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Emprendedores Sociales

Los emprendedores sociales tienen 2 dos cuentas de resultados: una
económica y una social.
La finalidad del emprendedor no es la de hacer mucho dinero sino la generar
un bien social, un emprendedor tradicional detecta nichos de mercado donde
desarrollar proyectos que le generen beneficios económicos, el emprendedor
social detecta los nichos pero no de negocios sino de necesidades sociales.
Si hacemos emprendimiento social en periodismo es porque el periodismo
oficial no es suficiente, y tiene graves carencias. Si hacemos financiación
colectiva es porque la financiación bancaria no se alinea con nuestras
necesidades. Si creamos plataformas de colaboración ciudadana es
porque los espacios
no están
respondiendo
nuestras
En esteinstitucionalizados
ámbito los proyectos
sociales
tienen quea ser
sostenibles y rentables
toca buscar
generar ingresos,
la gente a veces confunden el
expectativas para
de subsistir
participación.
Si hablamos
de emprendimiento
social
con las más
ONG.
en educación emprendimiento
es porque existen
sospechas
que fundadas de que no
El emprendedor social tiene como principal meta ocasionar un cambio social,
anda bien.
debe tomarestos
lo mejor
de lacasos
estructura
empresarial
para destinarlo a un bien
En fin, si observamos
cuatro
(periodismo,
financiación,
social.
participación democrática y educación), uno se da cuenta que lo que falta
es una visión auténticamente humanista de nuestros problemas.

Emprendedores políticos

Por eso pienso que la misión última del “emprendedor humanista” en
estos tiempos es conseguir que las instituciones trabajen para nosotros,
para las personas, y no nosotros para las instituciones, como viene
ocurriendo.
Parece un reto ambicioso, pero eso hace que el emprendimiento social se
convierta a menudo en emprendimiento político.

Pero vamos a ser inclusivos. En estos tiempos de crisis, necesitamos
más que nunca “emprendedores económicos” para generar empleo y
crear riqueza. Nos hacen falta también “emprendedores sociales” para
mejorar el bienestar de las personas y suplir desequilibrios. Pero
permitidme añadir una tercera pata, la de los “emprendedores políticos”.
No hablo de “emprendedores partidocráticos”, sino del ejercicio sano y
legítimo de participar proactivamente en política, en esa que nos afecta
a todos, y que es algo bien distinto que constreñirlo a la militancia dócil
dentro de un Partido o a aparecer como candidato en una papeleta
electoral.