Documentos de Estudio

Volumen II

Historia del Movimiento Socialista de Trabajadores
Volumen II Declaración Conjunta MSP-PSR Sobre la Base Muñiz MSP Terrorismo individual versus lucha de masas PSR Algunos postulados del MST

Escuela Socialista Pablo Soto Carriat Movimiento Socialista de Trabajadores

Tomo I Historia del MST

Algunos de los postulados del Movimiento Socialista de Trabajadores
1. El Movimiento Socialista de Trabajadores surge de la fusión de dos organizaciones, el Movimiento Socialista Popular (M.S.P.) y el Partido Socialista Revolucionario (P.S.R.), en el año 1982. 2. El MST es una organización esencialmente compuesta por trabajadores y estudiantes universitarios. 3. Su objetivo fundamental es la lucha por la independencia y el socialismo. A diferencia de otros sectores independentistas, para nosotros la independencia no es un fin en si mismo sino un medio para que los trabajadores ejerzan su poder revolucionario a través del socialismo. Concebimos la lucha por la independencia y el socialismo como parte de un mismo proceso ininterrumpido; pero no descartamos la posibilidad de que la independencia pueda producirse en un momento dado sin que necesariamente implique el socialismo. 4. Sostenemos que Puerto Rico es una colonia industrial y que el conflicto fundamental de la sociedad ocurre entre de una parte, la clase obrera y sus aliados (por ejemplo estudiantes), y de la otra la burguesía norteamericana y sus apéndices locales. Por tal motivo definimos el carácter socialista del proceso revolucionario puertorriqueño. 5. Para el MST el trabajo político con la clase obrera y los trabajadores constituye la primera prioridad del trabajo socialista en esta etapa de la lucha. «El socialismo, para ser verdadero, tendrá que ser obra de las masas trabajadoras. En ese conjunto de fuerzas sociales, el proletariado junto a los demás trabajadores ( activos o inactivos ) conforman la fuerza social revolucionaria capaz de impulsar la transformación socialista de la sociedad». No negamos la importancia extraordinaria de otras áreas de trabajo, tales como el trabajo comunal, ambiental, estudiantil y contra la opresión de la mujer. Estos representan en muchas ocasiones trabajo con la clase obrera en contextos que no se relacionan directamente a la producción, pero están íntimamente asociados a la producción de la fuerza de trabajo. 6. El Movimiento es una organización democrática, en la cual el individuo tiene derecho a disentir tanto interna como públicamente de las posturas asumidas por la mayoría. Existe el derecho a organizar tendencias y a estas expresar libremente sus posiciones. Todo lo anterior no niega la búsqueda de la unidad de proposito y acción producto del convencimiento. En nuestra organización la existencia de diferencias políticas no se ve como un mal, no creemos en el partido monolítico, entendemos que producto del debate y la confrontación de distintos puntos de vista en la organización podrá enriquecer sus análisis y acciones. 7. El socialismo si no es democrático no es socialismo El MST dedico su congreso de fusión en primera instancia a los universitarios que desarrollaron la huelga estudiantil de 1981 y en segundo lugar a los obreros polacos y el sindicato Solidaridad por su lucha contra el estado polaco supuestamente socialista. Desde nuestro origen nos hemos comprometido con las luchas de los trabajadores por la critica contra los mal llamados estados socialistas que oprimen a sus respectivas clases obreras bajo un falso socialismo que desprestigia nuestro objetivo estratégico. En ese sentido rechazamos las teorías defensoras del partido único y la falta de derechos democráticos en dichos países. Luchamos por el pleno disfrute de los derechos democráticos en una democracia socialista, donde los derechos de cada cual no estén determinados por la riqueza individual. 8. Desde el punto de vista organizativo, el Movimiento es una organización selectiva en la cual aspiramos a agrupar a los sectores mas conscientes y combativos del pueblo trabajador y su estudiantado. Internamente, desarrollamos un proceso de educación política que permita el reclutamiento consciente de los nuevos miembros. 9. El MST es una organización marxista revolucionaria y como tal combina distintas formas de lucha. Sostenemos el derecho a la autodefensa y entendemos que la clase tiene que crear las condiciones materiales para dirigir la sociedad y cambiar el régimen de producción actual basado en el lucro de unos pocos y la explotación del pueblo trabajador. Lo aquí expuesto es un resumen parcial de algunas de las principales tesis políticas del Movimiento Socialista de Trabajadores, MST.

Primer Tomo de la Escuela Socialista Pablo Soto Carriat

Volumen II

Situación actual y tareas centrales del movimiento revolucionario Declaración conjunta
COMPANEROS TRABAJADORES: Los sectores más alertas del movimiento obrero puertorriqueño celebramos hoy el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. En una fecha de tan singular importancia el Movimiento Socialista Popular (MSP) y el Partido Socialista Revolucionario (PSR) hemos decidida exponer unitariamente ante ustedes algunas reflexiones sobre la situación política del país y las prioridades o tareas centrales del movimiento revolucionario en esta etapa. CARACTERISTICAS DE LA ETAPA ACTUAL Esta celebración se enmarca dentro de un contexto económico-social con unas características específicas cuyo análisis y comprensión es de fundamental importancia para todo el movimiento obrero y revolucionario. La valoración que hagamos de las diferentes tendencias de la lucha de clases que definen la coyuntura política actual en Puerto Rico determinara la naturaleza de los objetivos que nos tracemos a corto y largo plazo para el desarrollo de la lucha revolucionaria. Veamos algunas de las características principales de la coyuntura política. Durante los últimos anos la crisis estructural de la economía de Puerto Rico se ha profundizado a diferentes niveles lo cual ha traído serias consecuencias para la clase obrera y el pueblo. El desempleo crónico, el creciente aumento en el costo de la vida, la falta y deterioro de las facilidades de vivienda, los pésimos servicios de salud, los bajos salaries y la criminalidad rampante son solo algunos de los graves problemas que sufrimos día a día en este país. La situación es tan grave que ninguno de los paliativos que ha utilizado el régimen colonial para tratar de capear la crisis ha podido aminorar sus serios efectos. Los fondos federales y los cupones de alimentos, que han sido los principales mecanismos de control de crisis con que ha contado el gobierno, han comenzado a evidenciar sus limitaciones ante la avasalladora realidad de crisis social y económica. Junto al empeoramiento de las condiciones de existencia de los trabajadores se han incrementado las medidas represivas contra el movimiento sindical y diversos sectores de las fuerzas independentistas. En las fábricas y centros de trabajo los patronos están asumiendo políticas cada vez más duras contra los trabajadores en su afán por evitar que estos puedan oponer resistencia a la explotación y a los abusos a que están sujetos o logren algún nivel de organización sindical. De hecho, la actitud del gobierno y los patronos ha adquirido, cada vez más, un claro carácter represivo y anti-obrero en sus intentos por destruir o al menos debilitar a los sindicatos más combativos. Esto ha traído aparejado el incremento en la persecución contra las organizaciones independentistas, particular mente en torno a la lucha del pueblo de Vieques por sacar la marina yanqui de esa Isla Municipio. El arresto y encarcelamiento de luchadores independentistas, el asesinato de Ángel Rodríguez Cristóbal, la utilización de la Corte Federal y el Gran Jurado, la persecución y hostigamiento permanente a través del FBI y la policía son evidencias del recrudecimiento en las medidas represivas contra diversos sectores del pueblo. Resulta obvio que, aunque todavía la represión asume un carácter selectivo, según se profundice la crisis económica y aumenten las protestas y las luchas sociales este factor asumirá un papel más significativo. EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO Por otro lado, el movimiento revolucionario en su conjunto se encuentra en una posición de defensiva caracterizada por una gran debilidad frente a la fortaleza relativa de la burguesía y el imperialismo. El factor más significativo en ese panorama es el bajo nivel de conciencia de clase y organización de la clase obrera y el pueblo. Nos guste o no, la mayoría de los trabajadores apoya a los partidos de la burguesía y mantiene expectativas de mejoramiento económico y social bajo el régimen capitalista-colonial. Aunque la crisis económica se ha agudizado, lo cual ofrece condiciones mas propicias para la realización de las tareas revolucionarias, la clase dominante ha podido mantener la inestabilidad dentro de unos márgenes que todavía permiten su continuada dominación. Los meca¬nismos de cohercion ideológica, la manipulación de las necesidades más urgentes de las masas y los mecanismos de control de crisis permiten la hegemonía ideológica y política de la burguesía y sus partidos sobre las grandes ma¬sas trabajadoras del país. No podemos olvidar que la base ma-

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terial de ese dominio ideológico ha sido el proceso de penetración imperialista a desarrollado en Puerto Rico a partir de la invasión yanqui de 1898. Proceso que de 1940 en adelante ha asumido características dramáticas en el capitalismo industrial y financiero, una de cuyas consecuencias fue el incremento de los niveles de vida y expectativas de mejoramiento social de la clase obrera y el pueblo, asentado sobre la integración de nuestra economía a la de los Estados Unidos. Hoy, cuando ya han comenzado a deteriorarse los niveles de vida del pueblo producto de la crisis estructural de nuestra formación social, se mantiene bajo diferentes formas la dependencia ideológica fruto directo de la dependencia económica y política. Esa base material es el marco de maniobras del imperialismo para bregar con las alternativas políticas que mejor puedan garantizar sus fabulosos intereses económicos y políticos en el país: ya sea la culminación del ELA, la anexión total o la independencia “pelele”. Factor que se ha con vertido, por tanto, en la base material de la ofensiva anexionista que ha venido impulsando el Partido Nuevo Progresista a raíz de su ascenso al gobierno colonial y a partir del crecimiento del apoyo hacia la estadidad entre sectores importantes del pueblo. Ese aplastante dominio ideológico burgués sobre la clase obrera y el pueblo es la más grande traba a la expresión independiente de la clase obrera. Acelerar el rompimiento de esa dominación, según las condiciones objetivas de crisis económica y social se vayan desarrollando, es el gran reto de los revolucionarios puertorriqueños. Pero hay que reconocer, a su vez, la gran dificultad que las particulares condiciones de la formación social puertorriqueña plantean al logro de esa tarea. NACIONALISMO, REFORMISMO, ECONOMISMO Y MILITARISMO En segundo lugar, las fuerzas independentistas son sumamente minoritarias respecto a los grandes partidos colonialistas, con un claro predominio de las concepciones burguesas y pequeño burguesas. La característica más notable del movimiento independentista hasta el momento ha sido su carácter burgués y pequeño-burgués. Durante las últimas décadas la dirección de la lucha por la independencia ha estado en manos de la pequeña burguesía independentista. Siendo el Partido Nacionalista, el Partido Independentista

Puertorriqueño y el Partido Socialista Puertorriqueño los principales exponentes de las posiciones e intereses de esa clase social. El nacionalismo ha sido la expresión ideológica principal en la lucha revolucionaria: la defensa de la patria y la cultura nacional; la concepción de la nación como un todo homogéneo ajeno a los conflictos de clase; la tesis de luchar por la independencia primero; la concepción de la estadidad como la muerte de la nacionalidad; la dirección de las luchas sindicales desde la perspectiva de “crear conciencia nacional” en los trabajadores, etc. son parte de la concepción nacionalista, burguesa esa época. Sin embargo, la luna de miel les duro poco; no tardo mucho para que la lucha de clases se desatara en crisis y se comenzara a desenmascarar ante la militancia revolucionaria el carácter burgués y pequeño-burgués nacionalista de ambos partidos. La difusión del marxismo-leninismo, la educación de pequeños círculos de la militancia revolucionaria y su envolvimiento en las luchas económicas de la clase obrera, el análisis de las experiencias de las diversas luchas de liberación a nivel internacional y el proceso de formación de organizaciones marxistas como el Partido Socialista Revolucionario y el Movimiento Socialista Popular, entre otras, han sido aspectos importantes del debate entre las posiciones nacionalistas y las jóvenes, pero en crecimiento, posiciones marxista-leninistas. “LA PEQUENA-BURGUESIA ES UNA CLASE SOCIAL EN DECADENCIA ECONOMICA Y POLITICA QUE HA SIDO ACORRALADA POR EL PROCESO DE PENETRACION IMPERIALISTA EN PUERTO RICO; EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO INDUSTRIAL LA HA DEJADO SIN PROGRAMA POLITICO Y POR TANTO SIN PERSPECTIVAS DE PODER.” La hegemonía ideológica del nacionalismo en el movimiento revolucionario le ha impreso el sello de su clase social a la mayoría de las manifestaciones de la lucha revolucionaria lo cual ha traído serias consecuencias políticas e ideológicas. Algunas de estas han sido: 1) el análisis deformado, parcial e idealista de la realidad social que ha difundido unos esquemas de interpretación y acción políticas totalmente inadecuados para el desarrollo de la lucha revolucionaria en una formación social tan compleja como la de Puerto Rico; 2) el culto a una practica ciega e incoherente (practi-

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cismo) reflejo de un menosprecio casi absoluto hacia el estudio teórico y la formación científica del militante revolucionario; 3) el culto al voluntarismo y al espontaneismo como formas especificas de reaccionar ante la problemática social; 4) la “conciencia” de que nacionalismo y socialismo científico son compatibles y complementarios por lo cual en el caso de Puerto Rico se puede ser simultáneamente nacionalista y marxista lo que ha implicado en el campo teórico la perversión del marxismo y en la practica la colaboración de clases; 5} las vacilaciones en lo táctico y lo estratégico cayendo en el campo del reformismo, el economicismo y el militarismo. Por tales razones, organizaciones como el PSP, la Liga Socialista Puertorriqueña, la Liga Internacionalista de los Trabajadores y la mayoría de las organizaciones armadas del país que en un momento dado se han proclamado marxista-leninistas lo que han hecho es cubrir sus posturas pequeño burguesas con una fraseología socialista. En realidad, no han pasado por un proceso de formación política dirigido a dominar y asimilar los principios fundamentales del marxismo por lo cual sus análisis y posiciones políticas principales han estado permeadas por una visión de mundo nacionalista. Esto ha traído como resultado el vulgarizar el marxismo y sembrar la confusión arraigando la ideología burguesa en la militancia revolucionaria. Además ha tenido graves consecuencias, particularmente en el movimiento obrero y sindical donde se ha evidenciado un fortalecimiento del reformismo y el economismo en importantes sectores del liderato de las uniones más progresistas, principalmente en aquellas cuyo liderato ha estado ligado de alguna forma al PSP. El reformismo -el sacrificio de los objetivos estratégicos fundamentales de la clase obrera y el pueblo en aras de lograr unas reformas parciales o momentáneasy el economismo- el creer que el fortalecimiento de la lucha económica y las formas y estilos de lucha propios de ese medio a la larga conducen al desarrollo de la conciencia de clase de los obreros- son dos formas concretas de la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero y revolucionario que solo conducen al fortalecimiento de la burguesía y el capitalismo. Ambos constituyen obstáculos enormes para el desarrollo de la conciencia de clase de los trabajadores, corrompiendo y burocratizando a importantes sectores de estos que terminan convirtiéndose en enemigos de su propia clase. Constituyen, por tanto, desviaciones de derecha en el movimiento revolucionario. La otra vertiente de la ideología burguesa en el movimiento revolucionario lo constituye el “militarismo”; desviación que durante los últimos años ha cobrado auge en Puerto Rico, dada la proliferación de organizaciones armadas. Este se caracteriza por creer que el aspecto militar (la lucha armada) es el principal en esta etapa, independientemente de las condiciones subjetivas de las masas (nivel de organización, conciencia de clase, actitud hacia la movilización revolucionaria etc.) y del nivel de desarrollo que haya alcanzado la lucha en su conjunto (auge, reflujo, estancamiento, etc.). Esa actitud demuestra la incapacidad de estos grupos para poder analizar científicamente la realidad y captar las tendencias reales de la lucha de clase desde un punto de vista objetivo, lo cual los lleva a actuar basándose en un punto de vista subjetivo (voluntarismo, espontaneismo) tomando sus deseos e impaciencia como criterios rectores del accionar político-militar. Fenómeno que no solo obstaculiza y desvía la atención de los problemas principales del proceso revolucionario en una etapa determinada sino que además perjudica y reduce a un nivel de efectividad mínimo su propio accionar militar. Esto es así ya que carecen de una adecuada teoría militar que corresponda a las condiciones concretas de la formación social puertorriqueña que solo es posible desarrollar a la luz de un análisis científico (especifico) de esa formación social. La superficialidad y la falta de formación científica en el trabajo legal y “rutinario” conllevan errores serios pero en el accionar militar conduce al suicidio o al martirologio. Las características generales de esta etapa y las prioridades que se desprenden de esa caracterización determinan en términos generales las formas de lucha que deben definir nuestro trabajo revolucionario. En una etapa donde el movimiento revolucionario en su conjunto es muy débil y asume una posición de defensiva, el énfasis de nuestro trabajo debe estar en los aspectos políticos de la lucha de masas, legales o clandestinos. Es decir, lo político (la formación teórica, el debate ideológico, el trabajo con la clase obrera, etc.) debe asumir la primacía sobre lo militar. Las tareas militares deben estar estrictamente subordinadas a las necesidades políticas de la lucha de masas. Concebido así creemos que las

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tareas militares en esta etapa deben ir dirigidas a la formación de los cuadros para poder enfrentar con éxito las tareas derivadas de los conflictos de clase en que estemos envueltos, según lo aconsejen las circunstancias, y a complementar el trabajo político enmarcado en el proceso de la lucha de clases. LA TAREA DEL MOMENTO: LA CONSTRUCCION DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO La superación de los serios obstáculos que hemos señalado dentro de la caracterización de la etapa actual solo puede lograrse a partir de la construcción de un verdadero Partido Revolucionario marxista-leninista, comunista y proletario, que pueda orientar, educar, dirigir y organizar políticamente a la clase obrera en la lucha por la independencia y el socialismo. Sin embargo, ese partido no existe todavía en Puerto Rico; las organizaciones marxistas que planteamos la construcción del mismo como la tarea central en esta etapa no hemos logrado aun el grado de consolidación política y organizativa y la unidad de principios que hace falta entre nosotros para hacer realidad ese objetivo. De ahí que sea esa la tarea principal a la cual debemos dedicar todos nuestros esfuerzos y recursos en esta etapa. Estamos convencidos de que la construcción del Partido Revolucionario que hace falta en Puerto Rico será producto de la integración dialéctica de la formación teórica en el marxismo-leninismo, el trabajo con la clase obrera, priorizando en sus sectores mas avanzados y de un intenso debate ideológico para lograr la primacía del marxismo en EL seno del movimiento revolucionario. Esas tareas constituyen a nuestro entender las tareas centrales en el proceso de construcción del partido. Son los pilares que nos permitirán comenzar a cumplir los tres objetivos fundamentales del proceso revolucionario en esta etapa: 1) el desarrollo de una teoría revolucionaria adecua da a las condiciones particulares de la formación social puertorriqueña, en lo político, lo organizativo y lo militar; 2) la formación de cuadros ton una gran capacidad teórica y política, una sólida formación moral y estre-

cha-mente ligados a los sectores mas avanzados de la clase obrera, y; 3) el desenmastaramiento, la derrota o la neutralización de las tendencias burguesas en el seno del movimien¬to obrero y revolucionario. Sabemos por la experiencia de muchos anos, que adelantar esas tareas no es cosa fácil, por el contrario es un proceso lento y difícil lleno de contradicciones que hay que enfrentar en distintos momentos. Máxime cuando estamos hablando de contribuir a crear un Partido Revolucionario en las difíciles y complejas condiciones de Puerto Rico, colonia industrial del estado imperialista yanqui. Condiciones que influencian directamente las tareas de construcción revolucionaria en diversos sentidos y niveles dado que un Partido Revolucionario no surge y se desarrolla ajeno a la realidad social. El partido como expresión de los intereses de la clase social que tiene el potencial para impulsar y dirigir el proceso revolucionario, la clase obrera, se desarrolla a partir del desarrollo de la conciencia de esta y de las condiciones objetivas que afectan esa conciencia. Es decir, el Partido contribuye a elevar el nivel de conciencia de clase de los obreros dentro de unas condiciones dadas, pero de ninguna manera determinadas mecánicamente por la acción del partido. Es la interacción dialéctica, con sus contradicciones propias, de la acción consciente y educadora del partido y las condiciones económicas, políticas y culturales de la clase obrera en una etapa dada lo que propicia el desarrollo de la conciencia de los sectores mas firmes y consecuentes de la clase obrera y a su vez el grado de desarrollo del Partido como vanguardia de la clase. Eso es precisamente lo que diferencia a un Partido Revolucionario de una secta; esta solo necesita que sus miembros estén de acuerdo en los “principios generales”. El Partido, lo es en sentido real en la medida que conjuga la teoría (los principios generales) con una practica social adecuada a sus recursos y capacidades, lo que implica su constante desarrollo, evitan-do caer en el teoricismo o en el dogmatismo, corrientes totalmente ajenas al marxismo. LA FORMACION TEORICA La formación teórica en el marxismo-leninismo parte del reconocimiento de este como una ciencia, única capaz de permitir un análisis profundo y totalizador de la sociedad capitalista dándole a los revolucionarios unos instrumentos de análisis que les ayuden a desarrollar

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una practica verdaderamente consciente y creadora. El marxismo como toda ciencia amerita que se le estudie metódicamente para poder captar su esencia científica y poder utilizarlo como instrumento de análisis. Para que una organización revolucionaria pueda formar cuadros marxistas-leninistas tiene que establecer un sistema de educación política que permita a todos sus miembros priorizar en esa tarea no como una tarea sujeta al “gusto” o a las preferencias persónales sino obligatoria para todo el mundo. Es decir, que la educación política como las demás tareas en una organización que pretende contribuir a la construcción de un Partido Revolucionario tiene que estar sujeta a la más estricta disciplina colectiva y consciente. Es esa formación sistemática en los principios del marxismo lo que puede garantizar el análisis científico de la formación social puertorriqueña, las condiciones internacionales que la afectan y por otro lado, el más eficaz desempeño de las distintas tareas prácticas de la organización, que definimos como primordiales para esta etapa. Esto ultimo es de fundamental importancia ya que el mero conocimiento de los principios de una ciencia no tiene valor alguno si no se relaciona con el estudio de la realidad donde operan los revolucionarios, precisamente para poder interpretar correctamente la realidad social es que se preparan los cuadros. EL TRABAJO CON LA CLASE OBRERA Otra tarea de singular importancia dentro de las prioridades para contribuir a la creación del Partido en Puerto Rico es el trabajo con la clase obrera. Entendemos que en esta etapa ese trabajo debe enfatizar en los elementos mas avanzados de esta clase en las fabricas y centros de trabajo. Debido a la limitación de recursos y a consideraciones estratégicas el centro de nuestra atención debe estar en las grandes fábricas; donde se concentra el proletariado industrial y donde se realizan las actividades más importantes y vitales de la producción económica. En tal sentido hemos definido como prioritarios aquellos centres fabriles relacionados con: a) la industria farmacéutica; b) la industria electrónica; c) la industria petroquímica; d) la producción de alimentos; e) producción de maquinaria; f) la producción de energía eléctrica; g) acueductos y alcantarillados; h) comunicaciones y transporte, entre otros. La captación de los elementos mas avanzados de la clase obrera es una tarea sumamente difícil: en primer lugar, porque en este país hasta hace poco tiempo no existía una tradición de trabajo político socialista en las fabricas y en segundo lugar, porque en las grandes fabricas imperan una gran cantidad de mecanismos represivos permanentes cuyo objetivo es evitar la actividad política y sindical de los trabajadores. La “organización” de personal gerencial para hostigar y vigilar estrechamente a los obreros durante la actividad productiva y el funcionamiento de agencias de seguridad interna que investigan y persiguen a los empleados son solo partes del clima represivo que impera en las fabricas. Si a eso le añadimos la presión que ejerce el gran ejército de desocupados que existe en el país y el bajo nivel de conciencia y organización de la clase obrera en su conjunto nos damos cuenta de las grandes dificultades que este trabajo encierra. Sin embargo, lejos de amilanarnos por esas condiciones y buscar una tarea “mas fácil”, debemos incrementar nuestros esfuerzos para vencer las dificultades. Eso presupone que el trabajo se realice sobre bases científicas y selectivas, a partir de un análisis preciso de los distintos sectores que componen la clase obrera, las condiciones imperantes en las fábricas y las formas de trabajo más adecuadas, enfatizando en las formas clandestinas y semi-clandestinas de organización. En esta etapa ese trabajo debe estar dirigido a captar a los elementos mas avanzados en las fabricas a través de dos mecanismos principales: a) una intensa labor propagandística y organizativa en los centros, a través de la prensa revolucionaria, y; b) la intervención en las luchas cotidianas de los obreros impulsando las posiciones socialistas en cada conflicto. Ambas cosas con el propósito de ir educando en el socialismo a los elementos mas avanzados y procurando su organización política, en cada fabrica o centro de trabajo, en círculos de estudio o comités de fabrica. De esa forma se podrá ir haciendo realidad la integración de esos elementos más avanzados a la organización revolu¬cionaria, desarrollándolos como cuadros políticos ligados orgánicamente a la clase obrera. EL DEBATE IDEOLOGICO El otro aspecto principal de nuestro trabajo revolucionario es la lucha ideológica y política para lograr la primacía del marxismo-leninismo en el seno del movimiento revolucionario. Este aspecto es de fundamental importancia para poder contribuir efectivamente a las tareas de construcción del Partido dado el grado de sub-

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desarrollo en que se encuentra el marxismo en este país y la hegemonía del nacionalismo pequeño-burgués en las filas del movimiento revolucionario. En esta etapa el debate ideológico debe estar dirigido a lograr dos objetivos concretos: 1) fortalecer ideológicamente a la militancia de nuestras organizaciones en la defensa de los principios fundamentales del marxismo para depurar nuestras posiciones políticas de la influencia de la ideología burguesa tanto en el campo teórico como practico; 2) combatir las principales tendencias burguesas nacionalistas (el reformismo, el economicismo y el militarismo) en el seno del movimiento revolucionario. El logro de ambos objetivos solo puede asegurarse a partir del análisis concreto de nuestra realidad y de un intenso trabajo con los sectores mas avanzados de la clase obrera. Esto es así para evitar caer en un debate “libresco”, que por estar ajeno a la relación teórica-práctica solo conduce a castrar la esencia de la lucha ideológica, que no es otra que afianzar el marxismo en las filas revolucionarias proveyendo análisis que contribuyan a la clarificación de los problemas cardinales de la revolución en un periodo dado. Además de ser factor para delimitar campos con las tendencias burguesas, el debate ideológico debe ser instrumento principal para ir construyendo la unidad de principios entre las organizaciones y grupos marxistas del país. Lo que presupone despojarnos de las posturas olímpicas y dogmáticas que tanto hemos criticado a los partidos pequeño-burgueses y asumir una actitud de gran seriedad teórica ante cada grupo; es decir, someter al más riguroso análisis a cada organización viendo críticamente sus principales posiciones políticas, el nivel de formación en el marxismo y su práctica político-organizativa. Solo así podemos hacernos una correcta caracterización de cada grupo, de sus tendencias ideológicas principales y de su capacidad de desarrollo y contribución al proceso de construcción del Partido Revolucionario. Solo así podremos mantener una actitud de principios verdadera-mente firmes y sabremos distinguir entre los amigos y los enemigos. Por otro lado, la realidad nos plantea en distintos momentos tareas que debemos acometer, aunque en un orden de prioridades secundario, dándole la importancia y atención que nuestros recursos nos permitan. Nos referimos al trabajo en los frentes de masas en pro de objetivos democráticos, tales como la lucha en defensa de Vieques, la lucha contra la represión, etc. El trabajo

en los frentes puede ser de gran importancia en un momento dado, porque contribuir al logro de los objetivos de estos puede crear condiciones positivas, tales como elevar el nivel de conciencia de sectores del pueblo, para el adelanto de las tareas de construcción del partido. Además, nos permite hacer contacto con elementos avanzados de la clase obrera o intelectuales revolucionarios que participen en los mismos a los cuales podemos influenciar y ganar para nuestras posiciones. Lo importante en estos casos es analizar cada frente en sus particularidades, composición, objetivos, etc., para poder determinar acertadamente su relevancia y el tipo de participación que debemos asumir, enfatizando que la misma debe darse ubicada dentro del contexto de la construcción del Partido y según los recursos con que contamos. UNIDAD DE PRINCIPIOS Es en ese contexto teórico-practico que se puede lograr la unidad de principios entre las organizaciones marxistas de este país. Cada agrupación debe entender que el proceso para llegar a esa unidad no se da en forma mecánica ni mucho menos en base a estar de acuerdo únicamente en los “principios generales” del marxismo. La unidad real de los marxistas-leninistas exige estar de acuerdo en la aplicación de esos “principios generales” a las condiciones concretas de la formación social puertorriqueña y a los problemas mas candentes que nos plantea la lucha de clases. “DEBEMOS PROCURAR DESARROLLAR COMO PRIORIDADES LA FORMACION TEORICA EN EL MARXISMO, EL TRABAJO DE VINCULACION A LOS SECTORES MAS AVANZADOS DE LA CLASE OBRERA Y EL DEBATE IDEOLOGICO.” Por tal razón las agrupaciones marxistas que nos planteamos la necesidad de contribuir a la creación de un verdadero partido revolucionario en este país, cada una independiente o conjuntamente, según lo permitan las condiciones, debemos procurar desarrollar como prioridades la formación teórica en el marxismo, el trabajo de vinculación a los sectores mas avanzados de la clase obrera y el debate ideológico. El fortalecimiento de cada agrupación en esas tareas prioritarias será la base mas firme para depurarse ideológicamente y dar pasos

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concretos hacia la unidad de principios entre las organizaciones marxistas. La experiencia de muchos años durante la pasada década nos ha demostrado que esa es la vía correcta. Hacemos un llamado a los sectores marxistas y simpatizantes del marxismo y a los elementos mas alertas y avanzados de la clase obrera a considerar críticamente esta Declaración Conjunta. Los invitamos al debate franco, fraternal y firme conscientes de que a través de este iremos dando pasos certeros hacia la construcción del Partido Revolucionario que hace falta en Puerto Rico.

POR LA CONSTRUCCION DE UN VERDADERO PARTIDO REVOLUCIONARIO Dirección Nacional PARTIDO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO (PSR) Comité Central MOVIMIENTO SOCIALISTA POPULAR (MSP) 1 de mayo del 1980

Posición del MST en torno a la lucha armada en Puerto Rico Sobre la base aerea muñiz
Luis Ángel Torres La reciente acción militar del Ejército Popular Boricua (EPB-Macheteros) contra la Base Aérea Muñíz ha dejado un saldo sin precedentes para el ejército norteamericano en los 82 años de coloniaje a que ha estado sometido nuestro pueblo: nueve aviones de combate destruidos y tres más averiados parcialmente. La reacción del gobierno colonial y de los voceros del gobierno imperialista norteamericano tenía que ser de alarma y sorpresa ante lo que para ellos ha constituido el “acto terrorista” más grande llevado a cabo en “territorio norteamericano”. Por eso mismo era de esperarse el que Romero Barceló arremetiera contra los autores del atentado tildándolos de “fanáticos, locos y delincuentes”. Sin embargo, lo que sucede es que el “ladrón juzga por su condición”; Romero Barceló es un fanático, un loco y un delincuente confeso responsable de la masacre de Cerro Maravilla y encubridor de decenas de actos de corrupción. Su virulento ataque contra los Macheteros es un ataque contra todo lo que huela a lucha contra sus amos imperialistas; su condena de la violencia es pura hipocresía para tratar de confundir al pueblo para que éste no comprenda la necesidad de, en un momento, utilizar la violencia revolucionaria contra el imperialismo. Para Romero la violencia represiva de la policía, el FBI y el ejército yanqui es justificable, pero cuando son los revolucionarios los que hacen uso de la violencia no pierde tiempo en condenarla. Ahora bien, más allá de la demagogia y las condenas históricas de los voceros de la burguesía y el imperialismo, los revolucionarios debemos evaluar la corrección de acciones como la desarrollada por los Macheteros en la Base Muñíz. Debemos repudiar enérgicamente los cantos de sirena y la hipocresía de los políticos colonialistas, pero no podemos quedarnos ahí. ¿Se justifica desde el punto de vista revolucionario la ejecución de acciones de esa naturaleza en este momento en Puerto Rico” Al analizar acciones de este tipo debemos partir de las siguientes consideraciones: a) la situación concreta del movimiento revolucionario en P.R. y las características de la etapa de desarrollo del proceso revolucionario en su conjunto; y b) los objetivos que cumplen y las consecuencias concretas de las acciones desarrolladas. Esto es así porque lo que determina la corrección de una forma de lucha en un momento dado es si la misma contribuye o no a adelantar efectivamente el proceso revolucionario. Es decir, si contribuye a elevar el nivel de conciencia, organización y movilización de la clase obrera y el pueblo, y a la acumulación de fuerzas por parte del movimiento revolucionario (mejor preparación, ganar aliados, etc.) para hacer posible los objetivos revolucionarios. A primera vista el operativo de la Base Muñíz presenta varios aspectos positivos que debemos mencionar. La contundencia y la eficiente ejecución ratifica una vez más (ya que otras acciones similares habían puesto en

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relieve ese factor) una lección de gran importancia: las fuerzas militares yanquis no son todopoderosa, se les pueden asestar golpes contundentes por parte de la fuerzas revolucionarias. El mito de la invensibilidad de los yanquis y la supuesta incapacidad de nuestro pueblo para poder enfrentarla militarmente queda bastante maltrecho con acciones como la de la Base Muñíz, aunque sea de manera incipiente todavía. En tal sentido acciones de esa naturaleza tienen un importante efecto descolonizador para diversos sectores del pueblo, efecto que según vaya avanzando el proceso revolucionario irá adquiriendo una mayor relevancia e irá abriendo posibilidades de entendimiento para vastos sectores de las masa trabajadoras. En segundo lugar, el impacto internacional de esa acción es uno de innegable envergadura. Por un lado, denuncia en forma dramática la condición colonial de Puerto Rico ante los pueblos del mundo y, por otro lado, lleva un claro mensaje de preocupación a los círculos gobernantes de los Estados Unidos. La cubierta periodística obtenida en los principales periódicos de la clase dominante norteamericana y las declaraciones, en ocasiones histéricas de algunos personeros del gobierno yanqui atestiguan lo que estamos señalando. Sin embargo, el reconocimiento de esos elementos positivos no puede llevarnos a perder de vista el análisis del conjunto de los factores y las consecuencias negativas que entrañan acciones de ese tipo en las actuales circunstancias en Puerto Rico. Lo contrario sería idealizar como correctas, bajo toda circunstancia, todas las acciones armadas desarrolladas contra el imperialismo sin tomar en consideración las consecuencias de las mismas para el movimiento revolucionario. En tal contexto creemos que la acción de la Base Muñíz vista junto a otras acciones similares desarrolladas en los últimos años contiene una serie de elementos negativos que pueden ser sumamente peligrosos para el desarrollo futuro de la lucha revolucionaria en este país y que lejos de contribuir al adelanto del proceso revolucionario contribuyen a su estancamiento y debilitamiento en el mediano y largo plazo. NO CORRESPONDE A LA ETAPA DE DESARROLLO DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO

Creemos que una acción de la envergadura de la realizada en la Base Muñíz no corresponde a la etapa de desarrollo de la lucha de clases actualmente en Puerto Rico. Como hemos señalado en otras ocasiones, la etapa que vive el movimiento revolucionario actualmente se caracteriza, entre otros, por los siguientes factores: 1. A pesar de que existe una profunda crisis económica del capitalismo, la misma no se refleja con toda su intensidad sobre la clase obrera y el pueblo debido a los mecanismos de control de crisis (cupones, transferencias federales, etc.) Estos mecanismos fomentan en las masas una actitud de dependencia material y sicológica hacia el imperialismo y la burguesía nativa. 2. Existe una situación de reflujo en la lucha de masas. Aunque existen señales que apuntan hacia una lenta reanimación en las luchas sociales, las características generales del reflujo se mantienen. Es decir, no estamos ante una situación de ascenso y flujo de la lucha de masas. 3. El movimiento revolucionario se encuentra en una situación de defensiva estratégica definida por: 1. el recio dominio ideológico del imperialismo y la burguesía nativa sobre nuestro pueblo lo cual se refleja en el apoyo masivo y mayoritario del pueblo al PNP y al PPD; 2. dentro del independentismo la fuerza mayoritaria es el PIP, el cual es un partido nacionalista burgués y anti-comunista; 3. el movimiento revolucionario está dividido y fragmentado en diversas tendencias político-ideológicas y dentro de su seno predominan las concepciones del nacionalismo-burgués; 4. no existe un Partido Revolucionario de la clase obrera. El movimiento marxista-leninista es joven y débil y está escasamente vinculado a la clase obrera recién comienzan durante la década pasada. En esas condiciones acciones militares de ese tipo constituyen un escalonamiento de la lucha armada en una situación en que el movimiento revolucionario no esta preparado para enfrentar las consecuencias represivas y políticas de las mismas. El ataque de la Base Muñíz es un ataque directo contra las fuerzas militares de E.U. en un momento en que la mayoría del pueblo apoya a los partidos de la burguesía y el movimiento revolucionario es muy débil, precisamente por la falta de apoyo

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popular de masas. El problema principal del movimiento revolucionario en esta etapa no es la presencia de las fuerzas armadas yanquis en P.R., sino la falta de apoyo popular para la independencia y el socialismo. De hecho la forma en que se manifiesta la presencia de las fuerzas militares de los E.U. actualmente en este país se debe precisamente el bajo nivel de conciencia, organización y movilización de la clase obrera; si la mayoría de las masas trabajadoras tuviera conciencia revolucionaria y la lucha de clases hubiera alcanzado un nivel superior de desarrollo el carácter represivo de las fuerzas militares yanquis sería de seguro más evidente, no solo para los revolucionarios sino también para el pueblo. En una situación como la que se vive actualmente en P.R. los métodos de lucha utilizados por los revolucionarios - incluyendo la acción armada - deben ir dirigidos a ganar población favorable para la revolución y por ende restarle apoyo a la burguesía y al imperialismo, partiendo de que ese es el problema principal que enfrentan las fuerzas revolucionarias en esta etapa. En tal sentido las acciones revolucionarias, armadas o no, deben procurar el desarrollo de la conciencia, organización y movilización de sectores específicos de la clase obrera y el pueblo lo cual permita ir acumulando fuerzas y fortaleciendo al movimiento revolucionario en su conjunto. Es decir, el accionar revolucionario en todas sus formas debe corresponder al grado de desarrollo de la lucha de clases para asegurar la organización revolucionaria del pueblo. Lanzar ataques como el de la Base Muñíz es desconocer el estado real de la lucha de clases en esta etapa y no entender la correlación desfavorable de fuerzas existente entre los revolucionarios y el imperialismo. La experiencia de las luchas revolucionarias en otros países nos enseña que el desarrollo de acciones armadas que no corresponden al nivel de la lucha de clases en una etapa dada conduce a polarizar la lucha entre una vanguardia armada y el imperialismo y no a la organización y preparación de la clase obrera y el pueblo. En tales condiciones el imperialismo logra aislar a los revolucionarios de su base de apoyo fundamental, el pueblo, y se facilita la represión contra el movimiento revolucionario. En una situación cono la nuestra donde el aislamiento del pueblo es la nota predominante del proceso revolucionario las consecuencias de desatar una “guerra de vanguardia” pueden ser sumamente graves para el conjunto del movimiento revolucionario.

NO ESTA LIGADA A UNA LUCHA DE MASAS CONCRETA Otro aspecto de gran importancia que caracteriza al ataque a la Base Muñíz es que el mismo no está vinculado a una lucha de masas concreta donde la acción armada fuera complemento o culminación de la misma. La acción de los Macheteros ocurre en un momento en que no se está escenificando en el país ninguna lucha (política o reivindicativa) de envergadura como podría ser un proceso huelgario, manifestaciones de algún sector de las masas, etc. De hecho lo mas sobresaliente en este periodo ha sido el “jolgorio” electoral montado en la Comisión Estatal de Elecciones a raíz del cuatro de noviembre. En este sentido es muy importante tomar conciencia de la diferencia existente entre una acción armada que se desarrolla dentro de un proceso de lucha de masas, reivindicativas o políticas, y otra que se desarrolla ajena a una lucha de masas concreta, basada solamente en la justificación o la voluntad de sus autores. No es lo mismo recurrir a la lucha armada para profundizar y hacer triunfar un proceso de lucha de algún sector de las masas, donde los intereses de éstas están en juego, que planificar y ejecutar una acción armada en un contexto diferente. Cuando la lucha armada es parte de alguna lucha de masas importante, si se aprovechan correctamente las condiciones favorables, contribuye sin duda a la educación, organización y movilización de diversos sectores de las masas que acumulan unas experiencias y se preparan para defender sus intereses de clase en una forma mas efectiva; en los próximos combates de clase además de la vanguardia es posible que sectores específicos de las masas estén preparados para ejercer la lucha armada, partiendo de la experiencia acumulada. Eso es precisamente lo que se debe procurar. En ese contexto un ataque a las fuerzas represivas (policías, Guardia Nacional), en contestación a su intervención contra los trabajadores no solo contribuye a lograr los objetivos del proceso, sino que, además engarza con la denuncia concreta del carácter represivo y antipopular de las fuerzas militares burguesas, lo cual contribuye a elevar el nivel de conciencia de los sectores envueltos. Lo mismo podría decirse de una situación donde los cuerpos represivos actúan criminalmente contra un sector de las masas que esta luchando por alguna reivindicación democrática. En ese caso la

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acción o acciones armadas que se realicen no solo estarían justificadas desde el punto de vista político, sino que además, podría ser un ingrediente de gran importancia para la toma de conciencia de diversos sectores de las masas. Por el contrario, la acción de los Macheteros en la Base Muñíz se da fuera del contexto a que hacemos referencia y refleja principalmente la voluntad de una organización armada independentista que, ante el débil desarrollo de conciencia y movilización de los trabajadores ha optado por compensar esos factores negativos con una ofensiva armada. REPRESENTAN UNA TENDENCIA MILITARISTA La acción de la Base Muñíz junto a otras acciones similares, como el ataque a un vehículo de la Marina en Sabana Seca y el ataque contra oficiales del ejercito en la Avenida Domenech en Hato Rey entre otros, confirma el desarrollo de una tendencia militarista del independentismo que ha decidido desarrollar una guerra contra el imperialismo independientemente de las condiciones socio-económicas, del nivel de la lucha de masas, el grado de conciencia de la clase obrera y de la correlación de fuerzas entre los revolucionarios y el enemigo imperialista. Para los Macheteros y otros sectores del independentismo en P.R. existe una situación de guerra con los Estados Unidos y, según ellos, en la medida en que se profundice el desarrollo de la lucha armada se crearán condiciones propicias para lograr la independencia de Puerto Rico. Su lógica parece ser la siguiente: a través de la lucha armada se puede precipitar una confrontación con el ejército yanqui que obligue al imperialismo a desatar la represión contra el independentismo ante lo cual el pueblo irá cobrando conciencia de la necesidad de luchar contra el imperialismo. A fin de cuentas lo que pretenden es transformar la realidad existente de legalidad relativa en una de guerra contra el imperialismo bajo el supuesto de que entonces el pueblo asumirá una conciencia revolucionaria. De ahí que sostengan (y lo están llevando a la práctica) que la lucha armada es el método principal de lucha en esta etapa. Esa concepción refleja una postura voluntarista y subjetivista propio de la pequeña burguesía independentista en su variante militar que carente de un análisis científico de la realidad puertorriqueña cree que la

lucha armada puede ser el detonante de una situación revolucionaria en esta etapa. Por su visión deformada de la realidad pierden de vista cual es el estado real de la lucha de clases en P.R., la situación de defensiva estratégica en que se encuentra el movimiento revolucionario y la fortaleza del enemigo. Al no tomar en cuenta las condiciones reales del movimiento revolucionario se envuelven en el desarrollo de acciones armadas que a quien único pueden movilizar en este momento es a algunos sectores del independentismo, en su mayoría de extracción pequeño burguesa con lo cual pasan por alto que la mayoría de la clase obrera y los trabajadores no tienen conciencia de sus intereses de clase y de la necesidad de luchar por la independencia y el socialismo. La persistencia en esas acciones de claro corte militarista a lo que lleva es a dejar de lado la educación y movilización de la clase obrera, la única clase capaz de dirigir el proceso revolucionario hasta el final. Para que la acción armada pueda contribuir realmente a la toma de conciencia de la clase obrera y el pueblo, tiene que ser parte esencial de las luchas que esta clase desarrolla; no puede ser un factor separado ejecutado por especialistas. La educación de la clase obrera y los trabajadores en las difíciles condiciones existentes en P.R. ameritan un trabajo paciente en las fábricas y los centros de trabajo que no puede ser sustituido por acciones espectaculares por más contundentes que sean. Querer imponerle a la lucha de clases un accionar que no esté basado en el nivel de conciencia de la clase social fundamental es consagrar durante muchos años el abismo existente entre los revolucionarios y el pueblo. En el campo militar no es otra cosa que desarrollar una “guerra de vanguardias” basada fundamentalmente en los sectores desesperados de la pequeña burguesía que ante la difícil situación que vive nuestro movimiento revolucionario optan por la lucha armada como la salida más corta para lograr la independencia. Pero de lo que se trata no es de hacer una guerra entre una “vanguardia armada” y el imperialismo. Se trata de desarrollar una guerra del pueblo, para lo cual no basta con que exista una organización con gran capacidad militar, sino además hay que garantizar que sea el mismo pueblo quien desarrolle la guerra. No estamos planteando que todo o la mayoría del pueblo tenga que tomar conciencia revolucionaria para que entonces se puedan desarrollar acciones armadas contra el imperialismo. No, lo que planteamos es que en todas

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las etapas del proceso revolucionario las acciones armadas que se desarrollen deben estar ubicadas y corresponder al nivel de conciencia y de lucha de sectores específicos de la clase obrera y el pueblo para que así la lucha armada pueda jugar el papel específico que le corresponde en cada etapa. En una etapa definida por la defensiva estratégica del movimiento revolucionario y la fortaleza el enemigo, como la que se vive actualmente en P.R., la lucha armada debe asumir un papel secundario subordinada a las tareas de organización de la lucha de masas. En una etapa de ofensiva estratégica del movimiento revolucionario donde el enfrentamiento militar sea la orden del día, la lucha armada puede y debe pasar a primer plano como garantía del triunfo del proceso revolucionario. La guerra revolucionaria tiene sus leyes, las cuales deben ser observadas por los revolucionarios. En cada etapa las leyes de la guerra asumen un carácter específico según las condiciones particulares que definen cada etapa. Desconocer esa regla general es sobreponer los factores subjetivos por encima de la realidad material, es querer dirigir una guerra desde un punto de vista subjetivo únicamente. Todo lo cual lleva por lo general a una concepción militarista, cuyas consecuencias políticas pueden ser desastrosas. Por todo lo expuesto creemos que la acción desarrollada por los Macheteros en la Base Aérea Muñiz, aún reconociendo los aspectos positivos de la misma, es una acción incorrecta que representa nítidamente una concepción de lucha militarista que lejos de contribuir al desarrollo del proceso revolucionario constituye una desviación sumamente peligrosa. * Este artículo fue publicado en dos partes en las ediciones del 26 de enero al 8 de febrero y del 16 de febrero al 1 de marzo de 1981, en la sección “En la lucha”, del periódico Bandera Roja, entonces órgano oficial del Movimiento Socialista Popular (MSP).

¿Terrorismo individual... o lucha armada de masas? Ira Popular Partido Socialista Revolucionario (M-L)
El artículo fue publicado en la revista Ira Popular para los meses de septiembre a octubre de 1977 (año 9 edición #43). Esta revista fue el órgano teórico del Partido Socialista Revolucionario y se publicaba cada dos meses. El tema de terrorismo individual está planteado nuevamente ante los revolucionarios puertorriqueños motivado especialmente por la acciones realizadas en las ciudades de Chicago, Nueva York y Washington por el grupo denominado Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y por la mas reciente acción de un “comando obrero” en septiembre pasado al ejecutar al abogado norteamericano Alan Randall. Los revolucionarios tenemos que asumir ante estas acciones, y ante la concepción político-ideológica que está detrás de ellas, una posición consecuente y clara acorde con los intereses de la lucha de clase de los obreros y trabajadores y con los principios del socialismo científico. No es responsable ni correcto apoyarlas meramente porque son acciones armadas ni el rechazarlas por lo mismo. Tampco es responsable ni correcto despachar el asunto con una fórmula sacada de otra experiencia ni con un alusión a cómo el imperialismo usa o deja de usar en su beneficio esas acciones. Ante todo, hay que establecer dos cosas en este asunto: 1) ¿Corresponde la táctica o el método del terrorismo a la preente etapa de desarrollo del proceso revolucionario; esto es, es el método acertado para cumplir con las necesidades del momento que impone la lucha revolucionaria? 2) ¿Cuál es la concepción político-ideológica que está detrás de las acciones de los terroristas individuales de nuestros días, a que intereses de clase responden? En este artículo demostraremos, primero, por qué creemos y afirmamos que el método del terror no es la táctica correcta del momento, para entonces analizar lo que ciertamente es el meollo de la cuestión, a qué con-

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cepción político-ideológica y a que intereses de clase responde el terrorismo individual. El método del terrorismo El terrorismo es un método, una táctica, una forma de lucha armada. El terrorismo individual es la aplicación del terrorismo en una circunstancia histórica en la cual dicha táctica no arranca de la lucha de las masas sino de la actividad individual de un grupo de personas desligado de las masas que cree erróneamente que dichas acciones de por sí adelantan la lucha revolucionaria. No es correcto, para los marxistas, el rechazar el terrorismo per se, po r lo mismo que no rechazamos ningún método de lucha ni ninguna táctica de antemano en ausencia de un análisis de la situación particular de cada momento dado. Pero es igualmente ajeno al marxismo el apoyar todos los métodos de lucha a piori. Lo que corresponde en cada etapa del proceso revolucionario es determinar, en base al grado de desarrollo de la lucha de clases, y en base al grado de desarrollo de las condiciones subjetivas de conciencia, organización y preparación de las diferentes clases, cuáles métodos contribuyen a adelantar el desarrollo de la lucha revolucionaria. Veamos qué dice Lenin acerca del problema de los métodos de lucha. “En primer lugar, el marxismo se distingue d etodas las formas primitivas del socialismo en que no vincula el movimiento a ninguna forma de lucha específica y determinada. Reconoce las más diversoas formas de lucha pero sin ‘inventarlas’, sino simplemente generalizando, organizando e infundiendo conciencia a aquellas formas de lucha de las clases revolucionarias que por sí mismas surgen del movimiento. El marxismo, que rechaza incondicionalmente todo lo qu esean fórmulas abstractas o recetas doctrinarias, reclama que se preste la mayor atención a la lucha de las masas en marcha que, con el desarrollo del movimient, con el crecimiento de la conciencia de las masas, con la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque... el marxismo aprende, si avale expresarse así, de la práctica de la lucha de masas y nada más ajeno a él que la pretensión de enseñar a las masas formas de lucha caviladas por ‘sistematizadores de gabinete’.” “En segundo lugar, el marxismo exige incondicionalmente que el problema de las formas de lucha se en-

foque históricamente que el problema de las formas de lucha se enfoque históricamente. Plantear este problema al margen de la situación histórica concreta es tranto como no entender los rudimentos del materialismo dialéctico... querer contestar que sí o que no a un determinado medio de lucha, sin entrar a considerar en detalle la situación concreta del movimiento de que se trata en una fase dad de su desarrollo, equivale a salirse totalmente del terreno del marxismo.” A la luz de lo anterior, tenemos que ver si el método de los terroristas individuales corresponde a la lucha de las masas, si está enmarcado en el proceso de toma de conciencia, organización y preparación de las masas. ¿Corresponde a eso o a conclusiones caviladas al margen de la situación real de la lucha de masas? ¿Surge la acción de las organziaciones terroristas de un intento verdadero de elevar la conciencia y la comprensión de las masas o de un intento de sustituir a las masas en el papel protagónico de la lucha revolucionaria? Y, ¿cuáles son los logros de los terroristas individuales? ¿Qué adelanto de la lucha por la independencia, qué adelanto en la toma de conciencia por las masas, qué acción revolucionaria de las masas han promovido o siquiera “detonado” nuestros terroristas? ¿Qué terror han causado al enemigo en estas circunstancias? ¿A quién han logrado aterrorizar, echar hacia atrás, y retroceder, que no sea a las propias masas de obreros y trabajadores aún dominados por la ideología de la burguesía? ¿Cuál es la situación del movimiento revolucionario puertorriqueño, cuáles son las tareas necesarias? He ahí las preguntas que hay que responder para que el movimiento revolucionario no continúe dando tumbos de una táctica a otra. Estamos en una de las etapas iniciales del proceso revolucionario, que se caracteriza pro una superioridad política y militar enorme del enemigo en estos momentos, por un bajísimo nivel de desarrollo de las condiciones subjetivas en las masas explotadas, y por un aislamiento y dispersión de las fuerzas revolucionarias. En estas condiciones, es ineludible que nos tracemos una táctica que contribuya a unificar a las actuales fuerzas y elementos revolucionarios, a dar una dirección acertada a la lucha, a esclarecer a las masas sobre su situación de explotación y opresión y, con eso, a ir cambiando el enorme desbalance de fuerzas en que nos encontramos con respecto al imperialismo. Cualquier método, concepción, actitud o costumbre que retrase o impida lograr lo anterior tiene que ser echa-

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do a un lado. Hay que echar al zafacón de la historia tanto ilusionismo, tanto reformismo, tantas consignas huevas, tanto actuar a espaldas de las masas, y hay qu empuñar firmemente la tarea de construir un partido comunista revolucionario capaz de dar dirección política, ideológica y organizativa al proceso , tarea que implica lanzarnos de lleno a las labores de denuncia y propaganda, de movilización y organización en el seno del pueblo. la revolución y de dirigirla en la lucha, cuando maduren las fuerzas, hoy en proceso de maduración, para una nueva ‘campaña’ revolucionaria”. Tal es la concepción marxista de la revolución y sobre la función de los revolucionarios concientes. Para el ultra-izquierdista pequeño burgués la revolución es una cosa distinta. Este ve la revolución como un proceso que depende principalmente de la acción concertada de los revolucinarios concientes. Que se dé la revolución depende para él de muchos o pocos hombres se lo propongan y la preparen. Es la confusión de revolución con insurreción, de revolución con el mero desencadenamiento de la lucha armada. Lo que importa entonces son los arreglos técnicos, las armas, los contactos entre algunos revolucionarios, la conspiración se realiza y el golpe se efectúa. Pero las masas no se levantan ni siguen la acción. Como él no ve la profunda causa de los intereses de clase político económicos que impulsan la revolución, ni comprende cuáles son las contradicciones que la originan ni como se desenvuelven las mismas, el idealista pequeño burgés ve la revolución como un proceso exclusivamente político, en el cual el problema del poder, la toma del poder (problema fundamental en la estrategia de toda revolución) para él está planteado en primer plano desde el primer momento como el asunto principal. Sin atender al desarrollo de la capacidad de la clase revolucionaria y sus dirigentes para plantearse como tarea inmediata la toma del poder, el idealista se lanza por los medios que sean a la toma del poder. Le ocurre entonces lo mismo que al reformista, que empieza viendo en la participación parlamentaria un medio hacia el poder y termina acomodándose totalmente al sistema parlamentario burgués y negando la posibilidad de su transformación. Así mismo el terrorista forquista que cree que su lucha armada aislada ha de acercarlo a la toma del poder, al caer en la rutina de su propia actividad individual y falta de apoyo de las masas, va directo a la negación total del potencial revolucionario de las masas y, por ende, a la pérdida de la esperanza en la posibilidad de la revolución.

La concepción ideológica del terrorismo individual y el foquismo La base del “auge” del terrorismo individual y el foquismo en nuestros días, así como de todas las tendenciasque se oponen al análisis científico de la realidad y a la línea de concientizar, movilizar, organziar y armar a las masas para la lucha revolucionaria, está en el carácter pequeño burgués e intelectual del movimiento independentista y de izquierda en Puerto Rico. En oposición a la exigencia del marxismo de que al socialismo se le trate como la ciencia que es, la idelología del pequeño burgués concibe el socialismo como una doctrina más, como una mera alternativa de edificiación económica ante el capitalismo. Nada de comprensión de la dialéctica del desarrollo social e histórico y sí a la creencia en la teoría idealista del papel predominante del individuo en la historia. Para el socialismo científico, la revolución es un proceso que se organiza, se dirige, se acelera o atrasa, se lleva por un camino victorioso o no, pero que se da fundamentalmente debido a profundas casuas que radican en la estructura de la sociedad. Es un proceso que está determinado por el desarrollo de la lucha de clases que se da en esta sociedad llena de contradicciones y en la cual esas contradicciones llegan a un punto de antagonismo que las saca a flote de la forma más descarnada. Un proceso que los revolucionarios tienen que estudiar y comprender y darse a la tarea de preparar a las masas organizándolas y armándolas política, ideológicay militarmente para ese proceso. En palabas de Lenin, “la misión de los socialdemócratas (comunistas de aquella Teoria del papel de las masas y época) consiste en hacer comprender claramente a las de los individuos en la revolucion masas esta base económica de la crisis en gestación y en forjar una seria organización de partido, capaz de El marxismo entiende que “la historia de la humanidad ayudar al pueblo a asimilar las valiosas enseñanzas de es la historia de la lucha de clases”, y , por ende, explica

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los procesos sociales en función de las clases envueltas, de sus intereses comunes y contradictorios y de sus respectivos desarrollos. Por esto concebimos a las masa s productoras, explotadas y oprimidas en todos los sistemas basados en la propiedad privada como los principales protagonistas de la historia. Son las masas las que hacen la historia, producen las riqueas, “crean” la cultura. Son las clases las que , luchando entre sí y desarrollándose, motorizan el desarrollo social y el progreso. EL individuo se da dentro de una clase determinada y ello determina en lo fundamental su pensar y su actuar. El líder es líder y es reconocido como tal en la medida en que logra captar y expresar a través de sus ideas y su acción los intereses y aspiraciones de X clase o Y sector de clase. El líder, el ideólogo, etc., son funcionales en la medida en que logran expresar el sentir y el interés, falso o verdadero, de un sector de la sociedad dividida en clases. De lo contrario, no es líder ni ideólogo y es abandonado y olvidado. Pero para el pequeño burgués el intelectual ultraizquiedista, con la ideología propia del pequeño propietario y del “trabajador mental”, las masas son una turba que se deja explotar por los grandes capitalistas y deja que los imperialistas se apoderen del país, a las cuales hay que enseñar a hacer una revolución. Unos le pretenden enseñar a hacerlo mediante los sagrados métodos del reformismo, el legalismo y el sindicalismo colaboracionista, mientras la sección ultraizquierdista de la pequeña burguesía pretende enseñarle tomando la sarmas por su cuenta e iniciando la lucha armada al margen del desarrollo de la lucha de masas. El foquista razona, “que las masas nos sigan, que comprendan que estamos bien, hagan otros el trabajo político y nosotros el militar. Es el individuo pensante el que es capaz de transformar la sociedad, las masas le seguirán una vez vean que las acciones se están llevando a cabo”. Es la visión idealista de la preeminencia del individuo sobre la colectividad, es la ideología del individualismo burgués traída al terreno de la lucha revolucionaria. Entonces el es líder el que marca las pautas, es el ideólogo el que crea la ideología y son los cuadros avanzados de la pequeña burguesía y la intelectualidad los qu emprenden la acción militar tengan o no el respaldo del pueblo. Ese respaldo popular es un factor secundario y que ha de venir después según el esquema de los foquistas. Lo importante es formar el foco, regularizar la acción militar del pequeño grupo armado y lograr la

eficiencia en las acciones realizadas. Para ello hay que pasar entrenamiento, preparar el equipo necesario, pero no hay que concientizar ni movilizar ni organizar a las masas porque éstas se concientizarán cuando empiecen las acciones. Más la historia de CAL y MIRA en Puerto Rico y de tantas organizaciones terroristas y guerrilleras de América Latina, lo que regitra es fracaso tras fracaso de la línea foquista cada vez que es aplicada. Porque la función de las masas no es seguir sino hacer la revolución y porque sólo es posible vencer al imperialismo más poderoso de la historia si se cuenta con el verdadero respaldo del pueblo en la lucha económica políticay militar contra el imperialismo. En el esquema del foquista el partido no es más que un aspecto secundario ya que la direccion suprema de la lucha se encuentra en el frente armado. Es la política de “el fusil manda al partido” y no de “el partido manda al fusil” como dice Mao. En algunos de los mvimientos foquistas fracasados de América Latina surge ahora la teoría foquista revisada planteando el partido armado. Pero siempre el partido en función de la lucha armada y no la lucha armada en función del desarrollo de la lucha de la clase obrera y sus aliados bajo la direccion del partido. Lo que hace falta es levantar la conciencia y la organización de las masas para que sean capaces de enfrentarse victoriosamente a las fuerzas del imperialismo y para ello hace falta un partido marxista leninista capaz de movilizar a las masas en un frente popular y en un verdadero ejército popular para forjar el triunfo de la guerra popular revolucionaria. Lo demás es retardatorio y estanca el proceso. La lucha armada No toda lucha armada, por el mero hecho de ser lucha armada es revolucionaria o es capaz de transformar revolucionariamente nuestra sociedad. Cuando decimos que la violencia es la partera de toda vieja sociedad que lleva en su seno el germen de una nueva sociedad, y cuando decimos y afirmamos que el imperialismo y el capitalismo no se van a acabar en nuestro país si no se desarrolla una lucha armada, no podemos por ello apoyar cualuqier tipo de lucha armada que se dé. La lucha armada que será capaz de eliminar el yugo de la explotación en nuestro país es la guerra popular revolucionaria de las masas explotadas con el proletariado a su cabeza. Una guerra que no se desencadenará a partir de la cabeza de un estratega sino cmo resultado de la

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agudización de las contradicciones de nuestra sociedad y del desarrollo de las condiciones subjetiva de conciencia y organziación de las masas. Una lucha cuyas garantías fundamentales de victoria son: la existencia de una coyuntura de crisis nacional qu elance a las grandes mayorías d elos explotados a luchar; la integración a la lucha político-militar de cada vez más importantes sectores de las masas explotadas; la dirección de la lucha político-militar por el proletariado revolucionario, lo que sólo se logrará en la mediad en que surja, crezca y se fortalezca su destacamento de vanguardia, el partido comunista, a nivel de todo Puerto Rico. Una lucha armada cuyo carácter será prolongado por cuanto se parte d eun desbalance de fuerzas descomunal a favor del enemigo. Pero sabemos que la aplicación de una justa línea ha de ir transformando ese balance, igualándolo primero y luego tornándolo a nuestro favor. Esto es así ya que aunque el imperialismo es fuerte a nivel táctico, a nivel estratégico está en ascenso y sus fuerzas son incontenibles. Más son las fuerzas del pueblo las que son poderosas en el plano de lo estratégico, y la línea revolucionaria de la lucha armada popular se tiene que basar en el desarrollo de esas fuerzas al máximo, en el levantamiento de las masas hacia la toma del poder. Los foquistas ven la lucha armada en función de su propio convencimiento de la necesidad de ésta, y no entran a bregar con el problema de movilizar a las masas a la lucha. Para el idealista pequeño burgués ultraizquierdista, los principios son todo, ellos son su riqueza, su propiedad y ante ellos pone una barrera infranqueable. No hay tregua posible, la lucha armada hay que empezarla cuanto antes. Más sus altisonantes argumentos de “principios” se caen ante el peso de la realidad que es mucho mas fuerte y se impone. El enemigo tan sólo está en jaque en su cabeza ilusionista porque en la cruda realidad aún y por basante tiempo cuenta con el apoyo de las masas por medio de la enajenación y el sobrono de las clases obrera y trabajadora y de su aparato represivo. Otras concepciones que vienen acompañasas del terrorismo individual y el foquismo son: 1)El ultraizquierdismo de palabra; es la frase revolucionaria y la consigna hueca con las que se pretende llenar el vacío político de masas. Esta corriente tan sólo logra atraer a los elementos principiantes, básicamente, de la juventud estudiantil, a los que la prédica come-candelera y ultraizquierdista hace creer que “están en algo” cuando realmente están en nada. Es el citar al Ché en cada esquina, es el vocear consignas muy “revolucinarias” pero que no condensan ni resumen un lineamiento político para nuestro movimiento y nuestra etapa del proceso; consignas que no se traducen en una práctica consecuente con lo que se dice. 2) La creencia de que es necesario y conveniente que haya más represión y que la situación del puebl oempeore, por que así éste se verá lanzado a la lucha. Son los que no confian en la capacidad del pueblo de comprender la necesidad de la revolución, los que no confían en la capacidad de los revolucionarios concientes de concientizar y organziar a las masas. Entonces hay que ayudar a crearle la crisis al sistema, esto tiene que ponerse verdaderamente malo, como si las condiciones objetivas de la revolución no estuvieran dadas ya. Lo que hace falta que se emprenda como tarea en este país, y que no se descanse un momento en llevarlo a cabo, es que los marxistas leninistas y los simpatizantes de dicha ideologíca nos unamos para construir el instrumento de la clase obrera que posibilite una dirección acertad del proceso revolucionario. Para organizar ese partido de vanguardia hay que ir a los talleres y a las comunidades a encontrarse con los verdaderos elementos de vanguardia de la clase obrera y organizarlos en el Partido. No hay camino corto ni atrecho en este proceso. ¡Vamos a acometer las tareas que nos impone la etapa en que nos encontramos para que el proceso revolucionario avance aceleradamente ! ¡Vamos a armara ideológica, económica, política, organizativa y militarmente a las masas de obreros y trabajadores de nuestro país! Para que entonces podamos escuchar en toda nuestra nación: ¡PUERTO RICO EN ARMAS... PRESENTE!

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Escuela Socialista Pablo Soto Carriat Movimiento Socialista de Trabajadores

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