Señales a lo largo de sueños sincopas ahítas en que resuena hueco el pasado, desprovista visita y espera de un habla que todo

diría como el agua desde mi cuerpo por fin habitado. Sin pertenecerme desde el pasado vuelven a mi los gestos (del pasado) sin sentido, el vasto imperio, los caminos me quiebran en la dispersión de mis pasos, y seguiré viviendo este desierto afán, que sin guiarme, me posee. La música estuvo en mi, Y fluyo entre mis dedos aún tenues, del calor innombrable de mis sueños palpitan tan solo recuerdos… y empiezo de nuevo a buscar cuando he olvidado por dónde empezar. Desterrado de mi mismo en regiones áridas de mi en que florece olvídalo, el filamento tenue que me llama; limbo cenagoso en que mis pasos retornan sobre si mismos. Silencio en la raíz anclado y canto de las ramas la soledad es un frágil aliento palidez absorta en su propia luz. Iré contigo soledad mía mis nupcias con el mundo son contigo, amar sin ti es querer amar a un espejo [que revela el hueco de luz en que te miro entonces]. Soledad asolada eh de volver a ti, en ti halló a mi igual cuando me pierdo, eres igual a mi frente a la vida: la surcamos como un mar sin rivera.

Olvidaré el vértigo del olvido, acataré el silencio limpio de tu ritmo; me uno a todo, a nada junto a ti, contigo respiro, presiento, todo lo toca la mirada, ya no hay sombras, ni temblores de bruma hueca, ni el aliento entre cortado del bello y necio miedo de mis sueños. A.S.