You are on page 1of 4

CAPÍTULO X

STONE’S HILL
Desde que los miembros del Gun Club decidieron su elección en contra de los intereses de Texas, cada
habitante de América, donde todo el mundo sabe leer, creyó necesario estudiar la geografía de la Florida.
Barbicane tenía que hacer algo más importante que las lecturas geográficas, quería ver con sus propios ojos
y señalar el lugar donde se ubicaría el Columbiad. Por eso, sin perder un instante puso a disposición del
Observatorio del Cambridge los fondos necesarios para la construcción de un telescopio, y convino con la
casa Breadwill and Co., de Albany, la fabricación del proyectil de aluminio; luego salió de Baltimore en
compañía de J.T. Maston, del mayor Elphiston y del director de la fundición Goldspring.
Al día siguiente, los cuatro compañeros de viaje llegaron a Nueva Orleáns. Allí se embarcaron
inmediatamente en el Tampico, aviso de la marina federal que el gobierno puso a disposición, y merced al
empuje de las máquinas, pronto perdieron vista las costas de Luisiana.
La travesía no fue larga; dos días después de la partida, el Tampico, luego de haber navegado cuatrocientas
ochenta millas se hallaba frente a las costas de Florida. Al acercarse a ellas, vio Barbicane una tierra baja,
llana, de aspecto estéril. El Tampico entró en la bahía del Espíritu Santo tras haber costeado una serie de
ensenadas ricas en ostras y cangrejos.
A poca distancia apareció la ciudad de Tampa, negligentemente reclinada en el fondo de un reducido puerto
natural, que forma la boca del río Hillisboro. Allí fondeó el Tampico el 22 de octubre, a las siete de la tarde;
los cuatro pasajeros desembarcaron sin demora. Barbicane sintió que el corazón le latía con violencia cuando
apoyó las plantas en el suelo de Florida: lo tanteaba con el pie, como lo hace un arquitecto que comprueba la
solidez de un piso; J.T. Maston rascaba la tierra con su garfio.
- Señores, dijo entonces Barbicane, no tenemos que perder tiempo: mañana temprano montaremos a caballo
para reconocer la región.
Cuando bajaba a tierra Barbicane, habían salido a su encuentro los tres mil habitantes de Tampa Town, muy
justiciero homenaje al presidente del Gun Club que los había favorecido con su elección. Lo recibieron con
formidables aclamaciones, pero Barbicane eludió toda ovación, encerrándose en su cuarto del hotel Franklin,
sin querer recibir a nadie. Evidentemente, no era de su agrado el papel de personaje célebre.
El día siguiente, 23 de octubre, unos caballitos de raza española, fogosos y rebosantes de vigor, piafaban
ante sus ventanas. Pero en lugar de ser cuatro eran cincuenta con sus respectivos jinetes. Barbicane bajó,
acompañado de sus tres compañeros, y se extrañó al principio viendo semejante cabalgata. Advirtió, además,
que cada jinete llevaba una carabina en bandolera y unas pistolas en los estuches de cuero. Un joven
floridiano le explicó al punto la razón de tal despliegue de fuerzas, diciéndole:
- Señores, es por los semínolas.
- ¿Qué semínolas?
- Unos salvajes que devastan las praderas. Nos pareció prudente escoltarlos.
- ¡Bah!, rezongó J.T. Maston montando a caballo.
- En todo caso, es más seguro, añadió el de Florida.
- Señores, respondió Barbicane, les agradezco la atención. Ahora, ¡en marcha!.
El grupo de jinetes se puso en movimiento al instante y desapareció en medio de una nube de polvo. Eran
las cinco de la mañana; el sol ya resplandecía y el termómetro señalaba 28 grados; pero unas frescas brisas
marinas moderaban la excesiva temperatura.
Al salir de Tampa Town, bajó Barbicane hacia el sur y bordeó la costa con el propósito de llegar al creek de
Alifia, riachuelo que se vuelca en la bahía Hillsboro, a doce millas más debajo de Tampa Town. Luego,
Barbicane y su escolta siguieron la orilla derecha de ese riachuelo en dirección este. A poco andar vieron que
se ocultaban las olas de la bahía detrás de un repliegue del terreno y que sólo quedaba a la vista la campiña de
la Florida.
Dos partes distintas se observan en el estado de Florida: una al norte, más poblada, menos abandonada,
cuya capital es Tallahassee y donde esta Pensacola, uno de los principales arsenales navales de los Estados
Unidos; la otra, encerrada entre el Atlántico y el golfo de México, que la estrechan entre sus aguas, no es más
que una alargada península roída por la corriente del Golfo, una punta de tierra perdida en el medio de un
pequeño archipiélago, por donde doblan incesantemente los numerosos navíos que surcan el canal de
Bahama. Es el centinela avanzado del golfo de las grandes tempestades.
La superficie del Estado abarca quince millones trescientas sesenta y cinco mil cuatrocientas cuarenta
hectáreas, entre las cuales había que elegir un punto ubicado más allá del paralelo vigesimooctavo y que se

Y de los salvajes. dentro de dieciocho años y once días. tenía prisa en seguir adelante. En ese momento pasaba el Sol por el meridiano. él le respondió: . replicó J.¡No!. no lo sabía. señor Barbicane y. en fundir nuestro Columbiad en un terreno alto. cuyos frutos y flores rivalizaban colorido y fragancia. bananos y grandes cepas de vid.¡Al fin. respondió el ingeniero.¡Y yo el último!. En efecto. naranjos. ni tendremos necesidad de saberlo. pues pululaban en ellos unos caimanes de quince a dieciocho pies de largo. Allí crecían las especies botánicas más diversas con profusión tropical. Y tengan la seguridad de que la compañía del Goldspring no pagará indemnizaciones por retraso. dijo Barbicane deteniéndose. de varios acres de extensión. . . . Formaban aquellos bosques casi impenetrables granados. entre los cuales se destacaban los zancudos cangrejeros.T. Maston los amenazó atrevidamente con su garfio. mientras los grandes flamencos rojos lo miraban con expresión estúpida. Por lo demás.T. árboles menos corpulentos se desparramaban por los bosques menos espesos. Mientas tanto iban avanzando. .adecuara a la empresa. algunos grupos aislados se destacaron en medio de llanuras infinitas. aunque solo consiguió asustar a los pelícanos. no tendremos que luchar con las aguas. limoneros. Cien dólares diarios hasta que la Luna vuelva a presentarse en las mismas condiciones. ¿Qué importan unos pies más o menos?…No. ¿sabe usted que serían seiscientos cincuenta y ocho mil cien dólares? . colina de piedras. cuyo nido debía ser un estuche para que fuera digno de esas joyas con plumas. Maston. De modo pues que en este llano se levantarán nuestros almacenes. Por fin.¡Mucho le convendrá. cosa que merece tenerse en cuenta cuando se quiere horadar un pozo de novecientos pies de profundidad. . yo quisiera haber dado ya el primer azadonazo!. lo que nos evitará entubamientos largos y costosos. por lo que Barbicane cabalgaba examinando con mucho cuidado la configuración del suelo y distribución particular. Maston lo interrogó al respecto.No.Tenemos sumo interés. . no sin peligro. señores. sentía la presencia de agua bajo sus pasos y buscaba. talleres. silvestres habitantes de aquellas márgenes. esos huéspedes de tierras húmedas desaparecieron a su vez. sin que Barbicane ni sus compañeros se inquietaran por su presencia. Tuvieron que vadear algunos ríos. Barbicane. olivos. aquella región tan fértil le desagradaba por su misma fertilidad: pues si bien no poseía el arte de hidroscopia que descubre las aguas ocultas.T. contestó sonriendo Barbicane. dijo el presidente. altos hornos y . Barbicane sin añadir palabra echó pie a tierra. Le satisfizo ver que el terreno se iba elevando progresivamente.¿Para estar más cerca de la Luna?. o mucho me engaño o antes de poco habremos dado con el lugar conveniente. Lo formaba una ancha protuberancia del terreno y parecía brindarles a los miembros del Gun Club todas las condiciones requeridas para la ubicación del Columbiad. poco sensible ante tales maravillas. A la sombra perfumada de esos árboles magníficos. . Pero el presidente Barbicane.T. A los campos fértiles seguía la región boscosa. por Santa Bárbara!. albaricoqueros. Maston. anotó rápidamente el resultado de sus observaciones y dijo: . J. señor. exclamó J.Lo llaman Stone’s Hill. señales de aridez indiscutible. J. exclamó Barbicane. blandiendo largas lanzas o disparando fusiles de detonación sorda. cercetas y faetones. amplio espacio abierto. .Este lugar está situado a mil ochocientos pies sobre el nivel del mar. se divisaban a lo lejos unos semínolas que se agitaban corriendo de un lado a otro montados en caballos veloces. y cuando J. por donde cruzaban rebaños de gamos atemorizados. irguiéndose sobre los estribos. sino que en terrenos elevados nuestras tareas marcharán más fácilmente.T.¡Ah. Los expedicionarios estaban en medio de un llano rocoso. la reducida comitiva lo rodeaba y lo miraba guardando hondo silencio. unos instantes después. se limitaron a esas demostraciones hostiles. higueras. intervino el ingeniero. he aquí la región de los pinos! . tomó sus instrumentos y comenzó a calcular la posición con suma exactitud. ¿Tiene nombre este sitio? .Tiene usted razón. preguntó el secretario del Gun Club. calcinado por los ardientes rayos solares. dijo uno de los de la escolta.Todo se andará. aunque en vano. . mi distinguido amigo. añadió el mayor.¡Alto!. A mi parecer ofrece por su naturaleza árida y rocosa todas las condiciones favorables para la experiencia. Maston y el mayor no podían hallarse en presencia de esa exuberante naturaleza sin admirar sus espléndidas bellezas. cantaban revoloteando los pájaros de brillantes colores. A eso de las diez de la mañana los jinetes habían recorrido una docena de millas. a los 27º 7’ de latitud y 5º 7’ de longitud oeste.

añadió golpeando con el pie la parte más alta de Stone’s Hill. Lo que no representaría ninguna dificultad para mil obreros que trabajan con comodidad y amplitud de lugar. conocen la razón de que nos hallemos reunidos en esta región agreste de la Florida. cual si poseyera el don de ubicuidad y siempre iba junto a él J. no cedía ante ningún impedimento: era minero. ahora bien. mecánico. su convicción. Una resolución importante tomada por el ingeniero Murchison de acuerdo con el presidente Barbicane. no es molesto. se suprimió. en chapas desmontables y numeradas. desdeñoso de pretiles y obras de fábrica. No es costoso. le comunicaba su ardor. Aquella noche. se cumplirá. Unos sondeos cuidadosos permitieron examinar la naturaleza del terreno y la excavación pudo comenzarse desde el 4 de noviembre. él lo animaba. las máquinas. Una de las cláusulas del convenio estipulaba que el Columbiad debía reforzarse con aros de hierro ajustados en caliente: era un lujo de precaución inútil. Sin embargo. Debía alistar a un ejército de obreros y traer la mayor parte del material. Se le veía en todas partes. esa cláusula. Barbicane era el alma de ese mundo que acudía a su llamado. amigos míos. En verdad. nuestro proyectil emprenderá el vuelo hacia los espacios del mundo solar!. y para ello cuento con el valeroso esfuerzo de todos ustedes como con su habilidad profesional. El 1º de noviembre salió Barbicane de Tampa Town con una cuadrilla de trabajadores y el día siguiente comenzó a levantarse una ciudad de casa prefabricadas en torno a Stone’s Hill: rodeándola de empalizadas. con sus máquinas encendidas y el vapor bajo presión. Tampa Town ganaría mucho gracias a la iniciativa del Gun Club. Merced a tan sencillo procedimiento no es ya necesario apuntalar las tierras con codales. tanto como artillero. ¡Desde este mismo sitio. cuya población casi se duplicaba en un día. Se trata de fundir y asentar un cañón de nueve pies de diámetro interior. A las ocho de la mañana el pico hincó su punta por primera vez en ese rincón de Florida y desde entonces la valiosa herramienta no descansó un instante en manos de los cavadores. destinado a unir Stone’s Hill con la ciudad de Tampa.cabañas para obreros. pues. los miembros del Gun Club se quedaron en Tampa Town para organizar los primeros trabajos con ayuda de los habitantes de la región. Durante los primeros días. tenía respuesta para todas las preguntas y solución para cualquier problema.T. Maston. Barbicane ponía los primeros jalones de un ferrocarril de quince millas. Esta obra considerable debe estar terminada dentro de ocho meses. resultará más penoso en un espacio relativamente reducido. no por el número de obreros – que inmediatamente se encaminaron hacia Stone’s Hill – sino por la afluencia de curiosos. por medio del cual el revestimiento de mampostería se realiza simultáneamente con la perforación. así como una cantidad bastante crecida de casas prefabricadas. La línea férrea de Tampa Town a Stone’s Hill fue una bagatela que no exigió mucho tiempo ni mucho dinero para quedar tendida. como esta tarea ha de ser cumplida. Caprichoso en las curvas. el railroad corre a ciegas sin cuidado de la línea recta. ya que pudo entonces emplearse el nuevo sistema de excavación adoptado en la actualidad para los pozos. audaz en las pendientes. tienen que extraer ustedes dos millones quinientos cuarenta y tres mil cuatrocientos pies cúbicos de tierra en doscientos cincuenta y cinco días. o sea en números redondos. Los obreros se relevaban por cuartos durante las veinticuatro horas del día. De ahí una gran economía de tiempo. Sabido es cómo se construye un ferrocarril en Norteamérica. Mantenía activa correspondencia con el Gun Club o con la fundición de Goldspring. su entusiasmo. el Tampico esperaba sus órdenes en la rada del Hillsboro. Barbicane reunió a los capataces y les dijo: . Barbicane revelaba su espíritu práctico con mil invenciones ingeniosas. A los ocho días retornaba el Tampico a la bahía del Espíritu Santo con una flotilla de barcos de vapor. y por el movimiento y la agitación al poco tiempo se la hubiera tomado por una de las grandes ciudades de la Unión. desembarcó aquella gente en los muelles de Tampa Town. Noche y día. seis de espesor en las paredes y diecinueve y medio de revestimiento de piedra. La manera de vivir se reglamento disciplinadamente y los trabajos se iniciaron con orden perfecto. Al mismo tiempo. Barbicane y sus acompañantes regresaron a Tampa Town y el ingeniero se embarcó en el Tampico con destino a Nueva Orleans.Todos ustedes. Ese día. de modo que hay que cavar un pozo de sesenta pies de ancho y novecientos de profundidad. permitió acelerar más aún el avance de los trabajos. los vivires. como sigue el moscardón al buey. sólo que descarrila y se tumba con toda libertad. diez mil pies cúbicos diarios. se ocuparon en descargar las herramientas traídas por la flotilla. El 31 de octubre. puesto que el cañón podía prescindir evidentemente de tales anillos compresores. Murchison había contratado a mil quinientos trabajadores. Por lo demás. albañil. para él no había obstáculos ni dificultades insalvables. . a las diez de la mañana. Es comprensible el movimiento y la actividad que reinaba en la pequeña ciudad. el muro de revestimiento las contiene con firmeza y va descendiendo por su propio peso. escalador de alturas y saltador de cuestas. que desde todas las partes del mundo convergían poco a poco en dirección a la península floridiana.

la mampostería descansaba sobre un cubo macizo de treinta pies de espesor. veinte días antes de expirar el plazo que había fijado Barbicane. Tres semanas se perdieron en apuntalar el revestimiento de piedra. no hubo obstáculos inesperados. Ningún nuevo contratiempo retardó la marcha de la operación: el 10 de junio. se retiraban sucesivamente los puntales de modo que la rueda bajara un poco y con ella la masa anular de mampostería. El accidente costó la vida de varios operarios. pusieron alrededor de Stone’s Hill un círculo de espanto. cincuenta obreros abrieron en el mismo centro del recinto empalizado. Sobre esa rueda se apoyaron las primeras hiladas del muro de revestimiento. que no le exigió mayor esfuerzo. que tenía en el centro un agujero de diámetro igual al ancho del Columbiad. los trabajos avanzaban con regularidad. las grúas de vapor aceleraban la extracción de escombros. se encontraban encerrados en un pozo de veintiún pies de ancho. mientras la parte superior afloraba sobre el nivel del suelo. esto es. En este punto. recalzarlo y restablecer la rueda en las primitivas condiciones de solidez. más de uno. abrasaba con cuarenta grados de temperatura aquellos llanos calcinados. que no osaban ya franquear las manadas de bisontes ni los semínolas en sus correrías. Mas gracias a la pericia del ingeniero y al poder de las máquinas empleadas. el chirrear de las máquinas. Los obreros. En diciembre se había duplicado esa profundidad y triplicado en enero. los mineros empuñaron el pico y la pala para socavar la roca por debajo de la rueda. la construcción puesta en peligro recobró su aplomo y la perforación pudo continuarse. a causa de la poca consistencia del terreno. en un estrato de cuatro pies de espesor. sin que se enfriara. luego el hierro del pico hizo saltar chispas a la masa dura del suelo. fue necesario utilizar poderosas bombas de agua y aparatos de aire comprimido para agotarla y tapar con hormigón el orificio por donde manaba. Este género de labor exigía de parte de los obreros suma habilidad y extremada atención. el golpear de los picos sobre la roca. cedió en parte la rueda y hubo un desbordamiento parcial. como se ciega una vía de agua en el casco de una embarcación. había alcanzado la profundidad de novecientos pies. muy sólida. dejando unos tubos de ventilación por donde salieran los gases en el momento de fundirse el cañón. Al fin se dominaron las inoportunas infiltraciones. unos meses después. de seis pulgadas de espesor. totalmente revestido con su paramento de piedra. la detonación de los barrenos. En el fondo del pozo se construyó una pieza circular de roble. un hueco circular de sesenta pies. cuyas piedras unía con inflexible tenacidad el cemento hidráulico. El pico dio primeramente con una capa de mantillo negro. sino solamente dificultades previstas que se superaron con habilidad. el pozo había llegado a la profundidad calculada para ese tiempo. no obstante. y se dio comienzo a los trabajos de mampostería. su obra ciclópea se había cumplido en extraordinarias condiciones de rapidez. parecida a la marga de Inglaterra. En cuanto a la excavación se había ahondado unos dos pies. sobre la cual colocaban los albañiles nuevas hiladas. . los torbellinos de humo que se desparramaban en el aire. ya al rayo del Sol que. cuidando de sostener a ésta con puntales sumamente fuertes a medida que cavaban. ¡Calcúlese el espantoso empuje de ese cilindro de mampostería de cuatrocientos cincuenta pies de altura!. En tanto. Al cabo del primer mes. ya al blanco resplandor de la luz eléctrica. una especie de roca formada por conchuelas petrificadas. El 4 de noviembre.Esta maniobra no debía comenzar hasta el momento en que el pico hubiera llegado a la parte sólida del terreno. Después de la arena apareció una arcilla blanca bastante compacta. Durante el mes de febrero. es decir en la parte más alta de Stone’s Hill. a la primera capa de tierra blanda le siguieron dos pies de arena fina que fue extraída cuidadosamente para emplearla en la preparación del molde interior. pero. el pozo tenía ya una profundidad de seis pies y medio. especie de disco asegurado con pernos y de solidez a toda prueba. un solo minuto el ardor de los trabajadores. muy seca. después de haber trabajado de la circunferencia al centro. al cavar debajo del disco. quedó gravemente herido por los fragmentos que saltaban de la roca – hasta hubo accidentes mortales -. con la que lucharían los picos hasta el fin de la excavación. El presidente Barbicane y los miembros del Gun Club felicitaron calurosamente al ingeniero Murchison. el pozo. día y noche. los trabajadores tuvieron que luchar con una vena de agua que se filtró a través de la corteza terrestre. Cuando se terminó esa labor. a ciento doce pies. En el fondo.