Hablemos de infancia y derechos

Columnas en El Post 2011-2013

Francisco Estrada Vásquez
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Índice

Prólogo. Las leyes y el amor, por Vinka Jackson, p. 4
Presentación, p. 6
26 de noviembre, 2010. Un buen negocio, p. 7
8 de diciembre, 2010. El cuarto oscuro, p. 8
30 de diciembre, 2010. Tareas pendientes en el debate preescolar, p.13
17 de enero, 2011. Ni ángeles ni demonios, p. 15
27 de enero, 2011. Innovación y justicia, p. 16
11 de febrero, 2011. Números que faltan, p. 18
17 de marzo, 2011. Cargas de trabajo, p. 20
11 de abril, 2011. Quebec en el horizonte, p. 22
22 de abril, 2011. La ruta difícil, p. 24
28 de abril, 2011. Nuevo Protocolo eclesial de denuncias: Un escuálido avance, p. 26
6 de mayo, 2011. La letra con sangre entra, p. 28
13 de mayo, 2011. Antes de la ley, p. 30
28 de mayo, 2011. Transparencia en la sociedad civil, p. 32
10 de junio, 2011. Cubriendo la noticia, p. 34
1 de julio, 2011. Desde los márgenes del Mapocho, p. 36
21 de julio, 2011. Atreverse a fracasar, p. 38
5 de agosto, 2011. La tragedia y la comedia de nuestra policía, p. 40
18 de agosto, 2011. La multitud frente al imperio, p. 41
1 de septiembre, 2011. ¿Qué puede hacer el derecho por los derechos de los niños?, p. 43
22 de septiembre, 2011. Hogar triste hogar, p. 45
6 de octubre, 2011. Construir otra mesa, p. 47
21 de octubre, 2011. Reglamentos escolares, p. 49
8 de noviembre, 2011. Avances y deudas de un anteproyecto, p. 51
25 de noviembre, 2011. Política criminal para principiantes, p. 53
8 de diciembre, 2011. No aprendemos, p. 55
23 de diciembre, 2011. A firmar y ratificar, p. 57
12 de enero, 2012. El legado de Karadima, p. 59
27 de enero, 2012. Puntos de encuentro, p. 61
23 de marzo, 2012. Streaming judicial, p. 63
18 de mayo, 2012. Enchular o repensar, p. 65
8 de junio, 2012. 5 años, p. 67
13 de julio, 2012. 50% del sueldo mínimo, p. 69
27 de julio, 2012. Colegios y Abuso Sexual Infantil (ASI), p. 70
17 de agosto, 2012. Buenas noticias en justicia juvenil, p. 72
1 de septiembre, 2012. La cárcel sin fin, p. 74
14 de septiembre, 2012. La ilusión del diálogo, p. 76
5 de octubre, 2012. Carta envejecida, p. 78
2

18 de octubre, 2012. Anécdota y evidencia, p. 80
13 de noviembre, 2012. Los Irrelevantes, p. 82
23 de noviembre, 2012. Organizados para descoordinarse, p. 84
7 de diciembre, 2012. Un nuevo Código Penal, p. 86
11 de enero, 2013. Rapidito, rapidito, p. 88
20 de abril, 2013. Hablemos en serio de adopción, p. 90
13 de mayo, 2013. 20 artículos, p. 92
25 de mayo, 2013. Una mesa modelo, p. 94
4 de julio, 2013. Infancia, buenas intenciones y algo más, p. 96
17 de julio, 2013. No hay atajos, p. 98
30 de agosto, 2013. Nuestros adultos mayores, p. 101
7 de octubre, 2013. La batalla de septiembre, p. 103
18 de octubre, 2013. Avances y retrocesos en adopción, p. 105
21 de noviembre, 2013. 24 años, p. 106
27 de noviembre, 2013. La doctrina Valenzuela y la doctrina Santamaría, p 107

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Prólogo
Las leyes y el amor
Vinka Jackson1

Entre nuestros orígenes y hasta el día de hoy, la forma de cuidar y respetar las
necesidades y derechos de los seres humanos más pequeños ha transitado (más lento de
lo que añoraríamos) por diversas etapas. Se cuentan triunfos modestos y otros tan
determinantes como la Convención de Derechos del Niño. Sin embargo, la realidad de un
nuevo milenio nos encuentra todavía lamentando pérdidas, sufrimientos evitables y daños
infligidos a los niños y sus vidas, en Chile y toda latitud.
Las tragedias no son experiencias de las cuales sólo podamos dar cuenta desde la razón.
Somos congéneres, la empatía es parte de nuestra naturaleza, y no podría ser de otro
modo. Los seres humanos compartimos necesidades y vulnerabilidades, no podemos
sobrevivir separados y ajenos al imperativo de especie que ha permitido, justamente,
nuestra continuidad en la tierra: el cuidado.
Desde nuestros orígenes, los humanos hemos hecho esfuerzos por asegurar la vida -como
otras especies siempre lo han hecho- cuidando de las nuevas generaciones hasta que ellas
puedan cuidar de sí mismas. Mucho antes de contar con palabras para nombrar la vida, o
el derecho a vivirla, ella fue cuidada. Cuando las palabras llegaron, con ellas también lo
hicieron los nombres de personas, lugares, floras y faunas, historias de las comunidades, y
también reglas para vivir juntos: el lenguaje de los mandamientos, la justicia, las leyes.
Leyes que sólo tienen sentido y cobran existencia con y para personas que tienen cuerpos,
sentimientos, aspiraciones, duelos, relaciones, amores, sueños. Cuando se trata de los
niños, no pueden dejar fuera el aprecio, la compasión y la empatía. Sin estos sentimientos
¿cómo podríamos siquiera distinguir lo justo de lo injusto, lo benévolo de lo cruel?
La justicia es humana, ocurre para y por los seres humanos, y desde ahí no puede, no
debería alejarse ni olvidar la dimensión del cuidado, especialmente, cuando se trata de las
vidas de los más indefensos. Esta mirada profundamente responsable y sensible la
encontramos todo el tiempo en los escritos que siguen, de autoría de Francisco Estrada.
Francisco Estrada es un papá, abogado, académico, y activista destacado por los derechos
de los niños, niñas y adolescentes. Es de los pocos abogados realmente “de infancia” que
1

Psicóloga, educadora y escritora. Autora de “Agua Fresca en los Espejos, abuso sexual infantil y resiliencia”,
y “Mi cuerpo es un regalo” (para niños). Discípula de Carol Gilligan, trabaja en la esfera del cuidado ético, y
de la reparación y prevención del abuso sexual infantil.

4

conozco en Chile y un experto en materias legales y éticas relativas a las más diversas
esferas de experiencia en la niñez: derechos, necesidades, vulnerabilidades, y también las
posibilidades y promesas en una nación y un mundo que, contra toda evidencia gris,
seguimos añorando sea generoso con los más jóvenes.
He tenido la buena fortuna de conocer, vincularme y aprender mucho de Francisco desde
nuestro cruce de caminos en un querido medio digital, del que nos despedimos el año
2013: El Post. En ese espacio, observamos y conversamos acerca de la infancia desde la
emoción y la razón: un solo lente diáfano e inexorable donde reflejar la dignidad de los
más pequeños, y nuestro deber de cuidarlos.
En lo personal, las reflexiones y diálogos propuestos por Francisco en cada uno de sus
escritos, me permiten no sólo aprender, sino sentir también un renovado aprecio por el
“idioma” de las leyes, al fin traducible en la lengua del afecto y del amparo, y de acciones
concretas por la niñez.
Es un honor dedicar estas palabras y presentar esta serie de escritos que, como pocos en
la temática de infancia, equilibran tan sabia y delicadamente la relación entre tratos buenos
y justos para las nuevas generaciones. Las gracias a Francisco, por permitirnos cerrar los
ojos, recordar y sentir como los niños, y desde ese lugar exacto, invitarnos a creer que
podemos y debemos concebir una justicia donde las leyes y el amor vayan siempre de la
mano, como los más pequeños necesitan.

Santiago, 4 de Junio 2014

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Presentación

En noviembre del 2010, Cony Stipicic me invitó a participar en una plataforma de
columnistas, El Post, que estaba armando junto a Juan Manuel Astorga, Marcos Silva,
Fernando Paulsen y Jorge Navarrete, y que aspiraba a reunir a profesionales a escribir
periódicamente en sus ámbitos de experticia. Acepté y unirme al ejército de columnistas
fue un aprendizaje que agradezco profudamente.
Me atrevo a reunir estas columnas- una vez que el sitio ha debido cerrar- no sólo como
tributo al ego, sino porque, principalmente, las considero una invitación a conversar sobre
infancia, desde un enfoque de derechos, y no ya, desde la consabida lógica autoritariopaternalista de la benevolencia. El grueso de las columnas –a las que les he efectuado
ligeras correcciones- se refieren a tópicos relacionados con los derechos del niño, aunque
hay también algunas que hablan de temas del sector justicia e incluso, algunas, se arriesgan
a la opinión política. Muchas veces revisé prestigiosas revistas y sitios similares y me
impresionó la escasez de columnas de este tipo de temas en los principales medios
internacionales. Ni el Huffington ni el New York Times ni El País (España), por nombrar
algunos de los más destacados, cuentan con columnistas regulares sobre infancia y
derechos. Cuando aparecen columnas en este tema, suelen ser a raíz de alguna crisis.
Comenté esta observación con amigos del sistema internacional de infancia quienes
compartieron mi diagnóstico.
De ahí, entonces, la necesidad, la urgencia por contribuir a conversaciones que centren
debate, aporten información o punto de vista, visibilicen experiencias, como las que he
procurado en las páginas que prosiguen.
Agradezco a Mónica Stipicic, editora del Post, sus inestimables correcciones y aportes,
pero, por supuesto, los posibles errores que persisten son de mi entera responsabilidad

Santiago, marzo 2014

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26 de noviembre, 2010

Un buen negocio

Invertir en la primera infancia es un buen negocio para los individuos y para las sociedades.
Por cierto, no es ésta la única -ni siquiera la principal- razón para focalizar recursos en los
niños y niñas, pero es un argumento atendible al discutir políticas públicas.
Diversos estudios (entre los que destacan Cunha, Heckman, Lochner and Masterov,
20052; Heckman and Masterov 20073) coinciden en relevar las consecuencias, el impacto
que tiene en la vida social la inversión en la temprana infancia.4 El ejemplo más
característico es el de la educación preescolar y así se fundamentó el programa Chile
Crece Contigo.5
Sin embargo de esta evidencia, aún nuestras políticas públicas no se hacen cargo de estas
consideraciones totalmente. Esto se torna trágico en el caso de los niños y niñas
vulnerados en sus derechos. Esta expresión (con origen en la doctrina de los derechos del
niño, vino a reemplazar al discurso del “menor en riesgo social” y de la “situación
irregular”) cubre situaciones que van desde el abandono de niños hasta su explotación
sexual y comercial, pasando por los niños en la calle, maltratados, abusados y aquellos
internados en hogares y en centros del Sename.
Comenzando la segunda década del siglo XXI, la subvención que el Estado chileno entrega
a los hogares es tan baja ($180.000 al mes por niño, aprox.) que permite apenas pagar las
condiciones de habitabilidad básicas. Niños con especiales necesidades de salud mental
carecen de un sistema público que les diagnostique, y les entregue tratamiento a temprana
edad. Recién cuando cometen un delito vienen a ser usuarios de servicios públicos más
complejos. Ni siquiera existe una Unidad de Salud Mental Infantil en el Ministerio de Salud
a cargo de diseñar y promover políticas públicas en este sentido. Son los juzgados de
familia y los centros de Sename quienes acogen a niños para los que no están preparados y
cuyo pronóstico, de no mediar mayor inversión, es incierto.
2

Disponible en: http://www.nber.org/papers/w11331
Disponible en: http://jenni.uchicago.edu/human-inequality/papers/Heckman_final_all_wp_2007-0322c_jsb.pdf
4
Hablo de una perspectiva de la inversión pero eso, por cierto, no quita que existan poderosos argumentos
éticos, jurídicos y políticos para esta tarea. Pero esa es otra columna.
5
Buena parte del exitoso seminario internacional organizado el 2008 por JUNJI junto a la DIPRES iba en esta
dirección, que culminó en la ley que consolidó el sistema del Chile Crece Contigo. Presentaciones
disponibles en:
http://www.junji.cl/junjijoomla/index.php?option=com_content&task=view&id=955&Itemid=470 y ss.
3

7

Es un buen negocio invertir lo más temprano posible y es urgente apurar el tranco en esta
materia.

8

8 de diciembre, 2010

El cuarto oscuro

Un nuevo incendio en una cárcel, quizá el más cruento en víctimas, pone en el centro de
la atención pública el cuarto oscuro de nuestras cárceles.
Las primeras reacciones públicas van desde la tradicional indignación de parlamentarios a
los compromisos oficiales por identificar causas y responsables, pasando por el dolor
inconmensurable de los deudos.
Pareciera, por el tono de los lamentos, que estuviéramos ante una tragedia impensada e
inusual. Pero lo cierto es que -más allá de la lamentable magnitud de este incidenteestamos ante un episodio reiterado, previsible, rutinario incluso, en nuestra historia
carcelaria. Basta leer los acuciosos trabajos de jóvenes historiadores como Marco
Fernández, Marco León o Jaime Cisternas para comprobar lo anterior: la violencia es
consustancial a la cárcel, nace y crece con la cárcel. La violencia de los vigilantes y la
violencia de los vigilados. Así, el incendio que se sale de control en medio de la noche es
un acontecimiento inserto en la rutina no un episodio aislado. Activa todos los
ingredientes de la institución total que es la cárcel. La lucha entre penados y gendarmes
por el control del centro, el temor recíproco, la desigualdad de fuerzas, las asimetrías de
formación, y, por sobre todo, el estratégico olvido del resto de la ciudad. Un olvido que,
periódicamente, es suavizado a través de programas televisivos- recuerdo al menos uno
de reciente data- que dirigen sus focos hacia algunos sectores del cuarto oscuro para
iluminarlos y así oscurecer otros; dulcifican el rigor de intramuros en lógica reality; le
asignan un carácter cuasi redentor al sufrimiento, como si esa violencia no se tratara de la
violación de derechos y, al mismo tiempo, ocultan los rincones en que la violencia viene
desde los vigilantes.
Nada nuevo, entonces, en el motín y la muerte, en esa ciudad invertida que es la cárcel. Ni
siquiera la sensación de crisis es novedosa. Conviene recordar con Foucault que “la
prisión ha formado siempre parte de un campo activo en el que han abundado los
proyectos, las reorganizaciones, las experiencias, los discursos teóricos, los testimonios,
las investigaciones. Hay en torno de la institución penitenciaria una verdadera prolijidad,
un verdadero celo.” Es decir, que el fracaso de la cárcel ha sido coetáneo a su crisis y a su
reforma. No existió un feliz período en que la cárcel honró sus promesas de control del
delito y reinserción de los penados, luego del cual se produjo un ciclo de decaimiento. No.
Desde su origen, la cárcel, ese invento de reformadores decimonónicos, ha fracasado en
sus objetivos y se ha anunciado críticamente esa contradicción.
9

Entre nosotros, una de las primeras comisiones investigadoras en democracia de la
Cámara de Diputados entregó en 1992 su informe respecto de la crisis carcelaria. Varios
de los desafíos que planteaba ese informe han ido siendo abordados, pero un punto que
sigue pendiente es la modernización de Gendarmería.
El hacinamiento es el principal síntoma de la crisis carcelaria. Entre 1987 y 1997 la
población atendida por la administración penitenciaria pasó de 37.585 a 57.402,
aumentando en un 53%. En la década siguiente, entre 1998 y 2009, se pasó de 60.990 a
106.877 personas en el sistema penitenciario, representando un crecimiento de 75%.
A diciembre de 2009 la población penal del subsistema cerrado era de 51.063 internos y
en el medio libre de 55.339 personas. (Fuente: CONSEJO PARA LA REFORMA
PENITENCIARIA 2010)
En este escenario de centros sobrepoblados ¿cómo impedir que esto se repita?
No hay, por cierto, recetas ni atajos pero sí existe entre nosotros una hoja de ruta, clara y
precisa, concordada por la comunidad de expertos y que requiere aumentar la prioridad
de recursos y acelerar los tiempos. Las Recomendaciones para una Nueva Política
Penitenciaria del Consejo para la Reforma Penitenciaria constituyen el imprescindible
recurso sobre el que debe construirse el nunca más carcelario.
Una tarea de estos días será visibilizar este documento y convertirlo en la piedra angular
de cualquier anuncio oficial.
Destacaría dentro del completo reporte lo referido al “Servicio Nacional de Reinserción
Social” el que debería encargarse de la supervisión de medidas alternativas y programas de
reinserción. Su lógica es que la persona cuente “desde el primer contacto con el sistema
de justicia, con un oficial o delegado a cargo, que tenga base local o comunitaria y sea el
responsable de representar las necesidades del infractor y de influir en las decisiones que
se tomen en cada etapa del cumplimiento de las sanciones penales. La idea es que se
instale un proceso de manejo de caso, donde los encargados puedan evaluar, derivar y
supervisar, mediante un ciclo que permita establecer el riesgo en cada área, determinar las
intervenciones y los actores involucrados y evaluar el cumplimiento de los objetivos.”

La retórica de la reinserción
No todo el que dice reinserción entiende realmente de qué se trata.
El discurso post incendio va a poner el acento en la necesidad de robustecer la
reinserción pero pocas veces se notan avances. Creo que esto se debe a un uso
meramente discursivo de la reinserción. Un ejemplo de este uso meramente retórico de
la reinserción lo ofrece el mismo Estado, que tiene como objetivo esta tarea, y que impide
el ingreso de personas condenadas, sean quiénes sean. Una exigencia razonable de
10

probidad puede ir acompañada de certificaciones de procesos de reinserción extendidos
por autoridades competentes que permitieran el ingreso a la administración pública.
Hablar de reinserción social parece significar poder hablar de todo. Desde el consabido
eslogan del “cambio cultural” que implica, hasta los ya clásicos reproches al aparato
estatal. Es también hablar desde la anécdota edificante: Tal sujeto que “lo logró”, el
desempeño heroico de tal ong, los resultados del piloto equis.
Para decirlo en breve, trabajar en serio un proyecto de reinserción quiere decir, disculpen
la perogrullada, dar cuenta de un sistema complejo, esto es, un articulado esfuerzo de
distintas disciplinas, recursos y actores, que debe priorizar el acento en la gestión del
sistema de reinserción. Creo que algunos de los conflictos críticos que hemos observado
los últimos años se han debido en buena parte al abordaje en compartimientos estancos
de algunas de estas facetas que requieren ser asumidas integralmente.
Una infortunada casualidad hace que una de las noticias previas al motín haya sido la de la
protesta en Til til de los vecinos, liderados por el alcalde y un parlamentario –el diputado
DC Silber que aprovechó su fuero para insultar en su cara a un comandante de
Carabineros- que no quieren una cárcel cerca suyo. “Siempre nos traen la basura acá” ha
dicho en otra oportunidad el alcalde, de izquierda por cierto, de la localidad. Somos una
sociedad que va de considerar a los reclusos una basura, a llorar una tragedia no por
previsible menos dolorosa.
Con relación a la modernización institucional es preciso reformular el entorno de los
directivos. Hoy, los incentivos e indicadores están única, o principalmente, asociados a la
vigilancia. El número de fugas y motines es el principal cuantificador de rendimiento de un
alcaide. También las tareas de reinserción deben contar con indicadores públicos, sencillos
y validados.
En este ámbito, entonces, la tarea pendiente es aprovechar esta momentánea atención de
la comunidad para pasar de la retórica de la reinserción a una, por así decirlo, operatoria
con indicadores. Los observadores de esta tragedia tenemos este deber ético con quienes
fallecieron a fin que ninguna muerte sea en vano.

Referencias:
CÁMARA
DE
DIPUTADOS,
qd,
Santiago,
1992.
Disponible
http://www.scribd.com/doc/44930227/Informe-de-Comision-Investigadora-1992problemas-carcelarios

11

en:

CISTERNAS, Jaime, Historia de la cárcel Penitenciaría de Santiago: 1847-1887, Tesis
(Licenciatura en Historia), Pontificia Universidad Católica de Chile, 1997. Disponible en:
http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0018564.pdf
CONSEJO PARA LA REFORMA PENITENCIARIA, Recomendaciones para una Nueva
Política
Penitenciaria,
Santiago,
Marzo
de
2010.
Disponible
en:
http://www.pazciudadana.cl/docs/pub_20100319142517.pdf
FERNANDEZ LABBE, Marco Antonio, Prisión común, imaginario social e identidad: Chile,
1870-1920, Ed. Andrés Bello, Ediciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos,
Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Santiago, Chile, 2003. Disponible en:
http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0018567.pdf
FOUCAULT, Michel, Vigilar y Castigar. El nacimiento de la prisión, Ed. Siglo XXI, México.
LEON LEON, Marco, Encierro y corrección: la configuración de un sistema de prisiones
en Chile 1800-1911, Universidad Central de Chile, Facultad de Ciencias Jurídicas y
Sociales, 2003 (Santiago: Centro de Documentos Xerox de la Universidad Central) 3 v.
(1019 p.) Disponible en:
http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0018581.pdf

12

30 de diciembre, 2010

Tareas pendientes en el debate preescolar

Como bien apunta Fernando Paulsen, hay ruido en el ambiente con los dichos de la
Vicepresidenta de la JUNJI, pero poco se escucha sobre la situación de la educación
preescolar en el país. Ese, por cierto, no es un pecado reciente.
Más allá del crecimiento tremendo, ordenado y responsable en la administración anterior
de los jardines de la JUNJI, el tema preescolar ha pasado colado en la discusión de la
reforma educativa tanto por los actores públicos como por el mundo académico, con
singulares excepciones. Acompañé como asesor a la anterior Vicepresidenta al
parlamento a explicar las razones para que, en la nueva arquitectura educacional, se
tomasen definiciones y se hicieran ajustes respecto al sistema preescolar so riesgo de
generar serios problemas cuando el nuevo sistema educativo comenzase a operar por
confusión de competencias, deberes sin atribuciones y otras cuestiones. Sólo una
indicación menor en este sentido fue acogida.
Creo innecesario argumentar sobre la importancia de esta fase del proceso educativo. Un
gran logro para el país fue que hace muy poco reformamos la Constitución Política de la
República justamente como expresión del amplio consenso nacional sobre la relevancia de
este grado educativo y lo incorporamos como una obligación del estado y un derecho de
los ciudadanos.
Lo que ha ocurrido en el debate de los variados cuerpos legales que aspiran reestructurar
el sistema educativo nacional es que, por momentos, se ha olvidado el mundo de la
educación parvularia, con sus complejidades, con sus logros y sus específicos desafíos.
Seis son los aspectos en los que hay definiciones aún pendientes:
1. Necesidad de explicitar ámbitos de competencias. La Ley General de Educación como
asimismo algunos de los proyectos en curso, entregan funciones a nuevas autoridades sin
solución de complementariedad ni delimitando con precisión los campos de acción de
JUNJI y las nuevas instituciones. Es más, derechamente se la omite como actor del nuevo
sistema de educación. El actual rol evaluador y supervigilador de JUNJI es, en la práctica,
traspasado a las nuevas autoridades Es preciso definir quién hará qué con claridad. Esto
puede y debe significar modificar la ley orgánica de la JUNJI para evitar posteriores
debates.

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2. Rol certificador Se incorpora un rol en el mundo de la educación parvularia y se le
asigna al Ministerio de Educación. Esta importante función, el Ministerio podría
desempeñarla, para el mundo parvulario, a través justamente de JUNJI.
3. Incorporación al sistema de acreditación de los avances del sistema parvulario, JUNJI
ha desarrollado en esta materia, con la colaboración de UNICEF y otras prestigiosas
instituciones, un proceso de elaboración de un sistema de acreditación que ha significado
importantes avances técnicos y un proceso de mejora. No debiera existir espacio para
retroceder en este campo y este proceso debiese contar con el financiamiento necesario.
dado su costo
4. Mejorar las posibilidades de reacción del aparato público frente a situaciones de
maltrato grave en jardines infantiles. Dos son las herramientas posibles de implementar.
Una, establecer legalmente un sistema de inhabilidades para funcionarios(as) de jardines
infantiles. Hoy día no existe y puede existir alguien condenado por delitos graves
ejerciendo en el sistema preescolar. Dos, estableciendo en la ley orgánica de la JUNJI la
facultad para querellarse, de la que hoy carece.
5. JUNJI e Integra. Dos instituciones públicas para una misma tarea. Buenas razones
históricas explican su coexistencia pero repensar el sistema educativo exige definir la
orgánica de la atención preescolar del país, salvaguardando los derechos laborales del
personal de ambas instituciones.
6. Exigencia para obtener patente municipal de autorización extendida por JUNJI. Aunque
parezca sorprendente, hoy no todos los jardines infantiles privados del país cuentan con
esta autorización. Incluso existen muchos que la han solicitado como modo de acreditar
sus buenas condiciones.
Estas son seis tareas pendientes sustantivas en el ámbito preescolar que deben ser
abordadas tanto por autoridades y parlamentarios como por académicos, organizaciones
de la sociedad civil y simples ciudadanos con opinión.

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17 de enero, 2011

Ni ángeles ni demonios

Reviso prensa sobre infancia a fin de elegir tema para esta columna y me encuentro con el
paraíso de un taxónomo, la sencilla posibilidad de clasificar todos los artículos sobre niños
en dos muy claras y simples categorías: ángeles y demonios.
En algunas notas son las víctimas lamentables, o los veraneantes alegres, o los esforzados y
heroicos puntajes de la PSU (iba a anotar PAA pero me alcancé a corregir). En otras, son
quienes atemorizan a la población en violentos robos, los que se descontrolan en sus
carretes, o quienes son “las malas juntas” de otros, los que han sido infectados.
No es culpa de los medios. Al menos no en su totalidad. Esta mirada algo esquizofrénica
responde a la tradicional mirada del mundo adulto. Siempre en sorpresa, con poco tiempo
para recordar, en un país donde la historia parece un lujo de élite, el mundo adulto se
acomoda en la sospecha que poco exige y marca al otro, al niño, al adolescente, con una
de estas dos etiquetas, se tranquiliza y hace zapping al siguiente gol del Barcelona. Las
instituciones replican, desde otra esquina, la misma dicotomía: del galvano en el podio al
cuarto oscuro. Del premio al castigo. Ese es el balancín en que juega la infancia. Digo, los
niños, las niñas.
Esta mirada, es bueno recordarlo, no tiene nada de ingenua. Podrá ser simplista pero es
siempre parte del problema, lo co-construye, le pone nombre, imágenes, marca acentos,
cierra matices.
Quizá es el soporte mediático el incapaz de ofrecer miradas más complejas.
Quizá no hay que pedirle peras al olmo y buscar en la literatura lo que la página impresa
no entrega -esa es otra columna.
El verano en la ciudad puede ser tiempo de conversas más largas, de leer libros de más
páginas. Ojalá también los medios aprovechen los minutos extra que ofrecen estos meses.
Quizá entre las incontables notas sobre recónditos lugares donde ir a veranear puedan
asomarse voces, que desafíen esos clichés de ángeles y demonios, porque esos seres
bajitos, como les dice Serrat, son ni más ni menos que seres humanos, sujetos de derecho
si apuran al leguleyo que hay en mí, tan complejos, contradictorios, insondables como el
lector de esta columna o su autor. Alguna vez también fuimos niños. Pero se nos olvidó.
O eso parece.

15

27 de enero, 2011

Innovación y justicia

Cambios y judicatura no suelen ir de la mano. En todas partes del mundo, la institución
judicial se caracteriza por un acentuado rasgo conservador. Evaluar ese carácter no es el
propósito de estas líneas, comentar innovaciones nacionales a propósito de algunas
experiencias, sí.
El ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Roberto Contreras6, expuso hace
pocos días en un seminario7 organizado por el Congreso Nacional y presentó el marco de
trabajo en que se inscriben varias experiencias en las que él ha sido decidido impulsor y
protagonista o un observador privilegiado de otros jueces y juezas pioneros. Me refiero a
las salas especializadas en justicia penal adolescente de San Bernardo, Puente Alto y otros
lugares del país y a los llamados tribunales de tratamiento de drogas.
El ministro Contreras plantea que estas experiencias es preciso leerlas dentro de un
nuevo modo de entender el trabajo de los tribunales y expone que en este nuevo
abordaje, es preciso considerar también como usuarios del sistema judicial a actores
tradicionalmente vistos como periféricos o ninguneados desde el podio tribunalicio. Habla
de las juntas de vecinos, los centros de estudios, los organismos que inciden en el
quehacer ordinario de los jueces como Sename, Conace, o -agrego yo- los servicios de
salud, etc. Y luego reseña algunos rasgos que perfilan el nuevo rol de un juez, cercano a la
corriente que en otros países se denomina la justicia terapéutica, donde el acento –fíjense
en la obviedad - está en la efectiva solución del problema, más que en la pura subsunción
del caso en una norma que lo solucione.
Estas perspectivas novedosas, se inscriben en las mejores prácticas contemporáneas8 que
procuran que los tribunales realmente contribuyan a resolver los problemas que se
plantean ante ellos por los ciudadanos y no devengan en meros tramitadores de
expedientes.9

6

http://www.poderjudicial.cl/noticias/File/Texto%20Exposicion.doc?opc_menu=&opc_item=
http://www.poderjudicial.cl/modulos/Home/Noticias/PRE_txtnews.php?cod=2883&opc_menu=&opc_item
=
8
International Network on Therapeutic Jurisprudence en http://www.law.arizona.edu/depts/upr-intj/
9
http://www.law.arizona.edu/depts/upr-intj/pdf/TouroLawReview.pdf y
http://www.law.arizona.edu/depts/upr-intj/JTylosJRP-BruceWinick.PDF
7

16

Las singulares prácticas en que hoy se expresan deben ser apoyadas, difundidas,
estudiadas, corregidas, de modo de ofrecer no más pilotos sino sostenidas innovaciones
en políticas de justicia.
Es preciso revisar estas experiencias y preguntarnos por cómo avanzar más en la
especialización de los jueces y de los restantes actores del sistema de justicia.
En materias como violencia intrafamiliar, protección de niños abusados o abandonados,
vigilancia penitenciaria y en tantas otras, parece urgente contar con jueces –y, por cierto,
ministros de Cortes- altamente especializados (un cursillo de una semana, sin evaluación,
no satisface ese estándar) en esas materias que puedan tomar decisiones pudiendo evaluar
la información que se les entrega y no, como ocurre hoy, teniendo que hacer actos de fe
en lo que otros les dicen en sesudos informes y pudiendo, luego, controlar el resultado de
la decisión por ellos dictada.
Nos enseñan el primer día de clases en derecho, la definición de Ulpiano de justicia, “dar a
cada uno suyo”. Esta tarea, exige en una sociedad democrática, jueces, rutinas,
indicadores, espacios, que favorezcan innovación en especialización y el trabajo del juez
como lo entiende lúcidamente el ministro Contreras.

17

11 de febrero, 2011

Números que faltan

Suelo sentir envidia ante algunos debates. Es cosa de ver las últimas columnas de Andrea
Repetto10 o de Claudia Peirano11. A la base de las discusiones que proponen las articulistas
existen cifras. Su sentido, el relato en el que se inscriben, la perspectiva a la que rinden
tributo, son materias del debate. Pero hay alguna posibilidad de un diálogo, que sea algo
más que un doble monólogo, si todos los opinantes reconocen que deben partir por
hacerse cargo de esos números -fríos dice el cliché- que desde su desnudez apuntan
acusadoramente en una u otra dirección.
En temas de política criminal, esos números brillan por su ausencia.
Es realmente desesperante que con los altísimos niveles de inversión que como país
hemos hechos, en las distintas instituciones públicas involucradas, tanto en software,
hardware, como en personal, aún carezcamos de información estadística, consistente,
confiable y oportuna en materia delictiva.
Los distintos actores cuentan de distinta manera unos de otros, carecen de una instancia
en la que se consoliden las cifras y se homologuen procedimientos. Así, las cifras de
condenados varían según si informa gendarmería, Fiscalía o la Corporación Administrativa
del Poder Judicial (CAPJ).
Saber cuántos adolescentes han estado en internación provisoria desde el reciente
nacimiento del sistema requiere un acto de fe. Los números que entregan Sename,
Defensoría, Ministerio Público, y CAPJ son enteramente diferentes entre sí.
Ni hablar de que las bases de datos estén a disposición del público. Escasamente esos
guarismos se ofrecen con mirada de género o regionalizados.
Carecemos de una rigurosa periodicidad en la entrega de información. Carecemos de
procesos que consoliden la información. Carecemos de debate acerca de la construcción
de algunas categorías.
Así, estimar demanda, evaluar sistemas, políticas, programas, construir indicadores, sólo es
posible a través de costosos estudios.

10
11

http://elpost.cl/content/seamos-serios
http://elpost.cl/content/%C2%BFmedir-o-no-medir

18

Paz Ciudadana, lúcidamente, partió por este sensible tema hace años al impulsar un
Anuario de Estadísticas Criminales, el que, con el correr de los años, careció de la
necesaria voluntad política para su impulso y perfeccionamiento.
Hay algunas buenas noticias. En estos días, Paz Ciudadana ha hecho público un estudio
encargado por el Ministerio de Justicia sobre la construcción de indicadores para el
sistema juvenil12. Sename13 y, recientemente, Defensoría14, han publicado evaluaciones
estadísticas del funcionamiento penal juvenil.
Pero una primera lectura muestra que las diferencias permanecen, más allá de las buenas
voluntades institucionales.
Cuando se carece de evidencia, lo único que nos queda es la ideología.
Por mientras, seguiremos lamentando la ausencia de números a la base de los debates
político criminales.

12

http://www.pazciudadana.cl/publs_interior.php?idPublicacion=218
Informe final del estudio “Construcción de indicadores de reinserción social de adolescentes infractores de
la ley penal”, adjudicado por Fundación Paz Ciudadana en licitación pública realizada por el Ministerio de
Justicia.
13
http://www.scribd.com/doc/44353501/Informe-Lrpa-Final-Final
14
http://www.dpp.cl/Documentos/estadisticas/2011/DctodeTrabajo222011InformeEstadistico.pdf

19

17 de marzo, 2011

Cargas de trabajo

Marzo pone término a la época del año en que los noticiarios resultan indistinguibles unos
de otros, y los días son como esa pesadilla de Bill Murray en el día de la marmota pero sin
la estupenda Andie MacDowell. Las picadas, el festival, los accidentes en carretera, la
desvergonzada propaganda de programas propios, etc. Contra el trasfondo de esa
monotonía, una nota suele mantener cierto interés para el viajero estival. El control a los
conductores de buses. Chóferes que apenas duermen, apenas comen, apenas van al baño,
por cierto, apenas conducen. La obviedad de ese mínimo me sorprende por su ausencia
en otros ámbitos, al retomar en marzo los empeños laborales.
Son las 3 de la tarde y en un tribunal de familia de Santiago, cuyo nombre no revelaré, ni el
juez ni su equipo han almorzado. Llevan tomando audiencias desde las 8:30. Es cierto que
algunas, por diversos motivos, se frustran. Pero no quisiera yo que quien resuelve mi
divorcio o si veré o no a mis hijos o el monto de la sentencia equis, lleve tantas horas
ininterrumpidas escuchando infinitas cuitas y alegaciones abogadiles.
La semana pasada un estudio de la Universidad Cardenal Silva Henríquez mostró la baja
valoración de la justicia en sectores populares. Hace un par de años un estudio de la
Fundación Amparo y Justicia mostró que el primer reclamo de las familias de niños
víctimas de delitos al sistema de justicia era información. Un factor explicativo de estos
problemas reside en cargas de trabajo que superan lo razonablemente exigible.
Hemos celebrado los 10 años de la Reforma Procesal Penal, y un reclamo reiterado de
sus actores es revisar las cargas de trabajo. Estas fueron fijadas con base en un estudio de
fines de los noventa que simulaba cargas de trabajo y se han mantenido como el estándar
con que la siempre poderosa DIPRES conversa -es una metáfora- con las instituciones
cuando discuten su presupuesto anual.
Los fiscales, en algunas zonas del país, casi duplican ese estándar de trabajo. Otro tanto
ocurre con los defensores, en especial con los defensores juveniles Hay, evidentemente,
muchos tribunales y muchos fiscales y defensores, que no padecen este estrés pero
carecemos de información pública para esa evaluación rigurosa. Números, repito, con
enfoque de género, edad, etnia, y territorio. Claro, entregar esa información facilita y
robustece el control acerca del rendimiento de esa institución, y ese control no suele ser
querido, por más que aparezca consagrado en nuestra Constitución.
Así, la opacidad que las distintas instituciones exhiben al momento de divulgar su trabajo
ha dificultado una seria discusión. Pero así como no es admisible que un chofer conduzca
20

por equis horas un bus interurbano, tampoco es sano que las cargas de trabajo del sistema
de justicia sean dogmas de fe, indiscutibles.

21

11 de abril, 2011

Quebec en el horizonte

He pasado una gran semana rodeado de expertos en justicia juvenil de catorce países, que
venían desde el mundo público, académico o de ejecución de programas. El seminario
internacional15 más importante en los últimos quince años en el país, en justicia juvenil, fue
organizado por la Universidad de La Frontera (UFRO) en Temuco, Pucón y Santiago, y se
inscribe en un proyecto de investigación financiado por el Fondef a académicos del
Departamento de Psicología de la UFRO, y del cual soy investigador asociado
Desde hace unos diez años, cuando comenzó la alianza entre el equipo dirigido por
Ricardo Pérez-Luco y su contraparte internacional, se instaló en la comunidad
especializada nacional la idea de que el sistema de Quebec era un referente a alcanzar,
con el que contrastar nuestro sistema en construcción. Fue, por lo mismo, muy
fortalecedor escuchar decir a Chris Baird 16, estadounidense que lleva casi dos décadas en
la dirección de una prestigiosa institución estadounidense en justicia, infancia y juventud 17,
decir que “Quebec era el óptimo, el horizonte a alcanzar también por ellos.”
Cuatro grandes aprendizajes de estos días:
1.
La relevancia de investigaciones académicas continuas, permanentes y cercanas a
los programas, de modo que les nutran y orienten. Kerry Baker,18 investigadora de Oxford
es emblemática en este punto: Me contaba que 2 días de la semana los pasaba en los
claustros oxonienses, 1 o 2 días en Londres y 1 o 2 días visitando programas.
2.
El amplio consenso en terminar con los “tincómetros”, con el “ojímetro” en
políticas de reinserción. En esta línea se inscribe el trabajo de la UFRO de validar en Chile
un sistema de evaluación diferenciada, en sintonía con el modelo de Quebec, pero
aprendiendo de primera fuente, de la experiencia madrileña del instrumento IGI,
elaborado por el equipo del carismático José Luis Graña y Vicente Garrido por encargo de
la Agencia de Madrid para la Reinserción del menor; del sistema ASSET, implementado
por el Home Office en Reino Unido, y en cuya puesta en marcha ha colaborado K. Baker;
y del JAIS, del equipo del NCCD. Lo que no se mide, no mejora. Y aquí hay mucho que
mejorar aún.
15

http://www.seminariojusticiajuvenil2011.cl/index.php/fondef-integracion
http://www.seminariojusticiajuvenil2011.cl/index.php/lista-de-invitados/norteamerica/chris-baird
17
Christopher Baird es el Vice Presidente Ejecutivo del National Council on crime ad Delinquency
(NCCD)/Children's Research Center (CRC) y ha dirigido el Midwest Office en Madison, Wisconsin, desde
1985. Sitio institcuional: http://www.nccd-crc.org/nccd/
18
http://www.seminariojusticiajuvenil2011.cl/index.php/lista-de-invitados/europa/kerry-baker
16

22

3.
La necesidad de fortalecer y formalizar las coordinaciones interagencias. El gran
déficit nacional, en mi opinión, es la incoherencia sistémica. Que se expresa desde la
ausencia de estadísticas consolidadas inter instituciones, hasta las contradicciones en los
objetivos de algunas instituciones públicas.
4.
Finalmente, el convencimiento que la política criminal nunca puede reemplazar a la
política social. De ahí que la ausencia de una ley de protección de derechos de la infancia
se haga tan patente entre nosotros. Pero, es una obviedad pero hay que decirla, no
cualquier ley de protección va a mejorar sustantivamente los derechos de los niños en
Chile. Ese es otro debate. Esa es otra columna.19

19

Posterior a esta columna varias de las ponencias del seminario fueron publicadas en la revista venezolana
de la Universidad Javeriana y, luego, se hizo pública la declaración “Consenso de Pucón”, disponible en:

23

22 de abril, 2011

La ruta difícil

La credibilidad de la jerarquía católica es una tierra devastada.
La magnitud de la erosión20 requiera medidas más imaginativas21 que una comisión con los
mismos de siempre (ninguno con experticia en abuso, a mayor añadidura), una declaración
oficial con la misma jerga vaticanoide deslavada y tibia, o indignadas cartas al diario.
La expresión máxima de desorientación es que un pretendido experto en impartir perdón,
lo pida a quienes afrentó, desde las páginas de un diario en vez del encuentro cara a cara
que él, mejor que nadie, debería saber, es el único lugar válido para ello.
La senda que debe seguir la jerarquía chilena es la ruta difícil. Para ello, siguiendo la huella
de la iglesia estadounidense22, debería, en el corto plazo, tomar estas medidas:
1. Nombramiento de una comisión de laicos expertos, la mayoría ajenos a la iglesia, con la
misión de entregar un completo reporte sobre los abusos cometidos durante los últimos
veinte años, con recomendaciones concretas para impedir su reiteración, incluyendo
protocolos a seguir para que la iglesia cuente con “espacios seguros para niños”, y
protocolos de actuación ante denuncias.
2. Instruir a todas las instituciones de iglesia y relacionadas con la iglesia, el deber de
colaborar con la entrega de información.
3. Sancionar con prontitud, severamente, todas las infracciones ocurridas durante la
tramitación de la investigación canónica de Karadima, incluso aquellas cometidas por
miembros del tribunal eclesiástico y que siguen en funciones.
4. Conformar un equipo eclesial, que proponga medidas de reparación a las víctimas.
5. Instruir a las universidades católicas o relacionadas con la Iglesia, para que inicien, a la
brevedad, investigaciones académicas que ayuden a entender el fenómeno.
20

http://elpost.cl/content/la-marca-iglesia-cat%C3%B3lica
Uno de los denunciantes, José A. Murillo, ha efectuado una imaginativa propuesta, que por cierto
apoyamos, en estas páginas: http://elpost.cl/content/d%C3%AD-de-la-confianza-l%C3%BAcida
22
La Conferencia episcopal de EEUU proclamó una carta de protección de niños y jóvenes de donde están
tomadas varias de estas ideas: http://www.usccb.org/ocyp/charter.shtml
21

24

Por supuesto, la comisión que propongo, debiera poner toda la información que recopile a
disposición de la justicia civil.
Y, parece obvio, pero quizá para algunos no lo sea, cuando hablo de abusos, deben ser
también castigados los abusos contra mayores de edad. Los cometidos contra niños son,
por cierto, más graves, pero no significa que aprovecharse del lugar que ocupaban, lugar
entregado por la jerarquía eclesiástica, en provecho de satisfacer personales inclinaciones
sexuales, sea una cuestión censurable sólo cuando el sujeto abusado era menor de
dieciocho años.
Es la ruta difícil, y no hay atajos.

25

28 de abril, 2011

Nuevo Protocolo eclesial de denuncias: Un escuálido avance

Partamos por lo obvio. Hay cosas buenas y novedosas en el Protocolo anunciado ayer por
la Iglesia: Se desformalizan las denuncias (Nº 7), se limita el efecto de la prescripción (Nº
9), se recuerda que corresponde sanción al ordinario del lugar (el obispo p.ej.) que no
inicie investigación debiendo hacerlo (Nº 7), se indica que incluso un laico puede ser
designado como investigador (Nº 17) y se anuncia la confección de un listado único
nacional de sacerdotes y/o ex seminaristas que tienen impedimentos ya sea para ejercer el
ministerio o para ingresar al Seminario (Nº 36).
Pero hay algunas normas que merecen dudas y una, en especial, que se aleja del propósito
declarado del Protocolo de poner a las víctimas en el centro de la preocupación,
ensombreciendo este esfuerzo que a lo tardío, suma lo escuálido.
Entre lo dudoso, en primer lugar, está la tipificación del Nº 5 que excluye a las religiosas
de la figura del abuso sexual, definición que tiene su origen en la normativa canónica.
Luego, me parece un error establecer (Nº 12) que la admisión de responsabilidad del
clérigo excluya la investigación previa y sólo se proceda a la investigación vaticana de la
Congregación para la doctrina de la fe. La abundante experiencia internacional muestra
que el abusador sigue un patrón que repite en el tiempo y que significa que muchos otros
menores de edad sufren el abuso. Una vez determinada la responsabilidad en un caso, es
preciso averiguar la extensión del abuso a otros casos y no contentarse con la declaración
del agresor. Esa es tarea de la iglesia local y no de un lejano dicasterio vaticano.
Y, lo que resulta grave, es que el Protocolo se atenga a la letra del Código Procesal Penal
y no eleve el estándar de actuación en cuanto a denuncias. Luego de remarcar la
autonomía normativa canónica y repetir artículo por artículo la forma en que el sistema de
enjuiciamiento trata la obligación de denunciar concluye en el numeral 40 diciendo: “la
denuncia ante la autoridad civil no es una imposición jurídica”
Para repetir la ley procesal no se requiere una declaración del conjunto de obispos. Lo
legal no puede asimilarse a lo éticamente exigible. Los mismos obispos lo han repetido
hasta el hartazgo tratándose de materias de moral sexual.
Este aferrarse a la letra de la ley está en contradicción con lo declarado en el preámbulo
(Nº 2) por los obispos acerca de su deber “de proteger a los menores.” Ello, porque sin
protección no puede haber reparación, como nos recuerda Jorge Barudy23 y otros
23

http://www.obelen.es/upload/383D.pdf

26

expertos24. Lo primero en maltrato es proteger. Y las instituciones que pueden proteger
son del mundo de la justicia civil: los tribunales de familia, los fiscales, las policías y
organismos colaboradores de la justicia. No la institucionalidad eclesiástica. De ahí la
relevancia, la necesidad de denunciar. Asilarse en una lectura literal del art. 175 del CPP es
desconocer el rol que la denuncia ante el sistema de justicia juega en materia de
protección de los niños abusados.
Ayer escuché la explicación que el vocero episcopal dio en Radio Duna de este proceder.
Alegó que las regulaciones canónicas así lo establecían. Pues bien, la Conferencia de
Obispos Católicos de EE.UU., que está igualmente sujeta al mismo derecho canónico,
estableció en el artículo 4º del Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes25
(documento que no aparece en el dossier hecho público en el sitio de la iglesia nacional 26)
que “Las diócesis deben dar parte a las autoridades públicas de toda imputación de abuso
sexual de un menor. Las diócesis deben cumplir con todas las leyes civiles pertinentes
respecto a la notificación de imputaciones de abuso sexual de menores a las autoridades
públicas y deben cooperar con la investigación, de acuerdo con las leyes de la jurisdicción
local.”
Eso es elevar un estándar y dar una clara señal de que se entiende la gravedad de lo
ocurrido y no se quiere repetir un error mayúsculo cometido por la jerarquía, minimizar
el daño de las situaciones de abuso. Una institución que aspira a guiar las vidas humanas
con exigentes estándares debe estar dispuesta a ofrecer algo más que el cumplimiento
literal de la ley cuando habla de proteger los derechos de los niños.

24

Ibaceta http://redalyc.uaemex.mx/pdf/785/78525210.pdf; Llanos y Sinclair en
http://www.buentrato.cl/pdf/est_inv/violen/vp_llanos.pdf
25
http://www.usccb.org/ocyp/chartersp.pdf
26
http://www.iglesia.cl/especiales/abusos/

27

6 de mayo, 2011

La letra con sangre entra

Hace unos años se instaló entre nosotros esta palabrita anglo –bullying- y su fama se
esparció con la rapidez de un virus informático. Desde entonces, cada vez que se alude a
este fenómeno, se le tilda, se le contextualiza, como novedoso, como algo que pasa y que
antes no ocurría. La novedad del año en paquete made in USA. Esa es una falacia.
La violencia en la escuela está en los mismos orígenes de esta institución de control social.
Entre nosotros, desde siempre fue legítimo su ejercicio por parte de las autoridades
educativas. El reglazo, el varillazo, el tirón de orejas, el tirón de patillas fueron
herramientas pedagógicas socialmente aceptadas. “La letra con sangre entra” era el lema
docente por excelencia.
Lo único nuevo de la violencia al interior de la escuela es su deslegitimación, al menos
formal, legal, desde 1990 por lo pronto. En efecto, la Convención de Derechos del Niño
(1990) es el primer hito del sistema jurídico formal que comienza a proscribir prácticas
profundamente arraigadas en el adn de la institución escolar. Luego vinieron otros
cambios legales, que han buscado erradicar el castigo físico como herramienta de
disciplinamiento, y que lo han conseguido casi por completo, aun cuando han existido
voces que han defendido el castigo físico como parte de la autoridad paterna.27
Pero el cambio normativo no ha ido aparejado del cambio cultural.
Esta semana hemos visto que un grupo de niños de 7º básico en Calama son desnudados
para buscar un dinero robado, acción perpetrada por profesores o detectives, ambos, o
por unos con conocimiento de los otros. Y hoy viernes, la imagen de un niño de 9 años
amarrado a su profesor es una dura evidencia de la persistencia de prácticas que no han
terminado de extinguirse.
No es raro que despojados de su principal instrumento de disciplina –el castigo físicoexistan numerosos profesores que no saben cómo dirigir un grupo de jóvenes. No es
extraño que existan golpes violentos al interior de las aulas exhibidos a las 21 hrs. en el
segmento de reporteo ciudadano. Lo raro es que el hechizo de una palabrilla haga olvidar
la historia de nuestras instituciones, la historia de nuestras familias. Y es que
probablemente no existe familia chilena donde la violencia no haya jugado, en algún
27

Vid. Jorge Baraona, profesor de Derecho en la Pontifica Universidad Católica de Chile. Vid
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-34372008000100011&script=sci_arttext

28

momento de su historia, un lugar relevante. Lo raro es que ese profesor no vea que, en
verdad, el que está amarrado a esa soga verde es él.

29

13 de mayo, 2011

Antes de la ley

En el mundo de las instituciones de infancia, públicas y de la sociedad civil28, existe un
extendido anhelo por una ley de protección integral de derechos de niños, niñas y
adolescentes. El Presidente anunció su estudio el 21 de mayo pasado. 29 Hay un proyecto
de ley30 enviado el 2004 al parlamento, que se discutió en el Senado el 2005 (participé en
su tramitación) y que se encuentra en la Cámara de Diputados. En opinión de varios
actores,31 no responde adecuadamente a las exigencias de la Convención de derechos del
Niño y a las necesidades actuales de la infancia.
Por mi parte, también creo que ese proyecto no aporta hoy. También estimo que
necesitamos una ley que termine de una vez por todas con la actual Ley de Menores.
Pero, a diferencia de varios amigos, creo que hay cuestiones aún pendientes, previas a esa
anhelada ley y de muchísima mayor repercusión. El legítimo y fundado anhelo por esta
necesaria reforma normativa no debe hacernos incurrir en la extendida tentación nacional
de fantasear con el poder omnicurativo del legislador.
Ya nos enseñó la puesta en marcha de la ley penal juvenil (con sus problemas) y la reforma
procesal penal (con sus aciertos) que los procesos de implementación requieren años de
preparación, recursos financieros disponibles y que hay dimensiones que son tanto o más
importantes que la normativa en una reforma institucional de envergadura. Esbozo aquí
tres de estas tareas:
Uno. Pese a distintos esfuerzos, carecemos de una política estatal en materia de salud
mental infantil. Buena parte de los casos más problemáticos del sistema de protección de
derechos presentan requerimientos importantes en salud mental, los que no tienen quién
los satisfaga. Existe hoy una demanda de atención de salud mental, de alta complejidad y
especificidad, que no puede ni necesita esperar una ley para su abordaje. MINSAL debería
partir creando una Unidad de salud mental infantil y presentar una propuesta de trabajo
en el siguiente presupuesto exploratorio que asuma como propia esta tarea y deje de
esperar que otros (Sename, privados como Cottolengo, tribunales de familia, gendarmería,
etc.) se hagan cargo.
28

Esta campaña de varias ONG’s es expresiva de ese anhelo. http://movilizandonos.wordpress.com/
Una asesora ministerial de Mideplan ha comunicado que está pronto el envío al parlamento del proyecto.
http://movilizandonos.wordpress.com/2011/05/11/ha-llegado-carta/
30
Boletín 3792-07
31
Entre ellos, el completo Informe de un equipo de profesores de derecho de la universidad Diego Portales
dirigidos por el experto Miguel Cillero. Disponible en.
http://justiciapenaladolescente.blogspot.com/2009/10/sitio-web-sobre-nueva-institucionalidad.html
29

30

En segundo lugar, hoy Sename alberga, en un día, a cerca de mil niños y niñas en sus
centros. Ninguno de estos centros cuenta con la infraestructura idónea para acoger e
intervenir los dolorosos casos que le toca recibir: explotación sexual infantil, abandono,
grave maltrato, niños en situación de calle, violaciones y abusos. Sus funcionarios hacen lo
indecible en entornos que dificultan hasta la conversación uno a uno. Así como la ley penal
juvenil desnudó que la infraestructura no era la adecuada, otro tanto ocurrirá con
cualquier ley de protección. Es inadmisible mantener en el olvido a estos centros. No
hacer nada y escandalizarse porque niños abandonen estos centros es fariseísmo puro.
Iniciar un plan de mejoramiento de los existentes y un plan de infraestructura de nuevos
centros con estándares idóneos no requiere ninguna ley.
Tres. Hoy el estado entrega una subvención cercana a los $ 190.000 al mes por niño
internado en un hogar o residencia.32 Ese monto es insuficiente para las tareas de
reinserción y apoyo que toda la sociedad espera se haga con estos niños. Muchas de las
instituciones que tienen un buen trabajo lo deben a su capacidad para ir a buscar
donaciones al mundo privado, pero ese mecanismo tiene un tope y, como es sabido, los
últimos años, las donaciones han ido a la baja. No podemos esperar procesos de
reparación o reinserción familiar a punta de limosnas. El estado tiene un deber y hace ya
un tiempo, no lo está cumpliendo. Se requiere modificar el monto de la subvención y la
forma de pago. 33 Eso es responsabilidad del Ministerio de Hacienda. El año pasado no se
aumentó en un peso el monto para los hogares y residencias y las instituciones como
Hogar de Cristo, María Ayuda, Protectora de la infancia, pueden dar fe de la gravedad de
esta situación.
Tres tareas de primera prioridad en materia de protección de derechos de los niños que
más mal lo están pasando hoy. Tres tareas que no requieren ley de protección.

32
33

Hay factores que aumentan el valor (zona, complejidad, etc.) pero el valor simple es el indicado
También la forma de pago y la supervisión, pero eso requiere modificar la Ley Nº 20.032 de subvenciones.

31

28 de mayo, 2011

Transparencia en la sociedad civil

En medio del debate por Hidroaysén ha asomado una hebra que quisiera tironear para
lanzar un par de ideas, no exclusivas del tema medioambiental.
Se le ha solicitado por diversos actores -algunos con encubierta intención de atacar, otros
con ánimo de obtener claridad- información sobre las fuentes de financiamiento de la
monumental campaña contra la represa. Las respuestas han sido elusivas. El sr. Sandoval,
uno de los líderes de “Patagonia sin represas”, con el desenfado de un político en
campaña, ha dicho desconocer el monto total del aportes a la campaña. Esa oscuridad me
merece dos comentarios:
1. La sociedad civil nacional va muy por detrás del Estado en términos de transparencia
de sus fondos. Esto que parece del todo natural cuando son fondos enteramente privados
no lo es en dos casos:
Uno, cuando hay fondos públicos que constituyen parte relevante del financiamiento de la
institución. Hay un valor político en saber si los recursos se ocupan, en qué grado, y en
qué forma, para lo que se les está entregando. Es cierto que para eso hay controles de la
administración, pero son eso, actividad del aparato público y no escrutinio ciudadano. Si
las fundaciones, corporaciones, ONG’s le reclaman transparencia al Estado y acceso a la
información, deben ser absolutamente transparentes con los recurso que se le entregan,
de cara a la ciudadanía, y no sólo al aparato administrativo. Yo he sido director de
fundación y me sorprendía muchísimo que a la misma tarea, con los mismos montos,
mismas plazas, y costos relativamente iguales, otras instituciones pagaban a su director de
programa remuneraciones muy por debajo de la que pagaba nuestra institución. ¿cómo lo
sabía? Me lo contaban esos directores en las entrevistas de trabajo cuando había alguna
vacante en nuestra fundación.
Pero además esa transparencia en la información de cara a la ciudadanía es también
necesaria cuando el trabajo de esa institución, está no en un determinado nicho técnico
sino en el escenario del debate nacional. Si Ud. aspira a liderar la opinión nacional en una
determinada área, debe estar dispuesta a ser escrutada tal cual escrutamos a los políticos
que llamamos profesionales. A ofrecer información sobre conflictos de intereses, a
despejar dudas sobre fuentes de financiamiento. ¿Por qué no?
2. Mi segundo comentario es que ese es un camino por recorrer, para el mundo de la
sociedad civil, que debe tener por objetivo fortalecer la ciudadanía y no realizar un
32

trueque de prestidigitador. Salen los presidentes de partidos, entran los directores de
ONG’s.
A la clase política le ha costado leer los nuevos umbrales que la sociedad está
construyendo como aceptables en diversas materias, para sus autoridades. Sería un
lamentable error que los dirigentes de instituciones de la sociedad civil no leyeran los
vientos frescos que trae la transparencia en medio del fragor de los debates.

33

10 de junio, 2011

Cubriendo la noticia

Lo confieso: Nunca entiendo las noticias sobre tribunales, en especial, las de televisión. Es
cierto que ser abogado me sesga en esta preocupación, pero creo que más allá de la
deformación profesional hay un tema ahí. Dan las 21:00 hrs., y luego de ir de un canal a
otro, nunca me queda claro qué pasó, qué se resolvió o por qué se tomó tal decisión.
Esta semana, sin ir más lejos, se conoció un incidente en tribunales y debí recurrir a
preguntarle a abogados conocidos hasta dar con uno que, por haber estado en la
audiencia, me contextualizó lo que ocurrió, me describió la información que el fiscal
entregó al tribunal y la decisión de la jueza. Pero nada de eso apareció en ningún medio. Y
eso que existió cierto alboroto tuiterístico incluso.
Creo que, con contadísimas excepciones –en prensa radial, escrita y Pablo Honorato en
tv- la atención periodística de tribunales, literalmente, cubre los hechos, más que
desvelarlos a la comunidad. Y eso incide fuertemente en debates diarios sobre seguridad
ciudadana, o sobre responsabilidad de los tribunales por ejemplo.
Descontado el mínimo rigor y cultura general que debería impedir que un reportero
confunda prisión preventiva (que es un régimen privativo de libertad provisional, mientras
dura el juicio) con presidio (que es la privación de libertad definida en la sentencia final del
juicio) o que se asimile acceder a una suspensión condicional del procedimiento con haber
aceptado algún tipo de responsabilidad (lo que no es así), hay algunas tareas que la prensa
debería aportar a debates ciudadanos informados.
Si un juez sobresee, cierra una causa, probablemente será porque la carpeta del fiscal no
contiene antecedentes que permitan seguir investigando. El responsable, en caso de existir
un error allí, será, entonces, el fiscal, no el juez.
Si, en otro ejemplo, el tribunal deja en libertad mientras dura el juicio a un adolescente
que aparece grabado cometiendo un delito que no es un crimen (delitos con penas altas,
superiores a 5 años y 1 día), la responsabilidad es del legislador, no del juez. Ello es así
porque la ley así lo dispuso tajantemente y, frente a eso, el tribunal carece de discreción
para dejarlo en internación provisoria.
Si, como ocurrió recientemente34, un ciudadano es formalizado y va a suspensión
condicional del procedimiento y la condición ya fue cumplida hace un año y fue arrestado
sin haber sido debidamente notificado, es el defensor quien debe dar explicaciones.
34

http://blog.idev.cl/2011/06/por-que-hacemos-lo-que-hacemos-parte-2.html

34

Si, en un último ejemplo, se aplica a un menor de edad la ley antiterrorista, contra texto
expreso de la ley penal juvenil y de la reforma del año pasado35, la responsabilidad última
es del tribunal -y de sus superiores jerárquicos- por validar esa actuación.
No da lo mismo, para efectos de escrutinio ciudadano, dónde está la responsabilidad en la
toma de decisiones. Sobre esto, nuestros noticiarios poco aportan al ciudadano de a pie
quien se indigna, y luego, generalmente, culpa al gobierno o a los tribunales, sin mucha
claridad. Esa legítima rabia se merece mejor información que la que hoy se nos entrega.

35

Ley Nº 20.467, artículo 3º

35

1 de julio, 2011

Desde los márgenes del Mapocho

Las últimas semanas han visto correr por la Alameda, el río caudaloso de la historia, una
suerte de remembranza social de ese Mapocho del 82 que se llevó el mini frente a las
cámaras, el mismo donde un brigadier intendente declaraba que todo estaba bajo control
sobre un puente casi sumergido por los deshielos fangosos, mientras el viento, el viento
de la historia por supuesto, lo comenzaba a arrastrar y desnudaba el barro bajo el
pavimento. Un escolar mapuche gay ecologista no ha podido dormir el último mes y se ha
perdido el final de temporada de sus series del cable, armando lienzos, tuiteando y
posteando, debatiendo y gritando.
Escribo esta columna desde los márgenes calmos de ese río, y lo observo con una mezcla
de envidia, admiración, más envidia y frío. Me gustaría pensar que escribo por los que no
marcharán, pero la frase me suena a retórica galeanosa y la descarto. Escribo desde mi
comunidad, los niñólogos, al menos para levantar la voz por si reparten algo. Algo de
plata, algo de atención, algo de people meter, algo de trending topic.
Bajo ese Mapocho hay caletas casi centenarias donde se congregan pequeños colectivos de
pequeños ciudadanos. En los centenares de hogares de fundaciones y ONG’s y en los
centros del SENAME miles de niños abandonados, golpeados, abusados, explotados
sexualmente, con severas patologías de salud mental, mirarán por la tele el discurrir de
ese Mapocho social. En las siempre frías y húmedas cárceles juveniles se comentará en un
frío coa lo que pasa fuera como si ocurriera en otro país. Las cámaras llegan a ellos
cuando sus cuerpos arden, ni un minuto antes. La gran mayoría de esos niños y jóvenes no
marchará.
Todas las causas que han agitado el Mapocho son nobles y tocan lo mejor de uno. Escribo
quizá para recordar, recordarme, recordarnos, que otras causas, caras, camas, canas,
caletas, también merecen, necesitan la indignación legítima y urgente de ese escolar
mapuche gay ecologista que llevamos adentro.

36

21 de julio, 2011

Atreverse a fracasar

Atreverse a fracasar es el nombre de mi libro 36 de cabecera desde hace un par de meses.
Editado por un centro de estudios estadounidense37 que propicia la innovación en
tribunales, en ámbitos que van de la violencia doméstica a la justicia juvenil o los tribunales
de tratamiento de droga, el volumen es una serie de entrevistas a actores del sistema de
justicia criminal norteamericano. Son, en general, académicos que están, o han estado, en
puestos de autoridad en alguna institución pública o privada. Sus respuestas discurren
entre la revisión de su trabajo a cargo de en reformas en políticas criminales innovadoras
a comentar los papers clásicos, los grandes hits de la criminología (Martinson y su “nada
funciona” p. ej.). Varios nombres son autores que he leído y que al escucharlos hablar en
estos términos más íntimos, me resuenan de otro modo sus observaciones técnicas; me
parecen más perceptibles las diferentes obsesiones con que cada uno de ellos ha ido por
la vida en su camino profesional.
El libro busca que se hable del fracaso, esa palabra anatemizada del discurso público. Que
no se tema reconocer las derrotas propias como el único camino para aprender. Las
preguntas evidencian una silenciosa premisa: que para ganar el apoyo público necesario
para las reformas necesarias, en temas que suelen ser contramayoritarios, no podemos ir
con dobles discursos, sino enfrentando con crudeza los números, muchas veces
escuálidos, de éxitos que podemos ofrecer en reducir criminalidad, reincidencia, consumo
de drogas, maltrato a mujer, etc. Para esto tenemos que contar con la valentía de no
hacernos trampa a nosotros mismos y entregar información estadística completa y
desglosada de nuestro trabajo. Ron Corben dice que un tremendo error muy común es
subestimar las dificultades de cambiar el statu quo. Ed Latessa dice que la mayoría de
quienes trabajan en el sistema de justicia ni siquiera tienen un lenguaje para referirse al
fracaso. Cuando afirma que “la mayoría de los programas están pobremente concebidos,
pobremente implementados y pobremente ejecutados” pienso en tantos programas que
he conocido. El famoso Bill Bratton es majadero al denunciar la precaria situación de la
investigación como el pariente pobre de los esfuerzos de reforma. Sin duda no conoce la
paupérrima realidad sudamericana.
Por cierto, y como es fácil adivinar, mi propio fracaso en la reforma de Sename está
presente en mi lectura. Todo lo que dicen de sus esfuerzos lo leo como propio y
36

Daring to fail. En http://www.courtinnovation.org/research/daring-fail El libro ganó el 2010 el premio
PASS del Consejo Nacional sobre el Crimen y la Delincuencia (http://www.nccd-crc.org/nccd/about/awardpass.html)
37
Center for Court Innovation http://www.courtinnovation.org/

37

considero que tiene su correlato en la realidad nacional. Se requiere aunar conocimiento
experto, de calle y de paper, pero también se necesita de un sólido apoyo político para
emprender reformas mayúsculas. Y, por cierto, no cometer torpezas que erosionen esa
base de apoyo. Atreverse a fracasar es también parte de los desafíos de los actores de
reformas institucionales.
¿Se imagina Ud. escuchar a un juez de familia hablar de fracaso frente a la mantención de la
violencia doméstica en casos con numerosas denuncias? ¿Escucharemos la prohibida
palabra en boca de un fiscal que ve como nuevamente queda en libertad un reiterante
infractor con consumo problemático de droga? ¿Cuál será el director de programa que
reconozca abiertamente que los casos difíciles se la ganan a su equipo?
También en Chile debemos aprender de nuestros fracasos como el único camino para
ofrecer una reacción democrática y eficaz ante los delitos, en especial los cometidos por
jóvenes. Aprender a hablar de fracaso es un ejercicio imprescindible para ello.

38

5 de agosto, 2011

La tragedia y la comedia de nuestra policía

Carabineros de Chile, este 4 de agosto, en un inmenso esfuerzo por contradecir a Marx
en su idea que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como
comedia, nuestra policía uniformada, digo, nos ofreció en un mismo día (¡toma Carlitos!)
el espectáculo de su tragedia y su comedia en toda su extensión.
A las 11:00 de la mañana el despliegue de fuerzas especiales, bastante ordinarias, por
cierto, era abrumador, desproporcionado y evidentemente afectó el funcionamiento de la
ciudad más que lo que la peor de las protestas pudo lograr.
Mientras, tanto, en otra esquina de la ciudad, en El Bosque, un ex uniformado, se refugiaba
semidesnudo en su camioneta ante la exasperante delicadeza de sus ex compañeros de
oficio que lo rodeaban para gritarle. El propio jefe de la Prefectura Sur de Carabineros,
coronel Marcelo Valdebenito, tuvo que presentarse para poner "paños fríos", dice la
prensa. “El oficial dialogó con Ripetti, aceptó que se vistiera (su esposa le llevó ropa), y
que siguiera su viaje. Al cabo, Ripetti sólo fue multado por no respetar la luz roja.” No es
el Clinic sino El Mercurio quien relata el episodio.
Todos vimos en televisión la elegante gentileza, el tiempo que le dedicó un coronel, en un
día de no poco trabajo, a un asunto muy muy muy menor, pero que afectaba a un ex
uniformado. Me impresionó el trato diplomático incluso con que dialogaban, sin atreverse
a forzar el vehículo siquiera, con un sujeto que los forzó a un operativo que involucró
numerosos efectivos. Por momento pensé que era una perfomance en homenaje al
fallecido Hightower (Buba Smith) de Locademia de Policía.
No todos vimos en televisión, en cambio, los manoseos humillantes, la prepotencia, la
violencia con que tomaban las mochilas de cualquier escolar para revisarlo, gritonearlo y
empujarlo. No hablo del fragor del combate –un fragor para el que deberían estar
preparados a actuar con la frialdad de un profesional - sino del que observé en Providencia
con escolares que miraban, y, quizá, quién sabe, esperaban entrar a la acción, pero que en
ese momento, su acción no era ninguna de aquellas que la ley contempla como
presupuesto para el control policial. No todos vimos el disparo de lacrimógenas por
doquier, el uso de caballos como armas, el sinsentido del uso de la fuerza absolutamente
disociado de cualquier análisis estratégico. Algunos canales transmitieron, desde una
cómoda distancia, borrosas sombras de una tragedia.
Estos paréntesis de legalidad los hemos vivido en el pasado y, como tantos, imaginaba que
sólo los volveríamos a ver en las series de televisión que los recuerdan, no en los
noticiarios o en las calles. La policía no se manda sola –no debiera- y hay un indudable
error de manejo político tras lo de ayer. Pero este error se agrava cuando la policía actúa
39

de la forma abusiva en que lo hizo. Después de tantos años presenciando esto, nunca me
queda claro si hay un propósito o es simplemente infinita torpeza.
Lo de Rippeti en El Bosque rodeado por el diplomático coronel prefecto de zona me hace
temer que tras la tragedia del inmenso abuso policial ayer respecto de estudiantes, hay
una comedia de errores, de formación, selección, y dirección en nuestra policía
uniformada.

40

18 de agosto, 2011

La multitud frente al imperio

“El poder imperial ya no puede resolver el conflicto de las fuerzas sociales mediante
esquemas mediadores. Los conflictos sociales se enfrentan directamente entre sí, sin
mediaciones de ningún tipo.”
El párrafo corresponde al capítulo final del brillante análisis de la constitución política del
imperio que hace apenas diez años, Negri y Hardt plantearon y donde formularon, me
parece, el esquema más apropiado para leer nuestro presente.
Ha coincidido, y ese dato suele enturbiar el análisis, en nuestro país, con la llegada al
poder de un gobierno de derecha, pero lo cierto es que ninguno de los conflictos que han
llevado a muchedumbres a las calles podría serle endosado en exclusividad a la alianza,
aunque su rol como oposición haya contribuido a su desarrollo. Pero lo que pasa estas
semanas y seguirá pasando, se llegue o no se llegue a acuerdo en educación, es la irrupción
de un nuevo sujeto en la contienda política, incluso en esta franja al final de la tierra. La
multitud, plantea Negri, es esa ciudadanía global que esté enfrente del imperio, sin que
nadie medie entre ellos. Desde Seattle hasta Buenos Aires, en Túnez, El Cairo y Bengazi,
una red horizontal que no tiene un solo líder central marcha por las pantallas universales
de CNN. Los órganos opositores tradicionales pueden participar en esa red, pero no
pueden dirigirla. Los medios se obnubilan por repetir los tradicionales esquemas de
análisis: ¿es o no una revolución, como las que conocimos? ¿quién es el líder en quien
volcar el culto a la personalidad? En todas las revueltas, los carteles del primer día no son
los de la semana siguiente, pero en todo ellos la pregunta que subyace tiene que ver con el
poder, ¿quién lo tiene? ¿quién lo ha tenido? ¿cómo hemos llegado aquí? ¿cómo hemos
llegado aquí?
Twitter, Facebook, internet, no son la causa, sino el síntoma de un sujeto capaz de tomar
decisiones en forma autónoma sin esperar orden de partido, un sujeto que no requiere el
apoyo de editoriales mercuriales porque cuenta con canales propios de expresión.
Y esta multitud declara querer que una democracia nueva emerja más robusta. Por eso el
reclamo de una asamblea constituyente, un proceso constituyente, sería más preciso. Y
una democracia que sea capaz de controlar no sólo a los tradicionales actores sino
también a los medios y las finanzas. El telenoticiario construye más realidad que cincuenta
discursos, arma su propio telepaís. Y se precisa una verdadera política económica, en la
41

cual el debate acerca de decisiones sobre dónde poner los ahorros de todos los chilenos,
p.ej., no sea una pura cuestión de técnicos, nunca tan previsores por lo demás.
Se ha terminado de conformar un nuevo sujeto político, la multitud, y hoy es hora que
comiencen a sonar las canciones del nuevo arte de resistir.
Ese marco de entendimiento, propuesto hace un decenio por Negri y Hardt desde las
prensas de Harvard, nos advierte acerca de la inminencia de una resistencia al presente
que ha llegado para quedarse.

42

1 de septiembre, 2011

¿Qué puede hacer el derecho por los derechos de los niños?

En agosto, en medio de la celebración de los 21 años de la ratificación por Chile de la
Convención de Derechos del Niño, un grupo de ONG’s (La Caleta, ACHNU, entre otras)
consiguió el respaldo del senador Juan Pablo Letelier y de otros parlamentarios para un
proyecto de ley de protección de derechos del niño. Es un gran paso en el debate sobre
esta reforma pendiente, básicamente, porque más allá de las virtudes y defectos del texto,
se juega por una propuesta concreta, se deja atrás el terreno cómodo de las
recomendaciones, los principios y las declaraciones para entrar a discutir cómo
determinados y precisos artículos satisfacen, o no o en qué grado, el deseo colectivo por
mejorar la situación de los derechos de los niños en el país. Osvaldo Torres, David
Ordenes y otros líderes de instituciones que llevan décadas trabajando en infancia han
conseguido ofrecer a la ciudadanía una propuesta desde la sociedad civil y merecen, por
eso, un amplio reconocimiento, en un mundo que ha lamentablemente carecido de ese
atrevimiento. Sin ir más lejos, durante la discusión de la ley penal juvenil no existió un
texto alternativo al del ejecutivo desde la sociedad civil, lo que evidentemente empobreció
el difícil debate.
Con base en este reconocimiento, quiero plantear muy brevemente en esta columna tres
ideas que espero enriquezcan este proceso.
1. Nos falta como estado una política de infraestructura idónea para los centenares
de niños en grave vulneración de derechos que deben ser separados de sus familias
y que, por su serio nivel de daño psicosocial, cuesta que encuentren un lugar en la
red de hogares y residencias. Niñas en explotación sexual infantil que no ven a sus
abusadores como tales sino como pololos. Niños que han hecho de la calle su
espacio de vida. Niños abusados que repiten el patrón aprendido de abuso con sus
pares. Niños con serias patologías de salud mental. Chile no tiene un solo centro
idóneo para ellos. Con motivo de la puesta en marcha de la ley penal juvenil se
produjo una toma de conciencia sobre las cárceles juveniles y se tomaron algunas
decisiones de infraestructura que, aunque demoren en ponerse en marcha, va en la
dirección correcta. Eso no ha ocurrido con los centros del área de protección de
derechos, todos ellos de antiquísima data y que carecen de los espacios que
permitan un proceso de intervención que favorezca su reinserción.
2. Con las calles de testigo, las demandas por espacios de participación han crecido.
La voz de los niños puede hace mucho por enriquecer definiciones programáticas,
evaluar procesos y resultados y dialogar con autoridades de distintos niveles, en
43

los organismos públicos y también en los de privados. La ley debe generar e
institucionalizar esos espacios de participación.
3. Es necesario refrescar y ampliar la mirada a vulneraciones de derechos de
cotidiana ocurrencia pero que escapan al clásico estereotipo del “niño Sename”.
Cada vez que es preciso regular un régimen de relaciones (visitas se le decía
antiguamente) entre un padre y un hijo en el que existen complicaciones que
dificultan el proceso, carecemos de espacios e instancias adecuadas y los
noticiarios han mostrado que estos encuentros se hacen hasta en comisarías.
España ha implementado con mucho éxito, siguiendo la experiencia francesa, los
denominados “Puntos de encuentro”, que son lugares donde es posible desarrollar
el delicado proceso de revinculación entre un niño y su padre, con el apoyo de
profesionales y bajo su vigilancia, en aquellos casos en que esto le parece necesario
a un tribunal.
Ampliar los entendimientos sobre qué vulnera derechos infantiles, ordenarle al estado
la generación de una política en infraestructura e institucionalizar la participación son
tareas que el derecho puede desarrollar en pro de los derechos de los niños.

44

22 de septiembre, 2011

Hogar triste hogar

El primer trimestre de este año, 11.803 niños y niñas fueron atendidos en las residencias
que subvenciona SENAME y que están a cargo de instituciones privadas sin fines de
lucro38. Otros 1.647 fueron atendidos en los centros que administra directamente el
SENAME.
Es decir, 13.450 niños y niñas están separados de sus padres por distintos motivos y bajo
la protección del Estado. El monto de la subvención estatal (sin considerar factores que la
incrementan como la zona geográfica o la discapacidad) es cercano a los $ 188.000
mensuales.
¿Qué se puede hacer con esta subvención? No mucho, para ser francos. Comida, cama y
muy poco más alcanza a ser cubierto. Para comparar peras con peras, fíjense en el monto
que el mismo estado chileno entrega a la modalidad de tratamiento residencial del sistema
de tratamiento del consumo de drogas para jóvenes infractores de ley que está en estos
días licitando SENDA (ex –CONACE)-MINSAL-FONASA: $ 668.53039
El detalle de que sean una población muy semejante, y mucha veces, la misma, acentúa la
paradoja de un estado que invierte al final de cierto ciclo vital, cuando un joven ha
delinquido y padece un consumo problemático de sustancias y no cuando ese joven era un
niño que no contaba con el entorno adecuado para su desarrollo y debió ser separado de
sus padres. He dirigido equipos en ambos circuitos y la diferencia es abismante en uno y
otro. En el circuito de tratamiento, es posible contar con profesionales y técnicos de
distintas disciplinas que intervienen sobre números acotados de jóvenes. En el circuito de
los hogares y residencias, se depende de la filantropía y las destrezas de gestión para
recolectar donaciones y administrarlas eficientemente. Los buenos hogares son pocos y
pertenecen, la gran mayoría, a instituciones de envergadura nacional que desarrollan
campañas con apoyo de los medios para reunir fondos que llegan a triplicar el aporte
estatal. En estos pocos hogares es posible desarrollar estrategias de intervención que
38

Fuente: Boletín estadístico de los niños (as) y adolescentes vigentes en la red SENAME Protección de
derechos y primera infancia. Disponible en: http://www.sename.cl/wsename/otros/bestnacionales/BEDEPRODE-201103.pdf
39
Fuente: Resolución Nº 1962, de 30 de mayo del 2011 del Ministerio del Interior, Aprueba Bases
administrativas y técnicas, p. 11. Disponibles en:
http://www.mercadopublico.cl/Procurement/Modules/Attachment/ViewAttachment.aspx?enc=C5g6fuQgH
KmA8NIKzvnLKjrl0jJclVtJHN2iUxRPrs2wTH9D4vtQ6csdjtzGZeP1J41ds0T%2bSeBlz9mzwawq6axyuos89sjNh7R
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zsC8Fy7Bl4gkGfuWUfkkanHQc0DiNTgatlWl0MU3aFQVxapU

45

tengan como horizonte el retorno a una vida familiar. No ocurre así en el resto, en la gran
mayoría de las residencias. Hace cosa de un mes, un informe de la judicatura de familia
nuevamente desnudó las falencias del sistema. El año pasado, ante un estremecedor y
similar informe, el Ministro de Salud se reunió con el Ministro de Justicia y con la
judicatura y comprometió apoyo en los gravísimos temas de salud mental presentes en
números centros y hogares. No he sabido que existan hoy en curso acciones desde el
MINSAL que honren este compromiso del ministro Mañalich. Tampoco hay señales de
que el Ministerio de Hacienda vaya a incrementar el aporte que se le entrega a estas
residencias. Desde mi experiencia, creo que los pesos que no se ponen en primera
infancia se terminan teniendo que poner en cárceles y centros penales. Faltan estudios que
sustenten lo anterior, pero es mi impresión.
13.450 niños siguen en hogares, tristes hogares, a la espera que el estado asuma ese deber
de protección al que se comprometió al ratificar, hace ya 21 años, la Convención de
Derechos del Niño.

46

6 de octubre, 2011

Construir otra mesa

Una de las varias maneras en que el gobierno anterior contribuyó al escepticismo militante
de la dirigencia estudiantil actual fue esa estrategia de aplaudir el movimiento cuando se
sentaba a la mesa y ningunearlo a la hora de las decisiones. Una de las más vergonzosas
manifestaciones es que la ley que surgió, no del clamor de los expertos ni de las quejas de
los rectores, sino de la “revolución de los pingüinos”, apenas menciona de pasada a los
centros de alumnos, que fueron el motor de ese cuerpo normativo.
En efecto, el artículo 10 de la LGE se refiera a la comunidad educativa y declara que está
integrada por alumnos, alumnas, padres, madres y apoderados, profesionales de la
educación, asistentes de la educación, equipos docentes directivos y sostenedores
educacionales. Sólo faltó mencionar al señor del kiosko de la esquina que vende las
golosinas. Pero de centros de alumnos, o federaciones de centros de alumnos apenas una
periférica expresión de buenas intenciones40.
La noche del miércoles se pararon de la mesa, una vez más.
No me voy a referir a las razones de nadie en el momento actual de debate, sino que me
importa mucho más, que seamos capaces de construir una mesa más grande que la actual,
y de carácter permanente. Si incluso, por la razón que sea (el fin del mundo, San Expedito,
San people meter, etc.), los estudiantes consiguiesen todo lo que han pedido, aun así sería
necesario institucionalizar un espacio formal donde su voz, y la de otros actores de la
comunidad educativa, sea escuchada.
La participación de los niños y adolescentes, como colectivo, es un derecho que el estado
chileno consagró al más alto nivel al suscribir la Convención sobre los Derechos del Niño
y otros instrumentos internacionales de derechos humanos. A explicitar esa idea dedicó el
Comité de Derechos del Niño su Comentario General Nº 1241.
Hay un inmenso proceso de reforma del sistema educativo que está en marcha. Las
organizaciones estudiantiles deben tener un sitial en la mesa de monitoreo de este
proceso.

40

Dice el artículo 15: “Los establecimientos educacionales promoverán la participación de todos los
miembros de la comunidad educativa, en especial a través de la formación de centros de alumnos, centros
de padres y apoderados, consejos de profesores y consejos escolares, con el objeto de contribuir al proceso
de enseñanza del establecimiento.”
41
Disponible en: http://www2.ohchr.org/english/bodies/crc/docs/AdvanceVersions/CRC-C-GC-12_sp.doc

47

La LGE creó un organismo de alto nivel, el Consejo Nacional de Educación, una
revigorización del anterior, y lo entregó a la comunidad de expertos. Alguno de esos
expertos, como advierten Barros y Fontaine42, ni siquiera hacen clases. Creo que los
estudiantes también deben ser parte de esa instancia.
Creo, además, que frente a las inquietudes, a veces legítimas a veces interesadas, sobre el
nivel de representatividad de los dirigentes estudiantiles, lo de democrático o no de
decisiones extremas como tomas, lo que corresponde es ver de frente la realidad actual
de la ciudadanía estudiantil y reconocer las diversas formas de asociatividad, regular las
elecciones, las decisiones importantes, y promover así -no penalizar- la participación
estudiantil como una escuela de democracia.
Quizá hay que crear otra instancia e incorporarla en la LGE, donde estén expresadas las
voces asociadas de la comunidad educativa. Puede ser.
Lo que no puede ser, es que desaprovechemos esta oportunidad de renovar nuestra élite
dirigencial. Es preciso invitarlos a sentarse a una mesa, grande, formal donde se toman
decisiones, donde se practica el arte de la persuasión, donde se delinean presupuestos. No
una mesa para la foto o para un par de sesiones. Estoy seguro que a esa mesa los actuales
dirigentes no se restarán.

42

http://www.cepchile.cl/admin_dms/dms/lang_1/doc_4838.html

48

21 de octubre, 2011

Reglamentos escolares

“En el caso del preceptor Hermógenes del Canto, de la Escuela Nº 28, 4ª subdelegación
Providencia, Departamento de Santiago, las circunstancias fueron tan graves que llegaron
los antecedentes al Ministro a través del Intendente. El preceptor trató de negar al
principio, exasperóse algún tanto i por fin confesó la verdad. Era efectivo que había usado
una huasca con punta de cobre repetidas veces, con la cual había herido a algunos niños.
Era asimismo efectivo que con más o menos frecuencia había dado de palos a otros en el
cuerpo i en la cabeza. También era cierto que habían quedado niños aturdidos con los
golpes, habiendo ocurrido casos de efusión de sangre. Era igualmente cierto que a un niño
le había rajado la oreja. El subdelegado hacía ver que desde la primera denuncia que él
había hecho, diciembre 1883, el preceptor no había mejorado la conducta y además tomó
represalias, no aceptando en la escuela a los alumnos cuyos padres habían atestiguado.
Este caso lo resolvió el Ministro el 28 de abril de 1884, con el traslado del preceptor Del
Canto a la escuela Nº 1 de Talca, asumiendo la escuela de Providencia el preceptor de
dicha escuela. (…)
El reglamento de las escuelas municipales en 1849 disponía lo
siguiente en el artículo 46: “Los castigos de que puede hacer uso el preceptor son
únicamente los que siguen: arrodillar a los alumnos, privarlos de recreo, retenerlos
después de la hora de salida i aplicarles guantes hasta media docena.” 43 Más allá de la letra
del reglamento, también existían latigazos y palmetas que se reservaban para las faltas más
graves.
Digámoslo en breve. Los reglamentos escolares en nuestro país, son, en una abrumadora
mayoría, ilegales. No estoy diciendo que sean malos, mediocres, incompletos, fomes o mal
redactados. No. Cuando digo ilegales estoy procurando ser muy preciso. Estoy
sosteniendo que están fuera del ordenamiento jurídico nacional. Estoy diciendo que en su
contenido, se apartan, no se ajustan, a las exigencias que las normas mayores del sistema
jurídico exigen. Incumplen los estándares más básicos del derecho internacional de los
derechos humanos, incumplen exigencias de rango constitucional y, pro si fuera poco, se
apartan de las normativas legales y reglamentarias que el Ministerio de Educación ha
dictado en la última década. Las muy completas investigaciones de la profesora de la
Universidad Diego Portales Lidia Casas44 están en la base de esta aseveración. Con motivo
43

Egaña, Loreto (2000). La educación primaria popular en el Siglo XIX en Chile: Una práctica de política
estatal. DIBAM, LOM. Santiago, pp. 176-177.
44
CASAS, L. et al (2008). “La convivencia escolar, componente indispensable del derecho a la educación.
Estudio de reglamentos escolares” en Justicia y derechos del niño, Vol. , UNICEF. Y CASAS, L. y CORREA, J.
(2002). “Conductas discriminatorias, abusivas e infundadas en contra de estudiantes en la selección y

49

de preparar mi ponencia en el Congreso sobre Educación organizado por la Universidad
Santo Tomás en Talca revisé reglamentos disponibles en internet de algunos de los
colegios listados en los primeros lugares del SIMCE histórico (ranking Revista Qué Pasa).
El análisis no es muy difícil. Es evidente que no están dotados de una mínima posibilidad de
discusión y refutación, que hay problemas serios de proporcionalidad y que, incluso en un
caso que cuenta con proyecto educativo, las sanciones se apartan ya no del debido
proceso sino del mismo proyecto educativo de inspiración religiosa. en determinado
establecimiento, en caso que un alumno, incluso de prekinder, llegue atrasado más de tres
veces en un mes es posible que sea suspendido de clases. El proyecto educativo habla de
responsabilización, de proceso de progresividad en las responsabilidades, de atención a las
etapas de desarrollo. Todo eso queda en nada si se sanciona, por la anotación que hará la
inspectora del patio en la agenda del alumno, con suspensión de clases a un niño de cinco
años, que, evidentemente, no ha podido tener responsabilidad en el retraso y que cargará
con el peso de esa pena.
Hay una rigurosa continuidad en el reglamento y el preceptor Del Canto con los
reglamentos escolares actuales. La Convención sobre los Derechos el Niño produjo un
quiebre que deslegitimó normas informales de control. Despojados de esas herramientas,
sin la formación ni los apoyos ni el entorno físico para manejar grupos conflictivos, los
profesores carecen hoy de herramientas que les permitan el adecuado manejo
disciplinario.
Hace sólo una semana un fallo de la Corte Suprema acogía el reclamo de cuatro alumnos
de un colegio en la Granja expulsados por una toma y le reprochaba al colegio que su
actuar había vulnerado la igualdad ante la ley “al haberse impuesto la sanción extrema de
expulsión del establecimiento por un conjunto de autoridades del Colegio que no tienen
dentro de sus atribuciones privativas el aplicar una sanción de tal naturaleza, por cuanto
no se encuentran establecidas en ninguna orgánica del establecimiento en lo referido al
número de personas que la integran, la forma como se adoptan sus acuerdos y los
recursos que proceden en contra de sus decisiones, sino que todo se establece de forma
general y desordenadamente en un Manuel de Convivencia, que en definitiva lo que
expone son principios y formas de actuar, pero no contiene un procedimiento racional y
preestablecido para ejercer debidamente los derechos de los educandos, y que les permita
a estos estar en condiciones equivalentes frente a otros que se encuentren en igual
situación”. Lo que en verdad tenemos hoy en cuanto a marco de convivencia es “derecho
en la escuela en la medida de lo posible”.
Hace un mes entró en vigencia la Ley N° 20.536 sobre violencia escolar. Una estupenda
oportunidad para lograr que el derecho, en serio, entre a las salas de clases.

marginación en los establecimientos de educación básica y media. Diagnóstico y caracterización del
problema”, en Revista de Derechos del Niño, UNICEF y Programa de Derechos del Niño, Facultad de Derecho,
universidad Diego Portales, N° 1, pp. 173-223,

50

8 de noviembre, 2011

Avances y deudas de un anteproyecto

Hace quince días, el 21 de octubre, el presidente Piñera recibió la propuesta de un
proyecto de ley sobre protección de derechos del niño, trabajado por un grupo
importante de ONG’s de infancia del país y le pidió a sus ministros de Justicia y de
Desarrollo Social que conformen un equipo que construya junto a representantes de las
ONG’s un texto de consenso que el ejecutivo se compromete a patrocinar.
Es una buena noticia, qué duda cabe. Pero a riesgo de aguar la fiesta, y con el exclusivo
propósito de que contemos con un sistema que mejore efectivamente la vigencia de los
derechos de los niños y niñas en nuestro país, creo necesarias algunas consideraciones:
1. El anteproyecto en cuestión es uno de un paquete legislativo que deberá enviarse, más
o menos, conjuntamente a discusión parlamentaria. Están los proyectos que se refieren a
las nuevas instituciones del sistema de atención a la infancia y que surgen del proceso de
reestructuración del actual Sename: el Servicio Nacional de Protección de Derechos del
Niño (que dependerá del Ministerio de Desarrollo Social), el Servicio Nacional de Justicia
Juvenil (que dependerá del Ministerio de Justicia), y debiéramos contar, creo, con una
instancia distinta a cargo de los proceso de adopción. Yo propongo un Consejo nacional
de Adopción, aunque me encuentro por el momento en una posición algo solitaria debo
reconocerlo. Si se va a avanzar en un Defensor del Niño, también es una nueva institución
que debiera crearse. El anuncio de estudio de todos estos proyectos fue hecho por el
mismo presidente pilera en su discurso del 21 de mayo del 2010.
2. Pero el paquete legislativo no basta para conformar un nuevo sistema de atención a la
infancia en el país. En el sector justicia, salvo la exitosa reforma procesal penal, todas las
demás no han contado con un modelo multidimensional de implementación, lo que ha
derivado en serios problemas al focalizar esfuerzos en una o dos áreas quedando otras sin
atención. Parece creerse que basta una ley, que bastan fórmulas legales, con mejor o peor
técnica, para que en las calles los derechos de los niños cobren realidad.
Lo que denomino modelo multidimensional simplemente quiere decir que es preciso
atender a las políticas de infraestructura en los dos nuevos servicios, que es necesario
generar un presupuesto que permita superar brechas de atención hoy vergonzosas e
indignas: la demora para diagnóstico o reparación de niños maltratados o abusados
sexualmente, integrales procesos de intervención con la familia en el caso de los doce mil
niños que están en hogares, aumentar cobertura de atención jurídica para niños
violentados, revisar montos pagados a profesionales que se supone atienden casos de
grave vulneración de derechos y que apenas permiten contratar recién egresados, etc.
Además es necesario contar con una arquitectura informática que simplifique el control de
51

la gestión y facilite la coordinación y la comunicación entre los diversos actores del
sistema (policías, tribunales, fiscales, defensores, fundaciones y ong’s, educación, salud,
etc.); es imprescindible que los nuevos servicios proporcionen estadísticas mensuales
según estándares internacionales y que se trabaje interinstitucionalmente en anuarios que
consoliden información. Por otra parte, los sistemas deben poner una alta preocupación
en la gestión de casos, en la gestión del conocimiento, en el liderazgo directivo de centros
y programas. Hay cuestiones relacionadas a los recursos humanos que son insoslayables:
el paso de un porcentaje importante de funcionarios que hoy están a contrata a planta. Un
sistema de calificación que no ponga al 90% en lista 1, etc. Las áreas de licitación y
supervisión (ojalá se hablará de fiscalización) también deben someterse a una reingeniería
y ofrecer proceso más transparentes, con tiempo de duración mayores en los convenios y
que permitan el escrutinio de algo más que papeles.
3. Finalmente, es preciso que el proyecto de protección de derechos del niño supere la
matriz de los anteproyectos que se trabajaron el 2000 y que, en lo grueso, están a la base
del texto que se entregó al presidente. Espero profundizar en otra columna en este punto,
por ahora baste indicar que el niño Sename –por ponerle un nombre- no agota los casos
de graves vulneraciones de derechos del país. Cada vez que un tribunal no tiene dónde
realizar encuentros con alguna vigilancia, con alguna necesidad de intervención entre un
hijo y su padre, cada vez que se decretan pensione alimenticias de veinte mil pesos, que
luego no se pagan siquiera, cada vez que un niño con una grave patología se queda en un
centro que no es idóneo para su realidad, hay situaciones que el compromiso del de Chile
con los derechos de los niños se incumple.

52

25 de noviembre, 2011

Política criminal para principiantes

Nadie nombraría como ministro de hacienda a un profesional que no supiera de
economía. Ninguno asistente a ENADE (ese homenaje a la Fisa de los ochenta) contrata
como jefe de seguridad al jefe de marketing o al de compras y adquisiciones por muy
exitosos que hayan sido en sus departamentos. En esa misma lógica, pero en otro ámbito,
se considera una mala práctica en medicina, realizar intervenciones en que no exista un
cuerpo de estudios que avale el diagnóstico y el tratamiento. Y por estudios no se refieren
a folletos de algún centro de salud sino a trabajos publicados en revistas indexadas con
revisión de pares y comité editorial.
Ninguno de esos atributos de prácticas hoy frecuentes en diversos mundos son
predicables de nuestra política criminal, es decir, del conjunto de esfuerzos, más o menos
articulados que el estado chileno realiza para enfrentar estratégicamente el fenómeno de
la comisión de delitos, y que van desde la dictación de leyes, la fijación de objetivos, la
construcción de indicadores, la selección del personal cargo del diseño, la organización de
instituciones del sistema de justicia, la coordinación de los actores del aparato público y
privado cuya labor incide en la prevención, control, castigo y reinserción de quienes
delinquen, hasta el presupuesto asignado a dichas instituciones.
“Pasa pasa no más Derrida, acá no nos cuesta nada hacernos famosos” dice Maquieira y
es posible aplicar ese diagnóstico a las decisiones de política criminal como el debate de
días recientes entre autoridades de gobierno, de la fiscalía y los jueces. Este decepcionante
panorama no es nuevo, por cierto. La jefatura de la división de seguridad pública estuvo a
cargo en algún momento de un experto electoral o de una periodista. No hay ningún
ataque personal contra el actual directivo pero nada en su currículum lo habría llevado a
labores de seguridad en el mundo privado y menos de prevención y reinserción.
El ministro de justicia habló de revisar jurisprudencia de jueces para revisar su ascenso.
Que durante meses y en el curso de diez sesiones el Foro Judicial 45, un espacio de
reflexión de jueces, y académicos, que incluso cuenta con una plataforma virtual46 haya
trabajado diversos temas, no parece haber sido relevante para insumar esa discusión y ese
trabajo ha sido, en los hechos, simplemente ninguneado.

45
46

http://www.pazciudadana.cl/docs/pub_20111110101212.pdf
http://derechovirtual.cl/site/

53

Que discutamos sobre eficiencia del Ministerio Público sin estudios técnicos imparciales
sobre diversos indicadores de gestión es un botón de muestra del bajo nivel de debate en
una cuestión que suele estar entre las primeras prioridades de preocupación ciudadana.
La cantidad de proyectos de ley que se presentan sin ningún informe que avale el
diagnóstico subyacente es inmensa. Me atrevo a sugerir un estudio que relacione esas
mociones con los titulares de la prensa e hipotetizo que la relación será muy muy
estrecha.
Las mejores prácticas en términos de control de la criminalidad involucran mesas de
trabajo entre los actores, públicos y sociedad civil, de los subsistemas de prevención,
control y reinserción. Nada de eso pasa hoy. Permanecemos en una era pre Bielsa, por
así decir, en materia de debates de seguridad pública o de reinserción. Que entre
nosotros, autoridades se hablen a gritos y por la prensa es propia de un sistema donde la
política criminal es más un juego de principiantes que el trabajo serio que uno observa en
otras esferas del estado y la sociedad civil.

54

8 de diciembre, 2011

No aprendemos

Murieron 81 personas en la cárcel de San Miguel hace ya un año. ¿Qué hemos aprendido?
¿Dónde está el estudio que nos ayuda a entender cómo se produjeron precisamente esas
81 muertes? El 2007 murieron 10 adolescentes en Puerto Montt. ¿Dónde están las
recomendaciones extraídas desde ese dantesco episodio? Desde 1988 el número de
niños muertos en centros del Sename alcanza a 55. ¿Qué conjunto de aprendizajes hemos
hecho a partir de esas muertes de niños?
Lo que en Chile hacemos cuando ocurre una tragedia se limita básicamente a tres cosas:
una investigación judicial, penal y, eventualmente, una civil (si se pide indemnización de
perjuicios); un sumario administrativo; y una comisión investigadora de la Cámara de
Diputados. En los dos primeros casos quien dirige la investigación suele ser un abogado.
Un fiscal penal en el primer caso, un fiscal instructor en el segundo caso. Perseguimos, de
este modo, responsabilidades penales (se cometió o no un delito) y responsabilidades
administrativas (se cometió o no una falta al estatuto administrativo). En el tercero, un
grupo de diputados cita a determinadas personas, reúne información, vota y emite un
informe. Ninguno de estos tres mecanismos es conducido por un experto en el tema que
origina la tragedia. A lo sumo, si es citado, entrega su opinión, la que luego es apreciada y
sopesada por gente que no sabe nada de ese tema.
Un estudio de la profesora de LSE, Eileen Munro47, examinó 45 investigaciones realizadas
en Inglaterra, entre 1973 y 1994, dirigidas a pesquisar, a nivel técnico, las razones de
muertes, violaciones, abusos o casos de maltrato en el sistema de protección británico.
De este cuerpo de investigaciones ella extrae una serie de recomendaciones. Varias de
ellas incidieron directamente en modificar procedimientos, leyes, prácticas.
Recientemente, en el 2006 la caída del avión Nimrod XV 230 de la Fuerza Aérea inglesa
en Afganistán generó un informe oficial48 y uno independiente49 que evidenció los
numerosos errores de la investigación oficial que se preocupó más de encubrir
responsabilidades que de otra cosa. A su turno, el 2000, el sistema británico de salud 50
47

Munro, E. (1999). Common errors of reasoning in child protection work. Disponible en:
http://eprints.lse.ac.uk/358/
48
http://www.mod.uk/defenceinternet/aboutdefence/corporatepublications/boardsofinquiry/boinimrodmr
2xv230.htm
49
http://www.official-documents.gov.uk/document/hc0809/hc10/1025/1025.asp
50
Department of Health (2000) An organisation with a memory. Report of an expert group on learning from
adverse events in the NHS chaired by the Chief Medical Officer. Disponible en:

55

encomendó a un grupo de expertos un estudio para aprender de los eventos adversos y
llegó a convertirse en el punto de quiebre de una institución que en la última década llegó
a ser pionera en el campo de la seguridad del paciente.
Entender las razones que llevan a la muerte de un niño en un hogar, de presos en una
cárcel, de pasajeros civiles en un avión militar, es algo distinto a dar con responsables
penales, civiles, administrativos, políticos. Se parece pero no es lo mismo. La voz de los
expertos se tiende a difuminar y, a veces perder, en medio de las negociaciones de una
comisión investigadora, o las consideraciones penales o de prueba. Si determinado
comportamiento es o no delito, o falta administrativa nos dice bien poco acerca de las
razones que llevaron a esa conducta. ¿Cómo formular recomendaciones desde este tipo
de investigaciones que, además, poseen fuertes grados de opacidad?
Respecto del incendio de Puerto Montt agrava lo anterior que la muy cara asesoría
contratada por el Ministerio de Justicia a Altegrity Risk no ha sido hecha pública ni
sometida al escrutinio de la comunidad nacional de expertos, que sólo un año antes de la
tragedia había consensuado un acabado informe 51 que no parece haber sido considerado
en la llamada nueva política penitenciaria, anunciada en los medios. No es serio sostener
que luego de un año las condiciones están mejor si no hemos discutido acerca de cuáles
fueron esas circunstancias que encendieron la más dolorosa tragedia de nuestra historia
penitenciaria.
La muerte de aquellos que estaban bajo el cuidado del Estado merece no ser en vano. Para
ello, informes de expertos que pesquisen razones y no culpables judiciales es
imprescindible.

http://www.dh.gov.uk/en/Publicationsandstatistics/Publications/PublicationsPolicyAndGuidance/DH_40650
83
51 Recomendaciones para una Nueva Política Penitenciaria, del Consejo para la Reforma Penitenciaria, en
http://www.pazciudadana.cl/docs/pub_20100319142517.pdf

56

23 de diciembre, 2011

A firmar y ratificar

El recién pasado lunes 19 de diciembre la Asamblea General de Naciones Unidas en
Nueva York aprobó un nuevo (el Tercero) Protocolo Facultativo a la Convención de
Derechos del Niño, es decir, un tratado internacional de derechos humanos del niño
anexo a la Convención.
Culminó de este modo un trabajo que emprendió el 2006 un grupo de ONG’s
internacionales por los derechos de la infancia, con el decidido apoyo del Comité de
Derechos del Niño de NU y de varios países que apoyaron esta iniciativa, entre ellos
Chile. Anita Goh, la Coordinadora del Grupo de Trabajo de las ONG’s 52 que lideraron la
campaña internacional53, me contó la semana pasada del amplio apoyo que el texto había
recibido en Nueva York y del siguiente paso que es la campaña para que los países de
todo el mundo firmen y ratifiquen este tratado.
¿De qué se trata, muy sucintamente, este nuevo tratado? Muchas veces se oía decir:
“vamos a llevar este caso al Comité de Derechos del Niño”. Eso no era posible porque la
Convención de Derechos del Niño no contenía un mecanismo, como otros tratados de
derechos humanos (la Convención contra la Tortura p. ej.), que le permitiera al Comité
recibir denuncias de casos particulares. El Tercer Protocolo Facultativo robustece el
sistema internacional de derechos humanos de la infancia al crear un nuevo mecanismo de
comunicaciones de violaciones graves de derechos de los niños ante el Comité de
Derechos del Niño. Las comunicaciones podrán ser presentadas por, o en nombre de,
personas o grupos de personas sujetas a la jurisdicción de un Estado parte que afirmen ser
víctimas de una violación por el Estado parte de cualquiera de los derechos enunciados en
la Convención o en sus otros dos protocolos facultativos.
En palabras de Anita Goh, “A pesar de que los mecanismos internacionales generales de
reclamación pueden ser utilizado por los niños (p. ej. ante el Comité contra la Tortura),
no cubren toda la gama de los derechos consagrados en la Convención de Derechos de

52

Las ONG fundadoras incluyeron a: CRIN (Child Rights Information Network), Iniciativa Global para el fin de
todas las formas de castigo corporal a los niños, Kindernothilfe, Plan International, Save the Children
Noruega, Save the Children Suecia, Save the Children Reino Unido, Aldeas Internacionales SOS, Organización
Mundial contra la Tortura (OMCT) y World Vision International.
53
Más información sobre la historia de la campaña puede ser revisada en la web oficial:
http://www.childrightsnet.org/NGOGroup/childrightsissues/ComplaintsMechanism/ bajo "History of the
campaign".

57

los niños y esos reclamos no son examinados por un cuerpo de expertos en derechos del
niño.”
En caso de comunicación de violaciones graves, el Comité, teniendo en cuenta las
observaciones que haya presentado el Estado parte, así como cualquier otra información
fidedigna que se haya puesto a su disposición, podrá designar a uno o más de sus
miembros para que realicen una investigación confidencial y le presenten un informe con
carácter urgente. Cuando se justifique, y previo consentimiento del Estado parte, la
investigación podrá incluir una visita al territorio de este.
El procedimiento contempla un sistema de admisibilidad y una serie de requisitos que
deben cumplir las comunicaciones.
Asimismo, se establece la posibilidad de que el comité, para evitar posibles daños
irreparables a las víctimas de las violaciones alegadas, pueda requerir al estado parte tomar
medidas provisionales ante esas excepcionales circunstancias.
Los derechos del niño se ven fortalecidos con este instrumento y es de esperar que el
estado chileno, en coherencia con el patrocinio que en algún momento concurrió a darle
al debate sobre su relevancia, concurra prontamente a firmarlo y a ratificarlo.

58

2012
12 de enero, 2012

El legado de Karadima

Se equivoca gruesamente la jerarquía si cree que el caso Karadima es historia y que lo
peor ya pasó. Se equivoca el sr. Ezzati si cree que su manejo del caso ha mejorado el
desastre de su antecesor. La credibilidad de la Iglesia va en caída y de no mediar un
vigoroso cambio en su conducción, en un par de años se va a añorar la iglesia que muestra
“Los archivos del cardenal” como se lloraban nostalgias de Sión, junto a los canales de
Babilonia en las palabras del salmista.
En primer lugar, porque cada día surgen nuevas aristas de vergüenza, aparecen preguntas
que quedan sin respuesta, y varias de ellas apuntan a cinco miembros de la conferencia
episcopal que más allá de una carta en cuya redacción exhibieron el cuidado que nunca
tuvieron con sus acciones de maltrato, en su comportamiento no han sido consistentes
con la estela de daño que conlleva el caso Karadima. Refugiarse en el grupo para asperjar
una retórica de solidaridad sin reconocer responsabilidades individuales se aleja de la
noción que el riguroso catecismo cristiano enseña acerca de la dignidad de la persona 54 y
la moralidad de los actos humanos 55. Es muy grave que el sr. Ezzati no repare en que
justamente parte de los abusos ocurrido en la Iglesia de El Bosque tienen que ver con la
supresión de las individualidades. Que la reacción haya ido en esa misma línea sólo
refuerza la idea de que pasó el 2011 sin que se entendiese la seriedad de los delitos allí
perpetrados.
Para aportar en ese proceso, el libro de los periodistas de Ciper Chile, “Los secretos del
imperio de Karadima” nos estremece con detalles -el diablo está en los detalles- del
historial de abuso y encubrimiento. Esta investigación periodística debiese ser lectura
obligada para toda la curia nacional y ser discutida en sus seminarios.
Una segunda razón de la actualidad del daño de Karadima surge desde esas páginas. El
entramado de encubrimiento allí relatado nos descubre una iglesia donde ni siquiera un
obispo auxiliar se siente seguro de conversar en las oficinas del Arzobispado sin ser
espiado, donde un director de colegio de una congregación cuyo fundador fue un inmenso
54
55

N° 2284 y ss. Catecismo de la Iglesia Católica
N| 1759 y ss. Catecismo de la Iglesia Católica

59

abusador de niños y jóvenes, no presta ayuda a quien se la pide desesperadamente, donde
hay quienes prestan colaboración casi a escondidas, como si no fuese su deber el que
estaban cumpliendo en una total inversión de roles. Las víctimas deben cuidar a sus
agresores. Abundan los delitos canónicos sin investigar. La violación de secreto del vicario
judicial, Francisco Walter, la alteración de la sentencia canónica de nulidad, donde es parte
el obispo Juan Luis Ysern. Si se mira con detención, el esquema de control articulado por
Karadima tiene todos los elementos propios de los “cultos”
En tercer lugar, el abuso sexual es secundario a un abuso más en el núcleo de origen, que
es el abuso de poder. En esto las palabras de una de las autoras del libro, la prestigiosa
Mónica González, coinciden con la opinión de uno de los mayores expertos en el mundo
sobre abuso sexual el profesor David Finkelhor,56 quien el 2003, refiriéndose al caso
estadounidense, decía lo mismo. El abuso sexual constituye no más del 10% de los casos
de maltrato. Y aquí estamos en presencia de un gigantesco caso de abuso de poder, que se
extiende por décadas y que, todo parece indicarlo, aún mantiene en sus conciencias, a
varias personas, incluso obispos, sujetas al control de quien se autoerigió en santo.
Romper ese condicionamiento es, por cierto, también tarea de sus superiores. Para esto
hay varias ayudas disponibles: Terapias, conversaciones, acompañamiento, destinación a
determinadas funciones. Pero es primordial no mantener al grupo constituido como grupo
sino reforzar los procesos de conciencia individuales. Este trabajo casi no se hizo con las
víctimas de Colonia Dignidad.
Finalmente, hay aun víctimas que deben ser tratadas como tales y que son todos aquellos
que creyeron en este señor, le entregaron cuantiosos bienes, depositaron en él su
confianza, lo sentaron a su mesa, abogaron por él. Todos ellos necesitan también
acompañamiento de parte de la institución que por décadas les reforzó en la idea de que
este Karadima era un modelo espiritual. La escena en que uno de estos connotados hace
lobby por él, más que resultar decidora de alguna falta en él, nos habla del daño del que él
también fue víctima. Que este señor posea una de las mayores fortunas del país y haya
exhibido un habiloso manejo de sus negocios, es ahora evidente, no lo hizo inmune a ser
también abusado de otra forma por este Rasputín del Mapocho, en la expresión del
prologador del estupendo libro de Ciper.

56

http://www.unh.edu/ccrc/pdf/CV68.pdf

60

27 de enero, 2012

Puntos de encuentro

El verano es un tiempo para desapegarse de la contingencia y mirar un poco más allá de
las peleas por el rating político, los puntos de la última CEP o la última escaramuza de los
dirigentes partidarios. En temas de infancia, que junto a la política criminal, han intentado
ser los ámbitos a cubrir en esta columna, ya me he referido al estado del debate en
diversos tópicos. En esta oportunidad quiero plantear una propuesta de política pública
que no ha sido nunca abordada y cuyo nombre es muy probable que suene desconocido o
equívoco.
Partamos con el problema. Semanalmente miles de niños, cuyos padres están separados,
experimentan lo que antes se conocía como el “régimen de visitas”. Hoy, con la primacía
del niño como sujeto de derechos, post Convención sobre los Derechos del Niño, se
habla del régimen comunicacional o relacional. Se busca, así, poner en el centro, el
derecho del niño a relacionarse con aquel padre con quién no vive.
Pero para un porcentaje de imposible cuantificación, esta experiencia es particularmente
dolorosa y difícil. Varias situaciones la producen. Pueden ser casos en que se ha producido
un distanciamiento entre niño y padre a raíz de la separación; puede ser casos en que la
madre ha planteado una denuncia de abuso o maltrato contra el padre y se está en medio
de una investigación, muchas veces larga; puede ser que la mala relación de los padres
haya trasladado el conflicto también a los hijos quienes son usados como botín de guerra
en la más cruel de la contiendas.
En estas hipótesis –y son imaginables varias más- el encuentro entre padre e hijo o hija,
requiere un especial tratamiento, ser observado, cumplir mecanismos de resguardo, quizá
una intervención profesional que facilite el acercamiento.
Algún reportaje televisivo hace un tiempo mostró un encuentro que se realizaba en una
comisaría. Alguno se ha efectuado en una oficina de la Corte de Apelaciones.
Hasta hace unos años las dependencias de la dirección metropolitana de Sename eran el
lugar donde los sábados se reunían padres e hijos. Luego, fueron las dependencias de los
juzgados de familia de Santiago hasta que la cobarde agresión que recibió una consejera
técnica, puso fin a ese uso. Ví a un padre que llegaba con un bolso cargado de juegos,
películas, dvd portátiles, para pasar un sábado con su hijo en la adversas condiciones
imaginables. Consulté para esta nota a varios jueces de regiones y en muchas regiones del
país no hay ningún lugar donde realizarlas.
Lo cierto es que hay casos, numerosos, en todos los estratos sociales, en que es necesario
ciertos cuidados especiales, cierto apoyo, o un lugar neutro, para que la relación padrehijo madre-hijo, se vaya desarrollando.
61

Y hoy no los tenemos.
Y no me refiero sólo a un lugar físico. Hablo de profesionales de apoyo que hagan de ese
difícil momento un tiempo de reencuentro. Eso puede significar, simplemente, que padre o
madre e hijo esté sentados juntos, en silencio, hasta que el niño quiera hablar. Y que sepa
que ese padre o madre, con el que no vive, del que ha estado separado por equis motivos,
va a estar disponible para él durante ese tiempo.
¿Qué hacer?
Este problema, por supuesto, no es exclusivo de la idiosincrasia chilensis. España,
siguiendo la experiencia francesa, invento los “Puntos de encuentro”. Un estudio del
Defensor del Menor de Madrid57 muestra los beneficios que este sistema ha conllevado.
Creo que, a partir del aprendizaje de diversas comunidades autónomas hispanas, es
posible proponer que, en nuestro sistema, se liciten por las Secretarías Regionales del
Ministerio de Justicia –de modo similar a los centros de mediación- centros que
ejecutados por privados, presten servicios de acompañamiento y vigilancia, en condiciones
de lugar y tiempo idóneas, ante órdenes de los tribunales de familia, que permitan el
encuentro entre padres e hijos, en condiciones especiales. Estos mismos equipos
entregarían a los tribunales informes del estado de avance de estos encuentros con miras
a progresivamente retornar a la normalidad o para decisiones de suspensión.
En un país en que históricamente, la relación padre-hijo se ha marcado por la ausencia del
padre (los trabajos de Gabriel Salazar o de Socia Montecinos son ilustrativos en esto)
construir un espacio apropiado para este derecho humano fundamental es un tarea de
primera prioridad.

57

http://www.defensordelmenor.org/upload/documentacion/estudios/encuentro_2010.pdf

62

23 de marzo, 2012

Streaming judicial

El 1º de marzo el año judicial partió con la segunda transmisión vía streaming del discurso
del presidente de la Corte Suprema.
El streaming- la transmisión por internet de un audio o video- permite abrir a la ciudadanía
puertas que han estado cerradas desde siempre. Sobran, entonces, las razones para
aplaudir esta iniciativa de una institución que se ha caracterizado por intensos grados de
secretismo.
Sería deseable que este streaming judicial fuese leído como el comienzo de un camino a
recorrer por la institución judicial de modo de tomarse en serio la publicidad de las
actuaciones judiciales. Andrés Bello le asignaba gran valor a la publicidad como
herramienta de control y de mejoramiento del sistema. Como es sabido, Bello, en 1830,
publicó en El Araucano un artículo que se llamaba Publicidad de los Juicios, donde
reclamaba la publicidad de los jueces y los juicios en vez del sigilo. La opinión del fundador
de nuestro sistema jurídico es que en un Estado republicano los juicios deben ser
públicos y los jueces son funcionarios públicos, miembros del Estado, y por tanto
sometidos al escrutinio público de la ciudadanía como todos los funcionarios. Ese era el
sentido del boletín oficial, antecesor del actual Diario Oficial. Hoy, en el actual contexto
cultural, internet es la herramienta que permite cumplir con las demandas de don Andrés.
Así parece estarlo entendiendo el poder judicial que el mismo 1° de marzo inauguró
cuenta en las redes sociales –twitter58, facebook59 y youtube60 - a través de las cuales he
observado en estos días un flujo de preguntas y respuestas, por lo que no cabe sino
felicitar al equipo tras esas cuentas.
Esta es una senda que otros tribunales superiores ya han seguido. El ejemplo de la corte
Suprema estadounidense61 es el más emblemático al respecto.
Al igual que en el sistema norteamericano resultaría muy valioso que alegatos, audiencias,
juicios, de interés para la ciudadanía se transmitiesen vía streaming, con respeto a otras
garantías en juego, pero entendido el valor legal y político que anima el principio de
publicidad. Esto no siempre ha sido suficientemente entendido. Baste recordar alguna
decisión judicial que prohibió tuitear durante un juicio.
58

https://twitter.com/#!/PJudicialChile
http://www.facebook.com/PoderJudicialdeChile
60
http://www.youtube.com/user/pjudicialchile
61
http://www.c-span.org/Topics/Supreme-Court/
59

63

Bien usada, internet puede ser una herramienta que vigorice a una ciudadanía que cada vez
más percibe que decisiones de alta relevancia para ella son tomadas en las salas de los
tribunales. Puede contribuir, asimismo, a comprender de mejor forma, esas decisiones que
tanto cuestan al público entender acerca de excarcelaciones, permitiendo observar
directamente el riguroso trabajo de escrutinio que están llamados a efectuar los jueces.
Las palabras de Bello, el 5 de noviembre de 1841, mantienen plena vigencia “es tiempo
sobrado de quo se satisfaga a la opinion i las necesidades del siglo; que nos aprovechemos
de su filosofía i sus adelantamientos; i que Chile, por demasiada lentitud o una
circunspeccion mal entendida, no se quede atras de la antigua madre patria i aun de
algunos estados hermanos que ya disfrutan de las grandes ventajas de tener a el alcance de
todos las leyes por donde todos han de ser rejidos.”62

62

http://www.memoriachilena.cl/temas/documento_detalle.asp?id=MC0064759

64

18 de mayo, 2012

Enchular o repensar

Hace 2 años el Presidente anunció una ambiciosa agenda legislativa en infancia. La
reestructuración del actual SENAME en dos servicios distintos y más especializados, la ley
de protección de derechos dl niño, incluso habló de estudiar la idea de un defensor del
niño.
Este 21 de mayo el anuncio en estos temas será menos que modesto. Probablemente se
anunciará el envío de el proyecto (no de “los”) de rediseño de SENAME y nada más.
En el intertanto, una exitosa iniciativa personal del presidente, como fue constituir una
mesa de trabajo con la sociedad civil, se diluirá. Ese trabajo, cuyo mérito se debe al apoyo
del senador Juan Pablo Letelier, al comprometido empuje de Osvaldo Torres y David
Órdenes, entre otros, y al inestimable soporte técnico del equipo de UNICEF liderado
por Nicolás Espejo, dialogó con representantes de los Ministerios de Justicia y Desarrollo
Social, pero luego ese producto debió para por la tradicional tijera de la Dirección de
Presupuestos de Hacienda, lo que vino a ser su cadalso.
Lo que tendremos será un anteproyecto tan malo como el del ejecutivo del 2009. Crea
dos nuevos servicios sin repensar el sistema de protección a la niñez y el sistema de
justicia juvenil será simplemente cambiar las placas afuera de los envejecidos centros del
SENAME, un enchular sin pensar, cumplir con la letra del compromiso presidencial de
hace 2 años pero no con su espíritu.
Esta semana tuvimos un ejemplo de la urgencia por repensar la institucionalidad de
protección a la infancia. Un bebé desapareció desde un hospital. El apoyo de la comunidad
fue crucial para su rápido reencuentro con sus padres. Pero cuál es el sistema con que
contamos como Estado para enfrentar, desde la política pública, las desapariciones de
niños. Ninguno. Hasta el año pasado funcionó un sistema 63 generosamente donado por la
ONG Internacional Save the Children y que funciona en otros países de América Latina
pero que hoy ya no está al 100%. ¿Por qué? Porque el sistema requiere que distintos
actores públicos se coordine periódicamente para su difusión, para la subida de
información, para la respuesta, para evaluar procesos, mejorar flujos, etc. Debieran
participar la PDI, Carabineros, SENAME, Ministerio de Justica, de Desarrollo Social, de
Educación, del Interior. Hoy el proyecto, que contó con el impulso de la sociedad civil,
liderada por la directora de ONG Raíces, Denisse Araya, arriesga su extinción. Hay
numerosos casos de niños desaparecidos que no van a ingresar al sistema formal
63

http://www.latinoamericanosdesaparecidos.org/chile/default.php?osCsid=8p8b667sp13v5tnh6935s94v15

65

(denuncia ante la policía) porque no cuentan con adultos responsables de su cuidado. Esta
iniciativa, de bajísimo costo, permitía suplir ese vacío.
¿Quién debería articular ese esfuerzo? Un Servicio Nacional de Protección de la Infancia,
pero no un SENAME enchulado. Uno donde la coordinación interagencias estatales cuente
con mecanismos de control, de evaluación, de financiamiento y no quede entregada a la
buena voluntad de funcionarios públicos.
El proceso de reforma del sistema de infancia en Chile es mucho más que cambiar la ley,
como he sostenido en otro lugar.64 Pero si ni siquiera las reformas legales son una base
para superar los actuales entrampes pensar en recursos adicionales para los hogares o en
que el ministro Mañalich cumpla su compromiso de implementa una política de salud
metal infantil, son quimeras y no la indispensable tarea de repensar la forma en que
tratamos a los más vulnerables, los más abandonados, lo más marginados.

64

http://www.sociedadpoliticaspublicas.cl/archivos/BLOQUEM/Infancia/Modelo_multidimensional.pdf

66

8 de junio, 2012

5 años

Hace exactamente cinco años, parlamentarios que en su vida habían pisado un centro
penal juvenil en compañía de numerosas cámaras y flashes visitaban los desmedrados
centros con que SENAME daba partida al nuevo sistema penal juvenil.
Cinco años después ningún parlamentario visitó los centros. Pero el conjunto de
autoridades del sistema de justicia recordó la fecha acompañado de un grupo de jóvenes
del Centro Semicerrado de Calera de Tango que le entregó un mural al Centro de
Justicia.
Ese centro, junto con el de La Cisterna, ha funcionado -dentro de grandes limitacionescon moderado éxito debido en buena parte al liderazgo de dos de los mejores directivos
del SENAME, Marcel Santibañez y Juan Carlos Bustos.
El liderazgo, cuya relevancia hoy se repite en el mundo educacional como un dogma, ha
sido apenas abordado en los equipos de trabajo del SENAME y de la extensa red de sus
ONG’s y fundaciones colaboradoras.
Liderazgo -en este caso judicial- fue el factor decisivo en la instalación de las mayores
iniciativas del mundo judicial: la Sala especializada de San Bernado, mérito del ministro
Roberto Contreras de la Corte de San Miguel, y la sala especializada del 4º Juzgado de
Garantía de Santiago, innovación atrevida y acertada del Comité de jueces de ese tribunal.
Liderazgo también es el factor que ha perfilado al equipo de la unidad especializada de la
Defensoría, dirigida por Gonzalo Berríos, como un actor protagónico en debates ya no
sólo en nuestro país sino en el conjunto de Sudamérica, en opinión del experto regional
Emilio García Méndez.
Liderazgo técnico es también un atributo que han exhibido, en sus áreas de trabajo,
instituciones prestigiosas como Fundación Tierra de Esperanza (en el tratamiento del
consumo problemático de drogas) y Fundación DEM (en libertad asistida) entre otras.
Escribir de las deudas del sistema es extremadamente fácil, y lo he hecho ya en otros
momentos. Lo realmente difícil, al recordar cinco años desde la entrada en vigencia de la
ley penal juvenil, es valorar aquellos esfuerzos que en ambientes adversos, con recursos
siempre escasos, con mucha calle pero también con mucho paper, han llevado adelante un
grupo de hombres y mujeres, a lo largo del país, que han conformado en estos cinco años
la comunidad de justicia juvenil. Me enorgullece ser parte de esa comunidad. Los desafíos
del sistema son, por cierto, numerosos. Honrar el compromiso estatal en orden a hacer
de la reinserción el norte del sistema, como reza el artículo 20 de la Ley Nº 20.084, aún
no cala en lo profundo de nuestras ciudades y, consecuentemente, en nuestras
67

instituciones. Pero en este aniversario puedo nombrar a un grupo de hombres y mujeres,
jueces, educadores, abogados y ´profesionales de las ciencias sociales, empeñados en
sentar a la mesa de las oportunidades a los jóvenes infractores de ley.

68

13 de julio, 2012

50% del sueldo mínimo

La teleserie nacional del salario mínimo sigue su curso. A tropezones, con una pobre
banda sonora, con un guión predecible y repleto de frases altisonantes. En un rincón el
oráculo de Delfos contemporáneo, es decir, los papers del Ministro de Hacienda y el
convento de economistas que repiten el mantra del riesgo que entraña aumentarlo. En la
otra esquina, encendidos discursos con algo de Arjona, algo de Galeano, el rescoldo de la
revolución, apuntando acusadoramente a los otros. Las divisiones en los bandos hacen
todo más confuso.
Desde mi experiencia de abogado en cuestiones de derecho de familia pienso en los
numerosos casos en que la sentencia final decretará como tope máximo de la pensión
alimenticia favor del hijo, hija, mujer, el 50% de los ingresos, que será en muchísimos
casos -20% en opinión de una consejera técnica– 50% del salario mínimo.
Con ese 50%, o con menos, una familia, o lo que quedó de ella, tendrá que comprar el
pan, el té, cargar la tarjeta bip, el arriendo dela pieza y pagar la cuota de la tarjeta de
multitienda. Son familias con una mujer de jefa de hogar a cargo de la prole. Por cierto,
ella no tiene ningún tope de 50% porque los reducidos ingresos que genera van por
entero a su familia. El hombre goza de ese privilegio.
Y es un avance gigantesco, si leemos con atención la historia apenas escrita de madres y
huachos, en Salazar, Montecinos , Jorge Rojas y algún otro historiador. En 1848 la tasa de
“ilegítimos” era de un 21,6% y en 1916 llegaba al 38%. En el bajo pueblo, la proporción
pudo ser el doble. (Salazar y Pinto, Historia contemporánea de Chile, Vol. 5, p. 52)

69

27 de julio, 2012

Colegios y Abuso Sexual Infantil (ASI)

Con el fondo de las noticias de los últimos días parece oportuno recordar que las tareas
de los colegios, en lo que respeta al abuso sexual infantil, son básicamente dos:
1. Prevenir; y
2. Proteger.
Prevenir exige más que actos aislados, como se suele entender -una charla, la entrega de
un manual- sino, como ha señalado Soledad Larraín, de UNICEF, “políticas de prevención
permanente en el sector educativo que promuevan el autocuidado, información hacia los
padres, definición de procedimientos a seguir en caso de detección de algún caso y
políticas de educación sexual.”65
En especial, es necesario que los docentes y directivos de las escuelas realicen esfuerzos
serios por desterrar falas creencias, prejuicios y toda la mitología que suele rodear, aquí y
en todo el mundo, el abuso sexual infantil.66 Es preciso, además, que sepan bien qué
esperar –y qué no- del sistema de justicia.
Proteger, a su turno, exige diversas tareas: Preocuparse, en primer lugar, del bienestar del
niño que denuncia abuso, de sus compañeros y de otros eventuales abusados. Eso exige
cumplir la obligación de denunciar en el tiempo exigido por la ley (24 horas) 67 y,
eventualmente, de querellarse, esto es, desempeñar un rol activo en el proceso. Ante un
determinado caso, la comunidad educativa puede elegir acompañar a ambos, el agresor y
el agredido; esta decisión exige roles diversos y mantener el principio de la principal
preocupación por la víctima. No es consistente con esto que un colegio pague los
honorarios del abogado que pone para defender al imputado y que no haga lo mismo con
los abogados que están querellados en su contra, como ocurrió en un reciente caso.
La decisión de apoyar debe significar que las autoridades de la escuela deben tomar
contacto con instituciones pertenecientes a la red de prevención de su comuna y fijar una
reunión con un profesional especializado, en lo posible fuera del establecimiento
educacional. En caso de contar con recursos para recibir apoyo particular, igualmente
deben chequear que los profesionales sean especialistas en abuso sexual infantil y no sólo
en temas de niñez.

65

http://www.unicef.cl/unicef/index.php/Noticias
Un ppt informativo aquí http://justiciadefamilia.blogspot.com/2012/07/abuso-sexual-infantil-prevenciony.html
67
art- 176 del Código Procesal Penal
66

70

Los colegios deben reunir toda la información que permita aclarar la situación. Todo lo
que reúnan debe entregarse al sistema de justicia, por lo que no pueden ofrecer reserva
de confidencialidad en este proceso de recopilación.
Pero lamentablemente, además de lo anterior, hay veces en que deberán enfrentar un
tercer desafío.
Los tiempos del sistema de justicia, de fiscalía, no son los tiempos de la comunidad
educativa. En un par de oportunidades me ha tocado asesorar a colegios que habían
denunciado y que luego, simplemente estaban esperando que el sistema de justicia les
comunicase su decisión para, sobre esa
Base, tomar decisiones de administración interna. Eso no siempre es posible. Tanto
porque los fiscales especializados realmente en abuso sexual infantil son escasos en el país
como por la dinámica del sistema, puede ocurrir que sea imprescindible que el colegio
realice una investigación interna para tomar algunas decisiones en el corto o mediano
plazo que no pueden esperar, porque la comunidad educativa tendrá altas exigencias sobre
los directivos. También en esta materia deben procurarse asesoría experta.
¿Qué pueden hacer las autoridades? Mucho más que lo que han declarado estos días.
Es un equívoco frecuente considerar que la Convención de Derechos del Niño no es
parte del marco normativo con que deben resolverse temas de educación. Pero el último
año y medio, de manera uniforme, nuestra Corte Suprema ha sido enfática en señalar que
en caso de expulsión a propósito de las movilizaciones estudiantiles, la Convención era
parte integrante del conjunto de normas con que debía decidirse la cuestión -que siempre
fue decidida en contra de los directores, pero esa es otra columna. Por si hubiera dudas
de lo anterior, el artículo 3º de la LGE así lo declara. Y los artículos 4º y 10 de la LGE
declaran otros derechos y le imponen al Estado (art. 4 inciso 7ª) el deber de resguardo.
A su turno, el artículo 46 al enunciar los requisitos para ser sostenedor exige (letra d y f)
contar, tener y aplicar determinados reglamentos los que, por cierto, no pueden
contravenir la normativa vigente.
Además exige docentes idóneos moralmente, y aquí entiende por tales no haber sido
condenados por determinados delitos. En la discusión de la LGE, desde JUNJI planteamos
la conveniencia de ampliar este examen de idoneidad y creo que esa modificación
robusteceria el rol fiscalizador de la autoridades.
Para finalizar, la Superintendencia de Educación cuenta con atribuciones para fiscalizar y
para interpretar la ley, facultades que debe ejercer, al igual que todo órgano de la
administración, con el interés superior del niño como criterio rector.

71

17 de agosto, 2012

Buenas noticias en justicia juvenil

La semana pasada SENAME dio a conocer los resultados de un estudio sobre reincidencia
encargado –a través de licitación pública- al Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana
(CESC) de la Universidad de Chile.68
Es una gran noticia. Más allá de algunas diferencias con ciertos aspectos del informe, es
necesario resaltar el logro de la administración actual de SENAME de entregarle al país un
modelo para evaluar cómo lo estamos haciendo en materia de reincidencia delictiva y
cómo estamos en responsabilización y reinserción, esos altos objetivos que declaramos
como país para el sistema juvenil en la ley Nº 20.084.
Conocer si vamos mejorando o empeorando en estos delicados temas, si nos hemos
detenido o retrocedido, aunque parezca difícil de creer, no es posible hoy. Aunque la
preocupación por la seguridad pública suele marcar alto en las encuestas de opinión, ni los
estudios ni la inversión en investigación ni los datos duros van a la par de esa inquietud
ciudadana.
Hablar de reincidencia no debiera agotar la pregunta por la reinserción. Es efectivo que
hay otras dimensiones, más cualitativas, que deben ser abordadas. Pero el indicador ancla
es correcto situarlo en la cantidad de veces que un joven que pasó por el sistema vuelve a
ser condenado. Y es que en esta perspectiva lo que evaluamos no es al sujeto reincidente
sino al sistema del que es parte.
Ron Corben - ex presidente de la Asociación Nacional de Directores de Libertad Asistida
de EE.UU.dice en Daring to fail (Atreverse a fracasar)69: “Recuerdo hace una década preguntarIe a
una sala llena de directores de libertad asistida si ellos sabían cuál era la tasa de
reincidencia de sus casos. No muchas manos se levantaron. Luego les pregunté si ellos
sabían la cantidad de horas de servicios comunitarios efectivamente realizadas el año
anterior. Muchos directivos podían decir cuántas horas habían sido asignadas, cuántas
debieron cumplirse, pero no la cantidad que se completó. El éxito en esa época era
definido como permanecer fuera de las noticias y no avergonzar a sus jefes.”

68
69

http://www.cesc.uchile.cl/noticia_104.html
http://www.courtinnovation.org/sites/default/files/Daring_2_Fail.pdf

72

Contar con un sistema que mida reincidencia debiera permitirnos cambiar el eje de
preocupaciones. De no salir en la tele avergonzando a tu jefe a disminuir significativamente
tu tasa de reincidencia.
Por cierto, para ello sería aconsejable que SENAME, antes de implementar como política
pública las recomendaciones de una institución universitaria reuniera a un conjunto de
actores institucionales y expertos para enriquecer esta política. Desde una perspectiva
sistémica, por otra parte, se requiere contar con más bases de datos que sólo la de
SENAME para el conteo, se necesita integrar la información proveniente de otras
instituciones del sector justicia y, por cierto, es indispensable que la cifras queden
desagregadas por unidad de responsabilidad (los distintos centros y programas) de modo
de fortalecer la accountability de las instituciones de la justicia juvenil.

73

1 de septiembre, 2012

La cárcel sin fin

El ruido de los problemas de nuestro día a día puede llevarnos a la paradoja de vivir en un
mundo globalizado, pero enclaustrados en las paredes de la agenda diaria, el noticiario, las
clases, la oficina y poco más. Hoy una causa urgente y justa requiere la atención de la
comunidad americana. La Corte Interamericana de Derechos Humanos está realizando la
audiencia del caso Mendoza y otros v. Argentina.
En este caso, se trata de seis jóvenes condenados a presidio perpetuo en la Argentina por
delitos cometidos siendo menores de edad. Se le pide a la Corte "que ordene medidas de
no repetición" y "modificaciones legislativas" para eliminar la prisión perpetua a estos
menores y garantizarles un recurso de revisión.
Rosa María Ortiz, representante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
ente que eleva los casos a la Corte, afirmó que los cinco jóvenes no contaron con la
posibilidad de una "revisión integral" de su sentencia y que en la actualidad el marco
normativo argentino "sigue igual". Añadió que en Argentina la cadena perpetua no puede
ser revisada hasta que el condenado haya cumplido 20 años de prisión y denunció que los
jóvenes fueron castigados como adultos y con la mayor pena existente.
Nuestro país estableció, en la ley penal juvenil, una duración máxima de 10 años, para
adolescentes entre 16 y 18 años y una de 5 años, para aquellos entre 14 y 16 años. Y ya
esa duración fue objeto de críticas, del momento que en la Cámara de Diputados se había
arribado aun acuerdo político que la establecía en 5 años, sin distingos. Recuerdo a
diputados de distintos colores políticos (Marcelo Forni, Víctor Pérez, Guillermo Ceroni,
Jorge Burgos, el inolvidable Juan Bustos), todos contestes en que los adolescentes eran
diferentes a los adultos, que el tiempo de ellos era distinto cualitativamente y que la ley
debía ser consistente con esa condición. Ese criterio, por lo demás, es el único que
resulta legítimo para aquellos países, como Argentina y Chile, que ratificaron la
Convención de Derechos del Niño que en su artículo 40 establece el deber del estado de
considerar, al juzgar y condenar, la edad del niño. Argentina, lamentablemente, no sólo no
ha honrado este compromiso internacional, sino que además, en su seno se ha
formalizado una doctrina – de la mano del magistrado Zaffaroni- que ha permitido el
encierro “por protección” de numerosos menores de edad en establecimientos que no
son sino cárceles, incurriendo en aquello que nuestra ley N° 20.084 –en su mensajedenominaba “sistema penal encubierto”.
74

La comunidad americana tiene, en el caso Mendoza y otros v. Argentina, la oportunidad de
tomarse en serio los derechos de los niños de América Latina y poner fin a la cárcel sin fin
de los jóvenes argentinos. 70

70

Más sobre este caso en http://justiciapenaladolescente.blogspot.com/2012/08/piden-la-corteidh-unacondena-contra.html

75

14 de septiembre, 2012

La ilusión del diálogo

El encendido debate a partir de las críticas de la ministra Benítez al fallo de la Corte
Suprema y la dura reacción del máximo tribunal tiene el mérito de obligarnos a repensar y
justificar –o desechar si es necesario- ese lugar común que sostenía que “los fallos no se
comentan”.
No tengo claro si el origen de este discurso coincide con el que señala Cox en otra
columna71, pero me parece que el punto es independiente de su génesis.
La cuestión no es, como parte encuadrando Antonio Bascuñán72, si queremos inmunizar a
los jueces de toda crítica. La pregunta es si puede el ejecutivo criticar las decisiones
judiciales. Y si se responde afirmativamente -como hacen Cox, Bascuñán y Brunet73- la
pregunta que sigue entonces es quiénes pueden criticar, ¿sólo el presidente y los
ministros? ¿o también carabineros? ¿todo funcionario de la administración pública puede?
Creo, junto a Paula Vial74 y Valentina Horvath75, que hay buenas razones, entre nosotros,
para limitar la crítica del ejecutivo de las decisiones judiciales.
La primera de ellas se relaciona con nuestra arquitectura institucional. Parece existir un
amplio consenso –el documento RN-DC76 es prueba de ello- en que nuestro sistema
consagra un “presidencialismo exacerbado”. A quien le pedimos que no critique las
decisiones de los jueces no es al limitado gobierno federal de los EE.UU. Se lo pedimos a
un ejecutivo latinoamericano que nombra jueces, nombra fiscales, nombra miembros del
tribunal constitucional, maneja, en lo grueso, el presupuesto de los jueces, y tiene un
relevante rol colegislador al punto que hay un importante número de cuestiones sobre las
que no se puede legislar si el ejecutivo no quiere.
Es de este todopoderoso ejecutivo del que esperamos no critique las decisiones judiciales.

71

http://www.elpost.cl/web/temas/nacional/1194-los_fallos_no_se_comentan_y_por_qu_no.html
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2012/09/12/los-fallos-de-los-tribunales-s.asp
73
http://www.radioagricultura.cl/client/7562-La-leg%C3%ADtima-cr%C3%ADtica-a-la-Suprema-y-susfallos.html
74
http://www.elpost.cl/web/temas/nacional/1198-tanto_va_el_cntaro_al_agua.html
75
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2012/09/13/criticas-a-sentencias-judicial-1.asp
76
http://static.latercera.com/20120118/1452609.pdf
72

76

No es cierto que esto empobrezca el debate, como sostienen Bascuñán y Cox. No hay
debate cuando se critica a los jueces porque los jueces no pueden responder. Ellos hablan
por sus resoluciones y en excepcionales ocasiones, y esta fue una de ellas, expresan su
parecer frente a críticas. Si se admitiera la tesis del “diálogo institucional” –como le llama
Cox- lo que tendríamos, en verdad, sería un monólogo porque los jueces no harían
puntos de prensa en las mañanas para defenderse de sus críticos. El diálogo político, por
definición aunque esto no suceda en la práctica, requiere actores dispuestos a cambiar su
posición a partir del intercambio de razones. Pero le está evidentemente vedado al juez.
¿O se supone que la ministra Benítez esperaba que la Corte cambiase el fallo después de
escuchar sus críticas? Eso en ningún caso aspiraba a ser un diálogo. Esas fueron
declaraciones políticas que admitían respuestas políticas pero que no esperaban alterar
una sentencia judicial ya dictada.
La Constitución ha expresado esto en el artículo 76 al prohibirle al Presidente y al
Congreso “revisar los fundamentos o contenidos de las resoluciones judiciales.” No
comparto la lectura literal que hace Brunet al ver aquí una remisión al recurso de revisión.
Esa es una errada salida argumentativa para el problema que le plantea un texto
constitucional que prohíbe la revisión de las sentencias.
Lo que Atria77 denomina “la improbabilidad de la jurisdicción” es justamente lo que exige
tomar resguardos, para configurar un ambiente en el que quienes deciden lo justo de un
caso en concreto no se vean sometidos en exceso a las presiones de quienes siempre
tendrán algún interés en el caso. Cada caso debe decidirse considerando única y
exclusivamente ese caso en concreto sin ninguna razón consecuencialista.
La ilusión del debate, al interior de una estructura presidencialista exacerbada, arriesga
ofrecer espacio para la limitación de libertades en nombre de un diálogo que siempre será
monólogo.

77

http://www2.expansiva.cl/media/en_foco/documentos/14112007100957.pdf

77

5 de octubre, 2012

Carta envejecida

Pocas veces una Carta de los obispos se había devaluado tan rápido.
Dos acontecimientos ocurridos apenas una semana después de ser lanzada exhibieron el
escaso valor de ese documento teñido de verbos melifluos como invitar y compartir y de
malestares sin nombre y apellido.
La muerte de Pierre Dubois es el primer suceso que deja en evidencia la distancia
histórica, espacial, litúrgica, hermenéutica entre el amplio universo de hombres y mujeres
que concurrieron a despedir al valiente cura de La Victoria. Nada ni nadie queda de esos
setentas y ochentas. Este es el comienzo del fin de la mejor época de la iglesia
latinoamericana. Algo semejante se vivirá cuando mueran don José Aldunate y Mariano
Puga. Una época donde algunos de los hombres más valientes del país usaban faldas. La
distancia es también espacial. La iglesia ya no llama a vivir a las poblaciones a sus curas y
experimentos como los curas obreros hoy serían tratados como herejes. El momento en
la misa fúnebre en que muchos comenzaron a cantar el himno de la parroquia de La
Victoria antes de lo presupuestado y que no cesó -aunque los conminaron suavemente a
ello- marcó un ejemplo de que la liturgia también resultaba una expresión ajena a esa
comunidad. La lectura de los mismos textos producía resultados no sólo diferentes sino
contradictorios. Era mucho más que un cura a quien se despedía. Pero la iglesia de hoy
difícilmente podía reclamarlo como uno de los suyos.
El segundo acontecimiento que desnudó el desfase de la carta con la realidad chilena fue
que se hiciera pública la investigación por abuso sexual contra uno de los miembros del
cuerpo colegiado que entregaba la carta. La denuncia contra el obispo de Iquique, Marco
Órdenes, sólo nos recuerda la ominosa paradoja de que aparezca firmando la carta
pastoral el obispo Horacio Valenzuela- El mismo que daba “saltos eléctricos” cuando
Karadima le tocaba el trasero, el mismo que estuvo presente en sucesivos episodios de
maltrato (juicios, le llamaban, corrección fraterna le dijeron ante la jueza González) a los
curas que se apartaban del redil bosqueano. El Comité Permanente del Episcopado
demostró su absoluta falta de tino al poner entre los redactores a uno de los hombres de
confianza del Rasputín del Mapocho. Los 5 obispos que eran parte de ese grupo siguen
impertérritos en sus dignidades. Una de las primeras medidas que todos los expertos
recomiendan –inclusos los citados por la Iglesia en el último y estupendo manual de la
Vicaría de la Educación- para proteger a los abusados es sacar a los abusadores de sus
puestos de poder y dominación. Porque es claro que Karadima no actúo sólo. Y acá no
sólo no salen de su puesto de poder sino que firman cartas pastorales donde se denuncian
los males del siglo y se asperjan admoniciones y vagos perdones.
78

Órdenes, en esto, fue un amateur del abuso donde cómplices del abusador profesional
mantienen sus sitiales como fruto de esa diplomacia vaticana de no armar ruidos entre
sótanas púrpuras.
Pierre Dubois y Marco Órdenes. Toda una novela negra entre medio. Una novela, por
cierto, mucho más interesante que el manual para insomnes que es esa tempranamente
envejecida carta pastoral.

79

18 de octubre, 2012

Anécdota y evidencia

Anécdota es la forma más básica y simple de probar un punto. Puede sacarse a relucir en
medio de un cóctel, de un cumpleaños, de una comida familiar. Si está bien contada agrega
algo de placer a la información. En ese microámbito la anécdota e inocua, no hace daño,
alegra incluso, nos hace sentir bien.
La evidencia, por otro lado, no suele hacernos sentir bien. Es la forma más alta de
demostración empírica de un argumento. En el estado actual de nuestra comunidad
científica, por evidencia queremos decir la información comprobada de un cuerpo de
estudios e investigaciones, publicada según parámetros de la disciplina, en revistas
indexadas (o editoriales prestigiosas con comité editorial), sometidas al escrutinio de
pares. Ese, no otro, es el parámetro con que se evalúa nuestro Fondecyt, por ejemplo, el
aporte investigador de los postulantes a algún financiamiento.
Hoy hay un enfoque en distintas disciplinas llamado prácticas y políticas basadas en
evidencia. Comenzó en Inglaterra desde la medicina y se ha extendido a distintas ciencias
sociales como el trabajo social, la psicología, la criminología. Lo que busca es, por ejemplo,
que si vamos a intervenir con jóvenes infractores lo hagamos basados en datos
provenientes de la mejor literatura científica y no en el ojímetro o la ideología de turno
del tomador de decisiones.
En varias políticas públicas –y esto no comenzó con el actual gobierno – el nivel de
fundamentación no pasa de la anécdota.
El caso más paradigmático es la llamada reforma a la reforma. Sin que se haya hecho
público por el gobierno ningún estudio que lo recomiende, se ha anunciado la reforma a la
reforma.
Las cartas al director –algunos académicos parecen olvidarlo- no son una forma de debate
científico. Pueden ser muy útiles en difundir en la comunidad argumentos pero no
sustituyen el trabajo riguroso de publicación. Si ud. es un decano de una escuela de
derecho o un director de un prestigioso departamento de derecho procesal, su espacio
para la construcción de un debate serio son las revistas especializadas, no las cartas al
diario ni los pasillos ministeriales.
Ayer el Ministerio de Justicia anunció una comisión asesora. Me sorprende que no
participe nadie del equipo de la Universidad Diego Portales, donde hay numerosos
investigadores –Mauricio Duce y Cristián Riego entre los más notables- con publicaciones
relevantes y recientes en la materia. Lamento profundamente que no se haya convocado
a ningún experto nacional en justicia juvenil, ya que se anunció que se pretende reformar
la ley penal juvenil. Dos parlamentarios de gobierno, un abogado asesor del gobierno, un
abogado del instituto asesor legislativo de derecha, la directora de un think tank de
derecha y tres profesores de la Universidad de Chile no son, bajo ningún parámetro, lo
que se llamaría una comisión de expertos.
80

Una comisión asesora entregará anécdota, no evidencia, a una reforma que exige el más
alto nivel de escrutinio porque de lo que se tratará en ella será de la privación de libertad
de los ciudadanos. Cualquier liberal que haya leído a Berlin y no sólo a Hayek, coincidiría
conmigo.

81

13 de noviembre, 2012

Los Irrelevantes

Pese al consenso de los expertos electorales en orden al grave riesgo para nuestra
democracia del alto ausentismo electoral, y la reanudación del debate sobre el voto
voluntario creo que la elección municipal pasada fue extraordinariamente positiva para
nuestra democracia.
¿Para qué votar si nada va a cambiar? Esa pregunta suele rondar en la cabeza de los
ciudadanos en los días previos a la elección. Incluso algunos de quienes votan lo hacen con
el convencimiento de que nada va a cambiar. Esa es la verdadera categoría que importa
revisar y estudiar. No comparto, entonces, los factores que propone Engel para el análisis
de la abstención78.
Mucho resultados fueron imprevisibles o sorpresivos y eso es una gran noticia. La mejor
campaña para atraer votantes no son las monsergas de cura buena onda con que los
dirigentes partidistas pretender “reencantar”. La mejor campaña fue que el domingo
antepasado los votos fueron significativos y relevantes como hace tiempo no lo eran,
como pocas veces lo han sido. Cada voto contó (aún cuentan, creo, gracias a la impericia
del Servel) y en las reñidas elecciones los votantes sintieron muy claramente que tuvo
sentido salir de la casa en domingo para ir a votar.
Esa irrelevancia crónica de las elecciones tiene razones estructurales, normativas. La
combinación de relojería constitucional de un quorum de 4/7 para leyes importantes y el
sistema binominal que le entrega la mitad del país a un sector político han configurado una
nueva versión del gatopardismo. Se ha reformado veintitantas veces la Constitución pero
no ha sido realmente cambiada. Contesse ya explicó muy bien en estas páginas 79 por qué
no es cierto que esa maquinaria tiene como propósito resguardar los consensos de las
fiebres del momento.
Pero hay más que ley para explicar la irrelevancia de los votos entre nosotros. Mire ud. el
debate para nominar candidatos presidenciales en las dos coaliciones. Las voces que
reclaman por designaciones a dedo, bajo expresiones un poco –no mucho- más
elegantes, por cierto, están a la orden del día. ¿Qué saco con militar –puede preguntarse
78

http://diario.latercera.com/2012/11/03/01/contenido/reportajes/25-122068-9-entendiendo-yrevirtiendo-la-abstencion.shtml
79
http://www.elpost.cl/web/temas/nacional/1219-nuestra_constitucin_viciosa.html

82

un militante con sus cuotas al día- si al final el candidato lo van a nombrar los mismos de
siempre? Ese es el mismo desprecio por los votos y la misma confianza ciega en que un
reducido grupo puede manejar el partido o el país, contando por anticipado con el
asentimiento de sus militantes o ciudadanos.
Los irrelevantes requieren –requerimos- la reforma del binominal y la eliminación del
requisito de los 4/7, pero, además, necesitan ser considerados no sólo a la hora del
acarreo de aplausos y pancartas sino en la silenciosa hora de las decisiones. No hacerlo
sería suicida.

83

23 de noviembre, 2012

Organizados para descoordinarse

Como si la realidad en vez de imitar al arte o a la mala televisión, eligiese imitar un paper,
esta semana la palabra coordinación surgió numerosas veces para explicar graves
problemas en el sistema de justicia.
Tanto en el caso de las niñas explotadas, sexual y comercialmente, por regentas y
maduros clientes, como en el intento de arrestar a un perito del Servicio Médico Legal, la
descoordinación fue evidente y gruesa. ¿Hay más redes como ésta? Me preguntaron
diversos medios estos días. ¿Por qué no los atrapamos? La triste respuesta es que más allá
de la necesidad de recursos adicionales, lo que realmente nos falta es coordinar esfuerzos.
¿Cómo es posible que un tribunal crea que arrestar a un perito es la forma de conseguir
su colaboración? ¿Realmente el tribunal cree que el perito no asistió por dejación,
negligencia? ¿La hipótesis de sobrecarga de trabajo no le resulta más atendible? Hace tres
años, una jueza de familia denunció por desacato a una directora de un programa (un
DAM, en la jerga senamesca) que no le envió a tiempo unos informes diagnósticos. La muy
conocida sobrecarga de trabajo de estos programas no le impidió intentar que el sistema
de justicia hiciese lo que ni ella ni sus superiores eran capaces de hacer: coordinarse.
Una intuición institucional en línea con esta columna, la constituyó que el gobierno le
pidiese a la comisión asesora para la reforma a la reforma recomendaciones en esta
materia. Lamentablemente, este consejo equivoca el nivel de coordinaciones que se
requieren. Seguir pidiéndole al Ministro de Justicia que coordine instituciones no va a
tener ningún impacto –o uno muy menor- en el día a día de los ciudadanos y los
funcionarios si no instalamos instancias de coordinación a nivel local.
Cuando digo local quiero decir, al menos, a nivel municipal. Pero incluso este nivel es
macro con relación al barrio y la población, que debiesen ser nuestras unidades de
responsabilidad.
Es `preciso tener claro que a estas mesas deben asistir todos los involucrados, todos los
protagonistas de la historia, los stakeholders, como le gusta decir a Waissbluth. Y para
combatir que niños y niñas se paren de noche en un esquina en la zona norte de Santiago,
en la Chimba, se requiere sentar a las dos policías, a Sename y las ONG colaboradoras, al
sector educación, al sector salud, al juzgado de familia respectivo, al fiscal y al juez de
garantía del territorio, a la municipalidad y a la junta de vecinos del sector. Quizá haya que
invitar al pastor o cura del sector. Ideal, si consiguen asesoría de un académico (varios
académicos participamos ad honorem en un consejo asesor en seguridad que convocaba
anualmente Claudio Orrego en Peñalolén).
84

Los actores del sistema de justicia deben conocer la realidad de nuestro Servicio Médico
Legal y asumir que sus funcionarios no son tipos odiosos que no quieren ir a las audiencias
de flojos. Es un nivel muy bajo de análisis el que razona de ese modo. Ya quisiera
cualquier perito del país contar con el horario laboral normal de un juez de garantía o de
un juez oral en lo penal. Sentarse en torno a un café y galletas es, en todas partes del
mundo, la forma en que se instalan buenas prácticas con base en los recursos siempre
escasos de los sistemas de justicia.
Pero ese café requiere una fuerte y persistente voluntad política que sostenga la mesa,
que apuntale el cumplimiento de acuerdos, que colabore con reorganizar recursos
existentes o adicione nuevos.
Nada de esto requiere ley. Sólo ganas, voluntad, compromiso. De no existir seguiremos
organizados para descoordinarnos, con altos costos, y pobres resultados.

85

7 de diciembre, 2012

Un nuevo Código Penal

No hay dudas de que hoy en Chile es necesario un nuevo Código Penal y, en
consecuencia, el anuncio gubernamental en orden a iniciar su discusión debe aplaudirse.
Sin embargo, no cualquier texto concluirá con éxito esta tarea.
Un Código Penal es un conjunto de principios y reglas que nos dicen, como sociedad, qué
se pena y cuánto se pena. Es decir, este proceso que se inicia con el anuncio del gobierno
es un llamado a actualizar nuestros consensos en torno a cuáles son aquellas infracciones a
la vida en común más graves y que requieren de la imposición de un castigo. Y, al mismo
tiempo, nos exige concordar la severidad de estos castigos y su variedad.
Tres condiciones, me parece, son necesarias para que este proceso llegue a buen puerto.
La primera, que se trabaje sobre la base del anteproyecto de Código Penal del 2005, 80
preparado por el Foro Penal –un amplio conglomerado de académicos- convocado por el
Presidente Lagos. Desconocer ese texto representaría un retroceso lamentable y una
pérdida de recursos gigantesca, inimaginable en otros ámbitos -política económica p. ej.pero lamentablemente frecuente cuando hablamos de política criminal.
La segunda, que en el proceso se recojan las inquietudes ciudadanas y se difunda su
desarrollo en conjunto con la sociedad civil. El ejemplo del trabajo de las comisiones
asesoras del gobierno de la Presidenta Bachelet con audiencias, algunas públicas, algunas
privadas, es una buena práctica. El derecho penal es demasiado importante en una
sociedad para dejarlo sólo a los penalistas. Es preciso, a la vez, que los actores sociales
entiendan las limitaciones de la herramienta penal y se moderen las expectativas que
recaigan sobe un nuevo Código. Los sólidos cimientos dogmáticos son imprescindibles
pero también es necesario contar con un Código que dé cuenta de nuestra realidad social
y no de la sociedad alemana donde se suelen formar nuestros principales académicos.
La tercera condición de éxito, me parece, la representa un cierto rigor metodológico al
tomar decisiones. Aunque no se mencione así en su ley orgánica, nadie imagina que el
consejo del Banco Central adopte decisiones con base en intuiciones, prejuicios, el
horóscopo del presidente o el “ojímetro”. Todos los consejeros suelen estar entre los
80

Puede consultarse en: http://www.politicacriminal.cl/n_01/pdf_01/d_1.pdf

86

académicos más citados en la comunidad científica y, aunque esto no garantiza infalibilidad,
es posible entender la racionalidad de sus decisiones con base en determinados autores,
teorías y modelos explicativos. Las discusiones que se suscitarán a propósito de la
redacción de un nuevo conjunto de reglas y principios penales, debieran tender a usar la
mejor evidencia criminológica disponible. Probablemente, dada la exigua producción
nacional en este sentido, deberán encargarse estudios en este campo para cuestiones
específicas. Lo que no es admisible es pretender tomar decisiones en política criminal sólo
sobre la experiencia –parcial y fragmentaria- de los comisionados. Menos anécdota, más
evidencia empírica.
Finalmente, un nuevo Código Penal que enfrente los desafíos actuales del sistema penal
debe encarar decididamente también la fase de ejecución. La mayoría de los países de la
región ya cuenta con una ley de ejecución penal y con un juez de vigilancia penitenciaria o
algún órgano similar. También en este punto existe un anteproyecto trabajado el 2005 por
el Ministerio de Justicia que puede servir de texto base.81 Al cumplirse 2 años de la mayor
tragedia carcelaria de nuestra historia, un anuncio gubernamental que incorpore este ítem
en la agenda de trabajo sería el mejor homenaje a aquellos ciudadanos fallecidos mientras
estaban al cuidado del Estado.

81

Puede revisarse en: http://es.scribd.com/doc/114595149/Anteproyecto-Ley-de-Ejecucion-de-Penas-FinalCon-Fundamentacion

87

2013
11 de enero, 2013

Rapidito, rapidito

Las reacciones pendulares ante viejos problemas no dejan de llamar la atención. Si durante
decenios uno de los pecados capitales de nuestro sistema de justicia era la lentitud y el
retraso estamos en un incómodo momento en el que debemos denunciar como flagelo el
“rapidito, rapidito” como el axioma fundamental de la gestión del sistema actual.
Hace 5 años la justicia de familia se encontraba colapsada. Una serie de comprometidas
decisiones, donde el liderazgo del ministro Héctor Carreño jugó un rol protagónico,
permitieron salir del atolladero a base de preocupación por una gestión de calidad. Hoy,
sin embargo, parece que el entendimiento acerca de qué es “gestión de calidad” resulta
problemático y parece imponerse una versión que lo asocia exclusivamente con el
“rapidito, rapidito” como leitmotiv. Una reciente decisión de la Corte Suprema (Auto
Acordado 169-2012, de 24 de diciembre de 201282) exhibe un riesgoso movimiento al
extremo del péndulo.
El año 2013, dispone la Corte Suprema, los juzgados de familia deberán terminar, al menos
un 85% de sus causas (con contadas excepciones) dentro de 90 días. Si no lo hacen, es
decir, si no se cumple esta meta de desempeño, los funcionarios no recibirán un bono
bastante significativo monetariamente. ¿Pero la demora de un juicio de familia depende
exclusivamente de la acción de los funcionarios judiciales? Evidentemente que no. Hay
recursos, incidentes, pruebas, que pueden demorar, sin ánimo de obstaculización, un
proceso.
Es enteramente correcto que la Corte Suprema, en uso de sus atribuciones, conciba
metas que sólo dependan de la actividad de sus funcionarios. Pero está gruesamente fuera
de sus atribuciones señalar un plazo para el término de las causas. El loable objetivo de
celeridad exige pensar mejor las cosas. El año 2012 la meta era de un 60% y ya generaba,
evidentemente, un incentivo perverso para “matar” causas. Subir, de un año a otro, a un
85% significa que unos funcionarios se han arrogado facultades que la ley no les entrega y
arriesgan producir decisiones que lindarán con la denegación de justicia.

82

A{un no se ha subido al sitio del poder judicial pero puede ser revisado en:
http://es.scribd.com/doc/119524735/Acta-169-2012

88

Agrava lo anterior que para reclamar de un Auto Acordado un ciudadano debe tener una
gestión pendiente ante un tribunal y desde ahí irse al Tribunal Constitucional a reclamar.
Pero –faltaba más- ningún juez de familia va a cerrar una causa citando el Acta 169 por lo
que cuando el Tribunal Constitucional pregunte “¿dónde se ha citado esta norma que ud.
quiere impugnar?”, el ciudadano al que le terminaron rapidito la causa sólo le va quedar
encogerse de hombros y silbar.
“Rapidito, rapidito” no es un buen eslogan para la justicia de familia.

89

20 de abril, 2013

Hablemos en serio de adopción

Aprovechando cierta propuesta legislativa sobre adopción me gustaría hablar de adopción
ya que este proceso suele invisibilizarse en la discusión de políticas públicas sobre la niñez
en Chile.
Lo primero es la cuestión institucional, orgánica. Hoy, la institucionalidad sobre adopción
nacional e internacional en el país es un departamento del SENAME, pequeño, con
recursos casi inexistentes, con profesionales casi hacinados y que ha sido liderado con
singular talento y entrega por Raquel Morales. Más allá de los esfuerzos descomunales de
este equipo, en condiciones materiales adversas, hay varias razones para que no esté en
SENAME. La reforma de esta institución y la creación de dos nuevos servicios, son la
oportunidad para repensar qué tipo de institución queremos tener a cargo de los niños
más abandonados del país. He propuesto en otro lugar83 que debe ser un Consejo
Nacional, con presencia en todo el país, pero separado del Servicio de Protección de
derechos de los Niños y Niñas. Por cierto, debe contar con recursos que le permitan
realizar estudios, monitorear procesos y tener equipos jurídicos y psicosociales en todas
las regiones del país.
En segundo lugar, es preciso reformar la ley en varios sentidos. Mejorando el diagnóstico,
afinando las causales para declarar susceptible a un niño de ser adoptado, regulando con
claridad y con base en evidencia la evaluación de los adoptantes, y agilizando, en general, el
proceso de escrutinio. Es muy recomendable observar el proyecto de reforma del Código
civil argentino donde las materias de familia fueron revisadas por la destacada jurista Aida
Kemelmajer y donde en adopción se abren a que la nueva filiación no signifique romper
tan drásticamente con la anterior siempre. El sistema actual nacional obliga al niño a
romper brutalmente con su pasado y, con ello, en muchas ocasiones, incrementa el daño
que ha vivido.
Finalmente, los operadores del sistema, tribunales, Sename e instituciones privadas deben
examinar algunas prácticas. Los tribunales deben acumular las causas de protección a las
de susceptibilidad. El artículo 18 de la ley de adopción les ordena hacer eso y sin embargo,
conozco varios casos en que no lo hacen y he escuchado, en clases, a juezas que me han
relatado acuerdos, informales, de comités de jueces para no efectuar esa acumulación de
causas. Como resultado de esa desobediencia a la ley, se generan incoherencias en el
sistema y en especial respecto de la intervención con el niño. Sename, a su turno, debe
evitar ser curador ad litem de un niño y, al mismo tiempo, estar pidiendo su
83

http://www.sociedadpoliticaspublicas.cl/archivos/BLOQUEM/Infancia/Modelo_multidimensional.pdf

90

susceptibilidad de adopción. Hay un conflicto de interés muy claro en ese doble rol. Por
su parte, las instituciones privadas deben mejorar sus procesos de evaluación y evitar
ofrecer a tribunales informes con apariencia de seguridad –por más que los tribunales se
las pidan- cuando sólo les pueden ofrecer probabilidades. Los hogares deben cuidar no
generar cortapisas absurdas a las familias de origen, por definición multiproblemáticas, p.ej.
fijando horarios de visitas en horario laboral, como he observado muchas veces.
El equipo de adopción de Sename goza de un reconocido liderazgo en Sudamérica y
debiera constituir la base para una nueva institucionalidad que permita tomarse en serio el
derecho de niños y niñas a crecer en una familia.

91

13 de mayo, 2013

20 artículos

El martes 30 de abril el gobierno cumplió su compromiso de presentar al parlamento, en
el primer trimestre del año, el muy anunciado proyecto de protección de derechos de
niños, niñas y adolescentes.84
La principal virtud del proyecto es su brevedad. Sus errores y omisiones, por otro lado,
son numerosos. Todo pudo ser distinto. UNICEF y numerosas ONG’s trabajaron en una
mesa –por expreso mandato del Presidente- cuya labor fue luego groseramente
desconocida desde el Ministerio de Desarrollo Social.
¿Qué puede hacer el derecho por los niños? Ésa, y no otra, era la pregunta que quedó sin
respuesta el pasado 30 de abril con los 20 artículos que envió el ejecutivo al congreso
¿Qué claridades tenemos hoy sobre la reforma del sistema de atención a la infancia en
Chile?
La primera es que no hay recursos adicionales. Es decir, no hay recursos para una política
en infraestructura de centros de protección. No hay más recursos para los hogares. Y
tendremos que contentarnos con la telesolidaridad de los matinales en pro de alguna
Fundación porque el estado nos dijo el 30 de abril que no va a poner un peso más ni va a
modificar el sistema en virtud del cual los pone, en los hogares donde hoy viven 12 a 13
mil niños y niñas.
La segunda claridad es que lo que se trata de pasar por derecho no es más que un
subgénero literario cercano al realismo mágico. No hay derecho si éstos no se pueden
exigir. No se toman en serio los derechos de los niños si estos derechos no pueden
requerir la protección de los tribunales. El proyecto no contempla ningún mecanismo para
hace exigible ningún derecho.
Tercera claridad. Ni siquiera vamos a derogar la Ley de Menores. Un texto que en su
esencia viene de 1928, que es un verdadero zombie jurídico con cerca de 27 artículos
sobreviviendo en medio de otros 50 derogados seguirá deambulando en nuestro sistema
jurídico.
Cuarta claridad. Cuando hablamos de protección de derechos o de protección de niños,
distinguimos entre una protección general y una especial. En la primera el sujeto es
84

Boletín 8911-18. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/139133592/Ley-Proteccion-Del-Ejecutivo-30Abril-2013

92

universal, puede ser cualquier niño que por equis motivo vea vulnerado gravemente algún
derecho. En la segunda, la protección especial, queremos atender a poblaciones
específicas, grupos vulnerables, niños y niñas en determinadas y precisas circunstancias. El
proyecto ni se hace cargo de esta distinción ni avanza un centímetro en innovar en las
“medidas de protección”: ni en causales, ni en procedimientos, ni en su control.
Este proyecto de ley de protección está muy lejos de cumplir con las exigencias de la
normativa internacional y las reiteradas observaciones que el Comité de Derechos del
Niño le ha hecho a nuestro país reiteradamente. Pero, aún más importante, está muy lejos
de proteger realmente a los niños y niñas que día a día viven en Chile el abandono, la
explotación sexual, el maltrato, la vida de calle, y otras graves vulneraciones de derechos.

93

25 de mayo, 2013

Una mesa modelo

En reiteradas columnas he reclamado la falta de coordinación en justicia juvenil, en
protección de niños, en justicia penal y en variadas políticas públicas.
Una noticia en la portada de un diario de esta semana me permite esta vez hablar de una
mesa modelo de coordinación, una experiencia al nivel de las mejores prácticas en
cualquier parte del mundo.
Lo que salió como noticia era que en Santiago hay 303 niños en situación de calle, lo que
no es correcto. Son 303 niños que son atendidos en algunos de los programas existentes,
pero, como es lógico suponer, hay otros que no están en estos programas.
La noticia, y esto es lo más importante, estaba extraída desde un estudio recién publicado
en una prestigiosa revista internacional, el Journal of Applied Research on Children.85 Lo
interesante y novedoso de este artículo es que documenta el trabajo efectuado por el
Observatorio Metropolitano de niños, niñas y adolescentes en situación de calle. El
Observatorio Metropolitano nace el año 2007 y es una instancia de coordinación de
acciones en torno a los niños que habitan en la calle en Santiago y participan las
instituciones que tienen relación con esta materia: Fundación San Carlos de Maipo,
Fundación Don Bosco, Hogar de Cristo, SERPAJ, ACHNU, R.S. Comunidad Mall Plaza,
SENAME, Ministerio de Desarrollo Social y el Centro de Políticas Públicas UC. Su objetivo
es contribuir a dar término a la situación de vida de calle de aquellos niños que pernoctan
en ella a través del registro y sistematización de información sobre el fenómeno, y
colaborando en la coordinación de los actores. Los programas llenan una base de datos,
que mensualmente es analizada centralmente por un muy calificado equipo del Centro de
Políticas Públicas UC. Una vez al mes, se reúnen para recibir la devolución del análisis,
nutrirse con los hallazgos y conversar en torno a las dificultades y logros del trabajo. Las
instituciones, por cierto, tienen distintas miradas técnicas y culturas institucionales, pero
en torno a la mesa están los fríos datos. Sobre esa evidencia, que a veces desafía los
clichés instalados, se debaten estrategias, metodologías y se comparten las acciones que
han dado resultado.
Como no es una instancia de supervisión y porque se ha creado con acierto por la
institución convocante un ambiente colaborativo, es un espacio único en que no se está a

85

Disponible en:
http://digitalcommons.library.tmc.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1114&context=childrenatrisk

94

la defensiva y es posible no sentirse juzgado cada vez que se cuentan los problemas y
fracasos que se enfrentan en el día a día.
Un aporte que merece ser valorado es el financiamiento de esta innovación social, que
corre por cuenta de la Fundación San Carlos de Maipo (que reúne a los canalistas del
Maipo), que realiza su labor de responsabilidad social a través de Focus, consultora
liderada con singular talento por Teresa Izquierdo y Francisco Covarrubias, destacados
emprendedores sociales.
Proteger a aquellos niños que están haciendo su vida en la calle requiere no sólo de salir
en la noche a encontrarse con ellos. Protegerlos también necesita del sentarse a pensar
juntos sobre ellos. La experiencia de esa mesa modelo merece ser aprendida por otros
actores públicos y privados.

95

4 de julio, 2013

Infancia, buenas intenciones y algo más

Emilio García Méndez, experto argentino en infancia, suele repetir en sus conferencias que
en materia de infancia, los mayores desastres han ocurrido en nombre de las buenas
intenciones. Por supuesto, no quiere decir esto que una media sonrisa cínica sea la única
forma de trabajar por los derechos del niño. Más bien, Emilio quiere alertar sobre
levantar, siempre, el velo amable del discurso bienpensante para escrutar rigurosamente
los medios con que se pretenden alcanzar objetivos siempre nobles.
Recuerdo a García Méndez al leer la noticia sobre el anuncio de la reforma a la ley de
adopción. Mi primera reacción es de mucha alegría, la segunda reacción, en cambio, tiene
algo de recelo.
Es imposible no alegrarse ante los problemas de una ley que ha evidenciado sus
numerosos problemas con portadas mediáticas cada dos años, pero que, semanalmente,
genera dificultades a los actores del sistema. La ley actual es de 1999 y Sename, desde el
gobierno pasado y con colaboración de la agencia alemana GTZ, ha venido estudiando un
proyecto de mejoramiento. Los problemas son tanto para aquellos niños que ven
entorpecido su derecho a crecer en un ambiente familiar, aunque no sea el de su familia
de origen, como para quienes estiman que existe aun una familia de origen que puede
hacerse cargo del niño pero que el estado ha elegido omitir, silenciar o derechamente
ignorar, por cierto, a través de sofisticados procedimientos.
La reacción de recelo ante el anuncio –habrá que esperar el texto del proyecto para un
análisis serio- tiene que ver con varias gruesas omisiones en las palabras de las
autoridades. La primera omisión es no hacerse cargo de la institucionalidad para la
adopción. Un departamento con cuarenta profesionales, hacinadas en un piso, no es la
forma institucional de gestionar un sistema moderno, más allá de los esfuerzos y talento
de un comprometido equipo. Tampoco lo es que dependa de la misma autoridad a cargo
de los hogares. Lo que corresponde para abordar seriamente la adopción es construir una
órgano público (un consejo nacional), distinto a Sename (el actual o el enchulado del
proyecto en trámite en el congreso), dependiente del ejecutivo, por cierto, pero con
recurso propios –aumentados- y presencia nacional. Nada de eso se anunció, nada de eso,
creo, se proyecta.

96

Una segunda preocupación tiene que ver con los actuales hogares y residencias de dónde
provienen los niños que son dados en adopción. Mientras no cambien radicalmente su
funcionamiento (y esto exige mayores recursos que los que actualmente se entregan),
declarar que “hemos trabajado con la familia y no resultó” no pasará de una fraseología
retórica destinada a tranquilizarnos pero carente de evidencia. La forma en que funcionan,
en la práctica, los hogares con los cerca de doce mil niños que anoche durmieron allí, es
precaria, mínima y carece de un trabajo serio de acercamiento a la familia, o de
fortalecimiento familiar, en la jerga de Sename. Hablar de mejorar la ley de adopción sin
mejorar el trabajo con las familias de los doce mil niños en hogares es una falacia
peligrosa.
Para finalizar, una tercera preocupación -que ojalá me fuera severamente corregida- es
que este anuncio parezca responder a la conmoción generada por el mal manejo de un
tribunal y de un equipo regional de Sename en el caso del carabinero, y no responsa a un
estudio con bases empíricas del funcionamiento del sistema. Quizá se ha hecho y yo lo
desconozco. Me refiero no a un informe que efectué el propio Sename sino, por cierto, a
un estudio independiente.
Mientras estas preocupaciones no sean despejadas, el anuncio de mejoras a la ley de
adopción no será sino una más de las buenas intenciones que en materias de infancia
pueblan Sudamérica.

97

17 de julio, 2013

No hay atajos

No hay atajos. No hay novedades. No hay excusas válidas.
Lo que el reportaje de Ciper ha puesto en la discusión público no tiene ninguna novedad.
Y no se necesita ningún estudio para acreditar lo evidente: la situación de los niños en los
centros de Sename y en los Hogares subvencionados y supervisados por Sename –también
en aquellos que no son del circuito Sename- está lejos de ser satisfactoria en términos de
la protección de sus derechos que fue lo que motivó su ingreso en estos establecimientos.
Aunque alguna autoridad parece creerlo, no hay atajos, apenas estrategias, para mejorar la
situación. El anuncio de la Ministra de Justicia de inspecciones no constituye ninguna
mejora sustantiva y, por el contrario, al empujar a los hogares a ponerse a la defensiva,
puede incluso empeorar la situación.
Siete, creo yo, son los pilares de un cambio serio en la protección de los niños con graves
vulneraciones de derechos en nuestro país:

Una política de infraestructura de centros estatales de protección. Implica,
previamente, un diseño de qué vamos a hacer en estos lugares (decisiones de modelo de
intervención, recursos humanos, uso del tiempo, etc.) y, luego, de costeo, luego de
diseños arquitectónicos y, posteriormente, construcción.

Aumento significativo en el monto de subvención que hoy entrega el estado a
los hogares. En protección simple, al menos, debiera triplicarse el monto actual. En
protección especializada, por la complejidad de casos –aunque menores cuantitativamente
que los anteriores- pudiera ser necesario quintuplicar recursos.

Modificar profundamente el actual sistema de supervisión. Necesitamos
superar anticipadas fiscalizaciones más bien administrativas y en horario de oficina, para
pasar a procesos de supervisiones no punitivas, .en principio, pero más exigentes que las
actuales, en horarios diversos (noches y fines de semanas), a cargo de supervisores con
amplia experiencia en intervención y formación especializada.

Hay un claro déficit en formación del personal que es ilusorio cargar en los
abrumados hombros de las instituciones colaboradoras. Estimo necesario que debe
crearse, a la brevedad, una Academia, que ofrezca inducción y capacitación permanente, a
los funcionarios del área de protección, sin distinguir sin son del estado o de las
fundaciones y ONG’s colaboradoras. Es preciso aprovechar las experiencias hoy
98

existentes en la educación superior, como la formación de psicoeducadores en el CFT
Teodoro Winckel, parte de la UFRO.

Finalmente, es necesario emprender un proceso de reformas legales:

1. Una ley de protección de derechos del niño y niña, que tome en serio los derechos de
niños y no los veinte artículos que hoy se discuten en la comisión de familia. Urge tomar
decisiones respecto de las medidas de protección, del nivel administrativo de protección,
de la coordinación entre la justicia de familia y el sistema proteccional, etc. Ninguno de
esos temas hoy aparece siquiera enunciado en los veinte artículos enviados por el
Ministerio de Desarrollo Social.
2. Una ley que reforme SENAME en serio, no que signifique simplemente un cambio en la
placa fuera de los centros y oficinas. Eso significa repensar la actuación estatal para
fortalecer la coordinación interagencias y superar la insularidad en la gestión que
caracteriza hoy a nuestro sistema. Por cierto, implica crear una carrera funcionaria y una
evaluación de desempeño exigente y real, imposibles hoy con un 90% del personal a
contrata.
3. Un ley que cree el Defensor del niño, institución que debe ser autónoma del gobierno y
podría depender de la Cámara de Diputados –el modelo madrileño- que permita un
seguimiento en las políticas públicas respecto de la niñez y el monitoreo del respeto de
sus derechos tanto por el estado como por particulares.
4. Una ley que establezca un sistema de defensa jurídica en tribunales de familia. Un niño
que hoy comete un delito y respecto del que se aplica la ley penal juvenil, en su primera
audiencia ya contará con una defensa penal, pública o licitada, de calidad. Si, en cambio,
hablamos de un niño que requiere protección, puede estar todo el juicio sin abogado
especializado.
5. Finalmente, estimo imprescindible, como ya dije en estas páginas hace muy poco, una
ley que mejore nuestra actual normativa en adopción. Curiosamente, la Ministra anunció
hace quince días una ley de adopción que iba a, desde los hogares del Sename, permitir
más niños en procesos de adopción. Hoy nadie parece tener dudas de que no hacemos
bien el trabajo más mínimo en los hogares, mucho menos es posible afirmar que “hemos
hecho todo lo posible para que el niño regrese con su familia de origen.” Eso, en los
actuales hogares, es una quimera, predicable sólo de pocas residencias. Pero es preciso
avanzar en velar por los derechos del niño separado de sus padres a retornar con éstos, y,
sólo si esto es imposible, a crecer en una ambiente familiar. Al igual que en Argentina,
sería deseable contar con modalidades variadas, en algunas de las cuales sea posible que
los guardadores sean, si así califican, luego adoptantes.
No hay atajos. No hay novedades. No hay excusas válidas. Sin embargo -todo hay que
decirlo- estas respuestas no hay que exigirlas de las oficinas del Director Nacional de
SENAME o del Ministerio de Justicia. Habiendo exigencias de recursos adicionales, como
ha ocurrido desde hace veinte años, es en Hacienda, en la Dirección de Presupuesto
99

donde se definirá si contaremos con respuestas que se tomen en serio los derechos de los
niños, o sólo con protección en la medida de lo posible.

100

30 de agosto, 2013

Nuestros adultos mayores

La charla comenzó con una pregunta del conferencista a la audiencia: “¿A qué edad se es
adulto mayor?” El auditorio primero murmuró y luego algunas voces –suelen ser mujeresse atrevieron a dar números. 70, 80, 65, “mientras se mantengan los sueños” agregó un
poeta. Y la primera constatación: ¿Cómo podemos formular políticas públicas si ni siquiera
tenemos certeza, todos, de la edad desde la que vamos a considerar a alguien un adulto
mayor? Para un joven de 16, alguien de 43 –como yo- es un anciano. Un primer desafío es
construir categorías y lenguaje común.
Luego, el experto invitado, el profesor de la Universidad de Fordham, Manoj Pardasani,
nos contó que su padre, de 60 años, se estaba haciendo cargo del cuidado de su abuelo,
de 90. Las necesidades e intereses de un hombre y una mujer de 65 años son muy
distintos de uno de 80 y de una mujer de 90. ¿Cómo podemos construir políticas públicas
para una grupo tan heterogéneo? Necesitamos reconocer las diferencias al interior de la
población adulto mayor y contar con herramientas que responsan a estas distintas
realidades. Una experiencia internacional exitosa, en ese sentido, ha sido la conformación
de circuitos de centros para adultos mayores con servicios diversos para estas distintas
etapas. El SENAMA ha iniciado un trabajo en ese sentido pero debe fortalecerse y dotarse
de mayores recursos que el actual austero presupuesto, por decirlo elegantemente.
Estas reflexiones surgieron en el marco de las Cuartas Jornadas de la Facultad de Ciencias
Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile desarrolladas el 22 y 23 de
agosto en Talca. Se discutió desde las reformas constitucionales, tributarias y penales que
pueden proteger mejor al adulto mayor, hasta el efecto de la migración en el
envejecimiento demográfico de Chile, pasando por el burnout de los cuidadores de
ancianos y las perspectivas de género y sexualidad de los adultos mayores, entre los 25
trabajos expuestos. En los temas más cercanos a mí, por profesión, parece razonable y
viable introducir exenciones tributarias a adultos mayores de ciertos segmentos de la
población adulto mayor; estimamos urgente contar con una ley de protección que permita
adoptar medidas cautelares frente al maltrato emocional, físico y económico que sufren
los adultos mayores y que alguna judicatura de familia intenta tutelar, con escasa
normativa en su apoyo. El profesor de nuestra Clínica Jurídica, Juan Pablo Díaz nos mostró
5 distintas formas en que los juzgados de Santiago proceden frente a una petición de
interdicción por demencia de adultos mayores.

101

El profesor Manoj Pardasani nos preguntó por cómo nos gustaría vivir a los 70 años, en
qué tipo de ciudad. Y nos desafió a que si nuestra actual ciudad es muy diferente de la que
deseamos, nos comprometamos en el cambio. Consideramos esta tarea una de las más
urgentes en el Chile actual.

102

7 de octubre, 2013

La batalla de septiembre

La batalla del recuerdo, la batalla de septiembre tuvo claros ganadores y claros
perdedores. No fue una trampa, como trató de explicar la candidata de la Alianza. Hace
25 años el grupo de asesores de la opción Sí subestimaron el peso de la franja electoral.
Sus herederos subestimaron los cambios culturales producidos los últimos años. Sus
analistas persisten en atribuir a cuestiones comunicacionales lo que son profundas
modificaciones en las preferencias y valoraciones de los chilenos actuales. La tarea de
construir una narrativa que enlace lo ocurrido hace 40 y 25 años con las demandas del
momento actual fue un campo de batalla que ni siquiera incorporaron en sus hipótesis de
trabajo.
Creo que hay tres grandes campos en que esa batalla fijó el elenco de derrotados y de
vencedores.
El primero, el de los medios. Chilevisión apostó con antelación –esa previsión que escapó
a los profesionales del análisis- a una parrilla programática que exhibió preocupación (nos
los refritos de otros canales) y colocó las emociones como herramienta clave para leer
qué nos pasó, cómo fue que nos pasó. Ese movimiento, cuyos estandartes fueron Las
imágenes prohibidas y Ecos del desierto, ambos de cuidada factura, evidenció por omisión
el papel cómplice –muy activo, nada de pasivo- de un sector de los medios y de sus
dueños. El Mercurio y La Segunda perdieron la oportunidad histórica de asumir su
participación en la construcción de un escenario que invisibilizó las graves violaciones a los
derechos humanos y que tomó partido siempre por versiones oficiales articuladas desde
Dinacos o sus adláteres. Las imágenes del camarógrafo Pablo Salas de Teleanálisis nos
recordaron que hubo quienes armados de sus lentes combatieron titulares indignos como
los del vespertino verderojo. Cauce, Análisis, Apsi, Hoy, Mensaje, el Boletín Solidaridad,
Fortín Mapocho, resuenan como quienes nos permiten hoy recordar.
En el más visible frente de los dirigentes políticos el vencedor fue el presidente Piñera, y
los RN que se cuadraron con su decisión de cerrar el penal Cordillera. El senador Hernán
Larraín –con su digno gesto de perdón- quedo en un incómodo lugar en medio de un
partido que fue el gran derrotado. El presidente le regaló a la centroderecha la
oportunidad de sacarse el estigma de no sólo haber guardado silencio los 17 años –
Gonzalo Vial en 1985 en Que Pasa fue el único mimbro de derecha que denunció las
violaciones a los derechos humanos- sino haberse sumado con desgano al fiero resguardo
en los noventa de la herencia de la dictadura.

103

En un escenario menos visible pero igualmente central, la pregunta por la justicia y la
verdad obtuvo una tibia respuesta en la negociada declaración de la Corte Suprema.
Quienes preguntan por qué fue de la justicia en los años sombríos, no encontrarán
respuesta en una declaración que es deudora de un ethos corporativo que sorprende en
un tribunal compuesto por jueces que han mostrado con creces su compromiso con los
derechos humanos. Por eso es bueno recordar que por cada Fiscal Torres existieron los
Nelson Caucoto, los Roberto Garretón, los Andrés Aylwin, los los Héctor Salazar, los
Hernán Montealegre, los Alfonso Insunza, los Elio Sanfeliú, el tremendo Jaime Castillo
Velasco, la inmensa Fabiola Letelier y la gran Carmen Hertz. A su turno, los jueces René
Farías, José Canóvas Robles, René García y Carlos Cerda fueron las excepciones honrosas
en una institución que eligió mirar para el lado.
Lo que nuestro máximo tribunal no pareció entender es que el reproche no se trataba
sólo de lo qué ocurrió los primeros meses, sino de que durante los 90, sentado en la silla
que hoy ellos ocupan estuvo instalado un lúgubre funcionario, el Fiscal Torres, cuyo
propósito era ocultar y entorpecer el trabajo de la justicia.
La batalla de septiembre nos ha dejado un país donde algunas palabras son parte del
vocabulario indiscutido de todos y nos permite, así, contarnos una historia con espacio
para todos los que, diferencias mediantes, entienden que sin justicia no hay comunidad
posible.

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18 de octubre, 2013

Avances y retrocesos en adopción

La semana pasada el ejecutivo ingresó a trámite parlamentario un proyecto de ley que
reforma integralmente el sistema de adopción en Chile. Ese gesto político es digno de
aplauso en medio de candidaturas que, con escasas excepciones, han omitido propuestas
sobre infancia y derechos del niño. Es coa de revisar los programas hecho públicos y las
web de quienes aún no presentan programa.
Es un avance el atreverse a reformar una ley que hace tiempo viene exhibiendo sus déficit,
muchos de ellos, productos del contexto en que se originó. La actual ley de adopción la
discutimos en los noventa, con el miedo como leitmotiv. Un caso de tráfico de niños en el
juzgado de menores de San Bernardo fue uno de los detonantes del proceso legislativo, y
marcó el tono de los debates. De ahí las cautelas, los plazos.
El proyecto actual mejora sustancialmente las cuestiones de procedimiento e identifica la
lentitud como su principal objetivo a combatir.
Junto a estos logros, el proyecto resulta preocupante porque parece que estuviéramos en
otro país, no en uno dónde la subvención estatal a los hogares es escuálida y ha obligado
al cierre de varios, como el padre Francisco Pereira ha denunciado en prensa. Un país
donde no se hubieran hechos públicos los gravísimos problemas que afectan a hogares y
residencias que motivaron incluso una comisión investigadora. Es desde esos mismos
hogares, no de otros, de dónde saldrán los niños a ser adoptados.
Es bueno recordar que la adopción desempeña un rol subsidiario. Recurrimos a ella
cuando hemos hecho todo lo posible en el trabajo con la familia de origen. Eso, en la
realidad actual, es una quimera, que para ser una realidad generalizada exigiría triplicar el
monto actual de subvención en los hogares de protección simple y entendemos que nada
de eso va a ocurrir en el presupuesto 2014.
Las numerosas causales que el proyecto establece arriesgan aumentar las adopciones sin
ninguna garantía de que haya aumentado el trabajo con las familias.
Avanzar en adopción significa hacerse cargo de la realidad de los hogares y del abandono
respecto de las familias multiproblemáticas. El estado tiene el deber de proteger a esas
familias, no de utilizar su situación de pobreza y vulneración como causal de adoptabilidad
de un niño.
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21 de noviembre

24 años

24 años se cumplen desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas, luego de un
trabajo de 10 años, aprobara la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, el
tratado de derechos humanos de más universal vigencia.
Entre nosotros, se cumplen 23 años sin que se haya derogado la Ley de Menores, una
legislación de 1928, reformada en 1967, y sin que contemos con una Ley de Protección de
Derechos del Niño.
Los derechos del niño han ingresado en el vocabulario institucional y ciudadano pero creo
que la tendencia latina a una retórica grandilocuente los ha devaluado. Esta baja inserción
en nuestra cultura tiene mucho que ver-no todo, por cierto- con el menguado
presupuesto que los derechos del niño representan para el estado chileno. En los
próximos días se terminará de discutir la Ley de Presupuesto 2014 y aunque los
parlamentarios han conformado una comisión investigadora como reacción a abusos,
maltratos y mal funcionamiento en hogares del circuito Sename, los recursos que se le
entregan a estas instituciones que trabajan con cerca de 15 mil niños, los más maltratados
de los maltratados, seguirán prácticamente iguales.
La Academia Judicial, dentro de su programa de perfeccionamiento, este año redujo y
eliminó algunos cursos, que ya eran menguados (24 horas de formación), relativos a los
derechos del niño. Jueces con serios déficit en su formación no pueden enfrentar los
desafíos de un nuevo derecho de la infancia y los jueces y las juezas que sí poseen real
especialización son vistos como rara avis.
Las buenas intenciones de quienes se indignan con los abusos carecen de un mínimo
sentido histórico y parecen creer que los problemas se reducen a la renuncia del director
nacional o de determinada jefatura o magistrado. El cambio de personas será la solución,
parece el escondido eslogan cuya demolición dejo entregada a la revisión de los textos de
historia de la infancia en Chile de Nara Milanich, Gabriel Salazar, o Jorge Rojas.
El estado ha fracasado en varios de los deberes que la Convención le impone, pero desde
la sociedad civil organizada en la materia es preciso reconocer que no hemos sido capaces
de generar acuerdos mínimos que superando las distintas agendas, proponga, con claridad,
al estado y a la opinión pública una ruta de mejora, un conjunto de mínimos progresivos.

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27 de noviembre

La doctrina Valenzuela y la doctrina Santamaría

Ante el escándalo de las firmas irregulares que sustentaron dos candidaturas
presidenciales, el presidente del Consejo Directivo del Servel, ha opinado –supongo que a
título personal ya que el Consejo no ha sesionado estos días- frente a alegaciones de
mayor escrutinio por este servicio público que “No tenemos facultades para eso, no
pudimos hacerlo y no nos corresponde hacerlo.”86 La doctrina Santamaría, de aceptarse
por el órgano competente, el consejo directivo del Servel, constituye una suerte de
renuncia al rol que la ley le entrega a dicha institución, cual es, en términos generales,
“velar por el cumplimiento de las normas electorales.” (art. 60 letra a) Ley N° 18.556). Si
la ley no dice literalmente que el Servel debe revisar que las firmas de los patrocinantes de
una candidatura sean legítimas, según el sr. Santamaría, nada puede hacerse y el principio
de legalidad debiera imponer el pasivo cruce de brazos institucional.
Hace casi 30 años, en 1985, un hombre de derecho, Eugenio Valenzuela Somarriva,
ministro del Tribunal Constitucional, plasmó en el célebre caso del Tricel (Rol Nº 33),
una postura enteramente distinta. La doctrina Valenzuela, por así llamarla, sostuvo que
frente a un conflicto literal de reglas constitucionales, era “necesario previamente
determinar el sentido y alcance de las normas constitucionales que se relacionan con la
materia”. Y en un párrafo digno hasta hoy de estudio, sostuvo que “La Constitución es un
todo orgánico y el sentido de sus normas debe ser determinado de manera tal que exista
entre ellas la debida correspondencia y armonía, excluyéndose cualquiera interpretación
que conduzca a anular o a privar de eficacia algún precepto de ella.”87 La directa
consecuencia de este fallo fue la conformación de Tricel en forma previa al plebiscito de
1988, cosa no querida por el dictador de la época, y la posterior legitimidad de ese
proceso electoral.
La doctrina Santamaría, en cambio, habría significado –de aplicarse en esos tiempos- la
renuncia a contar con un órgano autónomo que calificase las elecciones. El Tricel ha
indicado que "Calificar una elección es, por lo tanto, apreciar o determinar las calidades
de ella y las circunstancias en que se ha realizado, a fin de establecer si se ha seguido
fielmente los trámites ordenados por la ley y si el resultado corresponde a la voluntad
realmente manifestada por los electores, en una decisión libre y sin coacciones.”

86

http://www.latercera.com/noticia/politica/2013/11/674-553286-9-servel-responsabiliza-a-notarios-poranomalias-en-inscripcion-electoral.shtml
87
Disponible en: http://www.tribunalconstitucional.cl/wp/expedientes?rol=33-85

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La doctrina Santamaría –de sostenerse por el consejo directivo del Servel- arriesga que el
Servicio Electoral devenga en un buzón mudo y no en ese actor de control institucional
que con tanta valentía y finura delineó don Eugenio Valenzuela Somarriva.

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