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2.

JOSÉ ANTONIO MAITÍN (Venezuela, 1804-1874)
CANTO FÚNEBRE
CONSAGRADO A LA MEMORIA DE LA SEÑORA DOÑA LUISA ANTONIA SOSA
DE MAITÍN
(Fragmentos)
IX
¡Cuán sola y olvidada,
cuán triste está la huerta
hace poco por ella cultivda!
Su lánguida corola
tiene la flor apenas entreabierta,
y al ver los tallos secos e inclinados,
esta vegetación ambigua, incierta;
al ver tanto abandono,
las hierbas devorando los sembrados,
sin humedad la tierra sin abono,
dijérase que siente
esta familia huérfana su suerte;
que lleva un negro luto
sobre su frente pálida prendido;
que espera ya la muerte,
o que llorando está lo que ha perdido.
A vista de este cuadro tan vivo, de tristura
siento que el corazón se me destroza.
Me lanzo a la ventura
por entre el laberinto
del follaje en desmayo y sin frescura;
maltrato, con el pie, de aquel recinto
la inútil hermosura.
Cual máquina ambulante,
sin senda, sin camino conocido,
las manos extendidas, delirante,
buscan mis brazos algo que he perdido.
Estrecho con amor cada sembrado,
corro del uno al otro
con paso desigual, precipitado;
me cubro el rostro ardiente con las ramas,
las llevo al pecho, de llorar cansado;
sobre ellas deposito
mi beso convulsivo y prolongado,
y al muro, y a las piedras
a las hojas al tronco endurecido,
a tanto objeto caro, inanimado,
de mi dolor prestándole el sentido,
paréceme escuchar que me responden,

sin ti. un día. y esta pequeña y limitada huerta que pudo ser tu asilo de ventura. planta huérfana y frágil que dejaste aun antes que naciera. el aire buscas. no encuentras quien te riegue. la noche fresca y la apacible luna. X Aquí en este rincón pimpolla y sale una tierna y gentil adormidera que ayer no más sembraste. XI . tardía. tu vida en un suspiro. visible.que sale de su seno hondo un gemido. encierra. de tus dedos la huella está esculpida. que no vieran tus ojos brotar este pimpollo que no esperaba más que una hora. Sobre la blanda tierra por ti recientemente removida. no tuviera tal vez? ¡Oh! encierra. tu vástago otra vez bajo de tierra: la que buscas aquí ya es sombra fría. ni quien te guarde. en un quejido leve terminara. pobre arbusto. el día. y en cada tierna flor que encuentro al paso. En vano. clara. la vida que. perdistes [sic] en tu cuna la que daba a este sitio su alegría. ¿Quién hubiera pensado que antes que esta semilla retoñara. que el aire puebla un alarido ronco. será una soledad triste y desierta. planta inútil. quien se afane por ti. en cada arbusto. sin tus cuidados. tu pobre y tu callada sepultura. ¡Retoño! llegas tarde. en cada negro tronco que a la presión nerviosa de mi abrazo convulso y animado. para romper el germen que su vida en prisiones contenía. la humedad. pienso sentir el golpe acelerado de un corazón amigo que palpita. fresca. con fuerte oscilación tiembla y se agita.

. De pronto en mi camino debajo de la sombra de una rama. la espina. Esta virtud seráfica no es mía. debajo de un espino. Sobre tu tallo inclinada mi frente de contino. Su brazo tembloroso me tiende el pobre anciano desvalido. consuelo. apartaré de ti tarde y mañana. algún mendigo encuentro de los que tantas veces socorría la que fue de los tristes el consuelo. enternecido. vigilaré incansable. mi socorro al poner le digo: «Anciano esta limosna es otro quien la envía. mustia la frente. que en su bondad hallaba favor.Mas ¡ay! no morirás. esta era una virtud de su alma bella. su sombra evocaré con un gemido. la maleza. por el hambre y la edad desfallecida. es un fiel compañero. Yo ampararé tu juventud lozana. y el pobre que ella amaba. y en su mano. no te la doy por mí. quien la da es ella. cuando tu pompa y majestad temprana debas a mis cuidados protectores. tu destino. y los ojos de lágrimas preñados. no es para mí un extraño. la que mis ojos lloran noche y día. el mísero mendigo. con empeño incesante. Recuerdo cuántas veces fue por ella en sus penas socorrido. tus verdes ramos a su callada tumba de ofrenda servirán. sin desmayo. es un amigo. cuando florida estés. Con alma enternecida adonde está me acerco. los abrojos. y al colocarlos sobre su sepultura solitaria. protección y abrigo. en ti clavados mis atentos ojos. un llanto de dolor y una plegaria. XII Yo salgo tristemente por los sitios más solos y apartados llevando mi dolor. postrado. Y cuando tus verdores.

bajo igual suerte. donde el pequeño. ¡Mirad a lo que quedan reducidas las míseras pasiones. esa lluvia de gotas encendidas. la simpatía? ¡Ah! Si se recogiese en una hora. la ardiente gratitud celeste y pura. de aquel puro y simpático sollozo. el fuerte. con su solemnidad y su misterio. la oculta analogía. consolado. que el polvo de estas tumbas ha embebido. en mi ulcerado pecho el santo gozo de aquella gratitud que ella ha inspirado. aquí hay sinceridad en los afectos. XV Ya piso el cementerio augusto. el altanero orgullo. las ficciones y el amaño. llanto puro. majestuoso. de la lisonja el mundanal murmullo. que Dios tus oraciones escuchará con corazón amigo. en un instante dado. la compasión. que sepultase en sus ardientes olas . que estas humildes cruces ha mojado. que en estas inscripciones ha corrido.» Entonces un torrente se escapa de sus ojos cual manantial de gratitud ardiente. sin distinción sucumben bajo un destino igual. Estoy en la morada de la muerte. las vanas ilusiones. el flaco. el amor. verdad y desengaño. mar salido del mar de nuestros ojos. me alejo lentamente. lágrimas de una madre desolada. llevando. y cuando de llorar están ya rojos. ¿Cómo contar el mar de tibias gotas que sobre estos despojos se ha vertido. tanta esperanza y tantas ambiciones! En este polvo encallan la astucia. que esta hierba naciente ha salpicado. mendigo. el grande. el afecto. ese raudal de lágrimas vertidas que esos tristes despojos ha empapado pudiérase formar una honda charca.Por su eterna salud ruega.

No sé cuál es la suerte que me aguarda. pensando en la existencia pura y bendecida que junto a mí pasaste. yo me alejo: descansa en paz… Yo volveré mañana. cansado. siguiendo tus virtudes una a una. Que el viento de la noche. si debí mis contentos a tu vida. que te aromen las flores que aquí dejo. tal vez por las borrascas combatido. abrojos. túmulo. a la merced del vendaval airado. Me haré mejor. De mi existencia usada el proceloso mar surcaré incierto. acaso por los hombres olvidado. de frescura y olores impregnado. solo y perdido quedo en la tierra! Tímido. osario. al pasar. tumbas y despojos. sobre tu blanco túmulo de piedra deje. Sombra querida y santa. Que tu cama de tierra halles liviana. mas imitando tu ejemplo santo y raro.cuanto este sitio funeral abarca. contrastaré el rigor de la fortuna. cual nave destrozada que lanza el huracán lejos del puerto. XVI ¡Sombra de la que amé. oscuro el porvenir. deberé mis virtudes a tu muerte. Adiós. El mundo es todo para mí un desierto. su beso perfumado. inspirado por ti. hierba. bajo tu amparo. cruces. . un rumbo seguiré no conocido. adiós. inscripciones. y de esta suerte.

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