¿Es Batman aristotélico?

15/02/2013
[Pedro Gutiérrez Recacha. Colaborador de Cinemanet]
Siguiendo con el tema que planteábamos en el artículo anterior, ahora nos
detendremos en otro de los grandes modelos éticos que han influido en el
pensamiento occidental: la moral de Aristóteles. Y desde esta particular
perspectiva consideraremos el comportamiento de un superhéroe que se
cuenta entre los más prolíficos en lo que se refiere a adaptaciones
cinematográficas: Batman, el personaje creado en 1939 por Bob Kane bajo la
divisa de DC Comics.

La ética de Aristóteles es, en esencia, una ética eudemonista, esto es,
orientada hacia la felicidad (entendida ésta como plenitud, como excelencia
o perfección de lo auténticamente humano). Los hombres buscaríamos dicha
felicidad a través de múltiples acciones, pero sólo la podríamos encontrar
en una vida virtuosa. Según nos expone el estagirita en su Ética a
Nicómaco, la moral se edifica siguiendo un modelo de tres niveles (que,
metafóricamente, podríamos visualizar como una casa de tres pisos). En el
nivel inferior (los cimientos, podríamos expresarlo así), el compromiso moral
comienza con un primer paso: el acto. Pero Aristóteles nos advierte: un
acto bueno no nos convierte automáticamente en buenos, de la misma manera
que una golondrina no hace verano. Sólo mediante la repetición de este
tipo de acciones puntuales podremos acceder al segundo nivel ético:

Digámoslo así: Wayne no ha pasado de ser un ser humano normal y corriente (si es que se puede considerar como “normal y corriente” a un rico heredero. a Spider-Man. todavía no es un héroe. Cuando el joven Wayne se propone dedicar su vida a preservar la ley en Gotham. La trágica muerte de sus padres cuando era un niño ha terminado embarcándole en una cruzada contra el mundo del crimen y ha hecho de él un justiciero… pero no de forma instantánea. alter ego de Batman. podríamos decir que el millonario Bruce Wayne. El hábito enraizado en nuestro carácter se convierte en virtud (si es positivo) o en vicio (si es negativo). personaje objeto de nuestro análisis en el artículo anterior). digamos que al tejado del edificio moral aristotélico: el carácter. es un hombre que moralmente se ha ido construyendo a sí mismo.el hábito. vehículos. armamento. diversos gadgets…) o cuando tiene sus primeras escaramuzas frente a criminales. . Cuando el hábito se interioriza hasta el punto de tornarse parte de nuestra personalidad. podemos afirmar que ha llevado a cabo algunas acciones virtuosas o heroicas… ¡pero él mismo aún no es un héroe! Únicamente en el momento en que. mediante una suerte de conversión (al contrario de lo que le sucedía. por ejemplo. entonces hemos dado el salto al tercer nivel del contenido ético. cuando decide utilizar sus recursos económicos para dotarse de herramientas adecuadas para su lucha (bat-cueva. mediante la repetición de acciones de tal guisa. Un hábito no es sino un acto repetido que empieza a convertirse en costumbre. éstas acaban por constituir una parte sustancial de su vida y de su carácter. Cuando comienza a entrenar para poder desarrollar su capacidad de combate cuerpo a cuerpo contra los maleantes. Y ahí ya podemos empezar a hablar de hombres virtuosos o viciosos… Centrándonos ya en nuestro hombre murciélago. claro) a ser un héroe en un en un instante.

podemos llamarle auténticamente “héroe”. Wayne no habría hecho sino “apropiarse” de la virtud del heroísmo. millonario. nuestro personaje tendría que saber combinar la personalidad enmascarada de Batman con la identidad secreta de Wayne en la proporción adecuada. caprichoso…) sobre el que él mismo ha ido superponiendo. resulta revelador a este respecto que Batman carezca de superpoderes propiamente dichos. Puesto que Aristóteles formuló la conocida máxima del término medio (según la cual la virtud moral se situaría equidistante entre dos contravalores o extremos igualmente viciosos). Efectivamente. para ser prudente. valeroso. y que su fortaleza física y su agilidad mental respondan únicamente a años de disciplina y entrenamiento). las virtudes no serían otra cosa que posibilidades apropiables. quizá adoptando la valentía del justiciero pero sin ser arrastrado por la temeridad. susceptibles de ser asimiladas dentro de nuestro carácter mediante la práctica y el hábito. mediante un esfuerzo y una práctica constantes. . podría decirse que Bruce Wayne ha heredado un determinado temperamento (bon vivant. probablemente estuviera de acuerdo en afirmar que. Así. las virtudes sedimentan sobre la personalidad dando lugar a lo que podríamos denominar una “segunda naturaleza”. un tipo de carácter muy distinto (justiciero. Una vez adquiridas. luchador contra el crimen… desde luego. pero sin caer en el hedonismo exacerbado. seductor. amante del lujo. y quizá tomando una pizca de la capacidad de disfrutar la vida del magnate.

Para ello basta con caer en la indolencia: el desistimiento nos conduce a la pérdida de nuestros buenos hábitos y. Batman ya no es un héroe. a la debilitación de nuestra constitución moral. La leyenda renace (The Dark Knight Rises. Selina Kyle (Anne Hathaway). Digamos sin miedo que. pero la irrupción del . la película sobre Batman que ofrece retos más prometedores para un análisis en clave filosófica— la de poner de manifiesto nuestras afirmaciones anteriores. La última plasmación en celuloide de las aventuras del hombre murciélago. por ende. desde la perspectiva aristotélica también podría resultar relevante otro personaje. nuestro protagonista ha decidido abdicar tanto de su misión como protector enmascarado de Gotham como de su responsabilidad como propietario de las empresas familiares. Por cierto. laboriosamente erigida. Inicialmente Kyle no es más que una astuta ladrona. alias Catwoman. al inicio del film de Nolan. La historia se abre ofreciéndonos la imagen de un Bruce Wayne (Christian Bale) estragado en lo físico. de todas las rodadas hasta la fecha. entre otras virtudes —acaso sea. Pero esta segunda naturaleza. el film El caballero oscuro. Ha perdido su virtud heroica por el desuso y a lo largo de la narración deberá ir reconstruyéndola con esfuerzo. acto a acto. encerrándose en su mansión y aislándose del resto del mundo. por cuanto implica otro proceso de construcción de un carácter virtuoso. 2008)—. también puede deteriorarse o incluso perderse. en lo psicológico y en lo moral: devastado interiormente por los dolorosos acontecimientos con los que se cerraba la anterior entrega de la trilogía dirigida por Nolan —El caballero oscuro (The Dark Knight.La virtud es la posibilidad de enlazar acto noble con acto noble hasta articular un carácter. Christropher Nolan. 2012) presenta.

Ésta constituye una de esas expresiones peculiares en las que el adjetivo tiene más peso que el sustantivo: la “obligación” a la que se refiere no es ninguna forma de coacción.villano Bane (Tom Hardy) y la subsiguiente crisis desencadenada en Gotham le conducirán a un replanteamiento moral —quizá no esté de más recordar aquí el papel fundamental que la ética aristotélica concede a la deliberación interior como paso previo para determinar la mejor acción—. se ha llegado a decir que la moral del caballero oscuro podría representar mejor las virtudes del individualismo liberal —o libertarian. . bastante gratuita. pero resultaría descabellado atribuirle al lanzarredes un estigma anti-liberal: la interpretación anterior encierra una inadecuada comprensión del significado de “obligación moral”. habría que precisar. dada la polisemia política que presenta el término en español— puesto que lleva a cabo sus acciones heroicas por su libre decisión. Dicho replanteamiento supondrá el abandono de sus viejos hábitos delictivos y la incorporación de conductas heroicas. una conocida cadena de TDT incluyó en una de sus autopromociones la afirmación. de que Spider-Man era “de izquierdas” y Batman de “derechas”). no puedo evitar recordar aquí que. Ciertamente al hombre murciélago puede saludársele como héroe liberal. una personalidad heroica. ya hace algún tiempo. Por ejemplo. puede obrar auténticamente por deber). sino filosófica. sino que es asumida libremente por el individuo (de ahí que Kant subrayara con tanto énfasis que sólo un individuo autónomo. Hay quienes han querido enfrentar a los personajes de Spider-Man y Batman entre sí. al cabo. no en una batalla épica. sin estar sometido —al contrario que el arácnido— a la constricción de una obligación moral objetiva y externa (por cierto. no sujeto a imposiciones externas. paso a paso. se irán metabolizando hasta dar lugar. que. afirmando que podrían personificar posturas éticas opuestas o incluso mutuamente incompatibles.

y que. pues involucra el concepto de culpa: supone no sólo la anterior verificación de que en la sociedad existe el mal. De ahí que Batman pueda poner límites a su tarea heroica y llegar a un punto en que considere que. sino que a la misma añade el descubrimiento de que nosotros. el asesinato de los padres de Bruce Wayne). sin embargo. sino también contra sí mismo buscando redención. sin violar la que siempre ha sido la esencia del trepamuros). por omisión. Véase a tal efecto el final de El caballero oscuro. La de Batman descansa en la dramática constatación de que en la sociedad existe el mal. ya ha hecho lo suficiente y ha llegado la hora de retirarse a otros menesteres (recordemos que la ética aristotélica es eudemonista.Una discrepancia mejor fundamentada sería la que atañería al origen psicológico de las motivaciones morales de ambos personajes. con nuestra propia imprudencia. dicho en términos coloquiales. para el discípulo de Platón. provoca involuntariamente el asesinato de su tío Ben). podemos causar dicho mal (Peter Parker. supone un mayor nivel de profundidad. por lo que deberíamos aprestarnos a combatirlo. La de Spider-Man. Tal desenlace resultaría imposible en un film protagonizado por Spider-Man (al menos. . No lucha sólo contra el crimen. La leyenda renace. así como de que dicho mal puede afectarnos (verbigracia. el retiro del sabio constituye una de las formas más elevadas de felicidad). pues la tarea que ha asumido es para toda su vida.

Soy consciente de que la asimilación ética kantiana / Spider-Man y ética aristotélica / Batman que he empleado en estos dos artículos puede ser discutible o un tanto arbitraria y. que también podría dar lugar a interesantes meditaciones: ¿es Spider-Man moralmente estoico y Batman moralmente epicúreo?). se me ocurre la siguiente cuestión. no es la única posible (por ejemplo. de carácter material (que se centra en las conquistas morales que ya hemos alcanzado bajo la forma de virtudes). no conviene olvidar que. pero ambos personajes tienen en común el ofrecer un ejemplo moral para una sociedad y unos tiempos que —quizá como toda sociedad y todo tiempo— se hallan desesperadamente necesitados de héroes. quizá por ello. Y son más numerosas las similitudes que unen éticamente a nuestros dos superhéroes que aquellos matices morales que pueden separarlos. . pueda resultar interesante como herramienta docente. especialmente de los más jóvenes y. En cualquier caso. Tan sólo he pretendido mostrar con mis palabras que el mundo de los superhéroes puede constituir un punto de partida para incitar a la reflexión ética. a una misma noción de bien moral. basada en la lucha por la justicia). y una ética kantiana. Spider-Man y Batman puede que nos presenten la ética desde distintas perspectivas.De nuevo parece latir aquí la diferencia entre una ética aristotélica. veamos el vaso medio lleno o medio vacío. de carácter formal (que se centra en el trecho que todavía nos falta por recorrer. por cuanto supone un horizonte moral inalcanzable. nos estamos refiriendo a un mismo vaso (o. en este caso. pues el imperativo categórico. desde luego. nos propone una tarea ética infinita en la que embarcar toda nuestra existencia).

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