SÍNTESIS DE LA HIPÓTESIS DE LA DERIVA CONTINENTAL.

En su libro, Wegener examinó esa idea y
propuso que inicialmente existía en la
superficie de la Tierra un supercontinente
continuo, Pangea, el cual se habría partido
durante la Era Secundaria (hace 260 M.A. a 65
M.A.) Y sus fragmentos empezaron a moverse
y dispersarse. Llamó a este movimiento
“Horizontale Verschiedung der Kontinente”
(desplazamiento
horizontal
de
los
continentes). Más tarde ese proceso fue
denominado deriva continental.
Para apoyar su hipótesis Wegener reunió una cantidad impresionante de datos que
extrajo de diversas ramas de las ciencias naturales, incluyendo la geofísica, la geología,
la paleontología y las ciencias biológicas. Wegener utilizó como demostración de la
deriva continental la coincidencia fisiográfica de las costas de los continentes que cercan
el Atlántico. Demostró que al yuxtaponer tales estructuras presentan similitudes y se
acoplan como si fueran las piezas de un rompecabezas. Este acoplamiento no es sólo en
la forma de las costas sino que, además, coinciden también los tipos de rocas y otras
estructuras a ambos lados del atlántico. Wegener demostró también que lo mismo
sucedía entre la India, Australia, Sudamérica y sur de África y que esto sólo se explicaba
si estas masas continentales habían estado unidas
Para Wegener; al final del Carbonífero, o sea, hace aproximadamente 290 millones de
años, sólo existía un único continente, Pangea. Esa inmensa masa continental se habría
fragmentado posteriormente en distintas direcciones, de tal manera que en el Eoceno
ya se podrían distinguir con claridad dos continentes: el eurasiático, que se comunicaba,
a través de Escandinavia con Norteamérica, dando lugar a un supercontinente
septentrional llamado Laurasia, y, al sur, una serie de bloques continentales (hoy
separados) que constituía el supercontinente de Gondwana, el cual comprendía a
Sudamérica, Antártida, Australia y África.
La deriva de Wegener, explicaba, además
la formación de las cadenas montañosas.
En el frente de los continentes en
movimiento se formaron gigantescas
arrugas: las cadenas de montañas; así, el
contacto de América, que derivaba hacia
el occidente, generó la cordillera de los
Andes y las Montañas Rocosas, al empujar
los sedimentos del fondo oceánico hacia arriba arrugándolos; Australia, que deriva hacia
el Oriente, indujo la formación de sus cadenas costeras orientales.