Daniel Medvedov

YOGA PARA NIÑAS

MADRID 2009

¿Hay yoga para las niñas? ¡Sí! ¡Adivina! Las niñas necesitan estudiar yoga. Primero, cierra los ojos. Ese mundo negro que ves y no ves, eres tú. Poco a poco, la negrura se transformará en luz tenue, como de luciérnagas. Es una luz fría, no te asustes. Pero también tienes que oír. Gorjeo de pájaros, gorjeo de niños que aún no saben hablar, rumor de grandes agua, cascada inmensa que cae desde el cielo, instrumentos de cuerdas, sonido de flauta y por último - ¡báng!, ¡báng! – la campana. Eso dura poco, no te sorprendas. Hay un silencio musical dentro de nosotros, una música espléndida que tienes que oír. La postura debe ser cómoda, no te engañes con un no se qué de las llamadas posturas de yoga tradicional. Son pura gimnasia sin sentido. Cómodamente, siéntate y toca tus dedos en miles de formas de castillos digitales. Son los
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mudras, sellos secretos de la meditación. Cada vez que “haces “ algo, retorna a ti misma, regresa a tu ser. Cada mínima acción debe ser retornada al centro. Desde allí verás las cosas con claridad. Es el punto neutro de nosotros mismos. Y en vez de “inspirar’ - ¡espira! Saca todo el aire, guarda un poco ese vacío bello y luego, ¡sí! – luego puedes inspirar y guardar un poco esa plenitud. No mucho, sólo un momento, sin esforzarte. Pero recuerda, hay que retornar, una y otra vez, al punto neutro de nuestro Yo. El Yo es el Ser, entidad luminosa y perfecta que nos guía los pasos. Es el maestro interior de cada quien. Más de eso que digo no hay nada que hacer. ¡Adelante, niñas, adelante! ¡Y no miren para atrás! Quien dice eso es BHAKTAMANASAHAMSIKA El Cisne de los Mares de la Mente 1000Arepas

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