MATRIMONIO

,
DIVORCIO
Y RECASAMIENTO

,

LUIS M. ORTIZ

LUIS M. ORTIZ

MATRIMONIO,
DIVORCIO
Y RECASAMIENTO

Publicado por:
E D IT O R IA L IM PA C TO E V A N G E L1STIC O
P. O. B O X 6 20485, O R L A N D O - F L O R ID A
3 2862 4-0485

Primera edición: Puerto Rico, 1979
Segunda edición: Puerto Rico, 1981
Tercera edición: Colombia, 1992
Cuarta edición: Colombia, 1994, 5.000 ejemplares.
©
©

Luis M. Ortiz
Movimiento Misionero Mundial

Apartado Aéreo 3546
Tel.: 250-6202
Santafé de Bogotá, D.C. Colombia
Está totalmente prohibida su reproducción
total o parcial sin autorización escrita del autor.
Impresión:
EDICIONES ANTROPOS LTDA.

Cra. 100B No. 74B-03
Tels.: 228 2784-4314075
Santafé de Bogotá, D.C. Colombia
Impreso en Colombia

HNOS. O R T IZ
LU IS
Nació en C orozal, 1918, Hogar
católico
C onvertid o a los 10 años
Im prenta y Periodism o
M iem bro Igl. Pentecostal, Sant.
Líd e r Juventud
Graduado Inst. B íb lic o , 1941
Llam ado a Cuba

REBECCA
Nació en Ponce, 1922, Hogar
Pentecostés
C onvertida a los 8 años
Enfermera
M iem bro igl. Pentecostal Sant.
L íd e r Juventud
Graduada Inst. B íb lico , 1940
Llamada a Cuba

N UPCIAS, A B R IL 21, 1943
Salim os a la Obra M isionera, Rep. Dom ., J u lio 2, 1943.
Organizamos obra fundada po r el padre de Rebecca.
Desde la Rep. Dom . Dios nos llevó a Cuba, el país de nues­
tro llam am iento el 25 de m ayo de 1944.
Iniciam os la obra en Santiago de Cuba con dos ancianas y
dos adolescentes.
Dios vis itó a Cuba con un gran avivam iento en 1950, nos
daba campañas hasta de 30 .0 0 0 personas. A d q u irim o s un teatro
para te m p lo , desde el cual tra n sm itía m o s un programa d o m in i­
cal a través de una cadena de once radio-emisoras.
Dios nos guió a iniciar una nueva obra en Cuba para el año
1956; a los cu a tro años nos había ayudado a levantar com o 60
nuevas iglesias.
Dios nos ordenó regresar a P uerto Rico a fines de septiem ­
bre de 1960, pues había una obra grande que hacer, y en Cuba
no podríam os realizarla.

H istóricam ente, Dios in ic ió el M o v im ie n to M isionero M u n ­
dial en fe brero de 1963.
Hasta hoy (1 9 9 2 ), Dios nos ha llevado a 36 países a fu n d a r
más de 1.000 congregaciones. Dios ha levantado alrededor de
1.700 com pañeros en el m in iste rio . El programa radial "Im p a c ­
to E vangelístico'' cubre 87 países y casi la m itad de la población
del m undo. ¡Y siem pre activos en la Obra del Señor!
Muchas otras bendiciones por las cuales damos gracias al Se­
ñor, pues a El pertenece toda A L A B A N Z A , G L O R IA y H O ­
N O R . Am én.

«»

D E D I C A T O R I A
Dedico este lib ro a la gloria de Dios,
y a la fe lic id a d de Su pueblo.
También,
A

ELLA,

La única en mi vida;
conm igo disfru ta
de la gracia d iv in a ...
con ELLA, un hogar,
dos hijas, amor,
la bendición no te r m in a ...
Unida a mí, trabaja
con s a c rific io y con celo,
con entusiasm o y a m o r...
casi son cuatro décadas
que unidos proclam am os
la Palabra de D io s .. .
Por esto, a ELLA,
a mi esposa Rebecca
dedico esta labor.
L.M.O.

' U ,/■ J J '

105

P R O L O G O

Hace escasam ente un día que tuve ei p riv ile g io de cono­
cer personalm ente ai respetable sie rvo de Dios, Hermano Luis
M. O rtiz, autor de este libro. Los creyentes de Jesucristo,
com o nuestro Salvador y Señor, sabem os que es el E spíritu
Santo quien nos guía al conocim iento y p lenitud de la verdad,
para lo cual es necesario que los m iem bros de su cuerpo nos
conozcam os los unos a los otros. Fue precisam ente la tem á­
tic a de este lib ro el instru m e n to que mi Señor usó para in te ­
resarm e en conocer al hoy ya querido Hermano O rtiz. Pues
en los m om entos en que este lib ro va a la im prenta estoy
com enzando un curso sobre La Fam ilia de A cuerdo al Cora­
zón de Dios y además im pugnando la ley de d ivo rcio , bajo el
funda m en to de que el Estado no tie n e autoridad para d ivo r­
c ia r m a trim o n io s consagrados por D ios, asuntos éstos que me
llevaron a sus o fic in a s para leer el m anuscrito del m ism o.
Nos llega este lib ro como una clarinada de alerta en vís­
peras del retorno en G loria del Rey de Reyes. "M á s com o los
■días de Noé, así será la venida del H ijo del hom bre. Porque
•como en los días antes del d ilu v io estaban com iendo y be­
biendo, casándose y dando en casam iento, hasta el día que
Noé e n tró en el arca, y no conocieron hasta que vino el d ilu ­
v io y lle vó a todos, así será tam bién la venida del H ijo del
h o m b re ” . (S. M ateo 24:37-39} ¡Señor, así m ism o está ocu­
rrie n d o ! ¡Este pueblo no guarda respeto por la in s titu c ió n
del m a trim o n io que Tú e s ta b leciste !
A le rta para todas las denom inaciones evangélicas, para
todos ios pastores, para todos los creyentes. Cada pincelada
de este lib ro lleva la m ism a insp ira ción que el autor de la Bi­
b lia puso en los hom bres que poco a poco ha venido escogien­
do para que al separar la Luz de las tin ie b la s, sean reveladas
para nosotros sus in stru ccio n e s, a fin de que sea hecha su
volun ta d agradable y perfecta, m ie ntras descorre el velo de
los s ig lo s en el acercam iento del tie m p o en que ha de venir,
y ya viene, EL SEÑOR a levantar su ig le sia gloriosa, sin man­
cha ni arruga, ni cosa sem ejante; sino santa.

Este libro es en sí m ism o un heraldo de alerta para que
los pastores y creyentes de C risto, que servim os en iglesias
donde hemos guardado fielm ente el depósito de la fe, no clau­
diquemos ni rindamos ésta a las ofertas de este mundo.
Pero es también un clam or profundo a los hermanos pas­
tores y creyentes de aquellas otras iglesias que hayan tom a­
do a la ligera tan sagrado asunto como el del matrim onio, per­
mitiendo el divorcio y recasamiento — poligamia legalizada,
aun de pastores— , para que restituyan donde haya que re sti­
tuir y vuelvan al prim er amor antes de que el Rey venga.
Hay una paradójica sencillez profunda en la exposición de
las ideas que se enmarcan en este libro, la cual lo coloca a
una altura tal, que no pretendiendo ser libro de texto para es­
tudiantes de teología, debiera serlo. Por su agudeza de es­
pada tampoco debería faltar en las bibliotecas de iglesias y
pastores. Considero además, que debe estim ularse el deseo
por el estudio, más que lectura de este libro, en los cultos
fam iliares de todo hogar cristiano. Así, mientras vayamos es­
tudiando las numerosas citas bíblicas que sirven de apoyo a
cada página de este libro y estudiando con ellas las inspira­
das explicaciones que el Señor nos va dando a través de su
instrumento, el Hermano Ortiz, estaremos preparando hogares
para hacerle frente a Hollywood, ese satánico Goliat, merca­
der moderno al por mayor y al detalle de adulterio y fornica­
ción y “ v iv e r o ” de delincuencia.
Que Dios bendiga al Hermano Ortiz e imparta también su
bendición a este libro, así como a todo pastor y hermano que
promuevan su lectura. Y que El también prepare al siervo que
ha de usar para introducirlo entre nuestros gobernantes, jue­
ces y legisladores.
En San Juan Bautista de Puerto Rico, a los 25 días del
undécimo mes del año 1979 de NUESTRO SEÑOR
Ledo. GERARDO RAMOS MATTOS
Abogado y Notario

C O N T E N I D O

Capitulo

Título

Página

1—

M uerte en el C i e l o ------------------------------------------ ---1

2—

El Prim er M a trim o n io ________________________5

3—

El M a trim on io, In stitu ció n D iv in a ------------------------7

4—

El M a trim o n io es In d is o lu b le ------------------------------ 15

5—

El A d u lte rio ________________________________ _19

6—

La F o rn ic a c ió n ______________________________ _23

7—

El D iv o r c io _________________________________ _27

8—

Las Preguntas de los F a r is e o s ----------------- .------ -- 33

9—

La Pregunta sobre el D iv o r c io -------------------------- --39

10—

El Registro de M arcos y L u c a s ------------------------ --51

11—

San Pablo y el M atrim on io ----------------------------- --53

12—

El M a trim o n io y el M in is te rio ----------------------------59

13—

C om entarios sobre un Desdichado L ib r o ------------69

14—

O rientación a los que Están en P ro b le m a s ------ --77

15—

Bodas en el C i e l o ____________________________85


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I N T R O D U C C I O N
El d iv o rc io y el recasam iento sie m p re fue una plaga en
todo el mundo inconverso, cuyas consecuencias no se pue­
den m edir en cónyuges fru stra d o s y suicidas, en hogares des­
hechos, en hijos abandonados que se tornaron en d e lincue n­
tes, en s u frim ie n to , d o lo r y lágrim as.
¡Y la c ris is es m ucho más grave en nuestros días!
Lo más alarm ante y desolador es que muchos creyentes
en C ris to están siendo arrastrados al d ivo rcio y al recasa­
m ie nto por la peligrosa co rrie n te de opiniones perniciosas de
e s c rito re s m odernos y de in te rp re ta cio n e s de pasajes bíblicos
por hom bres en m uchos casos incrédulos, en otros casos, aun­
que supuestam ente creyentes, pero sin haber nacido de nue­
vo, en o tro s casos, sin haber re cibid o la unción del Espíritu
Santo, que tan to nos ilum ina, y aún en otros casos, hom bres
que en el pasado fundam entados en la B iblia, estuvieron opues­
to s al d iv o rc io y al recasam iento, hoy se han convertido en
portaestandartes del d iv o rc io y del recasam iento con todos
sus m ales.
Cuando la Biblia no apoya una te s is , una teoría, una ense­
ñanza, una in te rp re ta ció n , una doctrina de hom bre, el que la
sustenta y la im pulsa, tie n e que esforzarse a lo sumo para
dar la im presión de que tal teoría encuentra apoyo en la B¡
blia; tam bién busca apoyo en cuanto te cn icism o pueda usar;
busca apoyo en Platón y en la filo s o fía antigua; busca apoyo
en rabíes judíos fariseo s e incrédulos, en teólogos rom anos y
pro te sta n te s escépticos, en com entaristas vacíos del Espíritu
Santo; busca apoyo en casi todos los diccionarios del mundo
de casi todos los idiom as. Pero no im porta todas las opiniones
de los hom bres, la B iblia sigue diciendo lo m ism o.
A n te esta situa ción tan som bría nos hemos sentido im pe­
lidos por el Señor para e s c rib ir y p ub licar este m odesto tra ­
bajo. Para ésto nos apoyamos únicam ente en la Santa Biblia,
ta l com o ésta nos habla. Si la Biblia no quiere d ecir lo que
dice y no dice lo que quiere decir, entonces, la responsab ili­
dad no es nuestra. Pero la Santa B iblia dice lo que quiere
d e c ir y quiere d ecir lo que dice. Son los incrédulos, los des­

obedientes, los que quieren ju s tific a r sus errores o’ los de
otros, los que siem pre quieren e stablece r cosas nuevas; mo­
dernos “aten ien ses.. . que en ninguna otra cosa se interesa­
ban sino en decir o en oir algo nuevo” . Hech. 17:21.
Es mi fe rv ie n te oración al Señor que este pequeño libro
sea grande en sus beneficio sos resultados en el m atrim onio,
en el hogar, en la iglesia y en la sociedad en general. Amén.
L. M .O .
O ctubre, 1979

Capítulo
1
MUERTE EN EL CIELO
La Deidad es una unidad com puesta por Tres Divinas Per­
sonas: el Padre, el H ijo, el Espíritu Santo.
Ellos crearon m illo ne s de m illon es de ángeles, arcánge­
les, serafines y querubines.
Pero todas estas órdenes de seres angélicos, no son hijos
en el sentido que el hom bre lo es, y m uy especialm ente como
lo es el hom bre redim ido, nacido de nuevo.
Todas estas huestes de ángeles son “ministros”, o sea,
s irv ie n te s , m ensajeros, que están para el se rvicio ,, la alaban­
za y la adoración de Dios. Heb. 1:14.
La B iblia m enciona por sus nom bres a tres prom inentes
ángeles, cuyo rango y o fic io es muy elevado.
Miguel. S ig n ifica : “ ¿Quién com o D ios?" Es llamado, ar­
cá ng el". Judas 9. También es llam ado, "p rin c ip a l p rín c ip e ”
Dan 10:13.
Gabriel. S ig n ifica : “ Dios se ha m ostrado fu e rte ". En el
A n tig u o Testam ento le lleva m ensajes im portantes a Daniel.
Dan. 8:16-26: 9:21-27. Fn el Nuevo Testam ento anuncia a Za1

carias el nacimiento de Juan el Bautista. (Luc. 1:11-20), y más
tarde comunica a María el nacim iento de Jesús (Luc. 1 >26-38)
Lucero ó Luzbel. Significa:
(Isa. 14:12-14).

"Brillante, o portador de luz"

A este Lucero Dios elevó de manera especial, pues "e ra
el se llo de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de
h e rm o s u ra ... en el huerto de D ios e stu viste ; de toda piedra
preciosa era tu v e s tid u ra .. . querubín grande, p ro te cto r, yo te
puse en el santo m onte de Dios, allí e s tu v is te ; en medio de las
piedras de fuego. Perfecto eras en todos tus cam inos desde el
día que fu is te creado, hasta que se halló en ti m a ld a d .. . fu is ­
te lleno de iniquidad y pecaste” . (Ezeq. 28:12-16).
Este Lucero, se halló maldad en él, fue lleno de iniquidad,
y pecó, y quiso reemplazar a Dios. (Ezeq. 28:16-19).
"La paga del pecado es m uerte”. " M u e r t e ” significa, ce­
sación, separación de la vida. Cuando el espíritu humano se
separa del cuerpo, en éste se produce ia muerte.
¡Y Lucero " m u r ió " , juntamente con los ángeles que le sigueiron! Aunque conserva su existencia, perdió la vida de
Dios. Fue separado de Dios, la Fuente de la Vida
Ante su arrogancia, Dios le contesta: "Y o te eché del
m onte de D ios, y te arrojé de entre las piedras del fuego (de
la gloria de D io s ) . . . yo te arrojé por tie rra . . . saqué fuego de
en m edio de ti, el cuai te consum ió, y te puse en ceniza".
“ D erribado eres hasta el Seol, a los lados del a b is m o .. . echa­
do eres de tu s e p u lc ro .. . com o vestid o de m u e rto s .. . como
cuerpo m uerto h o llad o” . " A l fuego eterno preparado para el
diablo y sus á n g e le s .. . y el diablo aue los engañaba fue lan­
zado en el lago de fuego y azufre. . . que es la m uerte segun­
da” . (Ezeq. 28:16-18; Isa. 14:15-20; M at. 25:41; Apoc. 20:10;
21:8}.
Podría decirse que Lucero, antes de su rebelión, caída y
" m u e r te ” , era el más elevado y poderoso de todos los ánge­
les creados por Dios; venía a ser como el cuarto en el cielo
2

Y
puesto que Dios no crea nada caprichosam ente, al co r­
tá rs e le la com unión a Lucero con Dios (y eso es " m o r ir " ) y
se r lanzado del c ie lo para que no apestara el cielo, quedó un
vacío en el cielo.
A lgunos piensan que probablem ente, M iguel sea el ar­
cángel del Padre, pues está vinculado a la antigua dispensa­
ción y al pueblo de Israel; que G abriel lo sea del E spíritu San­
to, pues dio a Daniel m ensajes del fu tu ro , incluyendo al M e­
sías venidero y dio los anuncios de los nacim ientos de Juan
y de Jesús; y que Lucero fuera el arcángel del Hijo.
Si así fuera, al fa lta r Lucero, el H ijo quedaba sin arcán­
g e l; si así no fuera exactam ente, siem pre quedó un vacío en
el c ie lo , y era m enester llenar ese vacío, y llenarlo de ma­
nera super-espléndida.
De ahí el plan de crear “a imagen y semejanza de Dios",
al Prim er Adán con toda su descendencia, para que luego, el
P ostrer Adán, el H ijo, “ ya destinado desde antes de la funda­
ción del mundo”, vin ie ra en el gran plan de redención, a des­
hacer las obras del que tal vez había sido su arcángel, y a la
vez, no a crear, sino que de la raza ya creada, a engendrar
m uchos hijos en la fa m ilia de Dios, y por medio de un “ nuevo
nacim iento”, ser “ renacidos.. . con la simiente incorruptible
de la palabra de Dios” , darles la “ potestad de ser hechos hi­
jos de Dios” , y así “ limpiar para sí un pueblo propio” y te n e r
un “ pueblo adquirido”, para hacerlo Su Cuerpo, Su Esposa, y
que por m edio de una1? n lorio^as v m ajestuosas Bodas ocupe
el vacío, el lugar, y aún un lugar m uy superior al que tuvo
Lucero.
¡Alabado sea D ios!

0O 0

-

'

Capítulo

2
EL PRIMER MATRIMONIO
Las teorías humanas acerca de la creación, unas son ra­
ras, otras incongruentes, otras rid icula s.
El único re g is tro de la creación, razonable, confiable y
verdaderam ente c ie n tífic o , lo -tenemos en el capítulo uno del
lib ro de Génesis, en la Biblia. Cada vez que Dios creaba algo,
quedaba satisfecho, y dice el re g istro bíb lico: “ Y vió Dios que
era bueno”.
En el capítulo dos tenem os un recuento del capítulo ante­
rio r, con énfasis en la creación del hom bre y luego de su com ­
pañera.
Lea G énesis 2:7-17. ¡Todo m aravilloso! Un huerto plan­
tado por Dios m ism o; deliciosos árboles fru ta le s; aves que
elevaban sus trin o s ; peces que enriquecían las aguas; gana­
do que pastaba m ansam ente; cuatro ríos que regaban el huer­
to y en los cuales había oro y piedras preciosas. ¡Espléndido!
Pero Dios vió que había algo que no era bueno. “ Y dijo
Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré
ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño
profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de
5

sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla
que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo
al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis
huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, por­
que del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola
carne".
En este relato del p rim e r m atrim onio, notam os que Dios
vio que no era bueno que el hom bre estuviera solo; pero no
le sacó dos ni tre s c o s tilla s para hacerle dos o tre s m ujeres
para acom pañarlo.
También notam os que Adán reconoció que la m ujer era
hueso de sus huesos y carne de su carne, y así la recibió;
como a su propio cuerpo.
Es notable tam bién el fin a l de la cerem onia nupcial, o fi­
ciando Dios; "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su
madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne".
Es decir, no serán dos, sino “ una sola carne” . Lo que sig ­
nifica que el vínculo m atrim onial es más fu e rte y firm e que
el vínculo paternal, filia l o fa m ilia r.
M ucho se ha dicho que Dios no tom ó a la m ujer de la ca­
beza del hom bre para que gobernara al hom bre, ni de los pies
para que fuera pisoteada por el hom bre, pero de su costado
para que fuera igual con él, bajo su brazo para ser protegida,
y cerca de su corazón para ser amada.
“ Los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mis­
mos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la
sustenta y la cu id a .. . por ésto dejará el hombre a su padre
y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola
carne”. (Efe. 5:28-31).

6

C apítulo

3
EL M ATRIM ONIO, INSTITUCION DIVINA
NOTA: A reserva de ampliar los
conceptos en este libro, incluimos
este mensaje radial del autor.
El Tribunal Suprem o de Puerto Rico, la más alta corte del
país, ha e m itid o una opinión (m ayo 1 5 /7 8 ), la cual fa c ilita el
d iv o rc io por c o n se ntim ie n to m utuo de los cónyuges.
Dicha opinión ha sido acogida con agrado por algunos
se cto re s e individuo s ya acostum brados a bregar y a p a rtic i­
par en d ivorcios.
Pero por o tro lado, la mencionada opinión ha sido in te r­
pretada por la gran m ayoría del pueblo de Puerto Rico, como
o tro golpe rudo y casi d e cisivo contra la conservación del ma­
trim o n io , la in tegridad del hogar, el bienestar de los hijos, la
estab ilid a d m oral de nuestro pueblo, todo lo cual ya está en
c ris is . ¡Es otra nube negra que se posa sobre cada hogar
p u e rtorriq ue ño ! Es com o una bomba de tiem po que se colo­
ca en los c im ie n to s del m atrim on io y del hogar, y que "p o r
m utuo c o n s e n tim ie n to ” puede ser activada para rom per el ma­
7

trimonio, derrumbar el hogar y traumatizar los hijos.
Esta opinión del Tribunal Supremo de Puerto Rico, nos
obliíja, como m in is tro s de Jesucristo, y para beneficio de todo
nuestro pueblo, a recordar la ley acerca del m atrim onio del
más elevado Tribunal de todo el mundo, nuestro Dios; y esta
ley se encuentra en la Sagrada Escritura, la Biblia.
Con todo el respeto que como ciudadanos debemos a las
leyes humanas y a las opiniones judiciales, no importa cuán
populares ó impopulares puedan ser, nosotros, como c ris tia ­
nos, nos adherimos a lo que Dios dice en Su Santa Palabra
Veamos lo que la Biblia enseña:
En prim er lugar, el m atrim onio de un hombre y una mu­
jer es una institución divina. Es la unión por toda la vida de
un hombre y una mujer, para venir a ser “ una sola carne” ,
para asegurar la perpetuidad y la felicidad de la raza humana
El m atrim onio es la base y fundamento del hogar, de la so­
ciedad, y de la nación.
Dice la Biblia: “ Y creó Dios al hombre a su imagen, a ima­
gen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” . “ Por tanto,
dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer^ y serán una sola carne". Gén. 1:27, 28; 2:18-24; Mat.
19:4.
Lamec fue el prim er polígamo, ésto es. tenía más de una
mujer; y Lamec era descendiente de Caín, quien a su vez fue
el prim er asesino: mató a su propio hermano. Así que, el
prim er polígamo ó " m u je r ie g o ” salió del prim er crim inal. Gén.
4:16-22.
En segundo lugar, el m atrim onio de un hombre y una mu­
jer no solo es una institución divina, pero también es un acto
divino. En el prim er matrim onio celebrado sobre la Tierra,
Dios mismo intervino. Dice la Biblia: “ Y dijo Jehová Dios: No
es bueno que el hombre este solo; le haré ayuda idónea para
él. Jehová Dios. . . hizo una mujer, y la trajo al hombre". Gén.

2:18-24. Y nuestro Señor Jesucristo, refiriendose a este acto
divino del matrim onio, dice: “ Lo que Dios juntó, no lo separe
el hombre". Mat. 19:6.
En la unión matrim onial de un hombre y una mujer, no
importa qué autoridad reconocida oficie, sea m inistro evangé­
lico, sacerdote católico, ó juez. Dios le imparte su aprobación,
y “ Dios los ju nta", pues dice la Biblia que “ no hay autoridad
sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido esta­
blecidas”. Rom. 13:1.
El hecho que algunos m atrim onios confronten problemas
serios, no quiere decir que Dios no tuviera parte en ellos, ó
que Dios no los uniera. El prim er m atrim onio no fue tan pla­
centero; tuvo problemas serios. El esposo fue inducido por
la esposa a la desobediencia; y ambos, Adán y Eva, experi­
mentaron lo que es un corazón roto ante el cadáver de su hijo
Abel alevosa y premeditadamente asesinado por su hermano
Caín
En tercer lugar, el matrimonio de un hombre y una mu
jer, siendo una institución divina y un acto divino, une al es­
poso y a la esposa en una relación más íntima y más fuerte
que la relación entre padre e hijos. Leemos en Géjnesis 2:24:
“ Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se
unirá a su mujer”. Y estas mismas palabras las reafirma nues­
tro Señor Jesucristo en Mateo 19:5.
En cuarto lugar, el matrim onio de un hombre y una mu­
jer, siendo una institución divina y un acto divino que une al
esposo y a la esposa en una relación más íntima y más fuerte
que la relación entre padres e hijos, les une de tal modo, que
dejan de ser dos para venir a ser “ una sola carne”. Mat. 19:6.
Esta declaración de “ una sola carne”, demuestra que la
dualidad de hombre y mujer, al unirse en matrim onio, forman
un organismo vivo firm em ente unido por Dios, lo cual es la
base y fundamento del hogar, de la familia, de la sociedad,
de la nación y del mundo. Tan firm e es el lazo matrimonial
y tan fuerte es el vínculo, que el Apóstol Pablo, inspirado por
9

el Espíritu Santo, también lo compara con el cuerpo humano,
y dice que el esposo es la cabeza y la esposa es el cuerpo.
Jesús dijo: “ Por esto el hombre dejará padre y madre, y
se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; por tanto,
lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".
Esta frase, ‘‘no lo separe el hombre", tiene una fuerza
muy grande en el original, y da a entender que es cortar o
aserrar un entero en dos partes. Es decir, que el hombre no
separe, no corte, no asierre en dos partes ‘‘lo que Dios juntó” ,
y lo hizo “ una sola carne"; y en el caso de la ilustración del
cuerpo, que el hombre no separe la cabeza y el cuerpo.
¡Y esa es la clase de trabajo que se realiza cuando se fa­
cilita y se decreta un divorcio! Están aserrando y separando
a aquellos que a la vista de Dios son “ una sola carne”, y “ un
cuerpo” ; y de este modo están matando la vida del hogar!
En quinto lugar, el m atrim onio de un hombre y una mu­
jer, siendo una institución divina y uri acto divino que une al
esposo y a la esposa en una relación más íntima y más fuer­
te que la relación de padres e hijos, que dejan de ser dos
para venir a ser “ una sola carne”, tal unión puede ser disuelta
únicamente con la muerte.
En 1ra. de Corintios 7:39, leemos: "La mujer casada está
ligada por ley mientras su marido vive; pero si su marido mu­
riere, libre es para casarse con quien q u ie ra ..
El m atrim o­
nio liga a los cónyuges hasta la muerte de uno.
También leemos en Romanos 7:2, 3 como sigue: “ Porque
la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste
vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del
marido. Asi, que, si en vida del marido se uniere a otro varón,
será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de
esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será
adúltera”.
Jesús dijo en Lucas 16:18: “ Cualquiera que repudia a su

10

mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la
repudiada del marido, adultera” .
Tam bién Jesús añadió: “ Y si la mujer repudiare a su ma­
rido, y se casare con otro, comete adulterio”. Mar. 10:12.
Todos estos versícu lo s bíblicos citad os y otros más en
la B iblia dem uestran que el m atrim o nio es in d isolub le . ¿Po­
drá rom perse el vínculo entre padres e hijo s, no im porta to ­
das las leyes de la Legislatura y las opiniones de la Judica­
tura? ¡Nunca! El padre podrá desheredar, podrá negar, pero
seguirá siendo padre, y el h ijo, hijo. De igual modo el vínculo
m atrim o nia l, que es más fu e rte que el vínculo p a te rn o -filia l,
no puede ser roto por los hom bres.
Mucha gente tom a el m atrim on io de una manera m uy li­
viana y entra al m ism o sin las debidas consideraciones y de
modo irresponsable. Hay mucha gente que cambia de cón­
yuge con más fa cilid a d que cam biar de vivienda.
El m atrim on io no es una conveniencia social a la m er­
ced de las circu n sta ncia s cam biables de la vida ni de las re­
gulaciones y opiniones de los hom bres, sino que es un víncu­
lo establecido por Dios para toda la vida, por lo cual se debe
entrar al m ism o con toda seriedad, cordura y responsabilidad.
En el A n tigu o Testam ento, uno de los grandes manda­
m ientos de la Ley M oral, dice: “ No cometerás adulterio”. Ex.
20:14. En Levítico 18:20, dice: “ No tendrás acto carnal con
la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella”. La misma
Ley sentencia a los adúlteros, y dice: “ Si un hombre cometie­
re adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúl­
tera indefectiblemente serán muertos”. Lev. 20:10. Y tam bién
en D euteronom io 22:22, dice: "Si fuere sorprendido alguno
acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán,
él hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así
quitarás el mal de Israel”.
A sí que la pena, la sentencia, el castigo para el adulte­
rio no era el d ivorcio, sino la m uerte. El adúltero y la adúl­

11

tera eran apedreados y morían, y la muerte rompía el vínculo
matrimonial que cada uno de ellos tenía con su respectivo
cónyuge, y éstos quedaban libres, pudiendo casarse nuevamen­
te habiendo enviudado.
En el Nuevo Testamento, al Señor Jesús “ los escribas y
los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en el acto mis­
mo del adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a
tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?'' Juan 8:3-5. Ellos tenían
que traer a la m ujer y ol hombre, pues la misma sentencia era
para ambos.
Jesús no invalidó tal ley moral, ni dijo que era demasiado
fuerte, sino que la apoyó, diciendo: “ El que de vosotros esté
sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.
Ellos al oir ésto, acusados por su conciencia, salían uno a
uno”. Luego Jesús le dijo a la mujer: “ Vete, y no peques
más”. Equivalía a decirle, " n o adulteres m ás” .
La única causa para una separación, que realmente era
como una anulación de m atrim onio se encuentra en Deuteronomio 24:1, y dice: “ Cuando alguno tomare mujer y se casare
con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna
cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entre­
gará en su mano, y la despedirá de su casa”.
A esta causa, o sea, fornicación, se refirió Jesús, cuando
dijo: "Yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo
por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el
que se casa con la repudiada, adultera”. Mateo 19:9.
" A d u lte r io " es la violación de la fidelidad conyugal. Es
el acto carnal de una persona casada, con otra que no es su
cónyuge. M oisés nunca perm itió una carta de divorcio por
causa de adulterio, pues ya hemos visto que la pena de este
pecado era la muerte.
"F o rn ic a c ió n " es el acto carnal de una persona soltera,
o entre solteros.
Volviendo a Deuteronomio 24:1, allí se establece que si
12

el que acababa de casarse no le agradare su mujer por haber
hallado en ella alguna cosa indecente, o sea, fornicación, que
fornicó con otro siendo soltera antes de casarse con él. que
le de carta de divorcio.
Así que, la única causa válida, tanto en el Antiguo como
en el Nuevo Testamento para la separación ó divorcio, es la
fornicación. Esto es, que el recién casado encontrara que su
esposa aufl
h ^ ' a nresen*»^o como virqen no lo era, pues
había fornicado con otro u otros antes de casarse con él.
Aún así Jesús dice que Moisés perm itió dar carta de di­
vorcio por la dureza del corazón de ellos, pero que “al princi­
pio no fue así". Mat. 19:8. Cristo apela de la temporera con­
cesión de Moisés a la eterna ley de Dios. “ Al principio no
fue así” . Al principio Dios creó un hombre y una mujer, y no
hizo ninguna provisión para divorcio.
El Evangelio según San Mateo, escrito especialm ente pa­
ra los judíos, es el único de los Evangelios que menciona lo
de la excepción que hacía Moisés para el divorcio y ésto oor
la dureza del corazón de ellos; pero los Evangelios Según San
Marcos y Según San Lucas, que fueron escritos para los gen­
tiles, no se hace mención de ninguna excepción. Las palabras
de C risto son tajantes. En San Marcos 10:11, 12, dice: Cual­
quiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete
adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se
casa con otro, comete adulterio”.
Y
en San Lucas 16:18, dice: "Todo el que repudia a su
mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la
repudiada del marido, adultera” .
Cuando Jesús enseñó estas cosas, sus discípulos le di­
jeron: "Si así es la condición del hombre con su mujer, no
conviene casarse”. M at. 19:10. ¡Y realm ente no conviene ca­
sarse ligeramente, neciamente, irresponsauicmente!
Las leyes y tribunales humanos, cada vez hacen las co­
sas más fácil: divorcian por incompatibilidad de caracteres

13

y por m uchas otras causas sim ila re s; y ahora se añade otra:
por m utuo c o n s e n tim ie n to ” .
Pero es bueno, necesario y saludable que todos sepan,
que conform e a la Santa Biblia, ninguna de esas causas tie ­
nen validez en el Tribunal de Dios, y por lo m ism o, es pecado,
dei cual hay que a rrep en tirse y pedir perdón a Dios.
Juan el Bautista denunció el pecado de a d ulterio del rey
Herodes, quien se había casado con la m ujer de Felipe su
hermano. Juan le decía: “ No te es lícito tenerla".
Y
pitado.

por causa de esta denuncia, Juan el Bautista fue deca­
Su cabeza y su cuerpo fueron "d iv o rc ia d o s ” .

Sé que m ensajes com o éste son fu e rte s para muchos,
pero esta es la pura Palabra de Dios.
A Juan el Bautista le cercenaron la cabeza.
es m ejor!

¡La mía no

Pero tam bién hay m uchos, muchos, muchos, que aprecian,
agradecen, alaban a Dios, se arrepienten, son salvos, llegan
a ser fe lic e s escuchando y leyendo estos m ensajes que el
Señor nos dá.
------- 0O 0-------

Capituló

4
EL MATRIM ONIO ES INDISOLUBLE
El m atrim o nio es la p rim erísim a in s titu c ió n que Dios es­
tableció en la raza humana. Es la unión por toda la vida de
un hombre y una m ujer, para ve n ir a ser “ una sola carne".
Gén. 1:27, 28; 2:18-24.
Es notable que Dios no sacó dos o tres c o s tilla s a Adán
para hacer dos ó tre s m ujeres, para que Adán fuera probando
cual era la que más le agradaba, ni para que conviviera con
las tres. Dios sacó una c o s tilla e hizo una m ujer, “ y la trajo
al hombre”.
Al Adán re c ib irla , dijo: “ Esto es hueso de mis huesos y
carne de mi carne”. Adán era un hom bre de una inteligencia
excepcional y su vida de com unión diaria con Dios le ayudó
a considerar y a ubicar a su esposa, como lo que era, parte
de él m ism o, "una sola carne", y la llam ó “Varona, porque del
varón fué tomada".
Dios concluyó la cerem onia nupcial, diciendo: “ Por tanto,
dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y serán una sola carne”. Gén. 2:24.

15

El Señor Jesucristo citando estas palabras, añadió: “ Por
tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Mat. 19:6.
Separar o divorciar esta “ una sola carne” , es como ase­
rrar un cuerpo en dos mitades, o como separar la cabeza del
cuerpo. ¡Horrible!
Algunos pretenden ju s tific a r su divorcio y recasamiento
con excusas tontas, como: "Cuando me casé con mi anterior
cónyuge no tema conocimiento de D ios” ; ó "m e casé fuera
de la voluntad de Dios"; ó "D ios no aprobó mi matrim onio an­
te r io r ” ; ó "m i anterior cónyuge no era el que Dios quería para
m í” ; ó “ el Espíritu me d i ó otro cónyuge” ; ó " m i cónyuge nun­
ca se c o n v irtió ” ; y otras similares.
Pero en la unión matrimonial de un hombre y una muier,
sean convertidos o inconversos, sea uno convertido y otro ¡nconverso, haya motivos honestos o no, haya resultados bue­
nos, regulares o malos, haya oficiado en la ceremonia un m i­
nistro, sacerdote o juez, y no importa todas las excusas y fa­
lacias, Dios le imparte su aprobación, y ya dejan de ser dos,
para ser "una sola carne” .
Sobre ésto, la Biblia dice: “ Sométase toda persona a Ia3
autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de par­
te de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De
modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por
Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para
sí mismos” . Rom. 13.1-7.
El matrim onio es indisoluble. Dios es el que junta al ma­
trim onio en “ una sola carne” , y “ lo que Dios juntó no lo se­
pare el hombre”. Lo único que disuelve el m atrimonio es la
muerte.
Esta es la razón por la cual en la Ley
tero lo apedreaban hasta morir, para que
tero rompiera el vínculo del matrimonio y
te quedara viudo para que pudiera volver

de M oisés al adúl­
la muerte del adúl­
el cónyuge inocen­
a casarse.

En Primera de Corintios 7:39, leemos:

“ La mujer casada

16

está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su
marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con
tal que sean en el Señor” .
En Romanos 7:2, 3, dice: ‘'Porque la mujer casada está
sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero s: el ma­
rido muere, eila queda libre de la ley del marido. Así que,
si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada
adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de
tai manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera” .
La relación y el vínculo entre esposo y esposa es más
intim o y más fuerte que entre padres e hijos. “ El hombre de­
jará a su padre y a su madre, y se unirá a su m u je r’’
¿Podrá romperse el vínculo entre padres e hijos? No im ­
porta todo lo que hagan abogados, fiscales, tribunales y jue­
ces, el padre siempre será padre y el hijo siempre será hijo.
¡Mucho menos puede romperse el vínculo matrimonial que es
más fuerte que el vínculo paterno-fiIig 1.
El vínculo entre esposo y esposa es tan indisoluble como
lo es el vínculo entre Cristo y la Iglesia.
“ Maridos, amad a vuestras mujeres, asi como C risto amo
a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. . . asi también
los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos
cuerpos. El que ama a su mujer, a s¡ mismo se ama. Porque
nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta
y la cuida, como también Cristo a la iglesia. . . por ésto de­
jará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mu­
jer, y los dos serán una sola carne” . Efe. 5:21-33.
“ Honroso sea en todos el m atrim onio” . Hebr. 13:4. Con
ceptos livianos, débiles, egoístas y de mera conveniencia per­
sonal acerca del m atrimonio, son una deshonra a Dios y una
desgracia para el hogar, la familia, la iglesia y la sociedad
Resumiendo, el m atrimonio es inviolable, indisoluble, por­
que es una institución divina (Mat. 19:4,6,81; porque su in­
violabilidad es un mandato divino (M at 19:5,6); por razón
17

del ejemplo de Adán y Eva (M ai. 9:8) ; porque hace a un hom­
bre y a una m ujer “una sola carne” (Mat. 19:5 ,6 ); porque el
divorcio trae incontables sufrim ientos a los cónyuges y a los
hijos y hace que otros más pequen (Mat. 19:9, Mar. 7:21, Rom
1:29-32); porque no hay excusa ni lugar en el Evangelio de
C risto para "la dureza de corazón". 2 Cor. 5:17, 18; Efe 4:24
Gál 5:24
-------oOo-------

18

Capítulo

5
EL ADULTERIO
¿QUE ES ADULTERIO?
La palabra griega para adulterio es, "m o ic h e ia ".
A dulterio es la infedilidad sexual del esposo o de la es­
posa; la relación sexual entre una persona casada y otra que
no sea su cónyuge legal.
Es un pecado tan vil ante los ojos de Dios, tan atentatorio
contra la felicidad del hogar, tan denigrante ante la sociedad,
tan peligroso y casi siempre fatal en sus consecuencias, que
siem pre se comete en la sombra para ocultarlo. Dice la Bi­
blia: ‘‘El ojo del adúltero está aguardando la noche, diciendo:
no me verá nadie y esconde su rostro”. Job 24:15.
Es un pecado que comienza con un sutil pensamiento y
poco a poco va conduciendo a la víctim a hasta arrastrarlo al
acto vergonzoso y denigrante del sexo con una persona que
no es su cónyuge.
Por esta razón el Señor advierte con relación a los pen­
samientos impuros para que sean rechazados, pues ‘‘cualquie­
ra que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella
19

en su corazón”. Mat. 5:27-30. El mandamiento dice: “ No co­
diciarás la mujer de tu prójimo”. Ex. 20:17.
El apóstol Santiago, hablando de la sutilidad de los pen­
samientos impuros, que nc son rechazados con la Palabra de
Dios, nos dice como van dominando a la persona, hasta lle ­
varla al pecado. El dice: “ Cada uno es tentado, cuando de su
propia concupiscencia (o codicia) es atraído y seducido En­
tonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz
el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muer­
te ”. Sant. 1:14, 15.
La persona es tentada por su propia codicia, es atraída
por su imaginación impura; luego es seducida y su voluntad
es debilitada; la codicia, la imaginación y la voluntad debili­
tada se unen, y la codicia concibe, gesta, planea, y la perso­
na se rinde, y la codicia da a luz el pecado: y el pecado ya
consumado, da a luz la muerte.
Tan vil y tan miserable es el adulterio, que Dios lo usa
para ilustrar la infidelidad, la inmundicia de su pueblo cuando
lo deja a El para irse tras los ídolos y a amar las cosas del
mundo. Dios llama esto, “ a d ulterio” Jer. 13.27, Ezea 23:43,
44; Sant. 4:4.
¿CUAL ERA SU CASTIGO EN LA LEY?
El adulterio no rompía ni rompe el vínculo del m atrim o­
nio. Hay muchos hombres y mujeres (inclusive creyentes y
aún pastores) que adulteran, no una vez, sino varias y mu­
chas veces, pero eso no ha roto ni rompe e! vínculo del ma­
trim onio.
Lo único que disuelve el matrim onio es la muerte. Por
esta razón, en la Ley de Moisés, el adúltero y la adúltera eran
apdreados hasta morir, para que la muerte disolviera el víncu­
lo matrimonial y el cónyuge inocente quedara libre y pudiera
realizar un nuevo matrimonio. “ Si un hombre cometiere adul­
terio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera in­
defectiblemente serán muertos”. Lev. 20:10, Deut. 22:22.
20

Cuando un israelita tenía celos fundados o infundados
de su esposa, había un proceso ceremonial en el cual inter­
venía el sacerdote, y si ella era culpable, si había adulterado,
las maldiciones que pronunciaba el sacerdote veníansobre ella,
se hinchaba y moría. Así se rompía el matrimonio. Pero si
era inocente, nada le sucedía, el esposo quedaba satisfecho
y Dios la bendecía con hijos. Núm. 5:11-31.
A Jesús le trajeron “ una mujer sorprendida en adulterio;
y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido
sorprendida en el acto mismo del adulterio. Y en la ley nos
mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿que di­
ces? Juan 8:3-11.
Desde luego, ellos debieron haber traído también al adúl­
tero, porque ella no adulteró sola. Ellos dijeron que la ley
ordenaba apedrear a tales mujeres: pero la ley ordenaba ape­
drear a ambos: al adúltero y a la adúltera.
E! Señor
con el dedo.
y les dijo: El
en arrojar la
cia el suelo,

se inclinó “ hacia el suelo, y escribía en tierra
Y como insistieron en preguntarle, se enderezó
que de vosotros esté sin pecado sea el primero
piedra contra ella. E inclinándose de nuevo ha­
siguió escribiendo en tierra”.

Debe notarse que el Señor no invalidó la disposición de
la ley de apedrear el adúltero, más bien la convalidó al decir:
“ El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar
la piedra contra ella”.
“ Pero ellos, al oir ésto, acusados por su conciencia, sa­
lían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los
postreros” .
Evidentemente, todos eran adúlteros, rameros, p rostitu­
tos, pues todos se fueron.
"Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mu­
jer, le dijo: Mujer ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno
te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo:
Ni yo te condeno; vete, y no peques más”.
21

De modo que, siem pre que en la Biblia se menciona la
pena, el castigo, o la solución para el a d u lte rio , en ningún mo­
m ento dice que el problem a se resuelve con un divorcio, sino
que el vínculo del m atrim onio es d isu e lto solam ente con la
m uerte.
En el Evangelio el Señor no atenúa la gravedad del pe­
cado del a dulterio. El dice: “Oísteis que fue dicho: No come­
terás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a
una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y
échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus
miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.
Mat. 5:27-30.
G eneralm ente se in te rp re ta este pasaje com o fig u ra tivo ,
es decir, que el Señor no quiere d e c ir que uno se saque un
ojo; pero si uno piensa en las fa ta le s y eternas consecuen­
cias del pecado de a d ulte rio aun cuando sea en el corazón,
lo cual es que todo el cuerpo sea lanzado al in fie rn o , pues
es p re fe rib le que si hay que sacarse el ojo es m ejor hacerlo.
A sí que, el castigo del pecado de a d u lte rio en la Ley era
la m uerte; y en el Evangelio, o m uere la codicia, o m uere al­
gún m iem bro del cuerpo, o su fre la m uerte segunda todo el
cuerpo y el alma y el e sp íritu en el in fie rn o por la eternidad.
i
El castigo del a d u lte rio sigue siendo la m uerte! ¡Noso­
tros podem os escoger qué clase de m uerte! iO muere el pecado
de a d u lte rio o muere el a dú ltero en el lago de fuego! Cor. 6: 910; A poc. 2 1 .8 . "L a paga de! pecado es la m u e rte ." Rom. 6:
23.
¡Pero m ejor, podemos escoger la vida eterna arrepintién donos y abandonando el pecado!
-------oOo-------

22

Capítulo

6
LA FORNICACION
¿QUE ES FORNICACION?
La palabra griega para “ fo rn ic a c ió n " es, "p o rn e ia '1.
A d u lte rio "m o ic h e ia ", y fo rnicación "p o rn e ia ” , en el g rie­
go son dos palabras d is tin ta s que d ifie re n en su significado
y en su aplicación.
La palabra "a d u lte rio " está lim ita d a al pecado de in fid e ­
lidad sexual en el m atrim onio.
El D iccionario Ilustrado de la Biblia define la “ fo rn ica ­
ció n ", como sigue: "R elación sexual voluntaria entre perso­
nas no casadas. D ifie re del adulterio en que este ú ltim o se
com ete cuando al menos una de las personas es casada".
El D iccionario Larousse define la palabra, “ fo rn ic a c ió n "
como, "u nió n carnal fuera del m a trim o n io ” .
Puesto que la palabra “ a d u lte rio " está lim itada exclusiva­
m ente para la in fid e lid a d sexual en el m atrim onio, por tal ra­
zón, la palabra "fo rn ic a c ió n ", cuya aplicación prim ordial es el
pecado sexual entre personas solteras, tal vez por no haber
23

otra palabra más adecuada, en ocasiones también se usa para
todos los demás pecados de impureza sexual, como prostitu­
ción y sodomía (usualmente practicadas por personas solte­
ras). y otros pecados similares. Judas 7.
Notemos varias ocasiones cuando la Biblia menciona la
palabra "fo rn ic a c ió n ", refiriéndose a personas solteras, una o
ambas partes.
En Génesis 38:24, dice: “ Tarnar tu nuera ha fornicado, y
ciertamente está en cinta a causa de las fornicaciones. Y
Judá dijo: Sacadla, y sea quemada” . Tarnar era viuda, era sol­
tera.
En Levítico 19:29 dice: “ No contaminarás a tu hija ha­
ciéndola fornicar, para que no se prostituya ¡a tierra y se lle­
ne de maldad".
En Levítico 21:9, dice: “ Y la hija del sacerdote, si comen­
zare a fornicar, a su padre deshonra; quemada será al fuego”.
En Números 25:1 2, dice: “ Moraba Israel en Sitim; y el
pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales
invitaban a¡ pueblo a los sacrificios de sus dioses”. Estas
eran rameras que estaban ai servicio del culto a Baal-peor, y
ganaban adeptos a la religión por medio de la fornicación, que
también era parte del culto a su dios. Sobre este mismo caso,
Pablo escribe: “ Ni forniquemos como algunos de ellos forni­
caron, y cayeron en un día veintitrés m il”. 1 Cor. 10:8.
En Oseas 4:13, dice: “ Por tanto vuestras hijas fornicarán;
las nueras (esposas de los hijos) adulterarán”.
En 1 Corintios 5:1, dice: “ De cierto hay entre vosotros
fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los
gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre”. Este
“alguno” evidentemente era soltero, pues no dice que tenien­
do su propia esposa también tiene la mujer de su padre. Si
así hubiese sido el caso, hubiese sido llamado adúltero, y no
fornicario.

24

DIFERENCIA ENTRE ADULTERIO Y FORNICACION
Notemos también que la Biblia hace diferencia entre los
vocablos, " a d u lte rio ” y “ fornicación".
En Mateo 5 32, dice: “ Pero yo os digo que el que repudia
a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella
adultere: y el que se casa con la repudiada, comete adulterio” .
La causa es fornicación, el resultado es adulterio doble.
En Mateo 19:9, amplía la situación, y dice: “ Y se casa con
otra, adultera”. Así que comete adulterio la repudiada si se
casa otra vez: el que repudia si se casa otra vez; y el que se
casa con la repudiada. Adulterio triple.
Note que el Señor no dice, “ salvo por causa de adulterio,
y se casa con otra, comete adulterio” . El dice, “ salvo por cau­
sa de fornicación”. Así que el Señor establece la diferencia
entre fornicación y adulterio.
En Mateo 15:19, dice: "Porque del corazón salen los ma­
los pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornica­
ciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”.
Aquí el Señor nuevamente menciona el adulterio y la forni­
cación por separado, como diferentes.
En Marcos 7:21, dice: “ Porque de dentro, del corazón de
los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las
fornicaciones, los homicidios”.
En 1 Corintios 7:2, dice: “ Pero a causa de las fornicacio­
nes, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su pro­
pio marido”. Es evidente que el pecado sexual de los solte­
ros se le ¡lama, ‘'forn icac ión"; y para que no haya fornicacio­
nes entre los solteros, San Pablo amonesta que “ cada uno
tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido”.
En 1 Corintios 6:9, dice: “ ¿No sabéis que los injustos no
heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni
los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que

25

se echan con varo n es.. .” También el A póstoi Pablo hace d is ­
tin c ió n entre fo rn ica ció n y a dulterio.
En G álatas 5:19, dice: “ Y manifiestas son las obras de la
carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia..."
En Hebreos 13:4, dice: “ Honroso sea en todos el matri­
monio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los
adúlteros los jugará Dios” . El lecho con m ancilla es el lecho
del fo rn ic a rio s o lte ro y del a dúltero casado que es in fie l a su
cónyuge.
Puede apreciarse, pues, que “ fo rn ic a c ió n ” es el pecado
sexual entre s o lte ro s ; “ a d u lte rio " es el m ism o acto pecam i­
noso pero por personas casadas que no es su cónyuge legal
--------- 0 O

26

0 ---------

Capítulo

7
EL DIVORCIO
MONSTRUOSIDAD
El divorcio ha tomado proporciones alarmantes; ya es una
plaga social, moral y espiritual en todo el mundo.
El divorcio es una monstruosidad. Rompe corazones, des­
truye hogares, desintegra familias, traumatiza hijos, desangra
la economía, trae reproche, produce escándalo, fomenta la de­
lincuencia, la criminalidad, la drogadiccíón, el alcoholismo, la
rebelión, el vandalismo, la violencia, los asaltos, fraudes y
suicidios.
DIOS LO ABORRECE
Dios aborrece el divorcio. Leemos en Malaquías 2:14-16
como sigue: “ Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mu­
jer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella
tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, ha­
biendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Por­
que buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en
vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de
vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que
27

él aborrece el repudio (poner aparte, o div o rcio ), y al que cu­
bre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guar­
daos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales”.
En este pasaje Dios le dice al pueblo la razón por la cual
El no les responde ni recibe su ofrenda aun cuando claman
con lágrimas y con llanto. Razón: porque eran desleales con
su esposa, porque repudiaban a su compañera, la esposa de
su alianza, pacto o vínculo matrimonial. Dios les dice que de
uno (Adán) hizo dos (Eva) para que los dos fueran uno; que
el que repudia a su esposa se viste de injusticia; que tenga
cuidado porque Dios se cansa de tanta deslealtad 2:17 ¡Dios
odia el divorcio!
En el mundo hay divorcio por causa de la dureza del co­
razón del hombre inconverso. Jesús dijo a hombres no rege­
nerados: “ Por la dureza de vuestro corazón” . Pero en el Evan­
gelio, C risto cambia el corazón de piedra y da un corazón sen­
sible. Ezeq. 36:26.

VIVERO DE DELINCUENTES
El m atrim onio es una ley divina; el divorcio es una viola­
ción humana.
El m atrim onio es para la felicidad humana; el divorcio
es para la desgracia humana.
El m atrim onio urle en amor; el divorcio divide con rencor.
El m atrim onio es honroso; el divorcio es bochornoso.
El m atrim onio es un jardín fé rtil; el divorcio es un erial
estéril.
El m atrim onio es reproducirse en los hijos; el divorcio
es consumirse en la conciencia.
El m atrim onio es una bendición a los hijos; el divorcio
es una maldición a los hijos.
28

El m atrimonio es fragua de caracteres; el divorcio es v i­
vero de delincuentes.
El matrim onio es fundamento del hogar, la fam ilia, la
iglesia, la sociedad; el divorcio deja esas estructuras sin fun­
damento.
El m atrim onio emociona el alma; el divorcio endurece el
corazón.
El m atrim onio ilustra la comunión entre C risto y Su Igle­
sia; el divorcio ilustra la separación entre Dios y el incrédulo.
El m atrimonio tiene la bendición de Dios, el d ivo rcio tie ­
ne el reproche de Dios.
Si Dios reprocha y condena el divorcio aún entre los inconversos, ¡cuanto más lo hará entre los convertidos!
JUAN EL BAUTISTA Y EL DIVORCIO
El intrépido Juan el Bautista censuró, condenó el divorcio
y recasamiento del rey Herodes, idumeo (pagano) sim patizan­
te de la religión judía, por táctica política.
Conforme al historiador Josefo, Herodes había estado casad? con la hija de Aretas, rey de Arabia, Petra. Luego se
casó con la mujer de su propio hermano, Felipe. Esta a su
vez debió haberse divorciado de su esposo, Felipe.
Leamos lo que dice la Biblia; “ Porque el mismo Herodes
había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en
la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
pues la había tomado por mujer. Porque Juan decía a Hero­
des: No te es lícito tener la mujer de tu hermano”.
Notemos: Herodías era mujer o esposa de Felipe.
des la había tomado por mujer o esposa.

Hero­

La Biblia en inglés, King James, dice: “for he had married
her” . ("é l se había casado con ella” .)

29

La Biblia Aramea, dice: “with whom he had married".
(“ con quien él se había casado”.)
La Biblia de Jerusalem , dice igual que la Aram ea.
La Biblia C atólica, Nacar Colunga, dice: "con la que se
había casado”.
El orig ina l griego, dice: “ con quien se había casado”.
Así que delante de la sociedad de Jerusalem y del mundo,
Herodías no era una concubina de Herodes. Estaban casados
conform e las norm as del mundo, pero delante de Juan el Bau­
tis ta , que era Profeta de Dios, Precursor de C ris to y Aban­
derado del a rre p e n tim ie n to y de sus fru to s, Herodías seguía
siendo la m ujer, la esposa de Felipe, y no la de Herodes,
“porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mu­
jer de tu hermano”. Mar. 6:14-29. No es legal, es ilegal, no
tenía derecho de tener la m ujer de su herm ano. Es pecado.
Delante de Dios no era su m ujer.
En todas esas versiones de la Biblia que hemos m encio­
nado, se re fie re a Herodías com o “ his brother’s w ife ” ; your
brother’s w ife ”. Usa la palabra “w ife ”, o séa, “ esposa”. “ La
esposa de su hermano” : “ la esposa de tu hermano”.
A sí que, aunque Herodías se había divorciado de Felipe
y se había casado con Herodes, seguía siendo “ la esposa de
Felipe” .
Si ésto es así con inconversos y paganos como lo eran
Felipe, Herodes y Herodías,¿cómo será con los cristianos?
Si así predicó y enseñó Juan a los inconversos, incrédu­
los, crim in a le s y paganos, ¿no lo haría hoy tam bién a incon­
versos y convertidos?
Por predicar y enseñar así los inconversos afectados por
su predicación le cortaron la cabeza, ¿se la cortarían hoy al­
gunos creyentes?
Si el ritm o de d ivorcios en el mundo continúa, si se desa­
30

credita y se destruye la institución del matrimonio, ¿qué nos
queda? ¡Anarquía moral! ¡Total corrupción! Fornicación, pros­
titución, promiscuidad, sodomía, lesbianismo, bestias satisfa­
ciendo sus instintos y apetitos sexuales.
Como resultado de ésto, todos los funcionarios públicos
y privados, ejecutivos, legislativos, judiciales, serían gente
completamente corrompida: homosexuales, lesbianas, degene­
rados.
¡Que Dios tenga misericordia!
--------- 0 O

0 ---------

31

'

Capítulo

8
LAS PREGUNTAS DE LOS FARISEOS
Los Fariseos era una secta po lítico -re lig io sa de los judíos,
qiie surgió como 150 años antes de C risto, y que luego se
■desarrolló propiam ente como secta re ligiosa del Judaismo.
Puesto que antes de C risto hubo un sile n cio p ro fè tico
tan prolongado, los Fariseos produjeron muchas in te rp re ta cio ­
nes, opiniones y tra dicio ne s, que en la práctica iban suplan­
tando la Ley de M oisés.
Juan
M at. 3:7.

el

Bautista

les

llam ó:

“ Generación de víboras”.

Por tal razón Jesús les d ijo : “ Habéis invalidado el manda­
miento de Dios por vuestra tradición”. Mat. 15:6; Mar. 7:9.
HIPOCRITAS
Salvo unos pocos casos particu lares, los Fariseos como
secta, se oponían a C risto . Con frecuencia le hacían pregun­
tas y le planteaban problem as en la esperanza que el Señor
diera una respuesta equivocada, para acusarle.
Eran enem igos encarnizados de C risto .
33

Acusaban a Je-

sús de echar fuera demonios por el príncipe de los demonios.
Mat. 9:34. 12:24. Se conjuraron para matar a Jesús. Mat.
12:14 ' Tentaban a Jesús. Mat. 16:1; 19:3; 22:35. Escarnecían
a Jesús en la cruz. Mat. 27:41, 42. Después de muerto, lla­
maron engañador a Jesús. Mat. 27:62, 63.
Tomemos del Evangelio Según San Mateo, un retrato de
cuerpo entero de estos "a n g e lito s " Fariseos.
Jesús dijo que con la justicia de los Fariseos, nadie entra
al cielo. 5:20.
Jesús les llamó "adúlteros”. 12:38
Les llamó, "ciegos y guías de ciegos”, seis veces.
23:16, 17, 19, 24, 26.
Jesús les llamó "hipócritas” , nueve veces.
23:13, 14, 15, 23, 25, 27, 29.
Jesús dijo que tenían mala doctrina.
Que eran malos.

21:45.

15:14;

16:3; 22:18;

16:5-12.

Que eran “ maliciosos” . 22:18.

Les dijo que predican pero no practican. 23:3.
Que “ no entran, ni dejan entrar a nadie al Reino de los
Cielos”. 23:13.
Jesús les dijo que estaban “ bajo condenación”. 23:14.
Que eran "hijos del infierno y enviaban almas al infierno".
23:15.
Les dijo que eran "usureros” (23:16, 18); “ insensatos”
(23:17); "necios”. 23:19.
Que "no tenían justicia, ni misericordia, ni fe ” . 23:23.
Jesús les dijo que eran “ ladrones e injustos". 23:25.
Les dijo "sepulcros blanqueados por fuera, por dentro lle­
nos de inmundicia” . 23:27.
Que estaban "llenos de iniquidad”. 23:28
34

Jesús les dijo "serpientes, generación de víboras”. 23:33.
Oue estaban “ condenados al infierno”. 23:33.
Estos fueron los “angelitos” que ante el dolor humano y
la necesidad de un hombre "que tenía seca una mano, le pre­
guntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el
día de reposo?” Jesús, señalando la hipocresía de ellos, les
preguntó que cuál de ellos que teniendo una oveja se le cae
en un hoyo no la saca en día de reposo Les dijo que un hom­
bre vale más que una oveja, y por consiguiente es lícito sa­
nar en día de reposo. Sanó al hombre, y los Fariseos “ tuvie­
ron consejo contra Jesús para destruirle”. Mat. 12:9-14.
Estos fueron los “ angelitos” que vinieron donde Jesús
“para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo”
(M at. 16:1), como si ellos hubiesen sido los autorizados a apro­
bar o desaprobar el ministerio mesiánico de Jesús. El Señor
les respondió que ellos sabían por el aspecto del cielo cuan­
do llovería o haría calor. “ Hipócritas! que sabéis distinguir
el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” Es decir, no podían conocer que el Mesías estaba en­
tre ellos. “ La generación mala y adúltera demanda señal; pero
señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y de­
jándolos, se fue”
Estos fueron los “ angelitos" que uno de ellos "pregunto
por tentarle: Maestro ¿cuál es el gran mandamiento en la
ley?” Después del Señor contestar para beneficio de los oyen­
tes, advirtió a éstos acerca de la hipocresía de los Fariseos,
que sabían y decían las cosas, pero no las hacían. Mat. 23:3.
Estos fueron los “angelitos”, que esta vez se juntaron con
los herodianos y vinieron a Jesús “para sorprenderle en al­
guna palabra”. Primero halagaron a Jesús, y le dijeron, “ Maes­
tro. . . hombre v e ra z .. . no te cuidas de nadie (o sea, hablas
con v a lo r). . . no miras las apariencias de los hom bres.. . con
verdad enseñas el camino de D io s .. . ” Y luego vino la pregun­
ta capciosa: “ ¿Es lícito dar tributo a César o no? ¿Daremos
ó no daremos?
35

Los " a n g e lito s " cieian que esta vez atraparían a Jesús,
pues según ellos, tenía solamente dos alternativas: "¿Dare­
mos o no daremos?" Cualquiera de las dos respuestas en­
trampaba a Jesús. Si decía, "daremos", le acusarían de tra i­
dor a su nación: sí decía, "no daremos", le acusarían de cabe
cilla sedicioso contra el gobierno romano.
Pero el Señor, “ percibiendo la hipocresía de ellos, les di­
jo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.
Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la
inscripción? Ellos dijeron: De César. Respondiendo Jesús,
les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es
de Dios”. ¡Y se quedaron pasmados1 Mar. 12:13-17.
Estos fueron los "a n g e lito s " que vienieron a Jesús, y le
preguntaron, “ para probarle: ¿Maestro, haciendo qué cosa
heredaré la vida eterna?” El Señar, después de hablarle del
prim er y grande mandamiento, le relata la enseñanza del “ buen
samaritano”, y le dice: “Ve, y haz tú lo mismo". Luc. 10:25-37.
Estos fueron los " a n g e lito s " que “ estrechaban (a Jesús)
en gran manera y le provocaban a que hablase de muchas co­
sas, acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su
boca para acusarle”. Luc. 11:53, 54.
De modo que estos Fariseos, en sus preguntas y plan­
team ientos, no era que ellos querían aprender, sino que que­
rían hacer valer sus tradiciones y mandamientos de hombres,
querían ju s tific a r su conducta, su pecado No eran sinceros,
ni honestos; tenían motivaciones crim inales para eliminar a
Jesús, por causa de la pasión desmedida que tenían de pre­
sentarse ante el pueblo como justos, piadosos 'y buenos, pues
aún en la oración, supuestamente hablando con Dios, un Fa­
riseo, decía: “ Dios, te doy gracias porque no soy como los
otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este
publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de to­
do lo que gano” . Luc. 18:9-14.
Y
fueron estos mismos " a n g e lito s " los que trajeron al
Señor el caso de la m ujer "sorprendida en el caso de adulte­
36

rio”, y tam bién la cuestión del d ivo rcio ; en ambos casos, para
te n ta rle y acusarle, de lo cual tra ta re m o s más adelante.
En este capítulo hem os querido señalar que estos Fari­
seos que traían estas preguntas y estos problem as al Señor
no era para re c ib ir la verdad, pues para nada les interesaba la
verdad. Lo que querían era que Jesús hablara sobre tem as que
e llos consideraban d ifíc ile s , para “ acecharle, procurando cazar
alguna palabra de su boca para acusarle”, y queriendo ju s tific a r
sus pecados.
Jesús les d ijo que e llo s “ habían quitado !a llave de la
ciencia (de la verdad, la verdad no les en traba); vosotros mis­
mos no entrasteis (a la verda d), y a los que entraban se lo
impedísteis”. Luc. 11:52
¡Estos eran los hip ócritas Fariseos que tanto hostigaban
a Jesús con sus preguntas capciosas!

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37

-

'

Capítulo

9
LA PREGUNTA SOBRE EL DIVORCIO
Los ‘'a n gelitos" Fariseos, en medio de una gran m u lti­
tud, se allegaron a Jesús, “tentándole y diciéndole: ¿Es lícito

al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Mat. 19:3.
El divorcio era una plaga nacional entre los judíos; se di­
vorciaban tomando excusas baladíes, aún porque la comida
le quedaba desabrida a la esposa.
Entre ellos sé mantenía viva y candente una polémica con
respecto al divorcio. La escuela de interpretación del rabbi
Sammai creía que se podían divorciar solo por causa de adul­
terio; la escuela de interpretación del rabbi H illel creía que
se podían divorciar por cualquier causa.
Los " a n g e lito s " Fariseos querían saber cual escuela de
interpretación apoyaba Jesús; siempre, desde luego, con el
fin de buscarle enemigos al Señor.
LA RESPUESTA DE CRISTO
El Señor responde a la pregunta: "¿No habéis leído que
el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo:
39

Por ésto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mu
jer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más
dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo
separe el hombre". Mat. 19:4-6.
Ahí está la pregunta contestada.

Veamos:

"Varón y hembra los hizo". Un varón y una hembra. No
un varón y varias hembras; ni una hembra y varios varones.
Como ya hemos visto en el capítulo anterior, aunque Herodías
estaba casada con Herodes, delante de Dios, su esposo era
Felipe. Así que, por causa del divorcio y el recasamiento,
Herodías tenía dos varones.
“ Los dos serán una sola carne. . . no son ya más dos,
sino una sola carne. . . lo que Dios juntó". Tres veces seguido
el Señor dice que ya no son dos, sino una sola carne, que
Dios los juntó. Ya no son dos enteros que se podrían separar,
sino que en el matrimonio, Dios los junta, y dejan de ser dos
enteros para venir a ser un solo entero, una sola carne, "un
cuerpo", como dice la Biblia de Jerusalem.

“ Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre". Esta decla­
ración no está en el registro bíblico de la creación cuando
Dios unió a Adán y Eva; esta afirmación la suple C risto en
una directa y clara respuesta a la pregunta sobre el divorcio.
“ Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”. Además del sig­
nificado de que el hombre no debe separar lo que Dios juntó,
también significa que el hombre no puede separar ante la vis­
ta de Dios, lo que El juntó.
Esta respuesta está completa y en la misma el Señor des­
carta el divorcio; claramente dice que el hombre no puede
separar lo que Dios junta.
El Señor no apoyó ninguna de las dos escuelas de inter­
pretación con relación al divorcio, ambas estaban erróneas.
INSISTENCIA DE LOS FARISEOS
Los " a n g e lito s " Fariseos insistieron, pues querían pre­
40

sionar a Jesús que hablara, no para ellos aprender y obede­
cer, sino “procurando cazar alguna palabra de su boca para
acusarle”, y para saber si podían seguir con la ola de divorcio
que prevalecía.
Y
dijeron: “ ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar Carta de
divorcio, y repudiarla?"
CRISTO Y EL DIVORCIO
Los "a n g e lito s " Fariseos creían que el Señor se habría
de congraciar con ellos, o habría de tom ar partido con la es­
cuela más popular que era la que decía que el hombre se po­
día divorciar de su esposa por cualquier motivo por insigni­
ficante o mezquino que fuera; pero el Señor les dió el “ ma­
zazo” , y les dijo: “ Por la dureza de vuestro corazón Moisés

os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no
fue así”.
Les dijo que eran duros de corazón; corrigió lo de “man­
dó Moisés”. M oisés no mandó, sino que por causa de la du­
reza del corazón de ellos Moisés tuvo que perm itir, tolerar
una situación que ya muchos practicaban, la cual Jesús le
llama, “repudiar a vuestras mujeres”. Es muy significativo
que la palabra, “ repudiar” en el idioma griego (apolysh) v ie ­
ne de la misma raíz de la palabra, “apostasía”, y de la pala­
bra “perdición” (apoleia). Carta de divorcio en griego es,

“apostasión”.
Dios creó al hombre y le salva mediante la fe en Jesucris­
to para que le ame, le adore y tenga vida eterna ahora y en
la eternidad. La apostasía separa ai creyente de Dios, de la
salvación, de la vida eterna, y se pierde eternamente. Las pa­
labras "repudio” y “divorcio", tienen la misma raiz que la pa­
labra, “apostasía". Separan entre sí a los cónyuges qi>e Dios
unió; es una apostasía matrimonial que causa alejamiento,
pérdida y ruina.
Notemos que el Señor en su respuesta ni siquiera men­
41

ciona la palabra, “divorcio”, pues la costumbre del divorcio
como lo practicaban los judíos no existía en el pueblo anti­
guo, por no e xis tir en la Ley.
SUPLANTABAN LA LEY CON SUS TRADICIONES
Mucho tiem po después de Moisés, los judíos, por inicia­
tiva propia, así como en muchas otras cosas invalidaron la
Ley, la palabra de Dios, con sus tradiciones e interpretacio­
nes (Mar. 7:13), también comenzaron a s u s titu ir la pena de
muerte para el adulterio con la carta de divorcio.
El Señor no se identifica ni aprueba ninguna de las es­
cuelas de interpretación por ambas estar erróneas, y aún se
remonta antes de la Ley misma, y dice: “ Mas al principio no

fue así".
FIRMEZA DE CRISTO
El Señor no se dejó intim idar por sus adversarios, ni el
pensamiento macabro del " d iv o r c io ” de la cabeza y del cuer­
po de Juan el Bautista le hizo claudicar, ni se dejó arrastrar
por ninguna de las corrientes de interpretación humana de la
Ley, ni se "a b la n d ó ” por ninguna dosis de simpatía humana
en el problema planteado contrario a la verdad divina, sino
que se remontó aún antes de la Ley, y dice: “ Mas al principio

no fue así’’
LO IMPORTANTE SON LOS PRINCIPIOS
¡Al principio no había repudio ni divorcio!
En estos asuntos lo que vale son los principios divinos
y bíblicos: no son las leyes humanas, ni las costumbres, ni
las interpretaciones, ni los sufrim ientos, ni la simpatía. ¡Los
principios!
DIOS ABORRECE EL DIVORCIO
Dios le dice al pueblo que ellos cubrirían el altar de Jeho42

vá de lágrimas, de llanto, y de clamor, pero que El no miraría
la ofrenda para aceptarla con gusto de la mano de ellos. ¿Por
qué? “Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu

juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu com­
pañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en
él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba
una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro es­
píritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra ju­
ventud. Porque Jehová de Israel ha dicho que él aborrece el
repudio...” Mal. 2:13-16.
En el último libro del Antiguo Testamento, Malaquías,
Dios le recuerda al pueblo el principio divino y bíblico, de
que Dios “aborrece el repudio”, pues "al principio no fue así”.
“ SALVO POR CAUSA DE FORNICACION”
Entonces el Señor dice: “Y yo os digo que cualquiera que
repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa
con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”.
Note que el Señor dice, “salvo por causa de fornicación".
Hemos visto la diferencia entre la palabra “fornicación", y
"adulterio”. Y en este versículo el Señor también establece
la diferencia.
Si fuera lo mismo “fornicación” que “adulterio”, el Señor
hubiese usado la palabra “adulterio”, pues esta sería la pa­
labra correcta, pues la misma está limitada a la infidelidad
sexual entre cónyuges. Si así fuera, propiamente el Señor de­
bió haber usado la palabra “adulterio” ; pero no podía usarla
porque el adulterio nunca fue, "ni al principio” ni en la Ley
de Moisés, causa para divorcio. Así que El no dijo, "salvo por
causa de adulterio”, sino “salvo por causa de fornicación”.
El Señor aquí se estaba refiriendo a la única causa por
la cual Moisés permitía una carta de despido ó divorcio, que
más bien era una anulación del matrimonio.
La causa para ésto la
24;1-4, y dice:

encontramos

43

en

Deuteronomio

“ Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no
le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente,
le escribirá carta de divorcio, y se le entregará en su mano,
y la despedirá a su casa. Y salida de su casa, podrá ir y ca­
sarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y
le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano,
y la despidiere de su casa; o si hubiese muerto el postrer
hombre que la tomó por mujer, no podrá su primer marido,
que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, des­
pués que fue envilecida; porque es abominación delante de
Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te
da por heredad” .
“ Alguna cosa indecente”. En el idioma hebreo se usa aquí
la palabra, "ervah”, que significa, indecente, vergonzoso, in-decoroso, y está relacionado con desnudez
La Biblia Septuaginta, dice: por haber hallado algo inde­
coroso en ella” .
La Biblia Aramea, dice: "por haber hallado alguna eviden­
cia de prostitución”.
Todo ésto indica pecado sexual antes de casarse, lo cual
e s fornicación.

Así que, cuando un joven se casaba, con una joven que
supuestamente era virgen porque así ella lo disimulaba, y al
estar juntos, él encontraba que ella no era virgen, que como
soltera había fornicado, entonces a él se le permitía inmedia­
tam ente poner en las manos de ella una carta de repudio
para que regresara a su hogar de ella. Esto equivalía a una
anulación del m atrim onio por causa de la fornicación y el en­
gaño cometido.
Puesto que esto era como una anulación del matrimonio,
ella podía volv er a casarse, y se sobreentiende que él tam­
bién.
Si el postrer hombre también la repudiaba por la misma

44

causa, o si muriere, no puede el prim er hombre que la despi­
dió volverla a tomar.
Todo ésto es para proteger al joven esposo
EN CASO DE ACUSACION FALSA
Pero Deuteronomio 22:13-21 trata de una regulación para
proteger la joven esposa, en caso de que sea una falsa acu­
sación de! joven.
Si el joven dijere: “ A esta mujer tomé, y me allegué a
ella, y no la hallé virgen; entonces el padre de la joven y su
madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la
doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta. . . enton­
ces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo casti­
garán; y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán
al padre de la joven, por cuanto esparció mala fiama sobre una
virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla
en todos sus días”.
UNICA CAUSA DE REPUDIO
Esta es, pues, la causa a la cual Cristo se refiere cuando
dice, “ salvo por causa de fornicación”. Es cuando un joven
se casa con una joven que se identificó como virgen, pero
al estar juntos, él encuentra que no lo era.
Esa es la única causa válida que hay en toda la Biblia
para el repudio o el divorcio, y que perm ite al que repi dia y
y a la repudiada volverse a casar, pues es una especie
anulación del m atrimonio.
JOSE Y LA VIRGEN MARIA
Esto está ilustrado m agistralm ente en el caso de José y
la virgen María. “ Estando desposada María. . . con José, antes
que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu
Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla,
45

quiso dejarla secretamente. Y pensando él en ésto, he
un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José,
de David, no temas recibir a Maria tu muier, porque lo
en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” . Mat. 1:18,

aquí
hijo
aue
20.

Notemos que:
1— Maria estaba desposada (com prometida) con José.
2— No se habían casado; no se habían juntado.
3— Se halló que María había, concebido.
4— José hombre justo, amparado en Deut. 24:1-4, no que­
riendo infamarla, quiso dejarla secretamente.
5— Pensando él en ésto, es decir, pensaba dejarla cre­
yendo que había fornicado.
6— Un ángel del Señor le apareció en sueños y le ex­
plicó la situación y el caso sobrenatural, y se d is i­
paron los temores de José.
7— Si no hubiese sido el caso sin igual de la concepción
de Jesús en el vientre de la virgen María, a José le
hubiese sido perm itido repudiar a María, y ambos
hubiesen podido volver a casarse.
Los judíos, en su rechazo de Cristo, hábilmente le acu­
saron de ser hijo de fornicación, porque José y María no se
habían casado cuando ella concibió, y ellos no creían que Je­
sús era el Hijo de Dios. Ellos le dijeron a Cristo: "Nosotros
no somos nacidos de fornicación". Juan 8:41.
COMETE ADULTERIO
Leamos nuevamente las palabras del Señor: “ Y yo os di­
go que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de
fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con
la repudiada, adultera”.
Esto es, quien se divorcia
46

por otra

causa

que

no sea

“ fornicación”, (es decir el pecado sexual con otra persona
antes de casarse, engañando a su novio y esposo), y se vuel­
ve a casar, comete adulterio, y la repudiada, comete adulte­
rio, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio
¡Adulterio triple!
ENTENDIERON LAS PALABRAS DE CRISTO
Esto no agradó a los fariseos y a los judíos que practica­
ban el divorcio por causa de adulterio y por cualquier motivo,
y aún alarmó a los discípulos del Señor.
Los discípulos y apóstoles entendieron bien todo el al­
cance y el significado de las palabras del Señor, y casi alar­
mados dijeron: “ Si asi es la condición del hombre con su mu­
jer, no conviene casarse”.
Sí los discípulos hubiesen entendido que la causa para
el divorcio era el adulterio, no tenían por qué alarmarse, pues
el divorcio por causa de adulterio era muy común en el pue­
blo. pues una las escuelas de interpretación así lo enseñaba
y practicaba. Además, habían sustituido la pena de muerte
con el divorcio en el caso de adulterio.
Ellos entendieron que la única causa válida para el divor­
cio con la permisión de volver a casarse, no era el adulterio,
sino la fornicación; esto es, que la joven esposa hubiese co­
m etido fornicación siendo soltera y se casare dando la im­
presión que era virgen. Por esta razón dijeron: “Si asi es la
condición del hombre con su mujer, no conviene casarse”.
Era como decir: Si el matrimonio es indisoluble y esa es la
única causa de divorcio con la permisión de volverse a casar,
pues es mejor no casarse.
PAF.A TODOS LOS QUE SE CASAN
El Señor les respondió: "No todos son capaces de reci­
bir ésto, sino aquellos a quienes es dado”.
Esto no significa que ésto se aplica a unos sí y a otros
47

no, ni tampoco quiere decir que si uno no le gusta o no está
de acuerdo, pues que lo ignore. ¡No!
Esto se aplica a todos los que se casen, pero no todos
se casan, y para los que no se casan éstas palabras de Cristo
no se aplican.
LOS EUNUCOS
¿Y quiénes no se casan? Jesús también dice: “ Pues hay
eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eu­
nucos que son eunucos hechos por los hombres, y hay eunu­
cos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino
de los cielos. El que sea capaz de recibir ésto, que lo reciba” .
¿Qué es un eunuco? Por razón de su oficio, que era cui­
dar las habitaciones privadas, los lechos en los palacios y
mansiones, como también cuidar reinas, esposas y amantes,
el eunuco era un hombre im potente sexualmente.
Jesús explica que hay tres clases de eunucos:
1— Los que nacen eunucos del vientre de la madre.
2— Los que son hechos eunucos por los hombres: ésto
es, que son castrados por sus patrones.
3— Los que así mismos se hacen eunucos por causa del
reino de los cielos.
Quiere decir, que para las únicas personas que estas en­
señanzas de C risto no son aplicables son para los eunucos,
porque no se casan.
VINCULO INDISOLUBLE
Con razón los discípulos dijeron: “ Si asi es la condición
del hombre con su mujer, no conviene casarse".
Y
realmente no conviene casarse ligeramente, irre fle x i­
vamente, irresponsablemente, sin la dirección de Dios, por­
48

que el matrimonio es un vínculo que Dios establece para ei
resto de la vida. Un dicho del pueblo dice que "e s mejor
estar solo que mal acompañado” .
El Señor concluye el asunto, diciendo: “ El que sea capaz
de recibir ésto, que lo reciba” .
La Biblia Aramea, dice en este versículo: "Para aquel que
puede comprender, esto es suficiente".
La Biblia Nacar Colunga. dice: “ El que puede entender,
aue entienda”.
Esto equivale a decir: “ El que tiene oído, oiga” .
Esto es el “Yo os digo”, del Señor; es su Palabra, El que
recibe ésto y lo practica está en obediencia a Su Palabra; el
que no lo recibe está en desobediencia, y tendrá que sufrir
las consecuencias.
LA PALABRA LE JUZGA
“ El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien
le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día
postrero. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el
Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de
decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es
vida eterna. As: pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Pa­
dre me lo ha dicho”. Juan 12:44-50.
“ No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el
reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre
que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echa­
mos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos mila­
gros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos
de mí, hacedores de maldad". Mat. 7:21-23.
------- 0 O 0-------

49

I

C apítulo

10
EL REGISTRO DE MARCOS Y LUCAS
Puesto que San Mateo escribió su Evangelio especialmen­
te para los judíos, y éstos estaban supuestos a conocer más
de la Palabra de Dios que otros pueblos, y puesto que entre
los judíos el divorcio y e! recasamiento era una peste nacio­
nal San Mateo dedica más espacio y ofrece más detalles al
problema del divorcio y el recasamiento.
NO MENCIONA EL DIVORCIO
San Marcos registra el incidente y señala la respuesta de
Cristo en contra del divorcio, y añade un detalle cfüe San Ma­
teo no señala: “ En casa volvieron los discípulos a preguntar­
le de lo mismo y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer

y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mu­
jer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”.
Mar. 10: 1-12.
Aquí ni siquiera se hace mención de divorcio “salvo por

causa de fornicación”.
San Lucas resume todo el incidente en un solo versículo,
que es la quintaesencia de las enseñanzas de Cristo sobre el
51

particular, y el mismo es suficiente para el fiel cristiano, en
quien el Evangelio y la gracia de Dios ha quitado la dureza
del corazón:
"Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adul­
tera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera” .
Luc. 16:18.
Corno puede notarse, aquí tampoco se menciona ni se
hace provisión para divorcio por ninguna causa, y mucho menos para recasamiento
¿A QUIEN IREMOS?
Cuando Jesús enseñaba y decía al pueblo: "Yo soy el pan
de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre. .. Yo soy
el pan que descendió del c ie lo .. . el que cree en mí, tiene vida
e te rn a .. . si alguno comiere este pan, vivirá para siem p re.. .
Yo le resucitaré en el día p o strero ..
al oir todas estas co­
sas, “ muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra;
¿quién la puede oir? . . . Desde entonces muchos de sus discí­
pulos volvieron atrás, y ya no andaban con é l . . . Dijo enton­
ces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?”
El Señor era lleno de amor, pero no comprometía su men­
saje ni ocultaba la verdad, no importa cuán poco aceptables
pudieran ser o cuales fueran las consecuencias.
Simón Pedro respondió: “ Señor, ¿a quién iremos? Tú tie­
nes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y co­
nocemos que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente’'.
¡Es m ejor que ahora en el tiempo nos sometamos a lo
que considerem os la paiabra dura de Cristo, porque la pala­
bra del diablo será más dura en el lago de fuego por la eter­
nidad!

------ 0 O 0------

52

C ap ítu lo

11
SAN PABLO Y EL MATRIMONIO
En sus epístolas, el Apóstol San Pablo, por inspiración del
Espíritu Santo, se refiere ampliamente al m atrimonio, y trata
sobre las dificultades con que se confrontan los cristianos.
HONROSO
El consenso general es que San Pablo escribió la Epístola
a los Hebreos. Aquí él dice, que “ honroso sea en todos el ma­
trimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los
adúlteros los juzgará Dios”. Heb. 13:4.
El estado de m atrim onio es honroso, honorable; y así se
debe mantener, porque Dios juzgará a los que lo deshonran
y lo manchan con el adulterio
LOS DEMONIOS LO ODIAN
San Pablo dice que “ el Espíritu Santo dice claramente que
en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fé, escu­
chando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;
por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la
conciencia prohibirán casarse”. 1 Tim. 4:1-3.
53

Quiere decir que Satanás y los demonios odian el orden
moral, social y fam iliar del matrimonio, que es base y funda­
mento de todo lo mejor de las instituciones y estructuras hu­
manas. Lo que los demonios quieren es que haya fornicación,
prostitución, promiscuidad, sodomía, lesbianismo, bestialidad
y toda clase de perversión y desivación de los sexos.
Ouiere decir que aquellos que prohíben casarse digna y
legítimamente, son apóstatas y están controlados por los de­
monios; son hipócritas, mentirosos y tienen cauterizada la
conciencia.
Ouiere también decir que el Espíritu Santo no desune ma­
trimonios, como hay por ahí tantos mensajes en falsa profe­
cía dados por ignorantes, por tunantes, o por charlatanes, di­
ciendo que el Espíritu Santo ha desunido a una persona de su
legítimo cónyuge y ahora el Espíritu le da otro. ¡Los demo­
nios y los espíritus de error están detrás de estas falsas pro­
fecías!
EL YUGO DESIGUAL
En Deuteronomio 22:10, Dios prohíbe enyugar a un buey
con un asno para arar. “ No ararás con buey y con asno jun­
tamente”. Ambos animales tienen características distintas.
El buey es para halar, y hala bien el arado; pero el asno es
para llevar carga encima, y no hala bien. Así que enyugarlos
a los dos para arar, es injusto, pues el buey tiene que halar
el arado y tiene que halar el burro.
Teniendo presente ésto es que el Espíritu Santo, usando
a San Pablo, nos dice: "No os unáis (varias versiones espe­
cifica, en matrimonio) en yugo desigual con los incrédulos;

porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?
¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 2 Cor. 6:14-18.
¡Ningún cristiano debe casarse con una persona inconversa!

54

LA VIUDEZ LIBERA
San Pablo, escribiendo sobre el vínculo indisolube del ma­
trimonio, sobre el derecho de la viudez y sobre el pecado del
divorcio y el recasamiento, dice: “Porque la mujer casada está

sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el ma­
rido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si
en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúl­
tera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tai
manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera".
Rom. 7:2, 3.
También orientando a Timoteo sobre asuntos generales
del ministerio, incluye el asunto de las viudas y el matrimo­
nio, y dice: “Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen,

críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario nin­
guna ocasión de maledicencia. Porque ya algunas se han apar­
tado en pos de Satanás”. 1. Tim. 5:14,15.
Quiere decir, que al enviudar, la persona queda libre pa­
ra casarse nuevamente; y para el cristiano está condicionado,
“con tal que sea en el Señor”. 1 Cor. 7:39 (con otra persona
cristiana), pues no puede haber "yugo desigual”.
AMOR EN TRES DIMENSIONES
En el matrimonio,
— amarse uno mismo nada más es egoísmo,
— amar al cónyuge en el momento es erotismo,
— amar a Dios como pretexto es cinismo.
Tiene que ser un amor triple; o en tres dimensiones: pri­
mero al Señor, segundo al cónyuge, tercero a uno mismo.
En el matrimonio, ninguna dimensión de esas por sepa­
rado funciona; ni siquiera dos funcionan. Tienen que estar
las tres.

55

Veamos como nos escribe San Pablo con respecto a C ris­
to, al esposo, y a la esposa:
“ Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como
al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como
Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es
su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo,
así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Ma­
ridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la
iglesia, y se entregó a sí mismo por e lla .. . Así también los
maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuer­
pos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque na­
die aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta
y la cuida, como también Cristo a la iglesia. . . Por esto de­
jará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mu­
jer, y los dos serán una sola c a rn e .. . cada uno de vosotros
ame a su mujer como a sí mismo: y la mujer respete a su
marido”. Efe. 5:21-33.
MAGNIFICA CATEDRA PAULINA
Todo el capítulo siete de Primera de Corintios es una
magnífica cátedra paulina sobre el matrimonio. Veamos:
1— Por causa de la fornicación, cada uno tenga su pro
pía mujer, v.2
2— Cada m ujer tenga su propio marido, v.2
3— El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, v.3
4— La m ujer igualmente cumpla con su marido, v.3
5— La m ujer se debe al marido, v.4
6— El marido se debe a la mujer, v.4
7— No negarse al deber conyugal, salvo por mutuo consentim into para dedicarse a la oración, v.5
8— Volver a juntarse en uno, para evitar tentaciones de
Satanás, v.5
56

9— A los solteros y a las viudas, que es bueno estar sol­
tero v 8
10— A estos solteros y viudas, que no tienen problemas
maritales (no a los divorciados), que si no tienen don de con­
tinencia, que se casen, pues es mejor casarse que estarse
quemando, v.9
11— Que la mujer no se separe del marido, v.10
12— Y si se separa, que se quede sin casar, o reconci­
líese con su marido, v . 11
13—

Que el marido no abandone a su mujer, v. 11

14— Si un hermano su esposa no es creyente, no la aban­
done. v.12
15— Si una hermana su esposo no es creyente, no lo
abandone, v.12
16— El cónyuge creyente santifica la unión y relación.
v.14
17— Si el incrédulo (incrédula) se separa, que se sepa­
re. No se puede obligar. En las distintas versiones la pala­
bra, “ separa”, se usan palabras como, “ se marcha”, “ se reti­
ra”, "se va” . Ninguna de estas palabras lleva la idea de infe­
rir el divorcio, ni aprobarlo, ni mucho menos el reacasamiento. Es como un abandono del hogar, de la esposa y de la
familia. ¿Quién lo puede obligar a regresar? v.15
18— En ese caso, el creyente no está obligado a lograr
por cualquier medio que el cónyuge regrese, sino a tom ar las
cosas con paciencia, a orar, a tener paz, y a esperar en Dios.
v.15
19— En esta paciencia y en este esperar en Dios, el cón­
yuge puede regresar, y aún ser salvo v.16
20— Cada cual permanezca como estaba, con el cónyuge
que tenía cuando se convirtió; esto es, no tomar el Evangelio
57

como excusa para romper el matrim onio y el hogar, y buscar
un nuevo cónyuge. Parece que desde entonces algunos toma­
ban de pretexto, “ las cosas viejas pasaron y todas son hechas
nuevas”, y querían cambiar la esposa vieja por una nueva,
v .17-24
21— Quien esté casado, permanezca casado; no se di­
vorcie. Quien sea soltero, piense bien en casarse, v.27
22— El joven soltero que se casa no peca, y la doncella
(soltera) que se casa no peca, v.28
23— Los casados vivan libres de ansiedad, en honestidad
y decencia, pues el tiem po es corto, v.29-35
24— En aquel tiem po el padre tenía la palabra final en
las bodas de las hijas vírgenes; podían p e rm itir que se casa­
ran lícitamente, o no p e rm itir la boda, v.36-38
25— La m ujer casada está ligada por la ley mientras su
marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse
con quien quiera, con tal que sea “en el Señor”. Lo mismo
se aplica al hombre. Los cristianos deben casarse “en el Se­
ñor”, esto es, que el cónyuge sea también cristiano, v.39
-------oOo-------

58

Cap ítu lo

12
EL MATRIMONIO Y EL MINISTERIO
Dios siem pre ha establecido normas de conducta muy
elevadas para Su pueblo, y muy especialm ente para sus m i­
nistros, pues además de esas mismas normas, ha estipulado
requisitos aún más elevados y exigentes para sus m inistres
EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
LOS SACERDOTES.

Lev. 21

En cuanto a su carácter, los sacerdotes tenían que ser
santos. “ Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre

de su Dios”.
En cuanto al matrim onio, el sacerdote tenía que casarse
con una virgen. No podía casarse con viuda, ni con ramera,
ni con repudiada por fornicación.
En cuanto al te s tim o n io y al hogar, si un sacerdote tenía
una hija soltera que comenzare a fornicar, por ser esto una
deshonra al padre y al m inisterio, la joven era quemada hasta
morir.
En cuanto a lo físico, el sacerdote tenía que ser sin de59

fecto. No podía ser ciego, ni cojo, ni m utilado o castrado, ni
sordo, ni con pie ni mano fracturados, ni jorobado, ni enano,
ni tener nube en el ojo, ni sarna, ni empeine, ni testículo ma­
gullado.
En cuanto a las vestiduras, los sacerdotes tenían que ves­
tir conforme lo indicado por Dios; tenían que cubrirse bien.
Ex. 20:26.
Cuando algún sacerdote deshonraba el m inisterio, Dios
los juzgaba severamente; algunas veces con la muerte. Esto
sucedió a los hijos de A a r ó n , que eran sacerdotes. Lev. 10:1,2
Los hijos de Eli, por adúlteros y profanos, murieron el
mismo día, conforme Dios los había sentenciado. 1 Sam. 2.32:
4:17.
En tiem pos de Ezequiel las abominaciones eran tales en
el pueblo y los gobernantes que también habían envuelto a
los sacerdotes e invadido el santuario. Dios ordenó marcar
en la frente a los que oraban y clamaban a Dios en contra
de estas abominaciones, y sobre el resto Dios envió mortan­
dad. Ezeq. caps. 8 y 9.

Y
en el tem plo milenial, los sacerdotes descendientes d
aquellos sacerdotes que en épocas pasadas no honraron el
m inisterio, no podrán ser sacerdotes en el templo milenial;
solamente serán ayudantes de ¡os sacerdotes y porteros del
templo. Ezeq. 44:10-14.
¡Dios exigió, exige y seguirá exigiendo santidad y fide­
lidad de sus m inistros!
LOS PROFETAS
Los profetas vivían una vida sencilla y austera. General­
mente vivían una vida, separada del bullicio, y eran vistos en
público especialmente cuando tenían un mensaje de Dios para
dar.
Sus vidas santas y su fuerza moral eran la única creden­
60

cial humana que tenían, y el poder de Dios en ellos era la
fuerza avasalladora que hacía temblar reyes e imperios. 2 Rey.
1:8; 1 Rey. 21:20.
Los profetas eran hombres:
Llamados de Dios. Isa. 6:8; Jer. 1:5, Ezeq. 2:10. Todo ver­
dadero profeta en el Antiguo Testamento lo era por llamado
de Dios.
Casados. Usualmente eran hombres casados. 2 Rey. 4:1,
Isa. 8:2,3; Ezeq. 24:18.
Ungidos de Dios.

1 Rey. 19:16.

Inspirados por el Espíritu Santo. 2 Ped. 1:21.
Portavoces de Dios.

Núm. 12:6, Jer. 1:4.

Denunciaban el pecado.

Isa. 58:1; Jer. 26:2, Ezeq. 2:7;

33:7.
Señalaban el futuro. Dan. 12.
Así como hubo sacerdotes aue deshonraron el m inisterio
sacerdotal, también hubo profetas que deshonraron, desobe­
decieron en su m inisterio profètico, y murieron. 1 Rey.
13:24-26.
En Deuteronomio 18:20, dice: “ El profeta que tuviere la
presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no
haya hablado, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el
tal profeta morirá”.
También leemos en Jer. 29:21-23: "A sí ha dicho Jehová de
los ejércitos. Dios de Israel, acerca de Acab... y Sedequías... que
os profetizan falsamente en mi nombre. He aquí los entrego yo
en mano de Nabucodonosor... y él los matará... porque hicieron
maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus
prójimos..."
Y
ciertam ente hubo muchos profetas falsos, mentirosos,
dados ai vino, impíos, hipócritas, aduladores, alocados, peca­
61

dores, insensatos, mercenarios, livianos, prevaricadores; pe­
ro a todos los juzgó Jehová. 1 Rey. 22:23, Isa, 28 7; Jer. 23:11,
15, 31; Lam. 2:14; 4:13; Ezeq. 13:3; Miq. 3:11. Sof. 3:4.
¡Ayer, como hoy, Dios exige moral, dignidad, austeridad,
testimonio, obediencia, fidelidad, santidad a sus ministros y
predicadores!

EN EL NUEVO TESTAMENTO
Hemos visto que en el Anitguo Testamento la práctica
del celibato en el ministerio sacerdotal y profètico era desco­
nocida. Los sacerdotes y profetas se casaban.
Igualmente, en el Nuevo Testamento, apóstoles, ancianos,
obispos, pastores, diáconos, todo el m inisterio se casaba, le
cual se sigue practicando en todas las iglesias evangélicas.
En Mateo 8:14 se nos habla de la suegra de Pedro. Pe­
dro tenía esposa.
En Hechos 21:89, leemos que el evangelista Felipe era
casado, pues tenía cuatro hijas.
En Primera de Corintios 9:5, San Pablo aclara que aunque
él era soltero, tenía el derecho .de casarse, como Pedro y los
demás apóstoles.
MAYORES EXIGENCIAS
Si fuertes eran las exigencias para el ministerio en el
Antiguo Testamento, mayores son en el Nuevo Testamento,

pues “oísteis que fue dieho: No cometerás adulterio. Pero yo
os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla,
ya adulteró con ella en su corazón".
Las demandas de la Gracia son mayores que las de la Ley;
la diferencia es que el verdadero cristiano, el que ha nacido
de nuevo, tiene la gracia, la fortaleza, la presencia de Cristo
y el poder del Espíritu Santo, que le ayuda a vencer en toda
62

tentación y a “andar como es digno de ia vocación con que
fuimos llamados". Efe. 4:1.
Con relación al matrimonio, el sacerdote no podía casar­
se con una mujer que hubiera sido mujer de otro (viuda, re­
pudiada, ram era); tenía que casarse con una virgen. Tampo­
co él podía tener más de una mujer; no podía adulterar con
la mujer de su prójimo, ni ir con las rameras, ni repudiar o
divorciarse de su esposa para casarse con otra. “Ahora, pues,

oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento.. . Los la­
bios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca
el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de
los ejércitos... Y esta otra vez haréis cubrir el altar de lágri­
mas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofren­
da, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis:
¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de
tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu com­
pañera, y la mujer de tu pacto.. . Guardaos, pues, en vuestro
espíritu, y no seáis desleales para con la muier de vuestra
juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él abo­
rrece el repudio". Mal. 2:1-16.
Así que, los sacerdotes no se podían divorciar y recasar.
¡Tenían que ser marido de una sola mujer!
El Apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, escri­
biendo a Timoteo y a Tito en las epístolas pastorales, esta­
blece varios requisitos para los obreros del Señor, para los
pastores, ministros, evangelistas, para el ministerio cristiano:
1— “Irreprensibles", irreprochables, que no tengan de qué
avergonzarse, que no sean causa de reprensión ni de escán­
dalo. 1 Tim. 3:2.
2— “ Marido de una sola mujer". 3:2. Lo mismo que Dios
aplicó a los sacerdotes del Antiguo Testamento, lo apiica el
Espíritu Santo a los sacerdotes del Nuevo Testamento, a los
pastores y ministros. Ni divorcio, ni recasamiento. Cuando
hay divorcio y recasamiento, el hombre tiene su legítima es­
posa con quien se casó originalmente, que aunque separados
63

físicamente, delante de Dios sigue siendo su legítima esposa,
y tiene la que no es legítima. Así que, no es marido de una
sola mujer. Tampoco es irreprensible. Está descalificado para
ser pastor ó m inistro
La Biblia Aramea, dice: “que no haya tenido más de una
mujer”. La Biblia de Jerusalén, dice: “ que no se hava casado
más de una vez” . Esto de “ marido de una sola mujer" es una
objeción, un reproche, una censura al divorcio v al recasamien­
to. Dues volverse a casar siendo viudo no descalifica. San
Pablo dice a los viudos: "Digo, pues, a los solteros y a las
viudas, que bueno les fuera quedarse como y °¡ Pero s ¡ no
tiene don de continencia, cásense” . 1 Cor. 7 :8 ,9 .
Aún para avadar económicamente a las viudas, San Pa­
blo estableció el reauisito: "que haya sido esposa de un solo
marido”. 1 Tim. 5:9. Así que, una viuda que se hubiera d i­
vorciado y recasado antes de m orir su últim o esposo, no cua­
lificaba para ayuda económica de la iglesia.
¡Si asi era con las viudas para darles pan material, mu­
cho más lo era con los pastores que dan el pan espiritual!
3— “ Sobrio”. 3:2. De un carácter sereno, templado, mode­
rado.
4— “ Prudente". 3:2. Discreto, previsor, juicioso, sabio.
5— “ Decoroso” . 3:2. Honorable, respetuoso, honesto, de­
cente, con dom inio propio y buena conducta.
6— "Hospedador.". 3:2. Que su hogar sea un luqar de paz
y de armonía, que brinde calor y abrigo al necesitado. 1 Ped.
4:9, Rom. 12:13.
7— “ Apto para enseñar”. 3:2. No puede enseñar quien no
haya aprendido. No puede ser maestro quien no haya sido
discípulo. 2 Tim. 3:14, Tito 3:14. Ser pastor sin haber sido
m iem bro es anormal. Un “ p a s to r" divorciado tres veces y re­
casado cuatro veces, aconsejó a un m atrim onio joven que te ­
nía alguna dificultad, que se divorciaran, que él se había di­
64

vorciado varias veces. ¡Miserable! Ese hombre no es apto
para enseñar conforme a la Palabra de Dios, sino conforme
a sus cuncupiscencias.

8— “ No dado al vino”. 3:3. Ni el sacerdote, ni el profeta
podían tomar sidra, vino, licor. Dios los censura. Isa. 28:7.
Tampoco el ministro de Dios en el Nuevo Testamento. Tito 1:7.
“ No os embriaguéis de vino.. . sed llenos del Espíritu Santo”.
Efe. 5:18. El que se embriaga, aunque sea pastor, no entrará
en el reino de los cielos. 1 Cor. 6:10.
9 — “ No pendenciero”. 3:3. Que no sea belicoso, amigo de
las contiendas, vengativo, instigador. Tito 1:7.
10— “ No codicioso de ganancias deshonestas”. 3:3. Que
no se mezcle en negocios turbios. Que no use métodos erró­
neos y dudosos para levantar dinero aunque sea para causas
buenas, mucho menos si es para proyectos que aunque el dine­
ro aparece, los proyectos nunca aparecen. Conocemos un
" p a s t o r " que engañó la congregación y le defraudó más de
v e in ticin co mil dólares. "Los que quieren enriquecerse caen

en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas,
que hunden a los hombres en destrucción y perdición; por­
que raiz de todos los males es el amor al dinero, el cual co­
diciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasa­
dos de muchos dolores". 1 Tim. 5:9-10.
11— "Amable". 3:3. Paciente, gentil, manso, humilde, con­
fiable.
12— “ A pacible". 3:3. Pacífico, sosegado, sereno.
13— "No avaro". 3:3. No interesado en el dinero, no apro­
vecharse de la posición de pastor para lucrarse. Heb. 13:5.
14— "Que gobierne bien su casa”. 3:4. Tiene que gobernar
su casa; en su casa no puede haber desorden. Pero si reúne
las cualidades requeridas, con su vida piadosa, con su con­
ducta ejemplar, con su santa influencia, gobernará su casa
sin muchas palabras.

65

15— “ No un neófito". 3:6. No un novato, o nuevo c o n v e rti­
do “ no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del
diablo". Luzbel se creyó que era dios, se envaneció, y cayó,
fue lanzado del cielo y está condenado al lago de fuego y
azufre preparado para él. Es muy tris te ver personas que
aceptan a C risto hoy, y mañana salen a predicar; y usted los
ove hablar en las iglesias con toda la jerigonza que usaban
en su vida anterior, llena de vicios, drogas y toda clase ele ex­
cesos.
16— “ Que también tenga buen testimonio de los de afue­
ra". 3:7. El buen testim onio debo ser dentro de la iglesi-a, pe­
ro también de los de afuera, "para que no caiga en descré­
dito y en lazo del diablo". ,Hay los que no tienen buen tes­
tim onio ni adentro ni afuera! ¡Son una afrenta para el Evan­
gelio! ¡Ellos dicen: “ No me avergüenzo del Evangelio”; pero
el Evangelio está avergonzado de e llo s 1
EL CASO DE DAVID
Hay quienes toman el adulterio de David, para querer jus­
tific a r sus adulterios
En prim er lugar, David era digno de muerte. El mismo se
sentenció. 2 Sam. 12:5. David mismo no murió, pero murió
el hijo del adulterio a los siete días de nacido. 2 Sam. 12:18
El mismo no murió, pero por haber tenido en poco la palabra
de Dios, por haber menospreciado a Dios, por unos momentos
de placer carnal con la m ujer de Urías, la espada jamás se
apartó de su casa. 2 Sam. 12:9, 10.
En segundo lugar, David no ejercía un m inisterio sacerdo­
tal, ni profètico, ni de naturaleza y carácter espiritual, no era
m inistro. El era rey. Este era un oficio civil, político, admi­
nistrativo. m ilitar. Y si hubiese estado atendiendo sus debe­
res políticos y m ilitares como rey. no hubiese cometido se­
mejante crimen moral y físico.
Si David hubiese sido sacerdote y no rey, se hubiese des­
calificado como sacerdote, pues las exigencias morales y ce­
66

remoniales para los sacerdotes eran estrictas. El día que el
sacerdote tenía que entrar a m inistrar en el santuario, no po­
día tener relaciones íntimas con su propia esposa, mucho me­
nos podía ser un adúltero. Lev. 15. Los hijos del sacerdote
Eli, qu3 también eran sacerdotes, Ofni y Fines, m urieron el
m ism o día, conform e un profeta de Dios le había avisado a
Eli, por ser profanos y adúlteros, pues “dormían con las muje­
res que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión". 1

Sam. 2:22,27,31-34; 4:17.
MANCHAS
Un evangelista predicaba al aire libre en Brooklyn, N.Y..
y en una pausa que hizo, se oyó la voz de una mujer que no
era su esposa, que le gritó: "C állate, mentiroso, este hijo que
tengo conmigo es tu yo ". ¡Estos son manchas!
¡Que bueno sería para el Evangelio y para la causa de
C risto si todos los que ocupan púlpitos que no llenan estas
cualíficaciones, ni son capaces de llenarlas, abandonaran sus
posiciones y ei m inisterio, y dejaran que el Señor colocara
hombres que honren el m inisterio! jOue bien le harían a la
obra de D io s 1
La obra de Dios sufre más por los intrusos, profanos,
adúlteros e impíos adentro que por los faraones, herodes y
nerones de afuera!
oOo-

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C a p ítu lo

13
COMENTARIOS SOBRE UN DESDICHADO LIBRO
"HABRA ENTRE VOSOTROS FALSOS MAESTROS"
En Jeremías 28:9, dice: “Cuando se cumpla la palabra del
profeta, será conocido como el profeta que Jehová en verdad
envió”. Si no se cumple la profecía, ni la profecía ni el pro­
feta eran de Dios. El profeta queda vindicado como profeta
de Dios, por los resultados, los frutos de su profecía.
La enseñanza o doctrina que se imparte, también es iden­
tificada, ubicada, clasificada como buena o mala,jsana o adul­
terada, de Dios o de los hombres, del Espíritu Santo o de los
demonios, por su consistencia bíblica y por sus frutos y re­
sultados en las vidas de los que las enseñan y los que las
practican.
La enseñanza buena es “conforme a las sanas palabras

de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme
a la piedad”. 1 Tim. 6:3. Y “en todo adorna la doctrina de Dios
nuestro Salvador”. Tito 2:10. La enseñanza y practica de la
sana doctrina, sus frutos son una vida de piedad, de santidad,
de pureza y de obediencia a la Palabra de Dios.

69

V A N A PALABRERIA

Pero hay enseñanzas que son “ vana palabrería, querien­
do ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo
que afirman". 1 Tim. 1:7.
Estos "p a la b re ro s " quieren interpretar la Biblia a su co­
modidad, conveniencia o antojo, y hasta consideran que mu­
chas cosas que Dios y la Biblia demandan son demasiado fuer­
tes; “ pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legíti­
mamente (quien viva dentro de la m ism a); conociendo esto,
que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgrf so­
res y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los
irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, tiara
los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, uara
los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y /jara
cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso e van­
gelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendedo".
1 Tim. 1:9-11.
Así que la sana doctrina es fuerte e im posible para lo«
que no quieren someterse y fuertem ente la violan; pero es
grata y adorna el carácter cristiano para los que se someten
y obedecen. Depende de la persona. El mismo sol que endu­
rece el barro, derrite la cera.
Pero estos “ palabreros” “ no sufren la sana doctrina, sino
que teniendo comezón de oir, se amontonan muchos maes­
tros (enseñando) conforme a sus propias concupiscencias, y
apartan de la verdad el oído y se vuelven a las fábulas". 2
Tim. 4:4.
DESDICHADO LIBRO
Tengo ante mí un libro que trata sobre el divorcio y nue­
vo matrimonio, cuya lectura está trayendo trastornos, proble­
mas, separaciones, divorcios y recasamientos. Lo que ha sido
una plaga en el mundo inconverso. incrédulo y rebelde contra
Dios, ahora se está generalizando en el pueblo creyente en
70

Dios. Tristemente, esos son !os frutos dei libro. Por esto es
un libro desdichado, plagado de “palabrería” de distorsiones
y de errores.
La propia casa editora curándose en salud, dice: "Habrá
lectores que no estarán de acuerdo con la interpretación que
de las Escrituras hace el autor". ..
¡Claro que somos millones los que no estamos de acuer­
d o con muchísimas interpretaciones del autor del libro al cual
nos referim os, pues muchas de ellas son atrocidades contra
la Palabra de Dios y la sana doctrina!
Dicho autor admite que por más de veinte años creyó y
aceptó la doctrina de no divorcio ni recasamiento, pero que
cambió.
¡Bueno, ya lo dijo el Espíritu Santo, que “ vendrá tiempo
cuando no sufrirán la sana doctrina.. . y apartarán de la ver­
dad el oído y se volverán a las fábulas". 2 Tim. 4:3,4.
El autor del mencionado libro sobre el divorcio y el nue­
vo matrimonio, también deja ver que cambió de opinión motitívado por simpatías humanas en favor de los cónyuges ino­
centes que quedan solos en los casos de divorcio por adul­
terio.
Pero lo cierto es que ninguna cantidad de simpatía huma­
na en favor de personas supuestamente inocentes o ¡nocen­
tes, puede invalidar la Palabra de Dios. De hecho, las mejo­
res y más justas leyes siempre infligen algún sufrim iento o
afectan a algunos individuos, a personas inocentes. El pro­
pio C risto para unos es levantamiento, para otros es tropeza­
dero. Además, en el asunto del acto de adulterio, puede que
uno solo de los cónyuges sea culpable; pero en el caso del
divorcio, si llegan a divorciarse, ambos son divorciados. No
hay divorciados inocentes ni divorciados culpables.
El desdichado libro pretende establecer que el divorcio
disuelve el matrim onio. Pero no importa todos ios rabíes y

71

e r u d i t o s q u e c i t e el a u t o r dei

l i b r o , Juan el

Bautista

le d i j o

a H e r o d e s q u e H e r o d í a s no er a su m u j e r , s i n o q u e era la m u ­
j e r de su h e r m a n o Fe l i pe .

Q u i e r e d e c i r q u e el d i v o r c i o e n t r e

F e l i p e y H e r o d í a s y l u e g o el r e c a s a m i e n t o de H e r o d í a s y H e ­
ro d e s , no d i s o l v i ó el m a t r i m o n i o de H e r o d í a s y Fe l i pe .
Juan el B a u t i s t a e s t a b a t an s e g u r o de e s t o que

se d e j ó

c e r c e n a r la c a b e z a p o r a f i r m a r e s t a v e r d a d .
¡Es m e j o r y m á s s e g u r o

para a h o r a y pa r a

la e t e r n i d a d

c r e e r y a c e p t a r la Bi bl i a, q u e a c e p t a r las o p i n i o n e s e i n t e r p r e ­
t a c i o n e s de l os h o m b r e s !
D i c e d i c h o a u t o r q u e J e s ú s a p r o b ó el d i v o r c i o

por adul­

terio.

la

¡Fal so! En su r e s p u e s t a el
p a l abr a r e p u d i o , ni d i v o r c i o ,

S e ñ o r ni s i q u i e r a m e n c i o n ó
ni a d u l t e r i o , ni f o r n i c a c i ó n .

"¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y
hembra los hizo. . . lo que Dios juntó no lo separe el hombre".
Mat. 19:3-6.
C u a n d o l os f a r i s e o s i n s i s t i e r o n , J e s ú s l es d i i o , “ salvo por
causa de fornicación” . H e m o s v i s t o q u e ia B i bl i a e s t a b l e c e
la d i f e r e n c i a e n t r e “ fornicación” y “ adulterio” .
El m e n c i o n a d o l i b r o d i c e q u e c u a n d o se c e l e b r a el d i v o r ­
c i o es

i gual

q u e si

el c ó n y u g e

M a t a al a d u l t e r o c o n el

adúltero

divorcio.

¡Qué

se h u b i e r e

muerto.

interesante!

¡ Nuev a

Bi b l ia !
Se m e n c i o n a

también

"la

l ey o f i c i a l

r a e l ” b u s c a n d o a p o y o para el d i v o r c i o

del

divorcio

y recasamiento;

esa era l e g i s l a c i ó n h u m a n a de l os j u d í o s .

en

Is­

pero

No er a la Pal abr a

de D i o s !
T a m b i é n nos d i c e el a u t o r del l i b r o s o b r e divorcio y nue­
vo matrimonio q u e ha m a n t e n i d o c o r r e s p o n d e n c i a c o n g r a n ­
d e s r ab í e s y o f r e c e las o p i n i o n e s de e l l o s en d e f e n s a del d i ­
v o r c i o y el
mentarnos

recasamiento;
en

las

pero

opiniones

de
72

nosotros
r a b í es

no p o d e m o s f u n d a ­
judíos

incrédulos

al

E v a n g e l i o y a J e s u c r i s t o c o m o el M e s í a s .

F r e c u e n t e m e n t e ei

S e ñ o r c e n s u r a b a las t r a d i c i o n e s y las i n t e r p r e t a c i o n e s de los
rabíes judíos.
A ñ a d e el a u t o r de! d e s d i c h a d o

libro que

hechos

históri

eos a p o y a n la i n t e r p r e t a c i ó n q u e él d e f i e n d e de q u e el d i v o r ­
c i o d i s u e l v e el m a t r i m o n i o .
N o s o t r o s no s a p o y a m o s en la i n f a l i b l e h i s t o r i a ele la B i ­
bl ia, no en la d e f e c t u o s a
Est e s e ñ o r a u t o r del

historia

humana.

mencionado

l i b r o s o b r e divorcio y

nuevo m atrimonio, d i c e

que pa re ci e ra que Jesús reco no ce
la l e g a l i d a d de! h e c h o de q u e la m u j e r s a m a r i t a n a t u v i e s e

“ cinco m aridos” .
A s í q u e e s t e s e ñ o r para q u e r e r p r o b a r q u e el d i v o r c i o y
r e c a s a m i e n t o es c o r r e c t o , q u e es b í b l i c o , p a r e c e no t e n e r e s ­
crúpulos

ni

reverencia

al

decir

que

pareciera

que

el

Señor

r e c o n o c i ó la l e g a l i d a d del h e c h o de q u e la m u j e r t u v i e r a c i n ­
c o m a r i d o s ; e s t o es, q u e el S e ñ o r r e c o n o c i ó q u e la m u j e r e s ­
t a b a en l ey, qu e su c o n d i c i ó n era l egal y er a mo r a l .
¡ Buen o, c on e s e l i b r o s o b r e divorcio y nuevo matrim onio
y en el af án de p r e t e n d e r p r o b a r c o m o

b í b l i c o el d i v o r c i o y

el r e c a s a m i e n t o , s e p r e s e n t a a o t r o C r i s t o y o t r a Bi b l i a .

¡Que

le p a r e c e , un C r i s t o q u e ya no p o d r í a d e c i r , “ al principio no
fue así” , s i n o q u e t e n d r í a q u e d a r p o r b u e n o q u e una m u j e r
t u v i e r a c i n c o m a r i d o s y un h o m b r e

tuviera cinco m u je r e s 1

¡Qué barbaridad!
P u e s t o qu e ei A p ó s t o l Pablo h abl a t an c l a r o s o b r e el m a ­
t r i m o n i o a f i r m a n d o q u e es i n d i s o l u b l e y q u e lo ú n i c o q u e lo
d i s u e l v e es la m u e r t e de u n o de l os c ó n y u g e s

( R o m. 7 : 2 , 3 ) ,

el a u t o r de l s u s o d i c h o l i b r o se a t r e v e a d e c i r q u e la c a rt a a
los Roma no s fue es c ri ta

unos v e i n t i c i n c o años de spués

que

C r i s t o h a b l a r a en M a t e o 5: 32 y 19:9, y q u e a Pablo hay que
e n t e n d e r l o a t r a v é s de C r i s t o .

73

¡Este es un intento de poner a Cristo y a Pablo en con­
flicto! ¡Nada más faltara!
Puesto que todo el libro el cual estamos comentando que
trata sobre divorcio y nuevo matrimonio, es un ataque frontal
a la verdad bíblica y un irreverente trato a nuestro Señor Je­
sucristo, baste con estos brevas comentarios, pues realmen­
te causa dolor que autores evangélicos manoseen y estro­
peen tanto la sagrada institución del matrimonio; y del dolor
pasamos a la indignación cuando vemos a creyentes divor­
ciándose y recasándose siguiendo las aberraciones del libro
en cuestión.
FALSOS MAESTROS
Pero ya el apóstol Pedro nos advirtió solemnemente, di
ciendo:
"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, co­
mo habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras. . . y muchos seguirán
sus disoluciones, por causa de les cuales el camino de la ver­
dad será blasfemado. . . sobre los tales. . . la condenación no
se tarda, y su perdición no se duerme. . . Estos son inmundi­
cias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros,
se recrean en sus errores. Tienen los ojos llenos de adulte­
rio, no se sacian de pecar, seduen a las almas inconstantes. .
hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscen­
cias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente ha­
bían huido de los que viven en error. Les prometen libertad,
y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es
vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. Cier­
tamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones
del rr.undo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesu­
cristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su pos­
trer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor
les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia,
que después de haberlo conocido, volverse atrás de! santo

74

mandamiento que Íes fue dado: Pero les ha acontecido lo del
verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puer­
ca ¡avada a revolcarse en el cieno". 2 Ped. 2:1-22.
¡Los hombres y las herejías pasan, pero la Palabra de
Dios permanece para siempre!

"Como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán
los impíos delante de Dios. Mas los justos se alegrarán; se
gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría". Salmo 68:2, 3.
------ oOo-------

75

'

Capitulo

14
ORIENTACION

A

LOS QU E EST AN

EN

PROBLEMAS

A l e s c r i b i r e s t e l i b ro , M A T R I M O N I O , D I V O R C I O Y RECAS A M I E N T O , lo he h e c h o p o r a m o r a la Pal abr a d e D i o s , a m i s
h e r m a n o s en C r i s t o y a la b e n d i t a o b r a d e Di os.
H a c e m á s de c i n c u e n t a a ñ o s q u e c o n o c í a C r i s t o c o m o
mi S a l v a d o r y S e ñ o r ;

h a c e m á s de c u a r e n t a a ñ o s q u e e s t o y

p r e d i c a n d o la Pal abr a de D i o s , y h a c e cas i c u a r e n t a a ño s que
estoy

pastoreando

iglesias y supervisando

la o b r a

de

Di os,

a c t u a l m e n t e en 23 p a í s e s en l os c u a l e s D i o s n o s ha d a d o m á s
de 360 c o n g r e g a c i o n e s .
Menciono

lo a n t e r i o r ,

p or

lo c ual

doy

toda

la g l o r i a

a

Di os, para d e c i r q u e s é m u y b i en l as d i f i c u l t a d e s , c o n f l i c t o s ,
enredos, complicaciones, contrariedades

y angustia s que su­

fren

adúlteros,

l os c r e y e n t e s

que tienen

cónyuges

inconver-

sos. i m p í o s , d e s c a r r i a d o s , r e b e l d e s , y p r o b l e m a s m a t r i m o n i a les',de separación, abandono, d iv o rc io y reca sa m ie n to .
A lo l ar go de t o d o s e s o s años h e m o s d a d o el c o n s e j o de
la Pal abr a de D i o s a m i l e s de m a t r i m o n i o s e n v u e l t o s en e s ­
t o s ca s os .

77

C a p ítu lo

14
ORIENTACION A LOS OUE ESTAN EN PROBLEMAS
Al escribir este libro, MATRIMONIO, DIVORCIO Y RECASAMIENTO, lo he hecho por amor a la Palabra de Dios, a mis
hermanos en Cristo y a la bendita obra de Dios.
Hace más de cincuenta años que conocí a C risto como
mi Salvador y Señor; hace más de cuarenta años que estoy
predicando la Palabra de Dios, y hace casi cuarenta años que
estoy pastoreando iglesias y supervisando la obra de Dios,
actualmente en 23 países en los cuales Dios nos ha dado más
de 360 congregaciones.
Menciono lo anterior, por lo cual doy toda la gloria a
Dios, prra decii que sé muy bien las dificultades, conflictos,
enredos, complicaciones, contrariedades y angustias que su­
fren los creyentes que tienen cónyuges adúlteros, inconversos. impíos, descarriados, rebeldes, y problemas matrimoniales',de separación, abandono, divorcio y recasamiento.
A lo largo de todos esos años hemos dado el consejo de
la Palabra de Dios a miles de matrimonios envueltos en es­
tos casos

77

Así como enseñamos en este libro hemos creído y en­
señado a lo largo de más de medio siglo.
Hemos visto a muchos triunfar, vencer, esperar, ser fe­
lices, al aceptar el consejo y la enseñanza de la Palabra de
Dios; por otro lado, hemos visto a otros ir de mal en peor
hasta destruirse, por no aceptar ni som eterse a la Palabra de
Dios.
La senda más « ^ í c 11 n?ra la naturaleza humana es some­
terse a Dios y a Su Palabra, pero es la única senda segura y de un
final glorioso.
Cuando la naturaleza humana está controlada por la na­
turaleza divina de la cual somos hechos participantes en el
nuevo nacimiento (2 Pedro 1:4; Juan 3:3-8), somos llenos del
amor de Dios, y “guardamos sus mandamientos, y sus man­
damientos no son gravosos” o difíciles o pesados. 1 Jn. 5:3.
Esa es la gran diferencia entre un creyente carnal y un
creyente espiritual. “ La mente carnal es enemistad contra
Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco pue­
de; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu,
si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno
no tiene el Espíritu de Cristo, (que se s o m e t ió ) , no es de é l . . .
Porque todos los que son qujados del Espíritu de Dios, éstos
son hijos de Dios”. Rom. 8:7-9, 14.
He aquí algunos consejos y orientación para todos:
A LOS EUNUCOS
Los eunucos son hombres im potentes sexualmente.
Jesús dijo que hay tres clases de eunucos: (1) Los
nacen del vientre de la madre. (2) Los que son hechos
los hombres, o sea, que son castrados por sus patronos.
Los que se hacen a sí mismos a causa del reino de los
los, o sea que hacen un voto a Dios de no casarse para
d i c a r sus vidas al Señor y Su obra.

78

que
por
(3)
cie­
de­

I

Estos eunucos, puesto que no se casan, no tienen pro­
blemas m atrim oniales; todavía en el corazón pueden codiciar
y pecar, por lo mismo, como todo cristiano, tienen que guar­
dar su corazón.
A LOS SOLTEROS
Cuando Jesús enseñó sobre la inviolabilidad del m a tri­
monio (Mat. 19:3-12), los discípulos dijeron: “ Si así es la con­
dición del hombre con su mujer, no conviene casarse” . Mat.
19:10.
San Pablo, en respuesta a preguntas que le hicieron los
c orintios sobre el m atrim onio, les escribió: “ Bueno ¡e seria
al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones,
cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio
marido”. 1 Cor. 7 :1,2.
Es decir, muchos podran considerar duro el m atrim onio
por ser indisoluble, pero más duro es la fornicación, porque
los fornicarios no entrarán en el reino de los cielos, sino que
su parte será “en el lago que arde con fuego y azufre, que es
la muerte segunda” , y por toda la eternidad. Apoc. 21:8.
Por esta razón Pablo exhorta que los solteros y viudas
(no los divorciados) que no tengan el don de continencia,
que se casen; que es m ejor que se casen a que se quemen
1 Cor. 7:8,9.
A LOS NOVIOS
Los jóvenes cristianos no deben ser ligeros al escoger
novia o novio; su novio o novia de hoy será su cónyuge por
el resto de su vida No deben tomarse decisiones por cues­
tiones físicas, n¡ sentim entales, ni económicas meramente,
sino que se debe orar a Dios y pedir Su sabia dirección.
Esa fue nuestra experiencia cuando jóvenes. „En nuestras
prim eras conversaciones acordamos orar a Dios para que El
nos guiara y nos mostrara Su voluntad. No volvimos a hablar
79

A los seis meses volvim os a hablar y ambos teníamos direc­
ción de Dios de que era Su voluntad. Nos casamos; vamos
a cum plir 37 años' de casados; hemos dedicado toda nuestra
vida al servicio del Señor, y estamos felices y contentos. Doy
gracias a Dios por mi amada esposa, la Hna. Rebecca de Ortiz.
Los jóvenes cristianos en su amistad y relación como no­
vios, deben dar testim onio de verdaderos cristianos, deben
adornar la doctrina cristiana, deben comportarse con toda ho
nestidad y deben apartarse de toda apariencia de mal
A LOS VIUDOS
“ ¿Estás libre de mujer? No procures casarte” . 1 Cor.
7:27. Es decir si quedaste libre porque enviudaste, procura
permanecer sin casarte, “ mas también si te casas, no pecas”.
1 Cor. 7:28.
“ La que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en
Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día".
1 Tim. 5:5.
"Las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su
casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledi­
cencia”. 1 Tim. 5:14.
Si una persona viuda decide casarse, siempre debe orar
a Dios sobre el particular; y conviene que se case con alguien
que tenga más o menos su misma edad
A LOS CASADOS
E¡ diablo, los demonios, el infierno odian la institución
del m atrim onio.
Satanás logró la caída del prim er matrimonio, pero ailí
m ismo Dios prom etió que de la sim iente de !a mujer nacería
Uno, que San Pablo le llama el Postrer Adán, que le molería
la cabeza al diablo.

80

Por su odio a la sacra institución del matrimonio, el dia­
blo ha luchado a lo largo de la historia bíblica y de toda la
raza para p ervertir los sexos con el adulterio, la fornicación,
la promiscuidad, el incesto, la sodomía, el lesbianísmo, la bes­
tialidad, y toda clase de excesos sexuales.
Siempre procuró que los protagonistas de la Biblia, es­
pecialm ente los que estaban dentro de la línea de la cual
vendría el Mesías, cometieran pecados sexuales y adulterios
con el deliberado propósito de corrom per y romoer esa línea,
estorbar, o impedir, si pudiera, el nacimiento del Mesías que
vendría a m olerle la cabeza.
No pudo lograrlo; el Mesías nació de una ascendencia
clara y definida: David, Abraham, Adán, Dios.
Pero hoy el diablo está atacando la institución del m atri­
monio como nunca antes en la historia de la humanidad, y es­
pecialmente, dentro de la Iglesia del Señor, por la razón de
que Satanás sabe que muy pronto la Iglesia va a subir, para
celebrarse las Bodas del Cordero y la Iglesia. Esas Bodas le
endiablan al diablo, y mientras la Iglesia sube, él se esfuer­
za por dañar y com plicar a todos los cristianos que pueda,
afectando algo tan fundamental y santo como el matrimonio,
lo cual es una ilustración del Esposo Celestial, Jesús, y Su
Esposa, la Iglesia.
Por todo esto, hermano, hermana, que estás en matrim o­
nio, “ honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin man­
cilla”. Heb. 13:4. ¡Guárdate en limpieza, en pureza, en fide­
lidad conyugal!

“ Los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino
el Señor: que la mujer no se separe del marido... y que el
marido no abandone a su mujer”. 1 Cor. 7:10,11.
“ Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó
a la iglesia, y se entregó a sí mismo por e lla .. . y la mujer
respete a su marido”. Efe. 5:22-33.

81

A LOS DIVORCIADOS
La única causa que el Señor reconoció como válida para
repudiar a la mujer es la fornicación, o sea, el pecado sexual
pre-marital (antes de casarse), creyendo el joven esposo que
la joven era virgen, porque así ella lo reclamara. Si se casan
con el conocim iento de que ella no es virgen, ya no hay caso.
Además del repudio en esta única causa, ambos se po­
dían volver a casar, pues era una especie de anulación del
matrimonio, Deut. 24:1-4; 22:13-19.
Peco quien esté divorciado por otra causa que no sea la
mencionada, el consejo de la Palabra de Dios es cjue se man­
tenga solo, pues el divorcio no disuelve el m atrim onio de­
lante de Dios (Mat. 14:1-4), y Dios aborrece el divorcio. Mal.
2:14-16.
Muchos divorciados y recasados por experiencia saben
que es m ejor no casarse que estarse quemando con una con­
ciencia intranquila.
¡Ore mucho y busque del Señor!
¡Una persona divorciada no tiene ningún problema m ien­
tras se mantenga sola!
A LOS DIVORCIADOS Y RECASADOS
Ningún verdadero cristiano debe iniciar un divorcio, mu­
cho menos, recasarse. Pero, quien esté divorciado y recasa­
do, tiene que orar mucho, buscar a Dios de todo corazón, po­
ner su vida y su hogar en las manos de Dios, para que El
obre como El solo sabe hacerlo. ¡El lo hará!
Tal vez “ os contristé con la carta, no me pesa, aunque en­
tonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por
algún tiempo, os contristó; Ahora me gozo, no porque hayáis
sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arre­
pentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, pa­

/

ra que ninguna pérdida padeciéseis por nuestra parte. Por­
que la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento
para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tris­
teza del mundo produce muerte”. 2 Cor. 7:8-10.
Es m ejor ser entristecidos ahora con la sana doctrina pa­
ra arrepentim iento, salvación y vida eterna, y no ser halaga­
dos con enseñanzas de hombres que apelan a la carne y que
producen confusión, perdición y muerte eterna.

----- 0O0------

83

-

■' V !

f;

Capítulo

15
BODAS EN EL CIELO
El prim er capítulo de este libro se intitula “ M uerte en
el C ielo".
Se refiere a la “ m u e rte " de Luzbel como "hijo de la ma­
ñana”, lleno de “esplendor”, para venir a ser el tenebroso "pa­
dre de mentira”, “gobernador de las tinieblas”. Isa. 14:12;
Ezeq. 28:17, Juan 8:44; Efe. 6:12.
Fue lanzado, echado, arrojado del cielo juntam ente con
todos los ángeles que le siguieron en su rebelión, que se
cree que fuera la tercera parte de los ángeles (Apoc. 12:4),
y cayó “como un rayo”. Luc. 10:18.
Desde luego, en el cielo quedó como un vacío. Dios se
propuso llenar ese vacío de un modo super-espléndído.
El vacío lo dejaba Luzbel y sus ángeles, todos ángeles
creados, “ ministros”, o sea servidores, "ministradores, envia­

dos para servicio...” Heb. 1:7,14.
El vacío lo llenaría una nueva estirpe, un "lin a je escogi­
d o ” , que por medio de un proceso genético divino con “la si­
miente incorruptible de la Palabra de Dios”. Dios engendra
85

hijos, y se produce un “ nuevo nacimiento” y una “ nueva cria­
tura”, un “ nuevo hombre”, “ semejante a é l” para sentarlos en
“ lugares celestiales”, “ sentarlos en el trono”, como hijos, ser
“herederos de Dios”, y así llenar con excelencia, con esplendi­
dez y con mayor dignidad el vacío dejado en el cielo.
Para ésto, el proceso ha sido largo y doloroso. Después
de crear todas las cosas, Dios creó el Primer Adán "a su ima­
gen y semejanza”, como prim er paso en el proceso de engen­
drar hijos.
Estando el Primer Adán solo, “ vió Dios que no era bueno
que el hombre estuviera solo; le haré ayuda idónea para é l”.
Gén. 2:18. “ Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y
mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la
carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del
hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre". Al recibirla el
Primer Adán, dijo: “ Esto es ahora hueso de mis huesos y car­
ne de mi carne”. Y Dios concluyó la primera ceremonia nup­
cial en la raza, y la única en la vida de Adán, diciendo: “ Por
tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá
a su mujer, y serán una sola carne”. Gén. 2:21-24.
Al crear y unir a un hombre y una mujer, “ Dios buscaba
descendencia para s í” (M al. 2:15), para de esas criaturas en
descendencia a todo el que creyera en el Postrer Adán veni­
dero, engendrarlo en hijo (1 Jn. 5:1), con derechos de hijo,
“ herederos de Dios y coherederos con Cristo”. Rom. 8:17.
Vino la descendencia. Se m ultip lic ó la raza. Llegado “ el
cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mu­
je r”. (Gal. 4:4 ), el Postrer Adán. Este Postrer Adán tenía que
ser hombre para poder re d im ir al hombre, pero no podía ve­
nir directam ente del Primer Adán porque hubiese sido otro
hombre caído; tenía que ser Dios para q.ue fuera sin pecado
y así salvar al hombre de sus pecados, pero no podía venir
como Dios o en forma de Dios, pues tenía que identificarse
con el hombre. Fil. 2:5-7
Se realiza el prodigio de la concepción milagrosa en el
86

vientre de la virgen María por obra del Esoíritu Santo; se Droduce la encarnación del Verbo; nace el Hijo de Dios, el DiosHombre, el Postrer Adán, en la continuación del propósito. ..
del designio de Dios. . . Desde antes de la fundación del mun­
do. . . para que seamos hechos hijos suyos por medio de Je­
sucristo, según el puro afecto de su voluntad, para sentarnos
en los lugares celestiales con Cristo Jesús” . Efe. 1:3-11; 2:6.
La “ serpiente antigua” , Satanás, consciente de lo que es­
taba sucediendo trató de matar al Postrer Adán desde que na­
ció; luego le tentó en todo, esperando que fallara en alqo,
como falló el Primer Adán, pero el Postrer Adán "fue tentado
en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado". Heb. 4:15.
¡La serpiente fue aplastada!
El Postrer Adán, que venia a ser Cabeza de una nueva
raza, que venía a poner en marcha el proceso genético espi­
ritual y divino de engendrar hijos para Dios, para "llevar mu­
chos hijos a la gloria” (Heb. 2:10), ascendió la loma del Cal­
vario resuelto, confiado, sabiendo que allí, así como al Primer
Adán estando dormido le abrieron el costado para proporcio­
narle compañera, también Su costado, como el Postrer Adán,
estando ya muerto, sería abierto, y de ese costado abierto y
de esa fuente de sangre carmesí, pura, inocente, l i mDi a , sur­
giría la Desposada y luego la Esposa del Postrer Adán, que
el Espíritu Santo dice que “ somos de su carne y de sus hue­
sos”. Efe. 5:30.
Ya han transcurrido casi dos mil años. Dos mil años de
adiestram iento y disciplina para el pueblo de Israel transcu­
rrieron desde Abraham hasta que apareció en la tierra el M e­
sías prometido, el Postrer Adán. Dos mil años casi han trans­
currido de pruebas, de padecimiento, de adiestramiento para
la Desposada, desde su nacimiento del costado abierto del
Postrer Adán hasta muy pronto cuando nuestro Postrer Adán,
nuestro Señor Jesucristo, baje hasta las nubes y “ con voz de
mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descen­
derá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado,
87

seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para
recibir al Señor en el aire, y asi estaremos siempre con el Se­
ñor. 1 Tes. 4:16, 17:
Desde las nubes hacia arriba seguirá el desfile nupcial,
y desde los palcos celestiales las huestes angélicas asombra­
das, exclamarán:
“¿Quién es ésta que sube del desierto como columna de
humo, sahumada de mirra y de incienso y de todo polvo aro­
mático?” Cant. 3:6.
Cuando acaba de salir del desierto del mundo, la ven des­
de el cielo como columna de humo; es humo oloroso (la No­
via va perfumada), el humo olorso de la mirra (las amarguras
y los padecimientos de Cristo y por C risto ), y del incienso
(la oración, la intercesión y el clamor) y todo polvo aromá­
tico (todos los frutos del Espíritu Santo).
Pero el desfile nupcial sigue avanzando, sigue subiendo,
ya está un poco más cerca, ya la' ven mejor, el humo se ha
disipado, los sufrim ientos se han olvidado, y vuelven a pre­
guntar:
“ ¿Quién es esta que se muestra como el alba, hermosa
como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejér­
citos en orden? Cant. 6:10.
Ahora desde los palcos celestiales la ven mejor. Se ve
radiante de luz. La ven como un precioso amanecer, bella
como la luna en su mayor esplendor, esclarecida bomo el sol,
y numerosa y majestuosa como ejércitos en orden. La Iglesia
sube "como ejércitos en orden” por la ‘voz de mando" del Ca­
pitán de nuestra salvación.
El ascenso nupcial prosigue, y ya están en los umbrales
del cielo. Las huestes celestiales reconocen al Amado, pero
quedan maravillados, anonadados de esta innumerable m ulti­
tud de hijos que el Amado “ lleva a la gloria”, y no entendien­
do bien todavía, exclaman:

88

"¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre
su amado?" Cant. 8:5.
Los ángeles quedan extasiados en ver que tantos descen­
dientes caídos del Primer Adán fueran engendrados como hi­
jos de Dios y entraran a la gloria elevados a tal dignidad jun­
tos al Postrer Adán, el Amado, que con ellos hace su entrada
triunfal en el cielo.
Y puesto que esto es para que "seamos para alabanza de
su gloria” (Efe. 1:6, 12), cuando el Amado entra con la Des­
posada, esto es, la Iglesia, se oye “ una gran voz de gran mul­
titud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y glo­
ria y poder son del Señor Dios n u estro .. . Otra vez dijeron:
¡Aleluya! . . . Y los veinticuatro ancianos y los cuatro sures
vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que esta­
ba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! Y salió del
trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus
siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. Y
oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de
muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía:
¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”
¡Y ahora el momento culminante! El momento esperado
por m ilenios de años, desde que “el propósito” estuvo en la
mente de la Deidad.
El momento esperado a lo largo de toda la convulsionada
historia de la raza humana.
El momento anhelado por la Iglesia sufrida, perseverante
y fiel.
¡Al fin las Bodas!
¡El anuncio final resuena en todo el ámbito del cielo!
“ Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han
llegado las Bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado.
Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y

89

resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de
los santos”. Apoc. 19: 1-3.
¡Bodas en el Cielo!
El Señor “ ve el fruto de la aflicción de su alma, y queda
satisfecho”. Isa. 53:11.
Puesto que en el cielo, por la “ m ue rte " de Luzbel quedó
un vacío, la Iglesia, que aquí ya es llamada, “ la esposa”, llena
ese vacío de manera superespléndida; y aún le es dada una
posición y una dignidad mucho más elevada que la que per­
dió Luzbel
Luzbel se quiso sentar en el trono de Dios, y fue lanza­
do al Seol, al abismo. Isa. 14:15. Pero la Iglesia es sentada
en el trono "Le daré que se siente conmigo en mi trono”.
Apoc. 3:21.
Luzbel quería "ser semejante al Altísim o” (Isa. 14:14),
y fue hecho "abominable”. Isa. 14:19. Pero de la iglesia se
dice que "ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifes­
tado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando él se ma­
nifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal co­
mo él es". 1 Juan 5:2.
La Iglesia es la Esposa del Cordero. La Esposa es lo que
es el Esposo.
En Efesios dice que la Esposa tiene la plenitud del Padre
(3:19), la plenitud del Hijo (4:13), y la plenitud del Espíritu
Santo ( 5 1 8 ) .
¡Y esta es la razón por la cual Dios es tan celoso con el
matrimonio en la raza humana, y muy especialm ente entre los
cristianos; porque ilustra y señala a las Bodas de C risto y la
lglesi%, la unión mística, pero real y maravillosa entre Cristo
y los redimidos por toda la Eternidad.
Todo el plan con la raza humana y toda su descendencia
para Dios engendrar hijos para sí, descansó sobre unas Bo­
das en el Paraíso terrenal; todas las bienandanzas, las glorias,
90

las alabanzas por toda la Eternidad, también descansan sobre
otrs Bodas en el Paraíso Celestial.
Consideremos, pues, el matrimonio como lo que es.

— Dios es su constituyente.
— La Biblia es su código.
— El hogar es su santuario.
— Los cónyuges son sus sacerdotes
— Los hijos son su bendición.
Para Dios,
— el matrimonio es honroso. Heb. 13:4
— el divorcio es odioso. Mal. 2:16
— el recasamiento es escandaloso. Mat. 14:1-12
-------oOo-------

91

Bibliografía

Nuestras fuentes de referencias han sido
nueve versiones de la Santa Biblia;
un diccionario bíblico; un diccionario de
español; un diccionario griego-inglés; un
comentario.

Nota:
Para gloria de Dios digo, que varias veces
mientras escribía este libro, caí de rodillas,
lleno del Espíritu Santo, en adoración y gra­
titu d al Señor, por la manera tan preciosa
como El me iluminaba y me ayudaba en la
tarea.

------0O0------

92

O T R O S LIBROS DEL A U TO R

1.

EVAN GELISM O APOSTO LICO. Un estudio basado en el
libro de los H echos de los A póstoles sobre el ejem plo más
poderoso de “ evangelismo” en tod os los tiempos.

2.

A N D A N D O Y L L O R A N D O . Poemas misioneros.

3.

INSTRUCCIONES
convertidos.

4.

DIOS LLAM A. C onferencia misionera.

5.

A V A N Z A N D O M IENTRAS EL DIA D U R A . Conferencia
profètica.

6.

SAU L Y LA PITONISA. ¿Quién vino? ¿Samuel o un de­
m on io?

7.

UN BUEN M INISTRO DE JESUCRISTO. Curso de capaci­
tación ministerial.

8.

ESTUDIO C O M PA R A TIV O . Un estudio de algunas versio­
nes y revisiones de la Biblia.

9.

LOS DONES DEL ESPIRITU SAN TO. Un estudio com ple­
to relacionado a la m anifestación de estos dones.

10.

APOCALIPSIS UN LIBRO A B IE R TO PAR A HOY. Profè­
tico, teológico, devocional, práctico, comprensible.

BIBLICAS.

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