De la editora: Martha Meier Miró Quesada

Las debilidades y fortalezas de quienes hoy se enfrentan en las
urnas han sido ampliamente discutidas estas últimas y
agobiantes semanas. Como electores y electoras hemos estado
todo el tiempo escuchando, mirando, opinando y juzgando cada
palabra, cada gesto, cada silencio de Ollanta Humala y Keiko
Fujimori. Nuestra atención ha estado volcada hacia afuera,
concentrada en el otro. ¿Qué hay de nosotros, de nuestros
vicios y virtudes? ¿Qué de la debilidad del carácter nacional,
que individualizado no es más que nuestro propio carácter?
¿Hemos reflexionado sobre el rol que nos toca jugar en estos
próximos cinco años? La persona elegida hoy —sea quien sea
— nos necesita como guardianes para vigilar sus acciones, para

vociferar cuando actúe indebidamente y muestre pequeñez,
miseria de espíritu o frivolidad. Pero también nos toca ayudar a
construir un país mejor para todos, capaz de incorporarse, antes
que después, en el concierto de naciones del Primer Mundo.
Compartir un mismo sueño quizá sea lo que nos falta.
MMMQ
El Dominical, 05 de junio de 2011