Ecoturismo

Por José Julio Castillo

Viaje Ecoturista
Borneo
Bases: En primer lugar voy a definir las bases y los porqués de la elección de Borneo como destino ecoturista. La isla de Borneo, la tercera más grande del mundo, antaño fue hogar de uno de los bosques más majestuosos e inexplorados del mundo. Con sus costas pantanosas bordeadas por bosques de manglar y su interior montañoso, gran parte del terreno era prácticamente impenetrable. Hasta hace un siglo, los cazadores de cabezas dominaban las partes remotas de la isla. Por lo tanto, podemos encontrar en Borneo la naturaleza activa inherente al sentimiento naturalista y medioambiental. Por desgracia, a finales del Siglo XX Borneo experimentó una profunda y penosa transformación. Sus bosques fueron derribados a una velocidad sin precedente en la historia humana. Sus bosques lluviosos terminaron en países industrializados como Japón y Estados Unidos en forma de muebles de jardín, pulpa de papel y palillos. Inicialmente la mayor parte de la madera era extraída de la porción malaya de la isla, en los estados norteños de Sabah y Sarawak. Después, los bosques del sur de Borneo, pertenecientes a Indonesia y que se conoce como Kalimantan, se convirtieron en la principal fuente de maderas tropicales. Hoy en día los bosques de Borneo son sólo una sombra de lo que fueron alguna vez y los que aún quedan se encuentra amenazados por el nuevo mercado de biocombustibles, especialmente el aceite de palma. Estamos hablando en consecuencia, de una deforestación desorbitada que va del 74 % de bosque estimado en 1985 al 32% que presumiblemente quedará en pie en 2020, según un estudio de la WWF en 2005. Otro problema añadido es la caza furtiva, que ha ido en aumento en Borneo como consecuencia de la reducción de la cubierta forestal y del aumento en la demanda de proteínas, que se extiende a lugares lejanos como China, en donde se demandan productos de animales silvestres (especialmente de la pantera nebulosa y el oso malayo). Se estima que el comercio ilícito de animales protegidos generó ganancias de 1.3 millones de dólares en 2003. El orangután, icono en las selvas de Borneo, se encuentra particularmente en riesgo debido a su valor en la industria de mascotas y al mercado del entretenimiento. La WWF señala que la mayoría de los orangutanes cautivos son simios jóvenes que han sido capturados después de que su madre haya sido asesinada. Los estudios realizados al respecto proclaman que por cada orangután infantil, entre uno y seis mueren, y unos 1.000 orangutanes son asesinados o capturados cada año. Frenar estas actividades es difícil debido al elevado valor de los animales y a los bajos ingresos de los aldeanos. Los orangutanes son considerados plaga ya que se sabe que se alimentan de los frutos de palma, como ya he comentado antes, base del nuevo mercado en combustibles. Estas desgraciadas circunstancias acaecidas, acompañaran por siempre al sentimiento naturalista en forma de un potente afán ecologista y medioambiental, vertiendo así las primeras semillas del ecoturismo en la zona, para salvar o minimizar la muerte paulatina

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del edén, y/o concienciar de algún modo a la sociedad occidental, así como a las poblaciones locales.

Organización y puesta en marcha: Sentadas las bases naturalistas, más que consolidadas, y las ecologistas, salvar un maravilloso patrimonio de la humanidad bajo un desarrollo sostenible, podemos decir que Borneo es sin duda un reclamo ecoturista de altísima magnitud. El primer paso, como en todos los destinos de esta índole, es conseguir la firma o el compromiso de las autoridades locales, región o país receptor. Dependiendo de los costes o pérdidas económicas que represente la viabilidad de estas negociaciones a corto plazo, serán más o menos duraderos los debates y positivas las conclusiones de estas. Hay que persistir y concienciar a la región local de la inversión y beneficios a largo plazo que supone ese cambio radical de actuaciones y pensamientos. En este aspecto puedo decir que en febrero de 2007, los gobiernos de Brunei, Malasia e Indonesia acordaron proteger un área de aproximadamente 220.000 kilómetros cuadrados en diferentes parques nacionales, que engloban manglares, turberas, bosques montañosos, brezales o kerangas y Bosques Dipterocarpos. Nuestra visita o propuesta nos llevará a una zona en concreto de Borneo, el Parque Nacional de Tanjung Puting, en el sur de Kalimantan correspondiente a Indonesia. Con 400 mil hectáreas, es la mayor reserva de brezal costero tropical y bosque pantanoso de turba del sureste de Asia. También es uno de los mayores hábitat que quedan para el orangután, que se encuentra en grave peligro de extinción, y cuyas poblaciones han disminuido dramáticamente en años recientes debido a la destrucción del hábitat y la cacería ilegal. Los orangutanes se han convertido en el centro de atracción de esfuerzos más amplios para salvar el ambiente natural de Borneo. Nos dirigiremos al Campamento Leakey, nombrado así en honor del paleontólogo Louis Leakey. Aquí se encuentra el centro del Proyecto de Conservación e Investigación sobre Orangutanes. Establecido por la primatóloga Biruté Mary Galdikas, también fundadora de la Fundación Internacional Orangután (OFI), el proyecto busca apoyar la conservación y el conocimiento sobre el orangután y su hábitat de bosque lluvioso, así como la rehabilitación de individuos que se encontraban en cautiverio. El Proyecto de Investigación y Conservación del Orangután es la cara pública de la conservación de la especie en esta parte de Kalimantan. Esta visita nos proporcionará los conocimientos básicos para entender la problemática de la zona y ofrecerá la ayuda económica necesaria para que el proyecto siga firme y alimentado el desarrollo sostenible tan anhelado. Es sin duda una experiencia inolvidable para todo aquel ecologista y “ecoturista” que se precie. Además de la visita y participación en el centro, las jornadas se ven cumplimentadas con paseos extraordinarios y maravillosos por los canales de la zona, en los barcos tradicionales llamados Klotok, que a su vez sirven de lugar de pernocta para minimizar el impacto sobre el medio ambiente. Disfrutar todavía de la vida salvaje que nos ofrece la selva desde la embarcación, es un regalo mucho mayor que la aportación económica que podamos hacer nosotros al entorno. También se pueden hacer recorridos a pie por la jungla en busca de flora, fauna y concienciación, y visitar aldeas minimizando el “intervencionismo” occidental en dicha sociedad o cultura. Cabe decir que un número controlado de visitantes, hará que 2

dicha contaminación “occidental” sea indudablemente beneficiosa, poco perjudicial y básica para la sostenibilidad del proyecto.

Conclusiones: Los primeros estudios revelan beneficios de la inversión ecoturista en la zona, a parte de los comentados centros de rehabilitación de orangutanes. A finales de los años 90, casi 30 familias ganaron más de 300.000 ringgits (82.000 dólares) gracias a sus actividades de guías, piragüeros o cocineros y por el alojamiento que brindan a los turistas. A ello hay que añadir los beneficios que obtienen de la venta de objetos tradicionales, como las mantas tejidas. Las conclusiones y resultados a primera vista son de evidente satisfacción. Este dinero permitió a la aldea emanciparse de la agricultura de subsistencia y diversificar su economía introduciendo cultivos comerciales más rentables. Como esta agricultura exige una menor utilización de nuevas tierras, el bosque y por consecuencia el hábitat de las especies salvajes, se preserva mejor. El área acoge unos mil turistas al año, lo que se considera una cifra modesta. Los habitantes del lugar participan cada vez más en la gestión del turismo y controlan la calidad de los servicios brindados. Temerosos de perder una valiosa fuente de ingresos, aspiran además a que se les garantice un derecho de propiedad y de gestión sobre las tierras que rodean la aldea. Al norte de la isla, recientemente hicieron una proposición en tal sentido al gobierno de Sarawak. Desean que las tierras pertenecientes al Estado, situadas entre la aldea y el Parque Nacional, sean reconocidas oficialmente como un santuario y que su explotación turística quede a cargo de los propios aldeanos. El viaje otorga al visitante ecoturista una experiencia vital e inolvidable, vivencias y trabajo de campo de primera mano, y la posibilidad a la población local de un desarrollo sostenible preservando uno de los pulmones más importantes del planeta, moribundo, pero no muerto.
José Julio Castillo: “Hay un lugar de ensueño en el mundo, donde las ciudades son bosques infinitos, donde los edificios son árboles milenarios, dónde predomina el verde sobre el gris y dónde la musicalidad de la naturaleza te acompaña por donde quiera que vayas. Ríos de color negro como la noche, que te guían llevando la vida allá por donde pasan mostrando al visitante los bellos secretos que guardan las mismísimas entrañas del Paraíso. En ese lugar, te sientes seguro, te notas sano y te crees inmortal. Allí la poesía te sale sin apenas esfuerzo, cualquier fotografía robada es un regalo y cualquier canción se convierte en himno. No hay tiempo ni calendario, no hay stress ni enemigos, no hay pasado ni mañana, solo la paz del momento y la felicidad fugaz del presente. Maravilloso contemplar como una legión de luciérnagas te ilumina el camino en la noche profunda a modo de árboles de navidad en la ribera del río para que la inseguridad se cristalice en espectáculo. Pero por más que intentes no despertar del sueño, se cuelan pesadillas por el quicio de la realidad. Ese verde, pierde protagonismo por la tala incontrolada de árboles, ese maravilloso sonido queda tapado por el chillido de las sierras mecánicas, y el color negro de los ríos, no es más que el futuro próximo que le espera al Edén moribundo”. Mis esencias viajeras: http://juliobcnessence.blogspot.com/2008/01/al-este-del-edn-borneo.html

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