EL CAMINO DE LA INFINITUD

JOEL S. GOLDSMITH
NO HAY NECESIDAD DE MIRAR AFUERA PARA VER MEJOR, NI A TRAVES DE UNA VENTANA. MIRAD MEJOR AL CENTRO DE VUESTRO PROPIO SER PORQUE ENTRE MÁS TE ALEJES DE ÉL, MENOS APRENDERÁS. LAO TZU LA VERDAD ESTÁ EN NOSOTROS. HAY EN CADA UNO UN CENTRO INTERIOR, DONDE RESIDE LA VERDAD EN TODO SU ESPLENDOR, Y LA SABIDURÍA CONSISTE EN ABRIR UN CAMINO POR EL QUE PUEDA ESCAPAR ESE ESPLENDOR APRISIONADO, ANTES QUE EN FACILITAR LA ENTRADA DE UNA LUZ DE LA QUE SUPUESTAMENTE CARECEMOS. ROBERT BROWNING DIOS HA CREADO SU MORADA EN NUESTRO CORAZÓN: CUANDO NOS ELEVA, EL RESPLANDOR DE LA INSPIRACIÓN NOS CALIENTA. ESTE ÉXTASIS SAGRADO BROTA DE LAS SEMILLAS QUE LA MENTE DIVINA HA SEMBRADO EN EL HOMBRE. OVIDIO

LA MAYORÍA DE LOS HOMBRES NO RESUELVEN SUS PROBLEMAS EN LOS RECINTOS DE SUS PROPIA MENTE; BUSCAN UN DIRECTORIO PARA ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN CONSULTAR. VALDIVAR

EL REINO DE DIOS ESTA DENTRO DE TI. JESÚS

PROLOGO DEL TRADUCTOR Por Luis Molina F. En este corto prólogo solo me quiero referir a la delicada tarea de traducir este maravilloso libro preservando el espíritu de las enseñanzas del Maestro Goldsmith. Cerca de diez años me fueron precisos para lograr esta meta. Largas horas de meditación diaria y muchas más al frente del computador, maravillosa creación que facilita el trabajo de escribir y editar fueron necesarias para traer al mundo de habla hispana uno de los textos más importantes con que la humanidad ha sido bendecida. Ya lo entenderá a medida que lo lea, lo estudie y en especial, que lo comprenda y practique. Práctica es sabiduría. Tal como está escrito en el Nuevo Testamento “En todos tus estudios lo importante es que comprendas.” En verdad, cada párrafo es un resumen de textos milenarios de sabiduría espiritual. Así de inmensa fue la obra que nos dejó Joel Sol Goldsmith y que comprende miles de horas grabadas con sus palabras que revelaron al mundo el verdadero espíritu de las enseñanzas Bíblicas, del Cristianismo que habían permanecido ocultas por el velo de la ignorancia. Le dio tres veces la vuelta al mundo llevando el mensaje revelador a todos los confines de la tierra. Más de mil setecientos años pasaron para que Maestros como Joel S. Goldsmith y muchos otros legaran a la humanidad las revelaciones que recibieron en su búsqueda de la Verdad. Las enseñanzas de Joel S. Goldsmith, en mi humilde opinión, una de las mas maravillosas, han sido publicadas en numerosos libros pero el texto básico es este, El Camino de la Infinitud – The Infinite Way, publicado originalmente en Inglés en 1946. Y quiero explicar por qué he traducido Infinite del Inglés como Infinitud. La palabra Infinito no explica el verdadero sentido. Infinito, en verdad significa en lo finito y estas enseñanzas abarcan la Infinitud, lo Indefinible, lo Eterno. Y solo en la medida en que transcendemos las apariencias que nos presentan los sentidos, lo finito, es como podremos comprender las verdaderas enseñanzas. Jesús enseñó:”No juzguéis por apariencias; juzgad pensamientos correctos.” Para ello es necesario ascender a la cuarta dimensión. De allí su declaración:”Mi reino no es de este mundo.” Como lo dijo el Maestro éste libro está dedicado a usted y solo usted puede obtener los frutos de la búsqueda, la realización de la Verdad. I. J. Paderewski dijo:”El conocimiento es realmente lo único que enriquece, pero no puede ser tomado de los demás.” En verdad la única y verdadera riqueza es la espiritual. Lo dijo Jesús:”Buscad primero el Reino de los Cielos y su
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pensamiento correcto y lo demás vendrá por añadidura.” ”Pasarán el cielo y la tierra, mis palabras no pasarán.” ”Cuando conozcáis la Verdad, al principio ella os turbará pero luego os hará libres.” Y si esa Verdad no nos hace libres, libres de miedos, ansiedades, angustias, negatividad, entonces no es la Verdad. Ese es el único parámetro que nos dice si lo que oímos, sabemos o practicamos es la Verdad. Y recuerde siempre que el trabajo espiritual está simbolizado en tres eses: Sagrado, Secreto, Silencio.

Con mi Paz Eterna, Luis Molina F. Bogotá, Colombia Marzo del 2007

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INTRODUCCIÓN
Por John Van Dutren Sentado frente a una hoja de papel en blanco me preguntaba que iba a escribir a manera de introducción a este libro que conozco tan bien. Me puse a hojearlo buscando algo que me diera una pista para comenzar y mis pensamientos se alejaron del libro para centrarse en el misterio esencial de mi profesión de escritor, el misterio acerca del origen de esas palabras que pienso en escribir y son estas que estoy escribiendo. Debo confesar que no es la primera vez que me hago esta pregunta; es algo que me sucede cada vez que no sé lo que voy a escribir a continuación, lo cual hace que me cuestione de dónde han surgido todas esas miles de palabras, de pensamientos que he escrito y que se han convertido en libros y en guiones de obras teatrales. Es la clase de pregunta que uno tiende a plantearse en tales momentos de frustración, pues en general damos por garantizado estas cosas, que son en realidad los milagros diarios de la vida. Igual sucede cuando tomamospor garantizado el milagro de la germinación y el crecimiento de las semillas que plantamos en el jardín y que nunca nos sorprendemos por la confianza que tenemos de que de estos diminutos granos negros broten las flores de la próxima estación conocida como verano. Esa actitud era la que hacía que G. K. Chesterton le reprochara al mundo el aceptar los misterios y milagros de la vida como algo garantizado. Es el tema de su obra muy poco conocida El Hombre vivo, cuyo protagonista vive siempre asombrado del milagro de la vida y su anhelo de mantener ese asombro era tal que viajó por todo el mundo para que al regresar a su hogar pudiera volver a revivir la alegría de cortejar, fugarse y volver a casarse con su esposa, bajo seis diferentes nombres y así nunca olvidar el increíble milagro del Amor. Es una tragedia que vivamos en tal estado de postración, al tiempo que la vida misma pareceser una exigencia continua para mantener nuestros negocios y trabajo. Uso la palabra "parece"deliberadamente porque en verdad estoy convencido de que sucede todo lo contrario y sobre esta base resulta imposible vivir lo que se conoce como una "vida rica y plena". Hasta
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una vida vulgar y ordinaria es difícil. En el diario transcurrir de la vida surgen situaciones imprevistas que rompen su normal devenir y estos obstáculos inesperados y equivocaciones se convierten en muros contra los cuales golpeamos en vano la cabeza. Es en estos momentos en los cuales el ser humano se hace preguntas acerca del mundo en que vive y comienza a buscar ayuda, apoyo o explicaciones. La Religión, especialmente las formas convencionales que enseñan sobre un Dios personal que escucha las oraciones, es posible que no dé frutos y conduzcan a la resignación, a la tristeza piadosa y a la filosofía del materialismo puro, a la aceptación de que "Así son las cosas" induciendo a la gente a la blasfemia. Se necesita algo más, siempre se ha necesitado y siempre ha estado ahí permanentemente,a la espera de ser descubierto, aunque el hombre lo pasa por alto. Es algo que se le ha escapado de todas las enseñanzas de los Maestros que han buscado la comprensión del misterio eterno, desde los orientales como Lao-Tzu y Shankara, hasta Jesús, los Místicos de la Europa Medioeval y los pensadores del Nuevo Mundo. En esencia todos ellos han enseñado lo mismo, razón por la cual Aldous Huxley tituló La Filosofía Perenne a su antología del pensamiento religioso. Esas reveladoras respuestas han permanecido como "algo externo" al hombre, alejadas de su diario vivir y de sus retos, de lo cual ha surgido un esnobismo desafortunado sobre el tema, como si fuera algo ridículo esperar resultados tangibles y prácticos. El hombre ha sido forzado a un dualismo fatal tratando de vivir en dos planos al mismo tiempo, el material y el espiritual, ambos aparentemente iguales y reales, sin una relación comprensible entre si, como una empresa formada por dos socios que no se hablan. Es aquí donde pienso que este libro trasciende esta dualidad y demuestra que los dos socios son Uno, que el mundo es Uno y que las verdades eternas son parte esencial del tejido de la vida diaria que afirman su armonía y borran las discordias. ¿Qué es este libro? Hoy día los lectores desean que los libros tengan etiquetas para saber qué es lo que están comprando, pero estas también los pueden desanimar y es por eso que personalmente se me dificulta anticiparme a responder la pregunta sobre esta obra. Aunque la mitad de la humanidad se encuentra en una apremiante necesidad consciente de encontrar las respuestas a sus problemas no abriría un libro del que se diga que trata el tema religioso. Titúlelo " Cómo mejorar su salud, ser más rico y más feliz" y lo comprará un gran número de personas, pero aquellos lectores exigentes y con buen discernimiento se alejarán como lo harían al percibir un mal olor. Si se usa el término "Metafísica" este tiene una
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connotación de frialdad intelectual. Preséntelo como un libro de Ensayos y entenderemos porque a Emerson*se le lee exclusivamente hoy día como obra literaria, y no como a un Maestro que responde las mismas preguntas. *Ralph W. Emerson (1803-1882-Estados Unidos) es considerado uno de los grandes Maestros
Espirituales de la Humanidad.

¿Puede uno acaso llegar a todos los hombres por un mismo camino? La palabra Dios es una palabra que aleja a muchos y está por todas partes en este libro. Mi tendencia a pedir disculpas por esto es una muestra del problema que tengo para escribir este prólogo. Si me resulta difícil describir este libro, lo es aún más a su autor. ¿Quién y qué es Joel Goldsmith? ¿Un Maestro? ¿Un Sanador? Son palabras de dudosa connotación para la gran mayoría, exceptuando unos pocos y además son palabras que no usaría porque siento que el autor las repudiaría con vigor ya que la totalidad de su Filosofía niega cualquier elemento personal tanto en la enseñanza como en la sanación. Viene a mi mente un pasaje de este libro: “Siempre han aparecido hombres que han traído el mensaje divino de la presencia de Dios y de la irrealidad del mal... (Quienes) trajeron a los hombres la Luz de la Verdad han sido confundidos con el mensaje mismo creyéndose erróneamente que esos mensajeros “externos” eran la Luz de la Verdad cuando en realidad esta se encuentra dentro de su propia Consciencia.” Permítame dejar momentáneamente de lado tanto al libro como al autor y volver a mi punto de partida. En aquellos momentos de problemas y frustraciones el hombre se hace preguntas tales como ¿“Por qué esto me tiene que pasar a mí? O también, ¿Cómo puedo hacer para impedir que esto suceda? Busca de igual manera una explicación acerca del mundo. Yo creo que la encontrará aquí. Tiene la esperanza de que esa explicación le sirva para sanar sus problemas. Yo creo igual que él, siempre y cuando la comprenda correctamente. Pero quiero dar un aviso de alerta. En las primeras páginas del libro encontrará una paradoja que lo pudiera asustar. Comienza su búsqueda con la esperanza de hallar la solución a su problema y se encuentra con la advertencia de que si quiere utilizar la Verdad Espiritual para mejorar las condiciones humanas de su existencia, no lo logrará. Se le demuestra lógicamente por qué no puede lograrlo; pero igualmente se le dice que si busca la Verdad por la Verdad misma, su propio bien, mejorará las condiciones de vida humana. Esto parece como sacado de un cuento de hadas, algo así como la intervención de un Mago muy sutil actuando sobre un deseo mágico. Lo cierto es que el tema central de los cuentos de hadas es una verdad universal. Hay una leyenda sobre un alquimista que prometió convertir cualquier sustancia en oro siempre y cuando nadie del público presente pensara en un mico azul. El asunto
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pudiera mejorarse cambiando la condición de que nadie pensara en oro. Algo quizás imposible, pero que puede lograrse y que se tiene que lograr. “Buscad primero el Reino de los Cielos, el pensamiento correcto, y todo lo demás vendrá por añadidura.” Pero no podrás pensar en nada más. El punto esencial de este libro es que enseña a remover la atención de los problemas y al hacerlo se encontrará la solución a los mismos. Así como me ha sucedido a mí, que al alejar mi atención del problema que me presentaba escribir el prólogo de este libro, lo he logrado finalmente sin juzgar si es bueno o malo. La tarea que esto implica no es fácil pero es sin duda alguna esencial. Creo que si no se obtiene una comprensión correcta del mensaje de este libro, no vale la pena vivir la Vida. John Van Druten

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NOTA DEL AUTOR
Hay un camino por medio del cual podemos liberarnos del pecado, la enfermedad, la pobreza y de los resultados generados por la guerra y los vaivenes económicos. Este camino consiste en un cambio de Consciencia que consiste en comprender que la vida es espiritual y no material. A través de los siglos, el hombre ha creído que la vida y el universo son algo material, lo que le ha originado un temor por la vida personal y de la nación. Esto continuará así y aumentará aún más, en la medida en que se descubran más elementos de fuerza destructivos. El último de estos elementos que se ha anunciado es un producto químico, del que se dice que unos pocos gramos son suficientes para destruir toda la población de los Estados Unidos y Canadá, y no parece ser el último de los elementos de carácter destructivo. No hay una fuerza material que pueda contrarrestar esto y mucho menos la bomba atómica. El camino de la seguridad, la armonía, y la salud solo se obtiene mediante el establecimiento de la Consciencia espiritual. El gran secreto reside en que a pesar de todas las creencias en contra, el verdadero poder, para bien o para mal, no está en la materia ni en el sentido material del hombre ni del universo. Aquellos que han logrado establecer un cierto grado de Conscienciaespiritual han probado en esa medida, la realidad del Espíritu. El secreto de todos los Visionarios, Profetas y Santos de todas las épocas, ha consistido en renunciar al sentido material de la existencia, para alcanzar la Consciencia espiritual de la Vida y su accionar. La validez de esta Consciencia espiritual, se demuestra de manera práctica hoy día por las sanaciones y regeneracionesalcanzadas por los estudiantes de las escuelas de Cristianismo Científico, Práctico. El mundo comenzará a mirar hacia lo alto con esperanza, cuando se entere que el éxito alcanzado en la solución de los problemas de salud, riqueza y seguridad de estos practicantes modernos de las antiguas enseñanzas, se ha logrado exclusivamente con la renuncia del sentido materialista de la vida, que permite la realización de la Conscienciaespiritual.
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Surge entonces la pregunta: ¿Cómo puede uno prepararse para alcanzar la Consciencia espiritual y trascender el sentido materialista? La respuesta es: “Lea y estudie las verdades reveladas a través de los tiempos sobre la Consciencia Universal, el Alma o Espíritu y sobre la creación espiritual y sus leyes. Comprenda muy bien el sentido espiritual de estas revelaciones.” En este pequeño libro he plasmado la Verdad espiritual, tal como la he percibido a través de más de treinta años de estudiar las grandes religiones y filosofías de todos los tiempos, de los cuales los últimos quince años, los he pasado dedicado a la aplicación práctica de la Verdad en los asuntos de la vida diaria, problemas de salud, negocios, vida familiar y seguridad. Puede estar seguro de que la Paz interior llegará, en la medida en que permanezca en la Consciencia espiritual de la Vida y logrará la Paz en todos los asuntos diarios del devenir humano. El mundo externo es la manifestación de la Consciencia interior de la Verdad. Usted será la única autoridad que valide esta revelación, a medida que experimenta el cambio interna y externamente.

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1. LA REALIZACION DE LA INMORTALIDAD
“En el principio fue la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios... Y la Palabra se hizo carne.” “Y la Palabra se hizo carne...” pero sigue siendo la Palabra. Al hacerse carne no cambia su naturaleza, su carácter o sustancia. La causa se hace visible como efecto, pero la esencia o sustancia es la Palabra, el Espíritu, la Consciencia. De esta manera entendemos que no existe un mundo espiritual y un mundo material sino que lo que percibimos como mundo, no es otra cosa que la Palabra hecha carne, el Espíritu hecho visible, la Consciencia manifestada como hecho. El error a través de la historia ha consistido en creer que existen dos mundos, uno el reino celestial o vida espiritual y el otro el de la vida material o existencia mortal, el uno separado del otro. A pesar de este sentido aparente que nos hace creer que hay dos mundos, los hombres siempre han buscado la armonía cuando surgen las dificultades intentando, a través de la oración, contactar ese otro mundo, el reino del Espíritu y lograr que el Espíritu o Dios actúe en la llamada vida material. Es importante empezar con la comprensión de que nuestro mundo no es un error; por el contrario, el universo en que vivimos es el reino de la realidad sobre la cual el hombre tiene un concepto erróneo. La tarea de restablecer la salud y la armonía en nuestra vivencia, no consiste en despojarnos o en cambiar el mundo material, sino en corregir el concepto finito de nuestra existencia. El buscador de la Verdad inicia su búsqueda debido a uno o quizás a muchos problemas. Los primeros años de su búsqueda los dedica a superar
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las dificultades y a curar las enfermedades, por medio de la oración dirigida a un poder Superior, o por medio de la aplicación de leyes espirituales a esas condiciones mortales. Llegará un día, en el cual quizás descubra que la aplicación de leyes espirituales a los problemas humanos no funciona, o no actúa como lo hacía en el pasado, o bien se da cuenta que ahora no tiene tanta satisfacción o inspiración en su estudio. Finalmente es conducido a la gran revelación, de que los mortales se hacen Inmortales cuando desaparece la mortalidad, es decir, la Inmortalidad espiritual y su armonía no hace parte de la condición humana. Dios no crea la condición humana ni maneja los asuntos materiales. “Pero el hombre natural - humano – no ha recibido las cosas del Espíritu Divino, pues son necedades para él; tampoco puede conocerlas porque exigen el discernimiento espiritual.” ¿Estamos buscando “las cosas del Espíritu de Dios” con propósitos humanos o verdaderamente buscamos “deshacernos” de lo mortal para permitir el establecimiento de la armonía del reino espiritual? En el proceso de enfrentarnos a los poderes de este mundo mediante el esfuerzo, la lucha y la competencia y mientras combatimos la enfermedad, el pecado, y la escasez, el sentido espiritual nos revela que “Mi Reino no es de este mundo.” Solo en la medida en que trascendemos el deseo de mejorar lo humano, entenderemos esta sabia afirmación. Solo cuando trascendemos el deseo de mejorar lo humano,percibimos los primeros destellos del significado de la afirmación “Yo he superado el mundo.” No hemos superado el mundo si buscamos sentir menos los dolores del mundo y deseamos disfrutar más de sus placeres y beneficios. Al no situarnos por encima de esta lucha frente a los asuntos mundanos, no entraremos al reino de los asuntos celestiales. “Porque todo aquello nacido de Dios transciende lo del mundo.” Solo la Consciencia Espiritual transciende el mundo, sus dolores y placeres. Esta evangelización de nuestra humanidad, no se alcanza mediante la fuerza mental o el poder físico; solo se logra mediante el desarrollo del sentido espiritual de la existencia, cultivando la dedicación total del pensamiento hacia los asuntos del Espíritu. “Porque todo lo que es del mundo, el placer de la carne y el placer de los ojos y el orgullo no son del Padre sino del mundo.” Es esta la afirmación que nos sirve de guía. Vigila tus pensamientos, aspiraciones y ambiciones, aunque sea por un corto tiempo y observa si tu mente está enfocada en tu salud, en la satisfacción de los sentidos o en las ganancias mundanas. Aprende, en la medida en que aparecen estos pensamientos mundanos a rechazarlos, porque ahora no
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estamos en el camino de mejorar los asuntos del mundo sino en el proceso de realizar el Reino Espiritual. “No ames el mundo ni las cosas que son del mundo. Si el hombre ama el mundo, el Amor del Padre no está en él.” ¿Suena esto como que debiéramos volvernos ascetas? ¿Deseamos ahora una vida distinta de una vida normal, llena de alegrías y prosperidad? No te engañes. Solo quienes han aprendido a mantener su atención enfocada en los asuntos del Espíritu, disfrutan a plenitud los placeres del hogar, de la amistad y del éxito en los negocios. Solo aquellos que en alguna medida permanecen centrados en la Divinidad han encontrado protección, seguridad y Paz en medio de un mundo desgarrado por la guerra. El sentido Espiritual no nos remueve de nuestro entorno, ni nos priva del Amor y la compañía que son tan importantes para una vida plena. La vida se sitúa entonces, en un nivel más elevado, donde no está a merced de los cambios, de la suerte o de las pérdidas, pues se hace evidente el valor espiritual en lo que llamamos la escena humana. “No trabajes para la carne que perece, sino para la carne que es Vida Eterna... Porque el Reino de Dios no es ni carne ni bebida; es pensar correctamente, es Paz y alegría en el Espíritu Santo.” Cuando te encuentres enfrentado a un problema humano déjalo a un lado, cualesquiera que este sea, y en vez de tratar de mejorar la situación, hazte consciente del Espíritu Divino en ti que disuelve lo que parece humano y revela la armonía espiritual, aunque se dé la impresión de que se ha mejorado la salud o la condición financiera humana. Cuando Jesús alimentó a la muchedumbre, fue su Consciencia espiritual de la abundancia lo que apareció en forma de panes y peces. Al curar a los enfermos, fue su Consciencia de la Divina Presencia lo que apareció como salud, fortaleza y armonía. Lo anterior puede resumirse en las palabras utilizadas por Pablo: “Pon tus anhelos en las cosas de lo Alto y no en las cosas de la tierra.” Vivimos en realidad en el Universo Espiritual, pero el sentido de lo finito nos presenta una imagen distorsionada. Si mantenemos fijo nuestro pensamiento en la imagen que tenemos frente a nosotros – “este mundo”nos vemos en la necesidad constante de mejorarlo o de cambiarlo. Tan pronto elevamos nuestra visión, es decir, nos olvidamos de lo que hemos de comer, beber o vestir comenzamos a contemplar la realidad espiritual que no parece ser más que creencias mejoradas, pero en verdad, es la mismísima realidad. Esta realidad trae consigo alegrías indescriptibles, aquí
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y ahora, placeres que transcienden la más osada de las imaginaciones, el Amor de todos aquellos con quienes tenemos contacto, incluyendo el de quienes no saben del origen de la vida que hemos descubierto. “Mi Paz os dejo, mi Paz os doy; no como la Paz que da el mundo, os doy Yo.” “Hemos recibido ahora no el espíritu del mundo sino el Espíritu de Dios... Cosas que también hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría del hombre, sino con las que enseña el Espíritu Santo... Pero el hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios pues, son necedades para él: y no puede conocerlas porque requieren del discernimiento espiritual.” Es en este punto en el que nos perdemos con más frecuencia! Cuántas veces intentamos comprender la sabiduría espiritual con el intelecto humano! Esto nos produce una indigestión mental,porque tratamos de digerir el alimento espiritual con la mentalidad humana equivocada. Así no funciona. La Verdad no es un proceso de razonamiento humano; ella exige el discernimiento espiritual. Por regla general, la Verdad no apela a la razón, y cuando parece que apela a la razón tenemos que buscar aún más profundamente para saber si se trata realmente de la Verdad. Hay que dudar de toda verdad que parezca razonable. ¿Le parecen razonables las cosas que hizo Jesús,como caminar sobre el agua, alimentar multitudes con unos pocos panes y peces, curar a los enfermos y resucitar a los muertos? Si la razón pudiera comprender el Principio que respalda estas actividades, todas las iglesias estarían ensenándolas como algo fácil de alcanzar y recomendarían hacerlo. Pero este Principio solo puede ser comprendido por el Sentido Espiritual, la Conciencia Espiritual, que debidamente preparada puede hacer las mismas cosas que Cristo siempre ha hecho. Lo que fue posible para la Consciencia Crística en los tiempos de Jesús, también lo es ahora para ese mismo nivel de Consciencia Crística. Ahora estamos comprometidos en el establecimiento del sentido Espiritual, y triunfaremos en la misma proporción en la que relajemos la lucha mental y seamos receptivos a las cosas que nos enseña el Espíritu Divino. Es mejor mantener nuestra visión centrada en lo Alto y no tratar de que el Espíritu maneje nuestros cuerpos y nuestros asuntos materiales. Al “descender de nuevo a las cosas del mundo”, veremos cómo desaparecen las desavenencias y las limitaciones sensoriales para que surja la realidad.
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El Reino de Dios no es concebido como algo material de mejor calidad, ni tampoco como un vocabulario especial de la Verdad. Sin embargo, los frutos que surgen de la comprensión espiritual son: Una mayor armonía, Paz, prosperidad, alegría, compañía y relaciones ideales. “A causa de esto, damos Gracias a Dios sin cesar, porque cuando habéis recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, no la habéis recibido como palabra de los hombres pero tal como es en verdad, palabra de Dios que surte efecto en quienes creen...” – comprenden. Para recibir la palabra de Dios, el sentido espiritual, es necesario sentir antes que razonar. En la Biblia esto se describe como recibir la palabra “en el corazón.” Es muy importante tener presente, que el desarrollo de la Consciencia espiritual genera una Gracia mayor para sentir la armonía del Ser. Ninguno de los sentidos ver, oír, gustar, tocar u oler nos revelan la verdad, la armonía espiritual, lo que indica que esta debe proceder de una facultad superior, la Intuición, que actúa a través del sentir. Por eso hasta ahora cuando nos sentábamos a Orar o a Meditar, inmediatamente fluía un torrente incesante de palabras y pensamientos. Quizás solo afirmábamos la verdad o negábamos el error. Ahora es fácil comprender, que todo esto es producido en el ámbito de la mente carnal, humana. Cuando cultivamos el sentido espiritual, nos hacemos receptivos a los pensamientos que surgen de nuestro interior. Aprendemos a escuchar la Verdad antes que a hablarla. Nos sintonizamos de tal modo con el Espíritu, que sentimos la armonía divina del Ser, la presencia Divina. Al transcender los cinco sentidos físicos, nuestra facultad Intuitiva asume su papel receptivo y responsivo a las cosas del Espíritu y comenzamos una nueva existencia, como resultado de nuestro renacimiento espiritual. Por eso, hasta ahora solo nos habíamos ocupado con la palabra de Verdad, pero a partir de ahora, solo con el Espíritu de Verdad. Ya no nos preocupa tanto lo que es la Verdad, sino el sentir la Verdad. Esto se logra en la medida en que pensamos menos en la letra y damos más importancia al sentir, a la receptividad. Haciendo un paréntesis, esta palabra “sentir” también se refiere a la Consciencia, al conocimiento, a un sentido de la Verdad. No hablamos ahora de la Verdad, sino que recibimos la Verdad y aquello que recibimos en el Silencio, es expresado desde lo Alto con autoridad.

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La sanación espiritual es el efecto natural de una conciencia iluminada por la Divinidad. Estamos iluminados solamente cuando somos receptivos y respondemos a la iluminación espiritual. Estamos equivocados con respecto a la Inmortalidad, cuando pensamos que es la Inmortalidad de la personalidad humana o sentido personal. La muerte no es causa de la Inmortalidad, ni elimina el sentido personal; tampoco si la vida se extendiera indefinidamente garantizaría la Inmortalidad. La Inmortalidad se hace realidad, en la medida en que se transciende el sentido personal bien sea aquí o después de aquí. Al despojarnos del ego personal obtenemos la Consciencia de nuestro Ser real, nuestro Yo verdadero, la Consciencia Divina, alcanzando así la Inmortalidad. Esto puede lograrse aquí y ahora. La muerte es el resultado de nuestro deseo de perpetuar lo falso, el sentido de lo material, del cuerpo y de la riqueza. El primer paso para la realización de la Inmortalidad, es vivir desde el centro de nuestro ser, proyectándonos generosamente desde allí, antes que en acumular lo externo: Es el sentido de dar, antes que el de recibir; el de Ser, antes que el de obtener. En este nivel de Consciencia no hay condena, juicio, odio o temor; solo existe un sentimiento continuo de Amor y tolerancia. No resulta nada fácil poder expresar la alegría y la Paz de la Inmortalidad, porque para quienes pretenden mantener sus ideas de sí mismos, la Inmortalidad les parecería la extinción de todo. Pero no es así; por el contrario, preserva eternamente lo que es real, fino, noble, armonioso, el donaire, el desprendimiento y la Paz. Es la realidad que surge a la Luz en lugar de la ilusión sensorial. Es el conocimiento consciente de la Infinitud Individual del Ser, que reemplaza al sentido finito de la existencia. El egoísmo y la vanagloria desaparecen al tomar Consciencia de la Divinidad de nuestro ser. Con esta comprensión, se dan la paciencia y la tolerancia con aquellos que todavía se encuentran luchando en su Consciencia mortal, material. Es estar en mundo sin ser del mundo.

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2. ILUMINACION ESPIRITUAL
La iluminación espiritual nos permite discernir la realidad Espiritual, donde parece que reina el concepto humano. El sentido espiritual discierne la realidad de lo que aparece como concepto. La evolución de la Consciencia espiritual comienza cuando nos damos cuenta por primera vez, que lo que contemplamos a través de los sentidos de la visión, la audición, el gusto, el olfato y el tacto, no es la realidad de las cosas. El primer rayo de iluminación nos brinda destellos de la naturaleza divina, eterna e inmortal, dejando completamente a un lado las apariencias, lo que a su vez logra que las apariencias sean incluso menos reales y la iluminación aún mayor. Nuestro avance Espiritual se da en proporción directa a la iluminación, que nos habilita para vivir cada vez más la Realidad. Sabemos que el escenario humano es percibido equivocadamente, debido a la percepción incorrecta, por eso debemos abandonar cualquier idea de ayudar, curar, corregir o cambiar la imagen sensorial que percibimos, y así podremos empezar a ver la Realidad divina siempre presente. La iluminación espiritual, empieza a manifestarse en nosotros en la medida en damos el primer paso serio en la búsqueda de la Verdad. Creemos entonces que somos nosotros los que estamos buscando el bien o la verdad, pero en realidad es la Luz que brilla en nuestra Consciencia, la que nos obliga a dar los pasos que estamos dando. El avance de nuestra
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comprensión espiritual es dado por la Luz, que se hace cada vez más intensa en nuestra Consciencia despejando la oscuridad sensorial. Este flujo de Luz seguirá hasta que se restablezca plenamente nuestra verdadera identidad, que es la de “Yo Soy la Luz del Mundo.” Cuando no estamos iluminados, forcejeamos con las fuerzas del mundo; tenemos que trabajar; tenemos que luchar para preservar nuestro lugar y posición en el mundo; tenemos que competir por riquezas y honores. Nos disgustamos ocasionalmente con nuestros amigos; más aún, nos mantenemos en una lucha permanente con nosotros mismos. Las riquezas personales no dan ninguna seguridad, a pesar de que la intensa batalla que se ha dado para obtenerlas haya sido ganada. La Iluminación trae consigo Paz, al igual que confianza y certeza, pero en especial, trae el reposo que nos libera de las luchas contra el mundo, y por esto fluye hacia nosotros todo lo bueno,a través de la Gracia. Comprendemos ahora claramente que no vivimos porque adquirimos, ganamos o alcanzamos las cosas. Vivimos por la Gracia, todo lo poseemos como don Divino y no tenemos que conseguir el bien porque ya lo tenemos. “Hijo permanece siempre en Mi porque todo lo que tengo es tuyo.” Los placeres y los éxitos del mundo son nada, comparados con las alegrías y los tesoros, que ahora se manifiestan ante nosotros a través del sentido espiritual. A la Luz de la Verdad, los triunfos más grandes y las más grandes alegrías terrenales son nada, mientras que los tesoros del Alma tienen una gloria desconocida, imposible de imaginar por los cinco sentidos. Cuando el hombre posee la Luz divina en sí mismo, gana su libertad en el mundo y goza de la seguridad frente a todos los peligros humanos y terrenales. Esta época que vivimos encierra grandes terrores y temores para muchos. Los iluminados saben que el bien no aparece ni desaparece, porque la actividad espiritual es siempre plenitud, tal como se los ha revelado su iluminación, que enseña la realidad divina de las cosas y les hace ver que están anclados en el Alma, en la Consciencia Divina, la Paz espiritual, la serenidad y la protección. Los iluminados no tememos a nada en el mundo, porque este no es otra cosa que la proyección de Todo lo que poseemos en nuestro interior. Disfrutamos de una seguridad real, dada por la convicción de que somos seres individuales que lo poseemos Todo, gracias a la Conscienciaespiritual, la Infinitud y por ello, no reconocemos como verdaderas las evidencias que nos presentan los sentidos.

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La iluminación espiritual revela la armonía del Ser y diluye la evidencia de los sentidos. La iluminación no altera nada en el Universo pues, este es un universo poblado por los Hijos de Dios; lo que si cambia es nuestro concepto del Universo. Este es apenas el comienzo del análisis del amplio tema, y mientras lo discutimos mantengámonos lo más lejos posible del mundo sensorial, y permanezcamos anclados con plena Consciencia, en la realidad espiritual. Siempre han aparecido hombres que han traído el mensaje divino de la presencia de Dios y de la irrealidad del mal: Buda en la India, Lao-Tzu en la China y Jesús de Nazaret. Quienes trajeron a los hombres la Luz de la Verdad han sido confundidos con el mensaje mismo,creyendo erróneamente, que esos mensajeros “externos” eran la Luz de la Verdad, cuando en realidad esta se encuentra dentro de la propia Consciencia individual. Al adorar a Jesús,los hombres olvidaron el Cristo; la devoción a Jesús, hizo que se perdiera la comprensión de Cristo. Al buscar la realización del Bien a través de Jesús, el hombre perdió la oportunidad de encontrar al Cristo Omnipresente en su propia Consciencia. En ambos casos, el mensajero corresponde al advenimiento de Cristo en la Consciencia individual y una vez que esto es comprendido, se obtiene la liberación de toda limitación causada por el sentido personal. Jesús dijo:”Si Yo no me marcho, el Espíritu de Verdad no entrará en Vosotros.”¿No es esto lo suficientemente claro para que todos entendieran? Si no nos alejamos del sentido personal de salvación, de la necesidad de un mediador o de un guía, no podremos encontrar la gran Luz en nuestras propias Consciencias. La Iluminación espiritual no viene a través de una persona; ella viene del Cristo Impersonal, la Verdad Universal, la Consciencia iluminada del Yo en cada uno de nosotros. La Consciencia iluminada diluye el sentido personal del Yo con sus problemas, enfermedades, envejecimiento y fracasos. Revela el Verdadero Yo, YO SOY EL QUE SOY, el Ser ilimitado, sin apegos, sin preocupaciones, SOY armonioso y libre. Este Yo Verdadero Individual, se nos revela cuando nos retiramos cada día a nuestro interior, y aprendemos a “escuchar” y a estar en estado de vigilia.* Permitimos igualmente que el Alma o el Espíritu Divino nos guie suavizando y preparando el camino, antes que preocuparnos
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por el trabajo cotidiano, o por el mañana, e igualmente le permitimos cubrir nuestra retaguardia, para salvaguardar cada paso que damos movidos por la ilusión de los sentidos. La conciencia iluminada sabe que es manifestación de la Infinitud, la Presencia todopoderosa, que nos hace prosperar por nuestras acciones y nos bendice con cada pensamiento que tenemos. Sabe igualmente, que nuestros pensamientos son bendiciones para todos aquellos que nos encuentran en el camino de la vida. Cuando el fuego de la Verdad y del Amor ilumina nuestra Consciencia, destruye el miedo, la duda, el odio, la envidia, la enfermedad y la discordia. Esta pureza de Consciencia irradia nuestro entorno y es percibida por quienes nos rodean, sintiendo que sus pesados fardos se hacen livianos. Es *Nota del traductor: El estado de Vigilia se refiere a una vigilancia constante para que los
pensamientos negativos o ilusorios que generan los sentidos no entren en nuestra Consciencia.

imposible “Ser la Luz del Mundo” y no disipar la oscuridad de aquellos que llegan a nosotros. Tenemos que ser conscientes de que todo el bien que recibimos, es la manifestación de nuestra propia Consciencia, aún cuando a veces pareciera que viene a través de otro individuo. Hay que entender con claridad, que toda apariencia del mal es una percepción errónea de la armonía, y por tanto, no hay necesidad de temer ni de odiar; solo así lograremos transcender la ilusión, para permitir la manifestación de lo real y verdadero. Solo la Consciencia iluminada puede mirar la apariencia del mal y percibir la realidad divina. Solamente la Consciencia Crística puede despojar al error de su apariencia real, y al hacerlo, lopriva de su ponzoña. La iluminación espiritual nos revela que no somos seres mortales, ni siquiera seres humanos, que somos en verdad seres espirituales puros, Consciencia Divina, Vida autosuficiente, Mente Absoluta. Esta Luz destruye la ilusión creada por los sentidos. La iluminación disuelve los lazos materiales, y enlaza a los hombres con los lazos dorados de la comprensión espiritual, reconociendo únicamente el liderazgo de Cristo. No conoce ritual distinto al del Amor universal, Divino, Impersonal y la única adoración es la de la Llama Interior que siempre ilumina el templo del Espíritu. Esta unidad es el estado libre de la hermandad espiritual. La única restricción es la disciplina del Alma, por lo
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cual, nuestra libertad no es adquirida ni depende de nada externo; somos la unidad cósmica, sin limitaciones de ningún tipo y rendimos culto a la Divinidad, sin necesidad de ceremonias ni credos. El Iluminado camina sin temor... por la Gracia Divina. Estar orientado espiritualmente es saber que somos la realización divina, que somos ese punto en el cual brilla la Divinidad. Saber con certeza que cada individuo es la presencia de la Divinidad, que todo lo que existe es la presencia Divina en distintas manifestaciones, es señal de haber alcanzado la Consciencia espiritual. Comprender que lo que vemos , oímos, gustamos, olemos y tocamos, todo aquello que nos reportan los cinco sentidos es el concepto finito, ilusorio de la realidad y de ninguna manera es el mundo espiritual, que conocemos solamente por medio del sentido espiritual. Nuestra Consciencia Crística contempla a la Divinidad manifestándose por doquier, a través de la neblina ilusoria creada por el sentido personal. Sabe igualmente que no existen pecadores que necesitan reformarse, ni enfermos que curar, ni pobres que enriquecer. La iluminación espiritual nos revela, que toda la creación es una manifestación de la Divinidad diluyendo así,los conceptos erróneos o imágenes que nos presenta el sentido mortal finito. La Luz de la Consciencia individual hace conocer al mundo como obra de la Divinidad, el universo real habitado por sus Hijos. Con este conocimiento, desaparece la escena mortal, humana, sensorial de “este mundo” haciendo su aparición “Mi Reino”, la creación percibida en su realidad divina, tal y como es en verdad. Del mismo modo percibe la existencia de la compañía interior que siempre está en nosotros; sentimos un fervor interior, una presencia real y una confianza divina. A veces, sentimos como si una mano fuerte tomara las nuestras, o tenemos la visión deun rostro sonriente a nuestro lado. Nunca estamos solos y lo sabemos. Esta maravillosa Presencia nos da reposo y nos relaja, para hacerle frente a las exigencias del mundo, dándonos la alegría de la Paz; es, en verdad, el mandato de “Aquiétate y permanece en Paz”, ante los problemas o exigencias de la existencia humana, es la influencia curativa que perciben quienes nos rodean. Esa Presencia interior de la que somos conscientes es la Verdad misma, que se nos manifiesta como Presencia, Poder, Compañía, Luz, Paz e influencia curativa, Cristo mismo. La vivencia de este Ser interior es el
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resultado de nuestra gran iluminación espiritual, de una cultivada Consciencia espiritual. Es este el Dios verdadero, que cura nuestros males y camina delante de nosotros para armonizar nuestro paso por la vida. Es nuestra verdadera riqueza, y se manifiesta en esplendorosa abundancia. Ninguna circunstancia, o situación humana puede afectar nuestros ingresos, o nuestra riqueza, cuando permanecemos en esta conciencia de la Presencia del Amor. Al hacerse consciente de su Ser real interior comprende, que usted no nace ni muere, ni es joven ni viejo, que no hay salud ni enfermedad, solo la armonía eterna del Ser. Esta verdad hace desaparecer cualquier ilusión sensorial, y revela la Infinitud, la armonía de nuestro Ser; elimina la muerte y revela la Inmortalidad. Cualquier pensamiento distinto a la Presencia Divina que pudiera tener, debe desaparecer para poder beber el agua pura de Vida y comer la carne espiritual de la Verdad. Cuando liberamos nuestro corazón de los errores del yo ilusorio, el egoísmo, los falsos deseos, la ambición y la codicia, reflejamos nuestra verdadera Luz, tal como lo hace un diamante al reflejar su propia Luz interior. Hacia el año 500 A. de C. se escribió lo siguiente: “Puede suceder, con cierta facilidad, que un hombre cuando se esté bañando se pare sobre una cuerda e imagine, que puede ser una serpiente. El pánico se apodera de él, y comienza a temblar anticipando en su pensamiento, la agonía que le puede causar la mordedura venenosa de la serpiente. ¡Qué alivio experimentará este hombre, cuando vea que la cuerda no es una serpiente! La causa del pánico debe buscarse en el error de su discernimiento, en su ignorancia, la ilusión sensorial. Si en un principio hubiera reconocido la verdadera naturaleza de la cuerda, no habría perdido su tranquilidad mental; se habría relajado y su alegría y felicidad no se habrían alterado. Es este el verdadero estado mental de quien ha transcendido el yo ilusorio, personal, al eliminar la causa de todos los problemas, inquietudes y vanidades, reconociéndolos como espejismos, sombras, como un sueño.” La iluminación revela que no existe el error, que lo que parece ser una serpiente – pecado, enfermedad, discordia, muerte – es la realidad misma, que es mal interpretada por el sentido finito, carnal. Por eso, lo irreal no debe ser odiado, ni temido ni resentido, sino reinterpretado hasta alcanzar la convicción, por medio del sentido espiritual de la verdadera naturaleza de la cuerda, la realidad misma. La serpiente – enfermedad, discordia- no es más que un estado mental, que no tiene validez en la realidad externa. Es
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muy importante comprender con absoluta claridad, que la ilusión sensorial nunca se manifiesta externamente. La iluminación espiritual se hace realidad viviendo en la Consciencia de la Perfección, que exige una constante reinterpretación en términos reales, de lo que nos aparece como realidad frente a nosotros. Día y noche, nos vemos enfrentados a apariencias discordantes, y estas tienen que ser inmediatamente reinterpretadas, a través de nuestra comprensión de “la nueva lengua”, la del Espíritu. Cada incidente en nuestra vida diaria, nos presenta la oportunidad inmediata para usar nuestra comprensión espiritual y corregir la apariencia; cada vez, que usamos nuestras facultades espirituales en esta tarea, aumentamos nuestra comprensión espiritual, la que a su vez nos revela aún más la Luz de la Verdad. “Orad constantemente... Y conocerás la verdad y la verdad os hará libres.” Al traducir las imágenes, e incidencias de la experiencia diaria de la vida usando la nueva lengua, el lenguaje Espiritual y la Consciencia se expanden a tal punto, que la traducción sucede sin necesidad de pensar. Se convierte en un estado habitual de la Consciencia, en percepción constante de lo real, lo verdadero. Solo de esta manera y de ninguna otra, logramos que nuestras vidas evolucionen armoniosamente desde el centro de nuestro Ser, sin la necesidad de pensar. En lugar de que nuestra existencia se convierta en una feria de “milagros”, esta se vive como una manifestación continua del bien mismo. En vez de hacer ingentes esfuerzos, para lograr que lo bueno nos llegue, nuestro bien verdadero surge a nuestra vida desde lo más recóndito de nuestro Ser, sin necesidad de ningún esfuerzo consciente, ya sea mental ó físico. No dependemos de nada ni de nadie, ni siquiera de nuestro propio esfuerzo. La iluminación Espiritual nos hace confiar en la Divinidad, que se manifiesta y revela a sí misma, de manera individual, haciéndonos dejar a un lado los esfuerzos personales.

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3.

CRISTO

Las Antiguas Escrituras Sagradas revelan que, “es difícil entender que al regalar comida obtenemos más fuerza; que al donar ropa a los demás manifestamos más belleza, y que si reposamos en moradas de verdad y pureza, adquirimos grandes tesoros.” Abraham, padre de los Hebreos, cimentó la prosperidad de su pueblo con la idea del diezmo, consistente en donar una décima parte de los ingresos propios para actividades espirituales, para obras caritativas, sin pensar en recompensa alguna o en recuperar la inversión. “La Inmortalidad solo puede establecerse mediante continuos actos de benevolencia y la perfección se obtiene con la compasión y la caridad.” Mientras más elevado es el Amor desinteresado que expresamos, más cerca estaremos del reconocimiento consciente del Yo verdadero, el Ser real.

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El “Yo” personal solo se preocupa de los deseos, de obtener, desear, conquistar, acumular, mientras que el Yo individual real, da, sirve, comparte y bendice. El sentido del Yo personal, se forma por la percepción sensorial de las experiencias humanas y está plagado de limitaciones y errores. El Yo verdadero es la Infinitud individualizada de las ideas y actividades expresadas eternamente, sin limitaciones ni restricciones. El Yo personal se ocupa principalmente, de los problemas y asuntos personales, expandiendo sus fronteras, para incluir a los miembros de la familia inmediata o a un círculo de amigos. Muchas veces, este sentido personal del Yo participa en obras caritativas y de beneficio social, pero al analizar las motivaciones, vemos que no es más que el Yo ilusorio,en busca de reconocimiento. El Yo verdadero, el Ser real, se proyecta desde nuestro interior y bendice todo aquello con que entra en contacto; se reconoce fácilmente por el desprendimiento, porque no exige nada a cambio, ni recompensa ni reconocimiento, ni ningún tipo de engrandecimiento personal. No es una entidad débil, o un objeto que los mortales puedan manipular, porque difícilmente lo conocen o perciben. Acuden a la mente dos maravillosas ilustraciones, para demostrar la diferencia que existe entre el sentido personal, ilusorio del Yo y el Yo Inmortal. Siddhartha, que había abandonado su hogar y su familia para dedicarse de lleno a la búsqueda de la verdad, recibió finalmente la iluminación convirtiéndose en Buda, el Iluminado o tal como lo conocemos, el Cristo de su tiempo. Su padre, un gran rey que estaba a punto de morir, lo manda a buscar rogando por su pronto regreso. Cuando lo tuvo en frente se dio cuenta de que lo había perdido, en el sentido del yo personal, la relación padre e hijo, a pesar de lo cual le reclamó, diciéndole:” Te ofrecería mi reino, pero sé que lo considerarías algo así como cenizas.” Buda le replicó: “Sé que el corazón del rey está lleno de Amor... pero permitamos que los lazos del Amor, que te han mantenido unido con el hijo que perdiste, abracen con igual devoción a todos tus semejantes, y recibirás en tu corazón a alguien más grande que Siddhartha, al Ser de Luz, el Maestro de la Verdad, el Virtuoso Predicador y la Paz Divina.” La otra historia maravillosa se refiere al gran Maestro Jesús. “Mientras hablaba a la gente, llegan su madre y sus hermanos y quedándose afuera lo mandan llamar. Había mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen:”Tu madre y tus hermanos y hermanas te esperan afuera” y señalando a sus discípulos respondió: “¿Quienes son mi madre y mis hermanos y hermanas?” Y mirando en torno a los que estaban a su alrededor,
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dijo:”Contemplad quienes son mi madre y mis hermanos y hermanas. Porque quienes hacen la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.” En la medida en que nos iluminamos espiritualmente, vienen a nuestro encuentro aquellos que buscan su liberación de la oscuridad material, la enfermedad, el pecado, la limitación, el temor, la inquietud y la ignorancia. Podemos ayudar en esa tarea liberadora, solo en la medida en que comprendemos que tanto la calidad como la actividad del Alma son impersonales, y que en su propia manifestación universal se individualiza. Por medio de la meditación, o de la comunión interior, nos hacemos receptivos a la Verdad, que se revela en nosotros y es a esto lo que llamamos oración. Nuestra oración no debe estar conectada con algo externo, así sea un mal llamado paciente. En verdad, la oración no es un proceso ni una combinación de palabras, o pensamientos, como tampoco es una declaración, ni afirmaciones, ni negaciones. La oración, es un estado de Consciencia en la que vivimos la armonía, la perfección, la unidad de la existencia, la alegría, la Paz, el dominio. Con frecuencia, durante la meditación u oración, el individuo recibe revelaciones específicas como frutos de su Consciencia del Ser real. Innumerables han sido las veces que se nos ha revelado que el talento, la habilidad, la educación y la experiencia individual son en verdad la manifestación de la Consciencia de cada uno, bien sea artista, músico, vendedor, empresario, actor o lo que sea. Podemos concluir que la Consciencia, se expresa a sí misma en forma individual y por lo tanto, siempre manifiesta oportunidades, reconocimiento y receptividad. Por eso, como la Consciencia está siempre manifestándose a sí misma, a través de nosotros en forma individual, no puede existir un don que no se haga realidad, talentos y habilidades que no se expresen; tampoco pueden existir esfuerzos que no sean recompensados. En otras palabras, todos los esfuerzos y actividades son expresión de las capacidades y aptitudes de la Infinitud, la Conciencia, que se hacen realidad de manera individual. Ser conscientes de esta Verdad hace que desaparezca la ilusión del desempleo, de la falta de ingresos, o de la carencia de cariño y aprecio. Es muy importante tener presente en todo momento, que las palabras que carecen de la convicción perceptiva de la Consciencia de Verdad son como “nubes sin lluvia”, “vanas repeticiones”, en una palabra, nada. De igual forma se nos ha revelado que solo hay Una Vida, y que esta nunca se halla en peligro de enfermedad, accidente o muerte. Esta es la Vida que vivimos individualmente. Nunca es necesario tratar de sanar a una persona o a un animal. Lo que sí es absolutamente necesario es estar
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siempre atentos, para no aceptar como real la apariencia de lo ilusorio, en nuestro pensamiento, ni de ningún poder o actividad distinta a la Ley Única de Vida, el Alma! Cuando vivimos permanentemente en esta Consciencia de la Verdad, del bien, de la armonía desaparece la ilusión creada por los sentidos, bien sea en la forma de una persona enferma o pecadora. Afirmar con palabras, que la ilusión sensorial es una ilusión, no ayuda para nada. La percepción se hace real, solo cuando somos conscientes de esta verdad, surgiendo entonces, un mundo en el cual la sanación y la regeneración, y aún la resurrección, son totalmente normales en el diario vivir. Hace poco le escribí a un amigo con ocasión de su cumpleaños lo siguiente, y sé que no se molestará si lo comparto con ustedes: “Como regalo de cumpleaños desearía que nunca los cumplieras para que de esta forma, te acostumbres a la idea de que la Vida es una continuidad consciente, que no se interrumpe jamás, que nunca se detiene; es un conocimiento consciente de evolución progresiva. En verdad, no hay interrupción en la evolución de la Consciencia en ningún nivel, ni se pierde el conocimiento consciente del cuerpo, como tampoco se pierde la Consciencia de un talento artístico, musical o de cualquier otro tipo una vez aprendido. La Consciencia se proyecta desde el interior haciéndose real en el mundo externo y su origen es ilimitado, es la Infinitud del Ser que se hace individuo, tú, con todas las variedades, formas y expresiones posibles de esa Infinitud. La muerte no es más que una creencia, que surge de la ignorancia creada por el pensamiento, que nos convence de que la Consciencia pierde el sentido corporal, individual. La Inmortalidad es el conocimiento de la Verdad, de que la Consciencia es eternamente conscientede su propia identidad, cuerpo, forma o expresión. La Consciencia consciente de su Infinitud es Inmortalidad realizada, aquí y ahora. El conocimiento de la Consciencia, que se manifiesta eternamente en formas individuales creadas o manifestadas en sí mismas, es la Inmortalidad, aquí y ahora. Esa Consciencia eres tú.” La Consciencia espiritual es conocimiento de que la armonía simplemente es, lo cual nos libera del esfuerzo personal. Una vez liberados de la creencia en la necesidad del esfuerzo personal, se revela Cristo en nosotros que es realidad viviente. Cristo es la verdad activa en la Consciencia individual. Es la habilidad de captar, de recibir la palabra de Verdad, que se declara a sí misma en nosotros, antes que en expresarla en forma hablada. Al aquietarnos interiormente, nos hacemos más receptivos a la Verdad que se declara a sí misma en nosotros, individualmente. La
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actividad de esta Verdad en nuestra Consciencia es Cristo, la presencia misma de Dios. La Verdad que recibimos y que mantenemos permanentemente en la Consciencia, es la ley de la armonía en todos nuestros asuntos pues, es la que gobierna, dirige, conduce, guía y apoya todas y cada una de nuestras actividades del diario vivir. Cuando surge la apariencia sensorial, ilusoria de enfermedad o carencia de cualquier tipo, esta Verdad siempre presente, nos sana y nos hace prosperar, se convierte en nuestra salud y prosperidad. Para muchos la palabra Cristo continúa siendo un término bastante misterioso, una entidad desconocida, algo extraño que quizás nunca lo puedan hacer realidad. Tenemos que cambiar esta actitud, si anhelamos beneficiarnos de la revelación de la Divina Presencia en nosotros, que nos dio a conocer Cristo Jesús y muchos más. Tenemos que vivir a Cristo como una realidad permanente y continua, como la Ley Divina que es. Hay que vivir conscientemente, en la Verdad activa interior manteniendo siempre una actitud receptiva, un oído atento y muy pronto lograremos el conocimiento interno, que es la actividad de la Verdad en la Consciencia Individual; es Cristo hecho realidad. Esta comprensión correcta de lo que es Cristo, nos hace entender la oración. Todas las definiciones de oración, que encontramos en los diccionarios, corresponden a un concepto basado en la creencia errónea de que hay un Dios en alguna parte, listo a escuchar nuestras oraciones. Entonces, si lográramos encontrar a este Dios y que esté en una actitud mental correcta, sería posible que recibiéramos una respuesta favorable a nuestras peticiones, a menos claro está, que nuestros padres o abuelos hasta tres o cuatro generaciones atrás, como se nos ha dicho, hayan pecado, en cuyo caso seríamos considerados responsables de los mismos y nuestra oración terminaría seguramente en el basurero del cielo. Nosotros en el Camino de la Infinitud tenemos una comprensión muy diferente de lo que es la oración. Sabemos que todo el bien que recibimos, sea cual fuere, es el resultado directo de nuestra Conciencia individual de la Verdad. Nuestro conocimiento de la Vida Espiritual se manifiesta en proporción directa con nuestra receptividad a la Verdad, que permite que Dios se revele por sí mismo y no como producto de oraciones. Este es el concepto más elevado de la oración. Lo hacemos realidad individualmente, si practicamos varias veces durante el día o la noche la meditación, la comunión, nuestra capacidad de oír en el silencio. Cuando nos aquietamos, entramos en actitud receptiva, lo que nos hace conscientes de la presencia de Dios. Esta habilidad de sentir, o de ser conscientes de la Presencia, es la actividad de Dios, de la Verdad en nuestra Consciencia. Ser conscientes, sentir la Presencia Divina es Cristo mismo, nuestra realidad individual.
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Vivimos en el mundo sensorial y solo nos preocupamos por todo aquello que nos reportan los sentidos, conociendo las experiencias del bien y el mal, del dolor y del placer. Por medio del estudio y de la meditación, nos aproximamos a una comprensión mental de la Vida generando pensamientos más elevados, los que a su vez son causa de mejores condiciones de vida. En la medida en que pulimos nuestras cualidades mentales y evolucionamos siendo más pacientes, amables, caritativos y olvidamos fácilmente las ofensas y agravios, nuestra vida adquiere estas mismas cualidades, pero no nos quedemos en esto. En un plano más elevado que el del cuerpo y el de la mente, se encuentra el Alma, el reino de Dios. Es la realidad de nuestro ser, nuestra naturaleza Divina; esto no quiere decir que el cuerpo y la mente estén separados del Alma sino que ésta los contiene y reside en la inmensidad de nuestro Ser. En el reino de Alma encontramos completa calma, Paz, armonía y dominio absolutos. No existe ni el bien ni el mal, ni el dolor ni el placer, solo la felicidad de Ser. Estamos en el mundo, pero no somos del mundo, porque no reconocemos el mundo sensorial ni sus apariencias, porque habiendo despertado nuestro sentido espiritual “lo vemos a Él como lo que Es”, lo real a través de la apariencia. Hasta ahora hemos buscado la felicidad en el llamado mundo objetivo, en personas, lugares y cosas. Ahora gracias al sentido espiritual, a este sentido del Alma, el mundo entero nos brinda sus dones a través de las personas y no por las personas en sí. El sentido material de las personas y cosas son objetivos nuestros, lo que deseamos. A través del sentido espiritual, el Alma misma, el bien se manifiesta desde el centro interior de nuestro ser y lo percibimos como personas que nos ayudan, o como las situaciones difíciles que se solucionan. El sentido espiritual, el Alma, no nos priva ni de la familia, ni de las amistades, ni de las comodidades de la existencia humana; lo que si origina es un estado permanente de Consciencia elevado, en el cual percibimos a las personas, a las cosas y a los sucesos en el mismo nivel de Consciencia que es ahora una realidad. Por muchos siglos, la atención la centramos en Jesucristo como Salvador del Hombre, y en estos siglos, el sentido material de la vida ha oscilado entre los extremos, Luz y oscuridad. Un Maestro del siglo XVI escribió:”Cristo (Jesús) se declara así mismo como la Luz del Mundo y le dice a sus discípulos, que ellos son también la Luz del Mundo. Todos los cristianos que viven en el Espíritu Santo -los verdaderos cristianos- son uno solo en Cristo, en Dios y son como Cristo (Jesús). Esto implica que lo que hizo Cristo (Jesús) también ellos lo harán.”
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La realización espiritual, que es la verdadera tarea, consiste en hacernos conscientes, en darnos cuenta, de que Cristo es nuestra propia Consciencia. Reconocemos con alegría y un Amor profundo, la realización de Cristo, no solo en Jesús sino también, en otros maestros y profetas de todos los tiempos. Nuestros corazones rebosan de gratitud, porque Cristo ha sido realizado por muchos hombres y mujeres en la actualidad. Ahora esperamos con certeza nuestra realización individual, Cristo, nuestra propia Consciencia. “El reino de los cielos está dentro de vosotros y quien lo busque fuera de sí mismo, nunca lo encontrará, pues Dios solo puede ser buscado por Dios mismo, por eso quien busca a Dios ya lo ha encontrado.” Es indispensable comprender lo que es la “Consciencia”, pues solo podemos demostrar o manifestar aquello de lo que somos conscientes. ¿Que tenemos en la Consciencia? ¿Creencias mortales? ¿Hemos renunciado a lo material, mortal y reconocemos que somos Cristo, manifestación Divina? Algún día tendremos que dejar a un lado la búsqueda y saber de una vez y por todas, que ya somos manifestación Divina. Tenemos que alimentar a cinco mil sin tener que pensar cómo lo haremos y de donde saldrá el alimento. Las multitudes serán alimentadas por Cristo, nuestra Consciencia Divina. La escasez solo existe en la Consciencia mortal! Tenemos sin falta que abandonar lo humano y afirmar nuestra verdadera identidad, Cristo. Cuando estemos frente a cualquier situación o persona y la apariencia de la mente carnal nos quiere convencer de lo difícil que es la existencia, inmediatamente tenemos que corregir esta apariencia, declarando: “Yo soy Cristo, el Hijo de Dios vivo” y entonces, todo lo que parece ser mortal es ilusorio, nada. Jamás sentiremos miedo de nada que sea mortal o de ninguna situación material, porque somos conscientes de su irrealidad. La verdad es simple. No existe una metafísica profunda ni misteriosa. O es la verdad o no la es, porque no puede haber una verdad superficial y una verdad profunda, no pueden existir distintos niveles de la Verdad. Si es Verdad es Verdad absoluta! Aquí se trata de la Verdad, la Infinitud que se individualiza como poder. El poder no existe afuera o como algo separado de nosotros. Cada uno de nosotros individualiza el Poder de la Infinitud, en proporción directa a su conocimiento de la Verdad. La Vidas es Dios y Dios es nuestra Vida. No hay sino la Vida Eterna y esa vida es lo que somos cada uno, individualmente siendo conscientes de que ninguna de las manifestaciones individuales es menos Divina o más Divina que los demás; esta Vida Única Eterna, nunca muere ni se enferma. Nuestro conocimiento consciente, nuestra Consciencia de la Verdad es fuerza de sanación en nosotros, y por ende en toda la creación. No existe sino una Consciencia, Dios. Esta Consciencia Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente, se individualiza y por eso con nuestra
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ConscienciaÚnica, siempre presente, solucionamos cualquier situación. Por ello no rezamos, ni buscamos el contacto con un Ser lejano y no lo hacemos porque cada uno de nosotros es consciente de la Presencia Divina, la Consciencia Omnipresente, razón por la cual dejamos a un lado lo que parece ser un problema. Esta es la Consciencia de Vida, de Verdad, de Dios, que es lo que realmente somos. La comprensión de que nuestra Consciencia es la Consciencia del Todo, de que individualmente somos la totalidad de la Vida, es la Verdad Eterna. El siguiente paso en nuestra evolución es la comprensión, de que siendo Consciencia Total individualizada, nuestro cuerpo, nuestros negocios y nuestro hogar son manifestación de esa Consciencia individual. Podemos probar nuestro dominio sobre las condiciones meteorológicas, el clima, las ganancias, la salud y sobre el cuerpo, solo si entendemos claramente, que no son más que ideas que tenemos en la Consciencia y que hacemos realidad. El hogar, nuestra actividad laboral y el cuerpo son ideas en nosotros, que hacemos realidad de acuerdo a la comprensión consciente de la Verdad, y es esto lo que nos da dominio sobre nuestra Vida. No es una exaltación de nuestra humanidad ni de hacerla divina: Es la eliminación absoluta de lo humano y la Revelación de nuestra Divinidad. Podemos saber en cierta medida, nuestro progreso espiritual observando, si lo que estamos haciendo es para mejorar nuestro bienestar material. Es indispensable tener presente en todo momento, que la vida estructural del hombre, de los animales o de las plantas no es el Principio de Vida Único, Dios sino el concepto limitado, humano de la Vida real; por lo tanto, cualquier intento de sanar, cambiar o corregir el Universo físico, material, es evidencia de que no hemos progresado espiritualmente. La Conciencia Crística reconoce que la Vida es la totalidad, Dios y sabe que lo que aparece a nuestra vista y lo que oímos no es la Vida sino la ilusión y el falso sentido de la existencia. La Consciencia Espiritual discierne lo que es en Verdad la Vida. Como no podemos solucionar un problema desde el mismo nivel del problema, tenemos que elevarnos por encima de las apariencias, con el fin de establecer la armonía del Ser. Todo aquello que parece real a los cinco sentidos,no es la realidad de las cosas, por eso no podemos pensar desde ese nivel. Haciendo a un lado las apariencias y alejándonos de la imagen que los sentidos nos brindan, comenzamos a hacernos conscientes de la Realidad, lo que Eternamente Es!

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4.

NUESTRA EXISTENCIA REAL

El Espíritu es nuestra existencia real y solo en la medida en que comprendamos que somos Espíritu, podremos dejar a un lado el falso sentido material de la vida. Vemos entonces, que la vida organizada del hombre, de los animales y de las plantas no es más que el sentido falso de la existencia; que nuestra preocupación por las necesidades de la vida diaria no tienen razón de ser; que a pesar de que todas las bellezas que poseemos indican un origen divino, no son la creación real de la Verdad Espiritual y que las apariencias de la enfermedad, vejez y muerte no son en modo alguno parte de la Vida Espiritual, real. Cuando esta Consciencia se hace realidad empezamos a vislumbrar la existencia Espiritual Eterna, que nunca es alterada por las condiciones materiales, o por los pensamientos mortales. Al transcender el mundo de lo que vemos, oímos, gustamos, tocamos y olemos, el mundo de los sentidos, empezamos a captar visiones que nos revelan la verdadera tierra creada por Dios. La vida espiritual, comprendida correctamente, genera la capacidad de sanación y se logra cuando no se tiene Consciencia de un mundo
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estructural, por lo tanto,no lo vemos. Tenemos que recordar siempre que nuestra tarea no es sanar, cambiar, alterar, corregir o salvar al mundo. La tarea espiritual consiste en comprender, que el mundo sensorial es una ilusión, que es efecto, resultado de una comprensión errónea de la vida. Desde esta posición superior de la Consciencia, podemos contemplar a través del sentido espiritual, la “Casa que no ha sido construida con las manos y que es eterna en los cielos.” Tenemos la tendencia a pensar que ciertas personas son excelentes proveedores, otras excelentes para ganar dinero, de otros como muy buenos vendedores o extraordinarios sanadores. Entendamos de una vez por todas correctamente: No es nunca una persona, es la Consciencia la que sana, regenera, pinta, escribe y compone. Es el estado de Consciencia el que se manifiesta como una persona, debido al concepto limitado, finito que abrigamos de Dios y del hombre. Frecuentemente sufrimos decepciones con personas que no viven de acuerdo a la idea que nos hemos hecho de ellas. Esto nos sucede porque, hemos adscrito las buenas cualidades de la Consciencia a la persona, y sufrimos porque, ella no vive a la altura de las cualidades que creímos erróneamente eran esa persona. En la Biblia encontramos seres como Moisés, Isaías, Jesús y Pablo entre otros. Deberíamos entender que todos ellos son símbolos de estados de Consciencia: Moisés simboliza el liderazgo gubernamental de la Consciencia; Isaías el de Profeta; Jesús es la Consciencia de Mesías Salvador, de Gracia sanadora y Pablo la Consciencia expresada como mensajero, predicador, y Maestro. Es siempre nuestro particular estado de Consciencia el que se manifiesta a sí mismo, apareciendo como seres humanos en esta instancia, o lo que sea, en cualquier momento. George Washington simboliza la Consciencia de integridad nacional; Abraham Lincoln, la Consciencia de la calidad e integridad individual. En cuanto a nosotros, tengamos siempre presente en nuestra Consciencia, que no somos humanos, ni poseemos cualidades humanas; que somos manifestación de nuestro estado de Consciencia y entendamos claramente, que ese estado de Consciencia es el que se expresa a sí mismo como lo que somos, preservándonos y haciéndonos prósperos. Los fracasos son con frecuencia, el resultado de nuestra creencia de que expresamos a Dios, la Vida o la Inteligencia o de que expresamos las cualidades de Dios. Esto nunca es cierto. Dios, la Consciencia, siempre se está manifestando a sí Mismo en su totalidad. La Consciencia, que es Vida, Espíritu, nunca deja de ser. Nuestra tarea es la de relajarnos permitiendo así que el Alma se exprese. El Egoísmo es la pretensiónde ser o hacer a través del esfuerzo personal, físico o mental. La idea de “no tener pensamiento alguno” es la abstenernos de pensar conscientemente
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permitiendo así que las ideas Divinas ocupen nuestra Consciencia. Ya que cada uno de nosotros es Consciencia Espiritual Individual, podemos confiar siempre que la Consciencia se ocupa a si misma, de todo lo concerniente a cada uno, cumpliendo en todo con su misión. En verdad, somos espectadores o testigos de la actividad Divina de la Vida ocupándose y expresándose a sí misma, en todo momento como lo que somos. Nuestra tarea es hacernos espectadores,o testigos de la Vida momento a momento, y cada vez más y más. Sin lugar a dudas, tenemos que convertirnos en Observadores de la Vida y de su armonía absoluta. Cada mañana debemos despertar con el intenso anhelo de ser atentos observadores del devenir del día, momento a momento, hora a hora con sus satisfacciones y triunfos. Varias veces durante el día, debemos detenernos y realizar conscientemente que somos espectadores de la Vida Eterna, de la Consciencia, que se proyecta ante nosotros expresando la Infinitud del momento, la actividad del Espíritu en su maravilloso ordenamiento. Tenemos que aprender a distanciarnos de nosotros mismos, para poder ser conscientes de que cualquier situación que vivimos en el día es Dios actuando; de que somos testigos de la actividad del Amor en nuestros asuntos, y vemos que es Dios, con quien nos encontramos en todo momento, en todo lo que hacemos. En la noche, debemos ser conscientes de que durante nuestro descanso, Dios está activo y el Amor es la sustancia y la fuerza protectora. La Consciencia imparte sus ideas aún cuando dormimos, siendo Principio de Vida, ley que nos guía durante la noche. Nada externo puede llegarnos que corrompa nuestra Consciencia, y esta verdad es el guardián que protege nuestros portales mentales, dejando entrar únicamente lo que es real y armonioso. Conviértase en un observador, en un testigo de la Vida. Observe la manera como Cristo se manifiesta en su Consciencia, en su vida individual. Hay una guerra permanente entre la carne y el Espíritu, y esta continuará mientras validemos en la Consciencia cualquier idea que nos presenta la ilusión sensorial. La guerra es el resultado de querer imponer las leyes Espirituales en la ilusión, creyendo que esta es real. La Paz solo reinará cuando el sentido estructural, material del Universo y el sentido corpóreo del hombre hayan sido superados. Observe cuidadosamente la frecuencia con que trata de aplicar una verdad metafísica a un problema humano, y descubrirá la razón de su propio conflicto interior. Nuestro propósito es el establecimiento de la armonía espiritual, antes que en continuar viviendo una vida ilusoria, con la creencia que se puede mejorar mediante comodidades y riqueza.
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En los días iníciales de nuestra búsqueda de la Verdad, quizás no vayamos más allá de querer sanar a alguien de alguna enfermedad, en lograr que una persona pobre sea más opulenta, o en transformar a un pecador en una persona moralmente sana. No hay ninguna duda, de que si nos convertimos en estudiantes, o en Maestros de la Consciencia Espiritual parecería que alcanzamos las metas anteriores y por algún tiempo podríamos continuar “usando” la Verdad, a Dios, para dirigir nuestro concepto material del hombre y del mundo. En la medida en que continuamos nuestros estudios espirituales y practicamos la meditación podremos, en realidad, hacernos conscientesdel conflicto interno. Sin duda alguna viviremos experiencias extraordinarias, para luego caer en el valle de la incertidumbre; saldremos victoriosos en muchas ocasiones, para luego sufrir dolorosas derrotas; oscilaremos entre el bien y el mal aparente, éxitos y fracasos, espiritualidad versus mortalidad, salud y enfermedad. Este conflicto interior es el que se manifiesta como una guerra entre el Espíritu y la carne. Solo mediante la eliminación del sentido material o mortal, se da el conocimiento de la Verdad, la Consciencia Espiritual de la existencia que pone fin a esta guerra. “Mi Reino no es de este mundo” es el principio sobre el cual edificamos una Consciencia nueva, más elevada. Es vital nuestro compromiso y habilidad para estar atentos, y no aceptar la imagen sensorial, errónea de una persona, situación u objeto, porque solo así seremos conscientes de que todo lo que existe es creación Divina. La abundancia espiritual no es ganar más dinero; ni tener una gran cantidad de dinero ahorrado da seguridad; ni la salud física es necesariamente la base de la vida eterna. Todo esto no deja de ser más que creencias humanas mejoradas. El estudiante que avanza en su tarea espiritual, renuncia gradualmente a sus intentos de mejorar lo humano y sus creencias al respecto, con el fin de facilitar la manifestación de la Verdad Espiritual de la Vida en su Consciencia. El reino espiritual es la fuente de la salud, porque la salud es en realidad la armonía eterna del ser; es la Consciencia, el conocimiento de que ya poseemos todo sin límites y es así, sin la necesidad de tener ningún pensamiento al respecto. Hay que tener presente sin embargo, que no estamos conectándonos de nuevo a Dios, al Espíritu, con el sentido finito de la salud y de la abundancia. La verdad es que estamos siendo conscientes de que la salud es espiritual al igual que la Provisión de todo lo que necesitemos para nuestro gozo de la existencia. Hasta ahora, nuestros esfuerzos estaban dirigidos a manifestar una mayor armonía y dominio en nuestros asuntos terrenales. Nuestra Consciencia de que somos seres
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celestiales es una realidad que hace que nuestra existencia se manifieste en una mayor armonía y bienestar; es verdad que “lo demás vendrá por añadidura” como resultado de buscar primero el reino de los cielos, la conciencia espiritual, el pensamiento correcto. Descubriremos entonces, que el sentido espiritual, celestial, el pensamiento correcto es muy distinto del concepto humano de lo bueno y es precisamente este elevado sentido del bien lo que debemos aspirar. “Mis pensamientos no son tus pensamientos ni tus caminos son los míos.” Por esto es que no buscamos pensar o tener mejores pensamientos ilusorios para suavizar nuestros caminos humanos. Buscamos verdaderamente la realización de los pensamientos y caminos de Dios. En esta etapa de nuestro progreso entendemos la importancia de olvidarnos de nosotros y de nuestro bienestar. Estamos haciéndonos conscientes de que toda preocupación por nuestro bienestar personal equivale a construir sobre la arena, mientras que una vida dedicada a la búsqueda y realización de la Verdad es la construcción sobre la roca del templo de la Vida eterna. La felicidad y la prosperidad que perduran están en la realización del Principio o causa de la Vida si nos dedicamos a ello con toda la devoción de nuestro ser. Ahora percibimos que hay menos expresión del yo ilusorio en nuestra vida, creando así más espacio para la revelación y evolución de nuestro Yo verdadero, Divino. Y comprendemos que este Yo Divino es nuestra totalidad, la Infinitud del Ser, lo que nos hace vivir. Descubrimos así el verdadero propósito por el cual estamos aquí. Dios es la evolución misma del mundo y todo lo que en él existe. Lo que percibimos por los cinco sentidos no es ese mundo, sino el concepto mental falso y finito del mundo de Dios. Al elevar la Consciencia percibimos el universo espiritual y su propósito. Quien ha realizado su Yo superior sabe que es la Unidad de la existencia, Uno con todos los seres, hombres, animales y cosas. Ahora sabe que todo lo que le sucede a uno, afecta a todos. La universalidad de esta verdad se encuentra en las Sagradas Escrituras de todos los pueblos, como lo puede en las siguientes citas textuales: “Permite que se conquiste al hombre pobre con dádivas. La caridad es abundante en retribuciones; la caridad es la riqueza más grande pues, a pesar de que se esparce, no causa arrepentimiento.” ESCRITURA HINDÚ. “Su abundancia fue la plenitud del cielo y de la tierra; en cuanto más daban a los demás, más tenían.” ESCRITURA CHINA “Y da a aquel que es tu pariente próximo lo que le corresponde, y también al pobre y al viajero. Y todo aquel bien que has hecho en tu Alma, lo has hecho con Dios.” ESCRITURA TURCA
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“Bendito es quien da y no el que recibe... Dad y os será dado, en buena medida, en su totalidad, en completa unidad y en abundancia continua. Pues, con el mismo rasero que midáis seréis medidos.” LA BIBLIA En la medida en que nos hacemos conscientes de nuestra Unicidad, la unidad con toda la creación somos más amorosos, apacibles, amables, más pacientes y comprensivos. Solo entonces damos cumplimiento a la gran enseñanza, “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Comenzamos a vislumbrar el reino de Dios, “el templo que no se ha hecho con las manos”, el hombre y el mundo, creaciones de Dios. Este es el hombre espiritual, creación divina a quien se le dio dominio sobre toda la tierra. No hay ningún misterio en la vida interior, excepto el misterio de la santidad. Todo pensador se preocupa por su bienestar, el de su familia y de la comunidad, por su país y el mundo. Muy pronto llega al convencimiento de que no hay esperanzas para la humanidad, ni en la gente ni en los poderes de este mundo. Los hombres son demasiado egoístas. En su conjunto están muy preocupados, y ocupados con sus propios intereses, como para prestar atención desinteresada a la solución de los problemas del mundo. Los más ambiciosos están dotados, casi siempre con mayores aptitudes físicas y mentales, y muy pronto alcanzan las posiciones de poder, y el mundo es conducido por quienes carecen de integridad y Amor. Es muy raro que los políticos transciendan sus intereses egoístas y el verdadero estadista se pierde en este desolador panorama. En todo el mundo se encuentran hombres y mujeres inspirados, que anhelan el amanecer de un nuevo día en el cual reine la hermandad. Les duele el corazón por la burla que sufren los hombres de buena voluntad y por el éxito de quienes idolatran el poder y las riquezas a expensas de sus hermanos y que aparecen a lo largo de la historia. Estos seres de noble visión, se ven aprisionados entre su esperanza en el progreso de la humanidad y la deprimente realidad de lo inútil que resulta la lucha por superar las fuerzas del mal que operan en el pensamiento humano. Finalmente llegan a hacerse la misma pregunta: ¿No hay acaso un poder que pueda detener este reino del mal, las guerras, el hambre y la pestilencia? Es impotente el hombre ante los Cuatro Jinetes? Se ha iniciado la búsqueda que nos libera de las aflicciones y tribulaciones de la experiencia humana. Es realmente la búsqueda de Dios, y comienza en cualquier estado de Consciencia en que se encuentre. Si posee un profundo sentido religioso, apoyado por una iglesia buscara el Poder en la adoración religiosa, en algún credo o dogma o en cualquier culto. El intelectual buscará el Poder, sin duda alguna, en el campo de la Filosofía o en cualquiera de las enseñanzas filosóficas, religiosas. En tiempos recientes
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esta búsqueda se ha centrado en las iglesias que enseñan Metafísica o prácticas orientales como el Yoga. No hay la menor duda de que irán de un lado a otro en la búsqueda de Dios o Poder, que pueda detener este reino de lo mortal. El día menos pensado algo sucede en nuestro interior. La Consciencia se expande y ve lo que antes no podía. Se percibe un cálido entorno muy cercano, una Presencia real y tangible que no se había percibido. Esta experiencia es por lo general efímera. Ni siquiera se puede tener la certeza de que sucedió. Permanece en la memoria más como un espejismo que como una vivencia, hasta que vuelve a suceder y esta vez con mayor claridad, de forma más definida y quizás con una duración mayor. Gradualmente, despierta en la Consciencia el conocimiento de una Presencia que siempre nos acompaña. Es algo que está al acecho en la Consciencia. En algunos momentos es una Presencia que domina la escena o experiencia del momento. Ahora, sin embargo, el mal se hace menos real; la enfermedad no es tan aguda; el estrés financiero o la escasez de dinero comienza a ceder dando paso a la suficiencia; la preocupación por el bienestar individual desaparece, porque gradualmente cada necesidad se resuelve sin pensar en cómo hacerle frente, sin planear, sin ansiedad y sin miedo. Todos aquellos miedos y temores que se han tenido con respecto a personas y poderes desaparecen de nuestra experiencia, al comprender que ningún poder terrenal es real. Los deseos disminuyen en intensidad. Los miedos desaparecen. Surgen la seguridad, la confianza, una actitud vigilante, una agudeza mental, no solo evidente ante nosotros mismos, sino a todos aquellos con quienes tenemos que relacionarnos. La Presencia interior es ahora igualmente un Poder interior. Somos conscientes, en todo momento de lo que es real y verdadero. Disminuyen las penas y sufrimientos en las experiencias que vivimos y somos conscientes del Poder real que gobierna nuestra vida, haciéndola armoniosa y fructífera. Desaparecen los miedos del mundo, al igual que los intensos placeres que se vivían en las cosas mundanas. Se tiene entonces la opción de disfrutar los placeres del mundo o de ni siquiera extrañarlos si no se tienen. La alegría interior es real y permanente; no necesita de estímulo exterior. En este estado de Consciencia, Dios es la Luz interior o por lo menos, se siente que la Luz es emanación divina. Dios es percibido como Presencia interna, como un Poder de persuasión. Lo sienten todos aquellos que entran en contacto con quien ha realizado su Yo verdadero; igualmente lo refleja en su salud y en el éxito de su vida. Emana de su ser una radiación similar a la del Sol con sus rayos de Luz.
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Al hacerse consciente de la Vida, de su origen que se encuentra en su interior, el hombre encuentra la Paz, la felicidad, la armonía y la seguridad. Aún en un mundo caótico, ejerce su dominio con total tranquilidad y maestría; es la Presencia viva del Ser Inmortal. Cuando hemos transcendido los cinco sentidos, y somos conscientes en cierta medida del Espíritu, de Cristo, comprendemos que no hay límites, ni aquí ni allá, ni ahora ni después. Nos movemos sin limitaciones de tiempo ni espacio; la realización es tal, que no hay forma de definirla ni de describirla objetivamente. En esta Consciencia iluminada desaparece el sentido finito, sensorial y la visión es ilimitada. Se capta la Vida en su belleza y libertad absoluta. La sabiduría de todos los tiempos es comprendida en un instante. Se tiene la experiencia real de que la muerte no existe, y nos encontramos con aquellos que supuestamente estaban al otro lado de la barrera, que habían desaparecido. Esta comunión no es en nada parecida a la que enseña el espiritualismo; es en verdad una percepción consciente de la Vida Eterna que jamás conoce la muerte. Es la vivencia y comprensión absoluta de la Inmortalidad. Es la Vida sin comienzo ni final. Es la Luz hecha realidad o la realidad hecha Luz. No existen límites ni tiempo ni espacio. La Visión abarca la totalidad del Universo y hace puente entre el tiempo y la eternidad. Es la totalidad del Ser. En esta dimensión vemos sin necesidad de los ojos, oímos sin utilizar los oídos, comprendemos todo aquello que antes no habíamos podido. Donde estamos está Dios, porque ya no hay división, no hay separación. Aquí no hay premios ni castigos, solo armonía. La Vida no depende de ningún proceso porque “no solo de pan vive el hombre.” Atisbamos el cielo y podemos ver lo que los ojos mortales no están preparados para ver. El sentido espiritual no tiene nada que ver con el bien humano, sensorial y sin embargo, la Consciencia, Cristo se hace realidad en la armonía de lo que percibimos como vida humana y en las cosas y en las circunstancias del momento. Aunque “Mi reino no es de este mundo” “Vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas” y nos provee de ellas aún antes de pedirlas. Y Jesús dijo a sus discípulos:”Por eso os digo que no penséis acerca de lo que habéis de comer ni de lo que habéis de vestir. La vida es más que comer y el cuerpo es más que el vestir. Reflexionad:las aves, no siembran ni cosechan, no almacenan ni tienen graneros, y Dios las alimenta; cuánto más a Vosotros que sois mucho más que ellas?
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¿Y quién de vosotros puede agregar con un pensamiento un cúbito más a la medida de su vida? ¿Si ninguno de vosotros puede hacer aquello que es mínimo, para que pensar en lo demás? Mirad cómo crecen los lirios del campo; no laboran, ni tejen y Yo os digo que ni Salomón en toda su gloria jamás lució como uno de ellos! Y si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, cuánto más a Vosotros, hombres de poca Fe! Así pues, os digo que no andéis buscando lo que habéis de comer, ni lo que habéis de beber y no seáis de una mente que duda. Que de todas esas cosas se afanan quienes son del mundo. Vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Pero antes que nada, buscad primero el Reino de las Cielos que lo demás vendrá por añadidura. No temáis pues, mi pequeño rebaño porque a Vuestro Padre le es placentero otorgaros el Reino.” Lucas 12: 22-32

5.

ALMA

El Alma es un elemento integral del hombre poco conocida y de la que muy pocos logran ser conscientes. Con frecuencia, quienes han tocado fondo como consecuencia de un inmenso sufrimiento, logran romper la ilusión del sentido material de la Vida y entran en los recónditos lugares de su Ser interior, donde descubren su Alma, su realidad de Ser. Se hacen así conscientes del Alma y descubren nuevos valores, recursos, una fuerza nueva, diferente, y la existencia de una naturaleza totalmente distinta. El Alma posee la facultad de romper la ilusión que crean los sentidos. El sufrimiento humano es el efecto producido por la ilusión que causan los cinco sentidos; es decir, de alguna manera es visto, oído, tocado, saboreado y olido. En consecuencia,el sufrimiento solo existe en esta Consciencia sensorial, mortal y al igual que la enfermedad es producto de una percepción errónea causada por la ilusión o el falso sentido, que nos engaña por la ignorancia que tenemos de la Vida misma. Hay muchas maneras de solucionar temporalmente las condiciones erróneas que llamamos enfermedad, carencia de dinero y otras que vivimos
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a diario. La superación definitiva, total, es decir, la destrucción del error solo se produce mediante el conocimiento del Alma y sus facultades. El Alma, la razón de ser del hombre, yace en lo más recóndito de su Ser, lo que hace que su conocimiento requiera de una permanente y muy exigente disciplina espiritual. Estamos acostumbrados a usar nuestro conocimiento, nuestras facultades matemáticas y musicales porque estas yacen en la superficie de nuestro ser, y aún más superficiales están las facultades para los negocios, el sentido direccional y el artístico, aunque los verdaderos artistas, escritores y músicos se sumergen en las profundidades de su Ser para extraer las exquisitas armonías de la música, de la literatura, la pintura, la escultura y la arquitectura. Mucho más profundo aún, pero al alcance de nuestro Conocimiento se encuentra el Alma y sus facultades. Cuando nos hacemos conscientes del Poder del Alma, esta conduce desde nuestro interior todos los asuntos de nuestra existencia por medio de la inspiración, la estética, la Paz, la felicidad y la armonía en cada instante, y cada evento que vivimos lo reviste con Amor, comprensión y éxito. Quienes están muy dedicados a vivir los dolores y placeres de los sentidos, no tendrán tiempo para conocer el Alma y en consecuencia, no es una realidad para ellos. A través de la historia, la humanidad ha sido invitada a calmar la sed en esta fuente de Vida Eterna y en cada generación han surgido hombres y mujeres que han encontrado la Paz y la juventud eternas en sí mismas. De tiempo en tiempo se erige Uno que otro, que ha bebido de lo más profundo de la fuente del Alma y estos Profetas han hablado del Reino interior, y cuando lo establecemos conscientemente en nosotros, la vida se vive por Su Gracia. A pesar de haber oído estas enseñanzas, muchos alegan que sus múltiples ocupaciones no les permiten realizar el trabajo que implica la búsqueda consciente del Reino; otros pasan su tiempo dedicados a los placeres sensoriales, los pasatiempos y la entretención; muchos más están ocupados solamente con obtener y acumular. Cada vez más aumenta el número de seres que empieza a darse cuenta que la liberación del miedo, de la inseguridad, de los deseos y de la enfermedad no se da en el mundo material. Una guerra no se termina con otra guerra; la riqueza no garantiza que los deseos satisfechos produzcan la armonía. Las medicinas causan la impresión de alivio, pero no pueden establecer la salud real. Se nos ha hablado acerca del Poder que existe en nosotros mismos, de un poder que origina el pensamiento correcto del cual si bebemos de él obtenemos la Paz, la felicidad y la armonía, que son nuestros derechos adquiridos al nacer. Este poder está al alcance de todos, porque es parte
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integral de nosotros, en verdad es lo que somos. Así como un gigantesco tempano de hielo muestra solo la punta, los poderes “humanos” del cuerpo y de la mente son cerca de una tercera parte del Poder real que poseemos. El Poder del Alma es más real y tangible que cualquier supuesto poder material de la naturaleza, o la invención humana. Es la manifestación de la Consciencia Individual Divina, y es evidente en los llamados asuntos humanos. La fuerza del Alma actúa en el cuerpo estableciendo y manteniendo la salud y la armonía. Tiene influencia total en nuestra vida cotidiana, preservándola y protegiéndola y es la fuente por la cual se manifiesta en nosotros la Infinitud, es decir, que poseemos todo. Los individuos que han hecho realidad este Reino del Alma, aquí y ahora, viven una vida interior plena de Paz, felicidad y dominio absoluto y una vida externa de armonía consigo mismo y con todos los seres, cosas y situaciones que hacen parte de su entorno. Están en sintonía con el poder del Alma y es este el sacrificio expiatorio con la creación. Todos tenemos acceso al Alma que se encuentra en lo más profundo de nuestro Ser. El deseo de alcanzar los designios más elevados de la Vida, es el primer requisito de la búsqueda, seguido por una práctica constante de la meditación, hasta realizar nuestro propósito. Hacernos conscientes de que existe algo más que la salud corporal y la satisfacción material es un buen comienzo. Cuando sabemos con certeza que más dinero, casas y vehículos no satisfacen realmente, que solo lo aparentan, lo mismo que viajar no es un placer real de recreación y que la ausencia de enfermedad no es salud, en otras palabras, intuimos que “Mi Reino no es de este mundo” es porque vamos en la dirección correcta hacia el descubrimiento del Reino Celestial, el Alma. Todos sabemos cómo utilizar la fuerza material, ya que levantamos cosas pesadas mediante la fuerza de nuestros músculos, lo mismo que cuando ejercemos presión con brazos, piernas y otras partes del cuerpo; igualmente sabemos cómo ejercer presión mental a través del pensamiento profundo o de una férrea voluntad personal. De lo que no sospechamos es que la fuerza del Alma, el Poder real, puede lograr muchísimo más que todo el poder material y mental combinados. Quizás la razón principal, para explicar la falta de interés en el mundo por este tema, radica en el hecho de que el poder que reside en la fuente ilimitada que es el Alma, no puede ser utilizado en la conquista de propósitos egoístas. Es importante que reflexionemos sobre esta descomunal revelación: Poseemos un poder ilimitado y maravilloso, sin embargo, no puede ser utilizado impunemente para la satisfacción de fines
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egoístas. Aquí yace el secreto por el cual muy pocos buscan hacerse conscientes del reino del Alma. Este se manifiesta realmente cuando superamos el egoísmo, en la medida exacta en que deseamos ser instrumentos para servir los intereses comunes de la humanidad; entonces nos apropiamos en forma individual del Poder del Alma. Es natural, normal y legítimo que disfrutemos de una vida plena, feliz y próspera y lo podemos hacer sin necesidad de pensar en cómo lograrlo, ni como recibiremos nuestras provisiones o como mantendremos nuestra salud, es decir, sin pensar en nosotros mismos. Todo lo bueno que necesitemos para nuestro bienestar, nos será dado en abundancia que excede nuestras necesidades, siempre y cuando abandonemos el deseo de buscar, de obtener, o de conquistar y vivamos más en la Consciencia de desear solamente lo que nos sirva para cumplir nuestro destino en la tierra. Estamos aquí como participantes de un Plan Divino. Somos en verdad, Consciencia individual que se manifiesta y expresa a sí misma. Si aprendemos a no pensar en nosotros, ni a sentir miedo de que no tengamos techo bajo el cual vivir, o nos falte el dinero o la salud y por el contrario dejamos que la Divinidad realice su destino a través nuestro, o como nosotros, seremos testigos de que todas las cosas, en verdad, son la “añadidura.” La Biblia es literalmente cierta cuando afirma que “La tierra es del Señor y por ende su abundancia” al igual que declara “Hijo... todo lo que tengo es tuyo.” No hay por lo tanto necesidad alguna de pensar ansiosamente sobre nuestro bienestar. Al olvidarnos de lo que creemos que somos y permanecemos en un estado de receptividad, seremos la Consciencia, el Poder y las riquezas del Alma y nuestras vidas serán recompensadas con la compañía de los hombres y mujeres conscientes de su Alma, que disfrutan con nosotros las alegrías de su vivencia. La mente de Cristo Jesús no es algo lejano, como tampoco lo está la mente de aquellos grandes líderes espirituales: La Mente de Cristo Jesús es la mente individual, la suya y está lista para revelarse ante usted si se olvida de sí mismo y se hace consciente de su propia sabiduría interior. Las riquezas del Alma están ad portas de la Consciencia listas a fluir copiosamente, incluso en cantidades superiores a las que podemos aceptar siempre y cuando, no pretendamos la satisfacción de anhelos o deseos egoístas. Estos falsos deseos son los obstáculos que se interponen en nuestro desarrollo espiritual. Es muy importante tener siempre presente, que no debemos pensar en la utilización de los poderes espirituales para satisfacer deseos personales, egoístas. La canción del Alma es Libertad, felicidad y la Gloria eterna. Es igualmente Amar a toda la humanidad; Usted es la canción del Alma.
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¿Por qué somos tan lentos en liberarnos de la enfermedad, del sufrimiento y de las condiciones materiales de la existencia? Se debe exclusivamente a nuestra incapacidad para comprender la revelación de que el error no es real, es falso. Nuestra atención se ha centrado excesivamente en la creencia de que Dios finalmente hará algo por nosotros, o hemos puesto nuestra Fe en un sanador o en un Maestro, y pasamos por alto la gran verdad: El error no es real porque la materia no existe, ya que la sustancia de la materia es la Mente. Estamos aprendiendo con la ayuda de los Científicos de la Física y de los Metafísicos,que lo que se ha llamado materia no es más que la interpretación falsa de la Mente. La Mente es el instrumento de Dios y Dios es Espíritu, en consecuencia todo lo que existe es sustancia espiritual y no importa el nombre o la naturaleza que le asigna el sentido finito, falso. Dios es la Consciencia Individual, por lo cual todo lo que llega a nosotros sean personas, cosas o vivencias son manifestación de la Consciencia, en la Consciencia y a través de la Consciencia y Dios, la Consciencia, es el Alma de cada Individuo; y Dios, Principio de Vida es la ley de toda actividad; Dios, Espíritu, es la sustancia de todo aquello que somos conscientes. A través de la educación falsa que constituye el sentido finito, la apariencia que nos presentan los sentidos, hemos llegado a temer a ciertas personas, cosas y situaciones sin percatarnos que en la medida que llegan a nosotros, a través de la Consciencia, son manifestaciones de la Consciencia Divina, como sustancia Espiritual. La Consciencia material es el sentido finito falso, ilusorio que observa al hombre y al universo como objetos limitados, unas veces buenos y otras veces malos. La Consciencia Espiritual es la manifestación Divina del Individuo, Dios, con mente Divina y cuerpo Espiritual. Reconoce igualmente al universo como expresión de la Mente y gobernado por el Principio Divino. La Consciencia Espiritual es la capacidad de ver más allá de las apariencias, para poder percibir la realidad. Es el reconocimiento y la realización de que Dios es nuestra Mente y que todo lo que percibimos está en Dios y es de Dios, nuestra Consciencia Única. La Consciencia Espiritual no supera ni destruye la materia, o las condiciones materiales, pero conoce que las condiciones que presentan el sentido finito, sensorial son apariencias y las traduce para revelarnos la verdadera naturaleza de lo que aparece. El Poder espiritual se origina en y por el Alma, la suya y la mía. Es impersonal e imparcial. Todos podemos abrir las ventanas del Alma y contemplar la Infinitud, las glorias de un universo que transciende el mundo
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creado por los sentidos. El reino del Alma es muchísimo más grande que cualquier otra cosa que hayamos oído o visto y es el mundo percibido a través del sentido espiritual. Sabemos que el pensamiento, que no ha recibido la iluminación, comprende el mundo como algo material mientras que la Consciencia iluminada, el sentido espiritual, el Alma lo ve y lo comprende como lo que realmente es, el universo espiritual. No hay nada que no sea práctico en el desarrollo de nuestro sentido espiritual, los poderes del Alma. Esta Consciencia elevada le permitió a Moisés conducir a su pueblo y a liberarlo de la esclavitud, dirigiéndolo a través del Mar Rojo hacia la toma de Consciencia ilimitada. Esta misma Consciencia elevada a través de Jesús, curó a los enfermos, alimentó a las multitudes y resucitó a los muertos. A través de Pablo ayudó a una gran parte de la humanidad a superar los sufrimientos y las persecuciones, para alcanzar la Consciencia de Cristo, la libertad espiritual. La Consciencia Espiritual nos hace transcender toda manifestación humana de limitación y nos da acceso a un sentido pleno de la vida, de la salud y de la libertad. Quien establece su Consciencia Espiritual no está sujeto a personas, lugares o cosas y nada lo limita en sus logros. Por lo que se sabe hasta el presente, Jesús no escribió una sola palabra y sin embargo, sus enseñanzas constituyen los fundamentos de la moral y de la ética de una gran parte del mundo. Muchos otros Maestros dejaron sus palabras solo a sus seguidores inmediatos, sin embargo, por el propio poder de sus mensajes se han convertido en aguas de vida para innumerables generaciones. La sabiduría, a través de todas las épocas, ha sido expresada por hombres y mujeres iluminados espiritualmente, que nunca pensaron que sus pensamientos abarcarían el mundo,e influirían en la vida y en el comportamiento de la gente y no están confinados por el tiempo ni el espacio. Los pensamientos surgidos de su Conciencia del Cristo Individual, se proyectan desde su interior, como una serie de anillos similares a los creados cuando se lanza una piedra al agua, creando un círculo que se expande por siempre hasta abrazar a toda la humanidad. Si, la Consciencia espiritual es práctica. El anhelo de riquezas tiene primero que desearse para los demás, y solo así podremos experimentar en nosotros esa Gracia Divina, la abundancia que es el regalo de Dios. La Meditación es la puerta para entrar al reino del Alma y la Inspiración es el camino. Es vital crear el hábito de la meditación, y compenetrarse con la técnica, hasta que la Inspiración tome posesión de nosotros y nos conduzca al cielo de nuestra Alma. Esto lo podemos lograr si nos sentamos tranquilamente todos los días, tres veces al día, por la mañana, al mediodía y por la noche durante cinco o diez minutos con el “oído atento” y recogimiento interno, y esperamos a que se sienta “la suave
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y tranquila voz interior”. Este es nuestro renacimiento y la manera como adquirimos el nuevo lenguaje del Espíritu. La Vida comienza entonces, a tener un significado nuevo.

6.

MEDITACIÓN

Meditar es “concentrar la mente sobre algo; reflexionar continuamente, contemplar, morar mentalmente en algo, considerar con total atención, pensar con total concentración.” La meditación es oración en el lenguaje espiritual. La verdadera oración o meditación es la contemplación de Dios y de sus actividades, su naturaleza y la del mundo por El creado, y no en enfocarnos en nosotros mismos ni en nuestros problemas. Sería muy conveniente para cada uno de nosotros, sentarse en un lugar tranquilo todos los días para meditar. Durante este tiempo se debe concentrar el pensamiento en Dios, analizar la comprensión que se tiene de la Divinidad y buscar la realización profunda de la naturaleza real, el Espíritu y sus manifestaciones. Debe estar atento para no incluir sus problemas personales, como enfermedades o cualquier otro, en la meditación. Este tiempo debe estar totalmente dedicado y consagrado a pensar en Dios y su Universo Divino. Siendo Dios la Mente, el Alma de cada individuo, se nos facilita sintonizarnos con el Reino de los Cielos y recibir los mensajes divinos y la certeza y los beneficios del Amor Único, Infinitud. Durante la meditación u
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oración recibimos la Gracia Divina, y esta se manifiesta o se hace tangible en la solución o satisfacción de nuestra llamadas necesidades humanas. Si no estamos abiertos para recibir y apropiarnos del sentido Espiritual, no deberíamos sorprendernos sino disfrutamos los bienes del Espíritu en nuestra vida diaria. Solo a través de la Meditación u Oración, que contempla los asuntos de Dios podemos abrir el Reino celestial, el Alma. “Mantendrás en perfecta Paz a aquel cuya mente mora en Ti”. Por regla general, durante el día mantenemos nuestros pensamientos enfocados en los asuntos de la existencia, en las obligaciones y deberes familiares, en ganar el sustento diario, en asuntos comunitarios o sociales y ocasionalmente en grandes temas de Estado. ¿No es entonces algo natural que durante el día o antes de acostarnos nos retiremos a nuestra Consciencia interior, el templo de Dios y permanezcamos ahí reflexionando en los asuntos Divinos? Tenemos que desarrollar la capacidad receptiva para hacernos más conscientes de la mismísima Presencia Divina en nuestro templo, nuestra Consciencia. En el lugar secreto del Altísimo, el Sancta Sanctórum, que es nuestra Consciencia recibimos la iluminación, revelaciones, sabiduría y poder espiritual. “En la calma y en la confidencia está tu fortaleza.” A medida que aprendemos a escuchar “La suave y reposada voz interior” el Espíritu Divino nos hace conscientes del tesoro espiritual. Nos llenamos de energía Espiritual; somos iluminados con la Luz del Alma; somos refrescados con el agua de Vida eterna y alimentados con la carne que no perece. Este alimento espiritual es abundancia plena para quienes se han hecho conscientes de Dios en su templo interior. Para que la Gracia divina se establezca en nosotros, debemos retirarnos del mundo sensorial, acallar los sentidos materiales y estar en contacto con la Divinidad. Dios debe convertirse en nuestra realidad viviente, la Presencia Divina en acción, el Espíritu Santo en nuestro interior; la única manera de hacerlo realidad es mediante la meditación, la oración, la contemplación de Dios. Por medio de la Meditación nos hacemos conscientes de la presencia de Cristo y esta Consciencia Crística permanece en nosotros, en el cumplimiento de nuestras actividades del diario vivir. Esta Consciencia permea nuestra Vida y sus experiencias y nos hace prósperos. Esta Consciencia de Cristo es la Luz que ilumina nuestro andar, y la estrella que guía nuestras aspiraciones. Es esta la Presencia que va en frente de nosotros facilitando nuestro vivir. Es la cualidad de la Consciencia que otros reconocen en nosotros y por la cual nos aprecian y comprenden. Al despertarse por la mañana y antes de levantarse debe tomar Consciencia reflexionando tranquilamente sobre “Mi Padre y Yo somos
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Uno... Hijo todo lo que tengo es tuyo... El lugar en el que te encuentras es sagrado” permitiendo que estos pensamientos se revelen a sí mismos en su Consciencia. Tenemos que hacer realidad nuestra Unidad con el Padre, con la Vida Universal, con la Consciencia Universal. Tenemos que realizar la Infinitud del Bien en nosotros, como evidencia de nuestra Unicidad con la Fuente, la Infinitud, mi ser real. Tan pronto comience a sentir un revuelo interior, una sensación de Paz o de vida divina abandone la cama y prepárese para iniciar el día. Antes de salir es aconsejable sentarse y reflexionar brevemente sobre nuestra Unicidad en Dios. La ola es una con el océano, indivisible, inseparable del mismo. Todo lo que el océano es, la ola lo es y todo el poder, la energía y la fortaleza, la vida y la sustancia del océano está en cada ola. La ola tiene acceso a todo aquello que está en el fondo del océano porque en realidad, la ola es el océano y el océano es la ola, inseparable, indivisible, Uno. Preste atención a este punto importante: No existe un punto en el cual una ola deje de ser ola para que otra ola comience, por lo cual la Unicidad de la ola con el océano incluye la Unicidad de cada ola con cada una de las otras olas. Usted es Uno con Dios, del mismo modo que la ola es una con el océano. Su unidad con la totalidad de la Vida constituye su Unidad con cada expresión individual de Vida; su Unidad con la Consciencia Divina constituye su Unidad con cada idea de la Consciencia. Como quiera que la Infinitud, Dios, pasa a través de usted y bendice a todos aquellos que contacta, es bueno recordar que esa Infinitud, Dios pasa igualmente a través de todos los demás seres que usted encuentra. Nadie comparte con usted nada de lo cual es dueño, porque todo es del Padre y lo compartimos con todo el mundo. Usted es Uno con el Padre, con la Consciencia Universal, por lo cual es Uno con toda idea Espiritual que esta Consciencia es consciente. Esta es una idea espectacular si logra captarla. Quiere decir que su interés es el mismo interés de cada individuo en el mundo; significa que no tenemos interés distinto al de los demás, que todos expresamos el interés de Dios. En verdad, significa que todo lo que tiene el Padre es nuestro y todo lo que nosotros tenemos es para el beneficio de todos los demás, del mismo modo que todo lo que tienen los demás es para beneficio nuestro y todo ello por la Gloria de Dios. Usted debe manifestar esta idea en una forma original. Cada día y poco a poco esta se despliega de distinta manera y siempre con una comprensión más clara dada la Infinitud de la Consciencia. Observe un árbol y verá que tiene muchas ramas y estas ramas están unidas al árbol, son una con el árbol, y por ende con la raíz del árbol y esta raíz es una con la tierra y toma de la tierra todo lo que ella tiene, más aún, cada rama no solo es parte del
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todo, del árbol, sino que cada rama es una con cada otra rama, todas las partes interconectadas con el Todo. En la medida en que reflexione sobre esta idea de su Unidad en Dios y de su unidad con cada idea individual, espiritual, van a brotar de usted ideas nuevas y originales ilustraciones y símbolos. Al terminar la meditación de esta mañana estará seguro de haber sentido la presencia de Dios, la energía Divina del Espíritu en usted y una nueva energía de Vida surge de su ser interior. Todo esto lo llevará a otros pensamientos. Siempre que vaya de un lugar a otro, digamos de su casa al lugar de trabajo o de este a su casa, o si va de su sitio de negocios para la iglesia deténgase un instante para ser consciente de que la Presencia va adelante de usted para que todas las cosas salgan bien e igualmente viene detrás para que todos los que pasen por allí reciban la bendición. Al comienzo olvidará hacerlo muchas veces durante el día,pero si ejercita la memoria logrará que haga parte de su Consciencia, y nunca se moverá sin realizar que la Presencia va adelante y atrás y entonces sabrá que usted es en verdad la Luz del Mundo! Uno de los temas más cercanos y apreciado en estos pasados años ha sido el de la Paz, pero poca fe podremos tener en una Paz estable, basada en documentos y organizaciones humanas. Es verdad que tienen su propósito y son pasos necesarios para los seres humanos, de la misma manera que los Diez Mandamientos fueron un paso necesario, hasta que fueron reemplazados por la elevada visión del Sermón de la Montaña. No necesitamos los Diez Mandamientos porque no necesitamos que se nos amoneste para no robar, o mentir o engañar ni amenazas de castigo para que seamos honestos, limpios y puros, pero los Diez Mandamientos son necesarios para quienes no han aprendido todavía a pensar correctamente por los méritos mismos del pensamiento correcto. El mundo tiene una necesidad muy grande de que haya una organización humana y alguna clase de documento humano que establezca en alguna forma y medida la Paz mundial. Pero la Paz, la Paz duradera vendrá tal como ha venido a nosotros individualmente, a través de la realización de que no necesitamos nada que tenga otra persona y por lo tanto la guerra no es necesaria. Todo lo que el Padre tiene es nuestro. ¿Qué más podemos desear? En realidad, como herederos conjuntos de Dios en Cristo, podemos alimentar a cinco mil cualquier día y todos los días sin pensar de donde procederá. Cuando la humanidad realice esta Consciencia de su identidad verdadera no habrá guerras, ni competencia ni luchas. En la medida en que restablecemos la plena Consciencia de nuestra verdadera identidad, realizamos un mayor sentido de armonía, salud, y éxito y atraeremos a
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otros que buscan el camino. De esta manera, todos los hombres serán finalmente llevados al Reino de los Cielos.

7.

ORACIÓN

“Pides y no recibes porque pides equivocadamente” dice el Apóstol Santiago. ¿Ha reflexionado sobre esto alguna vez después de pedir y no haber recibido nada a cambio? “Pides equivocadamente”, esa es la razón. La oración cuando consiste en pedir porque se tiene la creencia de que carecemos o necesitamos de algo, no es la verdadera oración del conocimiento de la Ciencia Crística. La oración a Dios para que haga algo, envíe algo o nos provea o nos sane, no tiene ningún sentido o poder. Existe la creencia de que Dios necesita de un canal a través del cual pueda responder a nuestra oración y esto nos hace buscar la respuesta externamente, fuera de nosotros mismos. Es posible creer que la Provisión llega a nosotros y por eso nos ponemos al acecho de la persona o del instrumento por el cual puede llegar, o podemos caer en la dependencia de un sanador o de un Maestro a través del cual podamos ser sanados. “Pides equivocadamente.” La creencia de que lo que estamos buscando existe fuera de nuestra propia Consciencia, de nosotros mismos es precisamente la única barrera que nos separa de nuestra armonía. La oración verdadera no se dirige nunca a un ser externo a nosotros mismos, al igual que nunca esperes nada que proceda fuera de nuestro Ser.
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“El Reino de los Cielos está en vosotros...” y todo lo que deseemos lo tenemos que buscar ahí. Al reconocer que Dios es nuestra realidad total sabemos igualmente que todo lo bueno es inherente en ese Ser, su Ser y el Mío. Dios es la esencia de nuestro Ser, por lo cual somos eternos y armoniosos. Dios es Vida y esa Vida se sostiene a sí misma. Es nuestra Alma y somos puros e inmortales. Dios es la Consciencia individual y como tal la inteligencia que cada uno es. Para decirlo correctamente no hay Dios y Usted, Dios se manifiesta eternamente como usted y esa es la Unicidad que nos asegura la Infinitud del bien. Dios es vida, mente, cuerpo y esencia individual y por esto nada puede agregarse a lo que ya es individualmente y la verdadera oración es entonces el reconocimiento constante de esta verdad. El conocimiento consciente de nuestro verdadero ser, de su naturaleza y carácter único, la Infinitud es también verdadera oración. En esta Consciencia, en vez de pedir y esperar la respuesta dirigimos el pensamiento a nuestro interior y estamos atentos a “La suave y reposada voz interior” que nos asegura que antes de que hayamos pedido el Padre ya sabía y había satisfecho la lo anhelado. Este es el gran secreto de la Oración: Dios es todo y se manifiesta eternamente. No existe bien o Dios, que no esté ya manifestado. Lo que estamos buscando está siempre presente en nosotros, y lo único que necesitamos es ser conscientes de esta verdad. El bien es realidad total manifestándose eternamente. El conocimiento de esta verdad es la respuesta a nuestra oración. Por eso nuestra salud, riqueza, trabajo, hogar y nuestra armonía no dependen de un Dios lejano ni de un medio, persona o lugar porque siempre están presentes, son Omnipresentes en nuestra Consciencia y este conocimiento es la contestación a nuestra oración. “Yo y mi Padre somos Uno” explica la naturaleza absoluta del individuo. La expresión correcta de la Verdad es que no hay Dios y Usted. Por eso, es imposible orar correctamente, a menos que seamos conscientes de esta verdad; que conozcamos nuestra verdadera relación con la Divinidad, de lo contrario, la oración no deja de ser más que la expresión de una fe ciega o creencia antes que comprensión. Nuestro conocimiento, el estar conscientes de la Unicidad de nuestro Ser, de la Vida, la Verdad, el Amor es la respuesta de la oración. Gracias a nuestro reconocimiento constante de que nuestra Vida, nuestra Mente, nuestra sustancia y actividades son manifestación de Dios, somos capaces de conocernos a nosotros mismos como realización Divina, como la totalidad y la perfección del Ser inmortal y divino, que todo lo contiene. La respuesta eterna a nuestra oración es el conocimiento de nuestra divinidad individual, que abarca la totalidad de Dios. La esencia de la verdadera oración es la corrección de la creencia de
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que estamos separados de nuestro bien. Yo Soy aquello que busco. El bien del cual he creído estar separado hace parte de mí ser. Yo abarco, encarno y abrazo en mi mismo, en mi Consciencia, la realidad de Dios, la Infinitud expresada en salud, riqueza y armonía. Ser consciente de esta verdad es oración. A pesar de la totalidad de Dios que es expresada como ser individual perfecto, surgen en la experiencia humana esos infortunios que nos obligan a manifestar la expresión correcta de la oración. ¿Cuál es la naturaleza del error, del pecado, de la enfermedad? ¿Cómo pueden suceder si Dios es todo? Estas cosas no pueden ser reales y no lo son a pesar de las apariencias del dolor, del sufrimiento y de la pena. La Biblia nos revela la verdad básica del Ser, a saber: “Vio Dios cuánto había hecho y contemplando todo, vio que era muy bueno.” En todo este bien total, Dios, no hay nada que “Sea profano... o que sea mentira” y no hay otro Principio creativo. Queda claro pues, que aquello que aparece como error, pecado, enfermedad, dolor y sufrimiento es ilusión, espejismo, la nada. Por lo tanto y como parte de nuestra oración recordemos que Dios hizo (evolucionó) todo lo que hizo, y en este universo Dios es Omnipresente, Omnipotente, Amor Divino y en consecuencia, aquello que se nos aparece como error no es más que el falso sentido de la realidad. Llega un momento en nuestra experiencia, en el cual la Inspiración Espiritual revela la Consciencia individual libre de condiciones y de creencias mortales. A partir de ese momento, ya no vivimos una vida de afirmaciones o negaciones mentales; recibimos entonces constantes manifestaciones de la verdad a través de la Consciencia. A veces sucede que nos llega solamente por medio de nuestro pensamiento. Puede igualmente llegar a través de un libro, o de una conferencia o de un servicio religioso impartido por la Consciencia divina. Sin importar de que manera puede llegarnos, lo real y cierto es que es la Consciencia Divina se revela a sí misma en la Consciencia individual. A medida que nos hacemos cada vez más conscientes de la Unicidad con la totalidad Universal, Cristo, la Mente, los deseos o necesidades que nos llegan son el resultado mismo de todo pensamiento y deseo verdadero. ¿No está claro entonces, que nuestra Unicidad con la Consciencia establecida “en el principio” a través de la eterna relación existente entre Dios y su ser manifestado no requiere de esfuerzos conscientes para hacerla realidad ni para preservarla? Ser conscientes de esta verdad nos conecta con la Consciencia Divina.

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Para una gran mayoría, la oración es una súplica y un pedido a un Dios que se encuentra en un lugar llamado cielo. Que este tipo de oración haya resultado un fracaso universal al no obtener lo que se pide, es prueba de que esto no es orar y que el Dios al cual se reza no está allí escuchando. El pensamiento humano finalmente se dará cuenta de que no hay respuestas a estas oraciones, e iniciará la búsqueda del Dios verdadero y de la forma de orar correctamente. Esto conducirá a la revelación de la Verdad tal como la enseñaron y practicaron Cristo Jesús y muchos más antes que El. Si hemos aprendido que “El Reino de Dios está dentro de Vosotros” entonces tenemos que saber que la oración debe estar dirigida al punto de Consciencia en nuestro interior, en el cual la Vida Universal, Dios, se individualiza, como usted o como yo. Aprendimos que Dios creó (evolucionó) al mundo y “Este es bueno y muy bueno” desde el comienzo. Al ser bueno el Universo inevitablemente debe ser completo, armonioso y perfecto por lo cual en vez de estar pidiendo que lo bueno se dé, nuestra oración debe ser la realización de la Omnipresencia Divina, lo bueno y ese concepto tan elevado de la oración es la afirmación de que todo es bueno y niega la existencia del error. Cuando la oración verdadera que afirma lo que es, se hace usando fórmulas,existe la tendencia a caer en las viejas costumbre de la fe ciega perdiendo la oración todo su poder. Sin embargo, cuando la oración es la afirmación espontánea y sincera de la Infinitud, Dios y de su manifestación armoniosa y perfecta, uno se encuentra muy cerca de la oración absoluta, que es la comunión directa con Dios. Antes de nuestra iluminación en, por y para la Verdad rezábamos por personas y cosas, lo cual significaba que buscábamos un fin personal. Con esto en mente, Emerson (Ralph Waldo) escribió: “La oración que pretende obtener un objeto en particular en lugar del bien absoluto, está viciada.” Y luego este hombre sabio nos define la oración:”La oración es la contemplación de las circunstancias de la vida desde el punto de vista más elevado. Es un soliloquio contemplativo del Alma jubilosa. Es el Espíritu de Dios declarando que sus obras son buenas... Tan pronto el hombre es Unidad Divina no rogará.” La oración no es acudir a Dios para obtener algo según continúa Emerson: “La oración como instrumento para obtener un fin personal es mezquina y es un robo.” Ahora sabemos lo que no es la oración y hemos percibido que la oración es la unión de nuestro Yo, el Alma Individual con Dios, el Alma Universal. En verdad, el Alma Universal y el Alma Individual no son dos, son Una sola y ser consciente de esta verdad constituye Unicidad, la Unidad que es la verdadera oración.
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Jesús dijo:”Mi Reino no es de este mundo” y es algo que debemos tener presente cuando oramos. Rogarle a Dios o pedirle algo de este mundo es orar sin manifestar frutos. Cuando entramos en nuestro santuario espiritual tenemos que dejar afuera los deseos mundanos, las carencias y las necesidades. En otras palabras, debemos olvidarnos de “este mundo” y estar con Dios centrados en una idea que es comunión, Unión con El. No oramos para ganar algo o para cambiar o corregir la vida. La oración que se realiza con conocimiento de la Verdad, la Unidad en Dios tiene como efecto la armonía, la Paz, la felicidad y el triunfo. Estas son aquellas palabras, “...y lo demás vendrá por añadidura.” No es que el Espíritu corrige a la materia o al mundo físico, es que nosotros nos elevamos en Consciencia a donde no hay materia y por ende hay armonía, salud, abundancia y Paz. Comunión en Dios es orar verdaderamente. Es la realización en la Consciencia Individual de la presencia y el poder, que hace que usted “sea el todo en cada ápice.” La comunión en Dios es en verdad escuchar interiormente “la voz suave y reposada”. En esta comunión u oración no hay palabras suyas hacia Dios, solo se realiza en la Consciencia la presencia de Dios como Verdad y Amor, que proceden de la Divinidad interior suya. Es el estado de santidad hecho realidad y nunca desaparece.

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SANACION METAFÍSICA

Somos capaces de sanar en proporción directa con nuestra comprensión de la Verdad sobre Dios, el hombre, la idea, y el cuerpo. Sanar no tiene nada que ver con alguien “ahí afuera” llamado paciente. Cuando alguien pide ayuda espiritual o sanación, eso es todo lo que tiene que hacer porque lo que sigue es simplemente reconocer que ha sido sanado. No nos preocupa el paciente, lo que pide, o la enfermedad que sufre o su naturaleza, ni sus miedos ni pecados. Solo somos conscientes de la Verdad del Ser, la Verdad de Dios, del hombre, de la idea, del cuerpo. Esta Verdad activa en la Consciencia es Cristo, Salvador y presencia sanadora. La incapacidad de sanar es producto de la ignorancia de la Verdad sobre Dios, el hombre, la idea y el cuerpo y este desconocimiento viene de las creencias de la religión ortodoxa que no han sido eliminadas de nuestro pensamiento. Muy pocos son conscientes de la ceguera que sufren causada por la superstición ortodoxa. La pregunta “¿Qué es Dios?” solo tiene una respuesta, “YO SOY!” Dios es la Mente, la vida Individual. Cualquier excusa o reserva interior que tengamos frente al tema será la razón del fracaso final en nuestra
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realización espiritual. Solo existe un YO Universal bien sea que se manifieste a través de Jesucristo o de otra persona llámese como se llame. Cuando Jesús reveló “Quien me ha visto ha visto a quien me ha enviado” estaba revelando la Verdad Universal, el Principio Único. No puede haber la más mínima vacilación frente a esta revelación. O entiende esta verdad o no la entiende; y si no la acepta, no necesita buscar más razones para entender su incapacidad para sanar. La revelación de Jesús El Cristo es absoluta. “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.” A menos que acepte esta declaración como Principio de Vida, como una verdad acerca de usted y de todos los individuos, entonces carece del conocimiento para vivir una Vida plena. La verdad es simple, Dios es Mente, Vida individual. Dios es el Único YO. A continuación surge la pregunta, “¿Qué es el hombre?” y la respuesta es que el hombre es idea, cuerpo, manifestación. Mi cuerpo es idea, manifestación. Al igual que mi negocio, mi hogar, mi riqueza, todo esto existe como manifestación o expresión. Por esta razón y no por otra, mi cuerpo es la imagen y manifestación exacta de mi Consciencia y refleja y expresa las cualidades, el carácter y la naturaleza de mi propia Consciencia de la existencia. Hasta aquí hemos entendido que Yo Soy Dios, que Dios es Mente, Vida Individual y que el cuerpo es expresión de la idea de Dios. Dios, YO SOY es Universal, Infinitud, Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente por lo tanto la idea expresada como cuerpo es igualmente indestructible, imperecedera, eterna. Nunca nace y nunca muere. Nunca dejo de ser Consciente de mi cuerpo y por lo tanto, siempre tendré mi cuerpo. Cuando miramos el mundo externo, no estamos contemplando nuestro cuerpo, no estamos viendo la Infinitud de nuestro cuerpo, que es idea divina; estamos contemplando solamente un concepto de la idea. Cuando vemos un cuerpo saludable, una flor hermosa o un árbol igualmente hermoso estamos viendo solo un concepto bueno de la idea cuerpo, flor o árbol. Cuando vemos un cuerpo envejecido y enfermo, una flor marchita o un árbol en decadencia estamos contemplando un concepto erróneo de la idea divina. En la medida en que nos hacemos conscientes de la Verdad, la idea, cuerpo o manifestación es perfecta; es a esto lo que llamamos sanación. En realidad nada ha sucedido con el llamado paciente o con su cuerpo; el cambio ha sucedido en la Consciencia del individuo sanador y se hace visible como sanación o superación de la creencia de que la enfermedad es real en este caso. Es esta la razón por la cual, solamente el Sanador debe aceptar la responsabilidad por la sanación y en caso de no darse no culpar a la persona que pidió ayuda. Esta persona es YO SOY, Vida, Verdad y Amor y su cuerpo es manifestación de la idea perfecta, eterna y armoniosa sujeta solo a las leyes, al Principio Único, Alma, Espíritu y es
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nuestro privilegio, deber y responsabilidad conocer, ser conscientesde esta Verdad y la Verdad hará libres a quienes vienen a nosotros. Como Consciencia individual espiritual de la Infinitud, Yo abarco mi universo, la idea hecha cuerpo, hogar, actividad, ingresos, salud, riqueza y compañía y solo están sujetos a la ley espiritual, a la Vida. El cuerpo no tiene libre albedrío y es gobernado armoniosamente por el Poder Espiritual. Cuando el cuerpo pareciera estar fuera de forma, inactivo, hiperactivo o con dolor tiene siempre como origen la creencia de que el cuerpo actúa de sí mismo, como si pudiera por símismo moverse o no, sufrir, doler, enfermarse o morirse. Esto no es verdad. El cuerpo no actúa de sí mismo. No posee inteligencia o actividad de sí mismo. Toda actividad es Mente en acción y por lo tanto Omnipotentemente buena. Cuando conocemos esta Verdad el cuerpo responde a ella. No hay ningún cambio en el cuerpo porque el error nunca ha estado en el cuerpo. Lo que sucede es que se cambia el concepto o la creencia por el Principio de Vida, que siempre ha sido, es y será por la eternidad. Tenga presente que no hay un “Paciente afuera” ni nadie externo que sanar, mejorar o corregir. Lo que hay que hacer y siempre hay que hacerlo, es corregir la creencia, el concepto. La realización de que YO SOY Consciencia Espiritual Individual, Infinitud, y en consecuencia abarco toda idea perfecta en un devenir armonioso genera Paz, felicidad y dominio. La comprensión de que esta Verdad es válida para todos los individuos elimina la ilusión del odio, la enemistad y la oposición. Esto lo convierte a usted en un practicante, o en un sanador o en un maestro, bien sea que esté o no involucrado profesionalmente en este trabajo espiritual. Llegamos ahora al momento de enfrentar las supersticiones creadas por la ortodoxia religiosa y a olvidarlas para siempre. Fue acaso Jesús enviado al mundo para salvarlo del pecado, de la enfermedad o de la esclavitud? NO! Dios, Infinitud, Principio Único de Vida, Verdad y Amor no conoce el error, ni el mal, ni el pecado ni a pecadores. Jesús comprendió de una manera tan prístina esta Verdad que por la misma comprensión, la misma Verdad fue Salvador, Sanador, Maestro tal como lo será en usted. La actividad de la Verdad en la Consciencia individual es el Único Cristo. Ninguna persona es jamás Cristo. La actividad de la Verdad en la Consciencia individual es el Único Cristo, el Cristo eterno, el Cristo siempre presente que es aún “antes de Abraham.” La actividad de la Verdad en usted es Cristo. La actividad de la Verdad en Buda le reveló la Verdad que el pecado, la enfermedad y la muerte son ilusión o espejismo. La actividad de la Verdad en Jesús Cristo le reveló que la materia es nada, y esa Verdad se hizo Consciencia ante la cual desapareció el pecado, la enfermedad y la muerte. Todo concepto erróneo sea sobre el cuerpo, los negocios, la salud o
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la iglesia son eliminados una vez que aparece la idea, la Consciencia individual, la Verdad que se hace Consciencia colectiva. ¿Qué es en verdad la Inmaculada Concepción o el nacimiento espiritual? Es el despertar en la Consciencia Individual de la Verdad y su accionar, Cristo, la idea. Se manifestó en Jesús como la revelación de que “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida... Yo Soy la Resurrección y la Vida... Quien me ha visto ha visto a Aquel que me ha enviado.” La actividad de la Verdad en mi Consciencia es mi Cristo revelándome que Yo Soy Consciencia Individual, Infinitud, Consciencia espiritual que es mi Universo, mi cuerpo, mi salud, riqueza, actividad, ingresos, hogar, compañía, eternidad e inmortalidad. Haga de la actividad de la Verdad en su Consciencia la primera, la última y la única ocupación y Cristo, su individualidad, se revelará a sí misma en la Infinitud del Ser. El mal no existe. Hay que abandonar toda resistencia a las discordias y a la falta de armonía en la vida humana que se vive hoy día. Estas discordias aparentes desaparecerán en la medida en que no las combatamos. Lo lograremos en proporción a nuestra realización de la naturaleza espiritual del Universo. Puesto que esto es cierto, es evidente que el cielo y la tierra no tienen en sí mismos ningún error, solo que el pensamiento humano, que no es real, ve error en el lugar donde Dios manifiesta su Luz, discordia donde hay armonía, odio donde abunda el Amor y miedo donde solo hay confianza. Este trabajo al cual nos hemos consagrado es la manifestación de la Infinitud de la Consciencia espiritual individual, que está en nosotros y que es todo lo bueno. Esta es la canción que cantaremos, el sermón que predicaremos, la lección que enseñaremos y será nuestro motivo de vida hasta que la iluminación se dé. Este es el cordón de plata de la verdad que conecta todo mensaje verdadero. No hay nada que pueda llegarle ni nada que se le pueda agregar a usted. Usted ya es ese punto de Consciencia a través del cual se manifiesta la Infinitud. Aquello que llamamos su ser humano debe ser todavía humano hasta que se haga transparente y la Infinitud se manifieste en su Ser Individual que se revela por sí mismo. Cuando contemplamos las Cataratas del Niágara podríamos suponer que se sequen debido a la gran cantidad de agua que por allí cae, pero si vamos más allá de este pensamiento ilusorio vemos que existe el lago Erie, y comprendemos entonces, que no hay tal Cataratas del Niágara, que es solo un nombre que se le da al Lago Erie en el punto en el cual cae el agua por el precipicio y se convierte en Cataratas. La Infinitud de las Cataratas
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del Niágara está asegurada en virtud del hecho de que la fuente, aquello que constituye Niágara en sí misma es realmente el Lago Erie. Nosotros somos expresión del mismo Principio. Nosotros somos ese puntoen el cual Dios se hace visible. En verdad, somos la Palabra hecha carne. Nuestra fuente, aquello que somos es Dios, el Ser Divino, la Infinitud. Somos Dios-Ser, Dios apareciendo, Dios manifestándose. Es esta la Gloria verdadera de nuestro Ser. Cuenta la historia que Marconi, siendo muy joven tenía una gran confianza en que el seria el que daría al mundo la telegrafía inalámbrica y no los científicos mayores que él, que habían estado experimentando con el tema por muchos años. Después de haber cumplido con su promesa,le preguntaron por qué había estado siempre tan seguro de que lo lograría. Respondió que los otros científicos buscaron primero solucionar el problema de la resistencia del aire al envió de los mensajes, mientras que el sabía que no había resistencia. El mundo está combatiendo el poder del mal, pero hemos descubierto que el mal no existe. Mientras que la ciencia médica investiga como derrotar o curar la enfermedad y la teología lucha para conquistar el pecado, nosotros hemos aprendido que no hay realidad en el pecado ni en la enfermedad y las llamadas sanaciones se dan gracias a la comprensión de la Verdad. Sabemos que hay apariencias humanas a las que se llama pecado y enfermedad, pero también sabemos que debido a que la naturaleza de nuestro ser es Infinitud, ellas no son realidad de nuestro ser; no son poder del mal; no hay un Principio que les de validez, por lo tanto solo existen como irrealidades aceptadas como realidades, ilusiones aceptadas como situaciones, como interpretación equivocada de la realidad que Es! Nos atamos a nosotros mismos por creer que hay un poder externo, el poder del bien y del mal. El poder es nuestro porque se nos dio en el comienzo. Y este poder es bueno porque procede de la Infinitud. El reconocimiento de este hecho nos aporta Paz y felicidad indescriptible que es percibida por todos aquellos que reciben la influencia de su pensamiento. Esto lo convierte a usted en un ser amado por los hombres. Le trae reconocimiento y recompensa. Hace que los hombres lo recuerden por su pensamiento verdadero convirtiéndose en punto de apoyo para el establecimiento de la buena voluntad eternamente. Cualquiera que sea el problema o la situación que enfrente busque la solución en su propia Consciencia. En vez de salir a buscarla aquí o allá por intermedias personas, búsquela en usted mismo, porque dentro de usted está la respuesta. De su propia mente serena y calmada permita que surja
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por sí misma la respuesta. Si después de varios intentos no logra encontrar la solución en la Paz de su reino interior, inténtelo de nuevo. Nunca será tarde para encontrar la respuesta, ni la solución al mismo. En la medida en que aprende a utilizar y a confiar en este medio para resolver sus problemas y retos de la existencia será cada vez más capaz de comprender la revelación que su mente le presenta de la armonía que ya Es! Hemos pasado demasiado tiempo buscando la solución a los retos de la salud, la Paz y la prosperidad fuera de nosotros mismos. Es hora de hacerlo en nuestro interior y así sabremos que no existe el fracaso ni la desilusión en el reino de nuestra Consciencia y nunca experimentaremos demoras o traiciones cuando vivimos la Paz de nuestra propia Alma y la presencia del Principio, la Infinitud que gobierna nuestra Vida, guiando, dirigiendo, vigilando, protegiendo cada paso de nuestro viaje por la existencia. No se sorprenda cuando llegue el momento en que se presenta ante usted la maravillosa Verdad de que su Consciencia es Poder Total, y la única que actúa en todos sus asuntos, controlando y manteniendo su salud, revelando su inteligencia y la dirección necesaria para sus triunfos en la Vida. ¿Está sorprendido? No es de extrañar! Hasta este momento usted había creído que había un Poder deífico, una Suprema Presencia en alguna parte a la cual si usted pudiera llegar, lo ayudaría y sanaría también su cuerpo de todos sus males. Ahora tiene claro que la Consciencia Divina es la Consciencia Individual; que ésta es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente, la Presencia Eterna que nunca lo abandona ni lo desampara y que está más cerca que su misma respiración. Usted no necesita rogarle, ni pedirle, ni buscar sus favores; lo único que usted necesita es reconocerla, saber que es real y esto en si lo conduce a la realización total de la Verdad. A partir de ahora, usted se relajará y sentirá la certeza permanente de la Presencia y el Poder de esta Consciencia iluminada. Ahora usted puede declarar:”No temo a nada de lo que el hombre pueda hacerme.” Nunca más tendrá miedo de las situaciones y condiciones que parecieran existir fuera de Usted o de su control. Ahora sabe con certeza, que todo lo que le sucede en la Vida es la manifestación de su Consciencia y por lo tanto, está bajo el gobierno y el control de usted mismo. Nunca olvidará el profundo y maravilloso sentimiento que le produce esta Revelación en su interior, ni el sentimiento de confianza y valor que le inspira de inmediato. La Vida deja de ser una continuidad de situaciones problemáticas, para convertirse en la vivencia de una felicísima sucesión de deleites. El fracaso se entiende entonces, como el resultado de la creencia hipnótica del mundo en la existencia de un poder que existe fuera de
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nosotros, cuando en verdad, el éxito es el resultado natural de nuestra realización individual del poder de la Infinitud. Al liberarnos del miedo, de la ansiedad y de la duda funcionamos con la desenvoltura inherente a nuestra naturaleza real, permanecemos saludables y confiados. El cuerpo reacciona inmediatamente al estímulo interior del sentir pleno de la Vida. Una nueva vitalidad, fortaleza y Paz corporal se manifiesta con la misma naturalidad con la que el descanso sigue al sueño. Qué poco sabemos de las esplendorosas riquezas que poseemos en nuestro Ser que se revelarán cuando conozcamos el Reino de nuestra propia Consciencia, el Reino del Alma. Cuando nos recogemos y entramos en la quietud interior de nuestro templo para buscar la respuesta o solución a cualquier situación que se nos presenta, es recomendable no formular ninguna idea nuestra o pensar en un plan ni permitir que nuestro deseo estimule el pensamiento. Por el contrario, tenemos que aquietar la Mente al máximo posible, y asumir una actitud pasiva, atenta a escuchar. Tenemos que entender claramente que no es el sentido personal de la Mente o Mente Consciente, ni la Mente educada ni tampoco la Mente formada por las creencias generadas por nuestro medio ambiente y la experiencia. La Mente que nos da la respuesta es la Mente Divina, la realidad de nuestra Consciencia creativa, Individual. La respuesta se “escucha” mejor cuando se silencian los sentidos y la Mente racional. Esta Consciencia Divina no solamente nos revela la solución a cada problema, si no a todos los que se nos presenten; nos revela también la dirección que debemos tomar en cada situación, pero lo más importante de todo es que por la naturaleza de la Infinitud de la Mente Divina es la misma que se manifiesta Individualmente en cada uno de nosotros haciendo que nos agrupemos para lograr el bien común, el Todo. Es obvio que no podemos utilizar este poder de la Consciencia para hacer daño o buscar la destrucción de alguien o de algo, ni pérdidas. Todo lo que se realiza en el Reino de nuestra Mente es siempre constructivo individual y colectivamente. Es por esto que es imposible que pueda servir para hacer daño. Tampoco dirigimos nuestro pensamiento hacia alguien o nos proyectamos al mundo externo para alcanzar algo. Aquello que nuestra Mente está manifestándonos es lo necesario para ese momento y abarca a todos los que concierne. Jamás debemos ocuparnos tratando de “llegar” a otra Mente, de influenciar a otra persona. Recuerde que la actividad de la Consciencia que se nos manifiesta abarca también a todos los que están afectados o relacionados con la situación o con el problema. En la Consciencia Divina no hay problemas y esta, que es nuestra Consciencia Individual, es el único Poder que existe para establecer y preservar la armonía de todo lo que nos concierne. Es nuestra habilidad de
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entrar en nuestro interior lo que nos permite obtener la respuesta que ya existe, que Es! Nuestra capacidad para escuchar silenciosamente nos hace receptivos a la Presencia y al poder en nuestro interior. Durante los períodos de meditación, de contemplación silenciosa, se nos revela la Infinitud de la fuerza y creatividad de la energía que nos guía y que siempre está en nosotros. Descubrimos entonces que el Reino de la Mente es nuestra Lámpara de Aladino. En vez de frotarla,nos recogemos interiormente en el silencio, atentos a escuchar... y como resultado, todo lo que sea necesario para la armonía y el éxito de la Vida fluye en abundancia y vivimos felices y triunfantes en la abundancia, no por la intervención de alguien o por razones externas; es por la Gracia y la influencia de nuestro propio Ser. No necesitamos dominar a nuestros socios comerciales como tampoco a los miembros de familia. La Ley de nuestro Ser gobierna nuestros derechos y privilegios. Todos y cada uno de nuestros deseos reales acordes con el Principio de Vida en nuestro corazón, se manifiestan sin necesidad de forcejeos ni de enfrentamientos, sin miedos ni dudas. Mientras más aprendamos a relajarnos y a contemplar apaciblemente nuestros deseos reales, más rápido podremos hacer que se manifiesten. Nunca ha sido establecido que tenemos que sufrir, o luchar incesantemente a través de nuestra existencia, para lograr nuestro anhelo de vivir en el bien; lo que ha sucedido es que hemos fallado en percibir, en hacernos conscientes de la Presencia de la Ley interna que manifiesta y hace realidad nuestro bienestar supuestamente externo. Al principio nos parece algo extraño saber que la Ley interior gobierna, manifiesta los sucesos externos, lo mismo que nos parece difícil alcanzar la maestría del estado de Consciencia, la Ley o Principio de Vida interior para que así sea. Lo alcanzaremos sin duda alguna, en proporción directa con nuestra habilidad para relajarnos mentalmente y establecer la Paz y la calma interior y poder así contemplar las revelaciones que surgen de nuestro interior. La calma y la confianza pronto nos llevan a estar frente a la realidad de la Ley que nos gobierna. Para hacer frente al miedo de que surja en su pensamiento el tema de cómo puede operar una Ley en su Consciencia, sin necesidad de su esfuerzo o comando consciente y que ésta afecte a los individuos y situaciones externas, déjeme pedirle que observe cuidadosamente el resultado que produce el conocimiento que usted tiene de la Ley interna y que aprenda observándose a sí mismo. Todavía nos hace falta hacernos conscientes del hecho de que en nuestro interior está comprendido el Universo, la totalidad de la Vida, y que todo lo que existe en forma de personas, lugares y cosas vive solamente en nuestra Consciencia. No existe la posibilidad de ser conscientes de lo que no
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está en nuestra mente. Todo aquello que está en nosotros, en nuestro Reino Mental es feliz, armoniosamente dirigido y sostenido por la Ley interior, Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente. Nosotros no dirigimos ni imponemos la Ley: Ella opera eternamente en nosotros y se manifiesta como el mundo exterior. La Paz interior es la Paz del mundo. En la medida en que nuestro pensamiento adopta la naturaleza de la libertad interior, pierde su sentido del miedo, de la duda y del desánimo. A medida que nos hacemos conscientes del dominio, este surge en nuestro pensamiento y se hace evidente una mayor seguridad, confianza y certeza. Somos en verdad un nuevo ser y el mundo nos retribuye nuestra elevada Visión. Poco a poco, surge de nuestro interior una mejor comprensión de nuestros semejantes y de sus problemas manifestándose en nosotros un Amor que todo lo entiende, y hay una mayor tolerancia, cooperación, espíritu de servicio y compasión. Vemos entonces, que el mundo responde a nuestro renovado espíritu y el universo entero se precipita para entregarnos sus riquezas y tesoros. Los hombres y las naciones han firmado muchos tratados y pactos, todos ellos finamente elaborados y casi todos han fracasado, porque ningún documento puede ser superior al carácter de quienes lo administran. Cuando nos envuelve el fulgor interno de nuestro Ser, no son necesarios los contratos ni los acuerdos escritos, porque nuestra naturaleza verdadera nos hace justos, honestos, inteligentes y amables, y estas mismas cualidades las poseen todos aquellos con quienes nos relacionamos en la vida diaria. El bien revelado en nuestra Consciencia regresa a nosotros, “comprimido, revivido y abundante.” En esta renovada Consciencia somos más tranquilos frente a las agresiones de otros, menos impacientes con sus defectos y menos alterados por sus errores. De igual manera, en vez de sentirnos obstaculizados y restringidos por condiciones externas sucede que no las tenemos o sencillamente las hacemos a un lado, sin preocuparnos. Nos hacemos conscientes de que algo en nosotros gobierna nuestro Universo; la Presencia interior mantiene la armonía externa. La Paz y la calma de nuestra Alma es la Ley de armonía y éxito en nuestra existencia diaria. Todo lo que ha ocurrido antes de esto es nada, si usted ha percibido que para conocer la totalidad de la Verdad tiene que ser poseído por Cristo. Cuando Cristo comienza a surgir en la Consciencia Individual, el sentido personal del Yo comienza a desaparecer. Cristo se convierte en nuestro Ser real. No tenemos deseos, ni voluntad ni poder propio. Cristo domina nuestra personalidad. Sin embargo, de alguna manera percibimos algo del sentido finito, falso y algunas veces quiere ejercer de nuevo su
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aparente poder. “El bien que debería hacer no lo hago, y el mal que no debería, ese si lo hago” dijo Pablo. Es muy importante que usted tenga muy claro que el Yo personal, finito, no puede sanar, ni enseñar, ni gobernar armoniosamente. Debe desactivarse para que Cristo ejerza su dominio absoluto en nuestra Consciencia. El trabajo que se hace utilizando la palabra de Verdad, las afirmaciones y los llamados tratamientos son insignificantes comparados con lo que hacemos una vez que hemos entregado nuestra Voluntad y capacidad de actuar a Cristo. Cristo se hace más real en nuestra Consciencia en los momentos en que enfrentamos problemas para los cuales no tenemos solución, ni poder para sobreponerlos y es entonces cuando nos hacemos conscientes que “Yo no puedo hacer nada de mí mismo.” En estos momentos en que nos sentimos poca cosa, el Cristo amable nos domina calando en nuestra Consciencia y trayendo “la Paz que calma” la mente agobiada. Cristo es nuestra reposo, Paz, ánimo y sanación. Ese poder espiritual que no es producto del esfuerzo nos posee, desapareciendo las desavenencias y las disonancias como desaparece la oscuridad con la llegada de la Luz. Se puede, sin lugar a dudas comparar con el amanecer; la manifestación gradual de la Luz Divina llena de color la escena de nuestra Mente y elimina una por una las ilusiones sensoriales, la oscuridad del pensamiento humano. El estrés del diario vivir nos privaría del Gran Espíritu, si no somos cuidadosos y creamos la disciplina de retirarnos a nuestro santuario interior y permitir que Cristo sea el invitado de honor. Nunca permita que la vanidad y la creencia en un poder personal lo privende esta experiencia sagrada. Manténgase en buena disposición; sea receptivo; permanezca en serena calma.

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PROVISION

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Primera Parte El secreto de la Provisión se encuentra en el capítulo 12 de Lucas: “Y dijo a sus discípulos: Por lo tanto Yo os digo: No penséis en vuestra vida, en lo que habéis de comer; tampoco en el cuerpo, lo que habéis de vestir. La Vida es mucho más que el alimento y el cuerpo mucho más que la vestimenta. Mirad los cuervos: no siembran ni cosechan; no poseen bodegas ni graneros y Dios los alimenta; ¿cuántos más entonces, a Vosotros que sois mucho más que las aves? ¿Y quién de Vosotros puede, con el pensamiento agregar un cúbito a la medida de su vida?

1Nota del Traductor: En Inglés la palabra es Supply cuya traducción aproximada seria ser provisto; ser abastecido etc. Se toma Provisión por aquella referencia de las Sagradas Escrituras que dice “Seréis provistos de...”.

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¿Si vosotros no sois capaces de hacer lo más pequeño, para qué pensáis en lo demás? Reflexionad en los lirios, cómo crecen; no tejen ni hilan y Yo os digo a Vosotros que Salomón, en toda su gloria, jamás estuvo vestido como uno solo de ellos. Si Dios viste así a la yerba que está hoy en el campo y mañana es arrojada en el horno, cuanto más a Vosotros, ¿O Vosotros, que tenéis poca fe? Así pues, no andéis buscando lo que habéis de comer ni lo que habéis de beber, ni tengáis una mente que duda. Que de todas estas cosas se afanan los gentiles del mundo; pero Vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Buscad mejor entonces el Reino de Dios y todas estas cosas se os darán por añadidura. No temáis pequeño rebaño, porque para Vuestro Padre es un placer inmenso daros el Reino.” Enseguida nos preguntamos: ¿Cómo es posible “No pensar ni un solo pensamiento” sobre el dinero cuando hay obligaciones urgentes que pagar?

Cómo podemos confiar en Dios cuando año tras año nos vemos enfrentados a dificultades financieras, y sobre todo cuando no es culpa nuestra? Hemos visto en este pasaje de Lucas que el camino para resolver nuestras dificultades, no es pensando en cómo hemos de ser provistos de todo lo necesario, dinero, alimento vestimenta o cualquier otra cosa. Y la razón por la cual no debemos estar ansiosos es “porque para Vuestro Padre es un placer inmenso daros el Reino” porque “El sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” Para hacer nuestro este espíritu de confianza, al que se refiere este pasaje de las Sagradas Escrituras, tenemos que comprender que el dinero no es la Provisión misma, es en verdad, el efecto o resultado de la Provisión. No existe tal cosa como la Provisión de dinero, ropa, casa, carro o alimento. Todas estas cosas son el resultado o efecto de la Provisión y si la Infinitud de la Provisión no estuviera presente en nuestra Consciencia, nunca se cumpliría “y todas estas cosas se os darán por añadidura” en nuestra vida. Esas cosas que son añadidas, efecto de nuestra Consciencia, son realmente esas cosas prácticas como el dinero, el alimento, y la ropa que son tan necesarias en esta etapa de nuestra existencia.
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Ahora que sabemos que el dinero no es Provisión, ¿qué es entonces? Hagamos una corta digresión y observemos un árbol de naranjas cargado de frutas. Sabemos que las naranjas no son Provisión porque cuando se consuman o se vendan o regalen comenzará una nueva cosecha. Las naranjas ya no están pero la Provisión Es, existe y se manifiesta a través del árbol, es una Ley, un Principio activo de vida. Llámela como quiera, Ley de Dios o Ley de la Naturaleza, el nombre es lo de menos, lo que sí importa es el conocimiento de la Ley, del Principio que opera a través del ó en el árbol. Esa Ley opera y obtiene a través de la raíz, minerales, sustancias, elementos como agua, aire, Luz solar lo cual se transforma en savia, la cual es transportada por el tronco y las ramas hasta convertirse en flores. En su debido momento estas flores se transforman en verdes bolitas y luego en naranjas. La naranja es entonces, el efecto o resultado de la operación de esa Ley que actúa a través del árbol y como el árbol mismo. La naranja de sí misma no puede producir otra naranja. Podemos entender entonces que la Ley es la Provisión y las naranjas sus frutos, el resultado o efecto de la Ley. La misma Ley opera dentro de usted y dentro de mí, es la Ley de Vida y ser conscientes de ella es nuestra Provisión. El dinero y todo lo demás que necesitamos en nuestra existencia diaria son efectos, resultados de nuestro conocimiento, nuestra Consciencia de la Ley gobernando activamente nuestra vida. La comprensión firme de esta Verdad nos habilita para no pensar en las cosas temporales del mundo y nos hace permanecer en la Consciencia, que es Ley. ¿Cual es la Ley que nos provee? La Consciencia Divina, el Todo que se manifiesta individualmente, lo que usted es; esa es la Ley. En verdad la Ley es su Consciencia. Por eso, su Consciencia se convierte en su Ley de Provisión, manifestando a su imagen y semejanza lo necesario para su bienestar. Como no hay límites en su Consciencia, tampoco los hay en su conocimiento consciente de la actividad de la Ley y por lo tanto, no hay límites para la manifestación, Provisión en todas sus formas de todo lo necesario para su bienestar. La Consciencia Divina o Universal, su Consciencia Individual es espiritual. Por lo tanto la actividad de esta Ley en su Consciencia es espiritual y su Provisiónen todas sus formas es espiritual, Infinitud siempre presente. Lo que nosotros consideramos como dinero, alimentos, prendas de vestir, automóviles, casas y lo demás, no es otra cosa que la manifestación de los conceptos – ideas - que tenemos de estas cosas. Nuestros conceptos-ideas- son lo que nuestra Mente quiera que sean! Pongámonos de acuerdo ahora que así como no necesitamos pensar en naranjas mientras exista la fuente o la Provisión que siempre hace que haya naranjas, tampoco necesitamos pensar acerca de dinero. Aprendamos a
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pensar en el dinero de la misma forma que pensamos en las hojas de los árboles o en las naranjas, es decir, como el resultado natural e inevitable de la Ley activa en nosotros. No nos debe importar cuando vemos los árboles sin hojas, lo que en verdad debe importarnos es estar conscientes, saber que la Ley está funcionando, incluso en este momento, para producir frutos cualquiera que estos sean. No debemos preocuparnos o angustiarnos por el estado de nuestras finanzas en ningún momento, porque ahora sabemos que la Ley que actúa a través de nosotros, en nuestra Consciencia está siempre en funcionamiento, bien sea que estemos despiertos o dormidos para proveernos de todas esas cosas que vendrán por añadidura. Es importante saber contemplar, observar a los lirios, a las flores del campo y a regocijarnos por esa manifestación de Amor Divino en la creación. Observemos a las aves y tomemos atenta nota de cómo confían en la Ley. Deleitémonos con las flores cuando manifiestan su belleza porque ellas son el testimonio de la Presencia Divina. En la medida en que disfrutamos de la belleza y la munificencia de la Naturaleza, sin la idea de poseer o acumular y sin el miedo a que puedan disminuir o desaparecer, pues existe una Provisión eterna, disfrutaremos también de los frutos de nuestra Provisión que son el resultado de la Infinitud que se manifiesta a través de nosotros, sin miedo ni temores a vernos afectados por la escasez o falta de lo que sea. Gocemos estas cosas del mundo, pero tengamos siempre presente que ellas no son la Provisión; que son, en verdad, la expresión de nuestra Consciencia, el conocimiento consciente, Individual de la Ley de Provisión que siempre manifiesta externamente lo que necesitamos.

Segunda Parte Quienes practicamos estas enseñanzas decimos por un lado que no debemos preocuparnos por nuestra Provisión, de lo que necesitamos para nuestra existencia y por el otro que “Debemos orar permanentemente” y que “Tu conocerás la Verdad y ella te hará libre.” Parecieran contradecirse, pero estas advertencias son correctas y deben ser debidamente entendidas. Existe la creencia de que lo bueno en el ámbito humano es el resultado de una ley también humana, una especie de ley de promedios de la que obtenemos nuestros beneficios materiales. En las ventas puerta a puerta2 suele producirse una venta por cada veinte visitas; en la publicidad
2Nota del Traductor: El autor se refiere a los datos que se tienen en los Estados Unidos de Norteamérica.

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mediante folletos se produce un retorno de aproximadamente un dos por ciento; en cuanto a la circulación de vehículos hay una regla que estima el porcentaje de accidentes; las compañías de seguros de Vida disponen de cuadros con las expectativas de vida y a partir de los promedios son capaces de determinar en cualquier momento y con bastante aproximación cuántos años de vida le quedan a una persona determinada. Vivir de acuerdo a los patrones humanos, es decir, permitiendo que estos promedios nos afecten, al igual que las creencias humanas no es vivir de acuerdo a un conocimiento correcto de la verdadera Ciencia de la Vida. Todo esto hace parte de la creencia o sugestión de que vivimos una vida humana y a menos que usted haga algo por si mismo, estará bajo el dominio de estas mal llamadas leyes, económicas o de salud. Estas sugestiones que son en realidad creencias y son de carácter universal, y por eso tienen un poder hipnótico en su actividad y tienden a actuar en aquellos que no están atentos, alertas para corregir las apariencias que les presentan los sentidos, lo cual les ocasiona limitaciones. ¿Qué podemos hacer para liberarnos y permanecer libres de estas sugestiones hipnóticas, de modo que podamos vivir la vida plenamente? Lo primero es vivir en un estado elevado de Consciencia. En la medida de lo posible, debemos ejercitarnos para saber que todo de lo que existe en el mundo sensorial es efecto y no causa, no tiene creatividad y tampoco tiene poder sobre nosotros. Esto nos trae a un punto vital en la Sabiduría del Espíritu: Yo Soy la Ley, Yo Soy la Verdad, Yo Soy la Vida Eterna. Puesto que Yo Soy Consciencia Individual de la Infinitud y Yo Soy la Ley entonces, nada del mundo externo puede tener poder ni convertirse en ley para mí. No hay nada que nos haga sufrir excepto aceptar la ilusión de los sentidos como realidad. No sufrimos por el pecado y la enfermedad, estas son solo formas que asume el error. No importa lo que sea, ni el nombre que le demos, todo es hipnotismo, sugestiones, ilusiones que en forma de personas, lugares o cosas se manifiestan y aparentan ser pecado, enfermedad, escasez o limitación. Tenemos que vivir con el conocimiento de que no somos efecto ni hay algo que nos maneja. Recordemos siempre vivir como la Ley que somos, como el Principio de nuestro Ser. Podremos tener control de nuestros asuntos, en la medida en que nos hacemos conscientes de que lo externo es efecto de nuestra propia Consciencia, la imagen y semejanza de nuestro Ser, la manifestación o expresión de nuestro Yo Divino, solo entonces podremos ser la Ley en nuestros asuntos. Nuestra verdadera identidad tiene que ser traída a la Consciencia al iniciar el día y debemos hacerlo todos los días. Tenemos que identificarnos como Espíritu, como Principio o Ley de Vida en todos nuestros asuntos. Es
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muy importante que tengamos siempre presente que no tenemos necesidades: Somos la Infinitud individualizada, Consciencia Espiritual que encierra en sí misma la Infinitud del Bien y por lo tanto somos ese centro, ese punto de la Consciencia, Dios, que puede alimentar a cinco mil cualquier día y todos los días sin usar la cuenta bancaria, solo con la Infinitud del Bien que surge a través de nosotros, de la misma manera que lo hizo a través de Jesús. No nos reunimos con los demás pensando qué podemos obtener de ellos o qué pueden hacer ellos por nosotros; estamos en la Vida como Presencia Divina Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente. Durante el día, en cualquier actividad que estemos realizando, trabajo del hogar, manejando, negocios, etc. tenemos que recordar conscientemente ,que cada uno individualmente es la Ley que gobierna su universo, lo que quiere decir que somos la Ley del Amor con todos aquellos con quienes entramos en contacto. Deberíamos recordar igualmente que quienes llegan a nuestro entorno bien sea mental o personalmente son bendecidos por este contacto porque somos la Ley de Amor en acción y somos la Luz del Mundo. Debemos también saber conscientemente que no necesitamos nada, porque somos la Ley de Provisión misma en actividad y podemos alimentar a “cinco mil” de aquellos que no conocen su identidad. Existe la creencia de que estamos separados de Dios – Lo Bueno3– y esto lo corregimos con la declaración de Jesús “Mi Padre y Yo somos UNO, Todo lo que el Padre tiene es Mío; El lugar en el que me encuentro es Sagrado.” Al reconocer la Infinitud de nuestro Ser, nos hacemos conscientes de la Verdad que nos enseña la Biblia y vivimos estas promesas. Dejan de ser citas literarias y se convierten en realidad; esto hace que se establezca claramente un punto esencial en nuestra Vida entre lo que es en verdad “conocer la Verdad” y “no pensar.” La Verdad de la que estamos siendo conscientes en este momento, es aquella establecida en nuestra Consciencia, la Verdad de nuestro Ser. No estamos “pensando (teniendo) pensamientos” para que lo bueno llegue a nosotros; tampoco estamos esforzándonos mentalmente para que algo se solucione o suceda. En verdad, estamos siendo conscientes de la Verdad de que somos UNO con la Infinitud, con nuestra Infinitud de capacidades. La razón por la cual tenemos que ser conscientes, conocer la Verdad, es porque a través de la historia nos hemos reconocido como seres humanos y a menos que sepamos de manera clara y permanente en nuestra Consciencia nuestra verdadera naturaleza, que somos la Divinidad, caeremos bajo el dominio del hipnotismo creado por los sentidos, la creencia de que estamos separados o alejados de Dios.
3Nota del Traductor: En Inglés Dios es God y Bueno es Good. Muchos Maestros de Sabiduría los usan como sinónimos.

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Existe también la creencia de que estamos separados de algunos seres que hacen parte de nuestra totalidad, y separados o alejados de ciertas ideas espirituales necesarias para vivir una existencia plena, ideas que se manifiestan como personas, documentos, casas, compañías, oportunidades, etc. Esta creencia en la separación debe ser corregida, haciéndonos conscientes de que nuestra Unidad en Dios, constituye nuestra Unidad con todas las ideas. Un ejemplo que ilustra este punto vital es el teléfono. A través de mi teléfono puedo entrar en comunicación con cualquier otro teléfono en el mundo, pero no puedo hacerlo ni siquiera con el de mi vecino más cercano, sin antes pasar por la Central telefónica y de allí sí al teléfono que deseo. Al establecer mi Unidad con la Central Telefónica establezco mi Unidad con todos los teléfonos. En la realización, o conocimiento de nuestra Unidad en Dios, Infinitud, Principio de Vida, Amor, encontramos y manifestamos nuestra Unidad con todas las ideas necesarias para la plenitud de nuestra vida. Nunca olvide que usted no puede vivir de acuerdo al conocimiento Científico enseñado por Cristo Jesús, con la idea de que es ser humano. Usted tiene que saber con certeza que usted es Vida, Verdad y Amor. Tiene que aceptar la revelación de Jesús del YO SOY hasta que se hace realidad en usted. La Verdad no es algo a lo que se acude para resolver esto o aquello; si es así en su caso, entienda que tiene que dejar de hacerlo pues, no es más que una actividad de su pensamiento equivocado, falso. La Verdad es Infinitud, por lo cual es imposible que pueda recurrir a ella para resolver lo que sea. porque eso es ilusorio, apariencia sensorial. La Verdad es la realidad del Ser y no existe algo interno ni externo que sea contrario a la Verdad misma, por eso se hace imposible acudir a ella: La Verdad es activa y operativa en sí misma, en otras palabras, Omnipotente, Omnipresente y Omnisapiente. Todos estamos comprometidos en actividades, a través de las cuales pareciera que nos llega la Provisión para nuestras necesidades. Sea lo que sea esta actividad, profesión, negocio o arte es una actividad de nuestra Consciencia. Vista de esta manera nuestra actividad es dirigida y mantenida de manera amorosa e inteligente. Aún más, la Consciencia Divina, Infinitud es la Consciencia Individual misma apareciendo y expresando su propio Ser, su propia naturaleza y carácter. “El gobierno descansa sobre sus hombros” y la Consciencia es la única responsable. Aprendemos a dejarnos llevar de la Divinidad permitiéndole a Dios, la Consciencia, el cumplimiento de sus responsabilidades. En la Biblia leemos a cerca de las dificultades y tribulaciones de Elías. En el seguimiento de la historia en el capitulo dieciocho del Libro de los
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Reyes I podemos ver que solo la Presencia del Espíritu, Dios en sí mismo podía obrar de esta manera para resolverlas. Ningún poder humano hubiera podido hacerlo. En el capitulo diecinueve del mismo Libro vemos como el desaliento parece que se apodera de Elías por culpa de su ministerio. En verdad, era una oportunidad para que Elías probara que el poder no era de él como ser humano, sino de Dios manifestándose como Elías, Dios apareciendo de manera individual. El alimento preparado por Elías bajo el árbol de junípero simboliza su toma de Consciencia de la Presencia de Dios manifestándose de manera tangible. En este capítulo diecinueve de los Reyes I encontramos este maravilloso mensaje en el versículo dieciocho: “Pero me he reservado siete mil en Israel, todas aquellas rodillas que no se doblaron ante Baal, y todas las bocas que no le besaron.” ¿Ha entendido usted que Dios no reservó a los siete mil para la gloria de Elías, sino para Su propia gloria como Dios apareciendo como Elías? Cualquiera que sea nuestro trabajo en el área de negocios, en el campo profesional o artístico, Dios, la Consciencia Individual siempre ha reservado siete mil (la totalidad) para Sí mismo y en la medida en que sepamos escuchar “La suave y calmada voz interior” que le “habló” a Elías, también nosotros seremos conducidos a la actividad que nos corresponde con su reconocimiento y su recompensa. Somos la existencia Individual de la Consciencia, por lo tanto, todo lo que necesitamos para nuestra realización está ya incluido en la Consciencia, la Infinitud que ya somos. Dios se manifiesta como Usted, Individualmente y sus cualidades son Divinas y su actividad es la de la Consciencia, Vida, por lo tanto la responsabilidad por su Vida es de Dios. Haga suya esta Consciencia de la Presencia Divina y así adquiere el secreto absoluto del éxito en su vida cotidiana. Como Consciencia Espiritual Individual hay preparados para usted siete mil – plenitud – es decir, Dios, la Consciencia Individual, su Consciencia, le ha dado a usted sus habilidades y capacidades al igual que las oportunidades y las recompensas. Todo encaja a la perfección en cada situación. Recuerde siempre que Dios, su Consciencia Individual, ha preparado para usted todo lo necesario para que disfrute de una Vida Individual plena. Usted nunca puede estar al margen de la armonía del Ser Divino. Cultive la Consciencia de la Presencia Divina en todos los momentos de su Vida.
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Es nuestra Unión – Unidad - consciente en Dios la que nos permite Ser, vivir sin pensar, lo que hace real una Vida de abundancia, por la Gracia. Hay un lazo invisible entre todos nosotros los que vivimos el Camino de la Infinitud. Nosotros no vinimos a la tierra para adquirir de los demás; estamos aquí para compartir los tesoros espirituales que son de Dios. Nuestro interés mutuo es, en Verdad, puramente espiritual. Nuestra Voluntad es Vivir conscientes del Espíritu que somos. Desde la elevada posición de nuestra Visión no nos vemos como hombres ni mujeres, ni ricos ni pobres, ni superiores ni inferiores. Todos los valores humanos han desaparecido para dar paso a nuestra tarea común en la búsqueda y realización del Reino Interior. Nos vemos como viajeros del camino de la Luz; compartimos igualmente nuestros progresos, nuestras experiencias y nuestros recursos espirituales. Nunca nos negamos a compartir lo que somos con los demás. De igual manera no hay envidia ni celos por las conquistas espirituales de cada uno. Seamos conscientes aún por un instante, que todo de lo que hemos sido provistos, lo que tenemos, la posición que ocupamos, el prestigio, el poder, la salud, la belleza y la riqueza son regalos, dones de Dios y como tal, de fácil adquisición por todos, en la medida en que lo hagan suyo en su Consciencia y comprendan la tarea de impartir el Amor Impersonal al mundo entero. Una vez adquirida la Visión de que todo lo que alguien posee, aunque de la impresión de que son bienes materiales, no es más que la manifestación de su Consciencia, se nos hace imposible envidiar las posesiones de los demás, más aún, desearlas. El primer paso en el camino de Vida por la Gracia, “Mi Paz”, empieza con la comprensión que todo lo que poseemos es del Padre, es decir, que todo lo que alguien tiene o pueda llegar a tener es efecto, producto de su Consciencia, la Infinitud. Todos somos “Co-herederos en Cristo” y por lo tanto todos obtenemos los recursos de nuestra propia Consciencia, el Alma, la Infinitud y no necesitamos trabajar, ni hacer esfuerzos, ni luchar por lo que ya es nuestro por la Gracia. Todo lo que alguien posee en cualquier momento, no es más que el efecto o producto de su propia Consciencia, por lo cual solo él es el dueño. Todo lo que tenemos es fruto de nuestra propia Consciencia y lo que queda por conquistar es nuestra Unidad consciente con Dios, nuestra Consciencia, la Infinitud. Podemos tener todo lo que queramos sin importar la cantidad simplemente “ampliando los limites de...” de nuestra comprensión y realización. Nada de lo que otro posea es realmente nuestro, aunque lo recibamos legalmente; seguirá perteneciendo a quien lo tiene en su
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Consciencia. Lo que es nuestro lo es por la eternidad, porque es el resultado, el efecto, de nuestra Consciencia y nunca por otra razón. Todo lo que el Padre, mi propia Consciencia de la Infinitud tiene, es Mío. Cuando nos hagamos conscientes de esta Verdad, podremos los hombres convivir en el mundo de una manera armoniosa, feliz y exitosa, sin miedo y sin codicia, envidia ni lujuria. Es el regreso al Paraíso, al Jardín del Edén! Es vivir por la Gracia, sin pensar! Es la sabiduría real, es entender la Vida como lo que verdaderamente es, un regalo de Dios, el eterno flujo de nuestra Consciencia. Nos revelaría el lazo espiritual invisible que nos une en la hermandad eterna del Amor. Solucionaría para siempre el asunto de la Provisión estableciendo así la Paz en la Tierra!

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REFLEXIONES DE LA SABIDURIA DE EL CAMINO INFINITO

Inicie su búsqueda espiritual entendiendo que todos los conflictos deben solucionarse en su propia Consciencia. ***** Nunca hay conflicto con personas o con condiciones de Vida. Lo que sucede es que se tiene un concepto mental erróneo sobre las personas, las cosas, las condiciones o las circunstancias. Por lo tanto es usted quien debe hacer la corrección en su Consciencia, antes que pretender cambiar a alguien o algo afuera. ***** Reconozca a Dios como la sustancia, la Ley, la causa, la actividad de Todo lo que Es y absténgase inmediatamente de intervenir física o mentalmente en lo externo. Permanezca en su Consciencia y resuelva ahí mismo las apariencias.
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***** Cuando vive desde el centro de su Ser, no lo tocan ni afectan los pensamientos, ni las opiniones, ni las leyes del mundo. Nada lo altera, porque usted no reacciona al mundo de las apariencias. ***** En la Vida espiritual usted no le pone etiquetas al mundo. Usted no juzga, es decir, usted no pone etiquetas de bueno, malo, enfermo, bien, rico o pobre. Aunque las apariencias den la impresión de armonía o lo contrario, al no juzgar, usted reconoce lo que ES y permite que lo que ES, en Verdad, se defina a sí mismo. ***** Vivir espiritualmente es saber que todo ES. Por eso no ponga nombres, ni etiquetas, ni defina o juzgue lo que ES. Conténtese con saber que ES y permita a lo que ES que le revele a usted su propio ser, su propia naturaleza y su carácter. ***** La Oración es la Visión Interior de la Armonía. Esta Visión se hace realidad cuando abandonamos el deseo de cambiar o mejorar a alguien o algo. ***** No busque encontrar o resolver algo con la Oración. Deje que la Armonía se auto defina y se auto revele. Su Oración debe ser el medio por el cual se define lo que ES. ***** La Oración es ser conscientes de lo que ES; “ver” lo que ES; y no que sea lo que uno quiere. *****

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Orar es ser conscientede la Armonía sin que usted tenga que hacer ningún esfuerzo mental. ***** La Oración es no desear, porque sabemos que todo ES. ***** La Sabiduría Espiritual revela el pozo profundo, claro y refrescante de la satisfacción que hay en su interior, una vez que usted reconoce que TODO ES! ***** Sea consciente de que su Oración no pretende influir en la Divinidad. ***** Sea consciente de que su Oración no busca mejorar el Universo de Dios. ***** Permanezca en Paz: Dios ES! ***** Resida en el pozo profundo de la satisfacción que está en usted. La Paz ya ES! ***** No desee nada. Permita que la Gracia de Dios sea su suficiencia en todo. *****

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No existe el poder del Mal, a menos que lo crea. Las desavenencias no existen en “el mundo externo.” Resuélvalas en su propia Consciencia. “¿Por qué se enfurece el pagano y se imagina la gente cosas vanas?” ***** Hay una Comprensión, una Visión interior en el hombre que lo hace entender, que lo hace ver a través de las apariencias. ***** La Visión profética de Daniel reveló la destrucción de los cuatro reinos temporales, con una “piedra cortada de una montaña sin manos”. Cuando usted “vea” esta piedra cortada “sin manos” de la montaña, comprenderá que esta piedra es la Palabra. La Consciencia, el conocimiento de que el TODO ES, constituye la piedra que trasciende la ilusión sin luchar y sin esfuerzo; por la Gracia que ES. Permanece en Paz. ***** Lo que ES, transciende la ilusión sensorial que llamamos mundo. ***** El pozo de la satisfacción con su agua clara y refrescante lo fortalece con la certeza de que la felicidad ES. “Mantente en Paz.” ***** Lleva tus desavenencias al pozo de la satisfacción para ser lavadas, y contempla... la Gracia de Dios! “Mi Paz os dejo, mi Paz os doy.” ***** No te desanimes: “SOY YO.” ***** No existen las limitaciones. Se libre.
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***** Vive en la Paz y en la Felicidad de lo que ES. ***** Reside en el pozo profundo de la dicha. YO SOY, TODO ES! ***** Si descubrieras una forma de Orar o Meditar o un pensamiento que curara, enriqueciera o bendijera lograrías que un efecto se convirtiera en causa, Dios. Imposible! Solo Dios ES! ***** Si pudiera descubrir algo o alguna cosa a la cual pudiera aferrarse, esto también seria convertir un efecto en causa, Dios. Imposible! ***** Es imposible ser conscientes de nuestra Deidad mientras tengamos en la Mente un “propósito” o un “objeto” que no sea Dios. ***** Es imposible lograr algo a través de Dios mientras tenga el deseo de lograrlo. Dios es celoso! ***** No busque a Dios en el ámbito del pensamiento o de lo material. ***** Todo, absolutamente todo lo que pueda ser conocido es efecto; nunca Dios, causa. Cese en el intento. *****
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Los hombres, juzgando bajo los parámetros humanos se quejan porque la Oración no recibe respuesta. Para recibir los beneficios de la Oración hay que abandonar todos los conceptos personales, ilusorios del bien. No pretenda que la Oración encaje en el molde de los deseos humanos. ***** La Verdad es Infinitud, por lo tanto no puede ser conocida en términos finitos. ****** Acude a Dios como un recipiente vacío, con el deseo que Dios lo llene a su manera y medida. ***** No hay Dios en la escena humana. Si usted fuera consciente de esta Verdad podría perder su vida y volver a retomarla por su propia voluntad. La Vida no depende de la materia, nunca. ***** Dios no es poder. Cuando usted descubre su Centro interior, su Consciencia, encuentra la quietud absoluta, un pozo profundo, en Silencio. No es poder porque no hay nada; solo ES LO QUE ES! ***** Ser conscientes de Dios no es ganar armonía. La Presencia de Dios es la Armonía. ***** El único error está en la creencia de que Dios está ausente. La Consciencia de Dios no elimina el error; Dios mismo es Armonía. *****

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Nadie puede revelar a Dios, pero si puede revelar la verdadera naturaleza de la Oración y con ello ayudar para que la obtenga. La experiencia de Dios solo se logra a través de la correcta comprensión de la Oración, ya que esta es el punto de contacto con Dios, el camino de la Consciencia Divina. Orar es preparar la Consciencia para la experiencia de Dios. ***** Buscar la ayuda de Dios a estas alturas de su búsqueda, le hará creer que Dios y usted están separados. Da la sensación de Dios y de alguien que necesita ayuda, dirección y sabiduría. En verdad, lo que necesita es dejar que Dios sea su vida, entonces vive su Vida, actúa y realiza por usted lo que sea, ES usted! ***** Al comienzo durante la Meditación reflexionamos o contemplamos a Dios, sus cualidades y naturaleza tal como lo entendíamos. A medida que fuimos evolucionando en la Consciencia comprendimos que cualquier idea que podamos tener de Dios no es cierta, solo es un concepto sobre Dios. Así entramos a la absoluta quietud de la Mente, que permite el profundo silencio de “Mi Paz” y Dios se hace realidad. ***** En los primeros días como estudiantes de la Ciencia Espiritual del Conocimiento, buscamos a Dios para obtener salud, Paz, seguridad y armonía. Ahora sabemos que estas no existen fuera de Él y nuestro solo deseo es conocerlo. Ahora hemos transcendido el deseo de obtener la salud; o cualquier otra cosa y solo Él es lo que importa. Hay que transcender Paz, salud, felicidad, abundancia, todo. “Y la Vida Eterna ES que ellos te conozcan, Oh Dios de Verdad.” ***** Buscar lo bueno, como placeres, cosas y lugares por la felicidad que nos dan es crear una barrera en nuestra evolución espiritual. Buscar la realización de Dios es nuestra razón de Ser; todo lo demás, placeres, cosas y lugares que son alegría natural son añadidura, efecto. Así nuestro placer es aún mayor porque es el placer de la fuente misma. *****
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Las palabras y los pensamientos ayudan siempre y cuando conduzcan a crear una atmósfera de comunión verdadera donde no hay palabras ni pensamientos. Cuando la Oración es solo de palabras y pensamientos, no es posible realizar la Consciencia de Dios. ***** No se equivoque. Este es el secreto: Permanezca consciente de Dios, viva sus palabras, óigalas, léalas, reflexione con ellas, medite en ellas. Así realizamos la Consciencia de la Verdad que se convierte en causa, Ley, sustancia y actividad de Vida. Esta Consciencia noble que surge a través del estudio, del ejercicio permanente de la atención, de la Meditación logra la comunión consciente en Dios y se da el profundo silencio de “Mi Paz.” Entonces usted es llevado a un ámbito donde no hay palabras ni pensamientos. ***** La sola lectura de palabras de Verdad es solo conocimiento y no una profundización y enriquecimiento de la Consciencia. Solo una Consciencia profunda y enriquecida es Cristo viviente, real. ***** Nosotros no vivimos en la mente mortal de la Conscienciadonde el mal es una realidad. ***** Dios no existe ni está al alcance de la Mente o de los pensamientos. Tiene que transcender la Mente y los Pensamientos para estar en Dios! ***** Cualquier respuesta que se obtenga en un plano inferior y no en la Consciencia Pura, es efecto o producto del yo ilusorio y no del Yo Verdadero. *****

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¡Oh Estudiantes! No os esforcéis ni busquéis las riquezas celestiales en la Consciencia humana, sensorial. Esperad! Esperad! Buscad el nivel más elevado de la Consciencia: Allí los tesoros del Padre son libres como el aire. ***** Es una gran equivocación pensar o creer que el deseo humano y la oración harán que Dios se ponga de nuestra parte. Tiene que ascender en la Consciencia para que se manifieste la Presencia Divina y luego viene el reposo. Es en verdad el reposo eterno, porque no hay nada de que preocuparse, nada que cuidar, nada que buscar, nada de qué dudar, ni temer. ***** A menudo los estudiantes se preocupan de que su propia felicidad, Paz y armonía no estén completas sino le ayudan a los demás a obtener lo mismo. Esto por lo general, crea dudas y temores en los estudiantes. Dudas de que Dios esté en ellos y temor de que la creencia en la separación de Dios sea una realidad insuperable. Esto sucede con el propósito de que el estudiante nunca se sienta tentado a glorificarse a si mismo u orgulloso de su elevado entendimiento. ***** Yo soy duro de morir. ***** El estado de Consciencia que no ha sido experimentado directamente es imposible de mantener. ***** Creer que se ha llegado a un estado de Consciencia real es terrenal, sensorial. ***** La Consciencia es la Vida misma; no es usted quien la vive. *****
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Abandone el sentido de la Consciencia personal tan rápido como le sea posible. Deje que muera el “yo.” ***** Aún en las prácticas espirituales de la Metafísica se aspira a llenar las redes con peces gordos y en grandes cantidades, en vez de abandonar sus redes y “Seguirme”, Cristo. ***** No existe algo como “Mi armonía”, “Mi salud”, o “Mi Provisión.” Su Paz está más allá de toda comprensión. Su Gracia es más que suficiente. ***** ¿La Felicidad o la infelicidad en la existencia humana, significa algo? La Felicidad tiene que ser conocida en el Espíritu! ***** ¿La Paz humana o la ausencia de Paz humana tiene algún sentido? La Paz verdadera solo es conocida en el Alma. ***** ¿La Salud del cuerpo o la carencia de salud corporal, qué son en realidad? La Salud verdadera solo es real en Dios. ***** La Riqueza o la carencia de ella, ¿qué es en realidad? La Riqueza verdadera es la del Amor cuando este es expresión de la Consciencia. ***** En los abismos de la desesperación que causan los asuntos humanos, aprendemos que el Bien solo existe en Dios.

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***** Le he revelado el secreto verdadero de la Vida: Dios no existe en la Consciencia humana, mortal, sensorial. Inicie su búsqueda a partir de ahí! ***** Cuando la casa construida en el aire se derrumba, el estudiante espiritual está muy, muy cerca de “la casa que no es construida con las manos y es Eterna en los cielos.” ***** ¡Estudiante Espiritual! Regocíjate cuando se desplome tu mundo externo, porque solo así se revela el Templo interior del Espíritu! ***** La Mente que pide ayuda es Cristo – a la espera de nuestro reconocimiento! ***** El hombre que reside en Cristo sabe que sus habilidades y capacidades son del Alma y no están en el cerebro, ni en el cuerpo. ***** Toda actividad de los órganos o funciones del cuerpo son en verdad la actividad del Alma, que pareciera como si fueran del cuerpo. ***** Todo, la destreza, el talento, la capacidad, y la habilidad de la Mente es en realidad la actividad del Alma que se manifiesta a través del cuerpo. *****

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Vivimos en la Consciencia, Cristo. Es nuestra plenitud y perfección. Sin esa Consciencia somos como árboles arrancados del suelo, como olas separadas del océano. ***** La Provisión no puede ser limitada, ya que su origen es el Alma, la Infinitud. ***** El Alma es la sustancia, la naturaleza, la actividad y la Ley de todo lo que ES y nunca separada de la forma. ***** “Ni la circuncisión servirá... tampoco la no circuncisión.” (Carta de Pablo a los Galos 5:2-4; 6:15) Este es el camino del medio que proponemos. ***** La ausencia de pecado es lo opuesto al pecado, pero esto tampoco es. La salud es lo opuesto a la enfermedad, pero esto tampoco es. Pero esto es el camino del medio. ***** La crucifixión del Yo se hace realidad cuando no hay nada por lo cual desee orar. *****

Aquellos que van en su evolución espiritual sufren las duras experiencias del mundo, de la vida humana hasta que se transciende completamente “este mundo.” El anhelo es el de evitar o escapar de estas duras experiencias mentales, físicas o económicas, pero no puede ser porque son el resultado de la batalla entre el Espíritu y “la carne”, es decir entre la Consciencia Espiritual y la ilusión sensorial, la materia.
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***** Para quienes están en el camino espiritual, las dificultades que surgen en los asuntos humanos es por lo general parte del proceso del despertar espiritual. Por lo tanto es muy importante para el iniciado permanecer lo más tranquilo que pueda absteniéndose de luchar contra las dificultades y en lo posible “permitir” que la batalla se dé hasta que llegue el momento de la transición. ***** Cuando su dedicación es sincera en el estudio del Espíritu, su mundo comienza a derrumbarse, sus amigos lo abandonan, al igual que sus seres queridos y estudiantes si los tiene; igualmente la salud se altera o muchas otras cosas pueden suceder, pero todo esto acelera la transición, o el renacimiento espiritual. Es en verdad el logro de lo que tanto ha anhelado. ***** Un cambio indescriptible se está llevando a cabo a medida que el iniciado discierne, comprende la diferencia entre la armonía física y la magnificencia del Espíritu. ***** Hijo mío recógete en ti mismo todas las veces que te sea posible y permite que el Amor Divino te envuelva en su Luz; permanece en “Mi Paz.” ***** Así llegas al momento de vivir la gran experiencia: La comprensión y la realización plena de Mi Paz, Mi Vino, Mi carne, la Sustancia Invisible, la Ley, la Causa. ***** Hijo Mío! Que la bendición de esa Paz que es en verdad tuya–“Mi Paz”se manifieste y te cubra con su Luz y sustento. *****
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Ahora sabes el significado de: “Yo nunca te abandono, ni te desamparo.” Ahora sabes que el resto se encuentra en tu Consciencia, el Espíritu y que ni siquiera lo mejor de “este mundo” puede igualar. “Paz, Paz, permanece en Paz.” ***** A Dios se le considera como un Papá Noel! Vaya creencia! La razón por la cual todo deseo es pecado es porque el deseo está basado en que Dios nos da o nos retiene lo que necesitamos. Igualmente el deseo surge por creer en alguien, en algo, o en un lugar distinto a Dios. ***** Dado que Dios ES, Omnipresencia, la oración, la verdadera oración es una Consciencia en la cual la Unidad, la comunión en Dios es permanente, eterna! ***** Yo he sufrido intensa y profundamente, tanto que me he hecho pedazos interiormente; y me he preguntado: “¿Por qué Dios Mío, por qué?” Y de lo más profundo de mi Ser vino la respuesta: El mundo es incapaz de recibir y responder a Cristo; el rechazo de Cristo por aquellos que esperamos que posean el don de la Visión Divina, y por la burda ignorancia y oscurantismo del pensamiento humano. Todo esto se me devuelve, este rechazo y este oscurantismo. Establéceme en la Gracia para elevarme por encima de mi sufrimiento. ***** La Luz brilla. La Palabra una vez que la entendemos remueve aquello que obstaculizaba nuestro progreso espiritual. No lo hacemos nosotros, sencillamente es removida cuando no es necesaria. ***** Gracias Padre por el Amor! *****

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La Verdad tal como la conocemos o declaramos no es tal, a menos que lo hagamos cuando estamos “en Dios.” Cuando realizamos la Vida en Dios podemos decir que somos espirituales, divinos y gobernados por, para y en Dios. ***** La Verdad espiritual no existe en lo humano, solo en el Espíritu, la Infinitud. Lo humano es un estado hipnótico que solo se supera cuando se establece Dios, la Consciencia Individual. ***** Solo “en Dios” somos perfectos, absolutos, completos, Unidad de la Existencia. ***** La iluminación se da cuando abandonamos todos los conceptos de la Verdad y esto se logra por la Gracia. ***** Despojado de todos los conceptos de Vida, Verdad y Amor, uno se halla “en Dios”. ***** La Vida después de la tumba no tiene nada que ver con la Inmortalidad. La Vida más allá del sepulcro no es otra que sobrevivencia de la personalidad. La personalidad muere, tiene que morir o bien de este lado o sino del otro lado de la tumba para que la Inmortalidad se realice. El Yo Verdadero, Inmortal está siempre en nosotros aunque oculto por la personalidad pero se nos revela en la medida en que desaparece la personalidad, o el yo humano, sensorial. Mientras haya preocupaciones por el bien personal sea en forma de seguridad, salud o Paz mental o cualquier otra cosa, existe entonces aquello que debe “morir diariamente” para que podamos “renacer en el Espíritu” en la realización de la Inmortalidad aquí y ahora. *****

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La Oración no es una actividad de la mente humana. ***** Todos los intentos para contactar a Dios a través de la Mente o del Intelecto fracasan y siempre fracasarán. Dios solo se conoce en el Alma y sus facultades. ***** La oración que se hace con el intelecto solo brindará frutos en la medida en que se “crea” en esa oración. ***** Fe en un “Dios desconocido” produce solo la armonía de la Fe ciega. Dios tiene que conocerse y entenderse en el Alma. ***** Para un estudiante avanzado: Usted ha llegado a un punto en el que conoce la Verdad que puede ser conocida, comprendida o recibida humanamente. Ahora tiene que llegar más alto, para conocer la Verdad que se revela a si misma por medios espirituales, sin ningún medio humano de comunicación. ***** ¿Por qué las Almas avanzadas en el camino espiritual, practicantes y maestros aún sufren enfermedades y tienen problemas? Estas condiciones son la expresión del grado de Consciencia mortal o material que todavía tienen. No hay tal cosa como Consciencia no expresada y hasta lo más insignificante que exista en la Consciencia se expresará en términos de bien o mal al nivel humano, mortal. Así lo ordena la Ley. El bien y mal están a la par y solo en la medida en que se avance en la realización de la Consciencia Espiritual serán eliminados. Hasta en la Resurrección se manifestó el sentido material del cuerpo con todas las cicatrices del error humano. En la Ascensión la espiritualidad pura fue revelada. *****

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En el camino espiritual muchos llegan a “lugares” estériles, el desierto, la soledad y piensan que han sido abandonados por Dios. Pareciera que aún Cristo los ha abandonado. Es entonces cuando el buscador espiritual tiene que saber que aún no ha realizado lo que Es y que la verdad que ha creído haber alcanzado no es real, no es la totalidad del Espíritu. Estas experiencias de soledad indican que tiene que seguir con más insistencia en su búsqueda pues, cuando se haga la Luz entenderá la declaración “Yo nunca te abandono ni te desamparo.” Recuerde que las discordias y la falta de armonía son solo apariencias causadas por la Consciencia sensorial, humana. La Visión espiritual por el contrario percibe lo que realmente ES! ***** La Fe no tiene ninguna relación con el pasado ni con el futuro. La Fe solo se realiza en el presente, ahora y siempre ahora. ***** La Fe es una actividad de la Consciencia lo mismo que la Integridad. La Fe y la integridad siempre residen en usted aunque pueden estar inactivas. El reconocimiento y testificación de la Omnipresencia de la Fe como una actividad de la Consciencia Individual hace que se active y su efecto es visible y tangible. ***** La Fe es una cualidad divina y no humana, como cualidad divina está siempre presente en toda su plenitud. ***** No espere que el poder de Dios funcione en el “sueño” si no más bien que rompa el sueño. ***** No contacte a Dios para que ajuste, cambie o sane el sueño. La comprensión de la Conscienciade Dios es lo que rompe el sueño. *****

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Entender que se ha estado funcionando en el “sueño” es el comienzo del despertar espiritual. ***** La verdadera habilidad de no resistir es la de no esperar que Dios funcione en el sueño. Esto no significa que uno viva sin Dios, por el contrario, uno encuentra que vive eternamente en Dios. ***** Abstenerse de pedir la ayuda de Dios es funcionar en la realidad. ***** Cuando no se busca ni se pide ayuda a Dios es cuando empezamos a despertar a la realidad. ***** Cuando hay la necesidad de pedir la ayuda de Dios se está funcionando en el sueño. ***** Dios no es un poder en el sentido de derrotar el mal, el pecado, la enfermedad o la muerte. Dios no es poder en el sentido de vencer en batalla, destruyendo o eliminando algo. ***** Dios es Vida. Dios es Amor. Dios ES. Nada más, Es. Solo Dios ES! ***** No se preocupe de sus relaciones con las personas. Mantenga su relación consciente con Dios y esto se hará cargo de todo lo demás. *****
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Mantenga en secreto y de manera sagrada su relación intima en Dios. Al mantenerla en secreto y sagradamente ella se manifiesta externamente en relaciones y experiencias armoniosas. ***** Dios es el pegante entre usted y sus hermanos de raza, al igual que con los animales, los vegetales y los minerales. ***** Cuando el pensamiento se centra en una persona, lugar o cosa usted está funcionando en el sueño. ***** Cuando sus pensamientos se congregan en contemplación espiritual, toda persona, lugar o cosa se transforma en un gozo espiritual. ***** Los dos grandes Mandamientos son Ley cósmica: Tú no tendrás otro Dios, otro Poder; amarás a tu prójimo como a ti mismo. Arroja tu pan sobre las aguas. ***** “Porque ningún hombre prevalecerá por la fuerza... El Señor se vengará de sus adversarios.” ***** Las cosas que percibimos con los cinco sentidos son objetos de la Mente y no tienen ninguna relación con la Verdad. ***** Todas las apariencias son objetos sensoriales, no de Dios, la Verdad.

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***** Todo lo que testimoniamos objetivamente tiene que ser comprendido como imágenes o proyecciones mentales, nunca realidad espiritual. ***** La realidad subyace en las manifestaciones que nos presentan los sentidos y solo se discierne por medio de la Consciencia Espiritual. ***** El mundo sensorial que es la experiencia humana se da en las coordenadas de tiempo y espacio y esto en sí excluye que sea de naturaleza espiritual. ***** El universo del Espíritu, la Verdad, Dios es actividad eterna. En consecuencia no existen ni nacimiento, ni enfermedad, ni accidente ni muerte. Cada vez que enfrentemos una apariencia humana aunque sea una buena persona o condiciones tenga presente que esto no es cierto, que no es más que una imagen mental sin realidad, ni ley, ni sustancia, ni causa o efecto. Entonces “vea” muy en lo profundo de su Consciencia y contemple lo que en verdad ES, la Eternidad misma aún en aquello que aparece como pasado, presente y futuro. ***** Si sucede en las coordenadas de tiempo y espacio no lo acepte por lo que aparenta ser; busque aún más profundo en el Reino del Alma.

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ñ

11.

EL NUEVO HORIZONTE

Las apariencias de desacuerdos y falta de armonía, de enfermedad y de muerte que nos presenta la percepción sensorial es el hipnotismo universal que produce lo que se llama el sueño, que es la vida humana. Hay que entender muy bien que no es más que la realidad de una existencia humana armoniosa, la que produce los desacuerdos del mundo. Hay que ser conscientes que toda la escena humana es una sugestión hipnótica y que debemos transcender el deseo de tener excelentes condiciones de vida humana. Comprenda claramente que toda sugestión, creencia o hipnotismo es la sustancia, el material del universo mortal; que todas las situaciones humanas buenas o malas son imágenes falsas producidas en el sueño, sin realidad ni permanencia. Dispóngase a ver desaparecer de su experiencia todas las experiencias armoniosas o no, de la vida mortal, sensorial con el fin de que pueda conocer la realidad, de vivirla y de disfrutarla. Hay un universo del Espíritu gobernado por el Amor, habitado por los hijos de Dios que viven en el templo u hogar de la Verdad y transciende el sentido material, sensorial de la vida. Este mundo espiritual es real y permanente, su sustancia es la Consciencia Eterna donde no hay desacuerdos ni bienes temporales o materiales. El primer resplandor de la Verdad, del Reino del Alma, surge con el conocimiento y realización del hecho de que todas las condiciones y experiencias temporales son producto del auto-hipnotismo sensorial. Al hacernos conscientes de que toda la escena humana, con lo bueno y lo malo, no es más que ilusión sensorial, obtenemos el primer destello y sabor del verdadero mundo creado en, por y para Dios y sus hijos que habitan el reino espiritual. Ahora en este momento de goce del elevado estado de Consciencia, somos capaces aunque de manera muy breve, de vernos liberados de las leyes de la materia, de lo mortal, de lo humano, de lo legal. Nos contemplamos a nosotros mismos separados y alejados de la esclavitud de los sentidos y en cierta medida percibimos la ilimitada frontera de la vida eterna, de la Consciencia, la Infinitud. Las cadenas que nos atan a la existencia finita, sensorial comienzan a soltarse y las etiquetas con las que ponemos precio o nombre a todo, igualmente desaparecen. Cuando no vivimos con la obsesión permanente, en el pensamiento, por ser humanamente felices o prósperos tampoco nos inquieta lo referente
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a la salud ni a la vivienda. Nuestra atención se enfoca en la “visión más amplia y más grande”. La libertad del ser divino se hace cada vez más real. Al comienzo, esta experiencia da la impresión como si el mundo desapareciera en el horizonte, algo así como si desmoronara frente a nosotros. No hay ningún apego a este mundo ni deseo alguno que nos haga aferrarnos a él; es efecto posiblemente, porque hemos dejado a un lado, en una gran medida, cualquier deseo de “este mundo”. Al principio no podemos hablar sobre esta vivencia que experimentamos. Hay una percepción muy sutil de “No me toques porque todavía no he ascendido”; Yo estoy todavía entre los dos mundos, no me toques, no me hagas hablar porque retrocedería al mundo que estoy dejando atrás. Permíteme mi libertad para ascender y entonces cuando me haya liberado totalmente del hipnotismo y de sus imágenes “Yo os podré hablar de cosas que nadie ha visto ni escuchado.” Una ilusión sensorial universal nos ata a la tierra, a las condiciones temporales. Debemos hacernos conscientes de este hecho, porque comprendiéndolo bien. empezamos a liberarnos de las cadenas que nos amarran al sufrimiento, a la muerte, es decir, a todo lo temporal. Mientras más fascinados estemos con las condiciones buenas y placenteras de la carne, más fuerte es la ilusión de la vida humana. En la medida en que nuestro pensamiento, nuestra Consciencia permanezca en Dios, en la cosas del Espíritu, mayor es la libertad que obtenemos de “este mundo.” No piense en las injusticias ni en las conveniencias de este mundo. No debemos sentir miedo por no querer lo malo o por amar lo bueno de la existencia humana. En la medida en que lo logremos, disminuirá el poder hipnótico en nosotros, en nuestra experiencia. Comienzan a desaparecer los lazos terrenales, las limitaciones y carencias; las condiciones erróneas dan paso a la armonía espiritual y la muerte a la Vida eterna. Con los primeros destellos del cielo aquí y ahora comenzamos nuestra ascensión. Esta ascensión la entendemos ahora verdaderamente como una elevación que nos lleva a estar por encima de las condiciones y experiencias de “este mundo” y empezamos a contemplar las “muchas mansiones” que tenemos preparadas en la Consciencia Espiritual, la realidad de la cual nos hacemos conscientes. A nosotros en El Camino de la Infinitud no nos atan las evidencias, o apariencias que nos presentan los sentidos físicos; no estamos limitados por la Provisión de lo material; tampoco lo estamos por lazos visibles y nada nos obliga; hemos transcendido los conceptos de tiempo y espacio. Nuestro bien proviene del ámbito invisible del Espíritu, la Infinitud, el Alma y se hace realidad inmediatamente. No juzguemos lo bueno en nuestra vida por los parámetros establecidos por la percepción de los sentidos. De la Infinitud de recursos del Alma obtenemos todo lo necesario para gozar una vida plena, de abundancia. Nada de lo bueno, de lo real y verdadero nos es negado si dirigimos nuestra mirada hacia lo alto, si transcendemos la evidencia sensorial de la Consciencia mortal y percibimos la Infinitud. Mirad hacia lo alto; mirad hacia lo alto! El Reino de los cielos está presente!
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YO los estoy liberando de las apariencias de limitación que les crea la percepción sensorial como evidencia real de Mi Presencia y de Mi Influencia en su experiencia. Yo – si usted – estoy en Mi revelándome la armonía y la Infinitud de la existencia espiritual. YO – si usted, pero no en sentido personal – nunca la persona – estoy siempre conmigo. Mirad hacia lo alto!

12.

LA NUEVA JERUSALÉN

“Todo lo anterior ha dejado de ser” y “todo se hace nuevo... Antes estaba ciego, ahora veo,” y no “a través de un cristal oscuro” sino “frente a frente.” Si, en mi cuerpo he visto a Dios. Las colinas han desaparecido y el horizonte ha desaparecido y la Luz celestial nos revela lo que ES! Cuanto te he buscado oh Jerusalén, y sólo hasta ahora han tocado mis pies de peregrino el suelo celestial. Ya no hay desiertos ni lugares estériles. Las fértiles tierras se revelan ante mí en tal magnificencia como nunca lo soñé. En verdad “no puede haber nunca oscuridad”. La gloria brilla como el Sol al mediodía y no se necesita Luz, pues Dios es la Luz misma. Me siento y reposo bajo la sombra del árbol y encuentro Mi Paz en Ti. Tu Gracia es Paz oh Señor! En el mundo yo estaba fatigado y en Ti he encontrado reposo. En la densa oscuridad de las palabras me perdí; en la palabra de verdad encontré cansancio y temor; solo en Tu Espíritu hallé protección, agua de vida eterna y reposo. Cuán lejos he estado de Ti, Espíritu Mío, oh Tu, tiernísimo y verdadero, cuán lejos he estado de Ti! Cuán perdido en el profundo laberinto de las palabras, y más palabras, y más palabras! Pero ahora estoy de regreso y en Ti, Espíritu Mío, he encontrado por la eternidad, Mi Vida, Mi Paz, Mi Fortaleza. En Ti, Espíritu Mío, está el pan de vida eterna y al encontrarlo mi hambre ha sido saciada. En Ti, Espíritu Mío, está la fuente del agua y al beberla calmará mi sed por siempre! Como un exhausto vagabundo te he buscado oh Espíritu Mío y ahora mi cansancio ha desaparecido. Tú, Espíritu Mío, me proteges bajo la carpa que me has preparado y me refugio en su refrescante sombra y la Paz del Alma es real en mí. En Tu Presencia Soy la Paz. En tu Amor has colocado frente a mí la cena del Espíritu. Si, Tú, Espíritu Mío, eres mi lugar de reposo, un oasis en el desierto creado por las palabras que pretenden revelar la Verdad.
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En Ti me refugio del incesante ruido creado por las vanas discusiones originadas por la palabra; en Tu Conscienciaencuentro calma para la algarabía creada por el ruido de las palabras que los hombres balbucean. Ellos hacen trizas Tu vestimenta, Oh Señor de Paz, discuten Tu palabra, a tal punto que se convierte en palabras y no es Tu Palabra! He buscado como un mendigo el nuevo cielo y la nueva tierra y Tú me has hecho heredero de todo desde el comienzo! De que otra manera puedo estar frente a Ti sino es en el silencio? ¿De qué otra forma puedo rendirte honores que en la meditación de mi corazón? No buscas alabanzas ni gratitud, pero Tú acoges al corazón que comprende! En Tu Presencia permaneceré en silencio. Mi Alma, Mi Espíritu, Mi Silencio son el lugar de Tu morada. Tú, Espíritu Mío, llenas mi meditación y así Soy lo que Soy y así me preservas en la totalidad del Ser. Oh Tu, tiernísimo y verdadero, Tu eres mi refugio! ©Todos los derechos de traducción reservados. Traducción del Inglés por Luis Molina.
Correo electrónico: joybringer21@gmail.com

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