TAQUICARDIA

Maribel Sánchez Roldán
Taquicardia. En dos palabras. Del griego kardia (corazón).
Incremento en la frecuencia cardíaca, sobre cien latidos por minuto
encontrándose en reposo. Los ventrículos se contraen rápidamente.
El corazón es una roja máquina bombeante, un acelerado tambor
rítmico dentro del pecho, un colibrí desesperado, una liebre
agitada. Tenemos frente a nosotros una fresa abrazada por
ramificaciones de sangre, la vida que nunca se detiene trabajando en
exquisita esclavitud hasta el día de nuestra muerte. Se estimaría que
su etimología (corazón veloz) haría alusión a un rosado romanticismo,
sin embargo, y para nuestra oscura desgracia, una de tantas causas
de semejante del artístico fenómeno se las debemos a la cómica
ansiedad y al dulce pánico. Otras desencadenantes causas más: Los
trágicos productos de las depresiones y la autodestrucción
silenciosa, drogas; que reprimen y avivan los sentidos de los
hombres, uno que otro problema tiroidal, un moribundo órgano
infectado; su colapso en una mortal sepsis, la manifestación de un
seguido nerviosismo y fármacos en descontrol (algunos ángeles y
demonios como la adrenalina, dopamina, anfetaminas, fenoterol,
salbutamol) dentro del organismo forman parte de la prolongada
cadena de eventos desafortunados que lo pueden originar. Y así, sea
cual sea su origen, la marcha rápida de esta máquina central
pertenece a una serie de sensaciones latentes y punzantes que
pertenecen a una de las más fuertes emociones del humano. Un
sentido criminal. Generalmente suele ser acompañada de frecuentes
estados de ansiedad. El afectado podrá percibir que la realidad se
derrite ante sus ojos, que los suelos que éste pisa se desmoronan a

el ave que era perseguida deja perderse.cada paso. La presa del pequeño fenómeno descontrolado lucha para que su propio corazón no lo traicione y ante el inútil esfuerzo del mismo por tratar de remediarlo. de lamentable miedo y los golpes sobre el tambor han sido tan fuertes que los parches de la superficie se rompen en un estruendoso desgarro y un angor pectoris estrangula al corazón. quedos gritos de ayuda. y aquél colibrí que yace encerrado en el pecho comienza a azotarse. y como un tren que se desvía de su carril y su chofer acaba de notarlo. El músculo palpita rápido y marcha más fuerte. Aparece el frío sudor. el panorama se disminuye. Doloroso y vacío. No sabe porque va tan rápido y pide pequeños. dejando rastros de un néctar hervido a través de todos sus ventrículos. . El oxígeno se reduce a ceros y una escena tragicómica sucede. presente en la absurda y fina línea. el fruto brillante y rojo se desvanece frente a todos ustedes. No queda mucho por hacer alrededor de la imposibilidad. Algún camino se está desviando tal. Es así como la liebre que corre agitada tras ser perseguida por el león se cansó ya y ante la fatalidad se encuentra resignada a ser devorada por la bestia a la cual no pudo superar en la carrera vital. Vienen las oleadas de miedo. parece inusual. Vuelan sus plumas. las pupilas van como locas danzantes estrellándose de una pared a otra y la vida ya no corre en cámara lenta sino es una desesperante sucesión rápida e imparable de imágenes que pasan ante nuestros ojos sin algún sentido. con sus dos manos. de la solitaria y fría responsabilidad de uno mismo y un organismo que detecta sus fallas y falsos contactos ¿Podría ser un delirio? Las patadas en el pecho continúan y hay una pequeña bestia moribunda que golpea más y cada vez más fuerte. con todos sus dedos. de la vida y la muerte. se tienen pocos segundos para presenciarlo.

. tampoco es una maldición pagana.Este fenómeno del corazón veloz no pertenece a la categoría de una cardiopatía incurable. Sin embargo el aprendizaje empírico no me dejará mentir del claustrofóbico sentimiento vivido ante la posesión de un corazón en ocasiones descontrolado.