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06 LAS QUATRO VIRTUDES CARDINALES

Eusebio.- Por mi salud que tenéis razón, pero, pues no queréis decir esto, decidnos de las
virtudes cardinales; y primero decidnos, por qué las nombran así.
Arzobispo.- Nómbranlas así, porque con ellas heredamos el nombre de los filósofos gentiles, los
cuales las llamaban cardinales, porque a su parecer en ellas, como en quiciales, se gobierna y
sustenta la vida humana. Pero sería bien que ya entre los cristianos perdiesen el nombre, pues
tenemos otras que son mucho más que ellas, a las cuales llamamos teologales.
Eusebio.- Pues ¿cómo querríais que se llamasen?
Arzobispo.- Podrían llamarse virtudes morales, pues todas ellas son para instruir humanamente
un hombre, y pueden estar en uno que no sea cristiano.
Eusebio.- ¿De qué manera?
Arzobispo.- De ésta.La prudencia, que consiste en el conocimiento de las cosas, y así llamamos
prudente al que habla honesta y templadamente en lo que se le ofrece, y se ejercita en cosas
útiles y honestas; y trata a cada uno como conviene. Claro está que es virtud moral, y así la
puede tener un gentil.
También la justicia, la cual consiste en igualdad, dando a cada uno lo que es suyo, es, en la
verdad, gran color de virtud; y al que la tiene le llamamos, con razón, buen varón; a la cual es
muy conjunta la bondad y clemencia. Es también moral y puede estar en uno que no sea
cristiano.
A más de esto, la magnanimidad, que es la tercera virtud, a la cual asimismo llaman fortaleza.
Consiste en acometer grandes y arduas cosas, y en menospreciar las cosas mundanas, que son
inferiores al hombre; y en no entristecerse con las cosas adversas, ni alegrarse demasiado con
las prósperas. Es, de la misma manera, moral.
En fin, la templanza que es la última virtud, que consiste en ser uno templado, no solamente en
actos ilícitos, sino aun en todos sus afectos, y ser señor de ellos y no siervo, y en ser modesto y
sufrido, tanto que de ninguna manera se aparte de lo que viere ser honesto y bueno. Es también
moral, como las otras virtudes, las cuales ya vos veis que pueden estar en un hombre, como dije,
no cristiano.
Y así como a este tal podrían, sin duda alguna, ser causa de hacerle caer en el vicio de la
soberbia, porque no atribuyéndolas ni enderezándolas a Dios, sino a sí mismo, es forzado que se
preciaría de ellas; así también, si caen en un ánimo cristiano, contienen en sí gran bien; de
manera que, para que ellas sean verdaderas, es menester que las hagamos cristianas y las
bauticemos; pues si las bautizamos, ningún inconveniente es que les quitemos el nombre;
especialmente pues vemos que injustamente lo poseen. Y cuando vos, padre cura, a vuestros
niños y a otros cualesquiera enseñareis estas virtudes, será bien que las apliquéis a la doctrina
de Jesucristo, para que cuando sean grandes, y las topen en algún libro de algún filósofo, las
sepan entender como cristianos y no como filósofos.
Antronio.- Eso haré yo de muy buena gana, aunque no fuese sino porque soy enemigo de estas
filosofías y letras profanas; pero es menester que vos me digáis cómo lo tengo de hacer.
Arzobispo.- Cómo, padre, ¿y os habéis dado algún tiempo a estas letras?
Antronio.- No, en verdad, ni aun quisiera.
Arzobispo.- Pues, ¿por qué estáis mal con lo que no conocéis?
Antronio.- Por vuestra vida que no me metáis en estas preguntas, sino que me digáis esto que os
pregunto.
Arzobispo.- Soy contento. Habéis de saber que la prudencia podéis decir que nos la encomendó
Jesucristo, nuestro Señor, cuando dijo: «sed prudentes como serpientes y simples como
palomas»; la justicia, cuando nos mandó que hiciésemos con los hombres lo que querríamos que
ellos hiciesen con nosotros, y la magnanimidad, cuando, animando a sus discípulos, dijo: «No
tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pues no tienen poder para matar el alma». La

Arzobispo. Antronio. haré.temperancia. ha cometido con ella adulterio». fuera menester que me lo declararais más.Está muy bien dicho.. y supiera esas autoridades del Evangelio. . ya. pero para que yo enteramente las entendiera. en su corazón.. pero otro día.Si. Veis aquí de qué manera las podréis aplicar. cuando dijo: «Cualquier hombre que mirare alguna mujer para codiciarla.