CAÓTICA

Kelley Armstrong

(HISTORIAS CORTAS DE LA SAGA DE MUJERES DE OTRO
MUNDO)1
1

Traducido por Trufa, maquetado por Carmen (http://fandpp.pforum.biz)

Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

ARGUMENTO

La medio demonio Hope adora su trabajo. Cierto que trabajar en el periódico
sensacionalista True News no es exactamente la carrera que su familia de la Alta
Sociedad tenía en mente para ella.
Lo que no saben es que su trabajo es solo una tapadera, la forma de investigar
asuntos sobrenaturales y ayudar a que los demás sobrenaturales no sean
descubiertos.
Cuando el “contacto” de Hope la envía, junto con su cita a una gala benéfica, Hope
sospecha que hay algo más que una cena gratis.
El ya le ha puesto a prueba antes.
Esta vez ella está preparada para lo que sea que arroje en su camino...o eso piensa.
Hasta que se encuentra con su objetivo: el hombre lobo ladrón, Karl Marsten.
Narradora: Hope

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Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

Para Alexander y Marcus,
que mantienen mi vida – caótica –
pero en el buen sentido.

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Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

INDICE
Capitulo 01 ............................................................................................................................... 5
Capitulo 02 ............................................................................................................................. 10
Capitulo 03 ............................................................................................................................. 16
Capitulo 04 ............................................................................................................................. 20
Capitulo 05 ............................................................................................................................. 25
Capitulo 06 ............................................................................................................................. 31
Capitulo 07 ............................................................................................................................. 37
Capitulo 08 ............................................................................................................................. 42
Capitulo 09 ............................................................................................................................. 51
Capitulo 10 ............................................................................................................................. 58
Capitulo 11 ............................................................................................................................. 64
Capitulo 12 ............................................................................................................................. 71
Capitulo 13 ............................................................................................................................. 76
Capitulo 14 ............................................................................................................................. 82

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No fue hasta 5 . y se excusen para irse temprano. en la fiesta. lo educado. Debería haber insistido en que nos encontráramos aquí. alguna calamidad corporativa demasiado complicada para que el cerebro de un profano lo entienda. deben hacerlo. sólo habríamos estado condenados a un par de horas de mutua compañía. La cena había sido un error. Aburridos. – dije.– Había pasado cuarenta y cinco minutos sola en la mesa. ¿Sabes que fue lo más destacado esta semana en mi trabajo? Nueve hoyos de golf con los otros AVPs. así si cosas no iban bien. – ¿Bat Boy Va a la Universidad? ¿El Sepulcro de Elvis Encontrado En Marte?– Se rió sin esperar contestación. todo el mundo en traje de gala – vamos. Mi contestación estándar voló a mis labios. el ensanchamiento de ojos mientras frenéticamente buscaban una fuga. Douglas. y aunque mi cabeza dijo ¡no ! mi boca había hecho lo correcto. una cena estaría genial. algo acerca de que la prensa sensacionalista funciona como una fuente de entretenimiento. bañándome la cara de champán. soportando la compasiva mirada de los camareros de –te han dejado plantada y observando mi ensalada marchitarse en el plato. Obviamente. solo excúsate para usar el cuarto de baño y convenientemente olvidas dónde me dejaste… Él arrojó hacia atrás su cabeza y se rió. no me puedo creer que la gente realmente compre esos periodicuchos.–(NT: Ayudantes de la Vicepresidencia) Ves. Luego Douglas había llegado … y había pasado la siguiente hora escuchándole quejarse de la causa de su retraso. Cubrí su graduación en la guardería. –La Auténtica Nueva Versión de Bat Boy. no de noticias. con estrafalarios artículos de ficción que la gente puede leer y sonreír antes de afrontar los horrores de un periódico. Estaba tan mono con su pequeño birrete colocado entre los cuernos… Crucé los dedos bajo mi servilleta de cóctel y recé por – la mirada –. Me contuve y me obligué a sonreír en respuesta. –Una vez hice un artículo de una Criatura del Infierno. o no tendrías trabajo. – Claro.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 1 – ¿Y que clase de historias cubres?– preguntó él. –¿Graduación en la Guardería de la Criatura del Infierno? Si que es un trabajo divertido. groseros y cercanos a lo detestable. tan alegremente como pude. y había dicho. pero no tan horribles como para poder justificar el abandonarlos. –Dios mío. La fuga era tan fácil – una abarrotada gala del museo. Pero me invitó a cenar primero. los labios despectivos. Así que te encuentras atrapada esperando que sean ellos los que declaren la cita un desastre. este era el problema con tipos como Douglas… que no eran malignos.

–No soy tan mala haciéndolo yo misma. Sé que ha sido difícil superarlo… – ¿Qué esperaba? Quería contestarle eso algunas veces.– – La verdad es que lo hice. Reducida a hacer campaña con los compañeros de universidad del marido de mi hermana para buscar un potencial compañero a su hija menor. Sí. ni nada parecido. solo tienes veintiséis. –Se suponía que nuestra casa de la fraternidad estaba embrujada.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong que estuvimos aquí. Frederick y yo… tu cuñado y yo fuimos hermanos de fraternidad. Por supuesto. no. y había crecido asumiendo.– – Con las citas. Juraría. que haces un esfuerzo extraordinario por encontrar hombres que no querrías conocer más allá de un fin de semana. pero yo soy exclusivamente la chica de las ' historias raras '. Había nacido nueve meses después de que mis padres se separaran. –La prensa amarilla cubre eso. ¿– Y cual es la historia más extraña que alguna vez has cubierto?– Preguntó. ¿verdad? ¿Cotilleos de famosos? ¿Cuál es la mejor de esas historias que has hecho?– – Ummm. Tenía media docena de 6 . Mamá. –Oh. en la inauguración del de una nueva ala del museo que encontró tiempo para preguntar que hacía para ganarme la vida. Justo la semana pasada tuve un OVNI… – – ¿Y acerca de famosos?– me interrumpió. – le dije la última vez. luego preguntó. él no esperó a que contestara. Me reí. si. Nada. que yo había sido – la última réplica – de mi padre antes de escaparse con su enfermera. Maldición. Los auténticos periódicos incluyen algunas historias de famosos. igual que cientos de veces antes. Era un gilipollas. una noche … – Mi pobre madre. Con las relaciones. lo sé. pero no uno malicioso. De cualquier manera.– Tuvo la decencia de sonrojarse. ¿verdad? Quiero decir que. Otra excusa perdida. ninguna. y no estoy diciendo que tengas que sentar la cabeza. Hacía mucho tiempo que había agotado los solteros elegibles que conocía personalmente. Me diste un demonio por papá. Douglas terminó su historia de la casa de la fraternidad encantada. A los dieciocho había empezado a sospechar otra cosa. difícilmente una solterona. nos son reportajes reales. pero supongo que tu madre te lo dijo. principalmente paranormales. Mamá no supo lo que era mi papá. aunque… – ¿– Paranormal? ¿Como fantasmas?– Otra vez. – No tienes que buscarme citas.– Registré su cara buscando algún signo de condescendencia. uh … pero no se necesita. pero realmente podría venirte bien algo de estabilidad en tu vida. como todos los demás. cariño. cuando me dí cuenta de que mis sensaciones de ser diferente eran algo más que una alienación adolescente. no era justo. Hope. – ¿ Y que clase de estudios se necesitan para ser escritor de prensa amarilla? Obviamente no has ido a la Facultad de Periodismo para eso. hay mucha competencia. –Oh.

no cuando se quedan pegados en tu vestido con un perplejo – ¿qué diablos trae puesto?– . Era como me había imaginado a mi misma con el. Mientras cruzaba el piso hacia el buffet. cegada por el brillo deslumbrante de mis falsas ilusiones. Tristemente. un faro amarillo canario en la percha de negros. que tan solo habrían salido corriendo. era muy consciente de los ojos que se giraban al pasar. –¿Es eso salmón cocido?– – Espero que salvaje. Mi madre periódicamente aparecía en las notas de sociedad como un brillante ejemplo de saber estar y vestir. por el amor de Dios. Incluso mis hermanos salían en las listas anuales de – solteros mejor vestidos – antes de que sus matrimonios los eliminasen de las listas. Era culpa del vestido.– Me escapé antes de que me pudiera detener. verdes oliva y azules marinos. Me había gritado a través de la tienda. y le habían servido salmón de piscifactoría. como si los organizadores supieran que no iba a haber una multitud de bailarines. impresionante en la oscuridad con mi ceñido vestido amarillo brillante. Cené con un cliente la semana pasada. – dije. ¿Por qué no yo podía? Era un medio demonio. Recorrí con la mirada el cuarto. fiestas y eventos de empresas. –Voy a agarrar algo y regreso en seguida. Un rayo de sol en la noche. La gala se celebraba en el vestíbulo de recepción. – dije. Reproducciones a gran escala de artefactos. una tarima portátil que era lo bastante pequeña para ser una simple plataforma. y él había estado en un restaurante de cinco estrellas en Nueva York la semana anterior. y aún así habría salido andando con este vestido. fomentar relaciones mientras se regodeaban con el brillante bienestar de apoyar el arte. ¿ Rayo de sol? Parecía un plátano con piernas. haberme dicho – de nuevo – que el amarillo era el peor color para que podía elegir alguien con pelo oscuro y tez morena. – La mesa de buffet parece magnífica. ¿Es que la gente no lee los periódicos? Bien podrías comer pez globo. Lo verdaderamente triste era que no tenía excusa para mi falta de estilo vistiendo. La mayor parte de los invitados eran grandes empresarios. no era mi primer desastre de moda. así que el evento principal aquí era hacer contactos. Mi hermana se había pagado la carrera de derecho haciendo de modelo. pero no se puede ser demasiado precavido estos días. Mi familia entera podría haberme acompañado a esa tienda. Daba lo mismo. lo que me recuerda aquella vez que estaba en Tokio… – – Mantén esa idea. que también estaba disponible – como discretos letreros nos recordaban por todas partes – para bodas. Un sentimiento maravilloso para una mujer … si esos ojos se posan en ella con admiración y envidia. Un trío de jazz tocaba en una esquina al lado de una pista de baile. como estatuas y urnas. recordando a los invitados donde estaban y por qué … aunque las piezas parecían estar obteniendo más uso como percheros y postes. Puedo ser tan desagradable como desee.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong amigas que no necesitarían una justificación para acabar esta cita temprano. 7 . pero se sintieran obligados a proveer algo. salpicaban el cuarto.

bruscos y rápidos. – dije. los pedazos rotos de porcelana china volando en todas las direcciones. que lucía como si nunca hubiera quedado como un tonto en toda su vida. plumas ensangrentadas se dispersaban sobre el hielo. las gambas y el salmón cocido. y casi le tiro hacia abajo conmigo. La clase de tipo que esperas que hable con acento británico y pida sus martinis agitados. y con un hábil movimiento. sino uno recién muerto. gambas marinadas en hielo. era la elegancia personificada. – oh. Recogí un plato y examiné la mesa. y golpeando su plato. conseguí un primer vistazo de él. estropeada sólo por una ligera mueca de agresividad en su cara. Me lancé a agarrarlo. Un bosque… el chillido de un búho… el olor arcilloso de la tierra húmeda… un estruendo de patas corriendo… un destello de pelaje negro… un gruñido…dientes centelleando…el sabor bien definido de… Salí rebotada de mi visión tan rápido que tuve que agarrarme al borde de la mesa para estabilizarme. desgarrado. e interiormente gemí. pero siempre hay un hueco para fresas cubiertas de chocolate. Estoy mejor sin el colesterol añadido. En el centro de la mesa. mi vista se nubló. fresas cubiertas de chocolate … no tenía hambre. Una suave risa entrecortada. las aterciopeladas notas de jazz que pasaban flotando. Ahora no. y miré hacia abajo. Alto. Imágenes. mantente con los pies en la tierra… Todo se volvió oscuro. Me giré. y mientras me limitara al vino blanco y a la comida sin salsa. Tragué y saboreé sangre. Mi médico se lo agradecerá. Cuando extendía la mano para alcanzar una. Si tenía que quedar como una tonta. lo siento tanto. pato asado rodeado de salmón cocido. Me paré a medio paso. moreno y bien parecido. como si me hubiera mordido la lengua. luego abrí los ojos. olores. Un aliento profundo. Nop. y sonidos pasaban como destellos. en el centro de la mesa. me tenía que pasar frente a alguien como el. estaría bien. chocando contra un hombre que estaba detrás de mí. Cada movimiento mientras nos desenredaba fue fluido y elegante. ninguna mancha todavía. Mientras lo hacía. 8 . concéntrate en eso.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Por lo menos no me había derramado nada encima. Oh Dios. las entrañas humeantes desparramándose sobre el mantel blanco. el olor de perfumes circulando por la habitación. concentrarme en el presente. Cada respuesta a mis disculpas tartamudeadas fue ocurrente y encantadora. Él bajó la mano. en la mesa del Buffett. –Todo está bien. nos liberó a ambos. como un golpe físico.– Hurgué para desenredar su manga de mi pulsera. El plato golpeó el suelo. no revueltos. rozando la mía. no había un pato asado. pero mi pulsera de dijes se enganchó en su manga. Traté de hacer retroceder la visión. Allí.

Se lo agradecí y traté de limpiarla con mi servilleta. –Hay un… – Él me interrumpió con una inclinación de cabeza discreta hacia mi corpiño. tenía sentido… con Douglas llegando casi una hora tarde a cenar. no me importaba en absoluto. – dije. supongo que podríamos… – – Yo no. – Iba a decir allí que hay una visita especial de cómo se hizo de la nueva exhibición que empieza ahora. en cinco minutos. Hizo una pausa. Si la comida volaba. su respuesta tranquilizadora esta última vez tan sincera como la primera. Naturalmente. una copia del Big Ben en mitad de la habitación dio las campanadas. hacer amigos – … ahorrarme otras dos horas de batallitas de trabajo. vale. – Oh. me olvidaría totalmente … lo cuál. y le seguí. 9 . pero estoy seguro de que tu…bueno. yo atrapaba algo. Suspiré. y sería una manera genial de conocer gente. ajusté la correa del bolso. y… – – Has pensado que puedo presentártelos.– – ¿Lo harías? Gracias. Una salpicadura del debacle de la mesa del buffet. y en el peor lugar posible. –Me gustaría verla. y estiré la correa del bolso para cubrirla. como estuviera esperando que me dejara caer y tocara mi frente con el suelo. si le conoces. – susurró. ¿has visto quién está aquí?– Dirigió mi atención a un grupo de parejas de mediana edad encajadas entre una urna de bronce y un toro de terracota. Miré hacia abajo para ver una mancha del tamaño de una moneda de diez centavos de salsa del marinara al lado de mi pecho izquierdo. Eres una joya. – Tienes una mancha. me disculpé por la última vez.– – Claro. pero su mirada volviéndose distante.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Mientras el personal de limpieza entraba rápidamente para limpiar. – Hablando de hacer amigos. Me apresuré hacia él. pero su esposa y tu madre son miembros de la junta directiva de la Fundación Ryerson. Hope. – ¿El director general de Baird Enterprises?– dijo. no directamente quizás. – Robert Baird. no habríamos logrado llegar a la gala hasta pasadas las nueve. Mientras caminaba de vuelta a Douglas. Creció de una moneda de diez centavos a una de cuarto de dólar. dadas las circunstancias. ¿Las diez en punto? ¿Ya? Vale. como si mentalmente ya hubiera seguido adelante y. Él ya se dirigía hacia los Bairds. inmediatamente después de la visita… – Demasiado tarde. y él sonrió. – susurró con reverencia.

–El tiene que hacerlo esta noche. Mientras que la mente de los otros acompañantes se deslizaba hacia asuntos mundanos tales como lidiar con los horarios de los niños. y otras tomaron su lugar… palabras enojadas. sus hombros agitándose con silenciosos sollozos. encontraría a la mujer. o considerar el informe que él o ella tenía que escribir para el trabajo. Tal vez alguien le había llamado con malas noticias. Uno negaba con la cabeza. En lugar de eso dejé a mi subconsciente dirigir mi atención a través del cuarto hacia dos hombres cerca de la puerta.– la voz de un hombre siseó en mi oreja. ese estado justo antes de dormirte donde estás todavía consciente. Comencé a preguntarme si se daría cuenta de si me iba. comentando entusiasmados la nueva exhibición…. me convierto en un aparato receptor dedicado al caos. la mía se fue directamente al oscuro mundo del sufrimiento humano. En el momento en que dejo a mi mente vagar. mientras las oficinas están vacías. e hice lo que estoy segura que cada otra media naranja de la pareja había hecho hace una hora: apagar y desconectar. La primera cosa que vi fue a una mujer sentada a los pies del señor Baird. los asistentes regresaban. una Babel de voces unidas en el idioma universal del 10 . Me tragué un gruñido de frustración. La cara del otro estaba tensa mientras hablaba rápidamente. el mal y el caos. colocando mi mejor sonrisa de –Dios mío. no hubo apagón mental. como si se quitara parte del peso de sus pies. A diferencia de la visión en la mesa del buffet. Las voces se desvanecieron. acusaciones. el maquillaje corrido.– No me molesté en mirar a mi lado. llevar a cabo una pequeña visita autoguiada… Douglas rodeó con su brazo mi cintura y se apoyó en mí. captando cada frecuencia de problemas cercanos. sólo los resultados. y yo estaba todavía atrapada con Douglas y los Bairds. y supe que en alguna parte más allá del vestíbulo.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 2 Treinta minutos más tarde. sentí mi mirada deslizarse a la izquierda. la visita había acabado. Tal vez podría escabullirme. –Esta noche. Cuando la aparición se desvaneció. sollozos. Nunca sabía las causas. planificar el banquete del siguiente fin de semana. Ahora que le había conseguido público. que interesante–. o tal vez había visto la mano de su marido serpentear por el muslo de otra mujer. acurrucada y sollozando en algún lugar tranquilo. él no se iría hasta que ellos lo hicieran. No lo puedo evitar. pero el mundo de los sueños comienza a invadir el de la realidad. quejidos. Más bien era como medio dormitar. sus rodillas debajo de su vestido de fiesta.

La mayoría de las razas habían formado hace siglos grupos comunes. Los medios demonios son a menudo considerados la menos "comunitaria" de las razas. como todos los demás en el restaurante. de una manera sutil. y lo experimenté todo. pero las comunidades de medio demonios abarcan a todos en la zona. No es que me sorprendiera. rubio. en la terraza de un café. del que supe a través de un conocido mutuo. sentí. un lugar público y privado al mismo tiempo. este innato radar para el caos. nada supera al mundo sobrenatural. sabiendo que mi adicción me destruiría. las manadas de hombres lobo. al odio.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong caos. sonrisa fácil y cálidos ojos marrones. de unos treinta años. charlamos acerca de los acontecimientos locales. alguien que me podría ayudar. un hombre delgado. mi alma se lo bebía como el champán más fino. que es más de lo que puedo decir de las otras. Había peleado como la mayoría de los drogadictos conscientes de serlo. o vigilemos a los nuestros. Cada medio demonio tiene un poder. Pedimos una jarra de sangría. ¿Y lo peor? Incluso mientras mi cerebro se rebelaba. y cólera. un mundo de apoyo se abre para ti. A través de mi red creciente de contactos con medio demonios. no le dije que no. vestido elegante pero informal. En lo relativo a apoyo a la comunidad. deleitándose con su dulce sabor y con las burbujas estallando contra mi lengua y con la caricia deliciosa y vertiginosa del aturdimiento. Ya que carecemos del apoyo familiar de las razas hereditarias. Había llegado y encontrado ya a una persona en la mesa. Vi. y una vez que eres encontrado. cuando un medio demonio local. enviando la reacción apropiada: horror. Este era el mío. las Camarillas de hechiceros … cuando vives en un mundo que no sabe que existes. algunos cambiar el clima. unos pocos incluso pueden mover objetos con sus mentes. y pensamientos más oscuros. de la pena a la furia a la tristeza. me llamó. con buenos modales. como los Aquelarres de brujas. Durante seis años. simpatía. y parece mejor mantenerlo así. Fogonazos de imágenes. Bien parecido. oí. la comunidad es indispensable. esta sed de él. Y cuando ella me pidió que me reuniera con alguien que podría poder ayudarme a perfeccionar y controlar mis poderes. días oscuros. un desfile interminable de caos en cada forma concebible. Después… la salvación. Años de estado de ánimo oscuro. quemando mis retinas. para todo. heredado de su padre. pero incapaz de parar. a los celos. Algunos pueden hacer fuego. y pasamos la primera parte de la comida conociéndonos el 11 . La cita había sido programada para el almuerzo. Así que. lo que me tranquilizó desde el principio. Puede que no tengamos un grupo común. alguien me había encontrado. pero yo sostengo lo contrario. desde formación a atención médica. superponiéndose a la realidad. los medios demonios están siempre pendientes los unos de los otros. Tristán Robard me hizo sentir cómoda desde el primer apretón de manos. o mantengamos reuniones. no me sorprendí. había luchado contra mi “poder” creciente.

si tuviesen uno. él levantó la mirada de su ensalada. ¿no? Los cabecillas de las diversas razas sobrenaturales… las americanas.– –Quieres decir… – Las palabras se atascaron en mi garganta. trabajadores sociales. Hope. Y el candidato ideal sería alguien no sólo con el trabajo adecuado. a la espera de que continuara. –No. esas posiciones están ocupadas. más importante aún.– Sonreí. nadie recuerda quién diantres eres. un logotipo bonito…– él sonrió ampliamente. durante cerca de veinte años. ¿Ayudar a buscar los problemas? ¿Había alguien más adecuado para semejante tarea? Si pudiera ayudar… usar mi poder para el bien… Oh. ¿–Has oído hablar alguna vez acerca del consejo interracial?– Cuando vacilé. tal vez– su sonrisa se amplió –un medio demonio con olfato para los problemas. han ido deslizándose tan debajo del radar que nadie sabe que están ahí. El problema es que. me gustaría ofrecerte un puesto.– 12 . Dios mío.– –Es… es un consejo de delegados. por decirlo de algún modo. me temo. Reclutar. quieren a gente con profesiones adecuadas para localizar y resolver problemas. –Como has dicho.– Mi mano apretó la servilleta mientras intentaba mantener mi cara neutra. se acordarán cuando te necesiten. al menos… – –Exactamente. necesitan una mejor estrategia de marketing. ¿Sabes qué hace el consejo?– Hice una mueca. Consigue un buen nombre. o… – buscó mi mirada y sonrió. sólo una vaga idea. Luego. así que nadie denuncia los problemas. ese es el lema del consejo… o lo sería. en cambio es crear una red de ojos sobre el terreno. Lo que están haciendo. buscó la mía y me dijo. sobrenaturales dispuestos a unirse a la plantilla. al menos. Es el problema de intentar pasar desapercibidos… si no te pones un nombre impactante. Están tratando de arreglar eso ahora. y demasiado elevadas para que tu o yo podamos aspirar a… por ahora. por favor… No creo que respirara durante el siguiente minuto. a mitad del almuerzo. resolución de conflictos entre grupos… – –Proteger y servir. él se rió.– –¿Nuevos delegados.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong uno al otro. –En particular. quieres decir?– Él se rió. ayudar a solucionarlos. –En nombre del consejo. –Entonces la gente se acordará de quien eres y. sino también de una raza que pueda igualmente resultar útil. por último. un eslogan inteligente. hombres lobos o vampiros por sus habilidades de rastreo o. ¿no? Vigilancia general. Se supone que ayudan a los sobrenaturales. y el paso uno es ampliar su alcance. la Cofradía Global. –periodistas. o algo parecido. buscar los problemas y. como agentes de la ley. ¿verdad? El Consejo Sumerio. –Lo siento. –Realmente necesitan un nombre mejor.

y después llamar a la caballería. pero sabía que eso ayudaría al consejo y era más importante que mi ego profesional. Como Tristán me había enseñado. el periodismo. Así que usaba mi trabajo en el periódico para encontrarlos husmeando. el cual probablemente habría visto a su madre desgarrada por un perro o algo igual de disparatado. Me concentré en captar hilos de audio específicos e imágenes visuales. mis poderes estaban particularmente afinados para los problemas sobrenaturales. No había tenido la fortuna de reunirme con los delegados para darles las gracias personalmente. así que me concentro en los amigos. Sobrenaturales que a menudo causaban problemas al escapar. Por esto. Tristán me había conseguido un trabajo en True News 2. pero la mejor parte no era el dinero. tenía que practicar. pero mientras tanto. En el que estaba trabajando era una insulsa riña marital. y me pagaba bien. como mi madre apuntaba. empujarlos al frente y sujetarlos allí cuando amenazaban con desvanecerse detrás de señales más fuertes. Pero estaba mejorando. un medio demonio enojado. 2 NT: Noticias Auténticas 13 . Los periódicos sensacionalistas a veces tropezaban accidentalmente con la verdad. y para hacerlo. Cuando escucho cosas como esta riña sin sentido. se lo agradecía con cada trabajo que realizaba. Además hay muchas cosas en mi vida que no puedo compartir. Si venían cerca de mi parte del país. un hechicero hambriento de poder. por simple que fuera. era la oportunidad libre de culpa para apagar mi sed de caos. el consejo amplió mis obligaciones para cubrir la caza de recompensas. Para ayudar al consejo. y mi trabajo para el consejo. arruinando lo que debería haber sido una noche romántica juntos. eso es exactamente lo que hice…practicar. había estado trabajando para el consejo desde hacía dieciocho meses. el consejo me pagaba.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Y así comenzó. no estoy segura de que me pierda gran cosa. Y cuándo mi mente vagó durante la conversación. Con las pistas correctas. necesitaba afinar mis poderes. podía encontrar al culpable. no eran mi fuerte. No era exactamente un puesto de prestigio para una prometedora periodista. tenía la excusa perfecta para darme gusto con el caos a mi alrededor. una pareja intercambiando entre dientes bufidos de –nunca me escuchas y –¿por qué siempre haces eso?– El tipo de peleas en que cae toda relación en caso de stress… o eso es lo que mis hermanos y mis amigos me decían… las relaciones. y mientras lo hacía. Era buena en mi trabajo. empleándome a fondo en cada tarea que me asignaban. incluso cuando no producían caos. Tenía un largo camino por delante…todavía captaba visiones aleatorias como esa loca del pato. y era normalmente uno de esos problemas: un vampiro descuidado. e intento olvidar lo que me falta. podía encontrar a los sobrenaturales. Con Tristán como mi contacto. la familia. Condenadamente buena. Y después del primer año.

y se inclinó hacia mi oreja para susurrar. ahora chillona y alarmada. –Y la cocina no apesta al cocinarlo y… – –¿Qué…?– La misma voz áspera. esta demasiado oscura. Otra sacudida. Algunos pasos más. Incluso en una recepción social como ésta. el cuerpo tenso a la expectativa. Una sílaba. señor. luego el grito se cortó de golpe. pero siempre dudo de mi misma. la conmoción de esa sacudida mental había sido reemplazada por una extrañamente tranquila curiosidad. Mi cabeza se elevó de golpe. De vuelta a la pareja. deja que te acompañe… – Le rechacé con una sonrisa. Luego me abrí camino a través del cuarto. había media docena de fuentes más fuertes de caos ocurriendo simultáneamente. –¿Estás bien?– –Cuarto de baño. y empecé a preguntarme si había estado captando un –recuerdo de caos. Mantenerme concentrada en la pareja discutiendo era una lucha y… –Se suponía que no iba a volver aquí. como si mi sabueso mental hubiera captado el perfume de un hueso fresco.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong La misma banalidad de la pelea hacía que fuera un blanco perfecto de práctica. demasiado fuerte incluso para mí. estirándome por más… Traje rápidamente mis pensamientos de vuelta y los dirigí a señalar la fuente del caos. y mi mente seguía intentando llevarme por el mal camino. el pulso acelerado.– Mentalmente rechacé la voz como si fuera un mosquito zumbón. El marido estaba quejándose de que la esposa hizo pescado para la cena cuando ella sabía que él odiaba el olor. como un cachorro tensando la correa en un parque nuevo. Para cuando alcancé el vestíbulo. Estoy trabajando en aprender a distinguir los residuos de las fuentes actuales. –Porque tuve que hacerlo cuando íbamos a salir.– A menudo sentía fuertes vibraciones residuales de acontecimientos del pasado.– –Vale. mis piernas temblorosas. como ese pato muerto del buffet. y me quedé colgada allí. como ese último sorbo de champán cuando ya has tomado demasiado y tu estómago da vueltas en rebelión. 14 . esperando que no estuviera tambaleándome.– me las ingenié. una fracción de segundo. su dulzor transformándose en amargo ácido.– le contestó bruscamente. –El champán. –¡No! ¡Por favor!– La súplica se fue deslizando a un grito sin palabras. –Este área está prohibido para los invitados. –¿Hope?– La mano de Douglas se deslizó de mi cintura.– dijo una voz áspera en mi oído.

lo que fuese que había sentido. mucho más interesado en esa ardilla brincando a plena vista que en el anterior rastro del conejo. era un recuerdo de caos. dónde se dividía en dos. Pero también atrapé otro.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Llegué al final del vestíbulo. un fuente más reciente de problemas a mi izquierda. 15 . ya un noventa por ciento convencida de que. Me dejé llevar por el impulso. Mi atención naturalmente se meció a la izquierda. A la derecha podía detectar el rastro de la fuente que me había golpeado como una zorra. El cachorro del caos otra vez.

evitando a los guardas de seguridad. Echando un vistazo. Casi había llegado al final cuando la luz de una linterna rebotó contra las paredes. el corazón palpitando. luego se alejaron. expresado amablemente para evitar insultar a los actuales y futuros benefactores del museo. Necesitaba más práctica en esta clase de cosas. La señal de caos era más fuerte ahora. la brillante atracción por lo prohibido… o al menos. 16 . el taconeo de mis zapatos se hizo más fuerte. con las correas de los zapatos anudadas en la correa del bolso. vi otro corredor. En otras palabras. andar a escondidas por corredores oscuros. una luz roja parpadeó. Allí estaba. me asomé a la siguiente habitación. la cara apartada de la cámara. este ancho e invitador. Otra habilidad que no me importaría tener la excusa de perfeccionar. y caminé con sigilo por el vestíbulo. Pero eso sólo hacía que la emoción fuera mucho más preciosa. Mientras los sonidos de la fiesta se desvanecían detrás de mí. Llegué al siguiente vestíbulo. Una cámara de vigilancia. Salí otra vez. Estiré el cuello para mirar la luz. el objetivo de una video cámara colocado en las vitrinas. me metí en el hueco de la entrada. prohibida la entrada. Culpo a mi educación en un mundo que aprecia el desapego y el control emocional. Cuando dí un paso dentro. Pero me deleité con cada fuerte y aterrorizado latido cardíaco. empecé a avanzar. la llamada de una sirena atrayéndome dentro. Al final del vestíbulo. Luego. Me detuve. Esta vez. Los zapatos de un guarda de seguridad resonaron a través del cuarto de al lado. y me los quité. Me agaché casi hasta el suelo. descartarlo como una parte inconveniente – aunque loca – de mi trabajo. salí furtivamente. ¡Mierda! Otra vez me escabullí deprisa hacia el vestíbulo. moviéndome casi a oscuras. Cuando miré con cuidado tras una esquina. Venía de otro vestíbulo oscuro más lejos. miré en las dos direcciones. visualmente hice un mapa de un camino seguro. tuve que la precaución de mirar antes de entrar. Pinturas y grabados decoraban la pared izquierda. Dí marcha atrás. luego me arrastré hacia adelante. me asomé desde a la entrada. luego deslicé mi mirada por el letrero que recordaba a los invitados que esta zona no era parte de la gala. Parte de mí quería estar a la altura de las circunstancias. con bancos y suelos alfombrados.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 3 Miré alrededor. Mis misiones de caza recompensas a menudo requerían algún grado de sigilo y espionaje. No era fácil. a través un cuarto poco familiar salpicado de obstáculos… obstáculos de un valor incalculable. lo impropio. Agachada todavía. lo suficientemente bajo para que la cámara no me captara.

y recogerlos otra vez dentro de la gala. metí la mano en mi bolso. ¿Estaba chiflado? Seguramente se habría roto… El hombre se enderezó tan fácilmente como si solo hubiera saltado de un saliente de dos pies de altura. ¿Cómo bajaría? ¿Rappel o a pulso como Tom Cruise en Misión Imposible? La curiosidad detuvo mis dedos sobre las teclas del teléfono. Además esta noche. ¿Un conserje? ¿Estaba mi radar de problemas estropeado de nuevo? Realmente necesitaba más práctica. Mis dedos rozaron dos objetos que Tristán insistía en que yo llevara en todo momento: una pistola y un par de esposas. como si su propietario estuviera limpiando el cristal. Sólo miraría esto. esperando un guarda moviendo su linterna. Este vestíbulo con vistas se extendía a lo largo de ambos lados de la galería que había debajo. mis ojos ya se habían adaptado lo suficiente como para ver una figura oscura bajo la cara pálida. dinosaurios. Con la mirada fija en el presunto ladrón. no un conserje o algún juerguista aburrido deambulando por la zona prohibida. y una luz que rebotó sobre el cristal… en sus manos con guantes oscuros. Un fragmento de luz se reflejó en el cristal en el otro lado. En lugar de eso. vi algo moverme en el lado contiguo. Atrapar a un ladrón no era mi trabajo. Pero no. A través del cristal. Dios mío. con el arma y las esposas. El pálido círculo de una cara. Lo que añadía algo de excitación a mi noche. no importaba cuanto me tentara. a través del hueco que había cortado en el cristal. Una exageración. Me tragué un jadeo. si recordaba correctamente. Me eché para atrás con cuidado. Eso era lo que había captado. eran al menos treinta pies de altura. las reliquias del Titanic. Un inesperado uso positivo de mis poderes. Había puesto los ojos en blanco cuando pasé por la rutina de Tristán de intrigas y misterios. luego retrocedería… El hombre saltó. momias. pero ahora estaba realmente en una posición donde me podrían venir bien. pasarle mi arma y las esposas. él estaba tan preocupado por mi seguridad que me había hecho encontrarme con alguien del equipo de seguridad antes de ir a la cena. se exhibía una colección itinerante de joyas. balanceándose ligeramente. Pero en ese momento. 17 . el ladrón trepaba. Ahora se ponía interesante.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong La derecha no necesitaba ningún adorno…era una hoja de cristal inclinada tras la que se veía la exhibición especial de la galería. Enfrente. pero era un detalle que se preocupara. pero la cara permaneció dónde estaba. Ahora. sorteando la seguridad en la entrada. Otra vez me moví hacia atrás. saqué mi teléfono móvil para llamar a la policía. Había visto a Tutankamón en esa galería. sino un robo en curso. Me tragué la risa. y más recientemente.

para estar preparada. los hechiceros. La primera vez que seguí una pista paranormal con True News sin respaldo del consejo. Mientras él continuaba trabajando en el panel de seguridad. Con el sistema de seguridad deshabilitado. Nunca me he encontrado con ninguna de estas razas. enfrascada en la lectura de mis libros de consulta del mercado negro. no uno como ese. ambas eran poco habituales. pero no podía valerme de excusas. los hombres lobos. Tenía que ser mejor. yo… 18 . iluminando la cara la luz de la vitrina. las brujas. y a la confusión resultante. la mayor parte del tipo que nunca había conocido y tal vez nunca me encontraría. los vampiros… no podrías saberlo con sólo mirarlos. y maldita sea si no iba a darles todo lo que tenía. ayudaría. Ninguna pista allí. dejé escapar un juramento silencioso. Cuando se giró. Supe ahora por qué había recogido la señal de problemas tan clara a pesar de la distancia.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Alejé el teléfono. El juramento era para mí… había estado a pulgadas de un sobrenatural y no me había dado cuenta. De espaldas a mí mientras trabajaba en el panel de seguridad. Algunas veces. Cuando cruzara de nuevo. ¿Qué era él? Saber de que raza sobrenatural era. Si que era mi trabajo después de todo. con algunos movimientos hábiles. devorando todo en un esfuerzo por –ser todo lo que podría llegar a ser. Saqué el arma de mi bolso y me arrastré hacia adelante. Sip. examiné rápidamente algunas otras posibilidades. Cuando se movió. Era el hombre con el que me había chocado en la mesa del buffet. La figura se movió a través de la bien iluminada galería. Había muchos vampiros ladrones… el sigilo natural combinado con la invulnerabilidad hacía que fuera una buena elección de carrera. era muy aplicada. me sentía como una recluta militar sobreexcitada asimilando textos de balística para armas que nunca dispararía. Culpa mía. había oído que no podrías adivinarlo. O debería decir que con los vampiros y los hombres lobos. Podría ser un vampiro. Los medios demonios. Podía culpar a la loca visión del –pato muerto–. el hombre caminó hasta la vitrina y. y ¿Cuál iba a ser su poder demoníaco? Bajé la mirada al hombre. el hombre cruzó el piso. Mi banco mental de datos estaba sobresaturado de datos de sobrenaturales. algo acerca de él me pareció familiar. recogió tres piezas de joyería tan fácilmente como si estuviera estado robando un caramelo perdido del estante de una tienda. había terminado con quemaduras de segundo grado procedentes del fuego de un muy enojado medio demonio.– El consejo me había dado una oportunidad y había dado un vuelco mi vida. Él había incendiado edificios abandonados. Con las joyas ocultas en el bolsillo interior del traje. Un ladrón sobrenatural. Ningún humano podría hacer ese salto. manuales tácticos para situaciones en las que nunca me encontraría. Nunca la había. agachada para mantenerme debajo del cristal.

y tiró. Mientras miraba estupefacta. hizo palanca abriendo un espacio lo bastante grande para deslizarse a través y… ¡Despierta. pero el hueco de la escalera podía ser usado sin activar la alarma de incendios. Las escaleras conducían a una salida de emergencia. Cuando alcancé la entrada. saltaría alguna otra cosa? ¿Tal vez una señal en el puesto de control? No podía preocuparme de eso. Si cogía el primer desvío. y empujó la manecilla. pero todavía quedaban esas barras de metal… Agarró la barra más cercana. Cerré de golpe mi mandíbula abierta de par en par.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong ¿Un momento. El hombre extendió una mano enguantada a través de las barras. y rompí a correr agachada. rápidamente miré en busca de cámaras de seguridad. 19 . chica! Va a escaparse. ¡Mierda! Asomé la cabeza por encima de la ventana para verle en la entrada. ¿Pero incluso si al abrir la puerta no hacía saltar la alarma de incendios. cómo iba a trepar para salir? No había dejado una cuerda… lo que significaba que no pensaba regresar de la misma forma que había entrado. flexionó los brazos. La puerta se abrió a la primera. Genial. Mientras me movía. empujé la puerta. toda medida de seguridad electrónica anulada desde el panel de seguridad que había desactivado. no vi ninguna. una cortesía para los habituales del museo que conocían el camino y que les molestaba cruzar la escalera principal y el ascensor. había una escalera a la planta baja. mentalmente recorrí el plano del museo. y bajé corriendo los peldaños. oculta para el visitante que vería sólo una puerta cerrada. Estaba atrancada desde dentro – barras verticales de metal – seguridad extra.

– dije. y se paró para sostener la puerta abierta a una pareja de ancianos que salían. me obligué a ir más despacio. Él llegó a la puerta. lo suficientemente lejos de la puerta para hablar privadamente. Conducía a un vestíbulo oscuro. inclinó su cabeza ante un trío de mujeres delante del guardarropa. –Mi pulsera se enganchó en su chaqueta. Bastante convencida. Estoy segura de que en su profesión. a un jardín pequeño o algo parecido. miré tras la siguiente esquina para ver al ladrón entrando en el bien iluminado vestíbulo central que conducía a la entrada principal. Necesitaba más tiempo para eso. Mientras iba deprisa por el vestíbulo. y he estado tratando de encontrarle desde entonces. dí los toques finales a mi plan. Me puse los zapatos. –Mi pulsera. apartémonos de la entrada. en su situación. Corrí por el vestíbulo. No está rota. Ni siquiera iba deprisa. y salí. Lo mejor que pude hacer fue centrarme en él. pero no tan lejos de los demás como para alarmarme. –Intente tener cuidado. ¿Era un buen plan? Claro que no. y frunció el ceño en un gesto de educada preocupación. ¿verdad?– Su ceño fruncido se profundizó.– dije. tenía por regla recordar a cualquiera capaz de identificarle más tarde. Me recordaba. Maldita amabilidad… y maldita calma para un tipo con un bolsillo lleno de joyas robadas. lo suficiente como para mirar primero a hurtadillas por la puerta de la planta principal. y le grité –¡Perdone!– Él no disminuyó la velocidad… ni aceleró. así que espero… – –Ha desaparecido. como si le hubiera perseguido desde la fiesta. en su obvio deseo de conseguir salir a toda pastilla del museo antes de que el robo se descubriera. me condujo a un lado del vestíbulo. Debe haberse quedado enganchada en su chaqueta o haberse deslizado en su bolsillo o… – 20 .Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 4 Con el pulso acelerado. Ninguna cámara de seguridad a la vista. metí mi pulsera de dijes en el bolso. claro. –En la mesa del buffet… – –Sí.– Sus dedos tocaron mi brazo. Una sonrisa afable y una inclinación de cabeza. –Mi pulsera…mi pulsera de dijes…la que se enganchó…– –Despacio. Lo noté de inmediato. saliendo tan fresco por la puerta principal. Él me vio entonces… o más bien al vestido amarillo. Cubrí los últimos pasos al trote. –Aquí. jadeando.– Con sus dedos todavía descansando sobre mi brazo. Aceleré el ritmo. El muy caradura. Yo me apresuré.

–Preferiría no acabar mi noche siendo registrado de arriba abajo. si lo recuerdo bien. Llamemos a ese guarda.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong –O. aunque. –Le aseguro que no robé su pulsera. y si no la encontramos. Debe estar en el suelo en alguna parte. podía decirlo con la cara seria. y si estoy equivocada … – Me agarró el brazo. deja que le registre. –Hagámoslo público. Lo siento.– La frustración se asomó un segundo detrás de sus ojos.– ¿Reprensible? Asombroso. –Posiblemente. – Y. por más reprensible que sea la idea.– levantó los brazos y mostró sus mangas. otra comprobación. No obstante. sugiero. El hombre podría tejer mentiras con una cara lo bastante sincera como para engañar a los ángeles. Él bajó la voz.– – ¿Usted piensa que tropecé…?– Un guarda de seguridad recorrió con la mirada el vestíbulo. – dije.– – oh. usted se tropezó conmigo. Incluso en ese momento breve de desenganchar mi pulsera reconoció lo que era … una valiosa reliquia familiar. me doy cuenta de que es difícil de creer. ¿verdad?– Él disimuló su sorpresa con una risa. metiendo la mano en sus bolsillos –se ha caído aquí dentro.– Él titubeó en – chuchería barata–. dejando mi voz endurecerse. pero si se quedó enganchada. ¿–Quiere decir que alguien lo robó?– Dije. haberse caído al suelo. –Creo que alguien ha tomado una copa de champán de más. –Quise darle el beneficio de la duda.– – Me tropecé y caí sobre usted … y estoy bastante segura de que no fue un accidente. cada dije hecho a la medida. Consiguió sonreír. Estaba sorprendida de que no hubiera tratado de afanarlo en la confusión durante nuestro choque.– –No está.– Fingí meditarlo. y apreciaría que no me acusase tan públicamente … – – ¿Piensa que esto es público?– Caminé pasándole hacia el salón. voluntariamente me someteré al registro. 21 . me lo creo. Qué diablos iba hacer yo con una… chuchería barata como esa. pero su conclusión solo demuestra mi error. –hará mucho tiempo que se ha caído y tampoco–. considerando la lista del invitados. luego asentí con la cabeza. Por qué no le ayudo a buscar. No cayó en su bolsillo. luego se aflojó cuando me giré hacia él. que alguien la recogió sin intención de devolverla. mucho me sospechaba que podría decir cualquier cosa con la cara seria. pero mentir acerca de su especialidad le hizo vacilar. –Entonces. lo más probable. Él continuó. un apretón tenso. La busqué en todas partes.

– dije.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – La última vez que la vi fue cuando usted la liberó de su chaqueta. sólo las hormonas desatadas de la juventud. a ningún sobrenatural le gusta llamar la atención … o eso o nuestros poderes nos hace ponernos gallitos cuando otros se aterrorizarían. El cuarto que tenía en mente era el almacén del conserje.. Deslicé mi mano en el bolso. atribuyéndolo a la imaginación sedienta de sangre de un niño. no veía nada incorrecto con mis – obsesiones –. percibir el odio.– Mientras íbamos andando por el vestíbulo en penumbra. – Aquí. – dijo el. pero yo esperaba. Mi segunda visita al almacén del conserje no tuvo semejante transfondo demoníaco. Tal vez … – hice una pausa. oler el sudor teñido de sangre. recé para que la puerta estuviera abierta. Esas fabulosas armas antiguas donde yo. el cual. incluso más que las momias y los dinosaurios. después de haber sido atrapados eludiendo la exhibición de alfarería. Culpa mía. incluso con ocho años.. quizá afortunadamente. – dije. crucé los dedos. y metiéndonos a hurtadillas en los brazos de una armadura. Él hizo un gesto con la mano en la puerta. como si reconociera la sensación. cuando mi mejor amigo y yo nos habíamos escondido para evitar a nuestro maestro. con la música y el parloteo llegando desde la fiesta. entré en el cuarto equivocado… estaba oscuro. Había estado con un chico mono y un almacén oscuro prometía infinitamente más atracción que una exhibición de armamento durante una excursión de décimo grado. –Luego fui al guardarropa. y oír el sonido de metal contra metal. el pánico … y sentir mi propia alma elevarse para absorberlo. y rocé al pasar contra algo. había descubierto en cuarto grado. –Parece el almacén del conserje. y él extendió la mano hacia la manecilla. ni tenía a nadie a mi alrededor – por insistencia de mi madre – . –Cuando andaba buscando el guardarropa. Me encantaba esa galería. –Y me dí cuenta de que mi pulsera ya no estaba. En aquel tiempo. –¿Cómo de lejos …?– Presioné el cañón de la pistola contra sus riñones. y… La puerta se abrió. para conseguir mi bufanda para tapar esto… – señalé el lugar de la salsa marinara. ver los caballos encabritándose. En ese momento. podía permanecer delante de las vitrinas. pero según mi experiencia. él podía llamar pidiendo socorro. Si la puerta no estaba abierta. Se puso rígido. el miedo. Empecemos por allí entonces. tenía un plan de emergencia.– – Perfecto. –¿Esta?– Asentí con la cabeza. incluso gritar. Por la 22 . cerrar los ojos.

Elige tu recompensa. él hizo lo que esperaba… suspiró. – Que educadamente realizado. El izquierdo.– – Creo que tienes algo más valioso. si es posible. Como estoy segura que sabes. Mira en el bolsillo interior de la chaqueta. Una trampa excelente. –¿Entonces es un arresto ciudadano? Muy admirable. pero creo que el museo si la querrá. Creo que podrías encontrar mi oferta más … lucrativa que la palmadita en la espalda que el museo te dará. nuestra clase tiene sus modos particulares de manejar nuestros particulares problemas. Has superado sus expectativas. pero la policía no apreciará que la avisen por una comprobación autorizada de la seguridad del museo.– Sus cejas se arquearon. me rindo y te ofrezco una compensación. imagino.– – Buen intento. Puedo explicar… – – Seguro que puedes. – Uh-uh. me temo. sin inmutarse todavía. y seguro que tus superiores lo estarán igualmente. Encendí la luz. – ¿Nuestra clase?– – La clase que puede saltar treinta pies y doblar barras de metal con sus manos desnudas. y después entró en el almacén.– – Ah. y cerré la puerta. fingiendo confusión. me contrataron para poner a prueba el sistema de seguridad. y puedes disponer de ellos. pero si prefieres metálico. –¿El consejo? No querrás decir … – 23 . – dije. los cuales se solucionan mejor internamente. pero él sólo arqueó las cejas.– – Ah.– La sorpresa se vislumbró tras sus ojos azules. el hombre se dio media vuelta y me sonrió. –Bien hecho de nuevo.– Él sólo me devolvió una pequeña sonrisa.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong razón que fuera. Mis gemelos son de oro. No informaron al equipo. –No quiero ninguna ' recompensa '. Guárdatelo para el consejo. hay varios cientos en mi cartera. y admito que me has pillado.– Él comenzó a meter la mano en el bolsillo. y personalmente te recomendaré para una gratificación… – – Métetela donde te quepa. Manos fuera. No estoy… – – ¿Interesada en un soborno? Estoy impresionado. para poner también a prueba su eficiencia y. No soy de la seguridad del museo. eso. Verás. así que te sugiero que lo reconsideres … y espero que tengas permiso para llevar ese arma porque … – – No voy a llamar a la policía. Y.– Normalmente eso era suficiente. seguridad del museo. pero lo enmascaró con una risa. otra vez. Una vez dentro. su integridad. Ninguna tarjeta de crédito.

y puedo asegurarte que no tienes que atarme de ninguna otra forma. diciendo todo lo que se le ocurriera. – murmuró.– Imagínate. – No.– La empujé en su boca. creo que sí. rendirse y permitirme llevarlos bajo custodia.– – ¿Y eres una … delegada?– – Soy un poco joven. no realmente. –No será el consejo interracial. ¿no? Sorpresa. –¿Agente? No esperarás en serio que me lo crea. El consejo tenía fama de justo. o bien relajara la guardia. –Voy a hacer una llamada. apartó la mirada. – Espera aquí. Tomé mi bufanda del bolso. No tenía nada importante para decir. pero continuaría hablando.– – Oh. Aquélla había sido una lección para mí… no todos los sobrenaturales se entregarían tan fácilmente. colaborando tanto como podía. – dijo mientras se acomodaba las esposas. podamos llegar a conocernos mejor … – Le callé abriendo de golpe las esposas. También era típico. Luego. sorpresa. o consiguiera confundirme de tal manera que le dejara en libertad. la bruja … intenté no pensar en eso. ¿verdad?– – Has tenido alguna experiencia con ellos. ¿– Llevas esposas en el bolso?– Se rió entre dientes. – Quizá esta historia te ha funcionado con los demás. ha menospreciado mi conocimiento del consejo interracial. Por lo que respecta al cuarto arresto. Él continuó. con un ruido parecido a un gruñido. pero me temo que quienquiera que sea para quien trabajas. Sus ojos se abrieron sorprendidos. – Has dicho consejo. Había oído ya bastante. hasta que yo.– 24 . – dije. Él la miró.– Sus cejas se elevaron. ¿no crees?– Dije mientras comprobaba las esposas. pero tres de ellas habían hecho justo lo mismo. –Quizá cuándo este malentendido se aclare.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong El tintineo de las esposas cuando las saqué de mi bolso se tragó sus últimas palabras. Él sólo suspiró y sostuvo las manos delante de él. e incluso los criminales confiaban en ellos. Podría no estar contraatacando físicamente pero sin duda alguna iba a usar lo que – a pesar de su fuerza sobrehumana – era obviamente su arma favorita. –Así que eres…– – Una agente contratada. los ojos se estrecharon. y me dejó atar la bufanda. Me miró. Solo había "arrestado" cuatro sobrenaturales hasta el momento. –Ya estoy esposado. No emplean… – Levanté la bufanda.

Le había dicho a Tristán y. Esta reunión no había sido un accidente. de acuerdo. y supongo que no les podía culpar. al consejo. luego otra comprobación – esta hacia el exterior de la puerta – y me deslicé dentro del vestíbulo. Me estaban poniendo a prueba. ¿no? Me dijiste que están especialmente hechas para sujetar a cualquier sobrenatural. Por eso te proporcionamos un equipo de apoyo. que no necesitaba de ningún extra para sentirme satisfecha con el trabajo. atrapado por un agente medio demonio y novato. pero cuando hice esa llamada.– Un momento de vacilación. él lo hacía a menudo… las ventajas que venían con el trabajo eran increíbles. y me reproché no haberme dado cuenta cuando Tristán me ofreció las entradas para la gala. los vampiros no tenían fuerza sobrehumana. –¿Le has esposado?– 25 .– Hice una pausa. Una cosa si que sabía. Pero era la segunda vez que Tristán me había enviado a algún lugar. Eres demasiado valiosa. muriéndonos de ganas de ver lo que eres capaz de hacer. Y te has superado a ti misma. pero éramos un grupo variado. Concedido.– –No ha sido demasiado peligroso. como estas entradas para la gala. Contrariamente a algunas leyendas. Pero él me aseguró que eran regalos de empresa. – De acuerdo. no pude evitar hablar con brusquedad a Tristán. como siempre. –No más pruebas. El consejo quería ver como de bien funcionaba mi olfato para el caos. y algunas veces me sentía culpable por aceptarlas. No me atrevía a alejarme. Hope? ¡Eres un medio demonio Expisco! Somos como niños con un juguete nuevo. – dijo riéndose. ¿Puedes culparnos. a través de él. que se desperdiciarían si no las usaba. no cuándo no estaba segura de sus poderes. No era un vampiro. no intentó pelear.– –¿Así que el consejo lleva tiempo detrás de este tipo?– – Si. un regalo de un sobrenatural agradecido. Mi suposición era que formaba parte de la más compleja de las razas… la mía. Con o sin fuerza sobrehumana. con un montón de rarezas y pobremente documentadas.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 5 Una última comprobación para asegurarme de que mi presa estaba bien sujeta. –Las esposas le contendrán. y debo recordarte que no deberías atrapar a los objetivos tu misma. en el que yo me había "tropezado" con un crimen sobrenatural cometiéndose. El número de Sansón con las barras de metal había descartado esa teoría. como la mía. No podía recordar alguna clase de medio demonio con sus particulares habilidades. Karl Marsten.

Si averigua que es el consejo quien le ha cogido. Dispárale si tienes que hacerlo. – Lo siento. Me acerqué a la puerta. Creí que lo habías reconocido. este cuarto. Tienes que someterle… – – ¿Debería? Si es peligroso. No necesitas balas de plata… – – Lo sé. Déjalo inconsciente. la más brutal e imprevisible clase de sobrenatural.. Hope.– – A veces. Dejé la manecilla y me aparté.. La puerta está cerrada y … – – Él no puede romper las esposas. al que me agarraba con todas mis fuerzas. – Es un hombre lobo. solo … – – Incapacitarle. está todavía en ese cuarto de cualquier forma. todavía escondida en mi bolso. con él detrás. Giré el pomo y … ¡– Usted!– Dejé caer el arma en mi bolso y me giré mientras un guarda de seguridad canoso caminaba a grandes pasos hacia mí. El guarda se volvió hacia la puerta. una visión de bosque.– Tragué saliva. entonces cómo someto a un hombre lobo?– – Incapacítale. no preferirás que espere a… – – No hay tiempo. sus ojos estrechándose. – Y uno muy peligroso.– – No le mates. una mano en la manecilla. lo que le hace diez veces más peligroso. ¿– Qué hace en ese cuarto?– dijo. Lo tengo. y ahora está arrinconado. la tuve. ¿No es el guardarropa…?– 26 . ¿Cuarto? Oh. – dije. –Supongo que empujé demasiado fuerte. no tuve una visión… – Oh sí. normalmente sabes lo que son. es un hombre lobo.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong –Así que no le van a contener. –¿De acuerdo. – dije. Dentro. pero no. Ese no es el problema. Esta vez. una escoba traqueteó contra el suelo. Bien. pelaje. Aunque Marsten parece encantador. Estando en la mesa de buffet. hará cualquier cosa para escaparse… matando a quienquiera que se interponga.– Ya estaba colgando el teléfono mientras Tristán me prometía que un equipo de apoyo estaba en camino. colmillos y sangre. la otra en mi arma.

–Habría jurado que era el cuarto de baño. una caída de culo marchando… Antes de que el guarda tocase la manecilla. –Siempre me tropiezo con ellos. –Está probablemente cerrada. completamente vestido. – ¿ Señorita? ¿Quiere que llame a un doctor?– 27 .– Él le estrechó la mano al guarda de seguridad. – mascullé. – Mi tobillo. Se había transformado en lobo. como de uñas contra el linóleo. Él trató de coger la manecilla. – Tacones. solo déjeme hacer primero un intento con la puerta … – Cuando se giró otra vez hacia la puerta. –Esperaré aquí. es por lo que estaba tratando de abrirla. es embarazoso. Luego un clac. –Está atorado. luego se detuvo. el que oímos. Karl Marsten. Luego se volvió hacia mí. Una figura dio un paso fuera. y volvió.– dije rápidamente.– – Probablemente cerrado. Vale. –Ese ruido. se fue paseando por el vestíbulo. Me han ahorrado la vergüenza aun más humillante de tener que gritar pidiendo ayuda. todavía haciendo una mueca. y con un agradecimiento murmurado.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Algo repicó contra un cubo de metal. ¿Qué otra cosa haría un hombre lobo arrinconado? El guarda extendió la mano hacia el pomo. Di un paso detrás de él.– – Vale.– dijo con una humilde medio sonrisa. En esa fracción de segundo. apuesto que tiene razón. déjeme hacer un intento con la puerta. y una sonrisa.– – Er. no supe que hacer. no. El guarda extendió la mano para estabilizarme. y dejé mi rodilla flaquear.– El guarda empezó a irse. Por supuesto que se había transformado en lobo. y luego la puerta se atascó. Oh Dios.– – Deberíamos llevarte a… – – Por favor. –Bueno. Podría estar simplemente atascada… – Me puse de espaldas a la puerta tan rápido que mi cabeza se chocó contra ella. –Primero. – dije entre dientes. Pero está atascada. esta se giró. además de caerme de rodillas y aullar de dolor.– Di un paso adelante. La puerta se abrió. Creo que me lo he torcido. Gracias. ¿ve?– Hice el numerito de tirar de la manecilla varias veces. Yo esperaré aquí. y un lobo saltando a su garganta … Agarré la manecilla y la sostuve. El guarda agarró mi brazo mientras yo hacía una mueca. no creo… – – El conserje tiene las llaves … – –Oh. claro. Por qué no va a buscar al conserje. una inclinación de cabeza. por supuesto. le vi abriendo la puerta.

Conocía mis limitaciones. la carrera. Gracias por preguntar. Aclaré mi mente y volví a recordar las imágenes que había visto en la mesa del buffet: El bosque. – dije. persiguiendo a Marsten. no dejarme participar en el arresto. Así que puse en práctica mis habilidades de caza recompensas en desarrollo.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – ¿Doctor? Oh. mantenerme separada de los otros agentes. tambaleándome con una cojera ocasional por añadidura. y uno dispuesto a trabajar en el lado de los buenos era aún más raro. y me dirigí de regreso a la gala. tenía cosas bastante más tremendas de las que preocuparme que de bienes robados pero… quizás soy una ingenua. mi estómago está bien. no castigarme demasiado por no haber reconocido el significado de la visión desde el principio. Pero había perdido a Karl Marsten. o reaccionar exageradamente con alguien como Marsten. especialmente cuándo no estaba captando ninguna señal de caos que sugiriera semejante cosa. pero Douglas me llamó.– Él señaló con la cabeza hacia los Baird. Simplemente voy a charlar… – ¿– Amigo?– Él se animó. los colmillos. también. pero Marsten no había actuado como una bestia salvaje arrinconada.– Apuesto que lo estás. Como dijo. con éxito discutible.– Puso mala cara. Maldición. Quédate con los Baird. Douglas estaba todavía con los Baird. –Ah. en la dirección opuesta a la que Marsten había tomado. vale. Tristán podía ser bastante mamá gallina. Mientras lo hacía. claro. –Estaba… me encontré con un viejo amigo. Y comprendía cuando Tristán hacia cosas como. Mi tobillo. No le podía imaginar desgarrando a inocentes invitados en una frenética huida hacia la salida. el pelaje. pensé mientras me iba corriendo. Pero comprender no es aceptar. él ya no estaba. mi … cita … él es doctor. No. –¿En qué compañía trabaja?– – Ella es música. ve entonces. yo era valiosa. Le buscaré… – Miré de arriba a abajo por el vestíbulo. En la sinfónica. intenté. Me dirigí hacia él. Sí. a propósito. – Lo siento. De clásico. Y. y maldita sea si iba a quedarme sentada sobre mi culo y esperar a que el equipo de apoyo le encontrara otra vez. y tenía cuidado. Cuando alcancé la fiesta. Cuando alcancé la esquina donde había visto por última vez a Marsten. que eran muchas. Conseguí soltar una sonrisa floja y darle las gracias. Cambié a mi radar mental para encontrarle antes de que escapara con las joyas. 28 . – Estoy bien aquí. El guarda apuntó hacia la fiesta. Intenté salir disparada hacia la otra puerta. Los medio demonios Expisco eran raros. según Tristán.

no iba a aceptar auto exculparme. y me enfoqué en esta nueva señal. replicó. Congelé a la visión allí mientras jadeaba. Todavía concentrada en su rastro. Algo ocurrió aquí. La voz vino de nuevo. a pesar de estar en el preciso lugar del problema. Marsten. Como los vampiros. entonces me adentré en un muro de oscuridad. ¡No! ¡Por favor ! La hoja se deslizó hacia abajo. Él se dirigía a la salida de atrás. Empujé a un lado las imágenes de hombres lobo. Algo reciente. Archivé esta diferencia en mi mente como una lección para distinguir los residuos del caos actual. capté la frecuencia de Marsten. recorrí el siguiente corredor. Alcancé de nuevo la bifurcación. ambos originadas en esta zona. en la dirección del residuo de caos que había estado rastreando cuando su robo me desvío. lo que significaba que el consejo no tenía motivo para tratar con ellos. pasando otro vestíbulo…el mismo por el que pasé cuándo había dejado antes la fiesta. El rastro de Marsten iba hacia la izquierda.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Sabía poco sobre hombres lobos. Salpicaduras de sangre. Solo sabía de un medio demonio que una vez se había encontrado con un hombre lobo… y ella no estaba segura cien por cien de que lo fuera. Me había golpeado con dos ondas de caos. Era débil y lejana… lo que significaba que no estaba causando ningún problema. Manos subieron volando. doblé la esquina… y me dí de bruces con una oleada de caos. Salpicaduras de sangre. Me preparé mientras las visiones pasaban como fogonazos. eran poco frecuentes. Brillo de metal. 29 . Dos oscuros vestíbulos más allá. Está aquí. La súplica. Luché por mantener el último pensamiento … y me pregunté por qué lo sujetaba. Todavía no. La mitad de fuerte que la sacudida que había sentido en el salón principal más temprano. bordeando la gala. Por lo que tenía una excusa para no haber llegado a la conclusión de –¡Es un hombre lobo!–. tras la siguiente esquina. Tenían que estar relacionadas. Me enfoqué en la señal y la seguí. Pero. sólo me estremecí sobre mis tacones. Una hoja destellando bajo el haz de una linterna. tratando de encontrar la localización exacta… Allí. de nuevo. y se mantenían aislados. No es él. luego cerré los ojos y giré sobre mi misma. Una súplica. Me acerqué deprisa. La linterna traqueteando por el suelo. Cuando la onda me golpeó esta vez. ¡Mierda! Él estaba… No. mi corazón latiendo a toda velocidad. una profunda y más calmada parte de mí. Después de cerca de un minuto de búsqueda mental. esa voz áspera diciéndole a alguien que no debería haber vuelto. A diferencia de vampiros. también se vigilaban entre ellos. Después un grito.

Moví la débil luz sobre las paredes. Gotas de sangre.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Sangre. Hurgué en mi bolso por mis llaves. invisibles en la casi oscuridad. y encendí mi linterna. 30 . las saqué. Allí.

Me detuve ante la puerta unas pocas yardas más allá. y me moví hacia el centro del cuarto. Contuve el deseo de apartarme. para asegurarme de que no me quedaría encerrada dentro. la agarré y moví la manija. Moví mi linterna alrededor. pero empezaban a secarse. Masticada. ¿Así que donde estaba el…? Un pie calzado con una bota sobresalía por detrás del escritorio.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 6 ¿Las gotas de sangre estaban todavía húmedas? Casi extendí la mano para tocar una antes de darme cuenta y retirarla. así que tuve que gatear encima del escritorio para poder mirar por detrás. Sus ojos mirando hacia mí. a diferencia de lo que haría un cuchillo. La puerta daba a una oficina. Con un kleenex en la mano. Dirigí la débil luz al suelo y encontré tenues manchas de sangre que pasarían desapercibidas hasta que se encendieran las luces por la mañana… o hasta que se dieran cuenta de que tenían un guarda de seguridad menos. y me tragué un chillido. Mirar pero no tocar. Sí. Demasiadas películas de terror. Brillaban. acerqué la luz a las motas. ¿Y donde estaba…? Sigue el rastro. muy abiertos en ese último minuto de horror de –No puedo creer que me esté pasando–. La carne bajo los agujeros se veía … destrozada. La camisa de su uniforme de seguridad era un desastre con agujeros de mordiscos. giré la manecilla. bordes desgarrados y hechos jirones. Nada. Medio me esperaba que un cuerpo cayera encima de mí. El escritorio estaba de cara a la pared. y ahí era donde el asesino había metido el cuerpo. estaba segura de que el consejo esperaría un informe. Mientras la puerta empezaba a cerrarse detrás de mi. Tranquilizada. Un extremo del escritorio estaba contra la pared y el otro contra un archivador de metal. así que tenía que conseguir verlo bien. estúpida. Me acerqué rápidamente. Un hombre estaba tendido boca arriba en la abertura. supongo. éste tenía que ser el lugar correcto. Alumbré con la linterna la abertura. dejé la puerta cerrarse. 31 . Parecía como si hubiera sido… Una mano me tapó la boca. Todavía húmedas. Con algo así. Poniéndome de puntillas. Mientras caminaba. capté una punzada del problema. con una abertura ancha por detrás para el acceso del cable del ordenador.

y tiró de mí sacándome del escritorio. ¿verdad? Seguro que esta historia te ha funcionado bien en el pasado. ¿Entiendes?– Parpadeé para contener las lágrimas y asentí con la cabeza. Trabaja para ellos. Corrí hacia la puerta. – dijo. Lágrimas de dolor brotaron de mis ojos. Marsten se dio media vuelta.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong –¿Has encontrado lo que perdiste?– Una voz siseó. 32 . Me hizo girar y me encontré mirando directamente un par de ojos azules tan fríos y duros que mi corazón se subió a mi garganta. – Sólo te lo preguntaré una vez. conoce a la mayoría de los delegados. Intentó agarrarme. y sabe.– Suspiró. pero todavía la agarraba tan apretada que no me atreví siquiera a intentar mover los dedos. –Habría sido más inteligente dejarme salir por la entrada principal. su voz en calma. Él atrapó mi mano fácilmente y apretó. te aplastaré los dedos. que estúpida… Él acercó su cara a la mía.– Eché hacia atrás mi puño y lo dirigí hacia su estómago. entonces. la abrí. Voces. su atención se distrajo justo lo suficiente para que le clavara mi tacón de aguja en su espinilla y tirara de mi mano liberándola. todo rastro de encanto desaparecido. estúpida. Se cayó hacia atrás. como si se estuviera desesperando. pero un segundo brazo se colocó bajo de mi cuello. dime. Quitó su mano de mi boca y relajó la otra lo justo para poner fin al dolor palpitante. Pateé y repartí golpes al mismo tiempo. y todo pensamiento desapareció de mi cabeza. –Vale. –¿Para quién trabajas?– – El…ya te lo dije…el… – – El consejo interracial. ¿que delegado del consejo te contrató?– –Se puso en contacto un representante… – –¿que delegado?– –Él no es un delegado. pero se cae por su propio peso cuando tratas con alguien que realmente conoce el consejo interracial. ellos te han entrenado bien. Mi pie conectó. Dí una patada hacia atrás. que no tienen empleados o reclutas o ' agentes '… – Un ruido procedente del vestíbulo. –¿De veras? Entonces. Karl Marsten. más allá de toda duda. ¿A qué delegados has conocido?– –A ninguno. y corrí a toda máquina por el vestíbulo. – me interrumpió. mis uñas arañándole la cara. –¿Pensaste que no olería el cuerpo cuando llegara aquí?– Su voz era tan fría y dura como sus ojos. –Voy a soltarte– él dijo. Oh Dios. –Oh. Sólo trabajo a través de mi contacto… – Me interrumpió con una risa sin humor. –Si gritas.

Fui a toda velocidad a través del vestíbulo. y mucho más un hombre lobo. regresen hasta el final del vestíbulo. y sigan el ruido de la fiesta. Traté de alcanzar mi bolso pero no estaba en mi hombro. pero no podía – no debería – poner en peligro a otros. Ya había subestimado a Marsten una vez. –No le había visto. ¿El soporte de la impresora? Como si eso fuera a detener a un hombre lobo. La manija giró. Una risa de borracho. No pueden perderse. El equipo de apoyo del consejo estaba en camino. Lo que me recordó que el iba con zapatos planos … y yo con tacones…por lo que no tenía ninguna posibilidad de dejarle atrás. Era un endeble pestillo casero. el hombre le estaba diciendo a Marsten que se ocupara de sus propios asuntos. Me lancé como una bala a través. Me había atrapado a mí misma en una oficina sin otra salida. sonando más cerca.– Miré alrededor buscando algo para bloquear la puerta. ni ruta de escape. vi a Marsten corriendo hacia mí. Me abalancé a por otra al otro lado del vestíbulo. Él no necesitaba apresurarse. El ruido de los pasos de Marsten había disminuido a un paseo.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Una decisión de fracción de segundo: ¿Correr hacia las voces o alejarme de ellas? Correr hacia ellas podría ser más seguro. y diciéndole que hiciera lo mismo.– – A menos que sea del personal. Por supuesto. Ni bolso … ni arma. Agarré el archivador de metal por ambos lados. Alguien riendo – un sonido cerca – y la manija se detuvo. Incluso mientras giraba el pestillo. – oh. pero todo lo que era lo suficientemente grande también era demasiado pesado para que yo lo moviera. – alguien dijo cerca de la puerta. Fuera. Se me debía haber caído cuando Marsten me tiró bruscamente del escritorio. – oh. No tenía tiempo para telefonear a Tristán. este vestíbulo está prohibido – dijo Marsten. y la cerré de golpe. cierto. Cerrada. solo estábamos… – – Perdidos – la mujer rió tontamente. Bloquee la puerta. Las suelas de Marsten rechinaron detrás de mí cuando salió de la oficina. uno que rompería cualquier hombre fuerte. La manija se giró. – Entonces les sugiero que den la vuelta. Agarré la primera manija que alcancé. No se movió. Una voz. La puerta se abrió. Si pudiera ralentizar a Marsten el tiempo suficiente para llamar a Tristán… El ruido de pasos se detuvo ante la puerta. Necesitaba… 33 . Cuando mis dedos se cerraron a su alrededor. pero su acompañante ya se estaba alejando. sin ventanas. sabía también que no debería molestarme.

luego masculló una obscenidad de despedida para Marsten. Un último empujón. las aletas de su nariz moviéndose. rápidamente desatornillé la rejilla de ventilación con un cuarto de dólar de un plato de monedas en el escritorio. El ruido de pasos casi había desaparecido. Con las palmas sudorosas. y logré entrar hasta el pecho. y trepé encima del escritorio mientras Marsten amenazaba con llamar a seguridad. los brazos temblando de la tensión de simplemente aguantarme a mi misma arriba. Mientras la mujer engatusaba a su pareja para irse. el culo asomando fuera. tiré con fuerza de la rejilla. y ¿no podía hacerlo mejor? La manija se movió. se detuvo en el umbral. ya voy. Mientras el ruido de pasos del hombre se desvanecía. ¡Joder! Había estado yendo tres tardes a la semana al gimnasio. –¿Quieres volver a la fiesta?– Me retorcí y deslicé. Con la puerta abierta. La rejilla salió con un ping que. las piernas agitándose. ¡Mierda.– el hombre farfullaba. pero el otro lado estaba atascado. –Ya voy. Tiré fuertemente otra vez. Arrastré la rejilla de debajo de mí.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Mi mirada se elevó hasta la rejilla de ventilación sobre el escritorio. Oh por favor. Rick!– La mujer llamó. metiendo mis piernas y mi cuerpo y girando para estar frente al hueco abierto. introduje los dedos a través de las rendijas. la parte superior del torso dentro. rápidamente. mierda. gilipollas– la voz del hombre retumbó desde el extremo del vestíbulo. busqué un mejor agarre. recé para que siguieran adelante antes de que Marsten dejase de intentar manipularlos discretamente. justo cuando la manija de la puerta se giró con fuerza y el cerrojo se rompió. Has visto demasiadas películas. ¡– Vamos. provocó algo de alivio. 34 . Aletas de la nariz moviéndose… Hombre lobo….Podía olerme. y logré subir el resto de mi torso al hueco. pudo oírse en todo el museo. Metí la rejilla en el hueco. como si esperara que yo estuviera de pie allí armada con una pesada grapadora. sin fuerza extra para aupar el resto de mí. Silencié mi voz interior. Entonces me encontré a mi misma atascada. y la empujé en su lugar. mierda! Nunca conseguiría… –Y otra cosa. me agarré al borde. Por mucho que apreciara la distracción que la pareja me proporcionaba. estaba segura. su mirada viajando a través del cuarto. Marsten abrió la puerta de par en par. exhalé. Un lado se soltó.

buscándome aunque hubiera dicho que no lo haría. comprobando el limitado espacio de nuevo. Cuando tiró de la rejilla. pero él lo oyó. audición realzada.– Un salto rápido y estaba sobre el escritorio. – dijo. Así que nos saltaremos los juegos. Esa no es una posición en la que quieras estar. Así que tu eliges. Podía moverme hacia atrás. Dime para quién trabajas. y probablemente ruidoso. –hubris– es un vocablo tomado de la filosofía aristotélica para referirse a un defecto -de orgullo. –Puedes quedarte allí. – Quienquiera que seas. Torpe.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong ¡Maldita sea! Traté de retorcerme dando media vuelta. aquí estás. Moví mis hombros. – No tengo toda la noche. él miró dentro del hueco y sonrió. – Ah. no me interesa. lento. sin ese espacio añadido. Tengo todas las ventajas. Cuando escuche a tus socios acercarse – lo cuál estoy seguro que será pronto – te oleré. por matar a su padre y casarse con su madre 3 35 .– No dije nada.– Él cambió de dirección lentamente. su máscara de encanto de vuelta. Después. deteniéndome. estaba atascada. y te usaré para tener ventaja. Conseguí retroceder aproximadamente cinco pies antes de que mis hombros se golpearan con los laterales. Mi hombro chocó contra el metal. –No querrás jugar al escondite conmigo. sus dientes destellando en la oscuridad. – continuó. Niégate. Mientras se movía. Demasiado apretado. gateé hacia atrás. Un golpe sordo. por ejemplo. las aletas de su nariz se agitaban. Si te sientes más segura en tu escondrijo… – Escudriñó el cuarto.de un personaje de teatro. y la elección estará tomada. Él casi no cabría aquí – si es que cabía siquiera – así que todavía podría moverme más rápido que él. No. Hubiera podido dar la vuelta con la rejilla abierta pero. No estaba a su altura. Hombre lobo. así que ¿por qué lo había mantenido olvidado hasta que era demasiado tarde? Estaba me venía grande. Olfato realzado. fuerza realzada… Yo sabía todo esto. –Ni tu. lo haría. y una baja tolerancia a la frustración. Su mirada se levantó a la rejilla de ventilación. el que salgas por tu propio pie de aquí dependerá de cuan dispuestos estén tus jefes a negociar. y me apartaré a un lado y te dejaré salir por la puerta. el –hubris– de Edipo fue pensar que podría eludir su mal augurado destino. y pagaría por mi hibris… 3 –Déjame ponértelo fácil. Puedes escucharme.– Permanecí quieta y silenciosa. no atascada. Bastardo. Por supuesto que lo oyó. – dijo. pero si fuera necesario. –Me refiero a que no tengo ningún deseo particular en hacerte daño. y es todo lo que importa. aún buscando. Luego se detuvo y sonrió. Mientras luchaba por dar marcha atrás.

Se para quién trabajo. pero el hueco se había estrechado.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Creo que tu misma te has acorralado en una esquina. su mirada buscando la mía. más me encajaba a mí misma dentro. que no es posible. – gruñí. –Es el problema de romper las cosas. –No puedes cerrarla. así que. – Y ya te dije. Una puerta abriéndose. Ingenua. si. Supongo que me dirás que no es sangre. –¿Vas a decirme para quién trabajas?– dijo el. –No mataste a ese guarda de seguridad– dijo. y nada de lo que digas va a hacerme dudar de ellos… o traicionarles. O pensé que era un gruñido. y cuanto más me movía. luego cerrándose. y mejor nos ponemos a resolverlo antes de que tus ' socios ' lleguen. Tienden a seguir rotas. Imprudente. sin rastro alguno de la gélida furia de antes. como si lo estuviera considerando. –Ambos sabemos quién – y qué – le mató. sus ojos estrechándose como si rastreara algo que yo no podía oír. Creo que ambos tenemos un problema.– Él me mandó callar. Tu… – Un sonido desde el vestíbulo. como me demostraste antes. Luego miró a través de las rendijas y susurró. –¿Tonta? Joven. sí. – ¡Matar…!– Apreté los dientes.– Me retorcí.– Su voz estaba calmada. –Sal de ahí. agarró la rejilla de ventilación. conversacional. así que no intentes cargármelo a mí. hasta que vi sus ojos brillando y me percaté de que se estaba riendo. –Eres obviamente una joven lista. probablemente.– 36 . Tonta no.– Él metió la mano en el hueco. –Si quieres averiguar si estoy mintiendo – y creo que quieres – quédate ahí quieta.– Él puso la mano en su boca y se frotó con ella. Él se dio la vuelta.– Resoplé. – Ya lo hice. –Es salsa marinara de los malditos mejillones que me arrojaste en la mesa del buffet.– – La mancha en tu vestido. ¿Pero tonta? No. – Vale. y la puso de un golpe en su sitio. y muy capaz de improvisar sobre la marcha.– – ¿ En realidad crees que soy tan tonta?– Él ladeó su cabeza.– – ¿Te arrojé…?– Se restregó la boca y gruñó. Su mirada se lanzó hacia la manija de la puerta y pronunció un juramento silencioso. por qué insistes en apegarte a esta historia… – – No te molestes. ¿eh?– Dije. Bien.

Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

7
Marsten se apeó de un salto del escritorio e iba a medio camino de la puerta cuando
esta se abrió. Dos hombres entraron, armas en mano. Eran parte de las fuerzas de
seguridad del consejo. Les reconocí a ambos de otras operaciones.
Gateé hacia adelante, lista para empujar la rejilla. Luego me detuve, las palmas
contra la rejilla. No tenía que escuchar a escondidas para saber que Karl Marsten era
un mentiroso de mierda. Ya había escuchado la trama de mentiras que había tejido,
cuando me había enfrentado antes a el por el robo. Él diría lo que fuera con tal de
librarse… usándome para escapar. Aún así, había una razón para quedarse aquí
arriba, oculta y silenciosa, la posición perfecta para vigilar a Marsten, y asegurarse
que no intentaba nada. O eso es lo que me dije a mí misma.
Un hombre entró. De treinta y pico años, estatura media y constitución delgada, con
pelo castaño claro y un delicado, casi femenino rostro. Tristán, mi contacto del
consejo.
– Ah, Karl, – dijo. –No sabía que fueras un mecenas.–
–Tristán Robard– Marsten dijo. –Diría que debería haberlo sabido, pero mentiría.
Después de la última vez, creí que tendrías la sensatez de dejarme en paz. Supongo
que te sobreestimé.–
Los ojos de Tristán se estrecharon.
–Sin embargo tengo que reconocerte el mérito– Marsten continuó. –Te has montado
un ingenioso tinglado. Y tu joven agente. Bien hecho. Una bonita joven tiende las
trampas más irresistibles y, parece que, ni siquiera yo soy inmune.– Él hizo una
pausa. –¿No vas a preguntar donde está?–
– No me preocupa demasiado.–
Marsten sonrió. –Oh, pues debería. ¿El problema con las mujeres jóvenes y bellas
utilizadas como cebo? Que sirven de rehenes igualmente irresistibles.–
– Así que la tienes.–
Cuando Marsten asintió con la cabeza, abrí mi boca para gritar y hacerle saber a
Tristán que estaba a salvo…
Tristán sonrió. –Como dije, no me preocupa demasiado.–
Parpadeé, pero me lo quité de encima. Por supuesto que Tristán decía eso. Él era un
experto negociador. No permitiría a Marsten saber que tenía una ventaja a su favor.

37

Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

–No creo que tus superiores aprueben esa actitud,– dijo Marsten. –Oh, pero tus
superiores no tienen nada que ver con esto, ¿verdad? Esto es personal. Un niñito
emprendiéndola a golpes porque el gran lobo malo le puso en ridículo.–
Tristán apretó la mandíbula.
–No te puse en ridículo, Tristán– continuó Marsten. –Lo hiciste tu solito. Tu me
ofreciste un trabajo. Yo lo rechacé… respetuosa y educadamente. Pero eso no podía
ser, porque ya habías prometido que lo conseguirías. Si me negaba, tendrías que
explicar que te habías excedido con tus promesas, y no hay manera de que lo hagas,
así que me perseguiste. Yo estaba encantado de dejar que el asunto quedara así…
una proposición rechazada, ningún motivo para enfadarse…pero has venido a por
mí. Ese ha sido tu error.–
Tristán soltó una tensa risa. –¿Mi error? ¿Eres tu el que tiene una pistola
apuntándole, y estás diciéndome que yo me equivoqué? Un iluso hasta el final.–
Marsten sólo se encogió de hombros. –Si tu lo dices.–
Marsten dio un paso adelante, como si estuviera dispuesto a ir con ellos. Luego se
detuvo.
– Supongo que querrás que te diga donde escondí a ese guarda de seguridad que has
matado. ¿El plan de seguridad, supongo?–
Tristán no dijo nada, sólo extendió la mano hacia el teléfono móvil. La mirada de
Marsten se volvió un segundo al agujero de ventilación, luego regresó a Tristán.
–Así que no confiaste en tu chica para hacer el trabajo. Si ella falla, todavía tendrás a
un guarda de seguridad herido, encontrado en la escena de un robo de joyas, un
pequeño chisme que podrías llevar ante el consejo interracial.–
Tristán solo sonrió, sin levantar la vista mientras comprobaba los mensajes en el
teléfono. –Pienso que la Jauría estaría más interesada en esa historia.–
– Ah, por supuesto. La Jauría de hombres lobo. Un plan inteligente, y que podría
haber funcionado… si yo no fuera parte de la Jauría desde hace dos años.–
Tristán miró hacia arriba.
Marsten se rió. –No has hecho demasiado bien los deberes, ¿verdad? Es obvio dada
esa absurda historia que le contaste a la chica. ¿Trabajando como agente del consejo
interracial? Estoy seguro que Aarón, Paige, Adam, y los otros delegados estarán
emocionados de saber que tienen un equipo de agentes secretos trabajando en su
nombre.–
Marsten captó la mirada de Tristán y sonrió. –¿Sorprendido de que sepa sus
nombres? Tu historia probablemente funciona mucho mejor con aquellos que no
conocen a los delegados personalmente. Podría darte unos pocos nombres más,
incluyendo hombres lobos, pero dudo que los reconozcas, y ellos no apreciarían que
llenara esa laguna para ti.–

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Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

Se detuvo, inclinó la cabeza, fingiendo estar pensando profundamente. –Oh, pero
tengo otro nombre, uno que podrías encontrar infinitamente más interesante. Sabes
quién es el marido de Paige Winter-Bourne, supongo. Posiblemente estarás al
corriente.–
Tristán se tensó.
– Ah, lo sabes. Un joven muy agradable. Hice algún trabajo para él el año pasado.
Muy simpático.– Marsten frunció el ceño. –Escuché que, sin embargo, su padre no es
siempre tan simpático. Un patrón aceptable, estoy seguro… a menos que se entere,
que uno de sus empleados ha estado construyendo una pequeña red de espías a sus
espaldas.–
– No he estado haciendo nada a espaldas de Benicio. Él sabe todo acerca de mi
iniciativa. Y está muy impresionado.–
–¿Sí? ¿Y este es un golpe autorizado por la Camarilla? Gracioso, podría haber jurado
que olía a venganza personal. Pero bueno, ¿que sabré yo? Una Camarilla mata un
hombre lobo de la Jauría… eso podría provocar bastantes problemas. O puede que
no, si la Camarilla no estaba al tanto.–
Tristán hizo gestos con las manos a los guardas. –Sacadle de aquí.–
Él se giró, y Marsten comenzó a seguirle. Luego uno de los guardas dijo en voz alta.
– ¿Señor? ¿Y la chica?–
–Oh, yo no me preocuparía por ella,– Marsten dijo. –Tiene realmente muchos
recursos. Estoy seguro que se liberará ella misma, si no lo ha hecho ya. ¿Pero el
guarda de seguridad? Ese sí que es un problema. Deberías… –
Tristán giró de golpe. –¿Hope está todavía viva?–
– ¿Es ese su nombre? Por supuesto que está viva. No pensarías que yo… – Marsten
negó con la cabeza. –Supongo que, considerando con quién estoy hablando, no
debería ni preguntar. Por raro que parezca, he descubierto que los mejores rehenes
son los que están vivos. Sí, Hope está bien y, como dije, casi seguro que se liberará,
así que no hay necesidad… –
– ¿Dónde está?–
– La pregunta es: ¿Dónde está el guarda muerto? La chica puede cuidar de sí misma.
El guarda, tristemente, está más allá de… –
–¿Dónde está?–
Marsten hizo una pausa y se restregó la barbilla, como si se percatara de que no iba a
poder evitar entregarme. Estoy segura de que tenía algún motivo oculto para no
querer hacerlo, pero en cualquier caso le agradecí el esfuerzo. No sabía como afrontar
a Tristán, sabiendo la verdad.
Oh Dios … la verdad.

39

Caótica
(Novela incluida en Dates from Hell)

Kelley Amstrong

Mi estómago dio un vuelco. Me habían engañado. Todo el tiempo que había estado
aquí arriba, escuchando como los hechos se habían desarrollado, lo había procesado
sin asimilarlo. Sin permitirme asimilarlo…
– Está en el almacén del conserje – dijo Marsten. –Atada con sus esposas, lo que me
pareció apropiado. Puedes cogerla allí… –
– Esperarás aquí. Regresaré contigo cuando haya acabado con ella.–
¿Acabado conmigo? ¿Qué había querido decir…?
Aparté el pensamiento y, mientras Marsten le proporcionaba la dirección a Tristán
del almacén que había usado antes, me debatí buscando un plan de fuga. Sí, huir. Tal
vez estaba siendo paranoica, y Tristán sólo había querido decir que regresaría
cuando hubiera terminado de liberarme. Pero la vida de Marsten corría peligro. Y era
yo quien lo había puesto allí.
Tristán salió con un guarda. Cuando se fue, el segundo se apoyó en el escritorio y,
con el arma todavía apuntando a Marsten, deslizó su trasero encima.
Retiré la rejilla. La mirada de Marsten subió rápidamente, pero la apartó antes de que
el guarda se diera cuenta, luego movió disimuladamente el dedo, diciéndome que
me quedara donde estaba.
Tan silenciosamente como pude, metí la rejilla en el hueco, y la coloqué a un lado. La
mirada de Marsten encontró la mía y negó con la cabeza, por si acaso no había sido
comprendido el movimiento del dedo.
Cuando me agarré al borde del agujero, me lanzó una última mirada fulminante, y
después se aclaró la voz.
– Trabajas para los Cortez, supongo, – dijo al guarda, en voz alta en el pequeño
cuarto.
El guarda no dijo nada.
Medí la distancia entre nosotros, luego pasé mis piernas hacia adelante, poniéndome
en cuclillas.
–He oído que en las Camarillas está muy mal visto– Marsten continuó. –Que los
trabajadores estén pluriempleados. Sí, ya sé, que trabajas para un AVP de la
Camarilla, y que podrías argumentar que no es verdaderamente pluriempleo, pero
sospecho que el Sr. Cortez no vería tan clara la distinción.–
Me preparé en el borde del hueco.
Marsten continuó. –¿Un AVP destinando recursos de la Camarilla para una vendetta
personal? Apostaría que a Mr. Cortez le gustaría saberlo, y recompensaría
generosamente… –
Salté. Marsten se lanzó a un lado, fuera del alcance del arma. Golpeé al guarda por la
espalda. Un oomph, y cayó hacia adelante. Marsten le arrebató el arma. Luego me la
lanzó. El movimiento me cogió desprevenida, y me estiré hacia ella pero llegué tarde,
40

Marsten me examinó. – Iba a mirar antes – dije. Transformé el estremecimiento en un más apropiado tembleque de temor. Puedo oírles. luego hizo una pausa en la abertura. Las cejas de Marsten se arquearon. me puse a cuatro patas. –Sube al hueco. con los ojos en blanco.– Él miró alrededor. pero Marsten tiró de mí bruscamente hacia atrás. Marsten agarró al guarda por el cuello. y fácilmente se izó a sí mismo arriba y adentro.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong y mi mano la golpeó en pleno vuelo. Simplemente… – –Después de ti. en éxtasis. –Aunque odio desaprovecharlas con él.– Otra búsqueda en su bolsillo y me lanzó mi bufanda. – No hay tiempo. Se agarró al borde. mirando fijamente. con un gruñido suave. luego extendió la mano de espaldas entre sus piernas. y cayó detrás de él.– – Después de ti – dije. y le seguí. El arma rebotó encima del escritorio.– Marsten se arrodilló al lado del guarda mientras sacaba mis esposas de su bolsillo. – dijo. – No tienes que hacerlo. Marsten le levantó y estrelló su cabeza contra los archivadores.– Los últimos ramalazos de caos fueron absorbidos. Mis dedos rozaron la manija. –No le he matado. Cuando el cuerpo del guarda se desplomó. 41 . –Ya que hiciste un trabajo tan bueno antes utilizándolo para atar… – Amarramos al guarda. y le di un empujón. luego. Metí dentro mis piernas. Luego Marsten señaló a la puerta mientras comprobaba dos veces mi nudo. –Ve con la cabeza por delante esta vez. – dije. –Parece… – – Él está bien. El guarda se retorció.– Él agarró mi brazo y me impulsó encima del escritorio. – Es muy estrecho. – dijo. Él se meneó avanzando. No había tiempo para poner la rejilla. brincó encima del escritorio. todavía en cuclillas sobre el escritorio. como si estuviera contemplando la posibilidad de meterme a la fuerza por el hueco. ¿– Estás seguro?– Dije. –No estoy seguro de poder… – – Inténtalo. La puerta hizo clic. Me estremecí.– Me lanzó una mirada. y me ayudó a subir. – No te preocupes. su culo sobresaliendo. y podrás avanzar a través.

Avanzamos a rastras. Supongo que no era la única que se estaba volviendo un poco claustrofóbica. Yo iré… pero sospecho que no me quejaré al respecto. por lo general una serie de laberintos subterráneos y túneles. evitó que estornudara. así no tendrás ese problema. El sonido reverberaba a través del hueco. como un sistema Habitrail 4para un asediado protagonista que va huyendo.– Le dí un cabezazo en su parte trasera. una serie de tubos de plástico translúcido y –casas– para su uso en terrarios caseros. – Ninguna oposición. Están limpios. diseñado especialmente para animales pequeños como ratones o hámsters.– – No tienes excusa para hacerlo.– –Pareces estar haciéndolo muy bien.– Después de eso. No sé donde compra Hollywood sus huecos de ventilación.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 8 En las películas. los huecos de ventilación son la ruta de escape preferida de los héroes atrapados en edificios. ¿Se moriría el museo por hacer una limpieza general de los conductos de vez en cuanto? Reanudé el gateo. y te llevan adonde quieras ir.– – La mía está un poco oxidada últimamente. 42 . pero no usan el mismo proveedor que el museo. Una risa ahogada. 4 Habitrail es un producto fabricado por la empresa Hagen. Bien. que recubrió mi lengua. Los hombres lobos tienen una visión nocturna mejorada. –En la siguiente bifurcación puedes ir por delante. son espaciosos e insonorizados.– Al llegar a la siguiente rejilla. –Adviérteme cuando pares– mascullé… otra vez. y logré aporrearme la cabeza contra el techo cada una de ellas. El Habitrail pretende imitar el hábitat del animal en cuestión. cambiando de idea. –Voy a tomar la siguiente salida– dijo Marsten ante el cuarto. dio un golpe. –Respira por la boca– susurró Marsten. su voz haciendo eco en el oscuro túnel. e me lo imaginaba como el rastro de un caracol con una cinta de sangre detrás de mí. ¿Y el polvo? Estornudé al menos cinco veces. –Ahora muévete. pero a cambio saboreé el polvo. golpeándonos los hombros con los laterales cada pocos pasos. intercambiamos posiciones – tres veces – cuando entramos en tres callejones sin salida. Podía sentir la piel desprenderse de mis rodillas cuando se raspaban con los remaches. y estampé mi cara en el culo de Marsten … otra vez. lanzando el puño y empujándola estrepitosamente al suelo.

Él me quiere muerto. – Oh.– Mientras se sacudía a sí mismo. Le fulminé con la mirada. Sus zapatos estaban llenos de rozaduras. Bueno. Cuando me dirigí hacia allí. matar a cuatro personas para vengar su ego es perfectamente razonable. –No te rías por lo bajo. la curiosidad me habría llevado a dar una mirada más atenta. Un poco. mirándose a sí mismo. solo una cosa captó mi atención: la salida. ahí van dos mil dólares– masculló el.– 43 . a los guardas. ¿Tú realmente piensas que me importa cómo me veo? Quédate aquí y ponte guapo. –Eso… – – Duele. Él apretó más duro. igual que las rodillas de sus pantalones. y para hacerlo de manera segura. el suelo volando a mi encuentro… Marsten me agarró y me colocó sobre mis pies. pero yo voy a salir disparada por la siguiente salida. miré alrededor. Mientras examinaba los daños. Las telarañas añadían vetas grises a su pelo oscuro. Tiré más fuerte. En cualquier otro momento. Sí. Empecé a salir .– Su agarre se tensó cuando traté de apartarle. Los codos de su chaqueta estaban rotos.– dijo. manos. Marsten agarró mi brazo. sin arriesgar su propia vida debido a las repercusiones. Esta noche. por favor. entonces mi vestido se enganchó con un remache. fue después de que él tomara represalias porque rechacé su oferta de trabajo. Pero más te dolerá si Tristán te atrapa. lo sé. Estábamos en alguna clase de laboratorio. No importa. se le veía tan triste que tuve que reprimir una risa. y salí despedida hacia adelante. y casi cada pulgada expuesta de piel. con microscopios y mesas de acero y lo que parecían vasijas con huesos medio descompuestos.– – ¿Ha matado a cuatro personas porque tu le pusiste en ridículo?– – Hay algo más. y la pechera de su camisa manchada de porquería. intenté contenerla. más tarde. –Eres muy mala. Para un hombre como Tristán Robard. –No puedes salir así– dijo. Hope.– – No sabemos… – ¿– Si planea matarte? Él no se encaminaba al almacén para felicitarte por un trabajo bien hecho.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Marsten gateó fuera.– ¿– Qué…?– – Lo que fuera que hice.– – Pero no me importa. tiene que eliminar los cabos sueltos. igual que su cara. Mi vida puede estar corriendo peligro. Eso te incluye a ti y. –Genial. si quieres. Recobré el equilibrio y tomé un profundo sorbo de aire limpio – razonablemente limpio –.

–Mmm. pero se detuvo para cepillar telarañas de mi pelo. No había espejos. con un único rasgón bajo el brazo y una mancha de sangre en la falda.. y las chaquetas y corbatas irían desapareciendo de todos modos. pero que hay muchas otras salidas. y me sacudí el pelo. Se acercaba la medianoche. Levanté la cara. Estamos huyendo para salvar la vida. Vamos a arreglarnos entonces.– – Tranquilo chaval. y caminó hacia mí.– Subí la mano a mi pelo y maldije. Vale. Con quitar las medias. Aunque no sea con Tristán y sus hombres. – Marsten dijo. sonrió. Al menos la mitad se había soltado. Pero al menos otórgame el beneficio de la duda no atravesando esa puerta y comprobando mi teoría. y mi reflejo distorsionado sobre la mesa de acero inoxidable no era demasiado útil. Acercó el papel a mi mejilla. Gemí. –¿No me crees? Bien. No importaba demasiado. Cuando terminó. –¿Así mejor?– Una sonrisa lobuna. ¿No crees que tendrá todas las salidas cubiertas?– – Uh … sí. desde luego con un guarda de seguridad o un invitado preocupado… – –Que provocará un escándalo. limpiar los zapatos polvorientos y mis rodillas ensangrentadas con una toalla de papel húmeda. que hacía treinta minutos había sido fijado hacia arriba en un recogido. vamos a despertar sospechas. dejándolo caer suelto por mi espalda. la camisa sólo necesitó una enérgica cepillada. – Hey.. por debajo del cuello. Me quite un puñado de horquillas. mientras la fiesta iba apagándose. ¿recuerdas?. Más allá de cualquier arreglo sin un cepillo y un espejo… y una media hora de tiempo peinándome. muy sexy. lo que alertará a Tristán.– 44 . Parece que acabas de salir gateando de la cama.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Él estudió mi cara. Debajo de la chaqueta. por supuesto.– Marsten declaró la chaqueta de su esmoquin siniestro total. –Mucho.– Me peiné con los dedos. que era más que un – mechón. luego negó con la cabeza.– Él mojó una toalla de papel en el fregadero del laboratorio. y lo envolvió alrededor de su dedo. estaría correcta… bueno. Conozco muy bien el lugar… – – Vale. Pero si comenzamos a vagar por los vestíbulos con estas pintas. –Me pondré con tu cara si tu limpias la mía. Mientras lo hacía. tomó un mechón. Mi vestido había salido bastante bien parado. Muy sexy. –¿Cómo de malo es?– – Está un poco … despeinado. pude ver por el rabillo del ojo.– Era una enorme cantidad de pelo.

seguro que no. ¿– Qué pasa ahora?– Dije.– Él puso su mano bajo mi barbilla y levantó la toalla mojada de nuevo. Él estaba preocupado. – Solo estaba pensando que nunca he visto a una mujer que se viera tan guapa llena de suciedad y telarañas. Ya lo hago bastante normalmente. Invéntate una excusa para irte. O casi. Douglas. Tengo que decirle… – – ¿Decirle qué? ¿No te preocupes. Pero.– Su cara se enterneció. pero se ve intencionado. – No.– – ¿Es una cita?– – ¡Mi cita!– Salté tan rápido que golpeé la toalla de papel de su mano. pero ciertamente espero tener la oportunidad de averiguarlo.– La ceja de Marsten subió de golpe. ¿verdad?– – Mi madre… – me tragué el resto y comencé de nuevo. –¿Ese es tu criterio para citas?– – Sabes a que me refiero. –Bien. me ha mantenido prisionera un hombre lobo pero ahora estoy bien … excepto por un hechicero trastornado de una Camarilla que me persigue?– Le miré enfadada. Además. es solo… una primera. sí. y queda en llamarle. ¿recuerdas? Guárdate los halagos y la mirada seductora hasta después de que escapemos. –Lo siento.– Él atrapó mis manos cuando traté de alisarme el pelo. –Mi madre es muy educada. – mascullé. Despeinado. Mi cita. aunque lo entiendo. –No le gustas demasiado a tu madre. –Si tenemos que irnos de la fiesta. –Lo digo en serio. –Está bien.– Rozó mi mejilla con sus dedos. razón por la que no quiero avergonzarla con esto. – Escapando para salvar la vida. Los problemas te sientan bien. Una risa baja. –Tienes razón.– 45 . olvidas… – –¿La parte de escapar para salvar nuestras vidas?– Inspiré profundamente. Luego se detuvo otra vez. Por lo que vi. puedes decírselo. si mi madre se entera de que abandoné al tío que me buscó… – ¿– Tu madre te busca citas a ciegas? ¿Con tipos así?– Las comisuras de su boca temblaron. tal vez una segunda cita y no parecías muy enamorada… – –Es un tío agradable. Le pediré perdón a mi madre.– – No tienes ni idea.– Él hizo una pausa. Estará preocupado… – – Déjale preocuparse. y no le puedo dejar abandonado. No es malvado. Resarciré a Douglas … – – No creo que le debas nada a Douglas.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Maldición…no es la imagen que pretendo. Tendré que…ya se me ocurrirá algo más tarde. Él me andará buscando.

Siempre se cae algo fuera de ellas… – –Punto a tu favor– dijo. ¿En combate? Lo más probable es que me dispare en mi propio pie. mientras se quedaba parado y se alisaba el pelo. pero no todos venimos con mecanismos de defensa incorporados. considerando que está con tu pistola.– – La pulsera… una reliquia de familia. Estas… – metió la mano en su chaqueta y transfirió las joyas al bolsillo de sus pantalones. pero tendré que confiar en que mi bolso siga todavía allí cuando todo se haya acabado. – ¿Qué?– Dije.– Negué con la cabeza. Lo que me doy cuenta de que no es excusa. garras… – Levantó la mirada hacia mí mientras retiraba otra telaraña. tu pulsera no corre peligro. – dije.– – No me preocuparía por eso. en mi bolso … con mi pulsera. las armas son sólo buenas para amenazar. Estoy conmocionada. Y ni siquiera intentaste birlármela. –Pero. presumiendo que Tristán ha seguido adelante. –¿Te he ofendido? Debería darme vergüenza. lo es más para ti que para mí.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Asentí con la cabeza y terminamos de arreglarnos. ¿Esas piezas en tu bolsillo simplemente se cayeron allí dentro? Malditas vitrinas del museo.– – Así que no la confundiste con una ' chuchería barata ' después de todo. supongo. –Debería coger el arma. – El arma.– 46 . –Por lo que respecta a tu pulsera. Maldita sea.– Él me miró enfadado mientras se ponía de pie. Mejor evitarlas totalmente. Según mi experiencia. ¿no?– –Claro que sí. súper sentidos colmillos. y que probablemente te sentirías más segura llevándola.– –Fácil de decir cuándo tienes súper fuerza. no. –Solo tienen valor para la compañía de seguros. quiero recuperarlas. sugiero que hagamos nuestra primera parada en esa oficina. –¿Eres un… qué palabra utilizan? Un sobrenatural. está también allí. pero… – Se encogió de hombros. ¿Por qué crees que llevo un arma?– – ¿Y cual es tu…?– – Hablando de mi arma.– – Me aseguraré de que lo recuperes más tarde. Estaba quitando telarañas del pelo de Marsten cuando recordé otra cosa. Valiosa o no. –Sí.

Estuve allí el mes pasado por un artículo. –Es la sala multimedia. Buscaré rótulos de salida. Los laboratorios no eran parte de la típica visita del museo y por tanto estaba desafortunadamente carente de rótulos de dirección. no tanto para aquellos que necesitan terminar su visita apresuradamente. Me gustaba lo que hacía. que ya sé que no podemos usar.– –¿Eres periodista?– Asentí con la cabeza. Me cogió del codo y me empujó hacia la puerta. Sabía que estábamos en la primera planta. –Estamos en el cuadrante noreste. genuinamente había disfrutado siguiendo la pista de ovnis y criaturas del infierno. Oh Dios. lo que no ayudaba. –Vámonos antes de que nos encuentren. – Allí. Nunca lo había notado antes.– 47 . No. Contemplé a Marsten.– – Perfecto. sin mencionar que había estado cubriendo la historia de una – vieja maldición– que un antiguo trabajador juraba que era la responsable de su brote de herpes. Ni tampoco lo hacia la carencia de ventanas.– Me costó algunos minutos orientarme. el más cercano a las puertas principales. Un pensamiento me llevó a otro. mucho más de lo que alguna vez me había gustado cubrir tiroteos desde coches y escándalos políticos. pero debe haber una salida de emergencia… – – Hay una en el lado oeste. Pero si no estaba trabajando para el consejo y si no tapaba las fugas de sobrenaturales… ¿Alguna vez había ocultado las fugas? ¿Ayudando a mis colegas sobrenaturales a sobrevivir al amparo de la clandestinidad? ¿O simplemente había encubierto los líos de una Camarilla? Mis tripas se retorcieron. – murmuré a Marsten. pero el edificio no tenía ventanas. ¿Significaba todo esto que nunca cubriría otra ridícula historia de maldiciones? Una inesperada punzada de pánico siguió a ese pensamiento. Ahora no. Genial para la seguridad y la preservación de los artefactos. él ya se estaba yendo cuando le detuve. probablemente a cincuenta pies. lo que ayudaba… excepto que la mayor parte de la extensión del primer piso consistía en oficinas y laboratorios. ¿qué había hecho? Pensaba que había sido… Basta. tu escucha por si llega compañía.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong ¿Más tarde? Espero que eso no significara que pensaba regresar y robar alguna otra cosa. Una vez que hube superado la fase de – soy demasiado buena para esto –.

Si hubiera sabido que era un hechicero. pero nunca había visto una demostración de sus poderes y ni siquiera le había preguntado que poderes tenía. pero tenía la impresión de que todos eran caóticos. Podría solo alertar a Tristán … o nos podría inmolar instantáneamente. me estremecí. Los medios demonios. Es una trampa puesta por alguien.– Me pegué a sus talones.– – Los demonios. Todo lo que puedo saber es que está allí. le dije. Otro paso en falso imperdonable. cada medio demonio que había conocido se mantenía alejado de ellas y me había aconsejado hacer lo mismo. Los medios demonios heredan el poder especial de su padre sin su afinidad para el caos.– – ¿Tu ' poder '? ¿Así que eres un medio demonio?– Cuando incliné la cabeza. y las brujas y los hechiceros tenían el menor contacto posible los unos con los otros. –Ni idea. sí. los problemas me sientan bien. no. – Podría hacer saltar una alarma.– 48 . – Te he dicho… – – No por la alarma. –Antes. Las Camarillas eran el gran logro de los hechiceros: corporaciones poderosas que se proveían de personal sobrenatural y eran dirigidas por hechiceros. Por suerte para mí. Las brujas encabezaban el consejo interracial. Sabía poco de las Camarillas. y sé tanto de hechizos como tu de demonios. –Creía… la verdad es que mi conocimiento de demonios es casi nulo. su ceño fruncido aumentó. dije. Que se alimentan del caos o algo así.– – Un riesgo que estoy dispuesto a correr. Entonces agarré a Marsten por la parte de atrás de su camisa. pero si me hubiera percatado de lo que era Tristán. Mágica. dijiste algo acerca de una Camarilla de hechiceros.– Cuando capté su ceño fruncido. Como dijiste. –Todo lo que te puedo decir. habría sospechado de su historia de – trabajar para el consejo –.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Encontramos la salida. ansiosa por salir de este lugar… Cada pelo en mi cuerpo se erizó. los labios separados en un involuntario siseo. Deben tener a una bruja o a un hechicero… – me detuve. – Es una trampa. Tristán me había dicho que era un medio demonio. Cuando Marsten avanzó hacia ella. habría tenido una idea bastante aproximada de para quien estaba trabajando realmente. Negué con la cabeza. ¿no?– Cuando Marsten asintió con la cabeza.– Caminé hacia la puerta y la miré con atención. – dije. y que es un problema. Te referías a Tristán. es que alguien echó un hechizo sobre la puerta. Detección de caos. – Ese es mi denominado poder. – ¿Que clase de trampa es?– preguntó Marsten. soy del tipo que consigue lo contrario. y me paré repentinamente.

–Pero sí. en el pasado. luego encontraremos un lugar seguro y trataremos de aguantar más tiempo que ellos. –Tristán querrá que lo encuentren al final. alguien se percatará de que falta un guarda de seguridad y sonarán las alarmas. –Era fue una mentira.– – De acuerdo. la verdad es que tenía una segunda intención en mente. contra la Jauría y aunque ha habido un cambio de parecer en su aprecio por mí… – – La tinta de tu indulto está todavía mojada.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Como no tengo muchas ganas de terminar la noche en llamas. Empezaremos por conseguirte la pistola. Al final.– Me detuve. estaba tratando de distraer su atención de ti.– Él hizo una pausa. Cuando regresó. –Para el caso de que regresemos o para impedir que descubran la escena del crimen.– – O lo bastante peligroso como para escaparnos por la puerta principal durante la confusión. Así que. Deshaciéndose de el. ¿no? Lo de ser parte de la Jauría de hombres lobo.– – No. se notaba que las noticias no eran buenas. –Seguro que también tendrá trampas en las otras salidas sin vigilancia.– – ¿Y por qué estás preocupado?– – Algunos miembros… he hecho cosas.– – Haciendo que sea demasiado peligroso que Tristán se quede por aquí.– – Tal vez han movido el cuerpo del guarda.– Cuando alcanzamos el vestíbulo contiguo a las oficinas. y no puedes permitirte el lujo de ponerla a prueba todavía. – susurró.– Él negó con la cabeza.– – Pero dijiste… – Me detuve. Marsten me hizo esperar mientras tanteaba el terreno. – Tristán dejó atrás un guarda. Soy lo que podrías llamar un casi miembro.– – No … totalmente.– – Exactamente. Es su plan de emergencia. ¿que hacemos?– –Nos olvidamos de la parte de ' escapar ' y volvemos al segundo método de defensa: Escondernos.– 49 . diría que no lo comprobemos. Mi reputación en cuanto a eso es inmaculada.– – Y por eso intentaste persuadir a Tristán de que se encargara del cuerpo. Además el Alfa – el líder de la jauría sabe que no soy un caníbal.

– –A ser posible.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong ¿– De acuerdo. ¿te acuerdas?– – Pero supongo que quieres inutilizar al guarda. –Veamos que podemos hacer entonces. y además obtendremos mi pistola. no matarlo. entonces por qué no nos ocupamos de eso ahora? Sacamos de ahí al guarda de Tristán. eres notablemente hábil en esta clase de cosa.– Un de los lados de su boca tembló. para deshacernos de él más tarde.– – Está en mis genes. –Para ser una amateur. y podremos mover el cuerpo a algún sitio más seguro. No estoy completamente dispuesta a pasarme al lado oscuro aún.– Una sonrisa se abrió paso.– 50 .

Los ruidos de pasos se hicieron más tenues.– Marsten comenzó a irse. luego se giró de vuelta a mí. me empujó en dirección opuesta. Volviendo a poner en su sitio la rejilla de ventilación. voy mejor equipado.– – Bueno. y enfoqué.– Puso un dedo sobre mis labios antes de que pudiera responder.– Sonrió. Por eso choqué contigo. Sus ojos se estrecharon mientras le seguía la pista al ruido de pasos. entonces déjame… – – Me ocuparé de él. El paquete no viene con un manual de instrucciones. –Todavía sigo practicando. – Está en la segunda. cerré mis ojos.– – Lo hice.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 9 Me apoyé contra la pared. Guárdame las espaldas si quieres. –¿Estuvo bien?– La voz de una mujer susurrando preguntó. tu no me detectaste antes. –El cuarto del que escapamos. –Ni siquiera cuando chocaste directamente conmigo. – El radar sobrenatural viene con mi paquete. capté su vibración. sin embargo. Haciendo limpieza. Apenas habíamos dado la vuelta a la esquina antes de que el guarda entrara en el vestíbulo que habíamos dejado. –Viene. pero… – – No conviertas esto en una situación de rehén. –Simplemente mantente alejada.¿no?– Susurré cuando Marsten regresó. Él está en el segundo cuarto. El guarda era un sobrenatural. luego se quedó parado. Como has dicho. probablemente un medio demonio. esta vez funcionó bien. Pasado un momento.– – Exactamente.– – Oh. Tú te quedas. llevándome hacia el siguiente vestíbulo contiguo. – Estoy un poco achispada… – 51 . parece ser.– – Bueno.– Me sacudí el impulso de explicarme. – Él captó mi expresión y soltó un suave suspiro. Ciertamente eso facilitaría entrar en la oficina. Después de un rato. Ella se rió nerviosa. su cuerpo contra el mío como si esperara que el guarda girara y abriera fuego. Marsten comenzó a apartarse de mí. todavía escuchando. El guarda se alejaba. pero era demasiado lejana para estar en la primera oficina con el cuerpo.– Las cejas de Marsten subieron de golpe. Marsten me presionó contra la pared.

querida. ¿Pero yo? Prefería los apasionados magreos y besos de un entusiasta. El cerrar la puerta iba dirigido a invitados fisgones o a parejas que buscaban intimidad. Su técnica de besar era excelente. la puerta estaba cerrada. Me levantó contra la pared. Detrás de nosotros. – Ok. señora. sentí una punzada de decepción. el hombre se rió. Antes de que alguien más venga. – Buscaré mi bolso. –Tu saca el cuerpo. como si estuviera asombrado – y decepcionado – de que me hubiera dado cuenta. entonces le alejé.– Marsten levantó su mano dando las gracias. la pareja le reconocería.– Marsten se sobresaltó cuando reconoció la pareja que buscaba privacidad antes. pero era demasiado tarde para correr. el guarda oiría… La boca de Marsten cayó sobre mía. –Mira como no somos los únicos buscando una pequeña distracción. aunque fuera menos experimentado. pero Tristán no la había hechizado con una trampa. no hay moros en la costa. y si el hombre se ponía beligerante de nuevo.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Estuvo genial. sus manos enrollándose en mi pelo y levantándolo para escudar nuestras caras.– – Dice ella con la misma excitación que un maestro calificando un examen de matemáticas – – Matrícula de honor. – 52 . Pulida y perfecta.– – No.– Alcanzamos la oficina sin incidentes. – Se han ido – dije. Hay una oficina vacía por allí. Para la mayoría de las mujeres una persona que besa excelente es motivo de celebración. tíos. Marsten frunció el ceño. y la abrió. justo como el resto de él. la tienes perfectamente dominada. nos arriesgábamos a ser vistos por el guarda que se estaba alejando. Cuando me besó. –Veo que necesito repasar mi técnica de besar. – dije. Marsten dio un tirón de la manecilla.– – Sí. Dejé el beso continuar cinco segundos más. La pareja siguió adelante.– Él dejó escapar una pequeña risa. Esta vez. Liberé mi pelo de sus manos. Ahora vámonos. amante. Pero si nos quedábamos aquí. por supuesto. Debió haber asumido que no regresaríamos. – dije mientras entrábamos deprisa. Supongo que encontraron lo que estaban buscando. Una puerta abierta a menos de diez pies de distancia. Marsten maldijo y miró hacia la esquina. –Vamos.

Puedo intentarlo. ¿Así que tu padre…?– – Me crió y me enseñó todo lo que necesitaba saber sobre seguir rastros.– – Ah. seguro que simplemente se ha caído… – Levanté la mirada para verle recostado sobre el escritorio. a un lado. Se debía haber caído… – No está – Marsten dijo. entonces tu si que obtuviste un manual de instrucciones. Yo le encontraré a él. claro. La mayoría lo heredáis. Él empujó el escritorio alejándolo de la pared. se subió a la abertura detrás de él.– –¿Tu padre te educó para ser un ladrón?– Su mirada se enfrió.– Él saltó encima del escritorio. luego me miró.– –La mayoría de los hombres lobos lo tienen. Reanudé la búsqueda del bolso. – ¿Qué pasa?– Dije cuándo se detuvo. No del guarda de seguridad.– – Lo que quiere decir que no puedes encontrar un rastro.– –Pues husmea. –¿Te refieres al cuerpo?– Una inclinación de cabeza seca. entre el escritorio y el archivador… en cada lugar en que mi bolso podía haberse caído cuando Marsten me tiró bruscamente fuera del escritorio. que no puede permanecer en un lugar sin ser retado por la Jauría o por sus –hermanos– mestizos '. entonces notó que le miraba. comenzó a agacharse. –No. pero es difícil hacerlo en forma humana y sin estar pegado al suelo. –Aunque normalmente había un diamante o dos en el otro extremo. y me echó una mano. –Encuentra tu bolso.– Él me hizo una seña para que siguiera buscando. se detuvo. Continuó hablando –Voy a intentar seguir buscando el rastro. Ni rastro de mi bolso. Un momento después dijo. ¿Pero que hay del guarda de Tristán?– –Dudoso.– Otra vez.– Una sonrisa rápida. Suspiré. –Tengo que husmear en el suelo. Conozco algunos trucos. Marsten apareció de pronto de vuelta sobre el escritorio. –Mi papá me educó para tener un trabajo adecuado para un hombre lobo fuera de la jauría.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Encendí la luz y miré alrededor.– 53 . Miré bajo el escritorio.– –Lo que es mucho más complicado hacer en un lugar semipúblico. al menos. inspeccionando el otro lado del cuarto. como si intentara idear una forma digna de hacerlo. – Nada. cerca del olor. se inclinó y desapareció.– – Oh. Han debido llevárselo de aquí. y me volví de espaldas para darle privacidad.

Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – ¿La Jauría no permite…?– Él me interrumpió con un gesto. Por lo que respecta a tu bolso … – –Ha desaparecido. Tristán o su guarda lo encontraron cuándo estaban limpiando. –Nosotros no… es decir. Miramos sobre nuestros hombros para ver al mismo guarda mayor de seguridad que me iba a – ayudar – a abrir el almacén del conserje. – ¿Billy? ¿Estás ahí?– Entonces más bajo.– – Bastante probable. – dijo cuando pasamos a su lado. y las habilidades como ladrón ayudaban. Pero en los tiempos de mi padre. oh. ver las vistas…– – Oh. Ambos nos quedamos parados y giramos hacia la puerta cerrada. su cólera desvaneciéndose. Tu no te metes con que mi madre por colocarme una cita a ciega.–Pero estoy seguro que la señora preferiría el Embassy. Marsten deslizó su brazo alrededor mío en un embarazoso e interrumpido abrazo. y ambos saltamos sobre él justo cuando la puerta se abría.– – Uh. queríamos dar una vuelta por el museo. La luz de la linterna rebotó sobre nuestras espaldas. Él atravesó a Marsten con una mirada furiosa. – ¿De nuevo se ha equivocado de camino al cuarto de baño.– Él se rió.– Accedimos. tengo una idea de las vistas que quería mirar. y yo no me meteré con tu padre por enseñarte a robar. una vida nómada era indispensable. sí. No por completo. –Bastante justo.– Era un guarda de seguridad.– Nos hizo gestos de que bajáramos del escritorio. El guarda continuaba lanzando miradas asesinas a Marsten. ¿no?. –Condenado muchacho. buscando a su colega muerto. y lo cogieron para borrar cualquier rastro de que yo estuve aquí. –Hay un largo camino desde la exhibición de dinosaurios. Hay un Holiday Inn tres puertas más abajo. sin embargo… – – ¿Billy?– La voz hizo eco por el vestíbulo. Hay dos justo siguiendo la carretera. como si le disgustara que un hombre lo suficientemente rico como para permitirse las entradas para la gala no pudiera reservar una cama. pero estoy seguro de que la señorita estaría más cómoda en un hotel. –Ya no es así. señor. –Esto es más grande que el armario de la limpieza. señor?– Dijo. – Marsten tartamudeó. que está… – 54 . Nada de críticas en contra de bienintencionados – aunque a veces desencaminados – padres. Por lo que respecta al cuerpo. bajando del escritorio y fingiendo enderezarnos. –¡Usted!– El guarda dijo. Marsten hizo gestos con las manos para que me metiera detrás del escritorio.– – Te diré lo que haremos entonces. por supuesto.

– El disparo. a la vez que yo me tambaleaba hacia atrás por la explosión de caos. La mancha de sangre en su pecho ahora le cubría media camisa. – dije. Si hubo algún placer con esa sacudida. mi sistema aturdido por la sacudida de alto voltaje. supe que estaba muerto. Uno de los guardas de Tristán apareció. Golpeé el suelo y. los ojos abiertos y la mirada fija. Dios mío. y seguía aumentando. –Menos mal que regresé. respirando con jadeos abruptos y breves. y disparó. el arma levantada. como el viejo guarda. con las extremidades agitándose violentamente como si me hubieran dado una nueva sacudida. El joven guarda se giró hacia el viejo. Corrí hacia el viejo guarda de seguridad. – No me has visto. Tristán querrá… – El guarda de seguridad presionó el cañón de su arma entre las escápulas del hombre más joven. sólo pude yacer allí. Todo ocurrió en un latido de corazón.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Un movimiento en la puerta le detuvo. pero no habló.. y tampoco el suficientemente para que Marsten hiciera ese salto de cinco pies. ni siquiera hubo tiempo suficiente para que sintiera el caos levantándose. que estaba tendido como un bulto. Marsten estaba agachado junto el guarda de Tristán. por un momento. silencioso todavía pendía en el aire. Todos los reflejos de ex policía estaban enterrados tras años de perseguir a niños para alejarles de las vitrinas de los dinosaurios y de frustrar ladrones amateur.. Desearía poder decir que hice lo mismo. mientras el viejo guarda todavía seguía cayendo con un agujero ensangrentado en su pecho y. –Creí oír voces – nos dijo mientras el guarda de seguridad daba un paso detrás de él. el cuello torcido. sorprendentemente silencioso para un hombre de su tamaño. solo permaneció agachado de espaldas a mí. no lo sentí. Ahora. Luego otro disparo me sacó del shock y di un brinco. Marsten se arrojó tras el guarda de Tristán. mientras olvidaba que todavía sujetaba un arma. ¿eh?– El viejo guarda se mofó mientras el otro hombre se tensaba. conmocionada e impotente. baja esa pistola…– El hombre más joven se dio la vuelta. Me quedé tumbada jadeando. –¿Un consejo. Su atención – y su arma – estaba puesta en nosotros. Los ojos del guarda de seguridad se ampliaron y se quedó parado. cómo desearía haberlo hecho. con la mente en blanco. con el dedo en el gatillo. Marsten golpeó de lado al tirador. Pero la verdad fue que simplemente me quedé allí de pie. lo que significaba que no se había percatado del guarda de seguridad situado a la derecha de la pared. El viejo guarda tropezó hacia atrás. Él había entrado por el lado derecho de la puerta. 55 . –¿Te dio…?– Marsten señaló con la mano el balazo en la pared. alejándolo mientras el pfff. Incluso mientras mis dedos iban a su cuello. muchacho? Siempre comprueba el cuarto antes de entrar en él.

–Puedes esperar en el cuarto de al lado si quieres. y roto mi cuello. buscando detrás de este escritorio. con ojos brillantes mientras se imaginaba contando de nuevo la historia de cómo había detenido a un hombre armado sin ayuda de nadie. Cuando traté de dar una última pasada a una baldosa. Mientras eliminaba la evidencia del crimen. – Está limpia. –Está limpio. creía que estaba ayudando a los sobrenaturales con ese consejo interracial. Todo este tiempo. Limpiar la escena del crimen. Ajá. Vergüenza. había visto mi primer cadáver fuera de una funeraria. Me sacudí ese pensamiento. Otra vez oí su risa de satisfacción de – ves. ¿Probablemente ingenua? ¿Dios mío. tratando de alejar el frío. Antes de esta noche nunca había visto un cadáver. – él dijo. Verás. y me los froté. te asustas. incapaz de retirar mi mirada de su cuerpo. El pelo en mis brazos se erizó. Tenía suerte de que Marsten no me hubiera hecho lo que acababa de hacer con el guarda de Tristán. su voz suave. Cuándo me dí cuenta. así que ahora te preocupas. deshonra. ¿Qué había dicho Marsten cuándo le pregunté si pensaba que yo era tonta? Ingenua. no hicisteis nada mal. – Murmuró Marsten detrás de mi cabeza. –Yo limpiaré. había sido la más jodida tonta… Basta ya. jugando a agente secreto y ahora que realmente estás haciendo algo ilegal. y sin embargo había fantaseado con ser alguna clase de agente secreto. limpiaré la… – Inspiré profundamente. todavía puedo hacerlo – cuando le puso su arma en la espalda del joven hombre.– 56 . Mi primer asesinato. pero sobre todo el desconcierto y el pesar de – por qué no hicimos más para ayudarla –. y entonces este hombre lobo… – Quería a mi familia demasiado como para hacerles daño con esa explicación. La primera vez que era testigo de una muerte. tan sólo una hora antes.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Cuando miré hacia él. no. humillación. pero en verdad estaba trabajando para una corporación de hechiceros.– –No. Hope.– Y eso es lo que hice. ¿Y qué podría decir? –No. podría haber sido más ingenua? Había apuntado con un arma a un ladrón hombre lobo. cuando realmente me di cuenta de lo que estaba haciendo. Y. y observaba a Marsten esconder los cuerpos en el hueco de ventilación – otra utilidad del hueco de ventilación – todo lo que pude pensar era lo que ocurriría con mi familia si me pillaban. él atrapó mi mano. le vi otra vez escabullirse detrás del guarda de Tristán. estaba asustada y sí. – Tengo que esconder los cuerpos. pero no tonta. probablemente. se me heló la sangre. Sí.

– –Lo que fuera que hicieras. Un objetivo cumplido de tres. Pensé acerca de todos los casos que había resuelto.– Hice una pausa. – dije. ¿verdad? Son los hechos lo que cuentan. – No hay sangre en tus manos. no las intenciones. – Lo siento. La ignorancia no es una excusa. fue porque creías que… – – No importa. La ignorancia no es… – Me mordí el labio inferior lo bastante fuerte como para hacerme sangre. –Tres guardas. rogándome…rogándome que no la entregara.– – No estoy tan segura de eso. luego me levanté. jurándome que no era el consejo quien la quería. ¿verdad? Y ¿que es lo siguiente? ¿Volver al plan y encontrar un lugar donde escondernos?– Él asintió con la cabeza. tratando de sonreír. –Uno de los guardas de Tristán. –Lo intentaremos. –Así que ni arma. Es lo que mi profe de ética siempre dijo. –Simplemente … fantasmas. su agarre lo suficientemente fuerte como para empujar hacia atrás la visión. excepto el del guarda abatido. no puedo decir que le culpara. tan aterrorizada que ni siquiera pudo lanzar un hechizo. – ¿Hope?– Marsten me agarró del hombro. ni cuerpo. Podía ver a una bruja. Nada demasiado peligroso.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Fuera maldita mancha. los sobrenaturales –criminales– que había entregado. 57 .– No sonaba terriblemente optimista pero. – murmuré. sino una Camarilla. – dije suavemente. considerando nuestra suerte hasta el momento. debería… – me lo sacudí.

preocupada porque él hubiera estado buscándome. la primera a la izquierda nos llevará a la cerámica.– Pasamos a través del cuarteto de borrachos que no estaban demasiado dispuestos – o demasiado estables – para apartarse de nuestro camino. Él puso el oído en busca de ruido de pasos. Cuando gesticulé hacia la mesa del buffet. y estábamos cruzando el ala grecorromana. Ver a dos personas morir me había convencido de que no era el momento de preocuparse por mi abandonada cita. – Demasiado tarde – me contestó y me condujo hacia la fiesta. inclinó la cabeza. luego inhaló buscando olores. para desviarme de Douglas. Aquí estaba yo. La cerámica o las galerías de tejidos. Un cuarteto de hombres estaban pasando el rato en la entrada. y miró a su lado. pero me solté y viré hacia una nueva dirección. y se volvió a los Baird. Marsten trató de alcanzar mi brazo. Pasábamos al lado de la mesa del buffet cuando divisé a Douglas. –Vienen directamente a donde estamos yendo nosotros. –Desde allí. Una vez dentro. Douglas sólo levantó las cejas en forma de educada pregunta. pero cogeríamos el vestíbulo que la rodeaba. Más allá había otros grupos de invitados a la gala.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 10 Discutimos nuestras opciones y acordamos ocultarnos en una de las exhibiciones menos – sexys –… las que exhibían artefactos que. Ambas requirían pasar por la fiesta. Nos apresuramos por el vestíbulo que bordeaba la gala. señalé nuestra meta a través del cuarto. – dijo. – Podemos retroceder – dije. – Atajaremos por la salida principal. en vez de cruzar a través de ella. parecían la apuesta la más segura. Trotamos a través de los amenazantes esqueletos de la exhibición de dinosaurios. corbatas y chaquetas quitadas. después torcimos a la derecha. Agarré el brazo de Marsten y se lo dije. Al verme. cuando sintonicé el tañido de una vibración sobrenatural. todavía hablando con los Baird. a menos de diez pies de distancia. ni siquiera se había dado cuenta de que mi ausencia. Figúrate. era poco probable que interesaran a los invitados aburridos. – Tristan y el otro guarda. y probablemente. que querían hacer su propia visita por el área prohibida. Douglas parpadeó. Hay otros… – Él se detuvo y la pregunta quedó contestada al mirar las puertas abiertas del vestíbulo. – dije mientras nos movíamos. sonrió. 58 .

hacia la puerta principal. Vamos a volver dando un rodeo. luego a la izquierda. Probablemente querría que le trajera algo del buffet. Marsten me condujo a la siguiente esquina. Marsten me agarró por la parte de atrás de mi vestido y casi me levantó en vilo. Las mangas me cubrían las puntas de los dedos.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – No te preocupes por mi – mascullé. Mi vestido amarillo canario. no demasiado gentil. Marsten me alcanzó y me pasó algo. Ahora póntela.– A mi lado. Dí un paso hacia atrás tan rápido como pude para mantener el equilibrio. En ese momento. – Pero si no tengo frío – una respuesta automática que. mientras Marsten me empujaba entre un grupo numeroso de personas y fuera de la vista de Douglas. dadas las circunstancias. tratando de gesticular en respuesta. La chaqueta caía más allá de mi corta falda. la cuál probablemente había agarrado de una silla en la gala. ¿Mi…? Oh mierda. ¿Cómo nos había divisado Tristan en ese cuarto abarrotado? Pues bien. ejem. había conseguido mi deseo. – Vienen hacia aquí. me las arreglé para soltar un igualmente idiota – ¿huh?–. No. no. Marsten miró de golpe hacia la puerta y vimos a Tristan y al otro guarda pasar rozando el cuarteto de borrachos. Marsten me dio un empujón. Con él detrás. 59 . y me envolvía con facilidad … podría haberme envuelto en ella dos veces. Cuando compré este vestido. – No– dije. En lugar de eso. Una chaqueta de smoking. El guarda de Tristan venía por detrás de la mesa del buffet. no me lo podía imaginar. –La cerámica es el otro… – –Lo sé. Él no se lo esperará.– Casi dije. moviéndose tan rápido como se atrevía para no llamar la atención. Cuando salimos del grupo. –Solo estoy de paso. – susurró en mi oreja. mirando fijamente. Estoy bien. – Cógela. Mientras dudaba. hacia las exhibiciones. con asesinos persiguiéndome sin tregua. me imaginé a mí misma como un faro brillando en la oscuridad de la noche. –Póntela. Marsten se reía bajito. Cuándo doblé la primera esquina.– Tomé la chaqueta mientras trotábamos en un cuarto de urnas griegas. vale. me apresuré a salir. Bien. Douglas se giró y levantó un dedo haciéndome señas. – dijo cuándo no hice nada para hacerlo. – Tu vestido– dijo. mientras yo me disculpaba con los invitados cuyo círculo habíamos invadido. me habría hecho quedar como una idiota. Puedes seguir con lo que sea que estés haciendo. Cómo nos había visto en el cuarto abarrotado. –Tu madre sabe cómo escogerlos ¿eh?– Mientras ponía mis ojos en blanco.

y dejé que se alejara solo en la oscuridad. Necesitaba practicar más. Mientras le seguía la pista a los pasos. ¿Practicar para qué? No eres… Reprimí la voz y me concentré en escuchar. averiguar la raza del guarda mientras le estábamos atando. pero confiaba en que la nariz de Marsten se lo diría.– Abrí mi boca. a casi quince pies. Las cosas habían cambiado desde la última vez que él con poco entusiasmo había tratado de evitar que le siguiera en una situación peligrosa. Ahora vamos…– Agarró mi brazo y me impidió moverme. Marsten me metió en una abertura entre dos estelas. Envolviéndome más con la chaqueta. lo suficiente para echar una mirada fuera. su rostro se tensó y el brillo tenue de esa furia helada. se filtró en su mirada. supe que Tristan tenía razón. Dos hombres habían muerto y había aprendido que no estaba en alguna película de robo de joyas. Y cuando los labios de Marsten se movieron hacia mi oreja. haciéndose más fuertes. Marsten entrecerró los ojos y sus dedos se flexionaron en mis flancos. y se apretujó dentro conmigo. Aunque quisiera ayudar a Marsten y detener a Tristan. supe lo que iba a decir. ¿Era Tristan o su guarda? Deseaba poder adivinarlo. – Espera aquí. y supe por qué: ningún depredador voluntariamente acepta la posición de presa. Contemplando la cara de Marsten. Con el otro hombre quieto. como si nuestro perseguidor se hubiese detenido a mirar alrededor.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Un poco grande – susurré. ahora no era el momento de redimir mis estupideces del pasado. y recé por estar en lo correcto. Cuando sólo un juego de pisadas entró en el cuarto. Así que incliné la cabeza. me detuve. percibí el sonido distante de pisadas…ruido de pasos corriendo. que había visto al principio. Pude ver su camisa blanca deslizándose… ¿Su camisa blanca? ¿Por qué no le había ofrecido la chaqueta? Me dije a mí mismo que él debía saber lo que hacía. – No. es que eres un poquito pequeña. el cuarto estaba silencioso. El ruido de pasos se había detenido. cerca de una estatua dorada de 60 . Él tenía razón. me incliné hacia delante. Debería haber intentado con más fuerza. Podría marcar la diferencia. Antes de que pudiera hacer algún comentario. ¿Qué había dicho Tristan sobre un hombre lobo arrinconado? Que era diez veces más peligroso que cualquier otro sobrenatural. pero con solo una mirada a los ojos de Marsten. enfrentarse a un hechicero o a un medio demonio … suponiendo que el guarda lo fuera. Allí. pero Marsten logró moverse sin romper ese silencio.

medio esperaba. y cayó hacia atrás. y supe cual era su poder. fuerza sobrenatural contra pelea de fuego. La mano del guarda se cerró alrededor de un rollo de pergamino. Marsten avanzó agachado. pero pude ver la huella de la mano del guarda marcada en su manga blanca. El guarda dejó escapar un siseo. Se tensó. Al mismo tiempo que mis labios se separaban para gritar una advertencia a Marsten. en parte de dolor. Mientras el guarda caía. Así que dejé mi escondite.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Athena. pero lo suficiente como para desviar a Marsten de su trayectoria. El fuego. y me eché hacia atrás. chispas flotaban de las yemas de los dedos. En el último segundo el guarda giró. Él miraba hacia el otro lado del cuarto. demasiado tarde para disparar su arma. al menos distraído. quien estaba ya en medio de un salto. El guarda dejó caer el papel. Marsten dio el último paso. ahora casi ceniza. Marsten golpeó al guarda en pleno vuelo. moviéndome de mostrador en mostrador. Aunque admito que estaba preocupada porque el guarda me viera y decidiera que era un blanco más fácil. y se lanzó contra Marsten. 61 . mientras los dos hombres se lanzaban. Cuando se levantó. y se abalanzó hacia el arma que iba girando por el cuarto. El guarda dio tres pasos. y él se soltó bruscamente. Sus pies se desplazaban desde el talón a la puntera. La mirada del guarda dio un recorrido de 180 grados. logrando evadir los obstáculos casi por instinto. pero Marsten sólo se quedó quieto en el lugar. abalanzándose contra él. cuando me recobré de mi embriaguez de caos y me percaté de que yo también tenía un arma… un arma cargada yaciendo olvidada. Marsten estaba a menos de cinco pies detrás. estaba el guarda que inicialmente habíamos dejado inconsciente y esposado. si no preocupado. su mirada fija en el guarda. Marsten rectificó su salto en el último segundo y golpeó el brazo armado del guarda fuerte y rápidamente. luego miró atentamente alrededor de otra estatua. tan cerca que yo. El puño de Marsten se hundió en el estómago del guarda. el papel prendió en llamas. con su mano ganadora yendo a por la garganta de Marsten. de perfil hacia mí … y de espaldas a Marsten. luego brincó. en parte de rabia. a menos de veinte pies. El guarda chocó violentamente contra una vasija llena de copias de pergaminos enrollados. El guarda balanceó la antorcha encendida ante Marsten. En lugar de abalanzarme cruzando el espacio abierto por la pistola del guarda. avancé agachada entre las sombras. estaba todavía más preocupada porque Marsten me viera saliendo de mi escondite y estuviera. El rollo de pergamino pilló a Marsten en un lado de la cara. sin sonido. que el guarda sintiera el aliento de Marsten en su cuello. agarró el brazo de Marsten. Fue entonces.

y metí mi dedo índice en el borde del cañón.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Si Marsten podía ser distraído era otra cuestión. sujeté bien firme el arma. y no sabes si serías capaz de disparar? ¿Qué pensabas que era? ¿Un complemento de moda? 62 . si hubiera saltado desde detrás de la mesa. di una vuelta a mi alrededor. lo suficiente para cogerla desde un ángulo más seguro y sacarla fuera. Miré cuidadosamente bajo la mesa de exhibición. la pistola en ambas manos. No es lo que esperaba. ignorando su risa apenas reprimida. luego moví mi mano de un lado a otro. Él peleaba con un solo propósito en la mente. Mientras los dos hombres luchaban. todavía envuelta en una chaqueta de esmoquin varias tallas grande. a escasas pulgadas de las yemas de mis dedos. ¿Pero estaba sorprendida? No. Yo estaba lista al estilo Harry el Sucio. como alguien que lo ha hecho un montón de veces. Bajo la débil luz de emergencia. pero logré arrastrarla una pulgada o dos. el pelo disparado. Me retorcí y me estiré y me retorcí y finalmente rocé el cañón del arma. El arma se había deslizado bajo un modelo a escala de Pompeya. el arma apuntando al guarda. Así que simplemente … – Dejo el resto de la frase en el aire mientras bajaba el arma y me moví desde detrás de la mesa. luego se tendí sobre mi estómago. uh. Hacía mucho tiempo que había traspasado el punto de las soluciones de – simplemente dejarle sin sentido –. Sus labios temblaron de risa. Bajé la vista al guarda muerto y me tragué mi inicial ataque de remordimiento y duda de – ¿Tenías que matarle?–. bajo control. ¿qué hubiera ocurrido si hubiera necesitado hacer algo más que distraerle? ¿Habría sido capaz de apretar el gatillo? ¿Has estado llevando el arma durante un año. – Yo. Me agaché. con la intención de matarnos. su cañón apuntando hacia mí. tengo el arma. y le habíamos esposado. No es la cosa más sensata para hacer con un arma cargada. lo esconderé – Dijo mientras me aproximaba. Una justificación bien fundada. Metí la mano en la apertura estrecha hasta que mi hombro se quedó atascado contra ella. tocando nada más que envolturas de chicle y polvo. pude ver el arma. pero aún así. Ya habíamos puesto fuera de combate a este guarda. Había visto esa mirada en sus ojos cuando dejaba caer su apariencia civilizada. seguro. luego salté… Marsten estaba sentado al lado del cuerpo tendido boca abajo del guarda. Cuando mi mano se deslizó agarrándola. me vi a mí misma saltando desde detrás de la mesa.– – Y veo que tienes la situación. y él todavía había venido detrás nuestro. Logré meterme detrás de la baja mesa. examinando la quemadura en su camisa. dándole a Marsten el tipo de distracción que necesitaba para ganarle la mano. y esperaba nunca más ser quien la recibiera. Otro contoneo. Me miró. – Si puedes hacer guardia. uh.– – Ya veo.

Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong –¿Hope?– Todavía agachado al lado del cuerpo. Hecho.– 63 . Marsten tocó mi pierna. gentilmente devolviéndome a la realidad. – Hacer guardia. –Si no puedes hacerlo…– él comenzó.

Sólo quedaba Tristan. Tristan retiró el móvil de la oreja y lo miró con ceño fruncido. – No importa – Marsten susurró cuando se lo dije. luego al lugar donde Marsten había escondido el cuerpo de Mike… a menos de tres pies de nosotros. – Más de uno – murmuró. si no teníamos que hacerlo. Mis poderes se derrumban bajo presión y no pude ni siquiera captar una vibración más. Cuando Tristan acabó de marcar. –Les veremos bastante pronto. no se marcharía sin más. – dijo.– La última palabra salía de sus labios cuando Tristan quedó a la vista. Percibí una vibración sobrenatural justo cuando Marsten miró. que esas pisadas se acercaban y que no tenía tiempo que perder. Mientras Marsten escondía al guarda muerto. Él apuñaló el botón de colgar. Los segundos pasaron.– Marsten y yo nos miramos el uno al otro. pero ¿tres a la vez? No. Pediría refuerzos. A ver si él puede ir a buscar a Russell. – Vuelve a esconderte donde estabas. –¿Sobrenatural?– Incliné la cabeza asintiendo. Mientras pasaban. sintiendo. y escuchando. Marsten no se movió. recordándome con cada golpe contra mis costillas. mirando. Marsten dejó escapar un juramento.– Eché un vistazo hacia la salida pero supe sin preguntar que Marsten no tenía intención de escapar. 64 . tragándoselo a media palabra. dos tal vez. Tristan negó con la cabeza. Marsten se tensó y yo busqué a tientas el arma en mi bolsillo. –¿Vienen…?– – Por allí – dijo. –Probablemente invitados. con el móvil en la oreja. cuando oímos ruido de pasos en el cuarto. luego me incliné hacia fuera para ver que Tristan seguía caminando. ni los gruñidos y puñetazos del combate habían sido lo suficientemente fuertes para atraer corriendo a los invitados. –De la dirección por la que vinimos. ¿Puedes distinguirlo?– Me concentré. Esta vez. –¿Russell sigue sin responder?– dijo uno de los guardas. Un adversario estaba bien. me concentré en ambas salidas. pero mi corazón latía con fuerza. y cuando se diera cuenta de que había perdido a ambos guardas. –Probaré con Mike. – Ruido de pasos.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 11 El rollo de pergamino ardiendo no hizo saltar ninguna alarma de incendios. Mantén el arma preparada pero… – Sus ojos se estrecharon cuando se giró para seguir el rastro de los pasos que se aproximaban. Me empujó de regreso a nuestro escondite inicial entre las estelas. flanqueado por lo que sólo podían ser dos guardas adicionales.

la pelea. A medio camino del cuarto de biodiversidad. Cuando lo hice. luego se puso de espaldas y entró encorvado.– – ¿Hmmm?– 65 . otras visiones fueron entrando: un buitre dando vueltas en lo alto. como si estuviera considerando unirse a ellas y refugiarse en el número. Tenía sentido… que tuviesen sus teléfonos en modo vibrador. la cola dando sacudidas de expectación… Marsten cambió de posición. todo el remordimiento y la auto-recriminación de los que me ocuparía más tarde. Como las cosas seguían tranquilas. cruzando el vestíbulo principal y entrando en el ala de – biodiversidad – también llamado la galería de los animales disecados. sentándose sobre el aparato de ventilación. Me hizo una seña para que me diera la vuelta y me sentara en su regazo. negó con la cabeza y me empujó hacia la estrecha abertura entre un pilar y una maqueta de la sabana africana. –Veo que no eres inmune a mí después de todo. Cuando cambié de posición encima de su regazo. la brisa trayendo el perfume divino del almizcle. llenando el vacío con placenteras repeticiones de la carrera. Cuando iba a meterme en la abertura. él tiró de mí. supe por qué él había escogido una posición inferior… estábamos ocultos de ocasionales espectadores por una cercana mangosta expuesta. Al otro lado estaba la exhibición de cerámica. La visita de medianoche de cómo se hizo la exhibición. sus dedos accidentalmente rozaron mis pezones endurecidos y yo gemí. Nos instalamos para lo que podría ser una larga espera. volvimos atrás en la otra dirección. la lucha. Marsten miró ceñudamente en dirección a las voces. Mi corazón latía muy rápido. Mientras disfrutaba de los recuerdos. mi estómago gruñendo. Eso dependía de la posibilidad de que Tristan estuviera dispuesto a evitar un enfrentamiento en público. esos deliciosos residuos de caos que sólo conseguían que mi corazón corriera más rápido. Nada se carga tu cobertura más rápido que La Cabalgata de Las Valquirias (NT: Música de ópera de Richard Wagner) resonando a través de un vestíbulo de acceso supuestamente restringido. manteniéndome más estable … o esa es la excusa que le permití tener. sus brazos me rodearon. luché por detener todo aquello en lo que no quería pensar.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – En vibración – Marsten susurró. mi respiración haciéndose más rápida. un océano de hierba alta y seca susurrando. Se rió bajo. percibimos el sonido de un monólogo que llegaba de la galería de cerámica. Cuando desapareció el tercero. Después de un momento.

sentí el principio del orgasmo… 66 . luego deslizó un dedo debajo. ¿Debería detenerme?– – Mmm. Separé mis piernas para dejarle entrar. Él vaciló. no. –Capto cosas. sus dedos me hacían cosquillas subiendo por el interior de mi muslo. y presionó mientras mi corazón latía a toda velocidad bajo sus dedos. mientras su mano iba a mi pecho. del pasado… caos. moviéndose expertamente mientras él se empujaba contra mí.– – Mmmm. Bajó la cremallera de mi vestido y tiró de el desde mis hombros. Mientras vacilaba. no. Sentí su dura erección contra mi trasero. No es por mí ¿cierto?– Abrí mis ojos. bajando el sostén con él. o me decías la verdad. su mano libre se movió a mi pierna. sus labios a mi cuello. Cuando la leona saltó para matar. y el mío compitiendo por igualarse al de ella. sus cuartos traseros moviéndose nerviosamente. su lengua se deslizaba sobre ese punto sensible detrás de mi oreja. –O tienes unas zonas erógenas muy extrañas. las palabras salían vacilantes al principio. – Cuéntame – dijo. Trazó el borde de mis bragas. lo sé … – – De hecho. cuando la mano de Marsten se deslizó hasta mi hombro. haciéndosele la boca agua ante la expectativa. No para mí al menos. incrementando los temblores.– Mis ojos se cerraron de nuevo. Gemí otra vez. –Nada como una buena cacería. – Es … una cacería. ¿Qué ves?– Se lo conté. – Lo siento – dije. –¿Y esto es lo qué ocurre?– – Mmm. mi excitación alimentando la de él. Cambié de posición otra vez y él puso su mano libre alrededor de mi cintura y me reposicionó en su regazo. –Extraño. dejé escapar un gemido suave. su pulso corriendo a toda velocidad. Podía sentir su excitación.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Él ahuecó su mano bajo mi pecho izquierdo. –No eres tú. –Si quieres decirte eso a ti misma … – Cerré mis ojos y vi a la leona agacharse.– Un gruñido risueño. – Dime lo que ves – susurró. Cuando esos dedos ascendieron a mi pezón otra vez. incitándome cuando iba más lenta. impulsándome suavemente. sí.– Una risa suave. levantando mi falda. y empujé contra ella.– Otro roce contra mis pezones duros.– Otra risa ahogada. pero él me provocó con su dedo. luego fluyeron más rápido cuando su dedo se deslizó dentro. –Es…– hice un gesto hacia lo expuesto. Él dejó escapar un gruñido bajo y movió sus labios a mi oreja. de espaldas a el. Una oleada de aire fresco se precipitó sobre mi pecho desnudo y temblé.

–¿Así que vas a dejarme a medias?– Él dudó.– – No me parecía que fueras para nada pasivo. 67 . en absoluto. hundiéndome contra él. Percibí el primer lametazo de caos y temblé. y dudo que estemos pensando en la misma pregunta. y reaccionaban como si el edificio se hubiera transformado en El coloso en llamas5. Como en.– – Hmmm. – Sigue sin ser por mí ¿verdad?– – ¿Qu…que…?– Sus labios se movieron bajando por mi cuello. sus manos arrastrando mi falda mientras yo desabotonaba sus pantalones… Una alarma sonó. – Estoy tratando de decidirme – – Yo digo sí. jugueteando con el borde de mis bragas. Unas cuantas debieron caer en la vasija. quiero ser la causa de tu excitación. Miré a mi alrededor. pero negó con la cabeza. olían el humo.– Él se rió. Imaginaba que fue el demonio de fuego. 5 The Towering Inferno. me di la vuelta y me coloqué en su regazo. –Lo dudo. Robinson. de cara a él. es una película de 1974 basada en las novelas The Tower . Giré el cuello para mirarle.– Él se rió. luego negó con la cabeza. titulada en España El coloso en llamas y en Hispanoamérica Infierno en la torre. si puedo yo ayudarte sin descontrolarme contigo. pero si voy a seducirte.– – ¿Que es?– – Control. Scortia y Frank M.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Entonces se detuvo. Ganó tres oscar y fue nominada a cinco más. de Richard Martin Stern. de Thomas /. –¿Y si me ofrezco?– Él gruñó profundamente en su garganta y extendió las manos hacia mí. las manos alrededor de su cuello.– Me levanté. –Eso no era muy caballeroso de mi parte ¿verdad?– – No. prendieron y comenzaron a arder. y The Glass Inferno. al extender la mano sobre la vasija de pergaminos enrollados. no un pasivo receptor. a horcajadas. luego lo expulsé. – ¿Y Bien?– Dije. –Es insufriblemente presuntuoso por mi parte. con chispas lloviendo de las puntas de sus dedos. de forma tan rápida y repentina que casi me caí de espaldas.– Él todavía vaciló. los dedos en mi muslo. El humo venía del vestíbulo. Desde el otro cuarto llegaron chillidos de personas que oían las alarmas.

Libres. – No tienes idea de lo tentado que estoy de comprobarlo. mi boca buscando la suya. la fresca brisa nocturna estaba agitando mi pelo. – Odio ser el que saque el tema. Estábamos fuera. ningún vestido amarillo que encontrar. y sólo entonces. clavándole un dedo en el pecho.– – Correcto también. ¿Edificio en llamas? ¿A quién le importaba? Tenía un fuego más urgente que apagar. Pero tengo que recordarme que estás actuando así bajo la influencia de alguna cosa.– – Vanidoso – dije. La multitud era tan densa que incluso si no hubiera tapado el vestido.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Los brazos de Marsten me rodearon. observarían consternados como el museo expulsaba un río constante de camisas blancas y chaquetas negras. tirándome de nuevo hacia él en un apretado empujón y un suave gruñido.– Alcanzamos el vestíbulo principal para encontrarnos con que había un embotellamiento de gente. Me cogió desprevenida con un duro y profundo beso con lengua que me traspasó hasta la ingle. mis manos rodeando su cuello. y antes de que nos diéramos cuenta. luego me cogió del brazo y me condujo directamente al corazón de la multitud.– – Alguna otra cosa además de tí. Marsten vaciló.– Deslicé mis manos bajo su camisa. Si Tristan y sus guardas estaban aquí. luego me puso de pie. 68 . al ver las estrellas titilando contra el resplandor de la ciudad. – Provocador. –¿Con qué rapidez puede arder?– Un gruñido mezclado con una risa entre dientes mientras se presionaba contra mí.– Me lanzó una sonrisa sobre su hombro. – Tiempo de irnos – dijo. bebiendo del caos que se levantaba a nuestro alrededor. Miré hacia arriba. –Solo dándote algo que recordar. probablemente no me habrían distinguido. La muchedumbre nos arrastró hacia adelante. para cuando todas estas interferencias hayan quedado atrás. pude de verdad creérmelo. quieres decir. pero… – – ¿El edificio está ardiendo?– – Desafortunadamente. Me giré para ponerme de cara a él. Marsten volvió a gruñir. y empezó a cruzar el cuarto. más fuerte cuando separó sus labios de los míos.

una voz se abrió paso a través del barullo. y él me sonreía. Marsten dijo al conductor. Diviértete. y se agachó a un lado. –Dirección norte. con el pelo disparado en todas direcciones. Me sonrió. El agarre de Marsten repentinamente se tensó. luego se metió detrás de mí y la cerró de golpe. Tengo que… – – Oh. Me miró. –Esto…el periódico.– 69 . llevando puesta una chaqueta de esmoquin. ¿tienes que cubrirlo?– Él sonrió y guiñó el ojo. dónde los taxis se reagrupaban.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Mientras los coches de bomberos y los taxis competían por un espacio en el bordillo. las sirenas y los atronadores claxon se elevaban por encima del barullo de los invitados gritando por sus parejas y amigos perdidos. –En cuanto a la causa.– – Oh. mientras Douglas se deslizaba entre la muchedumbre. y no trabajes demasiado. Es algo diferente.– – Pensaba más bien en demonios de fuego. huyendo de un edificio en llamas. – Diríjase al este. ¿estás bien?–. El fuego. – dije. Allí estaba yo. como si acabara de aparecer de vuelta de la mesa del buffet. – Seguro. Cuando alcanzamos la acera. Me quedé con la mirada fija. – mascullé. – Yo…me tengo que ir – dije finalmente. segura de que había oído mal y de alguna manera el barullo alrededor nuestro había cambiado un – Oh Dios Mío. yo voto por combustión humana espontánea. Marsten hizo frenar con su cuerpo a un joven y me empujó a través de la puerta abierta del taxi. Te dejo marchar entonces. – ¿Hope? ¡Espera!– – No mires – Marsten masculló en mi oreja mientras nos dirigía a otra bolsa de personas. Sin embargo. Riverside está junto al río. Algunos taxis se las arreglaron para coger pasajeros antes de que la policía acordonara el área. –Simplemente finge que no… – –¿Hope?– Douglas se abrió paso a través de una pareja. en una invitación para tomar una copa post-infierno. Dejamos que el gentío nos llevara cruzando la calle. casi estrellándome contra una mujer de pelo blanco con un andador. sin asimilar las palabras. desaliñada y sucia. Cuando le fulminé con la mirada. – Los Baird nos han invitado a una copa – dijo. –¿Tu dirección?– Se la di.– Marsten tiró de mi hacia atrás otra vez.

y me aseguraré de que estás a salvo. pero si estoy en peligro. Ahora mismo. la que podría contar a su Camarilla sus actividades extralaborales. no puedo darle la espalda otra vez. Todo correcto entonces. luego inclinó la cabeza asintiendo. cuando regrese… – – ¿Volver? ¿A dónde vas?– Él palmeó su bolsillo.– Marsten inclinó la cabeza afirmativamente. Encontraremos un hotel. Es mi problema.– – Amigos. –Déjame solo decirte que no quiero avergonzarme más o ponerte en peligro interfiriendo. dije – Puedo ser insensata. y así será hasta que lo solucione.– – No lo hará. pero… – – Y no lo haré.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Marsten no corrigió al conductor. –He intentado mantenerme lejos dos veces. Levanté una mano ante su protesta. –Lo mismo. primos. hermanos. –¿He interferido hasta ahora?– – No. ¿no? Porque piensas que es allí donde irá. y si apareces solo en la casa. después de esta noche. Pero Tristan me quiere a mí. La única forma de acabar con esto es matar a Tristan.– Él vaciló y examinó mi expresión. tu sabes que no voy a ir a ningún hotel–. –Necesito ocuparme de ellas esta noche.– Cuando Marsten me miró con dureza. soy la amenaza más urgente. ni siquiera ingenua.– – Por eso me preguntaste la dirección. da lo mismo lo leve que sea. y así se mantendrá. Esto me viene grande…– Negué con la cabeza. y él se niega a dejarlo estar. ¿Con tu madre quizá? ¿Está en la ciudad?– – Sí. – Vale. 70 . está claro que no voy a ponerla a ella también. cerró el panel de separación entre asientos delanteros y traseros y se puso el cinturón de seguridad. Deberíamos encontrar un hotel o un motel a las afueras y descansar un poco antes de dilucidar como vamos a solucionarlo. luego asintió con la cabeza y le dio al conductor mi dirección. Aunque odio perder el tiempo con alguien como Tristan Robard. Por eso me dijiste que recuperarías mi pulsera ' más tarde '… te referías a una vez que estuvieras fuera del edificio y volvieras por Tristan.– Por un momento Marsten y yo solo nos miramos el uno al otro. No debería tardar más de una hora. más o menos… – – Lo suficiente para seguirle la pista a Tristan y matarle. porque asumo que Tristan no se va a dar por vencido y desaparecer. pero no soy estúpida y. – Negué con la cabeza. – Para estar a salvo. donde tenía las joyas. deberías pasar la noche en algún otro sitio. Luego. y es lo que vas a hacer. sabrá que pasa algo.

me quedé mirando mi brownstone y me percaté de ya no tenía dos trabajos. estoy bien. con fachadas marrón rojizas y escaleras a la acera. cuando estaba ocupada con mis poderes de demonio. 71 . y yo no quería que lo hiciera. lo que parecía ser a menudo. – Ves mamá. había querido regalármelo. me encanta la zona. Por supuesto que mi madre podría y lo haría – intervenir y pagar las facturas. Adoro mi casa.– Y había alcanzado ese punto. e insistí en pagar todos los gastos y el mantenimiento…aunque solo los impuestos sobre la propiedad eran suficiente como para llevarme a la bancarrota. Pero me negué a coger las escrituras. A menudo me preguntaba si. La Universidad había sido una lucha… no en lo académico. adoro mi precioso – patio trasero – a la orilla del río con sus senderos sinuosos hacia el bosque… una ruta para escapar cada vez que lo necesitaba. Ya le había proporcionado a mi madre bastantes noches de insomnio para toda una vida. Aunque no conocía la verdadera naturaleza de mi problema. Creo que el browstone fue el regalo de graduación de Mamá … y se esperaba que una fuente de estabilidad para una hija muy necesitada de ella. creo que se culpaba a sí misma. llegando en el peor momento de mi vida. independiente y estable. manteniendo el edificio y protegiendo la inversión de Mamá. Menos mal que tenía dos trabajos… ¿Dos trabajos? Cuando el taxi nos soltó en el césped delantero. Ella lo había llamado una inversión. 6 Tipo de construcción habitual en Manhattan. Mi madre lo compró mientras yo estaba en el J-School(Facultad de Periodismo). y ser capaz de invitarla a almorzar con mi moneda de diez centavos y decir. algunas con semisótano. Y yo quería evitarlo tan desesperadamente. ella sabía que mis problemas tenían su origen en algo que hizo. – susurró Marsten cuando el taxi se alejó. Digo – técnicamente – porque realmente es sólo un tecnicismo … y bastante polémico. en ese breve encuentro tras la separación por el que nadie podría culparla. a algún nivel. sino en lo personal. No es el típico alojamiento de una periodista de prensa amarilla veinteañera. sólo a una milla de distancia.. La casa técnicamente pertenece a mi madre. pero cuando me gradué. y probablemente ni siquiera uno. Quería ser fuerte.. repleta de una recién encontrada confianza gracias a mi trabajo para el consejo… – Mejor entramos. que son casas al nivel de la calle. Así que estuve de acuerdo en seguir viviendo allí. como una especie de administradora de la propiedad.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 12 Vivo en un brownstone6 encima del río y rodeado de zonas verdes.

Mi mamá se preocupa. Intentaré llevarle hacia allí entonces. –A lobo.– Encendí las luces de la sala de estar y del vestíbulo. Me llevas arriba… – 72 . – susurró Marsten cuando abrí el doble cerrojo de seguridad. se habría echado atrás al ver la seguridad. También hay detectores de movimiento en cada cuarto. Mejor esperar que nosotros desactiváramos el sistema. –En su mayor parte forestal. Si Tristan se nos hubiera adelantado. Más fácil para rastrear. Cuando esto hubiera terminado. –A menos que caldee el ambiente primero.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Él miró alrededor. Tu querrías un buen descanso nocturno. Lejos de las casas. estaría agradecida si todavía tenía una vida que reparar. Estaba todavía activo. – ¿Y ahora?– Dije cuando Marsten volvió a cerrar la puerta principal. Luego Cambiaré y le conduciré al bosque. ¿– Y la televisión?– Dije. yo te he salvado la vida… – – ¿Hiciste que?– – Sígueme la corriente. sin embargo.– Me apresuré a entrar para desactivar el sistema de alama. ¿Qué es ese espacio abierto de la parte de atrás?– – Un parque. –Ah. el cuerpo tenso.– – Y probablemente es todo lo que conseguiría. como si estuviéramos cayendo en una trampa … y probablemente así era. hemos pasado una noche angustiosa. le daremos tiempo para llegar y vigilar la casa.– – Bien. las aletas de su nariz agitándose. y mantente alejada de las ventanas. – Enciende un par de luces. – Buena seguridad. por supuesto. – dije. – masculló. escapamos a la seguridad de tu casa … y nos ponemos a ver la televisión?– – ¿Y que es lo que Tristan esperaría…?– Seguí su mirada hacia las escaleras que conducían a la segunda planta. – ¿Están las otras puertas y ventanas…?– – Todas aseguradas. más fácil para pelear y – – una sonrisa rápida – – lleva incorporado un disfraz por si alguien me ve. Definitivamente no era el momento de preocuparse por el reciente hundimiento de mi vida.– Él inclinó la cabeza. No era el tipo de vecindario que ignorara los ruidos de las alarmas.– – ¿Cambiar?– Las palabras – pero yo no tengo nada que te puedas poner – estaban en mis labios cuando me di cuenta de lo que quería decir. –¿ Nos libramos de morir. –Es de lejos la forma preferida de encargarme de estas cosas. –¿Debería encenderla también?– Una ceja arqueada. Nos quedaremos aquí un rato. Desde el punto de vista de Tristan.

– Con una mirada de reojo por la ventana. sin nada de la experta atención a la técnica del primero. Probablemente no hubiéramos pasado de la puerta principal. – Lo siento. Nada de sexo a menos que sea por ti ¿recuerdas? Nada de sexo de caos. No puedo evitarlo…estoy acostumbrado a que me devuelvan mis atenciones–. tengo vestidor. fácil y relajado. –Está hecho un desastre. – Ya lo admití. Me gusta selectivo. Como el me indicó. – Realmente eres inmune–.– Marsten caminó hasta la cama sin hacer. 73 . Mientras se limpiaba.– – Oh. Es una casa de tres dormitorios… solo intento hacer un uso eficiente del espacio. puso sus brazos alrededor de mi cintura. y me besó. me inclinó. Te hubiera empujado contra la pared. una camiseta y zapatillas de deporte.– Masculló algo y me siguió por las escaleras. No esperaba compañía. Me besó de nuevo. –Vale. De verdad.– – Soy muy selectiva. Eres realmente vanidoso–. la primera cosa que hice fue quitarme el vestido … que suena mucho más interesante de lo que fue. –Pero no me hubieras dejado.– Una sonrisa lobuna. – – Ni siquiera con eso vas a picar ¿verdad?–. a menos que planees pasar a la acción. Luego nos dirigimos a mi dormitorio. –Pero para una apropiada retribución sexual no te llevaría arriba. y dio un bote de comprobación.– Se levantó. retribución sexual. creo que si. – ¿A qué?– Capté su expresión y puse mis ojos en blanco. –Oh por favor. normalmente no me gusta selectivo. pero lo habría hecho … si me hubieras salvado la vida. –¿La puesta en escena?– Murmuré con un movimiento de cabeza hacia la ventana. – Ah. encendí la luz. –Una buena excusa–.– Me detuve. Por sugerencia de Marsten. – dije. no. se tiró encima de ella. luego suspiró. me puse unos pantalones vaqueros. Entré en mi oscuro dormitorio. los tacones y un ceñido vestido amarillo no servían como atavío de comando nocturno. Sí.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Oh.– Me incliné sobre la barandilla de las escaleras. Fue un beso lento. luego hice una mueca. puesto de rodillas… – Me interrumpió con un gruñido. Es tu regla. pero en este momento. –Te sugería que te detuvieras ahí. –No lo sientas. Nada de sexo como recompensa.– – Pobre Doug. Lo siento. –Apostaría que no ha tenido mucho uso.

los tíos aprenden a ser elegantes y desenvueltos desde la cuna–. ¿una opción de color y dos o tres estilos?– Una fingida expresión de conmoción. pero no te encuentro tan encantador. 74 . pero.– – ¿Porque sabes elegir un esmoquin aceptable?– Bufé. –¿Qué? Tu admites que me encuentras atractiva. al menos no cuándo hay una decente fuente de caos cerca. – Espera – dije.– – Bien. una vibración distante tañó a través de mí.– Me lanzó una sonrisa que casi era una burla de sí mismo. –Oh–.– – ¿Bien?– – Muy bien. –¿De este increíblemente pulido paquete?– – Nop. eres encantador.– Desnudó sus dientes con una rápida sonrisa y dio un paso más cerca. Lo siento.– Me cogió para darme un beso. –Admito que eres… – – Encantador. – Entonces debe ser mi innegable estilo vistiendo. besándome otra vez. y por tanto ¿estoy moralmente obligada a devolverte el cumplido? Estupendo. no tiene nada que ver con ninguna de estas… – Él gesticuló con las manos sobre sí mismo.– Él se rió y negó con la cabeza. –Bastante ingenioso. Pienso que eres lo más espléndido que he visto en mi vida y apenas puedo mantener mis manos alejadas de ti … bueno. Mientras lo hacía. aunque no tan ingenioso como crees ser–. –Quieres decir que no me encuentras irresistiblemente elegante. no. déjame hacer otro intento.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Di un paso atrás y me senté sobre el borde de la cama. tienes tus encantos.– – Lo que quiere decir que me encuentras encantador. Su sonrisa sólo se incrementó.– – Dije que tenías tus encantos. desenvuelto… – – En donde crecí. – Ay. –Entonces lo que sea que encuentras atractivo de mí. me encuentras físicamente atractivo entonces– – Sí. sí. –Está bien.– Él gruñó y me levantó en brazos de la cama. no te encuentro tan particularmente atractivo. lo eres. –¿Mi ingenio?– Me moví hacia atrás y me encogí de hombros. – ¿No es bastante? De acuerdo.– Un temblor de boca. –Hay que.– – No. retorciéndome para soltarme. bueno sí.

Con cada grito. Marsten lanzó un vistazo por la ventana. sabía que si trataba de ayudar. estaba segura de que Marsten había sido alcanzado. Escuché cuando esos murmullos dieron paso a órdenes y maldiciones. comencé a empujar la manija. Gateamos hasta el vestíbulo. se separaron y se convirtieron en una carrera. Escuché cuando el arrullo suave de los grillos y las ranas desapareció bajo las fuertes pisadas y el gutural murmullo de Tristan y sus guardas. cada aullido. Pero Marsten atrapó mi mano. El guarda comprobó la puerta. y todavía seguía oyendo múltiples carreras y voces. su mirada escudriñando la calle oscura. y llegamos justo a tiempo de agazaparnos detrás de los armarios de la cocina. le guié a través de mi diminuto patio. Marsten encontró un lugar para que me escondiera. Me quedé dónde estaba.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong – Están aquí– susurré. Vi esos colmillos brillando. La visión de muerte llegó dos veces. sentí la salpicadura de sangre caliente en mi cara. Tan pronto como golpeé el colchón. su cuerpo bloqueando el mío. – Queremos que sepan que salimos por aquí – susurró. –Volverán en un minuto. pasara lo que pasara. comencé a rodar hacia el lado más alejado y me dejé caer al suelo. un grito interrumpido por destellos de colmillos. y la visión me trajo en un abrir y cerrar de ojos el éxtasis del caos. luego siguió adelante. y corriendo desde el arbusto al árbol. Éste es el lugar más seguro para forzar la entrada . Un minuto después. se había ido. Dios mío ¿cuántos había? Cómo podría él siquiera… Otro disparo. – Rápido– musitó Marsten. cada disparo silenciado. y me advirtió que me quedara dónde estaba. bajando las escaleras hacia la puerta trasera. probablemente solo conseguiría que nos mataran a ambos. – Están al otro lado de la calle – murmuró cuando se volvió hacia mí. para volver a cerrarla. Agachados. Así que me escondí y escuché. cuando oímos ruido de pasos en la terraza trasera. luego al cobertizo. Luego me dio una tarjeta de su cartera y me dijo que si no regresaba en una hora. Escuché cuando las pisadas empezaron a ser más rápidas. –Deben acabar de llegar. debía correr hacia un sitio público. 75 . miró hacia dentro. Escuché cuando un grito atravesó la noche. Se aseguró de que tenía mi pistola. Entonces el sonido que terminó con mi resolución: un penetrante aullido de dolor de un lobo. olí los intestinos saliendo. A la cuenta de tres. y bajando por la pequeña colina hasta el bosque que había más allá. No era mi imaginación haciendo horas extra. te voy a lanzar desde la ventana hasta la cama. Marsten me siguió. Por más impotente que me sintiera escondida tras los arbustos.– Cuando salimos. llamar al número escrito a mano al dorso y explicarlo todo.– Lo hizo.

Un –sal cagando leches de aquí –. Oh Dios. miré alrededor buscando una mejor posición. En lugar de eso. Las negras aletas de su nariz se agitaron. pero las orejas de Marsten giraron en mi dirección. Luego dejó escapar un gruñido bajo. Sólo el susurro de las hojas caídas me delató. Él no tenía la menor intención de dejar ir a Marsten –esto tenía que ver más con su vendetta contra Marsten que con terminar conmigo – y no era tan estúpida. La parte superior de la cabeza se inclinó hacia la oscuridad. un ojo azul reflejando el haz de luz de la linterna de Tristan. ¿No es lo que te apuntaste a hacer? ¿Ayudarnos a encerrar a cabrones como Karl Marsten?– Mientras Tristan intentaba hacerme sentir culpable para que me entregara. su pistola apuntando abajo. Marsten estaba vivo. y no podía saber si permanecía en el suelo debido al arma o porque estaba demasiado mal herido para levantarse. – ¡Hope!– Tristan gritó de nuevo. para ver el haz de luz de una linterna alumbrando de un lado a otro a través del oscuro bosque. sus orejas y sus labios se retiraron hacia atrás mientras vigilaba el acercamiento de Tristan. pero resistí el impulso de correr a tontas y a locas hacia el ruido. El pelaje en el hombro de Marsten estaba manchado de sangre. Dios mío. –¡Hope!– La voz de Tristan se oyó tan fuerte y repentina que pegué un salto.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 13 Salí de mi escondite. Un bulto negro de pelo yacía inmóvil al final del haz de la linterna. con la cabeza bajada pero no caída. como para siquiera considerar entregarme. agarré mi arma firmemente y avancé sigilosamente entre las sombras. El haz se detuvo y mi mirada siguió su dirección. Di otros tres pasos y ese bulto oscuro se convirtió en un enorme lobo tendido sobre su estómago. y se mantendría así hasta que Tristan me cogiera también a mí. Un guarda estaba al lado del bulto. El ojo se movió. 76 . no… Algo destelló cerca de la parte superior del bulto. Tristan hizo un gesto al guarda que permanecía cerca de Marsten. hasta que estuve lo suficientemente cerca. siguiendo a Tristan.– El hocico de Marsten se movió bruscamente cuando los arbustos del otro lado del claro crujieron. ni más ni menos. y supe que el gruñido era para mí. tan claro como si me lo hubiera gritado con palabras. El guarda apuntaba con su arma la cabeza de Marsten. –Sé que estás ahí fuera. hacia las risas triunfales. –¡Hope! ¿No crees que ya habéis causado bastantes problemas esta noche? ¿Dos hombres muertos y otro a punto? Todo por no haber podido hacer tu trabajo y atrapar a un hombre: un ladrón.

mi mente borró esa seguridad con un tsunami de dudas. claro. agarré la rama más baja. Matarle era la mejor manera para conseguir que fuera allí. mirando airado a Tristan. Ah. pero nada por debajo del nivel de la cintura.– Si. En unos minutos. Seguro. Tristan se acercó a Marsten y bajó el cañón de su pistola. – ¿Hope? Ultima oportunidad. –Yo… he cometido un error. su cabeza levantada. Podía distinguir cabezas y torsos. Me arrastré un poco más lejos a través de la rama.– 77 . tenía que estarlo si el guarda estaba tan despreocupado de dominarle.– El dedo de Tristan se movió en el gatillo y aunque sabía que era una treta. Si tu espalda queda al descubierto. que no tenía intención de apretar el gatillo.– Oh Cristo. – Uh-uh. ¿Y donde podría yo estar segura …? Miré hacia arriba. Tristan sonrió y bajó su arma. podrían caminar por debajo sin verme. Perfecto. – ¡Hope! Tienes treinta segundos para dejarte ver o meto una bala en la cabeza de este perro mestizo. y saqué a mi marimacho interior. No importaba.– Tristan bajó el arma e hizo una seña a uno de los guardas para que buscara en la dirección de mi voz. tal vez podría ayudar a Marsten. Y entretenerle. corrí hacia el candidato más cercano. Mis tripas se retorcieron cuando me percaté de que Marsten estaba mal herido. ¿Y ahora qué? Mantener la posición y pensar. Oh. – Quiero negociar –.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Si pudiera encontrar una mejor posición. El guarda puso su pie en el cuello de Marsten para contenerle. incluyendo a Marsten. Cuando Marsten había estado buscando escondites. Todavía tenía la pistola. Pensar rápido. Seguía siendo un plan … y el único que tenía. todavía en el suelo a los pies del guarda. –No voy a salir. Los árboles. no se iría del bosque hasta que estuviera muerto. había puesto énfasis en proteger la espalda. dije. –Esa es mi chica. pero el movimiento era poco enérgico. Hope. ahí estaba. así que por qué no simplemente lo mataba ahora… – ¡Espera!– La palabra salió volando antes de que la pudiera detener. alguien puede acercarse subrepticiamente por detrás. Mientras Tristan gritaba llamándome otra vez. Tristan quería a Marsten muerto. yacía sobre mi estómago en una rama gruesa a unos siete pies del suelo. Todavía no. la pistola … un arma que nunca jamás habías disparado. En la oscuridad. con mejor vista. Mi línea de visión del claro no era la ideal.– – Sí. – dije. claro. Marsten se tensó.

¿recuerdas? Si se acerca mínimamente a mí. dije. tal vez?– Desatornillé el silenciador y disparé la pistola del guarda en la tierra. Y sí. Tristan. el club de campo de West Hills tiene instalaciones de tiro al blanco. Encontré un punto flaco allí ¿no? Ahora si tan solo tuviera alguna pista de qué hacer con eso. Meterle una bala en su cabeza. el que no estaba de parte de las Camarillas. Seguí hablando. – Tristan dijo con una risa. Tristan. haciendo una señal para que el guarda fuera dando un rodeo por detrás. –Te sedujo más bien.– – Así que tienes un arma. –¿Esta pistola. Los otros dos guardas lo sabían. la había ojeado justo lo suficiente como para memorizar el último nombre – Cortez – y recordé a Marsten diciendo que él había hecho un trabajo para el hijo de Benicio Cortez. –No. parloteando mientras buscaba una forma para ayudar a Marsten. ¿recuerdas? Estuve en un club de tiro durante una hora después de que me la dieras. Pero no enseñan puntería en las clases del debutantes ¿a que no?– Me reí. esta pistola. – Y no le digas que se acerque sigilosamente a mí tampoco–. –Puedo sentirle. pero éstos no tenían ni idea de lo qué estábamos hablando. Pero estos dos no. pedí. Interesante. habían aceptado un segundo empleo fuera de la Camarilla con Tristan. 78 .– Saqué la tarjeta de visita que Marsten me había dado. mi corazón hizo un ruido sordo. Marsten dijo que Tristan estaba trabajando en una venganza personal.– ¿Uno de los guardas lanzó a Tristan una mirada confundida. Excelentes instalaciones. mi voz resonando en el silencio. vocalizando – ¿El Consejo?– No lo sabían… Los otros dos guardas estaban involucrados en la intriga de Tristan. presumo–.– Tristan sonrió. –¿Realmente piensas que te iba a dejar conseguirme un arma. Me dijo que estoy trabajando para una Camarilla. Y sería incluso mejor si supieras usarla. –Nosotros ya hemos llamado… – Entorné los ojos mirando la tarjeta.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Tristan movió de golpe la barbilla. Te gustarían… si alguna vez te dejan entrar. una bala. Él metió su mano en el bolsillo. le haré lo que has amenazado con hacer a Karl.– Tristan respingó. Más temprano. Y ese era el nombre que esperaba. me mintió– dije mientras miraba a mi alrededor. que la Camarilla nunca habría autorizado su muerte. –Karl me engañó.– – Ah. –De tu pistola. –No sé que esperas ganar matándome. Cuando vi el qué realmente estaba impreso allí. – Cometí un error–.– – No. y ni siquiera iba a aprender a usarla? Soy muy aplicada. Fantástico. –Me dijo que no trabajaba para el consejo.

como llovido del cielo. examinando el bosque mientras intentaba ubicar mi voz. –Es una táctica dilatoria. probablemente pueda ahorrar algo de tiempo usando el número al dorso. Hope. – Tristan dijo. Ustedes dos allá abajo. ¿No supone una crisis diplomática en ciernes? Creía que Mr. tu…– Tristan se tragó el insulto. Cortez. Ya te lo dije. Cortez que era el crimen de Karl ?– Los guardas se miraron el uno al otro. Voy a llamar a Mr. –Dame el número y yo llamaré. Tengo su tarjeta aquí mismo. Justo después de que la Jauría se una al consejo interracial. Cortez no dio la orden ¿verdad? Provino directamente de Tristan. pero todavía esperando una explicación lógica. – Vale…pero…bueno.– Los guardas se giraron hacia Tristan. pero el primero sacó su teléfono móvil. – No cuestiono mis órdenes– Tristan dijo. Realmente eres una ingenua niñita. ¿Cuál dijo Mr. sus ojos estrechándose.– – Sí. pero … estoy confundida. entre dientes. –El Sr. mientras que seguro que estos números me comunicarían con algún lacayo. ¿Oh Dios. Pero eso no funcionaría ahora. Cortez era bastante meticuloso con cosas como esa. Si en realidad hubiera llamado. Cortez decide que merece morir por eso? Justo después de que Karl se una a la Jauría.¿De dónde sacaste el número de Benicio Cortez? ¿De la guía telefónica?– El segundo guarda rió disimuladamente.– – Cómo tiene ella…– uno de los guardas comenzó. –¿Quién autorizó este trabajo?– Su mirada salió disparada hacia los guardas. –La Camarilla Cortez. Cuándo se les dijo que vinieran. – Tal vez. estos guardas no estarían aquí. Tristan?– Dije. – Ella no lo tiene. pero yo si. Piensa… piensa… ¿–Para quién estoy trabajando en realidad. El número personal de Benicio Cortez.– Leí los números de la oficina.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Le dí la vuelta. – Espera– dijo. – Espera– dije. ¿Y ahora. era auténtico? ¿Qué ocurriría si no lo era? – ¿Sí. así sabrían que estaba diciendo la verdad. –Y.– 79 . Mr. Hope? ¿Decías?– Había estado a punto de decir que había llamado a la persona de la tarjeta y le había contado todo. Un número de teléfono escrito a mano. ¿Y cual dijo Tristan que era el crimen de Karl?– – El es un ladrón. ¿cierto? Y su padre antes que él. lleva siendo un ladrón toda su vida.

en ese segundo. Diez segundos después de que el guarda terminara de marcar. – Soy Bryan Trau. Cuando el guarda terminó. una respetuosa pero clara amenaza. luego se detuvo cuando el segundo guarda levantó la suya medias. –Sí. oí. e hizo una señal al guarda para que le pasara el teléfono. Levantó su arma. ¿Dónde había conseguido Marsten este número? ¿Qué ocurriría si alguien se lo había dado como una broma? Miré hacia él. luego lo cogí. El cuerpo de Tristan. la eliminación de la única persona que podía confirmar toda la historia. Entonces divisó a Marsten y debió. señor. En la otra mano. pero sus párpados estaban medio cerrados. su cabeza dio una sacudida hacia arriba. Su mano salió volando. ver una posible forma de librarse. Está muerto. –SA Unit 17. No pensé. –Ella está aquí ahora. señor. y juraría que podía ver a Tristan sudar. como si le costara permanecer consciente. Cortez quiere hablar con usted. Me las arreglé para lanzarla a un lado antes de aterrizar encima de ella y dispararme a mí misma en el estómago.– El guarda me tendió el teléfono. – dijo el guarda.– Entré como una flecha en el claro para ver al guarda arrodillándose al lado de un cuerpo. Vacilé. y él no hizo el menor intento para impedir al guarda marcar. sí–. pero el guarda se apartó. –No. – Mr. se quedó escuchando y dijo. pero me levanté.– Tristan saltó tan rápido que casi tropezó. Usted dijo que si él hacia un movimiento…– Una pausa. solo se apoyó contra un árbol y esperó mi caída. 80 . En el momento en que comencé a caer. luego se apartó el teléfono. Siento mucho molestarle. Un disparo sonó.Hope. pero tenemos una situación aquí. y tartamudeé en su lugar. – Sí.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Tristan sonrió en mi dirección. – Señor. mi cerebro gritó – ¡Idiota!– Y vi que la pistola seguía en mi mano. señor. Mientras corría hacia el claro. lo hice. intentando evaluar su reacción. Dale el número. Salté del árbol. – ¿Mr. como si me lo estuviera inventando.– Pausa. El guarda explicó la situación. y corrí. Cortez?– Tristan se rió ahogadamente y negó con la cabeza. agarré el arma. Me golpeé fuerte contra la tierra. el guarda sujetaba su arma. – Sí. luego el guarda inclinó la cabeza asintiendo y lanzó un vistazo hacia mí. señor. Mi indecisa lectura hizo sonreír a Tristan.– Tristan dio un paso atrás y parecía dispuesto a salir disparado.– Resistí el impulso de decirlo de un solo tirón. Tristan comenzó a levantar su arma.

estaba actuando fuera de su jurisdicción. estaba en camino. estaba tan conmocionada que todavía no lo había examinado. comenzando con ocuparme de Karl. él dijo. asumo toda la responsabilidad de sus acciones. Él hizo algunas preguntas acerca de mí. y ese lado estaba todo él húmedo y pegajoso. Cortez me aseguró que un doctor. dado que es un empleado. El segundo guarda ya estaba allí. pero le puedo asegurar que. Le habían disparado en el hombro.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong ¿– Eres la joven que estaba con Karl?– Una voz preguntó. no lo que me esperaba del cabeza de la Camarilla más poderosa. Mr. casi paternalista. Sin embargo. Una voz agradable. Calmada y alerta. ¿Está muy mal herido?– Oh Dios. en tono suave pero preocupado. 81 . como si no le hubieran despertado en mitad de la noche. y haré todo lo posible por reparar el daño. Debía haberse estado desangrando todo el tiempo que había estado tendido allí. que estaba inconsciente. Robard. Después de algunas preguntas. para dejarme ayudar al guarda a vendar la herida de Marsten mientras esperábamos. uno de su oficina local. y corrí hacia Marsten. Le solté una disculpa. acerca de si estaba herida y de lo que había sucedido. Luego colgó. – Ha sido una noche muy larga y siento que tuviera que pasar por esto. El Sr. atendiendo a Marsten.

puedo… – Comencé a empujar la puerta.– Él vaciló. un enorme lobo en el suelo de mi sala de estar con una colcha de punto rosa y blanca metida bajo su hocico. Él la golpeó con la pierna. Cortez había prometido. si tan solo pudiera…– Gruñó. con la puerta entreabierta. Su pecho y la parte superior de sus brazos eran un mosaico de cicatrices. dejando antibióticos y analgésicos y me dijo que le llamara si la condición de Marsten empeoraba. claro. como si esperara que yo hiciera algún comentario o reaccionara. así como mi cartera y mi pistola. Marsten no estaba. –¿Sintiéndote tímido?– Hice un gesto hacia la camisa. tal y como Mr. Me reí. luego me dejaron allí para esperar al doctor mientras volvían a la escena del crimen para limpiarla. Habíamos dejado a Marsten en la sala de estar. –No puedo arreglar tu hombro así. estaba dormida. Subí las escaleras. Los dos guardas pararon a la vuelta en la casa para hacerme saber que todo había sido eliminado. –Necesitas tu ropa. Busqué una segunda manta y la extendí sobre él. –Este vendaje me quedaba mejor cuando era un lobo. Me despertó el sonido del agua corriendo. Me detuve a pocos pasos de la puerta. Mi pulsera estaba todavía allí. Él limpió y vendó la herida. Trajeron algo para mí también: mi bolso. Se veía ridículo. dijo cuándo le llamé. Déjame ver… – – Encontré y metí dentro … la mayor parte. Se tensó. – Aquí arriba–. luego me paré. con la intención de seguir vigilando hasta que se despertara. Por lo menos no le puse una almohada … aunque lo consideré. y me puse a trabajar.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong 14 Los guardas llevaron a Marsten de regreso a mi casa.– – Espera. abriéndola totalmente mientras rápidamente se ponía la camisa sobre los hombros. Me tendí en el sofá al lado de él. Ni siquiera habían salido del patio trasero cuando el doctor llegó. Todo volvía a estar en orden. Ahora. percatándome de que él podría no querer ayuda. Lo que queda de ella. pero en unos minutos. claro está. sobre una manta. que Tristan había dejado en la furgoneta. Él estaba en el cuarto de baño. Cogí vendas y yodo del armario. luego dejó caer la camisa. 82 . de cualquier manera.

– Me encogí de hombros. a otra periodista. Para el auténtico consejo esta vez. pero me dio esa tarjeta. lo siento… – – Si no hubiera querido que la usaras. puedes volver a hacer tu vida.– –Probablemente no. y sé que a ella le encantaría tener ayuda.. dividida entre no saber si eso sería suficiente y si podría ofrecerme a hacer algo más. –Benicio Cortez no amenaza.– – Está bien. –Así que no me lo he imaginado entonces. no te lo habría dicho. Tienen a alguien haciendo algo parecido. por si acaso alguna vez ' necesitaba ayuda. Creo saber la respuesta. me dejó ir. pero espero estar equivocada. Lo que. el lío está resuelto. Él fue bastante más persuasivo… – –¿Te amenazó?– Marsten se rió. –Estamos en deuda. porque habría sido insensible dadas las circunstancias. Me hizo una lucrativa oferta y cuándo respetuosamente la rehusé. tu estás vivo. – dije.. Él no lo dijo. 83 . Dada la elección entre estar muerto y estar en deuda con Benicio Cortez. Me senté en el borde del la encimera del lavabo. –No estoy segura de que hiciera un buen trabajo. pero es una deuda a pagar.bueno. – murmuró. pero mientras tanto.'– – Y ahora yo la he aceptado en tu nombre. haciéndote estar en deuda. incluyendo tu trabajo en el periódico. a diferencia de Tristan. Arreglar este problema no era un regalo ¿es eso?– Marsten negó con la cabeza. me hace preguntarme por qué. supongo que no llegó a donde está jugando a ser Santa Olaus. suponiendo que lo quieras. No parecía saber mucho acerca de hombres lobos. luego me miró.– Él me echó un vistazo. y Mr. claro está. ajustando el vendaje e hizo una mueca. Conozco a alguien que si sabe. estamos en mucha mejor situación con la última. si es que todavía tenía algo más que ofrecer. Tu contactaste con Benicio Cortez. tal vez me estoy engañando a mi misma al pensar que podría hacer algo por mi cuenta… – –Todavía podrías monitorear e informar de problemas. –Cuando rechacé la oferta de Tristan. Él sabe que una piruleta puede ser mejor motivación que un azote en el culo. –Por muy agradable que sea Mr.– – Así es–. Él se cobrará el favor finalmente. –Me gustaría. Cortez ha prometido ocuparse de cualquier cabo suelto. por más incómoda que puede ser. no lo utilizaste de inmediato. Tristan está muerto. Benicio vino a verme y me hizo una personalmente. Le contemplé. Cortez. Dios mío.– Asentí con la cabeza. si tenías ese número. –Y eso es todo lo que tuve que hacer.– Se frotó su hombro.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong –La Camarilla envió a un doctor.

–Sé que suena horrible.– Sonreí. lo que significa que funciona sin fondos. –La inmunidad se ha acabado.– Me reí y negué con la cabeza. La mayor parte de los delegados no son mucho más mayores que tu. El auténtico consejo no es un grupo de filántropos de pelo blanco.– – Los retos son algo bueno.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Marsten dio un paso en frente de mí y se inclinó hacia adelante. Ya sabes. pero un no. – Esta es la mía. recorrió con la punta de su lengua mis labios. – Bien. –Si eres feliz con lo que haces.– – ¿Mejor?– – Mucho. Nunca quise que Tristan me pagara. ayudar a otros porque saco algo a cambio… – Él puso sus manos en mis caderas y se apoyó más cerca de mí. 84 . –Te preguntaría si puedo quedarme un rato.– Negué con la cabeza. me temo. seguro. Cuando se retiró. pero sospecho que la respuesta sería no. – murmuró. –Sin embargo no tan irremediablemente. no es todo por el caos. preguntaré si puedo volver. tal vez. –Tómatelo con calma y empieza allí.– Sus ojos destellaron. Está equilibrado. de hecho. –Es un principio– murmuró.– Él recorrió con las yemas de los dedos mi mandíbula. El único inconveniente.– Mis mejillas se encendieron. –Necesitas una vía de escape. –Algo me dice que podría ser un divertido aunque inútil reto. ya sabes … – – En dólares de caos. de todas formas. –Bueno. como si degustara el beso. ¿Crees que no lo entiendo?– Él metió la mano en su bolsillo y sacó las joyas. Los buenos impulsos con los malos. –Sí. –No sería fácil. contigo. –Pero todavía queda mucho por hacer. Consigo una recompensa suficientemente buena…– me detuve y me encogí de hombros. Mejor. en su lugar.– Me reí. puedes volver–. Así que. mi mamá es fabulosa buscando citas… – Él gruñó y me besó. será la paga … o la falta de ella.– Él se inclinó hacia mí otra vez. el que te quiera tendrá que aceptarte como eres. Y. manteniéndose en equilibrio contra la encimera. ¿Yo?– Él sonrió ampliamente. una mano a cada lado de mí. Un no renuente. pero si miras detenidamente.– – No.– – Eso no tiene importancia. estoy seguro que encontrarás a alguien dispuesta a intentarlo. – Estoy un poco más inclinado hacia lo último. Una manera de conseguir mi chute de adrenalina habitual sin desgarrar a extraños en callejones.

– Él se inclinó por un beso. Cuando se apartó. eso esperaba.– – Gracias. Y haré esas llamadas para…asegurar el fin de tu anterior trabajo y que.– – ¿Demasiado viejo para qué? ¿ Para volver a visitarme?– Un suspiro dramático. vaya sobre ruedas.Caótica (Novela incluida en Dates from Hell) Kelley Amstrong Marsten dio un paso atrás. el principio del nuevo. cruzando. y salió andando del cuarto de baño. Luego inspiré profundamente. –Debería irme. comenzó a girar y se detuvo. Su risa ahogada regresó. –De verdad. Tengo un doctor que visitar y bienes de los que deshacerme … no necesariamente por ese orden. Karl. ¿Estaba preparada para eso? Dios mío. FIN 85 . retrocedió de espaldas a la puerta. pero muy … agradable. Él negó con la cabeza. Te lo agradezco. y finalmente desapareciendo al salir por la puerta de atrás. – Soy demasiado viejo para ti. Otra empieza. Procedente del vestíbulo oí un murmurado – Voy a quedar como un tonto. Sonreí y escuché sus pisadas bajando las escaleras .– – Se verá bien en tí – le grité. poco más que un roce de labios. Una vida acaba.– Atrapé su mano y busqué su mirada.