Óleo de Pino Daeni Luces del alba Tiránicas luces del alba, que alevosas venís, a arrebatarme en enconada

porfía, la dulzura dibujada por sus dedos sobre mi piel, elevando pasiones en cada rincón de mi alma, los ardores enardecidos por sus caricias, enfervorizando mi cuerpo de la cabeza a los pies. Despóticas luces del alba, que pugnáis por borrar de mi mente el rastro del fuego de sus labios, posados sobre mi boca insaciable, siempre de ella ansiosa, añorando la cercanía de los pétalos de nardos de perenne lozanía, que enmarcan el embrujo de su sonrisa, implorando las noches y temiendo su despedida con la llegada del día. Opresoras luces del alba, que lucháis enconadas, por arrancar de mis oídos las palabras susurradas, las promesas acuñadas, la felicidad declarada. Perversas luces del alba, lidiáis furiosa por tachar de mis dedos rastros de sus áureos rizos donde hurgaron mis manos trepidantes de deseo, levantando melodiosos suspiros.

Malévolas luces del alba, permaneced ocultas, que no nazca un nuevo día, a mi lado duerme mi amada y yo no quiero que se vaya.

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