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EL IMPERIO ROMANO – ED.

CRÍTICA

• Un imperio mediterráneo

La ascensión de Rima se debió al carácter moral, las instituciones políticas, talento militar y la buena suerte. Livio
dice que Roma se encontraba en una posición central junto a un río navegable y cerca del mar. En su apogeo, a
principios del siglo III d.c. comprendía no solo las penínsulas, islas y costas del mediterráneo, sino también zonas
de Europa al sur de Escocia, el Rin y el Danubio. Bajo Augusto fue la máxima expansión de Roma. La frontera
oriental era el principal teatro de guerra. Parsia ejercía una atracción fatal en los emperadores. Trajano llevó a
cabo una campaña al este del Éufrates, lo que produjo la anexión de Armenia, Partia y Asiria. Severo fundó las
provincias de Mesopotamia. Durante todo el período del principado desde 27 a.c. hasta 235 a.c. el eje político y la
base cultura se encontraba en el Mediterráneo.

Roma, Italia y la elite política

Roma era una ciudad que se alimentaba de las demás y de los niveles de inmigración de campesinos indigentes
de Italia y esclavos. Italia no era una provincia. A mediados del siglo III, ya habían perdido su mayoría absoluta en
ambos órdenes. Trajano, Adriano y Marco Aurelio eran de origen hispano. Los Severos eran de Libia.
Los de rango ecuestre ocupaban en las provincias el puesto de sumos sacerdotes del culto imperial. Septimio
Severo nombró a prefectos ecuestres para que mandaran sus legiones. Más adelante las provincias balcánicas
tomaron el mando militar.

La civilización y sus límites

Los dos objetivos de Augusto fueron conquistar el norte y reconciliarse con el mundo griego. A pesar de este
período de crisis con los griegos, los romanos ilustrados reconocieron la superioridad de la cultura griega, a la vez
que había fuertes vínculos familiares. Deseaban afianzar el imperio y ampliar su base.
Estrabón diferencia entre lo civilizado y no lo civilizado. Esto abarca la diferencia entre llanura y montaña. La
civilización era un fenómeno urbano que se centraba en la polis, en la Europa Meridional y en el Asia Menor. Los
romanos avanzaron hacia el interior de la península ibérica. Las tribus vencidas abandonaron sus refugios en las
cumbres de la montaña para formar comunidades de agricultores en las llanuras. El norte de Europa distante del
Mediterráneo era condenado por incivilizado. La misión de Roma en el norte era de conquista en vez de tener por
objeto propagar la civilización grecorromana. El ejército romano impuso un sistema arterial de carreteras. El
ejército danubiano era la mayor concentración de tropas fronterizas del imperio.
El gran logro de Roma fue fomentar un renacimiento de la cultura urbana y la civilización helénica. La ciudadanía
romana se concedía a escasas personas en el Oriente griego, incluso entre las clases altas de las provincias. La
estructura básica de los britanos era tribal en vez de urbana.

• Gobierno sin burocracia

Los romanos controlaban un imperio muy grande. Sin embargo, no crearon una administración imperial que
hiciera juego con las dimensiones. Los objetivos básicos eran mantener la ley y el orden y recaudar impuestos.
Los primeros emperadores tomaron el sistema republicano de administración senatorial y lo ampliaron, creando
más puestos para senadores, pero empleando por primera vez a hombres del orden ecuestre o de la pequeña
aristocracia, esclavos y libertos. Los emperadores no llevaron a cabo grandes reformas sociales ni económicas. El
imperio se subgobernaba. El recurso al mecenazgo determinaba la admisión y el ascenso de administradores que
no era profesionales. El Estado no pretendía controlar la producción y la distribución de artículos. No había
fábricas estatales, ni flotas mercantes del Estado. Los recursos que se necesitaban provenían de los impuestos
que pagaba la población de las provincias. El sistema tributario no era un sistema normalizado, tenía poca
supervisión y experimentó pocos cambios.
El principal impuesto directo (tributum) lo pagaban los hispanos en forma de suma global mientras los sicilianos lo
sufragaban por medio de cuotas de producción agrícola (diezmo). Los emperadores instituyeron censos regulares,
eliminaron el sistema republicano que consistía en conceder a compañías privadas el contrato para la recaudación
de impuestos directos. Ante la necesidad de más dinero adulteraban la moneda.

Administración central y provincial

Había alrededor de 40 pcias en el imperio romano, gobernadas por un reducido número de funcionarios
nombrados por las autoridades centrales. A cada funcionario se le asignaba un solo magistrado senatorial
subalterno (cuestor) que era responsable de las finanzas. El funcionario llevaba consigo un grupo así como un
grupo pequeño de colaboradores como libertos y esclavos.
Durante la república, el gob lo ejercían procónsules, exmagistrados de categoría superior que el senado
nombraba echando suertes. Augusto asumió la responsabilidad de las pcias donde era necesaria una presencia
militar continua. En las pcias principales el emperador nombraba a un legado a la vez que la responsabilidad de
las finanzas recaía en un procurador en vez de un cuestor, en un ecuestre en lugar de un senador. Otro grupo de
pcias era gobernado por ecuestres. La principal pcia era Egipto.
Italia no era una pcia. Era controlada por cónsules y el senado, pero a finales del siglo II, la jurisdicción ya se
hallaba en manos de otros funcionarios como eran los prefectos que era un senador de categoría superior, con
poder civil y militar.
Fue en la administración ecuestre donde tuvieron lugar los mayores cambios, como en Egipto que fue
gobernada por estos. A partir del reinado de Claudio, el título de prefecto fue reemplazado por el de procurador,
que era un título civil. El servicio militar era la base de la carrera ecuestre.
Al finalizar el periodo de Augusto, existía ya un cuerpo de policía, un depto de bomberos y una oficina para el
suministro de grano. Eran dirigidas por un senador de categoría superior y dos ecuestres. Otro ecuestre recibió el
nombramiento de prefecto pretoriano, comandante de las tropas de elite que formaban la guardia personal del
emperador.
La responsabilidad civil recaía en los libertos del emperador y a mediados del siglo I, en un procurador ecuestre
de alto rango. El emperador era responsable de las decisiones que afectaban a las normas de actuación y el
nombramiento de funcionarios imperiales pero antes escuchaba bien los consejos. Este consejo asesoraba en el
desempeño de sus obligaciones jurídicas en calidad de juez y de legislador. Claudio se dejó influir por sus libertos
y esclavos, también por sus esposas.
Los elementos esenciales de este sist administrativo era el empleo de senadores por el emperador en nuevos
puestos, el empleo de ecuestres y libertos para puestos no electivos de funcionarios y agentes, el uso de la unidad
doméstica imperial, sirvientes domésticos. A principios del siglo II, los puestos administrativos de los procuradores
ya habían sido divididos en tres categorías según el salario. Un esclavo que formara parte del personal
administrativo podía esperanzarse en ser manumitido y ascendido al cargo de escribano y convertido en liberto
para ser procurador.
El emperador hacía todos los nombramientos, excepto los de procónsul y los de cuestor. Durante los siglos II y
comienzos del II los expretores que ejercían cargos de importancia eran ascendidos al consulado, aunque el
emperador prefería usar a hombres sin antepasados para gobernar. Senadores y ecuestres no recibían ningún
entrenamiento para cumplir sus obligaciones y durante su carrera no adquirían ninguna especialización.

Las ciudades

Las ciudades se gobernaban a sí mismas. Los griegos decían que una civilización superior sólo podía
alcanzarse dentro del marco de la polis, los romanos no pensaban igual. Polis no significaba ciudad en latín. Se
creía que la ciudad era el semillero de la inmortalidad en vez de la sede de la civilización. Los romanos
destacaban la función administrativa de la ciudad.

Los estatutos de las ciudades

Los diferentes estatutos y privilegios de las ciudades fueron una herencia del periodo de la república. La colonia
y el municipium eran formas de organización normales en occidente. La colonia era una extensión de Roma, una
comunidad de ciudadanos romanos. Fuera de Roma, tendían a ser asentamientos de soldados retirados. Era un
título honorífico que se recibía por concesión especial y vinculaba una ciudad, en su título, a un emperador, pero
sin privilegios.
Un municipuim poseía mayor libertad que una colonia porque contaba con sus propias leyes y magistrados. Italia
consiguió el estatuto municipal a fuerza de una sangrienta guerra civil pero a las pcias occidentales les fue
impuesto como forma normal de constitución romana con el propósito de consolidar el poder de Roma. En los
municipia italianos todos los habitantes libres eran ciudadanos romanos, pero en las ciudades correspondientes
del extranjero se concedía solo a los provincianos especiales.
Este tipo de ciudades no tenían ningún privilegio especial. Los tipos de organización iban desde la polis griega
hasta las capitales tribales de la Galia y Britania. Las ciudades federadas habían firmado tratados con Roma en los
que se reconocían sus derechos. Las ciudades libres e inmunes no pagaban impuestos. En Oriente los privilegios
se concedían sólo de forma selectiva. Eran una manera de recompensar los servicios prestados al bando
vencedor durante las guerras civiles que generales romanos organizaron en el Mediterráneo oriental en el siglo I a.
C.

Ciudades y pueblos

Una ciudad era una comunidad urbana autogobernada, con una constitución regular que se centraba en un
consejo y unos magistrados y con un territorio rural situado bajo su jurisdicción. Se sabe de gente que le pidió a
Constantino un ascenso de pueblo a ciudad. Las ciudades exigían a las comunidades que estaban bajo su control
dinero, servicios y mano de obra. Varias ciudades griegas conservaron sus estatutos porque contaron con el
apoyo de ligas.
La división política entre la ciudad y el pueblo, en Egipto, destacaba por su discordancia con las realidades
económicas y culturales. Las capitales de los distritos tardaron en tener instituciones municipales. En el siglo III,
Alejandría tenía pésimos antecedentes debido a los disturbios civiles protagonizados por judíos y griegos. Los
romanos habían heredado de los Ptolomeos una estructura burocrática difícil y opresiva que sólo había en Egipto.
El gob municipal no llegó a Egipto hasta que los Severos se dieron cuenta de que era un gran negocio. El
autogobierno de las ciudades tardó en llegar al corazón de África proconsular, la otra región del imperio que
producía un gran excedente de grano.
La distinción entre la ciudad y las comunidades con estatus inferior residía en la constitución política y la relación
con el territorio circundante. En Occidente había que decidir con frecuencia el status de comunidades individuales
y la configuración y la extensión de sus territorios rurales. Se buscaban pruebas de que las tribus bárbaras
pacíficas hubiesen reorientado su lealtad y su cultura. El objetivo gral era edificar una estructura de centros de
gobierno central que pudiera prestar servicios prácticos al poder imperial.

Los funciones de las ciudades

Los objetivos principales de la administración imperial eran recaudar los impuestos, reclutar soldados y mantener
la ley y el orden. Las ciudades tenían que dar animales de transporte, hospitalidad para los funcionarios que las
visitaban o alojamiento y pertrechos para los soldados. Los gob locales tenían que ocuparse de las tareas
regulares, de supervisar acueductos, reparar edificios, suministrar combustible para los baños públicos, preservar
el orden público, organizar festividades y juegos religiosos.
Los miembros más acomodados se encargaban del sistema de liturgias donde recaudaban los pagos en dineros
o en especie o la prestación de servicios personales. Este sistema legitimaba la dominación de la soc y la política
locales por parte de los ricos: si a los políticos locales se les exige que sean benefactores, entonces los cargos
políticos quedan restringidos a los ricos. En otro nivel, el sist permitía a los ricos competir entre ellos en pos de
prestigio, honores y cargos.

Emperador, gobernador, ciudades

La tarea de extraer de las pcias sus excedentes de recursos correspondía a las ciudades. A finales del siglo I
aparecieron los curadores de las ciudades, que el gob central nombraba entre los miembros del orden senatorial o
ecuestre o de la elite local. Se ocupaban de la administración financiera. Los gobernadores de rango consultar o
pretoriano poseían imperium. Quien poseía esta cualidad por tradición estaba facultado para mandar un ejército y
tenía plena autoridad jurisdiccional.
Estos poderes se vieron reducidos bajo el Principado. Se institucionalizó la subordinación de los gobernadores,
cuando en el 23 a. C. el senado y el pueblo rumano concedieron a Augusto el poder superior al de otros
funcionaros provinciales. Nadie pudo mandar un ejército a menos que contara con la autorización del emperador.
Bajo la República, el poder que un magistrado con imperium tenía se veía limitado con respecto a los
ciudadanos. El derecho de apelación era una prerrogativa propia del ciudadano romano. Los ciudadanos
adquirieron el derecho automático a que sus pleitos fueran remitidos a Roma desde el tribunal del gobernador, que
entonces perdía la facultad de juzgarlos. El emperador mandaba instrucciones (mandata) a los gobernadores. Los
poderes oficiales del gobernador no fueron lo único que se vio reducido de forma significativa, lo mismo ocurrió
con la autoridad discrecional.
La facultad de las ciudades para reglamentar sus propias finanzas fue restringida por mandatos imperiales en
dos aspectos: ninguna ciudad debía exigir nuevos impuestos sin permiso del emperador y no debía erigirse
nuevos edificios públicos con cargos a fondo igualmente públicos, sin licencia del emperador. La primera regla se
dictó en los comienzos del imperio. En el reinado de Antonio Pío era un prerrequisito pedir la autorización del
emperador a la hora de construir.
Ningún emperador mostró interés por introducir una burocracia mucho mayor y más organizada en ningún nivel.
Las recaudaciones tributarias que mandaban las ciudades eran suficientes para los objetivos limitados del gob. El
patriotismo local, la autonomía civil y el sist fiscal que se edificó sobre todo ello acabaron siendo víctimas de la
inseguridad de la época posterior a los Severos y de la multiplicación de los impuestos y exacciones para fines
militares. La sustitución del aristócrata local por el gobernador es sintomática del cambio que se había producido
en la ciudad. El gobernador se había convertido en el árbitro y salvador de su destino.

• Una economía subdesarrollada

Las masas vivían en el nivel de subsistencia o cerca de él. En una típica economía preindustrial,
subdesarrollada, una gran proporción de la fuerza laboral está empleada en la agricultura. La demanda de
artículos manufacturados es escasa. No hay ninguna clase empresarial. Los medios de transporte eran atrasados
y costosos, ya que se hacía por tierra. Por agua era más barato y rápido. Los beneficios comerciales eran atraídos
hacia la tierra y la prestación de dinero. Prestar dinero producía más ganancia. La tierra era valorada como fuente
de prestigio y poder político. A los libertos no se les permitía ingresar en los consejos ciudadanos y ejercer de
magistrados y sacerdotes basándose en la riqueza y la generosidad de su padre.
En las sociedades preindustriales el sistema de valores que predomina es el de una aristocracia hacendada. Los
mercaderes penetran en la aristocracia por medio del dinero o del matrimonio y buscar cargos políticos. La
aristocracia hacendada se dio cuenta de la amenaza del crecimiento del comercio. Tratados de agricultura y de
moral defendían la tenencia de tierras afirmando que era la ocupación más segura y la más honorable. Se cita “De
Agricultura” de Catón, “De los deberes” de Cicerón y Varrón en “De Agricultura”. La recaudación tributaria obtenida
de la agricultura era como veinte veces la obtenida del comercio y la industria.

El crecimiento y sus límites

El gobierno de Augusto fue estable. El nuevo régimen se hallaba entregado para a la causa de la paz civil y la
pacificación de los enemigos de Roma. Su éxito fomentó el desarrollo económico interno. El asentamiento de gran
número de colonos-soldados italianos en el norte de Italia y en el extranjero promovió la recuperación del centro y
el sur de Italia, con el consiguiente alivio de la presión intensa que sufría la tierra, y fomentó el desarrollo de zonas
menos pobladas del imperio.
Se fomentó un modesto incremento de la población, que a su vez aumentó la demanda y estimuló cierta medida
de expansión económica. La población creciente fue absorbida con facilidad por medio de la inmigración y la
colonización en territorios pocos poblados como el norte de África, la península Ibérica y la Galia.
Gran prosperidad entre los siglos I y II. Los trabajadores de las fincas, ya fueran esclavos o libres no compartían
los beneficios y el nivel de vida de los terratenientes. La tecnología era atrasada e impedía hacer grandes avances
en la productividad de la agricultura. El mundo romano seguía dependiendo en gran parte de animales y seres
humados. El caballo de tiro no se usaba para los trabajos agrícolas por falta de arnés apropiado; el buey y la mula
eran más lentos y su fuerza de tracción era menor. Hubo pocos avances en el periodo del Principado. La única
señal fue el movimiento que hicieron que reconocieran la banda de depósitos como una institución. El depositum
era gratis, se confiaba el objeto al depositario y éste tenía que devolverlo cuando se lo pidieran.
El derecho romano era capaz de ajustar las reglas que interrumpían la buena marcha de los negocios y el
comercio, pero no estaba dispuesto a sacrificar ningún principio importante. Las innovaciones más notables no
tuvieron lugar durante el Principado. Se utilizaron nuevas tierras, a la vez que tierras que ya estaban en uso se
dedicaron a otros fines, sobre todo en las zonas donde la agricultura era de regadío, se crearon (en la Galia) o
difundieron (Britania) técnicas perfeccionadas, sobre todo en operaciones con intensidad de trabajo tales como la
recolección y la aradura. Se introdujo la esclavitud agrícola. Las inversiones extranjeras y la inmigración
fortalecieron la economía agraria de las provincias occidentales.
Un estímulo complementario lo dieron las exigencias fiscales del gobierno central. Su preocupación básica era
abastecer y financiar el estamento militar, la burocracia y la corte. Una vez cumplida la obligación permanente de
alimentar a la plebe de Roma, el gob tenía que gastar el dinero en edificios públicos y diversiones para la capita y
proporcionar ayuda material a las comunidades en tiempos de crisis. El impuesto sobre las tierras agrícolas era el
que servía para sufragar la mayor parte de estos gastos. Los agricultores se vieron obligados a destinar algunas
tierras a otros cultivos. De todas las mercancías, sólo el grano fue proporcionado y distribuido por el Estado. Las
cantidades eran insuficientes.
En el periodo del Principado se produjo un crecimiento urbano, gran número de consumidores improductivos se
mantenían gracias al incremento de la producción de alimentos. La ciudad era sede de servicios y actividades de
índole social, jurídica y religiosa, el centro donde se trataban los productos primarios y se producían artículos
artesanales, así como el mercado para la venta y la distribución de mercancías de producciones locales e
importadas.
La intensificación y la especialización fueron respuestas más generalizadas que la innovación técnica a las
exigencias externas y las condiciones de mercado. En el norte de África, los romanos mejoraron las técnicas
agrícolas de los indígenas. Durante el principado, Britania experimentó un estancamiento pero difusión de técnicas
que ya habían surtido efecto inicial en la agricultura. Roma utilizó esta provincia como granero de los ejércitos del
Rin. Hubo tres innovaciones en la Galia: 1) un arado con ruedas, 2) una hoz gálica “perfeccionada” para la
henificación y 3) una máquina cosechadora para el grano.
Las provincias occidentales eran las principales proveedoras de Roma. Éstas eran las más avanzadas. Con
Augusto, Roma, necesitó más vino que nunca. Los productores italianos respondieron de dos maneras:
elaborando vinos populares y diversificando los grands crus. Se usaron los mecanismos para elevar el agua de los
griegos, como así hablar del riego de un huerto. La competencia de las provincias provocó el derrumbamiento de
las fincas de extensión mediana donde se producía la mayor parte del vino y aceite. Estas fincas fueron
absorbidas por unos pocos propietarios ricos que se daban por satisfechos con recibir una renta seguro aunque
baja y en lugar de la explotación directa por medio de esclavos dirigidos por un administrador. Hubo un déficit de
cereales que coincidió con una cosecha abundante de vinos. La erupción del Vesubio en el año 79 había destruido
de golpe los viñedos que se extendían del Vesubio a Pompeya.
En resumen, durante el periodo de Augusto la expansión fue en parte consecuencia de la política que llevaban
las autoridades y sucesivos gobiernos romanos aprovecharon sus frutos cobrando impuestos y rentas, fue un
periodo de recuperación seguido de prosperidad moderada en Italia.

• La tierra

Distribución Geográfica de la propiedad

Hay tres clases de terratenientes: 1) la pequeña nobleza local que tenía su tierra en la región de origen, 2) los
senadores de categoría media y los ecuestres de procedencia municipal que tenían centros de propiedad, además
de sus fincas locales, y 3) los miembros más ricos que poseían un complejo de propiedades en Italia y en el
extranjero.
Los senadores provinciales adquirían tierras en Italia, cerca de la capital y a escala pequeña. La riqueza era
modesta, a la vez que la distribución geográfica de sus inversiones limitadas. Las inversiones de los senadores se
centraban en la parte occidental del imperio, que fue presa fácil del capital extranjero en los primeros tiempos del
principado, más que en la parte orienta, que estaba desarrollada económicamente y urbanizada. A miembros de la
familia imperial y a los colaboradores más allegados del emperador se les daba las rentas de fincas individuales
sin adquirir la condición de propietarios.

El tamaño de las propiedades

Séneca, Plinio y Columela lamantaban la existencia de grandes propiedades. Los latifundia simbolizaban la
degeneración de Italia o de los romanos ricos. Estos aparecen asociados con cuadrillas de esclavos encadenados.
Tanto en rancho, donde se criaba ganado a gran escala como las extensas plantaciones de cereales aparecen
calificados de latifundia, por el otro lado, a veces se emplea el término en sentido más amplio para referirse al
conglomerado de propiedad dispersas de tamaño más modesto que solían constituir la finca del senador.
No había muchos latifondisti que se especializara en la cría de ganado a escala tan grande. Para la cría era
necesario tener acceso a abundante pastos y que estos se encontraran en zonas climáticas contrastantes:
montaña y llanura. Las propiedades de la mayoría de los hombres libres no se hallaban concentradas en fincas
inmensas, sino que eran diversas propiedades más pequeñas y dispersas. Las fincas eran muchas granjas
explotadas por separado.

Administración y trabajo

La clase propietaria tenía varias opciones: el estamento esclavo en donde los esclavos eran de modo
permanente tanto la fuerza laborar como la administración, y se importaba mano de obra temporal, libre o esclava,
en los momentos de gran actividad. Si el terrateniente no administraba su finca directamente por medio de su
mayordomo esclavo (vilicus) entonces arrendaba su tierra.
Un colono podía supervisar a los trabajadores esclavos que eran proporcionados por él mismo o por el
terrateniente. Entre esta clase de colonos, había hombres de cierta categoría y riqueza. Un colono podía explotar
él mismo una finca con la ayuda de su familia. Había también variaciones en la formar de cobrar, en un pago fijo o
una proporción acordaba de la cosecha. La esclavitud agrícola estuvo en su apogeo durante los últimos dos siglos
de la república. Ésta se derrumbó al finalizar la era de Augusto. Al disminuir el suministro de esclavos, los precios
de estos subieron y la mano de obra esclava dejó de ser rentable.
Bajo el principado los terratenientes mostraron menos interés por sus fincas que durante la república. Cuanto
menos interés sentía un terrateniente por su finca, más probable era que recurriese al colonato.

Agricultura campesina

Los pequeños propietarios campesinos permanecen en un segundo plano durante el principado. La literatura no
presta atención al campesinado independiente como clase. Éstos no dejaron monumentos, construían sus granjas
con materiales perecederos. La posición del campesinado se había debilitado por la explotación del Estado bajo la
forma de un reclutamiento masivo del ejército, las guerras civiles y la presión económica ejercida por los ricos.

La productividad

Para explotar gran parte de la tierra de la cuenca del Mediterráneo no se necesitaba una tecnología avanzada.
La maquinaria pesada es innecesaria y a veces perjudicial en las áreas áridas o semiáridas. Los rendimientos
correspondientes a las semillas plantadas parecen relativamente altos.

• El abastecimiento del Imperio Romano

Bajo el principado, el gobierno romano no pudo explotar en su totalidad la cuenca del Mediterráneo, en noroeste
y el centro de Europa y los Balcanes.

Roma

Roma aprovechó los recursos en gran medida de todo el imperio. La importancia especial del trigo se halla
implícita en el trato especial que se le daba en la Roma imperial, al igual que en la Atenas clásica. En Roma, hasta
principios del siglo II d. C., sólo se repartió granos. El porcentaje de cereales en la dieta disminuye a medida que
aumenta la prosperidad. Los precios eran altos. Los salarios eran elevados, pero había igualmente mucho
desempleo y subempleo. El interés del gobierno y la iniciativa de comerciantes privados se unieron para asegurar
la llegada a Roma de mucho más grano del que estaba destinado a la distribución. No siempre se disponía de
reservas apropiadas. Roma importaba más grano del que necesitaba.
El Estado no se ocupó de la importación de artículos de consumo, exceptuando el trigo. Severo añadió raciones
de aceite. Aureliano hizo lo propio con carne de cerdo y vino barato. La mayor parte del grano que llegaba a Roma
se cultivaba en propiedades privadas. Era recogido o comprado por el gobierno o vendido en el mercado. Una vez
el grano destinado a la distribución salía de los almacenes y era distribuido por los funcionarios del gobierno, en
manos de molinero y panaderos independientes quedaba el lucrativo negocio consistente en convertir el grano sin
moler en harinas y luego en pan.
El grueso del grano que se importaba para la distribución era considerado como impuesto en especie. El grano
con que se pagaba los impuestos y las rentas era recogido por asociaciones de arrendatarios de la recaudación
(publicani), a las que el Estado concedía contratos. Este sistema de recaudación fiscal se eliminó gradualmente
bajo el principado. No había una flota mercante del Estado. Esta función la cumplían navieros particulares que
eran pagados por el Gobierno.

El ejército

Al morir Augusto, el ejército se encontraba en un punto bajo y contaba con unos pocos legionarios y auxiliares.
Pero se recuperó en época de Septimio Severo. Numerosas provincias tenían contingentes permanentes. El
ejército se abastecía a sí mismo hasta cierto punto. Era una necesidad práctica porque el entorno en que se
encontraba era hostil, los recursos de la población civil eran insuficientes y las importaciones resultaban
inadecuadas. Se recibían alimentos y pertrechos en conceptos de pago de impuestos, tributos, por parte de los
enemigos derrotados y otros pueblos que reconocían la supremacía de Roma.
Del transporte de mercancías en gran cantidad desde lejos se encargaban comerciantes privados. Los mismos
comerciantes transportaban artículos propios para venderlos por el camino y en el campamento. Su transporte era
subvencionado por el Estado.
En el siglo III las guerras fueron más seguidas. Hubo un cambio en los métodos del abastecimiento militar. Los
pagos se hacían intermitentes o desaparecieron. Se amplió la variedad de alimentos optando también por aceites
y vinos.

Distribución de la carga impositiva

Las tres funciones de la triple división de las provincias fueron: proveer trigo para Roma, para el ejército; proveer
dinero en metálico para los soldados y funcionarios. El trigo provenía del norte de África, Sicilia, Cerdeña y Egipto,
también de la Galia, Chipre e Hispania. El grupo que suministraba el grano con que se pagaban los impuestos
suministraba la mayor parte del gano que las fincas públicas o imperiales entregaban en pago de las rentas. Roma
se dedicaba a explotar los recursos de todos los rincones del mundo romano.
Se usaba el grano egipcio para aliviar la escasez de alimentos durante todo el periodo comprendido entre el
primer decenio del principado de Augusto y comienzos del siglo III. Durante los primeros tiempos del imperio, hubo
cierto movimiento de población de Oriente a Occidente y una reducción del número de consumidores en Oriente.
Bajo la república, el aumento del potencial humano era a costa de Italia aunque la mayoría de los esclavos venían
de las pcias. Bajo el principado, las tasas de mortalidad y las condiciones de vida en la capital hicieron necesario
un nivel de inmigración alto para que la población de Roma se mantuviera en sus niveles de la época de Augusto.

• La jerarquía Social

El principado de Augusto fue precedido de dos decenios de guerras civiles. Julio César permitió que entrasen en
el senado hombres de cuna extranjera, incluyendo a galos semicivilizados. Las perturbaciones sociales penetraron
en la unidad doméstica y en la familia. El resultado fue un escandaloso cambio en la condición de senadores,
cónsules, pretores, tribunos.
Augusto instauró su supremacía militar y restauró la paz y el gobierno constitucional. Continúo existiendo la
misma pauta de desigualdad y diferenciación social que había bajo la república. El orden creado por Augusto era
estable y duradero. Bajo el principado las divisiones y tensiones nacidas de la distribución desigual de la riqueza,
el rango y la categoría social, tuvieron el contrapeso de fuerzas de cohesión como la familia y la unidad doméstica.
La información que hay acerca de la sociedad imperial es limitada. Para el historiador social, los dos tipos
principales de información relativa al imperio romano son la literatura y las inscripciones. El periodo produjo un
conjunto de obras literarias de muchos géneros. A pesar de esa variedad la literatura la escribió una fracción
minúscula de la población.
Entre los procesos que mantienen la desigualdad, se sigue el ejemplo de Marx: 1) el sistema de propiedad, 2) el
sistema jurídico, 3) el sistema ocupacional. La posición de los grupos gobernantes dependía del control que
ejercían sobre la propiedad productiva. Su dominación del sistema jurídico legitimaba el control que ejercían sobre
la propiedad. La división del trabajo fue consecuencia de la jerarquía social.
El sistema de adquisición y transmisión de la propiedad era la base del entremado de desigualdad social y
económica. La romana era una sociedad agraria en la cual la riqueza constituía en tierra y se adquiría por
herencia. Sólo donde la familia se hubiera extinguido y no hubiese herederos podían los extraños hacerse con el
control de recursos valiosos. Los extraños que se beneficiaban eran dependientes selectos de clase baja que se
habían ganado la confianza o afecto del amo. Augusto procuró reducir la escala de manumisión de esclavos, así
como restringir la capacidad de los libertos de transmitir propiedades dentro de la familia.
Para entrar a la clase propietaria había que prestar servicios al régimen y al imperio. Las desigualdades
contaban con el apoyo del derecho romano. La escasez de funcionarios hizo que la imposición de un sistema
jurídico unificado en todo el imperio resultara imposible. Los tribunales romanos ofrecían jurisdicción de apelación.
En el subdesarrollado Occidente, la introducción de tribunales, procedimientos y recursos romanos se llevó a cabo
de forma activa. Esto favoreció a la elite local respaldada por Roma. Ella fue quien se benefició de la extensión del
derecho romano de los derechos que confería la ciudadanía romana en gral., así como los privilegios jurídicos.
La explotación directa de la mano de obra por parte de los propietarios ricos era un rasgo central de la sociedad
imperial. En el mundo romano, el enriquecimiento no consistía en la acumulación de beneficios por medio de la
actividad de compañías que dieran empleo a asalariados. La riqueza era generada por el trabajo de sus
dependientes personales. La mayor parte de las masas trabajadoras se dedicaban a la agricultura. Los esclavos
habían constituido gran parte de la fuerza laboral de los ricos de Italia y Sicilia. En otros lugares, como en África, la
fuerza laboral agrícola era en gran parte libre, como es el caso de Egipto.
La servidumbre por deudas persistió después de que se aboliera una de sus formas, llamada nexum, en los
primeros tiempos de la república. Otros trabajadores eran colonos libres. Los campesinos que eran dueños de su
tierra tenían mejores posibilidades de afirmar su independencia. Pero el gobierno les imponía impuestos, servicios
en el ejército y prestaciones personales.

Los órdenes

Los órdenes son las categorías sociales que el Estado define por medio de reglas estatuarias o
consuetudinarias. Augusto restauró el sistema de órdenes (rango) republicano. El orden senatorial siguió siendo el
más prestigioso. Durante los últimos tiempos de la república, los senadores habían tenido que cumplir un requisito
de 40000 sestercios, que en nada se diferenciaba del que se exigía a los ecuestres. Augusto fijó una cifra
considerablemente mayor para los senadores. El privilegio de usar la toga con la amplia faja de color púrpura se
limitó a los senadores y sus hijos y a los ecuestres que habían recibido permiso para optar al cargo. El
reclutamiento de nuevas flias senatoriales estaba en manos del emperador. Augusto desaprobó el matrimonio
legítimo entre senadores y libertas.
El orden senatorial no era una aristocracia hereditaria. A los hijos se les alentaba a seguir los pasos de sus
padres, asistiendo a las reuniones del senado. Se reconoció que la distinción senatorial era extensiva a los
descendientes de los senadores durante tres generaciones.
El segundo orden, el ecuestre, también se caracterizaba por su etos aristocrático y no profesional. Se parecía al
senatorial en que para ingresar en él había que responder con los mismos criterios (noble linaje, excelencia y
riqueza), pero en el segundo grado. El requisito republicano de 40000 sestercios siguió vigente. Se añadió,
durante el reinado de Tiberio, el de dos generaciones anteriores de libre cuna. Los ecuestres fueron objetos de
intentos de imponer respetabilidad moral a fuerza de leyes. El senatus consultum prohibía a los miembros de los
dos órdenes principales actuar en espectáculos públicos. Este orden era más numeroso que el senatorial. Los
historiadores no se ponen de acuerdo con respecto a lo que se necesitaba para entrar a este orden: nivel de
propiedades, el haber nacido libre o la posesión del caballo público.
Bajo la república, algunos ecuestres habían sido hombres que sólo poseían una fortuna modesta, mientras que
otros, sobre todo los principales contratistas públicos (publican) habían disfrutado de riqueza e influencias
políticas. Bajo el principado, los emperadores comenzaron a dar responsabilidades administrativas, además de
militares, a los ecuestres. Al finalizar este periodo, el ecuestre principal, el prefecto pretoriano, ya precedía a los
senadores. A finales del siglo II se inventó una nueva jerarquía de epítetos para designar a los ecuestres que
ocupaban cargos. Se distinguían por llevar un anillo de oro y una franja estrecha de color púrpura en la toga.
Los decuriones o consejeros de las poblaciones del imperio eran el tercer orden aristocrático, en la medida en
que los decuriones, al igual que los senadores y ecuestres, tenían que ser hombres de cuna respetable, riqueza y
dignidad moral. La riqueza de algunos superaba a la que se exigía a los senadores. Quedaban excluidos los
hombres con pasado delictivo y los que ejercían algún oficio denigrante.
Debajo de esta escala se encontraba la gran masa de hombres libros de condición humilde y en lo más bajo, los
esclavos. En la primera de las dos categorías, las principales divisiones jurídicas se daban entre los hombres
nacidos libres y los libertos y entre los ciudadanos y los no ciudadanos. Un esclavo manumitido por un ciudadano
se convertía en ciudadano, pero quedaba excluido de las órdenes de elite, de prestar servicio en las legiones y de
contraer matrimonio con un miembro del orden senatorial.
Durante el principado los ciudadanos romanos al principio conservaron el poder. Así como los beneficios
resultantes del imperio. Poco a poco, se perdió la exclusividad a medida que el grupo de ciudadanos aumentó. Al
desaparecer la distinción entre vencedores y vencidos, las divisiones jurídicas dentro de la población tendieron a
quedar eclipsadas por divisiones sociales basadas en el sistema de valores de la elite. El resultado fue la aparición
de la distinción oficial entre elite y las masas humildes. Entre los privilegiados honestiores se contaban los tres
órdenes aristocráticos y los exsoldados. El resto de la población libre entraba en la categoría de humiliores.
Los apparitores eran los lictores o sea escribas y colaboradores de los magistrados romanos. Sirven para
confirmar la dicotomía esencial, en la medida en que su rango deriva de su posición de apéndices de los
aristócratas gobernantes. No había una auténtica clase media.
El derecho romano clasificaba a los esclavos como bienes muebles y no como personas que sus amos podían
comprar, vender o castigar a voluntad. Hubo leyes que suprimieron algunos de los peores abusos pero no
alteraron el hecho de que el esclavo carecía de poder y de honor.
La categoría social se manifestaba por medio de la forma de vestir. Para los senadores y sus hijos, Augusto,
reservó la toga con la amplia faja de color púrpura. Los ecuestres se distinguían por medio del anillo de oro y por
la estrecha franja púrpura que llevaban en su toga. En los municipios los asientos se disponían de forma que
dieran la definición espacial a la distinción entre el orden curial y los ciudadanos corrientes Se establecía multas
enormes para las infracciones.
La ostentación del rango se manifestaba en el desfile anual que celebraban en Roma los ecuestres y los
banquetes públicos y distribuciones que se celebraban en los municipios, en las cuales la cantidad o dinero se
entregaba en proporción con el rango y no con la necesidad.
Bajo la república, los ciudadanos habían conquistado la protección jurídica contra los azotes, la tortura y la
ejecución y contra el uso arbitrario de la fuerza por parte de los magistrados. En la época imperial estos derechos
siguieron vigentes durante un tiempo cuando la distinción entre honestiores y humiliores sustituyó a la que existía
entre los ciudadanos, el privilegio de estar exentos de castigos corporales pasó a estar reservado para los
honestiores y los castigos crueles que se infligían a los esclavos se hicieron extensivos a los hombres libres de
condición humilde.

La condición social (status)

La condición social de un romano se basaba en la estimación social de su honor. Las distinciones son menor
exactas que en el caso de las órdenes. Entre los hombres más ricos, unos cuantos eran de origen muy humildes,
a la vez que algunos hombres de linaje más encumbrado caían en la pobreza. Otros factores, tales como el poder,
la educación y la estatura moral percibida, conferían prestigio a quienes los poseían y no eran propiedad exclusiva
de hombres de alto rango.
En cada orden había sutiles gradaciones de condición social. Dentro del orden senatorial los que podían hacer
alarde de antepasados consulares, los nobiles, sobresalían de la masa de os recién llegados. La minoría de
ecuestres era presentada como hombres de la “nobleza ecuestre”. A los decuriones más ricos y poderosos los
llamaban “hombres primeros”. La vida de muchos esclavos condenados a trabajos manuales en condiciones
duras, sobre todo en las minas, era miserable. Los esclavos de unidades domésticas urbanas vivían en
condiciones materiales incomparables mejores y con frecuencia se les permitía llevar una vida familiar de facto. A
los esclavos que administraban talleres o empresas comerciales en beneficio de sus amos les daban una gran
libertad de acción. Las incapacidades impuestas por su condición jurídica de bienes muebles eran burladas
mediante el peculium que era un fondo que se daba a los esclavos y que ellos podían usa para contraer
obligaciones. El peculium no era sólo capital de explotación, sino también propiedades…y esclavos. Incluso dentro
de la categoría de los esclavos, la riqueza podía conferir poder sobre otras personas. Los esclavos principales de
la unidad doméstica imperial podían ejercer una influencia considerable y acumular mucha riqueza. Otro elemento
importante en la condición elevada de los esclavos domésticos y urbanos era la perspectiva de su manumisión,
posibilidad que les estaba vedada a los esclavos de los campos y de las minas.
Los libertos eran ciudadanos romanos libres que a veces en la práctica podían acumular mucha riqueza y que a
pesar de ello, estaban manchados por su origen servil. Eran hombres humildes, se casaban con mujeres del
mismo rango, a menudo seguían dependiendo de sus anteriores amos. Otros ascendían hasta alcanzar una
condición que no correspondía a su rango inferior. Los libertos imperiales podían alcanzar la cumbre de la clase
propietaria. A diferencia con otros, generalmente se casaban con mujeres que habían nacido libres. Sus orígenes
serviles no se olvidaban, les impedían ascender a los órdenes aristocráticos.
Los libertos tenían vedada la pertinencia al consejo local, pero se les podía honrar con el cargo augustal. Al igual
que los decuriones y los magistrados locales, durante su permanencia en el cargo, los augustales gozaban de
asientes especiales en los acontecimientos públicos y de los símbolos de la autoridad. A cambio de ello pagaban
una cuota por su cargo. A diferencia de los ecuestres, no podían subir más alto.
Se dictaron leyes prohibiendo el consumo por ostentación. El punto central de la pompa de la condición social era
la casa privada. En ella tenían lugar la salutatio, en la cual los clientes y los amigos inferiores de los grandes y los
poderosos se congregaban ante las puertas de sus protectores, a primera hora de la mañana, con el objetivo de
presentarles sus respetos a cambio de comida, dinero, prenda de vestir, etc.

Movilidad social

La escala de movimiento entre las órdenes de la elite del imperio romano era notable. Las flias senatoriales
desaparecieron a un ritmo del 75% por generación, lo que produjo una baja el valor del linaje. Como los hijos no
llenaron sus puestos, en cada generación de los miembros más ricos tuvieron cientos de oportunidades de
ingresar en el senado. Cada vez era más los miembros nuevos que eran de las afueras de Italia. El acceso al
rango ecuestre y a los honores estaba aún más abierto que el acceso al senado. Los cargos ecuestres eran
escasos y sólo estaban disponibles a una minoria. Pero se abrían a flias nuevas en cada generación.
La movilidad social entre las elites locales era más estable. El origen social de los nuevos miembros de las
aristocracias urbanas son los soldados y una categoría de esclavos. El ejército reclutaba unas cuantas decenas de
militares de hombres, los cueles recibían la ciudadanía si no la tenían ya, al entrar, en el caso de los legionarios, y
al ser desmovilizados, en el caso de los auxiliares. Para pocos afortunados que constituían la oficialidad, el ejército
proporcionó los medios de ascender de forma más espectacular en la jerarquía.
En las ciudades los esclavos y los exesclavos tenían mejores chances que los hombres nacidos libres de
condición humildes. La posición de esclavos favorecidos en las unidades domésticas de los ricos ofrecía la
posibilidad de ser beneficiaros no sólo de capital de explotación, sino también de legados substanciosos. La
manumisión la adopción y el legado entre personas de la misma procedencia social, interpretaban un papel en el
proceso de transferencias de riqueza.

• La familia y la unidad doméstica

En la Roma primitiva, la disciplina familiar era severa y las pautas de virtud eran altas. Augusto consideraba que
las mores familiares tenían mucha importancia, ya que dedicó muchas de sus leyes reformistas al matrimonio y a
la natalidad. La flia era la unidad social básica por el medio de la cual se transmitían la riqueza y la condición
social. La imagen de la flia romana ha seguido influyendo en el pensamiento jurídico, político y social de
Occidente. Después de la reintroducción del derecho romano en la Europa de finales de la Edad Media, los
pensadores políticos usaron el poder jurídico casi absoluto del padre de la flia como modelo del poder que la
naturaleza confería al soberano absoluto en el Estado.
Para llegar a comprender la flia romana se estudia las categorías lingüísticas de los romanos: las palabras
latinas que significan “familia” son familia y domus. Cuando se usaba en el sentido de “personas”, familia, podía
indicar: todos los que se encontraban bajo la autoridad del padre; todos los agnados (parientes descendientes de
un tronco común de varón en varón); todos los emparentados de varón en varón con un antecedente en común; y
el personal esclavo de una casa, granja u organización de otro tipo.
La palabra domus en el sentido de “unidad doméstica” era usada por los romanos con mayor frecuencia que la
palabra familia al hablar de la familia. Domus abarcaba un grupo más amplio. Tanto domus como familia pueden
usarse para hacer referencia a parientes que no formaban parte de la unidad doméstica.

Esposos y esposas

En el primitivo derecho romano, una mujer, al casarse, quedaba bajo la autoridad de su esposo. El matrimonio
no podía romperse sin una causa. Mientras el esposo vivía, la dote y las propiedades de la esposa le pertenecían
por completo. Al morir, la esposa tenía derecho a una parte igual del patrimonio en calidad de heredera intestada
principal junto a sus hijos. La ley evolucionó a finales de la república hasta alcanzar la relación muy libre que era
característico del período clásico. La forma de matrimonio en la cual la esposa no quedaba bajo la autoridad del
esposo era común en las postrimerías de la república. En este tipo de matrimonio, la mujer permanecía en la
familia y bajo el poder jurídico de su padre, además de participar en el régimen de propiedad de su flia natal, en
lugar de en el de su esposo y sus hijos. Mientras que la dote de la mujer quedaba en poder del esposo durante el
matrimonio, la mujer era heredera principal de su padre, y al morir éste, pasaba a ser propietaria independiente.
Augusto eximió a las mujeres de la necesidad de tener un tutor, siempre y cuando hubiera dado a luz a tres hijos.
La pareja conyugal no era una sola entidad económica, sino dos, y la esposa gozaba de independencia jurídica
completa. Durante el matrimonio, el esposo no tenía ninguna autoridad jurídica sobre la esposa que estuviera bajo
el poder del padre. Las multas económicas por romper el matrimonio desaparecieron en gran parte durante los
últimos tiempos de la república. Para divorciarse solo hacía falta dar aviso de la intención de disolver el
matrimonio.
Las mujeres romanas gozaban de una independencia jurídica en el matrimonio. Al reintroducirse el derecho
romano, se aceptaron los principios clásicos en virtud de los cuales una mujer, al contraer matrimonio, no dejaba
de estar bajo el poder de su padre. La posición de la mujer en relación con su esposo fue asimilada a la
subordinación de la liberta romana respecto a su ex dueño, a quien debía respeto y obligaciones.
En el mundo romano, los ricos vivían de sus propiedades más que de su trabajo, y a consecuencia de ello, un
aspecto importantísimo del matrimonio era la distribución de las propiedades. La provisión de una dote se
consideraba obligación del padre.

Padre e hijos

El rasgo característico de las relaciones entre las generaciones en las flias romanas era el autoritarismo.
Augusto afirmó la legitimidad de usar este poder para castigar a los hijos adultos, pero luego fue negada por
Adriano. Hasta finales del siglo IV, los padres continuaron ejerciendo el poder de vida y muerte diciendo si sus
hijos recién nacidos debían ser expuestos o criados. Si un padre decidía criar a un hijo, tenía sobre él un control
jurídico considerable hasta su muerte.
El paterfamilias tenía los derechos de propiedad oficial sobre todos estos bienes, incluyendo los que sus hijos
adquiriesen por medio del trabajo, obsequios o legados. El padre también tenía mucha libertad para disponer de
las propiedades de la familia al morir. Cuando moría sin haber hecho un testamento, el derecho civil disponía que
la herencia divisible se repartiera a partes iguales entre todos los hijos legítimos.
La esperanza de vida de los romanos en el momento de nacer era entre los 20 y 30 años. La mortalidad infantil
debía ser muy común. La mitad de ellos no alcanzaran los 10 años. Podrían esperar vivir otros 35 o 10 años por
término medio. Debido a la elevada tasa de mortalidad infantil las mujeres que llegaban a la edad adulta tenían
que dar a luz una media de 5 a 6 hijos. Muchas parejas tenían más hijos de los que podían o deseaban para
exponer a los hijos no deseados. La diferencia media de edad entre padre e hijo era de unos 40 años. Padre e
hijos gozaban de lazos afectivos muy desarrollados. Debido a la alta tasa de mortalidad infantil, los padres no
podían permitirse hacer una fuerte inversión emotiva en un bebé. Entre la elite, existía la costumbre de confiar sus
hijos a esclavas para que los amamantaran y criaran.
Las hijas se casaban y abandonaban su casa natal poco después de llegar a la edad adulta, incluso antes en el
caso de las muchachas aristocráticas, que con frecuencia contraían matrimonio a la edad de 12 años. La ley daba
al padre poder para concertar la boda de su hija.

Herencia y linaje

El poder del padre sobre sus hijos y el interés que mostraba por ellos no desaparecían con su muerte. Su
testamento determinaba en gran parte el futuro bienestar económico de sus hijos. Cualquier grupo de la población
que pretendería perpetuarse tenía que producir 5 o 6 hijos por flia con el fin de superar devastación causada por la
gran mortalidad infantil. Los padres que tenían 5 o 6 hijos gozaban de una buena probabilidad de que un heredero
masculino viviese para continuar su linaje y el nombre de la flia.
La afluencia de riquezas disminuyó mucho bajo los emperadores, lo cual, unido a cambios sociales, hizo que
muchos aristócratas se limitaran a tener unos cuantos hijos. Lo que quería Augusto era obligar a la aristocracia a
tener hijos, pero no lo consiguió, y las leyes fueron fuente de irritación continua hasta que Constantino las abolió.
Las fuentes literarias dan la impresión que los romanos se sentían obligados a ayudar a los parientes. Señalan
varios tipos de servicios que los parientes se prestaban unos a otros en las flias romanas.

• Las relaciones sociales

Honor, condición social y ética de la reciprocidad

“De los beneficios” de Séneca es un tratado de ética que habla de cómo se debían conducirse los hombres al
prestar y recibir favores y servicios. Su premisa central es que el hombre que recibe un favor debe estarle
agradecido a su benefactor y devolverle el favor en especie. El benefactor ideal tenía que actuar sin pensar en lo
que se le decía, pero esto era poco realista. Del mismo modo que un préstamo creaba la relación entre el acreedor
y el deudor. Los que podían intercambiar beneficios comparables eran amigos de igual posición social, mientras
que la mayoría ocupaba un lugar más alto o más bajo en la jerarquía.
Tres categorías grales de relaciones de intercambio. Patronos y clientes, amigos superiores e inferiores y amigos
iguales.

El emperador como patrono

Augusto procuró estableces su legitimidad no sólo restaurando el orden social, sino también demostrando su
propia supremacía en él por medio de los modos tradicionales: el patronazgo y la beneficencia. El emperador
distribuía sus beneficios individualmente entre los que tenían acceso a él. Era favores personales que se
concedían a los leales. A cambio se esperaba fidelidad y gratitud. Asumió también el papel del benefactor de la
plebe. Veló por las necesidades materiales de las masas ocupándose de abastecerlas de alimentos, agua y
viviendo, dándoles espectáculos y distribuyendo sumas de dinero.

Patronos y clientes

Un republicano que aspirase a ocupar un cargo elevado tenía que esforzarse al máximo para conquistar
partidarios de todos los rasgos y llegar al lamentable extremo de alcanzarse con miembros de las clases bajas. En
la era imperial, la impotencia de las asambleas populares despojó al pueblo corriente de su influencia política y ello
supuso la desaparición del incentivo que empujaba a los aristócratas a tratar a sus clientes humildes con un
poquito de respeto. Los clientes podían incrementar la categoría social de su patrono formando multitudes ante su
puerta para la salutatio matutina o acompañándole cuando atendía sus negocios públicos durante el día y
aplaudiendo sus discursos ante los tribunales. A cambio, recibían alimentos o dinero.
Al igual que el emperador, los gobernantes y otros funcionarios que representaban el poder interpretaban el
papel de patronos.

Patronos y protegidos

La relación entre patrono y protegido ocupa un lugar entre la amistad en términos grales y la del patrón con el
cliente humilde. Como la calificación de clients se tenía por degradante, los patronos considerados evitaban
emplearla para referirse a sus amigos más jóvenes o menos poderosos. Hombres jóvenes y ambiciosos se
comportaban típicamente como clientes en su búsqueda de partidarios poderosos. La relación entre el patrono y el
protegido iba más allá de la esfera política.

Los amigos

Los filósofos romanos daban mucho valor a la amistad y hacían hincapié en que los amigos ideales debían
compartí inquietudes y valores comunes. Los romanos más ricos recurrían a sus amigos para que cuidaran de sus
propiedades. Se acostumbraba a agradecer los servicios prestados por los amigos acordándose de ellos. Los
beneficios que intercambian los amigos recuerdan los que se dan entre patronos y protegidos, pero el tono de
amistad en plano de igualdad es diferente.

La plebe: patronazgo, ayuda propia y coacción

Los collegia, integrados por unas cuantas docenas o varios centenares de residentes urbanos, eran sociedades
de ayuda mutua que se formaban para satisfacer necesidades básicas de sus miembros. Organizadas en torno al
culto a una deidad patrona o por oficios, estas asociaciones se encargaban del entierra y de organizar banquetes
festivos para los vivos. Si bien estos collegia eran asociaciones de hombres humildes, no por ello dejaban de
mostrar algunos de los rasgos jerárquicos tan característicos de la sociedad romana. Al igual que la comunidad en
gral, a menudo los collegia disfrutaban del patronazgo de los ricos. Las reglas del club muestran una apreciación
romana del rango y la autoridad del cargo: magistrado principal del club, recibía raciones dobles en los banquetes.
Las autoridades siempre sospechaban de estas asociaciones y temieron que se convirtieran en fuentes de
agitación. De ahí que una orden imperial prohibiera que tales asociaciones se reunieran más de una vez al mes.

• La religión

Los romanos aceptaban la idea de que la seguridad y la prosperidad de sus comunidades dependían de los
dioses. Los sacerdocios eran desempeñados por los mismos hombres que ocupaban cargos políticos. La
transición de la oligarquía a la monarquía trajo cambios en el entramado de la religión oficial. Los cargos religiosos
quedaron bajo el control del emperador. El cargo vitalicio de sumo pontífice (pontifex maximus), conquistado por
Julio César lo ocupó Augusto en 12 a.C. sin tener que competir con nadie. Emperadores sucesivos fueron sumos
pontífices ex officio. Los colegios sacerdotales se vieron privados de su influencia en la toma de decisiones
políticas. Las prácticas religiosas con asociaciones políticas de signo republicano se eliminaron gradualmente. Así,
la adivinación pública cayó en desuso.
En materia de religión, Augusto era conservador. Las formas religiosas tradicionales brindaban un vehículo para
que el emperador expresara su política. La reconstrucción de templos, la reorganización de colegios sacerdotales,
la creciente restricción de la entrada en ellos a los miembros de la elite más encumbrada y el rechazo de los cultos
nuevos fueron señales de que nada había cambiado. La principal innovación en el culto durante el principado fue
el culto al emperador.
La aceptación del culto imperial en el Mediterráneo oriental no supuso el desplazamiento o la subordinación de
los cultos a los dioses tradicionales. La dominación de Oriente por Roma y de Roma por Augusto puso fin a la
creación de cultos nuevos en honor de reyes y gobernadores. Augusto hizo inmediatamente concesiones a la
sensibilidad de las clases altas de Roma y afirmó que el emperador y el Estado eran inseparables. Los sucesores
de Augusto, por lo menos hasta los Severos, recibieron decretos honoríficos menos entusiásticos y más breves.
El culto imperial atrajo a Augusto, y a los demás, porque podía usarse para concentrar la lealtad de las gentes de
las pcias en la persona del emperador. En occidente fue mucho más central el papel que interpretaron las
autoridades romanas en la propagación del culto. El culto pcial al emperador se usó al principio a modo de
instrumento para promover el poderío militar y político de Roma.
Se destacó la tríada de Júpiter, Juno y Minerva. Bajo la influencia de Trajano, Adriano y emperadores
posteriores, la tríada se convirtió en un elemento esencial de la ideología y la propaganda imperial. En oriente,
prosperó el culto a Zeus, el equivalente griego de Júpiter. El tempo del Zeus Olímpico en Atenas fue terminado
bajo la dirección del emperador Adriano.
Augusto y sus sucesores se propusieron romper el poder independiente, tanto político como económico, de los
grandes santuarios. En el Asia Menor, los cultos propiamente dichos no resultaron efectivos. Los emperadores
demostraron su compromiso con la propagación del helenismo cediendo los templos y sus sacerdocios a la
autoridad de las ciudades, que eran las sedes de la cultura helénica. En Egipto se hizo más daño a los cultos
locales porque gradualmente se despojó al sacerdocio de su riqueza, su independencia y sus privilegios y los
templos menos poderosos fueron a menos. En esta decadencia influyeron las circunstancias de la subida de
Augusto ya que les desagradaba el culto a los animales. Los contactos de Roma con las religiones extranjeras se
caracterizaron por la penetración pacífica en vez de la coacción. La consecuencia de la dominación cultural
romana fuera de Oriente fue la desintegración.
El judaísmo era otra religión cuya autonomía corría peligro. La incapacidad romana de coexistir pacíficamente
con los judíos no se debía a que una religión monoteísta y exclusiva fuera incomparable con la religión oficial. La
tolerancia dispensada a los judíos tuvo su origen en las gestiones que ante los romanos hicieron los enviados de
Judas Macabeo en el año 161 a. C. A los romanos les interesaba causarles dificultades a Siria, debilitarla y
acceder a una declaración de amistad. En el siglo siguiente, los judíos prestaron valiosa ayuda militar.

Continuidad y cambios en la religión

Durante el imperio, ningún dios nuevo fue declarado oficialmente dios del Estado Romano. Los romanos
primitivos ampliaban su panteón de dos formas: capturaban la deidad tutelar de un Estado enemigo o interpelaban
a una prestigiosa divinidad foránea para hacer frente a alguna situación comprometida. No llegaron más cultos
exóticos por invitación.
Mientras que los dioses del Estado romano no le exigían nada al individuo, al que no prometía ninguna
recompensa excepto en su capacidad de miembros de una colectividad política, las religiones llamadas mistéricas
exigían la conversión y la purificación ritual, a la vez que ofrecían revelación, redención y la perspectiva de una
experiencia religiosa más profunda. La constitución de Augusto era monárquica, pero estaba edificada sobre las
estructuras políticas de la antigua república. La profundidad del conservadurismo religioso es indiscutible.
Augusto defendía la religión tradicional. Actuó contra Isis y las deidades emparentadas con ella. Después del
reinado de Tiberio, la hostilidad imperial para con los dioses egipcios se esfumó, mientras que varios emperadores
se mostraron fascinados por ellos. La astrología y la magia invadieron todos los sectores de la sociedad romana.
Los emperadores podían usar libremente la astrología como ayuda para tomar decisiones y para tener información
sobre la duración de su vida.

Ascensión del Cristianismo

El cristianismo fue el principal beneficiario de que los defensores de la religión estatal no consiguieran controlar
las innovaciones. Los cristianos provocaban la persecución al negar los dioses de Roma. Ningún emperador trató
de extirpar a los cristianos antes que Decio lo intentara a mediados del siglo III. Los cristianos se convertían en el
centro de disturbios civiles. Los dioses expresaban su ira mandando plagas, hambres y otros desastres naturales,
más la guerra civil y la guerra con otras naciones, cuya responsabilidad se atribuía a veces a los cristianos.
La persecución desencadenada por Decio tuvo lugar sobre el trasfondo de desastres políticos y militares. El
orden político se había derrumbado, el emperador reaccionó tratando de recuperar el favor de los dioses
organizando una masiva demostración de lealtad del imperio. La solución del problema del éxito del cristianismo
no fue en invocar un supuesto debilitamiento de la estructura del politeísmo. Al contrario, en el nivel de la
experiencia religiosa personal, el paganismo daba muestras de una vitalidad considerable.

• La cultura

Las costumbres y las ideas romanas circulaban en las ciudades, mientras que, donde la urbanización seguía
siendo subdesarrollada las repercusiones de la cultura fueron mucho menores. En las pcias orientales no se hizo
ningún intento de trastornarla o modificarla. La propia cultura imperial era una mezcla de elementos indígenas y
extranjeros.

Roma
El estoicismo dominó el mundo de las ideas. La meta no era la perfección, sino los progresos. El estoicismo
tardío aceptaba las buenas enseñanzas morales vinieran de donde viniesen. Lo que celebraban era la libertad del
espíritu, no el nacimiento libre. Las doctrinas de lo propio y de la constancia que suponen no moverse del lugar en
la vida para que se ha predestinado, así como de la conducta propia del mismo, podían llevar al martirio.
El sistema imperial impuso nuevas restricciones a la literatura. Los historiadores eran los más vulnerables a las
críticas o los ataques. Augusto quemó obras. Los escritores necesitaban patronos. Augusto exigió a sus clientes
que organizaran la opinión de su régimen. La literatura latina no tuvo un destacado representante.
Floreció la oratoria o retórica. El fomento de la retórica fue el aspecto del apoyo que prestaban a la educación en
gral. La retórica era la piedra angular del sistema educativo. La educación fue interesando más y más al gobierno.
Augusto fundo bibliotecas públicas en Roma, Marco Aurelio financió catédras de retórica griega y latina. Los
asuntos políticos no se discutía ya en público.
Los representantes más brillantes de la oratoria del siglo II, los sofistas aplicaban su elocuencia a objetivos
políticos. La superioridad de la cultura griega se hizo más pronunciada que nunca en el periodo de los Antoninos y
en el de los Severos. El descenso de la literatura latina coincidió con el periodo de vitalidad de la literatura griega.
Si bien muchos de estos escritores son notables por su conciente falta de interés por Roma, que nace en el deseo
de preservar la integridad de su herencia cultural.
En cuanto a las artes visuales fue la creación de un arte oficial del imperio con su propio mensaje reconocible y
su propio repertorio de formas artísticas. El arte proporcionó una sólida base para esta utilización nueva y
específica del arte oficial como propaganda. Las obras de arte y la arquitectura servían para reforzar las
pretensiones y los propósitos del propio emperador.
El tipo de estilo clásico se refleja en el arte particular de Roma. Puede verse en la decoración de casas
pertenecientes al segundo estilo y comienzos del tercer estilo de las postrimerías del periodo pompeyano. El
clasicismo formal del tercer estilo cabe vincularlo a los gustos de Augusto. A los sucesores de éste les preocupaba
recalcar la continuidad dinástica por medio del arte. Después de Augusto se produjo un florecimiento de formas
menos helenizadas. En el caso de la escultura, esto se refleja en la aparición de retratos que son más realistas.
Augusto llevó a cabo un importante programa de reconstrucción y construcción cuyo logro fue el Forum Augustum.
A partir de la segunda mitad del siglo I d. C. aumentó en el arte oficial el uso de motivos y escenas
estandarizadas. El renacimiento clásico de Adriano fue fruto de los gustos personales y el patronazgo de este
emperador, el más culto de todos. No era el tradicionalismo deprimente y académico de de sus sucesores
antoninianos. Adriano introdujo un nuevo estilo en los retratos imperiales: el emperador como barbudo héroe
griego.

Roma y el imperio

En muchas partes de Occidente lo que ocurrió fue el trasplante a un marco urbano creado artificialmente de una
serie de elementos metropolitanos: una lengua, un sistema de educación, una religión, una arquitectura y un arte.
El fenómeno clave es el crecimiento de las ciudades. La romanización obtuvo sus éxitos más resonantes en los
lugares donde el crecimiento urbano era más pronunciado: la península ibérica, el sur de Francia y el norte de
África. La urbanización también produjo poetas en Hispania, oradores en la Galia y un número asombroso de
literatos africanos. La administración romana impuso al latín como lengua oficial.
Los provincianos (italianos) más ambiciosos se trasladaron a Roma, y los mejores de ellos dominaron el
panorama intelectual romano. En el periodo de los Flavios, los romanos pudieron ver cómo un hispano,
Quintiliano, el principal retórico y primer ocupante de la cátedra estatal de retórica latina, se erigía en defensor de
las pautas literarias y educativas en Roma contra las innovaciones del barroco de la Edad de Plata representadas
por Séneca y Lucano. En el siglo II, África desplazó a Hispania como principal exportadora de lumbreras
intelectuales a Roma.
Los logros educativos del alumno medio de una escuela municipal no eran altos. Si bien todas las ciudades
tenían sus grammatici preparados para impartir una educación literaria básica, los maestros de retórica distaban
mucho de ser ubicuos, y sólo el estrato superior de la elite podía permitirse el lujo de cursar los normales estudios
de retórica. La arquitectura y el arte metropolitanos, junto con la lengua y el sistema de educación de los romanos
fueron exportados por iniciativa gubernamental a las subdesarrolladas provincias occidentales. Se fundaron
ciudades nuevas, otras que ya existían recibieron el estatuto de ciudad romana. Se las dotó de una red ortogonal
de calles, de una selección de edificios públicos. Adriano transformó el paisaje urbano de Itálica, en Hispania, su
lugar de origen, así como el de Atenas, su hogar espiritual.
Artistas y artesanos importados crearon copias en miniatura de edificios públicos de Roma. Se copió mucho y
nacieron y florecieron oficios que en esencia eran derivativos. Hubo mezcla de elementos foráneos y nativos que
producía un estilo local distintivo. La escultura británica se combina con un tratamiento céltico y estilizado.

Las ciudades

En el contexto de la ciudad los romanos y los nativos establecieron contactos y se combinaron para formar una
cultura romano-africana, romano-británica o algún otro tipo de cultura particular. En oriente crecieron y se
multiplicaron las ciudades, pero lo hicieron siguiendo la tradición de la cultura helénica en vez de la romana. Fue el
griego y no el latín. La cultura romana hizo progresos en Oriente. En el siglo II existieron instituciones educativas
romanas, el uso del latín como lengua oficial del ejército y de las administraciones civiles y jurídicas, la institución
del culto de Roma, la posterior propagación del culto imperial. Algunas diversiones romanas, en particular las
luchas de gladiadores y de los espectáculos con animales salvajes y la difusión de templos de estilos romanos.
Los gobiernos imperiales tendieron a proteger y promover la cultura cívica helénica. La inhumación se extensión a
Oriente. Las diversas culturas anatolias pasaron desapercibidas.

El campo

Los campesinos entraban en contacto con las influencias romanas por medio de los impuestos, el reclutamiento
forzoso, el dinero, los cultos. Siguieron fieles a sus lenguas vernáculas y a sus costumbres nativas. No se contaba
la imposición del sistema educativo romano a los britanos de todas las clases. Las elites locales eran difusoras de
la cultura romana más allá de los límites de la ciudad. La zona céltica seguía estando suburbanizada. Las
ciudades de las pcias. Norteafricanas se hallaban concentradas en la región costera y en el interior próximo a la
vez que en el interior de Mauritania, la principal unidad de organización era la tribu. En el interior de Anatolia, Siria
y Egipto, la población vivía en poblados dispersos.

• Conclusión

Los gobernantes romanos tenían como objetivos que Roma lograra que el Oriente griego aceptara su dominio
protegiendo la cultura cívica helénica y fomentando su difusión: mientras tanto, la inmigración, la colonización y la
penetración cultural que había empezado en el periodo republicano acortaron la distancia entre Italia y las
regiones del norte de África, Francia y la península Ibérica que ya formaban parte del imperio. En el mundo no
mediterráneo, la misión de Roma era conquistar y pacificar en vez de difundir la civilización grecorromana. Los
objetivos del gobierno continuaron limitando a hacer cumplir la ley y velar por el orden, así como recaudar rentas.
Augusto organizó un ejército profesional por primera vez.
La sociedad, la economía y la cultura de Roma y las provincias no experimentaron transformaciones. La
economía estaba subdesarrollada. La instauración de la paz y de un gobierno estable hizo posibles la prosperidad
y el crecimiento económico. El incremento de la producción agrícola en las pcias occidentales se consiguió por
medio de la intensificación y la especialización de las cosechas, en vez de usar tecnología. El sistema jurídico
establecía derechos de propiedad y sostenía la dominación de las clases propietarias. El sistema social se
caracterizaba por la dependencia personal directa de los trabajadores de los patronos, lo cual era una base para la
explotación. El colonato fue una innovación de los últimos tiempos del imperio.
El lugar que un romano ocupaba en la jerarquía social se reflejaba en la ropa que vestía, en el asiento que
ocupaba en espectáculos. Augusto adoptó el sistema de de rangos u órdenes de la república. El senado fue
reconstruido. Los ecuestres pasaron a ser un segundo orden aristocrático con parecidos criterios para ingresar a él
(cuna, riqueza) y restricciones a la conducta (pero no el matrimonio). Las responsabilidades militares y
administrativas de los ecuestres dieron origen a una jerarquía de rango dentro del orden. Los decuriones o
miembros de los gobiernos locales formaban una tercera aristocracia. Debajo de los tres órdenes se encontraban
los hombres libres y esclavos. Este sistema se cambio por honestiores y humiliores. Los esclavos eran bienes
muebles y su condición fue reconocida de forma limitada por el derecho.