LECCIONES DE TORAH

SHIURIM TORAH
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Un estudio de la Torah basado en la hermenéutica y tradición judía
desde una perspectiva mesiánica



Dr. Williams Pitter
Universidad del Zulia, Facultad de Ciencias, Dpto de Física
Maracaibo, Zulia. Venezuela.
ww.torahinternacional.com, e-mail: wpitter@gmail.com

“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu Torah”
Salmo 119:18
“Ama a los hombres y acércalos a la Torah”
Hillel


INTRODUCCIÓN

1. LA IMPORTANCIA DE LA TORAH
2. LA SINGULARIDAD DEL PENSAMIENTO HEBREO
3. MIDDOT O REGLAS DE INTERPRETACIÓN DE LA TORAH
4. EL VALOR DE LA TORAH ORAL
5. HALAJOT Y LA AUTORIDAD PARA LA INTERPRETACIÓN DE LA TORAH
6. METODOLOGÍA DE ESTUDIO: LECCIONES DE TORAH CON COLLARES
7. LA TORAH EN LA TORAH


Estas lecciones son el fruto de muchos años de estudios personales de la Torah y con rabinos en Israel y
Venezuela, también contienen parte de la hermenéutica judía de mi tesis doctoral sobre Yom Kippur


2
INTRODUCCIÓN

La tradición religiosa occidental hunde sus raíces en un conjunto de libros
escritos todos ellos por autores hebreos, y a la reunión de estos libros se les llama la
Biblia o Santas Escrituras. Esta tradición ha hecho un notable esfuerzo en hacer llegar la
Biblia a todos los pueblos del mundo en su propia lengua y ha fomentado además su
estudio ya sea en el hogar, en las congregaciones, en los seminarios bíblicos o en los
institutos de investigación de muchas prestigiosas universidades.

Sin embargo, los traductores en su compromiso de hacer claros incontables
pasajes del texto hebreo sacrificaron muchos términos literales y los sustituyeron por
palabras que le dieran sentido al texto
1
, pero al hacerlo, en innumerables casos
despojaron al texto bíblico de sus significados originales. Como muestra de ello puedo
citar el pasaje de Lv 23:24, en donde los traductores españoles colocan la palabra
“trompeta” o los traductores ingleses colocan “trumpet”, en cualquier caso, el lector
occidental queda desorientado porque la traducción le sugiere, ya sea una imagen de las
trompetas de las orquestas occidentales –lo cual ya es grave- o a lo más la idea que ese
texto se refiere a las trompetas de plata de Moisés (ver Nm 10:1-10). La verdad es que
lo que se ha traducido como trompeta es la palabra “teruah”, la cual es un sonido
especial transmitido cuando se toca el cuerno de carnero o shofar. Y ello nos lleva a
poderosos contenidos salvíficos y mesiánicos que no tenemos espacio para comentar en
esta introducción
2
. Otro tanto pasó con los nombres personales hebreos –especialmente
el sagrado Nombre-: sufrieron una metamorfosis al pasar del hebreo al griego, del
griego al latín, y del latín al español, lo que disolvió la sustancia de sus significados
originales. A causa de esto, en vez de escribir Yeshua que significa La Salvación,
escribimos “Jesús” que no significa nada.

Otras expresiones que han sido escritas en griego y traducidas al español carecen
de sentido o son muy difíciles de entender al lector occidental. En la versión popular de
la Reina Valera de 1960 aparecen algunos pasajes como los siguientes: (1) “La lámpara
del cuerpo es el ojo, así que si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si
tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas” (Mt 6:22,23)
3
; (2) “Desde los días
de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo
arrebatan”. En ambos casos, no sólo estamos en presencia de un problema importante de
traducción, sino que además, esas expresiones sólo pueden ser comprendidas en el seno
de la cultura hebrea.

Con respecto al primer pasaje citado, éste es un ejemplo típico de hebraísmo,
una expresión típica en la cultura hebrea que, por lo general, carece de sentido al pasar a
otra lengua. De hecho, incontables pasajes del Nuevo Testamento
4
contienen hebraísmos

1
Esta posición se puede comprender un tanto porque de otro modo los traductores se verían obligados a
colocar muchas notas de pie de página para aclarar muchos vocablos hebreos. Muchas Biblias modernas
ya han comenzado hacer esto al precio de hacer de la Biblia un libro más voluminoso, pero que puede
orientar mucho mejor al lector.
2
A los interesados puede hacerles llegar un estudio bastante completo sobre este tema del cuerno de
shofar.
3
Este pasaje de Mateo 11 ha sido una fuente de problemas para los eruditos occidentales.
4
Dentro de la literatura judío-mesiánica se suele usar la expresión hebrea “Bris Hadashah” para referirse
al Nuevo Testamento. Pero yo prefiero llamarlo Midrash Torah porque esas Escrituras son o recogen la
interpretación mesiánica de la Torah.


3
y arameísmos, lo que ha sido motivo para pensar a muchos eruditos occidentales que los
manuscritos griegos que ahora se tienen provienen de manuscritos originales hebreos
que por alguna razón se extraviaron. Lo cierto, es que se tiene el testimonio de algunos
cristianos, llamados “padres de la iglesia”, que afirman haber leído el evangelio de
Mateo en lengua hebrea. Aun más, algunos de ellos citaron algunos pasajes de ese
evangelio. Al respecto hay mucha investigación que apunta hacia la dirección que los
hebraísmos del Nuevo Testamento señalan la existencia de originales hebreos, o,
simplemente que el griego del Nuevo Testamento es un esfuerzo por recoger el
pensamiento y lengua hebrea en la cual se expresaron Yeshua y sus discípulos.

De la investigación lingüística de los de eruditos del mundo occidental ha
surgido pruebas concluyentes que la escritura griega del llamado Nuevo Testamento,
con todo y sus bondades, ha despojado en gran parte a las palabras de Yeshua no sólo
de sus significados originales, sino que además el griego, por sus características propias,
no podía capturar tampoco ciertas particularidades del pensamiento hebreo y del
trasfondo semita de donde proviene, como en los ejemplos anteriores. En tiempos
recientes, un famoso erudito y hebraísta, C. F. Burney
5
, retradujo al arameo las palabras
de Yeshua, y según se cuenta, se sorprendió al notar que las palabras de Yeshua tenían
en gran parte ciertos tipos de estructuras rítmicas que similares a las sentencias que
usaban los antiguos profetas israelitas
6
. En el modo de hablar de Yeshua había por lo
menos cuatro tipos de ritmos bien diferenciados, cada uno de ellos con sus propias
características y fueron usados por Yeshua para transmitir su mensaje también de
manera distinta.

La investigación lingüística mostró que Yeshua usaba un tipo de ritmo
específico para impartir lecciones a sus discípulos, y también usaba otro tipo de ritmo
que expresaba intensa emoción interna la cual abarcaba una gama que desde lamentos,
advertencias, exhortaciones, etc. Una de las conclusiones importantes de esa
investigación era que
“…gran parte del lenguaje rítmico se perdió cuando las palabras de Jesús fueron
traducidas al griego, y cuando se fueron transmitiendo en un medio ambiente helénico”
7
.

De este modo, parte importante del contenido de la Torah, y todo el resto de las
Escrituras
8
, han sido distorsionados, subestimados o ignorados. Igual ignorancia y/o
desprecio ha ocurrido con toda la literatura rabínica, cuyos ricos tesoros apenas han
comenzados a ser descubiertos por eruditos occidentales en las dos últimas décadas del
siglo pasado.


5
Citado por J. Jeremías, Teología del Nuevo Testamento. Editorial Sígueme, Salamanca (2001), p. 34ss.
6
A mi parecer, esto no debería haber causado sorpresa alguna sino más bien una confirmación del
carácter de profeta de Yeshua; dado que la profecía de Dt 18:15-19 anunciaba que el mismo Hashem
pondría Sus palabras en su boca, e igual también hizo con el resto de los profetas (ver por ejemplo, Jr
1:9). En virtud de esto, lo que revela el descubrimiento del Dr. Burney es la uniformidad del pensamiento
hebreo –tanto en los profetas como en Yeshua- el cual es conducido y modelo por Hashem.
7
J. Jeremías, op. cit., p. 42.
8
Dentro de la cultura rabínica y en el pensamiento judío en general el término Torah se extiende también
a toda la Escritura que abarcan los profetas y los salmos. En el primer siglo eso era ya una costumbre y
puede verse en la cita de los Salmos que hace Yeshua y que el mismo llama Torah (Jn 10:34).


4
No es muy difícil ubicar el momento a partir del cual comenzó a gestarse el
cambio que separó a la cultura occidental de sus raíces judías
9
. Los llamados “padres de
la iglesia”, en un celo errado, fueron los primeros responsables en marcar una distancia
con el Judaísmo de entonces, con su cultura y con su lengua, creando un prejuicio y un
rechazo hacia el Judaísmo que se extendió por toda la Edad Media, y que ha llegado
hasta nuestros días. Al paso que abandonaban las fuentes judías, los “padres de la
iglesia” asimilaron la lengua griega y el pensamiento de los grandes filósofos de la
Grecia clásica; de esta manera, ellos, con su ya distorsionado entendimiento de las
Escrituras formularon una síntesis entre la filosofía griega y las enseñanzas cristianas,
cuya máxima expresión es la teología de Tomás de Aquino. Lo increíble e irónico de
este hecho histórico se puede expresar así: los “padres de la iglesia” –y todos los que los
siguieron- en su afán de impedir “la judaización del Cristianismo”, lo helenizaron.

Como resultado de estos profundos cambios, la teología occidental ha ideado
una falsa división en las Santas Escrituras conocida como Antiguo Testamento y Nuevo
Testamento, que ha creado, entre otras cosas, una imagen errónea de aquella parte que
han llamado “Antiguo Testamento” ya que, lo dan por viejo o caduco o que ya no está
más en vigencia; o sencillamente que esas Escrituras son parte de un viejo pacto ya
abolido o que estaban destinadas sólo al pueblo de Israel y, que la “Iglesia cristiana”
tiene poco o nada que ver con el Antiguo Testamento. De hecho, con mucha frecuencia
cuando el así llamado Antiguo Testamento es invocado es para referirse, y muchas
veces en sentido apologético, a ciertas profecías o textos bíblicos que anuncian la
persona y obra del Mesías. Aparte de ello, la tradición cristiana ha preferido, entre otras
cosas, usar el término “Pentateuco” para referirse a los cinco libros escritos por Moisés,
y al hacerlo, ignora y/o subestima que la tradición judía llamaba a esos libros la
“Torah”, un vocablo hebreo rico en significados salvíficos y mesiánicos.

Otra de las consecuencias de este enfoque es la “teología del reemplazo”, es
decir, la Iglesia reemplazó a Israel debido a su rechazo de Yeshua como el Mesías
prometido por el Antiguo Testamento, y, las promesas que eran para Israel son ahora
para la Iglesia. El fundamento de la “teología del reemplazo” reside en una equivocada
interpretación de los escritos de Rav Shaul: que Israel vivía bajo la ley y que la Iglesia
vive bajo la gracia. Tan pésima y prejuiciada ha sido la interpretación de las epístolas
paulinas que muchos creen, hasta el día de hoy, que Rav Shaul pasó de ser anti-
cristiano a ser anti-judío. La idea de fondo de esta teología es tan herética como
monstruosa: Un Dios con dos caras: Una de justicia en el Antiguo Testamento y otra de
gracia en el Nuevo; o peor aun: dos dioses, como una vez imaginó Marción, un escritor
cristiano en la antigüedad. Como consecuencia de esta postura, Marción rechazó el
Antiguo Testamento porque describía, a su parecer un “Dios” vengativo y destructor de
pueblos, muy opuesto al “Dios de Amor” del Nuevo Testamento. Con sus matices, ésta
ha sido la posición general de casi todas las corrientes religiosas del Cristianismo.

Y este es primer resultado nefasto de la teología occidental a gran escala: los
teólogos –con sus honrosas excepciones- han sido víctimas de un gran fraude; se han
estafados a si mismos al cortar con las raíces bíblico-hebreas que constituyen la savia

9
Algunos autores que han analizado el texto Diálogo con Trifón, escrito por el filósofo y mártir Justino
en donde narra la conversación con el judío Trifón, afirman que ya para la mitad del siglo II la
intolerancia entre judíos y cristianos había entrado en una fase irreversible. Ver J. Fernández, Justino y
Trifón: Diálogo e intolerancia entre judíos y cristianos a mediados del siglo II en Misceláneas de
Estudios Arabes y Hebreos, No. 53, pp. 123-152, 2004.


5
original del olivo que alimenta y da vida al mundo gentil que ha sido injertado a la fe
original por medio de la fe en el Mesías (Rom 10 y 11)
10
y, en su lugar, se han venido
nutriendo de la cultura greco-latina de inspiración católica, con todas sus consecuencias.
Esto es parte importante de la razón de la debilidad que acusa el Cristianismo y las
sociedades que nacieron y se levantaron bajo esa influencia. La Reforma, entendida
como un regreso a las Santas Escrituras, reabrió parcialmente las compuertas para el
estudio e investigación del hebreo, pero dejó casi intacta una forma de pensar teológica
ligada al carácter y estructura pensamiento griego, que no sólo era la lengua en la cual
se leía el Midrash Torah, sino que además, era el fundamento lingüístico de todo el
sistema filosófico occidental.

De hecho, parte importante del fracaso de la teología occidental, desconectada
de las raíces hebreas de la fe, reside en el simple hecho que ha creado un escenario o
tradición religiosa dentro de la cual la formación teológica o pastoral está centrada
esencialmente en el griego del Nuevo Testamento. Todavía no hay una conciencia
generalizada acerca del simple hecho que detrás del griego del Nuevo Testamento se
encuentra un pensamiento hebreo enraizado en la Torah y, por supuesto, que tal
pensamiento se expresó en lengua hebreoa/aramea, en el cual hablaron Yeshua y todos
sus discípulos. No percatarse de los hebraísmos que la traducción griega contenía no
sólo ha hecho difícil entender muchas expresiones del mismo griego sino que además,
las traducciones a otros idiomas han distorsionado el mensaje original dado en lengua
hebrea. En términos prácticos, el producto final -y que es expresión misma de la
tradición religiosa occidental- la podemos apreciar en cada sermón de las más diversas
congregaciones cristianas: hay una escasa disertación expositiva de las grandes
enseñanzas de la Torah, y por lo general, cuando hay mención a ella es para referirse a
ciertos personajes importantes de la Torah como Abraham, Moisés o David, por
ejemplo, pero se le nombra simplemente para hablar de la fe de ellos o de sus derrotas y
de las lecciones que podemos sacar para nuestras vidas. Es decir, el púlpito cristiano,
aparte de carecer de un énfasis cristocéntrico -hablo en términos occidentales-, procede
a una lectura devocional de la Torah. De suerte, que las multitudes han sido
alimentadas y están siendo alimentadas con sermones superficiales, o peor aun, con toda
clase de herejías y especulaciones; y aun las mejores enseñanzas, que en verdad hay,
suelen carecer de la sustancia y rica savia de la Torah.

Pero si los teólogos no comprendieron las palabras de Yeshua quien afirmó que
no vino para abrogar la Torah o los profetas sino más bien darle su recta interpretación
(Mt 5:17) cuanto más a la Torah misma
11
, la cual está expresada en una lengua antigua,
y en un contexto religioso distante en el tiempo y en el espacio de la cultura occidental.
He escuchado muchas veces, a muchos cristianos repetir casi irónicamente aquellas
palabras de Rav Shaul: que los judíos tienen un velo cuando leen la Torah y que les
será quitado cuando reciban a Yeshua como Mashiaj (2 Co 3:14,15); esto es cierto,

10
Estos capítulos de Romanos atestiguan, entre otras cosas, que Hashem no ha rechazado a Israel (Rm
11:1-6), como erróneamente piensan vastos sectores del Cristianismo; que los gentiles han sido injertados
al olivo natural, Israel, el cual tiene el Pacto, la Torah y el Mesías, y que además ellos forman una unidad
espiritual con todos aquellos judíos que hemos creído en Yeshua como el Mesías, que la única división
espiritual está entre todos aquellos que están en ese olivo natural, el Israel espiritual, y todos aquellos que
han sido desgajados por su rechazo de nuestro Mesías, pero poderoso es Hashem para injertarlos de
nuevo.
11
Aquí estoy usando un modo de argumentación bíblico –tomado también por los rabinos- como parte de
un discurso. En su momento lo explicaré, por los momentos véase, por ejemplo, Gn 44:8.


6
pero, ¿no tienen otro tipo de velo los cristianos cuando leen la Torah? A estas alturas de
la historia, la teología occidental, en cualquiera de sus expresiones, no ha logrado
capturar la centralidad, supremacía y toda suficiencia de la Torah. ¿Acaso no está
escrito que la Torah es perfecta (Sal 19:7)?
12
¿No se han dado cuenta que los profetas
fueron levantados para traer de regreso a Israel a la Torah y a Hashem, el dador de la
Torah? Desde los tiempos del mismo Moisés y como también lo testifican los escritos
desde Josué hasta el libro de Crónicas, la obra de los profetas era amonestar a Israel por
sus apostasía e inducirlo, por la más variadas revelaciones, promesas y lecciones
objetivas, a obtener una comprensión más aguda del amor de Hashem por Israel y de Su
interés en ofrecerles perdón y seguridad eterna (Jr 7:23-26). Además, ¿no estaba
anunciado que la obra del Mesías era magnificar la Torah y engrandecerla (Is 42:21)?
¿No hizo esto justamente nuestro Mesías (Mt 5:17-19 comparar con Jn 4:25,26))?

La teología occidental postula que Rav Shaul mira la salvación de los gentiles
fuera de la Alianza de Dios con Israel, esto, a mi entender es falso, ya que, como lo
enseña el mismo Pablo en Romanos 11, los gentiles han sido injertados en el “olivo
natural”, y por tanto, al participar de la “raíz y de la rica savia del olivo” llegan a ser
parte del pacto, y herederos de las promesas hechas a los patriarcas y profetas (Ef. 3:9),
y por tanto, son esencialmente judíos como comento a continuación.

Rav Shaul enseña que los gentiles, antes de su conversión, estaban lejos de la
ciudadanía de Israel, sin Dios, sin pacto, sin promesas y sin Mesías! (Ef. 2:11-13), pero
ahora, por fe en Yeshua, están unidos al cuerpo de creyentes en el Mesías, de modo que
los gentiles ya no son extranjeros ni advenedizos “sino conciudadanos de los santos y
miembros de la familia de Dios, edificado sobre el fundamento de los apóstoles y
profetas, siendo la principal piedra del ángulo Yeshua mismo (Ef. 2:19,20) y, en
consecuencia el gentil converso ya no es gentil, es un verdadero judío, porque, como
Rav Shaul afirma: “no es judío el lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se
hace exteriormente en la carne, sino que es judío el que lo es en lo interior y la
circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de
los hombres, sino de Dios” (Ro. 2:29).

Pero la teología occidental ha sido incapaz de ver estas explicaciones de Rav
Shaul en cuanto al carácter judío del creyente gentil y, en su lugar ha insistido en
hacerse “cristiana” marcando así una distancia de todo aquello que sea judío. Un fruto
amargo de este enfoque erróneo de la teología occidental fue el surgimiento de una
matriz antisemita, o mejor dicho, anti-judía, la cual fundaba su prejuicio contra los
judíos en el argumento que ellos no recibieron a Yeshua como el Mesías, y citaban las
Escrituras para sostener ese punto de vista: “A lo suyo vino, y los suyos no lo
recibieron” (Jn 1:11). Este versículo ha sido sacado de su contexto y usado para juzgar a
todos los judíos en general. Notemos que el verso siguiente nos dice: “Mas a todos los
que los recibieron, a los que creen en su nombre le dio potestad de ser hechos hijos de
Dios” (Jn 1:12). ¿Se refiere éste verso sólo a los gentiles?, no, porque no se debe pasar
por alto que la llamada “iglesia primitiva” estaba integrada por judíos creyentes en el

12
En nuestras Lecciones de Torah nos tocará examinar el siguiente conflicto Escritural: si la Torah es
perfecta, como lo declara el Salmo 19:7, ¿cómo entonces Yeshua propuso algunas modificaciones a la
propia Torah?. Argumentar que Yeshua, en tanto como Mesías, tenía autoridad para modificar la Torah
no resuelve completamente el asunto.


7
Mesías, y cuando Pedro predicó dos poderosos sermones en uno de ellos se convirtieron
tres mil judíos (Hch 2:41) y en el otro cinco mil más (Hch 4:4).

De hecho, la “iglesia primitiva” original, antes del ministerio de Rav Shaul a los
gentiles, era un grupo judío-mesiánico, en el mejor sentido del término, y llamados
gente del Camino por los otros judíos no-mesiánicos, ya que ese Camino era una
herejía para ellos (Hch 24:14, ver también Hch 9:2, 24:22)
13
. La literatura judía posterior
los llamaría los notzrim, es decir los nazaritas por ser seguidores de de “Jesús de
Nazaret”.

Como el prejuicio y la ignorancia suelen ir juntos, muchos cristianos,
particularmente desde mediados del segundo siglo en adelante, ignoraron estos hechos
históricos y, por si fuera poco, del prejuicio mal fundamentado pasaron a acusar y a
condenar a los judíos como culpables de “deicidio”. Cuando el Cristianismo, bajo su
forma católica tomó el control del mundo occidental martirizó al pueblo judío. De
hecho, los países europeos, bajo la pérfida influencia de la religión dominante de
entonces, persiguió, encarceló y asesinó a millones de judíos; o los forzaba a la
conversión, raptaban a sus niños, confiscaban sus bienes y se les expulsaban por los más
variados motivos de aquellas naciones en donde habían prosperado y prestado grandes
servicios a sus reyes, o se les condenaban a vivir en guetos de donde sólo podían salir
de día y bajo supervisión militar
14
. Mis ancestros judíos, sufrieron los más espantosos
martirios, del cual, el holocausto fue el clímax perverso de una cultura que fue incapaz
de apreciar las bendiciones dada a los judíos por medio de la Torah, la cual, aparte de
sus extraordinarios contenidos salvíficos y mesiánicos, planteaba una ética superior a la
de los grandes filósofos griegos como Platón y Aristóteles.

Hoy día, el antisemitismo judío ha tomado nuevas formas. En muchas corrientes
teológicas o en simples congregaciones cristianas todavía existe una aversión hacia el
Judaísmo
15
. Existen ciertamente congregaciones o ministerios que tienen una perspectiva
más favorable hacia los judíos y se acercan a ellos de buena fe, pero lo hacen como
misioneros y con la clara intención de “convertirlos a Jesús”. La llamada
“evangelización del judaísmo” todavía se hace desde una perspectiva que no está
consciente de la importancia de la Torah para la fe cristiana y mucho menos para el
Judaísmo. Esta clase de proselitismo religioso, que pretende sacar a los judíos del
Judaísmo y traerlos al Cristianismo, tampoco comprende la enseñanza del árbol del
olivo natural dado por Rav Shaul en la epístola a los Romanos y, que ilustra la unidad
entre gentiles y judíos creyentes en Yeshua Ha-Mashiaj (Ro 11)
16
. Así el prejuicio y/o
la ignorancia han levantando formidables obstáculos para una correcta apreciación del
Judaísmo y su Torah.

13
Tendremos ocasión para estudiar porque los judíos no creyentes usaron esta expresión “Camino” para
referirse a los judíos-mesiánicos.
14
Por cierto, Abarbanel, un sabio judío que vivió antes del surgimiento de la Reforma, fue el primero en
identificar al papado como el cuerno pequeño de Daniel 7 que perseguía a los santos y los vencía.
15
Mi experiencia personal al respecto testifica hoy día sobre esto. Tan pronto me aparezco en una
congregación cristiana con mis atuendos judíos –kipah y tzitzot- algunos líderes religiosos se alarman
porque creen que yo pretendo “judaizarlos”.
16
En virtud de estas y otras circunstancias concomitantes, muchos judíos que reconocemos a Yeshua
como el Mesías, hemos optado por no unirnos a ninguna congregación cristiana. Otros judíos mesiánicos
como David Stern, Joseh Shulam, por ejemplo, han levantado ministerios y congregaciones mesiánicas en
donde puedan adorar a Hashem en libertad y con un fondo cultural bíblico-hebreo.


8
Este panorama se torna todavía más oscuro si consideramos un hecho histórico
que cambió el curso de la investigación bíblica en Occidente. Hacia finales del siglo
XVIII, un sector de la teología evangélica, bajo la influencia del racionalismo filosófico,
aplicó los métodos de la crítica literaria e histórica a la Torah, y al resto de las
Escrituras. La aplicación del método histórico-crítico llegó a la conclusión que la Torah
contenía un conjunto de estratos literarios provenientes de diversas épocas los cuales
fueron a su vez redactados por varios autores. De hecho, parte importante del material
referente a los sacrificios –que se mencionan en Levítico- fueron elaborados, según este
punto de vista, durante o cercano al período post exílico. Así, la posición tradicional que
asignaba a Moisés la autoría de la Torah fue, pues, cuestionada y retada
17
por los
estudios de un grupo de teólogos alemanes del siglo XIX y parte importante del siglo
XX. La metodología de la crítica histórico-literaria de la Torah estaba fundada en un
postulado erróneo: algunas porciones del material literario de la Torah –la cosmología
del génesis, el diluvio, el culto, los sacrificios, las fiestas, etc.- habían sido tomadas
prestadas de las tribus paganas circunvecinas y, en el proceso de la evolución histórica
de la religión israelita, este material sufrió alteraciones y reelaboraciones importantes
hasta definir el carácter y estructura propia de la literatura hebrea.

Esta percepción de la Torah, tuvo una enorme acogida en muchos seminarios
evangélicos y la teología católica la asimiló completamente. Por supuesto, muchos
teólogos de sectores conservadores de las iglesias evangélicas se opusieron reciamente a
los postulados y conclusiones de la Alta Crítica, que es el nombre que recibe esta
corriente teológica liberal.

Como vemos pues, la teología occidental no se contentó con desconectarse de
las raíces hebreas de la fe, sino que un vasto sector de ella creyó demostrar que Moisés
tampoco había escrito la Torah. El fraude religioso ya había sido completado.

Me gustaría completar este escenario introduciendo algunas aclaratorias. Estoy
consciente del prejuicio que tradicionalmente tienen los líderes religiosos protestantes
hacia el Judaísmo, o mejor dicho hacia toda “tendencia judaizante” dentro de las
iglesias. Creo de buena fe que ello puede ser disuelto sustancialmente, si, los líderes de
las más diversas congregaciones, en un espíritu fraternal y abierto, me escuchan y
puedan constatar por ellos mismos que mi interés está centrado en una exposición de la
Torah, sin sesgo denominacional o religioso alguno.

También quiero que comprendan que el énfasis que pongo en la hermenéutica y
tradición judía y en mi planteamiento de un “regreso a las raíces hebreas de la fe”
obedecen esencialmente al siguiente simple hecho: no es posible percibir la profundidad

17
La historia del cuestionamiento a la paternidad literaria de Moisés y de otras críticas al Antiguo
Testamento se remonta a un tal Simón (no se sabe si es el mismo de Hch. 8:10), también Taciano (el
mismo que compiló el Diatesarón o Armonía de los Evangelios, 174 d.C.) sostenía que el Antiguo
Testamento era el producto de una deidad inferior. Por supuesto, también los gnósticos hicieron muchos
ataques a las Escrituras. Pero los ataques más graves en cuanto a la autoridad y autenticidad del Antiguo
Testamento provienen de los escritos del famoso disidente Marción (circa 140 d. C.). De parte del
Judaísmo mesiánico podemos encontrar podemos mencionar a los nazaritas, cierta secta judío-cristiana
que negaba la autoría mosaica de la Torá, y según Epifanio, los ebionitas, otra secta judía del primer
siglo, rechazaban algunas porciones de la Torá y manifestaban un desprecio por los escritos de los
profetas. Las Clementine Homilies, obra de la escuela judía-gnóstica, argumentaban que las dificultades
que se encontraban había sido introducidas por el diablo. El resto de la historia para los siglos siguientes
se pueden encontrar en R. K. Harrison, Introducción al Antiguo Testamento. Editorial TELL, 1990.


9
y belleza de la Palabra de Dios sin el auxilio del idioma hebreo y sin apelar al fondo
cultural judío sobre el cual está construido todo el pensamiento y mensaje bíblico. Es
decir, si deseamos captar el mensaje del Eterno es esencial estudiarlo en el contexto
hebreo que surgió y tomó vida propia. El retorno a las raíces hebreas implica además la
recuperación del shabbat, un día de reposo destinado para ser una bendición para el
hombre y su familia (Mr 2:27); una bendición que el mundo cristiano ha perdido debido
al prejuicio y a la desinformación que existe con respecto a la fe judía. Igual ha pasado
con las grandes festividades hebreas tales como la Pascua (Pesaj), Shavout (mal
llamada “pentecostés”), Sukot (fiesta de los tabernáculos). Las iglesias protestantes, en
cualquiera de sus corrientes, condenó estas festividades como tradiciones caducas que
sólo debían ser observados por el judaísmo que nunca recibió a Yeshua como Mashiaj.
Este prejuicio, de larga data histórica como ya he comentado, ignora además los
poderosos contenidos salvíficos y mesiánicos de esas festividades. Además, la
secuencia de las festividades hebreas constituye en sí misma una escatología que,
anuncia, desde la muerte del Mesías en expiación por el pecado hasta su segunda venida
en gloria.

Por otro lado, entiendo también que el prejuicio hacia el Judaísmo se ha avivado
por el surgimiento del “mesianismo” o “movimiento judío-mesiánico”. Aquí debemos
precisar que existen por lo menos dos corrientes “judío-mesiánicas” y, que es necesario
y ético evaluarlas individualmente a fin de no emitir juicios condenatorios basados por
lo general en prejuicios y/o ignorancia en torno a los contenidos de las enseñanzas de
esos grupos religiosos.

Una de esas corrientes está integrada por judíos que hemos aceptado a Yeshua
como el Mesías prometido. En esta corriente podemos nombrar algunos de los
ministerios más importantes que conozco: David Stern, Joseph Shulam, judíos que
actualmente viven en Israel y realizan una extraordinaria labor a favor de mis hermanos
judíos en tierra santa. Mi experiencia viviendo en Israel puede testificar que esta labor
de hacer conocer a Yeshua como el Mesías entre los judíos israelitas ha encontrado una
enorme oposición por parte de influyentes rabinos, quienes aun no se han puesto al día
con los elementos más fundamentales de la libertad religiosa. Estos hermanos judíos, y
otros más, están realizando un extraordinario esfuerzo evangelístico dando a conocer a
Yeshua y anunciado su segunda venida entre el resto de mis hermanos judíos. ¿No son
éstas noticias extraordinarias?

Otra corriente religiosa “judío-mesiánica” está constituida por creyentes
evangélicos que han asimilado parte importante de la tradición judía rabínica
18
en un
intento de contextualizar la fe evangélica dentro de la cultura bíblico-hebrea. Estos
grupos religiosos, dirigidos en su mayoría por expastores evangélicos, a mí entender,
han dado un paso importante en la recuperación de la observancia del shabbat y del
resto de las festividades bíblicas tales como pesaj, shavout, sukot, etc; las cuales, por
largos siglos ha sido ignoradas por la tradición religiosa occidental.


18
Debemos distinguir dos Judaísmo: el Judaísmo rabínico, integrado por judíos que no creen en Yeshua
como el Mesías, y el Judaísmo mesiánico propiamente dicho, integrado por judíos que creen en Yeshua
Ha-Mashiaj, ya sean que se congreguen en iglesias cristianas o tengan ministerios independientes como
los de Joseh Shulam, David Stern, Moshe Josef Koniuchowsky. Esta distinción es importante porque se
suele confundir a estos últimos con los “mesiánicos” de los cuales vengo hablando.


10
El asunto es que, dentro de las iglesias protestantes, ya alimentadas por un
prejuicio anti-judío, rechaza ambas corrientes judío-mesiánicas; aunque podría tener
más simpatía por la primera de ellas, ya que, la segunda, está atrayendo a sus filas a un
importante número de creyentes de las más diversas denominaciones protestantes; lo
cual, ha causado una alarma generalizada entre el liderazgo pastoral. Según he podido
conocer, el rechazo se sitúa principalmente a dos niveles: el primero tiene que ver con la
deidad del Mesías, la cual algunos grupos “judío-mesiánicos” no aceptan; el segundo es
la judaización de la fe, es decir, el regreso a “costumbres judías” como la circunsición, y
la observancia del shabbat y del resto de las festividades bíblico-hebreas.

Pero mi crítica principal a muchos de estos grupos mesiánicos tiene que ver más
bien con la liturgia. Me explico, basta ir a un culto mesiánico para darse cuenta que la
liturgia del shabbat, por ejemplo, es una réplica exacta de la liturgia judía rabínica,
siguen el Siddur, el manual de rezos, que contienen un conjunto de oraciones que
expresan y reflejan la fe del Judaísmo rabínico, que están en abierto contraste y desafío
con lo que yo entiendo son las enseñanzas centrales de la fe judío-mesiánica. Entre esas
enseñanzas rabínicas del Siddur deseo destacar dos: peticiones por la venida del Mesías
y peticiones por la reconstrucción del Templo y sus sacrificios. Estas creencias y
oraciones tienen sentido para la mentalidad judía no creyente en Yeshua, pero no para
alguien que ha creído que Yeshua es el Mesías, que viene por segunda vez, y que los
sacrificios del Templo eran una figura y sombra de Su persona y obra. La crítica es
entonces ésta: tienen falta de coherencia en la fe –porque se que ellos creen en la
primera venida de Yeshua como el Mesías- o les hace falta un nuevo manual de rezos.

También estos grupos de creyentes han resucitado la práctica de la circuncisión
como condición para “entrar en el Pacto” o ser miembro de esas congregaciones. A mi
parecer, es realmente una pena que ellos no entiendan el carácter espiritual con el cual
fue concebida la circunsición y que es explicada claramente por Rav Shaul; eso por un
lado, y por otro, ellos tampoco entienden –como muchos creyentes cristianos- que “ser
judío” no es una cuestión étnica ni nada tiene que ver con la circunsición en la carne, es
una condición esencialmente espiritual y depende exclusivamente de nuestra fe en
Yeshua Ha-Mashiaj. Así lo declara Rav Shaul cuando afirma:

“28
Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace
exteriormente en la carne;
29
sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la
del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de
Dios” (Rm 2:28,9).

Aunque si algunas congregaciones creen que es pertinente que se debe
circuncidar a sus creyentes, yo no pondría obstáculo a ello, pero debería tenerse
presente en cualquier caso su significado espiritual: nuestra judeidad, es decir, nuestra
condición de ser judíos, no viene por la circuncisión sino por la fe en el Mesías. Lo que
es particularmente cierto también para el gentil, quien por la fe en el Mesías, se hace
judío (Rm 2:28,29) y ciudadano israelita con todos los derechos de ser hijos de Dios,
beneficiarios del pacto y las promesas (Rm 11), cosas de las cuales carecía cuando
estaba perdido en el olivo silvestre, esto es, en el mundo (Ef. 2:11-13).

No deseo alargar más mis críticas al respecto, sólo me gustaría añadir otra crítica
importante: que muchas congregaciones del movimiento mesiánico –de fondo
evangélico e inspiración rabínica- está tan desequilibradas como el Cristianismo del


11
cual se separaron. Es decir, abandonaron casi completamente el Midrash Torah o
Nuevo Testamento y abrazaron –sin reflexión crítica alguna- el entendimiento de la
Torah del Judaísmo rabínico
19
. Se fueron al otro extremo del Cristianismo. Es una pena
que ese esfuerzo religioso abandone enseñanzas tan vitales del Midrash Torah
contenidas en el libro de Romanos y en la epístola a los Gálatas: la justificación por la
fe, la naturaleza pecaminosa del hombre, la segunda venida de Yeshua con poder y
gloria, la unidad espiritual entre judíos y gentiles en el Mesías expuesta en muchos
pasajes paulinos, particularmente la capital enseñanza del olivo natural de Romanos 11.

La pregunta clave es ahora: ¿cuál es mi posición? Ya la he expresado
parcialmente, la cual puede ser completada con lo que he escrito en la parte 2 de estas
Lecciones de Torah. Soy judío, descendientes de judíos-holandeses, tengo un modo
judío de pensar las cosas, el mundo y la Torah, y estoy circuncidado pero no fomento la
circuncisión por lo que ya expuse. Entiendo además que bajo el Nuevo Pacto, Yeshua
en su carácter de Maestro de la Torah ha reformulado o cambiado radicalmente muchas
porciones de la Torah y ahora adquieren una dimensión espiritual para la cual fue
originalmente diseñada, entre ellas: la circunsición, el sistema de sacrificios, y un
conjunto de otros estatutos y ordenanzas que sólo eran posible en la tierra de Israel.

Aparte de ello, y central para la fe judío-mesiánica en su mejor expresión,
Yeshua ha establecido un Nuevo Pacto, con un nuevo sacerdocio según el orden de
Melkisedek en donde Yeshua mismo es Sumo Sacerdote en un mejor Santuario, el
celestial, y, nosotros creyentes en Yeshua, sacerdotes que ministran junto con él los
beneficios salvíficos de su sangre que es mucho mejor que la sangre de los toros y
machos cabríos del Pacto de Sinaí (Hb 4:14-10).

¿Qué tengo para ofrecerles? En verdad muy poco. Primero mi pasión y devoción
por las Escrituras y mi interés en desarrollar un ministerio de enseñanza que pueda
impactar y cambiar vidas para la gloria del Señor. Sólo quiero tener la oportunidad de
ser escuchado e impartir entre Uds. estas Lecciones de Torah, esperando ser, con la
ayuda de Hashem, un medio de bendición para Uds. Segundo, como judío tengo una
percepción distinta de la Torah y de la vida que puede ser muy útil en la enseñanza de
muchos conceptos bíblicos. Tercero, tengo estudios doctorales en religión judía y mi
tesis doctoral gira en torno a la festividad de Yom Kippur, que con toda modestia, creo
que es un conocimiento valioso que pongo a disposición de todos. De último, pero no de
último, deseo ofrecerles mi amistad y compañerismo, para que juntos podamos aprender
por experiencia aquello que dice Rav Shaul: No hay judío, no hay griego, todos somos
uno en el Mesías nuestro Señor.



Williams Pitter
Maracaibo, Mayo 2007


19
Esto lo he visto principalmente en congregaciones que siguen el liderazgo de expastor evangélico que
ahora se hace llamar Dan Ben Abraham. Aparte de ello, uno puede ver que una parte de la literatura
producida por este líder “mesiánico” esta influenciada por el pensamiento esotérico cabalístico, el cual, a
mi entender, es altamente especulativo y hasta peligroso para fe judío-mesiánica.


12
1. LA IMPORTANCIA DE LA TORAH

Nada es más importante para el Judaísmo
20
que la Torah, por cuanto ella
contiene la revelación de Hashem que certifican la existencia de un único Dios
verdadero, revelación de la cual Israel es testigo privilegiado (Dt 4:33-35, Is 43:12).
Hashem, ha elegido a Abraham y a Israel para hacerlos depositarios de Su Palabra y,
por medio de ellos, bendecir a todas las naciones de la tierra. La custodia de la Torah,
su devoción y estudio, ha preservado, entre otras cosas, al pueblo hebreo de la
desintegración como una comunidad de fe hasta el día de hoy, y ha sido parte sustancial
del secreto de su fuerza y sabiduría distintiva entre los pueblos de la tierra (Dt 4:1-9).

Desde los tiempos de Moisés, las palabras de Hashem escritas en la Torah
fueron diseñadas como instrucciones para encaminar al pueblo de Israel, a fin de que
orientara su vida hacia la adoración del único Dios verdadero. A tal efecto, se le ordenó
a los padres y todos aquellos ocupados en la enseñanza de la Torah que repitieran de
manera permanente y sistemática la Palabra de Hashem reveladas en la Torah:

“Oye Israel, el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es único. Amarás al Eterno tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma, y con todo tu poder. Y estarán estas palabras que Yo te
ordeno hoy, sobre tu corazón. Las repetirás a tus hijos, hablarás de ellas cuando
estuvieres en tu casa, cuando anduvieres por el camino; y al acostarte y al levantarte. Las
atarás por señal sobre tu mano, y serán por diademas entre tus ojos. Y las escribirás sobre
las jambas de tu casa y en tus portones” (Dt 6:4-9)
21
.

Israel tropezó, no se mantuvo escuchando fielmente la voz de Hasehm. Luego
de la destrucción del Templo de Salomón y bajo el liderazgo de Nehemías, el pueblo de
Israel, reunido alrededor de las palabras de la Torah, escucharon a los hombres
preparados que leían las palabras de la Torah y le daban sentido de modo que todos
entendiese la lectura (Nh 8:9,10). La alegría que produjo el haber entendido las palabras
que les habían enseñado (Nh 8:11,12) trajo como resultado fuerza y valor para
reorganizar sus vidas, restaurar el culto y sus servicios rituales, y también un renovado
ánimo para seguir escuchando las palabras de la Torah (Nh 8:13).

Junto a la Torah shebiktah o Torah escrita el judaísmo rabínico conserva un
legado importante de documentos llamados la Torah shebealpe o Torah oral; que
recogen antiguas tradiciones, creencias y prácticas judías que van desde una invención y
aplicación de una hermenéutica rabínica para explicar e interpretar la Torah hasta
discusiones entre sabios judíos sobre los más diversos temas prácticos de la Torah o
sobre normas de conducta acerca del shabat, las oraciones, reglas de purezas, etc. El
núcleo de la Torah oral se encuentra en la Mishnah
22
, la cual se encuentra a su vez en el
Talmud o Torah Oral
23
, que también compila la Gemarah, los comentarios que los
sabios rabinos hicieron a la Misnah.

20
Cuando hablo de Judaísmo me refiero tanto al Judaísmo rabínico como al Judaísmo mesiánico, siendo
este último el cuerpo de creyentes judíos en Yeshua como el Mesías prometido de la Torah.
21
Estamos usando la versión hebreo-española de la Torah publicada por la Editorial Jerusalén de México,
Edición Katz (2000) aprobada por el Rabino Iossef Ovadia, Presidente de los judíos sefarditas de Israel.
22
Hay una edición en español de Carlos del Valle, Editor. La Misná. Ediciones Sígueme. Salamanca,
España (1997).
23
Hay dos tipos de Talmud, el Talmud Yerushalmi escrito hacia el 350 de nuestra por los sabios judíos
de Palestina, y el Talmud Bablí escrito hacia el siglo V de nuestra era. En la actualidad el Talmud es la


13
La Mishnah, una obra rabínica escrita hacia el segundo siglo de nuestra era; nos
ilustra con una historia la importancia de la Torah para el judío creyente
24
:

“Rabí Yosé, hijo de Kismah, decía: En una ocasión iba yo de camino y me encontré con
un hombre. El me saludó y lo devolví el saludo. Me dijo Rabí, ¿de que lugar vienes? Le
respondí: de una gran ciudad de sabios y escribas. Me dijo: ¿Quisieras venir a residir con
nosotros en nuestro pueblo? Te daré millones de denarios de oro y piedras preciosas. Le
contesté: Hijo mío, aunque me dieras toda la plata, todo el oro y todas las piedras
preciosas que hay en este mundo, no residiría sino en el lugar de la Torá, porque en el
momento en que fallece el hombre no lo acompaña la plata, ni el oro, ni las piedras
preciosas, sino exclusivamente la Torá y las buenas acciones, tal como está escrito:
cuando camines, te guiará; cuando yazcas acostado, te custodiará; cuando despiertes,
hablará contigo (Pr 6:22)… Así está escrito en el libro de los salmos por medio de
David, rey de Israel: prefiero la enseñanza de tu boca que millares de oro y plata (Sal
119:72)”

También Rabán
25
Gamaliel, hijo de Rabí Yehuda Ha-Nasi –el compilador de la
Mishnah- decía
26
:

“Es bueno el estudio de la Torah acompañado de una profesión temporal, ya que la
conjunción de ambas hace olvidar al pecado”.

El estudio y la meditación de la Torah no sólo debe ser un asunto individual, la
tradición judía enseña que, cuando los hombres se reúnen deben hacerlo en el Nombre
de Hashem y entre ellos la conversación no debe ser frívola ni superficial, sino más bien
sazonada con Torah
27
:

“Si dos están sentados juntos y no median entre ellos las palabras de la Torá, es una
reunión de insolentes, como está escrito: en la junta de insolentes no se sienta (Sal 1:1).
Pero si dos personas están sentadas juntas y median entre ellas las palabras de la Tora, la
shekinah está en medio de ellos, como está escrito: cuando los temerosos de Dios hablan
mutuamente, el Señor los oye y escucha y es escrito un libro de memorias en su presencia
para los justos del Señor y para los que consideran su Nombre (Mal 3:16)”

Estos pensamientos de los sabios judíos son muy similares a los expresados por
Yeshua cuando afirmó: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí
yo estoy en medio de ellos” (Mt 18:20).


Torah oral propiamente dicha, y esta obra, de cerca de 63 tomos, contienen también comentarios de
famosos rabinos medievales.
24
Mishnah, Tratado Avot 6:9.
25
Antiguamente se designaba por el término Rabí, que literalmente significa en hebreo “mi grande”, a un
gran maestro y ese sentido se le llama “mi maestro”. Este significado prevalecía en tiempos de Yeshua
como puede verse en varios pasajes del Midrash Torah (Mt 23:7; Jn 1:38). A finales del primer siglo de
nuestra era, y particularmente después de la destrucción del Templo en el año 70, el título Rabí, según
explica el Talmud se aplicaba a aquellos grandes maestros de la Torah que tenían discípulos que a su vez
tenían discípulos; y se designaba bajo el título de Rabán a aquellos que no se les recuerda quienes fueron
sus discípulos.
26
Mishnah, Tratado Avot 2:2.
27
Mishnah, Tratado Avot 3:2,3.


14
En fin, la Torah nos comunica la voz de Hashem en mil maneras, por ello, el
estudio de la Torah ha de ser el primer deber de cada hombre en este mundo
28
, el
segundo deber es poner en práctica las indicaciones y orientaciones de la Torah
29
, y el
tercer deber, es enseñar a otros los principios y fundamentos de la Torah. Con respecto
a este último Hillel solía decir: “ama a los hombres y acércalos a la Torah”
30
.

No deseo abandonar esta parte sin hacer mención a un aspecto negativo que se
encuentra en la literatura rabínica, y que es uno de los defectos más graves de la
teología rabínica: ha exagerado el poder de la Torah. En primer lugar, si bien es cierto
la Torah puede, y efectivamente lo hace, orientar la vida del hombre hacia una
adoración más plena, también es cierto, desde mi perspectiva mesiánica, que ello sólo es
posible por medio de la acción de la Ruaj Ha-Kodesh sobre nuestro corazón. Todo el
esfuerzo humano aplicado al estudio y la práctica de la Torah carecen de valor sin la
ayuda de la Ruaj Ha-Kodesh. En segundo lugar, el estudio puede ayudarnos mantener
nuestros pensamientos concentrados en Hashem, pero no tiene ningún poder para
dominar nuestras pasiones y mucho menos purificar nuestros corazones.

Maimóides, un sabio judío medieval, habla un poder de la Torah, la cual, desde
la perspectiva del Nuevo Pacto no sólo es falsa sino que además corresponde a la obra
de la Ruaj Ha-Kodesh
31
:

“La Ley ha tenido por fin dominar nuestras pasiones y nuestros sentidos, tornarnos
amables, suaves y dóciles, inspirarnos costumbres puras y santas. La Ley también
recomienda la limpieza exterior, pero ésta ocupa un segundo lugar, después de la
purificación de las ideas, de las costumbres y de las acciones”

2. LA TORAH, EL NUEVO PACTO Y LA PERSPECTIVA MESIÁNICA

Estas Lecciones de Torah pretenden abordar el estudio de la Torah usando para
tal fin la riqueza de la tradición judía pero desde un enfoque mesiánico, o cristocéntrico,
si se quiere. Como está dirigido a un grupo de creyentes llamados cristianos que no son
judíos, ni conocen el hebreo bíblico, ni tampoco tienen conocimiento o contacto con el
fondo cultural judío de la Torah me veo obligado a hacer algunas observaciones.

A tal efecto, me parece conveniente contestar por lo menos dos preguntas
fundamentales: ¿Cómo debe mirar la Torah el creyente que ha creído en el Mesías,
Yeshua Ha-Mashiaj, cómo su Salvador personal?, y, a la luz de las enseñanzas de
Mashiaj y de Rav Shaul, es decir, bajo el Nuevo Pacto, ¿cuáles porciones de la Torah
son válidas o permanecen como instrucciones a seguir por la Iglesia cristiana?,
equivalentemente: ¿cuáles instrucciones de la Torah ya no están vigente para aquellos
que están bajo la cobertura espiritual del Nuevo Pacto?


28
Mishnah en el Tratado Avot 2:8 cuenta que, Raban Yohanan Ben Zakay, recibió de Hillel y Shamay, lo
que siempre aconsejaba a sus discípulos: “si estudiaste mucha Torah, no lo tomes como mérito, porque
para eso fuiste creado”.
29
Mishnah Tratado Avot 3:17: “Elazar, hijo de Ananías, decía: sin Torah no hay comportamiento correcto
y sin comportamiento correcto no hay Torah”.
30
Mishnah, Tratado Avot 1:12.
31
Maimónides, Guía de los perplejos. Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Vol. III. México (2001), p. 205.


15
Con respecto a la primera pregunta se debe tener presente, en primer lugar, un
dato histórico de capital importancia registrado en el libro de los Hechos: la “iglesia
primitiva” original era una congregación de judíos creyentes en Mashiaj, la cual,
todavía en tiempos del ministerio de Rav Shaul tenía como libro canónico a la Torah,
la cual se leía cada shabbat en las congregaciones mesiánicas, como lo testifica Jacobo
en su intervención en el Concilio de Jerusalén (Hch 15:21)
32
. Aún más, basta un simple
examen a la epístola a los Romanos o a los Hebreos, por ejemplo, para percatarse que la
fundamentación y base para las doctrinas de la “iglesia primitiva” eran extraídas de la
Torah.

Por lo que la respuesta a la primera pregunta es sencilla: el cristiano debe mirar a
la Torah con respeto y estudiarla con devoción por cuanto es Escritura inspirada por
Hashem y por tanto es útil para el cristiano en varias maneras. Justo eso es lo que dice
Rav Shaul en un consejo que la da su discípulo Timoteo, un judío-mesiánico de padre
griego:

“14
Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has
aprendido;
15
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden
hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
16
Toda la Escritura es
inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir
en justicia,
17
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para
toda buena obra” (2 Tm 3:14-17).

Lamentablemente, luego del predominio gentil sobre la Iglesia, especialmente a
partir del decreto de Adriano que expulsó a todos los judíos de Jerusalén
33
, y hasta el día
presente, el Cristianismo, en cualquiera de sus corrientes, ha fracasado completa y
estrepitosamente en seguir este consejo de Rav Shaul. La importancia de Torah radica
en cuatro objetivos principales: útil para enseñar, útil para redargüir, útil para
corregir, útil para instruir en justicia. Estos objetivos están diseñados para lograr un
objetivo mayor, que es el propósito esencial de la Torah: que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Teólogos y creyentes, por las razones ya dadas, jamás vieron la Torah y su
importancia desde la perspectiva que la presenta Rav Shaul, todo lo contrario, la
subestimaron y la consideraron casi inútil. Por tanto, la pregunta ahora es: ¿cómo el
hombre de Dios puede llegar a ser maduro y enteramente preparado para toda buena
obra sino estudia Torah? Justo aquí encuentra su explicación la debilidad que acusa el
Cristianismo. Y por contraste, aquí radica la fortaleza del Judaísmo rabínico, a pesar del
velo que tienen, porque le han concedido a la Torah la importancia y supremacía que le
asignaba Rav Shaul por inspiración de la Ruaj Ha-Kodesh. El prejuicio teológico hacia
la Torah ha creado un cristiano, un hombre de Dios que ni es maduro ni está
completamente preparado para toda buena obra; porque nadie puede ignorar la Davar de
Hashem y salir ileso.


32
El canon del Nuevo Testamento se estableció varios siglos después.
33
Eusebio en su obra Historia Eclesiástica reporta que antes del decreto de Adriano del 135 d.C., la
“iglesia primitiva” de Jerusalén tuvo un liderazgo judío-mesiánico.


16
La respuesta a la segunda pregunta es de naturaleza halájica
34
, es decir, se refiere
a la normativa legal que debe regir para aquellos que ahora han entrado al Nuevo Pacto
en Yeshua. Pero ello nos lleva de inmediato a un problema hermenéutico: ¿cómo
debemos interpretar la resolución apostólica del Concilio de Jerusalén? Las
interpretaciones que se han dado a este Concilio han sido tan variadas como
contradictorias, y ha sido una fuente permanente de conflicto entre las diversas
confesiones del Cristianismo, y por si fuera poco, el reciente surgimiento del judaísmo-
mesiánico también tiene su propia interpretación al respecto.

Sin embargo, a pesar de toda la controversia que se ha generado hasta hoy con
respecto a las decisiones del Concilio de Jerusalén, hay algunas cosas puntuales que
debemos considerar: (1) El creyente gentil que se ha incorporado a fe judío-mesiánica
no está obligado a circuncidarse, porque, como ya hemos explicado, la circuncisión no
es una operación hecha en la carne sino en el corazón (Rm 2:28,29), (2) El gentil
creyente en Yeshua, al igual como judío creyente en Yeshua, tiene en la Torah la guía
suprema para la vida espiritual (2 Tm 3:16,17), (3) en virtud de lo anterior, el gentil
creyente debe observar el shabbat, las leyes dietéticas de Lev 11 y observar las fiestas
hebreas (pesaj, shavout, janukah, etc) desde una perspectiva mesiánica.

Lamentablemente, la tradición cristiana no vio las cosas de esta manera y, en su
afán de distanciarse del Judaísmo condenó a la Torah a lo antiguo y a lo caduco, y
enseñó que sus enseñanzas quedaron reducidas sólo para el judío incrédulo. Con ello, se
despreció el shabbat y lo sustituyó por el domingo, y en lugar de las festividades
hebreas introdujo un conjunto de fiestas de origen pagano. De esta manera cortaron las
raíces hebreas de la fe y se creó una cultura y una fe de inspiración greco-latina. Así,
según el punto de vista cristiano, el Concilio de Jerusalén se constituyó en la carta de
divorcio que separó definitivamente al creyente gentil de la Torah, del Pacto y su
Promesas, y en definitiva de la ciudadanía israelita. Es decir, el sacrificio del Mesías,
que acercaba al gentil creyente a fe judío-mesiánica (Ef 2:11-13), la tradición cristiana
hizo todo lo posible por desconectarse de ella.

Estas Lecciones de Torah tienen la intención de edificar al cuerpo de creyentes
de las iglesias cristianas a fin de que puedan apreciar la importancia de la Torah como
una revelación que da testimonio de mil maneras del Mesías (Jn 5:39).

3. LA SINGULARIDAD DEL PENSAMIENTO HEBREO

Estas lecciones sobre la Torah están diseñadas con el objeto de conocer y
penetrar en el pensamiento y el lenguaje hebreo que ha forjado y modelado el carácter y
la estructura de las ideas, conceptos y nociones que se encuentras esparcidas, e
coherentemente unidas, como en una trama, a lo largo de toda la Torah. Hashem en su
voluntad insondable (Gn 11:1-9)
35
, escogió el lenguaje hebreo para vaciar allí, a pesar de
todas las insuficiencias del lenguaje humano, todo aquello que fuese necesario para
comunicar su amor por nosotros y su plan para traer de vuelta a los hombres a la

34
De la palabra hebrea halajah, la cual es usada en la literatura rabínica para referirse a las reglas a seguir
o que cosas hacer bajo determinadas circunstancias.
35
La tradición judía enseña que el hebreo era la lengua universal de todos los hombres antes del episodio
de la torre de Babel.


17
adoración del único y Dios verdadero. Desde esta perspectiva, la lengua hebrea llega a
ser la lengua sagrada (lashom ha-kodesh).

El pensamiento hebreo, tal y como se encuentra en la Torah, fue conducido y
modelado por Hashem, y fue dotado, dentro de las limitaciones del lenguaje humano,
con los atributos necesarios y suficientes para comunicar la Davar, la revelación divina
a los hombres, que nos habla con su propia voz y en sus propios términos. El estudio de
la Torah a su vez modeló el pensamiento judío, con las virtudes provenientes de la
Torah y con las deficiencias propias del pensamiento humano. Ambas dimensiones, la
Davar de la Torah y la tradición judía o Torah oral –la óptica a través de la cual se mira
a la Torah escrita- nos introduce a una cultura religiosa única que contiene los aspectos
salvíficos y mesiánicos destinados a ser una fuente de bendición para todas las naciones.

Uno de los propósitos centrales en estas Lecciones es “escuchar” esa voz y
discernir los términos a través de los cuales se expresa, empleando lo mejor y más
exquisito del pensamiento rabínico que nos ayude a escuchar y que nos mantenga
escuchando siempre la voz de Hashem
36
. Recurriremos también a la revelación del
Midrash Torah a fin de esclarecer en la mayor amplitud que podamos la voz de
Hashem.

Una de las primeras lecciones que debemos aprender de la Torah es aquella que
tiene que ver con la repetición constante de su Palabra. Explícitamente Hashem declara
que su Palabra debe estar en nuestro corazón y en nuestra boca para la enseñanza:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y
cuando te levantes” (Dt 6:5,6).

La repetición no sólo ayuda a mantener fresca la Palabra de Hashem en nuestra
memoria, sino que es además un poderoso instrumento para guiar a nuestros hijos en el
camino de la Torah. Y no sólo a nuestros hijos, sino a todos los talmidim, estudiantes
de la Torah, que se acercan para aprender con intensidad y devoción todas las
instrucciones que Hashem ha tenido a bien concederla por medio de sus Patriarcas y
Profetas, y especialmente por medio de Yeshua Ha-Mashiaj.

El lenguaje hebreo de la Torah expresa no sólo el pensamiento de Moisés tal y
como le fue revelado por Hashem, sino también que el mismo Hashem proporcionó un
conjunto de nuevas ideas y categorías que dieron carácter y forma a la religión hebrea.
Una de las características esenciales del pensamiento de la Torah es que usa el lenguaje
hebreo para expresar las ideas, no en categorías abstractas
37
, sino en un amplio y rico

36
Detrás de la expresión “escuchar y que nos mantenga escuchando siempre” se encuentra un hebraísmo:
“escuchando escucharás” (ver Ex 19:5), una expresión hebrea para designar que la acción de escuchar es
continua, que empieza en el momento que escuchamos genuinamente Su Voz y que termina con la muerte
como en el caso de Abraham (Gn 26:5).
37
Esto significa que el hebreo no sea un lenguaje aponfático, esto es, que no pueda expresar juicios o
proposiciones lógicas. De hecho, lo hace, pero el recurso constante a las imágenes y meshalim que
encontramos en la Tanaj se debe al simple hecho que la Palabra de Hashem debe llegar a todos los
hombres, de manera sencilla y atractiva: sencilla para que el hombre común capte el mensaje de Hashem
para él, y atractiva para que los intelectuales aprecien las profundidades que se encuentran detrás de esa
sencillez.


18
conjunto de imágenes, figuras literarias (símiles, metáforas, parábolas), paralelismos
38

que estimulan la mente y la ayuda a retener la enseñanza.

En el texto de la Tanaj esas figuras literarias (símiles, metáforas, parábolas, y
hasta refranes) se encuentran bajo el abarcante vocablo hebreo meshalim, del hebreo
mashal. Algunos ejemplos de meshalim son los siguientes: La fábula de Jotam (Jue
9:7-15), en la que los árboles se reúnen para elegir rey; la oveja del hombre pobre que
usó Natan para amonestar a David (2 Sm 12:1-4), el canto de la viña que Hashem usa
como una censura contra casa de Israel (Is 28:23-29). Otros meshalim interesantes se
pueden ver en 2 R 14:9, Is 28:23-29, Ez 15:1-8; Ez 19: 2-14, Ez 24:3-14.

En ocasiones, se le proporciona una explicación al mashal y, en estos casos, tal
explicación es conocida como nimshal. Ejemplos de mashal y nimshal juntos podemos
encontrarlos en Ez 17:1-8 y Ez 17:11-21 respectivamente, y por supuesto, en muchas de
las parábolas usadas por Yeshua. Ejemplos típicos de mashal y nimshal juntos en los
discursos de Yeshua son las conocidas parábolas del sembrador, del trigo y la cizaña,
etc. Los meshalim fueron usados por Yeshua para ilustrar los principios o
características del reino de los cielos y para amonestar a su pueblo. En la literatura
rabínica, los meshalim se usan principalmente para ilustrar alguna porción de la Torah
o para ayudar a explicar algún pasaje difícil de la misma Torah y, en este último
sentido, el mashal era también un recurso hermenéutico
39
.

Otra de las características del lenguaje de la Torah reside en la forma en la cual
están expresados los tiempos verbales. A veces, las promesas de Hashem están
expresadas en tiempo pasado, comunicando la idea de que ya es un hecho ya dado o
consumado, en virtud de su poder y la fidelidad de Hashem a su Palabra (Davar). Por
ello, cuando la Torah declara que Dios es “Dios de verdad (emet)” (Dt 32:4), está
haciendo referencia a su fidelidad, que El cumple con su Palabra, que dará fiel
cumplimiento a su promesa. De igual manera, a los hombres que cumplen con sus
promesas la Torah los llama “varones de verdad” (Ex 18:21)
40
. Por lo general, las
traducciones españolas al colocar en futuro perfecto alguna promesa de Hashem que en
el texto hebreo aparecen en pasado perfecto, le impiden al lector captar el pensamiento
hebreo que nos habla directamente de la fidelidad de Hashem, y así, el lector es
inducido a creer que Hashem va a cumplir su Palabra cuando a la verdad ya es un
hecho en la mente de Dios que no está limitado al tiempo.

Una prueba de ello es la explicación que da el propio Yeshua a la declaración
“Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”, es decir, “Dios no es Dios de
muertos, sino de vivos, pues para él todos viven” (Lc 20:37,38). De igual manera, al
cambiarle el nombre a Abram por Abraham, de “Padre enaltecido” a “Padre de pueblos”

38
El paralelismo hebreo se puede discernir cuando dos pensamientos consecutivos están o se encuentran
en relación. Se distinguen tres: El paralelismo sinonímico: cuando el segundo pensamiento es similar al
primero (ver Pr 19:6); paralelismo antitético: cuando el segundo pensamiento se opone al segundo (ver
Pr 13:7), paralelismo sintético: cuando el segundo pensamiento desarrolla o refuerza al primero (ver Pr
14:27)
39
En las parábolas rabínicas el mashal tiene un esquema básico: (1) una introducción retórica de carácter
interrogativo, generalmente expresada como: “¿a que se puede comparar este asunto?” y (2) la respuesta
que desarrolla el ejemplo o metáfora. Un buen ejemplo de esto lo tenemos en una enseñanza dada por
Yeshua en Mt 11:16-19: “¿A qué compararé esta generación?....”.
40
Pero la Escritura también pregunta: “pero el hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” (Proverbios 20:6).


19
(Gn 17:5,6), le estaba garantizando que ya eso era un hecho que él era padre. El mismo
principio se aplica a aquellos que somos declarados justos pero que en verdad no somos
justos
41
, indicando con ello no sólo que nuestra justicia ante la ley de debe a Otro,
Yeshua (Jr 23:6), sino que en verdad lo seremos en ocasión de su segunda venida,
cuando el cuerpo de la humillación nuestra llegue a ser semejante al de la gloria suya
(1Co 15:50-52ss). ¿Cuál es el principio que aquí venimos discutiendo? Rav Shaul lo
explica: “Dios llama a las cosas que no son como si fuesen” (Ro 4:17).

En estas Lecciones también veremos otra particularidad del pensamiento hebreo:
Hashem utiliza la experiencia de los Patriarcas y Profetas, y del propio pueblo de Israel,
como un método de enseñanza a dos niveles importantes: (1) que muchas de esas cosas
“acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes
han alcanzado los fines de los siglos” (1 Co 10:11), y (2) para revelar acontecimientos
salvíficos y mesiánicos que sólo pueden ser discernido bajo la unción de la Ruaj Ha-
Kodesh en la forma de alegoresis
42
, como la de Sara y Agar que Rav Shaul utiliza para
extraer un profunda lección espiritual (Ga 4:21-31). En este caso, algunos sucesos
históricos de la Tanaj esconden profundos significados para nosotros, pero estos
significados sólo pueden revelados por el Mesías (Is 42:21)
43
y por el resto de los
escritores del Midrash Torah.

El pensamiento hebreo nos habla, pues, de una tradición religiosa que contiene
elementos únicos tales pactos entre Hashem y los Patriarcas, circunsición como señal
de ese pacto, la escogencia especial del pueblo de Israel, de un Santuario y un sistema
de sacrificios, de insignes Patriarcas y poderosos Profetas; también contiene otros
relatos que muestran la particular acción de Hashem en Israel y de su intención de
favorecer a partir de Israel y por medio de Israel, a todas las naciones del mundo.

Estas consideraciones tienen por objeto hacernos conscientes que al
aproximarnos al estudio de la Torah nos estamos acercando a una tradición religiosa
que nos habla y se comunica en términos muy distintos a los de la tradición del mundo
occidental. Por ello, la hermenéutica teológica ha sido creada especialmente para
superar la barrera creada por la cultura y el pensamiento occidental y, en este sentido, ha
contribuido significativamente a captar parte importante del pensamiento bíblico. Sin
embargo, a pesar de este esfuerzo hermenéutico, muchos estudiosos, incluidos teólogos,
por lo general desconectados de las raíces del pensamiento hebreo, han comprendido
erróneamente porciones importantes de la Torah y del resto de la Tanaj.

Así que, con el objeto de escuchar la voz de la Torah que expresa en el lenguaje
sagrado (lashon hakodesh) la voz de Hashem, es por tanto necesario (1) recurrir al
hebreo tantas veces sea necesario y sobre todo cuando las traducciones con frecuencia
despojan a los pasukim de la Torah de sus significados originales, (2) situarnos en el
contexto religioso cultural hebreo a fin de comprender la singularidad del pensamiento
hebreo y también para aprehender algunos conceptos o nociones que se encuentra en
algunas expresiones hebreas de la Torah, (3) apelar a la lógica de la Torah para

41
Esta es la famosa paradoja de Lutero: justos y pecadores al mismo tiempo, es decir, justos en virtud de
la justicia de Yeshua que nos es imputada por fe, y pecadores por nosotros mismos.
42
Ver más adelante la diferencia entre alegoresis y alegoría.
43
Este pasaje de Isaías es interpretado mesiánicamente por el judaísmo dando a entender con ello que,
cuando el Mesías llegara explicaría y aclararía muchas cosas de la Torah. Compare por favor con lo que
dice la mujer samaritana en Jn 4:25.


20
explicarse a si misma, en este sentido usaremos un conjunto de reglas de interpretación
elaboradas y extraídas de la Torah misma por los sabios judíos.

Todo esto implica que tenemos una tradición religiosa, forjada primordialmente
en la Torah escrita, y luego en la mentalidad judía; tradición que contiene en lenguaje
humano, la sagrada lengua hebrea, la Palabra de Hashem para los hombres.

4. MIDDOT O REGLAS DE INTERPRETACIÓN DE LA TORAH

En estas Lecciones de Torah apelaremos directamente al hebreo a fin de captar
el mensaje de la Torah, en algunas instancias será necesario explicar ciertas
construcciones lingüísticas del hebreo para facilitar la lectura del texto bíblico, en otras
instancias tenderemos que recurrir al fondo cultural judío a fin de esclarecer el
significado algunos términos o expresiones hebreas.

En nuestro intento de conocer y comprender las ideas y conceptos de la Torah
nos familiaricemos al mismo tiempo con el pensamiento rabínico que ha producido una
enorme e importante cantidad de materiales sobre la Torah, es decir, con sus métodos
de enseñanzas, con su particular y extraordinaria hermenéutica, muy distinta de la
hermenéutica de la teología occidental. Por esta razón usaremos, en la medida que las
circunstancias textuales lo ameriten, un conjunto de reglas de interpretación rabínicas
conocidas como middot (del hebreo midah, medida), que serán de gran utilidad para
resolver muchos pasajes oscuros o difíciles de la Torah. Estas middot son las famosas
siete reglas de Hillel, o las trece reglas de Rabí Yismael, que son una ampliación de las
anteriores. Estas middot las estudiaremos en su momento.

Desde el punto de vista de la teología occidental se dice que estas middot
constituyen la hermenéutica rabínica, por medio de las cuales los sabios judíos hacían
sus estudios exegéticos de la Torah. Detengámonos por un momento aquí para
examinar la diferencia conceptual entre hermenéutica y exégesis. En el mundo
occidental, ya sea en el ámbito teológico o literario, se llama “hermenéutica” al
conjunto de reglas o métodos que se usan para interpretar un texto y, por “exégesis”, se
conoce el procedimiento para explicar, exponer o interpretar el texto en cuestión
44
. En el
marco del pensamiento judío no es posible hacer esa distinción. Para la mentalidad
rabínica en cambio, las middot no sólo constituyen una hermenéutica en el sentido
occidental, también es un método para la enseñanza de la Torah. Además, tanto el
procedimiento de interpretación como la interpretación concreta reciben el nombre de
midrash. También recibe este nombre a la colección de escritos que han interpretado
algún texto de la Torah.

Ahora bien, situándonos en el marco de la hermenéutica rabínica es pertinente
señalar que el uso y aplicación de estas middot para el estudio de la Torah es un método
de interpretación de la Torah conocido como derash. De hecho, la hermenéutica
desarrollada por los sabios judíos para la interpretación de la Torah distingue dos
niveles o métodos importantes que serán objeto de aplicación constante a lo largo de
estas Lecciones de Torah. El primer método o nivel de interpretación es conocido el

44
Ver por ejemplo, J. M. Martínez, Hermenéutica Bíblica. Editorial CLIE, pp. 16,17.


21
nivel peshat (literalmente: desvestido, desnudo)
45
, para referirse al significado evidente
de un texto. En este nivel de lectura del texto de la Torah no deja margen alguna para la
interpretación particular o privada por cuanto se refiere simplemente al significado
simple y directo que comunica la Torah o el resto de Tanaj.

Por ejemplo, expresiones españolas tales como “Moisés subió al monte Sinaí”,
“no haréis para vosotros ídolos”, no dejan lugar a dudas en cuanto al significado del
pasuk
46
o texto bíblico. Sin embargo, traducciones españolas como la siguiente: “Era
Abram de edad noventa y nueve años cuando le apareció Hashem” (Gn 17:1), que si
bien es cierto al ser leída en hebreo se conoce su significado a nivel peshat, no obstante
en español da la impresión que Abram efectivamente vio a Hashem, lo cual, a la luz de
muchos textos bíblicos que expresan claramente a nivel peshat que a Hashem nadie lo
ha visto (Ex 33:20), por lo que esta expresión amerita entonces un estudio de la
expresión hebrea a partir de la cual los eruditos tradujeron la expresión “le apareció
Hashem”. Por esta razón, en estas Lecciones el nivel peshat de lectura de la Torah en
muchas instancias será usado desde el hebreo directamente. Como se ve, con este
simple ejemplo, los problemas que traen las traducciones, a veces por las dificultades de
las expresiones originales hebreas o, por una errónea traducción, hacen difícil captar a
nivel peshat el significado literal y directo en muchas porciones de la Torah.

El segundo método de lectura de la Torah se llama derash, es un nivel más
profundo de lectura, y es propiamente una técnica de interpretación bíblica y es usado
para referirse a la búsqueda de significado de un texto a partir de un conjunto de reglas
o middot elaboradas para tal fin
47
. Este segundo método exegético, que aplicaba las 7
middot de Hillel o las 13 middot de Rabí Yismael, fue el método más ampliamente
aplicado por los eruditos judíos para interpretar la Torah.

En el libro de Génesis se encuentra la primera aparición de la palabra derash,
que significa “investigar” o “inquirir”, y de cuya raíz d-r-sh (:· :) proviene la palabra
“midrash”. En Gen. 25:22 dice: “Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así,
¿para qué vivo yo? Y fue a consultar Hashem (¬· ¬· -s :· : · :· ~ · )”, en
donde se traducido derash como “consultar”.


45
“Se ha de advertir que el término peshat forma parte de la terminología exegética medieval y no era
conocido en la literatura en la literatura rabínica más antigua [Misnah, Tosefta, Midrashim], que utilizaba
la expresión ke-mismao (según su tradición/sentido/sonar/escucha). Tras la cita correspondiente del texto
bíblico, los midrashim más antiguos ofrecen generalmente una simple declaración de su contenido o de su
aplicación (por ejemplo, “esto se dice para excluir a los de menor edad”). Esta “exégesis declarativa”, que
se presenta como obvia en razón del texto, del contexto o de la tradición, no se ha de confundir, sin
embargo, con la exégesis “filológica” de los medievales o con la literal de las sistematizaciones
cristianas” (J. Trebolle, La Biblia judía y la Biblia cristiana, p. 537)
46
Palabra hebrea que se refiere a “detenerse”. Dentro de la mentalidad hebrea un pasuk es una invitación
a detenerse para oir y considerar la Palabra de Hashem.
47
Los términos derash y midrash “no alcanzaron hasta los comienzos de la época rabínica el sentido
técnico de la búsqueda de sentido de la Escritura Estos términos se aplicaban a todo tipo de interpretación
de la Escritura y no necesariamente empleado a los midrashim. Igualmente, la toma de conciencia de la
distinción teórica entre la interpretación literal e interpretación derásica no aparece atestiguada hasta los
inicios del siglo IV d.C. en el Talmud Babilónico. La interpretación a través del derash, consistente con la
búsqueda de los sentidos recónditos del texto, era también una interpretación literal del texto…” (J.
Trebolle, La Biblia judía y la Biblia cristiana, p. 537).


22
Esta misma palabra aparece Esdras 7:10 y es traducida como inquirir: “Porque
Esdras había preparado su corazón para inquirir la Torah de Hashem (¬· ¬·
-· ·~-s :··: · ) y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y
decretos”. Nótese que aquí Ezra está investigando o inquiriendo en la Torah, el
significado de un texto, un intento de entender lo que el Autor del la Torah le está
diciendo. En este sentido, Ezra está interpretando el texto de la Torah.

Es pertinente enfatizar que este nivel de interpretación tampoco debería, en
principio, dejar margen o espacio para la especulación privada, por cuanto las middot
mismas han sido elaboradas a partir de la Torah. En otras palabras, los sabios judíos
han derivado esas reglas de interpretación por medio un proceso exhaustivo de
comparación, contraste, analogías, etc., que se encuentran en la propia Torah. El estudio
de muchos sabios por incontables generaciones permitió compilar un conjunto de reglas
que reflejan la lógica de la Torah y dentro de la cual debe hacerse su lectura. Por
ejemplo, la regla que estipula que, cuando el significado de un texto es oscuro o difícil
ha de buscarse un pasaje análogo más claro que ayude a esclarecer la idea de aquel
pasaje oscuro, es muy razonable. De igual manera, es muy plausible y lógica la
siguiente regla: cuando dos textos parecen estar en contradicción –y la Torah no puede
contradecirse a si misma- entonces un tercer pasaje bíblico viene en auxilio para
resolver la aparente dificultad.

Aquí debemos acotar que, en nuestras Lecciones de Torah encontraremos
eventualmente con dos textos bíblicos que en español parecen contradecirse. En este
caso, apelaremos al hebreo a fin de asegurarnos que tal contradicción también aparece
en el texto masorético estándar que estamos usando, porque puede suceder que sea un
problema de la traducción. Por ejemplo, en Ex 12:2 las traducciones españoles dicen
que para la celebración de la Pascua en Egipto debía tomarse un cordero, pero en Ex
12:5, dice que el cordero ha de tomarse “de las ovejas o de las cabras”. La pregunta que
surge de inmediato es: ¿cómo ha de tomarse un cordero de las ovejas o de las cabras?.
En este caso, no sólo tenemos un problema de traducción sino también que debemos
recurrir al fondo cultural hebreo para disolver esa aparente contradicción. Este sencillo
ejemplo nos muestra que, a causa de las traducciones, por lo general, no es muy seguro
aplicar de una vez el nivel derash a la Torah, o de la Tanaj en general, cuando creamos
haber encontrado una contradicción en las Escrituras, porque, pudiera ser que la lectura
requiera de una comprensión del hebreo y/o de la cultura judía que nos permita resolver
el asunto al simple nivel peshat.

Aparte de esos dos métodos, el pensamiento rabínico construyó dos métodos
adicionales para descubrir o indagar otros sentidos en la Torah. Estos nuevos enfoques
hermenéuticos son el alegórico o remez –típico de la escuela de Filón de Alejandría y el
oculto (sod) –típico de los cabalistas judíos. Posteriormente, a estos cuatro géneros para
lectura de la Torah, se les denominó bajo el acróstico PARDES, una palabra hebrea que
traduce generalmente como “prado”, en donde P se refiere a la interpretación del
sentido literal peshat, D para Derash, R para Remez y S para Sod.



23
Pero la palabra hebrea remez no debe entenderse como una alegoría en sentido
estricto
48
, sino más bien como “una insinuación” que un pasuk contiene. Este nivel de
interpretación carece de regla o reglas de interpretación y, el significado adicional que
puede extraérsele a un pasuk, que se supone está oculto, debería hacerse, en principio,
por Ruaj Ha-Kodesh. Esto, obviamente, abre un inmenso espacio para la especulación.
Entre los rabinos más distinguidos que usó el nivel remez, en el sentido de una
alegoresis, fue el rabino y filósofo Filón de Alejandría. Algunos ejemplos de su obra
muestran lo especulativo de este método.

Un buen ejemplo del uso del nivel remez en la interpretación de la Torah es el
significado que Rav Shaul, bajo Ruaj Ha-Kodesh le atribuye al vocablo hebreo Davar.
En efecto, Hashem se da a conocer a nosotros por medio de la Davar; ella es la
intermediaria entre Hashem y los hombres. Por ello, podemos decir que Hashem nos
habló muchas veces y de muchas maneras por medio de los Patriarcas y Profetas, pero
ahora nos ha hablado por medio de Yeshua (Hb 1:1,2); quien es la Davar de Hashem
que se ha hecho carne y habitó entre nosotros (Jn 1:1,2).

En fin, los tres primeros niveles son exotéricos y hebreo se le llama Nigleh, para
referirse al sentido que puede extraerse de la Torah por métodos de razonamiento. El
nivel sod es el nivel oculto o esotérico, y es el nivel de interpretación usado por los
expertos cabalistas. En estas lecciones no usaremos este método, debido a lo
especulativo del método mismo y al misticismo que envuelve a la Kabalah judía.
Existen otros géneros de interpretación o recursos hermenéuticos de la Torah
desarrollados por los sabios judíos que caen fuera del PARDES, que no vamos a usar
por su carácter especulativo y a veces arbitrario. Sin embargo, en su momento los
mencionaremos y daremos algunos ejemplos de ellos.

El método derásico, o método derash, ha sido el más fructífero de todos los
métodos del sistema hermenéutico rabínico, los principales productos de él son los
midrashim y parte importante del material del Talmud Bavlí. En estas Lecciones nos
vamos a dedicar a aplicar el método derásico por medio de la explicación y uso de las
midddot, especialmente las de Hillel y las de Yismael, cuando así lo requiera el texto
que o pasuk estamos considerando.

Estas consideraciones hermenéuticas nos proporcionan la base fundamental para
el estudio de la Torah según se desarrollará en estas Lecciones. Porque al estudiar la
Torah, la estamos interpretando y, en este sentido estaremos construyendo nuestros
propios midrashim, los cuales, dado mi creencia en Yeshua como el Mashiaj
prometido, estarán en un marco y un contexto plenamente mesiánico.

Aquí es importante señalar lo siguiente. En estas lecciones de la Torah nos
limitaremos a los niveles Peshat y Derash, porque la lectura de la Torah realizada por

48
Debemos tener claro la distinción conceptual entre alegoría y alegoresis. La primera es una figura del
lenguaje mediante la cual una palabra o un relato remite a otra cosa fuera del relato, en este sentido la
alegoría encierra un significado oculto. La segunda, es un método por medio del cual algún intérprete en
particular considera que ciertos documentos literarios (reales o ficticios) son alegóricos, es decir, son o
contienen elementos ocultos. En general, por lo subjetivo del asunto, esto da lugar a las más variadas
especulaciones. Es por ello, que la interpretación que le da Iehsua al evento de Jonás de pasar tres días en
el vientre de Jonás como una referencia a su propia resurrección y, la interpretación de Sara y Agar de
Rav Shaul, son, en sentido estricto, alegoresis y no alegoría como generalmente se cree.


24
esos dos métodos le permite a la Torah, en principio, explicarse a si misma. Aquí se
aplica entonces el dicho rabínico: “Torah mim Torah”, es decir, la Torah desde la
Torah. El principio que la Torah se explica a si misma es acompañado por otros dos
principios igualmente importantes: “en la Torah se encuentra todo” y “en la Torah no
hay nada superfluo”. Estos son los tres principios o pilares del método derásico.

Sólo invocaremos el nivel remez cuando es usado por los autores del Midrash
Torah. En esta dirección mostraremos como algunas porciones de la Torah son
efectivamente interpretadas a nivel remez por el propio Yeshua o por Rav Shaul. De la
misma manera nunca usaremos como método de lectura de algunas porciones de la
Torah el nivel sod, por cuanto creo que lo oculto en la Torah o en otra parte de la
Tanaj, no puede ser discernido por métodos cabalísticos o especulativos, sino más bien
por Ruaj Ha-Kodesh, discernimiento que le fue concedido a Yeshua Ha-Mashiaj (Is
61:1) y a un shaliaj como Rav Shaul. Por tanto, a fin de evitar cualquier tipo de
especulación en la enseñanza e interpretación de la Torah, nos subordinaremos a la
autoridad del Mesías y de Rav Shaul, y tomaremos de ellos lo que a ellos les ha sido
descubierto o revelado según se encuentran registrado en el Brish Hadashah y que
ahora ya no es más oculto para nosotros.

Aparte del uso del método o nivel derash invocaremos dos recursos
hermenéuticos adicionales: el mashal y el harizah (collar). Con el primero deseo decir
que usaremos los meshalim de Yeshua como una manera de ilustrar o ampliar el
conocimiento de la Torah. De manera más amplia, también usaremos todas las
explicaciones de Yeshua, quien como Maestro de la Torah (Is 42:21 y Dt 18:15) dio
una recta interpretación a la misma (Mt 5:17-19); y también como Mashiaj está
autorizado para enseñarnos la Torah o, como bien dijo la mujer samaritana: el Mesías
“nos explicará todas las cosas” (Jn 4:25,26)

Con el segundo término “collar” o harizah me refiero a un procedimiento
rabínico para vincular varios pasajes dispersos de la Torah para sacar de ellos una
enseñanza armónica sobre un tema específico. Dentro del pensamiento rabínico el
procedimiento o técnica de hacer collares con varios pasukim, desde la Torah hasta los
profetas, revela la unidad y la divinidad del pensamiento de las Escrituras. Es decir, al
hacer collares con el tema de los Pactos, en Abraham y Moisés, por ejemplo, la Torah
muestra una armonía en donde un pasuk arroja luz sobre el otro; revelando, de esa
manera, la coherencia de la Torah y el carácter divino que la impregna toda. Y si
incluimos en este collar el eslabón del Nuevo Pacto de Mashiaj, la interpretación que
obtenemos es espectacularmente hermosa.

El pensamiento judío entiende que hacer collares con la Torah es un método
“para abrir las Escrituras” a fin de extraer de ellas sus enseñanzas y su mensaje; y
cuando se hace rectamente el corazón de los oyentes arden (Lc 24:27-32; ver también
Lc 24:44 y Nh 8:5). En estas Lecciones haremos amplio uso del procedimiento
hermenéutico de “hacer collares con la Torah”, no sólo como un recurso para
interpretar la Torah, sino también como método para enseñanza de la Torah por temas
como explicaremos más adelante.






25
5. EL VALOR DE LA TORAH ORAL Y DE LOS MIDRASHIM

Como ya mencionamos, dentro del Judaísmo rabínico se tiene la creencia que
junto a la Torah de Moisés o Torah escrita (Torah shebiktav) se tiene una Torah oral
(Torah shebealpeh)
49
, y esta última ayuda a aclarar o a interpretar algunos pasajes de la
Torah escrita. En estas Lecciones, no atribuiremos valor canónico alguno a la Torah
oral, la invocaremos a dos niveles principales. El primero de ellos, es su hermenéutica
50
,
como ya explicamos; también la invocaremos a un segundo nivel: porque la Torah Oral
contiene una inmensa cantidad de material que nos puede servir de fondo histórico para
entender algunas expresiones de la Torah o para orientarnos en la discusión de un tema
o pasuk ya discutidos en algún momento por los sabios judíos. En el mismo sentido, los
midrashim a los libros de la Torah serán igualmente útiles en nuestras Lecciones.

En estas Lecciones comprenderemos que al texto de la Torah escrita corre
paralelo una tradición oral, que también nos será útil para conocer un poco más el relato
bíblico. Dos ejemplos servirán para darnos cuenta de ello. Antes que Moisés redactara
la Torah hubo una línea de transmisión de las sagradas enseñanzas que, luego del
Diluvio, quedó en manos de Noe y sus hijos. Sem, uno de los hijos de Noé se encarga
de ser el guardián y transmisor de todo el conocimiento de Hashem, es decir, de la
creación del mundo en seis días, del shabat, de la felicidad original de Adán y Eva en el
Edén, de la caída del hombre y de la promesa de redención por medio de la simiente de
la mujer. Todas estas enseñanzas llegaron hasta a Abraham a través de sus ancestros y a
ellas se añadió la promesa de la posesión de la tierra de Caanán, y la profecía que su
descendencia sería esclava en tierra ajena pero a la cuarta generación serían liberados.
Abraham transmitió estas enseñanzas, promesas y profecías a Isaac, Isaac a Jacob y
Jacob a sus hijos; y en tiempos de Moisés, la generación de ancianos que estaban en
Egipto tenía conocimiento de todas esas cosas. De modo que la tradición oral mantuvo
la fe de una pronta liberación.

Igualmente, en el Midrash Torah se registra una tradición oral que nos
proporciona datos y detalles que no se encuentra en la Torah. Por ejemplo, el discurso
de Esteban en Hechos 7 nos muestra dos hechos interesantes que Moisés no escribió en
la Torah pero que fue transmitida fielmente por la tradición oral: uno, que Moisés tenía
cuarenta años cuando intentó liberar a Israel por sus propios medios, y dos, que él pasó
cuarenta años en el desierto (Hech 7:23-30). Estos datos y otros parecidos de una
tradición oral que se encuentra implícita en la propia Biblia serán invocados cuando nos
toque esclarecer algún pasaje en particular.

6. HALAJOT Y LA AUTORIDAD PARA LA INTERPRETACIÓN DE LA TORAH

Una de las claves más importantes para entender el pensamiento hebreo, y en
particular el pensamiento rabínico, reside en el examen de las halajot, un conjunto de
reglas que norman o regulan la conducta del creyente judío. Halajot es el plural de
halajah, y esta palabra nos remite a su vez a la palabra “caminar” de donde, de hecho
proviene. Es decir, la halajah, ya sea de inspiración mosaica o rabínica, se refiere a una
norma o ley que le dice al judío lo que hay que hacer o como se ha de hacer en

49
A diferencia de otras corrientes del Judaísmo rabínico, para el Judaísmo ortodoxo la Torah oral tiene el
mismo valor canónico que la Torah de Moisés.
50
No debe olvidarse que las middot son parte de la tradición rabínica o Torah oral.


26
determinadas circunstancias, provee una guía, un camino a través del cual uno se ha de
conducir en la vida diaria.

El desarrollo de las middot tiene principalmente su origen en la preocupación
rabínica de extraer de la Torah, las halajot, las reglas o normas para el servicio del
Templo, en particular, y de la vida diaria en general.

Por otro lado, la autoridad para inferir e imponer halajot con o sin base de la
Torah se debe a un principio establecido en la Torah misma en Dt 17:8-13:

“8
Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre una clase de homicidio y otra, entre
una clase de derecho legal y otra, y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio
en tus ciudades; entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
9
y
vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos días, y preguntarás; y
ellos te enseñarán la sentencia del juicio.
10
Y harás según la sentencia que te indiquen los
del lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te manifiesten.

11
Según la ley que te enseñen, y según el juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a
diestra ni a siniestra de la sentencia que te declaren.
12
Y el hombre que procediere con
soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios,
o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel.
13
Y todo el pueblo oirá, y
temerá, y no se ensoberbecerá”

El concepto de halajah y este principio de autoridad para establecerla nos será
muy útil en estas Lecciones cuando nos dispongamos a estudiar las discusiones que
tenía el Yeshua con los rabinos de su tiempo.

7. METODOLOGÍA DE ESTUDIO: LECCIONES DE TORAH CON COLLARES

Al abordar el estudio de la Torah, estas Lecciones no seguirán un curso clásico
de aprendizaje que nos lleve desde Bereshis hasta Devarim. No intentamos comentar la
Torah, intentamos más bien poner al descubierto la unidad el pensamiento hebreo por
medio de la técnica Harizah que es un método rabínico para “formar collares” con la
Escritura. Como un ejemplo tomemos el propio Maestro quien tomándose a si mismo
como tema central hizo collar con la Tanaj mencionado lo que decían de El Moisés,
Los profetas y los Salmos (Lc 24:44).

Como puede verse con el ejemplo del Maestro de la Torah, uno puede recorrer
la Escritura por unidades de pensamientos, es decir, rastreando un tema en los pasukim
de la Escritura de modo que cada pasuk sea un eslabón del collar que estamos
construyendo. En el caso que estamos comentando el pensamiento o tema clave eran los
sufrimientos y muerte del Mesías, de modo que el collar entero constituía en si mismo
una enseñanza doctrinal.

Bajo este enfoque didáctico nos moveremos a través de la Torah, y aun más allá
a fin de encontrar las enseñanzas que, enraizadas en la Torah, que nos hablen de una
variedad de temas como el pecado, la salvación, la persona y obra del Mesías, etc.

Haciendo collares principalmente con el tema de las revelaciones de Hashem a
los hebreos recorreremos toda la Torah y nos proyectaremos hasta el Midrash Torah
cuando las circunstancias textuales así lo requieran, porque tengan alusiones mesiánicas,
por ejemplo. Una de las primeras cosas que aprenderemos en estas Lecciones es
situarnos en un contexto textual de estudio, que sería nuestro primero y principal collar


27
que atraviesa toda la Torah, el cual distingue cuatro eslabones con el tema común de la
revelación a los 3 Patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob) y a Moisés, collar que va desde la
primera revelación de a Abraham hasta la muerte de Moisés, es decir, desde Bereshis 11
hasta la muerte de Moisés en Devarim 34. Este contexto textual o primer collar nos
permite de inmediato presentar un segundo collar, un collar geográfico:

1. La revelación a Abraham en Ur de los Caldeos (Gn 11:27-32, Gn 12:1-3, Hch
11:8)
2. La estancia de Abraham en Canaan (Gn 12:5-Gn 20)
3. La estancia de la descendencia de Abraham en Egipto (Gn 21-Ex 12:40)
4. Desde la salida de Egipto hasta el Monte Sinaí (Ex 12:40-Ex 18)
5. La estancia de Israel en el Monte Sinaí (Ex 19-Nm 10:11-13)
6. La estancia y peregrinación de Israel en el desierto, hasta las orillas del río
Jordán frente a Jericó (Nm 10:11-3-Dt 34).

Desde el punto de vista temporal, el collar anterior también nos permite construir un
collar de tiempo en cada una de esas estancias.

1. La revelación de Abraham en Ur de los Caldeos (Abraham tiene 70 años)
2. La estancia de Abraham en Canaan (25 años)
3. La estancia de la descendencia de Abraham en Egipto (400 años)
4. Desde la salida de Egipto hasta el Monte Sinaí (Un mes y 15 días)
5. La estancia de Israel en el Monte Sinaí (once meses y 20 días)
6. La estancia y peregrinación de Israel en el desierto, hasta las orillas del río
Jordán frente a Jericó (39 años).

Este es el collar central, y, a partir de allí, encontraremos otros collares
auxiliares con temas tales como circunsición, pacto, sacrificios, santuarios hebreos, etc.,
que nos serán útiles para captar a grandes rasgos la voz de Hashem que nos habla para
guiarnos de vuelta a El. Y, por supuesto, en cada pasuk o eslabón, cuando las
exigencias textuales así lo requieran, pasaremos del nivel peshat al nivel derash, y en
ocasiones pasaremos a nivel remez invocando las alegorías descubiertas para nosotros
por Yeshua Ha-Mahsiaj y Rav Shaul.



28
7. LA TORAH EN LA TORAH
51


Un estudio del hebreo de la Torah muestra que existen diez palabras hebreas que
se traduce como “ley” por regla general. Esas palabras son: din, tzedakah, davar,
mishmeret, mitzvah, torah, mishpat, hok, edut, ot, estas palabras son traducidas en
diversas formas como mandamiento, juicio, observancia, justicia, regla, señal, estatuto,
enseñanza, testimonio, palabra.

Si miramos a los contextos en donde aparecen algunas de esas palabras nos
damos cuenta que ellas no son sinónimas, pero igualmente encontramos que sus
significados con frecuencia se solapan entre si; también se encuentra que algunos de
esos términos se intercambian. Ya los rabinos han notado esa peculiaridad en la Torah
como por ejemplo A. Heschel en su obra La Torah que viene del Cielo (Torah Min Ha-
Shamayin). En su investigación él ha observado que Raví Akiva Y Rav Ismael, rabinos
famosos y contemporáneos del primer tercio del siglo segundo de nuestra era, tienen
distintos enfoques al abordar este asunto
52
. Raví Akiva le asigna un significado
semántico a cada palabra o letra de la Torah, y en ese sentido cada palabra tiene un
potencial derashico. Rabí Yismael, por su parte, adoptó el principio de que la Torah
habla en lenguaje humano y, en este sentido el lenguaje humano usa repeticiones,
metáforas, etc., como medios de expresión, muy contrarios a la lógica y a las
matemáticas que expresan las ideas en una terminología precisa.

Heschel afirma que si la Torah es inspirada divinamente entonces el enfoque de
Raví Akiva es incomprensible. Pero cualquier lectura honesta de la Torah deja la
impresión that Raví Ismael fue mucho más preciso en su enfoque del lenguaje de la
Torah. Y cuando él dice que la Torah habla en el lenguaje de “los hijos de los
hombres”, él no estaba negando la autoría Divina de la Torah, sino más bien que
Hashem escoge usar el lenguaje humano cuando El da la Torah a los seres humanos.

Ni la Misnah ni tampoco la Misneh Torah de Rambam, en su respectiva
codificación de la halajah, usan la terminología de la Torah en la clasificación de las
mitzvot. De hecho, en las seis órdenes en los que se encuentra divididos la Mishnah
ninguno de ellos corresponde a los términos de la Torah que mencionamos al principio.
De los 14 tomos de la obra del Rambam solamente mishpatim, que corresponde con la
lista que ya dimos arriba, que son usados en la Torah para referirse a cierta clase de
mitzvot.

A continuación comentaremos sólo algunos de los diez términos mencionados
arriba, indicaremos las veces que aparece en la Torah y daremos un ejemplo

51
Esta parte es una síntesis de dos artículos que aparecieron en la revista internacional Jewish Bible
Quaterly escritos por el renombrado rabino Jacob Chinitz.: (1), Ten Terms in the Torah for Teachings,
commandments and laws, Jewish Bible Quaterly Vol. 33, No. 2, 2005, pp. 113-119. Añadiré en algunas
instancias mis propios comentarios personales.
(2) The Word “Torah” in the Torah, Jewish Bible Quaterly Vol. 33, No. 4, 2005, pp. 241-245.
52
Estos rabinos crearon cada uno una escuela de pensamiento, no obstante que Akiva era el más famoso
rabino de su época y tenía muchos discípulos, Yishmael produjo obras literarias más importantes que
Akiva. Un ejemplo de ello es su comentario rabínico al libro de Éxodo llamado Mekilta, que es un
midrash predominantemente halájico y en donde aparecen y aplica sus trece principios derashicos de
interpretación, que extiende los siete principios de Hillel. Esta obra ya ha sido traducida al español y
comentada por una hebraísta de la Universidad de Barcelona y publicada bajo el título Mekilta de Rabbí
Ismael de T. Martínez Saíz, Editorial Verbo Divino, Navarra (España), 1995.


29
representativo de ellos. En cada caso presentaré el texto hebreo estándar y ofreceré mi
propia traducción personal y en una nota a pie de página colocaré la traducción española
de la versión Reyna-Valera de 1960 que es la más conocida en el mundo de habla
hispana.

1.Din (¡·: ). Esta palabra aparece 11 veces en el lenguaje legal de la Torah; veamos un
ejemplo en Dt. 17: 8
53
:

¡·:· ¡·: ¡·: ¡·: ¡·: ¡·z z: · Ÿz: ’ ¡·z :e : : · ·: : :: : s· e · ·:
entre pleito y pleito entre sangre y sangre para juzgar palabra
54
delante de ti (está) una dificultad si

En otras partes del Antiguo Testamento
55
así como también en la literatura
rabínica
56
la palabra Din es usado como significando “juicio”, “justicia” o “ley”; pero en
el contexto legal en donde está situado Dt. 17:8 su significado está referido a los
alegatos que hacen los enemistados delante de una corte judicial hebrea; y por tanto, no
puede ser usada para referirse a una obligación legal o a un sistema legal.

2. Tzedakah (¬: : s ) . Esta palabra aparece 4 veces en la Torah y 31 veces en el resto
del Antiguo Testamento y su variante tzedek aparece 70 veces en la Tanaj. Un ejemplo
lo encontramos en un pasaje bien conocido, Gn. 15:6
57
:

¬: : s ·~ ¬ : : : · · ¬· ¬·z ¡: s ¬ ·
justicia una a él y reconoció en Hashem y creyó

De igual manera como en el caso anterior tzedakah no connota aquí un sistema o
una obligación legal, y puede ser comprendida como significando “justicia” o incluso
“caridad”. Aunque muchos comentadores están en desacuerdo en cuanto al significado
exacto de la expresión de Gn 15:6, pero, ya sea que se le atribuya tzedakah a Hashem o
a Abraham, según comenta Chinitz, tal término “no es claramente un término legal sino
que está más cercanamente relacionado con el concepto de gracia”. Aquí discrepo del
rabino Chinitz porque él ignora el concepto paulino de “justicia imputada” el cual nos
permite situar la problemática planteada en un contexto legal, justo porque el hombre se
encuentra convicto de pecado, pero es la gracia, por supuesto, lo que permite la
justificación (Ver Rm. 3:24). Rav Shaul lo explica muy bien en Gál. 3:6-29 en donde
precisamente hace una exégesis de Gn. 15:6.

3. Davar (·z : ). Este término aparece muchas veces en la Torah y es traducido como
“hablar”, “palabra”, “asunto” o “cosa” por muchos autores, aunque yo no comparto esta
idea como mostraré más adelante. De entrada, a mi parecer, debe traducir como
“palabra” siempre y cuando de claridad al contexto. Con esta significación es usada en
la versión Reina-Valera del 60 en su traducción del pasaje de Dt. 17:8 estudiado más

53
“Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de
derecho legal y otra”,
54
El término Davar que aquí yo he traducido como “palabra” se estudia más abajo.
55
Ver por ejemplo Sal. 76:9.
56
Especialmente en el tratado Rosh Ha-shanah de la Mishnah y en el Talmud que se usa para referirse al
día del juicio (Iom Ha-Din).
57
“Y creyó a Hashem, y le fue contado por justicia”.


30
arriba. Esta palabra Davar por lo general está asociada a las grandes revelaciones
divinas (Ex. 34:28; Dt. 4:13; 10:4), y a mi juicio este el criterio y la clave para traducir
davar como “palabra”. La asociación más notable es con los diez mandamientos o
aseret hadevarim y se encuentra en Ex 20:1 que dice así
58
:

·: s· ¬~ s ¬ z·· : : ¬ ·: -s z·¬ · s ·z : · ·
para decir estas palabras todas ¿? Dios y habló

Aquí la palabra Devarim (palabras), según Chinitz, en una clara demostración
del pensamiento rabínico, denota un estatus legal de absoluta obligación, aunque
reconoce que también connota diez principios más bien que mandamientos
individuales. Estoy de acuerdo más con esta segunda acepción porque se acerca más al
espíritu de la Torah; de hecho, el forma verbal hebrea en la que estas expresadas esas
“diez palabras”, a mi entender connotan más bien un significado de promesas.

La palabra davar también es usada con referencia a instrucciones a leyes como
la de Pesaj como en Ex. 12:24. Pero, tanto en Ex. 12:24 como en Ex. 16:16,34, las tres
veces que aparece la palabra davar en esos tres pasajes el rabino Chinitz la traduce
como “asunto” o “cosa”, lo que a mi parecer es erróneo. Note por ejemplo el texto de
Ex. 12:24 que es una orden de Hashem para guardar la Pascua
59
:

z· ·.:. :·. : · · : · :: · ¬· ¬ ·: : ¬ -s z~ · : : ·
eternidad hasta (la) y tus hijos para ti para hacerla esta la palabra a y guardarán

En este pasaje aparece hok, y su plural hukim son términos claves que se
refieren a mandamientos o palabras que Hashem manda a realizar pero no da al respecto
ninguna explicación.

Por último, en Rm 11:6-8 Rav Shaul interpreta alegóricamente Dt 30:11-14,
basado en el hecho de que la palabra davar usada en Dt 30:14 es Yeshua, la Palabra de
Hashem, la mayor expresión de la revelación divina.

4. Mitzvah. Esta palabra y su forma plural mitzvot se encuentran 33 en la Torah. Para
Chinitz esta palabra no es usada para referirse a algún mandamiento en particular, como
lo usa el leguaje religioso judío moderno
60
, es más bien un sinónimo de Torah, como se
desprende de la lectura de Ex. 24:12
61
. También es usada para referirse a un conjunto de
mandamientos como en Nm. 36:13.
62


5. Hok. Esta palabra y su plural hukim aparecen 51 veces en la Torah. Esta palabra
tiene connotaciones rituales –como el pasaje de la Pascua ya citado, Ex. 12:24- y la

58
“Y habló Dios todas estas palabras, diciendo”
59
“Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre”.
60
Véase más adelante la clasificación de las mitzvot del Rav, Samson R. Hirsch.
61
“Entonces Hashem dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley,
y mandamientos que he escrito para enseñarles”.
62
“Éstos son los mandamientos (mitzvot) y los estatutos (mishpatin) que mandó Jehová por medio de
Moisés a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó”. Aquí la traducción
debió colocar la palabra “juicios” que es lo correcto en lugar de “estatutos”. La palabra Mishpat aparece
65 veces en la Torah y se traduce como juicio y está siempre asociada a asuntos de leyes civiles y
criminales.


31
tradición rabínica lo entiende como mandamientos para los cuales Hashem no ha dado
ninguna razón, como el de la vaca roja, por ejemplo, pero que de todos modos hay que
obedecerlos. También entrarían como hukim la clasificación de los animales en limpios
e inmundos de Levítico 11.

6. Mishpat o mishpatim. Mishpat y su plural mishpatim se usa en la Torah para
referirse a leyes judiciales. Aparece 65 veces en la Torah.

7. Torah. Esta palabra y la palabra ha-torah se encuentra 33 veces en la Torah. En 11
de esas apariciones el significado directo es “ley” o “regla”, en las 22 restantes se refiere
a la Torah: 2 veces en Éxodo en donde el significado el uso de esa palabra es
generalmente “ley”, y 20 veces en Deuteronomio de las cuales 10 veces es usada para
referirse al contenido de la Torah, y sólo 11 veces es usada para referirse al rollo de la
Torah o Sefer Torah. A continuación listamos esos pasajes.

a. Como ley: Ex. 12:49; Nm 15:16
b. Como reglas: Lv. 7:7; 7:37; 14:54; Nm 5:29,30; 15:29; 19:2,14; 31:21; 17:11.
c. Como contenidos de la Torah: Ex 24:12; Dt. 1:5; 4:8,44; 17:19; 27:26; 29:28;
31:12; 32:46; 33:4.
d. Como Sefer Torah: Dt 17:18; 27:3,8; 28:58,61; 29:20; 30:10; 31:9,11,24,26.



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