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EL NUEVO CATECISMO

LGUNOS dicen que era obligado. La crisis de fe en el seno de !q lglesia
católica que, paiadóiicameñte, coincide con la demanda espirit-u-al de
ámpl¡os ñr¡éléos de- la poblaóión, hacía necesaria una reacción de
aqüála. Es cierto que el modelo social consumista ha progresado. hasta

ñ¡iáes inimagina'bles de materialismo, insolidarid-ad y decadencia

moral. Pero no es menoé cierto que frente al declive moral existente, reverdece
una masa supranacional de hombres y muieres que demandan menos bienes
y ansían
,"irrálá" y riias paz para el espíritu. S-eres que buscan, que preguntan
interno
Reino
un
de
por
Ia
esperanza
ya.
Sáres unidos
óo.ña.tir. óue coinpaiten
que
los
dogmas
de
áeiáOo áel boato y áe las cbrtes sup_uestamente sacralizadas,
parten
y'-en
casos,
muchos
áróluyen y de las medias verdades. Seres que aspira¡
ñác¡á otrás religiones en busca de ese algo indefinible que en la suya no encuentran...
Crisis de valores, desorientación, abandono, dolor... ¿resurrección? Esta es la
erpeiielcia del momento y la incertidumbre del tiempo aún por llegar. Morye¡tg
Ia ViOá, tan cárgada de promesas de bienestar y a la.vez tan.frágil,
óránOo'¡lega un nuéro cateclsmo nacido, gomo los anteriores, con !a intención dey
ló obscuro. Bienvenido sea. Bienvenido a pesar de sus matices

;ñáipá¡"

ilum¡nar
sálréAaOes a !o que siempre creímos -a lo que todavía creemos- verdades
¡ncon.oribles inscritas pará siempre en el corazfln de los hombres'

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