You are on page 1of 3

DOSSIER

B O R G E S D E C U E R P O E NT E R O

cia mediados de los años sesenta conoce a María Kodama y esta
amistad se convierte en un lazo afectivo que llega a florecer en el
amor mutuo hacia 1971. Este amor inspira ciertos temas nuevos
en la poesía y la ficción. En esta tercera etapa Borges va a intentar
mitigar su escepticismo con algo de la pasión de la juventud.
Borges vivía intensamente a través de la literatura: volcaba
sus emociones en sus textos, pero el proceso de escribir le permitía adquirir cierta distancia de experiencias que a menudo lo
habían hecho sufrir.
Si he intentado revelar las experiencias sentimentales de
Borges no es meramente porque confesara haberse pasado la
vida “pensando en mujeres”, sino porque el amor ofrece una
clave importante para comprender la dinámica de esa realidad
interior. Borges se resentía de una dualidad de fondo: por un
lado, se esforzaba por definir la esencia de su persona, mientras
que por otro, temía caer en lo que llamó “la nadería de la personalidad”. Y el vaivén entre esos dos polos —entre Whitman
y Kafka, como él mismo los caracterizó— dependía, en última
instancia, de su aceptación o rechazo por una de las muchas
“diosas” que cortejó en su vida.
Borges era un hombre que sufrió agudos conflictos internos.
No obstante, se enfrentó a estas dificultades con una lucidez y
un coraje realmente impresionantes. En gran medida concebía
la creación literaria como un proceso de auto-realización y, de
hecho, hay cierta dimensión autobiográfica en sus textos donde
sondea e interroga constantemente su propia realidad psicológica. A la larga, escribir le ofreció una salida a estos conflictos:
a mediados de los años sesenta, esta turbulenta lucha interna
culminó en una extraordinaria liberación de las trabas y contradicciones que lo habían oprimido desde la infancia.
Si los textos de Borges registran indirectamente los conflictos
de su mundo interior, tampoco son inocentes de las realidades
externas. Sorprendentemente quizás para los que quieren tener
a Borges encerrado en una “biblioteca total”, fue un intelectual
público durante toda su vida, desde su temprana simpatía por
los bolcheviques hasta su pacifismo último, pasando por su
afiliación al Partido Radical, su obstinada lucha anti-fascista,
su anti-peronismo acérrimo, y su apoyo a las dictaduras militares. El hecho es que, lejos de vivir de espaldas a las grandes
cuestiones de su tiempo, Borges estaba imbuido de una fuerte
conciencia de la responsabilidad del escritor ante la historia:
tenía un sentido muy hondo de la patria y hasta el final de
su vida se comprometió con el destino de Argentina. Por eso,
aunque sus temas literarios no fueran políticos, fue un escritor
engagé a su manera.

REFERENCIAS

Alazraki, Jaime (1988), Borges and the Kabbalah, Cambridge, Cambridge University Press (traducción de Mirta Rosemberg en Confesiones de escritores.
Escritores latinoamericanos, Buenos Aires, El Ateneo, 1995).
Canto, Estela (1989), Borges a contraluz, Madrid, Espasa-Calpe.
Milleret, Jean de (1971), Entrevistas con Jorge Luis Borges, Caracas, Monte Ávila.
Soler Serrano, Joaquín (1986), Escritores a fondo, Barcelona, Planeta.
24

mayo-junio 2006

Metapolítica núm. 47

AUTOBIOGRAFÍA
Jorge Luis Borges*

riesgo de cometer un
anacronismo, delito no
previsto por el código
penal, pero condenado por el
cálculo de probabilidades y
por el uso, transcribiremos una
nota de la Enciclopedia Sudamericana, que se publicará en
Santiago de Chile, el año 2074.
Hemos omitido algún párrafo
que puede resultar ofensivo y
hemos anticuado la ortografía,
que no se ajusta siempre a las
exigencias del moderno lector.
Reza así el texto:
“BORGES, JOSÉ FRANCISCO
ISIDORO LUIS: Autor y autodidacta, nacido en la ciudad de
Buenos Aires, a la sazón capital
de la Argentina, en 1899. La
fecha de su muerte se ignora,
ya que los periódicos, género
literario de la época, desaparecieron durante los magnos
conflictos que los historiadores
locales ahora compendian. Su
padre era profesor de psicología. Fue hermano de Norah
Borges (q.v.). Sus preferencias
fueron la literatura, la filosofía
y la ética. Prueba de lo primero
es lo que nos ha llegado de su
labor, que sin embargo deja
entrever ciertas incurables limitaciones. Por ejemplo, no
acabó nunca de gustar de las
letras hispánicas, pese al hábito
de Quevedo. Fue partidario de la
tesis de su amigo Luis Rosales,
que argüía que el autor de los

Groussac y Reyes le enseñaron a simplificar el vocabulario. de Texas y de Harvard. de Artigas y de Rosas. que hoy nos resulta misterioso. Era de estirpe militar y sintió la nostalgia del destino épico de sus mayores. le parecían casi idénticas. las de Conrad y las de Eça de Queiroz. En lo que se refiere a la metafísica. conducción. vivenciar… Las academias. por lo común. la elevó a lo fantástico. el alegato. que hubieran podido desaconsejar el empleo de tales adefesios. sentirse motivado. Esta novela. Quienes condescendían a esa jerga exaltaban públicamente el estilo de Borges. Buenos Aires. promocionarse. alegando que él mismo las ignoraba.BORGES. sin otro título oficial que un vago bachillerato ginebrino que la crítica sigue pesquisando. 1975. Pensaba que el valor es una de las pocas virtudes de que son capaces los hombres. la prosa narrativa argentina no rebasaba. UNA VIDA DOSSIER LAS MIRADAS DE BORGES inexplicables Trabajos de Persiles y Segismunda no pudo haber escrito El Quijote. como a tantos otros. Compuso letras de milonga. Una tradición repite que en los exámenes no formuló jamás una pregunta y que invitaba a los alumnos a elegir y considerar un aspecto cualquiera del tema. 1974. en primer término. Borges. “No hay que olvidar. no se animaron. Fue doctor honoris causa de Cuyo y de Oxford. Borges de cuerpo entero 25 . que aleja de las fuentes al estudiante. “Pasemos al anverso. a lo largo de los años. Se complacía en los cuentos. que conmemoran a homicidas congéneres. concienciar. a la veneración atolondrada de los hombres del hampa.” *Tomado de: Obras completas. que confirman los usos de la poesía de ciertas naciones orientales. “El renombre de que Borges gozó durante su vida. negociado. Emecé. bástenos recordar cierta Clave de Baruch Spinoza. Descreyó del libre albedrío y le complacía repetir esta sentencia de Carlyle: ‘la historia universal es un texto que estamos obligados a leer y a escribir incesantemente y en el cual también nos escriben’. contribuyó sin saberlo y sin sospecharlo a esa exaltación de la barbarie que culminó en el culto del gaucho. cuyo narrador es un asesino. cuya única proeza fue descubrir las posibilidades retóricas del conventillo. del éxito y de la publicidad. generacional. que son un eco de Ascasubi. decepcionar. coyuntural. La plebe y la aristocracia. otras fueron las de Voltaire. Pese a Las fuerzas extrañas (1906) de Lugones. que jamás existió. verticalidad. “Hacia 1960 se afilió al Partido Conservador. documenta- do por un cúmulo de monografías y de polémicas. las de Stevenson. bajo la tutela de sus lecturas septentrionales. del juego. Dictó cátedras en las universidades de Buenos Aires. devotas del dinero. Nos consta que el primer asombrado fue él y que siempre temió que lo declararan un impostor o un chapucero o una singular mezcla de ambos. grupal. Es perdonable que aplaudieran a quien les autorizaba ese gusto. búsqueda. atestiguada por su nombre. “Le agradaba pertenecer a la burguesía. el más leído de sus cuentos fue Hombre de la esquina rosada. There is no such thing as a long poem. Así. de los deportes. por lo demás. rasgo que nos recuerda el fallo de Poe. no deja de asombrarnos ahora. Así. entorpecido entonces de curiosas fealdades: acomplejado. alienación. Abominaba de la bibliografía. sentirse realizado. Redactó una piadosa biografía de cierto poeta menor. Indagaremos las razones de ese renombre. del nacionalismo. agresividad. Sus estrofas de corte popular. “¿Sintió Borges alguna vez la discordia íntima de su suerte? Sospechamos que sí. No exigía fechas. la sátira y la crónica de costumbres. situacionismo. pero su culto lo llevó. porque (decía) ‘es indudablemente el único que no puede suscitar fanatismo’. que los años de Borges correspondieron a una declinación del país. Los saineteros ya habían armado un mundo que era esencialmente el de Borges. fue una de las pocas que merecieron la indulgencia de Borges. exhuman la memoria de cuchilleros muy razonablemente olvidados. pero la gente culta no podía gozar de sus espectáculos con la conciencia tranquila. Su secreto y acaso inconsciente afán fue tramar la mitología de un Buenos Aires.