dar amor, de ser amados y de llevar a otros a expresar
el amor de Cristo en el mundo.
El principal motivo vigorizante se explica en estas palabras fuertes
del apóstol Juan: «Nosotros le amamos a él porque él nos amó pri-
mero... Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a
Dios, ame también a su hermano (l Juan 4:19-21).
Mi abuelo, A. S. London, era un pastor muy amoroso, y cuando
escribió acerca del amor, estaba describiendo la característica princi-
pal de su propia vida. Escuche a su corazón:
Necesitamos la clase de amor que recibe la sospecha
conamabilidad, y el odio con un interés compasivo. El
amor buscará al indiferente, al apáticoy al perezoso.
El amor muestra ternura hacia el sucio, el apestado,
el indigente. El amor busca a la ovejaperdida. Vtt en
busca de la monedaperdida, desea al hijopródigoy ora
por él. La vida que ama tendrá su nochede dolor. El
hombre que ama profundamente tendrá sus horas de
medianoche así como susestaciones de luz de sol l.
y cuando hablaba del amor de Cristo, meditaba:
Fue el amor el que detuvo elfuneral y le devolvió el
joven su madre. El amor sepresentó en la tumba fría
12
Ame a su gente al máximo
y pronunciópalabras hasta que el muerto que dormía
salió de la tumba para caminar entrelos vivos. El amor
atravesó un lago para curar al que estabaposeído por los
demonios. El amorsoporta lasuciedad, la ignorancia, las
riñas y las disputas. Llama al mendigo, al marginado, al
desamparado y ofrece perdóny pureza a todo?
El amor vela en la celda de la cárcel, para decir una
palabraamabley ofrecer una mano al quesehaperdido
en el camino. Camina a lapar de las mujeres que han
cometido los peores pecadosy sedetiene a decir unapala-
braamableal desvalido. Ofrece esperanza a todos'.
Mi «abuelito» creía que el evangelio de un corazón roto demanda
el ministerio de almas generosas. «El amor de Cristo nos constriñe»
(2 Co. 5: 14) es la pasión predominante del que ama.
Amar a los que servimos es el mensaje de este libro. Ustedes son
los agentes del amor del Padre en sus iglesias y en su mundo, así que
«Hermanos, Dios los ama, y nosotros sabemos que él los ha elegido
para que sean parte de su pueblo» (l Ts. 1:4, BLS). Este libro tiene la
intención de ser un recordatorio afectuoso de que sin amor, el minis-
terio rápidamente se convierte en una farsa vacía y en una existencia
miserable. Realmente, creemos que el ministerio -su ministerio-
llega a ser mucho más agradable y más efectivo cuando usted ama
más a las personas que sirve. El amor hace que cada expresión de
ministerio sea mejor, y hace que usted se parezca más a Cristo.
De muchas maneras, nuestros ministerios se resumen en la con-
movedora declaración que frecuentemente se cita: «Solamente pasaré
por este mundo una vez. Por lo tanto, cualquier cosa buena que pue-
da hacer, o cualquier acto de bondad que pueda demostrarle a cual-
quier ser humano, permite que lo haga ahora. Que no lo posponga
ni lo descuide, porque no volveré a pasar por aquí».
De todo corazón,
H. B. London, Jr
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EL PASTOR
QUE AMA Y DEJA
UN LEGADO
----------- "-- .------------
SECCIÓN 1
Siempre
te amaré
E
•· staba sentado frente al púlpito, en las gradas alfombradas de
mi iglesia en Pasadena, California. En mis manos tenía el
libro Siempre te amaré de Robert Munsch. Mi voz se quebrantó cuan-
do leía la historia conmovedora del amor de toda la vida que una ma-
dre le da a su hijo. Después de 31 años de ministerio pastoral, dejaba
a mi familia de la iglesia para convertirme en pastor de pastores en
Enfoque a la Familia. Cuánto le temía a esa despedida.
Aquella mañana no pensé en mi dignidad. Ni un indicio de ver-
güenza se atravesó por mi mente cuando miré las caras de mi gran fa-
milia y les dije que nadie nunca podría ocupar su lugar en mi corazón.
Quería que supieran que nunca los olvidaría. Ellos habían dejado una
marca indeleble en mi corazón. El amor me afecta de esa manera.
No hay ascensos en el pastorado, aunque se vaya a otra clase de
ministerio. Nada se compara al lazo de amor que une al pastor con la
congregación. Por favor, créanme -no hay nada semejante. Así que,
amigo pastor, conserve esas relaciones cercanas y celebre el amor de los
que están en su iglesia. Ellos lo aman y necesitan su amor. No permita
que los «succionadores del gozo» le amarguen su amor por el resto.
Tengo un agujero del tamaño de la congregación en mi corazón
que parece (Iue nunca sana. Cuánto extraño tener una familia de
iglesia. Mi rraha]o en Enfoque a la Familia me permite predicar en
algunas de las más grandes iglesias de los Estados Unidos -y lo
disfruto enormemente. Pero extraño caminar por el pasillo, subir
las gradas de la plaruformn y hacia mi propio púlpito. Extraño las
visitas a los miembros en /'c:rmos en el hospital. Extraño la cele-
bración, llena de h\grimas, de las bodas de «mis» parejas jóvenes.
Extraño escuchar las últimas palabras de amor por Cristo de los
santos moribundos que han estado a mi lado en las buenas yen
las malas. Extraño predicar el evangelio a sus amigos y vecinos en
Ame a su gente al máximo
el servicio funeral. Extraño cargar a esos bebés suaves e impotentes
en frente de su familia espiritual y dedicarlos al Pastor amoroso.
Extraño hacer visitas a los hogares de los miembros de mi iglesia y
escuchar las palabras de ánimo que susurran en mi oído al final del
servicio. Aunque me doy cuenta de que esos días pasaron, y aunque
tengo una profunda satisfacción en mi trabajo actual, mi cor.azón
anhela ministrar a un grupo de personas que me ama y a qUIenes
yo amo a cambio.
El presentador de radio, Paul Harvey, comparte una historia acer-
ca de una anciana que se vio obligada a vender la casa en la que había
vivido por años. Antes de que se firmaran los últimos papeles, ella
insistió en que los nuevos propietarios llegaran a tomar café a su casa.
Cuando bebían el café y comían galletas juntos, ella les dijo que no se
alteraran si oían un chirrido en las gradas o si la cortina se enrizaba,
porque solamente era su presencia que volvía a vivir algunos recuer-
dos de la casa que tanto amaba.
El domingo que me despedía, dije a mi congregación que volvería
a visitarlos en mi espíritu de vez en cuando. Claro que me refería a
que en mi espíritu interior, caminaría por el pasillo o me sentaría a
orar con uno u otro. Recordaría caminar por sus valles con ellos o
cantar alguna canción acerca de Jesús con algún hermano enfermo.
«Tendrán un pastor nuevo», les dije, «y él cuidará bien de ustedes.
Pero ustedes también deben saber que siempre recordaré su estilo
cariñoso y los momentos que compartimos».
Amigo pastor, absorba el amor que Dios le da a través de su igle-
sia. Alégrese de tener una congregación a quien amar. La desilusión
podría estar ahora mismo en su corazón, pero le suplico que abra su
corazón al Espíritu de Dios. Ame a su gente incondicionalmente y
sin reservas. Me entristece cuando oigo que los pastores hacen ob-
servaciones hirientes sobre las idiosincrasias de su congregación. Ma-
neje las relaciones ministeriales como si fueran una porcelana valiosa
-delicada, elegante y costosa. Recuerde, los creyentes a veces nos
toleran mucho. Una y otra vez, en mis largos años de ministerio he
visto a los miembros de mi iglesia tratarme con abnegación paciente,
aceptación incondicional y generosidad increíble.
A medida que aumenta su amor por la gente, su ministerio pasto-
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MELLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al mdxímo
ral será más efectivo y satisfactorio. El apóstol Pablo, en Efesios 5:2
(BLS), nos llama a amar como Jesús amó: «Deben amar a los demás,
así como Cristo nos amó y murió por nosotros. Su muerte es para
Dios como el delicado aroma de una ofrenda». Las congregaciones
aman a su pastor en proporción directa al amor que reciben. Piense
en maneras de hacerle saber a su gente cuánto los ama.
Dígaselo al Señor
Públicamente agradezca al Señor por el amor que recibe de su con-
gregación. Neil me habló de un pastor que ha trabajado en la misma
iglesia por 50 años. En una oración congregacional reciente, el vetera-
no dijo: «Gracias por unirnos, por mantenernos juntos y enseñarnos a
amarnos mutuamente». Qué oración después de 50 años.
Predique el amor como un bello regalo
Vuelva a las Escrituras y enseñe a su congregación una y otra vez
que nuestro amor mutuo nace naturalmente del amor a Dios. Y
nuestro amor a Dios nace de Su amor a nosotros. Predique el amor
de Dios a su gente. Demuéstreles que el amor es un regalo que reci-
himos de Dios y transmítalo a los que nos rodean. Es un privilegio,
nunca una obligación.
Manifieste amor en las reuniones administrativas
Algunas iglesias se permiten un triste antagonismo en los grupos
qlle loman decisiones. Los miembros dicen allí lo que nunca dirían
en anrc personas refinadas. No acepte participar en ese juego. Si las
palabras tlllC.' carecen de amor se expresan en esas reuniones, haga
que las conversaciones vuelvan al perdón, al ánimo ya la aceptación.
Los crisriunos pueden discutir asuntos sin romper los principios de
amor de Cristo. A veces podría ser necesario que usted interrumpiera
la reunión para hacer una oración breve -«Oh Señor, ayúdanos a
amarnos muruamcntc como tú nos amas».
Acostúmbrese a decir «'lb amo en Cristo»
El amor necesita de acciones, así como de palabras. A veces puede
ser incómodo que los   varones digan «te amo». Sin embargo,
con la práctica usted puede decirlo y darlo a entender. Cuando co-
IH
mience a usar esas palabras, vea lo que sucede. ¿Ysabe qué? Su iglesia
se transformará.
El amor es un bumerang.
Claro, los pastores no deberían comunicar una relación artificial y
melosa con la gente. Tampoco deberían usar el lenguaje cariñoso como
una herramienta para protegerse de las críticas. Sin embargo, hay for-
taleza al darse cuenta de que es más fácil servir a la gente que es amada.
Elbert Hubbard, escritor del siglo pasado, dijo: «El amor que damos es
el único amor que conservamos-". y tiene razón. Cuando la gente sabe
que usted la ama, pasa por alto una multitud de faltas.
El amor es absolutamente esencial en las iglesias.
Las iglesias que carecen de amor son lugares incómodos de visitar y
lugares sofocantes para adorar. Un pastor que no ama a la gente pone
una tapa que limita la obra de Dios. El filósofo Martin Buber probable-
mente tuvo pastores en mente cuando escribió: «El que ama une a Dios
con el mundos". El amor es el factor más crucial en la obra del Reino.
Demuestre amor de manera anónima.
Tengo un amigo, fotógrafo establecido, que conoció a un opto-
metrista principiante que se mudó a su edificio. El nuevo oculista
tenía problemas para pagar la renta. Mi amigo deslizó un sobre con
cinco billetes de $100 por debajo de la puerta de la oficina de este
joven docror, después de las horas de trabajo. Más tarde, le pidió al
doctor que quitara los lentes de los anteojos de los clientes que te-
nía que fotografiar, para evitar el reflejo. El doctor estuvo de acuer-
do y pronto esa misma gente comenzó a comprar sus anteojos al
optometrista. Ahora el oculista está bien establecido, pero todavía
se pregunta quién le dIO los $500 en su momento de necesidad.
El amor verdadero siempre se parece a Cristo y es bello.
- H. B. L.
"Pastor" - qué palabra más bella
"Pastor" - es una palabra bella, y qué relación tan única la que
representa. Después de la palabra «amor» o de que nos llamen «Papá»,
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MELLAMAN PASTOR Siempre te querré Ame a su gente al rndximo
creo que es la palabra más maravillosa del idioma español.
Todavía me quedo impactado cada vez que alguien me dice pas-
tor, incluso después de todos estos años. La palabra todavía me hace
sentir honrado y maravillado. Cuando la oigo, me pongo derecho y
renuevo mi propósito. No hay privilegio más grande que ser pastor y
eso me hace sentir honrado y agradecido.
Ser pastor es más que desempeñar un trabajo o prosperar en al-
guna profesión; es una forma de vida. Es una vocación, un llamado
supremo que la mayoría de la gente nunca experimenrará. Piénselo
-de más de 6 millardos de gente en la tierra, el Dios de los cielos
lo llamó a usted. Colocó su mano en su hombro y lo llamó para que
fuera un ministro. Tal vez usted aprovechó la oportunidad. Tal vez
usted llegó pateando y gritando. Pero ahora Dios lo está usando para
que cumpla sus propósitos.
El ministerio pastoral definió mi vida y penetró hasta lo más re-
cóndito de mi ser y pensamiento. Cualquier comparación a otra tarea
o función se queda corta del santo privilegio que tengo como pastor.
Represento al Señor de gloria -qué oportunidad tan tremenda y es-
tupendo honor. Dios me nombró su representante de carne y hueso
en la iglesia y en su mundo. Eso quiere decir que lo represento en
donde me encuentre. No lo merezco, y todos los días confío en su
capacitación y sabiduría. Pero me encanta ser pastor y nunca quiero
defraudar al que me llamó.
Piense en su privilegio exclusivo de ser pastor. Dios lo ayudará a flo-
recer donde lo plantó. Lo tiene en su trabajo actual para que usted pueda
ser un transformador de vidas allí. Aunque otros pastores hayan batalla-
do para tener éxito en la iglesia donde usted se encuentra, Dios quiere
permitirle hacer algo duradeto para él en ese lugar. Promete capacitarlo
para que sea y haga más de lo que pueda imaginar. Promete mostrarnos
que nunca estamos solos. Qué cooperación -qué posibilidad.
Por eso es que vemos a nuestra ciudad de manera distinta a las
demás mientras manejamos en el tráfico, y pensamos en maneras de
alcanzar a nuestra comunidad para Cristo. Por eso es que nos que-
damos despiertos en las horas de la noche pidiéndole a Dios que nos
muestre su voluntad para su iglesia.
Me encanta la historia que se le atribuye a Babe Ruth que, en
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cualquier caso, no fue un gigante cristiano. Ruth dijo: «Conocí a
un ministro anciano y cómo lo envidiaba. Se me clasifica como un
famoso bateador de jonrones, pero comparado con ese pastor poco
conocido -que era bueno y sabio- nunca logré llegar a primera
base». Dios quiere que cada pastor sea bueno y sabio.
Recuerdo muy vívidamente la noche en que fui ordenado. Las
personas que me ordenaron se arrodillaron en el altar, al final de un
servicio inspirador. Alrededor de nosotros estaban otros clérigos, y
los líderes de mi denominación. Yoera un pastor de 24 años, con un
potencial limitado, pero con una actitud que no se da por vencida. Al
sentir las manos de mis colegas sobre mis hombros, también ~   t í la
fuerte mano del que me llamó. Era su manera de decir: «Te he apar-
tado para la obra del Reino, y te prometo mi presencia perdurable,
hijo, nunca te dejaré». Y nunca me ha dejado. Imagino que usted
también se sintió de la misma manera.
Pastor, piense de qué manera su título ayuda a darle forma a su
ministerio.
Persevere
El llamado de Dios lo sustenta cuando el camino se pone difícil.
El llamado da vigor a cada día, ya sea de victoria, de prueba y hasta
el día final de entregarle cuentas al Maestro. El título de «pastor» nos
estimula a ser fieles en nuestro puesto hasta que experimentemos un
cambio espiritual. Yo creo que Dios tiene algo específico que cada
pastor debe cumplir a cabalidad en cada lugar. Si mi convicción es
acertada, entonces usted tiene que lograr algo importante en esta
tarea antes de pensar en un cambio. Siempre consulte al que lo llamó
antes de considerar un traslado.
Colabore
Un pastor trabaja, llora, ora, aconseja, estudia, predica.y se esfuer-
za por la excelencia. Tengo que hacer lo mejor posible, pero siempre
estoy consciente de que lo mejor nunca es lo suficientemente bueno.
Sin embargo, es un gran consuelo saber que somos colaboradores con
el Omnipotente. Eso marca toda la diferencia. No obstante, no hay
ningún trabajo en la tierra que le muestre así su debilidad humana.
21
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al máximo
La competencia y la dependencia son dos componentes irreducibles
y decisivos para el ministerio en cualquier entorno.
Motive
El título de «pastor» motiva al ministerio. El amor de Dios me
fortalece cuando trabajo en su Iglesia. Tener el amor de las perso-
nas a las que servimos da energía al ministerio. Nuestro amor por la
gente, su amor por nosotros; el amor de Dios por ellos, Su amor por
nosotros -esta conexión de amor que se entrelaza origina alegría al
servir. También proporciona una fuerza motriz de motivación para
el ministerio.
Manténgase erguido
Cada vez que alguien 10 llame pastor, haga una oración de agra-
decimiento: «Señor, quiero decirte cuánto aprecio tener esta relación
tan cercana contigo». Y podría agregar: «Señor, perdóname por las
veces en que busqué compasión o pedí liberación. Permíteme estar
en el ministerio a largo plazo».
Sea especial con Dios
El título «pastor» hace que usted se dé cuenta que es especial.
Cuando Dios dijo: «Te quiero a ti», probablemente 10 sorprendió,
como sucedió conmigo. Pero Él tiene algo único en mente para que
usted 10 haga. Nadie más conoce las promesas perdurables que usted
y Dios hicieron en ese momento privado.
Ron Jones es pastor en Liverpool, Inglaterra. Cuando apenas te-
nía 16 años de edad, se despertó en la noche, sintiendo una presencia
especial de Dios. En un momento de maravillosa comunión con su
Señor se convenció de que Dios le había prometido que sería pastor.
Pero Ron tenía un tartamudeo terrible y no veía ninguna posibilidad
de servir a Dios en este trabajo. Esperó muchos largos años para que
esa promesa se cumpliera. Gradualmente, el Señor preparó a Ron. Le
quitó el tartamudeo y le enseñó a amar a la gente y le dio dos trabajos
-de cobrador de deudas y de director de un coro. A la edad de 63,
después de años de cuidar de sus clientes y de los miembros de su
coro, Ron recibió el llamado de su iglesia para que fuera su pastor.
22
Ahora tiene 85 años y todavía pastorea.
Así que no olvide ese momento especial cuando Dios puso Su
mano en usted y 10 apartó para un trabajo grandioso. Él cumplirá
todas sus promesas. Confíe en Él mientras sirve a su pueblo.
-H. B. L.
Ofrezca una presencia santa
Cuatro doctores con traje de quirófano estaban frente a Dave y
Jana en el Hospital Huntington Memorial de Pasadena. Yo estaba
ahí parado, sin poder hacer nada, mientras uno de los doctores ha-
blaba. «Su bebé ha muerto del Síndrome de Muerte Súbita Infantil»,
dijo tranquilamente. «Queremos darles la oportunidad de cargar a
su bebé antes de que nos la llevemos». Miré a esta joven pareja, sus
hombros temblaban de la impresión, mientras cargaban a su primo-
génita por última vez.
Mi mente se apresuraba por encontrar algo qué decirle a la joven
pareja conmocionada. Quería decirles que todo estaría bien, pero
eso no era cierto. Su bebé estaba muerta. Toda mi preparación y
experiencia pastoral parecía que me decepcionaban. «Dave y jana»,
comencé, con palabras que salían entrecortadas y lentamente, «no
sé por qué esta terrible pérdida les ha ocurrido. Pero sé que Dios los
ama como si ustedes fueran las únicas personas en el mundo. Si acep-
tan Su amor ... si creen que él los ama, 10 superarán. Si no 10 creen,
no 10 superarán». Esas fueron las únicas palabras que tenía para ellos.
Y ellos parecían terriblemente vacíos en ese momento.
Todo 10 que pude hacer fue representar al Jesús compasivo. Me
tragué mis emociones, en tanto que ellos con valor trataban de afer-
rarse a su nueva fe. Pero algo sucedió en esa habitación del hospital.
Ni la pareja ni yo teníamos palabras para quitar el dolor. Pero una
Presencia Santa invadió ese lugar. Dios se unió a nosotros tres. Así
como en la historia del Antiguo Testamento del horno ardiendo,
cuando el mismo Dios llegó a consolar a Sadrac, Mesac y Abed-
nego, sentimos 10 mismo en la prueba ardiente del sufrimiento, una
seguridad de que Dios estaba cuidando de nosotros.
23
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré Ame a su gente al máximo
Esa pareja no esperaba palabras maravillosas de mí. Fue algo bue-
no porque no las tenía. Pero sabía de la fidelidad de Dios. Sabía que
Él era el Dios del impotente. Sabía que tenía miles de maneras para
fortalecerlos, aun cuando ellos se sintieran abandonados. Sabía que
Él amaba a Dave y a Jana.
Dave trabajaba en Disney y Jana trabajaba como costurera en
Universal Studios. Al comienzo del año habían experimentado una
conversión que había transformado sus vidas. Al llegar a Cristo aban-
donaron un trasfondo de una secta religiosa y perdieron amigos y
familiares en el proceso. Me preguntaba si su nueva fe se mantendría
en vista de ese trauma. Oré por que así fuera.
En todo el dolor, recordé qué tiempo tan precioso habíamos pa-
sado unas cuantas semanas antes, cuando dedicamos a la bebé en el
servicio de adoración. Y ahora esto.
Confieso que unas cuantas veces en mi ministerio, los porqués de
mi corazón casi me han hecho renunciar. Estoy seguro de que usted
ha experimentado una angustia similar. Pero en lo profundo de nues-
tros corazones sabemos que no hay respuesta humana satisfactoria al
problema del mal. Solía tratar de defender a Dios en contra de los
porqués, pero dejé de intentarlo. Como lo descubrió Job, no tendre-
mos algunas respuestas en este lado de la eternidad.
Tuvimos el funeral en un bello lugar del sur de California. Los acom-
pañamos en su sentimiento, nos dolimos con ellos y lloramos con ellos.
Cuando el servicio terminó, nuestras vidas volvieron a la normalidad,
pero Dave y Jana siguen luchando con la muerte de su bebé. Mi cora-
zón estaba tan apesadumbrado por Dave y Jana -recién convertidos,
la muerte de una niña, sin explicación. Pero de alguna manera, Dios
les permitió recordar mi estímulo entrecortado para que confiaran en el
amor de Dios completamente. Eso era todo lo que tenían.
Un día, después de haber llegado a Enfoque a la Familia, recibí una
carta con una foto de Dave yJana cargando a un bello bebé. Escribieron:
«H. B.: Probablemente cree que no lo escuchamos cuando nos estimuló
a que nos aferráramos al amor de Dios cuando nuestra bebé murió. Pero
lo escuchamos claramente. Así que hemos creído una y otra vez que
Dios nos ama como si fuéramos los únicos a quien amar».
La carta continuaba con estas palabras victoriosas: «H. B., lo 10-
24
gramos. Hemos aprendido a vivir en el amor de Dios. A menudo nos
citamos sus palabras mutuamente. El Señor es bueno. Observe que
en la foto tenemos a otro bello bebé -el regalo especial de Dios para
nosotros. No entendemos por qué perdimos a nuestra primera hija.
Todavía nos duele cuando pensamos en eso, pero ya no cuestiona-
mos a Dios. Vivimos un día a la vez en cercanía a Él, y nos damos
cuenta de que la gracia habilitadora del Señor es suficiente».
He pensado mucho en su fe y en la mía desde que recibí esa carta.
Algunas situaciones difíciles son misterios que van más allá de nuestra
comprensión. Misterios mayores que nuestras respuestas. Misterios
que extienden nuestra fe. Misterios que nos obligan a buscar a Dios
porque no podemos encontrar respuestas en ninguna otra parte.
Mi mensaje fortalecedor para cada pastor es que vivimos cerca de
los misterios -de hecho, tenemos un asiento en primera fila. Vemos
a Dios obrando de maneras que no entendemos. El Santo al que
representamos no siempre nos revela dos detalles de Sus planes. Pero
espere. Aunque yo sentía que no tenía respuestas para Dave y Jana,
mis simples palabras de fe fueron más que suficientes.
Después de pensar en algunos de los propósitos ocultos de Dios,
recordé leer otra vez la increíble promesa de 1 Corintios 13: 12:
«Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara
a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui
conocido».
Pensemos en maneras de incorporar la impresionante presencia
de Dios a los detalles de nuestro ministerio con la gente que sufre:
Usted no tiene respuestas para todo.
Haga las paces con este hecho. Maravíllese con su gente mientras
experimentan juntos los misterios de Dios. A veces, a los predica-
dores les es difícil decir: «No sé». Pero admitamos que algunas cosas
están más allá de nuestro entendimiento. «No estoy seguro de lo que
Dios está haciendo, pero sé que Él es bueno».
Use el cuidado pastoral para validar la predicación
Observe que intencionalmente usé la palabra «validar». La predi-
cación se convierte en algo teórico y abstracto si no se autentica con
una experiencia de primera mano de cómo la fe obra en la vida. Si
25
MELLAMAN PASTOR
Siempre te querré
Ame a su gente al mdximo
usted está muy ocupado como para autenticar su predicación y no
lleva a Cristo a los que sufren, a los que sangran, a los que están con-
fusos, desamparados y moribundos, está demasiado ocupado predi-
cando. Las «palabras de Dios» desde el púlpito, sin acción pastoral en
el nombre de Jesús, son vacías y frecuentemente distorsionadas. La
conexión pastoral con la gente es una preparación tan necesaria para
la predicación como lo es el estudio, la oración y el ayuno.
Alégrese en los misterios
La Biblia nos da muchos principios con los que podemos enten-
der cómo vivir. Sin embargo, aunque Dios no trata de confundirnos,
él y sus caminos no siempre son obvios. Sus acciones a veces están
más allá de nuestra capacidad de entender y son más profundas que
nuestra experiencia. Abraham no entendió por qué Dios le pediría
que sacrificara al hijo de la promesa, a quien había esperado por tan-
tos largos años. Pero obedeció con fe.
La predicación no siempre es en la iglesia
El pastor tiene algunas oportunidades para predicar de manera
individualizada. Mis palabras para Dave y Jana sobre la fidelidad de
Dios impactaron más en esa habitación del hospital de lo que lo ha-
brían hecho desde el púlpito. Dios utilizó el hecho de que yo estaba
en la habitación con ellos, en su momento de desesperación, para
permitirme comunicar fe. El cuidado pastoral nos da una oportuni-
dad de oro para volver a predicar en situaciones de la vida real lo que
decimos de Dios en nuestra proclamación pública.
Descubra satisfacci6n en el cuidado pastoral
Cualquier pastor veterano que le esté describiendo los momentos
más satisfactorios de su ministerio, no hablará por mucho tiempo
antes de que le cuente de alguna época en que Dios utilizó la de-
sesperación humana para acercar a la gente a Él. Cuando tiene el
privilegio de representar al Santo con alguien en crisis, usted forma
lazos de afección que duran toda una vida. Quizás hasta se sorprenda
en el portal del cielo, cuando Jesús le agradezca por estar con él en
la habitación del hospital. «¿Cuándo estuve en el hospital contigo?»
26
Podría preguntarle a Cristo, y Él responderá: «Cuando estuviste allí
con Dave y jana, estabas ministrándome».
Vea el ministerio de cuidar como una identificación con la persona.
Jesús se identificó con los que sufrían. A donde iba, las personas
a las que servía sabían que Él se sentaba donde ellos se sentaban y
sentía lo que ellos sentían. A veces me pregunto qué podría haberles
sucedido a Dave y Jana si su pastor no hubiera estado allí. Piense en
lo triste que sería enfrentar la agonía, el dolor y la muerte sin oír que
alguien diga: «Miren a Jesús -Él es el que los ama con un amor eter-
no». Nuestro llamado y las necesidades de la gente nos hacen hacer
una réplica de la Encarnación. El apóstol Pablo dijo: «Dios sometió
todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a
la iglesia» (EE 1:22, NVI). Así como Jesús era Dios en carne humana,
ahora pide que cada pastor desarrolle Su compasión y misericordia.
-H. B. L.
Ellos no cambiarán si no confían en usted
«El cambio lo cambia todo» -esas palabras pueden aterrorizar a
cualquier pastor.
Los pastores a veces menosprecian a su congregación si no pueden
resistir un poco de cambio. Sin embargo, si somos francos, tenemos
que admitir que el cambio nos asusta tanto como los asusta a ellos.
Quizás más. El cambio casi siempre nos lleva a donde nunca hemos
estado. Nos hace sentir que la iglesia está fuera de control.
Para disminuir su tensión, en cuanto al cambio, permítame su-
gerirle dos remedios que harán que el temor disminuya en todos. La
primera medicina en contra del estrés es mostrar amor auténtico a
cada uno en la congregación, aun a los que se resisten al cambio. El
segundo antídoto es apreciar la singularidad de una congregación.
Cuando los feligreses saben que su pastor en realidad los ama, es
mucho más probable que acepten el cambio. Cuando un pastor ama
a la gente en el nombre de Jesús, los malentendidos a menudo se di-
suelven antes de que comiencen. Las Escrituras declaran: «El amor ...
27

MELLAMAN PASTOR
Siempre te querré Ame a su gente al máximo
todo lo soporta» (1 Ca. 13:7). Esta promesa bíblica confiable abarca
los momentos en que usted no entiende la posición que otros adop-
tan o cuando ellos no pueden entender la suya.
El pastor debe ayudar a la congregación a recordar que un pasado
único le da forma al punto de vista, perspectivas, necesidades y futu-
ro de cada iglesia. Un líder efectivo entiende este principio y estimula
a los miembros de la iglesia a apreciar la identidad única que Dios les
ha dado como congregación. Pasar por alto la singularidad crea pro-
blemas innecesarios, que llevan a la resistencia y al antagonismo. Así
que tenga cuidado con la tentación de tomar prestado un programa
de una iglesia de éxito e imponerlo, sin adaptarlo a la situación de su
iglesia. Los pastores efectivos diseñan intencionalmente ministerios
que encajan en un ambiente particular.
Un anciano predicador rural comentó: «Todo lo que solía estar es-
tablecido se está desmoronando». El cambio, ya sea en la iglesia, en la
familia o en la sociedad es tan real como el oxígeno que respiramos.
Es implacable y ha llegado para quedarse.
En nuestra sociedad, todos sentimos la marea del cambio rápido
que se arrastra hacia las costas de nuestra cultura. La tecnología ha
presionado el botón del Avance Rápido; y la comunicación global
hace que los cambios éticos y morales dominen el globo al parpadeo
del ojo de una cámara de televisión. La realidad es que el cambio está
aquí, ya sea que usted lo reciba, lo resista o lo ignore.
¿Puede el cambio usarse para darle a la iglesia un futuro más
brillante?
Sí y no. No, si el cambio nos confunde y nos amenaza. Siempre
siento pesar cuando me entero de pastores que están tan desorienta-
dos por el cambio que dejan el ministerio o siguen con desesperación
en silencio. De igual manera, me entristecen los pastores a los que les
encanta tanto la corriente de adrenalina del cambio que se apropian
de la última novedad y tendencia ministerial que está «de moda».
Ahora me río de los cambios a los que alguna vez me resistí, como
el acompañamiento grabado o coros de alabanza. Se dieron a pesar
de mí. Aunque siempre sentía un poco de decepción cuando alguien
se resistía a los cambios maravillosos que yo proponía, a veces estaba
ciego al hecho de que me resistía a los cambios que otros sugerían.
28
Para aclarar el asunto, es útil dividir el cambio en tres categorías:
lo que una iglesia nunca debe cambiar, lo que una iglesia tiene la
libertad de cambiar y lo que la iglesia debe cambiar.
Por supuesto, nunca hay que cambiar lo inalterable. En épocas de
transición rápida como la nuestra, es fácil confundir lo permanente
con lo pasajero. Las maneras de hacer iglesia cambian. Los procedi-
mientos cambian. Las formas musicales cambian. Al mismo tiempo,
el evangelio es eterno. Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Una
iglesia que deja de proclamar a Jesucristo -su encarnación, muerte,
resurrección, ascensión, y regreso- se ha transformado en algo dis-
tinto a una iglesia.
Sin embargo, una iglesia que está firmemente edificada en Jesu-
cristo puede cambiar muchas cosas. El cambio, frecuentemente, es
simplemente mejorar y reacondicionar el ministerio. Por ejemplo, las
iglesias deberían tener la libertad de actualizar las presentaciones y de
pensar en cómo pueden hacer el evangelio comprensible a una socie-
dad que no tiene memoria cristiana. Esos cambios son deseables.
Predicar el evangelio es un requisito de las Escrituras y hay que
hacerlo de manera efectiva en cada generación. No es una opción.
Pero Jesús predicó desde una embarcación, y Pablo predicó en un
mercado. Esteban predicó en el pabellón de la muerte y Pablo predi-
có en una habitación del piso superior, tarde en la noche. Los estilos
de predicación, la duración del sermón y opciones de vocabulario
variarán de cultura a cultura y de generación a generación. Los méto-
dos de comunicación cambian, pero el contenido esencial del men-
saje nunca cambia.
Al considerar lo que puede cambiarse sin diluir el evangelio, la
Iglesia no debe permitir que la cultura establezca su objetivo -sola-
mente las Escrituras hacen eso. Yalas Escrituras esperan que la Iglesia
sea una cultura extranjera en cada sociedad, tenemos que darle forma
al ministerio, no según lo que le agrada a la gente, sino según lo que
Dios quiere.
Cuando yo estaba creciendo, los cristianos tendían a determinar
la mundanalidad basados en la apariencia. ¿Cómo se vestía una per-
sona en particular? ¿Era apropiada su corbata? ¿Estaba demasiado
adornado el vestido de la niñita? Ahora me doy cuenta de que la
29
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al máximo
mundanalidad tiene mucho que ver con las actitudes seculares del
corazón, que se infiltran en la iglesia y sutilmente dan forma a su
ministerio.
Viajo mucho de iglesia a iglesia. Observo que el cambio es bueno
cuando mantiene la naturaleza inalterable del evangelio y ajusta su
celebración y proclamación a la identidad de una congregación de-
terminada. En el mundo de la iglesia de hoy, la mayoría de pastores
tienen la libertad de encajar sus métodos a las necesidades específicas
de su iglesia y comunidad.
Eso quiere decir que su ministerio no tiene que verse exactamente
igual al de otro. Qué alivio saber que no tiene que ser el clan de otro
pastor. Usted fue creado como un pastor único. y ha sido plantado
providencialmente en su trabajo para hacer algo especial para Dios.
Si usted se mantiene dispuesto a Su guía, descubrirá 10 que Él quiere
que se haga.
Otro elemento que la Biblia nos permite cambiar es el estilo. El
estilo tiene que ver con las diferencias culturales y personales al apli-
car el evangelio. ¿Cómo hay que hacer el ministerio? ¿Cómo debería
predicar? ¿Cómo debería mantenerse en contacto con su gente?
Una vez vi el video del servicio de una iglesia que se llevó a cabo
en el Norte de África. Los creyentes se quitaron los zapatos antes de
entrar al lugar de adoración. Salmodiaban cuando leían las Escri-
turas. Habían decidido usar ciertos elementos de su cultura en su
adoración. Pero estas opciones eran perfectamente aceptables según
los principios bíblicos. Algunas de las cosas que enumeraría bajo el
estilo tendrían que ver con cuán formal o informal la gente se viste,
o si el servicio se lleva a cabo en sillas plegables, en una cancha de
básquetbol o en bancas afelpadas de una iglesia al estilo de catedral.
Sin embargo, 10 que no cambia son los elementos básicos de la
predicación y el cuidado de la gente. Seamos claros -algunos pastores
han renunciado al cuidado pastoral. Sostienen que el cuidado pastoral
es un asunto de estilo- un estilo que ellos no tienen. Es como la estu-
diante universitaria cristiana que excusaba su comportamiento egoísta
con su compañera con esta interesante declaración: «No tengo el don
de misericordia». Ese razonamiento es un grave error.
Un pastor no puede renunciar a la responsabilidad de cuidar al
30
vagabundo, de consolar al herido, de sanar al enfermo y de ayu-
dar al moribundo. No es un asunto de estilo. No importa cómo 10
haga, cuidar de la gente es un elemento esencial de 10 que significa
ser pastor. Este componente ministerial de cuidar está arraigado en
las enseñanzas y práctica de Jesús. Dos versículos deberían termi-
nar con el debate. Jesús dice: «cuanto 10 hicisteis a uno de estos mis
hermanos más pequeños, a mí 10 hicisteis» (Mt, 25:40); y le ordena
a Pedro: «Apacienta mis ovejas» (Jn 21: 17). Si siente que yo podría
estar exponiendo el caso demasiado enfáticamente, revise su Nuevo
Testamento.
Una lógica similar puede aplicarse a la predicación. Hay muchas
maneras de hacerlo, pero hay que hacerlo. No me considero un orador
clásico, un predicador elocuente o un exégeta impresionante. Pero en
mi estilo de predicación trato de hablar a la gente en donde vive. Hablo
de sus familias y de sus penas, y utilizo ilustraciones que encajan en su
mundo. Sé que he logrado mi propósito cuando alguien dice: «Pastor,
predicó como si hoy yo hubiera sido la única persona que estaba en la
congregación. Dios puso mi dirección y código postal en su sermón.
Usted me estaba hablando». Al predicar, el pastor tiene la libertad de
usar una variedad de acercamientos -eso es estilo.
El estilo de predicación de alguien debe dirigir la atención hacia
Dios. Admito que me inquietan algunos predicadores que se pasean
mientras predican. Ese estilo usualmente distrae a los creyentes. No
pretendo tener todas las respuestas y no quiero carecer de amor ni ser
dogmático. Pero yo sé cuando estoy hablando del mensaje de Dios y
cuando estoy hablando solamente de mis pensamientos. Desarrollar
un estilo personal apropiado es una búsqueda de toda la vida.
Mi oración es que cada pastor se convierta en un gran predicador
que comunica amor desde el púlpito. Quiero que identifique y apre-
cie la singularidad de la iglesia en la que Dios 10 ha colocado. Oro
por que descubra por qué Dios 10 ha enviado a esta tarea en particu-
lar, en este período de la historia humana.
A medida que viajo para Enfoque en la Familia, me impactan los
cientos de pastores fieles que están decididos a llevar el evangelio a una
cultura cambiante. Están buscando herramientas efectivas y perspectivas
nuevas para incorporarlas a los ministerios. He conocido a tantos que
31
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré Ame a su gente al máximo
anhelan hacer bien su trabajo. Los felicito por crear estrategias para ganar
a la gente con el evangelio que da vida. Tal vez estas sugerencias los ayu-
darán a mantenerse flexibles en estilo e inmutables en la sustancia.
Reciba el cambio como a un amigo.
Su actitud hacia el cambio frecuentemente determinará la ma-
nera en que los demás respondan a él. Las personas a las que ser-
vimos en el ministerio a veces están más dispuestas a cambiar de
lo que pensamos. Algunos tienen experiencia con nuevos planes
de negocios, con actualización de sistemas de computadoras o con
relevos hostiles. No dude en pedir su consejo en cuanto a cómo han
logrado que el cambio funcione para ellos. Sus feligreses estarán
satisfechos cuando usted inicie esas conversaciones y escuche las
experiencias que comparten.
Aférrese firmemente a lo que es eterno.
Cíñase a los elementos inmutables del evangelio con todas sus fuerzas
e influencia. Entonces, esté dispuesto a considerar cambiar todo lo de-
más. En muchas iglesias, la gente no conoce la diferencia entre lo eterno
y lo pasajero, por lo que necesitan su dirección y determinación.
Rehúsese a tomar laresistencia a pecho
Frecuentemente lo que parece resistencia es miedo. Al hablar las
cosas abiertamente, es posible que alivie las preocupaciones de mu-
chos. Por otro lado, una discusión de esas puede llevarlo a reconsi-
derar, y después quizás le agradezca a Dios porque su idea nunca se
implementó. A veces la resistencia de sus miembros puede ser el buen
regalo de Dios para usted. Escuche a los que se resisten al cambio
para que pueda beneficiarse de su razonamiento.
Examine su actitud hacia el cambio
Un escritor desconocido aconsejó: «No cambie a las masas sino el
tejido de su alma y sus visiones, y lo cambiará todo». El cambio que
más se necesita podría estar dentro de nosotros. Me encanta pensar
en la corta observación de Henry Thoreau: «Las cosas no cambian;
nosotros cambiamosa'.
32
El cambio en sí no es progreso
Presionar a una congregación a cambiar, solamente por un progra-
ma nuevo, nunca hará que sean más semejantes al Salvador. Recien-
temente leí un proverbio alemán que me ayudó a darle forma a mi
pensamiento en cuanto al cambio: «Cambiar y mejorar son dos cosas
distintass", Cuán cierto ha sido este hecho en mi servicio a Cristo.
El cambio que la iglesia más necesita es la transformación de co-
razones duros y el fortalecimiento de una determinación débil. Si
usted mantiene sus ojos fijos en el Salvador, tendrá la columna ver-
tebral para cambiar lo que hay que cambiar, la libertad para permitir
el cambio cuando se necesita y la sabiduría para saber qué es lo que
nunca debe cambiar.
-H. B. 1.
¿No es suficiente con ser ungido?
¿Recuerda la secta de Rajneesh, que llegó de la India a los Estados
Unidos?
Vi comunidades de esta secta por primera vez cuando visité la In-
dia, a principios de la década de los ochenta. Casi no pude soportar
presenciar sus orgías, llenas de una increíble exhibición de opulencia
y actividad sexual desenfrenada. Los seguidores se vestían en varios
tonos de rojo y trataban a su líder como a un dios. Me preguntaba
qué clase de pensamiento distorsionado permitía a un hombre reci-
bir esa adoración, esos elogios.
Un día los periódicos anunciaron que la secta de Rajneesh estaba
estableciendo una tienda en la parte este de Oregon. Los miembros
de la secta habían escogido este lugar como su base de operaciones
para impactar a los Estados Unidos. Debido a mi experiencia en In-
dia, estaba asustado por los resultados de su presencia en nuestro
estado. Pedí a un amigo abogado que nos aceráramos en automóvil
a la comunidad donde estaban estableciendo el negocio, para poder
verlo con nuestros propios ojos.
Cuando conducíamos por la carretera de grava hacia el munici-
pio, unos guardias se aseguraron de que supiéramos que nos estaban
33
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al mdximo
observando. La enorme cantidad de personas que estaban vestidas
con ropa roja hacían que la escena fuera irreal. Cuando pasamos por
el área, los miembros de la secta hacían las cosas como si nadie exis-
tiera. Nadie hablaba. Ninguno nos preguntó nuestros nombres. Na-
die preguntó qué nos había llevado a la comunidad. No existíamos,
en lo que a ellos respectaba.
Pronto toda la escena cambió. Como si estuvieran respondiendo
a alguna señal secreta, todos se trasladaron a un lado del camino.
A medida que el Bhagwan Shree Rajneesh pasaba, sus devotos lo
adoraban, como lo hacían todas las tardes cuando lo llevaban por
este camino en uno de sus más de 100 Rolls Royces. Miré a las mul-
titudes mientras gritaban, ondeaban las manos y se inclinaban en
su honor; y pensé en Jesús cuando llegó a Jerusalén el Domingo de
Ramos. Los seguidores de la secta colmaron a su líder de flores. Lo
vitorearon como si estuvieran en presencia de realeza. El Bhagwan
tenía una autoimagen tan regia que ni siquiera se salió del automóvil.
Desde el asiento de atrás, simplemente hacía gestos con la mano a sus
súbditos. Luego terminó el desfile y el Rolls aumentó la velocidad y
se fue. Los adoradores se quedaron para alegrarse por el vistazo que
le habían dado a su líder glorioso.
Bajo la intervención de Dios, las autoridades civiles de Oregon
llegaron a la conclusión de que el Bhagwan era inmoral y que su
pasado estaba contaminado. Sus dudosos negocios financieros se di-
lucidaron y su castillo de naipes colapsó. Se le prohibió la entrada en
todo el estado de Oregon y sus seguidores se fueron. Después murió,
solamente era una imagen desmejorada de lo que había sido.
Al pensar en el Bhagwan, recuerdo cuán fácilmente es que los pas-
tores desarrollen una perspectiva inflada de sí mismos y de su trabajo.
El apóstol Pablo advierte: «Nadie tenga un concepto de sí más alto
que el que debe tener, sino más bien piense de sí con moderación,
según la medida de fe que Dios le haya dado» (Ro. 12:3 NVI). Aun-
que los pastores tenemos una elevada visibilidad, tenemos que resistir
los antojos de realeza. El momento en que nos consideramos muy
elevadamente, comenzamos un desliz traicionero hacia el orgullo.
Entonces, el ser tratados como monarcas llega a ser más importante
que el ministerio y la condición más importante que el servicio.
34
A veces, nuestra opinión de nosotros mismos nos engaña. Alcancé
a oír a una persona laica madura decir: «Nuestro joven pastor vehe-
mentemente negaría que quiere ser tratado como un rey, pero nunca
le pone freno al que lo hace». Y un líder nacional, desconcertado
por la iglesia de hoy me dijo: «Alos ministros ya no les es suficiente
ser ungidos, ahora quieren ser realeza». Oro por que estos dos co-
mentarios reflejen excepciones poco comunes. Desafortunadamente,
en algunos grupos de pastores, veo demasiados asuntos que parecen
validar estas opiniones.
La tentación de idolatrar a los líderes cristianos ha existido
desde la época del Nuevo Testamento. A Pablo y Bernabé los re-
cibieron afectuosamente cuando llegaron a Listra (véase Hechos
14.8-18). Experimentaron una aceptación maravillosa y un gran
éxito. A través de su ministerio, Dios sanó a un lisiado que nunca
había caminado. En la emoción, la multitud comenzó a creer que
estos misioneros eran dioses. Decidieron llamar Zeus al robusto
Bernabé, el dios griego del panteón, el gobernador de los cielos y
el padre de otros dioses. Pensaron que Pablo, por su habilidad de
hablar de manera convincente, tenía que ser Hermes, el dios griego
de la retórica elocuente. Cuando la gente se lanzó a los pies de los
apóstoles para adorarlos como dioses, los predicadores del Nuevo
Testamento estaban horrorizados. «[Levántensel» exclamaron. «So-
lamente somos hombres como ustedes».
Pablo no disfrutó esa clase de alabanza. A cambio, utilizó las su-
posiciones falsas de ellos para enseñarles que los apóstoles habían
llegado a presentarles al Dios vivo. Como la gente en muchos otros
ambientes lo ha hecho desde entonces, estos oyentes trataron de en-
cajar el mensaje de Cristo en sus patrones culturales. Como resul-
tado, nunca escucharon completamente el verdadero evangelio. Si
permitimos que nuestros oyentes nos adoren, les hacemos un gran
perjuicio. Terminarán adorando al mensajero y no al que nos envió,
y nunca sentirán que es necesario aplicar el mensaje de Cristo a sus
vidas. Lo mejor que un pastor puede hacer para evitar caer en esta
trampa es cultivar una actitud de humildad. Solamente en la medi-
da en que Dios obra a través de nosotros podemos verdaderamente
bendecir a los que nos rodean. En un patrón de pensamiento con-
35
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré Ame a su gente al mdximo
temporáneo, Eugene H. Peterson parafrasea las palabras de Pablo y
Bernabé: «¡No somos dioses! Solamente somos hombres como uste-
des, y estamos aquí para darles el Mensaje, para convencerlos de que
abandonen estas necias supersticiones de Dios y para que adopten al
mismo Dios, el Dios vivo. Nosotros no hacemos a Dios; él nos hace
a nosotros y hace todo esto -el cielo, la tierra, el mar y todo lo que
hay en ellos» (Hechos 14: 15).
Quizás hay una lección importante para nosotros de la corta vida
de la deificación en este pasaje. Poco después de que Pablo y Bernabé
hicieran este discurso que prohibía a sus seguidores a adorarlos, los
judíos llegaron de Antioquía e Iconio, convencieron a las multitudes
y apedrearon a los predicadores. Hasta arrastraron al pobre Pablo
para sacarlo de la ciudad, pensando que estaba muerto. Al día si-
guiente, Pablo y Bernabé salieron hacia Derbe. La deificación pronto
les acarreó un apedreamiento.
¿Cómo se relaciona todo esto con los pastores de ahora? Me pre-
ocupo mucho por los ministros que están tan hambrientos de pro-
minencia que harán casi cualquier cosa por obtenerla. De hecho,
algunos pastores creen que tienen derecho a tratamiento especial por
sus trabajos o su éxito. Haríamos bien en seguir el ejemplo de Pablo
y Bernabé y mantener con poca seriedad los momentos de victoria y
reconocimiento humano.
Comprendamos las bases fundamentales del ministerio. En el
análisis final, los pastores no tienen derechos. Nuestro futuro está
en las manos de Dios -un buen lugar. Todo lo que tenemos es un
regalo de Dios. Le debemos agradecimiento por las bendiciones, mi-
sericordias y posibilidades que él pone en nuestras manos. Yes muy
posible que encontremos equilibrio en el ministerio cuando admita-
mos ante Dios que la gran oportunidad que nos ha dado requiere de
nuestro mejor esfuerzo y nuestro mayor compromiso.
Un deseo adictivo de realeza ministerial le da a la iglesia un mal
caso de problema del «corazón». Siempre me decepciono cuando un
pastor espera una condición favorecida. Me alarmo cuando los minis-
tros manipulan privilegios adicionales, aumentos de salario y posición,
a expensas de las donaciones que con sacrificio da la gente humilde.
Me preocupa cuando los colegas del ministerio parecen estar más pre-
36
ocupados por el tamaño de su casa o el modelo de su automóvil que
en verse a sí mismos como misioneros en un mundo pagano. «Supe-
restrella» y «pastor» son palabras que no encajan en la misma oración.
Tampoco pueden coexistir en el corazón de un rabadán de Cristo.
Enfrentémonos a la realidad. Muchos pastores experimentan un
ascenso social por privilegios ministeriales. No hay nada malo con
vivir bien cuando las congregaciones pueden sostenernos generosa-
mente. Deberíamos ser dignos de nuestro salario. Pero el cuidado
generoso de ellos no implica que tenemos derecho a él o que debe-
ríamos ser avaros por más. Si permitimos que las casas, los automó-
viles y la posición lleguen a ser más importantes para nosotros que
el cuidado de las ovejas desorientadas de nuestro Señor -entonces
nuestras prioridades necesitan un ajuste importante.
Colegas en el ministerio, les digo esto como me lo digo a mí
mismo. Han sido colocados de manera providencial en un mundo
pagano para trabajar como misioneros de Cristo. El momento en
que nos veamos como algo más que misioneros para esta cultura,
llegamos a ser impulsados por los cheques de pago y la posición.
Muchos colegas de perfil alto han caído de la gracia a plena vista
de la iglesia y al acecho del mundo. Muchas veces, estos pastores
llegaron a acostumbrarse tanto a la posición de superestrellas que
no se conformarían con menos.
El llamado de Dios en su vida lo hace un hijo del Rey. Alégrese
con esta realidad. Como hijos e hijas de Dios, disfrutamos de be-
neficios milagrosos y tareas sorprendentes, pero no somos el Rey. Y
nunca seremos el Rey.
El Rey -Dios poderoso- nos confía una porción de su iglesia.
Predicamos desde el púlpito del Rey. Trabajamos en la oficina del
Rey. Representamos al Rey, muchas veces, todos los días. Servimos
al pueblo del Rey. Hablamos en nombre del Rey. Cuidamos la igle-
sia del Rey. Cuidamos los rebaños del Rey. Pero no somos el Rey.
De esta manera, no tenemos derecho de constituirnos como alguien
que debe ser exaltado o consentido. Se nos han dado grandes opor-
tunidades de representar a nuestro Rey. Hagámoslo con la unción.
Dirijamos el aplauso hacia Él. Déle la gloria a Él.
Si a veces se le antoja la realeza, ¿cuáles son los remedios?
37
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al máximo
Evalúe su deseo de prominencia
El veredicto de Dios para los abusadores de poder es duro. Se
rehúsa a tener la compañía de los que practican la conveniencia y
los atajos morales. Pero se goza en capacitar al débil, en vigorizar al
cansado yen enriquecer al humilde.
Asuma el espíritu de siervo
Un pastor de nuestra ciudad tenía miedo de estar perdiendo el
toque de siervo, por lo que trabajó como voluntario medio día a la
semana en un refugio para gente sin hogar. No quiso darle al director
su nombre completo. Dijo que quería estar seguro de que era un
siervo genuino. Imagino que sus sermones estuvieron llenos de gracia
cada domingo después de trabajar en el refugio, ¿no cree?
Dé un paseo en la iglesia
Mire el púlpito. Agradezca al Señor por permitirle usarlo. Haga lo
mismo con su estudio, con su automóvil, sus libros y con los privile-
gios o gratificaciones que recibe con su ministerio. Saque la lista de
t.?iembros de su iglesia y agradezca a Dios por cada persona a la que
Elle permite servir en Su nombre.
Aclare su perspectiva sobre la unción y la realeza
Dios promete ungir al predicador, no porque tenga que hacer-
lo sino porque Él quiere que nuestro ministerio sea efectivo. La
unción es un don santo y sobrenatural que se da para que sea útil,
no para ponerlo en exhibición. La unción transforma el esfuerzo
humano de predicación en un regalo de amor para Cristo. Por
otro lado, los que buscan la realeza creen que tienen derechos
y que alguien les debe algo. Recientemente escuché a un obrero
cristiano decir: «Hemos pagado nuestra cuota y la iglesia nos debe
algo por todos nuestros años de servicio». Me pregunto en dónde
comenzó esa falsa noción. No creo que el rumor haya comenzado
a los pies de la cruz.
Si usted busca la realeza, descubrirá, como cualquier adicto, sola-
mente una sed insaciable de más privilegios y honores. Pero si busca
la unción, se dará cuenta de que su sed de poder será reemplazada
38
por una sed de Dios. Tanto usted como su iglesia se renovarán.
-H. B. L.
Eres importante para mí
¿Cómo pude pasar por alto las señales?
Hice un programa de televisión con un colega pastoral durante
siete años, en un mercado de televisión importante en el Noro-
este. Nuestro programa de televisión estaba entre Jerry Falwell y
Oral Roberts, en una franja de tiempo popular, los domingos por
la mañana. Nuestro programa se transmitía en un canal comer-
cial, por lo que muchas personas que no iban a la iglesia lo mi-
raban antes de cambiar a los programas noticiosos del domingo
por la mañana.
Mi colega del programa era un ministro dotado y muy culto. Era
bien parecido, elocuente, animado y brillante. Desarrollamos una
maravillosa amistad durante esas grabaciones de televisión que dura-
ban un día, ya que normalmente hacíamos de tres a cuatro progra-
mas a la vez para que fueran transmitidos en semanas posteriores. Yo
esperaba esos tiempos en el estudio. El ministerio que compartíamos
era una aventura para comunicar las buenas nuevas y tuvo un impac-
to positivo en mucha gente.
Mientras trabajábamos juntos, hablábamos del ministerio y de la
familia, como lo hacen los buenos amigos. Lo que mi amigo nunca
me dijo fue que estaba involucrado con una mujer que no era su
esposa. Un día sonó el teléfono y recibí noticias de que su aventura
amorosa se había expuesto. Se iba de su iglesia por la insistencia de
su liderazgo. Su ministerio se había visto afectado moralmente. Yo
estaba impactado, triste y me sentía culpable. Otro ministro había
caído presa del enemigo.
Un ministro caído vive el resto de su vida con un espíritu triste, de
remordimiento y arrepentimiento. Muchos que han experimentado
un naufragio sexual me dicen que nunca pasan un día entero sin que
los persiga el pensamiento de cómo habría sido. Eso es dolor tremen-
do. Comparto esta historia para estimular a cada pastor a mantenerse
moralmente puro y a evitar escrupulosamente hasta cualquier aparien-
39
ME LLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al máximo
cia de mal. Usualmente los pastores reaccionan a los fracasos morales
de sus compañeros pastores expresando pesar y siguen adelante. Oca-
sionalmente, nos detenemos para hacer una nota mental del hecho de
que podríamos encontrarnos en la misma situación difícil, si no fuera
por la gracia de Dios. Pero, ¿no podemos hacer más? ¿Qué podemos
hacer para ayudar a evitar estos fracasos en otros? La pregunta apre-
miante es ¿cómo podemos ayudar a otros, antes de que cometan actos
inmorales que llevan a una vida de culpa y vergüenza?
Cuando me enteré de mi amigo, me pregunté: ¿Cómo podría ha-
ber ayudado? ¿Pude haber sabido de su debilidad y tentaciones? Si lo
hubiera sabido, ¿habría podido intervenir en un asunto tan privado?
¿Qué hay que cambiar para que los colegas del ministerio cris-
tiano hagan más que tener conversaciones intrascendentes cuando
se reúnen? De alguna manera tenemos que pensar creativamente en
cuanto a tomar más responsabilidad los unos por los otros. En cual-
quier rela-ción, alguien tiene que perforar la coraza de la comuni-
cación superficial acerca del clima, de asuntos cívicos, de los niños
y del ministerio de rutina. Alguien tiene que hacer las preguntas
difíciles. Y alguien tiene que hacer preguntas en cuanto a nuestra
relación con Jesús.
Me siento muy mal por mi colega del programa de televisión que
cayó. Han pasado los años y ha llegado a ser muy exitoso en otro cam-
po. Pero al ver hacia atrás, me doy cuenta de que nuestra relación se
mantuvo a un nivel tan superficial que nunca tuve la oportunidad de
obstaculizarle el camino y decirle: «¿Estás seguro que quieres seguir por
este camino? ¿Has pensado en el dolor que le ocasionarás a tu familia y
a ti mismo? ¿Realmente quieres lo que estás a punto de comprar?»
Cuando me entero de otros ministros que han caído, me pregun-
to si otros podrían haber sabido lo suficiente de sus luchas como para
confrontarlos y decirles: «Deja esa tontería». A veces, cuando veo a
una pareja del ministerio destruida, le pregunto a Dios: «¿Por qué no
los tomé en mis brazos ni oré con tanto amor, compasión e intensi-
dad que habrían abandonado su rumbo al quebranto?»
¿Soy yo el único al que el Espíritu de Dios le está diciendo: «Tie-
nes que hacer algo»? Creo que no. No tengo ninguna respuesta fá-
cil. Pero sí tengo cierta percepción de lo que hay que decir y cómo
40
decirlo. Sin embargo, antes de decir algo, necesito saber acerca de
sus tentaciones. El peligro está al acecho de cada pastor, en cada
esquina. Tal vez deberíamos hacer un compromiso de responsabi-
lidad amorosa para preguntarnos unos a otros: «¿Cómo están las
cosas en casa? ¿Tu actividad en la Internet te está dando acceso
a materiales malsanos? ¿Estás entregándote fielmente a desarrollar
un matrimonio de calidad? ¿Ycómo respondería tu cónyuge a las
mismas preguntas?»
Celebro el énfasis nuevo entre los pastores ahora de encontrar
amigos espirituales y de establecer socios de oración. Neil y yo hemos
hecho énfasis en este principio en cada libro que hemos escrito. Al es-
tablecer esas relaciones de rendición de cuentas voluntaria, tenemos
que darle permiso a nuestro colega, socio de oración, de preguntar-
nos acerca de nuestros motivos, matrimonio y ministerio. Pero, ¿qué
de esos cientos de pastores que más necesitan rendición de cuentas y
nunca la buscan?
Realmente creo que tenemos que llegar a ser activamente respon-
sables unos de otros. Por el bien de la iglesia, ya no podemos tolerar
que hermanos y hermanas se desvíen del camino por un acto des-
cuidado o una emoción desenfrenada. Demasiadas tragedias están
debilitando a la iglesia y llevando vergüenza al nombre de Cristo.
Demasiados buenos pastores están lejos de la mano de obra del mi-
nisterio por una tonta aventura amorosa. Demasiados de nuestros
compañeros pastores están preparándose para un remordimiento de
toda la vida.
Propongo que lleguemos a ser mucho más proactivos. Cuando
vemos a colegas que están batallando, ¿qué evita que los busquemos?
No sea tan cortés ni tan discreto, al punto de permitir que un amigo
se acerque al precipicio del fracaso moral y caiga en el olvido ministe-
rial. Mire si una palabra amable o aun una fuerte advertencia podría
salvar el ministerio de ese amigo. Sólo piense cuántos colegas han
invalidado su ministerio por las malas decisiones, relaciones tontas
o pecados obvios. ¿Podríamos haberlos evitado si hubiéramos sabido
cuándo hablar?
Asumamos más responsabilidad por los colegas y digámosles:
«¡Alto!» He aquí unas cuantas sugerencias:
41
MELLAMAN PASTOR
Siempre te querré Ame a su gente al máximo
Póngale atención al más brillante
Cada ser humano enfrenta tentaciones de alguna clase, sin impor-
tar el talento o edad, y para muchos las tentaciones sexuales son las más
difíciles de resistir. Además, por alguna razón que se desconoce, los
pastores más brillantes y talentosos están entre los que es más probable
que caigan moral y espiritualmente. Tal vez no pueden tratar con todos
los dones maravillosos que se les ha dado, o quizás su talento los tienta
a confiar en sí mismos más que en Dios. De todos modos, alguien tiene
que asumir la responsabilidad de ellos. Estos tipos brillantes parecerían
intimidantes a algunos, pero no olvide que no importa cuán brillantes
o talentosos sean, siempre necesitan amigos que los amen 10 suficiente
como para confrontarlos y orar por ellos en medio de la tentación.
Ofrézcase como un amigo del alma
No importa cómo le llame a esta relación -amigo del alma,
mentor, socio de oración- ofrézcase como un socio de rendición de
cuentas a otro pastor. Quizá no acepten, pero tal vez les agradaría su
oferta. Si esa relación va a producir una efectividad máxima, deben
concederse el permiso de hacer preguntas difíciles.
Desarrolle una sensibilidad espiritual
Algunos pastores poseen un discernimiento extraordinario y pue-
den percibir los problemas, antes de que alguien tenga la sospecha de
que algo podría andar mal. Quizás esta comprensión debería llamar-
se sistema de prevención moral. De cualquier modo, desarrolle y use
su sensibilidad para que le muestre cuándo tiene que hablar con un
colega de estos asuntos.
La esposa de un pastor de la generación pasada la llamaba «bigotes de
gato espirituales». Los pastores deben mantener sus antenas espirituales
dirigidas hacia la posición de Encendido. No todos nosotros tenemos
este don espiritual, pero todos nosotros podemos entrenarnos para pre-
guntar: «¿Cómo están las cosas en casa?» o «háblame de tu vida de oraci-
ón», o «actualízame en lo que tu esposa piensa de tu ministerio».
Sea proactivo
Sueño con el día en que los pastores comiencen a decirse mu-
42
tamente: Ya que nuestra cultura parece estar en un desagüe moral, le
he prometido a Dios que le preguntaré a cada pastor que encuentre:
«¿Cómo está tu alma? ¿Cómo te va espiritual y rnoralmente?» Claro,
alguien que esté empeñado en esconder el pecado no deseará una
cercanía así, pero su rechazo a las relaciones cercanas debería ser una
buena razón para permanecer especialmente cerca de él.
Acérquese a las parejas del clero que sufren
Crear una atmósfera en la que una pareja pueda abrirse y com-
partir sus preocupaciones profundas requiere de tiempo y energía
por parte del pastor/mentor. Si desea mantener la pureza de la Igle-
sia, tendrá que aceptar el reto de que cada pareja del clero que sufre
necesita que alguien los acepte y los valore. Pregúntele a Dios qué
parejas del ministerio lo necesitan más y déles algo de usted mismo
con su apoyo moral. No es difícil identificar a las parejas que sufren
en la comunidad de asociaciones ministeriales o en otras reuniones
pastorales. Claro, la buena racha del servicio es tal que cuando nos
acercamos para ayudar a otros, nos volvemos a sorprender al ver que
Dios también ha decidido ayudarnos.
-H. B. L.
Avivamiento en las raíces
En estos días abunda la confusión en cuanto al avivamiento. Es
difícil saber si esa confusión se debe al significado de la palabra o a
una ansiedad de que algo tan arrollador y tan espiritual pudiera cam-
biarnos, a nuestras iglesias y a nuestra cultura para siempre.
Es justo que usted me pregunte a qué me refiero cuando uso la pa-
labra «avivamiento». ¿Me refiero a un cambio espiritual radical de sola-
mente una congregación? ¿Auna renovación espiritual de una persona?
¿A un evento histórico arrollador, con un impacto caraclísmico en la
sociedad, como los grandes despertares de la historia? En cuanto a mí,
me encantaría experimentar un avivamiento en cualquiera de las formas
anteriormente descritas -personal, de la iglesia o de la sociedad.
Obviamente, nuestro período de la historia está experimentando
43
MELLAMAN PASTOR
Siempre te querré
Ame a su gente al máximo
decadencia espiritual, contaminación moral y la influencia decadente
de la Iglesia. Aun así, nuestras librerías rebosan de libros que discuten
la espiritualidad. A medida que los creyentes emplean interminables
juegos de palabras en cuanto al avivamiento, nuestras iglesias y nues-
tro mundo están confundidos y son arrastrados hacia una espiritua-
lidad que adora la personalidad y las cosas. Más que nunca, en estos
días necesitamos una transformación sobrenatural y espiritual.
Hace años tuve la influencia profunda de dos párrafos escritos
por]. B. Chapman, amado líder del pasado, de mi denominación.
Su anhelo por un avivamiento en su época se parece al hambre que
siento y que escucho que se expresa ahora. Intencionalmente, no he
revelado las fechas de Chapman porque no quiero que nadie pase por
alto estas oraciones de todos los tiempos, que he editado solamente
un poco. En cuanto al avivamiento, Chapman escribió:
El avivamiento que busco no es el producto de las
labores de algún evangelista de buena personalidad
Esa clasede avivamiento esdemasiado aislada e imper-
sonal para suplir mis necesidades opara responder mis
oraciones. ló quiero la clasede avivamiento que ocurre
independientemente de los cantos, de la predicación,
de los testimonios y de las atracciones o distracciones
humanas. Quiero esa clase de avivamiento porque es
necesariapara avivarme veraderament!".
Capture la intensidad del hambre del alma de Chapman a medida
que continúa:
Quiero un avivamiento que, como una lluvia de
verano, purifique la atmósfera de nuestras iglesias en
todas partes, y que despierte lasfUerzas durmientes de
nuestra gente, joven y vieja. Quiero algo tan general y
tan divino que sea incontrolable. Quiero algo que re-
calque la moral antigua y los valores espirituales. Algo
que reformey regenere a lospecadores despose/dos y que
salve a las respetables personas mundanas. Algo que
44
traiga a la juventud y a los niños. Algo tan atractivo
que vuelva a penetrar en los círculos de los que aman
el placer. Algo que haga que la gente vuelva al camino
para corregir lo malo que ha hecho. Algo que haga que
Dios tenga influencia en losproblemas culturales como
el divorcio y el racismo. Algo que inyecte la honestidad,
veracidad y pureza de los viejos tiempos y la mentali-
dad de otro mundo en nuestros predicadores y nuestra
gente. Algo que haga que la clase de cristianismo débil,
de mano blanda, acomodadizo y cobarde, sea tan ob-
soleto comofue el fariseísmo el día de Pentecostés. Algo
que revele las credenciales de un ministro con almas
salvadas y establecido en jesucristo',
Un avivamiento auténtico permite que una congregación se trans-
forme de una iglesia que apenas lo logra a una casa poderosa de logro
increíble y sobrenatural. Produce refrigerio, renovación y unción, lo
cual hace que una iglesia llegue a ser una fuerza extraordinaria para
justicia, activada por Dios. El avivamiento a menudo comienza con
una desesperación santa del pastor o dellaicado por que una iglesia
sea transformada y renovada.
El avivamiento agita a la congregación de manera que llega a estar
dispuesta espiritualmente a estar en el camino. El avivamiento capacita
al clero y a otros líderes de la iglesiapara vivir un cristianismo radical en
cada dimensión de su vida, dentro y fuera de la iglesia. Considere los
beneficios increíbles que el avivamiento proporciona a la congregación:
Se restaura la normalidad espiritual
El avivamiento hace que una iglesiaavance a sus propósitos básicos,
la hace saludable, robusta y redentora. Ya que el avivamiento requiere
de restitución, perdón y reordenamiento de prioridades, ayuda a los
creyentes a reenfocar su compromiso con Dios y con Su obra en el
mundo. El avivamiento aumenta la dependencia en la oración, adora-
ción, testimonio y servicio. Cuando el avivamiento restaura la norma-
lidad espiritual de una congregación, la iglesia llega a ser mucho más
que una débil imitación de un club de jardinería, que una organización
45
MELLAMAN PASTOR Siempre te querré
Ame a su gente al máximo
de servicio o que un proveedor de bienestar con buenas intenciones.
La iglesia renovada llega a ser un ejército de gente que está saturada de
Cristo, cuyas armas son el amor, la fe y la esperanza.
Nadie puede explicar totalmente los cambios asombrosos que trae
el avivamiento. Un avivamiento hace que una iglesia sea diferente,
aunque tenga el mismo pastor, las mismas canciones, la misma hora
de reunión, los mismos creyentes y las mismas instalaciones. El ver-
dadero secreto es que el vivir santo llega a ser la práctica natural del
pueblo de Dios. Entonces la iglesia cumple con su misión espiritual,
muy parecido a la Iglesia Primitiva del libro de Hechos.
Se activa la oración extraordinaria
Nadie sabe si la oración trae un avivamiento o si el avivamiento
incita un nuevo interés en la oración. Aunque no podemos compren-
der totalmente el misterio del avivamiento, tanto la Biblia como la
historia de la iglesia nos enseñan que un componente significativo es
la oración. Cero oración-cero avivamiento.
Hay alrededor de 365,000 congregaciones cristianas en los Es-
tados Unidos. ¿Qué pasaría si solamente el 50 por ciento de ellas
tuviera un énfasis de tres meses en la oración? Aunque algunos que
asisten a estas iglesias saben poco acerca de la oración, muchos están
interesados. Enseñe y predice acerca de la oración. Organice vigilias
de oración y cumbres de oración. Dé seminarios de oración y haga
caminatas de oración. Por encima de todo, reúna a la gente para que
aprenda a orar. Es el único componente más importante del aviva-
miento que buscamos de Dios.
Se teme al pecado
El cáncer espiritual se está esparciendo por todos lados en nuestra
sociedad. Ataca a los hogares, a las escuelas, a las iglesias yal gobier-
no. Escuche los programas de entrevistas en la televisión o lea las
páginas frontales de los periódicos de la nación. Se necesita de un
remedio santo inmediatamente. El avivamiento nos obliga a enfren-
tar el pecado y sus consecuencias dañinas. Al igual que el cáncer, el
pecado requiere de una cirugía radical para que una iglesia o persona
recupere su salud espiritual.
46
Otros efectos del pecado también son devastadores. Peores que los
efectos del temido cáncer del pecado en una persona es el daño, no
tan obvio, que ocasiona el pecado colectivo a una congregación. Aun-
que nos incomode pensarlo, muchas iglesiasestán anémicas, inválidas,
endebles y demasiado débiles para el combate espiritual por pecados
conocidos o desconocidos, internos o externos y «respetables» o viles.
Las consecuencias a largo alcance de estos pecados congregacionales
incapacitan a una iglesia por generaciones. Hay que reconocer, perdo-
nar, abandonar y limpiar el pecado personal y/o congregacional.
Lo sobrenatural es bien recibido
¿Seacuerda de Pedro, el cobarde espiritual antes de Pentecostés, a
quien el Espíritu Santo le dio tal audacia? Después de H:cho.s 4?9,
30, Pedro oró por resultados milagrosos para que la IgleSiaPrimitiva
pudiera convencer a los que dudaban, que estaban viendo afuera,
así como fortalecer la fe de los creyentes adentro. Dios respondió la
oración de Pedro dándole un valor increíble para hablar por Dios. El
Señor también le dio a la congregación unidad de propósito, genero-
sidad hacia los demás y poder de sobrevivir a sus enemigos.
El amor llega a ser magnético
Cuando se lleva a cabo un auténtico avivamiento en una iglesia,
los creyentes comienzan a tratar a los demás como tratarían a Cristo.
La regla de oro comienza a funcionar de manera espontánea. Los
creyentes confiesan el pecado, piden y dan perdón, restauran rela-
ciones y compensan por los agravios. Uno dice: «lo siento», en tanto
que otro dice: «no hay problema; hace mucho que yo debería haber
superado nuestro desacuerdo».
El amor renovado en la iglesia se esparce automáticamente, como
una epidemia santa, por las oficinas, fábricas, estaciones de gas, tien.das
de conveniencia, escuelas, compañías de Fortune 500 -dondeqUiera
que se encuentren los seguidores de Cristo. El amor santo, que fluye a
través de los cristianos hacia los no creyentes, llegaa ser una fuerza po-
derosa para el evangelismo. Aunque a los necesitados espiritualmente
usualmente no se les puede reprender por sus pecados ni convencerlos
del Reino, se les puede amar para que se acerquen a Jesús.
47
MELLAMAN PASTOR
Siempre te querre Ame a su gente al máximo
En la renovación de amor que se efectúa en un avivamiento, el
testimonio de los creyentes llega a ser atractivo y natural. Se exhibe
en la cancha de tenis, en el campo de golf, en los centros comercia-
les, en !as salas familiares, en las reuniones de padres de familia y en
cualquier otro lugar que encontremos gente que necesita al Salvador.
Los de afuera que sienten ese amor se ven atraídos a asistir a la iglesia.
A menudo vuelven una y otra vez para gozar del amor de Dios, que
fluye a través de una iglesia que exalta a Cristo.
Consideremos el consejo intuitivo de Charles Spurgeon acerca de
los avivamientos:
Si usted quiere mover un tren, no necesita de una
locomotora nueva, ni siquiera dediez -loque tieneque
haceres encender fuegoy que el vaporsuba en la loco-
motora que ahora tiene. No esunapersona nueva ni un
plan nuevo, sinola vida de Dios en ellos loque la iglesia
necesita. jPidámoselo a Dios!Quizás Dios está listo para
agitaral mundo desde susfundamentos. Quizás, incluso
ahora, esté apunto dederramar una influenciapoderosa
en Su pueblo, que hará que la iglesia de esta época sea
algo tan vital como nunca antesloha sido',
Encienda el fuego y haga subir el vapor a la locomotora y ore:
«Oh Señor, ¡revive tu obra en míl» Si anhela el avivamiento, recuerde
que requiere de atención y fortalecimiento del alma de su iglesia.
-N.B.W
48
El dolor de partir
Cuando usted ama a su congregación es difícil continuar avanzan-
do. Nunca he tenido tanto dolor como cuando he dejado una iglesia.
Dejar a la gente que amo ha sido una de las agonizantes experiencias
emocionales que he tenido. Cuando llega el día en que hay que irse,
se necesita de más valor del que usted puede armarse por sí solo.
Enfrentemos la realidad. Los ministros vienen y se van. A veces
nos damos cuenta de que nuestro trabajo se acabó en un lugar. Tal
vez una renuncia forzada hace que la salida sea obligatoria. A veces
una voz interna nos dice que es correcto aceptar una asignación dis-
tinta. Pero cualquiera que sea la razón, partir le crea dolor al pastor,
a la familia y a la iglesia.
Comencé mi ministerio en una pequeña iglesia, en un barrio po-
bre, cuando tenía 23 años. Recuerdo caminar en ese lugar por primera
vez. La propiedad estaba aporreada y también la gente. No se necesita
hablar de categoría -no había. Aun así, recuerdo amar a aquella gente
y servirla. Ellos también me amaban y su amor me enseñó tanto de
lo que es importante en el ministerio. Aquella maravillosa gente me
aceptó y me dio un espacio para crecer. Dios bendijo a la congregación
y creció, lo cual nos obligó a construir un nuevo edificio para la iglesia.
Después de tres años y medio, me trasladé a otro trabajo en California
y luego a Salem, Oregon, donde permanecí por casi 20 años. Terminé
mi servicio pastoral en Pasadena, California en 1991, pero cada vez
que me iba de una iglesia sentía el mismo dolor terrible.
El ministerio pastoral da tiempos buenos y tiempos difíciles. He servi-
do a gente amorosa y a algunos que eran difíciles de amar. Probablemente
tiene algunos miembros de cada uno de estos grupos en su congregación
actual. Pero no importa. quien estuviera en mi iglesia, mi trabajo fue un
ministerio hasta el final-Cristo fue exaltado y yo estuve satisfecho.
Entonces mi primo, el Dr. James Dobson, y yo comenzamos a ha-
blar de cómo Enfoque a la Familia podría expandir sus esfuerzos a
pastores que sufren ya sus familias. Enfoque tenía una larga trayectoria
de estar alIado del clero, pero se necesitaba de un pastor de experiencia
para darle a este aspecto de su ministerio una dirección más clara.
49
MELLAMAN PASTOR
Siempre te querré
Ame a su gente al mdximo
Permítame hablarle de una de rrais épocas difíciles en este período
de deliberación. Se había tomado la decisión de que renunciara a mi
pastorado. Beverley y yo viajamos ;l Colorado Springs y nos queda-
mos en un hotel donde resolvimos cómo ajustar nuestras finanzas,
cómo ubicar una casa, cómo dejar a la familia y cómo vivir sin una
congregación. Me senté en la habitación de nuestro hotel viendo ha-
cia Pikes Peak, llorando como un bebé. Aunque estaba seguro de que
era la decisión correcta, entendí que nunca olvidaría este dolor.
Mi mensaje para usted es este: el ministerio, por definición, crea
un vínculo tan íntimo de amor cristiano entre el pastor y la congrega-
ción que el dejar a una iglesia puede ocasionar casi tanto dolor como
cuando se pierde un amigo. Aunque el trabajo nuevo dé nuevas re-
laciones, esas amistades no borran el dolor que tenemos por lo que
perdimos. Aunque es saludable admitir ese sentimiento de pérdida,
también debe encontrar maneras de tratar con él. Es especialmente
importante ayudar a su familia a tratar con el dolor de partir. No se
olvide de tener en cuenta el duelo. La gente de la iglesia que usted
deja frecuentemente se siente rechazada, triste y sufre. De hecho, en
algunas iglesias demuestran su frustración con comportamientos ne-
gativos y actitudes destructivas que le serán difíciles de entender.
He aquí algunas estrategias que lo ayudarán con el dolor que oca-
siona salir de una iglesia:
Use sus habilidades para tratar con la tristeza
Como pastor con experiencia, piense en las maneras en que ayudó a la
gentea tratar conlapérdidaen susvidas. Recuerde cómo eldolor invadecomo
lasolas--en mediode la aparentecalma, de la nada aparece una gran ola.
Cuéntele a Dios sus sentimientos
Dígale al Padre en sus oraciones lo confundido que está por irse y
porque tiene que comenzar de nuevo. Pregúntele por qué siente ese
sentido de pérdida cuando está seguro de que Él lo ha llevado a su
nuevo trabajo. El diálogo lo fortalecerá.
Las conexiones están grabadas en su alma
Admita la realidad de los vínculos que tiene con su antigua iglesiay
50
maneje esasconexiones de manera sabia. Piense en cómo puede apreciar
sus recuerdos sin crear problemas para el pastor nuevo. Cuando ministra
a una familia en su hora más oscura, no debería esperar superarlo. Yellos
tampoco. Aunque las relaciones cambien, estos significativos vínculos de
ministerio no se pueden ni deben romper, ni olvidar.
Escuche a amigos y consejeros que son espiritualmente maduros
Neil cuenta las lecciones que aprendió de la Sra. Howell cuando
se fue de su primera iglesia. Él era joven e inmaduro, pero su corazón
estaba en el lugar correcto. Para ayudar al pastor nuevo a comenzar,
Neil dijo a su congregación que tenían que amar al pastor nuevo
intencionalmente. Hasta allí todo iba bien. Después recomendó a su
congregación que no los llamaran por teléfono y que no les enviaran
cartas ni tarjetas de Navidad. Seis meses después de que los Wiseman
se habían ido, nació su primer hijo. Unos días después del nacimien-
to de Todd, la Sra. Howellle escribió al bebé su primera carta y le
decía: «Tu papá nos dijo que no le escribiéramos, pero no nos dijo
que no te escribiéramos. Supe que tu nombre esTodd y me pregunto
si podrías decirme cómo les va a tu madre y a tu padre en su trabajo
nuevo». Los que han vivido unos cuantos años tienen mucho que
enseñarnos si estamos listos para aprender.
Use su dolor para llegar a ser un mejor pastor
La perspicaz cita de Thomas Jefferson nos enseña cómo el dolor
puede ayudarnos. «El dolor lleva a los hombres a hábitos de reflexi-
ón seria, agudiza el entendimiento y suaviza el corazóns '. Parece un
buen consejo para un pastor que detesta irse.
No permita que el dolor le evite amar a su nueva congregación
Algunos de ellos tienen un sentimiento de pérdida por el pastor que
acaba de irse. Algunas de estas buenas personas se están esforzando por
aceptarlo. No traicione su confianza incipiente haciéndolos sentir que
no pueden estar a la medida de la maravillosa iglesia que usted dejó
atrás. Abra su corazón a la nueva congregación. Déjelos ver su amor en
acción, a medida que se establecen las nuevas relaciones.
-H. B. L.
51
EL CONSEJERO
QUE CUIDA
Y CONFRONTA
SECCIÓN 2
La gente
razón de ser de la iglesia
C
arlos -que no es su verdadero nombre- se autonombraba
nuestro ingeniero sanitario, pero en realidad era el conserje
de la iglesia. Déle el título que quiera, pero era alguien que limpiaba
la iglesia y frecuentemente ocasionaba muchos problemas. Desde un
punto de vista de orden y limpieza, hacía bien su trabajo; pero la
gente lo frustraba tanto que habría estado más contento limpiando la
cueva de un ermitaño. Por eso es que su trabajo en la iglesia lo exas-
peraba. Los seres humanos eran su problema. Desde la perspectiva
de Carlos, la iglesia habría sido un lugar perfecto sin gente. Tiraban
papel, dejaban huellas digitales y caminaban en el polvo. Como re-
sultado, Carlos siempre quería que, como pastor, yo dijera a la con-
gregación que mantuviera la iglesia limpia y ordenada.
Ya se puede imaginar lo que la gente pensaba de Carlos.
Una vez me presionó tanto que discutí sus preocupaciones con la
junta de la iglesia. Para sorpresa mía, casi la mitad estaba de acuerdo con
Carlos y dijeron: «Nuestro pastor debería expresareste problema desde el
púlpito». Yome sentía confuso. Pensaba que nuestras iglesias estaban he-
chas para la gente y que deberíamos esperar que, a veces, dejaran la igle-
sia desarreglada. De hecho, mientras más pensaba en ello, me di cuenta
de que las iglesias no solamente estaban hechas para la gente. La iglesia
es la gente. Pero a veces los pastores comparten la actitud de Carlos: la
iglesiasería grandiosa si no estuviera formada de gente.
Recordemos que Juana, María, Toni y Erica son la razón por la que
la iglesia existe. La Sra. Carrillo, el Sr. Juárez y Susana también son
parte del compañerismo. Suplir las necesidades humanas o proporcio-
nar un producto es lo que ayuda al comercio a obtener una ganancia
y define el propósito de cada profesión. Los periódicos existen para los
lectores. Los canales de televisión deben tener televidentes. Los fabri-
cantes de computadoras sirven a los clientes. Los gobiernos dependen
Ame a su gente al mdximo
de los ciudadanos. Las escuelas necesitan niños. Las líneas aéreas de-
penden de los pasajeros. Los médicos cuidan a los pacientes.
Esto también es cierto para nosotros como pastores. Sin los seres
humanos, una iglesia es superflua. Las iglesias tienen que tener pros-
pectos, convertidos y miembros. Sin ellos, no habría necesidad de pre-
dicar, orar, estudiar y servir. Cada esfuerzo del Reino tiene el propósito
de ayudar a alguien.
Es fácil llegar a estar tan ocupado con la mecánica del ministerio
que se descuide la razón de él. A Carlos se le olvidó que su trabajo
dependía de seres humanos que utilizaban el edificio de la iglesia.
Celebremos el hecho de que la gente es la posesión más preciosa de
la iglesia. Cuando usted evalúa el propósito de cualquier aspecto del
ministerio de una iglesia, siempre volverá a la gente.
Por décadas, la literatura sobre ayuda y crecimiento de la iglesia
ha hecho énfasis en las grandes iglesias «crecientes». Pero afinemos
el enfoque un poco. De acuerdo a las Escrituras y a la lógica sana, si
edificamos gente fabulosa, las iglesias fabulosas serán automáticas.
Algunos pastores modernos parecen estar dispuestos a abandonar
el contacto común con la gente. Pero es un error rendirse a cultivar
las relaciones al no amar a la gente, al no cuidar de ellas y al no
conocerlas. Tal vez el ideal de la privacidad de ahora ha estimulado
este temor de estar cerca. O quizás, algunos ministros consideren a
la gente de Dios como clientes que vienen durante horas de negocio
a comprar los artículos que se han anunciado a los mejores precios y
en la mínima cantidad de tiempo.
Sin embargo, si queremos que la gente de nuestras iglesias sea
amigable, como lo quiso el Señor, ¿por qué no utilizar la metáfora de
la familia para moldearla? Use el patrón de una familia extendida de
dos o tres generaciones, en la que todos realmente se preocupan por
los demás. Entonces todos los miembros son hermanos y hermanas,
Jesucristo es nuestro Hermano mayor, Dios es nuestro Padre y el
diablo no es pariente. Y así como cualquier familia humana, a veces
una iglesia incluye a unos cuantos tipos raros y a una o dos ancia-
nas peculiares. Esa congregación relacional saca su dirección de la
descripción de la iglesia del apóstol Pedro: «Mas vosotros sois linaje
escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,
55
MELLAMAN PASTOR La gente - razón de serde la iglesia
Ame a sugente al máximo
para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas
a su luz admirable» (I Pedro 2:9). Observe los elementos de relacio-
nes que él incluye, como sacerdocio, nación y pueblo. Esa clase de
iglesia atraerá a la gente, porque muchos echan de menos a Dios y
tienen hambre de cercanía con otros seres humanos.
Esa congregación vital se compone de miembros de la familia de
Dios que han experimentado la vida juntos. Se han dado cuenta de
que la gracia es suficiente a través de los cánceres, de las separaciones
y de las muertes de unos y de otros. Demuestran que una iglesia
auténticamente relacional consiste de creyentes comprometidos a
producir frutos de justicia. Han preparado comidas juntos para los
que no tienen hogar o han trabajado para desarrollar un ministerio
en la cárcel. Estos hermanos y hermanas se aprecian, se cuidan, se
sacrifican y sufren juntos. Estos son la familia de Dios que entierran
a sus seres queridos de la iglesia, mientras dan testimonio de la Resu-
rrección en medio de sus lágrimas y dolor.
Tengo un viejo amigo pastor a quien le encantaba predicar: «Por
esas puertas de la iglesia pasan algunas de las mejores personas que
conocerá. Ellos lo aman, pasan por alto sus faltas, esperan verlo en el
cielo». Tiene razón y siempre debemos recordarlo.
Milo Arnold, pastor de la última generación y ministro maravi-
llosamente efectivo a quien seguí en un pastorado de una pequeña
ciudad, lo explicaba de esta manera:
El pastor no hace descubrimientos en un tubo de ensayo ni explo-
ra las maravillas del polvo decadente. El ministro se aventura en las
profundas fosas del alma humana e indaga los misterios de personas
que nunca dejarán de ser. No está construyendo una catedral que
permanece dignamente entre otros edificios sino a una persona que
permanece dignamente ante el mismo Dios. El ministro no le da a
la gente cosas con las que puede vivir sino un significado por el cual
vivir. No coloca en sus manos una herramienta para su conveniencia
sino un anhelo de Dios en sus corazones'.
Esa es la clase de ministro que yo quiero ser
¿Cómo puede hacer que su iglesia sea más como la familia de Dios?
¿Cómo puede aceptar a la gente con sus debilidades y sus fortalezas?
56
La gente necesita amor
Aunque parece que algunas personas son difíciles de amar, to-
dos necesitan amor condicional. Admitamos que algunas perso-
nas traen sus problemas a la iglesia con ellos. Otros ocasionan
problemas tan seguido que un pastor observó en tono de broma:
«La razón principal por la que existen las ovejas es para complicar
la vida del pastor». Pero otro ministro respondió en defensa de
ellos: «Esa es la naturaleza de las ovejas». No importa cuál sea la
causa de sus problemas, las ovejas -heridas, lisiadas, cojas, abu-
sadas- necesitan de un pastor que las ayude a encontrar sanidad
y esperanza.
Algunas personas han llegado a estar tan deformes espiritualmen-
te, por años de esterilidad del evangelio y falta de amor. Se sienten
abusadas, y con razón, por los agravios que han sufrido en nombre
de la justicia, por conflictos que no se han resuelto y por heridas
del chisme injusto. Se sienten golpeadas por demasiados cambios
pastorales y sienten angustia por los hijos adultos que abandonan la
iglesia. Esos seres queridos necesitan de alguien como nosotros que
realmente cuide de ellos con un amor como el que describe Eugene
Peterson: «El amor permite que los ojos vean lo que siempre ha es-
tado allí, pero que se pasó por alto por la prisa o la indiferencia. El
amor corrige el estigmatismo [sic], para que lo que estaba distorsio-
nado por el egoísmo no se perciba con exactitud y agradecimiento. El
amor cura la miopía, para que el azul del otro que está distante ahora
esté asombrosamente enfocados".
La gente es más importante que las instituciones.
Si las necesidades humanas están en conflicto con las priorida-
des institucionales, los seres humanos deben ser lo más importante
-indudablemente. En tanto que la mayoría de nosotros realmente
cree este concepto, no siempre lo practicamos. Nuestra prioridad es
edificar grandes cristianos.
La gente es la posesión más valiosa de la iglesia.
Wayne Dosick, escritor secular del área de negocios dice: «Cuan-
do usted le da a su gente lo que necesita -incluso el tiempo para
57
ME LLAMAN PASTOR La gente - razónde serde la iglesia Ame a sugenteal máximo
descansar y revitalizarse, recuperarse y renovarse- le devolverá su
inversión de manera abundante, y le ayudará a lograr un rendimien-
to cada vez mayor en su negocios", Lo que Dosick dice acerca del
negocio es aun más importante para una iglesia. Hay que servir a la
gente, no usarla; hay que motivarla, no manipularla; hay que amarla
y no abusar de ella.
La gente necesita aceptación.
Una iglesia ayuda a los creyentes y a la gente nueva a sentirse
aceptada cuando es un lugar donde
se encuentra fortaleza para las luchas diarias
se comunica con gente digna de confianza
se recibe y da amor
se proveen oportunidades de servicio
se encuentra una fe vital para la vida contemporánea
se desafía para parecerse más a Cristo
La gente produce satisfacción.
Qué gozo sienten los pastores cuando los que buscan llegan a
Cristo para perdón de sus pecados. Qué satisfacción experimenta-
mos cuando las personas maduran en Cristo bajo nuestro cuidado
espiritual. Qué deleite sentimos cuando llevan a cabo acciones desin-
teresadas y dan muestras de un compromiso que se profundiza. Los
años me han enseñado que los recuerdos de servir juntos en la iglesia
local están entre las bendiciones más grandes que los pastores pueden
experimentar.
La gente tiene hambre de conocer a Dios.
En estos días, millones de secularistas vacíos espiritualmente es-
tán en busca de significado. Escuche la televisión, lea las revistas
nacionales, revise las secciones de autoayuda y de la Nueva Era
en las librerías. La realidad es tan obvia como el sol de la mañana
-muchos están buscando a Dios, pero están buscando en los lu-
gares equivocados. Muchas de estas personas hambrientas nunca
piensan en la iglesia porque se han enterado que es rígida, anticua-
da e irrelevante. No se dan cuenta del vínculo que podrían descu-
58
brir allí. Los libros de Dale Galloway y George Hunter nos ayudan
a usar el idioma que los secularistas entienden. Aunque algunas
estrategias nuevas para alcanzar a los no creyentes parecerían algo
revolucionarias, el mensaje es tan antiguo como la Biblia -lleve a
la gente con amor a Cristo.
Mi manera particular de mantenerme enfocado en la gente está
arraigada en una porción inspiradora de las Escrituras. Después de
un frustrado retiro con sus discípulos, a Jesús lo interrumpe una mul-
titud hambrienta de cinco mil personas. Marcos registra la reacción
de nuestro Maestro: «y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo
compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor;
y comenzó a enseñarles muchas cosas» (Marcos 6:34). Esas palabras
inolvidables: -«Eran como ovejas que no tenían pastor»- pusieron
mi pasión por el ministerio a toda marcha.
Cuando evangelizamos o desarrollamos programas de discipula-
do, nuestro desafío es enfocarnos en la gente. Ellos son la razón por la
que Jesús murió. Ya que él los amó mucho, seguramente nosotros te-
nemos que servirlos con alegría. Ellos son la razón por la que la gente
existe -con sus verrugas, idiosincrasias, potencial y posibilidades.
-N.B.W
Tesoros en vasos rotos
Dios utiliza momentos inconfundibles para ponernos en el lugar
correcto, a la hora correcta, para cumplir Sus planes con alguien. A
veces nos sorprendemos y hasta nos maravillamos. Un vivo ejemplo
de esto destaca en una misión de un barrio bajo del Noroeste. Por
más de una década, un amigo mío ha cuidado de los menesterosos,
de los vagabundos, de las madres solteras, de las familias sin hogar
y de las personas disfuncionales que van y vienen en la comunidad.
Dirige un ministerio efectivo con la gente que sufre, y yo lo admito
mucho por lo que hace.
Sin embargo, él no siempre fue así. Antes era una persona que
batallaba con el alcohol. Esto, junto con otras adicciones, casi lo des-
truyó. Se sentía solo y sinceramente creía era víctima del mundo que
59
MELLAMAN PASTOR
La gente - razónde serde la iglesia Ame a sugenteal máximo
lo rodeaba. Entonces un día, volvió a nuestra congregación que lo
aceptó y cuidó de él.
Pero me estoy adelantando a mi historia. Permítame contarle
cómo nuestra relación llegó a ser «algo de Dios».
Mi parte en la historia comenzó cuando el teléfono sonó a las dos
de la mañana. Escuché somnoliento al policía que me decía que un
hombre preguntaba por mí desde su celda en la cárcel. Me acordé
de la promesa que le había hecho a Dios hacía muchos años de que
iría a donde alguien me necesitara. Me vestí, salí de puntillas de la
habitación y me fui a la cárcel tan pronto como pude. Cuando lle-
gué, encontré a un hombre quebrantado, había sido arrestado por un
crimen que había cometido hacía unos años.
No era mi papel ser arrogante con este hombre, a pesar de su
pecado, errores o situación actual. Tampoco era mi lugar presen-
tarme como alguien superespiritual, que le lanzaría las Escrituras.
No utilizaría mi posición de pastor para darle una impresión de que
hablaba por Dios. Por años había estado aprendiendo a creer que
los contactos como este son un privilegio especial, ordenados por el
Señor. Una vez más, tendría el honor de amar a alguien que estaba
experimentando dolor y le aseguraría que Dios también lo amaba.
Como una extensión de ese amor, mi iglesia también estaría a su
lado. Desde mi perspectiva, esa respuesta es una parte automática de
nuestra exhortación a ser como Cristo.
Poco después de que había llegado a la cárcel y durante nuestra
conversación, él entregó su vida a Jesús y se hizo cristiano. Desde ese
entonces, este hombre floreció y creció espiritualmente. Después de
que salió de la cárcel, fue voluntario en la misión del barrio bajo. Más
tarde se casó con una amorosa esposa y aceptó más responsabilida-
des. Finalmente, llegó a ser el director de la obra en el barrio bajo,
que ha florecido bajo su liderazgo.
Me pregunto qué habría pasado si me hubiera quedado en la
cama aquella noche, excusándome de que estaba demasiado cansado
como para ir. ¿Ysi hubiera llamado al capellán de la cárcel para que
hiciera el contacto? ¿Yqué habría pasado si nuestra iglesia no hubiera
sido accesible, amorosa y sensible con él?
¿Yqué efecto habría tenido en mí y en mi iglesia si yo simplemen-
60
te se lo hubiera traspasado a alguien más? ¿Cómo habría soportado
la oportunidad desaprovechada, emocionalmente y espiritualmente?
Todos habríamos perdido tanto gozo en esta situación si hubiéramos
dejado que alguien más hiciera nuestro trabajo. Los pastores que so-
lamente quieren tratar con situaciones cómodas y convenientes no se
dan cuenta de lo que pierden.
Permítame compartir otro ejemplo de una sorprendente petición de
ayuda. Un día, un amigo se detuvo para ayudar a una mujer con un
automóvil averiado, varado en una vía de salida de una de las autopis-
tas más activas del área de Pasadena, California. Mi amigo pudo darse
cuenta de que esa mujer era distinta, por su ropa seductora y su pelo
multicolor. Llegó a la conclusión de que era una prostituta. La dama
parecía menos preocupada por su automóvil que por su problema de
drogadicción y soledad. Estaba preocupada por lo enojado que estaría
su proxeneta por esta pérdida de tiempo y cuánto dinero perdería por
esta tardanza. Continuó sin parar. Mi amigo nunca había visto ni oído
algo similar. No sabía que hacer; pero pensó que alguien tenía que hacer
algo, por lo que le dijo: «Tengoun amigo que podría ayudarla». Un poco
después, mi amigo y esta mujer entraron a mi oficina de la iglesia.
Puede imaginar la curiosidad que se extendió en toda el ala admi-
nistrativa a medida que los miembros del personal y trabajadores salían
de sus oficinas a ver con quién estaba hablando H. B. Nadie podía re-
cordar haber visto antes a una auténtica prostituta en nuestra iglesia.
Me contó su triste historia. Sus lágrimas dejaban rastros de rímel en
sus mejillas, con pequeños ríos que caían en la alfombra. Aunque me
quedé atónito, me encontré diciendo: «Bueno, conozco a mi amigo
Jesús. Él la ama aunque usted no crea que así es. Si le diera una opor-
tunidad, Él puede transformar su vida. ¿Legustaría aceptar a jesús?»
Su respuesta fue sí.
No preguntó quién era Jesús ni qué haría Él por ella. No dijo que
hubiera sido religiosa antes. Solamente dijo: «Sí».
Ese día Jesús entró a su problemática vida. En un momento ma-
ravilloso y misterioso, ella aceptó a Jesús como Salvador y comenzó
una transformación emocionante. Lo siguiente fue la parte difícil.
Fue difícil para María retirarse de todo lo que conocía -el dinero, su
forma de sostenerse, la vida antigua y los pocos amigos que tenía en
61
MELLAMAN PASTOR
La gente - razón de serde la iglesia
Ame a sugente al máximo
su mundo miserable. Aunque su proxeneta era depravado y malo, era
su protector. Piense en la confusión que experimentó cuando llegó a
la iglesia. Se sentaba en la parte de atrás y muchas personas de la igle-
sia le tenían miedo. Sus faldas cortas, su pelo multicolor y su excesivo
maquillaje hacían difícil que el Cuerpo de Cristo la aceptara.
A medida que se ocupaba de su fe nueva, llegaba a mi oficina para
hablar de su soledad y para discutirlas batallas que tenía con las drogas.
Me dijo lo difícil que le era hacer amigos nuevos. Traté de hablarle del
amor de Dios. Le dije que el cambio tardaría un poco y que sería difícil.
Le dije que si resistía lo lograría; pero tristemente perdió la batalla.
La próxima vez que vi a Mary, estaba parada en la esquina de una
calle en Colorado Boulevard, en Pasadena, esperando que su próxi-
ma artimaña se atravesara en su camino.
Desde entonces me he preguntado qué hice malo qué no logré
hacer. Frecuentemente me he preguntado dónde está Mary ahora,
o si siquiera está viva. Sé que tomó sus propias decisiones, pero me
preguntaba si le habíamos dado la ayuda y aceptación que necesitaba
para ayudarla a tomar las decisiones correctas. Me pregunté qué ha-
bría hecho de manera distinta. Me preguntaba cómo la iglesia podría
haber hecho más.
Sé que el ministerio con los indigentes no es fácil, pero es bueno,
aunque no sea efectivo todo el tiempo. Si la iglesia quiere honrar a su
Señor al extender la mano a los perdidos, no solamente debe ayudar-
los a tener el conocimiento salvador y amoroso de Jesucristo. Tam-
bién debe nutrirlos, cuidarlos, discipularlos, guiarlos y presentarlos a
cristianos que los ayudarán a encontrar su camino. Por eso es que lo
llaman pastor -porque usted se interesa por ellos.
Quizás es la falta de una compasión genuina lo que hace surgir el
hecho sorprendente que George Barna descubrió en su investigación:
el promedio que el cristiano nuevo dura en la iglesia local actual es de
ocho semanas. Esa estadística me rompió el corazón. Estoy seguro de
que también rompe el suyo.
¿Qué tienen que ver estas historias entre sí?¿Por qué alguien tendría
presos y prostitutas en su lista de prospectos? Y otros podrían decir:
«H. B., no queremos esa clase de gente en nuestra iglesia. Otras iglesias
pueden encargarse de estos casos de una mejor manera que nosotros».
62
Estas historias demuestran que ganamos algo y perdemos algo.
Sin embargo, cuando la gente busca a Cristo, no debemos sentir-
nos satisfechos y que nuestro trabajo terminó. La Gran Comisión
tiene dos lados -ganar pecadores y ayudar a los convertidos a
descubrir el gozo de vivir como Cristo. El evangelismo y la ali-
mentación son dos lados de la tarea de llevar a los necesitados
espiritualmente al Salvador. Permítame sugerir formas en las que
puede hacer que esto funcione más efectivamente en la congrega-
ción en la que trabaja:
Viva el evangelio.
Practique el «el que quiera» (Mt. 16:25; 20:27; Mr. 8:34) del
evangelio. Trate de ganar a alguien que esté fuera de su zona de co-
modidad para Cristo. Si usted es pastor de una iglesia de clase me-
dia, quizás tenga que presentar a sus miembros el deseo de ganar a
aquellos que van a la cabeza de la desesperación y que están perdidos,
quebrantados y confundidos, sin importar que sean de una clase so-
cial más baja o más alta. Se sorprenderá de la vitalidad espiritual que
entrará a su iglesia cuando tenga una amplia variedad cultural. Pídale
a Dios que lo guarde, a usted y a su iglesia, de limitar su evangelismo
a ganar solamente una clase de gente.
Manténgase cerca de la acción.
Nunca dé ocasión para alejarse de todo el evangelismo de van-
guardia. A medida que su iglesia crece y usted agrega personal, po-
dría sentirse tentado a asignar el evangelismo a un especialista. Aho-
ra, no estoy sugiriendo que evite tener a un evangelista dotado en su
personal. Pero que su corazón siga siendo compasivo y su llamado
fresco, trabajando con personas necesitadas espiritualmente. Nunca
lamentará enterarse de primera mano de los milagros de redención
que Dios está haciendo a través de su iglesia.
Vea el potencial.
Cuando conocía a aquel hombre quebrantado en su celda de la
prisión, no tenía idea de lo útil que sería para el Reino. Al contrario,
nadie sabe qué influencia para Dios podría haber sido Mary. Cada
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MELLAMAN PASTOR
La gente - razón de ser de laiglesia Ame a su gente al máximo
persona que conocemos tiene un gran potencial para Dios. Pídale
que le ayude a ver a todos como Él los ve.
Los verdaderos pastores no pueden ignorar los gritos que piden
ayuda.
A medida que la iglesia crece y su ministerio llega a ser más espe-
cializado, es posible que el pastor no pueda involucrarse en la vida de
cada posible convertido. Pero para cumplir nuestro llamado al minis-
terio y para ser como el Señor que nos llamó, tenemos que responder
personalmente a suficientes de los gritos de ayuda, al punto que nos
ensuciemos las manos y nuestros corazones se quebranten por la gente
que sufre. Si ha decidido llegar a ser un Director Ejecutivo de la igle-
sia o el administrador de una hacienda, quizás nunca experimente la
aventura espiritual que moldea el alma, que descubrí al ministrar a ese
prisionero y a esa prostituta. Por favor reconsidere su decisión.
Revise el principio básico del compromiso.
Casi cada ministro que conozco primero se sintió llamado a salvar
almas. john Wesley enseñaba que salvar almas era nuestro principal
negocio. Renueve ese compromiso principal de ganar a los perdi-
dos y desafíe a su congregación a que se le una. Sería difícil que un
problema de su iglesia no se pudiera resolver si unos cuantos recién
convertidos llegaran a su iglesia regularmente.
-H. B. 1.
¿Son realmente inútiles los inútiles?
Ron y Marcie se conocían desde el jardín infantil y crecieron en una
iglesiaque exaltaba a Cristo. Participaban con mucho gusto en las clases
de niños y jóvenes. Al terminar la escuela secundaria, cada uno siguió su
camino -Ron a la universidad estatal y Marcie a trabajar como azafata.
Cuando tenían casi 30 años, renovaron su amistad, se enamoraron y
decidieron que no podían estar sin el otro. Así que se casaron.
Para cuando se casaron, la fe y la iglesia habían llegado a ser sola-
mente algo opcional para ellos. Eran secularistas autosuficientes que
64
ya no necesitaban a Dios y cada uno había vivido muchos kilómetros
lejos de su iglesia por años.
En esa época, un pastor nuevo llegó a esa pequeña iglesia de Ver-
monto Dispuesto a inspirar a cada miembro para que fueran los me-
jores cristianos posibles, comenzó a contactar a cada persona que
aparecía en el listado de miembros. Escribió a Ron y a Marcie presen-
tándose y para informarles de los nuevos ministerios de la iglesia. Los
animó a que renovaran su compromiso con Cristo y que buscaran
una iglesia a la que fielmente asistieran. Adjuntó una guía devocional
y prometió orar por ellos todos los días.
Terminó su carta diciendo: «En caso de que parezca un poco atre-
vido escribir esta carta, permítanme recordarles que son miembros
de esta iglesia. Por 10 tanto, tengo una responsabilidad pastoral por
ustedes. La iglesia se preocupa por ustedes. Como su nuevo pastor,
me preocupa su desarrollo espiritual. Estarnos contactando a cada
miembro activo y transeúnte y les estamos pidiendo que renueven la
maravillosa cercanía con Jesús que disfrutaban cuando se unieron a la
iglesia». Esta cuidadosa y amorosa carta fue la primera de varias que
Ron y Marcie recibieron, y los hizo regresar por el camino hacia una
calidad de vida con Cristo.
Los listados de membresía de la iglesia a menudo se tratan como
listas de correo. Parece importante deshacerse de las direcciones
muertas. Muchos pastores nuevos están dispuestos a quitar nombres
y comenzar con una membresía pura y entusiasta. Sin embargo, la fe
que exhibió este pastor nos recuerda que los nombres «viejos» a me-
nudo son gente solitaria que quizás necesita de renovación y restau-
ración. Quiero preguntarle acerca de su listado de miembros -¿son
realmente inútiles los inútiles?
Como pastor, solía perder la paciencia con los nombres de gente
que estaba en el listado y que ya no asistía, que no servía ni apoyaba
económicamente a la iglesia. Claro que no estoy a favor de que usted
ignore su libro de membresía. Las direcciones, cantidad de hijos y
otra información debe estar al día en cada miembro. Si alguien mue-
re o se une a otra iglesia, sus nombres deben retirarse de la lista.
Pero debemos considerar atentamente nuestra responsabilidad re-
dentora con los perdidos, los extraviados, los transeúntes y los rein-
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ME LLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de faiglesia
Ame a su gente al mdximo
cidentes. Aunque esta gente parezca desinteresada, los vínculos de
membresÍa a su iglesia podrían ser su único contacto con el Reino.
Un contacto tan tenue quizás no sea prometedor, pero es mejor que
nada. Podría ser el puente que cruzarán para volver a casa espiritual-
mente. Quizá se sorprenda al ver 10 que sucede si considera estas
alternativas a borrar los nombres de la gente inactiva.
Valore la historia espiritual
La mayoría de las iglesias tienen requisitos para la rnernbresía.
Un nombre no se agrega a la lista de manera despreocupada; usual-
mente representa a alguien que una vez tomó la decisión consciente
de seguir a Cristo. La persona que está detrás de ese nombre una
vez testificó ser nacido de nuevo y se comprometió a ser parte de la
familia visible de Dios en la tierra. Una vez estos hombres y mujeres
estuvieron interesados en los asuntos eternos. Una vez quisieron ha-
cer una diferencia en el mundo sirviendo a Cristo.
Trate de intensificar el amor.
Su iglesia quizás sea la única conexión espiritual que la gente inacti-
va tiene con Cristo. Trate de recargar esa conexión con el amor ágape.
Pídale a su congregación que clame por los nombres de esta personas
inactivas, ante el trono de Dios, con oraciones intercesoras. Vuelva a
invitar a estos cristianos descarriados -una denominación tuvo una
campaña de todo un año que se llamó «Vuelvaa casa, a donde pertene-
ce». Exprese interés por su condición espiritual. Estimule a las clases de
escuela dominical a que reestablezcan los contactos regulares. Trabaje
para ganarlos como si fueran miembros de su propia familia.
Acentúe lafidelidad.
Creo en mantener los buenos registros. Ninguna iglesia puede
mantener credibilidad sin integridad en la raíz de todo lo que hace.
Pero en este asunto también le debemos fidelidad a nuestro Salvador.
No estoy sugiriendo que deliberadamente infle los nombres para su
propia gloria. Pero no caiga presa de la otra tentación de rebajar el
listado, de manera que el número de miembros coincida con el pro-
medio de asistencia.
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En lugar de perder mucha energía tratando de limpiar los listados,
¿por qué no redirige esa energía redentora y fervor emocional para reac-
tivar espiritualmente al miembro errante, decepcionado e inactivo?
Alcanzar al perdido significa ganar gente nueva para Cristo, pero
también implica buscar a las ovejas errantes y vendar las heridas de
los que están heridos. Es posible que tenga un hermano que es el in-
activo de algún listado de iglesia. Piense en 10 agradecido que estaría
con un pastor que lo amara y de tal forma que lo hiciera regresar a la
familía de Cristo. Por favor no quite nombres de su listado de miem-
bros hasta que haya hecho todo lo posible para hacer que vuelvan. Su
iglesia podría representar su única esperanza espiritual.
-N.B.W.
Es más fácil predicarlo que vivirlo
El perdón está en el centro de la fe cristiana. Los evangelios fácil-
mente podrían subtitularse: Instrucciones de Dios para Dar y Recibir
Perdón. Nadie nunca ha demostrado perdón con mayor persistencia
que nuestro Señor. Él no espera menos de nosotros.
El perdón frecuentemente aparece en las Escrituras. Dios en-
fatiza el perdón una y otra vez en Su mensaje para nosotros. Si
solamente pudiéramos aprender a perdonar de todo corazón, como
lo hizo Cristo, eliminaríamos muchos de los asuntos frustrantes
de nuestra vida juntos, como seres humanos. Sorprendentemente,
Jesús une el dar y recibir perdón -nos dice que nadie puede recibir
perdón si no lo da.
Recuerdo que una vez, a unas cuantas semanas de distancia, se
reportaron dos asesinatos en la televisión nacional. Dos adolescentes
habían sido asesinados y los reporteros entrevistaron a las familías.
Según recuerdo, un par de padres dijo: Hemos perdonado a la perso-
na que asesinó a nuestro hijo. Eso es lo que tuvimos que hacer como
cristianos, y ofrecer el perdón nos da paz interna». Los otros padres
dijeron: «Nunca perdonaremos al que mató a nuestro hijo -no po-
demos y no lo haremos». Como lo esperaría, los periódicos sacaron
ese titular en su primera página: «NUNCA perdonaré».
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MELLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de la iglesia Ame a su gente al máximo
Como pastores, hemos visto el dolor que impide que una familia
perdone. También hemos visto la libertad que fluye en una familia
que perdona totalmente. Si el perdón llega fácilmente, usualmente el
dolor no ha sido grande. Pero los que no perdonan agregan angustia
a la vida interna. Todos conocemos personas que han sufrido años de
miseria auroimpuesta porque se han rehusado a perdonar. A veces la
gente a la que les cuesta perdonar hace años que murió. Qué tormen-
to. Qué encarcelamiento. Qué manera más agonizante de vivir.
No sé dónde escuché esta historia por primera vez, pero parece
encajar en esra verdad. Un hombre famoso murió en lo mejor de
su vida y los reporteros de los periódicos entrevistaron a su madre:
«Estamos escribiendo una historia acerca de su hijo», dijeron. «Nos
gustaría saber en qué etapa de su vida lo amó más». Los reporteros
persistieron con esta pregunta absurda. «¿Fue cuando era una perso-
nalidad pública, un autor, una celebridad, cuando era adolescente o
adulto?» Después de un rato, la madre respondió: «Saben, sucedió
una tarde cuando mi hijo tenía siete años. Sabía que me había herido
por algo que había hecho. Mientras leía el periódico, mi pequeño
hijo entró corriendo a la habitación. Cayó de rodillas y puso su cara
en mi regazo. Mientras se lamentaba, decía: "Mamá, perdóname por
favor. Siento haberte herido". Estaba destrozado».
La madre continuó: «Cuando pienso en cuándo lo amé más, fue
en esa oportunidad».
Un poco sorprendido por su respuesta, uno de los reporteros le
preguntó: «Señora, perdóneme, pero eso parece un suceso tan insig-
nificante. ¿Por qué sobresale eso en su mente?»
Su respuesta fue mejor que mil sermones: «Creo que fue porque
él necesitaba que yo lo amara mucho en ese momento».
Esa es una ilustración del perdón: dar misericordia y perdón cuan-
do la gente más necesita de nuestro amor. ¿No es eso exactamente lo
que Dios hace? Él nos ama todo el tiempo -pero especialmente
cuando más lo necesitamos.
El perdón puede ser difícil para los pastores en las relaciones con la
gente de la iglesia. Yaque las relaciones forman el corazón del minis-
terio, pueden surgir complicaciones de esas relaciones. Desde nuestra
perspectiva, esa gente preocupante obstaculiza nuestros planes, se re-
68
siste en el tiempo inadecuado o actúa de manera inmadura.
Al vivir como vivimos, en el enredo de las dificultades humanas,
(;S mucho más fácil predicar acerca del perdón que concederlo. Tris-
temente algunos pastores tienen rencor en sus corazon;s en contra
de ciertos feligreses. Un veterano líder laico explicó: «Ultimamente
nuestro pastor ha estado tan enojado con nosotros que ha estado
predicando sobre el perdón en cada servicio». No es un buen espec-
táculo, ni es agradable al Señor Jesús.
Personalmente conozco el dolor que ocasiona el no poder per-
donar. Una vez viajé desde Oregón para hablar en una conferencia
en el Sur de California. Mi madre me recibió en el aeropuerto y me
preguntó inmediatamente: «H. B., ¿estás bien?»
«Sí, Mamá, ¿por qué lo preguntas?»
«¿Estás seguro de que estás bien?»
«Sí, sí, Mamá; ¿de qué estás hablando?»
Ella dijo: «Pensé que podrías estar tratando de esconderme algún
problema de salud. Supe que tu nombre surgió para un puesto de
pastor de una gran iglesia en esta área. También tengo entendido que
el líder dijo: "No querrán considerar a H. B. Porque ha pasado por
una crisis nerviosa"». Por lo que no lo hicieron.
Ese reporte me molestó mucho. Como todavía era un joven pas-
tor, me preocupé mucho por lo que otros podrían pensar de mí. Pen-
sé que este chisme falso había difamado mi reputación. Decidí nunca
más hablar con esta persona. Hice de este rumor un gran problema
en mi mente, sin confirmar si era cierto. Me avergüenza admitir que
llevé este molesto dolor por años. Nadie salió dañado más que yo;
pero realmente me dolía, aunque la mayor parte de mi dolor era
auroinfligido.
Más tarde, esa persona llegó a ser un líder denominacional. Des-
pués nos vimos obligados a trabajar juntos -quizás la manera en
que Dios me hizo enfrentar mi actirud. El ofensor tenía que comu-
nicarse conmigo y yo con él. Era obvio para ambos, y para otros, que
existía una tensión en las reuniones y que entre nosotros fluía una
electricidad emocional negativa.
Finalmente un día, mientras hablaba con este hombre por telé-
fono, dije tranquilamente: «He llevado esta carga lo suficiente. He
69
MELLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de la iglesia Ame a su gente al mdximo
estado indignado desde que usted dio una impresión falsa de mí hace
años en tal y tal iglesia. Ningún ascenso o pastorado importante po-
dría quitar el dolor que sentí desde que usted me ofendió».
Luego continué y lo llamé por su nombre: «Apartir de hoy, en lo
que a mí respecta, el incidente nunca ocurrió. Lo perdono. Le pido
que me perdone por permitir que algo, de lo que ni siquiera supe si
era cierto, polarizara mi concepto de usted. Por favor, perdónerne».
Él se quedó atónito, y yo también. Las palabras parecían des-
plomarse de mi boca; realmente no tenía la intención de hablar tan
francamente. Su respuesta fue lo que casi siempre es -algo positivo.
Como resultado, ambos experimentamos una sensación de alivio y
liberación. Ahora podíamos trabajar juntos sin ningún sentimiento
de alejamiento. Éramos libres de lo que nos tenía atados.
Pero admitámoslo, a veces el perdón es algo difícil de hacer. Nece-
sitamos que Dios ablande nuestros corazones y que nos prepare para
perdonar. El perdón no siempre es fácil para el corazón humano na-
tural, especialmente si nos han ofendido y herido. Efesios 4:32 es el
patrón: «Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos
unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo». El
Cristo compasivo pone a disposición una capacitación extraordinaria
que transforma las relaciones -incluso las más problemáticas.
A veces un pastor necesita buscar el perdón de personas de la
congregación -escuche lo que el Señor le dice en sus tiempos a solas
con Él en cuanto a sus actitudes hacia la gente. A veces el pastor tiene
que pararse frente a la congregación y decir: «Lo siento. Hice algo
malo. Los he confundido. Hablé antes de pensar. Ustedes deberían
esperar que yo fuera como Cristo. Lo siento».
No crea que perderá respeto si admite errores. La mayoría de los
miembros de su congregación lo honrarán cuando lo vean actuar de
conformidad a los principios que predica. La mayoría respetará su
transparencia y vulnerabilidad. Les alegrará saber que usted está dis-
puesto a recibir la dirección del Señor. Ese acercamiento confesional
al ministerio ayudará a crear un clima de aceptación en su iglesia.
Creo que así es como Dios quiere que sean sus iglesias. Muchos pas-
tores podrían revolucionar su ministerio inmediatamente si pudieran
animarse a decir sinceramente:
70
«Quiero disculparme por los sentimientos que he tenido».
«Me equivoqué».
«Quiero pedir perdón por las actitudes que tuve en el sermón del
domingo pasado».
«Quiero admitir lo destructiva que mi autocompasión ha llegado
a ser».
Consideremos maneras prácticas, de acuerdo a las Escrituras, para
hacer nuestros ejemplos ministeriales del perdón cristiano:
Aplique la predicación a usted mismo.
Evite predicar acercadel perdón si no está seguro de que no hay falta
de perdón en su corazón hacia alguien. Lapredicación auténtica requiere
que seamos ejemplos vivosde lo que predicamos. Predicar acercadel per-
dón será un ejerciciofalsosi sabe que no ha perdonado a los demás.
Practique el perdón sin límites.
El apóstol Pedro pensó que sería generoso y misericordioso per-
donar a otra persona siete veces. Jesús corrigió a Pedro al decir
«setenta veces siete» (Mt. 18:22). Aparentemente eso significa no
llevar la cuenta.
Revise el tema del perdón cuando la oración le sea difícil.
Nadie puede confundirse después de leer este pasaje tan claro
como el agua: «Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante
del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces
ven y presenta tu ofrenda» (Mr. 5:23, 24). Si leo el pasaje correcta-
mente, tenemos que buscar al que tiene algo en contra de nosotros,
en lugar de esperar a que ellos vengan a nosotros.
La búsqueda de perdón le da forma a la conducta futura.
Cuando le pido a alguien que me perdone, se imprime algo en mí
que evita que vuelva a cometer esa ofensa otra vez. Pedir perdón a los
demás puede ser doloroso, pero nos ayuda a crecer en la semejanza a
Cristo. Creo que Dios creó el proceso para hacer nuestra conducta y
actitudes más semejantes a las suyas.
71
MELLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de la iglesia
Ame a su gente al mdximo
Viva con el consejo liberador de Pablo.
«Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene
queja contra otro. De la manera que Cristo nos perdonó, así también
hacedlo vosotros. Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto»
(Ca 3:13, 14, RVR95). Qué pasaje. Yqué vida libre promete el pasaje.
-H. B. L.
El poder asombroso de la pacificación
Una de las experiencias más tristes que puedo recordar fue cuan-
do tuve un malentendido con un apareja en mi iglesia. Este error de
comunicación nunca se resolvió. Nos separamos en términos amiga-
bles, pero no como amigos. Para dar por terminada nuestra relación,
los invité para que se reunieran conmigo y un miembro del personal
que ellos admiraban. Permití que ellos expresaran la opinión que te-
nían de mí y mi ministerio. El dolor era insoportable -mucho peor
de lo que había imaginado- pero finalmente terminó. La pareja
expuso su argumento y yo escuché. Nos dimos la mano y ellos se
fueron de mi vida. Todavía deseo que hubiera terminado de manera
distinta. Por años he agonizado por el fracaso de esa relación.
La resolución de conflictos es un tema candente estos días. Hay
muchos libros brillantes y seminarios sobre el tema. La presuposición
es que un pastor tiene que saber cómo evitar que los feligreses se
dañen unos a otros emocional o espiritualmente. Algunos acerca-
mientos también implican que un ministro bien capacitado en la
resolución de conflictos puede predecir o ineluso producir cierto re-
sultado deseado.
Pero, ¿por qué se necesita de la resolución de conflictos? Una teo-
ría sostiene que el conflicto es inevitable porque se origina con el
cambio. La teoría parece razonable, hasta que se consulta la Biblia
para ver qué dice acerca de la paz.
Recientemente oí a un grupo de cristianos hablar de un directivo
de la iglesia que dirige seminarios de resolución de conflictos. Mien-
tras reían, observaron lo siguiente: «Sin los métodos dictatoriales del
líder, no habría conflictos por resolver». No me río al escuchar un co-
72
mentario así. Me entristece pensar que los líderes cristianos pueden
causar conflicto en las iglesias a las que han sido llamados a servir.
Anhelo seguir a Cristo y tener el valor, si es necesario, de dar mi vida
por Sus ovejas. Lo menos que podemos hacer como pastores es llevar
bálsamo de la ternura a las ovejas heridas.
Jesús freeuentemente enseñó acerca de la pacificación. Le dio una
prioridad tan alta a la paz en Su ministerio terrenal, que debemos
esforzarnos por lograrla en la Iglesia. Sus palabras me llaman a ser
como Él y a buscar la paz: «Bienaventurados los pacificadores, por-
que ellos serán llamados hijos de Dios». En cualquier traducción que
lea este versículo, aparece más o menos 10 mismo -los que hacen la
paz disfrutan de una relación especial con Dios. .
Mi alma recientemente se alimentó de nuevo con el registro de
las palabras de Jesús, cuando se preparaba para dejar a sus discípulos:
«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo
tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (]n. 16:33).
«para que ... tengáis paz» -qué promesa más reconfortante.
La instrucción de Pablo a la iglesia colosense acerca de la paz pa-
rece una guía de resolución de problemas para los grupos que toman
decisiones en la iglesia contemporánea: «y la paz de Dios gobierne
en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo
cuerpo: y sed agradecidos» (Col. 3:15). Me encantan esas palabras
sublimes: «a la que fuisteis llamados en un solo cuerpo».
Hace años consulté un libro de William Barelay, un erudito inglés
en Nuevo Testamento, para asegurarme de que entendía lo que este
pasaje significa. Descubrí tres cosas. Uno: «paz», en este contexto se
traduce de shalom, que no es simplemente la ausencia de problemas
entre personas, sino una paz que desea el mejor bien posible   r ~ la
otra persona. Dos: la bendición que Jesús promete se le da al pacih-
cador. Y tres: la pacificación es la obra que Dios quiere que hagamos
en el mundo, en las relaciones y en la iglesia. Qué reto tan perdurable
presenta este pasaje a los pastores.
Hacer la paz es mil veces más satisfactorio que la resolución de con-
flictos. Los verdaderos pacificadores buscan la paz con la forma en que
viven, con la forma en que reaccionan a la gente y con la forma en que
aceptan a la gente que conocen a lo largo del camino del ministerio.
73
MELLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de la iglesia
Ame a su gente al máximo
Permítame ser sincero. Algunos pastores continuamente crean
conflictos. Aunque culpan a otros, ellos son la causa. Conozco a
un pastor pasivo/agresivo que ocasiona mucho conflicto y luego es
solamente un espectador de los que ha incitado. Algunos pastores
combativos preparan sus puños emocionales con la mínima provo-
cación. Sé que, ocasionalmente, en un ministerio es necesario em-
prender una pelea valiente y directa por la justicia. Pero le suplico
que esté totalmente seguro de que la ofensa ha sido en contra del
evangelio y que no es algo que usted ha ocasionado. Por qué no
examina ahora su corazón; ¿hay alguien a quien debería llamar o
escribirle para hacer las paces?
Los pastores experimentan una confusión interna cuando las per-
sonas con quienes tienen un conflicto necesitan de un pastor. ¿Qué
hará ese ministro cuando el feligrés reciba malas noticias en el hos-
pital o cuando su hijo adolescente se escape de su casa? Piense cómo
será dirigir el funeral de alguien con quien tuvo un conflicto desagra-
dable o antagonismo. A medida que pasan los años, estos incidentes
del pasado menoscaban su paz personal con Dios.
La pacificación que Dios quiere para nosotros también se aplica
a otros ministros. Un indicio de murmuración parece tan inocente
hasta que se considera el aumento. Tenga un sueño santo conmigo:
¿Qué pasaría en cada iglesia de todo el mundo si cada ministro se
comprometiera a ser un pacificador?
El pastor pacificador posee un fortaleza tranquila que dirige a los fe-
ligresesal Señor. Ellos admiran a alguien que lleva paz a cada situación.
Esa clase de ministro puede unir a una iglesia dividida en unos cuantos
meses al poner a cada miembro en contacto con el Príncipe de Paz.
Mi oración por cada pastor que lee estas líneas es que pueda ser
lleno, a medida que se compromete a convertirse en el pacificador
que Dios quiere que sea. Pensemos en maneras de ayudar a responder
esta oración:
Examine su parte en la pacificación.
Trate de examinarse a usted mismo con las palabras autoevalua-
doras de Tomás de Kempis: «Todos los hombres desean paz, pero
pocos desean las cosas que hacen la paz»!.
74
Vea a los demás desde el mejor ángulo posible.
Si los demás aparentan ser exasperantes, simplemente pase por
alto el problema y llegue a la conclusión de que están pasando por
un mal día. O quizás ha malinterpretado la situación. Déles el bene-
ficio de la duda, así como usted quisiera que otros hubieran hecho lo
mismo la última vez que tuvo un mal día.
No acepte tomar parte en una conversación de chismosos. ,
A veces sus colaboradores incondicionales lo buscan despues de
que alguien lo ha criticado y dicen: «¡Qué horrible lo que dijeron!»
Por favor no caiga en esa trampa. Debilitará su espíritu y lo hará sen-
tirse pequeño. Esta misma persona mañana puede utilizar la técnica
del «Qué horrible» en su contra. Como líder, aprenda a absorber el
golpe ocasionado por una decisión controversial en la iglesia. Resís-
tase a la autocompasión -es destructiva.
Hable frecuentemente de Jesús, el pacificador.
Predique de él. Hable de él en grupos pequeños. Promueva la paz
a donde vaya. Los conflictos, las sospechas, los antagonismos y las
hostilidades siempre son dañinos. Frecuentemente la gente atribula-
da refleja las actitudes del ambiente de la iglesia a la que asisten. Por
lo tanto, una mejora en su actitud a veces comienza a mejorar toda la
situación. Dirija a su congregación para que tenga vidas satisfactorias
al seguir la directriz de Pablo: «...vivid en paz; y el Dios de paz y de
amor estará con vosotros» (2 Co. 13:11).
Busque maneras de hacer la paz.
Cuando hay un malentendido, no se prepare en el momento
para ser el profeta o para arreglar las cosas. Tómese el tiempo
para buscar la mente de Cristo y para saber cómo ~ u e d e ~   e r la
paz; luego, vuelva a la situación con una perspectiva mas clara,
un espíritu más tranquilo o palabras suaves. Recuerde que una
acción amable siempre gana, aunque el conflicto parezca ser el
más acalorado.
-H. B. L.
75
MELLAMAN PASTOR
La gente - razónde serde la iglesia
Ame a sugente al máximo
Admítalo - ¡El cambio es aterrador!
Recuerdo bien la experiencia, como si hubiera sido ayer. Como
pastor de mi amada iglesia de Pompano Beach en Florida fui el an-
de nuestro predicador invitado. Era un pastor vete;ano, muy
conocido y amado por miles de personas. Estaba dispuesto a entender
s.entir por el evangelismo y aprender de sus años de experiencia.
Viajamos al sur por la Autopista Federal, a unas cuantas cuadras de
la Iglesia Presbiteriana Coral Ridge. Disfruté de nuestras discusiones
instructivas acerca del ministerio.
. lapso tranquilo de nuestra conversación, mi amigo observó
sm ningun contexto aparente ni conexión: «Sabes, él es un apóstol
del cambio sin propósito».
<:¿De quién estamos hablando?» pregunté.
El respondió: «Sabes que estamos hablando del Pastor Williams
del Oeste». '
Por un momento me quedé desconcertado. ¿Cómo podría ese co-
mentario estar relacionado con nuestra conversación? Esperaba una
explicación -yno tuve que esperar mucho.
Com.o viejo el líder veterano, con su mente rápida y lar-
ga expenencín observo: «El Pastor Williams es un apóstol del cambio
sin razón. Por eso es que casi todo el tiempo está en apuros».
Días después me preguntaba si mi amigo confiable estaba hablan-
do generalidade.s o si quería que yo retardara los cambios en la iglesia
en la que trabajahn, Una década después todavía pienso frecuente-
este comentario. Su observación me obligó a recordar un
    fundamental-no haga cambios a menos de que logre algo
SIgnIficatIvo.
  cuidadosamente en el cambio en nuestras iglesias.
¿Es un íastidio o representa nuevas posibilidades? ¿Y cómo pue-
de el.r.as,tor conocer la diferencia entre el cambio necesario, que
perrnrnrn que el evangelio de Cristo haga su obra en los corazones
de gente, y el cambio sin sentido, creado para complacer los
capnchos de alguien? ¿Sabemos cuál es la diferencia? Si creemos
que el es necesario, ¿cómo podemos hacer que la gente lo
adopte sin reservas?
76
El progreso requiere de cambios.
Piense en todos los progresos que haya experimentado. Casi in-
mediatamente, queda claro que cada pequeño paso de progreso re-
quirió que alguien cambiara, y quizás que cambiara mucho. Si el
progreso es igual a cambio, entonces el cambio es igual a conflicto
potencial. Quizás es necesario que seamos más comprensivos con los
que se resisten al cambio. Cuando se oponen al cambio, quizás no
sea porque son gruñones, desleales, egoístas o tacaños. Es posible que
simplemente estén aterrados. El cambio no siempre significa progre-
so, pero ningún progreso es posible sin el cambio.
El tiempo es importante.
Algunos cambios solamente pueden ocurrir si se aprovecha una
pequeña oportunidad. Antes es demasiado pronto y después es de-
masiado tarde. Las flores nunca crecen en el invierno y la nieve nunca
cae en el verano. Hay estaciones para plantar, cultivar y cosechar
conceptos, ministerios y programas. Una propuesta que se rechazó
hace cinco años podría funcionar bien ahora. No se trague esta ora-
ción que aniquila las ideas: «Ya lo intentamos antes y no funcionó».
A veces las condiciones, actitudes y hasta el personal han cambiado
desde que se sugirió la idea anteriormente. Si la puerta se abre, pase
por ella. Si se cierra, quizás no sea buena idea abrirla de una patada.
Las razones del cambio deben comunicarse cuidadosamente con
anticipación.
Con poca prudencia y sin explicaciones, un pastor que conozco
quitó el púlpito, ridiculizó públicamente los himnarios, reemplazó
el órgano con una guitarra y recibía la ofrenda en la puerta, cuan-
do la gente salía. Cuando se encontró con una resistencia, se
desanimó y se sintió herido. ¿Era de sorprenderse? El no entendió ni
explicó sus cambios. De hecho, dijo a un líder laico que «toda iglesia
ocasionalmente necesita ser sacudida». Innecesariamente puso ner-
viosa a su congregación y ellos lo obligaron a renunciar.
Trate de renovar los ministerios existentes.
Antes de intentar una cirugía radical, trate de infundir nuevo signi-
77
MELLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de la iglesia
Ame a su gente al máximo
y creativa en los ministerios que ya existen, para hacerlos
mas efectivos. La variedad, el ingenio y la originalidad a menudo son
con entusiasmo cuando se aplican a los ministerios existentes.
Recientemente me hospedé en un viejo hotel que había sido bellamente
renovado en la costa de Nueva Jersey. Era considerablemente más efi-
ciente y cómodo, y mucho más placentero estéticamente que cualquier
hotel nuevo de la autopista. Trate de renovar la adoración, la escuela
y su reunión de oración de la semana. La mayoría de congre-
gacIones pueden aceptar innovaciones en pequeñas cantidades, en tanto
que el cambio catastrófico puede llevar a alguien al borde de sus límites.
Trate de cambiar una cosa a la vez, en lugar de hacerlo todo de una vez.
A veces todos se resisten al cambio.
El conflicto surge no solo cuando los pastores cambian las cosas.
Los ser igual de resistentes a los cambios que nues-
tros miembros sugIeren. En un seminario sobre el cambio se escuchó
a una mujer innovadora que tenía unos 80 años que dijo: «Anuestro
pastor le encanta el cambio, siempre y cuando él lo inicie».
Los métodos son importantes.
Es lógico y hasta necesario que los métodos del ministerio cambien
a   y de generación a generación. Pero tenga cuidado: Las
Ig!esIas se dividen más frecuentemente por los métodos que por la doc-
1nna. Ya que hay muchas maneras de alcanzar la mayoría de las metas
IIn líder debería ser flexible en cuanto a la metodología, en tanto que
absolutamente resoluto en cuanto a la misión y el mensaje.
No Importa el método, cada componente o fase del ministerio debe
hacerse de maneras que honran a Cristo y enriquecen a la gente.
Hay que mantener laesencia.
. Ya que salvar a los perdidos y hacerlos discípulos son las partes
Iguales de la Gran Comisión de Cristo, estas dos tareas deben pre-
servarse y renovarse regularmente. El Nuevo Testamento demanda
adoración, predicación, oración intercesora y comunión. Estos com-
ponentes del de una iglesia tienen que tomarse en serio y
renovarse continuamente.
78
A medida que el tiempo cambia, la Iglesia debe cambiar las estra-
Icgias para comunicar las buenas nuevas inmutables de. Cristo. Aun-
que probablemente no tenía a la iglesia en mente, CatalIna .laGrande
(1729-96 d.C.) entendió nuestro dilema acerca del cambio cuando
dijo: «Un gran viento [de cambio] está soplando, que le da
ción o un dolor de cabeza>". Es tan fácil dejar pasar las oportullldades
porque requerirían de alguien que cambie, quizás nosotros.
-N.B.W.
Cómo referir a consejeros cristianos
La necesidad de una genuina consejería cristiana sigue aumentan-
do en nuestra cultura confundida.
Varios hechos han creado este aumento. Los problemas perso-
nales críticos Y los fracasos familiares se están multiplicando como
hongos. Los conflictos parecen ser más traumáticos Y frecuentes.
Más consejeros cristianos comprometidos están disponibles con un
entrenamiento más especializado del que los pastores reciben en el
seminario. Al mismo tiempo, más y más creyentes parecen estar dis-
puestos a discutir su dolor interno y a tratar los problemas difíciles.
y más personas disfuncionales buscan la estabilidad que Cristo y Su
Iglesia proporcionan. Cuán agradecidos deberíamos estar por los
ayudantes-consejeros que Dios nos ha dado.
Si todos estos asuntos se le agregaran a las tareas de un pastor,
llega a ser obvio que ningún ministro podría hacerlo. Como res-
puesta y como remedio a todo este le ha a
la comunidad cristina muchos consejeros muy hábiles para mten-
sificar y fortalecer los esfuerzos diarios de los ministros contem-
poráneos. . . .
Una vez el pastor reconoce estas necesidades creCIenteS, ídentifi-
car consejeros competentes es el paso natural. El ministro tiene que
sentirse cómodo al confiar a sus feligreses al cuidado de esos espe-
cialistas. Lo que los pastores no pueden hacer por los miembros y
asistentes, por limitaciones de tiempo y entrenamiento, puede ser
suministrado por consejeros competentes.
79
ME LLAMAN PASTOR La gente - razónde serde la iglesia
Ame a sugente al máximo
Hace algunos años, la Asociación Americana de Consejeros Cris-
tianos me pidió que enumerara las características que los consejeros
cristianos necesitan demostrar antes de que los recomendara a mi
gente. He aquí lo que sugerí como absolutamente esencial:
Irradie confianza y confidencialidad.
Todos tienen derecho a esperar confidencialidad por parte de un
consejero. Nunca se permiten discusiones con otros acerca de los
problemas de la persona.
Sea un buen oyente.
La gente necesita un consejero que verdaderamente la escuche.
Aunque algunos pastores son buenos oyentes, están entrenados para
hablar más que para escuchar. Sus habilidades de predicación y en-
señanza son el enfoque principal de su ministerio la mayor parte de
la semana. Por lo tanto, a menudo es desconcertante para un pastor
estar sentado por largos períodos de tiempo escuchando. Pero un
consejero debe escuchar bien.
Actúe emocionalmente maduro
Los consejeros ineficaces podrían usar a nuestros feligreses como
confidentes emocionales, revelando su propia debilidad con la perso-
na que busca ayuda. Llega a ser como el ciego que guía al ciego. Esta
clase de consejero es peligroso y debería evitarse.
Demuestre integridad.
Desear ser consejero no es suficiente para que alguien sea buen
consejero. La integridad en todos los aspectos de la consejería debe
exhibirse. Un período de prueba puede ser útil, si un pastor está
dispuesto a monitorear el progreso de los que usan los servicios de
un consejero en particular. He aquí algunas áreas a examinar para
determinar la calidad de un programa de consejería:
Capacitación
¿Dónde se capacitó el consejero? ¿Qué nivel de educación tiene
la persona? ¿Qué sabemos de su experiencia? ¿Cómo participa la fe
80
en las estrategias de tratamiento? Un consejero sin compromiso con
Cristos a menudo hace más daño que bien a un creyente.
Asequibilidad
No debería esperarse que un consejero trabajara sin compensación.
De hecho, algunas autoridades creen que las personas necesitadas emo-
cionalmente progresan de mejor manera con un consejero que les cobra
una cuota que con un pastor, a quien los feligreses esperan que los ayude
sin que le paguen. Hay que responder tres preguntas para determinar el
costo de la consejería: (1) ¿Cuántas sesionesse necesitan? (2) ¿Cuál es la
tarifa por hora? y (3) ¿Puede el cliente usar un plan de seguros?
Teología
Solamente puedo recomendar de manera entusiasta a un con-
sejero que esté en el mismo camino que yo teológicamente. Si el
aconsejado es miembro de mi congregación, el consejero no tiene
que confundir a la persona que busca ayuda en cuanro a cómo rela-
cionamos nuestras vidas con Dios, la oración, la Biblia y en cuanto a
cómo vivir una vida santa.
Diligencia
Los consejeros necesitan un plan de tratamiento para cada per-
sona que ven. La meta de la consejería tiene que ser evaluada perió-
dicamente. Hay que mantener buenos registros. El progreso debería
percibirse de sesión a sesión.
Buen Colaborador
La comunidad de la salud necesita que sus miembros trabajen jun-
tos. De manera que los que buscan ayuda deberían saber que el pastor,
el médico, el psiquiatra y el consejero cristiano están trabajando juntos
como un equipo para ayudarlos a mejorar. Usualmente el consejero
cristiano debe verificar que todos estén trabajando en unidad.
Comuníquese
La buena comunicación entre el consejero, el aconsejado y el pas-
tor es crucial. El consejero también tiene que estar disponible para la
81
MELLAMAN PASTOR La gente - razón de ser de la iglesia Ame a su gente al mdximo
persona necesitada, por teléfono, para que una llamada de ayuda en
una emergencia siempre sea respondida.
Como pastor, usualmente veía a personas atribuladas solamen-
te una o dos veces antes de sugerir un consejero. Durante estas
reuniones, trabajaba duro para comunicar mi preocupación. Te-
níamos lo que llamo una conversación cristiana para evaluar si
sus problemas eran espirituales o emocionales. Si necesitaban más
ayuda, tomaría el tiempo en estas sesiones para decirles por qué
pensaba que debería referirlos a otra persona. Les explicaba que
tendrían más tiempo con un consejero profesional -alguien que
estaba técnicamente capacitado para ayudarlos a solucionar un
problema en particular.
Muchos pastores atienden a la gente atribulada demasiadas veces,
antes de referirlos a un consejero cristiano. Un consejero usualmente
tiene más entrenamiento y más experiencia para tratar con problemas
específicos. Mis otras obligaciones no me dejaban suficiente tiempo
para ahondar profundamente en sus problemas. Siempre pensé en
una recomendación de un consejero de la misma manera que una re-
comendación a un médico. A veces bromeaba: «No sé como arreglar
piernas rotas, y no puedo arreglar infancias estropeadas».
Una u otra razón no permitía que escuchara demasiado de su histo-
ria. Me di cuenta de que frecuentemente dejaban de asistir a la iglesia
porque se avergonzaban de que su ministro supiera tanto de ellos.
Sin embargo, el secreto de buenos casos de referencias es cono-
cer tan bien a un consejero que usted está absolutamente seguro
del bien que el miembro de su iglesia recibirá. La consejería debe
ayudar a los miembros de su iglesia, no impedir el crecimiento
cristiano de ellos. ¿Cómo desarrolla el pastor esa relación con un
consejero cristiano?
Dé el primer paso.
Investigue con otros ministros de su comunidad en cuanto a la
aptitud y compromiso de fe de los consejeros de su área. Cuando un
nombre surja varias veces en estas conversaciones, llame a ese conse-
jero y concrete una conferencia o un almuerzo para conocerse. En esa
reunión, pregunte los asuntos que más le interesan.
82
Piense en proveer espacio de oficina.
Algunas iglesias ofrecen espacio de oficina a un consejero a cam-
bio de bajos honorarios para la congregación. Otras, hasta conside-
ran a esta persona como un miembro del personal de la congregación
local, por lo que al consejero se le pide que asista a las reuniones del
personal y a veces se le dan privilegios, por lo que los miembros de la
iglesia se identificarán con él o ella.
Estimule a los consejeros principiantes.
Proveer de espacio de oficina y acceso libre a su congregación po-
dría ser el atractivo que se necesita para estimular al consejero prin-
cipiante a trasladarse a su comunidad. Usted puede desarrollar los
planes para compartir las instalaciones como lo mencioné antes.
Cree un clima de aceptación para la consejería.
Ayude a su gente a entender que la consejería cristiana puede ayu-
darlos con los problemas que les han ocasionado molestias por años.
Rehúsese a bromear acerca de las enfermedades mentales.
Supere la necesidad de saberlo todo.
Algunos pastores se sienten amenazados por el hecho de que un
consejero puede saber más de un feligrés que él. Supérelo. Usted pue-
de pastorear igual de bien a alguien, aunque no sepa todo el dolor de
su pasado. Aunque tengan un consejero, todavía le contarán mucho.
El consejero debería llegar a ser amigo suyo, alguien que lleva cargas
y un colega cristiano.
-H. B. L.
83
EL LÍDER
,
QUE CONFIA
EN MEDIO
SECCIÓN 3
Lecciones aprendidas
a través de tragedias y
pruebas
DEL TRIUNFO Y
LA TRAGEDIA
l
as tragedias y las dificultades inesperadas frecuentemente
-Jocurren en épocas y de maneras que no podemos explicar.
Así ocurrió después de que invité a Ridge Ireland y su esposa a una
entrevista para un puesto del personal en nuestra iglesia. La entrevis-
ta transcurrió especialmente bien y los invitamos a unirse a nuestro
equipo. Ellos aceptaron el trabajo con entusiasmo y estábamos emo-
cionados por su llegada.
Volvieron a California a empacar y prepararse para el traslado. Fi-
nalmente llepó el día tan esperado. Ridge manejaría un camión de la
compañía U'-Haul, que contenía todas sus pertenencias, y su esposa
manejaría su automóvil, con su hijo pequeño y una niñera que se iba
para ayudarlos.
Por alguna razón no determinada -hasta hoy nadie sabe por
qué- ocurrió un terrible accidente con el automóvil. La esposa per-
dió el control y los tres -esposa, bebé y niñera- murieren instan-
táneamente.
Para Ridge, esta se convirtió en la peor prueba de su vida Esta tra-
gedia inexplicable y aparentemente inútil pronto fue la prueba extrema
de su fe. ¿Dónde encontraría apoyo? ¿Adónde iría -de regreso a Ca-
lifornia o a Salem? ¿Qué le deparaba la vida y el ministerio alora? ¿Por
qué? ¿Por qué? No había respuesta. En su angustioso clamor de por
qué, escuchó los ecos de nuestro Salvador. «Dios mío, Diosnío, ¿por
qué me has desamparado?» Es un gran consuelo que el mimo Jesús
clamó «¿Porqué?» aunque sabía que la voluntad de Dios era buena.
Cuando Ridge perdió a su familia, nuestra iglesia no saba qué ha-
Ame a su gente al máximo
cero Pero escuché a mi corazón y tomé un avión hacia el lugar donde
había ocurrido el accidente. Llegué para caminar al lado de este joven
esposo y padre, cuya vida se había desmoronado. Estaba conmocio-
nado, quebrantado y perplejo. Aunque nuestra relación profesional
apenas comenzaba, la tarea inmediata más apremiante era de ser un
pastor para él -mostrarle a Ridge el amor de Dios.
La congregación enfrentó el desafío de extenderse en la distancia
y de vendar las heridas de este amigo nuevo que sufría, y tratar de
no discutir con Dios por esta tremenda pérdida. Todos estaban dis-
puestos a ayudar, pero ¿cómo? Estoy orgulloso de que nuestra iglesia
practicó sus creencias en cuanto a la compasión.
De hecho, en esta situación, su cuidado para con Ridge me hizo
recordar las palabras de Jesús: «Traten a los demás como ustedes quisie-
ran ser tratados, porque eso nos enseña la Biblia» (Mt. 7: 12 BLS).
Buenas y malas noticias llegaron con estas circunstancias trágicas.
Las malas noticias fueron que un joven ministro perdió a su familia
y, por el traslado, no tuvo un sistema de apoyo en su lugar que lo
ayudara en medio de este dolor. Las buenas noticias eran que cuando
llegó a nuestra congregación se le amó, se cuidó de él y se le trató con
admiración. Tomaron a Ridge como a uno de los niños necesitados
de Cristo, y lo era. Nuestra iglesia lo recibió como un miembro del
personal y se gozó en llegar a ser la familia de Dios para él.
Después de uno o dos años de recuperación, Ridge se casó con
una joven en nuestra iglesia y ahora tienen dos hijos. Creo que Ridge
es un ejemplo vivo de las excelentes palabras de ánimo de Pablo: «y
no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,
sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia prueba;
y la prueba, esperanza» (Ro 5:3, 4).
Ridge ahora ha servido al Señor diligente y eficazmente como
pastor por 30 años. Los que conocen su historia se sienten sobre-
cogidos por su ejemplo inspirador de la gracia de Dios y resistencia
en una de las tragedias más agonizantes. Él no habla mucho de su
previo dolor. Es casi como si fuera un espectador de un suceso muy
triste. Pero cuando uno lo conoce y ve su servicio inconmovible al
Señor, se da cuenta de que su vida y ministerio fueron fortalecidos
por su tenacidad y dependencia, como la de un niño, en Dios. Esa fe
87
ME LLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas Ame a sugenteal máximo
simplemente dijo: «No entiendo estos eventos. Pero no voy a dejar
que la desesperación destruya mi vida y ministerio».
Como pastor vi muchas pruebas difíciles de explicar por las que
pasaba la gente bajo mi cuidado. Estoy seguro de que usted también
ha experimentado lo inexplicable. Lo que he observado una y otra
vez es que los que tienen una fe viable, y se dan cuenta de cuánto los
ama Dios, pueden superar los momentos difíciles y seguir adelante
con una vida de victoria. Sus vidas están llenas de un gran compro-
miso en presencia de tragedias y dolor. Sin embargo, los que culpan
a Dios y se compadecen de sí mismos descubren que sus vidas están
arruinadas y llenas de cicatrices para siempre.
Estoy convencido de que seguir adelante con el Señor es mil
veces mejor que detenerse a buscar respuestas de lo que no las tiene.
Como se ha dicho, mejoramos o nos amargamos al enfrentar las
tragedias y las pruebas.
Dios espera que como pastores seamos especialistas en ayudar a
Sus hijos a encontrar la fe, hasta en sus noches más oscuras. Dios nos
ha facultado para ayudar a que las personas heridas sanen. Aunque
también nos ocasione dolor, la tarea de acompañar al pueblo de Dios
cuando sufre es uno de nuestros mayores privilegios. Ellos se apoya-
rán en nuestra fe y nos escucharán decir con nuestra vida y nuestra
boca: «Dios te ama y quiere ayudarte a través de esta dificultad». Al
estar allí con ellos representamos a Cristo, que promete Su presencia
fiel a Sus hijos cuando están angustiados.
Busque la manera de usar cada prueba y experiencia difícil como un
puente del ministerio al que sufre. No tiene que explicar el sufrimiento
ni el dolor. Solamente esté allí, como amigo, como miembro de la fami-
lia, como representante de Cristo. He aquí algunas sugerenciaspara ofre-
cer la fortaleza de Dios en los momentos de gran pesar y sufrimiento.
Obedezca a su corazón cuando ocurra una tragedia.
Deje todo lo demás y represente a Jesús con los que están sufrien-
do pérdida o experimentan dolor. Aunque sea su día libre o no esté
vestido con ropa eclesiástica, vaya y ayude al necesitado a apoyarse en
el brazo fuerte del Salvador. Nunca olvidarán el ministerio que usted
tuvo en su dolor.
88
Especialícese en el ministerio de lapresencia.
Las personas que sufren quieren que usted esté con ellos en los
tiempos difíciles, porque usted representa a Cristo. Ellos creen que
todo estará bien cuando usted les ofrezca el ministerio en el nombre
del Señor. No es el mensaje lo especial, sino la persona a la que el
mensajero representa.
Dependa de los miembros de la iglesia.
Un río de compasión redentora fluye de los corazones de la fami-
lia de Dios. Estimule a su congregación a llevar a cabo acciones como
las de Cristo, de bondad y apoyo. Su fidelidad y amor lo sorprende-
rán y bendecirán. Yal ejercitar estas cualidades santas, las vidas de los
que reciben y de los que dan siempre se enriquecen.
Prepárese para las tragedias.
Todos tenemos problemas en alguna época de nuestra vida. Los
clérigos veteranos le dirán que alguna parte de sus ministerios más
productivos se llevó a cabo cuando pasaban por sus propios valles, y
los cristianos de su congregación vieron que la fe de su líder operaba
en el sufrimiento, así como en los buenos tiempos.
Me encanta el testimonio de un santo anciano que dijo: «Hace
años vi a un pastor que pasaba por el valle de sombra de muerte.
Hasta entonces, yo siempre consideraba al cristianismo como una
bonita idea y un buen ideal. Pero cuando vi la fortaleza de la fe de
ese ministro, llegué a la conclusión de que yo necesitaba lo que él
tenía. Cuando le pregunté acerca de ello dijo: "Perrnítame mostrarle
a Jesús". y yo dije: "Ya lo hizo"».
-H. B. L.
89
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas
Ame a sugente al máximo
Cómo transformar los obstáculos en oportunidades
Una vez dirigí una serie de conferencias de pastores en ocho cam-
pus universitarios. En las paredes y tableros de anuncios se colocaron
carteles sobre el estado de ánimo. Uno de ellos decía: «Si te dan un
limón, haz limonada».
Un conferencista influyente se ganó a la multitud cuando dijo:
«¿Por qué pusieron ese cartel cerca de la parte frontal de auditorio,
cuando yo estaba a punto de hablar?» Todos se rieron -aunque no
con carcajadas al más no poder. Las risas parecían decir: «Sabemos de
qué está hablando».
Es cierto -cada ministerio tiene más de su porción de obstácu-
los. Una de las cosas más difíciles que un pastor acepte es que los
obstáculos lo detengan. A veces aceptamos los estorbos que tienen
que ser rebatidos y transformados.
Recuerde, uno de los sellos del cristianismo es que por 2,000 años
ha transformado los obstáculos en oportunidades. El récord es sor-
prendente -lo que parecía imposible se ha logrado. Lo poco ha lle-
gado a ser mucho. Lo pequeño ha crecido demasiado. Lo duro se ha
convertido en blando. A lo largo de dos milenios, el poder de Dios
que obra a través de los seres humanos ha transformado las aparentes
imposibilidades en victorias gloriosas.
El Antiguo y el Nuevo Testamento, los libros históricos y los mu-
chos testimonios de los cristianos modernos nos recuerdan que de-
bemos celebrar la fidelidad de Dios. Dios lanzó al ejército egipcio al
mar, utilizó el granizo y las langostas, las tormentas y la sequía para
llevar a cabo Su voluntad. Envió fuego del cielo y cegó los ojos de Sus
enemigos. Le dio hijos a los ancianos y liberó a su pueblo, utilizando
a sus siervos humanos más débiles. En el Nuevo Testamento, derrotó
al diablo en el desierto, resucitó al muerto y le devolvió la vista al
ciego. Convirtió a un diverso grupo de pescadores en líderes que pu-
sieron al mundo de cabeza. Sobre todo, rompió la férrea opresión de
la muerte, al deshacerse de su tiranía y resucitar de la tumba. Derra-
mó su espíritu en viejos y jóvenes, hombres y mujeres y los capacitó
para que contaran las buenas nuevas de Su amor hasta lo último de la
tierra. Desde el día de la ascensión de Jesús al cielo, con Su Espíritu
90
ha capacitado a Su Iglesia para que resista el ataque de persecuciones
y división, herejías y hostigamiento, para que Su mandato sea cum-
plido, de hablar a todos los hombres del grande y glorioso evangelio
de Jesús. Su nombre es Emanuel, Dios con nosotros.
Aún ahora, la mano poderosa de Dios está trabajando. Cada mi-
nisterio establecido, de cada iglesia contemporánea, alguna vez ha
enfrentado dificultades aparentemente insuperables. Transformar los
obstáculos en oportunidades, con la ayuda de Dios, es algo que los
cristianos hacen bien. Los milagros de Dios resplandecen en la oscu-
ridad de la desesperación y duda.
La noción de obstáculos útiles no suena inspiradora. Pero las
pruebas, al ejercitar nuestra fe y nuestras almas, desarrollan paciencia
y resistencia. Cuando la persistencia surge como resultado, los es-
fuerzos del Reino finalmente prosperan más allá de lo imaginado. Las
dificultades desaparecen, las adversidades se convierten en bendicio-
nes y las batallas traen victoria. Anímese con varios de los ejemplos
de las Escrituras.
El niño Jesús, a la edad de12 años, transformó su viaje al templo
de una crisis familiar a un tiempo en que los líderes religiosos erudi-
tos se quedaron asombrados «de su inteligencia y de sus respuestas»
(Le. 2:47). ¿Quién habría creído que los ancianos escucharían a un
joven? Pero lo hicieron.
Piense en el tiempo en que Jesús sanó a un hombre junto al es-
tanque, que había sido inválido por 38 años. Esos largos años de
sufrimiento fueron la base en la que nuestro Señor construyó el tes-
timonio de Su poder. El sufrimiento del hombre fue transformado
en un testimonio innegable del poder de Cristo, que silenció a los
escépticos judíos (véase Juan 5:1-15). La dificultad de mucho tiem-
po del lisiado se transformó en una oportunidad inolvidable para el
evangelio.
En el ministerio de los discípulos, seguimos viendo que Dios
transforma los obstáculos en oportunidades. Cuando Pedro y Juan
sanaron a un mendigo lisiado en la puerta del templo, vemos cómo
Dios utiliza el incidente en esta historia de Su Iglesia, para transfor-
mar un obstáculo en una oportunidad. La sanidad creó un debate
caótico en el Sanedrín (véase Hechos 3, 4).
91
MELLAMAN PASTOR
Lecciones aprendidasa través de tragedias y pruebas Ame a sugente al máximo
Pablo transformó obstáculos impactantes en oportunidades emo-
cionantes cuando cantó coros de alabanza a media noche en la cárcel.
Dios envió un terremoto que sacudió y abrió la prisión y el carcelero
creyó -ese el mejor de los cantos que desafía obstáculos e inspira
oportunidades.
Anímese con josué, Cuando instó al pueblo de Dios a seguir ade-
lante, enfrentó desacuerdos insuperables. Pero cuando la dificultad es
mayor, las promesas de ayuda y liberación de Dios son más amplias y
más sólidas. La extravagante promesa de Dios para ]osué dice: «... os
he entregado... todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde
el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los
heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida... no te dejaré,
ni te desampararé» Gas. 1:3-5). ¿Quién podría pedir algo más? Los
obstáculos parecen pequeños cuando se comparan con la promesa.
Uno fácilmente podría quedarse con la lista interminable de los
obstáculos en la situación de josué: timidez, temor, desobediencia
y desánimo. Aunque el pasaje es franco en cuanto a los obstáculos,
nos muestra el rico futuro que Dios ha preparado para ellos y para
nosotros. Como lo dijo el apóstol Pablo: «Porque esta leve tribula-
ción momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y
eterno peso de gloria; no mirando nosotros en las cosas que se ven,
sino las que no se ven» (2 Ca. 4: 17, 18).
Todo esto inició mi meditación en cuanto a cómo podríamos
convertir los obstáculos en oportunidades. ¿Cómo podemos trans-
formar las adversidades en triunfos? He aquí mi corta lista:
Transforme la apatía en logro
A veces los pastores esperan que la gente invierta más energía en el
servicio cristiano que en lo que su vida espiritual genera. La apatía es
frecuentemente un síntoma de la fe anémica. Desafortunadamente,
la iglesia muy frecuentemente actúa como un restaurante que le pide
a la gente que contribuya económicamente para mantener el nego-
cio abierto, en lugar de servirles una comida de calidad excelente. La
buena comida desarrolla restaurantes exitosos y clientes saludables.
De manera similar, la nutrición espiritual desarrolla iglesias efectivas
92
y cristianos maduros. La apatía también puede estar arraigada en el
aburrimiento. Si a la gente se le pide que se comprometa a una causa
que es demasiado pequeña, o que dé más de lo que puede, se aburrirá
o se extralimitará en su capacidad. El que una iglesia sea aburrida con-
tradice al evangelio. Pero ocurre. Un pastor puede pedir a la gente que
ayude a pintar la iglesia, que corte el césped o que dé otros $20. Claro
que no hay nada malo con ese servicio para la iglesia. Pero la gente
quiere hacer el ministerio que marca la diferencia para alguien o que
ayuda a otro a encontrar la vida eterna. Por otro lado, los que se sienten
apáticos porque se han extralimitado necesitan un pastor amoroso que
los ayude a desencajonar sus vidas, para que puedan tener tiempo de
encontrar satisfacción en el servicio a Cristo, a través de Su Iglesia.
Transforme el hambre en espiritualidad.
Existe un vacío en cada corazón humano. En nuestra sociedad,
el cinismo sombrío ha reemplazado al optimismo liberador. Hemos
perdido la confianza en nuestro gobierno, en nuestras escuelas y en
nuestras iglesias.
Pero en medio del pesimismo, todavía estamos buscando algo bue-
no y correcto, algo que nos sustente espiritualmente y que nos ayude a
tener sentido en la vida. Los libros como The Book ofVirtues de Wi-
lliam Bennett se convierten en los mejores vendidos y los libros acerca
de formación espiritual han obtenido una amplia popularidad incluso
en las librerías seculares. Los pastores sabemos que una espiritualidad
falsa nunca llenará el vacío que solamente el amor de Dios el Redentor
puede satisfacer. Pero creo que el siglo veintiuno será un momento sin
precedentes de la historia humana que los cristianos vivirán.
Transforme la división en reconciliación.
Utilizo «reconciliación» como una palabra de ocho cilindros para
describir la energía unificadora de Cristo en las relaciones humanas.
Entre estas relaciones están los matrimonios, las iglesias, los comités,
las escuelas, las comunidades, los lugares de trabajo, los países, las
culturas y cualquier otra situación donde reina la enajenación.
Como todos bien sabemos, la reconciliación auténtica no es po-
sible sin la capacitación del Espíritu de Dios. Además, este poder
93
MELLAMAN PASTOR
Lecciones aprendidasa través de tragedias y pruebas
Ame a sugente al máximo
reconciliador es suficiente para sanar desavenencias antiguas, para
eliminar la competencia entre los creyentes y para reprimir las luchas
por el control. Ycon la reconciliación, muchos de los cortos circuitos
espirituales de muchas iglesias desaparecen.
Transforme la confusión en claridad.
La enseñanza bíblica confusa aparta a los pecadores de la sal-
vación y obstaculiza el crecimiento espiritual de los creyentes.
Los problemas actuales de confusión doctrinal y moral solamen-
te pueden resolverse con la predicación bíblica cristalina, que la
gente común puede entender fácilmente. Aunque un ministro del
evangelio nunca debe ser personalmente ofensivo, no debemos
rendirnos ante la tentación de quedarnos callados con el reto de
Cristo. No importa cuán mal lleguemos a caer, nuestra conciencia
está obligada a proclamar a Cristo y su evangelio. Muchos facto-
res militan en contra de la claridad y la franqueza en estos días,
pero la subsistencia espiritual de los convertidos y la estabilidad
de los creyentes dependen de ella.
Ya hemos hablado bastante de mi lista de obstáculos y oportuni-
dades. Probablemente son distintos a los suyos. Pero ya sea que su
lista sea como la mía o no, por qué no le lleva a Dios sus obstáculos
más frustrantes en una fervorosa y sincera oración. Pídale que los
convierta en sus bendiciones más grandes a favor de su Reino. El
gran jefe de la iglesia quiere transformar sus obstáculos en oportuni-
dades y sus estorbos en victorias.
-N.B.W
El carácter es verdaderamente importante
¿Es importante el carácter para los pastores? Según una edición de
la revista Newsweek, es verdaderamente importante:
El clero carismdtico tieneelauraadicional derepresen-
tar a Diosode canalizar el Espíritu Santo. Poreso es que
94
Billy Graham, por ejemplo, decidió a inicios desu minis-
terio nuncaestar solo con una mujer, aparte desu esposa.
Otros pocos son tan quisquillosos. Hace una generación,
el clérigo mujeriego usualmente perdíasu trabajo. Eso to-
davía sucede. Pero en nuestra época, cuando el adulterio
setolera en líderes políticos y de otras dreas, las denomi-
naciones religiosas estdn indecisas en cuanto a establecer
una normademasiado altapara los suyos. Lo queparece
que algunas denominaciones protestantes creen es que el
comportamiento sexual es demasiado personal como para
legislarlo odemasiado trivial como paracondenarlo',
En el ambiente moral permisivo de ahora, a veces parece fácil
aceptar la opinión prevaleciente de que el carácter no importa tanto.
Pero he visto vidas de hombres destruidas cuando ceden a esa clase de
pensamiento y se permiten caminar por el sendero de la inmoralidad
sexual, o de otros pecados penosos.
«H. B., he destruido mi ministerio y mi familia con un tonto
pecado sexual». Una confesión de una oración como esa ha llegado a
ser demasiado común. La escucha de segunda mano, de compañeros
estudiantes que conoció en la universidad o el seminario. La escucha
de líderes laicos acerca de exministros. Escucha a pastores discutir
cuán fácilmente podrían haberse sentido atraídos a esa situación tan
desgarradora. Observe la exactitud de esa confesión de una oración,
de que el pecado sexual y la insensatez van juntos. Cuando la atrac-
ción se debilita, la aventura ya pasó y surgen las ruinas, el pecado
sexual se manifiesta como algo totalmente estúpido.
Los pastores que comprometen la pureza moral rápidamente lle-
gan a entender cuánto desagrada a Dios su comportamiento. Aun-
que al principio podrían sentirse tentados a justificarse, pronto se
dan cuenta, por la triste experiencia, del daño irreparable que ese
pecado ocasiona. Destruye su paz mental y su calidad de vida. Fre-
cuentemente les hace perder sus familias, sus ministerios, su buena
reputación en la comunidad, sus amistades cristianas y su autoestima.
Es demasiado a lo que se renuncia por la emoción de una aventura
amorosa. Un predicador moralmente destruido es un cuadro triste,
95
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidasa través de tragedias y pruebas Ame a sugente al máximo
porque la credibilidad se ha puesto en entredicho para siempre y el
futuro muy frecuentemente es poco prometedor.
Escuche el eterno desafío de Pablo: «Pero fornicación y toda in-
mundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros» (Ef. 5:3).
Qué amonestación más sobria para nosotros en una época de tanta
informalidad moral -«ni aun se nombre». En el mismo capítulo,
Pablo indica la manera de vivir en victoria en estos asuntos: «Sed,
pues, imitadores de Dios como hijos amados» (Ef. 5:1). Cada lector
de Éfeso entendió su mensaje. Pablo agrega: «Ni palabras deshones-
tas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien
acciones de gracias» (Ef 5:4).
En el correo de mi oficina, casi cada día viene un surtido alarmante
de anécdotas, artículos e información de pastores y otros cristianos,
que demuestran lo abrumadoramente presente que está una morali-
dad decadente, debido a los pecados sexuales, la pornografía, el humor
fuera de tono y la basura de la Internet. Cuando un ministro muy
visible cae en descrédito, todos los ministros se debilitan. Por cierto, el
nombre de nuestro querido Salvador es arrastrado en el lodo.
Los pastores están particularmente en riesgode pecado sexual.Tienen
pocos amigos cercanos, son blanco de miembros confabuladores del sexo
opuesto y experimentan un nivel alto de tensión en sus matrimonios y
familias y con las personas a las que tienen que dar cuentas. Cualquiera
de estas presiones podría tentar a un pastor a salirsedel camino moral en
su discurso o relaciones. Pero eso no tiene que ocurrirle. La Biblia nos
dice que resistamos la tentación y que huirá de nosotros -ylo hará.
Al hablar en conferencias de pastores, estimulo a los pastores a
que resistan las tentaciones sexuales usando unas sugerencias crea-
das por el pastor Rick Warren, de Saddleback Valley Community
Church en California:
No visitarás solo al sexo opuesto en su casa.
No aconsejarás al sexo opuesto solo en tu oficina.
No aconsejarás al sexo opuesto más de una vez, sin que su pareja
esté presente.
No saldrás a almorzar ni estarás solo en público con un miembro
del sexo opuesto.
96
No besarás a ningún asistente del sexo opuesto, ni demostrarás
afecto que podría ser cuestionado.
No discutirás problemas sexuales detallados en consejería con
miembros del sexo opuesto.
No discutirás tus problemas matrimoniales con miembros del
sexo opuesto.
Tendrás cuidado al responder tarjetas y cartas de miembros del
sexo opuesto.
Harás que tu secretaria y tu esposa sean tus aliadas protectoras en
consejería.
Orarás por la integridad de los miembros del personal y colegas
del ministerial.
Los problemas de credibilidad surgen no solamente de eventos
reales sino de apariencia cuestionable en el comportamiento y las
relaciones. La conducta descuidada muerde como un perro enojado,
incluso cuando no hay un pecado literal.
Escucho a varios lectores que dicen: «H. B., trabajo en una iglesia
pequeña y la gente espera que los visite». Claro, tiene que seguir vi-
sitando a sus miembros, pero use el sentido común y la perspicacia.
Asegúrese de que haya más de una persona en la casa. Quédese parado
en la puerta, a menos que haya alguien más adentro. Lleve a alguien
con usted cuando visite. De cualquier manera posible, construya un
cerco de protección alrededor de su matrimonio, para que todos se-
pan que usted está comprometido de por vida con su cónyuge.
En nuestros escritos, y a lo largo del camino de la conferencia
pastoral, Neil y yo hemos ofrecido consejos comprobados para cons-
truir un cerco de protección alto, que proteja al ministro de Dios de
muchas tentaciones que llevan al pecado sexual.
Viva según el código de conducta más alto posible.
Busque un socio de oración.
Mantenga el fuego del hogar ardiendo.
Aprenda de los fracasos de otros.
Mantenga su resistencia.
Recuerde que los pastores genuinos controlan sus apetitos.
91
ME LLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas
Ame a sugenteal máximo
Mantenga el equilibrio en su vida.
Establezca una rendición de cuentas.
Tenga amigos del alma.
Busque consejería para su matrimonio rápidamente cuando per-
ciba un problema.
Aunque rara vez se discute, un alto porcentaje de los pecados
sexuales cometidos por los pastores comienza con prácticas de conse-
jería inadecuadas. Se permite que se desarrollen malas relaciones. Sin
embargo, muchos de estos problemas se pueden evitar antes de que
comiencen. He aquí cómo. Considere cuidadosamente su atmósfera
de consejería. ¿Cómo están colocados los muebles? ¿Qué ambiente se
establece con la disposición del salón? ¿Hay alguna clase de barrera
física, como un escritorio, entre usted y su aconsejado? ¿Qué mensajes
sutiles envía en sus sesiones de consejería? ¿Cómo puede mantener una
atmósfera aceptable sin caer en insinuaciones comprometedores?
¿Está aislada su oficina? ¿Mantiene la puerta abierta cuando está
solo con alguien? ¿Tiene bastantes fotos bonitas de su esposa e hijos
en su escritorio? ¿Menciona a su esposa o esposo con aprecio yafec-
to? Use cualquier medio razonable que se le ocurra para irradiar el
mensaje: «Amo a mi esposa, no soy presa fácil».
Ahora, permítame enumerar maneras específicas que le ayuden a
pasar la prueba de credibilidad moral con éxito rotundo:
Aplique las enseñanzas de Pablo
Empápese de la perspectiva que Pablo traza en Efesios 5:1-21.
Pablo da recomendaciones maravillosas, configuradas por la manera
razonada en que vivió su propia vida e hizo su ministerio.
Fortalezca su matrimonio.
Ahora mismo, le suplico que deje de leer y haga una lista de ma-
neras prácticas de mejorar su matrimonio. Envíe una tarjeta, flores,
compre un negligé, organice un viaje corto fuera de la ciudad, ofrezca
ayudar más con las tareas de casa, lleve a su esposa a cenar o planifique
una salida familiar que no se vea interrumpida por ninguna obliga-
ción de la iglesia. La mayoría de parejas que están en el ministerio le
98
harían a su matrimonio un favor gratificante al ponerle más atención
a asuntos de comunicación, afecto, intimidad y satisfacción sexual.
Con un poco de esfuerzo placentero adicional, pueden ser mucho
más para el otro que cualquier persona ajena a su matrimonio.
Hable frecuentemente de su admiración por su cónyuge.
Los miembros de la iglesia apreciarán esta parte del cerco de pro-
tección que está construyendo. Admirarán esta calidad y quizás hasta
la imiten en sus matrimonios. Y usted puede estar seguro de que le
dirán a su esposa lo que usted dice; esos rumores que son ciertos po-
drían convertirlo en un héroe en casa.
Rehúsese a contar historias subidas de tono.
Los lugaresde trabajo seculares a menudo están llenos de historias su-
gestivas y de los así llamados chistes tontos. A mucha gente le gusta com-
partir esoschismescon su pastor. Aunque usted probablemente no querrá
exagerar cuando alguien le cuenta alguna historia cuestionable, rehúsese a
compartirla. Establezca y mantenga un alto nivel para usted mismo.
Hable con ira profética en contra de los pecados sexuales.
La sociedad ha intentado suavizar el adulterio llamándolo una
aventura o vivir juntos. Pero el pecado sexual es aborrecible y devas-
tador, no importa cuán benignamente se describa. El aguijón es tan
doloroso en la familia y en la iglesia como siempre lo ha sido. Es hora
de que cada pastor en la tierra grite desde el púlpito: «Por la gracia y
el poder de Dios, pónganle un alto a ese pecado».
-H. B. 1.
El hambre de poder marchita el alma
"Me encanta el poder pero detesto elviaje» comentó un líder ecle-
siástico que recientemente fue elegido para el cargo más alto en su
familia de iglesias.
A los que buscan el poder eclesiástico les encantan los títulos, es-
peran recibir honra, explotar relaciones y a menudo están dispuestos a
99
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas Ame a su gente al máximo
hacer casi cualquier cosa para obtener más poder. Estas características
tóxicas devoran silenciosamente la vida interna de un líder. Pero estas
fallas frecuentemente se aceptan como la norma. El especialista en ad-
ministración Peter Drucker parece un profeta cuando dice: «El rango
no acapara privilegios ni da poder. Impone una responsabilidadv'.
La ambición de poder, aun cuando se viste con traje de domin-
go para la iglesia, solamente es un bribón bien vestido. Su apetito
no puede satisfacerse -siempre quiere más. El Presidente John R.
O'Neil, de la Escuela de Psicología Profesional de California, expone
este asunto al observar: «Adiferencia del alimento genuino de hacer
y producir, la posición y el poder son como el azúcar y la cocaína,
que dejan al consumidor con hambre de más-".
El triste secreto que nadie quiere discutir es que las iglesias de to-
dos los tamaños, de todas las denominaciones y de todos los escena-
rios geográficos están reprimidas por el poder mal usado. Los adictos
al poder evitan que las iglesias prorrumpan hacia la excelencia en la
fe, en el servicio y la compasión. Algunos controladores prefieren in-
habilitar, dividir o matar una iglesia, en lugar de recibir gente nueva
para los puestos de liderazgo.
Claro, Dios no acompaña a los adictos de poder. Su corazón se
entristece con su conveniencia pragmática y sus atajos morales explo-
tadores. Como consecuencia, las iglesias que son dirigidas por adictos
al poder no experimentan el desarrollo de las bendiciones de Dios.
Estas iglesias funcionan solamente con la energía y talento humanos.
Cientos de iglesias están contra las cuerdas, como un boxeador agota-
do. Es algo tan triste ver que un adicto al poder asfixie a una iglesia y
la despoje de la guía tierna del Señor. A veces, aun cuando la asistencia
baja y el cambio de vecindario parezca ser la razón de la decadencia,
el verdadero problema, efectivamente, podría ser un líder laico o un
pastor que está tratando de arrebatarle a Dios el control de la iglesia.
Un líder adicto al poder:
Asume que elpuesto ministerial leda una inteligen-
cia o espiritualidadsuperior.
Da cabida a actitudesy acciones personales que no
encajancon las enseñanzas de nuestro Señor.
100
Espera y acepta una posición favorecida.
Se olvida de que la rendiciónfinal de cuentasserd
a Dios.
Cree que la gente lo estdsiguiendo, cuando simple-
mente estd tolerando el liderazgo.
Sostiene autoridady poder, pero se rehúsa a usarlo
para el bien de la iglesia.
Tiene miedo a preguntar en oración: «¿Es mi lide-
razgo agradable al SeñorJesús?
El poder, por naturaleza, crea tentaciones sutiles. Ya que los mi-
nistros generalmente son elegidos por la congregación, y frecuente-
mente trabajan en cada comité clave de la iglesia, para ellos es fácil
pensar que su control produce salud y crecimiento eclesiásticos. Y
para enredar más las cosas, usualmente se les da un control libre para
administrar la iglesia como mejor les parezca. Además, es posible que
los pastores lleguen a creer que saben más que cualquiera, o que se
consideren la persona más motivada por Cristo en la congregación.
Estudios hechos en iglesias pequeñas implican que dos factores evi-
tan que la congregación crezca. El primer factor es un pastor demasiado
dominante. En este caso, la iglesia no puede agregar más miembros ni
programas nuevos, porque su nivel de control ya llegó a su límite. El se-
gundo factor esla posesiónde poder de un líder laico, que serehúsaa dejar
que algoen la iglesia se lleve a cabo sin su liderazgo. Tristemente, muchos
pastoresque ven con mala cara a las personasdominantes laicas actúan de
maneras parecidascuando ellosmismos llegana puestos de poder.
Hay varias maneras en que los pastores utilizan mal el poder en la
iglesia. Si usted es lo suficientemente valiente como para reconocer
que tiene un problema de poder, puede comenzar a cambiar su acti-
tud y su comportamiento. Piense en las siguientes posibilidades:
Opóngase a lainfalibilidad.
La elección, la antigüedad o la posición no producen infalibili-
dad. Si usted se ve tentado a pensar que lo sabe casi todo y que casi
no comete errores, recuerde que la humildad es una característica
que Dios honra. La declaración cómica de Thornas Mann muestra
101
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidasa través de tragedias y pruebas Ame a sugente al máximo
lo tonta que es la infalibilidad: «El buen Señor ve tu corazón, no
el galón de tu chaqueta; ante él todos estamos con nuestro traje de
cumpleaños, almirantes y hombres comunes por igual-".
Evite obsesiones de propiedad.
A los abusadores de poder les encanta hablar de mi iglesia, mi
gente, mi sermón. En realidad, ningún ser humano posee nada de
esas cosas. Todas son de Dios. Nuestras tentación de reclamar pro-
piedad tiene que medirse constantemente con las palabras de Jesús:
«Sabéis que los gobernantes e las naciones se enseñorean de ellas, y
los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros
no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será
vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será
vuestro siervo» (Mt 20:25-27, se agrega cursiva).
Personifique la integridad.
La autenticidad y la integridad no son unas insignias que están
cosidas en el traje de domingo, para dar una buena impresión. Más
bien, son el flujo de la devoción de un pastor por el Jefe. El erudi-
to bíblico William Barclay escribió una vez esta oración sarcástica:
«Cualquier religión que engendre ostentación en la acción y orgullo
en el corazón es una religión falsa»".
Evite laarrogancia.
Pablo cree que la humildad surge de una memoria acertada de lo
que solíamos ser: «Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois
muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios;
y lo débil del mundo escogióDios para avergonzar a lo fuerte; Mas por él
estáisvosotros en Cristo Jesús, elcual nos ha sido hecho por Dios sabidu-
ría, justificación santificación y redención; para que, como está escrito:
El que se gloría, gloríese en el Señor» (1 Ca 1:26,27,30,31). El pasaje
hace su propia aplicación para la iglesiacontemporánea.
Acepte larendición de cuentas.
Trate de crear una relación capaz de rendir cuentas con compañe-
102
ros y subordinados, del uso de su tiempo, efectividad, competencia y
desarrollo espiritual personal. Como resultado, crecerá personalmen-
te y estimulará a otros a aumentar su rendición de cuentas. No hay
nada como un líder verdaderamente humilde, que inspire confianza,
esperanza y respeto en los miembros de su iglesia. El mismo Jesús
dijo que había venido a servir, no a ser servido.
Evalúe su uso de poder con la paráfrasis del Salmo 15 de Steven
Mitchell:
Señor, ¿a quién se le puede confiar el poder?
¿y quiénes pueden actuar en tu lugar?
Los que con pasión por la justicia,
dicen la verdad en su corazón;
Los que ha abandonado sus intereses egoístas
y van más allá de su propia vida.
Los que ven al miserable como de su familia
y al pobre como su carne y sangre.
Solo ellos son imparciales
y merecen la confianza de la gente.
Su compasión ilumina toda la tierra,
y su bondad durará para siempre.
El apóstol Pablo utiliza una oración corta para resumir lo que él
piensa acerca del poder y su uso: «••• no agradarnos a nosotros mis-
mos» (Ro 15.1)6.
-N. B. W.
La perspectiva pastoral sobre el aborto
Comenzó como cualquier domingo en la mañana normal-qui-
zá hasta mejor que normal. La música fue especialmente inspirado-
ra, se leyeron las Escrituras con poder, se enfocaron en el tema del
servicio y pensé que mi sermón había sido sobresaliente -quizás
hasta sensacional (solamente estoy bromeando). Supe que había sido
aceptable en el momento en que tantos feligreses acariciaron mi ego
en la puerta con comentarios como: «Dios lo usó hoy. Gracias por su
103
MELLAMAN PASTOR
Lecciones aprendidasa través de tragedias y pruebas
Ame a sugenteal máximo
postura tan valiente en contra del aborto».
Eso es lo que muchos dijeron y yo disfruté su reconocimiento. Ad-
miré su valentía porque me apoyaron completamente. Me sentí muy
bien conmigo mismo ese día porque había sido un vocero de Dios con
un tema controversial. Las reacciones fueron tan positivas que hice una
nota mental para predicar sobre el tema del aborto más seguido.
Todo esto ocurrió hace mucho tiempo, antes de que supiera tanto
acerca del aborto o de las consecuencias perdurables que ocasiona.
En mi mensaje apasionado, le recordé a mi congregación lo terri-
ble que el aborto es. Les informé cuántos millones de niños nonatos
mueren cada año. Yasí seguí, aun repitiendo muchos de mis puntos.
Me sentí orgulloso de mí mismo y satisfecho.
Después de recibir lo que el Dr. E. V Hill llama «todos los abrazos
y besos» en la puerta, fui a mi estudio como lo hacía después de cada
servicio. Era mi costumbre tomar unos cuantos minutos para relajar-
me, saludar a la gente en la puerta, hacer unas cuantas notas acerca
de mis feligreses a quienes tenía que prestar atención y prepararme
para unirme a mi familia para el almuerzo dominical.
Entonces oí que llamaban a la puerta. Al abrirla encontré a una
joven de casi treinta años. Pude adivinar que estaba atribulada cuan-
do dijo tranquilamente: «Pastor, sé que está cansado y no quiero to-
mar mucho de su tiempo. Pero, ¿podría darme unos minutosr» y le
conresré: «seguro».
Para ser totalmente sincero, yo esperaba más comentarios positi-
vos. Pensé que diría que el sermón sobre el aborto había sido útil o
que dijera: «Me alegra tanto que sea mi pastor».
,Pero me .sorprendió enormemente con su pregunta: «Pastor, ¿sabe
cuantas mujeres como yo estaban sentadas hoy en la congregación?»
que estaba,   del número de mujeres que iban a la igle-
SIa solas. No tema Idea de su verdadero mensaje.
Dijo: «Lo siento, no me estoy expresando muy bien. Lo que real-
mente quiero saber es, ¿sabe cuántas mujeres en la congregación son
como yo?»
Entonces tuve que responder: «No, la verdad es que no. Creo que
no sé a qué se refiere».
Entonces, como un dique que se rompe con la corriente de una
104
inundación, me habló del dolor que sentía por haber tenido un aborto.
Compartió su sentido de pérdida de una manera muy gráfica. Explicó
la agonía que sentía cada aniversario que le recordaba la muerte de su
hijo nonato. Me habló de la edad que tendría su hijo ahora. Describió
lo lejos de Dios que se sentía. Luego me impactó aun más cuando
dijo que, tal vez, una de cada diez mujeres de su edad había tenido un
aborto y que probablemente algunas de ellas estuvieron sentadas en las
bancas de la iglesia durante mi sermón, esa misma mañana.
Continuó con una emoción indescriptible. «Hoy usted no pareció
mostrar nada de misericordia por las mujeres como yo. ¿Hay alguna
esperanza? Parecía tan determinado a comunicar su mensaje provida
que se olvidó de las mujeres como yo, que hemos pasado por un abor-
to. Falló al no darse cuenta de que muchos hombres también se sienten
culpables porque insistieron o, por lo menos, permitieron que sus no-
vias o esposas se practicaran un aborto. En mi caso, sentí que me moría
poco a poco cada vez que usted emitía la palabra "aborto"».
Esa mujer cambió mi vida. Me abrió los ojos. Me hizo volver a la
realidad en la que todos los pastores trabajan -aprender a odiar al
pecado más y aprender a amar a los pecadores hasta el perdón que so-
lamente Cristo puede dar. Pero los pecadores no pueden sentir nuestro
amor si no bajamos nuestras voces para decir una palabra de compa-
sión y ofrecer apoyo pastoral a los que han dado el giro equivocado.
Perrnírame decirlo otra vez. Sí, soy provida. Estoy en contra del
aborto con cada partícula de mi ser. Pero soy pastot. Yel ser pastor
impone exigencias particulares en mis actitudes y acciones.
A ustedes pastores y líderes eclesiásticos, que se paran en las es-
quinas con carteles provida, como yo lo he hecho, que oran en frente
de las clínicas de abortos, como yo lo he hecho, que tienen organi-
zaciones provida en sus iglesias, como yo -los felicito por oponerse
al aborto. Respeto su valentía y audacia. Los elogio por tomar una
postura fuerte en contra de este mal.
Pero les ruego que también pensemos en todas las mujeres que
están traumatizadas espiritualmente cuando predicamos de estas
cuestiones de la vida, porque ellas han experimentado de primera
mano este dolor y pérdida. Si pudiera sentir mi corazón y si pu-
diera escuchar mi oración precisamente ahora, sería: «Señor, per-
105
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas
Ame a sugenteal máximo
dóname por aprovecharme de mi púlpito al ser insensible con los
hombres y mujeres que sufren y que tú amas. Perdóname cuando
lastimo a los que se están muriendo por dentro, por el dolor de
su pasado».
y pastores, les suplico, la próxima vez que prediquen y enseñen
acerca del tema del aborto -o de cualquier pecado, por igual- dí-
gale a su congregación que el pecado es malo, pero no olvide decirles
que Dios ofrece perdón a los que viven bajo la sombra oscura del
pecado. Hay esperanza.
Cuando elevesu voz para hablar con esaautoridad persistente acerca
de los males del aborto, asegúrese de bajar esa misma voz para hablar con
compasión tranquila a los que han sido dañados por el pecado, yasegú-
reles de que hay sanidad, perdón y misericordia. Dígales que Dios los
ama y cuida de ellos. Hábleles del perdón de Dios por el pecado. Dígales
que buscar a Dios esla respuesta para la angustia agobiadora que sienten.
Dígales que no tienen que llevar esta carga por más tiempo.
Tomemos en serio esas increíbles palabras de las Escrituras de la
conversación de Jesús con la mujer que fue sorprendida en adulterio:
«Ni yo te condeno; vete y no peques más» (Juan 8.11).
He aquí cinco maneras sencillas para cultivar una sensibilidad
más profunda con los que están tratando con las consecuencias de su
pecado y que se preguntan si la iglesia está dispuesta a aceptarlos:
Agréguele mansedumbre a su predicación.
Nunca predique en contra del aborto sin una lágrima en sus ojos.
Un ministro veterano que fue pastor por casi toda una vida dijo:
«Nunca trato con un pecado sin que me salga una lágrima de los
ojos. Una lágrima de tristeza por las consecuencias que veo en la vida
del pecador. Una lágrima de gozo porque ningún pecado es dema-
siado grande para que lo perdone el Salvador. Y una lágrima porque
Dios, por su gracia, me guardó del ese mismo pecado.
Demuestre amor a los pecadores cuando advierte en contra del
pecado.
Cuidadosamente ubíquese entre ser un profeta que denuncia el
pecado y un pastor que ama a los pecadores. La mayoría de pecadores
sabe que ha pecado; necesitan salvación y soluciones y no más con-
106
denación. Se necesita un equilibrio y no siempre es fácil encontrarlo.
Un pastor genuino nunca es indulgente con el pecado, pero siempre
ofrece el perdón amoroso de Dios al pecador.
Haga que su predicación siempre sea auténtica.
Cuidado -nunca trate de usar su púlpito para saldar las cuentas
de alguien. Si hace caso omiso de este amable consejo, los problemas
podrían florecer como hierba mala. .'
Recuerde, es posible que no sepa toda la historia. Recuerde que a
la gente que usted está tratando de ganar podría ofenderse por que se
haga una discusión en público de su necesidad. Recuerde que los cre-
yentes que no tienen prejuicios podrían pensar que no es nada
valiente por no acercarse a la persona cuyos pecados, esta
do. Un cristiano de antaño le dijo a su pastor despues de un sermon
que vehementemente se oponía al uso del alcohol: este
fue un poderoso sermón para las cien personas de nuestra     que
nunca en sus vidas han bebido un trago del brebaje del demonio».
Escuche su mensaje a través de los oídos de los más necesitados de
su congregación. ¿Ofrece esperanza? ¿Comunica el amor sin
de Cristo hacia los pecadores? No estoy hablando a favor de que ami-
nore el evangelio sino de que hable con un lenguaje amoroso que sus
oyentes entiendan. Hable de manera que sepan que usted ha pasado
tiempo pensando en las cosas, desde la perspectiva de ellos.
Explore los ministerios nuevos que cuidan de las madres solteras
y sus bebés. . . .'"
Haga que su iglesia tome la acción positrva de CUIdar runos, que
ofrezca la adopción como una alternativa al aborto o que a
las madres o parejas jóvenes a criar a un niño. Hay una convicción
creciente, y un interés saludable entre muchos cristianos, de que la
iglesia debería estar preparada para ayudar a criar al niño cuyos pa-
dres creen que el aborto es la única solución.
Considérese un médico del alma.
Hubo una época en que el cuidado pastoral se le daba a todo el
que necesitaba, tanto dentro como fuera de la iglesia, porque el pas-
107
MELLAMAN PASTOR
Lecciones aprendidas a través de tragediasy pruebas
Ame a su gente al máximo
tor estaba dentro y fuera de la iglesia, porque al pastor se le conside-
raba un sanador del alma -un médico para el interior de la persona.
Cuando alguien se desahoga con usted por un pecado de su pasado,
la atención que se necesita para que llegue a estar completo
en Cnsto. Yeso lo convertirá en un participante de primera fila de la
gracia de Dios que se aplica a los dolores de la necesidad humana.
-H. B. 1.
Solo, pero nunca aislado
Frecuentemente me siento solo; y cuando predico sobre el tema
de la soledad, me doy cuenta de que muchos creyentes también se
sienten solos. La mayoría de pastores saben a lo que me refiero.
Sentí una terrible soledad cuando me expulsaron de la universidaden
mi segundo año. Mi compañero de habitación estabasentado en su cama
lloran,do -siempre me he preguntado si estaba llorando por mí o porque
tendría que buscar otro compañero de habitación. Ese día puse todas mis
cosasen una pequeña cajay salí hacia la incertidumbre. Me subí a mi au-
tomóvil sin saber a dónde iba. Sentía que a nadie le importaba. Como el
hijo pródigo, quería irme a un paíslejano, pero tenía miedo. Usted conoce
el sentimiento: miedo de pero con vergüenzade quedarse.
¿Cómo podría irme a casa?Mis padres se sentirían decepcionados.
Había malgastado su dinero. Había echado a perder oportunidades
de deportes, música, liderazgo estudiantil y una educación. Los había
traicionado y me sentía culpable y desdichado por eso. Sentía que
todo lo que importaba se había acabado.
Tuve otro momento terriblemente sombrío de soledad cuando
mi papá murió. Cuando recibí la llamada de que había fallecido fui
a su habitación. Me quedé parado solo a la par de su cuerpo y me di
cuenta de que en realidad era huérfano. Como hijo único, no sabía a
quién llamar, qué hacer o cómo actuar. Beverley llegó al hospital tan
pronto como pudo. Me sentía tan solo. Muchas veces, desde ese día,
he extendido la mano para alcanzar el teléfono para decirle: «Hola
Papá, ¿cómo estás?» y luego la he tenido que retirar. Yano habría más
llamadas de teléfono. Ya no está allí. Mi papá se ha ido.
ios
Ahora me doy cuenta de que la soledad no siempre es tan dramá-
tica como cuando uno ha sido expulsado de la universidad o como
cuando un padre muere. Pero el sufrimiento de la soledad siempre
duele.
Podría llegar después de haber predicado un mal sermón. Ha to-
mado 30 minutos del tiempo de todos y no le ha hecho justicia a la
Palabra de Dios.
Podría llegar cuando se da cuenta de que no ha sido un b.uen
compañero en el matrimonio. Ha discutido por algo que no tiene
sentido con su cónyuge. Ha ocasionado dolor y caos. Sabe que usted,
como pastor, se supone que tiene las respuestas para un
buen matrimonio, pero usted mismo no puede hacerlo bien,
Tal vez se siente solo cuando ha invertido cantidades increíbles
de energía aconsejando a una pareja. Los ha amado y les ha dado
tiempo. Una y otra vez, ha estado allí con ellos. Después ellos s,e van,
como si usted no existiera. La soledad le llega a un pastor en epocas
de decepción, traición y rechazo.
Por extraño que parezca, a veces son los momentos elevados los
que me hacen sentir solo. Es difícil explicar por qué. Cuando el ser-
món ha salido bien, se 10 quiere decir a alguien. Siente ganas de
gritar desde el techo de la casa: «Vaya, hombre, miren 10 que hice:
.Fue todo un éxito para jesús!» Pero mientras se da cuenta de que casi
todos están tan ocupados como para compartir su éxito, la soledad
10 abruma.
Aunque la soledad tiene muchas causas y es muy común entre
los ministros, puede ser aterradora. Ann Landers atribuye a Eugene
Kennedy este consejo que siempre funciona para mí:  
persona hace esa antigua pregunta: "¿Qué puedo hacer con mí tern-
ble soledad" la mejor respuesta es: "Haga algo por alguien más"»0.
Qué fuerza motriz más poderosa es esto para el servicio cristiano..
Los mejores remedios para soledad están arraigados en las relacio-
nes. Su relación con el Señor es la más importante. Ese contacto 10
mantiene dispuesto y sincero para que nunca tenga que esconderse
de Dios.
Los colegas son otro remedio para la Busque a
que 10 ama, que 10 acepta y 10 comprende. Permita que vean su ani-
109
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas
Ame a sugenteal máximo
mo ministerio. Luego déles permiso para que le hagan pregun-
tas difíciles acerca de su mundo interior.
La familia también puede ayudarnos con los taques de soledad.
Afirme su amor por ellos. Hágales saber cuánto los necesita y cuánto
cuenta con su apoyo y amor.
A veces solo que Jesús tuvo que haberse sentido. Después
de todo, nadie habla pasado por Su experiencia antes. Fue única en
la historia. Sus discípulos no podían aliviar su soledad; ni siquiera
pudieron quedarse despiertos para que él pudiera contar con ellos en
su ora de agonía y desesperación. Y lo que es más, sabía que la única
pers,on.a que !o entendía estaba a punto de darle la espalda. Aun así,
hizo jesús para aliviar su solead? ¿Hizo fiesta? ¿Gastó dinero? ¿Ha-
blo mucho? No, frecuentemente se retiraba hacia un lugar tranquilo
para estar solo. Por extraño que parezca, la soledad a veces se cura
con estar realmente solo con el Padre; absorbiendo su amor a solas,
derramando nuestras necesidades ante él y agradeciéndole que nunca
totalmente solos porque Jesús cargó con la soledad suprema.
PIense en el gran remedio que se encuentra en la relación con
Cristo. Básese en su maravillosa promesa: «•.. he aquí yo estoy con
todos los días, hasta el fin del mundo» (Mr 28:20). Profun-
dizar la comunión con el Señor es la respuesta. Obtengo fortaleza
con la promesa bíblica de que Dios envió al Espíritu Santo a nuestras
vidas -el Paradeto, El que acompaña.
La canción de mi niñez: «¿Cómo Podré Estar Solo?» (How Can
1 Be Lonely) pasa por mi mente. La estrofa que más me anima en
al ministerio es: «En la triste hora de luto o de amarga pér-
dida, encuentro apoyo y consolación en la Cruz. La necesidad, el
deseo o el sufrimiento, todo se ve glorificado cuando a diario camina
y ha,bla conmigo». Yel coro eleva este refrán que es fiel a la realidad:
«¿Como podré estar solo cuando tengo a Jesús solamente para que
sea mi compañero y guía fiel?!»
¿Cómo puede un pastor reducir o aprovechar la soledad?
Acepte la soledad como parte de la vida.
Frecuentemente sus sentimientos de aislamiento pueden reducirse
al ayudar a los feligreses o al personal a tratar con su solead. Aceptar
110
la soledad como parte de la experiencia humana lo pone en contacto
con mucha gente. Los pastores nunca están totalmente desamparados,
siempre y cuando haya alguien que confíe en ellos y los acepte.
Distinga entre estar solo y sentirse solo.
Los expertos en la vida devocional insisten en que solas se
necesita en el ministerio para mantenernos en comUlllcaClOn con el
Padre. y tienen razón. El tiempo a solas con Dios enriquece nuestro
ministerio e ilumina nuestras perspectiva. En su libro de 1965, Mrs.
Steven Hears rhe Mermaids Singing, Mary Sarton dice: «La soledad
es la pobreza del ser persona; estar a solas es la riqueza del ser-".
Examine su soledad.
Cuente cuántas personas lo aman y dependen de usted. Alguien dijo:
«Lasoledad comienza con una cegueraterrible».y eso esfrecuentemente
más cierto de lo que queremos admitir. Recuerde cuando Elías. se quejó
con Dios: «.. .los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus
altares, y han matado a espada a tus profetas; y sóloyo he y me
buscan para quitarme la vida» (1 R 19:10). ¿No le ha dado, un dlscurso
similar a Dios?: «Sólo yo he quedado». Reconozco que yo SI.
Entonces Dios sacude a Elías con una dosis sólida de realidad: «y
yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron
ante Baal» (l R 19:18).
Reconozca que la soledad podría resultar del poder mal usado.
Los grandes y poderosos a veces están solos porque.   que
asociarse con la gente común está por debajo de su pOSlclOn. Joseph
Newton aceptó esta posibilidad cuando escribió: «La gente está sola
porque construye muros en lugar de puentes»3. El poder usado
frecuentemente ahuyenta a los feligreses. Con nuestro espmtu con-
trolador y actitud distante nos privamos de la compañía que necesi-
tamos para aliviar nuestra soledad.
Clarifique su perspectiva.
Yo me cuestiono en cuanto a la soledad -¿por qué me siento
como me siento? La soledad es algo que está arraigado en nuestros
iIl
MELLAMAN PASTOR Leccíones aprendidas a través de tragedias y pruebas
Ame a sugenteal mdximo
conceptos confusos en cuanto al amor. Siempre me beneficio del
consejo de Dag Hammarskjóld: «Ore por que su soledad lo inste a
buscar algo por lo cual vivir, lo suficientemente grandioso como para
estar dispuesto a morir por eso-",
También es útil, en una discusión sobre cultivar una perspectiva
clara acerca de la soledad, reflexionar en la oración reveladora de
Bernard M. Martín: «La soledad es precisamente lo que Dios ha es-
cogido que sea una de las escuelas de entrenamiento para los suyos.
Es el fuego que despoja el desperdicio y revela el oro»:'.
-H.B.L
No se convierta en un náu&ago
Recientemente, en una sesión de preguntas y respuestas con pas-
tores, me preguntaron cómo prepararía y orientaría a alguien del
personal para que tuviera un servicio efectivo en la iglesia. Se había
observado que el período promedio de un miembro del personal es
menos de dos años -no lo suficiente.
Inmediatamente, dos cosas me vinieron a la mente en cuanto a
orientar y preparar. La fe cristiana requiere de un encuentro personal
radical con el Señor. Y esta fe nuestra tiene que creer en toda una vida
de obediencia dedicada a Cristo. Cada miembro del personal debe
conocer personalmente estas dos realidades.
Es un hecho triste que algunos miembros del personal-incluso el
pastor principal- nunca se han comprometido realmente a una vida de
llamado. Algunos de ellos tienen una noción de trabajos seculares paga-
dos más que de una vida de ministerio. Los cristianos que son miembros
del personal, aunque han nacido de nuevo, a veces no logran descubrir
la aventura de una obediencia de toda la vida a Cristo. Algunos pierden
su camino espiritualmente porque tratan con los asuntos santos muy
rutinariamente, y llegan a estar tan involucrados en las necesidades de
los demás, que no se mantienen sanos espiritualmente para la obra del
evangelio. Eso ocurre más frecuentemente cuando se permite que la obra
transformadora de Cristo llegue a ser algo común o habitual. Esto puede
ocurrir cuando se deja que la atracción de Jesús se vaya oscureciendo.
112
Por extraño que parezca, es fácil que dejemos de cultivar nosotros
mismos las raíces de la fe que tanto tratamos de desarrollar en otros.
De esta manera, en tanto que desarrollamos a los demás, podemos
arriesgarnos a convertirnos en náufragos. miembros del per.so-
nal podrían tener un tipo de santidad, pero sin poder. En esta espiral
descendente, renunciamos a muchas cosas para ganar tan poco.
Una de mis decepciones más grandes comenzó cuando invité a
un joven graduado del seminario y a su esposa para que se unieran
a nuestro personal. Él era un increíble especialista en jóvenes,. una
clase de Flautista de Hamelín con los adolescentes. No he conocido a
nadie con tanto carisma para atraer a los jóvenes. Cuando este joven
ministro comenzó su trabajo en nuestra iglesia, parecía que dirigiría a
nuestros jóvenes de una manera madura, y no simplemente ofrecería
un calendario lleno de actividades. Cada pastor tiene que apreciar esa
clase de ministerio juvenil, y yo no fui la excepción.
Tristemente, pronto surgió un desastre. Al ser todavía un pastor
sin experiencia, yo no estaba consciente de las señales de peligro, y
sin duda no lo orienté como debía hacerlo. Aunque estaba casado
con una bella joven y había engendrado a su hijo, pronto llegó a
ser obvio que era un homosexual activo. Se quitó el disfraz al hacer
insinuaciones a un chico adolescente en la iglesia. Los padres estaban
furiosos, como era de esperarse. Las evidencias fueron concluyentes:
Tuve que tratar con el asunto, pero estaba desconsolado. Lo
y traté de ayudarlo a buscar un trabajo en otro  
todo lo que pude para salvar su matrimonie. pero no funclOno. Es
difícil de describir la tristeza paralizadora que ocasionó este incidente
en toda nuestra congregación.
Para él, las pérdidas fueron aun más dolorosas. Finalmente tuvo
una muerte agonizante como consecuencia del SIDA. Con el tiem-
po, se unió a muchos hombres que tenían el virus   lo
mató. Su decadencia espiritual comenzó como una diabólica pérdida
de potencial. Todo esto fue tan desgarrador, tan irracional, tan con-
trario al plan de Dios para este hombre, su familia y nuestra    
La última vez que lo vi fue el día que oficié la boda de su hIJO. Ya
era mayor y estaba muy enfermo. La consecuencia de sus pecados
eran tan tristes y tan innecesarias. ¿Cómo podría estimarse su posible
113
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidasa través de tragedias y prueba!
Ame a sugente al mdximo
enorme influencia y satisfacción en el servicio si hubiera mantenido
su corazón bueno, hacia el Señor?
Otro joven trabajó conmigo cuando terminó la universidad. Era
un atleta apuesto que tuvo la oportunidad de estar a prueba en un
equipo profesional de béisbol. Era fornido, agradable y leal. Aunque
los antecedentes de su familia no eran los ideales -su madre murió
cuando era joven y su padre hacía largos viajes fuera de casa cada
semana por su trabajo- parecía ser un cristiano establecido.
El joven trabajaba con los adolescentes de nuestra iglesia con dis-
tinción. Yo estaba orgulloso de que fuera parte de nuestro equipo en
el personal. Se quedó en la iglesiadespués de que yo me trasladé a otro
trabajo, pero pronto su vida comenzó a esclarecerse. Comenzó a robar y
a mentir. Por ninguna razón aparente, irrumpía en las tiendas y robaba
artículos que fácilmente podía pagar. Fue llevado a juicio y se le declaró
culpable, por lo que se le sentenció a varios años en la cárcel. Recuerdo
recibir su desgarradora carta desde la cárcel. Se había dado cuenta de
que nunca más podría volver a ministrar. Sabía que las consecuencias de
sus actos tenían un precio mucho mayor del que había esperado pagar.
Afortunadamente, su amada esposa todavía está a su lado.
¿Qué podríamos haber hecho para que su vida hubiera sido dis-
tinta? O quizás la pregunta más apropiada es: ¿Qué podría haber
hecho él para que su vida hubiera sido distinta?
Creo que su historia enseña que cada obrero cristiano tiene deci-
siones que que tomar en una fracción de segundo cuando es tentado.
Una decisión negativa empaña su vida para siempre. En nuestro pro-
pio ambiente de servicio, cada uno de nosotros camina por una línea
delgada entre el bien y el mal, y a veces podría llevarnos muy cerca
de un abismo. Hay mucho que podemos hacer para evitar acercarnos
demasiado a esa línea.
Seamos realistas -el mundo y sus valores nos presionan inten-
samente. Aunque no tenemos que caer, podemos caer. Y los que nos
rodean, nuestros colegas, a veces caen.
Mi propósito al compartir estas historias es demostrar cómo se
puede estar cerca de las cosas santas sin ser santo. Es posible predicar
acerca del perdón y no perdonar. Hasta un pastor o miembro del per-
sonal puede tener un sistema de valores tan deficiente que hace que
114
lo malo parezca bueno. Los ministros pueden esforzarse tanto por
ministrar que descuidan la salud de su alma. Los líderes pastorales
pueden llegar a ser tan profesionales al tratar con la gente que se ol-
vidan que no son Directores Ejecutivos, sino representantes de Dios
de paz, gracia y amor firme. Los líderes eclesiásticos pueden estar
tan enfocados en tener una multitud o en construir una institución
fuerte que se olvidan de que una iglesia debe centrarse en Cristo y no
en sus propios programas. Es fácil continuar sin sentido y llegar a ser
cínico, amargo, obstinado y egocéntrico -solamente para destruirse
a sí mismos al cometer un tremendo error.
Si quiere evitar llegar a ser un náufrago y prevenir esos fracasos
en los miembros de su personal, pruebe algunas de estas sugerencias
intrépidas:
Viva lo que predica.
Nunca predique si no está preparado para poner en práctica cada
línea de su sermón. Si tiene asuntos personales enfermizos o desen-
frenados y no se libera de ellos, al final esos asuntos arruinarán su
ministerio. Cuando usted se para en frente de su gente, tiene que ser
capaz de cantar: «Estoy bien con mi Dios».
Comprométase a cuidarse espiritualmente.
Un médico podría ser un buen doctor sin estar saludable. Pero
un pastor no puede suplir las necesidades espirituales de los demás
sin tener equilibrio y salud espirituales. El ministerio requiere que
demostremos el camino a casa con Dios.
Oriente al personal. Tome en serio su tarea de orientación.
Los que están en el personal con usted deberían convertirse en
sus hijos espirituales. Así como asume la responsabilidad de rendir
cuentas espiritualmente con un colega de confianza, ofrezca dar el
mismo servicio a alguien más.
Dirija el camino.
Hable frecuentemente con otros miembros del personal acerca de
lo que Dios está haciendo en su vida. Hábleles de lo que lo agobia
115
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidasa través de tragedias y pruebas Ame a sugente al mdximo
en su vida de oración. Pídales que compartan el entendimiento de
las Escrituras que Dios les está dando. Busque ser el líder espiritual
de los miembros del personal para que ellos estén totalmente con-
vencidos de que tienen un pastor más que un jefe, alguien con quien
pueden contar en cada situación.
Humíllese.
La humildad es una característica espiritual que con el uso llega a
ser más efectiva. Demasiados pastores dirigen a su personal como si
fueran presidentes de una universidad, de un hospital, de un banco
o de una tienda por departamentos. Eso no funciona. La relación
ideal entre el pastor, el personal y voluntarios es la de un liderazgo
de siervo, donde Jesús es el modelo y no Peter Drucker. Cuando se
sienta tentado a imponer su autoridad sobre los que dirige, pídale al
Señor que lo vuelva a llevar al aposento alto, donde él tomó la forma
de siervo -eso es lo que él quiere de cada pastor. Yeso es lo que cada
miembro del personal necesita de su pastor principal.
Supere sus frustraciones.
Después de que he invertido en alguien, siento decepción cuando
ha fracasado en demostrar que es digno de confianza. Eso es especial-
mente cierto con los miembros del personal. Recuerde que cuando
Demas abandonó a Pablo «amando este mundo» (2 Ti 4:10), el após-
tol continuó con su ministerio. Como pastor, su función es interpretar
las señales. No tenga miedo de ponerse en la brecha y confrontar a los
que ve que van por un camino que podría llevarlos a la destrucción.
Creo que eso es lo que significa «Apacentad la grep> (l Pe 5:2).
I~   s ñ al personal a valorar su influencia.
la influencia de los ministros jóvenes, de los que hablé anteriormente,
fue enorme. En la graciade Dios, algode su influencia fue positiva, por lo
que algunos adolescentesa los que sirvieron ahora son lídereslaicosde esa
misma iglesia. Pero permanece la mancha del pecado y la imprudencia.
Esepecado no solamente lescostósu ministerio, sino que hizo que algunos
adolescentes y padres se alejarandel Señor para siempre.
-H. B. L.
116
Usted no siempre tiene el control
El avión en el que yo viajaba estaba siendo secuestrado, y yo esta-
ba apenas a unos cuantos metros de la acción atemorizante. Mientras
estaba petrificado en mi asiento, oré por que todo terminara pacífica-
mente y rápidamente. Hasta el día de hoy, todavía oro por que nunca
tenga que experimentar algo así otra vez.
Mi plan era reunirme con mi familia para unas vacaciones en
Palm Springs, California. La primera parte del viaje era un viaje sin
escalas en United Airlines desde Portland, Oregon, a Los Ángeles.
El personal de la puerta me ofreció un asiento en primera clase, que
gustosamente acepté -quizás porque habían sobrevendido. Cuando
ya nos dirigíamos bien hacia los Ángeles, observé que varios sobre-
cargos del vuelo ponían su atención en un hombre que había entrado
a la cabina de primera clase, sosteniéndose el estómago como si le
doliera. Se reunieron a su alrededor y hasta lo tuvieron sentado en el
sillón plegable de la tripulación de cabina. Debido a la intensa pre-
ocupación que tenían, pensé que estaba enfermo.
Cuando uno vuela mucho se acostumbra al hecho de que a veces
hay circunstancias fuera de lo normal, por lo que no pensé mucho
en lo que estaba ocurriendo. Toda esta actividad parecía como una
distracción menor, hasta que el piloto anunció: «Hay un caballero a
bordo que no quiere aterrizar en Los Ángeles, y tenemos la intención
de satisfacerlo». ¡Vaya! -lo que consideré como un problema insig-
nificante de repente se había convertido en un suceso aterrador, y yo
estaba en medio de eso. Mi asiento estuvo a menos de tres metros del
asiento del secuestrador durante casi todo el vuelo. A pesar de todos
esos momentos en que usted piensa en lo que haría en una emergen-
cia, cuando algo como esto sucede, créame, no tendrá ningún deseo
de convertirse en héroe.
El piloto dio vueltas unas cuantas veces, luego se dirigió hacia le
norte de California. Aterrizamos en un área remota del aeropuerto,
cerca de San José, y luego volvimos a despegar y aterrizamos en otra
ciudad. Un poco después, volvimos a aterrizar en nuestro punto de sa-
lida en Portland, Oregon. El viaje terminó allí, cuando el secuestrador
se rindió. Había sido un vuelo de toda la noche hacia ninguna parte.
117
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas Ame a sugente al máximo
Después nos enteramos que había asesinado a su padre cuando
tenía trece años y había estado preso en instituciones del estado. Re-
cientemente había violado su libertad condicional y sabía que iba de
regreso a la cárcel. Al secuestrar un avión, que era un ofensa federal,
pensó que podrían encarcelarlo en una penitenciaría federal. No es-
toy seguro por qué -quizás pensó que el lugar era mejor y que los
carceleros eran más agradables. Quién sabe, pero sí obtuvo su deseo
-una sentencia de 40 años.
Después de que todo había terminado, reflexioné en lo que me
había pasado junto con los demás pasajeros. No hubo acciones he-
roicas; tampoco hubo ningún sentido de pánico. Obviamente, el se-
cuestrador quería estar al control, por lo que con gusto dejamos que
lo hiciera a su manera. Hasta tuvimos que pedirle permiso para ir al
baño. Pero cuando aterrizamos en Portland, el secuestrador estaba
listo para rendirse.
El asunto de quién estaba al control cambió rápidamente después
de que aterrizamos. El avión fue rodeado inmediatamente por un
equipo del SWAT, listos para cualquier eventualidad. A los pasajeros
nos sacaron del avión por secciones, comenzando desde atrás, Final-
mente, dejaron que la sección de primera clase saliera, y después los
sobrecargos y pilotos del vuelo.
Cuando lo sacaron del avión, los reporteros y cámaras de noticieros
estaban allí. Mi foto y comentarios salpicaron las páginas de nuestro
periódico local. Aunque yo estuve en medio de esta emoción, mi fami-
lia que esperaba en el sur de California solamente sabía que el avión se
había atrasado. No tenían idea del peligro en el que yo estuve.
Al recordar el incidente, parece más espeluznante ahora de lo que
fue cuando ocurrió. Ese día Dios me dio gran paz en medio de una
situación increíblemente espantosa.
La primera razón por la que cuento esta historia es porque tiene que
ver con la confianza de un pastor en el Señor Jesús. Es sorprendente
cuánta paz Dios nos da, incluso en las crisis, si simplemente confiamos
en él. En otras palabras, practiquemos lo que predicamos.
La segunda realidad es cierto tanto en mi historia como en mi vida
como pastor: Yo no tenía el control en absoluto. A 10,000 metros está-
bamos controlados por un secuestrador que afirmaba tener una bomba
118
atada en su cintura. Haber intentado alterar la situación habría empeo-
rado las cosas mucho más. Aunque muchos de nosotros nos frustramos
cuando no podemos controlar algún aspecto de nuestras vidas, la mayo-
ría de nosotros controlamos menos de lo que nos damos cuenta.
Una lección más me llegó muy claramente cuando me di cuenta
de lo rápido que los sucesos se introducen en nuestras vidas. Crisis,
tardanza, decepción, enfermedad y hasta la muerte son experiencias
de la vida que tienden ocurrir en épocas inconvenientes. Quizás la
prueba de nuestra fe y la fortaleza de nuestra resistencia se dan más
en esos momentos de gran sorpresa que cuando podemos calcular
cuidadosamente los acontecimientos de la vida.
Las lecciones que quiero compartir de esta historia tienen que
ver con los recursos internos de un pastor. A veces nuestra gente no
exhibe las características de Cristo en la crisis y dificultad porque no
las ven en nosotros. En demasiados lugares y situaciones, la fe cris-
tiana se ha convertido simplemente en un tema a discutirse y no en
una vida que hay que vivir cada hora de todos los días. Cambiemos
eso en el pensamiento de la congregación que Dios nos ha dado para
dirigirla. He aquí cómo:
Prepárese para las tormentas.
El clima tormentoso le llega al santo así como al pecador. Los valles
oscuros le llegan al pastor así como al médico, al banquero o al albañil.
Prepárese para las tormentas. Amárrelo todo. Llene hasta arriba su copa
de fe. Una de mis promesas favoritas de las Escrituras para enfrentar las
tormentas es: «El Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel que
cumple su pacto generación tras generación, y muestra su fiel aman>
(Dt 7:9). Me alegro mucho porque esa promesa me incluye.
La confianza es contagiosa.
Deje que sus feligreses crezcan en su entendimiento de Dios
al ver cómo usted depende de Él en situaciones difíciles. Quizás
cada pastor quiere servir en una iglesia tranquila, que tiene pocos
problemas y paga un gran sueldo. La desventaja es que esos lugares
son difíciles de encontrar. Las iglesias serenas y tranquilas, si es que
existen, son pocas y difíciles de encontrar porque los pastores apa-
119
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas Ame a sugente al máximo
sionados e inquietos como nosotros han producido iglesias iguales
a ellos. La buena noticia es esta: En casi cada congregación, ya sea
en un ambiente bullicioso o manso, cuando los cristianos ven a un
pastor amoroso que confía en Dios para cada necesidad, su con-
fianza y dependencia en el Señor aumenta. Una base para una vida
de confianza es esta promesa segura: «Fiel es el que os llama, el cual
también lo hará». (l Ts 5:24).
Déle prioridad a lo importante.
Construir edificios impresionantes para la iglesia o agregar nuevos
programas llamativos a menudo crea una reputación impresionante,
y los pastores comenzamos a escuchar conversaciones alentadoras y
positivas entre nuestros miembros. Esa respuesta es gratamente edi-
ficante para nosotros. Pero Dios pretendía que los edificios y los pro-
gramas fueran meramente sistemas de presentación de algo mucho
más duradero. Los asuntos perdurables como la paz, la confianza, la
esperanza, la convicción, el amor y la fe son fáciles de pasar por alto
cuando le ponemos demasiada atención al mortero y a los dólares.
Cuando estemos ante Dios, al final de la vida, el listado de provisio-
nes perdurables del evangelio tendrán una importancia mucho ma-
yor que las construcciones o el dinero. Esas prioridades llegan a estar
sumamente claras para nosotros cuando se nos lanza a situaciones de
crisis como un secuestro.
Una persona que conozco, una vez se dirigía a un examen oral
para obtener su doctorado. Tenía a su esposa y a su bebé de diez
meses en el automóvil. En un día lluvioso, conduciendo a unos 90
kilómetros por hora, perdió el control del automóvil e hidroplaneó.
El automóvil giró varias veces y luego golpeó una barandilla protec-
tora y se detuvo, con el frente hacia el tráfico del sentido contrario.
Aunque el joven y su esposa salieron ilesos, cuando salieron de su au-
tomóvil, para su horror, descubrieron que el bebé había sido lanzado
desde la parte de atrás de su automóvil y no estaba por ningún lado.
Por la gran misericordia de Dios, esa niñita, después de haber volado
en el aire, aterrizó en el único parche de césped suave, en un lugar
cercano. Solamente tenía una pierna levemente fracturada. Después
de dejar a su esposa y bebé con unos amigos que vivían en los alrede-
120
dores, el joven candidato al doctorado prosiguió con su examen oral,
que ganó. Pero cuán distinto se sentía en cuanto al examen. Estaba
tan agradecido con el Señor por salvar su vida y la de su esposa y
bebé, que el examen le pareció un juego. Esa bebé ahora es adulta,
tiene dos hijos y ayuda a su esposa/pastor a plantar una iglesia en
Berlín, Alemania.
Cuando de repente nos enfrentamos a los acontecimientos que no
podemos controlar, que amenazan nuestras vidas y cuyos resultados
son una incógnita, nos encontramos cara a cara con las cosas genui-
nas de la vida. Es entonces que encontramos fortaleza en nuestra fe
en Cristo, que dura para siempre.
Cristo es el dueño de la iglesia.
La iglesia le pertenece al Señor. Él la inició. Él la compró. Y pro-
metió edificarla.
A. W Tozer llama a los pastores a victoria sobre el deseo de poseer.
Utiliza a Abraham y la prueba que sobrellevó de renunciar a su hijo
Isaac. En cuanto a Abraham, Tozer escribe: «El anciano de Dios le-
vantó su cabeza para responder a la Voz, y se quedó parado allí en la
montaña, fuerte, puro y distinguido, un hombre escogido por Dios
para un tratamiento especial, amigo y favorito del Altísimo. Ahora
era un hombre totalmente rendido, un hombre totalmente obedien-
te, un hombre que no poseía nada-'.
Tozer continúa con una conclusión inspiradora para los pastores
contemporáneos: «¿Pero no era rico este pobre hombre? Todo lo que
antes había poseído todavía era suyo para que lo disfrutara: ovejas,
camellos, vacadas, y toda clase de bienes. También tenía su esposa y
sus amigos, y lo mejor de todo, tenía a su hijo Isaac, a salvo a su lado.
Lo tenía todo, pero no poseía nada... Allí está la dulce teología del
corazón que puede aprenderse solamente en la escuela de la renun-
ciación--,
La victoria sobre el deseo de poseer parece una obligación, un
deber o responsabilidad -ylo es. Pero hay algo mucho más signifi-
cativo en esta idea: cuando renunciamos al control, Dios hace algo
mucho más con su iglesia, a través de su pueblo, que lo que nosotros
podríamos alguna vez hacer con deseo de poseer.
121
MELLAMAN PASTOR Lecciones aprendidas a través de tragedias y pruebas
Utilice la crisis para evaluar sus reservas internas.
Tal vez esa oración suena demasiado complicada. Lo que tengo en
mente es que cuando experimenta una crisis, sea lo que sea, examine
profundamente su corazón para ver qué encuentra. En el proceso re-
vise si sus recursos internos son lo suficientemente fuertes como para
sostenerlo y ayudarlo a perseverar cuando vengan las pruebas, ten-
siones y sorpresas, porque vendrán. Pero ante todo, láncese una vez
más a la gracia de nuestro Salvador, consciente de que es a través del
poder de su Santo Espíritu que su corazón y mente serán guardados
y que usted permanecerá fiel, desechando lo que no es importante y
deleitándose en nuestro tesoro, Jesucristo.
-H. B. L.
122
ELMINI5TRO
QUE AMA EN CASA
SECCIÓN 4
El legado que usted deja
C
asi cada año, cerca del cumpleaños del Reverendo Billy Gra-
...iham, una revista nacional circula una historia destacada de
él. Hace un par de años, la revista Parade le preguntó al Dr. Graham
acerca del significado de su vida. Según recuerdo, el editor preguntó:
«Si tuviera que volver a vivir su vida, ¿qué haría de manera distinta?»
El Sr. Graham respondió: «Tres cosas: Estudiaría más, viajaría menos
y pasaría más tiempo con mi familia».
La siguiente pregunta fue: «¿Cómo quiere que se le recuerde?»
Graham respondió sin titubear: «Quiero que se me recuerde como
alguien que practicaba lo que predicaba». Interesante, ¿verdad? El
ministro más prominente de este siglo describiendo un legado que
cada pastor fácilmente podría dejar -que se le recuerde como al-
guien que practicaba lo que predicaba.
Enterré a mi papá en el terreno de la familia London en Oklaho-
ma City hace algunos años. Probablemente algún día yo estaré ente-
rrado allí. Mientras caminaba por esa pequeña área del cementerio,
me detuve en la tumba de mi abuelo. A. S. London fue un evange-
lista laico de la escuela dominical e invirtió grandes cantidades de
energía por la causa de Cristo. Me impactó profundamente, porque
de un sinnúmero de maneras una y otra vez me dijo: «Te amo».
Cuando se jubiló, me enviaba rres o cuatro cartas a la semana. Cu-
riosamente, las cartas habían sido escritas por otras personas para él y
él simplemente me las enviaba. Entonces me dirigía esas cartas con un
comentario garabateado y después escribía «muchísimo» al pie de la
página, que significaba «con mucho amor». Luego la palabra «Papá».
Hasta el día de hoy, todavía pienso en sus cartas de segunda mano.
La última vez que ví a Papá, se estaba muriendo de leucemia en un
hospital de Houston. Ambos sabíamos que esa sería la última vez que
estaríamos juntos. Me senté durante horas a la par de su cama, solamen-
te dándole amor. Recuerdo preguntarle: «Papá, ¿cuál ha sido el secreto
de tu vida?» ¿Cómo has sido tan efectivo?» Estaba tan enfermo que no
sabía si podía responder. Pero las órbitas vacíasde sus ojos se llenaron de
El Legado que usteddeja
lágrimas cuando puso su mano temblorosa en la mía. Esta antigua mole
de hombre ahora pesaba apenas más de 100 libras. Con gran esfuerzo
respondió: «Junior, una cosa es que la gente sepa cuánto los ama Dios,
pero otra cosa es que sepan cuánto en realidad los amas».
Eso no fue tan profundo; pero, como puede ver, el amor era el alma del
ministerio de mi abuelo. Por él, esoha llegadoa ser la esencia de mi vida y
ministerio. Desesperadamentequiero que mi familiay congregación sepan
cuánto los amo. Quiero decirlo una y otra vez. Cualquier cosa que tenga
que hacer o decir, estoydecidido a que el amor seami legado. Quiero que
mi familiay mi iglesia sepanque losamo. Estoypreparadopara hacer cual-
quier sacrificio para asegurarmede que sepan que son amados.
El asunto del legado llegó a ser especialmente importante para mí
después de que mi padre murió. Como el único hijo de una familia,
de repente caí en la cuenta de que me había trasladado a otro nivel
de responsabilidad. Me había convertido en el guardián del amor
que debía transmitirse a la siguiente generación. Y con mi familia
extendida y a todos los que llego con el ministerio, estoy tratando de
vivir y compartir Efesios 3:16-19 (NVI):
Le pido que, por medio del Espírituy con el poder
queprocede de susgloriosas riquezas, los fortalezca a us-
tedes en loíntimo desuser, para queporft Cristo habite
en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados
en amor, puedan comprender, junto contodos los santos,
cuánancho y largo, altoyprofundoes elamor de Cristo;
enfin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro co-
nocimiento, para quesean llenos de laplenitud de Dios.
Cuando usted se convierte en la cabeza de una familia extendida,
pronto se da cuenta de que una gran cantidad de lo que su familia lle-
gará a ser tendrá una correlación directa con la manera en que usted
los ama, cuida de ellos y transmite las cosas esenciales de la vida.
Permítame sugerir unas cuantas maneras de asegurar ese legado:
Revise el cociente del amor.
Recientemente escuché a un maravilloso líder laico que dijo: «Nues-
121
EL PODER DE LA AMISTAD
tro pastor nuevo es muy dotado, pero todavía no sabemos si nos ama».
El poder de su legado se determina con su amor hacia los que Dios le
ha dado para que los sirva y si ellos saben que usted los ama.
Aprenda de las personas que lo influyen.
Clarifique sus propias experiencias. ¿Quién lo influyó más y mol-
deó más su vida y ministerio? ¿Fue la técnica, la experiencia, la capa-
cidad o el amor? ¿Cómo mide su impacto? Pronostico que su listado
lo integrarán personas amorosas que creyeron en usted.
Mantenga en mente la perspectiva amplia.
Si piensa en las cosas que rompen las relaciones, descubre que los
problemas están arraigados en frustraciones recientes y que tienen
poco significado para toda la vida. Viva con la idea de que lo que lo
aflige pronto pasará. Eso tranquiliza sus frustraciones y menoscaba
bastante las reacciones rápidas.
Exprese amor.
Mientras lee esta oración, pregúntese a quién ama que no lo sepa.
O a quién ama y usted espera que lo sepa por ósmosis. Levante el
teléfono. Escriba una nota. Envíe un correo electrónico. ¿Quién ne-
cesita escuchar que le diga: «Te amo»?
Hágase un favor al amar a los demás.
La gente de la iglesia que se siente amada pasará por alto sus faltas.
Ellos lo amarán a cambio, a veces con una medida increíblemente
abundante. Esto no es manipulación sino realidad -los que aman
reciben amor.
Escriba un testamento espiritual.
Haga un listado de las cualidades espirituales que quiere que su
iglesia y familia recuerden de usted. Ponga nombres a la par de las
ideas. Luego escriba detalladamente lo que estas características sig-
nifican para usted. Después finja que mira desde lo alto, por el pa-
samanos de la eternidad, su propio servicio funeral. ¿Qué dirán los
presentes de su legado? Si su respuesta es realmente lo que a usted le
128
El Legado que usteddeja
importa, alégrese. Si no, piense en maneras de desarrollar o mejorar
estas características en usted mismo.
-H. B. 1.
El modelo para la siguiente generación
El día en que mi papá murió, pasé de ser hijo a patriarca. La
tremenda responsabilidad de ser ahora la persona de más influencia
para mis hijos adultos y mis nietos me impactó con el peso de una
tonelada de ladrillos.
Mi papá y abuelo frecuentemente me llamaban Júnior yeso llegó
a disgustarme muchísimo. Ese nombre, especialmente, fue difícil de
aceptar cuando me convertí en adulto, con años de experiencia pas-
toral e hijos adultos propios. Pero después de que se fueron al cielo,
me di cuenta de que el manto de responsabilidad de desarrollar fe,
estabilidad, fortaleza e influencia para la siguiente generación ahora
pesaba sobre mis hombros.
Esta responsabilidad significa ser el líder en el desarrollo del sis-
tema de valores actual de la fe cristiana de mi familia. Así es como
funciona. Yo solía ser un seguidor, un hijo, un aprendiz y discípulo
de la familia London; ahora el paso de las generaciones frente a mí
me convierte en un líder, padre, maestro y mentor. Todo lo que yo
necesitaba que Papá y el Abuelo fueran para mí, ahora lo necesita de
mí la siguiente generación. Es una tremenda realidad y una respon-
sabilidad preocupante.
Mi papá vivió hasta los 88 años. Su última hospitalización fue
por una condición que nadie pensó que pusiera en peligro su vida.
Él comenzó a predicar cuando tenía 16 años y continuó hasta que
la fortaleza y la oportunidad lo permitieran. Tuvo muchos puntos
altos y unos cuantos puntos bajos que afectaron mi vida y ministerio.
Sabía cuánto me había influido, pero nunca me di cuenta del asom-
broso impacto que hizo en su mundo hasta que la gente comenzó a
escribirme después de su muerte.
Papá me enseñó mucho acerca del ministerio, frecuentemente en
conversaciones informales. Algunas de sus sabias ideas todavía guían
129
EL PODER DE LA AMISTAD
mi ministerio. Solía molestarme: «Júnior, no te tomes a ti mismo tan
en serio, porque nadie más lo hace». Él simplemente quería que yo me
liberara e hiciera lo mejor posible, en lugar de andar como un alma en
pena y con pesadez en mi espíritu. En otra ocasión me aconsejó: «No
prediques sermones largos». En una época en que los predicadores gi-
gantes hablaban durante 50 minutos, él nunca predicó más de 25. Pero
la gente regularmente respondía al evangelio a través de su predicación.
Otra vez sugirió: «Hijo, usa mucho humor. Deja que la gente se ría de
sí mismos o de ti, pero deja que se ría. La vida es lo suficientemente
seria, así que no los asustes con la mirada. No los golpees. Deja que
sean felices en Cristo». También me dijo muchas veces que predicara
con una conexión clara a Jesucristo: «Asegúrate de que cuando la gente
haya escuchado tu mensaje, se hayan visto a sí mismos en el espejo de
Dios -yque cuando el mensaje haya terminado, hayan visto a   e s ~ s y
que al ver a Jesús, se hayan visto a sí mismos en una relación con El».
Es posible que usted todavía no sienta el peso de esta responsa-
bilidad. Pero, un día, pasará de ser un júnior y asumirá el papel de
mentor o patriarca para la siguiente generación. Puede ocurrir muy
rápidamente. Esté preparado y hágalo bien.
El día en que Papá murió, el hospital me llamó a mi oficina en Co-
lorado Springs, poco después de que yo lo había visitado. Me dijeron
que había empeorado e insistieron en que volviera, Cuando llegué al
hospital ya se había ido. El doctor preguntó si me gustaría pasar unos
cuantos minutos a solas con Papá. Así que entré, cerré la puerta y lloré.
Fue un momento emocional y crucial para mí, su único hijo.
Por favor, no crean que soy descortés con la memoria de mi
padre, pero cuando miré hacia abajo, a su cuerpo en esa cama
del hospital, pensé: «Fuiste un gran papá, pero no muy buen
padre». Frecuentemente no estaba cuando yo lo necesitaba; su
ministerio lo alejaba de mí demasiado. Aunque nunca me faltó
nada de lo que él podía proveer, realmente nunca lo tuve. Eso
me hace sentir triste por mí mismo y por nuestra familia, pero
no puedo cambiar nada.
Aquellos momentos en la habitación del hospital, mientras po-
nía en orden mis emociones apesadumbradas, clarificaron esa sen-
sadón de ascender a otro nivel. Ahora que era primera generación,
130
El Legado que usteddeja
ya no había más excusas. No podía afectar mi comportamiento por
los defectos de mi padre. Ya no podía ser una víctima. Era mi opor-
tunidad de ser un ejemplo, un modelo para la siguiente generación.
El increíble sentimiento de sobrecogimiento que sentía hizo que mi
alma se suavizara hacia mi papá. Mis decepciones por las cosas que
quizá no hizo tan bien desaparecieron. Sentí humildad y una sensa-
ción de perdón amoroso hacia mi papá. Ysalí de esa habitación con
un sentido de dependencia total en el poder de Dios. «Ayúdame a
comunicarles Tu amor y Tu evangelio», oré.
Mi reto para cada pastor es: Sea un gran padre y un ejemplo para
los que confían en usted. ¿Pero cómo?
Vea la fe como algo intergeneracional.
Regodjese cuando la siguiente generación y sus hijos adoptan todo 10
que usted cree acercade Dios y del futuro. Pero cuando no 10 hagan, ase-
gúrese de no rechazarlos. Encuentre un campo común. Muchos adultos
que han rechazado la fe de su niñez, comienzan a emprender el viaje de
regresoa una conexión significativa con Dios cuando nacen sus hijos, o
cuando se dan cuenta de que sus padres, sus propios baluartes de la fe, no
estarán aquí para siempre como una fuente de ayuda espiritual. Cultive
y aprecie una amistad paternal con sus hijos adultos.
Vea el ministerio y el ser padre como un apoyo mutuo.
El secreto es considerar el ministerio como una forma de vida
que da suficiente espacio para la familia. Cuando el ministerio se ve
como un trabajo, los hijos siempre se preguntan por qué su padre le
da tanto tiempo a la iglesia. Sea creativo para atar a la iglesia con la
familia en una reciprocidad que bendice a ambas.
Saque provecho de los errores de generaciones anteriores.
Aunque tenían buenas intenciones, muchos ministros de otras gene-
raciones erróneamente creían que tenían que sacrificar a la familia en el
altar del ministerio. En lugar de seguir el carril formado por sus errores
garrafales, pidámosle a Dios que nos ayude a trazar pistas nuevas. Apren-
damos a usar sus errores como escalones para hacer de la vida una aven-
tura santa y atractiva, sin destruir a la familia ni al ministerio.
131
EL PODER DE LA AMISTAD
Perdone los errores de sus padres.
Lamayoría de nuestros padres piadosos hicieron lo mejor que pudie-
ron con lo que sabían. Claro que lucharon con los dolores de su pasado.
¿Quién de nosotros puede afirmar estar libre de esosproblemas? Sin em-
bargo, a veces somos ciegos con nuestros propios errores porque no pode-
mos superar lasheridas de nuestra niñez. Si estáencadenado por el pasado,
pídale a Cristo que renueve un espíritu de perdón hacia sus padres por
sus errores. Cuando se libere de las cargas del pasado, verá ante usted un
mundo brillante de oportunidad --donde sus propios hijos y nietos están
esperando salir a caminar a su lado y aprender de su amor y sabiduría.
Nunca menosprecie su impacto en la siguiente generación.
Piense en su propia vida. ¿Se acuerda de la sonrisa en la cara de
aquella maestra de primer grado, cuando por primera vez le enseñó a
leer? ¿Seacuerda de la sensación de alegría que tuvo por el comentario
positivo de aquel entrenador de básquetbol? Traiga a su mente esos
momentos cuando alguien especial en su vida le dijo una palabra o
hizo algo para usted que nunca olvidará. Quizás no estaban conscien-
tes del efecto que tuvieron en usted. No olvide que quienes lo rodean
necesitan la misma sensación de estímulo. Necesitan que usted diga
esos buenos pensamientos que tiene de ellos y que llegue a la fiesta de
cumpleaños, aunque a usted no le guste el pastel, y el ruido sea de-
masiado para usted. Necesitan saber que usted está a su lado. Una vez
conocí a un predicador, anciano y sordo, que asistía a los servicios cada
vez que las puertas de la iglesia se abrían. Cuando le preguntaron por
qué llegaba si no podía escuchar nada respondió: «Simplemente quiero
que todos sepan del lado de quién estoy». Ylo supieron.
-H. B. L.
Cómo amar de la mejor manera posible
a las personas más importantes
Todos cometemos errores como padres. El remordimiento fre-
cuentemente surge, a veces unos años después, cuando pensamos en
lo mejor que podríamos haber sido -si solamente hubiéramos sabi-
do cómo. Tristemente, los hijos no vienen equipados con manuales
de instrucciones.
132
El Legado que usteddeja
Sin embargo, los chicos son tan sensibles al amor, que pasan por
alto los errores de los padres si saben cuánto los queremos y ven
que sinceramente ponemos sus intereses en primer lugar. Una mujer
con ocho hijos una vez estaba consolando a su hija adulta, que esta-
ba terriblemente perturbada por que había perdido los estribos con
su hijo de tres años. «Pero, cariño», dijo la madre, «seguramente te
acuerdas de todas las veces que yo perdí los estribos con algunos de
ustedes». La hija, levemente calmada para entonces respondió: «No,
Mamá. De lo único que me acuerdo es que un día abrí la puerta de tu
habitación y te vi de rodillas a la par de tu cama, orando en voz alta
por mí». Dios es misericordioso con nosotros los padres y frecuente-
mente borra los malos recuerdos de las mentes de nuestros hijos.
Como lo he mencionado, soy hijo único. Aprendí mis habilidades
para criar hijos de un padre ausente y una madre dedicada. También,
cuando era niño, tuve la gran influencia de mi primo, el Dr. James
Dobson, y de la manera en que en su familia se amaban y cuidaban
mutuamente. Él fue como un hermano para mí, y todavía lo es. Tris-
temente, me convertí en padre antes de que él fuera tan conocido,
por lo que no pude recabar tanta guía de él como habría podido si él
hubiera nacido 10 años antes.
Aunque no estoy seguro de dónde vino, había una presión inusual
por la perfección en mi familia. Aparentemente, ayudé a transmitir-
la a la siguiente generación. Cuando estábamos en nuestra primera
iglesia, a mi hijo Brad le iba especialmente bien en la escuela pública
que estaba al otro lado de la calle. Le gustaba la escuela y se nutría
con nuestra aprobación por su éxito. Estaba aprendiendo a escribir,
era particularmente bueno en ortografía. Por varias semanas, para
alegría nuestra, llevó a casa pruebas de ortografía perfectas.
Un día, no llegó a casa de la escuela. Estaba comenzando a os-
curecer y Beverley estaba preocupada. Por lo que fui a buscarlo. Lo
encontré sentado en uno de los corredores externos que muchas de
las escuelas de California tienen. Había estado llorando -sus ojos
estaban hinchados y rojos.
Yoestaba enojado. Hice las preguntas del caso. Con una voz áspe-
ra dije: «¿Qué estás haciendo aquí? ¿No te diste cuenta de que hemos
estado muy preocupados por ti?» Era un gran peso para un niño tan
133
EL PODER DE LA AMISTAD
pequeño. Entonces Brad dijo: «Papá, tenía miedo de llegar a casa
porque hoy fallé en unas palabras de ortografía. Estaba seguro de que
te enojarías conmigo». Habíamos sido tan tontos. En la mente de
Brad, nuestro reconocimiento se había convertido en una exigencia
paternal de perfección. Pensó que como era hijo de pastor, yo espera-
ba que fuera mejor que los demás. No creo que alguna vez yo hubiera
esperado eso -pero eso es lo que Brad escuchó en su cabeza.
Los errores que los pastores cometemos con nuestros hijos a menudo
son los mismos que cualquier padre comete. Pero hay algunos errores
que son particularmente devastadores para los hijos de predicadores. In-
sinuamos, o a veces decimos: «Tienen que dar el ejemplo porque son los
hijos del pastor. Tienen que estar tranquilos en la iglesia. Tienen que sen-
tarse quietos. Nunca deben avergonzar a su padre ni a su madre». Aveces
nos sorprendemos al escucharnos decir: «Tienen que ser el ejemplo a
imitar para que otros niños sepan cómo comportarse en la casade Dios».
¿No es divertidísimo pensar que un niño de seis o siete años sepa qué es
un ejemplo a imitar? Cuando se detiene a pensar en eso, es absurdo hacer
creer a los niños que tienen que estar a la altura de cierto comportamien-
to convencional, porque nacieron en la familia de una casa pastoral. Y
mientras más irreales sean nuestras expectativas, es más probable que
nuestros hijos nos saquen de sus vidas cuando crezcan un poco.
En la mayoría de las iglesias, la congregación espera que los hijos
de los pastores sean ellos mismos -niños normales. Y la mayoría del
tiempo están a la altura de esa expectativa. Nuestra meta para todos
los niños de la iglesia debería ser la misma que tenemos para nuestros
propios hijos: que lleguen a ser todo lo que puedan para Dios.
Los pocos minutos que tuve con Brad, de regreso a casa de la es-
cuela aquel día, me dieron una enorme lección. Comencé a ver más
claramente la clase de presiones que había puesto en él. A veces las
presiones fueron indirectas o sutiles, no obstante, fueron presiones.
Quisiera poder decir que siempre me guié por lo que descubrí aquel
día. Pero no siempre practiqué lo que aprendí. Algunas veces volví
a la manera antigua de decirle a mis hijos: «Ustedes son los hijos del
pastor, y cuento con que ustedes hagan lo mejor que puedan». Eso
es esperar demasiado.
Ser amigo de mis hijos adultos es una de las mejores bendiciones
134
El Legado queusteddeja
de mi vida. Soy un padre muy afortunado. Brad y Bryan se han con-
vertido en unos hombres maravillosos de Dios. Son mejores padres
de lo que yo alguna vez fui. Son hombres de familia sensibles. Son
trofeos de gracia espectaculares. Y su desarrollo es un testimonio de
cómo Dios puede ayudar a una pareja del clero a ser padres. Si sola-
mente pudiera retirar algunos de aquellos primeros años.
Uno de mis mejores placeres cuando estoy con mis hijos es ob-
servar cuánto se aman mutuamente y disfrutan estar juntos. Sé que
están sirviendo al Señor; eso produce una gran satisfacción. Saber
que están educando a sus propias familias en una relación cercana
con Jesús es un regalo que aprecio.
Pero sé que algunos de ustedes están apesadumbrados porque sus
hijos adultos no están sirviendo al Señor. Y tienen angustia al verlos
ignorar los valores de fe que usted les enseñó. Usted ora por que ellos
no rechacen el precioso tesoro de su herencia.
Así que usted pasa noches sin dormir, pensando en lo que pudo
haber hecho de manera distinta. Clama en oración durante las horas
de la noche. «Otros padres también han cometido errores», le dice
a Dios quejándose. «Aveces no sabía que hacer. Hice lo mejor que
pude. Los amé». Pero su conciencia lo persigue. No pasó suficiente
tiempo con ellos. No fue a aquel partido de básquetbol al que pro-
metió ir. Descuidó leer la Biblia y no oró con ellos tanto como debió
hacerlo. Anímese. Hay esperanza. Quiero recordarle a cada pastor y
a su cónyuge que Dios no ha terminado con sus hijos. No importa
qué edad tengan, todavía son sus hijos. Y todavía puede ser su padre.
Esa fortaleza interna silenciosa que solamente un cristiano robusto
comunica tiene mucho más impacto en ellos de lo que usted ima-
gina. Descanse en el conocimiento de que Dios está obrando en sus
recuerdos, con lo que aprendieron de usted. Créalo y alimente su fe
con ese hecho.
También recuerde que Dios tiene muchas maneras de alcanzarlos,
además de lo que usted pueda hacer. Una vez leí de la nieta de un
pastor galés, cuyos padres aparentemente no tenían interés en la fe.
La niña fue a la iglesia de su abuelito hasta que cumplió ocho años,
y luego se alejó de la fe. Comenzó a vivir la vida rápida y finalmente
se fue de parranda a Francia, donde quedó embarazada, se hizo un
135
EL PODER DE LA AMISTAD
aborto, volvió a quedar embarazada y dio a luz a un hijo sordo. El
abuelo de Susan había orado por años por ella, pero cuando murió,
ella todavía estaba viviendo en rebeldía e ignorancia. Pero Dios sí
respondió aquellas oraciones. Aunque el padre del niño abandonó a
Susan, ella perseveró en enseñarle a su hijo, y finalmente se puso en
contacto con una pareja de misioneros anglo-sajones que tenían una
hija sorda. Esta familia le dio a Susan una Biblia y mucho amor. En-
tonces, un completo extraño se sentó a la par de ella en un tren cierto
día y le dijo: «Dios me dijo que hay alguien en este tren con quien
debo hablar, y creo que esa persona es usted». De una manera bella,
Susan fue devuelta al Salvador del que había cantado cuando tenía
ocho años. Así que, querido padre, no pierda las esperanzas. Aunque
usted se vaya con el Señor antes de que sus hijos vuelvan a él, con su
amor, él les seguirá la pista.
Si sus hijos adultos son fieles y genuinos con Dios, dígales cuánto
significa eso para usted. Si hay algún estorbo, una brecha o barrera,
le suplico que la derrumbe. En el nombre de Jesús, dígale a sus hijos
cuánto los ama. Si cometió errores, confiéselos a sus hijos. Llámelos,
escríbales, envíeles un correo electrónico o un fax con un mensaje
-«te amo y quiero que estemos cerca el tiempo que nos queda».
Si sus hijos todavía están en casa, cierre este libro y búsquelos.
Tóquelos. Dígales lo orgulloso que está de ser su padre. Aprécielos.
Hágales saber cuánto aprecia su respuesta a Jesús. Dígales lo impor-
tante que son para usted.
Sus hijos no siempre se dan cuenta de las muchas ventajas que tie-
nen al ser criados en el hogar de un pastor. Cuando el momento sea
adecuado, asegúrese de recordarles todos esos privilegios. Tienen la
familia extendida de la iglesia como su familia. Tienen amigos incor-
porados cuando van a un lugar nuevo. Frecuentemente son el tema de
las oraciones de mucha gente piadosa, que se da cuenta de que podrían
tener un ataque espiritual. Aprenden tanto de la Biblia y tienen un sen-
tido vivaz de lo que agrada a Dios. Se les enseña a ver todo desde una
perspectiva del Reino y frecuentemente no se les engaña con las cosas
débiles y vacías de la vida. Por supuesto, usted tiene que ser realista con
ellos en admitir que sus amigos tienen otras ventajas.
Si tuviera que hacerlo otra vez, hablaría menos de amar a mi familia
136
El Legado que usteddeja
y pondría mi amor en acción más frecuentemente. Cada semana, sin
falta, compartiría un evento de calidad con mis hijos. Saldría una noche
con mi esposa cada semana, sin falta. Honraría a mi familia tomando
un día libre cada semana. No los cargaría con los retos que enfrenté en
la iglesia, sino que les haría saber cuán valiosos son para mí.
Nos hemos dado cuenta en el departamento de ministerios pas-
torales de Enfoque a la Familia que los impedimentos principales
para una familia saludable en el ministerio no son las políticas de la
iglesia, ni siquiera las desventajas económicas. Los problemas para
los hijos surgen por la falta de obras de amor y por la mala comuni-
cación, entre la pareja que está en el ministerio y los hijos.
Permítame hacerle dos preguntas indagatorias: ¿Sabe su familia,
sin duda alguna, que son lo más importante de su vida? ¿Ysaben que
los ama más que cualquier cosa? Oro por que así sea.
Permítame compartir sugerencias para comunicar amor a su familia:
Deje que los niños sean niños.
Los niños no son santos en miniatura, ni adultos pequeños. Los
miembros de la iglesia no deberían esperar más de sus hijos de lo que
esperan de los propios. No le dé importancia a la noción común de que
tienen que ser ejemplos. Haga énfasis en el ideal de que cada creyente
tiene el privilegio de ser tan parecido a Cristo como sea posible. Se es-
pera que todos los niños cristianos amen a Cristo, y esta expectativa no
es tanto de los padres como del mismo Cristo. Y Cristo se especializa
en amar al más débil y al más necesitado entre nosotros.
Enseñe a sus hijos a respetar a los demás y los lugares santos.
Si tiene personas absorbentes en su iglesia, tenga cuidado de no
hablar de las frustraciones que estas personas le ocasionan con sus
hijos. Enséñeles a admirar a los creyentes maduros. También estimu-
le a sus hijos a tener respeto por el santuario, el altar, el púlpito, los
instrumentos musicales y la mesa de la Santa Cena.
No se olvide de pastorear a sus propios hijos.
Hable con ellos de Dios desde el principio, para que pueda seguir
hablando con ellos acerca del Padre cuando son mayores. Trate de
137
EL PODER DE LA AMISTAD
hacer que el desarrollo de la fe en su hogar sea tan natural como el
aire que respira. Los hijos que viven en su casa son tan importantes
para Dios como cualquiera en la faz de la tierra. Usted es la única
persona que quizás ellos tengan.
Conecte las habilidades de la paternidad con las del pastorado.
A medida que practica y pule estas habilidades, piense en las mu-
chas maneras positivas en que el pastorado se parece a la paternidad.
Al igual que la paternidad, el pastoreo implica estímulo, dirección
ya veces corrección. También, piense en el gozo, contentamiento,
satisfacción y orgullo. Piense en la maravillosa satisfacción que los
padres reciben cuando hacen bien su trabajo. Satisfacciones similares
llegan con el pastorado efectivo.
Ame a sus hijos a la vastedad.
A los cristianos nunca se les hostiga para que lleguen a ser algo
importante para Dios. Los creyentes robustos se forman con mode-
los, con mentores y con una palabra sabia que se dice a la hora de
necesidad o de bendición. Esté dispuesto a aprender nuevas maneras
de demostrar amor a sus hijos. Convierta su afecto en una serie de
acciones que convence a su iglesia de que sus hijos son importantes
para usted, que son las personas más importantes de su vida.
Neil cuenta de una conversación reveladora que tuvo con un gran
líder cristiano que hacía varios años que se había jubilado. Con la
perspectiva que obtuvo de muchos años de fiel ministerio, el líder
observó: «Cuando el sol comienza a ponerse, lo único que queda es
Dios y la familia».
-H. B. L.
Regálese un matrimonio extraordinario
Las instalaciones denominacionales podrían parecer un lugar
extraño para que una pareja se conozca, pero así ocurrió con no-
sotros. Comenzó con un poco de coqueteo leve en el comedor.
Ambos teníamos 24 años y habíamos terminado la universidad.
138
El Legado que usteddeja
Erróneamente pensábamos que éramos tan viejos que estábamos
condenados a la soltería. En nuestros días, la mayoría de jóvenes de
nuestra edad ya estaban casados, o por lo menos estaban compro-
metidos. Bonnie era secretaria ejecutiva de los altos líderes de nues-
tra iglesia -sabía mucho y decía poco del funcionamiento interno
de la denominación. Yo era estudiante del seminario y tenía un
trabajo editorial de medio tiempo en la sección educativa cristiana.
Bonnie venía de dos generaciones de predicadores, y yo había sido
criado por padres jóvenes, que al final estuvieron relacionados por
50 años con la pequeña iglesia de Detroit, donde yo crecí. Cuando
nos conocimos, ella se había trasladado 11 veces y yo me había
trasladado solamente dos.
Ella sabía mucho sobre el ministerio por sus años en una casa
pastoral, y yo había experimentado solamente una iglesia. Eran los
años cincuenta y los tiempos eran buenos. Yo tenía el llamado a ser
pastor. Nos casamos al año siguiente y acepté un pastorado como es-
tudiante, dos meses después de nuestra boda. Desde entonces hemos
tenido unos cuantos tiempos difíciles, pero mayormente buenos. Y
hemos estado en el ministerio pastoral continuo, o de la enseñanza,
desde entonces. Como lo dijo el poeta, los años enseñan.
Poco después de que comenzamos a salir juntos, ella me hizo sa-
ber de una manera tranquila que no tenía planificado casarse con un
pastor. Aunque el matrimonio no estaba en mis planes inmediatos,
comencé a darme cuenta de que si llegábamos a ser una pareja, Bon-
nie no se estaría casando con un pastor sino que se estaría casando
conmigo, que precisamente resultaba ser pastor. Esa única idea nos
ha salvado de estar atados a estereotipos del ministerio y a las anti-
guas historias que cuentan las esposas de los predicadores. La unión
de un hombre y una mujer es una expresión de su amor mutuo y
de su deseo de pasar su vida juntos. Como lo dijo John Lubbock en
1909: «Adán no podía ser feliz sin Eva ni en el Paraísoa'.
Enfocarse en crear una vida juntos es mucho más satisfactorio y
agradable que colocar una plantilla de expectativas de matrimonial
ministerio en su relación. Es desviarse asumir que un matrimonio en
el ministerio experimentará dificultades mayores que cualquier otro
-o menos en cualquier caso.
139
EL PODER DE LA AMISTAD
Permítanos a Bonnie y a mí compartir varias maneras en que las
parejas que están en el ministerio pueden darse el regalo de un matri-
monio más fuerte y más satisfactorio:
Comuníquense.
Hable sin miedo de su relación matrimonial para que quede claro
qué es lo que cada uno necesita y quiere. Tomen una larga cami-
nata y hablen de maneras de fortalecer su matrimonio. Aléjense de
las interrupciones, hablen sinceramente y renueven la pasión de su
juventud. Díganse lo que es tan importante ahora como cuando co-
menzaron. Hablen de sus sueños, de sus temores y de sus almas.
Hablen sin temor con sus hijos.
Ayúdelos a saber que su amor mutuo es el pegamento fuerte que
mantiene todo unido en su familia. Modele un matrimonio fuerte
para que sus hijos lleguen a ser buenos compañeros de matrimonio,
por lo que ven en ustedes.
Hable sin temor con la iglesia.
Ayude a la gente de su iglesia a entender que un pastor trabaja
mejor cuando las relaciones están bien en casa. Hágales saber que
usted quiere construir y mantener un matrimonio y familia fuertes
para usted mismo y por el bien de su ministerio a ellos. La gente
razonable honrará esa prioridad.
Siga hablando con su cónyuge hasta que tengan un entendimien-
to mutuo, pero tenga en mente que el matrimonio siempre posee
cierto grado de misterio entre un hombre y una mujer. Ese hecho
hace que el matrimonio sea intrigante e interesante y da sorpresas
agradables a lo largo de los años.
Los logros producen contentamiento.
Tanto su ministerio como su matrimonio florecerán cuando sien-
ta el amor incondicional de su cónyuge. Estar casado con una per-
sona satisfecha es más agradable que estar constantemente sacando a
un compañero del pantano de la frustración y desesperación. El éxito
en el matrimonio se derrama hacia otras áreas de la vida. Lo contra-
140
El Legado queusteddeja
rio también es cierto. Nunca olvide que un matrimonio que titubea
arranca toda la satisfacción del ministerio; inhabilita al esposo y a la
esposa emocionalmente y afecta todo lo que hacen o dicen, ya sea a
miembros de la iglesia, amigos o vecinos.
Valore la causa que ama.
Nunca debería servir en un lugar donde no se le estimula. Nues-
tro Señor le ha dado a la iglesia una misión importante en el mundo,
y al implementar esa misión los pastores encuentran significado y sa-
tisfacción. Cuando están comprometidos con una gran causa, no se
atormentan con la pregunta antigua: «¿Tiene mi vida alguna impor-
tancia?» Muchos pastores no tienen significado en sus vidas porque
no ven su trabajo como parte de la gran obra que Dios está haciendo
en el mundo. Ame a su iglesia a la vastedad. Como pareja, comparta
sus sueños y compromisos con Cristo y su iglesia.
Reconozca que es un original.
El esposo y la esposa han sido creados de manera uruca por
Dios. Esto significa que cada pastor y su cónyuge hacen su trabajo
de manera distinta que cualquier otra persona en el universo. Por
lo tanto, ya que Dios creó a cada persona distinta y a cada iglesia
única, es obvio que cada pastor tiene un trabajo específico que ha-
cer, en una asignación particular que nadie más ha hecho antes en
ese lugar. Para que el matrimonio sea especial, cada pareja en el
ministerio tiene que darse cuenta de la única y especial habilidad
que Dios le dio a cada uno y valorarla. Aprecie la libertad que el
Señor nos permite en la metodología, y maravíllese por la manera
en que él nos asigna tan frecuentemente a lugares donde encajamos
de manera especial.
Mantenga la guerra de los sexos fuera de su relación.
La así llamada guerra de los sexos en la sociedad ha permitido ac-
titudes cínicas y un discurso cáustico en demasiadas casas pastorales
e iglesias. Para que las parejas del clero estén felizmente casadas, estas
actitudes hostiles tienen que mantenerse fuera de su relación. El asunto
más importante es que cada pareja edifique su propio matrimonio ex-
141
EL PODER DE LA AMISTAD
traordinario -no en el vecindario, no en la comunidad, no en el uni-
verso, sino en su hogar. Trabajar para enriquecer la vida del otro y darse
mutuamente expresiones desinteresadas y amorosas de afirmación, son
algunas de las metas más importantes y logros más satisfactorios para
una pareja que está en el ministerio. Ya que vivimos en la tierra, así
como en la esfera del Reino, no debemos permitir que las perspectivas
y los valores seculares afecten nuestro matrimonio.
Comprométase a una plenitud santa.
Ya que todos vivimos en una sociedad disfuncional, tendemos
a creer que las dificultades de nuestro pasado son obstáculos in-
evitables, o una sobrecarga constante que tenemos que acarrear.
En tanto que el pasado no se puede cambiar, la buena noticia del
evangelio es que el Espíritu de Jesús puede hacernos nuevos. Pode-
mos pedirle a Dios que nos desencadene de esclavitudes pasadas.
La vida saturada de Cristo está disponible para todos los que since-
ramente buscan una plenitud santa.
El matrimonio, casi inevitablemente, enfrenta problemas se-
rios cuando cualquiera de los cónyuges se aferra a problemas no
resueltos del pasado. Individualmente tenemos que encontrar re-
solución a esos problemas y experimentar limpieza, para que nos
dediquemos a nuestra relación del matrimonio. Entonces, nuestros
matrimonios felices y bien ajustados pueden ser expresiones con-
vincentes de ministerio para el rebaño de Dios y para los que están
afuera de la iglesia.
Esfuércese por una solidaridad familiar.
Todos conocemos familias que están en constante crisis. ¿De-
tectan los problemas o los problemas los siguen? Cuando las crisis
impactan una y otra vez en el hogar de un ministro, tanto el pastor
como la familia están incapacitados en su servicio a otros. Natural-
mente, si sienten que están tan paralizados que ya no pueden mi-
nistrar para Cristo, se sienten desdichados. Si este fuera el caso en
su hogar, tiene que preguntarse sinceramente si hay algún patrón
de comportamiento destructivo en la raíz de estas crisis. La incapa-
cidad de controlar una mala actitud, un desequilibrio en el uso del
142
El Legado que usted deja
tiempo o malas decisiones financieras son ejemplos de algunas de
las realidades culpables.
Sin embargo, Dios a veces permite muchas crisis en las vidas de
los que son sumamente fieles. Solamente tenemos que recordar las
pruebas del pobre José en Egipto. Cuando malas cosas suceden a la
familia del ministro, no tenemos que saltar a conclusiones. Jesús nos
enseñó a esperar persecuciones y sufrimientos. El desafío es asegu-
rarse de que la atmósfera emocional y espiritual de nuestras familias
no se establezca totalmente por las fuerzas externas, ya sea la congre-
gación local, la comunidad o cualquier otra persona. Tenemos que
resistir el impacto de esas influencias externas y mantener nuestras
voluntades determinadas a hacer la voluntad de Dios. Aunque es
posible que usted no quiera pensar en eso, sus años en casa con sus
hijos se pasan rápidamente a medida que crecen y se desarrollan.
Aproveche al máximo las oportunidades con ellos. En tanto que su
familia quizás nunca sea perfecta, esfuércese por mejorarla de cual-
quier manera posible.
Busque soluciones y satisfacción.
Algunos trabajos pastorales están llenos de minas terrestres
que están esperando explotar en el matrimonio del ministro. Sin
embargo, quejarse por las dificultades no lleva a ningún lado. ¿Por
qué no enfrentar los temores y superar los obstáculos? Muchas
contrariedades en el matrimonio se deben a problemas humanos
generales y no son asuntos característicos del ministerio. ¿Quién
dice que no habría batallado con exactamente las mismas dificul-
tades, si hubiera elegido trabajar en el campo de la computación
o de la medicina?
Si quiere dar un gran paso adelante, tiene que tragar saliva, respi-
rar profundamente y mirar su matrimonio de manera objetiva para
identificar las dificultades y las posibilidades. Después, inicie una
discusión franca con su cónyuge. Trasládese de sentimientos gene-
ralizados de malestar en el matrimonio a asuntos identificables que
usted y su cónyuge puedan discutir y resolver. Ni el matrimonio ni el
ministerio son problemas que haya que resolver; son regalos que hay
que recibir y disfrutar.
143
EL PODER DE LA AMISTAD
Dios le dio el matrimonio para compañerismo, placer, procrea-
ción y alegría de largo plazo -asegúrese de no pasar por alto el
deleite y satisfacción que él quiso que usted experimentara. Quizás
ayudaría escribir las innumerables bendiciones que el ministerio
ofrece a un matrimonio. Después de contar los privilegios, hones-
tamente puede inspirar a su cónyuge, a sus hijos ya usted mismo
con este pensamiento: «Gracias a Dios por los beneficios únicos y
maravillosos que nos ha dado con el privilegio de ser un matrimo-
nio en el ministerio».
-N.B.W
144
EN
COLABORACIÓN
CON EL PADRE
SECCIÓN 5
Atrévase a tener
grandes sueños
A
lguien que conocí en un viaje a Australia definió la demencia
. como: «Hacer las cosas de la misma manera y esperar resul-
tados distintos».
Qué descripción más exacta de tantas iglesias. Hacemos las mis-
mas cosas una y otra vez y esperamos que nuestros resultados de
repente sean distintos o que mejoren. Si nos rehusamos a cambiar
métodos y no logramos servir a Cristo de una mejor manera, obten-
dremos los mismos resultados que estamos obteniendo ahora.
En los Estados Unidos, un porcentaje más bajo de gente ahora
afirma que el cristianismo es su fe, que hace diez años. Y la tenden-
cia descendiente continúa. Si no podemos detener este descenso, la
iglesia será significativamente más débil el próximo año y quizás aun
más tibia dentro de una década.
Si hay que darle un giro a la iglesia, los pastores tienen que tener
los sueños de Dios para sus contextos. A mí me encanta soñar, pues los
sueños crean la posibilidad de nuevos resultados. Los sueños producen
esperanza. Un líder que tiene un sueño recibe inspiración de él, tanto
en su perspectiva como en su predicación. Los sueños ayudan a una
iglesiaa darse cuenta de que pueden ser más de lo que alguna vez pen-
saron que podrían ser. Ycuando se implementan, los sueños aumentan
la capacidad de una iglesia para abordar los asuntos del mundo.
Al atreverse a tener grandes sueños no se garantizan milagros, pero
definitivamente se pone interesante. La iglesia está involucrada en un
esfuerzo espiritual y los resultados dependen de la obra poderosa del
Espíritu Santo para cambiar los corazones. Pero debido a que la igle-
sia colabora con el Espíritu que da vida es que usted puede esperar
cosas grandes de Dios. Como lo dijo Pablo: «Ese poder es la fuerza
grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de
los muertos» (Ef. 1:19-20 NVI). Pastor, ya que Cristo vive y tiene
autoridad sobre todas las cosas para la iglesia, usted nunca puede
Atrévasea tenergrandessueños
exceder a Dios en sus sueños, «que es poderoso para hacer todas las
cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entende-
mos, según el poder que actúa en nosotros» (Ef. 3:20).
Así que, cuando tengo la oportunidad de hablar con los laicos,
ya sea de manera privada o pública, los exhorto a que dejen que su
pastor sueñe. Los desafío a ayudar a que esos sueños se hagan una
realidad. Los presiono para que se den cuenta de que en los sueños
comienza la efectividad futura de cualquier iglesia.
Sin embargo, cuando estimulo a los laicos de una iglesia para que
dejen que su pastor sueñe, me vaya casa preocupado. ¿Qué pasará
si se dan cuenta de que su pastor no tiene sueños para la iglesia?
Permítame ser inequívocamente claro -si un pastor no sueña y no
comparte esos sueños con el pueblo de Dios, la iglesia sucumbirá al
status qua, a la apatía o al resquebrajamiento.
Un pastor que no se atreve a soñar puede entorpecer los sueños.
También los miembros que se rehúsan a seguir el sueño pueden en-
torpecerlos. Los sueños podrían ser un poco intirnidantes y algo pe-
ligrosos. Pero no podemos esparcir el evangelio de Jesús marcando el
paso. El soñador reconoce los riesgos y luego dice: ¡Síganme, porque
yo sigo a Cristo! Luego, al presentarle los planes a Dios y al pedirle
su bendición y su Espíritu, que mora adentro, ese pastor sale y lleva
consigo al pueblo de Dios, a vencer obstáculos en el nombre po-
deroso y resucitado de Jesucristo. Tenga los sueños de Dios para su
iglesia.
Hable de ellos a donde quiera que vaya.
A veces los pastores tienen que estar preparados para mucha re-
sistencia. Permítame ilustrárselo. Asistí a un servicio de adoración en
una gran iglesia del sur. Como llegué un poco temprano, me senté
en una fila que estaba más o menos a la mitad desde atrás. Pronto
una dama llena de vida, de unos 70 años, se detuvo en la fila y dijo:
«Joven, ¿seva a quedar sentado en ésta fila todo el servicio?» Yo asentí
con la cabeza de que ese era mi plan. Eché un vistazo y me di cuenta
de que había muchos asientos vacíos a nuestro alrededor. Ella dijo:
«¿Podría, por favor, sentarse en otra parte?» Le pregunté por qué.
Ella respondió: «He estado asistiendo a esta iglesia por 15 años. Cada
149
EL PODER DE LA AMISTAD
domingo me siento en el mismo lugar, y creo que no podría adorar si
me sentara en otro lugar». Sentarse a dos espacios de donde yo estaba
no era suficiente. Eso es lo que llamo estar empecinado a hacer las
cosas de la misma manera.
Permírarne ser tan atrevido como para decir que el Espíritu Santo
es el que da los sueños. Es el que suaviza hasta el corazón más duro,
para que piense en los sueños de manera positiva. Si tiene dudas, revise
el libro de Hechos. El Espíritu ayudará a los pastores, a los miembros
del personal y a las congregaciones a encontrar un camino afuera de
la meseta, aunque al principio sea rocoso. Es el privilegio del Espíritu,
y su ocupación, profundizar la unidad dentro del Cuerpo de Cristo.
Está listo para ayudarnos a adoptar un patrón bíblico para la iglesia. El
Espíritu de Dios puede tocar hasta los corazones de los apáticos.
A veces se hacía broma de los pastores, sugiriendo que si querían
una iglesia nueva, solamente tenían que hacer una cosa sencilla el
próximo domingo en la mañana, después del segundo canto. Pídale
a la gente del lado derecho que por favor se pase alIado izquierdo y
que los del izquierdo se pasen alIado derecho. Entonces tendrán una
iglesia nueva. Algunos en realidad lo han probado con éxito. Dos co-
sas pasan: Tiene la impresión de hablar a una congregación distinta;
y todos en las bancas ahora ven la iglesia desde otra perspectiva.
Recuerde, pastor -los sueños nunca mueren, solo los soñadores;
la canción nunca termina, solo el cantante. Siga soñando. Siga can-
tando. Siga creyendo, con una audacia santa, que Dios está hacien-
do una obra revolucionaria en su iglesia. Él quiere obrar a través de
usted para lograr transformaciones milagrosas y eternas donde usted
trabaja. Pero usted se pregunta: ¿Cómo?
Trate de entender qué causa la apatía.
Después de que descubra lo que causa la apatía, trate de elimi-
narla. La revolución del ministerio laico y el movimiento de volun-
tarios seculares que se está llevando a cabo en el país han creado
una disposición mayor de participar voluntariamente en la iglesia.
La apatía se disuelve cuando la gente ve una razón digna para par-
ticipar y cuando obtiene satisfacción espiritual al servir. La gente
también está más dispuesta a involucrarse cuando ve que su servi-
150
Atrévase a tenergrandessueños
cio marca una diferencia. Los laicos quieren compartir el ministe-
rio y obtener algo de la misma satisfacción efusiva que los pastores
frecuentemente disfrutan al hacerlo bien. Ponga a su gente a orar
por el problema de la apatía. Y mientras oran, el Espíritu Santo los
guiará a un servicio más útil para el Reino.
Tenga los sueños de Dios para su trabajo.
Comience leyendo Hechos 2 otra vez y vea lo que dice acerca
de las visiones y los sueños. La Biblia está llena de historias de
gente que buscó el rostro de Dios para su voluntad en sus circuns-
tancias. Después de que descubrieron su voluntad se pusieron a
trabajar para hacerlo una realidad. Algunos enfrentaron grandes
barreras y obstáculos, y algunos hasta entregaron sus vidas por el
evangelio. Los riesgos están allí, pero cuando recordamos quién
dio los sueños y lo que nos ha prometido, ya no son tan aternori-
zantes, después de todo.
No sangre por cambios tontos.
Ya hemos discutido el cambio desde varios ángulos, pero algu-
nos líderes visionarios, en un intento de hacer que la iglesia avance,
pueden llegar a estar confundidos en cuanto al progreso genuino
y al cambio que se hace solo por cambiar. Si sus ideas nuevas no
producirán mejores resultados que el programa y ministerios que
ya se llevan a cabo, ¿por qué sufrir por ellos? Busque e implemente
cambios que puedan marcar una diferencia. En una iglesia comen-
zó una guerra por el salón que debería usar una clase de escuela
dominical cada domingo; todos tomaron partido. Otra iglesia se
dividió por un cambio en la hora de inicio del domingo por la
mañana. Qué tonto. Rechace controversias improductivas. Al con-
trario, tome una posición firme y audazmente entre en las con-
troversias que harán que su iglesia sea más efectiva. Asegúrese de
conocer la diferencia.
Busque maneras de ganarse a la gente.
Los recién convertidos son una gran fuente de inspiración para
las iglesias que han encallado. Ellos recuerdan dónde estaban apenas
151
EL PODER DE LA AMISTAD
unos meses antes. Acaban de presenciar el poder milagroso de la gra-
cia de Dios. No eche pestes por la apatía, más bien, gane gente nueva
que la derrote.
Trabaje en colaboración con Dios.
Reviselas Escrituras, ayune y ore hasta que encuentre la dirección de
Dios para su iglesia. Esté preparado para la fuerte probabilidad de que
su propósito quizás no se parezca a lo que usted escuchó en el último
seminario de pastores. Espere en Dios hasta que tenga una visión de lo
que puede hacerse en su trabajo. Pídale a otros que busquen a Dios con
usted. Sature sus planes de las Escrituras. Él tiene un plan factible para
cada lugar. ¿Hay algo imposible para Dios? (Véase Lucas 1:37).
"Tuvimos muchos sueños que nunca se hicieron realidad. Vimos
cómo se desvanecían al anochecer. Pero, gracias a Dios, hemos hecho
realidad los suficientes sueños, ¡que nos hacen querer seguir soñando!"
-H. B. L.
En busca de la santidad personal
La santidad personal está en el corazón del ministerio de cual-
quier pastor. Su potencial, disponibilidad y promesa están entre mis
descubrimientos más satisfactorios. La canción de Bob Jackson «The
Upper Room» (El Aposento Alto) comunica un mensaje apremiante
que recomiendo a cada pastor. El pensamiento básico es que si de-
jamos atrás toda la actividad que nos distrae y encontramos nuestro
aposento alto, seremos bautizados con poder desde lo alto.
Cuando me paré en el Aposento Alto original, cerca de Jerusalén,
la canción de Jackson adquirió un significado especial. Aunque nadie
puede estar seguro de que ese lugar es el lugar bíblico exacto, todavía
podía imaginar cómo pudo haber sido estar entre los 120 que espera-
ban juntos al Espíritu Santo en el Aposento Alto. Algo milagroso cam-
bió a un grupo diverso y vacilante de asustados seguidores de Jesús a
una fuerza que le dio forma al mundo. El Pentecostés fue un momento
definitivo. Estoy seguro de que los que estuvieron allí congelaron la
152
Atrévasea tenergrandessueños
imagen de la experiencia para siempre en sus memorias. Fue un hito
milagroso -un evento único que puso al mundo de cabeza.
Es obvio en la historia del Nuevo Testamento que el hambre de
los discípulos de piedad personal, y su visión de la evangelización a
nivel mundial, comenzaron en el Aposento Alto. La experiencia que
tuvieron allí los marcó y los formó de tal manera que nunca supe-
raron sus efectos. Pero, por su puesto, nunca quisieron alejarse de la
piedad y la pasión que recibieron allí; piedad nacida del poder del
Espíritu, y pasión nacida del amor de Cristo que él infundió en sus
almas aquel día.
Una vez tuve mi propia experiencia de aposento alto. Realmente
la necesitaba, y desde entonces nunca he sido el mismo. Había llega-
do al final de mí mismo y allí encontré un poder nuevo, por parte de
Dios, para el ministerio.
Era un joven pastor de éxito -por lo menos a los ojos de la iglesia
y del mundo. De hecho, era muy exitoso a mis propios ojos también.
Contento porque era reconocido, pensé que más bien merecía el éxito
que estaba experimentando. Fue un asunto de recibir demasiado en muy
poco tiempo. Mientras los mesespasaban, mi egocrecióy seinfló mucho
más mientras los demás me reconocían. Viajaba de conferencia a confe-
rencia alrededor del país, diciéndole a otros cómo hacer el ministerio. En
esa época estaba trabajando en una congregación con una gran historia
y tradición sobresaliente. La asistencia crecía, lamembresía aumentaba
y no podíamos explicar cómo era que estaba sucediendo todo. Pero en
secreto, yo pensaba que mis propios dones tenían mucho que ver en eso,
y disfrutaba diciéndole a otros cómo hacer la obra de Dios.
Un sábado por la tarde, al volver de un viaje de esos en los que con-
taba la historia del éxito, estaba sentado en mi escritorio en el estudio
de la iglesia. No estaba listo para el domingo. No había estado orando.
No había estado leyendo la Biblia. Estaba funcionando con mi propia
adrenalina, a duras penas estaba ingeniándomelas. De repente pude
verme por lo que era -un impostor. Vi lo desfasado que estaba con el
Señor. Sentí una desesperación por encontrar mi lugar en su viña -no
en una que yo había hecho, sino una que él había hecho para mí.
Al reflexionar en lo que estaba experimentando, necesitaba ayuda.
Estaba oscureciendo cuando llamé a Beverley y le dije: «Cariño, no
153
EL PODER DE LA AMISTAD
llegaré a casa luego. Llegaré cuando pueda, pero no te preocupes.
Tengo algo importante que hacer».
Entonces me fui al santuario. Nuestra iglesia de Salem en Ore-
gon tenía un bello centro de adoración, con un gran vitral que
capturaba los últimos destellos de la luz del día. Recuerdo caminar
hacia esa fila del centro del santuario, a medida que los tonos caían
en forma de cascada sobre la alfombra. Literalmente me postré en
el altar, en frente del púlpito, y comencé a llorar como un bebé. Le
dije al Señor: «Me siento tan miserable. Me siento tan sucio. Me
siento tan inmundo. Me siento tan contaminante. Y Señor, tú has
de pensar lo mismo de mí».
Entonces, con agonía de espíritu, seguí: «Señor, ¿por qué me has
permitido tener esta clase de éxito cuando conoces la condición de
mi alma? ¿Por qué me has traído a este lugar del ministerio cuando
sabes cómo soy por dentro? ¿Por qué estoy confundido y frustrado
cuando debería tener tanta alegría en mi trabajo?»
Entonces comencé a negociar con Dios: «Padre, si pudiéramos
hacer que salga de esta situación sin avergonzarme, avergonzarte ni
avergonzar a esta iglesia, con gusto me apartaré. Solamente permite
que alguien más venga a pastorear este lugar».
No estoy seguro si el Señor en realidad me habló o solamente mi
espíritu fue conmovido. Pero en aquel momento tranquilo escuché
a Dios, y lo supe. Su mensaje fue claro: «H. B., si realmente hablas
en serio acerca de lo que has estado orando, entonces puedo usarte.
Podemos trabajar juntos. ¿En realidad hablas en serio?»
En esos momentos, rompí el contrato que había hecho hacía años
con el Señor. Ahora simplemente dije: «Padre, he aquí una hoja de
papel en blanco con mi firma al pie. Llena el espacio vacío. Escribe
las instrucciones. Da las indicaciones. En este momento me rindo
completamente, doy todo lo que tengo que dar. Soy tuyo completa-
mente, ahora y para siempre. Estoy cansado de las cosas como están
ahora». Desde ese día, no he vuelto a ser el mismo.
Tres cosas pasaron casi instantáneamente como resultado de ese en-
cuentro. Primero, la Palabra de Dios comenzó a aparecérseme de una
manera que nunca antes yo había conocido. Su mensaje salía de las
páginas y tocaba mi corazón y luego mis labios. Lo segundo fue que
154
Atrévasea tenergrandessueños
comencé a amar a la gente genuina e incondicionalmente. Ya no los
veía como feligreses ni clientes de la iglesia. De repente, eran personas
por quienes Jesús murió y mi corazón se quebrantó por las cosas que
quebrantan el corazón de Jesús. Y lo tercero fue que comencé a hablar
la Palabra de Dios con audacia. Experimenté una unción para predicar
y valor para el liderazgo que nunca antes había conocido.
En un instante, vi que todo el conocimiento que tenía en la
cabeza, de libros y de memoria como nada. Solamente estaba Dios.
Ninguna habilidad, capacidad, experiencia, comprensión vale nada
sin la presencia de Dios. Fue un momento en que este único hijo
inseguro, impulsado por su ego y solitario del Medio Oeste fue to-
cado por Dios. Me di cuenta de que se me había dado una oportu-
nidad de hacer algo increíblemente importante para él en la iglesia
en la que trabajaba.
Como seguimiento de esta experiencia, continúo buscando el ros-
tro del Señor y le pregunto: «¿Estoy bien? ¿Está bien mi alma? ¿Estás
contento, Señor, con lo que ves? Examina mi mente. Examina mis
pensamientos. Examina mis actitudes. Por favor, dime si hay algo en
mí que necesita cambiar, porque no quiero ser una piedra de tropiezo
para nadie. Tampoco quiero avergonzarte». Y él responde esas oracio-
nes, a veces -muchas veces- con correcciones dolorosas, pero siem-
pre como un Padre amoroso.
Le suplico a cada pastor que esté leyendo este libro, que sea ho-
nesto consigo mismo en cuanto a su vida interna. Converse con Dios
acerca de usted mismo. ¿Hay algo en su interior que se quedó atas-
cado en lo mucho que está logrando? ¿En lo que sabe? ¿En lo bueno
que es su historial? Él no se sorprenderá.
Perrnítame recordarle una vez más que sin Dios no podemos ha-
cer nada, y sin nosotros, Dios no obrará. Es su diseño misterioso usar
a sus ministros para que anuncien su Palabra y lo den a conocer al
mundo. El camino a un ministerio victorioso está lleno de compro-
miso, humildad y autenticidad, así como de aptitud. Cada habilidad
que usted posee para el ministerio es útil para Dios, solamente cuan-
do fluye de un corazón puro.
¿De qué maneras prácticas se pueden implementar estas ideas
acerca de la santidad personal?
155
ELPODER DE LA AMISTAD
Trabaje diligentemente en la formación espiritual personal.
El desarrollo espiritual de un pastor no es algo automático, así
como para cualquier otra persona. Tiene que ser algo intencional y
planificado. Tres peticiones cortas mantienen el ministerio enfocado:
Examíname, quebrántame y úsame. Busque su propio método para
desarrollar santidad personal y trabaje en eso. Las abundantes reser-
vas están disponibles, pero no tienen ningún efecto si no se utilizan.
Lleve al Señor los problemas personales.
Algunos pastores son demasiado orgullosos y otros demasiado en-
tregados a los sentimientos de inferioridad. Quizás cada ser humano,
especialmente el obrero cristiano, tiene algún problema personal que
necesita la luz de Dios para que lo ilumine y lo sane. Algunos se preocu-
pan constantemente por algún veneno interno del que se avergüenzan.
Píale a Dios que le ayude a enfrentar sus problemas. Luego, busque
su consejo en cuanto a cómo obtener victoria para que pueda servir a
Dios como una persona completa. A la larga, tanto el orgullo como la
falsa humildad son piedras de tropiezo para la piedad genuina.
Comprométase con la singularidad de su iglesia.
La iglesia es esencialmente distinta de cualquier otra organización.
En nuestro tiempo, cristianos bien intencionados han trabajado mu-
cho para comprender y utilizar las estrategias y principios de adminis-
tración seculares en las iglesias. Claro que las iglesias, a veces, pueden
usar esos principios de manera efectiva, quizás porque algunos de ellos
se han tomado del registro bíblico. Pero no deje de recordarse que la
iglesia, en su núcleo, es significativamente distinta de un negocio. Los
negocios venden productos y reciben ganancias. Las iglesias entregan
el tesoro infinito del evangelio. La meta de la iglesia es seguir a Cristo,
sin importar el precio, para ganar almas, para ayudarlos a encontrar
una vida verdadera en Jesús y para prepararlos para el cielo.
Recomiendo firmemente que volvamos a la pregunta: «¿Cómo
quiere Dios que dirijamos esta iglesia en esta época de la historiar»
Lleve su sequedad y sensación de vacío al Señor.
Los recursos espirituales tienden a gastarse, a medida que traba-
156
Atrévasea tenergrandessueños
jamas con las congregaciones y sus problemas. Como resultado, los
recursos espirituales tienen que renovarse frecuentemente, si no, el
líder pastoral se debilita, cojea y llega a ser superficial. Si está vivien-
do en un estado de escasez espiritual, ore por un diluvio celestial que
lo llene y humedezca su sequedad.
Póngale cuidadosa atención a lo fundamental.
Vuelva a poner la oración, la lectura de la Biblia y el escuchar a
Dios como los compromisos fundamentales de su ministerio y en el
centro de los esfuerzos de su iglesia. Los empaques y los sistemas de
entrega del ministerio pueden y deben cambiar con cada generación.
Pero ninguna iglesia, de cualquier generación, puede ser iglesia sin
oración, sin lectura bíblica y sin escuchar a Dios. Los estilos de ga-
nar almas, de adoración, de predicación, de cantar, de cuidar de los
miembros, de discipular a los nuevos creyentes y de administrar las
oficinas pueden cambiar, pero las cosas espirituales fundamentales
deben reforzarlo todo, si la iglesia va a exponerse a las tormentas de
controversia que continuamente enfrenta en esta sociedad.
Su santidad personal es de importancia crucial, para la efectividad
de su ministerio y los logros de su iglesia.
H. B. L.
Semejanza a Cristo
- un magnetismo maravilloso
«¿Qué fue lo que lo atrajo a la iglesia en primer lugar?» es un mag-
nífico inicio de conversación cuando conoce a otro cristiano. Para los
que nacen en familias cristianas, la pregunta podría hacerse de mejor
manera acerca de los padres o abuelos. Pero cualquiera que haya llega-
do a la iglesia por primera vez, llegó por Cristo. Jesús anunció atrevida-
mente que atraería a toda la gente a él cuando ascendiera. Y lo hace.
Cristo cautiva. Atrae a la gente a sí mismo y los desafía con su
causa. El Señor Jesús es el imán magnífico que nos atrae a su iglesia.
Pero una pregunta secundaria también debería considerarse.
Un convertido de una iglesia nueva hizo una segunda pregunta
157
EL PODER DE LA AMISTAD
cuando le pregunté: «¿Qué lo atrajo a la iglesia?» Este amigo nuevo
respondió: «También debería preguntar: ¿Por qué siguió viniendo?»
Entonces llegó a la esencia el asunto: «La semejanza a Cristo respon-
de ambas preguntas. Vi a Jesús en la gente de esta iglesia. Por eso
es que vine por primera vez, y por eso es que sigo viniendo». Tiene
razón -la semejanza a Cristo atrae a la gente y la semejanza a Cristo
hace que sigan viniendo.
Cristo y su semejanza que se desarrolla en nosotros hacen que las
iglesias sean saludables y las ayuda a crecer. La semejanza a Cristo
atrae a la gente al Salvador. Mientras tanto, la semejanza continua-
mente transforma a los cristianos a la imagen de nuestro Señor -ese
es crecimiento de calidad.
Tratemos de llegar a la superficie de cómo se desarrolla la seme-
janza a Cristo y cómo fortalece a las iglesias.
La semejanza a Cristo da significado.
La gente que está buscando descubre significado cuando ve las
características de la semejanza a Cristo como amor, perdón, gracia,
compasión y cuidado que se practican en la iglesia. Muy en el inte-
rior, todos quieren y necesitan todo lo que está en esa lista, yeso es
lo que Dios quiere que su iglesia ofrezca en su nombre. La genuina
semejanza a Cristo ayuda a las personas a encontrar significado, sa-
tisfacción y propósito.
La semejanza a Cristo requiere de un estiramiento espiritual.
El estar formado a la semejanza de Cristo obliga al pueblo de Dios
a que se estire para que sea lo que el Padre quiere que sea. Así como
el ejercicio físico acondiciona el cuerpo, el estiramiento espiritual
fortalece el alma. Como resultado, el testimonio y el caminar del
pueblo de Dios llegan a ser más auténticos. Su forma de vida llega a
ser atractiva e inspiradora para otros. Y su testimonio cristiano llega
a ser más convincente.
La semejanza a Cristo renueva a una congregación.
El Cuerpo de Cristo se restaura a sí mismo a medida que se acerca
a su Señor. Así como un cuerpo humano se quita de encima las infec-
158
Atrévasea tenergrandessueños
ciones y se sana de una simple cortada, la semejanza a Cristo ayuda
a una iglesia a protegerse en contra de los gérmenes del secularismo,
de los virus de confusión doctrinal y del dolor paralizante de las re-
laciones problemáticas.
La renovación genuina restaura la salud de una iglesia para que
crezca naturalmente. Cualquier iglesia, debido a que es una célula viva
de la iglesia universal, puede experimentar renovación y restauración.
Pero para disfrutar de una salud robusta, la iglesia frecuentemente
tiene que medir su semejanza a Cristo. Usando lo que descubre de
sí misma, una iglesia tiene que hacer las correcciones necesarias para
llegar a ser la iglesia que Dios quiere que sea. Aunque la receta diga
que se necesita de una confesión radical, de generosidad extravagante
y de un alcance a fondo, los resultados bien valen cualquier precio.
La semejanza a Cristo hace que una iglesia sea atractiva.
Un entusiasmo sobrenatural, alimentado por milagros de gracia,
hace que una iglesia sea atractiva para cualquiera que busca realidad
espiritual. Este atractivo es más que una conmoción emocional, que
un ritmo musical cautivante, que un predicador ronco o un servicio
de estilo carismático.
Una iglesia en la que se tiene que ver a Cristo estará capacitada en
todo lo que hace por el Espíritu de Dios. Cada fase de la vida congre-
gacional estará tan saturada del comportamiento y actitudes seme-
jantes a Cristo, que la gente que asiste está ansiosa de ver lo que Dios
hará después. En esa iglesia, la atmósfera está tan llena de amor santo
que los miembros prefieren estar allí que en cualquier otro lugar.
En una iglesia así, estamos rodeados de los trofeos humanos de la
gracia de Dios. Los adictos se liberan. Los pecadores son perdonados.
Los creyentes están llenos de la llenura de Dios. Los matrimonios se
sanan. Los nuevos pastores y misioneros son llamados al servicio. Y
los redimidos llevan a la sociedad hacia el Redentor.
La semejanza a Cristo estimula la autocrítica.
La genuina semejanza a Cristo apremia a los que dirigen la iglesia
a escuchar una alarma interna cuando la iglesia comienza a desviarse
del camino. Esta cercanía a Cristo proporciona un llamado incorpo-
159
EL PODER DE LA AMISTAD
rada a la corrección de errores, por lo que la iglesia ve su obra y su
potencial a través de los ojos del Señor.
La semejanza a Cristo nos conecta a una causa increíble.
La semejanza a Cristo no le cuesta mucho a una persona ni a
una congregación -nada más que todo. Por consiguiente, cuando se
está dispuesto a pagar el precio, cada iglesia, sin importar el tamaño,
ambiente, oportunidad, comunidad o presupuesto puede ser como
Cristo. Cada iglesia puede tener sus cualidades de gracia, su carga por
los perdidos y su energía para el ministerio -qué combinación.
La semejanza a Cristo hace que cualquier iglesia sea un instru-
mento de una causa gloriosa -la obra de Dios en el mundo. Esa
conexión con Cristo hace que hasta la congregación más común, del
lugar más remoto del mundo, sea una parte viva de toda la iglesia.
Entretejamos una semejanza a Cristo genuina en la tela de nues-
tras iglesias, para que Su magnetismo atraiga a la gente y los haga
llegar domingo tras domingo y año tras año. Hagamos que Jesús
sea la pieza central de cada fase del ministerio de la iglesia, y él nos
cautivará continuamente y atraerá a muchos a sí mismo por nuestro
ministerio.
-N.B.W
Un Dios generoso honra la extravagancia
Mi pasión por las misiones comenzó cuando el Dr. Paul Smith
habló a nuestra congregación. Durante su visita a nuestra ciudad,
este pastor de la gran iglesia People's de Toronto, que está orientada
hacia las misiones, nos bendijo en la mañana con un mensaje que se
basó en 1 Corintios 13. Esa tarde, antes de irse, dio un discurso a la
promoción de graduados de la Escuela Secundaria SalemAcademy,
en su servicio de graduación.
Unas cuantas semanas después, el Dr. Srnith me envió una invi-
tación personal para que fuera a su iglesia a observar su conferencia
misionera anual. No me pidió que hablara sino que absorbiera la
inspiración de la conferencia. Me compró el boleto de avión, rentó
160
Atrévasea tenergrandes sueños
un automóvil para mí, me dio alojamiento en un buen hotel y no me
pidió que hiciera nada más que ver y aprender. Yqué transformación
se llevó a cabo en mi mente.
Miré a su iglesia de 3,000 personas que asignaba millones de dó-
lares para las misiones locales y del extranjero. Daban con tanta exu-
berancia que era contagioso. Esa experiencia cambió mis ideas del
potencial de mi iglesia, para alcanzar con su dinero y fuerza humana
y tocar a todo el mundo para Cristo.
Regreséa mi congregación y dije a todos los que me rodeaban que te-
níamos que hacer algo más allá de lo que normalmente hacíamos. Com-
partí mi sueño emergente: Construyamos una iglesia en algún lugar
del extranjero. Recaudemos fondos y enviemos a un equipo de nuestra
congregación a ayudar con la construcción. Los miembros y amigos de
nuestra iglesiarespondieron con una generosidad sacrificial.
Al aceptar este desafío, recaudaron $25,000 más de lo que re-
cibíamos normalmente para misiones. Ese fue un paso enorme en
aquellos días, porque ya estábamos dando generosamente para las
misiones mundiales. Nuestro plan era apartar $25,000 para cons-
truir una iglesia en el extranjero.
Eso fue en 1975. Hasta entonces, mi denominación había tenido
poca experiencia con el dar para misiones considerablemente más.
Así que cuando llamé a la oficina central de misiones de nuestra
iglesia, para decir que el dinero estaba disponible, pregunté: «¿Dónde
les gustaría que construyéramos una iglesia?» Nadie parecía saber qué
hacer con nosotros. El proceso de permiso llegó a ser complicado y
confuso. Finalmente, volví a llamar y dije: «Tenemos el dinero dis-
ponible, y vamos a construir una iglesia en algún lugar del mundo.
No tiene que ser con nuestra denominación. Si no tienen un lugar
para que construyamos una iglesia, trabajaremos con otra organiza-
ción misionera». Eso pareció hacer el truco; tuve la opción de cinco
lugares distintos en un corto período de tiempo.
Elegimos La Tinta, en Guatemala, un lugar remoto en el interior,
cerca de la Península de Yucatán. La iglesia tenía que construirse con
el propósito de ministrar a los indígenas kekchíes, una tribu poco
conocida que trabajaba en plantaciones de café y vivía en pobreza. La
iglesia iba a construirse en honor a los misioneros de toda la vida, Dr.
161
EL PODER DE LA AMISTAD
y Sra. William Sedat, que dieron años de sus vidas para traducir la
Biblia al idioma kekchí. Tardamos dos años para construir la iglesia.
Cuando se me pidió que volviera para dedicar las instalaciones, esta-
ba llena de cientos de personas, y yo me alegré muchísimo. Debido
a la barrera del idioma, no entendí mucho de aquel servicio; pero
pude alegrarme por lo que nuestra iglesia había hecho. Celebré los
años de servicio que dieron los Sedat. Traté de imaginar cuántas de
estas personas maravillosas de La Tinta encontrarían a Cristo, como
resultado de estas nuevas instalaciones. Entonces, agradecí a Dios
especialmente por lo que este nuevo impulso misionero estaba ha-
ciendo para la vitalidad espiritual de nuestra congregación. Posterior-
mente, agradecí al Padre por lo que él había permitido que nuestra
iglesia hiciera en este proyecto de construcción que, a cambio, ayudó
a inspirar los viajes de Wórk and Witness de cientos de iglesias de los
Estados Unidos.
Años más tarde, después de la muerte de su esposo y de su ju-
bilación, tuve el privilegio de ser el pastor de la Sra. Sedat. Fue una
alegría escucharla contar historia tras historia de cómo Dios usó ese
edificio que construimos, en un área remota de Guatemala, para ga-
nar cientos de indígenas kekchíes. Nadie puede imaginar el resultado
de nuestra generosidad cuando Dios lo bendice.
Piense en los pequeños comienzos, pero poderosos. Todo comen-
zó con un mensaje y un gesto amistoso del Dr. Paul Smith. Aunque
el Dr. Smith desde entonces se trasladó de Toronto al cielo, me en-
señó, y a mi congregación, que no es posible dar de más a Dios. Lo
demostró con su vida y con su gran iglesia. El Dr. Smith entendía
que la generosidad cristiana es motivada por el Dios ilimitado que
dio a Su Hijo, Jesucristo, por nosotros. Los cristianos responden al
reto de dar por lo que Jesús dio por ellos.
La historia continúa y se multiplica más allá de lo que yo pude
imaginar. En la década de los años ochenta construimos una iglesia
en Corea. Esa congregación de Seúl captó nuestra visión de construir
iglesias misioneras, por lo que ahora ellos han construido 15 iglesias
en otras partes del mundo. Y construirán más.
Las lecciones y beneficios de generosidad para Dios y los demás
son difíciles de comprender. Yo todavía estoy aprendiendo las lec-
162
Atrévasea tenergrandessueños
ciones, y lo que aprendo sigue sorprendiéndome. El Pastor Eugene
Peterson me empuja y me jala hacia delante con la generosidad para
Dios cuando dice:
Algunos de nosotros tratamos desesperadamente de
aferrarnos a nosotros mismos, de vivir para nosotros.
Nos vemos tan desaliñados y patéticos haciéndolo,
colgando de la rama muerta de una cuenta bancaria
para una buena vida, con miedo de arriesgarnos en las
inexpertas alas del dar. No creemos que podamos vivir
generosamente porque nunca lo hemos intentado. Pero
mientras más pronto comencemos serámejor, porquefi-
nalmente vamos a tener que renunciar a nuestras vidas
y mientras más esperemos, menos tiempo tenemos para
la vida de gracia que se remonta y se abalanza»'.
Pero ¿cómo puede ponerse en práctica ese desafío en su iglesia?
Valore su influencia.
El Dr. Paul Smith nunca supo de la influencia que tuvo en mi mi-
nisterio ni conocía el alcance de la iglesiaen que yo trabajaba. Su fin de
semana probablemente le pareció rutinario. Viajó, como lo había hecho
muchas veces, lejos de casapara hablar a una escuelasecundaria. Predicó
el domingo en la mañana en mi púlpito, de un pasaje que posiblemente
había usado muchas vecesanteriormente. Me conoció e inició una nueva
amistad conmigo. Yo, a cambio, compartí lavisión con la congregación a
la que servía. Ellos aceptaron el desafíoy dieron mucho dinero. Se cons-
truyó una iglesiaa miles de kilómetros de nuestro hogar. Otras iglesias se
construyeron después. Cada iglesiaque construimos ahora comparte el
evangeliocon vecinos y amigos. Los que se fueron al extranjero en viajes
de misiones para construir iglesias aumentaron su propia generosidad.
La influencia que dio como resultado continúa y crecerápara siempre.
Ponga a prueba sus suposiciones.
Bajo una fuerte presión financiera, un pastor puede creer que cada
dólar se necesita en la iglesia local. Cuando usted ve el presupuesto
163
EL PODER DE LA AMISTAD
en papel y reflexiona el potencial de dar de su congregación, es fácil
llegar a ser superconservador en cuanto a la mayordomía global y a
dar para causas fuera de la congregación local. Pero esas conclusiones
que se razonan matemáticamente son suposiciones humanas, que ig-
noran las matemáticas misteriosas y milagrosas de Dios. Los princi-
pios matemáticos de Dios son estos: Si usted se aferra a lo que tiene,
tendrá cero. Si da lo que tiene, en nombre de Cristo, termina con un
tesoro infinito. Pruebe las matemáticas de Dios en su iglesia.
Predique la generosidad santa.
La idea es demasiado extraña para que cualquier otra persona de
la congregación la promueva, hasta que la vean en acción. Si quiere
dirigir a una congregación generosa, tendrá que predicarlo, demos-
trarlo, hablar de eso en todas partes y llegar a estar parcialmente
ocupados con las posibilidades. La congregación generosa y el pastor
generoso disfrutan los beneficios de esta generosidad. Observe que
no sugerí un acercamiento de dígalo y reclámelo. Simplemente creo
que Dios siempre nos da de más y que no podemos ser bendecidos
con los resultados de la generosidad, si no damos un paso de fe y
hacemos algo significativo para Dios.
Sea un misionero.
Permita que las necesidades del mundo quebranten su corazón.
Acérquese a los que dan sus vidas a las misiones. Conviértanse en com-
pañeros de oración. Mantenga presente la información misionera con
su congregación. Véase como un misionero a nuestra cultura pagana.
Siga hablando con su iglesia acerca del alcance, de ganar almas y del
testimonio en casa y en el extranjero. Visite los campos misioneros y
comparta con su congregación lo que quebranta su corazón.
Honre al Dios ilimitado.
Por años he escuchado a predicadores decir que no pueden darle
de más a Dios. Quizás podamos reenfocar la idea al medir lo que
damos con la manera extravagante que Dios nos da. Claro, no po-
demos en ningún sentido extremo dar como él nos ha dado. Pero
podemos desafiar nuestras perspectivas conservadoras acerca de dar,
164
Atrévasea tenergrandessueños
nuestro miedo de pedir dinero y nuestras falsas conclusiones de que
la mayoría de la gente ha dado todo lo que puede dar.
Hágale un llamado a su gente a una generosidad alegre.
-H. B. L.
Cómo mantener su día de reposo santo
Me gusta visitar Israel por muchas razones, pero especialmente
me gusta estar allí en su día de reposo. El bullicio de la vida dismi-
nuye y, por 24 horas, el fiel no va a ninguna parte, excepto a adorar.
Pasan el sábado adorando, hablando, comiendo y disfrutando a sus
familias. Aunque caminan al templo el sábado en la mañana, casi
todo lo demás que hacen el sábado ocurre en casa.
Solo pensar en el concepto bíblico del sábado hace que muchos
ministros se sientan culpables, porque es un día tan ocupado para
nosotros. Parece una idea antigua para muchos, pero para los que
crecieron en hogares cristianos, el domingo era un día de descanso,
y muchos principios del sábado del Antiguo Testamento se aplicaron
a la idea del Nuevo Testamento de respetar el día del Señor. En mu-
chos hogares, una comida especial el domingo embellecía la mesa del
comedor. Los niños no tenían que jugar afuera, ver televisión ni ha-
cer tareas. Algunas familias pasaban tiempo leyendo la Biblia juntos
o participaban en los servicios de sanatorios u hospitales. Para otros,
el día era para descansar y pasar tiempo con los niños. Sé que hay
muchas perspectivas cristianas en cuanto al cumplimiento del sába-
do, y este libro no es el lugar para. presentarlas todas para discusión.
Sin embargo, la mayoría de cristianos estará de acuerdo en que
Dios instituyó un día de descanso, para nuestro bien y para su glo-
ria. Algunos sostendrán que en la. presencia maravillosa del Espíritu
Santo, en realidad le damos los siete días de servicio a nuestro Rey
Jesús. El apóstol Pablo nos recuerda que no debemos juzgarnos
unos a otros en cuanto a los días santos y días de reposo. Sin em-
bargo, podemos admitir que necesitamos recordatorios físicos de
las grandes verdades de Dios. Desde la Resurrección, la iglesia cris-
165
EL PODER DE LA AMISTAD
tiana no se ha reunido en el séptimo día de cada semana sino en
el primero, para celebrar nuestra vida nueva en Cristo, para adorar
a Dios, para refrescar nuestras almas al escuchar su Palabra y para
darle nuestras ofrendas.
Sin embargo, para los pastores es difícil el domingo. Aunque es
cierto que nos renovamos al servir a nuestro Señor, también esta-
mos exhaustos. La mayoría del trabajo de nuestra semana alcanza el
punto crítico el fin de semana, y podemos encontrarnos corriendo
frenéticamente por todos lados, sin recordar que Dios nos ha pedido
que pasemos un día descansando. Nos excusamos racionalizando que
ponemos al Reino en primer lugar. Sin embargo, cuando rechazamos
la provisión que Dios nos ha dado, cosechamos los efectos con nues-
tra familia, con la iglesia, con nuestra estabilidad personal y anhelo
interno de una semejanza a Cristo.
En mis primeros años como pastor, no le puse atención al di-
seño de Dios en esta área. Cuando llegué a Oregon, la iglesia se
acababa de trasladar a un edificio nuevo, del que no habían he-
cho su primer pago hipotecario. Había espacio para que la iglesia
creciera, yo estaba lleno de sueños y mucha energía, y los líderes
aceptaban mis ideas. Me lancé al ministerio, tal vez tratando de
demostrar mis méritos a Dios -estoy seguro de que no entiendo
todas las razones.
Ahora sé lo tonto que fui. Trabajé siete días a la semana, todas las
horas que hiciera falta cada día. Rara vez tomaba un día libre y estaba
orgulloso de mi obsesión por estar ocupado. Enviaba a mi familia de
vacaciones, me reunía con ellos por dos o tres días durante la semana
y luego volvía a casa para el fin de semana. Le puse mucha atención
a ganar hombres; hasta usaba el atletismo como una manera de estar
con hombres, a quienes trataba de ganar para Cristo. Dios bendijo la
iglesia y yo pensaba que todo estaba progresando maravillosamente
bien. La iglesia estaba bien, pero yo no.
Todo se derrumbó un domingo en la noche, cuando estaba pre-
sentando a un predicador invitado. De repente, no tenía idea de
dónde estaba. Me ayudaron a sentarme. En poco tiempo, alguien
llegó a la plataforma, me sacó del santuario y me llevó a casa. Por cin-
co semanas no me levanté de la cama. Tenía un virus y una reacción
166
Atrévasea tenergrandessueños
nerviosa ocasionada por el cansancio. Ahora, a mi condición podría
llamársele desgaste incapacitante.
Mi problema comenzó donde el desgaste siempre comienza. Tra-
bajé con la errónea noción de que yo solo tenía que cambiar el mun-
do, y rápidamente. Pensé que si no cambiaba mi mundo, nadie lo
haría. De esta manera, nunca habría suficientes horas en el día o días
en la semana para hacer el ministerio. Por lo que seguí quemando la
vela por ambos extremos.
Perdí casi 30 libras durante mi enfermedad. Mis piernas se acalam-
braban por lo que me era difícil caminar. Experimentaba una náusea
mortal todas las mañanas. Los doctores llegaban todos los días, me
daban medicinas y me cuidaban. Fueron cinco semanas infernales,
durante las cuales me preguntaba si alguna vez volvería a predicar.
Pero esa experiencia dolorosa se convirtió en un punto fundamental
para mí cuando comencé a ver el ministerio, las prioridades y la las
relaciones de la familia de manera distinta.
Claro que mis sentimientos equivocados parecían nobles, pero
fueron irresponsables y tontos. Recuerdo lo que Beverley decía a ve-
ces, después de que yo decía desde el púlpito: «En cuatro semanas no
he tenido un día libre». O a veces decía el domingo en la mañana:
«He estado afuera la mayor parte de la noche, ministrando a alguien
con una gran necesidad». Entonces ella decía: «H. B., no estás impre-
sionando a la congregación. Probablemente piensan que estás loco.
Ellos preferirían tener un pastor equilibrado, no alguien obsesiona-
do. Por favor ya no vuelvas a decir esas cosas tontas».
Cuando mi crisis de salud comenzó a mejorar, Bev y yo tuvimos
algunas serias conversaciones. «Esto no puede volver a ocurrir», diji-
mos los dos en nuestra propia manera. Sabíamos que nuestra familia
no podría volver a soportarlo, yo no podría soportarlo y no debería
esperarse que la iglesia lo soportara otra vez.
Como un tipo de personalidad A, tuve un tiempo horrible al
cambiar mi acercamiento al ministerio. Me gusta trabajar, me encan-
ta lo que hago. Sin embargo, la crisis me enseñó que nunca más debo
llegar a estar tan perdido en el ministerio que pierda el equilibrio. Us-
ted puede entender que le suplique que busque equilibrio, no estoy
hablando de una teoría vacía y estrictamente teórica. Le ruego que
161
EL PODER DE LA AMISTAD
desacelere para que usted, su familia y su congregación no tengan
que pasar por mi experiencia, o quizás por una peor.
No importa cómo entienda usted el principio del día de reposo
de las Escrituras, asegúrese de introducir su significado en su vida.
Tome un tiempo libre a la semana. Tómese su tiempo para estar solo.
Tome tiempo para Dios. Tome tiempo para conocerse. Tome tiem-
po para estar con su cónyuge y su familia. Tome tiempo para cerrar
las puertas del mundo por un momento para ponerle atención a su
salud y bienestar. La soledad y el servicio deben ser equilibrados en
el ministerio -uno sin el otro lleva a una bancarrota emocional y
espiritual.
Le suplico que escuche mi mensaje. Si no se está cuidando, por
favor comience ahora. Haga un plan y cúmplalo. Si no está tomando
tiempo para estar a solas con Dios, hágalo como si estuviera con su
mejor amigo. Él es su mentor más fiel y su amado Jefe. A propósito,
¿cuándo fue la última vez que se hizo un examen físico?
Claro, guardar el día de reposo para usted será distinto de lo que
es para sus feligreses, por sus fuertes responsabilidades del domingo.
Pero tiene que buscar la manera de hacer que los beneficios del día de
reposo sean una realidad para usted otro día. Busque en las Escrituras
el significado y propósito del día de reposo. En la Biblia, el día de
reposo era un tiempo para renovación, un tiempo para practicar la
religión familiar, un tiempo de reflexión, un tiempo para reevaluar
las prioridades y un tiempo tranquilo, a solas con Dios. Todos tene-
mos indicadores adentro, como los instrumentos de los tableros de
nuestros automóviles. Cuando su indicador que marca su nivel «espi-
ritual», «emocional», «físico» o «familiar» se pose en vacio, o incluso
en la marca de medio vacío, tiene que actuar, y hacerlo rápidamente.
Puede mejorar los beneficios de su día de reposo personal al conside-
rar estas posibilidades:
Practique el contentamiento.
Demasiados ministros están en un frenesí continuo por lo que
viene después. Trabaje con todas sus fuerzas donde está. Haga su
trabajo tan bien que estará satisfecho con los resultados si se queda
en su presente trabajo el resto de su vida. Piense en la declaración
168
Atrévasea tenergrandessueños
de Pablo y sus implicaciones para su vida: «Pero gran ganancia es la
piedad acompañada de contentamiento» (1 Tim, 6:6)
Asóciese con gente equilibrada.
Los amigos pueden alimentarse con las perspectivas de la vida de
cada uno. Si pasa tiempo con gente que está fuera de equilibrio, us-
ted podría comenzar a ladearse un poco. Al contrario, si se asocia con
creyentes que hacen espacio para lo que importa sin volverse locos, se
encontrará caminando en la viga de equilibrio de la vida con un poco
de más confianza. Aunque no puedo explicarlo totalmente, creo que
un compromiso de equilibrarse es contagioso.
Recuerde que la energía no se puede acumular. .
La energía no se puede ahorrar como el dinero en el banco. Tiene
que usar su energía para lo que realmente en lugar de desper-
diciarla en cosas no esenciales. Aunque la energia no puede acumular-
se, puede invertirse en ministerios que duran para toda la vida. .
Busque un nivel de ministerio en alguna parte entre el aburn-
miento y el frenesí.
Algunas tareas del ministerio son tan rutinarias que hacer-
las sin mucho pensar ni planificar. Aprenda a hacerlas bren y luego
siga con algo más desafiante. Déle su pasión a las cosas grandes y
aprenda a hacer las cosas rutinarias sin pánico.
Trate de pedirle a Dios que apruebe su calendario.
Al inicio de su día, discuta las exigencias de tiempo de ese día con
el Padre. Pídale que lo dirija, que lo capacite y lo use. A veces, des-
pués de consultar al Padre, lo que consideramos esencial desciende
en la escala de importancia.
Continuamente mejore su manera de hacer las cosas.
La preparación del sermón debería tomar dis,tintas   de
tiempo en la primera década que en la cuarta decada de su mimste-
do. Siga preguntándose cómo la tecnología puede
tar su efectividad. Al mismo tiempo, rechace cualquier tendencra de
convertirse en un sabelotodo de la tecnología.
169
EL PODER DE LA AMISTAD
Haga las Cosas bien desde la primera vez.
La idea vino de un programa de calidad instituido por Johnso
n
y]ohnson durante la década de los ochenta. El secreto es buscar
pequeñas y mejorar de alguna manera todo lo que haga.
Una acumulaclOn constante de mejoras pronto se convierte en un
ministerio de excelencia.
Trate as los miembros de la iglesia como socios.
Los socios participan en los esfuerzos de su firma. No se les tiene
que servir, sino que tienen que servir a los demás. Demasiados miem-
bros de iglesias sufren porque el ministro no espera demasiado ni lo
suficiente. Si invierte energía para entrenar a sus socios y a sus miem-
bros, se ahorrará suficiente tiempo para disfrutar el día libre de cada
semana. Alguien más podría necesitar servir a Cristo haciendo lo que
usted. se ha para sí mismo. Así que entregue el
y deje que Cristo lo haga con los brazos y piernas de alguien
mas. La manera en que usted decida tratar con estos asuntos tendrá
gran relación con la manera en que usa su tiempo, y si se toma el
tlempo para disfrutar el día de Dios para descansar.
-H. B. L.
¿Está seguro de que quiere
lo que cree que quiere?
Es fácil pasar por alto la soberanía de Dios en los detalles de la
de la iglesia. Yola olvidé una vez en una época de gran prospe-
ndad y logro pastoral.
La congregación estaba creciendo a pasos agigantados. Parecía que
el Señor estaba bendiciendo nuestro progreso. Agregamos instalaciones
de escuela dominical, extendimos el santuario y los estacio-
namientos. Pronto decidimos que deberíamos comprar una propiedad
adyacente donde pudiéramos construir nuevas instalaciones.
Nadie había anticipado cuán ferozmente nuestros vecinos se opon-
drían a ese proyecto. Lucharon en contra de nosotros todo el proceso
hasta laCorte Suprema del Estado de Oregon. Estuvimos en un ir y
venir para salirnos con la nuestra -desde la comisión de planifica-
170
Atrévasea tenergrandessueños
ción hasta el concejo municipal- hasta que finalmente nuestro caso
fue oído por la corte estatal más alta. Trabajamos duro para entender
nuestros derechos, y los ejercimos con gusto. Cuando nuestro caso
surgió, habíamos gastado miles y miles de dólares para asegurar los
servicios de los mejores abogados de nuestra comunidad.
Al mismo tiempo, seguimos trabajando para nuestro edificio
nuevo. Planificamos, hablamos y hasta oramos. Todo esto se esta-
ba llevando a cabo a principios de la década de los ochenta, cuan-
do las tasas de interés comenzaron a escalar. Mientras nuestro
caso avanzaba lentamente por la escalera judicial, las tasas aumen-
taron rápidamente a un nivel asombroso. Pronto nuestros pagos
mensuales proyectados comenzaron a darnos noches sin dormir.
La larga marcha, a lo largo del laberinto sin fin de burocracia
gubernamental, fue un proceso tedioso que a mi personalidad
energética le costaba aceptar. Parecía que regresábamos dos pasos
por cada tres pasos que avanzábamos. . ,
Finalmente, la Corte Suprema del Estado de Oregon predommo so-
bre los juicios anteriores y se nos concedió la aprobación para que nuestra
área fuera dividida en zonas, para un nuevo edificio de laiglesia. Superfi-
cialmente, habíamos ganado. Pero las tasasde interés habían aumentado
tanto para entonces que si hubiéramos prestado el dinero para  
truir, habríamos comprometido la misma existencia de la congregaclOn.
Nuestra deuda habría sido tan enorme que nos habríamos desplomado
hacia una ruina financiera. Cuando recuerdo aquellos días difíciles, me
doy cuenta de que Dios nos concedió nuestro deseo, en tanto que sabía
desde el principio que no podríamos construir ese edificio. .
Hay un apéndice interesante en esta historia. Cuando me fuí de
la iglesia, la congregación tenía miedo de no poder construir donde
estaban y compraron una propiedad para una posible reubicación.
gunos pensaron, incluso entonces, que la propiedad nueva nunca sena
el lugar apropiado para una iglesia. Hace poco tiempo, esa propiedad
se vendió con una ganancia de casi un millón de dólares. En lugar de
gastar todo ese dinero en sí mismos, dieron. el por ciento a.
misioneros, universidades cristianas y orgalllzaclOnes paraeclesiásticas,
La última decisión fue de quedarse en el lugar. Quieren restaurar
y utilizar al máximo las instalaciones y mantener todos los rninis-
171
EL PODER DE LA AMISTAD
terios tan atractivos que los demás querrán asistir a pesar de que se
llena de gente. Pueden hacerlo y hacerlo bien.
lección para los pastores viene de nuestras experiencias: Dios
domina ypredomina en su iglesia. Todo lo que pensamos que necesita-
mos podna no ser su voluntad. Dios sigue siendo paciente con nosotros,
porque ve el final desde el principio. Estoy seguro de que usted sabe a
que me Probablemente hay muchas situaciones en su propia
vida que la sabiduría de Dios y de su mala interpretación de
su El cuida de nosotros y sus soluciones llegan a tiempo. He
de la manera difícil, que Dios a veces nos da lo que queremos
pero impide que obtengamos lo que anticipamos. Pensemos en maneras
de estar seguros de que estamos en sincronía con el Líder Experto:
Incluya a Dios en los detalles.
Nos es más fácil confiar en Dios para las cosas grandes, que no-
sotros "" podemos controlar de ninguna manera, que para las cosas
pequenas que parecen estar a nuestro alcance. Ordene su ministerio
con el principio de que usted siempre buscará la voluntad divina en
todo lo que haga. Cuando nuestros deseos están motivados por nues-
tro amor por Cristo, y por nuestros hermanos y hermanas de la con-
gregación, él nos dirigirá a lo largo de las decisiones razonables que
tan somos llamados a tomar. No se engañe pensando
que SI no SIente algo está zumbando en su corazón, no puede ser
voluntad de DIOS. Cuando no esté seguro de qué camino tomar,
puede,. como 10 dijo Elizabeth Elliot: «hacer 10 que sigue».
PIense la mejor manera posible y comprométase, de la mejor ma-
nera posible, a encontrar la estrategia de Dios.
Claro que a veces el mejor camino es quedarse quieto hasta que esté
seguro. Cuando todo parezca tenso y parezca que nada se mueve es
un buen tiempo para esperar, hasta que el plan del Padre quede claro
como el agua. La de Dios puede llegar a ser un lugar para
aprender la expenencIa satisfactoria de absoluta dependencia en él.
Su tiempo no siempre es fácil de entender.
La retrospectiva nos ayuda a ver que Dios está obrando incluso
cuando está callado o está tardando, según nuestro criterio. Así como
172
Atrévasea tenergrandes sueños
al amigo Reuben Welch le gusta decir: «Aun cuando no pasa
algo está pasando». Uno de los aspectos más estimulantes del mirus-
terio es saber con seguridad que Dios es confiable. Las promesas del
Dios cercano son verdaderas y dignas de confianza.
No presione para salirse con la suya.
Siempre me asusta un poco lo que las Escrituras dicen acerca de
los hijos de Israel: «y él les dio lo que pidieron; mas envió mortandad
sobre ellos» (Salmo 106: 15). Al contrario, encuentro un estímulo
alegre con Oswald Chambers: «La fe nunca sabe hacia dónde se le
lleva, pero conoce y ama al que está dirigiendo»l.
Vea la administración como parte del gran esquema de Dios.
Por tres décadas o más, los líderes de la iglesia han trabajado
mucho para aprender habilidades de líderes de y cientí-
ficos sociales, para hacer que la iglesia progrese. La lrteratura
liderazgo secular tiene mucho que enseñarnos   no todo: SI
el liderazgo pastoral realmente significa colaboracIOn con DIOS,
entonces él es el mejor consultor del pastor, y su voluntad es el
mejor plan para su iglesia. Aunque eso puede hacer yo suene
como un viejo anticuado, creo que los grupos de decIslOn, a todo
nivel de la iglesia, necesitan más reuniones de oración y menos
seminarios de negocios.
Pídale a Dios que le dé su perspectiva.
La iglesia en la que trabajé en Salem. hace tan:os todavía
está usando las mismas instalaciones Yplanifica segUirlo haClendo por
muchos años. La sabiduría del mundo dijo que construyeran. Pero
Dios tenía otros planes. No estoy sugiriendo que todos los programas
de construcción deberían atrasarse o abandonarse. Estoy sugiriendo
que nos abramos a la dirección nueva de nuestro Padre amoroso,
quien conoce el pasado, el presente y el futuro como si fueran uno.
Él escribirá el capítulo final para todos nosotros y para cada iglesia.
y cuando esté escrito, sus premios irán para los que lo han amado y
han confiado en él todo el tiempo.
-H.B.L.
173
EL PODER DE LA AMISTAD
Dos legados adicionales de peso
Mi viejo amigo predicador estaba muy atribulado en su lecho de
muerte. Quería asegurarse de que su vida en realidad había sido im-
portante para Dios. Había servido en iglesias pequeñas toda su vida.
No podía pensar en muchas experiencias milagrosas en su ministerio.
Pero 40 años de predicar, cuidar y servir formaban una acumulación
impresionante. Hacía poco que había entrado a su habitación de
enfermo cuando compartió un pasaje bíblico que lo había anima-
do muchas veces; «Acordándonos sin cesar delante de Dios y Padre
nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de
vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo» (l
Ts. 1:3). Cuánto nos alegramos al asegurarle que su ministerio fue
sumamente efectivo si se mide con ese pasaje.
Mientras cantamos, oramos y nos alegramos alrededor de su cama
en el hospital, le recordamos los múltiples legados que los pastores
fieles como él dejan para el resto de nosotros.
Claro, el amor está al principio de la lista --es fascinante y grandioso
e influencia a todos, incluso a las generaciones que todavía no han na-
cido. Un acto de amor frecuentemente tiene vida propia, que continúa
más allá de nuestra capacidad de imaginarlo. Actualmente recuerdo ges-
tos de amor y amabilidad hacia mí desde hace más de 40 años.
Más allá del amor, o quizás debido a él, dos legados más perma-
El primero es el impacto espiritual que usted, como pastor,
tiene en los que dirige. Yel segundo es los que han sido llamados al
servicio de Dios bajo su ministerio.
Piense en su influencia espiritual. La aventura más grande del pastor
es ganar gente para Cristo y ayudarlos a desarrollarse en la fe. Los pas-
tores, a veces, dedican energía e imaginación a construir grandes insti-
tuciones o edificios impresionantes, pero la contribución más esencial
de una vida de ministerio es la gente maravillosa de fe y devoción que
emerge. Cada vez más, la literatura más reciente para pastores se enfoca
en desarrollar iglesiassaludables, en lugar de desarrollar grandes multi-
tudes. Me encanta el énfasis que parece tan nuevo, aunque es tan viejo
como el Nuevo Testamento. Al fin de cuentas -las iglesias saludables
producen creyentes espiritualmente saludables.
174
Atrévasea tenergrandes sueños
Trate de hacer una investigación de la influencia espiritual que
su vida irradia. 'Qué recordará la gente cuando usted se haya ido?
En la pequeña de mi niñez, cada pastor nos dejó un legado
especial. d '
Patience Hale, una pastora que tenía una gran fe, nos ayu o,a
creer que Dios podía hacer cualquier cosa, incluso en el grupo mas
pequeño, y lo hizo. '" .
Robert North, un ministro autodidacta, ejemplificaba el trabajo
con empeño, la perseverancia y devoción a la nues:ra
gación observó ricas dimensiones de fe en la de el y en el.
Charles Haos, uno de los activistas de DiOS mas ocupados, de-
mostró cómo la fe sin obras está muerta al remodelar la iglesia con
sus propias manos, al cuidar de sus cuatro hijos como soltero:
al recaudar comida y ropa para los necesitados y al predicar como Si
fuéramos la congregación más importante que Dios le hubiera dado
a un predicador. Nos reíamos en amor cuando trabajaba con un mar-
tillo en una mano y la Biblia en la otra, y llevaba un pastel hecho en
casa para el cumpleaños de algún miembro de la iglesia, en el asiento
trasero de su automóvil.
Observe que estos pastores no son recordad?s por su b:illantez
ni habilidades administrativas muy acertadas, sino por su impacto
transformador en los demás.
Los que se van al servicio cristiano llegan a ser otro que
los líderes dejan. La guía pastoral que el pastor da a la Juventud
puede explicar por qué los obreros cristianos muy frecuentemente
son de iglesias pequeñas, remotas. El cuidado personal que se da
en el ministerio personalizado de una iglesia pequeña entrena a los
jóvenes mejor que cualquier programa más  
jubilado de 68 años se dio cuenta, su m_lllisteno,
ue había dirigido a 20 pastores al rrumsteno en sus anos de serví-
q. 'Quién puede contar las consecuencias eternas de ese excelente
Cia. , " . d '
registro? Solamente en el cielo ese querido hijo de Di?s po
los resultados fructíferos y gozosos de su fiel amor hacia 20
nos jóvenes. Los pastores tienen el gran de poder
a estos líderes jóvenes. Por favor, pastores, Si tienen la OPOrtUlll-
dad de trabajar con aprendices o aspirantes, no sea indiferente con
175
EL PODER DE LA AMISTAD
ellos. Claro que no saben cómo predicar bien. Piense en su primer
sermón y tenga misericordia de ellos. Claro que cometerán errores
con el fanático de la nitidez, hasta que sepan cómo tratar con él.
Pero sea paciente. Estos siervos jóvenes de Cristo son unas de las
posesiones más valiosas del futuro. Los que han sido llamados bajo
su ministerio es posible que prediquen, enseñen e influencien vidas
muchos años después de que usted se haya ido, y en lugares que
usted nunca podría ir.
Si ha pasado algo de tiempo en el ministerio activo, probable-
mente alguien lo ha animado a escuchar la dirección de Dios para
su vida. Ahora es tiempo de que usted pase el mismo estímulo al
siguiente, y de esta manera a las generaciones futuras. Cuando los
ministros llegan al ocaso de su servicio, se regocijan al ver que Dios
ha multiplicado su ministerio una y otra vez. Qué legado llega a ser
esto, y qué seguridad le da al pastor.
Los logros a menudo tienen que ver con ladrillos y edificios. O
con la misión y el mensaje. O con el propósito y la gente. Sé cuál
de los seis logros prefiero. Aunque la variedad de logros es infinita,
siempre tiene que hacerse una pregunta, en el lugar secreto donde
nuestra alma se encuentra con Dios: «¿He logrado lo que Dios quiere
que se haga aquí?»
Este legado de logro es importante para el pastor y de suprema
importancia para el Reino. Sin convertidos nuevos, creyentes que
maduran y un liderazgo rejuvenecido, la iglesia tiene un futuro li-
mitado. Una placa que estaba en la pared en el hogar de mi niñez
claramente explica el tema principal del legado: «Esta vida pronto
pasará; solo lo que se hace para Cristo durará». Y nuestro Señor nos
llama a producir fruto que permanezca.
Legado -qué reto más moderado y qué oportunidad más increí-
ble. ¿Cómo podemos fortalecer la posibilidad de que nuestro legado
sea agradable al Salvador?
Analice su situación.
Determine lo que es importante que usted logre en su presente
trabajo y hágalo. La tarea, personas y logros serán distintos de lo que
habrían sido en otra situación.
176
Atrévasea tenergrandes sueños
Cree un clima de obediencia.
Estos días, personas de todas las edades están recibiendo el lla-
mado a diversas fases del ministerio cristiano. Predique acerca de lo
satisfactorio que es seguir la voluntad de Dios. Alégrese en público
por que Dios lo eligió para ser un ministro. Pregúntele a su gente si
tienen los oídos abiertos para escuchar un llamado.
Mantenga su perspectiva.
Pídale a Dios que le muestre la diferencia entre lo temporal y lo
duradero. Es tan fácil confundir lo urgente con lo importante.
Discuta el legado con los creyentes maduros.
Aunque pocos podrían saber cómo describir el impacto duradero
en ellos, en términos de legado, puede preguntarles qué es lo que
recuerdan más de pastores anteriores. Pregúnteles qué era lo impor-
tante y por qué. Su respuesta lo ayudará a delinear su ministerio y a
evaluar su legado.
Manténgase dispuesto a rendir cuentas.
Pídale a Dios que lo examine. Revise sus motivos. Continúe pensan-
do en la necesidad de terminar bien su carrera terrenal en el ministerio.
-N.B.W
Cómo aprovechar al máximo
el potencial espiritual de su iglesia
Construir y fundar el nuevo Aeropuerto Internacional de Denver
ocasionó años de controversia en los medios de comunicación y en
las municipalidades del gobierno. Los debates continúan, aunque el
aeropuerto nuevo ha estado abierto por años. Sin embargo, hasta en
los debates más acalorados, nadie sugirió alterar el propósito del pro-
yecto. Todos acordaron que estaban decididos a mejorar la eficiencia
de la conexión entre el Oeste de las Montañas Rocosas y el resto del
mundo. Los viajes aéreos son el principal negocio del Aeropuerto
Internacional de Denver.
La saga del aeropuerto ofrece paralelos útiles para el ministerio
177
EL PODER DE LA AMISTAD
contemporáneo. Nuestra esencia -nuestra razón de ser- es conec-
tar a la gente con el Cristo vivo. Tristemente, las iglesias a veces des-
cuidan su propósito principal, y se dan el lujo de llegar a ser lugares
de reunión placenteros, clubs santos o espectáculos religiosos. Tal
vez la iglesia debería reclamar su propósito principal y hacer lo que
la iglesia hace mejor. El mandato para Adán y Eva fue de cultivar la
tierra y de multiplicarse. El mandato de la iglesia es hacer lo mismo a
un nivel espiritual. Tenemos que regar y cultivar a los que están bajo
nuestro cuidado, para que nuestras iglesias florezcan generosamente
y produzcan abundante fruto. Propongo que nos demos totalmente a
la misión que Dios nos ha dado, y que la hagamos tan bien que atrai-
gamos a los no creyentes y vigoricemos el crecimiento de los santos.
¿Podemos escuchar el trueno del futuro? ¿Podemos hacer que lo más
importante sea lo más importante? ¿Podemos derramar nuestra ener-
gía, ingeniosidad y creatividad en el potencial espiritual de nuestras
iglesias? Por supuesto, nuestra respuesta sonora es sí. ¿Pero cómo?
Déle a su iglesia el regalo de los líderes llenos del Espíritu.
En los círculos evangélicos, a un pastor o líder laico rara vez se le
pregunta acerca de la condición de su alma. Todos los que predican,
enseñan y dirigen tienen que hacer que la vida santa sea algo perso-
nal. El líder debe modelar un estilo de vida satisfactorio, activado por
una cercanía santa con Dios.
Desarrolle intercesión intencional en el calendario.
Todos necesitamos que otros oren más por nosotros, y tenemos
que orar por otros. La intercesión desinteresada está dentro de las
fuerzas más poderosas de la obra del evangelio. Trate de aumentar la
intercesión planificada en su iglesia. Haga que su congregación ore y
toda la iglesia se alzará.
Programe eventos de renovación en el programa anual.
Ninguna iglesia puede mantenerse espiritualmente en forma sin las
épocas regulares de renovación estimulante. La renovación tiene que ser
deliberada. El mundo secular estrangula la energía espiritual en nuestra
gente, por lo que muchos de nuestros feligresesse sienten espirirualmen-
178
Atrévase a tener grandessueños
te gastados y emocionalmente discapacitados. La renovación y el refrige-
rio hacen que el cristiano agotado esté listo para volver al mundo.
Convierta a sus grupos administrativos en un grupo de expertos
espirituales.
Comience implementando este concepto en su próxima reunión de
trabajo. Comience las reuniones de Junta de Directores con oración. Bus-
que la guía divina antes de tomar decisiones apremiantes. Use los princi-
pios bíblicos para resolver problemas entre ustedes mismos y practique el
liderazgo piadoso y humilde. ¿Qué le pasaría a sus reuniones de trabajo
si los primeros 20 minutos se usaran en regar las almas de los que se re-
unieron para ayudar a dirigir la iglesia? Un pastor de una iglesia pequeña
tiene reuniones de trabajo solamente cada tres meses. Las otras reuniones
mensuales dentro del trimestre se usan para soñar, planificar y orar.
Cree encuentros significativos con las Escrituras.
Es posible que algunos de sus miembros todavía estén pensando
en que la Biblia es un libro antiguo, lleno de reglas y misterios. Ense-
ñe al pueblo de Dios que la Biblia es una carta de amor de su Padre
celestial. Hable de las Escrituras con claridad y afecto. Se necesita de
menos defensa y más aplicación para la vida.
Reabastezca a lagente cuando predique.
Todos pierden cuando un pastor regaña, se queja y reprende. Al con-
trario, piense en cómo crecen todos cuando la predicación genera valor,
crea inspiración y reta a la gente a que triunfe. Aliméntelos con fe. Haga
énfasis en la gracia. Enséñelos a desafiar y a orar por cada obstáculo.
Celebre las victorias.
Cada iglesia tiene muchas más victorias de lo que se enteran los
feligreses. A veces nos enfocamos demasiado en los problemas. A
veces olvidamos alabar a Dios por la oración respondida. Anime a
la gente a compartir sus victorias y a alegrarse. Haga alarde de las
bendiciones de Dios. Pronto la fe se verá estimulada y los feligreses
comenzarán a experimentar y a recibir milagros. Muchas iglesias se
cansan porque hay poco lugar en la iglesia para esos testimonios del
179
EL PODER DE LA AMISTAD
triunfo y de la gracia de Dios. Tal vez podría iniciar un tiempo de tes-
timonio en un pequeño servicio de la noche o en un grupo pequeño.
Tal vez podría escoger a un miembro -en cuya vida usted sepa que
Dios ha estado obrando- para que comparta lo que Dios ha hecho.
Tal vez el boletín de su iglesia podría concentrarse un poco menos en
las horas de las reuniones y en los nombres de los comités y, en lugar
de eso, buscar las historias de la grandiosa gracia de Dios que están
ocurriendo entre la gente de su iglesia. La gente, a veces, es un poco
reacia a compartir esas cosas en público, pero cuando se acostumbra,
se da cuenta de la emoción, del entusiasmo y del consuelo que recibe
cuando escucha que Dios efectivamente está entre ellos.
Enseñe a los creyentes a vivir en la Presencia.
Hace siglos, el santo Hermano Lawrence descubrió, cuando estaba
cumpliendo su servicio en el monasterio Kl; que un creyente puede
encontrar la Presencia y disfrutarla tan fácilmente cuando se lavan las
ollas grasosas así como en la mesa de la Comunión. Piense en el poten-
cial espiritual de enseñarle a la gente a reconocer a Dios donde quiera
que vayan. Creo que eso es lo que Pablo quiso decir cuando nos instó
a que oráramos sin cesar y a que diéramos gracias por todo.
El potencial espiritual de su iglesia es un recurso dado por Dios,
que puede cultivar fácilmente. Sin el valor espiritual y los corazones
verdaderamente piadosos, el pueblo de Dios solamente edificará con
«madera y paja» como lo dice el apóstol Pablo. Pero cuando los cristia-
nos comienzan a tener los pensamientos de Dios y ven a la vida desde
una perspectiva espiritual, tienen una fortaleza y satisfacción increíbles,
porque están haciendo la obra de Dios a la manera de Dios.
-N.B.W
Cómo hacer que su iglesia
crezca como Dios quiere
A la vuelta de una curva peligrosa, en un camino rural de Kentucky,
el anuncio en frente de una iglesia dice: «Estamos Creciendo como
Dios quiere». Cuando pasé por esa iglesia y leí el anuncio, mis pensa-
mientos se quedaron con esa idea por varios kilómetros. No tengo ma-
nera de saber si esa iglesia está cumpliendo lo que promete, pero el en-
180
Atrévasea tenergrandessueños
foque es correcto -Dios quiere que Su iglesia en todo ambiente crezca
a su manera. Yya que Dios inició la iglesia, posee la iglesia y mantiene
a la iglesia, sabe cómo nutrir a la congregación a la que servimos.
Además de mi experiencia en Kentucky está una reunión de pasto-
res en Oregon, con algunos de los siervos de Cristo más desinteresados
que he conocido. Alrededor de 30 pastores llegaron a orar, a pensar, a
reanimar una visión fresca para sus iglesias que no crecen fácilmente
(ninguna tenía más de 100 asistentes). Después de discutir muchas
dificultades, un pastor que tenía el resplandor de Dios en su cara dijo:
«Recordemos, vivir en una de las.áreasmás seculares del mundo signi-
fica que tenemos los prospectos más necesitados espiritualmente que
la mayoría de lugares». Dios honrará esa perspectiva.
En algún momento del ministerio, todo pastor debe decidir si debe
buscar el crecimiento o comenzar a predicar que a Dios no le interesan
los números. Me he sentido tentado por el segundo pensamiento, pero
concuerdo con un amigo pastor que siempre le recuerda a su congrega-
ción: «Contamos a la gente porque la gente cuenta». Me gusta eso. Su
concepto es difícil de resistir a la luz de las enseñanzas bíblicas.
Más recientemente, Rick Warren, el pastor fundador de la gran
iglesia Saddleback, de Orange County en California, nos ayuda a to-
dos a entender cómo una iglesia saludable es una iglesia que crece. En
su libro épico La Iglesia con Propósito, Warren sugiere que una iglesia
saludable crece naturalmente, así como crece un niño saludable. El
apóstol Pablo, por supuesto, está de acuerdo: «de quien [Cristo] todo el
cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que
se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro,
recibe su crecimiento para ir edificándose en amor» (Ef. 4:16). Dios
quiere que su iglesia crezca y él creó la salud en su misma naturaleza.
A veces todavía pienso en aquella pequeña iglesia de Kentucky y
oro por que tenga buena salud y esté creciendo naturalmente. Oro
porque los pastores con los que me reuní en Oregon estén experimen-
tando alegremente a Dios con Su ayuda, para que sus iglesias crezcan.
Cuando el crecimiento es lento o está obstaculizado, hay que examinar
la salud de la iglesia y curar su enfermedad.
Estos pensamientos profundos me llevaron a la Biblia, donde Jesús
frecuentemente enseñaba cómo crece su reino. Me sentí inspirado una
vez más cuando volví a leer los ejemplos de la naturaleza que usó Jesús
181
EL PODER DE LA AMISTAD
y que nos muestran la clase de crecimiento que él quiere en su iglesia.
Piense en estos preceptos que él dio, para las oportunidades de avanzar
su reino que nos delega:
Todo comienza con una buena semilla.
Ni la tierra fértil, que ha sido preparada a fondo, producirá una
cosecha abundante sin una buena semilla. La parábola de nuestro
Señor de la tierra en Mateo 13 enseña que no todo el suelo es igual-
mente productivo. Muchos ministros conocen de primera mano el
terreno duro, pedregoso y espinoso. Pero a pesar de las condiciones
del suelo, nada ocurre sin una buena semilla.
El mensaje claro del Señor es seguir sembrando la buena semilla.
A veces Satanás arrebata la palabra de Dios de las personas -ese
es el terreno duro. A veces los nuevos convertidos no desarrollan
raíces- ese es el terreno rocoso. A veces la riqueza y otras priori-
dades hacen ahogar el evangelio -ese es el terreno espinoso. Pero
nuestro Maestro Jardinero nos estimula. Las semillas frecuente-
mente se multiplican treinta, sesenta o hasta cien veces. Para tener
una cosecha abundante, siembre la semilla del evangelio. Nuestra
semilla es la Palabra de Dios.
Me encanta la promesa para los pastores fieles: «Pero otra parte
cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a
treinta, a sesenta, y a ciento por uno (Mr 4:8). Siga sembrando.
Riegue las raíces y cultive las plantas.
Pocas plantas sobreviven sin cultivarlas y regarlas. Aunque no
entiendo cómo las plantas utilizan el sol y el agua para florecer y
producir una cosecha, sé qué es lo que pasa. Riegue la semilla del
evangelio. Cultive las plantas tiernas. Haga todo lo que sabe que
ayuda a hacer que el jardín del evangelio crezca. Y Dios promete dar
un incremento.
Las plantas tiernas del reino se fortalecen de manera milagrosa
con la adoración que celebra la salvación, con la enseñanza que suple
las necesidades apremiantes y con el cuidado pastoral, centrado en
Cristo, que da esperanza a las crisis de la vida.
182
Atrévasea tenergrandessueños
Espere una cosecha.
Un pequeño niño arruinó el jardín de su abuelo al sacar las se-
millas unos días después de que las había plantado. Estaba ansioso
por ver si las semillas estaban creciendo. Esa es una manera segura de
dañar las plantas del Reino, así como el jardín del abuelo. A veces,
como pastores solamente tenemos que ver y esperar.
Siembre las semillas del evangelio, cultive la tierra y riegue las
plantas -yla cosecha vendrá naturalmente. Al igual que los agricul-
tores con sus cultivos, no comprendemos totalmente cómo crece el
Reino, pero crece.
Como lo enseñó Jesús, el crecimiento del Reino es de fiar,
pero es imperceptible. El crecimiento en el reino de las plantas
es asombrosamente poderoso -recientemente vi una película de
un pequeño vástago de secoya, del norte de California, que había
dividido un parqueo de cemento. Después de que hacemos todo
lo que podemos para ayudar al crecimiento del Reino, es hora de
confiar en la enseñanza bíblica: «un hombre echa semilla en la
tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota
y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra,
primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga»
(Mr. 4:26-28).
Luego Jesús agrega: «ycuando el fruto está maduro, en seguida se
mete la hoz, porque la siega ha llegado» (Mr. 4.29).
Pablo entendía cómo hacer crecer una iglesia como Dios quiere.
Escribió a la iglesia de Corinto: «Yo planté, Apolos regó; pero el cre-
cimiento lo ha dado Dios» (l Coro 3:6). Cuando Dios hace que el
evangelio crezca, la cosecha es segura, y las plantas que maduran deses-
peradamente necesitan de manos que cosechen, como las nuestras.
Vuelva a escuchar las palabras alentadoras e insistentes de nues-
tro Señor: «Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están
blancos para la siega» (juan 4:35).
-N.B.W
183
El pastor que nunca se rinde
y que impacta al tercer milenio
SECCIÓN 6
Excelentes oportunidades
en el siglo nuevo
P
reparar pastores ha sido la pasión de mi alma durante la rna-
" yor parte de mi ministerio. Mi corazón canta con gozo cuan-
do me doy cuenta de que casi 1,500 pastores potenciales han estado
en mis clases, y 500 o más ahora trabajan con congregaciones. Sin
darme cuenta, me enseñaron mucho acerca de la iglesia y de las ge-
neraciones más jóvenes.
Durante 10 de esos años he editado una revista para pastores sobre
el crecimiento de laiglesia. Esa labor privilegiada me permite observar
el ministerio desde la primera línea. Como editor, he visitado iglesias
nuevas, iglesiasviejas, iglesias misioneras, iglesias multiculturales, igle-
sias de zonas urbanas e iglesiassuburbanas. He desarrollado amistades
con ministerios de todas las edades y niveles educativos. Estos abnega-
dos siervos de Cristo han fortalecido mi fe y han desafiado mi compro-
miso, pues los he visto hacer una obra heroica para el evangelio.
Recientemente, varios exalumnos, que ahora son mis colegas en
el ministerio, me preguntaron qué era lo que anhelaba ver que suce-
diera en la iglesia al inicio de este siglo nuevo. Después de pensarlo
considerablemente hice mi listado. ¿Por qué no hace su propio lis-
tado? Luego úselo como un listado de oración y como un listado de
control para su ministerio futuro.
Anhelo ver que las iglesias lleguen a ser una familia extendida.
En una era en que tantas relaciones están fracturadas, creo que
la familia de Dios puede llegar a ser una familia extendida para
las personas que no tienen familia, o cuya familia extendida vive a
cientos de kilómetros de distancia. Podría ser que nuestras familias
e iglesias le demuestren a la gente necesitada lo que la gracia hace
en las relaciones. Aprecie mucho los trofeos humanos de gracia que
le rodean y recíbalos en su corazón como familia. La aceptación y
la pertenencia son atributos magnéticos para una iglesia.
Excelentes oportunidades en el siglonuevo
Anhelo ayudar a los niños que lloran.
Nuestra sociedad hace cosas malas a los niños. Quiero tomar en
serio el mandamiento de Jesús de llevarle los niños a él. Propongo un
plan de asignarle tres mentores a cada niño de la iglesia y vecindario:
(1) un maestro de escuela dominical, (2) un adulto, como hermano
mayor o hermana mayor, y (3) un compañero de oración que ore
diariamente por el niño, por nombre, y que se mantenga en contacto
por teléfono o correo electrónico. Hasta las personas que no salen de
casa pueden ayudar en la tercera fase de este esfuerzo.
Anhelo comunicar el evangelio a los secularistas.
Grandes cantidades de gente buscan aceptación, una manera de
volver a comenzar, alivio de culpa, esperanza para el futuro y un
mensaje de gracia. Oro por que la iglesia pueda mostrarles cómo Je-
sús ofrece todo esto e infinitamente más. La gente sola y desilusiona-
da está desesperadamente con hambre de lo que Dios ya ha provisto.
Las iglesia tienen que ir a buscarlos y presentarles a Cristo, que tiene
las respuestas. El hambre de Dios es universal, y la satisfacción de esa
hambre transforma a las personas y crea iglesias que crecen.
Anhelo ayudar a avivar la pasión por la misión en los EVA.
Las misiones han vuelto a casa a los Estados Unidos. La iglesia
estadounidense puede encontrar inmigrantes cristianos y compro-
meterse a ayudar a ganarlos para Cristo. Si Estados Unidos realmente
es un campo misionero, como creo que es, involucrémonos apasio-
nadamente para ganar al mundo que nos ro,dea, con el mismo fervor
de actuar o morir que tenemos para ganar Africa, Asia e India.
Anhelo que el ministerio me dé la forma de una persona con las
cualidades de Cristo.
El ministerio puede parecer una lista de tareas agotadoras e intermi-
nables. Pero es una vida privilegiada que me sumerge en las Escrituras
y la oración. Un ex-alumno escribió: «En el ministerio se me paga
para estudiar, para orar y para amar a la gente. ¡Qué negocio!»Tiene
razón -el ministerio le da al pastor la materia prima para un desarro-
llo espiritual personal increíble. El ministerio es costoso, pero también
187
EL PODER DE LA AMISTAD
nos enriquece porque vivimos tan cerca de la acción espiritual. Quiero
pensar en esta intensidad de una manera positiva, consciente de que
tengo la oportunidad de crecer más rápidamente al ser pastor.
Espero desafiar a cada creyente a que llegue a ser una persona
de oración.
Comenzando conmigo mismo, quiero hacer de la oración una ex-
periencia cautivadora. En lugar de hacer que otros se sientan culpa-
bles, quiero llegar a ser un hombre de oración para que la gente que
me rodea solamente tenga que mirarme para ver lo importante que es
la oración. Oro con humildad por que a medida que Dios responde
mis oraciones, la gente que él me ha dado tenga muchas esperanzas
al buscar ellos mismos al Dios todopoderoso.
Anhelo invertir un día a la semana en alcanzar a otros.
Estas visión hace un llamado a cada pastor para que aparte un día
a la semana exclusivamente para alcanzar a otros. Eso podría cambiar
nuestro mundo, recargar el ministerio, ganar a miles para Cristo y
alejar a las iglesias establecidas dellegalismo letal.
Anhelo experimentar un sentido renovado de lo sobrenatural.
Oro por que Dios envíe una dependencia renovada de él a todo
el Cuerpo de Cristo. Sueño en la renovación que busca una unción
santa para predicar, una presencia santa para el cuidado pastoral, una
humildad santa en el ejercicio del poder eclesiástico y una dirección
santa para las estrategias administrativas y de liderazgo.
Esta es una gran época para impactar al mundo para Cristo. Ha-
gámoslo bien.
-N.B.W
188
Excelentes oportunidadesen el siglonuevo
¿Ayuda a alguien la predicación
al estilo de "Querida Abby"?
Predicar -qué tarea, qué privilegio, qué audacia y qué milagro.
Recientemente escuché a Ted Koppel -el sabio comentarista de
la televisión- decir en una conferencia de periodistas seculares que la
Internet, las antenas parabólicas, la televisión interactiva y otros avan-
ces futuros de la tecnología de la comunicación obligarían a que el
contenido y la producción mejoraran mucho más. Advirtió que la te-
levisión tendría que hacer mejoras enormes, o no tendría audiencia.
Koppel hizo que comenzara a pensar en la comunicación y en
la predicación. Luché con la pregunta: «¿Puede la antigua historia
contarse de una manera más efectiva?»Algunas personas podrían te-
mer que al cambiar nuestros métodos de comunicación las verdades
del evangelio se adulteraran. Pero el vernos obligados a comunicar
el mensaje de la Gran Comisión de una manera más competente,
en realidad proporciona una gran oportunidad de crecimiento para
nosotros los predicadores. Mientras pensaba en el comentario de Ko-
ppel, recordé la observación de George Buttrick: «La gente es ahu-
yentada de la iglesia no tanto por la verdad firme que los hace sentir
incómodos, sino por los vacíos débiles que los hace despectivos.'.
Pero ¿qué mensaje quiere Dios que comuniquemos? Según la
Gran Comisión, los predicadores tienen una asignación doble: evan-
gelizar a los no creyentes y enseñar a los creyentes que caminar con
Cristo lleva a una vida de calidad, llena de posibilidades -la clase de
vida proyectada cuando nos creó. Para decirlo de una manera senci-
lla, nuestro Maestro orienta a la iglesia a presentar a los no creyentes
las buenas nuevas y a discipular a los creyentes. Todo lo que hacemos
está moldeado por estos dos desafíos. El contenido de la predicación
cristiana es el evangelio -puro, simple, transformador y maravillo-
so. Al proclamarlo en su totalidad, ganaremos y nutriremos gente.
He trabajado duro a lo largo de muchos años para perfeccionar
mi predicación. Al recordar tantos años que no puedo contarlos,
agradezco a Dios por muchas influencias positivas que han moldea-
do mi predicación. Mi pastor me enseñó con su ejemplo durante mis
años de adolescencia. La universidad, el seminario y los estudios de
189
EL PODER DE LA AMISTAD
postgrado en predicación y adoración tuvieron un impacto profundo
en mí. Mirar y escuchar predicadores destacados también ha afecta-
do grandemente mi predicación.
He conducido kilómetros para escuchar a grandes predicadores
como Gerald Kennedy, E. Stanley jones, Vanee Havner, Warren
Wiersbe, James E. Massey, Paul Rees, Haddon Robinson, Gardner
Taylor, Max Lucado, Charles Stanley, Robert Schuller, Elton True-
blood, Lloyd Ogilvie, Rick Warren y Leith Anderson. y he escucha-
do cientos de sermones en audiocasetes.
Libros de predicación recubren mis estantes. He leído varios miles
de sermones impresos y he ayudado a preparar a más de 1,500 estu-
diantes para que sean predicadores. Incluso ahora, a veces escucho 60
sermones de estudiantes en un período de 10 semanas. Hace varios
años, inicié el recurso del sermón mensual llamado Preaching TOday,
que ahora produce Christianity TOday. Así que mi búsqueda de ser un
predicador efectivo ha continuado por mucho tiempo.
Con todos estos recursos y todas estas experiencias, ahora debería ser
un predicador de primera. Yquiero serlo. Pero necesito mejorar. Quiero
que ?ios me ayude a reconocer mis fallas y que me ayude a corregirlas.
Ultirnamenre, he estado pensando mucho en los que nos escu-
chan predicar. Así como los pacientes tienen una declaración de de-
rechos y los pasajeros de las líneas aéreas los tienen, me pregunto si
el cristiano promedio también podría tener una declaración de dere-
chos con la predicación. Tal vez una declaración de derechos para los
oyentes laicos en cuanto a la predicación incluiría lo siguiente:
El derecho a una predicación que se base en la Biblia.
Cualquier predicación sin raíces bíblicas fuertes es un poco más
que una animada plática amistosa. Los consejos de seguridad en el tra-
bajo, habilidades familiares, cómo hacerse rico al diezmar o cómo no
gastar demasiado para Navidad no son predicación bíblica. Predicar
para las necesidades humanas solamente produce resultados eternos
cuando las necesidades y las respuestas son auténticamente bíblicas.
  debemos conformarnos con adornos, despojados del significado
Interno. El entusiasmo por la innovación en la predicación es útil,
siempre que la eterna Palabra de Dios sea predicada sencillamente
190
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
y de una manera comprensible. La predicación bíblica nos pone en
contacto con la fuente central de las directrices de Dios para nosotros
y con su comunicación transformadora acerca de Cristo.
El derecho a una predicación «encontrada».
Perdone lo inadecuado de mi expresión, pero precisamente encaja
con mi significado. Un predicador debe experimentar un encuentro
con el pasaje durante el proceso de preparación. Nadie debería predi-
car de un pasaje si su vida no ha sido moldeada por esa porción de la
Palabra de Dios. Con «encuentro» me refiero a que los predicadores
se acerquen al suelo santo y que queden tan impactados por la zarza
ardiendo que lleven el fuego de Dios a Su pueblo.
El derecho a la predicación autoritativa.
Siga el ejemplo de Billy Graham y hable la verdad de Dios fuerte y
claramente: «La Biblia dice... » Predique la verdad con unción. Yvea
que sus oyentes reciben la Palabra de Dios con gratitud.
El derecho a la predicación que es más que una autoayuda popular.
Cuando su iglesia lo oye predicar, debería recibir más de lo que
puede encontrar en la sección de auto ayuda de Barnes y Noble. La
predicación de psicología popular no es predicación buena ni psico-
logía buena. Resístase a la tentación de predicar nociones de autoa-
yuda que no estén conectadas con la santidad o la vida eterna.
El derecho a una predicación preparada.
Lapredicación convincente toma horas de preparación. Pase tiempo
con su Biblia, con sus libros y con su compromiso de predicar la verdad
eterna como se encuentra en Jesús. Su llamado a predicar es un regalo
que Dios quiere que use para enriquecer su relación con Él y con Su
pueblo. He aquí cómo funciona el proceso: Lapredicación preparada lo
llevaa la Palabra, a las vidas de lagente y a la misión de la iglesia.
El derecho a una predicación desafiante.
La meta del entretenimiento es permitir que una audiencia se re-
laje, absorba y disfrute un acontecimiento o suceso sin poner mucho
191
EL PODER DE LA AMISTAD
esfuerzo. No caiga presa de la idea de que la meta de su sermón es en-
tretener. Millones de cristianos por 2,000 años han respondido con
gusto a la invitación de venir, de seguir y, sí, de morir. Las demandas
difíciles de la consagración, del compromiso y del sacrificio atraen a
la gente a Cristo. Ese mensaje rara vez es ameno.
El derecho a una predicadón que habla de la vida contemporánea.
Conocí a un plantador de iglesias en Holanda, cuya iglesia creció
de lOa casi 10,000, en 10 años. Cuando le pregunté su secreto,
inmediatamente respondió: «Predico sobre temas que los secularis-
tas tienen hambre de escuchar -de cómo comenzar de nuevo, del
perdón, de un sentido de pertenencia y de calidad de vida. Todos
están dispuestos a escuchar acerca de estos temas y cómo impactan
sus vidas. Por eso es que vienen, y por eso es que regresan». Mi amigo
edifica su iglesia con las cualidades únicas y atractivas del evangelio.
Por cualidades únicas me refiero a esas características que no pue-
den encontrarse en otro lado. Ya que esas realidades pertenecen sola-
mente a la iglesia, debemos comunicarlas claramente y proclamarlas
con alegría.
Predicar -qué tarea, qué privilegio, qué audacia y qué milagro.
De todo corazón concuerdo con John Wycliffe, que en 1378 escribió:
«Predicar la Palabra de Dios es tan grandioso como escucharlas".
-N.B.W
Convoque a una tregua
en la guerra de la adoración
La guerra de la adoración es real, aunque unir esas palabras
-«guerra» y «adoración»- parece impensable. Una vez encontré
estas palabras escritas por john GreenleafWhittier, en frente de un
himnario, en Sto Martin-in-the-Fields de Londres: «Adorar correcta-
mente es amarse unos a otros, cada himno una sonrisa y cada obra de
bondad una oración».
Pero el estado actual de algunas iglesias no se asemeja vagamente
a estas palabras poéticas. En las conferencias de pastores y retiros de
192
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
líderes laicos, a veces pido: «Por favor levante su mano si su iglesia
tiene una guerra por la adoración». El porcentaje de manos en el aire
es asombrosamente alto -quizás el 80 por ciento. Estas guerras des-
honran a Cristo y confunden a mucha gente buena.
Cuando me entrevistaron en un programa de entrevistas en la
radio, acerca de mi libro Hunger JOr the Holy, una persona que lla-
mó por teléfono me hizo discutir la música de adoración: Me resistí
porque su propósito tenía poco que ver con el contenido de mi libro.
Finalmente, la persona dijo: «Me alegra que esté de acuerdo conmigo
en cuanto a la música horrible que se está introduciendo en la iglesia.
En nuestra iglesia, como protesta, la gente de nuestra clase de escuela
dominical no participa en la música en parte del servicio. Luego,
entramos al santuario cuando es hora de que comience el sermón».
Aunque yo había intentado ser neutral, expresé mi conmoción y pe-
sar por que se expresara esa clase de espíritu en alguna iglesia.
Si puede soportar otra historia acerca de la guerra de adoración, re-
flexione en esta. Recibí la carta de un músico de muchos años que ahora
está jubilado, que escribió: «En nuestra iglesiatenemos música 'siete-on-
ce']; cantamos siete palabras once veces». Algo en qué pensar, ¿verdad?
Mientras me lamento por la guerra de adoración, de vez en cuan-
do tengo una imagen mental de todos los creyentes parados en frente
del Juez de la Tierra, el día final. A medida que nos reunimos, ima-
gino que dice: «Todos los que creían en cantar del libro, párense en
este lado. Y todos los que cantaron de manera poco convencional,
párense en aquel lado». Luego, después de que todos encuentran su
lugar, creo que podría decir: «¿No fue tonto dividirse por este asunto
cuando la misma cantidad de energía podría haberse usado para edi-
ficar mi Reino en la tierra de una mejor manera?» Cuando se saca la
emoción de este asunto, los desacuerdos suenan absurdos.
Aun así, nuestras iglesias se pelean por la adoración. La batalla
a veces cae en una furia en voz alta y a veces hierve con un resenti-
miento callado y enfurecido. Pero muchos cristianos obstinadamente
han endurecido sus posiciones. Aunque todos estamos en el ejército
del Señor, nuestros nuevos reclutas y nuestros veteranos están siendo
heridos con un fuego amistoso. Mientras tanto, nuestro enemigo se
ríe y nuestro Señor llora.
193
ELPODER DE LA AMISTAD
Necesitamos una tregua, un cese al fuego, un armisticio. En lugar
de seguir hiriendo más a nuestras tropas, podríamos acordar darle un
giro al fuego hacia el enemigo al pensar en los siguientes asuntos:
Hoy versus dentro de 10 años.
Los que ahora son inflexibles en cuanto a cierta clase de música
se enfrentarán a sus hijos en las iglesias del mañana. Cuando esta
generación emergente exija su música nueva, ¿cómo reaccionará la
generación de ahora? ¿Negarán a sus nietos la música que quieren? Si
nuestro Señor tarda mucho tiempo, eso ocurrirá.
Mensaje versus método.
Obviamente, la tecnología moderna tiene que usarse para asegurar-
nos de que nuestro mensaje se oye y se entiende. La mayoría de cristia-
nos concuerda con que los métodos nuevos tienen que usarse para co-
municar el evangelio inmutable. Mantener estrategias obsoletas hará que
perdamos a las masas, pero cambiar el mensaje es un suicidio espiritual.
Encuentro versus entretenimiento.
Los servicios de la iglesia que simplemente entretienen no son
adoración. La música que produce una reacción de aplauso y movi-
miento no necesariamente es agradable a Dios, solamente porque a
la gente le gusta y participa con facilidad. La adoración corporativa
auténtica debe producir un encuentro santo con Dios -una reunión
divina única, inspiradora de reverencia y respeto, que no puede en-
contrarse en ninguna parte fuera de la comunidad de fe.
La predicación centrada en la necesidad versus la predicación
que se necesita.
Por años he abogado fuertemente por que la predicación efectiva
hable a las necesidades reales que la gente real tiene. Todavía creo eso.
Pero hay un peligro en enfocar tanto la predicación en la resolución
de problemas humanos que descuidamos predicar sobre los temas
que más se necesitan. Predicar sobre temas como el pecado, la salva-
ción, la santidad, la fe, la esperanza, el amor y la paz se necesita más
que los sermones sobre cómo criar buenos hijos, cómo tener un buen
194
Excelentes oportunidadesen el siglo nuevo
matrimonio y cómo hacer feliz a su jefe. Sin embargo, hay un punto
de reunión maravilloso entre estos dos asuntos. Si va a criar hijos
verdaderamente buenos, tiene que enseñarles santidad y estimularlos
a confiar en Cristo. Si va a tener un buen matrimonio, se adaptará
a los principios bíblicos. Si va a hacer feliz a su verdadero Jefe, no le
interesará tanto la opinión humana como la opinión del Señor.
Nuestros deseos versus la voluntad de Dios.
La guerra de la adoración generalmente surge de diferencias en
preferencias personales. ¿Qué prefieren los que nacieron en los años
cincuenta, los que nacieron en los setenta, los ancianos y líderes de la
iglesia en cuanto a estilos de adoración? Esa es la pregunta equivoca-
da. La verdadera pregunta es: ¿Qué quiere Dios?
Jesús nos dice que Dios está buscando adoradores que lo adoren
en espíritu y en verdad. Cuando Dios examina nuestra vida interna,
estoy seguro de que mira más allá del estilo de música para ver si
venimos a él humildemente, deseando conocerlo mejor y obedecerlo
más completamente. En la gloria de la habitación del trono, todo lo
que es superficial y periférico tiene que irse. Cada forma de adora-
ción tiene que pasar la prueba de ser digna de Su aprobación.
Pastores versus líderes de adoración.
¿Se ha dado cuenta de que cuando decimos la palabra «adoración»
estos días, la gente inmediatamente piensa en cantar? Los músicos ha-
cen de líderes de adoración en la mayoría de servicios cristianos. Pero
me pregunto si esta idea se ha considerado cuidadosamente. Me pre-
gunto ¿cómo alguien puede dirigir la adoración auténticamente si no
ha cuidado de ovejas que se descarrían, si no ha intercedido por los
perdidos, si no ha casado a los jóvenes, si no ha enterrado a los muertos
ni llevado las cargas de la gente a Dios en oración?
Gente nueva versus santos antiguos.
¿Tenemos alguna pizca de evidencia de que estos dos grupos nece-
sitan algo distinto en la adoración? Con seguridad, desarrollar servi-
cios que estén dirigidos para la gente que está interesada no significa
crear servicios que alienen a los creyentes. Con seguridad, los serví-
195
EL PODER DE LA AMISTAD
cios diseñados para ayudar a los creyentes a madurar no repelen los
que están interesados. ¿Puede alguien imaginar a Jesús diciendo: «Si
no te gusta lo que hacemos en la adoración, aprende a vivir con ello
o vete»?Es necesario evaluar, ajustar o cambiar cualquier práctica que
realmente le ponga obstáculos a un discípulo serio de nuestro Señor,
sin importar su edad. Lo mismo aplica para los creyentes nuevos. Los
recién convertidos necesitan de los cristianos veteranos y las manos
antiguas necesitan de los creyentes nuevos. Dividirlos no parece ser
una buena manera de mantener a una iglesia saludable.
Realidad versus futilidad.
Cada forma de adoración puede ser vacía o nutrida, dependiendo
del líder y de los adoradores. Si queremos que nuestras formas de
adoración expresen nuestra adoración a Dios, tenemos que buscar su
guía en nuestra planificación de música y nuestra preparación para la
oración pastoral, y tenemos que pedirle su unción a nuestra predica-
ción. Cada creyente cristiano genuino desea y necesita experimentar
la realidad en la adoración. La contención por las formas de adora-
ción generalmente comienza cuando falta significado.
Declaremos un cese al fuego a la guerra de adoración. Le suplico,
pastor, que deje sus prejuicios en cuanto a la adoración. Busquemos ma-
neras de guiar a la gente a la presencia majestuosa, impresionante, trans-
formadora de nuestro Dios santo. Él espera darnos la bienvenida allá.
-N.B.W
Cómo presentarse ante Acab
Cuando Elías se presentó ante Acab (véase 1 Reyes 18), no tenía
idea de cuáles podrían ser las consecuencias, pero sabía que estaba
haciendo lo correcto. Fue obediente. Estuvo alerta. Fue fiel. Fue y
todavía es un gran ejemplo para todos nosotros.
El amor de Dios se extiende mucho más allá de su pueblo hacia
los que viven ante las propias narices de nuestras iglesias. Quiere
que su evangelio sea compartido en todo el mundo. Los pueblos y
las ciudades se benefician por dondequiera que el evangelio va. Por
demasiado tiempo, la responsabilidad cívica y la pasión espiritual
196
Excelentes oportunidadesen el siglo nuevo
han estado separadas de nuestras acciones y ministerios. Claro, la
tarea principal de la iglesia es predicar el evangelio que cambia co-
razones y finalmente el comportamiento, porque esos corazones han
sido transformados. Sin embargo, los pastores deben hacerse otra
pregunta: ¿Estoy haciendo lo correcto en mi comunidad? Los pas-
tores tenemos que sentir una obligación santa de tener una posición
que exalte a Cristo, en cuanto a los asuntos de nuestra comunidad.
Haga lo que sabe que es bueno, sin importar las consecuencias que
podrían sobrevenirle. Si los pastores no lo hacen, ¿quién lo hará?
A medida que viajo a lo largo de mi trayectoria en el ministe-
rio, muchas veces he reflexionado en algunas de las palabras de
la canción de Bill y Gloria Gaither: «Hay algo en Ese Nombre
-Jesús, Jesús, Jesús. Que todo el cielo y la tierra proclamen: Re-
yes y reinos, todos pasarán, ¡pero hay algo en ese nornbrel's-' He
encontrado una púa de acero en esas palabras. Al principio, la
conexión de la canción con la responsabilidad cívica no podría
parecer obvia. Pero esas palabras son ciertas. Solamente el reino
de Jesús es eterno; todo lo demás pasará. Así que, cuando hablo
de él sin temor, hablo de una causa que durará para siempre. A
veces se nos hace pensar erróneamente que el mundo real es el
mundo de la política cotidiana, de las batallas educativas y de la
reforma tributaria. Sin embargo, como cristianos, con seguridad
sabemos que el mundo real es el mundo de Jesús, que representa
todo lo que nunca desaparecerá, según las Escrituras.
Así que el pastor a veces tiene que trasladarse al territorio del ene-
migo. Tres ejemplos de mi ministerio me vienen a la mente.
Cuando estaba pastoreando en Salem, Oregon, una secta llamada
Eckankar decidió trasladarse a nuestra ciudad. Enfocaban sus esfuer-
zos evangelísticos en los jóvenes y yo tenía miedo de su influencia en
la juventud de nuestra ciudad. En mi programa radial diario, hablé
de los males de este grupo y escribí una carta al editor del periódico
en la que le preguntaba: «¿Hay alguna manera en que podamos man-
tener a esta secta impía fuera de nuestra cornunidad?» Mi oposición
produjo animosidad como respuesta. Al considerar el peligro para mi
familia, me pregunté si estar en contra de esta secta valía la pena ante
los riesgos y la intimidación.
197
EL PODER DE LA AMISTAD
Pero Eckankar nunca llegó a Salem, por lo menos no mientras
yo viví en aquella ciudad. Aunque tenían el derecho constitucional
legal de llegar, decidieron no hacerlo por la opinión pública negativa.
fue un mejor lugar por nuestra oposición a este grupo, para el
bien de nuestra ciudad. Y me alegra haberlo hecho. Pero debo admi-
tir que frecuentemente fue un camino solitario.
Recuerdo otro incidente de intervención en los asuntos cívicos.
  mi era pastor en Sto Louis, las apuestas legalizadas que-
nan introducirse en nuestra área e iban a instalar circuitos de carreras
y mutua. Mi padre pastor desafió a la industria de apuestas en
Missourí y en el Este de St Louis, en Illinois. Dudo que mi padre se
hubiera detenido a pensar en las posibles consecuencias cuando co-
menzó. Pero antes de que todo terminara, a Mamá y a mí nos dieron
custodia protectora hasta que la controversia se apagó. Recuerdo estar
en un hotel, en otro estado, por varios días. Las apuestas se mantuvie-
ron fuera del estado, por lo menos por algún tiempo. Ahora los juegos
de azar están prosperando. Sin importarle las consecuencias persona-
les, Papá sintió que tenía que hacer lo correcto.
El tercer ejemplo es de mi pastorado en Pasadena. Acordé tener
una reunión pro-vida en nuestro santuario. Los líderes cristianos de
muchas denominaciones, incluso las iglesias católico-romanas, lle-
naron el lugar. Fue más grande y las pasiones más intensas de lo
que había esperado. Los que se oponían a la reunión, gritaban desde
nuestras banquetas, defecaron en el camino de acceso, llevaron carte-
les y tocaron bocinas. La oposición fue más que una protesta; fue una
turba fuera .de control. Los helicópteros de las fuerzas de seguridad
volaron encima y el personal de la policía rodeó la iglesia. Recuerdo
entrar a mi oficina y decirme: «¿Qué has hecho ahora?» Aunque yo
servía en esta iglesia como pastor, no tenía idea de cuáles serían las
consecuencias de mi decisión para los miembros o para la comuni-
dad. Muchos de nuestra congregación estuvieron descontentos con
la cobertura de prensa que estábamos recibiendo, y me lo hicieron
saber. Por todos lados las emociones estaban a punto de estallar. Yo
parecía ser el pararrayos.
Pero cuando la reunión comenzó, orador tras orador ofreció amor
y aceptación a los que protestaban. En lugar de humillar a la oposición
198
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
que estaba afuera del edificio, los oradores oraron por ellos, los amaron
y dijeron lo mejor que pudieron de ellos. Tomamos la posición de
justicia auténtica y amorosa aquel día. Vi cómo el odio se derritió en el
nombre de Jesús. Nuestra comunidad estuvo mejor porque tuvimos la
reunión, porque oramos y porque las consecuencias no nos intimida-
ron. Hicimos lo que hicimos porque tenía que hacerse.
Cuando me puse las colchas encima esa noche, sabía que había
hecho lo correcto. Dormí bien, sabiendo que había sido fiel y que
Dios nos vería a través de esta dificultad.
Permítame preguntarle: «¿Está involucrado activamente en algu-
na causa que transforma vidas en su comunidad? Oro por que así
sea. Por favor, entienda que no le estoy proponiendo nada tonto ni
extravagante, sino que apelo por un nuevo compromiso con la rec-
titud en nuestras vidas personales y en las vidas de nuestras comuni-
dades. Muchos de nuestros pueblos y ciudades están escandalizados
por la secularización incontrolada que los está dominando. Quizás
le sorprenderá saber cuánta gente de la ciudad estaría dispuesta a se-
guirlo si usted, un pastor, está dispuesto a dirigir el camino. Si usted
no dirige el camino hacia la justicia, la próxima generación podría
perderse para siempre.
Hay que ganar a las personas para Cristo en la comunidad, no hay
duda de eso. Pero la justicia social y asuntos morales tienen que abor-
darse a nivel de la comunidad. Necesitan dedicación, organización y,
a veces, cooperación con otras iglesias cristianas. Tal vez cada púlpito
debería anunciar claramente: «Ya fue suficiente. Todo lo demás se
ha intentado; es hora de que busquemos a Dios». Aquí tiene varias
maneras para comenzar:
Forme vínculos con otros creyentes.
Descubra lo que él Espíritu está haciendo en su comunidad, y
coopere con él. Las fuerzas de la rectitud tienen que unirse para hacer
que ocurran las mejoras.
Infórmese.
¿Qué es necesario hacer en su comunidad? Deje que el evangelio
de Cristo establezca su programa, de manera que ninguna agencia
199
EL PODER DE LA AMISTAD
de servicio social defina el servicio cristiano para usted. Forme un
comité de acción social que lo mantenga actualizado.
Escoja las batallas.
Como lo he implicado en otra parte, usted no tiene la suficiente
energía ni el entendimiento para cada batalla. Pero todos pueden ha-
cer algo. Organice sus esfuerzos para que tengan el mayor impacto.
Piense en cuánto ama Dios a sus vecinos.
Recuerde lo paciente que él fue con usted. Recuerde que él volvió
una y otra vez para acercarlo a él. La bondad, las actitudes amorosas
y el diálogo tranquilo ayudan a atraer a la gente razonable a la causa
de Cristo. Si creemos que la rectitud produce el nivel más alto de
calidad de vida, nuestra manera de vivir y el testimonio de nuestro
estilo de vida deben mostrar esa realidad a los vecinos y amigos.
Nunca desprecie la pequeñez.
Me encantan las implicaciones de la breve oración de Margaret
Mead: «Nunca dude que un pequeño grupo de ciudadanos considerados
y comprometidos pueden cambiar el mundos". Si ella tiene razón, tene-
mos que hacer lo que es necesario hacer para cambiar nuestro mundo.
Pídale a Dios que lo inspeccione.
Aveces evitamos preguntarle a Dios qué piensa de nosotros. Pero, ¿por
qué? ¿Por qué no encontrar lo que le agrada y entonces lo hacemos?
-H. B. L.
Honre a sus compañeros de trabajo
Experimenté un dolor sorpresivo cuando nuestra iglesia, ubicada
en una ciudad donde se fundía acero, en California, contrató a su
primer miembro del personal. Yo esperaba sentirme eufórico, pero
estaba triste. Antes de que este joven llegara, los jóvenes se agrupaban
a mi alrededor después de cada servicio, y yo disfrutaba totalmente
su atención. Aunque agregar a un pastor joven a nuestro personal fue
200
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
idea mía, tuve dudas cuando llegó. Acababa de salir del seminario,
era jovial, dotado y bien parecido -y naturalmente se trasladó al
lugar que yo ocupaba con los adolescentes. Sentí cómo el afecto de
los adolescentes se trasladaba a él, a medida que lo aceptaban. Mi
territorio llegó a ser su territorio. Y yo tuve que hacerme a un lado
para hacer posible que el líder nuevo hiciera su trabajo.
Por esa experiencia, y muchas otras desde entonces, ahora me doy
cuenta de que hay etapas en el ministerio y que cada fase debería
aprovecharse y disfrutarse al máximo. Cuando una iglesia llega a ser
demasiado grande para que una persona cuide de todas las necesi-
dades, un pastor principal debe dejarle una parte del ministerio a
alguien más -ya sea a otro pastor, a un miembro del personal o a un
voluntario laico. Hay alivio al aligerar la carga de las tareas, pero hay
un pesar por las satisfacciones disminuidas. Un pastor principal, que
no enfrenta esta realidad fácilmente, puede frustrar los esfuerzos del
personal y llegar a estar insatisfecho y frustrado.
Quizás la parte más importante del desarrollo del personal es re-
clutar a gente excepcional, que sea madura espiritualmente. Un sabio
pastor veterano me dijo: «Has reclutado al personal equivocado si no
tienes a alguien que pueda hacer su especialidad mejor que tú». De
esta manera, asegurar a una persona capaz en el personal es realmente
una expresión de sus habilidades y sabiduría. El propósito de un per-
sonal en la iglesia es expandir y profundizar el ministerio, no echarle
flores a su ego ni que sean sus vasallos que dicen «sí, señor» a todo lo
que usted hace.
Permítame ser realista a conciencia. Desarrollar un personal re-
quiere de un compromiso para ayudar a otros a tener éxito. Has-
ta el personal de experiencia necesita ayuda para ver cómo encaja
en una iglesia en particular. Sin embargo, este esfuerzo de tutoría o
adiestramiento vale la pena muchísimo, porque un personal efectivo
proporciona mejoras ricas a la calidad del ministerio de una iglesia y
aumenta su vigor espiritual. Sin embargo, si usted escoge a la persona
equivocada, o se rehúsa a dejarle el ministerio al liderazgo de esa per-
sona, o no logra invertir el tiempo necesario para ayudar al personal
nuevo para que se adapte y llegue a tener éxito, creará caos. Su iglesia
llegará a estar confundida en cuanto a su misión y usted estará tan
201
ELPODER DE LA AMISTAD
insatisfecho como su personal y su congregación.
He trabajado con muchos miembros de personal maravillosos.
Muchos son como familia para mí. Enriquecieron mi vida y com-
plementaron mi ministerio más allá de mi capacidad de describirlo.
Por otro lado, trabajé con algunos que me rompieron el corazón. O
quizás debería decir que ocasionaron angustia en sus propias vidas y
su fracaso tuvo efectos de largo alcance en la fe de otros en la iglesia.
No olvide que usted es el pastor de su personal, así como de los
demás creyentes de su congregación. Su disposición a invertir en es-
tos hombres y mujeres que lo ayudan a servir en la iglesia tendrá un
efecto positivo exponencial en la iglesia. Anótelo; es tan seguro como
que mañana saldrá el sol. Si a estos incansables siervos que trabajan
con ahínco no se les alimenta y nutre, si no se les ama ni anima, si
no se cree en ellos ni se les estimula, no podrán hacer su ministerio
de manera efectiva.
Anteriormente mencioné a un pastor joven a quien se le descubrió
que era un homosexual activo y se le diagnosticó SIDA. Era mi deber
decirle: «Ya no puedes seguir trabajando aquí». Pero como su pastor
tuve que ayudarlo a buscar tratamiento y fuertemente lo exhorté para
que buscara el perdón de Dios. Yo era el único pastor que tenía.
Varias veces lloré al ver el rompimiento del matrimonio de una
pareja del personal, porque no le dedicaron tiempo ni atención a
su relación. Entonces buscaron y encontraron afecto en los brazos
de quienes no eran sus parejas de matrimonio. Las consecuencias
de esos desastres implican que algunos niños, adolescentes y chicos
de universidad siempre desconfiarán de la iglesia. La experiencia de
fracasos como estos me hizo dar un cuidado pastoral dedicado al
personal y a sus familias.
Algunos miembros del personal lo empujarán al borde. Desde su
perspectiva, las reglas, las declaraciones de misión y los esfuerzos del
equipo no se aplican a ellos. Siguen su propio camino sin considerar
hacia dónde va la iglesia ni qué es lo que están haciendo los demás
miembros del personal. Quieren estar solos o tener a todo el equipo
haciendo todo a su manera. Pero, para que el personal y sus ministe-
rios funcionen de manera efectiva, debe haber cohesión, cooperación
y compromiso con una misión común.
202
Excelentes oportunidadesen el siglo nuevo
El problema más trágico en cuanto al personal es el del miem-
bro del personal que se desenamora de Jesús. Le ocurre a los que,
para comenzar, no estaban apropiadamente motivados, sin importar
su gran capacidad, buena educación y credenciales sobresalientes. A
veces le ocurre a personas del ministerio que han tenido un gran his-
torial, pero que han perdido su amor por Dios o su pueblo. Cuando
esto ocurre, la gratificación para su ego y el egoísmo moldean sus
acciones.
Impotente, he agonizado cuando los miembros del personal estro-
pean y arrugan sus almas. La edad no marca la diferencia -algunos
son jóvenes, otros de mediana edad, e incluso algunos se acercan a
la jubilación. Cuando su espíritu comienza a combarse, sus esfuerzos
llegan a ser inefectivos; y las personas a las que sirven se dan cuenta
de que algo anda mal, pero no pueden adivinar qué es. Para algunos
miembros más antiguos del personal, los años del ministerio a veces
se anulan totalmente por esa pérdida de amor hacia el Señor.
La pobreza absoluta de una conexión con Dios casi siempre crea
una crisis. Cuán absurdo es que alguien trate de hacer la obra de Dios
sin el Señor.
Como pastor principal, usted puede proporcionar un reme-
dio efectivo para todos estos problemas potenciales, si asume un
liderazgo espiritual auténtico con su personal. Si se reúne con
ellos regularmente como grupo y pasa tiempo con ellos indivi-
dualmente, sabrá qué es lo que está pasando en sus vidas y en
su trabajo. Haga que los jóvenes crezcan y que los más experi-
mentados lleguen a ser más maduros. Mantenga presente en ellos
constantemente la importancia de la relación personal con Dios.
Anímelos a que pasen tiempo con Dios. Estimúlelos a invertir
energía y creatividad en sus matrimonios. Desafíelos a ser unos
padres grandiosos. Ayúdelos a descubrir maneras de recargar sus
espíritus y de revigorizar sus compromisos.
Pruebe las siguientes estrategias para fortalecer a su personal:
Ábrales su corazón.
Ore por su actitud para que pueda alegrarse verdaderamente con
cada logro que tenga un miembro del personal. No los hacine ni los
203
EL PODER DE LA AMISTAD
mantenga al alcance de su brazo. No tenga secretos administrativos
con ellos. Déjelos entrar. Hágales saber cuánto los necesita. Escuche
sus opiniones, consejo y anécdotas. Sea parte de sus vidas y deje que
sean parte de la suya.
Trátelos de igual modo.
Todos saben que el pastor principal tiene más autoridad y usual-
mente más experiencia que cualquier otro miembro del personal.
Así debería ser. Pero, por favor, no abuse de su posición. Si usted
es un líder efectivo, su personal lo seguirá sin que se les obligue a
hacerlo. Y si es un líder débil, solamente dificultará su relación si
constantemente les recuerda que usted es el jefe. Dígales frecuen-
temente que usted cree en su capacidad y preparación. Afírmelos
como especialistas que fueron llamados a hacer un ministerio par-
ticular en la iglesia.
Oren juntos.
Poder espiritual y unidad son el resultado cuando unos oran por
los otros por nombre, en voz alta. Si nunca ha experimentado esto,
trate de orar con su personal y experimentará lo que quiero decir.
Algunas veces, los tiempos de oración más efectivos ocurren los do-
mingos en la mañana, justo antes de que los miembros del personal
se dirijan a sus asignaciones. El inicio de las reuniones de personal
también es un buen tiempo para orar. Y establezca la práctica de ha-
cer un alto para orar cuando un problema surge.
Tenga reuniones de personal regularmente.
Déle una prioridad alta en su calendario a las reuniones del per-
sonal. Yo prefiero las reuniones semanales. Las reuniones del per-
sonal le dan a todos la oportunidad de reflexionar en el trabajo del
domingo anterior. Ore por las cosas sobre la marcha, y asegúrense
mutuamente de sus oraciones por los demás durante la semana. Los
miembros del personal también pueden ser un maravilloso centro de
ayuda para las personas laicas que necesitan de cuidado pastoral. Una
buena porción de tiempo en la reunión debería usarse para planificar
para el próximo domingo.
204
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
Insista en la rendición de cuentas espiritual.
He descubierto dos maneras de hacer que la rendición de cuentas
funcione bien. Pido a los miembros del personal que den un breve
testimonio de su relación actual con el Padre. Esta parte de la reunión
puede iniciarse con una oración sencilla: «¿Qué ha hecho Dios por ti
personalmente en la última semana?» La segunda manera de fortalecer
la rendición de cuentas es preguntar a los miembros del personal, en las
reuniones de personal, acerca del impacto espiritual de los programas
y ministerios que están bajo su supervisión. Por ejemplo, podría pre-
guntarle al pastor de jóvenes: «¿De qué manera la misión de la iglesia
se vio enriquecida con el retiro de la semana pasada?» O al pastor de
los adultos mayores podría preguntársele: «¿De qué manera encaja el
estudio bíblico que iniciaste la semana pasada con los adultos mayores,
en las metas espirituales de largo plazo que tienes para el grupo?»
Sea un ejemplo de lealtad.
Uno de los asuntos más importantes del ministerio del personal es
que los miembros tienen que ser lealesal pastor principal ya sus colegas
del personal. Los miembros del personal no deben expresar ni siquiera
un indicio de murmuración a los líderes laicos ni a los miembros. Sin
embargo, si un pastor principal hace un gran lío de este asunto, una sen-
sación de sospecha se desarrolla entre el equipo. Una manera más efecti-
va de desarrollar confianza y confidencialidad es que el pastor principal
sea un ejemplo de esa lealtad para su personal, en cualquier situación
posible. Entonces, la lealtad engendrará lealtad de manera natural.
Me gustaría tomar la oportunidad de agradecer a todos aquellos
miembros del personal y sus familias que me bendijeron a lo largo de
los años, cuando trabajamos juntos por la causa de Cristo. Cada uno
de ustedes sabe quién es. Estoy profundamente en deuda con ustedes
y los amo con el amor de Jesús.
-H. B. L.
Es hora de salir al público
Las repercusiones de los bombardeos de la ciudad de Oklahoma
y los disparos de Columbine demostraron que la confianza en Dios
205
ELPODER DE LA AMISTAD
es la única respuesta cuando los desastres ocurren. Aunque sabemos
que la fe funciona en los lugares tensos, tenemos que hacer pública
esta buena noticia. Si creemos con todo nuestro corazón que Dios
tiene respuestas a crisis actuales, no darlo a conocer es incumpli-
miento del deber.
Nuestra sociedad está cayendo en picada moralmente y hay que
detenerla antes de que nos destruyamos a nosotros mismos. El ven-
dedor radial de obscenidades, Howard Stern, se jactó de que sus ora-
ciones habían sido respondidas porque «todo ha bajado a mi nivel».
Triste, pero cierto. Pero, ¿podemos revertir estas tendencias? ¿Pode-
mos elevar los niveles de la sociedad, devolver la influencia refinada
de la santidad y hacer volver la manera de pensar pagana a la depen-
dencia en Dios?
El cuadro es poco alentador. Los locutores catalogan a los cre-
yentes nacidos de nuevo como muertos cerebrales, de poca cultura
o inadaptados sociales. A los cristianos conservadores se les describe
como rígidos; en tanto que a los que abogan por e! aborto, la euta-
nasia y el matrimonio homosexual se les considera moderados. Las
voces seculares de nuestra tierra han exclamado su mensaje por tanto
tiempo, y tan ruidosamente, que hasta los cristianos ahora tiemblan
en silencio ante sus interpretaciones erróneas.
¿Por cuánto tiempo más permitiremos que los medios de comuni-
cación nos bombardeen con violencia atroz, suciedad erótica y pro-
gramas de entrevistas moralmente repulsivos? Cuándo entrarán en
acción e! amor, el agravio, la cordura y la piedad para que gritemos
desde cada púlpito: «¡Ya basta!»
Piense en las respuestas sorprendentes que tenemos para abordar
los problemas contemporáneos. Honestidad, cuando e! gobierno es
corrupto. Pureza, cuando millones rompen los votos de sus matri-
monios. Santidad de vida, cuando las pandillas matan para vengarse.
Reconciliación, cuando e! racismo divide. Paz, cuando la guerra y
rumores de guerra capturan los titulares. Tenemos hogares que adop-
tarían bebés no deseados; cristianos compasivos que darían de sus
medios para ayudar al pobre; hombres de negocios que pagarán sus
impuestos y contribuirán a las necesidades de la comunidad. Pero
tenemos que hablar sin temor.
206
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
Es hora de salir al público. Hay hambre de espiritualidad en nues-
tra tierra. Ya pasó la hora de una respuesta tímida; es hora de decir la
verdad en amor. Yen e! proceso, tenemos que escuchar a Jesús decir:
«sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas»
(Mt. 10:6).
Es hora de rechazar cualquier tabú que nos niegue e! derecho de
hablar el evangelio. En amor, tenemos que confrontar a nuestra so-
ciedad. Preparemos nuestras voces, hagamos gárgaras con un poco de
limón y expresémonos. A través del poder de! Espíritu también tene-
mos que hacer un llamado a la acción a la iglesia de Cristo. Cuando
se despierten, los creyentes podrán marcar una diferencia poderosa
por e! bien y la justicia.
Llevemos la rectitud a las calles... hablemos fuerte donde valga
la pena... vivamos unas vidas bellas, que otros nos oigan alegremen-
te... y saturemos a la sociedad con este mensaje por medio de con-
versaciones, de los periódicos, de! cable y la televisión, de las juntas
escolares, de cartas y llamadas telefónicas a los líderes cívicos. De-
jemos de maldecir la oscuridad y comencemos a encender velas en
cada esquina de la sociedad. He aquí cómo:
Proclame la conversión personal.
Los no convertidos no pueden transformar una cultura. Cada in-
tento hacia la utopía inspirada por el hombre ha fracasado. Si nuestra
sociedad tiene que ser transformada, miles deben experimentar una
fe que influya su vida pública. La transformación personal por la
gracia de Dios en millones de personas es lo que nuestra sociedad
necesita, yeso también saciará el hambre de nuestras almas.
Resístase a las etiquetas y adopte las realidades.
¿En realidad creemos que la vida cristiana es superior? Si nuestra
respuesta es sí, rompamos las etiquetas con las que nos catalogamos
mutuamente. Superemos el derecho religioso, el fundamentalismo,
el liberalismo, el calvinismo y el wesleyanismo. Para reemplazar nues-
tras etiquetas, llevemos el nombre de Cristo y marchemos con la in-
signia del Señor de amor y rectitud. Predicamos al Cristo crucificado,
la esperanza de gloria.
207
EL PODER DE LA AMISTAD
Declare los hechos acerca de quién es.
Los pastores y líderes laicos pueden entender la jerga cristiana, pero
el hombre o mujer de la calleno sabrá qué significala palabra «pacto» o
dónde está la «tierra de Beula», Una mujer de los AlcohólicosAnónimos
recientemente visitó un servicio de una iglesiacristiana con una amiga.
El pastor   s t ~ predicando sobre Efesios 2, que habla de extranjeros
que estaban leJOS y se acercaron por la sangre de Cristo. Cuando le pre-
guntaron qué le había parecido el servicio, la mujer respondió: «estuvo
bien, pero sentí que estuvo un poco raro todo ese discurso acerca de los
extranjeros». Obviamente, cuando ella escuchó la palabra «extranjeros»,
no pensó en los que están fuera de la iglesiade Cristo, sino en los inmi-
grantes ilegales o en los hombrecitos verdes de Marte.
Nuestra cultura ya no tiene memoria cristiana y poca gente co-
mún sabe mucho del cristianismo esencial. Hablemos en un idioma
que puedan comprender. Salgamos al público para decirles quiénes
somos, qué es lo que creemos y qué es lo que hacemos. Si realmente
entendieran la oferta de la calidad de vida que Jesucristo ofrece, se
sentirían atraídos a él y a su promesa de un nuevo comienzo.
Póngale manos y pies a la doctrina.
Si no estamos en guardia, el cristianismo se deslizará hacia un
s i s t   ~ de creencia racional, sin ninguna sujeción al alma y ningún
desafta para la voluntad. Las doctrinas, credos y declaraciones de fe
son necesarias, pero tienen que cobrar vida en corazones compasivos,
manos que sirven y almas generosas. La doctrina y la teología pierden
su propósito si solamente pertenecen a los expertos y profesionales.
Irradie alegría a través del estilo de vida.
En uno de mis pastorados, un recién convertido me dijo: «Creo
q ~   quiero. s ~ r cris.tiano, pero tengo miedo de llegar a ser alguien
tnste, deprimido e Insatisfecho. Pensé que Cristo lo cambiaba todo».
No necesito agregar más.
Siga adelante con lo básico.
Es hora de buscar la sabiduría del cielo y pedir el valor de la
iglesia primitiva. Una renovación de lo milagroso es necesaria en
208
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
cada iglesia. Los de afuera quieren saber qué hace que la iglesia
sea excepcionalmente distinta de todas las demás organizaciones.
Necesitamos saber lo excepcional que ese evangelio es y tenemos
que decírselos. Recordemos que lo sobrenatural no tiene que ser
espectacular para que sea milagroso. Ayudemos a todos a conocer
los recursos para desarrollar una vida grandiosa, que resulta de una
predicación ungida, de la guía del Espíritu Santo y de una adora-
ción reverencial.
Es hora de salir al público. El mundo necesita lo que representa-
mos ahora. Al salir al público, nuestra sociedad mejorará drástica-
mente, nuestras iglesias se revolucionarán yeso nos dará una satisfac-
ción extraordinaria.
-N.B.W
Cómo agregar valor cuando
la gente llega a la iglesia
¿Por qué va a la iglesia la gente? ¿Qué beneficio recibe? ¿Ypor qué
debería seguir yendo? Aquí tiene tres historias reales. Los nombres se
han cambiado para proteger a los inocentes.
Mary estuvo confinada en su casa por tres años, cuidando de su
moribundo esposo. Él era un hombre de iglesia conocido que pas-
toreó iglesias, escribió libros, enseñó en una universidad grande y
hasta participó en la marcha de los derechos humanos hacia Selma,
Alabama. Mientras pasaba por este valle oscuro, ella recibía visitas
periódicas -como una vez cada tres meses- de su pastor. Dos se-
manas después del funeral de Tom, ella asistió a un servicio de ado-
ración en su iglesia para comenzar su proceso de reingreso espiritual.
En sus primeros cuatro domingos de vuelta en la iglesia, escuchó tres
desafíos -orar más, dar más para el fondo de construcción y asistir
al servicio de la noche si no quiere que se cancele. Mary esperaba
recibir alimento para su alma hambrienta, pero los temas bíblicos
como esperanza, consuelo, fe, fortalecimiento, valor y victoria nunca
se mencionaron.
209
EL PODER DE LA AMISTAD
El pastor Crane, que se jubiló después de 40 años de servicio efec-
tivo, escribió que su pastor es dedicado, bien capacitado y brillante.
Pero Crane se lamenta porque las ideas bíblicas como la rendición
completa, la consagración, la pureza o la madurez en Cristo no se
han mencionado en tres años. Crane tiene preocupaciones serias por
la profundidad espiritual de la congregación donde él se reúne.
Lee Ann se presentó después de que hice una súplica ardiente, en
un retiro para cristianos laicos, a ser fieles en apoyar a su pastor. Ella me
preguntó en privado qué debería hacer un creyente maduro cuando la
dieta pobre que se ofrecía en los servicios regulares de una iglesiahacía
que crecer espiritualmente fuera difícil. Lehice preguntas detalladas, es-
perando totalmente que fuera una gruñona con mala actitud. En lugar
de eso, me di cuenta de que era una discípula seriaque ansiaba saber más
de la plenitud, la oración, la santidad, la fe, la semejanza a Cristo, de la
gracia que sana y salva. Sin la intención hablar tan contundentemente,
dijo abruptamente: «Me he ido a casa después de cada servicio, durante
seis semanas, preguntándome por qué fui». Entonces respondió su pre-
gunta antes de que pudiera responder: «Realmente no sé por qué».
Tal vez estos tres amigos fieles del evangelio estaban pasando por
un mal día. Tal vez, ya que son creyentes veteranos, deberían «subir
a bordo o bajarse». Después de todo, siempre y cuando un pastor
tenga una casa llena, ¿por qué el estado espiritual de un solo creyente
debería ser un problema? El razonamiento defectuoso dice que los
muchos son más importantes que los pocos.
Creo que cada pastor debe ser responsable de alimentar a todo
el pueblo de Dios y de darle tanto cuidado a los creyentes maduros
como a los que solamente están interesados, o a los nuevos converti-
dos. Como pastores, conscientemente tenemos que pensar en lo que
Dios quiere que los creyentes experimenten cuando llegan a la igle-
sia y asegurarnos de que la iglesia provea ese alimento. Cada iglesia
debe comprometerse conscientemente a agregarle valor a la vida de la
gente, convirtiéndose un centro de recursos espirituales magnético,
donde la gente recibe lo que no puede recibir en otra parte.
Agregue valor al crear una adoración que inspire a la reverencia.
La adoración «en espíritu y en verdad», como lo dice Jesús, hace
210
Excelentes oportunidadesen el siglo nuevo
que todos estén conscientes de estar en la presencia de Dios. Esa.adora-
ción engendra un sentido de admiración y reverencia porque DlOS nos
recibe en la habitación de su trono. Como le dijo Jesús a la mujer en el
pozo: «el Padre tales adoradores busca que le adoren» Quan 4:23).
En la adoración auténtica, cada canción, oración o palabra orienta
a la gente a Cristo. No hay nada barato, mediocre, vacío ni monóto-
no. Cada elemento del servicio honra tan completamente a nuestro
Señor que nuestra adoración es digna de su aprobación. Esa adora-
ción nos invita, como mendigos, al banquete de bendición del Rey.
Agregue valor al desarrollar aceptación.
La necesidad de aceptación y amor es básica para todo ser hu-
mano. Dios le ha enseñado a su iglesia a amar. Una de las marcas de
identidad de la iglesia es el abundante amor de familia que exhibe,
colmado y perfecto. Los que están afuera de la iglesia deberían que-
darse asombrados, como lo hicieron los espectadores en los tiempos
del Nuevo Testamento cuando observaron cómo los miembros de la
iglesia primitiva se amaban unos a otros. ¿Por qué no hacer resplan-
decer la llama de la aceptación amorosa en su iglesia, al punto que la
acogida, la pertenencia y la aceptación sean experiencias inspiradoras
y de primera mano para todos en su iglesia?
Agregue valor al hacer las cosas esenciales espléndidamente.
La cultura estadounidense es buena para abandonar lo viejo por
lo nuevo. Lo nuevo es espléndido, en tanto que lo viejo está oxidado
y se considera inútil. Sin embargo, quizá muchos asistentes de la
iglesia no entiendan ni practiquen ni lo más básico de la fe cristiana.
¿Por qué no presentar lo esencial de una manera tan atractiva que sea
1
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nuevo y relevante para a gente comemporanea.
Agregue valor al vivir una vida bella.
Muéstrele a la gente el magnetismo de una vida centrada en Cris-
to, que infunde belleza y propósito a cada dimensión de la vida. Ex-
plique y sea ejemplo del hecho atractivo de que practicar el evangelio
hace que todos los aspectos de la vida sean inmensurablemente más
satisfactorios -trabajo, casa, relaciones y esparcimiento.
21l
EL PODER DE LA AMISTAD
Agregue valor al ofrecer oportunidades de discipulado.
¿Qué pasaría si los servicios del domingo en la noche fueran
rediseñados como reuniones de crecimiento y madurez? Piense in-
tentarlo por ocho semanas. ¿Por qué no desarrolla servicios atrae-
para. gente que está interesada el domingo en la mañana y
trene serVICIOS de fortalecimiento para los creyentes el domingo en
  convertidos no descubren verdaderamente el gozo de
VIVIr su fe SI no han sido discipulados para un estilo de vida com-
pletamente cristiano.
todo lo que pueda para ver que su iglesia le agregue valor a
la VIda de cada uno. Identifique los puntos fuertes de la fe cristiana
que los cristianos no pueden encontrar en ninguna parte afuera de la
iglesia; luego desarrolle estrategias para proveer esas fortalezas a todos
los que asisten a su iglesia. Haga que se alegren de haber llegado.
-N.B.W
La esperanza mágica de la Navidad
Puedo recordar que ese día sufrí como ningún otro -antes o des-
pués. Apenas tenía 16 años, pero sentí un dolor mucho más insopor-
table del que ocasiona cualquier lesión de fútbol o un molesto dolor
de cabeza -la clase de dolor que nunca se quita. Me apretaba la
garganta y casi me ahogaba. Hasta el día de hoy, cuando mi mente se
remonta a ese incidente que pasó hace tanto tiempo, siento dolor.
. Justo de la Semana Santa ese año, a Papá lo obligaron a
me de la IgleSIa que pastoreaba, por lo que no fui a la iglesia esa Se-
mana -no tenía iglesia. Nuestra familia estaba destrozada y
Los problemas me sacudieron hasta el alma, ya que era
demasiad., Joven como para escapar pero lo suficientemente madu-
ro como para saber lo que estaba ocurriendo. Pero fue mi madre
la que sufrió más, ya que los amigos de muchos años nos abando-
naron, como si hubiéramos estado infectados con una enfermedad
mortal contagiosa. Un día el mundo era nuestro; al siguiente estaba
cubierto de nubes.
212
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
Retroceda el tiempo conmigo para ver cómo la esperanza sanó
mis heridas.
La primera Navidad después de nuestra crisis familiar, los maes-
tros y estudiantes de la universidad cristiana a la que yo asistía me
demostraron su amor. Mis verdaderas emociones me habían hecho
sentir desdichado, y no era alguien con quien fuera agradable es-
tar. No sabía con quién hablar ni qué decir. Pero aquel año, perso-
nas cristianas me abrieron sus corazones y trataron a un estudiante
confundido de primer año como alguien importante, aunque yo me
consideraba un cero a la izquierda. La gente que vivía cerca de la
universidad me invitó a cenar. Los compañeros de estudio me invi-
taron a ir a sus casas para las vacaciones -en conclusión, la familia
extendida de Dios me amó y vendó mis heridas.
Un domingo en la noche, en la iglesia escuché este maravilloso
mensaje de esperanza: «Aunque no creas que eres es?ecial, aunque
quizás estés pasando por dolor y sufrimiento, la Navidad es la pro-
mesa de esperanza. Si te colocas en las manos de Dios, él te cuidará.
Él te devolverá esos años perdidos. Él es el Dios de esperanza -eso
es lo que significa la Navidad».
Adelántese en el tiempo casi tres décadas, a mis años de pastora-
do en Pasadena. Una Navidad en particular, por alguna razón que
desconozco, no me sentía especialmente inspirado por la época san-
ta. Sabía que mucha gente estaría presente para las celebraciones de
Navidad. La buena música los atraería y la música tomaría mucho
tiempo de los servicios. Por lo que concluí que salir de esa
mucha preparación para predicar. Aunque me averguenzo al admi-
tirlo, racionalicé que ya que los creyentes vendrían por la música, la
predicación no sería particularmente importante para ellos.
Entonces el Espíritu Santo, quizás por compasión de los que ten-
drían que sentarse durante mis sermones preparados mediocremen-
te, parecía que decía: «H. B., sabes que habrá más no cristianos en
los servicios de Navidad de lo que tendrás en cualquier otro domingo
del año. Tienes que decirles que el nacimiento de Cristo significa que
hay una esperanza que Dios nos da en Navidad. Sabes que allí habrá
gente que se siente sola, con miedo y triste. ¿Qué tienes que  
Mi estado de ánimo pronto cambió, y fui inspirado a predicar otra
213
EL PODER DE LA AMISTAD
vez la   historia milagrosa de la Navidad. Aunque mi mensaje
no fue espeCIalmente profundo, tuvo gran significado para mí, por-
que fue un recordatorio de que tuve el privilegio de hacer para otros
lo que Dios había hecho por mí hacía tantos años.
El mensaje de Dios me volvió a llegar esa semana: «¿Te acuerdas
de lo que hice por ti cuando estabas en la universidad? ¿Te acuerdas
de lo que hice por ti aquella Navidad en que estabas tan solo, con-
fundido y enojado? ¿Por qué no dar ese mismo regalo a alguien más
esta Navidad?» Lo hice, y muchos que escucharon esos sermones de
Navidad me agradecieron por el recordatorio del poder de Dios para
sanar y dar esperanza.
. su máquina del tiempo otra vez. Retroceda conmigo a mi
pnmera Iglesia y a mi primera Navidad en esa iglesia. La iglesia era
pequeña y la música era ordinaria, tanto en contenido como en calidad
de ejecución. Pero queríamos ofrecer esperanza. Por lo que preparamos
canastas de comida. Hicimos pequeños regalos divertidos. Cantamos
cantos de. Navidad. Salimos de nuestro camino para buscar gente que
nos necesitaba. Encontramos maneras prácticas de ofrecer esperanza. y
cuando todo acabó, la gente dijo con lágrimas en sus ojos: «Pastor, no
podemos recordar otro día tan especial con el Señor».
Ahí tiene tres cápsulas de tiempo de mi experiencia. Todas ellas
hablan de la esperanza en la Navidad. ¿No quisiera que el mensaje de
Navidad pudiera expresarse todos los días?
Mi querido amigo pastor, recuerde a lagente de su iglesia y a la
comunidad que necesita la esperanza de la Navidad. No se irán de
viaje, ni recibirán regalos valiosos, ni disfrutarán el calor del cho-
colate caliente alrededor de la chimenea en casa con sus familias.
Están deprimidos, solos y con miedo. Algunos han perdido seres
amados. Algunos están enfermos y se preguntan si verán otro día.
están orando por hijos que están lejos de Dios. Algunos
tienen hogares rotos y espíritus destrozados. Algunos tienen cora-
zones trist:s, disfrazados con caras alegres. Todos necesitan espe-
ranza, y DIOS le ha confiado el mensaje de la única esperanza del
mundo, Jesucristo.
laprofundidad de su dolor y soledad, mucha gente que sufre
decide buscar la iglesia en días especiales. Los drogadictos, alcohóli-
214
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
cos, padres solteros, secularistas desilusionados, divorciados solitarios
y ancianos abandonados estarán allí. No los pase por alto y busque a
la gente bella. No descuide a los solitarios que no tienen esperanza.
Necesitan saber que usted se interesa por ellos. Necesitan saber que
Dios los ama.
Las épocas como la Navidad significan que el Dios bondadoso
envió a su Hijo desde el cielo para rescatar al perdido y al solitario.
Querido pastor, usted representa a Cristo ante estas personas. Díga-
les lo que él quiere que diga: «He venido a ofrecer esperanza, amor
y un sentido de pertenencia. Estoy aquí para dar esperanza a todos,
incluso al solitario, al destrozado y al disfuncional».
Mi oración es que usted no pase por alto a los que necesitan forta-
leza y fe. Muéstreles cuánto los ama Dios y usted. Piense en maneras
que pueda identificar a esas personas y cómo puede recordarles del
verdadero significado de la época.
Asegúrese de que se cuente la historia.
Es fácil permitir que la iglesia llegue a estar tan involucrada en
acontecimientos especiales que el mensaje de Navidad se empaña. Ase-
gúrese de que su predicación durante el Adviento anuncie una y otra
vez que Cristo es el centro de esperanza de la Navidad. Asegúrese de
que el mensaje no se pierda en la fantasía y las envolturas de la época.
Controle los acontecimientos.
Rehúsese a permitir grandes acontecimientos de Navidad que de-
jen fuera la predicación acerca de Cristo. La predicación ya estaba
aquí, mucho tiempo antes de que los grandes acontecimientos se pu-
sieran de moda y estará aquí hasta que Cristo regrese. Aunque a veces
nos vemos tentados a pensar que la predicación es una comunicación
tonta, es la manera más efectiva de Dios de hablar el mensaje de es-
peranza en la Navidad. Asegúrese de que la predicación de Navidad
tenga una importancia alta y una preparación auténtica.
Esté pendiente de la gente que sufre.
Esté alerta de las personas que más lo necesitan y minístrelos.
Una palabra de esperanza en Navidad podría transformar una vida.
215
EL PODER DE LA AMISTAD
Aunque la emoción de las actividades especiales pueden hacer de la
Navidad un tiempo particularmente feliz para usted, recuerde a los
que necesitan una palabra amable y una promesa de consuelo de que
Dios está obrando en sus vidas. Designe a alguien, o incluso a un
grupo pequeño de personas, que lo ayuden a identificar a las perso-
nas más necesitadas y oriénrelos hacia la esperanza.
Use el teléfono en la mañana de Navidad.
Antes de que comiencen sus celebraciones familiares, llame a 10 o 15
personas que no tendrán a nadie con ellos para Navidad, o a los que han
sufrido una pérdida desde la Navidad anterior. Haga su listado con los
números de teléfono con anticipación. Estas llamadas pueden hacerse en
menos de una hora, y ellasles darán el increíble regalo de usted mismo.
La esperanza es un bumerang.
Su Navidad se enriquecerá a medida que comparte las buenas noti-
cias. Pruébe!o en una época de Navidad y lo hará parte de cada Navi-
dad futura. Los pastores que distribuyen la esperanza de Dios transfor-
man las vidas de otros y enriquecen sus propias vidas en e! proceso.
¿Por qué la Navidad? Porque cuando la gente se reúne en su san-
tuario a adorar, ¡cada servicio habla de la esperanza de Navidad!
-H. B. L.
Su mano fue la única disponible
Todos nosotros de vez en cuando hacemos cosas tontas e in-
cluso cosas que ponen la vida en peligro. Eso es lo que hice un
domingo en la noche en las montañas de Oregon. Ocasional-
mente, mi personalidad me mete en problemas porque tengo la
tendencia de experimentar aventuras. Esa noche tomé un riesgo
y casi pierdo la vida.
Tenía que predicar e! domingo en mi propio púlpito. Así que,
después de hablar en la reunión de la tarde del sábado en un retiro
de laicos, me metí al automóvil y me dirigí a casa. Estaba lloviendo,
pero no le puse atención a eso. A una corta distancia en el camino,
216
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
me di cuenta de una pequeña señal que indicaba un atajo; y por im-
pulso la seguí. El camino, que al principio me había parecido amplio
y plano, pronto se convirtió en un camino húmedo de grava. Eran
como las 8:30 p.m. y estaba escuchando un juego de básquetbol de
los Trailblazer de Portland contra los Suns de Phoenix. En este cami-
no desconocido, di un giro brusco en una curva precipitada y de re-
pente me encontré mirando un mundo al revés. Le había dado vuelta
a mi automóvil hacia un lado -yyacía sobre la montaña.
Entonces hice exactamente lo que los expertos en seguridad dicen
que no se debe hacer. Dejé mi vehículo y me alejé hacia un territorio
desconocido. Comenzó a nevar levemente. A medida que caminaba,
la nieve comenzó a caer en remolinos; y en poco tiempo, avanzaba
hacia una tormenta de nieve a toda marcha. Llevaba puestos moca-
sines, pantalones de algodón y una chaqueta de cuero que apreciaba.
Tenía unos cuantos dólares en mi bolsillo, pero no servían para nada
donde yo estaba.
Mi situación era horrible y aterradora. No estaba equipado para
e! invierno. No sabía hacia dónde iba. Pronto los músculos de mi
pierna comenzaron a contraerse con un dolor terrible. Aunque no
me di cuenta, estaba alejándome cada vez más de la civilización y me
alejaba de cualquiera que pudiera estar buscándome.
Cuando Beverley se despertó a eso de la media noche, se descon-
certó al darse cuenta de que yo no había vuelto. Llamó a mi secreta-
ria, Sue McFadden, para revisar mi calendario y ver si efectivamente
yo tenía que volver cuando ella esperaba que volviera. Las dos muje-
res se dieron cuenta de que había estado afuera mucho más de lo que
debía, por lo que llamaron al hotel donde había dado la conferencia.
El personal les dijo que me había ido como a las ocho. Para entonces
era la una de la madrugada, por lo que inmediatamente enviaron un
grupo de rescate a buscarme.
Mientras tanto, yo había caminado en un círculo amplio de arriba
abajo en la montaña, en condiciones de una tormenta de nieve, des-
de alrededor de las 9:00 p.m. hasta las 5:00 del día siguiente cuando,
por la providencia de Dios, me encontré de vuelta donde estaba mi
vehículo. Las luces intermitentes de emergencia habían consumido
la batería, por lo que no pude encender el motor para el calefactor.
217
EL PODER DE LA AMISTAD
Gateé dentro del auto, que estaba sobre su costado sobre la montaña,
y traté de estabilizarme. Estaba acostado en el auto, temblando des-
controladamente por el frío, cuando vi las luces. El equipo de rescate
me había encontrado. Me pusieron en su automóvil, enderezaron mi
automóvil y me llevaron a casa.
Al reflexionar en la situación y al unir la información que otros die-
ron, me di cuenta de que la primera casa en mi camino, si la hubiera
encontrado, estaba protegida por perros pastor alemán que me habrían
comido vivo. Si hubiera subido más en la montaña, me había muerto del
frío antes de que alguien me encontrara. Ninguna de las posibilidades
me parecían atractivas. Sentí la protección innegable de mi Señor. Al ca-
minar por esos caminos cubiertos de nieve, recuerdo haberle prometido
a Dios muchas cosas. Sería un mejor padre, un mejor esposo, un mejor
cristiano. Hasta grité: «¿Por qué yo, Señorr» y escuché el eco de mi pro-
pia voz. Hubo veces en las que quise rendirme, dejar de caminar, pero
algo me mantuvo moviéndome. Ahora sé quién fue eseAlguien.
Cuando llegué a casa, mi médico estaba allí para revisarme. Dijo que
no tenía congelación y que mis extremidades estaban bien. Sugirió: «Mé-
tase en la bañera y suba su temperatura», lo cual hice. Todo esto sucedió
el domingo en la mañana, y nuestro servicioen la iglesiacomenzaba a las
9:30 a.m. Como no había una verdadera razón para quedarme en casa,
fui a la iglesiay prediqué. Tenía una historia que contar.
La gloria de la historia es que cuando terminé el mensaje en el que
hablé de las incertidumbres de la vida y conté mi angustiosa historia,
dí a entender que todos nosotros tenemos momentos en nuestras
vidas que no podemos controlar ni predecir. Compartí que cosas
impredecibles pueden ocurrirle a cualquiera y que tenemos que estar
seguros de que nuestras vidas son agradables a Cristo, para que no
tengamos temor en los tiempos difíciles.
Muchos pasaron al frente para orar cuando di la invitación de reno-
var sus votos con Cristo. Entre ellos estaba un buen hombre que iba a
la iglesiapara complacer a su familia, pero que nunca había hecho una
profesión personal de fe en Cristo. Pero yo le agradaba; era mi amigo
y se identificó con mi situación difícil. Cuando estaba parado en el
púlpito y vi a este hombre venir al frente, me acerqué a él. Oré con él
mientras él tenía inclinada la cabeza en humildad ante Cristo.
218
Excelentes oportunidades en el siglo nuevo
Más tarde, mientras hablábamos, le pregunté por qué había esco-
gido un día como este para aceptar a Cristo en su vida. Su respuesta
fue gratamente sencilla: «Ya sabes que me agradas y me conmovió el
hecho de que Dios te salvó de un destino terrible». Ycontinuó: «Pen-
sé que si el Señor realmente le importabas lo suficiente como para
rescatarte, decidí adoptarlo. No fue solamente porque te rescató, sino
porque también necesito que alguien cuide de mí. Me conmovió el
hecho de que hay un Dios que realmente se interesa, ama y desea lo
mejor para nosotros».
Yo sobreviví a una situación que cambia la vida -y que nunca
quiero repetir- pero le agradecí a Dios porque pude ver que alguien
a quien quiero se inclinara a los pies de la Cruz y viera por sí mismo
al Dios tan maravilloso que servimos, que frecuentemente transfor-
ma algo doloroso en algo maravilloso.
A veces, lo único que tenemos es la providencia divina, pero eso
es más que suficiente. Le exhorto a que mantenga un mensaje simple
pero profundo en su ministerio -Dios se interesa. Aclárelo para que
todos sepan que el Padre los ama y los protege. He estado pensando
en maneras de decirlo mejor, y aquí tiene lo que he descubierto:
Predique de qué manera la misericordia de Dios nos protege, in-
cluso cuando damos el giro incorrecto.
Mientras más sirvo a Dios, más me convenzo de que él nos cuida
muchas veces, incluso cuando no estamos conscientes de que necesi-
tamos su ayuda. Me maravillo de su cuidado, aun cuando he tomado
las decisiones incorrectas y he seguido los caminos equivocados.
Cuente su historia.
Las generaciones pasadas de predicadores fueron muy cuidadosos
de no mencionar en el púlpito sus propias luchas. La idea era de mante-
nerse enfocados en Dios y no en nosotros mismos. Entiendo y aprecio
esa meta, como espero que usted también lo entienda. Pero creo que
hay maneras de contar nuestras historias, en tanto que mantenemos el
enfoque en el amor y la gracia de Dios. Solamente depende de cómo
usted use esa historia. Si la usa para darse gloria a sí mismo, está abu-
sando de su posición en el púlpito. Si, por otro lado, usa una historia
219
EL PODER DE LA AMISTAD
para mostrar lo misericordioso que Dios ha sido con usted, entonces
la historia sobre usted mismo puede ser una parte perfectamente apro-
piada de un buen sermón. Nuestros oyentes a veces necesitan saber que
los pastores somos simples mortales, que necesitamos la providencia
protectora de Dios totalmente, así como ellos.
Dios nos protege de nosotros mismos.
Dios frecuentemente nos defiende de nosotros mismos. Aun cuan-
do vamos en contra de nuestros mejores instintos, persistimos en un
comportamiento arriesgado, nuestro Señor frecuentemente nos prote-
ge con su gracia de las consecuencias. La nieve fangosa en aquel cami-
no montañoso tenía que haberme convencido de regresar, pero no lo
hice. Y antes de que esa noche terminara, mi vida estaba totalmente
fuera de control. Quizás esa situación desesperante fue necesaria para
recordarme de la realidad de su providencia protectora. Esa protección
divina es un mensaje que la gente necesita y quiere escuchar.
Termine bien.
La gente está ansiosa de saber que la providencia amorosa del
Señor nos llevará por todo el camino hasta el cielo. Él ha prometido
llevarnos victoriosamente hasta el final. Me gozo al pensar en la vida
y testimonio del Apóstol Pablo cuando el final se acercaba. Su postu-
ra fue que no siempre fue fácil, pero hizo lo mejor que pudo.
Fuera de control.
Al terminar este libro, me recuerdo, así como a todos ustedes mis
colegas pastores, que hay muchas circunstancias en la vida de un
ministro en que nos encontramos completamente fuera de control.
En esos lugares nos damos cuenta de que tenemos que apoyarnos
en Dios, porque él es todo lo que tenemos. Pero siempre es más que
suficiente.
Dios permite en nuestras vidas algunas experiencias que están
fuera de nuestro control, para enseñarnos que él tiene el control fi-
nal. Él lo hace mucho mejor que nosotros. Todo lo que necesitamos
hacer es tomar su mano. Es la misma mano que se extiende para sal-
varnos, para sostenernos, para protegernos y para guiarnos. El viejo
220
Excelentes oportunidadesen el siglo nuevo
predicador tenía razón: «Prefiero estar con Dios en la oscuridad que
solo en la luz».
-H. B. L.
221
EN ARAS
DE NUEVOS
COMIENZOS
EpÍLOGO
En aras de

nuevos comienzos
N
os encontramos en un nuevo milenio. Parece casi imposible
, que ya no designamos los detalles de nuestra vida con un
«19». Esos días se han ido para siempre. A medida que avanzamos,
no puedo dejar de pensar en el siglo que acaba de terminar.
Nací a finales de la década de los años treinta, hijo de un clérigo
dotado en Arkansas. Fui hijo único y miré cómo mamá y papá bus-
caban la efectividad en el ministerio, solamente para experimentar
angustia en su relación -que el tiempo y la paciencia algún día sa-
narían. En medio de todo, fui testigo de la gracia de Dios en nuestra
familia. Me emocioné cuando el ministerio de papá fue restaurado
y se le dio una segunda oportunidad para impactar al mundo para
Cristo, a un grado mayor que nunca antes.
A finales de la década de los años cincuenta conocí a Beverley, en
la Universidad de Pasadena en California. En unos cuantos meses,
nos casamos siendo novios de la universidad, de 19 y 20 años. No
teníamos idea de lo que el futuro nos depararía, pero con el tiem-
po sentimos su dirección segura hacia el servicio cristiano a tiempo
completo. Sin darnos cuenta, asistimos al seminario de Kansas City
en Missouri -una pareja insólita en un ambiente muy incómodo-
pero lo logramos, y en unos cuantos años estábamos en nuestra pro-
pia iglesia en el sur de California.
A nuestras vidas llegaron nuestros dos hijos -Bradleyy Brian. No
podíamos haber pedido dos chicos mejores. Después de graduarse de
la universidad, conocieron y se casaron'con sus esposas -Tammy y
Susan- bellas cristianas que dieron a luz a nuestros cuatro nietos
- Taylor, Amanda, Hilary y Jeffrey. Nuestras vidas han sido bende-
cidas más allá de cualquier cosa que pudiéramos haber esperado.
A lo largo de nuestra aventura en el ministerio, durante la década
de los noventa y en este siglo nuevo, hemos tenido multitudes de
amigos, familia, maestros, orientadores, profesores, colegas y com-
pañeros que han dejado sus huellasenmi vida y viaje profesional.
Epílogo
Una de estas realidades casuales fue el movimiento providencial de
Dios, que hizo dar lugar a la asociación con mi primo, James Dob-
son. Nuestras madres eran hermanas, nuestros padres eran pastores
y ambos fuimos hijos únicos que, a través de los esfuerzos de nues-
tros padres matriarcales, estuvimos juntos frecuentemente a lo largo
de nuestros años de formación. Yen 1954 estábamos en la misma
habitación de la universidad y competíamos como lo hacen los her-
manos.
Después de la universidad, Jim se casó con Shirley. Tomaron su
camino y nosotros el nuestro. Hubo un período de casi 20 años de
nuestras vidas que estuvimos en nuestros propios peregrinajes -de-
sarrollando carreras, teniendo familias y estableciendo nuestros pro-
pios caminos que determinarían el curso de nuestras vidas.
Todo comenzó durante una conversación acerca de ustedes -mis
colegas pastores- y se determinó que Enfoque a la Familia necesi-
taba estar al frente para proveer restauración y renovación a las vidas
de las familias de clérigos, y hacer todo lo posible para ayudarlos a
administrar su tiempo, sus finanzas y sus vidas personales. Y aunque
nunca hay un ascenso en el pastorado activo, he sido favorecido con
lo mejor de los dos mundos: una carrera pastoral que ha atravesado
tres décadas y ahora con el privilegio de ser llamado «pastor de pasto-
res». ¡Qué vida! Siempre estaré en deuda con James Dobson por abrir
una puerta a un nuevo mundo para mí. En estos años he intentado
ser fiel a ustedes y a este nuevo llamado en mi vida; y, a cambio, us-
tedes me han animado.
Otra relación feliz ha sido la que tengo con mi colega en el mi-
nisterio y socio para escribir -Neil B. Wiseman. Nuestros caminos
comenzaron a cruzarse a principios de la década de los sesenta, cuan-
do éramos pastores en proceso- él en el Oeste y Suroeste y yo en
la Costa Oeste. Nos topábamos de vez en cuando en conferencias y
convenciones. En aquellos primeros días no concordábamos con las
estrategias y detalles del ministerio. Nuestros antecedentes y acerca-
mientos al ministerio eran muy distintos. Pero siempre concorda-
mos, y todavía lo hacemos, en que el amor al ministerio está en la
cumbre de los dones extraordinarios de Dios para un pastor.
Parecía ser la providencia de Dios que nos volvió a unir en 1992.
225
EL PODER DE LA AMISTAD
Yo estaba en la etapa inicial de nuestro ministerio Pastor a Pastor de
Enfoque a la Familia, y Neil estaba trabajando como capacitador,
muy respetado y de conocida trayectoria, de pastores jóvenes. Nos re-
unimos un día y hablamos de nuestro interés mutuo por las familias
de clérigos alrededor de los Estados Unidos, y pronto surgió nues-
tro primer libro Pastores en Alto Riesgo. Fue publicado en 1993.
Desde entonces han salido cinco libros más. Dios ha usado nuestra
asociación para estimular y afirmar a miles de pastores alrededor del
mundo, y ahora varios de los libros han sido publicados en otros
idiomas.
Dicen que un autor solamente tiene un número determinado de
libros en él. Sé con seguridad que la mayoría de los míos todavía no se
habrían publicado si no fuera por Neil Wiseman y su maravillosa es-
posa, Bonnie. Ellos, como Beverley y yo, viven en Colorado Springs;
y Neil todavía trabaja mucho desarrollando fe, carácter y habilidades
pastorales en líderes espirituales para la próxima generación.
A medida que tomo unos momentos de privilegio personal para
remontarme a mi camino sinuoso, sé, al igual que usted, que ha habi-
do algunos tiempos difíciles, incluso tiempos de desesperación; pero
desde donde estoy ahora, veo mayormente la luz del sol. Y veo, sin
lugar a dudas, la mano de Dios que nunca me ha fallado. ¡Vayasi no
ha sido siempre fiel!
Recuerdo mi primera Navidad en nuestra pequeña iglesia de Cali-
fornia. Yo era un pastor de veintitantos, en un cuchitril de oficina. En
el pequeño santuario, no muy lejos, nuestro coro desgreñado estaba
ensayando para su presentación de Adviento. Cuando estaba sentado,
escuchándolos cantar del amor de Dios, del niño Jesús y del maravillo-
so mensaje del coro de ángeles que habla de esperanza, libertad y per-
dón, parecía que nuestro coro modestamente talentoso se había trans-
formado en un cuerpo celestial. No importaba que solamente fueran
unos 8 o lO-se oían como una multitud celestial. Eran las palabras
que cantaban, el entusiasmo que irradiaban y el espíritu del Niño Jesús
que los rodeaba, lo que marcaba la diferencia. Me sentía tan orgulloso
de que me llamaran su pastor. Todavía me siento así.
Parece que ese momento ocurrió hace como cien años, pero de
alguna manera es como si hubiera sido ayer. Al ingresar a la primera
226
Epílogo
década del año 2000, lo hago con la misma expectación y sentido
de aventura que tuve hace tanto tiempo. Estoy ansioso de ver lo que
Dios tiene en mente para Su iglesia en los días y años que tenemos
por delante. No veo las nubes oscuras que nos rodean, ni las evi-
dencias que podrían desanimarnos. Más bien, decido caminar en la
ilimitada expansión de tiempo y espacio para ver a Dios que está al
control. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Elijo ver una iglesia llena
de potencial y promesa. Veo a cientos de hombres y mujeres jóvenes
que, en la mente de nuestro Señor, tienen lo que se necesita para diri-
gir y amar su iglesia en las mañas del siglo veintiuno; hombres y mu-
jeres que tomarán el título de pastor en serio y que, cuando escuchen
sus nombres, se hincharán del orgullo apropiado. Me siento honrado
de que en cuatro congregaciones distintas, en un período de 30 años,
hubo muchos que me llamaron Pastor. ¡Qué privilegio!
-H. B. L.
227
EL PODER DE LA AMISTAD
Notal Finales
1 Notas
A. S. London, Love Is the Key (Kansas City, MO: Beacon Hill
Press, 1956), p. 13.
2 Ibid.
3 Ibid., p. 25.
4 Notas
Rebecca Davis and Susan Mesner, eds., 1he Treasury of Re-
ligious and Spiritual Quotations (Pleasantville, NY: Reader's
Digest Association, 1994), p. 307.
5 Ibid., p. 304.
6 Notas
Neil B. Wiseman, ed., Evange1ism: 139 Ideas and Quotes
(Kansas City, MO: Bacon Hill Press, 1983), back cover.
7 Ibid.
8 Richard.]. Foster and James Bryan Smith, eds., Devotional
Classics (San Francisco: HarperSanFrandsco, 1993), p. 335.
9 Nota
Hannah Ward and Jennifer Wild, comps.1he Doubleday
Christian Quotatation Collection (New York: Doubleday,
1997),p.175.
10 Notas
Milo Arnold, 1he Adventure of the Christian Ministry (Kan-
sas City, MO: Beacon Hill Press, 1967),p. 18.
11 Eugene Peterson, Living the Message (San Francisco: Harper,
1996), p. 46.
12 Wayne Dosick, 1he Business Bible (New York: HarperBusi-
ness, 1993), p. 147.
13 Nota
Rebecca Davis and Susan Mesner, eds., 1he Treasury of Re-
ligious and Spiritual Quotations (Pleasanrville, NY: Reader's
Digest Association, 1994), p. 385.
14 Nota
Louis E. Boone, Quotable Business (New York: Random
228
Epílogo
House, 1992), p. 30l.
15 Notas
Newsweek (july 9, 1997), n.p.
16 C. Peter Wagner, Prayer Shield (Ventura, CA: Regal Books,
1992), pp. 194, 195.
17 Notas
Peter Drucker, Quorable Quotes, Reader's Digest (August
1994), p. 9.
18 Ohn R. O'Neil, 1he Paradox of Success (New York: C. P.
Putnams Sons, 1993), p. 87.
19 Rhonda Tripp, ed., International 1hesaurus of Quotations
(New York: Harper and Row, 1970), p. 774
20 William Barday, 1he Gospe1 of Mattew (Philadelphia. PA:
Westminster Press, 1958), p. 318.
21 Notas
William Safire and Leonard Saffir, comp., Good Advice (New
York: Wings Books, 1982), p. 205.
22 Haldor Lillenas, Praise and Worship (Kansas Ciry, MO: Naza-
rene Publishing House, 1928), p. 155.
23 Rebecca Davis and Susan Mesner, eds., 1he Treasury of Re-
ligious and Spiritual Quotations (Pleasanrville, NY: Readers
Digest Association, 1994) p. 302.
24 Ted Goodman, ed., 1he Forbes Book of busines Quotations
(New York: Black Dog and Leventhal Publishers, 1997), p.
538.
25 Safire and Safir, Good Advice, p. 205.
26 Goodman, 1he Forbes Book ofBusiness Quotations, p. 538.
27 Notas
A. W Tozer, 1he Pursuit of God (Camp Hill, PA: Christian
Publications, 1982), p. 27.
28 Ibid.
29 Nota
Rebecca Davis and Susan Mesner, eds., 1he Treasury of Re-
ligious and Spiritual Quotations (Pleasantville, NY: Reader's
DigestAssociation, 1994), p. 319.
30 H. B. London, Jr., and Neil B. Wiseman, 1he Heart ofa Great
229
ELPODER DE LA AMISTAD
Pastor (Ventura, CA: Regal Books, 1994), p. 250.
31 Nota
Eugene Peterson, Living the Message (San Francisco: Harper,
1996), p. 124.
32 Nota
Oswald Chambers, Daily 1hought for Disciples (Fort Wa-
shington, PA: Christian Literature Crusade, 1976), p. 18.
33 Notas
Rebecca Davis and Susan Mesner, eds., the Treasury of Re-
ligious and Spiritual Quotations (Pleasanrville, NY: Reader's
Digest Association, 1994), p. 423.
34 Ibid., p. 426.
35
Notas
Gloria and William J. Gaither, «There's Ssomething about
1hat Name», 1he Hymnal for Worship and Celebration
(Waco, TX: Word Music, 1986).
36 Jo Kadlecek, "How to Be a Better Neighbor", Discipleship
Journal, no. 113 (September/Ocrober 1999), p. 60.
230