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LAS 3 MARÍAS

por: ARTBYFLOW

Una introducción continuada, al fenómeno de querer seguir
escribiendo sobre el papel blanco y vacío, de una historia no tan antigua, que
aún sigue revoloteando dentro de las noches futuristas, sin dejarme dormir.
Petra, Joan y Matea, eran las hermanitas menores de aquellos
pescadores que en antiguo sentían iban a ser los Apóstoles para los tiempos
del siglo XXI humano. En esencia: convulsionado a cambios veloces.
Apóstoles, por aquel sentido de seguir las huellas del Nazareno. Que
honor, diría uno ahora, aunque en aquel momento cuando se conocieron
ellos, era más como una estrofa de solfeo unida a un Chelo que canta.
Mis padres me lo habían advertido, no salgas a la calle, si tenés esa
gripe que te esta corroyendo los pulmones. Pero salí orondo y me fui,
siguiendo el polvo de las sandalias nazarenas.
Petra, la mayorcita entre ellas, parecía una roca cuando hablaba.
Porque pesaba su voz, y la gente revoloteaba como cisternas solares,
alrededor de su eje gravitacional. Joan, por el contrario, era silenciosa y
delicada, inteligentísima y pensadora, jugaba con su arco todo el día, lo
llevaba con sigo, no importa hacia donde se dirigiera. Matea, era la poeta del
grupo, la artista, la diferente, la alternativa.
En el vientre de la madre de ellas -María Magdalena. Existía otra
hermanita sin nacer, sin pensarse en ser vida física aún. Sin tenerla en
cuenta, sin traerla al cuento, porque venía del cosmos silencioso y oculto a
los ojos del vulgo. Porque traía con sigo, la llave de entrada a otras casas no
imaginables.
La casa donde vivía la familia Nazarena de las 3 Marías, quedaba a
orillas del lago más grande de una nación americana que salía lentamente de
un sudor rojo de penas, violencia, agitación y corrupción. Qué sentía que
estaba haciendo lo mejor posible para reconocercerse como nación, ahora
que entraba a la gran era del turismo internacional.
Existían cuatro renglones al rededor de Nuevo Nazaret, que se tenían
casi siempre en cuenta, siempre y cuando anduvieran viajeros visitando la
comarca, estos eran: la realidad Mística, la Naturaleza, el Arte y la
Tecnología.
La realidad Mística, aún permanecía dentro de la idea conceptual de
estar a la espera de un posible renacimiento; aunque para estos días, nacer,
era todo un riesgo: no se sabía a ciencia cierta, si se iba a renacer bien o
mal, chueco o derecho, sucio o limpio... o, si al final y al cabo, lo abortaban a
uno de una, con el cuento irresponsable, de que la tal fulana, era la "dueña"
de su cuerpo.
A la Naturaleza la mantenían unos como en un lugar de adorno, otros
como en un renglón comestible, aquellos otros como comercial beneficioso, y
casi siempre: en un último escaño del olvido -diría una canción popular.
Al Arte, lo disipaban con cualquier agüita que se vendiera en festivales
populares, como para rellenar espacios de acuerdo a presupuestos que
deberían de gastarse, para evitar que se los quitaran de vuelta. A veces, se

los fotocopiaban a ideas escolásticas, por el bienestar de una elite que se
cree la dueña del campo de su batalla de sobrevivencia.
Y en la última tarima del closet, la Tecnología. La transformaban tanto,
que se terminaba era desfigurando todita. Fuera de que la crían basados en
informaciones secretas y confidenciales de gobiernos que habían robado
fríamente información de naves espaciales que se habían terminado
estrellando sobre la Tierra -por culpa de sus propios errores de cálculo. Esta,
la Tecno, estaba siendo creada aún, sin un aroma importantísimo: el Amor.
Así es como nos hemos dado cuenta, no tan tarde aún, de que estos
rubros nazarenos junto al lago más grande de ese país, estaban siendo
malentendidos, maltratados, mal usados, con síntomas estomacales
lapidados en otros formatos; ya mediocres, o intencionalmente equívocos
para beneficio de unos pocos, y con el común propósito de control.
Se da el motivo, se da el caso, se da la coincidencia, de que a las 3
Marías, les interesaba mucho esos rubros nazarenos que se daban en su
comarca pueblerina.
Petra era fascinada con la Mística religiosa, Joan con la Tecnología,
Matea con el Arte y la no aún programada a nacer, Magdalena, con la
Naturaleza.
Cuales estarían siendo los potenciales epidérmicos de las cuatro
hermanas, si la luz que las alimentaba, tenía procedencias galácticas. Si, la
luz central se filtraba, y desde el centro de la galaxia de la Vía Láctea, se
venía a borbotones como río en invierno.
Cuales serían las pompas alegres que llevarían las cuatro Marías al
funeral de los reyes, donde entronarían al Príncipe de Urantia -bien visible a
todos, como soberano del planeta... Y que buscaría desposarse con las hijas
de los vientos... Desde los cuatro puntos cardinales, desde las cuatro
esquinas de la Tierra.
A ese gran baile acudieron ellas, vestidas como princesas, desde la
menor, hasta la mayor de ellas. A ese gran baile acudieron, todos los
invitados las vieron entrar al matrimonio sagrado de las flores. Todos los
comensales se sentaron a la mesa del nuevo Rey, y compartieron los
manjares del Sol mayor.
La pesca había llegado a su fin, los pescadores ahora estaban en la
mesa redonda con su rey. Esperaban las órdenes de la constelación central.
Por ahora disfrutaban de la gran cena a la que habían sido invitados, por
permanecer fieles al sentir del Universo local. Por permitiesen el valor de
apoyar siempre a su superior, aún entre las sutiles falacias y sofisterías de
los rebeldes sin causa.
Cuando el Rey dio la señal para comenzar el baile de las mil y una
estrellas, se levantaron del rededor de su séquito, cuatro apuestos apóstoles
amigos fieles del príncipe planetario: Petro, Juan, Mateo y Ur. Las princesas
esperaban ansiosas. Sus corazones palpitaban entre nubes y sueños. Las
luces de los astros solares que estaban encargadas de la iluminación del
recinto, oleteaban aromas de canciones rellenas de tulipanes blancos casi
transparentes, que iban a terminar en medio del gran salón, a modo de
inmensos baldosines iluminados por donde pasarían los pies angelicales de
las parejas danzantes. La noche duro mil años. La música nunca ceso en su
intento de amar almas eternas. Durante ese tiempo maravilloso, estuvieron
presentes todas las entidades celestiales que habían experimentado la

existencia desde sus más primitivos comienzos... desde que le dieron la
libertad de expresión a la nebulosa de Andronóver.
El futuro había llegado a su fin después de la gran fiesta de los dioses.
Se había originado el comienzo de la vida material entre la luz y la Vida. Se
había entregado la posibilidad de crear hasta lo más mágico nunca
imaginado, entre los brazos del libre albedrío.
Había nacido en real, el gran sueño de los grandes hombres sobre la
Tierra de Urantia.
FIN