EPISTEMOLOGÍA ARISTOTÉLICA

Aristóteles distingue dos tipos de conocimiento según su veracidad Durante su vida el ser humano parte del deseo de saber implícito en su naturaleza para adquirir conocimiento mediante los sentidos, en un principio. Se adquiere así el conocimiento sensible. Es propio del hombre y de algunos animales y se basa en el uso de los sentidos. Es un conocimiento fugaz sino existe la memoria y el hombre además lo recuerda gracias a la experiencia. La imaginación hace un papel importante porque reproduce mentalmente imágenes que no podemos ver físicamente aunque lo representado en esta puede ser falso. El otro tipo de conocimiento es el conocimiento intelectual, que es superior al sensible se fundamenta en el ejercicio de la razón. Aristóteles distingue entre dos clases de conocimiento intelectual dependiendo de la perspectiva de la potencia o del acto. Desde el punto de vista de la potencia, el conocimiento es una potencia mental capaz de captar y recibir las formas universales, los conceptos. Este es llamado entendimiento paciente es propio de cada persona, y por ello es mortal. A este se opone el entendimiento agente, es aquello que posee el acto de producir los conceptos universales que representan la esencia de las cosas. Este entendimiento, es inmortal, por ser la causa del conocimiento. La causa del conocimiento es el conocimiento agente porque es el que tiene la capacidad de crear conceptos. Estos dos tipos de conocimiento se relacionan de acuerdo a su teoría hilemórfica. Mientras que el entendimiento agente se corresponde con la materia, el entendimiento paciente se corresponde con la forma. Ambos poseen características similares a las de la teoría hilemórfica. Durante la Edad Antigua y la Edad Media, el pensamiento aristotélico fue eclipsado por las ideas de Platón. Debido a la espiritualidad del alma del pensamiento platónico, las ideas de Aristóteles no tuvieron éxito para los cristianos hasta que algunos filósofos árabes las introdujeron en Occidente. Santo Tomás de Aquino lo transformó para formar la base de la teología cristiana. Los estudios sobre el espacio de Galileo contradecían la teoría de Aristóteles. Pero sus escritos continuaron ejerciendo influencia sobre algunas corrientes modernas como el idealismo.