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es/lechuzaminerva/2007/07/18/%C2%BFpor-que-filosofarleyendo-a-lyotard/ :
Siempre d eseamos esclarecer lo que nos preocupa, es el deseo el que nos
lleva a la reflexión. ( relacionar cn lyotard y uno d los 3 origenes de la filo
carpio: el asonbro, la duda).
En efecto, siempre hay quien no desea pensar mucho, basta con consumir los
días del mejor modo, sin plantearse nada más. Pero Lyotard termina sus
conferencias aportando una razón para filosofar, y le ha quedado tan poético,
que no sería recomendable añadir nada más:He aquí, por qué filosofar: porque
existe el deseo, porque hay ausencia en la presencia, muerte en lo vivo; y
porque tenemos capacidad para articular lo que aún no lo está; y también
porque existe la alienación, la pérdida de lo que se creía conseguido y la
escisión entre lo hecho y el hacer, entre lo dicho y el decir; y finalmente porque
no podemos evitar esto: atestiguar la presencia de la falta con la palabra. En
verdad, ¿cómo no filosofar?
http://totemjodido.blogspot.com.ar/2007/09/variaciones-sobre-por-qu-desearde.html :
Lyotard busca establecer un puente entre el desear y el filosofar, y para eso se
sirve de la propuesta de entender la sabiduría como la presencia de una
ausencia, de una falta, y el filosofar “en escuchar esta ausencia y permanecer
junto a ella”. Sin embargo, en tanto que esta presencia de una ausencia nos
remite a “lo esencial del deseo”, esto es “la fuerza que mantiene juntas, sin
confundirlas, la presencia y la ausencia”, nos invita a entender que el filosofar,
como amar la sabiduría, es un desear que, esencialmente, nos dirige hacia el
deseo mismo.

He aquí, pues, por qué filosofar: porque existe el deseo, porque hay ausencia
en la presencia, muerte en lo vivo; y porque tenemos capacidad para articular
lo que aún no lo está; y también porque existe la alienación, la pérdida de lo
que se creía conseguido y la escisión entre lo hecho y el hacer, entre lo dicho y
el decir; y finalmente porque no podemos evitar esto: atestiguar la presencia
de la falta con la palabra. En verdad, ¿cómo no filosofar?