You are on page 1of 11

Las dioxinas son compuestos químicos obtenidos a partir de procesos de combustión que implican

al cloro.
1
El término se aplica indistintamente a las policlorodibenzofuranos (PCDF) y
las policlorodibenzodioxinas (PCDD).
Las dioxinas constituyen un grupo de compuestos químicos que son contaminantes ambientales
persistentes. Las dioxinas se encuentran en el medio ambiente de todo el mundo y se acumulan en
la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales.
2

Índice
[ocultar]
 1 Origen y presencia
 2 Efectos en humanos y en el medio ambiente
o 2.1 Efectos cancerígenos
o 2.2 Efectos en la reproducción sexual
 3 Mecanismos de formación
 4 Mecanismos de degradación
 5 Referencias
o 5.1 Bibliografía
 6 Enlaces externos
Origen y presencia [editar]
En los alimentos están presentes en forma de trazas, es decir en cantidades del orden
del nanogramo y del picogramo por kilogramo,
Las dioxinas se han hecho muy conocidas en los últimos años porque preocupa su presencia en el
medio ambiente ya que se encuentran en muchos lugares, aunque en bajas concentraciones, y
algunas de ellas son extremadamente tóxicas.
3
Junto con las dioxinas se suelen encontrar furanos
que son unos compuestos químicos similares.
Las dioxinas son fundamentalmente subproductos de procesos industriales, pero también pueden
producirse en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales. Las
dioxinas son subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la
fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y
plaguicidas. En cuanto a la liberación de dioxinas al medio ambiente, la incineración descontrolada
de desechos (sólidos y hospitalarios) suele ser la causa más grave, dado que la combustión es
incompleta. Existe tecnología que permite la incineración controlada de desechos con bajas
emisiones.
4

Las dioxinas no se fabrican deliberadamente, excepto en pequeñas cantidades para trabajos de
investigación.
Hay varios cientos de dioxinas y furanos. Una simple dosis de 6 millonésimas de gramo de la
dioxina más letal, la 2,3,7,8-TCDD, puede matar a una rata. Todavía no se sabe bien cómo afectan
a los humanos estas sustancias. Se ha podido observar la acción de estos compuestos cuando
alguna persona ha quedado expuesta por accidente a ellas, pero en estos casos sólo se puede
conocer la dosis que han recibido muy aproximadamente. Por esto es arriesgado pronunciarse
sobre los efectos que producen las distintas dosis, especialmente cuando hablamos de contacto
con estas sustancias durante periodos de tiempo largos.
La dioxina 2,4,5-T es uno de los componentes del Agente Naranja, arma química utilizada
por Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.
Efectos en humanos y en el medio ambiente [editar]

Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión
actual de este artículo o sección.
En la página de discusión puedes consultar el debate al respecto.

Existen desacuerdos sobre la exactitud de la información en este artículo o
sección.
En la página de discusión puedes consultar el debate al respecto.
Las dioxinas tienen elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo,
afectar el sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer.
5
Cuando
algunas personas han estado expuestas a altas concentraciones de 2,3,7,8-TCDD han
tenido cloracné, con efectos que puede durar décadas eliminar.
Recientemente se ha encontrado una asociación de las dioxinas con la génesis de
la endometriosis
6
, una enfermedad ginecológica caracterizada por el crecimiento del tejido
endometrial por fuera de la cavidad uterina y que puede ocasionar dolor pélvico, dismenorrea o
dolor menstrual e infertilidad.
A bastantes investigadores
[cita requerida]
les preocupan más los efectos que a largo plazo pueden
darse en personas expuestas a dosis muy bajas, que no provocan efectos apreciables a corto
plazo. El problema con este tipo de sustancias es que no se eliminan con facilidad (tardan cinco
años en reducirse a la mitad{{Plantilla:cita requerida}) ni se degradan y, por tanto, van
acumulándose en los tejidos. En experimentos de laboratorio con animales {{Plantilla:cita
requerida} se ha comprobado que dosis no letales pueden producir cáncer, defectos de nacimiento,
reducción en la fertilidad y cambios en el sistema inmunológico.
Efectos cancerígenos [editar]
La mayoría de los estudios que se han hecho con personas expuestas a estos productos no han
encontrado que tengan más probabilidad de tener cáncer que los demás
[cita requerida]
. Aunque
existen estudios realizados y expuestos en la Ocupational & Environmental Medicine que
atribuyen, con seguimiento de 23 años después de cerrada una planta química en Hamburgo, y
concluyen que mortandad de sus trabajadores por cáncer tiene su origen a la exposición de estos
compuestos PCDD/F. Un estudio hecho por investigadores suecos
[cita requerida]
encontró
proporciones anormalmente altas de un extraño tipo de cáncer entre personas que trabajaban con
herbicidas que contenían muy pequeñas cantidades de 2,3,7,8-TCDD. Pero estudios similares en
otros países
[cita requerida]
no han confirmado este resultado. La Agencia de Protección Ambiental de
Estados Unidos considera
[cita requerida]
el estudio de los investigadores suecos como una evidencia
importante pero no adecuada de que estos productos producen cáncer en humanos. De todas
formas recomienda
[cita requerida]
que se tenga a esa sustancia como probablemente cancerígena ya
que produce cáncer en animales en los experimentos de laboratorio.
Efectos en la reproducción sexual [editar]
Las dioxinas y los furanos también reducen el éxito reproductivo en los animales de laboratorio al
provocar nacimientos de bajo peso, camadas más pequeñas y abortos prematuros
[cita requerida]
. Los
problemas sólo suceden cuando es la madre la expuesta al 2,3,7,8-TCDD, nunca cuando es el
macho, lo que demuestra que no se produce alteración del ADN, sino alteraciones en el proceso
de formación del embrión
[cita requerida]
.
Se han hecho muchos estudios
[cita requerida]
sobre defectos de nacimiento entre mujeres expuestas al
2,3,7,8-TCDD. Algunos han encontrado un número de nacimientos defectuoso mayor que el
normal, pero en la mayoría de las investigaciones
[cita requerida]
no se han encontrado evidencias de
defectos de nacimiento o problemas reproductivos por este motivo.
Por lo que sabemos hasta ahora, con estudios minuciosos y detallados
[cita requerida]
, las personas
que han recibido dosis anormalmente altas de estas sustancias mantienen una salud
normal
[cita requerida]
. Todo indica
[cita requerida]
que el hombre soporta estas sustancias mucho mejor que
la mayoría de los animales de laboratorio
[cita requerida]
. También es claro que trazas (concentraciones
muy bajas, casi inapreciables) de estas sustancias se han encontrado en tejidos y en la leche
materna de personas de muchos países; pero no se puede afirmar nada con seguridad sobre los
efectos a largo plazo que esta contaminación puede suponer hasta la realización de nuevos y más
detallados estudios.
Mecanismos de formación [editar]
Las dioxinas proceden principalmente
[cita requerida]
de las emisiones de incineradores y otras fuentes
de combustión. Su formación se produce como consecuencia de procesos químicos que ocurren
durante la combustión, principalmente a partir de compuestos químicos relacionados
como clorobencenos, clorofenoles y policloruros de bifenilo. Debido a la elevada toxicidad de las
dioxinas, se han realizado numerosos estudios sobre sus mecanismos de formación, ya que este
conocimiento es de vital importancia a la hora de estudiar posibles procesos para su degradación.
Se ha propuesto un mecanismo en fase gas que transcurre mediante una serie de reacciones
radicalarias:
1. P → P• + H
2. P + OH → P• + H2O
3. P• → Pr
4. P + P• → PD + Cl
5. PD → D + HCl
6. PD + OH → D + H2O
7. P• + R → P + R•
8. P• + OH → Pr
9. D → Pr
10. D + OH → Pr
11. P• + O2 → Pr
12. R + OH → R• + H2O
13. R → Pr
Donde P son fenoles policlorados, P• son radicales fenoxi policlorados, PD son 2-fenoxifenoles
policlorados (precursores de las dioxinas), D son PCDDs, R es algún componente del combustible
orgánico, R• es una molécula del combustible sin un átomo de hidrógeno y Pr son productos sin
especificar.
La formación de dioxinas en fase gas sólo explicaría una parte del contenido total de estos
compuestos encontrados en las emisiones de los procesos de combustión, por lo que también se
ha propuesto un mecanismo basado en una catálisis heterogénea. Se sugiere que un mecanismo
de Langmuir-Hinshelwood, que implica reacciones radical-radical superficiales, y un mecanismo de
Eley-Rideal, que implica reacciones entre una molécula en fase gas y otra adsorbida, son los
responsables de la formación de PCDFs y PCDDs, respectivamente, en superficies. Las principales
diferencias de este mecanismo con el mecanismo en fase gas es la formación del radical fenoxi
clorado por el impacto de quimisorción del fenol policlorado en la superficie catalítica (normalmente
óxidos metálicos como CuO) y el impedimento estérico de radicales centrados en el oxígeno
adsorbidos en la superficie, que inhiben reacciones radical-radical que llevan a la formación de
dibenzo-p-dioxina.
Este tipo de reacciones son muy complejas y difíciles de estudiar, ya que los radicales que
intervienen en ellas son extremadamente reactivos. Además, la variabilidad del material orgánico
incinerado y el amplio rango de tecnologías de combustión hacen su estudio todavía más
complejo. Por ello, el mecanismo preciso de la formación de dioxinas aún no está del todo claro,
aunque existen varias teorías en desarrollo.
Es importante mencionar que también se pueden encontrar estudios sobre posibles mecanismos
para la inhibición de estas reacciones, los cuales sugieren que la presencia de algunos
compuestos básicos como amoniaco, óxido de calcio o hidróxido sódico inhiben la formación de
PCDDs y PCDFs a partir de fenoles y bencenos clorados con eficacias de hasta el 99%.
Mecanismos de degradación [editar]
Existen evidencias
[cita requerida]
de que las dioxinas son susceptibles a la biodegradación en el medio
ambiente como parte del ciclo natural del cloro. Las dioxinas poco cloradas pueden ser degradadas
por bacterias aerobias del género de las Sphingomonas,Pseudomonas y Burkholderia
[cita requerida]
. La
degradación es normalmente iniciada por dioxigenasas angulares que atacan el anilloadyacente
al oxígeno del éter, obteniéndose finalmente los fenoles clorados
[cita requerida]
. Estas dioxinas también
pueden ser atacadas metabólicamente bajo condiciones aeróbicas por hongos que utilizan
peroxidadasas de la lignina extracelular. Las dioxinas altamente cloradas pueden ser decloradas
reductivamente en sedimentos anaeróbicos por bacterias del género Dehalococcoides. Estos
estudios indican que la biodegradación puede contribuir a la atenuación natural de los niveles de
dioxinas en suelos, aguas superficiales o sedimentos, pero esta degradación es muy lenta, con
tiempos de vida media en un rango desde 2 hasta 170 años según el tipo de dioxina, y para
algunas de ellas la degradación observada es nula. Por este motivo se han llevado a cabo
numerosos estudios para aumentar la eficacia de esta degradación por vías no naturales.
La degradación de PCDDs en concentraciones de 10 ng/L llega a ser completa con sistemas de
Fe(II)/H2O2/UV en disolución acuosa a tiempos de entre 20 y 300 minutos en condiciones óptimas.
La velocidad de esta fotodegradación decrece con el número de átomos de cloro en la dioxina.
Este proceso parece ser iniciado por una reacción oxidativa producida por el ataque
de radicales OH• a los cuatro átomos de carbono adyacentes a los átomos de oxígeno,
produciendo finalmente fenoles clorados. La producción de estos radicales estaría
inducida fotoquímicamente a partir del hidróxido de hierro. Otros estudios sugieren que la velocidad
de este proceso puede ser incrementada añadiendo ultrasonidos al sistema que favorecen la
formación de radicales OH•. Basándose en estos resultados, estos sistemas podrían ser una
tecnología útil para el tratamiento de aguas residuales que contengan estoscontaminantes.
También se ha encontrado un proceso mediante el cual se pueden declorar dioxinas en disolventes
orgánicos como etanol, n-nonano ytolueno. Se basa en una degradación radiolítica con rayos γ de
un isótopo de Co. Las especies reactivas producidas por la irradiación de los disolventes son
átomos de hidrógeno, radicales del disolvente y electrones libres o solvatados. La degradación es
principalmente atribuida a la decloración por los electrones y, en parte, por los radicales del
disolvente. El mecanismo propuesto para la degradación de octacloro dibenzo-p-dioxina (OCDD)
en etanol:
1. OCDD + e- → hepta-CDD• + Cl-
2. hepta-CDD• + CH3CH2OH → hepta-CDD + CH3C•HOH
3. OCDD + CH3C•HOH → hepta-CDD• + HCl + CH3CHO
4. hepta-CDD• + CH3C•HOH → hepta-CDD-CH3CHOH(aducto)
De igual manera, el hepta-CDD es reducido a hexa-CDD, y a través de una decloración secuencial
se produce dibenzo-p-dioxina. Este estudio demuestra que la adición de etanol a residuos líquidos
produce la degradación de más del 90% de las dioxinas.









Las dioxinas y sus efectos en la salud humana
Nota descriptiva N°225
Mayo de 2010

Datos y cifras
 Las dioxinas constituyen un grupo de compuestos químicos que son contaminantes ambientales persistentes
Las dioxinas se encuentran en el medio ambiente de todo el mundo y se acumulan en la cadena alimentaria,
principalmente en el tejido adiposo de los animales.
 Más del 90% de la exposición humana se produce por medio de los alimentos, en particular los productos
cárnicos y lácteos, pescados y mariscos. Numerosas autoridades nacionales ejecutan programas de
seguimiento de los artículos alimentarios.
 Las dioxinas tienen elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo, afectar el
sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer.
 Debido a la presencia generalizada de dioxinas, todas las personas tienen antecedentes de exposición, que se
espera no afecten a la salud humana. No obstante, en vista del alto potencial de toxicidad de este tipo de
compuestos, es preciso realizar esfuerzos por reducir los actuales niveles de exposición.
 Las medidas más eficaces para evitar o reducir la exposición humana son las adoptadas en el origen, o sea, la
instauración de controles rigurosos de los procesos industriales con miras a minimizar en mayor medida
posible la formación de dioxinas.

Generalidades
Las dioxinas son contaminantes ambientales que tienen el dudoso honor de pertenecer a la «docena sucia»: un
grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos
persistentes (COP). Las dioxinas son preocupantes por su elevado potencial tóxico. La experimentación ha
demostrado que afectan a varios órganos y sistemas. Una vez que han penetrado en el organismo, persisten en
él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan
almacenadas. Se calcula que su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. En el medio ambiente,
tienden a acumularse en la cadena alimentaria. Cuanto más arriba se encuentre un animal en dicha cadena,
mayor será su concentración de dioxinas.
El nombre químico de la dioxina es 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (TCDD). El término «dioxinas» se
utiliza a menudo para referirse a una familia de compuestos relacionados entre sí desde el punto de vista
estructural y químico, constituida por las dibenzo-para-dioxinas policloradas (PCDD) y los dibenzofuranos
policlorados (PCDF). Bajo esa designación también se incluyen algunos bifenilos policlorados (PCB)
análogos a la dioxina que poseen propiedades tóxicas similares. Se han identificado unos 419 tipos de
compuestos relacionados con la dioxina, pero se considera que sólo aproximadamente 30 de ellos poseen una
toxicidad importante, siendo la TCDD la más tóxica.
Fuentes de contaminación por dioxinas
Las dioxinas son fundamentalmente subproductos de procesos industriales, pero también pueden producirse
en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales. Las dioxinas son
subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la
pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas. En cuanto a la liberación de
dioxinas al medio ambiente, la incineración descontrolada de desechos (sólidos y hospitalarios) suele ser la
causa más grave, dado que la combustión es incompleta. Existe tecnología que permite la incineración
controlada de desechos con bajas emisiones.
Aunque la formación de dioxinas es local, su distribución ambiental es mundial. Las dioxinas se encuentran
en todo el mundo en prácticamente todos los medios. Las mayores concentraciones se registran en algunos
suelos, sedimentos y alimentos, especialmente los productos lácteos, carnes, pescados y mariscos. Sus
concentraciones son muy bajas en las plantas, el agua y el aire.
Existen en todo el mundo grandes depósitos de aceites industriales de desecho con PCB, muchos con grandes
concentraciones de PCDF. El almacenamiento prolongado y la eliminación inadecuada de este material puede
liberar dioxinas hacia el medio ambiente y contaminar los alimentos humanos y animales. Los residuos con
PCB no se pueden eliminar fácilmente sin que contaminen el medio ambiente y la población humana. Esos
materiales tienen que ser tratados como residuos peligrosos, y lo mejor es destruirlos mediante incineración a
altas temperaturas.
Incidentes de contaminación con dioxinas
En muchos países se analiza el contenido de dioxinas en los alimentos. Esto ha permitido una detección
rápida de la contaminación y a menudo ha reducido su impacto. Por ejemplo, en 2004 se detectó en los Países
Bajos leche con concentraciones elevadas de dioxinas, cuyo origen estaba en una arcilla utilizada en la
producción de piensos. En otro incidente registrado en 2006 en los Países Bajos se detectaron piensos con
concentraciones elevadas de dioxinas, cuyo origen estaba en la grasa contaminada utilizada en la producción
de dichos piensos.
Algunos incidentes de contaminación por dioxinas han sido más importantes y han tenido consecuencias más
amplias en muchos países.
A fines de 2008 Irlanda retiró del mercado muchas toneladas de carne de cerdo y productos porcinos, porque
se detectó que las muestras analizadas contenían hasta 200 veces más dioxinas que el límite de inocuidad
prescrito. Esta investigación dio lugar a una de las mayores retiradas del mercado debidas a contaminación
química. La evaluación de riesgos realizada por Irlanda indicó que no existía peligro para la salud pública. El
seguimiento determinó que la contaminación se había originado en alimentos contaminados.
En julio de 2007, la Comisión Europea envió a los Estados Miembros una advertencia sanitaria relacionada
con la presencia de altas concentraciones de dioxinas en un aditivo alimentario —la goma guar— utilizado en
pequeñas cantidades como espesante en las carnes, productos lácteos, postres y platos precocinados. La fuente
era una goma guar procedente de la India que estaba contaminada con pentaclorofenol, un plaguicida que ya
no se utiliza. El pentaclorofenol contiene dioxinas como contaminantes.
En 1999 se detectaron altas concentraciones de dioxinas en aves de corral y huevos procedentes de Bélgica.
Posteriormente se detectaron en otros países alimentos de origen animal (aves de corral, huevos, cerdo)
contaminados con dioxinas, cuyo origen se encontraba en piensos contaminados por aceite industrial de
desecho con PCB que había sido eliminado de forma ilegal.
En marzo de 1998 se detectaron altas concentraciones de dioxinas en leche vendida en Alemania, cuyo origen
se encontraba en la pulpa de cítricos importada del Brasil y utilizada como pienso. A raíz de esta
investigación se prohibió toda importación de pulpa de cítricos del Brasil a la Unión Europea.
Otro caso de contaminación alimentaria por dioxinas se produjo en los Estados Unidos de América en 1997.
Se detectaron pollos, huevos y bagres contaminados con dioxinas debido a la utilización de una arcilla
(bentonita) contaminada en la fabricación de piensos. La arcilla contaminada procedía de una mina de
bentonita. Como no se encontraron pruebas de que hubiera desechos peligrosos enterrados en la mina, los
investigadores suponen que las dioxinas podían ser de origen natural, quizás debido a un incendio forestal que
hubiera tenido lugar en la prehistoria.
En un grave accidente registrado en 1976 en una fábrica de productos químicos en Seveso (Italia) se liberaron
grandes cantidades de dioxinas. La nube de productos tóxicos, entre los que se encontraba la TCDD, acabó
contaminando una zona de 15 km2 con 37 000 habitantes. Se siguen realizando amplios estudios de la
población afectada para determinar los efectos a largo plazo de este incidente en la salud humana. Sin
embargo, dichas investigaciones se ven dificultadas por la inexistencia de evaluaciones adecuadas de la
exposición. Se ha detectado un ligero incremento de determinados cánceres y efectos en la reproducción, y se
siguen investigando estos efectos. Asimismo, se están estudiando los posibles efectos en los hijos de las
personas expuestas.
También se han estudiado ampliamente los efectos sobre la salud de la TCDD presente como contaminante en
algunos lotes del llamado agente naranja, un herbicida utilizado como defoliante durante la guerra de Viet
Nam. Se sigue investigando su relación con ciertos tipos de cáncer y la diabetes.
En otras zonas del mundo se han notificado incidentes más antiguos de contaminación alimentaria. Aunque
puede verse afectado cualquier país, la mayoría de los casos se han notificado en países industrializados que
disponen de medios adecuados de vigilancia de la contaminación alimentaria, donde hay más conciencia del
peligro y en los que hay mejores mecanismos de control para detectar problemas relacionados con las
dioxinas.
También ha habido casos de intoxicación humana intencionada. El más notable, registrado en 2004, es el del
Presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko, cuyo rostro ha quedado desfigurado por el acné clórico.
Efectos de las dioxinas en la salud humana
La exposición breve del ser humano a altas concentraciones de dioxinas puede causar lesiones cutáneas, tales
como acné clórico y manchas oscuras, así como alteraciones funcionales hepáticas. La exposición prolongada
se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, del sistema nervioso en desarrollo, del sistema endocrino y de
la función reproductora. La exposición crónica de los animales a las dioxinas ha causado varios tipos de
cáncer. El Centro Internacional OMS de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) realizó el 1997 una
evaluación de la TCDD. De acuerdo con los datos de las investigaciones en animales y los datos
epidemiológicos humanos, el CIIC ha clasificado la TCDD como «carcinógeno humano». Sin embargo, no
afecta al material genético, y hay un nivel de exposición por debajo del cual el riesgo de cáncer podría ser
insignificante.
Como las dioxinas están omnipresentes, todos tenemos una exposición de fondo y una cierta concentración de
dioxinas en el organismo: la llamada carga corporal. En general, no es de suponer que la exposición de fondo
normal actual tenga efectos en la salud humana. No obstante, debido al gran potencial tóxico de esta clase de
compuestos, son necesarias medidas para reducir la exposición de fondo actual.
Subgrupos sensibles
El feto es particularmente sensible a la exposición a las dioxinas. El recién nacido, cuyos órganos se
encuentran en fase de desarrollo rápido, también puede ser más vulnerable a algunos efectos. Algunos
individuos o grupos de individuos pueden estar expuestos a mayores concentraciones de dioxinas debido a sus
dietas (por ejemplo, grandes consumidores de pescado en algunas zonas del mundo) o a su trabajo (por
ejemplo, trabajadores de la industria del papel y de la pasta de papel, o de plantas de incineración y vertederos
de desechos peligrosos).
Prevención y control de la exposición a las dioxinas
La incineración adecuada del material contaminado es mejor método disponible para prevenir y controlar la
exposición a las dioxinas. Asimismo, puede destruir los aceites de desecho con PCB. El proceso de
incineración requiere temperaturas elevadas, superiores a 850 °C. Para destruir grandes cantidades de material
contaminado se necesitan temperaturas aún más elevadas, de 1000 ºC o más.
La prevención o reducción de la exposición humana se hace mejor con medidas dirigidas a las fuentes, es
decir, un control estricto de los procesos industriales para reducir al máximo la formación de dioxinas. Esto es
responsabilidad de los gobiernos nacionales, pero reconociendo la importancia de este enfoque, la Comisión
del Codex Alimentarius adoptó en 2001 un Código de prácticas sobre medidas aplicables en el origen para
reducir la contaminación de los alimentos con sustancias químicas (CAC/RCP 49-2001), y en 2006
un Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con
dioxinas y BPC análogos a las dioxinas (CAC/RCP 62-2006).
Más del 90% de la exposición humana a las dioxinas procede de los alimentos, y fundamentalmente de la
carne, los productos lácteos, el pescado y el marisco. Por consiguiente, la protección de los alimentos es
crucial. Como ya se ha dicho, una estrategia consiste en medidas aplicables en el origen para reducir la
emisión de dioxinas. Asimismo, es necesario evitar la contaminación secundaria de los alimentos a lo largo de
la cadena alimentaria. Para la producción de alimentos inocuos es esencial que haya buenos controles y
prácticas durante la producción primaria, el procesamiento, la distribución y la venta.
Debe haber sistemas de vigilancia de la contaminación de los alimentos que garanticen que no se superan los
niveles tolerados. La vigilancia de la inocuidad de los alimentos y la adopción de medidas de protección de la
salud pública es competencia de los gobiernos nacionales. Cuando se sospeche un incidente de
contaminación, los países deben disponer de planes de contingencia para identificar, detener y eliminar los
alimentos y piensos contaminados. Deben examinarse la exposición de la población (por ejemplo, mediante
determinación de los contaminantes en la sangre y la leche humanas) y sus efectos (por ejemplo, la vigilancia
clínica para detectar signos de enfermedad).
¿Qué puede hacer el consumidor para reducir el riesgo de exposición?
La eliminación de la grasa de la carne y el consumo de productos lácteos con bajo contenido graso pueden
reducir la exposición a las dioxinas. Una dieta equilibrada, con cantidades adecuadas de fruta, verduras y
cereales, contribuye a evitar una exposición excesiva a una misma fuente. Esta es una estrategia a largo plazo
para reducir la carga corporal, y probablemente sea más importante en las niñas y las mujeres jóvenes, con el
fin de proteger la exposición del feto y de los lactantes amamantados. No obstante, las posibilidades de que
los consumidores reduzcan su propia exposición es limitada.
¿Qué se necesita para identificar y medir las dioxinas en el medio ambiente y los alimentos?
El análisis químico cuantitativo de las dioxinas requiere métodos sofisticados de los que sólo disponen
algunos laboratorios en todo el mundo, la mayoría de ellos en los países industrializados. El costo de los
análisis es muy elevado y depende del tipo de muestra, pero oscila entre US$ 1700 para el análisis de una
única muestra biológica y varios miles de US$ para una evaluación exhaustiva de las emisiones de un
incinerador de desechos.
Se están desarrollando cada vez más métodos biológicos de cribado, basados en células o anticuerpos, cuya
utilización en las muestras de alimentos todavía no está suficientemente validada. No obstante, esos métodos
de cribado permitirán realizar más análisis con un costo menor. En caso de que una prueba de cribado dé
resultados positivos, debe efectuarse una confirmación con análisis químicos más complejos.
Actividades de la OMS relacionadas con las dioxinas
La reducción de la exposición a las dioxinas es un objetivo importante desde el punto de vista tanto de la
salud pública, para reducir la carga de morbilidad, como del desarrollo sostenible. Con el fin de proporcionar
orientación sobre los niveles de exposición aceptables, la OMS ha celebrado una serie de reuniones de
expertos para determinar la ingesta tolerable de dioxinas a la que puede verse expuesto el ser humano a lo
largo de la vida.
En la última de esas reuniones, celebrada en 2001, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos
Alimentarios llevó a cabo una evaluación exhaustiva de los riesgos de las PCDD, los PCDF y los PCB
análogos a la dioxina. Los expertos concluyeron que se puede establecer una ingesta tolerable de dioxinas
partiendo del principio de que hay un umbral para todos los efectos, incluido el cáncer. La larga semivida de
las PCDD, los PCDF y los PCB análogos a la dioxina significa que cada ingesta diaria tiene un efecto
pequeño o insignificante en la ingesta global. Para evaluar los riesgos que suponen estas sustancias para la
salud a corto o a largo plazo se debe determinar la ingesta total o media a lo largo de meses, y la ingesta
tolerable debe evaluarse a lo largo de un periodo de al menos un mes. Los expertos han establecido de forma
provisional una ingesta mensual tolerable de 70 pg/kg/mes. Esta es la cantidad de dioxinas que se puede
ingerir a lo largo de la vida sin que se produzcan efectos detectables en la salud.
La OMS, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO), a través de la Comisión Mixta FAO/OMS del Codex Alimentarius, ha establecido un Código de
prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y
BPC análogos a las dioxinas . Este documento proporciona a las autoridades nacionales y regionales
orientación en materia de medidas de prevención. Se está examinando la posibilidad de establecer en el Codex
directrices sobre las concentraciones de dioxinas en los alimentos.
Desde 1976, la OMS es la encargada del Programa de Vigilancia y Evaluación de la Contaminación de los
Alimentos del Sistema Mundial de Vigilancia del Medio Ambiente (SIMUVIMA/Alimentos), que, a través de
su red de laboratorios en más de 70 países de todo el mundo, proporciona información sobre las
concentraciones de contaminantes en los alimentos y sus tendencias. Las dioxinas están incluidas en ese
programa de vigilancia.
Desde 1987, la OMS ha llevado a cabo estudios periódicos sobre las concentraciones de dioxinas en la leche
humana, sobre todo en países europeos. Estos estudios permiten evaluar la exposición humana a las dioxinas
procedentes de todas las fuentes. Datos recientes sobre la exposición indican que las medidas introducidas en
varios países para controlar la liberación de dioxinas han producido una reducción considerable de la
exposición a estos compuestos a lo largo de los dos últimos decenios.
La OMS está colaborando con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en la
aplicación del Convenio de Estocolmo, un acuerdo internacional para reducir las emisiones de determinados
COP, entre ellos las dioxinas. Se están examinando internacionalmente varias acciones destinadas a reducir la
producción de dioxinas durante los procesos de incineración y fabricación. En respuesta a las necesidades del
Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, el SIMUVIMA/Alimentos de la OMS
ha elaborado un nuevo protocolo para una Encuesta mundial sobre la presencia de COP en la leche humana,
con el fin de cumplir los objetivos de la OMS, el PNUMA y sus Estados Miembros en materia de salud,
inocuidad de los alimentos y medio ambiente. Este protocolo ayudará a las autoridades nacionales y
regionales a recoger y analizar muestras representativas que permitan determinar el estado actual de la
exposición de fondo y, en el futuro, evaluar la eficacia de las medidas adoptadas para reducir la exposición.
Las dioxinas están presentes en el medio ambiente y en los alimentos en mezclas complejas. Para evaluar el
riesgo de esas mezclas en su totalidad se ha aplicado a este grupo de contaminantes el concepto de
equivalencia tóxica. La TCDD, el miembro más tóxico de la familia, se utiliza como compuesto de referencia,
y a las demás dioxinas se les asigna una potencia tóxica en relación con la TCDD, basándose en los resultados
de estudios experimentales. Durante los últimos 15 años, la OMS, a través del Programa Internacional de
Seguridad de las Sustancias Químicas, ha establecido y reexaminado periódicamente en reuniones consultivas
de expertos los factores de equivalencia tóxica (FET) de las dioxinas y compuestos conexos. De este modo, la
OMS ha establecido valores FET aplicables al ser humano, a otros mamíferos, a las aves y a los peces. La
última de esas reuniones consultivas se celebró en 2005 para actualizar los FET del ser humano y de los
demás mamíferos. Estos FET internacionales se han desarrollado para ser aplicados en la evaluación y gestión
del riesgo, y han sido adoptados oficialmente por varios países y órganos regionales, como el Canadá, Japón,
los Estados Unidos de América y la Unión Europea.





Los enlaces en color gris lo llevan a páginas en Inglés aún no traducidas al Español.

Éste es un diagrama de una molécula de PAN. ¿Puedes apreciar cómo la esquina superior derecha de la
molécula de PAN provino de una molécula de dióxido de nitrógeno (NO2)?
Haz "click" en la imagen para una vista completa
Diseño original de Ventanas al Universo por Randy Russell.
Related links:
Smog fotoquímico
Dióxido de nitrógeno
Compuestos orgánicos volátiles (COV)
PAN (peroxiacetilnitrato) - C
2
H
3
O
5
N
El PAN (peroxiacetilnitrato) es un tipo de contaminación del aire, y forma parte del smog. El PAN
hace doler los ojos y es dañino para los pulmones. Además, daña las plantas.
El PAN se forma cuando otros tipos de químicos se mezclan en el aire. Uno de los químicos de que
se compone el PAN es el dióxido de nitrógeno (NO
2
). El dióxido de nitrógeno proviene de los
motores de automóviles y camiones, y de las fábricas y centrales eléctricas que queman carbón.
Otros químicos que pueden ayudar a la formación de PAN se denominancompuestos orgánicos
volátiles (COV). Los COV llegan al aire provenientes de pinturas, gasolina y otros químicos. La luz
del sol cambia los COV en otros químicos, los que se combinan con el oxígeno y el nitrógeno para
formar PAN.
Última modificación el 16 de febrero de 2006 por Randy Russell.