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Ernesto Terríquez Sámano - Sobre las fundaciones de Colima

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06/19/2013

Ernesto Terríquez Sámano

Sobre las fundaciones de Colima

Archivo Histórico del Municipio de Colima Colima 2001

1 atronato de! Archivo Histórico del Munkípso de Colima Miguel de la Madrid Hurtado Griselda Álvarez Ponce de León Humberto Soto Rodríguez Mario Miguel Carrillo Huerta Alejandro Rangel Hidalgo (q.e.p.d.) José Miguel Romero de Solís Ricardo Guzmán Nava

© Archivo Histórico del Municipio de Colima Independencia, 79. Colima, Col. CP 28000. México. Tel/foxOI (3)31-228-57 ISBN 968-7412-58-5

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Indice

Introducción 1. Textos cortesianos 2. El primer asentamiento de la villa de Colima 3. El lugar de su asiento primigenio 4. Colima y la Matrícula de tribuios 5. Cambio de asiento Conclusiones Bibliografía

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Sobre las fundaciones de Colima
Ernesto Terríquez Sámano

Para Víctor Manuel Cárdenas Morales "Una línea de un contemporáneo de la conquista es más válida que todos los cuentos románticos, acríticos, escritos más tarde" Cari Sauer

Introducción La cuestión relativa a las fundaciones de la villa de Colima ha sido debatida, durante muchos años, por los historiadores colimenses. En muchos casos sólo se repiten los mismos argumentos, las mismas razones, sin aportar puntos de vista nuevos, machacando sobre lo mismo, citando las mismas fuentes, las mismas palabras, sin aportar nuevas lecturas o interpretaciones novedosas. Hay desgano para retomar esto. Desde este punto de vista, hablar sobre lo conocido resultaría estéril, un juego imprudente e inocuo, de puro regocijo onanista. Sin embargo, creo que se pueden hacer lecturas diferentes, reflexiones audaces, si se quiere, sobre los documentos conocidos, pero.que al examinarse a través de una óptica distinta, aportan nuevos argumentos para sustentar hipótesis que consideramos válidas.

Ernesto Terriquez Sámano Los antecedentes son muy remotos, las discusiones largas, los resultados, francamente, pobres. La polémica se inicia desde el lejano aflo de 1891, en coincidencia con la aparición de la primera edición del libro segundo de la Crónica miscelánea de fray Antonio Tello, cuyo texto era bien conocido por todos los que escribieron sobre la historia de Jalisco y de Michoacán, en especial Mota Padilla y Beaumont. Este texto, procer para los jaliscienses, es la fuente principal de muchos de los desaciertos cometidos por los historiadores colimenses. Lo utilizaron, indiscrimidamente, sin someterlo a un profundo análisis, sin contrastarlo o correlacionarlo con otras fuentes más antiguas o contemporáneas de los acontecimientos que ahí se narran; nuestros historiadores dieron por buenos todos los hechos contenidos en ese texto, sobre el pasado indígena y colonial, relacionados con nuestra historia. A partir de ahí, gracias a su negligencia, tuvieron curso corriente entre los colimenses y pasaron a tener categoría de verdades, fundadas en el prestigio de su incesante repetición, por unos y por otros, durante muchos, muchísimos, afíos. Todos estos escritos fundamentaron, de manera impune, en sus aseveraciones, una especie de historia oficial de la conquista y fundación de Colima, en una estoica sacralización de la letra impresa. Lo que ahí se decía era verdad, simple y llanamente, porque estaba impreso y lo firmaba un cronista -en el caso de Tello— o un escritor al que se reconocía como historiador. De ahí se entiende el trabajo de aguda inteligencia que realizó el Profr. Felipe Sevilla del Río; él fue construyendo, poco a poco, a través de los años, una coherente y lúcida interpretación, para culminar con su Breve estudio sobre la conquista y fundación de Coliman (1973) que dilucidó casi todas las cuestiones relacionadas con estos hechos. Podríamos, entonces, pensar que esta larguísima discusión sobre las fundaciones de Colima carecería de sentido si es que no atinamos a liquidar de manera radical y con claridad esta cuestión, cuya importancia, para muchos, carece de sentido y de razón de
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'Tello (1891). 2 ed., Sevilla del Río (1986).
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Sobre las fundaciones de Colima ser. Si así fuera, toda discusión, sobre algún hecho histórico específico y su interpretación, sería inútii y vacua. Los hechos y su interpretación son el material cotidiano de la historia, cada nueva generación tiene que encontrar respuestas a sus interrogantes, las cuales adquieren validez, en la medida en que responden a una inquietud legítima por conocer mejor su pasado y encontrarle una explicación lógica, coherente, a los hechos que le interesan o que han sido determinantes en la vida social de una comunidad. Tampoco es válido descartar, desde su inicio, toda discusión alrededor de estos hechos. Sería condenar y recluir en el limbo —sin culpabilidad pero tampoco sin inocencia— a todos los que, quizá de manera más apasionada que nosotros, debatieron por afíos y años sobre la fundación de la villa de Colima, el lugar de su residencia inicial, la probable fecha de su primitiva fundación y su traslado al lugar en donde actualmente se asienta. Influido por estas opiniones, durante mucho tiempo rehuí la posibilidad de ocuparme del asunto. Es cierto también que de manera cíclica, alimentados, principalmente, por los medios de comunicación, se expresan cuestionamientos sobre lo que ellos llaman acuerdos de cúpula, es decir, en sus palabras, acuerdos sustentados por reducidos grupos que se apropiaron de la historia y dictaminaron por motu proprio fechas y lugares de la fundación. Sólo me acerqué hace unos años atrás a dilucidar algunas cuestiones sobre la segunda y definiva fundación de Colima. Creí, con honestidad, que la controversia estaba zanjada, después de la publicación del ya citado texto del Profr. Felipe Sevilla del Río, la realización de la Segunda mesa de historia regional, celebrada en julio de 1973, y la publicación del resumen hecho por Carlos Pizano y Saucedo que contiene de manera muy apretada, las diversas opiniones vertidas por los investigadores, en casi 80 afíos de polémica, sobre la fundación de la villa de Colima. El tema se complica por varias razones. Ha sido discutido con amplitud, se expresan opiniones contradictorias y en su gran mayoría, muchos de los entusiastas participantes -salvo honrosas ex3 4
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Terríquez Sámano (1985), 33-51. Pizjino y Saucedo (1973).

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Ernesto Terríquez Sámano cepciones— no han tenido acceso ni tampoco han examinado con detenimiento la documentación y los argumentos que se han esgrimido, tanto en un sentido como en otro. Y a todo esto debemos agregar que los documentos contemporáneos a los hechos son pocos, se reducen a unos cuantos y no siempre están disponibles, algunos deben ser consultados en fuentes de segunda mano, en distintas obras que los citan. Sin embargo, a mi juicio, al estudiarlos con cuidado, dan pistas y claves nítidas para llegar a conclusiones válidas. Acerquémonos a esos documentos.

1. Textos cortesianos Uernán Cortés, de manera abrumadora y contundente, es el cronista indiscutido de la conquista de México y de Colima. Nadie puede poner en tela de duda, con legitimidad, su autoridad sobre el tema. Es el protagonista principal, conduce las acciones, concierta voluntades, toma decisiones y ordena su ejecución. Podrán discutirse, como lo hizo doña Eulalia Guzmán, sus intenciones que ella percibe torcidas y maniqueas en sus Cartas de Relación, sin embargo, los hechos que relata, son la fuente más relevante de primera mano. Ni aún Bernal Díaz del Castillo, ni Gomara, ni ningún otro cronista, tuvieron en sus manos las riendas de la conquista, ni conocieron a fondo el alcance de las decisiones. Estos documentos son los más cercanos a los hechos que él, personalmente, vivía. Es cierto, no están desprovistos de interés personal, por el contrario, son la justificación de sus tareas y el alegato en que sustenta sus afanes, además del instrumento idóneo del que se vale, para que el Emperador Carlos V, le otorgara las recompensas que creía merecer al tamaño de sus ambiciones. Haré caso omiso de los antecedentes de la conquista de Colima. Son tan conocidos y se han repetido tanto que resultarían de una obviedad innecesaria.

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Sobre las fundaciones de Colima Me centraré entonces, en aquellos fragmentos y en aquellas líneas que están relacionados de manera íntima con la primitiva fundación de la villa de Colima. La primera mención sobre el teína, aparece en la Cuarta Carta de Relación de Hernán Cortés, fechada el 15 de octubre de 1524 y que, como se sabe, contiene hechos que se llevaron a cabo, en el período comprendido entre ese día y el 15 de mayo de 1522, fecha de la Tercera Carta de Relación; omitiendo el nombre del conquistador, sin precisión de días, meses o año, después de relatar los pormenores de la conquista, asienta: y le envié a mandar que buscase un asiento que fuese bueno y en él se fundase una villa, y que le pusiese nombre Coliman, como la dicha provincia, y le envié nombramiento de alcaldes y regidores para ella.
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La afirmación es contundente e inexpugnable. Cortés mandó a Gonzalo de Sandoval que fundase una villa, aunque podría discutirse la posibilidad si acató la orden de Cortés o, simplemente, la ignoró. Sin embargo, es conveniente decir que Gonzalo de Sandoval, el consumador de la conquista colímense, era el hombre que gozaba de la mayor confianza de Cortés, era su alguacil mayor, el militar a quien encomendaba todas las empresas riesgosas y que le era fiel, de tal modo que no conocía otra razón más válida que la de obedecer lo que le ordenaba. Por tanto, se puede inferir que Sandoval cumplió, sin titubeos, las órdenes que se le dieron y que al término de la resistencia indígena, fundó una villa a la que le puso el nombre de Coliman. Que cumplió la orden de Cortés, se confirma por otros documentos que nos indican la existencia de la villa. Ahora bien, Hernán Cortés dio por sentado que se fundó una villa; en toda su correspondencia de esos años, cita en varias ocasiones a la villa de Colima por su nombre, incluso envió, en 1524, a su lugarteniente, Francisco Cortés, su pariente. En la Quinta Carta de Relación, fechada el 3 de septiembre de 1526, Cortés escribe al Rey:

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Cortés (1963), 213. Subrayado mío.

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Ernesto Terríquez Sámcmo Cuando yo, muy poderoso Señor, partí de esta ciudad para el golfo de las Hibueras, dtoí meses antes que partiese despaché un capitán a la villa de Coliman, que está en la mar del Sur ciento y cuatro leguas de esta ciudad; al cual mandé que siguiese desde aquella villa la costa del sur abajo, hasta ciento y cincuenta o doscientas leguas, no a más efecto de saber el secreto de aquella costa, y si en ella había puertos; el cual dicho capitán fué como yo le mandé hasta ciento y treinta leguas de la dicha villa de Colimanjpor la costa abajo, y algunas veces 20 ó 30 leguas la tierra adentro, y me trajo relación de muchos puertos.
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La importancia que se le concedió a la villa de Coliman en los planes de expansión y de exploración de la mar del Sur, se pone de manifiesto en el nombramiento de Francisco de Orduña, como alcalde mayor de la provincia, en 1525, el cual había sido secretario de Cortés, según se desprende de la afirmación contenida en el informe enviado al Rey, sobre alguna de las diversas fricciones que se daban, de tanto en tanto, entre los capitanes de Cortés. Al relatarle las desavenencias entre Pedro de Alvarado y Gonzalo Dovalle y al quedar zanjadas éstas, señala: "luego que esto supo el alcalde mayor, proveyó con un secretario mío que consigo llevaba, que se llama Francisco de Orduña". En las instrucciones que dio Hernán Cortés a Francisco Cortés, ordenaba: "Lo que vos [...] mi lugar-Tin ¡ente en la Villa de Colima e sus comarcas habéis de fazer, es lo que se sigue". De igual manera en las que da Cortés a Alvaro Saavedra Cerón para el viaje a las Islas del Maluco, indica: "e enviaréis los navios cargados al puerto de Aguatan, que es término de la villa de Colima' ''', y más adelante le ordena: "escribiréis a Francisco Cortés que reside en la dicha villa de Colima".
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Quinta Carta de Relación (3 de septiembre de 1526). en: Cortés (1963). 321322. Subrayado mío. Cuarta Carta de Relación (15 de octubre de 1524), en: Cortés (1963), 216. Subrayados míos. Instrucciones dadas por Hernán Cortés a Francisco Cortés su lugarteniente, en la Villa de Colima (1524), en: Cortés (1963), 367. Subrayado mío. Instrucción dada por Hernán Cortés a Alvaro de Saavedra Cerón para el viaje a las islas del Maluco (28 de mayo de 1527), en: Cortés (1963), 381. Subrayados míos.
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Sobre las fundaciones de Colima Asimismo, instruyó a Diego Hu.íado de Mendoza para el cumplimiento del viaje al descubrimiento del Mar del Sur: Ítem: si navegando por la forma suso dicha desde el dicho puerto de Acapulco hasta el paraje de ciertos puertos que están en la costa desta tierra, que se llama el Ciguatanejo que es de la provincia de Colima adelante de la dicha villa de Colima}
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Y, tangencialmente, sólo para confirmar el nombre del capitán que entró en Colima antes de Sandoval y cuya cercanía y amistad con Hernán Cortés era evidente, es procedente citar que en el memorial que le envía a Carlos V sobre la continuación de los descubrimientos en la mar del Sur, le comunica: Y ansimesmo presento estas escripturas de los navios que compré a Juan Rodríguez de Villafuerte, y de la instrucción que di al dicho capitán y los alardes que de la gente y armas el dicho capitán hizo en Acapulco y en Colima.
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Todas las menciones anteriores de Cortés a la villa de Colima, abarcan los años de 1524 a 1527, excepto la última que es de 1539, en todas ellas no hay referencias o constancias que nos permitan ubicar con exactitud el asiento original de la villa y mucho menos si esta fue cambiada de lugar, como más adelante se analizará.

2. £1 primer asentamiento de la villa de Colima Ahora bien, para acercarnos al posible primer asentamiento de la villa de Colima, tenemos que tomar como punto de partida la afirmación de Lebrón de Quiñones que en su Relación sumaria, dice:

Instrucción que dio Hernán Cortés a Diego Hurtado de Mendoza para el cumplimiento del viaje al descubrimiento del Mar del Sur (S/f.), en: Cortés (1963), 388. Subrayado mío. " Memorial de Hernán Cortés a Carlos V pidiendo que no se le pongan obstáculos en la continuación de descubrimientos en el Mar del Sur (1539), en: Cortés (1963). 403. Subrayado mío.

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Ernesto Terríquez Sámano En aquella provincia de Colima y en las demás que tengo nombradas, no hallé pueblo que sajiese de guerras al tiempo que descubrieron, sino fue el de Tecomán que se pusieron en defensa y desbarataron una o dos veces a los españoles y después se dieron en paz en los demás pueblos}
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En concordancia con esta afirmación de Lebrón de Quiñones, será necesario estudiar algunos documentos, emitidos por uno de los primeros conquistadores que vinieron con Sandoval a la conquista de Colima y cuya participación se conoce de manera indubitable. Tenemos la certeza de que Jerónimo López participó en las batallas llevadas a cabo durante la incursión española encabezada por Sandoval, en virtud de varios documentos que así lo testimonian. El primer documento del que se tiene conocimiento, reproducido por diversos historiadores colimenses, es el expedido a fines de 1525 por Francisco de Orduña, uno de los varios secretarios de Hernán Cortés, que era alcalde mayor de la provincia de Colima; es una carta de recomendación que expide a Jerónimo López: Jerónimo López que la presente lleva, como testigo de vista sé que ha servido a sus majestades en estas partes ha cinco años y más [...]. Nuestro Señor guarde y acreciente sus muy nobles personas y estados como desean desta villa de Colima, y de partida, trece de diciembre de mil e quinientos e veinte e cinco años.
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El propio Jerónimo López asentó en su foja de méritos y servicios que se halló en la toma desta ciudad [México], e en las demás conquistas desta Nueua Spafia, e de las prouincias que antes della se conquistaron, y después de ganada, las quales nombra, y de Panuco e Yopelcingos, y la mar del sur v Motín, y Colima}*

Lebrón de Quiñones (1988), 31. Subrayado mfo. Urzúa Orozco (1986), 127. Subrayado mfo. Tanto en la I edición de este texto (1971), como en Sevilla del Río (1986), 133 y 200, en lugar de "notables", se lee "nobles". Icaza(1969), l,n°150.
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Sobre las fundaciones de Colima Lo anterior confirma que Jerónhno López participó sin duda alguna en la conquista de Colima. La clave de los hechos cruciales de la misma en los qut participó están contenidos en la cédula que el emperador Carlos V le otorgó a Jerónimo López, en la que se anticipa lo que Lebrón afirmará 24 años más tarde: y de hay pasastes por la dicha costa descubriendo tierra e conquistando los naturales della donde conquistastes la provincia de Motín donde son las minas de oro e de hay conquistastes las provincias de Alinia [Alima] e Colima e Tecuman donde los españoles obistes un gran recuentro [sic] de batalla con los naturales questaban retraídos e fortalescidos en la dicha población de Tecuman en el cual dicho término se pobló una villa despañoles en la cual vos residistes fasta que todas las provincias de la comarca de la dicha villa estuvieron de paz e se dieron por nuestros vasallos.
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Antes, cuando se trasladó a la capital de la Nueva España, como requisito y antecedente imprescindible para la expedición de la cédula que se cita líneas arriba, el 31 de agosto de 1526, Jerónimo López hizo relación de méritos avalada por once testigos. Este documento se encuentra, según Urzúa, en el Archivo de Indias, Sevilla, bajo la Signatura 58-6-9, Legajo 95 de la sección de México, con el título de "Probanza de Jerónimo López en lo de Chapultepec" y que, en la parte que nos interesa, dice textualmente: "en la cual dicha provincia de Coliman se fundó una villa en la cual yo quedé por vecino sirviendo a su Magestad"; más adelante expone: "y fue a otras muchas partes y lugares a conquistar con Francisco Cortés capitán y teniente de la Villa de Coliman. Lo anterior confirma que Sandoval cumplió con rigor el mandato de Cortés de fundar una villa. En la pregunta 7 de la susodicha relación de méritos de Jerónimo López, se pide a los testigos confirmar si "Gonzalo de Sandoval se volvió dejando hecha una villa en la provincia de Colima, en la cual todo estuvo conquistado
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Real cédula, concediendo escudo de armas a Jerónimo López, vecino de la ciudad de México (Madrid, 26 de junio, 1530), en: Epistolario de la Nueva España (1939), II, 3. Subrayado mío. Varias son las diferencias con el texto publicado tanto por Urzúa Orozco (1986), 130 como por Sevilla del Río (1986), 42, remitiendo ambos al Cedulario Heráldico (1933), de Ignacio de Villar Villamil. Urzúa Orozco (1986), 136. Subrayados míos.
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Ernesto Terríquez Sámano un año más tiempo". En la pregunta número 8, se solicita responder "si saben [...] que el dicho Gerónimo López residió en la dicha villa otros dos años'"} ' Sevilla del Río escribe:
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En 1547, el ya mencionado conquistador Jerónimo López, vecino de la ciudad de México, hace otra vez información de sus méritos y servicios, ahora ante el virrey de la Nueva España, y en dicha información menciona y confirma que el triunfo decisivo sobre los indios de Coliman en la conquista de este reino, tuvo lugar en "El Palenque de Tecomán"}
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Los documentos anteriores nos llevan a diversas conclusiones preliminares, importantes: 1. Según Jerónimo López, Sandoval conquistó Colima y cumpliendo el mandato de Cortés, fundó una villa con e\ nombre de Coliman. 2. Fue en Tecomán, en donde se libró un encuentro o batalla importante con los naturales. 3. Jerónimo López residió en la villa de Coliman durante dos años, hasta que conforme a la carta de recomendación de Orduña, de 1525, se traslada a la capital de la Nueva España. En esta misiva, no hay ninguna referencia ni se desprende el hecho de que la villa ya hubiera cambiado de lugar, por lo que debe suponerse, con grandes dosis de certidumbre, que su asiento era el original. 4. La villa se fundó en la provincia de Colima, afirmación trascendente que adquiere singular relevancia, según se explicará más adelante.

Urzúa Orozco (1986), 137. Subrayado mío. UrzúaOrozco(1986), 137. Subrayado mfo. Sevilla del Rfo (1986), 42, que remite a fres conquistadores y pobladores de Nueva España... (1927), de Francisco Fernández del Castillo. Subrayado mío.

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Sobre las fundaciones de Colima

3. E'i lugar de su asiento primigenio Zistas conclusiones preliminares nos llevan, de manera directa, a otra de las cuestiones más polémicas de la fundación de la villa de Colima: el lugar de su asiento primigenio. Hasta ahora, del examen de los documentos contemporáneos, no se encuentra evidencia plena de que la villa se fundó en un poblado indígena llamado Caxitlán. La mayoría de los historiadores consultados, concuerdan con sospechosa uniformidad, sin exponer razones suficientes que Caxitlán es el lugar de la primera fundación. Pese a ello, hay documentos que debemos examinar y que nos dan indicios de que esta afirmación puede ser cierta. Algunas cuestiones, pese a ser muy conocidas, es imprescindible retomarlas, citarlas de nuevo, para una mejor comprensión y poder establecer algunas bases para el conocimiento del lugar de la primera fundación de la villa de Colima. Será necesario examinar el más importante documento, para el conocimiento de la historia colonial de Colima, elaborado por Lebrón de Quiñones a mediados del siglo XVI. En su Relación sumaria de la visita que hizo a doscientos pueblos, realizada en el período de 1551 a 1554, señala al iniciar la segunda parte: Y porque a V.A. más en particular conste y con menos confusión entienda lo que en esta segunda parte le contendrá, haré en ella relación de lo siguiente: Primeramente la fundación de la Villa y lo demás que a cuanto esto convenga.
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Lebrón da indicios del tiempo transcurrido desde la fundación cuando, en su importante documento, dice: Aquella Villa de Colima se fundó habrá treintay dos años, poco más o menos, en otro sitio siete leguas del que al presente tienen; el cual
Lebrón de Quiñones (1988), 75. Subrayado mío. Justina Sarabia presenta varias diferencias: "Y porque a vuestra alteza mas en particular conste y con menos confusión se entienda lo que en esta segunda parte se contendrá, haré en ella relación de lo siguiente: Primeramente, la fundación de la villa y lo demás que cuanto a esto convenga tratar": Calderón Quijano (1979). 69.
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Ernesto Terríquez Sámano dicho asiento primero estaba a una legua o legua y media de la mar del Sur}
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Al respecto, Cari Sauer, glosando a Lebrón, asegura que "Sandoval [...] organizó la villa de Colima, cercana a la costa"; y agrega un dato adicional: "quizá en la vecindad del moderno Armería". Para no dejar duda, al escrutar las más tempranas distribuciones de indígenas y poblaciones, Sauer dice que
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Tlacinique, Tlacauaua, Cuzcatlan, Contla, Tlala, Ecatlan, Coyutlan, Tamala, Petlazoneca [...], se encuentran dentro de los veinte kilómetros del mar [...]. El original centenar de españoles establecieron sus concesiones a lo largo y cercanas a la costa, principalmente entre el valle de Cihuatlán y la sierra de Motín. La villa original se asentaba aproximadamente a la mitad de esta franja}
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Sin titubeos se puede afirmar que la ubicación mencionada no es la del asentamiento anterior a la conquista del pueblo indígena de Tecomán. Esto lo confirma Lebrón, al enlistar los pueblos de la costa y el nombre de los encomenderos, informa: En la costa de la Mar del Sur, hay los pueblos siguientes: Tlacanique [...], Tamala, Ticomán, Petlacintla, Tototlán, Xiloteupa, Petatlán, Tecolapa, Pazcoatlán, Cajitlán (Despoblado y metido en Tecomán), \ztapa.
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Al respecto, Sauer afirma que "en el siglo XVI, Tecomán estaba asentado cercano al mar. De acuerdo a la Suma estaba situado en un plano a un cuarto de legua del mar". Sin duda, lo anterior nos lleva a la conclusión de que, el primer asentamiento de la villa de
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Lebrón de Quiñones (1988), 76. Subrayados míos. Sauer (1990), 24 y 45. Sauer (1990), 48. Subrayado mío. Lebrón de Quiñones (1988), 35 y 37. Subrayado mío. La versión de Justina Sarabia nombra de manera distinta a algunos de estos pueblos, a saber y por orden de aparición: Tlacinic, Tecomán, Petlazoneca, Petlatlan, Pascoatlan, Caxitlan. Yztapa: Calderón Quijano (1979), 35,36-37. Sauer (1990), 67 y 68. Subrayado mío. También, Romero de Solis (1995), reg" 142, remite a la Suma de visitas, n° 681: Tecomán, "en su magestad", estaba "en vn llano vn quarto de legua de la mar, es buen asiento, tiene algodón [...]. Es pueblo enfermo".
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Sobre las fundaciones de Colima Colima, no fue el pueblo indigem. de Tecomán, lugar del encuentro bélico, sino un sitio más arriba en las márgenes del río Caxitlán o Armería, aproximadamente, una legua o legua y cuarto, más o menos, si consideramos como cierta —que sin duda lo es— la afirmación de Lebrón, ya que no hay elementos para ponerla en entredicho, sobre el asiento original de la villa. Es imprescindible entonces e importante consignar también que para la fecha de la elaboración de la lista citada, Caxitlán estaba despoblado y metido, como se decía en el lenguaje de la época, anexado a Tecomán. Sevilla del Río infiere que se escogió este asiento, "calculando probablemente la eventualidad de poder ser habilitado como puerto fluvial con fácil salida al Océano". Lebrón de Quiñones, al elaborar la memoria de las huertas de cacao que hay en la provincia de Colima, enlista a sus poseedores y el lugar de su asiento, lo cual nos muestra, de manera fehaciente, que la mayor parte - o por lo menos las más importantes y antiguas plantaciones de cacao—se situaban a su alrededor. Sauer, afirma que "en el tiempo de Lebrón, Caxitlán fue el centro de las plantaciones de cacao". De los 24 poseedores que enumera Lebrón, seis tenían huertas a su alrededor o cercanas, veamos:
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* Beatriz López "tiene [...] en Caxitlán de seis y ocho mil casas". * Lázaro del Valle y Diego Moran "tienen una huerta de cacao en Caxitlán de seis o siete mil casas". * Juan Fernández El Viejo "tiene una huerta de cacao en Caxitlán. Tendrá ocho mil casas". * Jorge Carrillo: "tiene dos huertas de cacao; la una en Caxitlán, tendrá diez mil casas". * Francisco de Cifontes: "tiene una huerta junto a Caxitlán, ya perdida, de seis mil casas de cacao".
En la versión de Justina Sarabia, la referencia de "despoblado y metido en Teromán" aparece como una nota marginal cuyo final recae en Caxitlán, la confusión se genera por un guión que está a la altura de Pazcoatlán pero que sólo sirve para separar la palabra "Te-comán": Calderón Quijano (1979), 37. Sevilla del Rio (1986), 20. Sauer (1990), 68-69.
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Ernesto Terriquez Sámano * José Ruiz "tiene una huerta de cacao junto a Caxitlán, tendrá cinco mil casas o seis mil".
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Ahora bien, en las instrucciones que dio Hernán Cortés a su pariente Francisco Cortés en 1524, sabemos que una de las tareas que debería llevar a cabo eran, entre otras:
ítem: después que seáis llegado e rrescebido al dicho oficio, publicareis el repartimiento que agora lleváis de los naturales de esas provincias, e daréis a cada uno de los vezinos las cédulas de ellos,
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Lo anterior nos exige examinar las cédulas de repartimiento de pueblos e indios, expedidas en los años de 1523 y 1524, casi todas ellas indican con precisión la provincia en la que se ubican los pueblos encomendados, asi tenemos que: 1. "Por la presente se deposita en vos, Juan Fernández, vecino de la Villa de Colima, el Señor y naturales del pueblo de Masmugatla, que es en la provincia de Colima'''' (11 de diciembre, 1523). 2. "Por la presente se deposita en vos, Jorge Carrillo, vecino de la Villa de Colima, el Señor y naturales del pueblo de Mautlán, que en la provincia de Tepetitango; y el Señor y naturales del pueblo de Tecomatlán, que es en la provincia de Motín" (13 de agosto, 1524).
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El nombre correcto es Juan Ruiz, según aparece en la versión de Sarabia: Calderón Quijano (1979), 64; es el mismo que se registra en el Diccionario autobiográfico de conquistadores y pobladores: "Joan Ruyz, dice que es vezino de la villa de Colima, y natural de Sevilla, e hijo legítimo de Joan rruyz y de Leonor Sánchez; y que ha nueue años que pasó a esta Nueua Spafta, con su casa y mugen y que tiene quatro hijos e hijas, y su casa poblada y padesqe necesidad por no thener offi^io ny otra cosa de qué se sustentar, sino un corregimyento de que Vuestra Señoría Illustrísima le hace merced": Icaza (1969). II, n° 796. Lebrón de Quiñones (1988). 117-118. Cortés (1963), 367. Subrayado mío. Sarabia lee: "Mazonglate que es en la provincia de Colimotl": Calderón Quijano (1979), 47; en cambio Sauer (1990), 68 escribe: "Ospanavaztla, probablemente, idéntico con Mazunglate". Lebrón de Quiñones (1988), 56. Subrayado mío. En la versión de Sarabia, se lee "Cuciyutlan": Calderón Quijano (1979). 47. Lebrón de Quiñones (1988). 55. Subrayado mío.
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Sobre las fundaciones de Colima 3. "Por la presente se deposita en vos, Benito Gallego, vecino de Colima, el Señor y naturales del pueblo de Acatitlán y cada a uno de dicha provincia de [CíOlimotl, para que os sirváis" (13 de agosto, 1524). 4. "Por la presente se deposita en vos, Min Jiménez, vecino de la Villa de Coliman, el Señor y naturales de Tepeuacán, que [es] en la provincia de Auautlán" (11 de diciembre, 1523). 5. "Por la presente se deposita en vos, [Juan] Batista de Rápalo, vecino de la Villa de Colima, el Señor y naturales del pueblo de Tecolapa que está en la provincia de Colima'' (11 de diciembre, 1523). 6. "Por la presente se deposita en vos, Min Monje, vecino de la villa de Colima, el Señor y naturales del pueblo de Queyatlán, que es en la provincia de Tepetitango" (11 de diciembre, 1523). 7. "Por la presente se deposita en vos, Gómez Gutiérrez, vecino de la Villa de Colima, el Señor y naturales del pueblo de Acatipán en la provincia del [C]Olimod" (11 de diciembre, 1523).
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Del análisis de las cédulas anteriores surge una nueva cuestión, de singular trascendencia e importancia. En los documentos posteriores a la conquista, expedidos en los años de 1523, 1524 y 1525, había una diferenciación absoluta y
Sarabia lee: "Cicatipan y Avalavt": Calderón Quijano (1979), 49. Lebrón de Quiñones (1988), 58. Subrayado mío. Sarabia desata la abreviatura y lee: "Martín": Calderón Quijano (1979), 50. En la versión de Sarabia, los nombres de estos pueblos son "Teyeucan" y "Ciguatlan", respectivamente: Calderón Quijano (1979), 50. Lebrón de Quiñones (1988), 59. Subrayado mío. En la versión de Sarabia, se lee: "Bautista": Calderón Quijano (1979), 51. Sin embargo, también lo registra como "Batista", Amaya Topete (1976), II, 12 y 18. Sarabia lee: "Tecolapan que es en la provincia de Colimotl": Calderón Quijano í 1979). 51. Lebrón de Quiñones (1988), 59. Subrayado mío. Sarabia desata la abreviatura y lee: "Martín": Calderón Quijano (1979), 53. Lebrón de Quiñones (1988). 61. Subrayado mío. En la versión de Sarabia, se lee: "Cicatipan": Calderón Quijano (1979). 57. Lebrón de Quiñones (1988), 66-67. Subrayado mío.
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Ernesto Terriquez Sámano meridiana entre las antiguas provincias indígenas. Una era la provincia de Coliman y las otras, las de Colimotl, Tepetitatigo, Motín y Avuatlan o Cihuatlán, eran diferentes. También de aquí surge una cuestión asaz interesante que analizaremos en detalle más adelante. La primera era, evidentemente, según se desprende de todos los documentos estudiados, la región en donde se asentaba la villa de Colima. Caxitlán estaba ubicado en la región geográfica de la antigua provincia indígena de Coliman, de ahí se infiere que combinando lo aseverado por Lebrón de Quiñones, con el emplazamiento de Caxitlán, primitivo asiento de la villa de Colima en ese antiguo poblado indígena, tiene grandes dosis de verosimilitud. De aquí también surge, de manera espontánea, la siguiente interrogante: ¿por qué Caxitlán se despobló pese a ser el lugar donde, por las evidencias examinadas, probablemente, se fundó la primigenia villa de Colima? Es evidente que, del examen del documento de Lebrón, se desprenden dos respuestas diferentes. La primera se refiere a un posible despoblamiento indígena y su anexión quizá transitoria a Tecomán, La segunda se refiere al abandono de la villa por los españoles. Las respuestas pueden ser múltiples. Lebrón, la voz más autorizada para ello —recordemos que ejecuta su visita apenas 30 años después de la conquista—, afirma: y en este sitio estuvieron poblados dos años, poco más o menos y luego se despoblaron de este punto y se fueron al que actualmente tienen, que era el sitio donde solía estar poblado el pueblo de Tuspa.
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Las razones esenciales para el cambio las apunta el propio Lebrón pocas líneas después: pasáronse a este sitio, por estar más cerca de las minas del oro y ser mejor que el primero y tener mejores tierras y ejidos.
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Este cambio es el que generó controversias por largo tiempo entre los historiadores colimenses. Muchos confundieron nombre,
Lebrón de Quiñones (1988), 76. Subrayado mío. La versión de Sarabia tiene variantes: "se despoblaron deste asiento y se fueron al que al presente tienen": Calderón Quijano (1979), 69. Lebrón de Quiñones (1988), 76. Subrayado mío.
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Sobre las fundaciones de Colima lugar y año de la fundación, haciendo una confusa mezcla de datos que durante mucho tiempo enmascaró la verdad sobre las dos fundaciones de la villa de Colima.

4. Colima y la Matrícula de tributos ZTxaminemos ahora, una cuestión de singular importancia. ¡Las provincias de Coliman y Colimotl, en los primeros años posteriores a ta conquista y fundación de la villa de Colima, eran entidades diferentes! Para una mejor comprensión de la ubicación territorial de la provincia de Coliman y de la provincia de Colimotl, es necesario establecer algunos parámetros y esclarecer algunos hechos. Para ello será necesario examinar el origen y el significado del vocablo Coliman, su ideograma y determinar la ubicación geográfica del territorio donde se asentaba. Por desconocimiento, el escudo heráldico moderno del estado de Colima se diseñó con base en el ideograma contenido en el Códice Mendocino, que es una copia del original documento indígena, conocido como la Matrícula de tributos. Aquel debe su nombre al virrey de Mendoza que dispuso su transcripción, en la segunda parte del códice que hoy lleva su nombre. En cambio, la Matrícula de tributos nunca fue un texto de fácil acceso, las diferentes publicaciones fueron casi todas deficientes. La penúltima edición facsimilar se hizo en 1968, con serias deficiencias, y para entonces ya se había elaborado el diseño del escudo moderno del estado de Colima. Además de algunos cambios formales que no alteran sustancialmente la lectura del documento, en el Códice Mendocino se cambió la orientación original que tiene el pictograma de "Collyman" en la Matrícula de tributos. Esta aparente diferencia formal que puede parecer intrascendente, tiene una enorme y capital importancia. Veamos porqué. En los comentarios, paleografía y versión de la Matrícula de tributos, realizada por Víctor M. Castillo Farreras, se nos dan algunas noticias sobre este importante documento indígena que sirvió de fuente para la elaboración del llamado Códice Mendocino.

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Ernesto Terríquez Sámano La edición facsimilar anterior a la que aquí cito —como ya se dijo—, se publicó en México, en 1968. Según Castillo Farreras, Es, sin embargo, inadecuada, sobre todo por sus notas o comentarios, que se basaron generalmente en los de Lorenzana y del Códice Mendocino, se malinterpretaron algunos textos y pictografías y, salvo contadas excepciones, se omitió la paleografía directa de las glosas escritas en náhuatl y aun de sus versiones en español.
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La lámina 18 de la Matrícula de tributos, cuyo equivalente en el Códice Mendocino es el folio 38 r, contiene pueblos hoy localizados en la Costa Grande de Guerrero. La cabecera es Cihuatlán y sus sujetos: Coliman, Panotlan, Nochco, Iztapan, Xolochiuhyan, Petlatlan, Xihuacan (o Xiuhuacan), Apancalecan, Cozohuipilecan, Coyúhcac y Zacatullan. Abajo se indica: "Ciuauthla [sic] y otros pueblos tributarios que están en esta orla".
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En efecto, tal como lo señala el comentarista, la mayoría de los pueblos enlistados están en la Costa grande de Guerrero a excepción de Colima y Cihuatlán. Lo que nos lleva a inferir que los pueblos existentes, en la época de la elaboración de la Matrícula de tributos, en la costa de Michoacán, eran menores y, por lo tanto, ni siquiera merecieron ser mencionados en un documento que era básico para el cobro de los tributos por los aztecas. Pese a un indicio, sobre la probable fecha del documento indígena, no quiero elaborar hipótesis sobre un tema que corresponde a los especialistas. Lo importante para nuestro propósito es que, excluyendo a los pueblos guerrerenses, sólo se menciona a "Collyman" -así aparece escrito arriba del pictograma— y no hay referencia a ningún otro pueblo o provincia colímense, salvo Cihuatlán que, como sabemos, está enclavado en el actual estado de Jalisco. La orientación del pictograma es muy importante, difiere, de modo radical, del conocido en la actualidad. Su trazo va de dereCastillo Farreras (1985), 524. Agregarla que a Castillo Farreras le faltó mencionar que también contiene pueblos de Colima y Jalisco. Castillo Farreras (1985), 558.
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Sobre las fundaciones de Colima cha a izquierda y éste coincide —no puede creerse en el azar, máxime que nuestros indígenas escogían el aspecto más relevante de su entorno, para nombrar a sus pueblos—, con gran similitud, con el curso del río Caxitlán o Armería, en un lugar cercano al probable asiento del pueblo del mismo nombre. El análisis de la Matrícula de tributos y del pictograma de Coliman, nos lleva, directamente, al problema del significado de Colima. En un estudio lingüístico sobre "el significado de Colima", elaborado por el Dr. Javier Bravo Magaña, se concluye: Aunque hay otros problemas que podrían alargar la discusión, [al] utilizar técnicas de descripción lingüística que van más allá de lo anecdótico o lo etimológico, nos ha permitido convencernos de que Colima debe entenderse como El recodo del río.
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Que de manera general concuerda con la lectura que propuse en la Historia Mínima de Colima como "Lugar donde hace recodo el agua", desde su primera edición en 1989 y que surgió de la observación directa del mapa elaborado por Cari Sauer, para su obra Colima de la Nueva España en el Siglo XVI. Sin embargo, todavía nos queda un problema irresuelto: el de la diferenciación que hacían los conquistadores, en los primeros años de la colonia, entre las provincias de Coliman y Colimotl. Al respecto es necesario citar que el propio Cortés en su Cuarta Carta de Relación, lo deja, implícitamente, establecido, cuando después de relatar los pormenores de la conquista de Colima, afirma:
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Y fué tan bueno este castigo, que sin más guerra se dio luego toda la tierra de paz, y no solamente esta provincia [Coliman], mas aun otras muchas cercanas a ella vinieron a se ofrecer por vasallos de vuestra cesárea majestad, que fueron Alimón, Colimóme e Ceguatán
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Bravo Magaña (S/f.), 11. Subrayado mío. El autor expresa en nota: "a petición de algunos lectores interesados, presento aquí una nueva versión, menos rebuscada" del artículo "El significado de Colima: estudio lingüístico", que fue publicado en: Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad (El Colegio de Michoacán), VI: 24 (otoño de 1985), 69-90. Terríquez Sámano (1992), 24, Subrayado mío. Sauer (1990), 46-47. Cortés (1963), 213. Subrayado mío.
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Ernesto Terriquez Sámano La aseveración de Cortés es exacta, las otras provincias cercanas a Coliman, eran Alima, Col i monte o Coiimotl y Cihuaílán, quizás habría que agregar a Tepetitango, omitida por Cortés. En este contexto, entonces, nos queda claro que Coliman era una provincia indígena reducida a la costa cercana a la mar del Sur, lo que vendría a ser en la actualidad la costa de Tecomán, entre Alima y Tepetitango, lugar en el que Sauer determinó que estaban situados los pueblos a lo largo del bajo río Armería, encabezados por Caxitlán. A mayor abundamiento, el propio Sauer, basado en la visita de Lebrón, realizada treinta años después de la conquista, identificó estas cuatro provincias de la siguiente manera:
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Alima "El valle de Alima es la parte baja de la frontera entre los estados de Colima y Michoacán, a lo largo del río Coahuayana". Más adelante adhiere la frontera de Jalisco a esta descripción y nos explica que "miembros de la familia de Arábalo fueron los primeros grandes encomenderos de la mitad de la cuenca del río Alima, ahora el río Coahuayana o Naranjo, el cual es el río fronterizo entre Colima en el oeste y Jalisco y Michoacán en el este". Esta zona está complementada por la costa de Alima cuyos pueblos "eran lugares situados en las estribaciones de la montaña, cortados por el río Alima (el moderno Coahuayana)". Antes nos dice que "el valle de Alima corresponde, más o menos, al municipio de Ixtlahuacán".
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Sauer (1990), 68. Sauer (1990), 62. Sauer (1990), 65. Esta región geográfica, en la parte colímense, le fue cercenada a Ixtlahuacán y anexada al municipio de Tecomán, en la década de los cincuenta del siglo X X . Sauer (1990), 66. Sauer (1990), 62. Es importante precisar que esta descripción del municipio de Ixtlahuacán corresponde a la extensión geográfica que tenía antes de serle cercenada la parte baja de la costa que fue agregada a Tecomán: supra, nota 60.
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Sobre las fundaciones de Colima Colimotl La descripción de esta provincia la hace Sauer en los siguientes términos: "El Colimotl eroonces serían los municipios de Colima, Cómala, Cuauhtémoc y las partes hacia el este de los municipios de Villa de Álvarez y Coquimatlán".
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Cihuatlán En las mismas palabras de Sauer, se extendía "el valle o provincia de Cihuatlán [..,], abajo del puerto de la Navidad [...], a lo largo de los modernos límites de Jalisco y Colima". Tepetitango Era "una área sobre el lado oeste del río Grande o Armería, extendiéndose a los límites montañosos de Jalisco".
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Entonces, si éstas eran las provincias cercanas a Coliman, por eliminación, para situar el asiento indígena original, sólo nos queda el valle de Tecomán. El multicitado Sauer afirma: Cuanto Lebrón quiso decir sobre el valle de Tecomán no es claro; podemos empezar con una designación para la parte de la costa del área bañada por el río Armería.
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Sólo podemos concluir, si ligamos los datos que hemos venido analizando: la Matrícula de tributos nos muestra un pictograma con orientación diferente al conocido escudo moderno de Colima. Su trazo original recrea el curso del río Caxitlán o Armería. La nueva propuesta del significado de Colima, mediante el análisis lingüístico y de observación del curso del río, es el de el recodo del río o lugar donde hace recodo el agua. Cortés al nombrar las provincias anexas que se dieron de paz, implícitamente considera a la de Coliman como una entidad diferente a la de Colimotl. Lo que no habíamos observado es que hemos yuxtapuesto o imbricado, en una lectura errónea, el original territorio indígena de Coliman, con el concepto evolucionado, de la extensa provincia colonial de CoSauer (1990), Sauer (1990), Sauer (1990), Sauer (1990), 62-63. 60-61. 71. 62.

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Ernesto Terríquez Sátnano lima, concebida en los años posteriores a la conquista, probablemente, después de 1525, como resultado de la expedición de Francisco Cortés por h& costas de Jalisco y Nayarit, sin los pueblos que anexó Ñuño de Guzmán a la Nueva Galicia, y que fue la que conoció y visitó, treinta años después Lebrón de Quiñones. En este sentido, las cédulas de encomienda de los años de 1523 y 1524, nos proporcionan la clave del original asiento de la villa de Colima, esta se encontraba -de manera explícita así lo dicen, de los pueblos de Masmugatla y Tecolapa, ambos sin duda asentados en el valle de Tecomán—, ubicada en la provincia de Coliman, no en la de Tepetitango, ni en la de Motín, ni en la de Colimotl, ni mucho menos en Avautlan. En el lugar señalado por Lebrón y Sauer que coincide con la ubicación de Caxitlán.

5. Cambio de asiento .Para una mejor comprensión de las fundaciones de la villa de Colima, debemos ahora examinar el cambio de su asiento. Hay documentos que nos dan indicios indubitables y constatan que, en efecto, hubo tal cambio, aún cuando falten los documentos esenciales, como podrían ser las cédulas o los testimonios notariales de la época que así nos lo confirmen. El primer dato se encuentra en una nota de Felipe Sevilla del Río, en su Breve estudio sobre la conquista y fundación de Coliman, remitiendo a un documento que titula don Francisco del Paso Junta celebrada en México por Gonzalo de Salazar, Pedro Almidez Cherino, Leonel de Cervantes y otros, como representantes del Gobierno, asi de México como de otros pueblos de Nueva España, sobre pedir al rey, les concediera ciertos puntos de gobierno para tranquilizar aquellas provincias (10 de noviembre de 1525). En esta reunión a la cual concurrió Francisco Cortés como procurador por Colima, se pidió para "propios" de la villa de Colima el pueblo de Tuspa. Afirma, asimismo, que estos "Capítulos de la
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Epistolario de la Nueva España (1939), I, 78-90.

Sobre las fundaciones de Colima Nueva España", fueren presentados por Villarroel y Vázquez de Tapia en Sevilla el 5 de julio de 1526. Estas gestiones poco pudieron fructificar en España, máxime que el propio Cortés las desautorizó en una carta fechada en La Habana el 13 de mayo de 1526, que envió "a la Audiencia de Santo Domingo, dando cuenta de los alzamientos ocurridos en México durante su expedición a Las Hibueras", y que en su parte conducente dice:
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Y es digolo porque aquellos traidores tiranos diz que han enviado a Su Magestad ciertas falsas relaciones, las quales hicieron escribir a ciertos que ellos dixeron ser procuradores de pueblos, o para mejor decir, firmáronlas sin saber lo que en ellas iba, o porque agora lo contrario dicen, según Vuestras Mercedes verán por el traslado de una carta que aquí hallé, que en el cabildo de la ciudad de Temixtitan imbiaba a Su Magestad. Esta es la razón por la cual nunca se ha encontrado el documento que autorice o certifique el cambio de la antigua villa a su asentamiento definitivo en el pueblo indígena de Tuspa, según afirma Lebrón. Lo anterior se confirma con lo expresado por este, quien nos dice: En lo demás de la Villa de Colima, tocante a su regimiento, en ella no pareció título ni recabado por donde se nombrase Villa, ni otra escritura alguna.
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Además, la nueva villa, en su origen, no se llamó Colima como la primitiva, algunos documentos nos indican que en sus inicios se le denominó Villa de San Sebastián, a tal efecto examínense los siguientes argumentos. Afirma Sevilla: La nueva villa, más o menos en sus primeros quince aftos de vida llevó el nombre oficial de San Sebastián de la Provincia de Coliman, y villa de Coliman de San Sebastián, o simplemente villa de Coliman de
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Sevilla del Rio (1986), 33. Cortés (1963), 463. Subrayado mío. Justina Sarabia lee "recaudo": Calderón Quijano (1979), 74. Lebrón de Quiñones (1988). 80.

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Ernesto Terríquez Sámano , la Nueva España, nombre éste último que prevaleció y mente con ligerísimas excepciones en que se intercalaba "San Sebastián", durante casi todo el siglo X V I .
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usó oficialel agregado

A tal efecto, inserta algunos documentos que sostienen sus afirmaciones y que son los siguientes: 1. "1532. En la villa de San Sebastián de la provincia de Coliman desta Nueva España, miércoles veinte y tres días del mes de octubre, año del nacimiento de nuestro salvador Jesucristo de mil e quinientos e treinta e dos años". 2. "Yo, Gaspar de Villadiego, escribano público nombrado en esta villa de San Sebastián de la provincia de Colima de esta Nueva España, doy fé y verdadero testimonio a todos los señores que la presente vieren, a que Dios Ntro. Señor honre y guarde de mal, cómo en domingo diecisiete días del mes de diciembre de este año del nacimiento de Ntro. Señor Jesucristo de mil e quinientos e treinta e seis años, estando...". 3. "En la villa de Sant Sebastián de la provincia de Colima de esta Nueva España, en veinte y seis días del mes de octubre de
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Sevilla del Río (1986), 25. Sevilla del Río (1986), 205. Subrayado mío. El autor ilustra su texto con la reproducción de la primera foja, como "Documento num. 9-Aflo de 1532", y al pie de la misma escribe: "Archivo privado del ya extinto historiador jalisciense Ing. José R. Benítez. Página inicial de la famosa e inapreciable ACTA-RELACIÓN del Cabildo colímense fechada en la villa de San Sebastián de la provincia de Colima, a 23 de octubre de 1532. Este documento que merecería una especial conservación y custodia de parte de nuestras autoridades, desapareció misteriosamente de los archivos colimenses muy probablemente a fines del pasado siglo XIX, sin saberse hasta el momento su paradero. Por fortuna se conservan algunas versiones paleográíicas de la citada pieza histórica, ejecutadas por estudiosos paleógrafos del siglo pasado, como los señores D. Ruperto Arzac, D. Gregorio Barrete y otros. La presente fotocopia fue lograda a principios de 1952, en la ciudad de Guadalajara, por el acucioso investigador tapatío D. Luis Páez Brotchie, recientemente fallecido": Ibid. , 1 4 1 .
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Sevilla del Río (1986), 208. Subrayado mío. El autor lo reproduce como "documento núm. 12-Afto de 1536", y como pie de grabado, escribe: "VILLA DE SAN SEBASTIÁN. Arch. Municipal de Colima. Parte inicial del testamento del cura de Colima Br. Francisco de Morales. Con este documento se confirma que la iglesia parroquial de la villa colimefla se llamó en sus inicios, de SEÑOR SANTIAGO":

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lbid., 147.
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Sobre las fundaciones de Colima mil y quinientos y sesenta y dos años, ante el muy magnífico señor Diego Núñez de Guzmán, alcalde mayor en esta dicha villa por su Majestad, e por ante mí Diego Veedor, escribano público y del Consejo de esta dicha villa...",
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De lo anterior se desprende, de conformidad con Sevilla, que en su etapa inicial —es muy probable- convivieron dos villas, la de Colima enclavada en la provincia de Coliman y la de San Sebastián -con certeza se puede señalar que a finales de 1527 ya se encontraba en el lugar actual-, ubicada en la provincia de Colimotl. Para confirmar lo anterior es conveniente citar que, en una escritura de compraventa de 1545, se dice lo que sigue:
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En la villa de Colima de esta Nueva España, en veinte e seis días del mes de enero, afío del nacimiento de Ntro. Salvador Jesucristo de mil e quinientos e cuarenta e cinco años [...], pareció Juan Martel, vecino de esta villa, e dijo que por cuanto él ha comprado de Juan, indio principal de la estancia de Tepehuacan sujeta al pueblo de Tecolapa, un pedazo de tierra en el valle de Xucutlán, camino de la villa vieja, al pie de la sierra de Colimóte...
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Sevilla del Rio (1986), 214. Subrayado mío. El autor lo reproduce como "documento núm. 19-Afio de 1562"; a cuyo pie anota: "Archivo Municipal, Colima. VILLA DE SAN SEBASTIÁN. La presentación de este documento bastaría, por sí solo, para poner en duda la versión de que la villa de Colima obtuvo su título de Santiago de los Caballeros, en 1554": Ibid., 161. "Desde fines de 1525 inició su lenta y única mudanza o translado al sitio que hoy ocupa ta ciudad de Colima, siendo al fin abandonada por sus moradores y refundada el 20 de enero de 1527": Sevilla del Río (1986), 9. Terríquez Sámano (1985). 33-51. Sevilla del Río (1986), 210. Subrayado mío. El autor ilustra su texto con este que señala como "documento núm. 13-Aflo de 1545", a cuyo pie comenta: "Archivo Municipal de Colima. Escritura original de compra-venta de tierras, en que
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se mencionan LA VILLA VIEJA y LA SIERRA DE COLIMÓTE, en el valle de XUCUTLÁN,

cerca del pueblo de TECOLAPA*': Ibid., 149.

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Ernesto Terríquez Sámano

Conclusiones Z)espués de examinar todos los documentos aquí citados, podemos llegar a las siguientes conclusiones: 1. La primera villa de Colima, como quedó demostrado, la fundó Gonzalo de Sandoval en la original provincia indígena de Coliman, enclavada en la costa de Tecomán, con el nombre de Villa de Coliman, en un lugar a legua o legua y media de la mar del Sur y que de conformidad con las evidencias examinadas, donde se encontraba el pueblo de Caxitlán, según se desprende del número de huertas de cacao existentes a la fecha de la visita de Lebrón de Quiñones y de las cédulas de repartimiento examinadas que diferencian, con entera certidumbre, las provincias de Coliman y Colimotl. Esto queda implícitamente establecido en la Cuarta Carta de Relación de Hernán Cortés al considerar a "Colimonte" una provincia cercana a Coliman. 2. En su origen, el nombre y ubicación de la villa de Colima, estuvo relacionado con el territorio indígena, nombre y significado de Coliman, según se desprende del análisis de la Matrícula de tributos y de los estudios lingüísticos realizados. 3. Esta villa de Colima, fundada en la provincia de Coliman, según el documento de Lebrón, estuvo poblada, aproximadamente, dos años más o menos. El testimonio de Jerónimo López concuerda con su estancia de dos años en la villa y la carta de presentación que le entregó Orduña, comprueba que a fines de 1525, todavía se encontraba en su asiento original, no hay hasta entonces, ninguna referencia a cambio alguno; por esa misma fecha, se realizó la junta de procuradores de villas en la capital de la Nueva España, en la cual se solicitó el pueblo de "Tuspa" para "propios" que según Lebrón fue en donde se estableció la actual villa de Colima. Este pueblo estuvo enclavado en la provincia de Colimotl. 4. La solicitud realizada en la junta de procuradores no prosperó y por ende, nunca se extendió documento alguno para proveer el

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Sobre ¡as fundaciones de Colima cambio, su misión estaba destinada a* fracaso, ya que sus gestiones se enmarcaron en la disputa por el poder entre Cortés, los conquistadores y la primera Audiencia, incluso fueron desautorizados por el propio Cortés, según se desprende de la carta enviada a la Audiencia de Santo Domingo, desde La Habana. 5. La villa fundada en el antiguo pueblo indígena de Tuspa, enclavado en la provincia de Colimotl, en sus inicios se llamó villa de San Sebastián y hay constancia de que a fines de 1527 ya existía, según se ha demostrado en otro trabajo sobre la definitiva fundación de la villa de Colima.
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6. Lo anterior se confirma por el documento en el que se menciona que existió una villa vieja, lo que en lógica nos lleva a colegir que existió una villa nueva. Al despoblarse la antigua, en la nueva, pronto se adoptó el nombre de Colima, dejando en el olvido el de San Sebastián. 7. Para finalizar, sin que en este trabajo se hayan examinado las razones, constan en diversos trabajos como el de Felipe Sevilla del Río y de Carlos Pizano y Saucedo, ya citados, el porqué en los días que corren, la Catedral de Colima tiene en su frontispicio al señor Santiago y a San Sebastián que están, íntimamente, relacionados con la existencia de ambas villas. Colima, Col., febrero, invierno de 2000.

Terríquez Sámano (1985), 33-51.

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Ernesto Terríquez Sámano

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A M A Y A TOPETE,

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Sobre las fundaciones de Colima Lorenzo Relación sumaria de la visita que hizo en Nueva España el Licenciado Lebrón de Quiñones á doscientos pueblos. Trae las descripciones de ellos, sus usos y costumbres. Fecha en Taximaroa á 10 de Setiembre de 1554. Colima, Gobierno del Estado de Colima, 1988 (Biblioteca básica de Colima). L E Ó N - P O R T I L L A , Miguel (Coord.) Historia de México. México, Salvat Mexicana de Ediciones, 1985, 3 ed., 13 vols. L Ó P E Z D E G O M A R A , Francisco Historia de la conquista de México. Estudio preliminar de Juan Miralles Ostos. México, Porrúa, 1988 ("Sepan cuantos...", 566). M O T A P A D I L L A , Matías de la Historia del Reino de Nueva Galicia en la América Septentrional. Guadalajara, Universidad de Guadalajara/Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, 1973 (Colección Histórica de Obras Facsimilares). P A S O Y T R O N C O S O , Francisco del Papeles de Nueva España, publicados de orden y con fondos del gobierno mexicano por Francisco del Paso y Troncoso, director en misión del Museo Nacional. Segunda serie: Geografía y Estadística. Tomo I. Suma de visitas de pueblos por orden alfabético. Manuscrito 2.800 de ¡a Biblioteca Nacional de Madrid. Anónimo de la mitad del siglo XVI. Madrid, Establecimiento Tip. "Sucesores de Rivadeneyra", Impresores de la Real Casa, 1905. P A S O Y T R O N C O S O , Francisco del Epistolario de la Nueva España (1505-1818). México, Antigua Librería de Robredo, de José Porrúa e Hijos, 1939-1943, 16 vols. P I Z A N O Y S A U C E D O , Carlos La fundación de la villa de Colima. Colima, Gobierno del Estado de Colima, 1973. R O M E R O D E S O L I S , José Miguel Archivo de la Villa de Colima de la Nueva España. Siglo XVI. Colima, Archivo Histórico del Municipio de Colima, 1995, tomo I. S A R A B I A V I E J O , María Justina "Visita de Lebrón de Quiñones. 1554. Estudio y documento", en: C A L D E R Ó N Q U I J A N O (1979), 21 -106. S A U E R , Cari Colima de la Nueva España en el siglo XVI. Colima, Ayuntamiento de Colima/Universidad de Colima, 1990; I ed. en español: México, Jus,
LEBRÓN D E QUIÑONES,
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Ernesto Terríquez Sámano 1976 (Colección Peña Colorada). R Í O , Felipe Breve estudio sobre la conquista y fundación de Coliman. México, Talleres Galas de México, 1973 (Colección Peña Colorada); 2* ed.: Colima, Gobierno del Estado de Colima, 1986 (Biblioteca básica de Colima). Suma de visitas... (véase: P A S O Y T R O N C O S O , Papeles de la Nueva España...). T E L L O . Fray Antonio Libro segundo de ¡a Crónica Miscelánea, en que se trata de la conquista espiritual y temporal de la Santa Provincia de Xalisco en el Nuevo Reino de la Galicia y Nueva Vizcaya y descubrimiento del Nuevo México. Guadalajara, Imprenta de "La República Literaria" de C.L. de Guevara, 1891; nueva edición, en: Guadalajara, Gobierno del Estado de Jalisco/Universidad de Guadalajara/Instituto Jalisciense de Antropología e Historía/iNAH, 1968. T E R R Í Q U E Z S Á M A N O , Ernesto Estudios de Historia Colonial, I. Colima, Universidad de Colima, 1985. T E R R Í Q U E Z S Á M A N O , Ernesto Historia Mínima de Colima. Colima, 1992,2 ed. U R Z Ú A O R O Z C O , Roberto Jerónimo López, un conquistador de Coliman. Tecomán, Col., 1971 (Entre la Historia y el Folklore, 2). U R Z Ú A O R O Z C O , Roberto "Jerónimo López, un conquistador de Coliman", en: Trilogía Histórica de Colima. Colima, ed. del autor, 1986,2 ed, pp. 121-171. V I L L A R V I L L A M I L , Ignacio de Cedulario heráldico de conquistadores de Nueva España. México, Secretaría de Educación Pública, 1933 (Publicaciones del Museo Nacional).
SEVILLA DEL
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Serie

Archívanos

1. Quimeras de la Villa y rituales del oprobio (Sobre Colima en el siglo XVI). José Miguel Romero de Solís 2. Visita de un oidor a la Villa de Colima José Miguel Romero de Solís 3. Homenaje a Ernst Jünger. Ricardo Sánchez Arreguín, Carlos R. Vargas Morales, Alfredo Montano, Rogelio de la Mora V., Octavio Romero. Héctor P. Ochoa Rodríguez y Marco Antonio P. Gaspar (Editores) 4. Diez hipótesis en torno a la historia de Colima. José Miguel Romero de Solís 5. Los valores de la democracia. Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez 6. La dimensión oficial de la educación pública en Colima, 1871-1898. Julia Preciado Zamora

Se terminó de imprimir en la Ciudad de Colima, el 4 de mayo de 2001. Tipografía: Liliana Cavantes Gutiérrez; coordinación editorial: Irma López Razgado. Tiraje de 300 ejemplares.

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