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Claude Lévi-Strauss Mito y significado Prologo y notas de Héctor Arruabarrena Cus ye: Ga Ellibro de bolsillo Antropologii ‘Alianza Editorial Las conferencias Massey de 1977 . ‘Desde el advenimiento dea ciencia, en el siglo xv, pensa- ‘mos la mitologia como un producto de las mentes supers- ticiosas y primitivas. Sélo en la actualidad hemos consegui- do obtener una perspectiva més profunda y abarcadora de Ja naturaleza y el papel del mito en la historia del hombre. En estas cinco conferencias, el notable antropdlogo Claude Lévi-Strauss ofrece una penetrante visiGn, frato de una vida dedicada a interpretar los mitos e intentar descubrir el sig- nificado de éstos para el entendimiento humano. Las conferencias, tituladas Mito y significado, fueron transmitidas en el programa Ideas, de la CBC, en diciem- bre de 1977, preparadas a partir de una serie de extensas conversaciones entre el profesor Lévi-Strauss y Carole Orr Jerome, productora de la seccién parisina de la CBC. El programa, cuya realizacién estuvo a cargo de Geraldine Sherman, directora de Ideas, conté con el aporte de Bernie Lucht como resporisable de la produccién. ‘A efectos de su publicacién las conferencias se amplia- ron sumando algiin material que, por limitaciones de tiem- ‘Po, no pudo ser utilizado en la emisién original. También wv 8 as COMME MASSEY 1 relato sufrié una pequefa revisi6n, con el fin de adap- tarse a las pautas més rigidas del texto impreso. Carole Orr Jerome elabors las preguntas que se le formularfan al pro- fesor Lévi-Strauss, lo que contribuy6 a dar forma definiti- vva a las conferencias. Los problemas y temas planteados por Carole Orr Jerome fueron los siguientes: Capitulo 1 Muchos de sus lectores consideran que usted intenta ha- cernos retroceder al pensamiento mitolégico a partir desu idea de que hemos perdido una cosa muy valiosa que de- bbemos reconquistar. Esta formulacién significa acaso que deberfamos dejar de lado la ciencia y el pensamiento mo- demo para regresar al pensamiiento mitico? {Qué es el estructuralismo? ;Cémo lleg6 ala conclusién de que el pensamiento estructural era una posibilidad? is necesario que haya orden y normas para que haya significado? Podré haber significado en el cans? sQué pre- tende decir cuando afirma que el orden es preferible al de- sorden? Capitulos 2y 3 ‘Algunos escritores afirman que el pensamiento de los Ila- ‘mados pueblos primitivos es inferior al pensamiento cien- Lifico y no debido al estilo sino porque, cientficamente ha- blando, es erréneo, ;Cémo compararia al pensamiento «primitivoy con el pensamiento «cientifico»? En su obra Las puertas de la percepcién, Aldous Huxley afirma que la mayoria de las personas sélo hacen uso de as cons MASSEY 9 tuna pequeiia parte de sus poderes mentales y que el resto. pricticamente permanece inutilizado. ;Cree usted que con el tipo de vida que levamos en la actualidad tendemos a usar nuestras capacidades mentales en menor medida que los pueblos de mentalidad mitologica sobre los que usted scribe? ‘Si bien la naturaleza nos muestra un mundo variado, prestamos mds atencién alas diferencias que nos separan que a las semejanzas de nuestras culturas. sTendemos he cia un punto en que sea posible eliminar muchas de la visiones que atin existen entre nosotros? Capitulo 4 . Existe el viejo problema de que el investigador altera el “objeto de su investigacién por el simple hecho de ubicarse cen el lugar. Considerando aquellas historias miticas que han sido recogidas, ;poseen un significado y un orden propios 0 ese orden les fue impuesto por los antropélogos que las recogieron? {Cuil es la diferencia entre la organizacién conceptual del pensamiento mitico y la de la historia? Capitulo 5 Puede hablarnos de un moda genérico acerca de la rela- cidn entre el mito y la musica? En su opinién el mito y la musica provienen del len- {guaje, pero evolucionan en diferentes direcciones. ;Qué quiere decir con esto? Introduccién Voy a referirme alo qhe he escrito -a mis libros, mis, articulos y otros trabajos~; empero, como desgra- ciadamente olvido lo que escribo casi inmediata- mente después de finalizar, esto probablemente traeré algunos problemas. Creo que es significative el hecho de que ni siquiera tengo la sensacién de ha- ber escrito mis libros. Por el contrario, siento quelos libros son escritos a través de mi y luego, cuando terminan de atravesarme, me siento vacio: nada ha quedado en mi. Recordarén que alguna vez escribi que los mitos despiertan en el hombre pensamientos quele son des- conocidos. Esta afirmacién ha sido muy discutida y hasta criticada por mis colegas de lengua ingle- sa porque en su opinién desde un punto de vista empirico ésta es una frase que, en iiltimo andlisis, carece de significado. Sin embargo, yo creo que ella describe una experiencia vivida, precisamente por- 2 7 sro + staves que explica el modo como yo percibo mi relacién con mi propia obra. Es decir, mi obra despierta en m{pensamientos que me son desconocidos. ‘Nunca tuve, tampoco ahora, la percepcién del sentimiento de mi identidad personal. Yo mismo aparezco como el lugar por cuyo intermedio suce- den cosas, pero el «yo» (je) no existe, no existe el «yo» (moi). Cada uno de nosotros es una especie de encrucijada donde suceden cosas, encrucijadas que son puramente pasivas: algo sucede en ese lugar. tras cosas igualmente vélidas suceden en otros puntos. No existe opcién: es una cuestién de proba- bilidades. De ninguna manera pretendo estar facultado para concluir que por el hecho de que yo piense de este modo toda la humanidad también lo haga, pese alo cual creo queel modo peculiar como cada inves- tigador y cada escritor piensa y escribe abre una nueva perspectiva acerca de la humanidad, Es por ello por lo que mi personal punto de vista tal vez me habilite para apuntar alguna afirmacién valida, en la medida en que la manera de pensar de mis colegas, también abre diferentes perspectivas, todas elias igualmente vilidas. . Elencuentro del mito ylaciencia Permitanme comenzar con una confesién. Hay una revista que leo fielmente todos los meses desde el principio al fin, pese a que no entiendo todo lo que dice: Scientific American, Trato de mantenerme tan bien informado como me sea posible con respectoa todo lo que sucede en la ciencia moderna y a sus més recientes revelaciones. Por consiguiente, por lo que se refiere a la ciencia mi posicién de ninguna maneraes negativa. En segundo lugar, creo que hay ciertas cosas que hemos perdido y que deberiamos hacer un esfuerzo por recuperar, ya que no estoy seguro de que, debi- doal tipo de mundo en que vivimos y al tipo de pen- samiento cientifico a que estamos sujetos, podamos reconquistar tales cosas como si nunca las hubiése- mos perdido; pero podemos intentar tomar con- ciencia de suexistencia e importancia. 2 2% sao ¥ scaDo En tercer lugar, tengo la sensacién de que en su evolucién la ciencia moderna no prescindiré de es- tos materiales perdidos, sino que, por el contrario, intenta reintegrarlos cada vez mésal campo dela ex- plicacién cientifica. El corte, la separacién real entre laciencia y aquello que podrfamos denominar pen- samiento mitolégico -para llamarlo de alguna ma- nera, aunque no sea ése el nombre exacto- tiene lu- gar durante los siglos xvi y xvitt. En esa época, con Bacon, Descartes, Newton y otros, la ciencia necesi- t6 erguirse y afirmarse contra las viejas generacio- nes del pensamiento mistico y mitico; se pensé en- tonces que ella sélo podria existir si volvia la espalda al mundo delos sentidos, al mundo que vemos, ole- ‘mos, saboreamos y percibimos, que el mundo sen- sorial era un mundo ilusorio frente al mundo real, que seria el de las propiedades matematicas, que s6lo pueden ser descubiertas por el intelecto y que estén en total contradiccién con respecto al tes- timonio de los sentidos. Es probable que este movi- miento haya sido necesario, pues la experiencia nos demuestra que gracias a esta separacién ~este cis ma, sisse quiere- el pensamiento cientifico hallé las condiciones para autoconstituirse. ‘Asi, tengo la impresién, y evidentemente no ha- blo como cientifico -no soy fisico, no soy bidlogo, no soy quimico-, de que la ciencia contempordnea esta en camino de superar este pozo y de que cada vez més los datos de los sentidos serén reintegrados ala explicacién cientifica como algo que posee un 1. ANCUMITRO om MIRO Y TA CERCA 7 significado, que tiene una verdad y.que puede ser explicado, “Témese, por ejemplo, ef mundo de los olores. Es- tdbamos habituados a pensar que se trataba de una cuestién completamente subjetiva y exterior al dm- bito de la ciencia. Sin embargo, ahora los quimicos estén capacitados para afirmar que cada olor y cada sabor tienen una determinada composicién qui- mica y para explicar por qué creemos, subjetiva- mente, que ciertos olores y ciertos sabores poseen algo en comin, en tanto a otros los hallamos muy diferentes". ‘Tomemos otrd ejemplo. Desde la época de los grie- gos hasta los siglos xvuity x1x-e incluso hasta la ac- tualidad, en cierto sentido- se desarrollé en el campo della filosofia una discusién enorme sobre el origen de las ideas matematicas: la idea de linea, la idea de circulo, la idea de triéngulo. Hubo fundamental- mente dos teorias clisicas dominantes: la primera sostenfa que la mente era como una tabla rasa des- provista de todo contenido; Inego todo le llegaba a 1, Claude Lévi-Strauss desarrolla este tema con mayor ampli- tud en El pensamiento salvaje, quiz4 sulibro tebrico por excelen- ia, Alllos elementos quimicos quedan ligados en una cadena deelementos moleculares. Ademas, cuando se revisa la taxono- ‘mia indigena se advierte que ésta adquiere rigor cientifico por- ‘queha ligado especies a partir de sus olores yde sus sabores, que ‘obedecen a propiedades quimicas exactas. De este modo que- ‘dan verosimilmente sobreimpresos los dos pensamientos que dan ‘caucea las clasificacionest el concreto yelabstracto. Py aro ¥ siaamcaDe partir dela experiencia: por observacién de una serie de objetos redondos, y pese a que ninguno de ellos fuera perfectamente redondo, seriamos capaces de abstraer la idea de circulo. La segunda teoria clisica se remonta a Platén, quien defendia que esas ideas de circulo, de triéngulo, delinea- eran ideas perfec- tas, innatas, y que por razén de su existencia en la mente seriamos capaces de proyectarlas, por decirlo de algin modo, sobre la realidad, aunque ésta nunca nos ofreciera un circulo o un triéngulo perfectos. ‘Actualmente, los investigadores que trabajan en el campo de la neurofisiologfa de la visién nos ense- fian que las células nerviosas de la retina y de otros, aparatos ubicados por detrés de la retina estén espe- cializados: algunas células slo son sensibles ala di- recci6n en linea recta, otras ala direccién en sentido vertical u horizontal u oblicuo, y otras apenas son sensibles a la relacién entre el fondo y las figuras destacadas. De este modo -y simplificando dema- siado porque me resulta muy complicado explicar esto en inglés- todo este problema delaexperiencia como opuesta a la mente parece encontrar la solu- ci6n en la estructura del sistema nervioso, es decir, no en laestructura de la mente ni en la de la expe- riencia, sino en un punto intermedio entre la mente yla experiencia, en el modo como nuestro sistema nervioso esté construido yen la manera comose in- terpone entre la mente y la experiencia. Es probable que alguna raz6n muy profunda me haya llevado a ser lo que hoy se designa como es- 1m ACUENRG BAL MEO ¥ TA crINCIA » tructuralista, Seguin relatos de mi madre, cuandoyo tenia aproximadamente dos afios, y era obviamente incapaz de leer, afirmé que de hecho podia hacerlo. Y cuando me preguntaron por qué respondi que al mirar los escaparates de los negocios -por ejemplo el del panadero (boulanger) el del carnicero (bou- cher) era capaz. de entender cualquier cosa porque aquello que era obviamente semejante desde un punto de vista grafico no podia tener en la escritura otro significado que «boup, la primera sflaba comin a boulanger y a boucher. Probablemente no se en- cuentre mucho més que esto en el abordaje estruc- turalista: la busqueda de invariables 0 de elementos invariables entre diferencias superficiales. Durante toda mi vida esta busqueda se ha revela~ do como un interés predominante. Cuando atin era nifio mi curiosidad se centré durante algiin tiempo en la geologia, cuyo problema también reside en in- tentar comprender lo que de invariable hay en la enorme diversidad del paisaje, es decir, en reducir el paisaje a un stémero finito de datos y operaciones ‘geol6gicas. Mas tarde, durante la adolescencia, de- diqué gran parte de mi tiempo a disefiar escenogra- fias para la pera. También en este caso se plantea el mismo problema: intentar extraer en un lenguaje, esto es en el lenguaje de las artes gréficas y dela pin- tura, algo que también existe en la miisica yen el bretto; es decir, intentar extraer la propiedad inva- riable de un variado y complejo conjunto de cédigos, (el cédigo musical, el cédigo literario, el cédigo ar- 30 ato ¥ satCADO {istico). La cuesti6n reside en desentrafiar lo que es comtin a todos ellos. Podria decirse que es un pro- blema de traduccion: traducirlo queesté expresado en um lenguaje -o en un cddigo si se prefiere, aun- ‘que el término «lenguaje» es suficiente~ a una ex- presionde un lenguaje diferente. ‘Actualmente el estructuralismo, o lo que se pre- tende designar con este nombre; ha sido considera- do algo completamente novedoso y revolucionario, aunque yo pienso que esto es doblemente falso. En primer lugar, el estructuralismo no tiene nada de ‘nuevo en el campo de las humanidades; se puede se- guir perfectamente esta linea de pensamiento desde el Renacimiento hasta el siglo xrx e inclusive hasta nuestros dias. Pero esa opinién también es errénea por otro motivo: lo que denominamos estructura- lismo en el campo dela lingiiistica ode la antropo- ogfa, 0 en el de otras disciplinas, no es mas que una palida imitacién delo quelas ciencias naturales han venido realizando desde siempre. A Laciencia tiene apenas dos maneras de proceder: es reduccionista o es estructuralista. Esreduccionis- ta cuando descubre que es posible reducir fendme- ros que en un determinado nivel son muy comple- jos a fen6menos més simples en otros niveles. Por ejemplo, hay muchas cosas en la vida que pueden ser reducidas a procesos fisico-quimicos que las ex- plican’ pafcialmente aunque no en forma total. Y cuando nos enfrentamos con fenémenos tan complejos que no permiten su reduccién a fenéme- 1m umermo Det MITO Y LA CNET a nos de orden inferior, sélo podremos abordarlos es tudiando sus relaciones internas, esto ¢s intentando comprender qué tipo de sistema original forman en conjunto. ¥ esesto, precisamente, lo que intentamos hacer en lingiistica, en la antropologia y en muchos otros campos. Es cierto quela naturaleza -vamosa personificar- laa efectos de clarificar el razonamiento- dispone de un niimero limitado de procedimientos. Los ti- pos de procedimiento que utiliza aun cierto nivel de Ia realidad son susceptibles de aparecer en otros ni- veles. Elcédigo genético es un buen ejemplo de ello; es sabido que cuando los bidlogos y los genetistas se vieron ante la dificultad de tener que describir lo que habjan descubierto no encontraron nada me- jor que tomar en préstamo dela lingiistica su lengua- je, y comenzaron entonces a hablar de palabra, de frase, de acento, de signos de puntuacién, etc. No quiero decir que sean una misma cosa; es evidente que no lo son. Pero se trata del mismo tipo de pro- blema surgiendo en dos niveles diferentes de la rea- lidad. Esté lejos de mi la idea de intentar reducir la cul- tura, como decimos en nuestra jerga antropoldgica, ala naturaleza, pese alo cual aquello que observa- mosen la cultura son fenémenos del mismo tipo, si se los considera desde un punto de vista formal (de ninguna manera me refiero al aspecto sustancial).. ‘Al menos podemos analizar a nivel de la mente el ‘mismo problema que observamos en la naturaleza 2 ro ¥ siauRCADO aunque, evidentemente, lo cultural sea mas compli- cado y exija mayor nimero de variables. No estoy intentando formular una filosofia, ni si- quiera una teorfa. Desde nifio me he sentido incd- modo ante lo irracional y desde entonces he intenta- do encontrar un orden por detrés de aquello que se nos presenta como el desorden. ¥ sucede que me convertien antropélogo no porque estuviese intere- sado en la antropologia, sino porque intentaba ale- jarme de la filosofia. Sucedié ademds que en la es- tructura académica francesa de esa época, en la que Ia antropologia no se ensefiaba en las universidades como una disciplina independiente, a una persona con formacién filoséficalle resultaba posible despla- zarse hacia la antropologia. Hui a ese campo e inme- diatamente me enfrenté con un problema: descubri que hay una gran cantidad de reglas de casamiento en todo el mundo que parecian absolutamente des- provistas de significado, lo cual era tanto més irri- tante en la medida en que si de hecho carecian de significado deberia entonces haber reglas diferentes para cada pueblo, aunque su cantidad pudiese ser ‘més o menos finita. Asi, siel mismo absurdo se repi- tiese una y otra vez, y otro tipo de absurdo én otro lugar, resultarfa una cosa que nada tendria de absur- da, pues silo fuese no volveria a aparecer. Esta fue mi primera orientacién, que se tradujoen descubrir el orden subyacente a este aparente desor- den. ¥ cuando luego de haber trabajado nuestros siste- ‘mas de parentesco y nuestras reglas de matrimonio 1 mx mmeameTno bel MEO ¥ LA CHICA 3 volqué mi atencién, también azarosamente y no‘por opcién, hacia la mitologfa, el problema resulté ser et mismo: las historias de cardcter mitolégico son, 0 lo parecen, arbitrarias, sin significado, absurdas, peroa pesar de todo diriase que reaparecen un poco en todas partes. Una creacién «fantasiosa» dela mente en un. determinado lugar deberia ser nica -uno no espera- ria encontrar la misma creacién en un lugar completa- ‘mente diferente-. Mi problema residia en intentar des- cubrir si habfa alguin tipo de orden por detrés de este aparente desorden -esto era todo-. No afirmo que puedan extraerse conclusiones de todo este material. En mi opinioh es absolutamente imposible con- cebir el significado sin orden, Hay una cosa muy cu- riosa en la semantica que es a palabra «significado» pues en toda la lengua probablemente sea éstala pa- labra cuyo significado resulte més dificil de en- contrar, {Qué significa el término «significar»? Me parece que la tinica respuesta posible es que «signifi- car» significa la posibilidad de que cualquier tipo de informacién sea traducida a un lenguaje diferente. No me refiero a una lengua diferente, como el fr céso el alemén, sino a diferentes palabras en un vel diferente. A fin de cuentas, es ésta la traduccién que se espera de un diccionario -el significado dela palabra través de otras palabras que, en un nivel i- ‘geramente diferente, son isomérficas con relaciéna lapalabra ola expresiGn que se pretende perci Y porque no puede sustituirse una palabra por cual- quier otra palabra, o una frase por cualquier otra aM ro ¥ sraancano frase (arbitrariamente) debe haber reglas de traduc- cién, Hablar de reglas y hablar de significado es ha- blar de la misma cosa; y si reparamos en las realiza- ciones de la humanidad siguiendo los registros disponibles en todo el mundo, siempre verificare- ‘mos que el denominador comiin es la introduccién de algiin tipo de orden. Sieste hecho representa una necesidad basica de orden en la esfera de la mente humana, y.como la mente humana, finalmente, no pasa de ser una parte del universo, entonces quizs, Ta necesidad exista porque en el universo hay algun tipo de orden, el universo no es un caos. Lo que he intentado transmitir hasta ahora es que ha habido un divorcio -un divorcio necesario- entre elpensamiento cientifico y aquello que yo llamé la 15 ¢gicade lo concreto?, es decir el respeto porlos datos de los sentidos y su utilizacién como opuestos alas imé- ‘genes, alos simbolos y cosas del mismo género®, Atra- 2. Bn su libro El pensamiento salvaje, Levi Strauss aborda este {temadedicando un capitulo ala lgica delo concreto. Setrata de Ja 6gica de mn pensamiento dasificatorio, que aunque descripti- ‘Yamente fenoménico aborda la naturaleza en buscade un franco dominio para lograr, en consecuencia, la pretendida coexisten- ciaporparte dela cultura. 3. Por una parte, Claude Lévi-Strauss habla de imagens sig- ‘os linglisticos, por la otra conceptualiza: 1) el pensamiento ‘concreto sigue direcién que va desde el fenémeno hastaelcon- cepto, y2) el pensamiento cientitic, el de nuestra civilizacién y cultura, parte del concepto en direccién al fendmeno, Los dos ‘piensan bien», aclara l antor,y no exist privilegio ni artogancia ‘pot parte de ninguno de ellos. Mas bien su propuesta consste en larecuperacién y puesta en consideracin del primero, 1. BL BNCURRRO BEL MID Y LA CHINCIA 35 vesamos actualmente una etapa en que quizas po- damos dar cuenta de a superacién o dela inversion de este divorcio en la medida en que la ciencia mo- derna parece estar capacitada para progresar no s6lo segiin su linea tradicional -presionando conti- nuamente hacia adelante, pero siempre en el mismo ylimitado carril~sino también, ysirmultdneamente, ensanchando el carril para reincorporar una gran cantidad de problemas anteriormente dejados de lado, Por esta afirmacién puedo llegar a ser tachado de «cientificista» oa que se me considere un creyente ciego en la ciencia por el hecho de considerarla ca- pazde resolver todoslos problemas. Bueno, yo real- ‘mente no sostengo eso porque no concibo que pue- da llegar el dia en que la ciencia esté completa y terminada. Siempre habré problemas nuevos y con el mismo ritmo con que la ciencia fue capaz.de re- solver problemas que se consideraban filos6ficos hace una docena de aftos o hace un siglo, hardn su. aparicién nuevos problemas que atin no habian sido percibidos como tales. Siempre habré un hiato entre las respuestas que la ciencia esté facultada para brindar y las nuevas preguntas que estas respuestas provoquen*. Por lo tanto, no soy partidario del 4. Ash las respuestas nunca darn cuenta, en forma amplia y pena, delo planteado por as preguntas; a suvezlas nuevas pre- {untas que traern aparejadaslasrespuestas siempreserén frag- ‘mentarias;y puesto que preguntas yrespuestas pertenecen cada 36 suaro ¥ stomtneavo «cientificismo». La ciencia nunca nos brindaré to- das las respuestas. Lo que s{ podemos intentar es au- mentar lentamente la cantidad y la calidad de las, respuestas que estemos capacitados para dar, yesto, pienso, sélo en una minima medida lo conseguire- mosa través de laciencia. ‘una a dos érdenes diferentes, munca podrin ser homologables (€n tanto existe lo simbélico), equiparables unas a otras. Una pregunta deberd ser colocada entre dos respuestas para obtener ‘una mayor contextualidad: respuesta - pregunta - respuesta. Pa- ralelamente, una respuesta debe ser instalada entre dos pregun- {as pregunta respuesta pregunta. Dada la imposibilidad de aquella igualdad, demostrada por rmitos (enlos que s{es posible), como el dela adivinanza, enton- cesuna porcién de cada una della, alternativamente, quedard ‘subsumida en si misma, en salvaguarda dela cultura, que debe- ri esperar hasta la préxima oportunidad, cualquiera ella sea, para dar cuenta de lo que en momentos anteriores aparentaba ser irreductible. Asimismo ebarren» campos enteros con sus sescobillas» que son de cualquier disciplina, de cualquier méto- do, de cualquier ciencia. autor pone el ejemplo da flosofia, «barrida» por el conocimiento cientifico. 2. Pensamiento «primitivo» y mente «civilizada» a La manera de pensar de los pueblos que normal- mente, y erréneamente, llamamos «primitivos» -serfa més correcto llamarlos «pueblos dgrafos» pues es éste, creo yo, el factor que los distingue de nosotros- ha sido interpretada de dos modos dife- rentes, ambos, en mi opinién, err6neos. El primero considera que dicho pensamiento reviste una cali- dad mas grosera que el nuestro y el ejemplo més in- mediato de esta interpretacién en la antropologta contempordnea es a posicién de Malinowski. Quie- ro aclarar desde ya que tengo la mayor admiracién por él, pues lo considero uno de los mayores antro- pélogos, por lo que con esta observacién no preten- do disminuir su contribucién con respecto al cam- po de la ciencia. Con todo, Malinowski tuvo la sensacién de que el pensamiento del pueblo que se disponiaa estudiar -y, en general, el de todas las po- ” 38 ero ¥ siuncaDo blaciones grafas objeto de estudio de la antropo- logfa- era o es enteramente determinado por las necesidades basicas de la vida. Si se sabe que un pueblo, sea el que fuere, esta determinado por las necesidades bisicas mas simples de la vida -resol- ver el problema de la subsistencia, satisfacer las pulsiones sexuales, etc. entonces se est en condi- ciones de explicar sus instituciones sociales, sus creencias, su mitologia y todo el resto. Amplia- mente difundida, esta concepcidn ha sido desig- nada en antropologia con el nombre de funciona- lismo*, En lugar de subrayar que es un tipo de pensa- miento inferior, comollo hace la primera interpreta- ién, la otra manera de encarar el pensamiento «pri- mitivo» afirma que es un tipo de pensamiento fundamentalmente diferente del nuestro. Este abor- daje se concreta en la obra de Lévy-Bruhl, quien consideré que la diferencia basica entre el pensa- miento «primitivo» -pongo siempre entre comillas 5. Para utilizar un término de Lévi-Strauss, quizé el pozo in- franqueable entre a obra de Malinowski yl suyaestécentrado alrededor dela caracttizacin dea «funcién». Para Malinows- kieslo quesirve para algo, lo quetiene sentido, da significado (a succultura inglesa)- Para Lévi-Strauss la funcién esum elemento ‘cualquiera que puede hallarse er lugar de otro, Algo en de otra ‘cosa. En su opinién, no exsten los lugares, que sdlo son del o den del sentido sino que lo importante son la relaciones. Si ‘para Malinowski el t6tem es bueno para comérselo, para Lévi- Strausslo es para poder pensa. 2. rexsananro