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Leo

Leo las palabras que el viento olvid sobre un tejado y las historias que
los pinos tejen sobre nosotros. Leo el aroma que la lluvia dej sobre el
hombre al que amo, y que se parece tanto al de una ciudad en la que fui.
Y entonces, me pregunto si acaso, la lluvia huele igual en otras
partes.
O si acaso la lluvia suena igual en otras partes cuando cae,
cuando se resbala, cuando choca contra un suelo que una vez se
vio ensangrentado, revolucionado, amotinado, sitiado.
Leo las palabras que el viento dej en la copa de un rbol y me
trago un pedazo de olvido.