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La biodiversidad es la cabalgadura de la muerte
Humberto Cárdenas y Álvaro Marín

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Hay

épocas

hechas

para

diezmar

los

rebaños, confundir las lenguas y dispersar las tribus Alejo Carpentier

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Índice Urabá: agonía, muerte y descomposición del discurso humanista Por qué sobre la diversidad cabalga la muerte Memoria El parque de los Katíos, pero sin Katíos La desmemoria es un cargo público Doctorados y sicariato Del terrorismo institucional y la pérdida del derecho de rebelión Una diversidad para uniformar Fracturas y fracciones Paramilitarismo empresarial y racionalización de la tortura La trama institucional Las cornadas del poder mundial Manual para quitar un tapón Cada quien atiende su oficina Los Laboratorios de Paz son Cementerios La integración vertical o la dictadura del mercado La ciudadanía es un código de barras Manual del asesinato para la integración vertical Las oficinas de derechos humanos son funerarias Invasión y éxodo La política es manejable Una vieja política de expulsión y expropiación a los pobres Expansión de la economía mundial en las reservas Cumbres y descumbres El cambio de deuda por naturaleza es un canto fúnebre 101 104 Pobres pero eficientes Bibliografía 110 112 La política de embarcadero de las Naciones Unidas, o el síndrome del doctor Jekyll 85 86 91 92 94 96 98 73 76 79 5 5 11 14 20 24 27 30 34 35 40 41 45 57

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Urabá: agonía, muerte y descomposición del discurso humanista
Por qué sobre la biodiversidad cabalga la muerte La manera como el discurso conservacionista ha sido instrumentalizado en Colombia con propósitos contrarios a los principios enunciados por sus mentores, ha llevado a la confusión, y cuando no, a la paradoja de convertir las políticas que tal discurso comporta en herramientas de muerte. Con el lenguaje de la política conservacionista se está justificando en Colombia el desplazamiento de millones de habitantes de las zonas de reserva ambiental y de los territorios donde han habitado tradicionalmente las comunidades ancestrales de indios, negros y campesinos mestizos. Este permanente contrapunteo entre biodiversidad y muerte nos ha llevado a investigar el proceso de creación de un lenguaje que en los últimos tiempos se ha convertido en la argumentación política de gobiernos, fundaciones, organismos internacionales, economistas, defensores del medio ambiente, académicos, partidos políticos de todas las pelambres, defensores de los derechos humanos y hasta de la insurgencia: los hechos de sangre en el Urabá relatados por algunos de los desplazados son parte de este registro que presentamos a manera de ensayo, en la indagación sobre los orígenes de la elaboración de un lenguaje que enmascara, tras un discurso filantrópico, la depravación con la que se ha impuesto el modelo económico de la sostenibilidad en varias regiones del país, pero el caso de Urabá y los rápido resultados en la aplicación del modelo, configuran la exposición del proyecto piloto de la corriente de conservación internacional implantado en Colombia;

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como en las mejores épocas del discurso de la modernidad con ánimo desarrollista: a sangre y fuego. Los relatos de algunos miembros de comunidades ancestrales y de campesinos de la zona configuran la crónica del desplazamiento en el Urabá contada por sobrevivientes de la guerra de invasión del territorio, en una agresión que cuenta con el apoyo del Estado. La mayoría de los entrevistados por razones obvias prefieren ser anónimos, o se registran con seudónimo. Pobladores inermes del Urabá fueron desplazados por un ejército bien armado y en una combinación de fuerzas navales, terrestres y aéreas, pero también por una fuerza del terror a la que se le llamó paramilitar, pero que realmente es parte de la fuerza militar como hoy se ha reconocido por los mismos medios oficiales que han acompañado durante mucho tiempo estos actos con el silencio o la avenencia. Recientemente en páginas de estos mismos medios, se viene señalando la constitución de un estado mafioso en Colombia, como lo advierten la Revista Semana y el diario El Tiempo que registran los casos de acciones entre paramilitarismo y Estado; estos medios no se destacan en Colombia por ser la conciencia crítica de la nación, contrariamente han contribuido en su oficialismo a oscurecer la terrible realidad colombiana, pero sus señalamientos son una muestra del inocultable desborde y posicionamiento de un oscuro proyecto de Estado conformado por los sectores más agresivos militar y económicamente y que hoy son el poder en Colombia. En una de las columnas de El Tiempo, Francisco Leal 1 escribe: “nunca antes el Estado ha sido tan generoso con quienes amasaron enormes
1 Francisco Leal, Diario El Tiempo, febrero 5 de 2006, Bogotá.

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fortunas con crímenes de guerra y de lesa humanidad y nunca antes gobierno alguno ha cedido tanto espacio político a las mafias edificadas sobre tales crímenes.” Francisco Leal hace referencia en esta nota al singular proceso de negociaciones con los paramilitares que ya ha sido reconocido por otros columnistas de estos mismos medios como un recurso de los mismos criminales para consolidar el dominio en los territorios desalojados, y la impunidad de sus crímenes, como parte del proyecto del gobierno de Uribe. Los hechos de Urabá son el resultado concreto del ejercicio de un poder económico, político, cultural y militar que trasciende el orden nacional para convertirse en una bien articulada avanzada estratégica de la economía mundial sobre los territorios de reserva ambiental. El hecho de que las peores manifestaciones de crueldad son acompañadas del discurso humanista y ambientalista, nos han llevado a entrever, a través de la vivencia propia, las verdaderas intenciones de las políticas soportadas por la UNESCO, la FAO, el Banco Mundial, y en general por las Naciones Unidas; el patrocinio de Coca Cola en la Cumbre de la Tierra de Río y la aparición de la BMW como patrocinadora oficial de la Cumbre de la ONU en Johannesburgo2 dejan claro quienes están detrás del discurso ambientalista. Lo entrevisto a través de la relación entre los hechos de Urabá y las políticas mundiales es la creación de un nuevo discurso con una clara intención económica y mercantil: las políticas de sostenibilidad, diversidad y biodiversidad diseñadas por los países y los poderes que no las aplican en sus territorios, buscan instrumentalizar, como los

2 Naomi Klein Masiosare, suplemento de La Jornada. México, septiembre del 2002.

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franceses en la época de la Ilustración, un discurso humanista con claros fines económicos. El discurso de los Derechos Humanos también es manejado por las transnacionales agazapadas detrás de las políticas de Naciones Unidas, como ocurre con los Laboratorios de Paz que son financiados con dineros de la Unión Europea, y según el investigador Gearóid Ó Loingsigh son “el Plan Colombia de Europa”3 que busca invertir, igual que los “militaristas” norteamericanos, en palma africana y en otros negocios tan rentables como el discurso de los Derechos Humanos. Tanto el Plan Colombia como los Laboratorios de paz imponen, ya sea por intermedio de la guerra paramilitar propiciada por Norteamérica, o de la paz presentada por Europa como política de “cooperación”, las políticas y la economía del mercado mundial en las zonas de reserva y en los territorios colectivos. Las políticas del Banco Mundial son puestas como tareas ambientalistas o humanistas, a líderes y organizaciones sociales, académicos y técnicos, gobiernos y organizaciones no gubernamentales, como parte de la apropiación de las reservas con discursos aparentemente críticos y con el ademán de los nobles propósitos. Estas estrategias de instrumentalización del lenguaje son una forma clara de cumplir con propósitos mercantiles y de dominio ya no sólo de territorios, sino de la conciencia misma de las naciones. Trazado como política en 1980 por los Estados Unidos, la masificación de la creencia en la promesa de los Derechos Humanos y del bienestar de la humanidad, hacen de estas creencias el uniforme con el que marchan diversas organizaciones por los senderos mercantiles que hacen de las mentes de la humanidad el objetivo de la guerra:
3 Gearóid O Loingsigh. Laboratorios de paz, el Plan Colombia de la Unión Europea. Debate grabado en la Universidad Nacional de Bogotá.

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“El objetivo de la guerra lo constituyen las mentes de la humanidad. La ideopolítica habrá de prevalecer. Estados Unidos ha fracasado de manera especial en proyectar los ideales de la libertad que el pueblo norteamericano sostiene.”4. Esto que ya ha sido diseñado como política e implementado como realidad en América Latina por los Estados Unidos, con el acompañamiento de un juicioso ejercicio forense de las estadísticas que permiten presentar los inventarios de violaciones a los Derechos Humanos bajo la repetición terrible de las poblaciones sacrificadas. Las mismas naciones que promulgaron estos derechos, lo hicieron desde las realidades constituidas por su violación sistemática como condición para reiterar la imposibilidad de sus promesas. La memoria ante este ejercicio criminal no se orienta a recordar la promesa que no se puede cumplir; se orienta a transformar ese orden social que convierte una inveterada injusticia, junto a la vieja y embustera historia de la promesa de los derechos colectivos, en un somnífero social. En el nuevo orden mundial, para decirlo con palabras del profesor Eduardo Umaña Luna, “los derechos humanos son el opio del pueblo”5. Frase que nos recuerda la propuesta de Juan Goytisolo de hacer una ofrenda funeraria Declaración Universal de Derechos Humanos de 1950. Hasta el anhelo de paz ha sido convertido en elemento ideológico de la guerra para desconocer los orígenes y el entramado de la problemática
4 Santa Fe I – 1980. Las relaciones interamericanas: escudo de la seguridad del Nuevo mundo y espada de la proyección del poder global de Estados Unidos. L. Francis Bouchey, Roger W. Fontaine, David C. Jordan, Gordon Summer y Lewis Tambs, editor (ex-embajador de los Estados Unidos en Colombia). p. 17 5 Eduardo Umaña Luna, conversaciones.

política, la

iniciativa privada, el descentralismo dogmático y el patriotismo prudente

a la

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colombiana. Organizaciones de paz aparecen como instrumentos de la economía mundial con todo lo que ello comporta en el fraccionamiento de los procesos populares que tratan de recuperar para los suyos sus derechos a través de la lucha política. La lucha política es un método legítimo en cualquier parte del mundo, pero en Colombia, por los niveles de represión, la propaganda y el colaboracionismo de algunas organizaciones que dicen defender los derechos de las comunidades, empieza a verse la lucha popular como un asunto limitado a la delincuencia. La represión ha llegado a tal límite que hasta el liberal derecho de rebelión está estigmatizado en Colombia. La conversión de los preceptos reivindicativos y humanistas en instrumento de poder y de tiranía pretende confundir a la población y propiciar la intervención norteamericana y mundial en Colombia, y junto a ella la pérdida de la soberanía nacional. Parece ser que el objetivo concreto de un plan bien articulado en donde participan, no sólo las instituciones internacionales, también muchas organizaciones sociales con distinto perfil y objetivos disímiles, pero con el mismo discurso del Banco Mundial, es la neutralización de todo ánimo reivindicativo radical que pueda crear las bases de una amplia democracia en Colombia. La biodiversidad es una realidad de las selvas ecuatoriales, pero es necesario diferenciarla del discurso político de la biodiversidad que se ha impuesto desde afuera como discurso propio; la confusión deriva de la influencia de los intereses mercantiles que tratan de regular no sólo la economía, asimismo han logrado imponer un lenguaje en todos los espacios de regulación cultural. Estas nociones sin un ejercicio de contexto confunden e inmovilizan la mayoría de las veces, tanto que muchas organizaciones sociales creen que el problema de la injusticia

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social en Colombia se resuelve en las Naciones Unidas, como si no fuera precisamente en las Naciones Unidas donde se generan las políticas económicas que hoy desplazan a millones de colombianos. Algunos han llegado a pedir la presencia militar de los cascos azules para resolver el conflicto colombiano, como si ya no fuera suficiente la presencia militar estimulada precisamente por las políticas de la ONU a través de la “cooperación” y las inversiones transnacionales junto a los dineros del Banco Mundial en todas las regiones del país. Existe la creencia en muchas organizaciones sociales y en las mentes de algunos académicos e intelectuales, que las Naciones Unidas son sólo una instancia de protección de los derechos humanos, cuando en realidad es el espacio desde donde las multinacionales imponen las políticas para violarlos. La confusión parte de creer que una cosa es el Banco Mundial y el FMI y otra las Naciones Unidas junto a la UNESCO y la FAO, cuando en realidad son éstos los organismos de aplicación de la política global regulada por el mercado a través de la Organización Mundial del Comercio, OMC. La ONU y la OMC cumplen en la política y la economía global contemporáneas funciones complementarias, igual que ocurre con la UNESCO y el Banco Mundial. Buena parte de la intelectualidad latinoamericana y de los estamentos académicos tienden a repetir, sin ningún ejercicio reflexivo, el pensamiento político y cultural que divulgan las Naciones Unidas a través sus organismos. El carácter vinculante para los Estados parece tomarse por parte de esta “intelectualidad” como una obligación y un mandato, como si de miembros honorarios de las Naciones Unidas se tratara. Memoria6
61 La presente crónica se realiza con las palabras de entrevistados provenientes del Urabá y que han sido despojados no sólo de su tierra, también de sus amigos, de sus

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Cómo va a saber uno si la persona que tiene al frente es un hombre vivo, o es un muerto que continúa hablando, si se nos aproxima proveniente del profundo vacío que ha dejado una pavorosa historia de la que nuestro interlocutor es apenas un eco, una palabra entre los lamentos que han dejado a su paso las masacres, las torturas y vejaciones de un ejército que aparece en la vida de los habitantes del Urabá con las insignias de la República de Colombia como si de las insignias de la muerte se tratara: “Yo vengo de la zona de Urabá, municipio de Turbo, en el departamento de Antioquia”, afirma el hombre de unos 45 años, con lo que nuestra duda se hace más honda, pues el Municipio de Turbo ha sido en estos últimos diez años uno de los lugares más visitados por la dictadura militar imperante en muchas localidades de Colombia, con todo el rigor propio de un régimen de facto que controla a la población a través de las armas y una “justicia” que hace parte de una legislación que deliberadamente contribuye al exterminio de la población de origen, para imponer allí el proyecto de “Seguridad Democrática” liderado por Álvaro Uribe Vélez y las empresas nacionales y extranjeras que han incursionado económica y militarmente en el territorio de Urabá, utilizando como milicia propia al ejército nacional. “Yo era un compañero que trabajaba con las juntas de acción comunal” expresa el hombre quien fue parte de un importante proceso de organización colectiva del territorio, liderado por la Unión Patriótica en el Municipio de Turbo. “Como la persecución se vino contra la Unión
hijos y de sus parejas, en una historia que hace parte de la actual hora de tinieblas que ensombrece la vida de todos los habitantes de Colombia.

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Patriótica y el Partido Comunista, nosotros fuimos los primeros que estábamos en la mira de los paramilitares cuando hicieron la incursión en el caserío”. “En el Urabá empezaron los primeros grupos paramilitares en la finca Las Tangas, en el municipio de San Pedro de Urabá; una finca de propiedad de Carlos Castaño. Él tenía un grupo que lo llamaban los Tangueros, esos fueron los primeros paramilitares que empezaron a asesinar a los milicianos del Ejército Popular de Liberación, pues en ese tiempo estaba el EPL en la región. En esa época estaba de gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez, cuando se dio el enlace en el corregimiento El Dos en una finca de propiedad de Uribe, ahí también llegó el grupo paramilitar que empezó a trabajar llegando hasta Necoclí, con asesinatos selectivos; cuando Álvaro Uribe aceptó la gobernación, comienzan a crear las etapa del paramilitarismo.” El entrevistado es un miembro de las comunidades negras quienes construyeron una organización social fuerte en el territorio de Urabá: “nosotros éramos una comunidad muy organizada, las comunidades se apoyaban mucho unas a otras, se hacían amigos, parrandas, se divertía uno sin problemas, se ayudaba el uno al otro, en comunidad, se hacía todo de manera colectiva”. La población negra en esta región llegó en el siglo XVI, muchos de ellos posteriormente mestizados con las comunidades indígenas nutabe, tahalí, sinifaná, yemecíes, urabáes y katíos, que habían quedado de las comunidades diezmadas por la conquista; negros esclavos llegaron a las cooperativas de seguridad, Convivir. ”Las Convivir son convertidas en la forma inicial de fortalecer la primera

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minas y la agricultura. Después de la independencia constituyeron en la zona una sociedad pacífica que vivió por mucho tiempo de una economía endógena, hasta la llegada del banano y las compañías norteamericanas. “Nosotros en la comunidad –continúa el hombre- hacíamos mingas, que después llamamos colectivos; cuando íbamos a tumbar el monte, a sembrar, a la cosecha, organizábamos un grupo de compañeros de 10, 15 o 20, y así era para todo, y el cultivo de arroz era lo que más sembrábamos. Nosotros celebrábamos la Semana Santa y la fiesta de la virgen del Carmen, el 11 de noviembre y las fiestas tradicionales de fin de año, nuestra gente es muy parrandera.” “En los años 40, 50, hasta el 60 las tierras que eran de los ancestros empezaron a venderlas a los terratenientes que fueron empezando a llegar a la zona. Cuando se empezaron a ubicar las bananeras empezaron a comprarle a la gente pobre y la gente en la ignorancia pensaba que vendiendo las tierras se iba a enriquecer, entonces empezaron a vender lo que tenían. Esa gente quedó sin tierra, y nosotros la nueva generación miramos eso y empezamos a trabajarle a la recuperación de las tierras de nuestros ancestros.” En la recuperación de tierras han participado no sólo indígenas y comunidades negras. Los colonos que llegaron en los años cincuenta y sesenta como campesinos desplazados de otras regiones del país, son el otro componente importante de los procesos de organización popular; estos campesinos provenientes de los procesos de resistencia liberal contra la violencia de mitad del siglo diecinueve, llegaron a constituir en el Urabá, junto a las comunidades ancestrales, uno de los ensayos más

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importantes de poder popular y de cultura solidaria, sólo comparables a la experiencia de los colonos liderados por los legendarios Juan de la Cruz en el Sumapaz y Ciro Trujillo en Río Chiquito.

El parque de los Katíos, pero sin Katíos Lo que hoy se conoce como parque de los Katíos anteriormente fue una zona habitada por comunidades indígenas a quienes el Instituto Nacional de Recursos Naturales, INDERENA les “compró”, pero lo más exacto es decir que despojó de sus tierras, ya que con lo que vendieron a precios irrisorios apenas les alcanzó para comprar unos cuantos electrodomésticos e irse para Turbo a cosechar el hambre producto de la “venta”; a muchos esta institución ya desaparecida, todavía no les paga. Los campesinos y las comunidades vendieron grandes extensiones a precios tan bajos que hoy el recuerdo de esos hechos hace decir a uno de ellos: “con lo que vendimos 72000 hectáreas hoy no compramos un lote para nuestro funeral.” La UNESCO En 1994 declaró el parque Patrimonio de la Humanidad con lo que acabó de sepultar a la comunidad, ahora las comunidades negras e indígenas de la zona tienen clara la pedagogía de la UNESCO sobre el significado universal de la palabra “humanidad”; cuando es precisamente sobre el desplazamiento, la sangre y el dolor humano que el poder mundial construye el “patrimonio de la humanidad”. Siendo coherentes con la política de la UNESCO, tal vez sea necesario empezar a considerar al negro y al indio como una especie distinta de “la humanidad”, o asumir que no ha existido vida humana en lo que hoy se

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constituye como parques naturales, como se deduce de la visión de la UNESCO, que sólo ve agua, reservas forestales y fáunicas, pero ni siquiera de la fauna hacen parte las comunidades ancestrales en la política de parques. El concepto de “patrimonio de la humanidad” fue asumido por la UNESCO en 1972, casualmente en la época en que empieza el gobierno a desplazar “legalmente” a los indígenas del territorio y hasta hoy, si se mira la política de las Naciones Unidas y la coincidencia de sus actos legislativos con el desplazamiento en Colombia, encontramos una sorprendente simultaneidad, para sustentar esta afirmación basta relacionar la sincronía en la realización de la "Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural" con el desenglobe de la Reserva Forestal del Pacífico, esto último con el fin, dice el documento del INDERENA, de crear una Zona de Reserva Indígena para asegurarle el desenglobe a los Katíos y defenderlos de los colonos; esta fue realmente una forma de expropiar a los Katíos de su territorio, ahora desenglobado, para juntarlos en una “zona de Reserva” cundo eran precisamente los Katíos los dueños legítimos del territorio desenglobado. Si nos hubiéramos enraizado y les decimos: “nos matan pero no les vendemos, estas tierras no serían parque, porque la tierra no tiene precio, es como la vida”, dice un campesino de la región del Cacarica en el Urabá7 en una nota crítica del discurso de la defensa del medio ambiente con el que se disfraza un prolongado y continuo desplazamiento que ocurre en la zona desde los años setenta hasta nuestros días.

7 Castaño, Luis Alberto: Medio ambiente y desplazamiento en el Darién. Periódico Periferia, mayo 2006. Medellín.

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El INDERENA llegó en el año 72 con algunos pesitos en el bolsillo “para comprar tierras” y constituir el parque; a las comunidades campesinas, a indígenas y negros, los expulsaron con la política del INDERENA que compró tierras con mejoras; luego vendrán los paramilitares a cumplir la segunda fase del desplazamiento, ésta vez a la fuerza; el INDERENA y la UNESCO ya habían cumplido con la primera fase del desplazamiento como lo relata Orlando Chocho, Cacique Waunan: “en el año 73 fuimos desplazados con engaños, dizque nos compraron la tierra; en esa época el INDERENA nos compró las mejoras nuestras y nosotros creímos que eran cosas buenas, a lo último nos dimos cuenta del engaño, pero ya era tarde. Nosotros desde tiempos lejanos hemos habitado esta tierra, aquí tenemos nuestros cementerios, aquí vivieron nuestros tatarabuelos, los abuelos, que nos contaban la historia de estas tierras, para contarla a nuestros hijos y nietos”.8. También los colonos fueron agredidos, más de 900 familias campesinas sin contar las comunidades indígenas, fueron desplazadas por la vía institucional en los años 70, pero son los indígenas los más afectados, y entre ellos las comunidades de los embera, los katíos, los tulé, los chamí y los waunan, todos descendientes de una cultura sobreviviente de los desplazamientos provocados en la conquista. Los indígenas que todavía hoy habitan el territorio descienden, según la Disertación sobre los indígenas de Occidente escrita por Juan Enrique White9 en 1919, de una compleja cultura de 300.000 almas, de la que se encuentran los registros de su existencia y su permanencia en el tiempo a través de los “banqueos de los caminos y asientos de habitaciones”. “Rastojos de tres siglos” llama White al bosque actual, pues en la época
8 Ibídem 9 Juan Enrique White, Disertación sobre los indígenas de Occidente, Repertorio Histórico, Medellín. 1919. Citado por James Parsons en La Colonización Antioqueña.

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prehispánica, según sus investigaciones, existía en la zona una importante actividad agrícola y no la “selva virgen” que ilusoriamente observamos en muchos de los territorios los colombianos de hoy. En los años 80 son los ganaderos con la expansión de sus explotaciones pecuarias, los que aprovechan el desconocimiento del valor comercial de la tierra que no es importante en las comunidades indígenas y campesinas, puesto que el valor de la tierra para ellos tiene una profunda raíz cultural; eso lo entendieron más tarde cuando vendieron las tierras y se dieron cuenta que su cultura estaba regulada por el territorio como espacio complejo de intercambio, donde la tierra juega el papel de elemento primario de las culturas ancestrales, sin tierra no hay indígenas, ni hay comunidad. Complementando la política del INDERENA, en el año 97 llegan los paramilitares a la zona para concluir la tarea que ya había empezado el Estado colombiano junto a los conservacionistas internacionales inspirados en la UNESCO. “El 27 de febrero del año 97, a las 5.30 AM. una avioneta sobrevolaba la zona del Cacarica, relata un líder campesino, pero nadie le prestó atención, estaba yo con mi hijo mayor sembrando maíz cuando escuchamos, bum bum bum… por el lado de Bijao y al mismo tiempo por el lado de Salaquí y a poquito llegaron siete aviones, entre kafir y helicópteros, tres kafir y cuatro helicópteros y se escuchaba el ametrallamiento y bombardeo; ametrallaban sobre la zona de Salaquí donde había un encuentro de líderes comunitarios de las Juntas de Acción Comunal; luego contaron que sentían cómo las balas les llovían cerquita por el camino, eso fue todo el día que se escuchó. Al mismo tiempo que ametrallaban, descargaban gente y mientras descargaban por allá, por la loma se movilizaban cerca de trescientos

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paramilitares y militares, por la trocha. Llegaron a la comunidad de Bijao sin respetar niños, mujeres, ancianos; ametrallaron las plantas de luz, todos los negocios, y les decían que todos eran guerrilleros.” “A esa hora la mayoría de la gente se tiró al monte; hubo niños que llegaron a las comunidades vecinas con los piecitos llenos de espinas, sin ropa porque se les quedó enredada en la vegetación, completamente ensangrentados y les decíamos, niños qué pasó allá: no hablaban, guardaban silencio y como en otro mundo. Cuando pudieron hablar nos dijeron, ‘allá los mataron a toditicos’.” La orden de los paramilitares a la comunidad fue desplazarse a la Alcaldía de Turbo en donde efectivamente los estaban esperando con frazadas y colchonetas; según los campesinos la policía y la Alcaldía ya estaban preparadas; “todos van para el coliseo, nos dijeron. Todo estaba perfectamente coordinado, con todas las Alcaldías del Urabá Antioqueño y ahí llegamos a Turbo”.10 Cuando después de la agresión militar empezaron a instalarse en la región proyectos de palma y banano junto a las obras de infraestructura vial y energética entendieron los campesinos que todo obedecía a una política nacional e internacional de desplazamiento muy bien coordinada y no a una guerra contra la insurgencia como querían hacerles ver y le han hecho ver los medios a los colombianos. Las comunidades de la región que ante diversas instituciones han presentado sus denuncias, dan cuenta de datos oficiales de los años 95, 96 y 97, hasta el 2005 con registros de muertes selectivas de hombres y mujeres; 20 mil hectáreas de tierras desalojadas; centenares de casas desocupadas, gente de la Unión Patriótica y defensores de derechos
10 Ibídem

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humanos expulsados de la región de Urabá; ejecuciones extrajudiciales, bombardeos, detenciones, torturas, ataque a bienes civiles, control militar y paraestatal conjunto, crímenes, homicidios, detenciones arbitrarias, judicialización y desaparición forzada; todos estas versiones del crimen premeditado desde altas esferas internas y externas dejan entrever que el drama de Urabá y en general el drama del desplazamiento en Colombia es propiciado a través de la política internacional que cuenta con la sumisión de los distintos gobiernos nacionales. En el caso particular del territorio de Urabá, el desplazamiento obedece a la confluencia de dos proyectos que comparten los mismos intereses políticos y económicos, y a su vez comprometen el territorio como espacio de inversión en donde ven la cultura ancestral de las comunidades indígenas y campesinas allí existentes como un obstáculo para el “desarrollo” y la “modernidad”. Una parte importante de los proyectos del Estado autoritario conformado por el gobierno de Uribe, los paramilitares, y las trasnacionales, tienen el territorio de Urabá como un paso de importancia estratégica hacia el proyecto neoliberal de un mercado globalizado, no en vano una de las investigaciones sobre el Urabá del geógrafo norteamericano James Parsons, publicada originalmente en inglés, tiene el nombre de “Antioquia´s Corridor to the Sea”11. Publicado posteriormente como “Urabá, Salida de Antioquia al Mar”; el título en inglés no podría expresar de mejor manera la avanzada del proyecto paramilitar y mercantil sobre el Urabá en donde el territorio se considera, tanto para los inversionistas antioqueños como para los norteamericanos como un “corridor to the Sea”. Siete proyectos despliegan a sangre y fuego su avanzada sobre el territorio: la palma aceitera, el plátano, el gasoducto, la carretera panamericana, la
11 Parsons James. Antioquia´s Corridor to the Sea. Universidad de California 1967.

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silvicultura, la minería y la interconexión eléctrica entre Centroamérica y Suramérica. Parsons, quien para elogiar a sus amigos paisas y destacar su espíritu “sagaz, individualista y colonizador” insiste en llamar a los antioqueños “los yanquis de Suramérica” ya había hecho la lectura del Urabá a la par de los inversionistas12: El Yanqui, éste sí de Nueva York y profesor de la Universidad de California, había escrito “The Antioqueño Colonization in Western Colombia” en 1949. Esta investigación, actualizada en 1997, se publicó en Colombia con el título de La Colonización Antioqueña en el Occidente de Colombia; allí el eminente geógrafo registra:13 “En los últimos quince años ha habido un reorientación de las energías colonizadoras antioqueñas. Éstas se han dirigido hacia las llanuras tropicales lluviosas del Urabá, el territorio del Sinú, el bajo Cauca y los valles medios del Magdalena”, la explicación que da Parsons del nuevo giro de las “energías colonizadoras” descubiertas por él, se refiere a los cambios en el transporte aéreo y terrestre. Parsons ve causas en lo que realmente son las consecuencias de las dinámicas mercantiles de la globalización, pero en su extravío alcanza a anotar: “Dichas colonizaciones difieren del asentamiento tradicional antioqueño en el sur. Aquí el colono ha cedido su lugar al capitalista y al comerciante”. Es precisamente en el territorio del Urabá en donde confluyen los intereses mercantiles de las empresas nacionales y las empresas norteamericanas como la Chiquita Brands, demandada esta última por parte de sus propios trabajadores por crímenes y masacres recientes de pobladores y sindicalistas y conocida por la incidencia directa en la
12 Parsons James. La Colonización Antioqueña en el Occidente de Colombia. Banco de la Repúbica, El Áncora Editores e 13 Parsons James. Ibídem.

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invasión a Guatemala en un inolvidable once de septiembre el año de 1953 y la Masacre de las Bananeras de 1928 cuando tenía el reconocido nombre de United Fruit. Hoy en el Urabá confluyen las “energías colonizadoras” internas y externas, con lo que ello comporta en la pérdida del territorio por parte de las comunidades ancestrales, además de los asesinatos y masacres realizados por el proyecto paramilitar que acompaña la empresa gubernamental del notable ganadero, inversionista y presidente antioqueño Álvaro Uribe Vélez. En Tierralta, jurisdicción del departamento de Córdoba, las fincas La Esperanza y El Ubérrimo fueron compradas por Uribe Vélez en el año 1982: como se registra en el libro “Salvatore Mancuso, su vida”, de Glenda Martínez14. Los efectos de la política del gobierno de Uribe, articulada como está a los procesos de expansión de la economía mundial sobre los bosques, no puede generar una realidad distinta a la que hoy vive Colombia, con sus desastres ambientales, económicos y humanitarios que tal política comporta. La firma del TLC en la que se obstina Uribe, no es un capricho, es un acuerdo entre socios que tienen juntos la cualidad de poseer las avasallantes “energías colonizadoras” que descubrió Parsons. La desmemoria es un cargo público Los Alcaldes paramilitares del Urabá posesionados en los últimos tiempos se han dedicado a hacer desaparecer todo material probatorio e investigativo, desde películas hasta archivos de prensa; ahora la tarea legal complementa el proceso de olvido en las “negociaciones” del paramilitarismo con el Estado colombiano; el ejercicio de borrar la memoria consiste en limpiar las huellas del crimen de nativos, campesinos, obreros de las empresas bananeras, líderes sindicales y
14 “Salvatore Mancuso, su vida”. Glenda Martínez. Grupo Editorial Norma. 2004

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políticos, y las bases mismas de toda organización social junto a los vestigios vivos de la cultura originaria. Algunas personas de las comunidades han vuelto a la zonas de desplazamiento, pero ya no reconocieron el lugar de sus tierras, ni el vecindario, como ocurre en las cuencas de Curvaradó y Jiguamiandó: en el año 2001 se terminó el desplazamiento en esta zona y ya en el año 2003, la comunidad encontró sus territorios sembrados con palma; no reconocieron los caminos ni las vertientes de agua; todo el tejido original de comunicaciones de la comunidad estaba atravesado por las vías que se construyeron como parte del proyecto agroindustrial de la palma. No sólo la palma hace parte de la economía militar implantada en el territorio, hay otros proyectos en marcha como parte del nuevo destino que se le quiere dar al Urabá en la economía mundial: Jerónimo Pérez, un líder de la comunidades desplazado en el año 97 y quien hace parte de la comunidad de Cacarica ve en los grandes proyectos que empiezan a marchar, un evidente proceso que llevará a las comunidades a un segundo desplazamiento, esta vez por la asfixia económica: “grandes proyectos, dice Jerónimo, quieren ser implantados en esta región como el canal interoceánico Atrato-Truandó, o la carretera panamericana; nos van a sacar definitivamente del territorio. El dinero manda y nosotros no podemos pagar a las concesiones el uso de las carreteras; esta carretera no la van a hacer para favorecernos o pensando en el desarrollo de la comunidad, va a ser desarrollo sí, pero para las grandes multinacionales y por lo que se ve en Colombia, no sólo en esta región, es que en estos sitios donde hay grandes riquezas naturales y tierras productivas, el campesino pobre tiene que salir, por las buenas o por las malas.”

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“Sólo en nuestra comunidad -continúa Jerónimo- aproximadamente unas 1200 personas serán afectadas, pero también se van a afectar todas las personas que habitamos en la región: los hermanos indígenas, de los cuales existen cuatro resguardos de diferentes etnias, entre ellos los waunán, los embera y los katíos. Se va a afectar la cultura nuestra, la cultura negra, e indígena; al destruir nuestro hábitat, nuestras formas de cultivar, nuestras formas de relacionarnos y de interactuar, no vamos a poder ser los mismos. La gran biodiversidad de la región dejará de ser lo que vemos y sería un total desastre, porque estos ríos y esta majestuosidad, que es un patrimonio de la humanidad dejarán de ser.” “Uno de los estudios que han realizado en la zona, indica que existen 50.000 plantas medicinales reconocidas, y muchas otras que faltan por reconocer, existen además muchísimos minerales como el carbón y el cobre; hay petróleo en la parte baja del Atrato, hay un gran recurso hídrico y añádale a ello la fertilidad de estas tierras que sirven ahora a los cultivos de palma africana y la ganadería extensiva; además para las grandes bananeras y para todo lo que es apta esta tierra es la razón por la que se disponen a desplazarnos.” La región del Urabá ha sido una zona que históricamente ha despertado el deseo de los “inversionistas” nacionales y extranjeros; la fertilidad de sus tierras, las riquezas minerales y su ubicación estratégica hacen de la zona un lugar en la mira de los intereses extranjeros. Continuas exploraciones y estudios muestran una permanente observación sobre la zona. Las plantaciones de banano con fines de exportación empezaron a establecerse allí en los años sesenta, pero algunos años antes, exactamente en 1956 el Rey Leopoldo de Bélgica, el mismo que al renunciar a su trono había exclamado “viva

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Bélgica y nuestro Congo” visitó Turbo en tarea expedicionaria. Leopoldo, claudicante ante el poder Nazi, realizó personalmente la expedición Belga de 1956 al Urabá.15. Claudia Steiner en La revista Credencial reporta el viaje del rey Belga junto a una numerosa comitiva que se desplazó en tres aviones en donde venían, además del arqueólogo venezolano José Cruxet de la Universidad de Caracas, otros profesionales expertos en arqueología y en ciencias naturales. “A Turbo, afirma la articulista Claudia Steiner, arribó posteriormente un helicóptero venezolano que trasladaría a los expedicionarios a los lugares de excavación, precisamente en Santa María de Antigua del Darién, la población fundada por Martín Fernández de Enciso en 1510.” Solamente hoy cuando es exactamente Bélgica el mayor comprador de banano colombiano, se entiende por qué la carretera al mar había sido inaugurada un año antes de la visita del rey. Pero a pesar del rey belga, quien murió mientras su hijo ejercía un cargo “diplomático” en Colombia, hoy son las multinacionales norteamericanas las que controlan el mercado del banano. Según un informe del Ministerio de Agricultura “Cinco compañías controlan el 75 % del comercio mundial de banano, lo que otorga al mercado una manifiesta estructura oligopolística. Chiquita de Estados Unidos (26%), Dole de Estados Unidos (25%), Del Monte de México (8%), Noboa (8%) y Fyffes de Irlanda (8%), tienen en sus manos el 75% del comercio mundial de banano. Dos de estas empresas tienen su sede en los Estados Unidos: Chiquita Brands Internacional (conocida anteriormente como la United Fruit Company y luego como United Brands) y Dole Food Co. (anteriormente Standard Fruit). Del Monte Fresh
15Claudia Steiner. Revista Credencial, .Historia. Bogotá. Edición N 21, septiembre de 1991

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Produce, es propiedad del Grupo IAT con sede en Chile (el capital se encuentra en los Emiratos Árabes Unidos) y la sede permanece en Estados Unidos. La empresa Fyffes tiene su sede en Irlanda. Fyffes ha crecido de tal manera que ahora casi controla un 20% del mercado de la UE, aunque no cuenta con casi ninguna producción propia.”16. Los grandes proyectos han estado necesariamente acompañados de minuciosos estudios previos. Se ha llamado “salida al mar” por la región de Urabá, a lo que realmente es el proyecto articulador del mercado mundial a través de las vías terrestres, marítimas y fluviales de la región. Pero antes que los inversionistas están los investigadores: el estudioso Parsons17 en 1964 se dedicó a medir en brazadas las profundidades del Darién para The office of Naval Research. El investigador, que ya es un hijo adoptivo de Antioquia, publicó en años recientes la versión en español para la Corporación Regional de Desarrollo de Urabá; en su nueva versión, refiriéndose a la colonización del territorio nos da nuevas pistas sobre el motivo del cariño por parte de los norteamericanos hacia el Urabá: “La revaloración de este ambiente de los trópicos bajos, basado en los avances de la medicina moderna, en infusiones masivas de capital y sistemas de transporte, aún no suficientemente adecuados, trasciende los confines de dicha colonización”18 La trascendencia está en Washington, desde donde nos sigue mirando Parsons a pesar de tener los pies en Antioquia, por esta razón observa que las cordilleras van de norte a sur y no al contrario como las vemos los latinoamericanos. Pero el signo más claro en el que podemos leer el interés sobre la selva húmeda ecuatorial por parte de la industria y el mercado contemporáneos, está en “los avances de la
16 Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Observatorio Agrocadenas Colombia. Bogotá 2006 La cadena de banano en Colombia, una mirada global.1991-2005 17 James Parsons. Op. Cit. 18 James Parsons. Ibídem.

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medicina” que menciona Parsons. No por un filantrópico afán didáctico la Corporación Regional de Desarrollo de Urabá, Corpourabá, tradujo y publicó estos estudios como parte componente de sus actividades institucionales. Doctorados y sicariato La violencia de los años cincuenta en Colombia también afectaba al Urabá, pequeños poblados empezaban a fundarse entre el bosque por colonos que procedían de los desplazamientos de las diferentes regiones y del interior del país, especialmente de Antioquia. Un buen número de campesinos perseguidos políticos y rebeldes, se refugiaron en la zona después de la muerte de Gaitán; huían de la muerte y “la aplanchada” que era el castigo a machete practicado por las bandas paramilitares de la época. Una campesina líder que no quiere registrar su nombre nos cuenta que llegó niña al Urabá en ese tiempo, “no conocía todavía el zancudo, había diez casitas y un restaurante de unas cuantas tablas que atendía a los arrieros que sacaban la madera del monte. Emilia Domicó que era una indígena atendía a cuarenta trabajadores de los campamentos.” Eran los tiempos en que el rebelde liberal “Pedro Brincos” proveniente del Tolima y buscando una alianza entre “Desquite”, “Sangre Negra” y el mismo “Brincos,” trataba de organizar en el país la resistencia armada liberal que fue el origen del proceso de organización campesina y popular más importante de la historia de Colombia del siglo XX. La niña atenta a todo lo que pasaba escuchaba hablar a los adultos: “nosotros somos un movimiento liberal y aquí vamos a esperar

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a los godos. Toño Montoya era el comandante liberal, yo veía pasar los camiones que transportaban la madera, también llevaban muertos, y era entonces cuando huíamos hacia el Guineo, o hacia el Venado. Un día la finca amaneció sola y la india nos dijo: ‘esa gente se fue anoche, esto aquí se nos fregó.” Los trabajadores se fueron con Montoya a resistir la ofensiva del ejército.” “Daba tristeza, nos dice la mujer mayor que hoy tiene más de setenta años, los marranos flaquísimos caminaban detrás de nosotros y en las casas abandonadas se veía ropa afuera, pero no había nadie. Lo que fue el campamento de los trabajadores se convirtió de un momento a otro en campamento del ejército. A los trabajadores Moisés y Luis Ángel los encarcelaron acusándolos de ser comandantes liberales, es decir, “chusma.” Quince días tuvieron a otros sumergidos en un pantano.” Estas organizaciones liberales fueron la base de constitución no solo de la colonización de Urabá, también dieron origen al Partido Comunista que más tarde conformó con otras organizaciones la Unión Patriótica en la región. La incidencia del Partido Comunista y el trabajo experimental son experiencias aún por estudiar entre las formas ensayísticas de las acciones populares incidentes en la historia de Colombia; la experiencia de Urabá es en los términos ensayísticos de la historia, concomitante con la experiencia de los colonos del Sumapaz, una de las principales prácticas populares en cuanto tiene que ver con la organización popular y el derecho a la tierra y el territorio. Con el tiempo y el crecimiento de la niña campesina convertida en adolescente, llegaron también los oficios y las responsabilidades que

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convirtieron a la niña desplazada con sus padres en una líder de la comunidad, contribuyendo a la sindicalización y la organización política que fueron dos formas de acción de la Unión Patriótica que fortalecieron a los trabajadores de las compañías bananeras en el Urabá; estas organizaciones empezaron a ser parte de la regulación social y cultural de la región. Las fincas bananeras en esa época, cuenta la dirigente popular, tenían incorporados un promedio de 200 trabajadores cada una: “con la organización se impuso la jornada laboral de 8 horas y no de diez como lo exigían las empresas bananeras, además del pago de horas extras, el mejoramiento de los campamentos de los trabajadores y un proceso pedagógico de alfabetización, pues la mayoría de los trabajadores eran analfabetas.” La recuperación de tierras que estaban en manos de latifundistas para los trabajadores y las familias fue otra de las experiencias importantes; la recuperación de tierras, “si era para hacer parcelas eran de cien hectáreas, si era para construir barrios íbamos de 200 a 300 familias y trazábamos solares de 7 metros de frente por 14 de fondo. Teníamos un Plan de Vivienda, hacíamos diferencias entre trazados de calles y callejones. Pero Unibán que era la compañía más grande y estaba dirigida por el doctorado y el sicariato, nos sacaron a todos, sin ropa. Para ello llevaron civiles armados de Puerto Berrío que los vincularon al lado de nosotros como trabajadores, en esa época a los sicarios les daban cinco millones por la cabeza de un dirigente, qué tristeza, valíamos muy poco, hoy el Presidente Uribe creo que da más. En todo caso había una alianza evidente entre los doctorados y el sicariato, pero eso creo que ya es ley de la república.”

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“Entonces llegaron los militares con los Cobra, la Mano Negra, los Azules que eran aliados de Uniban y la brigada móvil que impusieron la dictadura militar en el Urabá; con todo y las masacres que vinieron después utilizando a los milicianos reinsertados del EPL para señalarnos y para incorporarlos como aliados a los proyecto de las empresas. Crearon con los milicianos desmovilizados los comandos populares que fueron buena parte de la base de las autodefensas paramilitares. Luego yo vi. por Punta Coquito los muertos de la primera masacre, dos canoas cargadas con los cadáveres de las familias completas de los trabajadores bananeros, y así pasó en Oro Verde, La Negrita, El Golazo, la masacre de La Campesina y el bar Los Sauces; todas estas masacres fueron cometidas contra militantes de la UP” “Llegamos desplazados a Medellín y allí hemos tenido la

experiencia que el desplazado da para todos, menos para el desplazado; él vive del recorrido, de lo que recoge en la calle. El gobierno le da un mercado para un mes y un arriendo que tiene que alcanzarle para toda la vida.” Del terrorismo institucional y la pérdida del derecho de rebelión El terror al que se ha sometido a las comunidades ancestrales ha sido de tal magnitud y ha tenido un efecto psicológico tan paralizante, que ha llevado a algunas comunidades a ver la situación de guerra como un fenómeno entre extraños, ajeno a sus intereses, como un asunto de “actores armados”; un derecho proveniente de la filosofía liberal como el derecho a la rebelión se considera un peligro para las mismas comunidades. Se ha llegado al extremo de creer por parte de algunos líderes de estas comunidades que la persecución es una forma de

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segregación etnológica y que la guerra es un fenómeno externo, que no tiene nada que ver con ellos ni con su territorio, cuando es precisamente el territorio el que está en disputa. A tal confusión han contribuido las políticas culturales y etnológicas de la UNESCO divulgadas por algunas organizaciones sociales que han introducido en las comunidades agredidas conceptos como los de “diversidad cultural” “sostenibilidad” “competitividad”, “conservación” y otros discursos de un radicalismo superfluo que a nombre del feminismo y la libertad de cultos han servido, no para fortalecer los derechos de las comunidades ancestrales, sino para debilitar y fraccionar aún más a estas mismas comunidades. Entre algunas comunidades del pacífico grupos evangélicos han llegado al extremo de tapar con paños los íconos y los santos de la cultura religiosa tradicional a nombre de la “libertad de cultos.” Pero al lado de estos discursos, las mismas organizaciones que los promulgan, hacen investigaciones sobre los recursos genéticos del bosque para fondos de conservación suizos como el fondo mundial para la Naturaleza WWF y de otros países, y no para las comunidades para las que supuestamente trabajan. Una evidente política fraccionalista y segregacionista ha contribuido al lado de las armas a descomponer un complejo tejido social y el proceso singular de la cultura propia con la imposición de conceptos provenientes del discurso europeo y norteamericano. Esta actitud de aislamiento de las comunidades las ha llevado a tener más amigos internacional” entre los intereses económicos de las organizaciones por parte de las organizaciones sociales, se han internacionales que en el mismo país: la dependencia de la “cooperación

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convertido en el eslabón más fuerte en la aplicación de la política mercantil de la globalización y en un componente más de la política del desplazamiento. Otra herramienta del terrorismo institucional es la judicialización de los líderes de las comunidades quienes además de ser desplazados son juzgados por los mismos crímenes que cometen quienes los desplazan; o por rebelión, sin que hayan tenido siquiera la posibilidad de rebelarse, sujetos como están no solo por las armas del Estado y los paramilitares, también por la ideología paralizante de las organizaciones sociales que acompañan el terror paramilitar con el terror a la rebelión con el que inmovilizan a las comunidades agredidas. Violentar a una comunidad y además juzgarla por la violencia ejercida contra ellas es precisamente una forma de ensañamiento sobre una sociedad débil que ha perdido hasta la posibilidad de respuesta. Dominar al débil por el terror y procesarlo judicialmente como “rebelde” ha sido posible sólo por la letargia a la que se ha sometido a esas comunidades por las armas y por el discurso “humanitario”. Por supuesto que estas formas de tortura no son reconocidas por Naciones Unidas como tales; en Diciembre de 1984 en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes la ONU señala que no es tortura lo que es legal; “No se considerarán torturas, afirma el documento, los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas.”19 Podemos concluir, según estos preceptos humanistas, que la “legitimidad” del orden en Colombia justifica lo que
19 ONU Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes ONU. Diciembre de 1984

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le ocurre a las poblaciones que como la de Urabá tienen la mala suerte de estar asentadas en los ricos territorios que hoy necesitan las “legítimas” empresas internacionales para expandir sus actividades económicas. Una diversidad para uniformar La exposición crítica del discurso de la diversidad no pretende negar la diversidad misma ni la biodiversidad. No estamos situando la reflexión en el plano del debate puramente ideológico sino en el llano de la realidad, observamos en este ejercicio los efectos de los componentes del discurso de la diversidad en el territorio, considerando desde luego a las comunidades como parte inseparable del territorio. Las ideas que nacen de las buenas intenciones, no generan

necesariamente realidades mejores en el momento de su aplicación práctica; las ideas políticas sin conocimiento de la historia y del entorno se pueden convertir en realidades indeseables y contrarias a la filosofía enunciada por estas mismas ideas; es lo que ha ocurrido en la historia de Latinoamérica con el discurso desarrollista de la economía y el discurso humanista proveniente del liberalismo librecambista heredado de la Ilustración. Aún si quisiéramos dar la razón a la buena voluntad de las Naciones Unidas y del discurso de los Derechos Humanos, la realidad nos refutaría mostrándonos los equívocos que surgen de la buena voluntad sin tener claro el contexto en el que se aplica el discurso; sobre todo si se trata del discurso humanista internacional liderado por una fuerza mercantil. Las comunidades y muchos dirigentes sociales han empezado a creer

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que el único centro posible de regulación de los derechos colectivos son las Naciones Unidas, con el perjuicio que tal visión comporta en la organización social y en las luchas sociales; es ésta una forma, -premeditada algunas veces, otras veces derivada de un voluntarismo gregario- de inmovilizar a las comunidades y de impedir que se desarrollen movimientos endógenos, independientes de las manipulaciones externas. Algunas organizaciones sociales han hecho creer a las comunidades agredidas, desplazadas y luego criminalizadas por el mismo Estado que el complejo nudo de la problemática colombiana es obra de “actores armados,” mientras tanto, estas mismas organizaciones incursionan “pacíficamente” en los territorios para conseguir información y realizar tareas de investigación sobre la riqueza ambiental por encargo de proyectos que hacen parte de los intereses europeos y norteamericanos en las zonas de reserva. De ello pueden dar cuenta las actividades que junto a la colaboración de algunas organizaciones sociales desarrolla de la WWF en Colombia. Nos entretienen hablando de la muerte mientras nos matan El proceso de globalización mercantil vive una experiencia singular en Colombia en donde se ha experimentado la aplicación del proyecto a sangre y fuego, y contando con la inveterada sumisión de los gobernantes colombianos ante la política exterior norteamericana. Colombia representa hoy para los Estados Unidos y las transnacionales europeas que dominan la política de las Naciones Unidas, un campo experimental del neoliberalismo que consiste en utilizar elementos de la tradición interna, como la débil armadura social del Estado y el

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fraccionalismo de las organizaciones populares, para imponer a través de las organizaciones sociales financiadas por la ONU y Norteamérica, las políticas de la globalización. Del fracasado proyecto iluminista de la modernidad que era el tajamar de navegación del mercantilismo europeo con el disfraz humanista, queda viva todavía la intención colonial que ahora encuentra continuidad en el discurso ambientalista; el discurso ambientalista poco a poco se ha ido convirtiendo en el nuevo evangelio de la globalización. Para América del Sur la nueva versión de los derechos universales que encuentra una aplicación política en la nueva “ciudadanía” representa una forma velada de colonialismo que si antes era expresado en los ideales del progreso, el libre cambio, la libertad, la igualdad y los derechos humanos, ahora se expresa en los supremos ideales conservacionistas y de la defensa de las minorías étnicas, sexuales y religiosas con el discurso de la diversidad biótica y humana. No es un asunto del azar o de la divina providencia que los ideales que históricamente en Europa han determinado un avance y una elevación de la vida y la dignidad humana, en Suramérica hayan sido los factores determinantes de la caída; el discurso que sirve para el progreso y la elevación de Europa es el mismo discurso con el que se arroja a los abismos de la pobreza y la vida indigna a millones de suramericanos. El eslabón más grueso del sometimiento ideológico por parte de la fuerza mercantil a nuestros países ha sido el discurso humanista transformado hoy en el discurso de la diversidad. Un asunto es la diversidad existente en la cultura, el territorio y la selva, y otra es el discurso de la diversidad diseñado con claros propósitos de expansión de la economía mundial en los territorios; no han sido las comunidades las

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que han salido a imponer este discurso ni a llevar a la mesa de los debates el asunto de la diversidad, han sido precisamente las transnacionales y las fuerzas mercantiles las que han puesto a la diversidad a jugar en las relaciones económica internacionales como discurso político, y para ello han diseñado una fuerte, pero sutil articulación entre economía y cultura a través de instituciones dependientes de las Naciones Unidas como la FAO y la UNESCO. El discurso de la diversidad cultural no hace referencia a una condición de la cultura sino al programa político cultural diseñado por el poder mundial a través de la UNESCO. La UNESCO entiende la diversidad cultural como la expresión de ese “complejo mosaico de culturas que necesitan de la diversidad para preservar su valioso patrimonio”. Sin embargo desde el sur no podríamos ver al norte y observar también un “complejo mosaico de culturas”, es claro que el discurso de la diversidad cultural es un proyecto político dirigido a los países del sur por países que tienen como componente histórico un sólido proyecto cultural y económico y que no están dispuestos a ser tratados como un “mosaico de culturas”, sino que quieren seguir ejerciendo la tarea de regulación cultural, es decir, seguir siendo el ejemplo de “cultura universal”. La diversidad cultural tiene como objetivo principal, según la bien intencionada voluntad de la UNESCO, “el apoyo a todas las culturas del mundo frente al riesgo de un mundo uniforme”. Sin el tamiz crítico, desde este lado del sur, podemos apreciar esa intención democrática y liberal de la UNESCO como una clara y coherente política cultural de los países del mundo. Pero ante una región debilitada, fragmentada política, económica y culturalmente, como ocurre con la parte central y sur de

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América, el discurso de la diversidad cultural puede convertirse en un mediano plazo en un elemento más de la disgregación regional. En la Primera Reunión Interamericana de Ministros y Altas Autoridades de Cultura organizado en Cartagena, y en el mes de julio del año 2002, se volvió sobre el asunto de la diversidad cultural, y uno de los fines de esta reunión, entre otros, fue el de buscar “maximizar los beneficios de la globalización y mitigar sus efectos negativos en la preservación y promoción de la diversidad cultural en las Américas”. Ese interés de los gobiernos de las Américas por maximizar los “beneficios” de la globalización, le ha dado a las políticas culturales un fuerte sesgo economicista que impone una racionalidad monetaria sobre la cultura; los derechos que proclaman las recién creadas Coaliciones por la defensa de la diversidad cultural son derechos más económicos que culturales, es la misma versión economicista de la modernidad instrumental con el disfraz de los derechos humanos de las minorías. Algunos “intelectuales” unidos a grupos de industriales de la cultura vienen creado en Latinoamérica asociaciones con el nombre de Coaliciones Culturales; estas asociaciones se proponen la loable tarea de defender las industrias culturales de las naciones del sur de las fuertes mareas mercantiles del norte; la enseña que portan es la filantrópica defensa de la diversidad cultural, mientras jinetean la reivindicación de la excepción cultural en los tratados de libre comercio. Ante la generosa iniciativa hay que decir que el discurso de la diversidad en el contexto de las discusiones contemporáneas sobre tratados de libre comercio, no es una caracterización cultural, hay que insistir: es una política cultural; por esta misma razón es una noción que

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requiere de juicio crítico y de malicia política. Lo que puede ocurrir en nombre de la diversidad cultural y los derechos humanos, es precisamente lo contrario de lo que proclaman sus filántropos: el debilitamiento de las identidades y la pérdida de la autonomía cultural portando el uniforme de la diversidad. Las mismas razones con las que la Coalición argumenta la necesidad de que sea la UNESCO el escenario del debate, pueden ser razones válidas para que no lo sea: “por la centralidad del mandato cultural”; “por su carácter universal”; “por ser punto de referencia de la OMC”.20. Fracturas y fracciones Mientras las organizaciones sociales dependientes de la cooperación internacional y de sus discursos continúan haciendo la crítica de los aparatos de muerte, mantienen unas relaciones económicas que les imposibilitan ahondar en los orígenes de lo que ellos mismos llaman “crisis humanitaria”, los campesinos y las comunidades ancestrales del Urabá y del país entre tanto continúan relatando el interminable éxodo. “En Febrero de 1997 se establece un retén paramilitar donde desaparecen a miembros de la comunidad de San José de Apartadó; este retén con carácter permanente hasta final de 1998 se instala a pocos metros de la salida de Apartadó a cinco minutos de la base militar del barrio Policarpa; Rito Alejo del Río es comandante de 1995 a 1996 en la brigada militar de Carepa, el periodo más crítico de las masacres.” “A pesar de toda esta muerte que el Estado sigue negando, comenta Wilson Higuita, el horror y la maquinaria de muerte es cada vez más compacta: fiscalía y demás autoridades hacen parte de una política para
20 Coalición por la diversidad cultural, documento presentado al Consejo de Literatura del IDCT, Bogotá, 2004.

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desplazarnos. El ejército hizo una masacre en la Resbalosa asesinando a uno de los fundadores de la comunidad de San José, Luis Eduardo Guerra; junto a su compañera Deyanira y su hijo de diez años, a los tres los asesinaron. Pocas horas después el ejército llegó a la finca de Alfonso Tuberquia uno de los promotores junto a su esposa Sandra y una niña Natalia de 5 años, y Santiago un bebé de 18 meses y el trabajador Alejandro Pérez que les ayudaba en cosecha: todos ellos fueron partidos en pedazos de manera bárbara.” “Otros dos coordinadores en el último año de zonas humanitarias han sido asesinados: Nelly Durango fue desaparecida en Tierralta Córdoba, su cadáver apareció vestido de guerrillera con un uniforme camuflado mucho más grande al de su talla. En este proyecto del Estado están sacando provecho empresas y políticos paras, el accionar paramilitar se complementa con el accionar de la fiscalía que omite los crímenes de paramilitares, ejército y policía, las grandes empresas de la zona se han beneficiado de los numerosos crímenes durante varias décadas.” Paramilitarismo empresarial y racionalización de la tortura Para muchos de los afectados por el desplazamiento, las masacres, las torturas, la usurpación de tierra, cultivos y ganados, el fenómeno paramilitar en sus orígenes, objetivos, y estrategias tiene una clara intención económica y de dominio sobre el territorio. El Estado ha facilitado con recursos, fuerzas militares y acciones políticas el proceso de articulación del Urabá con los intereses de las multinacionales. El fenómeno del paramilitarismo se registra en distintos momentos de la vida nacional; desde los años sesenta hay presencia paramilitar promovida por las misiones militares norteamericanas. Según una

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investigación del Nuevo Herald21 en los Archivos Nacionales de Washington, Estados Unidos planeó intervenir en Colombia en 1965. La insurgencia liberal que dio origen a las guerrillas campesinas del siglo XX se radicalizó en los años sesenta dando origen a la guerrilla revolucionaria; los Estados Unidos después de discutir una intervención directa simultanea con la invasión de República Dominicana, optaron según la nota “por el envío de unidades de entrenamiento, helicópteros y la intervención directa de asesores americanos en una operación cívico-militar contra un grupo de campesinos que fundó, en mayo de 1964, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).” La acción en la que intervinieron los norteamericanos fue el bombardeo al la población de Riochiquito que se constituía de doscientas familias, “Los feroces bombardeos, continua la nota, estilo Viet Nam contra los campesinos sublevados en la región de Marquetalia, al sur del país, fueron suficientes para evitar que el embajador oprimiera el botón de pánico. Aviones de la Fuerza Aérea de Colombia lanzaron bombas en la zona que dejaron cráteres de 20 metros de diámetro y diezmaron sustancialmente a los alzados en armas. Bajo la dirección de los militares estadounidenses, los colombianos dieron de baja a conocidos líderes bandoleros como ``Sangre Negra'', ``Tarzán'', ``Puente Roto'', ``Puñaladas'', ``Desquite'' y ``Pedro Brincos''. Pero no pudieron eliminar a un tal Manuel Marulanda Vélez, alias ``Tirofijo'', un campesino que tenía una rara afición por la esgrima y tocaba violín.” Fue precisamente en el año 65 con el decreto 3398 que se establece el Estado de Sitio y posteriormente la ley 48 del 68 que faculta al gobierno y a las fuerzas militares para armar población. Las Convivir no son el inicio del ejercicio paramilitar sino una ley de continuidad de la
21 Gerardo Reyes del Nuevo Herald. Nota periodística reproducida por The Americas Foundation, Washington. Abril de 2006. Página electrónica.

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política paramilitar en Colombia como una política de Estado; estos grupos pasan de la ilegalidad a la legalidad según las condiciones y el reacomodamiento de nuevas élites que surgen como sectores emergentes al lado de los grupos armados por el Estado. La recompensa de las clases dominantes es convertirlos en su guardia de honor, aunque algunas veces como ocurre hoy estos grupos tiendan a desbordarse y a querer el espacio mismo de las élites. La defensa de los pequeños castillos de la economía rural y urbana con ejércitos privados es una práctica histórica en la vida colombiana, pero esta práctica se apoya en los intereses y capitales foráneos como ocurre con la Doctrina de Seguridad Nacional que es una doctrina norteamericana que se aplicó en los años sesenta en el contexto de la guerra fría y que también ha servido a Norteamérica para intervenir en Latinoamérica y hoy se sigue utilizando para el control de la población rural pobre de Centroamérica y Colombia convirtiendo a la misma población en enemigos con el discurso del “enemigo interno” y “el terrorismo”. En el contexto de la economía global las prácticas y dispositivos militares de la guerra fría han encontrado continuidad para su aplicación al lado del discurso ambiental; el caso de Urabá es el mismo caso que se replica y corre como un hilo de sangre a través de los corredores biológicos del centro y el sur de América. Entre las intervenciones de los asistentes a la peregrinación del Cacarica en el Urabá, en el año 2006 se afirmaba lo siguiente: “la fase de masacres, la fase de destrucción del cuerpo humano con motosierras, como ocurrió aquí hace nueve años a pocos kilómetros de donde nos encontramos, de este sitio a menos de 45 minutos, con un miembro de esta comunidad, Marino López. Luego de los bombardeos del ejército

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llegaron al poblado lo detuvieron y lo cortaron en varias partes, como hicieron con Tito y luego de cortado jugaron fútbol con su cabeza, esa estrategia de terror, que fue desarrollada a lo largo y ancho del País, se ha cualificado. A cambio de las motosierras aplican inyecciones, tal como ocurre hoy en el Putumayo. En el Municipio de Puerto Asís se han producido cerca de 200 asesinatos en el hospital, contando con presencia policial, entran los paramilitares de civil, con armas cortas, parte de los que se han desmovilizado en el Urabá Antioqueño o en otras regiones del País, han entrado al hospital y una enfermera cumple el papel de poner la inyección, y muere el paciente y la víctima deja de ser víctima porque fue alguien que murió por razones clínicas, y las razones políticas del porqué fue asesinado, empiezan a desaparecer, y vuelvo a repetir, 200 crímenes.” Quien esto afirmaba en Cacarica hablaba como defensor de derechos humanos, hoy seguramente sigue creyendo que son “razones políticas” las que llevan a utilizar estos métodos de exterminio en masa, eso sí, más “humanitarios” que la ruidosa motosierra. Volvemos como en los años sesenta a las campañas cívico militares promovidas por Norteamérica, pero con el agregado de un componente cultural que pretende englobar a las comunidades en el mismo discurso de las empresas y de la intervención extranjera, para que estas comunidades y la población en general asuman este discurso como un discurso propio, validado como está por los discursos del humanismo y el conservacionismo. Otro tanto hace el discurso del desarrollo empresarial y la sostenibilidad que se complementan precisamente para extenderse sobre los territorios ancestrales. No es sólo el territorio al que pretende

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englobarse, es también la comunidad. Territorio y comunidad como un todo y como realidad y ejercicio concreto de la soberanía, están no solamente amenazados, la mejor forma de decirlo es que están invadidos; hay un nuevo proceso de invasión que no se da en masa militar como en las invasiones clásicas o las realizadas en el siglo XX en Latinoamérica; el nuevo proceso de invasión es un dispositivo complejo diseñado con todos los componentes de la vida de un país, desde sus órganos de defensa y su institucionalidad política, hasta una exhaustiva elaboración lingüística y simbólica que extiende sus dominios sobre la cultura. En últimas lo que busca la economía mundial no es sólo imponer las condiciones de intercambio a través de la legislación internacional y los tratados comerciales, el objetivo más ambicioso es la anexión misma de los territorios y las naciones como parte de la economía global y una cultura única.

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La trama institucional
Al destierro de campesinos, indígenas y comunidades negras en Colombia, la institución le ha dado el nombre de “desplazamiento forzado”; pueblos enteros son expulsados de los territorios, y ese método atroz hace parte de la manera como se producen, se apropian y circulan los bienes en el nuevo ciclo del mercado mundial que expande la economía en los territorios ancestrales. Si bien las instituciones del orden internacional, como la Organización de las Naciones Unidas ONU, el Banco Mundial y la Unión Europea, como las instituciones públicas o de los gremios privados del orden nacional, generan normas y mecanismos jurídicos para la posible protección de múltiples derechos, jamás las condiciones materiales de la realidad vivida por el pueblo colombiano y los pueblos del mundo han estado cerca de lograr aquello que siempre se promete desde las instituciones nacionales o internacionales. Esta ilusión jurídica se nos presenta como “derecho internacional”, una promesa dentro de la dinámica misma de un orden económico mundial que produce sus propias condiciones políticas y materiales para la negación de esos derechos; el camino para alcanzar la realidad de esas reivindicaciones se nos presenta como el sueño que debemos supuestamente alcanzar. El derecho a la alimentación, por ejemplo, es el mandato jurídico de una sociedad donde el acceso a los alimentos está regulado por el mercado. Si la justicia social y los derechos humanos fueran realmente la prioridad para las Naciones Unidas, la competencia y las fuerzas del mercado, no impondrían, a través de la banca mundial,

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las condiciones para el intercambio y la distribución de los recursos que sustentan la vida de los pueblos. Si “el quince por ciento de la población mundial consume el ochenta por ciento del producto desde interno la bruto mundial”22, de las el derecho a la y alimentación, perspectiva acciones políticas

económicas de las Naciones Unidas es insostenible, puesto que es la apropiación de los recursos y la acumulación privada la que estimula el crecimiento del hambre y la miseria mundial. La política mundial regulada por el quince por ciento de la población del planeta, necesariamente impone la hambruna mundial y la muerte en masa a la mayoría de la población. Los alimentos y los medios para producirlos manejados en el mundo como bienes privados de un quince por ciento, y la política económica regulada por el mercado, son realmente lo que se conoce como “derecho internacional”; entonces es “el derecho internacional” el que mata de hambre y de ignorancia a la mayoría de la población en el mundo. El derecho a la alimentación no es ningún derecho sin la participación decisoria de los pueblos en el manejo, distribución y apropiación del mercado. El poder de las transnacionales, del Banco Mundial y de la economía privada, es la “democracia” que impera hoy en el mundo y ésta también se acumula como un bien privado. En el caso colombiano donde la concentración de tierras en pocas manos es un hecho aberrante y la historia del despojo de la tierra a las comunidades campesinas y ancestrales parece no tener fin, el derecho a la alimentación sólo puede ser materializado con la expropiación a los representantes de ese “quince por ciento” en el mundo.
22 Hugo Azcuy Henríquez. Derechos Humanos: una aproximación a la política. 1997. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, p. 19

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Las cornadas del poder mundial La historia del hambre continúa construyéndose como parte de la historia del desarrollo y sus derivados: la pobreza y el atraso. Los centros económicos y políticos del poder local y mundial no cesan de producir los capítulos de esta historia, pero el caso colombiano es uno de los más singulares en la historia mundial. En el fatigoso registro de la muerte es necesario apuntar la catástrofe colombiana ocasionada por el mayor ciclón de su historia, capaz de desplazar a poblaciones enteras; a ese ciclón le podríamos dar el nombre singular de “el gobernador” y asignarle un periodo de gobierno, precisamente el periodo de Álvaro Uribe Vélez como gobernador de Antioquia que generó la época de mayor terror en Urabá (Romero, 2003, p. 207), pero como la muerte también tiene sus generales, esta vez la catástrofe se hizo acompañar del general Rito Alejo del Río. Uribe declaró la región como Zona Especial de Orden Público en 1996; lo que no sabíamos era que Uribe y los gremios llamaban “orden público” a la muerte. Los gremios son los promotores y beneficiarios de este ciclón: grupos como ACDEGAM, “primer colectivo político militar”, según se narra en el libro sobre el señor Mancuso, o como Augura23, gremio que, con el monopolio de la tierra, convierte la guadaña del “orden público” en la garantía de la producción entre la maleza (Romero, 2003, p. 211). Urabá y su población fueron azotadas por este ciclón enviado por gremios como la Chiquita Brands, gremios que han sometido también a la barbarie a otros pueblos del continente. Pero la flor más preciada de este cortejo fúnebre, mercantil y democrático, es el Premio Nobel de Paz Oscar Arias, recién posesionado como presidente de Costa Rica y
23 Asociación de Bananeros de Colombia

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próximo a firmar el Tratado de Libre Comercio por su país (Algo irá del premio Nobel de Paz al premio “Conciencia Ciudadana” otorgado en el año 2000 a los criminales de la Chiquita Brands). En esta larga lista de “loteadores de paraísos y nirvanas”, como escribió el poeta Zalamea, Oscar Arias fue convocado a ser parte de la Comisión de Facilitación para la Paz de Antioquia, instalada por Uribe Vélez siendo Gobernador de este departamento, para tan sólo nombrar algunos de los muy diversos participantes en la construcción de esta realidad del desplazamiento forzado en Urabá. De toda la trama institucional ha de saber el señor Uribe Vélez, quien desde aquellos tiempos a hoy ha desarrollado un proceso de refinamiento de la represión, a la cual algunos llaman reingeniería militar. Los buenos oficios de tantas instituciones oficiales, personalidades y algunas organizaciones “sociales” son esfuerzos que se orientan a mantener “productivas” las tierras que tanto preocupan, desde su llegada al país en 1950, al Banco Mundial. Ya para el año de 1950, cuando el Banco Mundial realizó su primera misión a Colombia, promulgó, como si fuese una novedad, que existía la concentración de la tierra, y que este era uno de los obstáculos a sus planes para el “desarrollo”. Cuatro años después, los Estados y las instituciones de las que hace parte el Banco Mundial, se encargaron de recordarle a los “países subdesarrollados” a través de Guatemala, derrocando al gobierno de Jacobo Arbenz, – Arbenz fue derrocado precisamente por eliminar la concentración de la tierra – que los caminos del desarrollo y de los derechos humanos son caminos marcados de antemano para los pueblos del mundo, caminos que se trazan con las trincheras de los ejércitos nacionales que se comportan en el territorio propio como trasnacionales. organizaciones mercenarias de las

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Un estudio del brasileño José Luis Paredes Moreira, cuenta cómo con la reforma agraria de Árbenz en 1954 “se habían beneficiado más de 138 mil familias campesinas, de las cuales la inmensa mayoría eran indígenas. Esto podía traducirse en un estimado de medio millón de personas, para un país que contaba con tres millones de habitantes.”24. En cuanto “a la compañía bananera United Fruit Company (UFCO), que mantenía sin cultivar el 85% de sus 220 mil hectáreas, se le expropiaron 156 mil hectáreas; es decir el 64% de su superficie”.25. Esta compañía, promotora de la invasión a Guatemala, continúa hasta el presente marcando los caminos por donde deben transitar los pueblos expulsados de sus tierras por la violencia del proyecto desarrollista del Banco Mundial y de las Naciones Unidas. En Colombia, ya para 1905, aunque para algunos historiadores las ruinas de los intentos fallidos para imponer “la agricultura comercial en la región” sean “un recuerdo amargo”26, se había avanzado en dar concesiones a los legionarios de la avanzada civilizatoria en la región de Urabá, tal como aconteció con el empresario norteamericano Henry G. Granger a quien según Parsons “le fue conferida una concesión sobre la explotación de un monopolio por 99 años, de un ferrocarril que partiendo del golfo de Urabá (sitio preciso donde hoy tiene la Chiquita Brands su zona franca) llegara hasta Medellín.” Pero la generosidad con el norteamericano no termina allí, sino que se extiende sobre las tierras, ya
24 José Luis Paredes Moreira. 1963. Reforma Agraria: Una experiencia en Guatemala. Editorial Universitaria, Guatemala, p. 57. citado en Guatemala: memoria del silencio. http://shr.aaas.org/guatemala/ceh/mds/spanish/cap1/ante.html 25 Guillermo Toriello. La Máquina de decidir, pieza por pieza. http://members.tripod.com/~Mictlantecuhtli/politica/Guatemala1.htm. Disponible el 24 de abril de 2006. la información es tomada de Guillermo Paz Cárcamo, Guatemala: Reforma Agraria, 3¦. Edición, FLACSO, Guatemala, 1997. 26 James J. Parsons. Urabá: salida de Antioquia al mar. Geografía e Historia de la Colonización. Banco de la República, Corporación Regional de Desarrollo de Urabá CORPOURABÁ. s. f. p. 69

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que el gobierno colombiano ofreció “una subvención de 30.000 dólares oro por cada kilómetro construido, pero también se podía pagar en tierras baldías a 3 dólares hectárea.”27. En síntesis, según cuenta Parsons, se estipuló que las tierras estarían “al lado del ferrocarril”, siendo determinado, finalmente, que estarían entre Turbo (hacia el norte) y Caimán Nuevo. Otra parte de las tierras estarían “adyacentes a su finca Yankolombia”, nombre que describe el mapa de los intereses militar-mercantiles, Nicaragua si no olvidamos al menos en algunas Honduras de las intervenciones (anteriores a 1905) de los Estados Unidos, como en (1853, 1867, 1890 – 1900), y (1903); precisamente en Honduras, desde 1954 hasta 1956, se desarrolló también una “huelga de los trabajadores de la United Fruit”28, hecho que concluyó con golpe de Estado y militares que gobernaron hasta los ochenta y que reversaron la legislación que consagraba los derechos de los trabajadores, derechos que afectaban “las ganancias” de la United Fruit.. Otra perla en el collar de ofrendas para el cuello de Granger, es el encargo realizado al empresario norteamericano por parte del gobierno colombiano, acerca de promover la migración a estos territorios desde los Estados Unidos y Europa. Es desde esta perspectiva de hechos narrados, desde donde debe mirarse la manera como han circulado los bienes, especialmente la tierra, circulación que ha determinado los procesos de desplazamiento de las poblaciones, como condición para el avance del proyecto económico del “desarrollo de la agricultura comercial en la región.”29 Manual para quitar un tapón
27 James J. Parsons. ob. cit. p. 68 28 Guenther W. Roppel. 2005. Estados Unidos, intervenciones del poder imperial en cuarenta países del mundo. Bogotá, Ediciones aurora, p. 35 29 Ibídem

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La conjunción entre las grandes extensiones de tierras destinadas a servir como espacio de realización de proyectos económicos cuya orientación es el mercado mundial, requiere la imposición de tipos y prácticas de cultivo, como el de la palma africana o el banano. Esta decisión económica determina una transformación radical en cuanto a las relaciones de los pobladores con la tierra, desplazándolos para introducir unas nuevas relaciones económicas. Mano de obra libre de sus relaciones con los medios de producción, subordinados a un régimen económico y político que permita la acumulación de ganancia y el control de los recursos. El requerimiento de vías para la extracción de la riqueza, ha determinado que en la actualidad se concrete, tal como lo expresó Uribe Vélez en el año 2005, la apertura del tapón del Darién atravesándolo con la carretera Panamericana, a pesar de las clamorosas políticas de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente, para que el desarrollo, otro de los discursos rentables para las transnacionales, pueda unir a estas tierras de alta biodiversidad y pobladas de campesinos no “competitivos”, a los ciclos de extracción de materias primas y acumulación de riqueza. Que del Norte venga el Plan Puebla Panamá, con recursos estratégicos pasando a manos de las transnacionales conservacionistas como Conservación Internacional que incita y apoya la lucha contrainsurgente en la selva Lacandona en México, y que toda la zona de Urabá se encuentre dentro de proyectos conservacionistas como el Corredor Biológico Mesoamericano o el Corredor de Conservación Chocó Manabí, bajo el auspicio del Banco Mundial, debería decir algo más en cuanto a las estrategias de intervención vestidas de megaproyectos, con desplazamiento forzado previsto por los Estados Unidos, y con la ayuda

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humanitaria

no

inferior

al

buen

desempeño

de

la

cooperación

internacional. Tal como aconteció con el señor Granger, todos estos megaproyectos requieren de vías para penetrar hasta los recursos y extraerlos, no importando si se tienen que despoblar por la violencia estos territorios; para menguar los efectos políticos de los métodos irregulares están los discursos medioambientales, humanitarios y de la diversidad cultural. Mapa p. 87 Urabá salida de Antioquia al mar

El desplazamiento forzado, descrito según las expresiones legislativas y los argumentos del Banco Mundial, tiene que ver con “actores en conflicto en la guerra civil”30, “actores” que tienen como “estrategia de guerra… despoblar áreas específicas en las cuales pueden posteriormente ejercer control económico o político“31. No se entiende
30 BANCO MUNDIAL. Colombia: una política de tierras en transición. Documento elaborado por el Banco Mundial. Documento CEDE 2004-29. ISSN 1657-7191 (Edición Electrónica) Agosto de 2004, p. 33 31 Ob. cit.

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cómo lo que se denomina institucionalmente “violencia”, es presentada por el Banco Mundial como una práctica episódica propia de “la guerra”, desligada del poder económico y político mundial que la dinamiza y le da sentido. Si nos atenemos a la realidad de lo que ocurre en los territorios colombianos, se han en donde muchos de los lugares en de desplazamiento convertido precisamente factorías

engranadas al mercado mundial, como ocurre con la palma, la madera o el banano, tenemos que dar la razón sin objeciones al irrefutable argumento del Banco Mundial: allí se ha implantado la estrategia de “despoblar áreas específicas” expulsando a la población y dominando política y económicamente los territorios, con lo que el Banco Mundial y las Naciones Unidas se convierten en “actores” de la guerra, hasta ahora ocultos en el discurso del “derecho internacional”, pero evidentes a través de la aplicación de la política económica. Más adelante y en el mismo documento citado del Banco Mundial encontramos afirmaciones que nos pueden acompañar en los elementos de continuidad que encontramos siguiendo el rastro de las expulsiones: “El uso estratégico de la violencia se sustenta en el hecho de que los eventos violentos ocurren de manera irregular con picos de acciones violentas, seguidos por una falta de actividad.” Con esta afirmación sobre “la violencia”, como uso estratégico y con episodios de “violencia” que acontecen irregularmente “seguidos por una falta de actividad”, y el hecho simultáneo de la aplicación de políticas de la banca internacional y la inversión de recursos del Banco mundial en estos territorios podemos saber algo más allá del sistema y los mecanismos de esta monótona repetición. Realmente el fenómeno está visto al revés; no es que los “actores en conflicto” o “actores armados”, como es habitual decirlo en este lenguaje de las trasnacionales económicas que a su vez

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son monopolios del pensamiento, pretendan ejercer un posterior control económico o político de las áreas que previamente han desolado. Es el control económico y político el que requiere de la guerra para despoblar territorios y desarrollar de la los procesos para de decirlo “reconcentración con palabras y del monopolización riqueza,”

investigador Libardo Sarmiento Anzola32, quien ha investigado a profundidad las dinámicas y efectos de los megaproyectos. En este sentido es interesante ver cómo investigadores y algunas organizaciones insisten en atribuir las causas del desplazamiento y de la concentración de la tierra a un proyecto militar y de “actores armados”, desligando el proceso de concentración de la tierra, del contexto de la economía global y del proyecto económico del capital. “Autodefensas”, se llaman en el informe de la Comisión de Verificación que conformaron diversas organizaciones y la alcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas en 1995. En el informe final el documento plantea que el accionar de estas “autodefensas de Urabá y Córdoba no es independiente del Ejército en el sector rural. Por el apoyo recibido tanto de los propietarios de las fincas como del Ejército Nacional, por el testimonio de los desplazados, podemos deducir que ha existido un verdadero proyecto de las autodefensas en zonas de alta concentración de la tierra en pocas manos, como lo es el norte de Urabá (…)”. Desde los procesos de concentración de la tierra se ha desarrollado por parte de los terratenientes, las trasnacionales y las instituciones estatales globales, un proyecto de dominio político de las poblaciones para la disposición de los recursos, promoviendo la guerra allí donde necesitan desalojar a las poblaciones. Por tanto, el Banco Mundial, es
32 Libardo Sarmiento Anzola. Sistema mundo capitalista, fábrica de riqueza y miseria. 2004. Ediciones Desde Abajo. Bogotá.

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decir, las Naciones Unidas, no pretenden hoy establecer las relaciones entre lo que denominan “estrategia de guerra” y las prácticas precedentes que han dado como resultado el monopolio de la tierra. Sobre este resultado concreto, el Banco Mundial viene efectuando el balance y la proyección de los viejos procesos de desplazamiento en Colombia.33. Darío Fajardo nos cuenta, en esta larga historia del desplazamiento forzado que no se termina de escribir, que fue invitado al Departamento Nacional de Planeación para discutir un documento CONPES sobre un sólo municipio, el Municipio de Miraflores en el Departamento del Guaviare. Este documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social CONPES, traza el desmantelamiento de un municipio, en la perspectiva de despoblar extensos territorios para la siembra de monocultivos. Lo notable en la narración de Fajardo, es la relación que establece entre las prácticas de guerra, las políticas económicas y sociales del Estado, el desplazamiento forzado, y la siembra de más de “300.000 hectáreas de palma africana y otros de los llamados cultivos amazónicos”, lo cual, afirma el investigador “significa repetir y momificar la historia de la zona bananera, de la palma africana en el Magdalena Medio y convertir al país en una fábrica inmensa de mano de obra barata gracias a la guerra.”34. Otro de los hechos que evidencian la integralidad del funcionamiento del modelo económico con su política de desplazamiento forzado y explotación de recursos, y de la acción militar y las leyes promulgadas

33 Ramírez Tobón, William. 1997 Urabá: los inciertos confines de una crisis. Santa Fe de Bogotá, Planeta. 34 Darío Fajardo. 2005 Las tierras de Colombia - Reforma agraria. http://www.radiochango.com

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por el Estado, es el desplazamiento de las comunidades negras en Jiguamiandó y Curvaradó: “En el año 2000, el liquidado INCORA le titula colectivamente a las comunidades de Jiguamiandó y Curvaradó, tres años después de ser desplazadas, 101 mil hectáreas que estas comunidades ocupaban ancestralmente antes del desplazamiento. Al decidir retornar, estas comunidades encuentran su territorio invadido de palma aceitera, situación que produjo el pronunciamiento de varias entidades nacionales e internacionales, entre ellas del mismo INCODER que declaraba como inválidos legalmente los procedimientos utilizados por los palmeros para ocupar los territorios que legalmente son inenajenables. No obstante, posteriormente, sin ningún reparo y violando de manera descarada, no sólo los derechos de los afrocolombianos sino la Constitución Nacional, el mismo INCODER afirma que se equivocó otorgando el título colectivo de 101 mil hectáreas porque 10.162 hectáreas son de propiedad privada y en consecuencia deben ser descontadas del título colectivo.”35. Este hecho, de manera muy evidente, pone en escena cómo se materializa el discurso de la diversidad cultural promulgada por las leyes del Estado y de las instituciones internacionales, como también el discurso en torno al medio ambiente, la biodiversidad, el desarrollo sostenible, y todos aquella elocuencia mediante la cual se organiza la fuerza de las comunidades y sus vidas en torno a los megaproyectos de las transnacionales. No es extraño que por la zona del Urabá, el Señor Uribe Vélez, haya planteado en el año 2005 la apertura de la carretera Panamericana, que tiene territorios del Plan Puebla Panamá a la espera de su interconexión en este gran megaproyecto del Estado Global. No es
35 Proceso de Comunidades Negras en Colombia PCN. Carlos Rosero. 2005. La decisión de INCODER: reversa y violación de los derechos de los afrocolombianos. Octubre 25

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gratuito que dentro del mismo documento del Proceso de Comunidades Negras se afirme que “el INCODER continúa la ofensiva que los palmicultores y los paramilitares han venido realizando contra los Territorios Colectivos de las Comunidades Negras.”36. Toda la urdimbre de políticas institucionales puede verse en la manera como los recursos y territorios necesarios para la economía de las transnacionales circulan siempre bajo el manto de la violencia del desplazamiento, del asesinato, de las leyes para la impunidad, de los planes de desarrollo. El Banco Mundial, con sus Planes de Ordenamiento Territorial POT y con su experiencia piloto para la reforma Agraria “asistida por el mercado” de tierras37, aplica la misma política de la FAO con su mercado de alimentos, y que cualquier transnacional en el marco de la economía capitalista. Sobre este aspecto, el Banco Mundial plantea: “De hecho, la experiencia colombiana con proyectos piloto de mercado asistido de tierras (Höllinger, 1999) y los que tienen como objetivo poner la reforma agraria en un contexto amplio de desarrollo empresarial (Rojas y Urbina, 1999) aportan lecciones importantes.”
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La tierra, en este “contexto amplio de desarrollo empresarial”, tiene derroteros abiertos y bien diseñados a través del préstamo del Banco
36 Proceso de Comunidades Negras en Colombia PCN. Carlos Rosero. 2005. La decisión de INCODER: reversa y violación de los derechos de los afrocolombianos. Octubre 25 37 Mendes Pereira, João Márcio. La política agraria contemporánea del Banco Mundial: objetivos, lógica y líneas de acción. XXV Congreso de la Asociación Latino-Americana de Sociología (ALAS), realizado entre 22 y 26 de agosto de 2005 en Porto Alegre/Brasil. Texto disponible en www.landaction.org. Contacto: joaomarcio1917@yahoo.com.br. p. 4 38 COLOMBIA: UNA POLÍTICA DE TIERRAS EN TRANSICIÓN. Documento elaborado por el Banco Mundial. Documento CEDE 2004-29. ISSN 1657-7191 (Edición Electrónica) Agosto de 2004. p. 9. Desarrollando esta orientación del Banco Mundial, véase el documento del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Proyecto de transición de la agricultura. Salvaguardas (ambiental y manejo de pesticidas)

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Mundial para ejecutar el Programa Paz y Desarrollo, y éste en coordinación de objetivos con Laboratorios de Paz de la Unión Europea, y estos a su vez con el Plan Colombia. Lo interesante es ver cómo en la trama de las instituciones coinciden los intereses norteamericanos y europeos y sus planes de intervención, y cómo se complementan con las efectivas armas de Norteamérica y los bellos discursos de Europa para configurar la impunidad del paramilitarismo y asegurar los territorios que aquellos dispusieron para la continuidad del modelo económico capitalista. La articulación de estos megaproyectos dentro de la legislación nacional, mantienen bajo el fuero institucional la mascarada de una democracia electoral y desvergonzadamente criminal, mientras sostiene, como en los tiempos de la conquista, las cabezas cortadas en la punta de las bayonetas. Es la forma de hacer la escritura de una ley sangrienta como realidad irrecusable en la vida de las poblaciones: “…diversas iniciativas públicas con apoyo y financiación (por lo menos en parte) de origen internacional están apostándole a la palma (africana) como iniciativa de paz, desarrollo y sustitución de los cultivos ilícitos. Es por ejemplo el caso del proyecto del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM), que recibe contribuciones de la Unión Europea y del Plan Colombia (financiación de los Estados Unidos)…”39. Desde el mismo Banco Mundial, se hace la referencia al Plan de Desarrollo de Uribe Vélez “Hacia un Estado Comunitario”, como parte de esta estrategia intervencionista, que le da el toque de transformación a la historia inacabada de la explotación de nuestros recursos y el desplazamiento de los pueblos ancestrales:
39 Fidel Mingorance, Flmainia Minelli, Hélen Le Du. El cultivo de la palma africana en el Chocó. Legalidad ambiental, territorial y Derechos Humanos. 2004. Human Rights Everywhere, Diócesis de Quibdó.Bogotá. p. 52

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“En el marco del Plan Nacional de Desarrollo “Hacia un Estado Comunitario”, se vienen apoyando procesos regionales de desarrollo territorial participativo e integral, para prevenir el desplazamiento, y promover el restablecimiento sostenible de las personas desplazadas por la violencia, consolidando la autoridad democrática en estas regiones. Uno de los instrumentos del gobierno para articular la Política de Atención y Prevención del Desplazamiento Forzado con la Estrategia de Apoyo a los Programas de Desarrollo y Paz y Laboratorios de Paz es el Proyecto de Paz y Desarrollo (PP&D). Este Proyecto, financiado con un préstamo del Banco Mundial, busca generar en las regiones focalizadas las condiciones sociales y económicas que reduzcan la vulnerabilidad y pobreza de la población, incrementen la gobernabilidad democrática y fortalezcan la institucionalidad, bajo una estrategia de alianzas públicoprivadas con los Programas de Desarrollo y Paz. El proyecto cubre 109 Municipios del Magdalena Medio, Oriente Antioqueño, Norte de Santander, Montes de María y Macizo Colombiano/Alto Patía.”40. Estos proyectos, tanto el de Paz y Desarrollo y Laboratorios de Paz, están directamente relacionados con la Red de Seguridad Alimentaria RESA de Acción Social de la Presidencia de la República. La cooperación internacional y los préstamos del Banco Mundial, intervienen directamente en la vida de las poblaciones al diseñar e imponer en las prácticas de las poblaciones las políticas trazadas desde los intereses
40 Jairo Arboleda. 2005. Jarboleda@worldbank.org Gerente del Proyecto Paz y Desarrollo.

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mercantiles de sus instituciones y de las empresas transnacionales. Conocido es el caso de Honduras, al cual se refiere Roppel (2005), citando a su vez un informe de Oxfam acerca de “los factores más importantes que causaron que honduras “perdiera la capacidad de alimentar a su propia gente”41 Según la afirmación de Oxfam, factores que incluyen “el poder económico de las corporaciones estadounidenses, los intereses de una pequeña élite hondureña y las políticas de EE.UU., de los bancos internacionales y las agencias de ayuda”.42. No podría olvidarse la proclamación del documento Santa Fe I de 198043, en donde los Estados Unidos trazan las políticas para Latinoamérica; allí se afirma: “los alimentos son un arma en un mundo de guerra.” El uso de “los alimentos como arma de presión política y económica contra países soberanos y movimientos populares de resistencia”44, es la constante junto a la otra táctica de imponer prácticas agrícolas y tipos de cultivo que modifican la vocación agrícola de las poblaciones. Esto fue planteado en el mismo documento Santa Fe, nombrando directamente a “los minifundistas de Guatemala o Nicaragua” que “podrían recibir un ingreso mayor convirtiéndose a la producción de cultivos comerciales tales como espárragos, frambuesas, etc., para

41 Guenther W. Roppel. 2005. Estados Unidos, intervenciones del poder imperial en cuarenta países del mundo. Bogotá, Ediciones aurora, p. 35 42 “Why Farmers Go Hungry”, Oxfam America Educational Publication, No. 12, 1985. Citado en Guenther W. Roppel. 2005. Estados Unidos, intervenciones del poder imperial en cuarenta países del mundo. Bogotá, Ediciones aurora, p. 35 43 Santa Fe I – 1980. Las relaciones interamericanas: escudo de la seguridad del Nuevo mundo y espada de la proyección del poder global de Estados Unidos. L. Francis Bouchey, Roger W. Fontaine, David C. Jordan, Gordon Summer y Lewis Tambs, editor (ex-embajador de los Estados Unidos en Colombia) 44 Declaración Final del Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria “Por el derecho de los pueblos a producir, a alimentarse y a ejercer su soberanía alimentaria”. La Habana, Cuba, 7 de septiembre del 2001. Disponible en: http://www.movimientos.org/cloc/show_text.php3?key=741

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vender al mercado norteamericano, y comprando a cambio maíz importado de Estados Unidos.”45. Desde esta perspectiva, hacer de los alimentos instrumentos de guerra en sociedades construidas con las leyes del mercado, lleva a interrogar a las política de “seguridad alimentaria” de la FAO46, que encuentra su materialización en normas como la Resolución 1516 de 2005 del Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural INCODER47, la cual relaciona como elementos de su proyecto económico tanto la “seguridad alimentaria” como el desplazamiento forzado y las cadenas productivas. Esta resolución hace parte de la denominada “estabilidad normativa” tan reclamada por la Organización Mundial de Comercio y las transnacionales. Esta urdimbre donde se traman las encrucijadas, las celadas del desarraigo y la incertidumbre de las poblaciones sin destino, es una urdimbre que debe ser vista sobre la historia de sus bases reales: el desarrollo de un modelo económico fundado en la competencia y la maximización de la ganancia, en el lucro privado, en la concentración de la riqueza, en la “explotación intensiva y extensiva” de la mano de obra en campos y ciudades, en el desarraigo de las palabras para la enajenación de las realidades, entre otros aspectos de este poder mundial que organiza sus instituciones en un “Estado Imperial.”48.
45 Santa Fe I – 1980. Las relaciones interamericanas: escudo de la seguridad del Nuevo mundo y espada de la proyección del poder global de Estados Unidos. L. Francis Bouchey, Roger W. Fontaine, David C. Jordan, Gordon Summer y Lewis Tambs, editor (ex-embajador de los Estados Unidos en Colombia) 46 FAO/Declaración sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Disponible en, www.biotech.bioetica.org/d60.htm, el 8 de julio de 2005. 47 Ver Resolución del INCODER 1516 de 2005, en donde el “desarrollo rural y la seguridad alimentaria” son componentes de esta política junto a la de “productores verticalmente integrados hacia delante” (contratos Forward, según CONPES 3237) 48 Las palabras en comillas son planteadas por Libardo Sarmiento Anzola.

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No es gratuito que dentro de documentos sobre los Planes de Ordenamiento Territorial POT del Banco Mundial, sean calificados con un “satisfactorio” las experiencias de las poblaciones Montelíbano en Córdoba y San Benito Abad en Sucre, por encima de las demás experiencias tomadas para el estudio, las cuales son calificadas por debajo, si se tiene en cuenta que fueron los lugares mencionados donde el Banco Mundial realizó su experiencia piloto de reforma agraria. El Estado colombiano y el Banco Mundial tienen una mirada bancaria, financiera, rentista, sobre la “reforma agraria”, lo cual es en realidad un mercado de tierras: “La reforma agraria tiende a sustituir mas no a complementar y fortalecer el mercado. A pesar de un gasto considerable en programas de redistribución patrocinados por el Gobierno, los mercados son más efectivos en transferir tierra a productores pequeños o sin tierra.”49. El escena de este mercado de tierras se desenvuelve en la escenografía de la historia del desplazamiento de las poblaciones en Colombia, y es el mismo mercado que se narra, con la soberbia propia de la impunidad, en el marco de la política de la Doctrina de Seguridad Nacional, del decreto 3398 de 1965, entre otras normas, que dieron un soporte jurídico a los grupos mixtos de militares y civiles como un componente importante de la Alianza para el Progreso de Kennedy, y hoy de las Convivir de Uribe y de Mancuso50 ante el silencio lapidario de la Organización de las Naciones Unidas, organización que durante décadas ha proclamado la
49 COLOMBIA: una política de tierras en transición. Documento elaborado por el Banco Mundial. Documento CEDE 2004-29. ISSN 1657-7191 (Edición Electrónica) Agosto de 2004:90 50 Las referencias pueden encontrarse en el libro “Salvatore Mancuso, su vida”. Glenda Martínez. Grupo Editorial Norma. 2004. En la página 17 sobre el tema de la Doctrina de Seguridad Nacional; en las páginas 108 a 112 sobre las Convivir.

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lucha contra la pobreza, contra el hambre y contra todos los flagelos de la humanidad; proclamas que siempre se entonan como un estribillo en los cánticos del desarrollo. Son éstos los antecedentes de los “nuevos” proyectos del Banco Mundial, como el Proyecto de Apoyo a la transición de la Agricultura51, con los créditos y la cantilena necesaria para incidir en la vida y los territorios de las poblaciones, hasta llevarlos a una transformación radical, sólo útil para una economía global que presenta su ideología como un deber público y sus logros como triunfos de “la humanidad”. Estos logros se registran en la realidad vivida por los pueblos de Latinoamérica como sueños congelados y abismos insondables de miseria, donde sólo se escuchan los ecos del ángelus que beatifica allá arriba, en el cielo de las transnacionales, el ideal de “progreso” encarnado en una próspera “humanidad”. La realidad vivida por las poblaciones que son los soportes y objetivos de estas historias y narrativas del presente, denominadas de tan múltiples maneras, son los efectos de los proyectos que hacen de la agricultura en Colombia, según el lenguaje del éxito y la prosperidad “una agricultura en transición.” Transición y desplazamiento debería decir el documento del Banco Mundial para ser más preciso. Después de más de 50 años de la primera misión del Banco Mundial en Colombia, y después de 78 años de la masacre en la bananeras, las estadísticas de una geografía en la que se continúan expandido las fronteras de la concentración de la tierra, nos muestran con claridad el ideal de

51 Este proyecto “es una operación de crédito del Banco Mundial” de 30 millones de dólares. Fuente: http://www.avanza.org.co/index.shtml?apc=invitadosemana;;;1;&x=14808.

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“progreso” y “modernidad” con el que Europa y los Estados Unidos evangelizan las mentes colonizadas: “Los datos que tenemos para ese momento según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y CORPOICA en un estudio denominado zonificación de los conflictos por el uso de la tierra en Colombia son: el 97 % de los propietarios tiene el 24% de la tierra, mientras el 0.4% de los propietarios tienen el 61% de la tierra.”52. Las 100.000 hectáreas que “devolverán” los jefes paramilitares, según la noticia publicada por el periódico El Tiempo en su primera página53 ¿en qué condiciones y en el marco de qué políticas, y cuál es su significación ante las aproximadas 4’000.000 de hectáreas que constituyen, para decirlo en palabras del libro sobre el señor Mancuso, toda una contrarreforma agraria?54. Por supuesto que contrarreforma sin la existencia de una reforma agraria, es imposible. Pertinente es decir que en Colombia el paramilitarismo, que históricamente ha mantenido y profundizado los procesos de concentración de la tierra, es el substrato material sobre el cual opera la política del mercado de tierras del Banco Mundial, la política del mercado de la “seguridad alimentaria” de la FAO de las Naciones Unidas; es el horizonte en la mirada del Departamento Nacional de Planeación y del CONPES, como lo es también de los laboratorios de Paz de la Unión Europea; en otras palabras, es el horizonte de la historia del destierro de las poblaciones, destierro que en el lenguaje oficial se conoce con el denominador “desplazamiento forzado”. significativo de

52 Darío Fajardo. 2005 Las tierras de Colombia - Reforma agraria. http://www.radiochango.com 53 El Tiempo. Marzo 30 de 2006. Primera página. 54 “El abandono de tierras por el desplazamiento en años recientes suma cerca de 4 millones de hectáreas, cifra que casi triplica la tierra redistribuida en cuatro décadas de reformas agrarias. Juan Camilo Restrepo en su editorial del miércoles 21 de septiembre de 2004. (citado por Glenda Martínez Osorio. Salvadores Mancuso, su vida. 2004:76)

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Cada quien atiende su oficina El reporte de Chiquita Brands del año 2000 tiene por título “Reporte de Responsabilidad Corporativa, 2000”. Desde el título mismo, la realidad económico-política narrada en las cien páginas del reporte, plantea el sentido de lo corporativo. Todos los sectores sociales se consideran como partes de un cuerpo y, por lo tanto, se asume el supuesto de los intereses comunes, y con la obligación de cumplir, para el buen funcionamiento de la economía como realidad social instituida de manera corporada, las normas y pactos establecidos para el gobierno de esta realidad económica. Es realmente un ejercicio de la política, en cuanto la acción política acumula fuerzas y neutraliza o destruye las fuerzas del adversario “con vistas a alcanzar metas estratégicas”, tal como lo plantea Isabel Rauber. Ante esta “responsabilidad corporativa“ que ejerce y suscribe Chiquita Brands, se tiene que hacer referencia a la ley 811de 2003 que crea las “organizaciones de cadena”, para encontrar en ese texto dos rasgos que expresan cómo, proyectos económicos desarrollados en Colombia, encuentran su lugar en la ley, legalizando las realidades corporadas creadas por empresas transnacionales: “Los integrantes de una organización de cadena ponen a disposición de esta sus organizaciones y sus estrategias, que en lugar de confrontarse se coordinan con el fin de obtener un mejor desempeño económico a su vez colectivo e individual.”55 (Parágrafo 1)

55 Ley 811 de 2003 (junio 26) por medio de la cual se modifica la Ley 101 de 1993, se crean las organizaciones de cadenas en el sector agropecuario, pesquero, forestal, acuícola, las Sociedades Agrarias de Transformación, SAT, y se dictan otras disposiciones.

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La libertad de empresa como una realidad obligatoria para todos los seres que tienen que vender su fuerza de trabajo (si es que esto les es posible), es lo que se expresa con el título de “responsabilidad corporativa”, o en su versión legislativa, como “organizaciones de cadena”. Por supuesto que la libertad de empresa sólo permite una única organización de cadena inscrita ante el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (Artículo 102), lo cual es ya no permitir nada al legitimar, otra vez, los espacios creados durante décadas por los intereses privados de empresas que dominan el 26% del mercado mundial de banano, el quinto o sexto producto más importante en el mercado mundial. Qué decir del petróleo, de la industria militar, del mercado de alimentos, del agua, para nombrar algunos renglones en los que las empresas transnacionales monopolizan ya los mercados y dominan totalmente los procesos de producción. O qué decir del monopolio de la tierra, hecho que en Colombia tiene a poblaciones enteras viviendo en un incesante arreo de personas bajo la denominación ladina de “desplazamiento forzado”. Las funciones que cumplen estas “organizaciones de cadena” como mecanismos para disciplinar a las poblaciones, son determinantes en el ejercicio de situar bajo el criterio mencionado de la “responsabilidad corporativa” a las organizaciones sociales y a las poblaciones. Una de las funciones de estas cadenas es la de ser “un espacio de diálogo”, donde los acuerdos están sujetos a ser tomados por “decisión unánime”. Estos “espacios de diálogo” narrados en la ley de 2003, son los mismos que en su informe hace referencia la Chiquita Brands al expresar que “se incrementó el diálogo con los líderes laborales regionales e internacionales y con las organizaciones no gubernamentales”. En esta misma perspectiva, el vicepresidente del sindicato de los trabajadores,

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expresa el sentido político de su adscripción militante en la verticalidad de este proyecto económico corporativo, que recuerda, para algunos, el modelo del Estado corporativo fascista: “El principio del diálogo entre los empresarios y trabajadores del banano comenzó con el reconocimiento a la igualdad de condiciones de todos aquellos que participamos en ese diálogo (…) .56. Enfatizando en los pactos y acuerdos para la existencia de estas organizaciones de cadena, la exigencia es la puesta a “disposición” de la cadena de las “organizaciones y sus estrategias, que en lugar de confrontarse se coordinan con el fin de obtener un mejor desempeño económico a su vez colectivo e individual.” (Ley 811, Art. 101, Parágrafo 1). La mejora de la competitividad, tal como lo proclaman las transnacionales y la ley, y la exigencia de ser inscrita una cadena por producto o grupos de productos, sitúa a los pequeños o medianos productores y a las mujeres y hombres trabajadores como esclavos de las transnacionales y de los monopolios, sujetándolos a un gobierno global. En el extenso territorio de esta “responsabilidad corporativa”, se presenta al agresor junto al desplazado incorporado como trabajador, mientras la Rainforest Alliance, a través de Fundación Natura certifica las fincas que cumplen ciertos estándares, como la Chiquita Brands. El sindicato de trabajadores Sintrainagro, la Fundación para las Américas auspiciada por la OEA, y Chiquita Brands unen no sólo sus fuerzas materiales y sociales, también hacen confluir como buenos “ciudadanos” el universo simbólico alrededor del Premio por “Conciencia
56 Guillermo Rivera Zapata. Vicepresidente Nacional de Sintrainagro. Ponencia de Sintrainagro en el foro sobre el modelo de concertación en Urabá.

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Ciudadana”. La Chiquita Brands, no necesita para este reconocimiento honorífico presentar como credenciales los sobornos efectuados al Departamento de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN, para tener “la única zona franca especial privada del país, que es su sistema de navegación fluvial entre las plantaciones y los transatlánticos refrigerados que distribuyen banano en todo el mundo”. Esta zona franca de Chiquita Brands, es el puerto sobre el océano Atlántico, en Turbo, Colombia; la misma zona franca por donde la Chiquita entró contenedores con 3000 fusiles AK-47 y varios millones de proyectiles para los paramilitares. El reporte de Chiquita Brands del año 2000 sobre “responsabilidad corporativa” es una narración que traza una geografía y una historia que se inicia con el recuento de los honores y reconocimientos de la que es objeto esta empresa en el año 2000. De tres aspectos considerados en el informe como “Puntos

sobresalientes del 2000”, el primer aspecto se presenta bajo el título “ambiental“. El modelo productivo que Chiquita Brands materializa y representa, es premiado reiteradamente en “lo ambiental”. Este modelo productivo y el medio ambiente se presentan como “amigables”57, para utilizar un término del mismo diccionario de las transnacionales. ¿Cuál es la geografía que se reconoce en la narración de Chiquita Brands? ¿Cómo se ha construido esta geografía? ¿Quiénes han construido esta geografía tan significativa para sus intereses? Por supuesto que, luego de este comienzo nutrido de tantos galardones, un párrafo dentro de las 102 páginas sobre la historia de esta compañía
57 Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Proyecto de Transición de la Agricultura. Salvaguardas (Ambiental y Manejo de Pesticidas) www.minagricultura.gov.co

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relacionada con fusiles AK-47 para los paramilitares, muertes atroces con descuartizamientos y partidos de fútbol jugados con la cabeza de las víctimas ante las poblaciones aterrorizadas, con sobornos y algún golpe de Estado, ese comienzo del informe de “responsabilidad corporativa” soporta un tratamiento subordinado a temas que le son ajenos a la nobleza de sus propósitos: “A lo largo de estos 100 años, a la United Fruit Company se le empezó a conocer como “el pulpo”, una organización que se decía tenía alcance e influencia de tal magnitud que dominaba los gobiernos y la vida de sus trabajadores. Esta reputación nació de muchas cosas, incluyendo la supuesta participación de la compañía en la represión de derechos laborales en Colombia en 1928 y el derrocamiento de un gobierno en Guatemala en 1954, así como el involucramiento en un escándalo de soborno en Honduras en 1975. En los años transcurridos desde entonces, algunos argumentarían que la Compañía ha tenido una actitud cerrada y defensiva a las preocupaciones de sus estándares y prácticas. A los ojos de muchos, aún hoy, todo esto ensombrece la imagen de la Compañía.”58. Los diversos reconocimientos otorgados a Chiquita Brands en el exitoso año 2000, hacen referencia a la necesidad que tienen estas empresas de presentar a los consumidores una imagen de prácticas agrícolas “ambientalmente amigables” y mantener el dominio del mercado mundial. En este mismo año 2000, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO participó en su propia sede en una reunión que tuvo por objetivo “promover la colaboración entre diversos participantes con un objetivo en común: incrementar la
58 CHIQUITA Brands International, INC. Reporte de Responsabilidad Corporativa, 2000. 2001

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sostenibilidad ambiental y social en la industria de la exportación del banano.”59. Este propósito, como vemos, termina en diseñar políticas para la sostenibilidad del mercado, del cual el tema ambiental y social es la plataforma de la retórica mercantil. Uno de los invitados a la histórica reunión, la Organización de Etiquetado de Comercio Equitativo (FLO), plantea que se debe “facilitar el acceso al mercado a los pequeños productores "desfavorecidos" y a los trabajadores que, de otra manera, estarían perdiendo en la lucha por competir contra las grandes plantaciones capitalistas.”60. El mercado es el espacio de acumulación de fuerzas propias de las empresas, como a su vez, es el espacio de la destrucción de las fuerzas sociales y políticas que se opongan a erigir al mercado como el espacio de regulación política de la sociedad. No es noticia, por tanto, que la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), financie “con una donación de $8,6 millones de dólares (…) la Alianza de Productos Sostenibles Certificados –queapoyará la certificación, enlazando los productos certificados con los mercados.”61. Para alejar las dudas y espantar infundados optimismos, el señor Harriet Lamb, de la FLO, manifestó en aquella “histórica reunión” que "no se trata de una intervención oportuna sólo para los pequeños productores, también lo es para el mercado.”62. Para tener una idea del significado de un “pequeño productor” ante estas “grandes plantaciones capitalistas”, tenemos que la Chiquita Brands controla un 26% del mercado mundial de banano, según datos de 1999, siendo la empresa más grande en producción y

59 Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO. 2000. Expertos en bananos celebran reunión histórica en la FAO. ©FAO, 18 de abril 60 Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO. ibídem 61 http://www.ra.org/news/2004/news92-s.html (disponible el 17 de abril) 62 Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO. ibídem

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comercialización por encima de Dole y Del Monte. Estas tres empresas transnacionales controlan el 43% del mercado europeo. La certificación, por lo tanto, tiene una referencia política, institucional y territorial concreta, que se materializa en el perfil de finca (así lo expresa Rainforest Alliance): Chiquita y Kraft Foods. Un mundo para el mercado diseñado según el modelo de finca de la Chiquita Brands. En esta relación entre las organizaciones Rainforest Alliance, dedicada a “la conservación de bosque tropical para el beneficio de la comunidad global”63, y Chiquita Brands, presente hace casi cien años en Colombia, se resalta cómo la relación se construye sobre la base de la “expansión de la producción de bananos en Costa Rica en los tardíos ochenta.”64. En Colombia, el tema de “bosques” es un tema considerado por el Estado como estratégico65, declarándose por ley que “el desarrollo del sector forestal es una tarea nacional prioritaria para la consecución de la paz y la convivencia ciudadana”66. Esta estrecha relación entre “paz” y “convivencia ciudadana”, convoca de inmediato esta otra categoría de las cadenas productivas, cerrando de esta manera el ciclo entre argumentaciones humanitarias como “la paz”, económicas como la productividad y el bienestar de la población, y del medio ambiente como el mercado de servicios ambientales también promulgado en la misma
63 'the conservation of tropical forests for the benefit of the global community'. Ibidem. 64 “The relationship between the two organizations has its origins in an expansion of banana production in Costa Rica in the late 1980s. The area of land area under cultivation increased from 20,000 hectares to 50,000 hectares in just five years.” Jem Bendell. Chiquita. The role of NGOs http://www.bsdglobal.com/viewcasestudy.a 65 Régimen Forestal Nacional, Artículo 3º. Interés prioritario e importancia estratégica. TEXTO APROBADO EN COMISIÓN DEL PROYECTO DE LEY 264 DE 2004 CÁMARA. Texto Aprobado en Comisión Quinta Cámara de Representantes los días 1° y 2 de junio de 2005, por la cual se expide la ley forestal. Cuyos autores son: Gustavo Cano Sanz, Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural; Sandra Suárez Pérez, Ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y los honorables Representantes Armando Amaya Álvarez y Zulema Jattin Corrales. 66 ob. cit. Artículo 2º. Principios y normas generales.

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ley. Estos servicios ambientales deben su existencia al alto costo para transformar las industrias contaminantes de las trasnacionales, resultándoles más barato “invertir” en medio ambiente, tal como ya lo hacen en Colombia a través de megaproyectos de “conservación ambiental”, apropiándose a través de ONGs financiadas por estas mismas empresas de millones de kilómetros de zonas de gran biodiversidad. En el caso de la Chiquita Brands y la Rainforest, la alianza entre el discurso conservacionista, la producción agroindustrial, y el monopolio de la tierra, se hace sobre la base del incremento del área de cultivo de “20.000 hectáreas a 50.000 hectáreas en sólo cinco años”. Por supuesto que aquí el tema del desplazamiento forzado, otro de los temas de honda preocupación para las Naciones Unidas, no aparece en la narración de la Chiquita Brands; los oropeles de las distinciones y reconocimientos así lo permiten, y hasta autorizan a diseccionar las realidades de las poblaciones. El desplazamiento, tema para ser tratado con el especializado lenguaje “humanitario”, es desligado públicamente de los procesos de concentración de la tierra y de la violencia necesaria para “persuadir” a los pobladores de estos territorios para que se enmarquen en estas economías de la agroindustria, del desarrollo sostenible, de la biotecnología, de la protección del bosque, del beneficio de la humanidad, etc. El “Reporte de responsabilidad corporativa” describe un componente ambiental de certificación de 127 fincas de Chiquita en Latinoamérica de acuerdo a los estándares del Better Banana Project (Proyecto de mejoramiento de banano). La certificación es efectuada por la Rainforest Alliance, un proyecto empresarial para la certificación de fincas regulado

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por empresarios y el gobierno de los Estados Unidos67; un elemento esencial de este proceso es el desarrollo de alianzas en cada país con Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) para el manejo del sello Rainforest Alliance. En Colombia, este papel lo realiza la Fundación Natura. El argumento es la “responsabilidad social y ambiental” de la empresa transnacional. El proyecto original de Rainfores Alliance, que inicialmente fue el de “la conservación de bosque tropical para el beneficio de la comunidad global”68, ha sido aplicado como modelo productivo corporado al monocultivo de banano y también al café. Este corporativismo como sistema político de las transnacionales ha permitido hablar de la cooptación de sectores sociales y de los trabajadores para estos proyectos mercantiles. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO, que hace parte importante en el diseño e impulso de estas políticas, auspicia a la Fundación para las Américas la cual, “utilizando los recursos disponibles de la OEA unidos con las contribuciones de gobiernos, fundaciones y el sector privado”, busca “crear la responsabilidad social corporativa” impulsando “alianzas entre empresas privadas, fundaciones, gobiernos e instituciones académicas que operen en las Américas”.69. La “responsabilidad corporativa” de Chiquita Brands, es la misma política de la Organización de las Naciones Unidas, dado que su responsabilidad es la de garantizar a las transnacionales el dominio y la explotación de recursos, la disposición de las poblaciones y de la mano de obra sometida a esta nueva etapa de la explotación capitalista bajo el régimen político del corporativismo. Es
67 http://www.ra.org/news/2004/news92-s.html (disponible el 17 de abril) 68 “The conservation of tropical forests for the benefit of the global community”. Ibídem 69 http://www.colciencias.gov.co/mapas/merlin/consultarprograma.php?idntfcdor_fnte= 148. disponible el 15 de abril de 2006

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este mismo régimen corporativo el que otorga los reconocimientos a sus empresarios que son exitosos en la imposición del régimen político. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO, tiene a disposición de la Fundación para las Américas los recursos necesarios para la promoción e implementación del régimen corporativo y es precisamente esta fundación la que premia por su “conciencia ciudadana” a la Chiquita Brands. En ninguna otra parte como en Colombia se ha hecho sentir la conciencia ciudadana de la Chiquita Brands: el cinco de noviembre del año 2001 entran por el puerto de la Chiquita Brands en Turbo, 3000 fusiles AK-47 y 5 millones de cartuchos con destino a los paramilitares, acción que fue reconocida públicamente por Carlos Castaño.70 La oficina de la OEA se pronuncia sobre el asunto el seis de Enero del año 2003 con el siguiente reporte: “se detalla el contrabando de tres mil fusiles desde Centroamérica hacia los grupos paramilitares de la zona de Urabá”. “Nicaragua, Panamá y Colombia solicitaron a la OEA que esclareciera lo ocurrido.” El ex presidente César Gaviria Trujillo argumentó no saber de estos hechos cuando se otorgó por parte de la misma OEA a la Chiquita Brands el premio “Conciencia ciudadana”, acto de entrega que fue presidido por el mismo César Gaviria Trujillo como secretario de la OEA.71 El galardón otorgado a la Chiquita Brands el catorce de Abril del año 2004 por el ex presidente de Colombia César Gaviria Trujillo, para entonces Secretario General de la Organización de Estados Americanos, expresa con claridad el criterio de “Conciencia ciudadana”
70 Gaviria Premia la Corrupción en www.palabranet.net. 71 Revista Cromos, mayo 24 de 2004. Bogotá.

y de

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“responsabilidad social contra la pobreza y la corrupción” que tiene la OEA. El hecho lo registraron los medios y la Revista Cromos 4501 del 24 de mayo de 2004; el presidente de Chiquita Brands, Fernando Aguirre, recibió una placa de la Fundación para las Américas, fundación auspiciada por la OEA. Nada hay de anómalo para los espacios de regulación de la política mundial en esta ceremonia “civilista” que sólo repite los ritos Unidas. Pero el hecho que da cuenta con claridad de la responsabilidad social de la Chiquita Brands se produce el quince de Mayo del año 2004, cuando Chiquita Brands “confiesa” en EE.UU. su aporte a grupos terroristas en Colombia.72. Para colocar el último episodio del currículum mortis de las institucionales de la Unión Europea y las Naciones

transnacionales de la economía y del pensamiento, la OEA, con César Gaviria Trujillo a la cabeza, establece el aval de la comunidad internacional para el proceso de impunidad para los paramilitares: “Con la firma de un acuerdo entre la OEA y el Estado colombiano para “verificar” el “proceso de paz” con los escuadrones narcoparamilitares, Gaviria ha prestado a Uribe un gordo favor a nombre de la comunidad internacional, si es que así se puede llamar a ese organismo que con justa razón Fidel Castro calificó de “ministerio de colonias yanquis”.”73.

72 Esta cronología y estos hechos fueron relatados durante la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos. Bogotá, 2006. 73 Lázaro Fuentes Girardot. 2006. César Gaviria y Álvaro Uribe: El diablo los cría y ellos se juntan. Web: http://www.redresistencia.org/ E-mail: lazarofuentesgirardot@yahoo.es

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Para que empresas como la Chiquita Brands sean objeto de estas certificaciones por lo que se denomina “producción agrícola sostenible”74 , las prácticas corporadas son esenciales 75. Este régimen político se da en función de los intereses económicos mercantiles que se hacen aparecer como comunes entre los trabajadores y las transnacionales. Desde SINTRAINGRO, el sindicato de los trabajadores bananeros cuya política se orienta desde sectores reinsertados del EPL en 1991, es posible encontrar similitudes en su visión política con la política de las transnacionales y el “pensamiento” ambiental de la Organización de las Naciones Unidas, o como Chiquita Brands; no es gratuito que la Chiquita Brands en su informe concluya haciendo referencia al “ciudadano corporativo” y que las Naciones Unidas a través de la FAO otorgue un premio por “conciencia ciudadana” a Chiquita Brands, y que además líderes de SINTRAINAGRO se identifiquen dentro de sus objetivos políticos con la construcción “de lo que significa ser un ciudadano corporativo responsable”, según uno de los grandes propósitos de esta transnacional. “Las multinacionales, según la revista Dinero, optaron por ser ciudadanos ejemplares en los sitios donde operan.”76. La participación de un líder de Sintrainagro en un homenaje de desagravio al general Rito Alejo del Río, junto al señor Uribe Vélez destaca al general como uno de los adalides de la época de mayor terror en Urabá y apunta a expresar algo más en cuanto a que “las coincidencias, pactos o acuerdos tácitos o explícitos parece que incluyeron a Sintrainagro, la organización de trabajadores más importante y consolidada de la región, lo mismo que a Esperanza, Paz y
74 Elsa Matilde Escobar. Directora ejecutiva de la Fundación Natura. 75 “Thus multi-stakeholder ownership of any system for endorsing corporate practice is essential.” Jem Bendell. The role of NGOs http://www.bsdglobal.com/viewcasestudy.a. Disponible en abril de 2006 76 DINERO. 2006. MULTINACIONALES ¿Cuál es su aporte? Dinero, septiembre 16, Nº 338, Bogotá, p. 54

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Libertad, antigua organización guerrillera de tendencia maoísta en sus inicios.”77. La ex alcaldesa Gloria Cuartas ha narrado en el Tribunal Permanente de los Pueblos (Bogotá, 2006) lo siguiente al respecto: “Puedo afirmar ante el tribunal que el Ejército Popular de Liberación o Esperanza Paz y Libertad en el Urabá con Carlos Castaño, Rito Alejo del Río, y otras personas que liderados por quien en ese momento era el gobernador de Antioquia (Álvaro Uribe Vélez), lideraron la política de exterminio en la región del Urabá.” Esta política de exterminio de una comunidad política hizo posible que en nombre de la seguridad de las élites regionales y del orden de las inversiones de las transnacionales, se generara, no “un nuevo orden local”, tal como lo plantea Romero, ni un “nuevo internacionalismo laboral”78, de parte de Sintrainagro, como lo plantea el mismo autor, sino la profundización de un modelo económico integrado verticalmente, integración que desciende desde las instituciones transnacionales, atravesando las instituciones del orden nacional hasta inocular su pensamiento y acción en las organizaciones sociales y a través de ellas en la mente de los pobladores. El orden es el orden de la acumulación mercantil y la sacralización de la propiedad privada; es la inercia propia de la expansión mercantil en los territorios y que se expresa en acumulación de tierras y de riqueza. Pero el elemento central es la tierra: la recuperación de tierras por parte de los campesinos sin tierra, tiene una respuesta desde las élites transnacionales y locales: “la recuperación del orden”79 que se

77 Mauricio Romero. 2003. Paramilitares y autodefensas, 1982-2003. IEPRI, Editorial Planeta Colombiana. Bogotá, p. 163 78 Mauricio Romero. 2003. ob. cit. p. 160 79 Mauricio Romero. 2003. ob. cit. p. 123

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materializa en el monopolio de las tierras y en el ejercicio del poder que prohíbe construir comunidad política por parte de estos campesinos sin tierra y de los trabajadores de la agroindustria. El genocidio en Colombia es una consecuencia del orden económico mundial; el desplazamiento es sólo una de las formas de expresión del modo como se organiza la producción, la propiedad privada mundial es realmente la institución que está por encima de las naciones y los gobiernos; les queda el papel de encomenderos, conservacionistas y humanistas, a las organizaciones sociales y de derechos humanos, encargadas por su angelismo característico, de limpiar la sangre salpicada en las blancas y extensas paredes de la fachada de las Naciones Unidas. Todo este intrincado ejercicio del poder debe ser lo que algunos académicos contemporáneos llaman “pensamiento complejo” y ejemplifica los métodos del poder material y simbólico. La construcción simbólica como parte de ese “pensamiento complejo” es parte del orden material y espiritual impuesto por el mercado mundial. Es la forma de mantener un “orden rural corporativo” con la colaboración de la intelectualidad y de los oprimidos. El desarrollo de estas prácticas perversas de la acción política desde los programas de las Naciones Unidas es evidente; el papel de Naciones Unidas en los últimos tiempos se ha caracterizado por la imposición de formas de regulación política a través del mercado. El discurso de los derechos y la diversidad como un nuevo evangelio humanista son parte del mismo pensamiento que hace ver las prácticas económicas como prácticas culturales y la rentabilidad de los procesos como derechos humanos. El derecho a la vida en una sociedad de mercado es el derecho de quienes pueden garantizársela de acuerdo a la apropiación

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privada de los recursos; el derecho al trabajo tan sólo es resultado del juego de intercambios entre oferta y demanda, en una sociedad donde hay quienes deben acudir al mercado para vender su fuerza de trabajo y sobrevivir en medio de las tormentas de la oferta y la demanda. Estos derechos nacen de las revoluciones modernas de carácter industrial y eurocéntrico. ¿Cuáles son los Derechos que escribirán desde su soberanía y su autonomía los pueblos del mundo? Ya lo decía en 1955 el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón: “Una revolución que no resuelva a fondo el problema de la tierra no merece en nuestros pueblos el nombre de revolución.”80. Hoy, cincuenta años después, en la voz de uno de los líderes del movimiento popular latinoamericano, se plantea: “La lucha del MST de Brasil, se encuentra ahora en una nueva encrucijada, en la medida que el modelo de producción agrícola es una pieza más en la subordinación de la estructura económica del país a los dictados del FMI, del BM y de la OMC. La reforma agraria por la que luchamos, no depende ya sólo de la lucha contra el latifundio. Ahora es preciso derrotar el modelo económico y golpear los símbolos de la dominación representados por las grandes instituciones internacionales.”81. En este contexto de integración vertical de la economía, sustentado por la verticalidad del modelo militar, el genocidio político es una condición necesaria para el control de las poblaciones sujetas a la dominación política y la explotación económica. Las relaciones que allí se generan permiten mantener un orden social corporativo, en donde trabajadores y capitalistas se hacen aparecer como identificados en unos intereses comunes. Este orden es el espacio de las prácticas políticas donde se
80 Luis Cardoza y Aragón. 1955. Guatemala, las líneas de su mano. Fondo de Cultura Económica. México, p. 407 81 Joao Pedro Stédile. Dirección Nacional del MST, Brasil

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encuentran generales y exguerrilleros, el “internacionalismo laboral” y las ONGs, los Gobernadores y el Presidente de la República, las leyes sobre desplazamiento forzado y las cadenas productivas, las Naciones Unidas y la seguridad alimentaria, los decapitados y la UNESCO, los planes de ordenamiento territorial y el Banco Mundial, el paramilitarismo y la palma africana, la OEA y la Chiquita Brands y en el lugar de sus solemnes ceremonias, la guadaña de la muerte regada por el incienso del discurso de la diversidad. Señalar como coincidente el hecho que el General Rito alejo del Río fuera comandante de la XVII Brigada del Ejército, en los tiempos en que Álvaro Uribe Vélez era Gobernador de Antioquia e impulsaba las cooperativas de seguridad Convivir, y que hoy sea el presidente de la república, es algo más que una imprecisión. La combinatoria de estas fuerzas sociales y de los personajes que los encarnan esta mejor expresada en el libro sobre Salvatore Mancuso al señalar que éste pasó “tres años sin apartarse de las indicaciones de la XI Brigada y más de uno al frente de la Convivir Horizonte Ltda.”, además de aprovechar “la autorización que le daba el Decreto 356 de 1994, el último de orden público que firmaron el presidente César Gaviria y su Ministro de Defensa, Según lo Rafael Pardo.”82. el Estos “trueques” Romero, político-militares, período ha o “coincidencias” o “lealtades”, precisamente arrojan hechos concretos. referencia mismo “este sido precisamente el más violento en la historia de Urabá”, para luego citar las palabras del senador conservador Fabio Valencia Cossio que acusa a Uribe Vélez de haber “incrementado los homicidios en un 387% en el

82 Glenda Martínez Osorio. 2004. Salvatore Mancuso, su vida. Grupo editorial Norma, Bogotá, pp. 108-109

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Urabá, y auspiciar el paramilitarismo con las cooperativas de seguridad Convivir”.83. Desde el lado de la organización Sintrainagro, expresiones como “entendimos que el patrón no es un enemigo sino un socio” (Hernán Correa); o, “antes mandábamos a 500 hombres, hoy gobernamos a 120.000 ciudadanos” (Alberto Álvarez, funcionario de la alcaldía de Turbo)84, o, según Mario Agudelo, "lo que estamos construyendo es otro referente, uno más cercano a la ciudadanía. La verdadera revolución en Urabá es la construcción de ciudadanía. Pasamos de ser súbditos a empezar a sentirnos ciudadanos”85, nos reiteran la visión de la ciudadanía como proyecto político que se inscribe en una sociedad fundada sobre prácticas políticas de mercado en el contexto de un modelo político de sociedad corporada. La concentración de la tierra se realiza mediante el despojo de recursos como la misma tierra, el agua, las semillas, pero también mediante la muerte colectiva, y cuando no, el despojo y apropiación de las organizaciones comunitarias y las demás formas de organización surgidas de las vertientes históricas de la vida colombiana. Esta concentración de la tierra genera el desplazamiento, las masacres y asesinatos selectivos de las comunidades campesinas como efectos directos de las características certificadas por la Rainforest Alliance en las fincas de estas transnacionales. La certificación le posibilitó a la Chiquita Brands ampliar el control y dominio de tierras para el desarrollo de sus empresas: “…la relación entre las dos organizaciones (by the US83 Mauricio Romero. 2003. Paramilitares y autodefensas, 1982-2003. IEPRI, Editorial Planeta Colombiana. Bogotá, p. 194,195 84 SINTRAINAGRO, Empresa Social de los Trabajadores. Sintrainagro. Urabá, Medellín. 2004 85 Mauricio Romero. 2003. Paramilitares y autodefensas, 1982-2003. IEPRI, Editorial Planeta Colombiana. Bogotá, p. 183

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based Rainforest Alliance and the US-based corporation Chiquita Brands International) originó una expansión de la producción de banano en Costa Rica en los tardíos 1980s. El área de tierra bajo cultivo se incrementó de 20.000 hectáreas a 50.000 hectáreas en solo cinco años.”86. De manera reiterada, estudiosos del caso de Urabá hacen referencia a la tierra como eje material que articula los elementos de la política que va desde el Banco Mundial hasta los gremios económicos y los paramilitares. Sin embargo, este reconocimiento se soslaya al momento de señalar que aquí se presentan tan solo “fuertes conexiones con lo estatal” (p. 19) de parte de los paramilitares, o la supuesta competencia de las ACCU “con las lealtades al Estado central y al proyecto político de la insurrección guerrillera” (120); o del “consentimiento tácito de sectores de las Fuerzas Armadas y la policía” a los grupos paramilitares (129); en este tipo de análisis, no se toma el contexto de las políticas del mercado de tierras del Banco Mundial, ni las relaciones entre las cadenas productivas y las funciones que le atribuye la ley con la política de Seguridad Alimentaria de la FAO, que tiene como base el mercado de alimentos. Los Laboratorios de Paz son Cementerios Si se miran las relaciones dentro de la estructura del Estado colombiano de los proyectos de Paz y Desarrollo, financiado con préstamo del Banco Mundial y los Laboratorios de Paz de la Unión Europea, y la oficina de la Red de Seguridad Alimentaria RESA, para no hablar ya del Plan
86 “The relationship between the two organizations has its origins in an expansion of banana production in Costa Rica in the late 1980s. The area of land area under cultivation increased from 20,000 hectares to 50,000 hectares in just five years.” Jem Bendell. Ibídem

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Colombia, con su bien nutrida política provista de desplazados reales, tierras y otros recursos, cuyo dominio mal apunta a ser una lucha antinarcóticos, tendríamos que presentar otras argumentaciones. No es un elemento episódico este ejercicio del diseño del

desplazamiento

como componente del avance de los “intereses

estadounidenses”, tal como lo planteó el señor Bill Clinton87, baste recordar que ya en el mes de octubre de 1999, antes de ser promulgado el “plan USA – Colombia”, en la sesión 106 del Congreso de los Estados Unidos, se planteó en la sección 202 un “Fondo para la urgente asistencia humanitaria para la población desplazada"88, previsión publicitada tanto por Bill Clinton y en la declaración de la Secretaria de Estado Madeleine K. Albright (U.S. Departament of State), el 11 de enero del 2000, como también por Barry R. McCaffrey, quien de una sola parrafada relaciona “desarrollo alternativo” con “actividades antinarcóticos”, más “derechos humanos”, en un diseño de desarrollo con desplazados en el que se recurre necesariamente a una acción político militar para lo que el mismo documento registra como “reubicación de los desplazados”: “Esta propuesta es un paquete equilibrado y comprensivo que costará US$1.300 millones durante dos años, para apoyar las actividades anti-narcóticas, el desarrollo económico alternativo, la vigencia de la ley, los derechos humanos, el buen gobierno y la reubicación de los desplazados."89.
87 CLINTON, Bill. Documento con la sustentación que el presidente Bill Clinton hace del "Plan Colombia" ante el Congreso de los Estado Unidos el 11 de enero del 2000. En Desde Abajo, suplemento especial No. 2, p. 10 88 Congreso de los EE.UU. sesión 106. Octubre 30 de 1999. En, Documentos Desde Abajo, No. 3. Santa Fe de Bogotá, octubre 2000:8. 89 McCAFFREY, Barry R. Declaración del Director Barry R. McCaffrey. Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional, Departamento de Estado de los Estados Unidos. 11 de enero del 2000. En Desde Abajo, suplemento especial No. 2, p. 11

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Es en el ejercicio “corporado” de estas prácticas donde se articulan los Laboratorios de Paz; ante estas perversiones del uso del discurso de los derechos humanos como instrumento de guerra, las Naciones Unidas guardan un pavoroso silencio, tan profundo como el de las fosas comunes recurrentemente encontradas en territorios de dominio militar. Todo este ejercicio diseñado como un arte-facto del “desarrollo económico alternativo” es para la política de las Naciones Unidas simplemente un performance donde el desplazamiento es parte de la escenografía y la cinética del “desarrollo”, las cadenas productivas son la dura materia en el ejercicio del diseño y la sociedad corporada el componente simbólico que le da un lugar a la muerte como elemento dador de sentido. No es como afirma Romero que “alrededor de esta colaboración se formó también un proyecto de orden rural corporativo con una visión clara del papel y posición de esas élites y su protagonismo histórico en ese orden regional en formación”.90. Este corporativismo ni nace de esta “colaboración”, ni es producto de un orden regional. Si ello fuese así, tendría que decirse que la Chiquita Brands ha tomado de estas élites regionales el modelo, y que antes de 1982 no se crearon las condiciones históricas para que, tal como lo plantea Mauricio Romero, las poblaciones quedaran “por fuera de la ‘comunidad política’”91. El problema real no es que estas poblaciones hayan “quedado por fuera de la comunidad política”, sino que la “comunidad política” a la que hace referencia Romero, es la del bipartidismo, la comunidad política de las élites que hoy cosechan la siembra de la muerte y el desarraigo. Sin comunidad política, las poblaciones quedan atrapadas bajo el ejercicio
90 Mauricio Romero. 2003. Paramilitares y autodefensas. 1982-2003. Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, IEPRI, editorial Planeta Colombiana S. A. Bogotá, p. 122 91 Mauricio Romero. 2003. ob. cit.p. 127

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del proyecto político-económico que las niega, sistema que hace del mercado el espacio de referencia donde se construyen todos los referentes de vida. Paradójicamente, hablar de ciudadanía en estas condiciones de “lealtad a un orden político-económico regional, así este haya implicado el destierro o eliminación de una de las fuerzas partidistas más importantes de la región, la UP”, como afirma Romero, no deja de ser parte de las lealtades que matan la humanidad en nombre de la “ciudadanía”. Opuesta a la afirmación de Romero es la argumentación de Agnes Héller cuando apunta: “únicamente la pérdida de la comunidad política es lo que puede expulsar al hombre de la humanidad”.92. Nada de humanidad ha quedado allí en este espacio de las prácticas políticas impulsadas por las trasnacionales económicas y del pensamiento, pues han arrojado a las poblaciones por fuera de cualquier posibilidad de construir su propia comunidad política. Lo que hace parte del espacio de las prácticas políticas de las transnacionales es el “ciudadano corporativo” del Estado global. El modelo impuesto en los diversos países por estas instituciones del capital, pone bajo su gobierno corporativo a las poblaciones y genera una mayor concentración de la tierra. Menos tierra para los campesinos y liberación de mano de obra que no encuentra a quien vender su fuerza de trabajo. Los encajes y abalorios con los que se pretende vestir a esta explotación económica corren a cargo del discurso medioambiental, discurso que es puesto para su administración en manos de ONGs y de
92 Agnes Heller. Cit. por Hugo Azcuy Henríquez, en: Derechos Humanos, una aproximación a la política. 1997. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, p. 2.

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fundaciones,

pero

siempre

bajo

la

tutela

corporativa

de

las

transnacionales. Como donantes a la Rainforest Alliance podemos encontrar a USAID, la agencia gubernamental de los Estados Unidos creada por el señor Kennedy, la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional), a Conservación Internacional, financiada a su vez por Monsanto, Coca Cola y demás depredadores de los territorios y la cultura del mundo; a la Agencia Noruega de Cooperación para las Universidades (NUFU), Noruega, a la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, en Colombia, al Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Colciencias, también de Colombia), a World Wildlife Fund, y al World Bank, Regional93, entre un listado extenso de instituciones; estas referencias con el propósito de señalar el amplio panorama de instituciones creadas para la producción de realidades corporadas, producción en la cual los campesinos han perdido sus tierras gracias a los artificios de la certificación expedida como parte del funcionamiento de estos monopolios. La integración vertical o la dictadura del mercado La Chiquita Brands, fundada hace poco más de 130 años, cambió de nombre en Guatemala en 1954 luego de derrocar al presidente Jacobo Arbenz, con un plan diseñado y ejecutado entre la United Fruit, el gobierno de los Estados Unidos, la OEA, y la CIA, además de algunos gobiernos como el de Rojas Pinilla que orquestaron el discurso anticomunista.94.

93 Eco-Index. Para una mejor conservación a través de la comunicación. Rainforest Alliance. Búsqueda por donantes. Disponible en abril 2006. 94 Al respeto véase Diana Consuelo Ahumada Forigua. 2004. La posición del gobierno Colombiano frente a la invasión de Guatemala en 1954. VII Congreso Centroamericano de Historia, Tegucigalpa, Honduras. Fuente: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/hca/cong/mesas/cong7/docs/13_12.doc.

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Para

tener

una

idea

de

cómo

las

relaciones

económicas

son

determinantes en la construcción de las instituciones, se incluyen algunos datos acerca de personajes implicados en la invasión a Guatemala en 1954, en la cual se encuentran las Naciones Unidas y la United Fruit, para desencanto de los “creyentes de las religiones del Libro” como llama el escritor Juan Goytisolo a los creyentes del discurso humanista de las Naciones Unidas; Goytisolo propone añadir una estela funeraria “monumental, con las fechas de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1950, el Acuerdo sobre Derechos Civiles y Políticos de la ONU de 1966, la Carta de la Conferencia sobre Cooperación y Seguridad Europeas de París de 1990”, concluyendo que esto es “como recordatorio a todos los pueblos del mundo de cuánto vale el compromiso moral de las grandes potencias –docenas y docenas de acuerdos incumplidos y resoluciones archivadas-, cuando sus intereses vitales no entran en juego.”95. Es necesario detenerse en este lugar para puntualizar, desde algunos hechos, acerca de aquellas discusiones filosóficas en torno a los Derechos Humanos y documentos similares, que condenan a las organizaciones populares a mantenerse a la espera de lo prometido, mientras continúan viviendo en unas realidades donde se materializa la intervención, la explotación y el engaño: “Esa decisión de Arbenz (la reforma agraria) fue calificada por Washington de "amenaza a los intereses" estadounidenses, por lo cual John Foster Dulles, accionista y abogado de la compañía y a la vez secretario de Estado, presionó a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que condenara a Guatemala. Una vez lograda la condena de
95 GOYTISOLO, Juan. Cuaderno de Sarajevo. El Espectador, Magazín Dominical Nº 543 Santa Fe de Bogotá, 19 de septiembre de 1993:8

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la OEA, en junio de 1954, el hermano de John Foster Dulles, Allen Dulles, director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense y ex presidente de United Fruit, organizó la invasión a Guatemala desde Honduras. Así, la United Fruit Company, tras el derrocamiento de Arbenz, consiguió la devolución de las tierras expropiadas y se transforma en United Brands, para luego tomar el nombre de Chiquita Brands.”96. El Señor César Gaviria Trujillo, no podrá decir que como secretario de la OEA fue presionado por los paramilitares de la CIA para enaltecer con el premio “Conciencia Ciudadana” a la Chiquita Brands. Otros de los participantes en el plan en contra de la reforma agraria en Guatemala, y cuyos intereses se enmarcan en el papel de estas instituciones del orden global, es “HENRY CABOT LODGE: Senador, representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas y accionista de la United Fruit”, y “ROBERT HILL quien como embajador de los Estados Unidos en Costa Rica colabora con la Operación Guatemala, posteriormente resultó ser miembro del directorio de la United Fruit”.97. Para esos tiempos, ya las modalidades de la intervención extranjera en Colombia de parte de los Estados Unidos tenían una larga historia, contándose que desde “1856 a 1902 hubo diez intervenciones militares por parte de los EE.UU. en Colombia para proteger al ferrocarril Atlántico-Pacífico, o para proteger vidas y propiedades estadounidenses durante disturbios civiles reales o ‘previstos’”.98.
96 Kintto Lucas. BANANO-AMERICA LATINA: Las guerras de Chiquita Brands. QUITO, 30 nov (IPS) Inter Press Service, Copyright © 2005 97 Guillermo Toriello. La Máquina de decidir, pieza por pieza. http://members.tripod.com/~Mictlantecuhtli/politica/Guatemala1.htm. También consultar Guenther W. Roppel. 2005. Estados Unidos, intervenciones del poder imperial en cuarenta países del mundo. Bogotá, Ediciones aurora, pp. 41 a 43. 98 Guenther W. Roppel. 2005. Estados Unidos, intervenciones del poder imperial en cuarenta países del mundo. Ediciones Aurora, Bogotá, p. 67

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La ciudadanía es un código de barras Para el caso referido de la Chiquita Brands, no se trató de una alianza, de un acuerdo transitorio entre instituciones tan aparentemente disímiles; ha sido la práctica política de quienes construyen sus estructuras de poder con una capacidad de intervención de tal magnitud que hacen posible la concentración de la tierra, el desplazamiento y la destrucción de la vida de las comunidades rurales como ocurre en la Colombia de hoy; no son pues desórdenes locales, casos aislados como casi siempre se dice, ni faltas a la disciplina militar lo que ocurre en Colombia; no pueden ser “casos aislados” los que se repiten sistemáticamente y con una regularidad mecánica en todas las regiones del país. Estas prácticas políticas del poder mundial no son aplicables sin el componente militar; es en esta articulación donde se consolidan las relaciones de dependencia externa y de la dominación interna del país con la necesaria destrucción de las fuerzas nacionales y populares cuyas visiones políticas y económicas se consideran como obstáculos para la materialización de los intereses del mercado mundial. Las prácticas políticas del capital transnacional, acumulan fuerzas y destruyen aquellas que considera como sus adversarias99. De esta manera es que se construye un tipo de sociedad integrada verticalmente, desde los intereses de las empresas trasnacionales. Hablar en este contexto de soberanía popular y de autodeterminación de los pueblos es cuando menos un contrasentido; no puede haber un sistema democrático regulado por el mercado mundial. Si todos los
99 Hago referencia a un planteamiento de Isabel Rauber en torno a lo que se considera como práctica política.

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países del mundo se dieran a la tarea de cumplir al pie de la letra los mandatos de lasa Naciones Unidas lo que tendríamos a la vista sería una dictadura mundial, o tal vez no la hemos vista y ya estamos en ella; una dictadura del mercado que permanentemente habla de democracia, derechos humanos y diversidad. Todos estos enunciados del nuevo “humanismo” no son más que expresiones formales de la diplomacia contemporánea que no tienen la posibilidad de materializarse ante la inexistencia real del ejercicio, tanto de la soberanía como de la autodeterminación de los pueblos. La ciudadanía que se construye en estas circunstancias no puede ser más que una ciudadanía de dinero plástico, de código de barras y de microchips. Las declaraciones y resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas se enmarcan en la historia de la política exterior norteamericana que impone su modelo económico como base de todas las formas de intervención y de consolidación de la dependencia de los países sometidos a sus intereses. Es a esta historia a la cual la declaración de los derechos humanos no hace referencia porque sería una declaración en contra de aquellos mismos que la han promulgado y suscrito. No se confronta a Estados Unidos por la violación sistemática a los principios allí promulgados. A ningún Estado se le ha cruzado por la cabeza proponer la expulsión de los Estados Unidos o del Estado colombiano del seno de esta organización por el incumplimiento sistemático de lo allí pactado, la propuesta no tendría ningún eco. Cuba es el ejemplo de cómo el organismo de las Naciones Unidas utiliza esta declaración “como instrumento de confrontación y extorsión.”100. Colombia es sólo otro más de los innumerables casos del orden militar y
100 Hugo Azcuy Henríquez. 1997. Derechos Humanos: una aproximación a la política. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, p. 4

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disciplinario impuesto desde afuera y donde el ya largo conflicto muchas veces pretende mostrarse como una manifestación esencial de la cultura colombiana y no como el resultado de una continua y añeja intromisión externa en la vida de un país estratégico en el camino del mercado que une el norte con el sur. El conflicto colombiano aparentemente irresoluble se desestanca cuando se decante la política externa del país y se rompa la cadena de muerte del capital foráneo. Las instituciones humanitarias disfrazan la intervención externa llamando “conflicto interno” a lo que realmente es un conflicto mundial ocasionado por las transnacionales en infinidad de lugares del mundo, en donde el orden disciplinario impuesto por las Naciones Unidas es el de un perro bravo, vigilante en la portón de entrada las fronteras de los países del norte y que sólo muerde a los pueblos de los países del sur. La política económica ha dejado de ser del dominio de los Estados, ahora son los Estados los que son regulados por la economía mundial, los Estados de hoy son oficinas de despacho de la OMC. La inexistencia de Estados que ejerzan la soberanía y garanticen la autodeterminación de los pueblos es lo que hace posible la producción de la teoría del “conflicto interno” y el “enemigo interno”. Los Derechos Humanos en la “filosofía” de las Naciones Unidas tienen una base económica que los niega como realidad posible. La teoría del “enemigo interno” tiene una base económica que niega de antemano la existencia de los pueblos como sujetos políticos. El “enemigo” es el estigma en el rostro de quienes no se ajustan a las exigencias de la intervención externa y de las relaciones de dependencia; en contrapartida, el rostro del “ciudadano” ha sido ampliamente cimentado en los intereses del modelo económico capitalista bajo la figura del “ciudadano corporativo”, tal como lo promueve y lo realiza en Colombia la Chiquita Brands. También el ejercicio de la ciudadanía queda a cargo de las fuerzas del mercado,

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desde la cual la Organización de las Naciones Unidas promete resolver las desigualdades aberrantes de estas sociedades escindidas e injustas. Como un discurso en apariencia contrapuesto a la construcción del “enemigo interno”, las normas constitucionales promulgan la diversidad cultural como componente regulador de las diferencias y los conflictos, supuestamente para proteger el a las comunidades interno” indígenas siendo y la afrodescendientes. Pero “enemigo termina

población reconocida como diversa en las normas constitucionales y el régimen jurídico del orden mundial. La Chiquita Brands y la OEA efectúan tanto la construcción del “enemigo interno” como el reconocimiento de la diversidad cultural; estas dos políticas generan unas prácticas que se inscriben dentro de la verticalidad en la que se organiza su proyecto económico mundial. Las comunidades rurales arrinconadas en el minifundismo y la carencia total de tierra, terminan siendo objeto de una política que los reduce a ser “minifundios de la cultura”, para expresarlo en palabras del escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón, ya que el propósito no es “cambiar la cultura dominante de las de los terratenientes económicas por medio de la sino transformación bases semifeudales”101

reafirmarlas con las políticas de arrendatarios pobres del Banco Mundial. Al minifundio de la tierra corresponden los minifundios de la cultura y al latifundio de la expansión de la economía mundial corresponden los desplazamientos de las poblaciones ancestrales por la vía violenta, o por la vía de la expropiación en los ciclos de la economía moderna que desbordan las lógicas del uso de la tierra de las comunidades ancestrales.
101 Luis Cardoza y Aragón. 1955. Guatemala, las líneas de su mano. Fondo de Cultura Económica. México, p. 389

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La relación entre la construcción del “enemigo interno” y la noción de “conflicto interno” permite la instrumentalización de la diversidad cultural como un componente de la integración económica vertical. Podría recordarse la resolución 1516 de 2005 del INCODER referido a las “directrices para la participación de las comunidades negras o afro descendientes”, donde se combinan la política mercantil de “seguridad alimentaria” de la FAO, el “desarrollo rural” de las Naciones Unidas y la “construcción de un sector agropecuario competitivo” acorde a la política del mercado de tierras del Banco Mundial; es ésta la competitividad que exige el mercado global, todo “bajo el control de productores verticalmente integrados hacia delante”.102 Es un suicidio en masa lo que el documento sugiere con el “hacia delante”. Esta integración vertical ya fue implementada por la United Fruit en Colombia, hoy Chiquita Brands, que con otro nombre cumple ya un siglo de dominio económico, social, político e ideológico, en las zonas donde efectúa sus procesos de explotación y mercadeo del banano: “La integración vertical sobre la producción y transformación de las materias primas agrícolas y el control de la casa comercializadora extranjera sobre las etapas comerciales y productivas permitió cualificar, desde el principio, el proceso económico al someterlo a la probada experiencia de la United Fruit en el cultivo, comercialización y gestión empresarial del banano.”103.

102 Instituto Colombiano de Desarrollo Rural INCODER. Resolución 1516 de 2005 103 William Ramírez hace referencia a una serie de requisitos en el ámbito jurídico, económico y administrativo implementados por la United Fruit Company “a principios del sesenta” para promover ”el cultivo del banano”. William Ramírez tobón. 1997. Urabá. Los inciertos confines de una crisis. Bogotá, Planeta, pp. 31 a 33

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El reconocimiento jurídico a la creación de las cadenas productivas de las transnacionales es un acto tardío de los legisladores en Colombia, acto que se efectúa sobre hechos cumplidos, pero dentro del actual proceso de reconcentración y monopolización de la riqueza. Este proceso real, que la ley 811 sobre cadenas productivas no hace más que expresar décadas después, impacta, según Ramírez Tobón, “con intensidad los eslabones más débiles de las relaciones sociales de producción, gracias a un patrón de inversión capitalista que dejado a su libre lógica autoexpansiva, concentraba la propiedad y movía la frontera agrícola a costa de los campesinos forzados al desplazamiento.”104. Es necesario señalar que esta causa real del desplazamiento no se encuentra contemplada en la ley 387 de 1997, causa que es puesta ante las poblaciones como el modelo de sociedad desde el cual se define quien es el “enemigo” y qué es el “conflicto interno”. Las Naciones Unidas jamás producirán una resolución condenando a las transnacionales que imponen la integración vertical del proceso económico y requieren de una sociedad corporada, arrasando con la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, aspectos que son promulgados en la carta de las Naciones Unidas. El objetivo de las Naciones Unidas no es la protección de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos: es su regulación desde los intereses de la Chiquita Brands y de las transnacionales que han implementado como parte de su proyecto económico un Estado global. ¿Dónde queda entonces el discurso sobre el medio ambiente del Programa de las Naciones Unidas ante este horizonte de monocultivos con toneladas de químicos arrojados sobre una biodiversidad acorralada que termina siendo desplazada definitivamente junto a los pobladores que la hicieron posible?
104 William Ramírez tobón. Ob. Cit. p. 32

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La ley 387 de 1997 “para la prevención del desplazamiento forzado; la atención, protección, consolidación y estabilización socioeconómica de los desplazados internos por la violencia en la República de Colombia”, no hace ni puede hacer referencia al modelo económico de las transnacionales dentro de este proceso de integración vertical, como factor determinante del desplazamiento forzado en Colombia. En su defecto, pone los efectos que este modelo económico genera como causas del desplazamiento; en esta lógica de poner los efectos por causas, la ley 387 plantea un listado de situaciones como causantes del desplazamiento: “Conflicto armado interno, disturbios y tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas de los Derechos Humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario u otras circunstancias emanadas de las situaciones anteriores que puedan alterar o alteren drásticamente el orden público”.105. La soberanía y la autodeterminación de los pueblos, devienen en el ejercicio retórico de incisivos arcaísmos políticos, que escriben con la tinta de la intervención extranjera los epitafios con los que se clausura el derecho de los pueblos a la rebelión. “La tiranía, escribió Vargas Vila, que mata todos los derechos, no cría sino un deber: el de combatirla…”106. Manual del asesinato para la integración vertical Ante los procesos de reforma agraria puestos en marcha a mediados de siglo por algunos gobiernos latinoamericanos, se impulsaron las

105 Ley 387 de 1997. Diario Oficial. Año CXXXIII. N. 43091. 24, Julio, 1997. p. 1 106 J. M. Vargas Vila. 1974. Los césares de la decadencia. Medellín, Editora Beta, p. 32

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estructuras paramilitares, como parte de la defensa del monopolio de las tierras que a sangre y fuego recuperó la Chiquita Brands. Dentro de los documentos desclasificados en los Estados Unidos, se encuentra lo referente a un “manual del asesinato”107 escrito por un psiquiatra para guiar las acciones de las bandas de asesinos como parte del proceso en contra de la reforma agraria. El 11 de septiembre de 1953 el director de la CIA firma el plan que abre el cauce del “conflicto interno” nutrido de asesinatos selectivos, bombas, campañas de los medios de comunicación, y hasta una constitución para Guatemala redactada por un periodista de la revista Time. Al respecto, Roberto García indica que en una tercera etapa del plan, se consideró “continuar la presión económica, iniciar acciones diplomáticas mediante la Organización de Estados Americanos (OEA) y acentuar la preparación paramilitar".108. El paramilitarismo no es pues un fenómenos nuevo, ha hecho parte en la historia de la acumulación de la tierra que ha sido el recurso en disputa más preciado por las transnacionales, junto con el agua, las semillas y la fuerza de trabajo. Para destruir los procesos endógenos del pueblo de Guatemala y su soberanía, se produce la resolución de la OEA en 1954 en contra de la reforma agraria liderada por el gobierno de Jacobo Arbenz, como también se produce “la preparación paramilitar” bajo la dirección de la CIA, y el concierto de los gobiernos que agencian la intervención extranjera en sus países. El “enemigo interno” se construyó
107 CIA, CSI-1997-00018, 135832, "Un estudio del asesinato”. Citado por Roberto García. 2004. Guatemala 1954: Manual para derrocar a un presidente. http://www.rebelion.org/internacional/040128guatemala.htm. Disponible el 24 de abril de 2006 108 Roberto García. 2004. Guatemala 1954: Manual para derrocar a un presidente. http://www.rebelion.org/internacional/040128guatemala.htm. Disponible el 24 de abril de 2006

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sobre las políticas de reforma agraria, sobre el acceso a la tierra como acto de justicia del pueblo de Guatemala, y sobre el derecho al poder de la palabra en su propio territorio. Los dispositivos políticos y militares que intervienen para derrotar la soberanía y la autodeterminación del pueblo en Guatemala, son los mismos dispositivos que se orientan en la tarea del desplazamiento de las poblaciones en Urabá. Y es sobre estas poblaciones que se ejerce el discurso “civilista” de del este “ciudadano proyecto corporativo”, económico aunque las para la sostenibilidad de empresas

transnacionales haya que generar la práctica del paramilitarismo y de los “actores armados”. Es en torno a la producción y circulación de los bienes que el mapa de esta integración vertical en una sociedad corporada esclarece sus relaciones, sus políticas, sus intencionalidades y sus logros concretos. Pasar de 20.000 a 50.000 hectáreas en cinco años en Costa Rica, debe tener implicaciones concretas en las relaciones de las poblaciones con la tierra, con el agua, con las palabras con las que podemos nombrar el mundo. Las oficinas de derechos humanos son funerarias La condición del desarrollo en el nuevo contexto de las políticas de Naciones Unidas es el mercado. El “ciudadano corporativo”, que hace parte del doble discurso “civilista” que conlleva unas eficientes prácticas “militaristas” para la integración vertical, es el ciudadano al cual el Estado colombiano le hace la oferta para la enajenación de sus tierras bajo el chantaje de las poblaciones en “riesgo inminente de desplazamiento”109. Esta es la reforma agraria del Banco Mundial,
109 Véase artículo 4º del Decreto 2007 de 2001, acerca de los “requisitos especiales para la enajenación de bienes rurales”. Este decreto reglamenta algunos artículos de la

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regulada por la ley, con la garantía de la monopolización de las tierras que las cadenas agroindustriales demandan para su implementación. Los laberintos legales garantizan de esta manera el poder sobre los recursos, sin embargo, para muchos, el discurso a lo “civilista” como del el “ciudadano corporativo” deberá asociarse legal,

“militarista” deberá, supuestamente, asociarse a lo ilegal. Extraña clasificación que no permite dar cuenta de las causas económicas y políticas del proyecto exógeno, que son las causas reales del desplazamiento y de la construcción del “enemigo interno”. Es la Doctrina de Seguridad Nacional, elaborada en Washington la que guía al Estado en Colombia, tal como se narra en el libro sobre Salvatore Mancuso: “Fratini (mayor del ejército) sintió el espaldarazo de viva voz del Primer Comandante de las Fuerzas Militares (el presidente Belisario Betancur) y vio cómo en esa tierra tomaban forma los desarrollos particulares, que en cabeza de Yanine, se daban a la Doctrina de Seguridad Nacional. A comienzos de los 80, en los corredores y casinos de la Escuela Superior de Guerra, el tema de conversación era la creación de una alianza de civiles y militares contra enemigos comunes…”110. Es en “esa tierra”, donde años después los militares de la Primera Brigada Móvil que se “estrenó en el gobierno de César Gaviria Trujillo (1990 – 1994)”111, “descubrieron que estaban en una tierra desolada”, es precisamente por donde la Chiquita Brands introdujo los fusiles AK-47 y varios millones de cartuchos para los paramilitares. El desplazamiento forzado, que hace de los territorios una “tierra desolada” dispuesta al
Ley 387 de 1997 Diario Oficial No. 44.564, 27 de septiembre de 2001 110 Glenda Martínez. 2004. Salvatore Mancuso, su vida.. Grupo Editorial Norma, p. 17. 111 Glenda Martínez. 2004. Salvatore Mancuso, su vida. Grupo Editorial Norma, Bogotá, p. 74

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poder de las cadenas agroindustriales, fue acompañado con el crecimiento de las fuerzas militares que pasaron “de tener 2.000 soldados profesionales en 1990, a 23 mil en 1994”.112 ¿Para qué militares en una tierra desolada? En la Doctrina de Seguridad Nacional, mal puede obviarse el tema de la tierra y de las poblaciones que fueron desplazadas dentro de los desarrollos de esta Doctrina que se fundamentó en la “alianza de civiles y militares contra enemigos comunes”. Estos civiles, por supuesto, no fueron los “del barrio de Cantaclaro de Montería, el asentamiento de desplazados más grande del país”113, y que fueron los que dejaron atrás con su partida forzosa una tierra desolada. De esos tiempos a hoy, ya son varios millones las familias desplazadas; sus tierras y sus vidas pasan a integrar un proyecto económico bendecido por el discurso del desarrollo, con cadenas productivas y ciudadanías corporadas. Dentro de estos “desarrollos particulares” de la Doctrina de Seguridad Nacional, de la cual hace parte la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe Vélez, y que tiene un antecedente siniestro en el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala, la disyuntiva “civil / militar” no la establece el uso y ejercicio de la fuerza por medio de las armas. La integración vertical de la producción en una sociedad corporada es la que establece la operatividad de esta falsa disyuntiva. Todo “ciudadano corporativo”, como sociedad civil, tiene la opción, desde el punto de vista de los intereses de las empresas transnacionales, de efectuar el uso de las armas legitimadas por el interés de conservar el modo como se organiza la producción para sus intereses privados. El “enemigo interno”, objetivo de la Doctrina de la Seguridad Nacional (o Democrática, en su versión
112 Ob. Cit. p. 74 113 Ob. Cit. p. 75

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actual), lo es por ser una real o potencial fuerza que se rebela contra el modo como se organiza la producción y devela el papel de las instituciones, productivas e ideológicas, que ejercen las tareas de la dominación y la explotación de los recursos y del trabajo de las poblaciones. Esta falsa distinción entre prácticas “civilistas” y prácticas “militaristas”, ha sido un lugar común dentro de las políticas para el disciplinamiento de las poblaciones en los procesos de su integración vertical en una sociedad corporada. La tierra desolada es la construcción social realizada por el Estado corporativo de los gremios económicos, cuyos representantes bien pueden ser ministros o Jefes de Estado, y alternar entre las prácticas políticas estatales con las prácticas gremiales que devienen en la misma construcción social. Esto se hace afianzados en un orden clasificatorio que les ha permitido intervenir en la vida cotidiana de las poblaciones, imponiendo ideas, formas de producir, de hacer justicia, modos de vida, formas de gobierno, memorias hegemónicas, etc. Es el término desarrollo, que lleva aparejado otros términos como democracia, elecciones, representatividad; por supuesto que este término no lleva aparejada la soberanía ni la autonomía de los pueblos, pero sí tiene en su base la realidad del mercado. En contrapartida, ser subdesarrollado impone la tarea de insertarse en el mercado global, bajo las condiciones que históricamente ha impuesto el proyecto industrial. El presidente Harry Truman fue quien primero habló de “países subdesarrollados”, expresión que entroniza la jerarquía del hegemónico camino del desarrollo, de la historia que nos viene de fuera, de los lenguajes que se expanden en las autopistas de las promesas. Estas “utopías del cumplimiento de lo prometido”, para decirlo con la

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expresión de Angelo Papacchini, es la que hace posible que la lucha por la tierra, atrapada en este imperialismo retórico, que ha llevado a Libardo Sarmiento a plantear la existencia de un “imperialismo de los derechos humanos”, nos haya condenado a deambular de oficina en oficina, por las ventanillas de la ley, al amparo de las claudicaciones que se firman en las mesas de la negociación, comerciando con los cadáveres de los luchadores sociales y de sus pueblos, una oficina de derechos humanos que funciona como una funeraria con abogados forenses. El desarrollo es parte de estas “utopías del cumplimiento de lo prometido”, a las que históricamente los pueblos no han accedido jamás, desarrollo que les permite lucir las máscaras del porvenir que la historia de las instituciones y transnacionales mercantiles se han encargado de diseñar. Estos son los ejes de una integración vertical, diseñados como políticas que operan en diversos ámbitos de la cultura y la política de las naciones para encadenarlas a los procesos de acumulación y apropiación privada de la riqueza. En todo este entramado institucional como parte del ejercicio de reconfiguración de los territorios en beneficio del mercado, resulta cuando menos paradójica la afirmación de Glenda Martínez 114 quien escribe: “Como hombre de guerra, Salvatore Mancuso no tiene memoria. De sus siete años de guerra, no habla.” Las acciones mercantil-militares, ya no de Salvatore Mancuso, sino de los ganaderos y terratenientes, de la clase dirigente de Colombia y de las políticas del Banco Mundial y de sus instituciones “hermanas”, tienen una historia que va más allá del puro ejercicio del poder ejercido con la tecnología de las armas.

114 Martínez Glenda. Op cit.

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Invasión y éxodo
La destitución de Omar Quessep subgerente del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, Incoder, en el mes de marzo del año 2006 y el hallazgo en su oficina de procesos de investigación relacionados con la adquisición de tierras en todo el país por parte de los paramilitares, sólo es un hecho más en la larga historia de invasiones y destierros provocados por los paramilitares durante el proceso de legitimación política y económica del paramilitarismo por parte del gobierno de Uribe.115 Institucionalmente se le ha dado el nombre de “adquisición de tierras con recursos ilícitos” a lo que realmente es una historia de invasiones, crímenes y expulsiones de la población ancestral de indígenas, negros y campesinos, que han habitado los territorios sobre los que hoy se despliega un desmesurado plano de proyectos de producción y modernización, articulados con los planes de la globalización mercantil y específicamente con los tratados bilaterales entre Colombia y los Estados Unidos. Como en lonja de su heredad, Quessep atendía hasta el 8 de marzo en el Instituto la compra y venta de tierras.
116

Pero ni la actitud ni la forma de

operar de Quessep son nuevas entre la militancia de las diferentes facciones de la legión política y militar del Presidente Uribe, quienes
1151 "...el Incoder se lo entregó Uribe (el Presidente) a Colombia Viva... los del grupo se reunieron con el doctor Arias (Andrés Felipe, ministro de Agricultura) y nombraron subgerentes... yo estoy por el senador Jairo Merlano", dice la voz que sería la de Quessep” Diario El Tiempo, Bogotá 8 de marzo 2006. 116 En la grabación de una conversación, al parecer entre Quessep y particulares, el funcionario les indicaría los pasos que debían seguir para hacerse a fincas en el Magdalena Medio, a cambio de dinero. Diario El Tiempo, Bogotá, 8 de marzo de 2006.

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ocupan los más importantes cargos públicos y

manejan todo lo que

tiene que ver con la regulación de la política agraria y ambiental. También en el año 2005 el subdirector del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, se vio obligado a abandonar el cargo ante la presión de las denuncias públicas que señalaban la apertura de oficinas secretas de los paramilitares en el mismo edificio y entre las mismas oficinas de la institución de seguridad del Estado. La forma de gestión y la narrativa institucional más que los bosquejos de una crónica novelada, son realmente parte de los instrumentos con los que se practica la política en Colombia y que ha llevado más allá de toda ficción a la realidad escabrosa de un país y una población en permanente estado de acecho. La política es manejable Para referirse a la forma de gestión institucional y a la manera de llevar el proceso de adquisición de tierras el funcionario ya tiene la fórmula que le facilita el mismo Estado, para eso está allí, para la acción política, pues como el mismo lo asegura: “la política es manejable”.117 El funcionario que en apariencia esta contraviniendo el orden institucional en realidad está usando la lógica y la forma de intercambio institucional con el paramilitarismo que practica el mismo Estado y como funcionario solo reproduce una forma de hacer la gestión, una lógica de la política que practica el gobierno del que hace parte. Lo que hace Quessep ilegalmente como funcionario, lo hace el Estado legalmente como gobierno; el subgerente sólo es un personaje más de una institucionalidad que compra de manera irregular las tierras de los desplazados para adjudicárselas legalmente a los paramilitares. El decreto 2007 de 2001 que reglamenta la ley 387 de 1997 que es supuestamente una medida para evitar el desplazamiento forzado, es
117 Ibídem. El Tiempo, Marzo 8 de 2006

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realmente una forma de expropiación de la población desplazada con sesión de derechos al INCORA cuyas funciones cumple hoy el INCODER. Es este uno de los elementos centrales del debate sobre el éxodo que vive Colombia y una de las formas legales de propiciación del desplazamiento y de justificación legal de la expulsión y expropiación de la población pobre, que previamente ha sido desplazada militarmente. El artículo dice así: REQUISITOS ESPECIALES PARA LA ENAJENACIÓN DE BIENES RURALES: Los propietarios de los inmuebles ubicados dentro de las zonas rurales declaradas como de riesgo inminente de desplazamiento o de desplazamiento forzado por la violencia, que deseen transferir el derecho de dominio sobre los mismos, antes de que cesen los efectos de esta medida, deberán obtener del Comité Municipal, Distrital o Departamental de Atención Integral a la Población Desplazada por la Violencia, autorización para enajenar el inmueble; o podrán transferirlo al Incora, en aplicación de lo señalado en el inciso cuarto del numeral 1 del artículo 19 de la Ley 387 de 1997, evento en el cual, no se requiere de la autorización del Comité. El Registrador de Instrumentos Públicos sólo podrá inscribir el acto de enajenación o transferencia, cuando se le presente la autorización del Comité, la cual deberá incorporarse al contrato o acto de transferencia del derecho sobre el predio, o cuando la transferencia se haga a favor del Incora.118 Con el anterior decreto se suministra una herramienta legal que hace parte de la política del desplazamiento. No existe el desplazamiento porque hay guerra como se hace creer a través de los medios; es todo lo contrario, la guerra se hace precisamente para desplazar. Ver lo contrario es observar la realidad en un catalejo invertido, por el lado del
118 Diario Oficial No. 44.564, 27 de septiembre de 2001. DECRETO 2007 DE 2001.(septiembre 24). MINISTERIO DE AGRICULTURA Y DESARROLLO RURAL.

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lente chico que es la forma que tiene la Institución para presentar las causas como consecuencias y las consecuencias como causas. Con este decreto la invasión paramilitar a los territorios de las comunidades ancestrales encuentra una valiosa herramienta para permanecer allí una vez terminados los procesos de negociación con el Estado y sus socios en el gobierno. Pero lo singular de este ejercicio legislativo, es el signo que muestra el proceso de descomposición de un Estado que le compra tierra a las comunidades, es decir, incursiona en los resguardos y territorios por la vía desarmada para legalizar lo que ya han hecho los uniformados por el recurso del terror; son estas dos formas de acción complementarias y no deben escindirse en ningún análisis que tenga cómo propósito desentrañar el complejo mecanismo oculto detrás de la numerosa y prolongada marcha del éxodo de las comunidades, que surgen de la espesa noche de las masacres, ante la clara indolencia de un país que yace como la adormidera sobre el sueño ilusorio de una nueva realidad, que supuestamente vendrá, después de la modernización y explotación económica de sus reservas naturales y forestales. Éxodo y efecto de una economía transnacional militarista con un

programa de grandes proyectos para estas zonas y que utiliza la fuerza como una forma de articular los territorios al complejo sistema de la economía mundial; de allí viene el registro permanente de invasiones paramilitares a los territorios y el errar de sus habitantes naturales por las vías del país y por la sórdida maraña de los caminos institucionales, buscando un lugar de refugio, en medio del discurso ambiguo de los derechos humanos y la realidad concreta de la expulsión y la muerte.

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Una vieja política de expulsión y expropiación a los pobres En la historia de Colombia el fenómeno de la expulsión de la tierra no es una práctica nueva, como tampoco es nueva la vinculación y protección del Estado a los invasores armados, ni la vieja historia de los derechos humanos contada por narradores y cronistas del discurso mercantil, precisamente para ocultar las segundas intenciones de los proyectos del libre cambio y la inversión extranjera. En nuestra vida republicana la primera invasión a los territorios ancestrales se dio con la extinción de los resguardos a mediados del siglo XIX, y no es un asunto del azar que ese hecho se haya registrado precisamente en uno de los momentos de crecimiento del comercio mundial. Tampoco es nueva la creación de grupos armados con el fin de expulsar a los legítimos dueños de la tierra; en 1933 los latifundistas crearon una Asociación Patriótica Económica Nacional APEN, organización que tuvo como propósito “perseguir y expulsar a los arrendatarios y aparceros”119 La ley 200 de 1936 que reconocía los baldíos y la posesión campesina y que sirvió para derrotar el latifundio en el Sumapaz, en el resto del país generó la respuesta adversa: la expulsión del colono. La diferencia la marcó un campesinado organizado en el Sumapaz que fue capaz de resistir a la violencia armada e institucional y convertir el latifundio en propiedad de economía campesina. La Ley 100 de 1944 trajo los nuevos lanzamientos y la utilización de reos campesinos, como en el siglo XIX en la construcción de carreteras. Expulsión y progreso con obras viales
119 Tovar H, Movimientos campesinos de los siglos XIX y XX , Bogotá, 1975. Citado por el sociólogo Orlando Fals Borda en la Historia de la Cuestión Agraria en Colombia, Editorial Punta de Lanza, Bogotá, 1975.

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han ido siempre de la mano; el trazado de los grandes proyectos y las expulsiones de hoy se trazan como un palimpsesto de la historia sobre los grandes proyectos y las expulsiones de ayer. La sostenida violencia de mitad del siglo XX estudiada por varios investigadores, entre ellos Fals Borda, es una violencia que hace el ejercicio de recomposición de la estructura agraria y es en el pasado la línea de continuidad y en la misma lógica que hoy impone el “reordenamiento territorial” a nombre de una nueva contextualización de la vida nacional en el mapa del “reordenamiento” mundial. Ese periodo de violencia, nos dice Fals, promovió “una serie de traspasos y ajustes en las propiedades, muchos a la fuerza, que ayudaron a movilizar y a concentrar aún más la propiedad. Y desarraigó buena parte de la fuerza de trabajo, deprimiendo los jornales y estimulando la migración a las ciudades. No obstante, en muchas regiones afectadas por la violencia, como la cafetera, la producción agrícola nunca bajó, al quedar en manos de los mayordomos comprometidos con las bandas.”120 El bandidaje y el manejo de la propiedad están presentes en todo el transcurso de la vida colombiana, como está presente también la imagen del patrón interiorizada y reproducida por las capas medias del campesinado y buena parte del pueblo raso. Se camuflan en una misma imagen el capataz, el bandido y el mando militar, pero indistintamente todos ellos están alertas ante cualquier movimiento a manera de orden por parte del poncho o del sombrero del patrón. Al observar el éxodo de nuestros días como un fenómeno solo de la época, estamos cerrando la lente histórica; que si la abrimos bien, lo que observamos con claridad, es una larga marcha de desheredados a lo
120 Fals Borda Orlando, Ibídem.

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largo de dos siglos, pero también una vieja y marrullera forma de hacer política de las élites económicas colombianas aliadas a la dinámica de la economía emergente de las mafias y los intereses de los grandes inversionistas nacionales y extranjeros asociados con los proyectos del mercado mundial. Expansión de la economía mundial en las reservas A pesar de que los movimientos campesinos e indígenas han sido protagonistas centrales de la historia del siglo XX colombiano, en las dos últimas décadas los indígenas empezaron a ser importantes en la vida política nacional e internacional, pero esta aparente incidencia del indígena en la política, no se la debe a su condición de indígena ni a las reivindicaciones étnicas de las organizaciones no gubernamentales, dependientes de las Naciones Unidas; en realidad su actual importancia se la debe a la condición estratégica que juegan en la economía mundial los territorios que ocupan; nunca el indígena, o el negro, llegaron a ser como ocurre ahora, el centro de la política ambientalista mundial, y por la misma razón, nunca como ahora han sido tan perseguidos a través de varias estrategias: a través de la expulsión de sus territorios, por la cooptación política en las instituciones estatales como el Congreso colombiano en el que participan desde la Constitución de 1991, o por el discurso engañoso de la diversidad cultural. El despertar del discurso ambientalista en la realidad contemporánea tiene varias vertientes, entre ellas la que deriva en el discurso del desarrollo sostenible sustentado en la visión económica de expansión de los sistemas de producción moderna sobre la selva y los territorios “mal explotados”, para decirlo en el lenguaje del ambientalismo

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contemporáneo. A nombre del discurso de lo sustentable, se está cambiando aceleradamente la geografía humana y vegetal de la selva por los bosques de coníferas, como ocurre hoy en el Departamento del Cauca y en las zonas selváticas al interior de las Costas colombianas. Pero no sólo la silvicultura crece como empresa agroindustrial, también la palma africana, el banano, el gasoducto, el proyecto vial de la carretera Panamericana y la articulación de la red eléctrica de Centroamérica y Suramérica a través del Darién son parte de la política del desplazamiento, en donde el desplazado no es solamente el indígena y su cultura; en la lógica del desarrollo y modernización de la producción, la selva es también otro ser vivo que viene siendo desplazado, y para ello se introduce el discurso del reordenamiento territorial que también es un doble discurso. La protección ambiental, el desarrollo humano, la biodiversidad, la protección de las etnias, la diversidad cultural, y todos aquellos discursos que promulgan en Latinoamérica las agencias de las Naciones Unidas y que la intelectualidad europea y norteamericana han contribuido a diseñar, en buena parte son discursos que se han reproducido a través de la academia y las organizaciones sociales latinoamericanas. Estos discursos presentan sus premisas como axiomas: exponen la diversidad biótica y cultural, como un reciente descubrimiento de la cultura europea en los territorios del sur, como una nueva conquista. La diversidad que es una condición de los pueblos latinoamericanos intervención ha sido el puesta destino en discusión por para europeos ellos, de y la norteamericanos como discurso político y como herramienta de la extranjera; ineludible, globalización de norte a sur, también se presenta como axioma, como si no fuera posible otro sentido de la globalización.

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Los enunciados internacionalistas y humanistas de las Naciones Unidas, son discursos políticos que terminan siendo en la realidad formas de hacer precisamente lo contrario de lo que postulan sus principios éticos y filosóficos. Un orden internacional con postulados humanistas y conservacionistas pero con unas prácticas que manifiestan la conducta bipolar propia de los seres escindidos que sufren una especie de canibalismo filántropo; a nombre de la justicia mundial, se somete a los pueblos débiles; a nombre del la preservación del bosque, se tala la vegetación nativa para sustituirla por plantas exógenas; a nombre de la diversidad cultural se uniforma la cultura y se criminaliza y asesina a poblaciones enteras a nombre de los derechos humanos. Este desquiciamiento de la política global es efecto de una lógica mercantil que ha invadido todos los órganos de regulación de la política mundial y específicamente a sus organismos dependientes; decimos que una mafia ostenta el poder en Colombia, pero no podemos afirmar cosa distinta de las Naciones Unidas; su política aplicada a través de sus distintos organismos como la FAO, la UNESCO, la CEPAL o el Banco Mundial, es una política que favorece, no a las naciones sino a los grupos del poder económico mundial. Cumbres y descumbres En la Declaración de Río y en general en las cumbres ambientales, el énfasis de los postulados, las discusiones y resoluciones se enfoca en la lógica de la rentabilidad económica. Concretamente la Declaración de Río hace un llamado a la integración del medio ambiente al desarrollo económico, política que coincide, no por casualidad, con las aspiraciones de las empresas transnacionales de convertir el bosque en industria, y

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son precisamente estas empresas las que ayudan a financiar las cumbres mundiales imponiendo una lógica mercantil, de activos fijos, sobre la política, la cultura y la biótica. En el año 2002 se celebró en la ciudad de Johannesburgo la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo, allí el tema central volvió a ser la economía al centrar el discurso en la visión de “una nueva era de crecimiento económico” basado en una “agricultura sostenible” que diversifica los recursos bióticos para incorporarlos a la producción, pero ya en el año 1992 en Río de Janeiro, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo se había llegado a un acuerdo previo: el Convenio sobre la Diversidad Biológica; en este Convenio se dan los primeros trazos hacia el diseño de la planificación empresarial de los bosques. De manera simultanea con la celebración de las cumbres, las Naciones Unidas, a través del Banco Mundial, diseña su “nueva” política y su estrategia sobre bosques; argumentando que la mayoría de los pobladores que viven en extrema pobreza “dependen de los bosques, afirma el Banco Mundial, para cierta proporción de sus sustentos” , y esta afirmación la relaciona en una sociología singular de la deforestación, con la que el Banco traza finalmente su “estrategia sobre los Bosques” que señala el camino y facilita a través de sus políticas de crédito la “gestión de los bosques de modo efectivo y sustentable”121 al mismo tiempo que engrana las políticas del Banco Mundial con el discurso conservacionista y la política general trazada por su estrategia de bosques.

121Banco Mundial. Reseña sobre los bosques y la silvicultura. Marzo de 2005. http://www.bancomundial.org/temas/resenas/www.worldbank.org/forestsandforestry

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La política de bosques de las Naciones Unidas a través de sus organismos financieros se expresa con claridad en el siguiente párrafo que hace parte de un documento publicado en marzo del 2005 en una de las páginas electrónicas del Banco Mundial: “Tras caer a niveles récord a principios de la década de 2000, la cartera de inversiones en bosques del Banco ha mantenido una tendencia ascendente, con nuevos compromisos que han aumentado de $20 millones en el ejercicio fiscal de 2001 a $104 millones en el ejercicio de 2004 y unos $160 millones estimados para 2005. Éste es el resultado de un cambio proactivo en el compromiso del Banco con la silvicultura y se focaliza tanto en proteger áreas críticas de conservación de bosques como en apoyar una mejor gestión en los bosques productivos.” 122 Pero hay que reconocerle al Banco Mundial que no opera de manera aislada en el exterminio de los bosques naturales, sus acciones están bien articuladas con otras fundaciones con fines tan humanistas y conservacionistas como son los propósitos de la iniciativa forestal del Banco que opera de la misma manera que el FMI: como agencias especializadas de las Naciones Unidas que llevan a cabo sus políticas a través de todo el entramado de la ONU, como es el caso de la UNESCO y la FAO que comparten sus mismas preocupaciones y para ello se han asociado junto con algunas fundaciones de “voluntarios” como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) que porta como estandarte un osito filantrópico proveniente de los bosques suizos y se dedica a hacer investigaciones sobre reserva genética en los bosques, utilizando como “investigadores” a las mismas comunidades que luego serán desplazadas militarmente por causa de los mismos recursos genéticos que ahora investigan junto a la WWF y otras organizaciones defensoras de la biodiversidad.
122 Banco Mundial. Ibídem.

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Estas instituciones juntas crearon la Estrategia Mundial para la conservación EMC que tiene como fin la conservación y al mismo tiempo la explotación del bosque, es ésta la configuración real del concepto que en el lenguaje llano del discurso ambientalista contemporáneo se reconoce como “sostenibilidad” y en la realidad concreta de las comunidades que habitan estos bosques “protegidos” y en el caso colombiano, se vive como una cruenta guerra interna por el dominio del territorio, pero que en realidad es una bien articulada política internacional de desplazamiento. El espeso y oscuro bosque de la institucionalidad internacional es el lugar desde donde se regula la realidad social, política y militar de las comunidades del bosque y es el verdadero espacio de intercambio y acción entre la ternura del oso conservacionista y la política paramilitar del Incoder. Los gobiernos nacionales aportan una parte de las herramientas del destierro, del resto se encarga la política internacional que también “es manejable”, tanto que hace ver como un mero “conflicto interno” lo que en realidad es uno de los efectos del desmesurado proyecto del poder mundial a través de sus organizaciones, y es en ese mismo lenguaje de la expansión económica y de la ampliación geográfica de sus dominios lo que comúnmente se conoce, en el lenguaje cerril del poder mundial, como “megaproyectos” que verdaderamente son los castillos contemporáneos de una economía constituida con fuertes muros de composición bélica. El cambio de deuda por naturaleza es un canto fúnebre

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La política ambiental de cambio de deuda por naturaleza está diseñada para el largo plazo; el objetivo al incorporar grupos conservacionistas (Conservación Internacional, WWF y TNC) y empresa privada es hacer del bosque una empresa económicamente rentable y al mismo tiempo sostenible. Lo que en términos llanos de la economía significa un modelo de rentabilidad para el bosque. La deuda no se condona sino que se paga en recursos para aplicar la política conservacionista a través de organizaciones no gubernamentales que ayudan a fomentar programas como la eliminación de la “tala ilegal”, que traduciendo, quiere decir la tala que hacen las comunidades, para conformar a largo plazo un mecanismo legal de explotación del bosque a través de la certificación ecológica, lo que conlleva a una economía de gran escala que elimina la leña del fogón indio para hacer posible el aprovecho de la pulpa en las calderas del modelo agroindustrial.123. La expedición de “certificados ecológicos” a grandes empresas de comercialización de la madera es la forma de apropiación real del bosque colombiano por las grandes empresas multinacionales y lo que convierte el bosque en un bien embargado a través de una red legislativa diseñada de manera exhaustiva y que hace pasar, una política de expropiación de las reservas naturales, como política de conservación de la naturaleza. El pacto de Belize como ejercicio piloto diseña unas “tasas de uso” que consisten en el cobro de una tarifa por la extracción de madera y por la pesca para sostener los fondos de “conservación” como es el caso de la WWF.124.

123 FAO. 1993. El canje de la deuda externa para promover la conservación de los recursos naturales. Guía FAO: Conservación, N° 23, Roma. 124 Spergel, B. 1996. Belize's protected areas conservation trust: a case study. Washington, D.C., Fondo Mundial para la Naturaleza.

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La otra parte de la política forestal “para el desarrollo sostenible y competitivo” la aportan los gobiernos nacionales. En el caso colombiano el diseño de esta política está consignado en el Documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes 3237, del departamento Nacional de Planeación que traza la política de estímulo a la reforestación comercial para los años comprendidos entre 2003 y 2006, como parte del Programa de Cadenas Productivas Forestales que busca establecer una base forestal de 1,5 millones de hectáreas entre los años 2000 y 2025. El plan a tres años proyecta la ampliación de la base forestal en 80.000 constituida totalmente de plantaciones comerciales, base que sepulta la selva con los cantos fúnebres de la biodiversidad. El documento Conpes parte del contexto internacional y es realmente la extrapolación del discurso del desarrollo sostenible del Banco Mundial con la muy loable concepción ambientalista de las Naciones Unidas; en uno de sus primeros párrafos se consignan la política y la filosofía del plan: “Las tendencias indican que la provisión de materia prima para la cadena forestal se fundamentará crecientemente en la oferta proveniente de plantaciones o cultivos forestales, actividad productiva en la cual Colombia tiene ventajas comparativas, estas ventajas se basan en factores tradicionales tales como dotación de tierras aptas, disponibilidad de mano de obra, condiciones climáticas favorables y una gran diversidad de especies forestales.” 125

El Papel del Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural es el más importante en este proceso; el Incoder, no sólo regula la expropiación de
125 Política de Estímulo a la Reforestación Comercial en Colombia 2003-2006. Departamento Nacional de Planeación. Documento CONPES 3237

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la tierra a los campesinos pobres y crea las figuras legales necesarias para la expulsión de indígenas, campesinos y comunidades negras; uno de sus papeles protagónicos asignados por el Estado es “ejecutar la política agropecuaria y de desarrollo rural, facilitar el acceso a los factores productivos – como eficientemente lo cumple el subgerente Quessep - fortalecer a las entidades territoriales y sus comunidades, y propiciar las articulaciones de las acciones institucionales en el medio rural, bajo principios de competitividad, equidad, sostenibilidad, multifuncionalidad y descentralización.” Pero lo más importante es el papel que cumple el Incoder en el aprovechamiento de las “tierras deficientemente aprovechadas”, desde luego que aquí el documento no hace referencia al latifundio colombiano, sino a ese lastre de la tradición premoderna que dificulta el buen uso de la tierra que es el indígena al que hay que modernizar, o expulsar de sus territorios para que otros más capaces cumplan bien con la tarea que le corresponde al bosque en el ámbito comercial de la cadena productiva internacional, y esto se logra según el documento CONPES “corrigiendo la estructura de tenencia con miras a garantizar su uso racional”, acentúese la palabra “racional.” En el lenguaje conservacionista de lo “sustentable” tan de uso de la institución colombiana, esta es la única manera de aprovechar la riqueza potencial del bosque nativo, retrasado e inculto debido al uso inadecuado del manejo que le ha dado sempiternamente el indígena “irracional.”126 En la lógica de la economía agroindustrial, las explotaciones, para que sean económicamente eficientes y “competitivas”, es decir, racionales, requieren de grandes extensiones, lo que no es posible sin una transformación radical de la realidad geográfica y humana de los
126 Departamento Nacional de Planeación. Ibídem.

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bosques primarios, incluida su diversidad, para llevarlos de una anacrónica práctica de explotación a la que los somete la cultura premoderna del indio, a la bien programada y homogénea explotación comercial del hombre moderno, y esto no es posible sin despejar el territorio de la molesta y repulsiva presencia de indios y negros. La política de embarcadero de las Naciones Unidas, o el síndrome del doctor Jekyll Vamos reconociendo el camino que une lo particular y lo general de la política, el discurso proteccionista universal y la práctica devastadora real en la dinámica singular de las guerras nacionales engranadas en la dinámica general de la guerra y la política mundial. Por este camino, no por azar, nos encontramos con la bien diseñada política de las Naciones Unidas frente al desplazamiento y con la política del Banco Mundial, como agencia especializada de Naciones Unidas, en una doble lectura de “Prevención del desplazamiento” que mejor debería llamarse programación del desplazamiento en la política internacional de la ONU, que se parece mucho a la historia del Doctor Jekill, el personaje de la novela del escritor escocés R. Louis Stevenson quien en una alusión a la doble personalidad representa el extraño caso del generoso doctor Jekyll que se transforma en un monstruoso míster Hyde y que puede ser también una buena figura para mostrar la política discorde de la ONU: su ambivalencia en el doble discurso de los derechos humanos, y el desarrollo sustentado en la política financiera, parece diseñada por horrible míster Hyde; el drama que viven los desplazados colombianos se lo deben en buena parte a una política mundial que sufre los sobresaltos de un ser antagónico, en un antagonismo político que genera buena parte de la violencia actual que vive Colombia.

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Pero el síndrome del Doctor Jekill, no lo vive solamente la Organización de las Naciones Unidas. Buena parte de la intelectualidad latinoamericana, cercana a las políticas del Banco Mundial parece sufrir de los mismos trastornos; para el caso viene oportunamente esta nota del historiador brasileño Joao Mendes Pereira: “El BM viene articulando en diversos países cursos y talleres, tanto para la burocracia estatal directamente responsable por la implementación de políticas en el campo, cuanto para el selecto grupo de asociaciones y organizaciones de la sociedad civil “compañeras” del BM, con el objetivo de ejercer -en las palabras de Antonio Gramsci- una efectiva dirección intelectual y moral sobre la definición y ejecución de la política agraria de los Estados nacionales.” “Un ejemplo de esto es que las propias categorías de pensamiento hoy presentes (¿y ya predominantes?) en el ámbito de la investigación y de la formulación de políticas para el medio rural como “capital social, “empoderamiento”, participación”, “descentralización” y otras, son dictadas o resignificadas por el BM. Es valido decir, bajo la inspiración de Pierre Bourdieu, que esa producción intelectual viene afirmándose como un nuevo vocabulario del pensamiento en términos de políticas públicas, cuya lógica apunta hacia el estímulo a la organización de grupos sociales de acuerdo con intereses meramente corporativos y locales, el elogio de la asociación entre agentes sociales histórica y estructuralmente desiguales y el veto a cualquier consideración sobre la construcción o disputa de proyectos políticos más universales (clasistas, nacionales e/o internacionales)127

127 Joao Marcio Mendes Pereira. Ob cit.

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El historiador brasileño pone de presente el proceso de embriaguez y hechizamiento que vive el lenguaje de las instituciones académicas frente a la oratoria engatusadora del Banco Mundial, que encuentra como instrumento de resonancia una intelectualidad pasmada, formada en los centros académicos públicos y privados que ya han entrado en el embarcadero a través del lenguaje mercantil. Y como no hay política posible sin lenguaje, desde los centros académicos se reproduce la antigua estrategia del discurso mercantil investido por el discurso humanista. Joao Mendes en su documento hace referencia específicamente al documento del Banco Mundial que apareció con el título de Colombia: land policy in transición, y que no es otra cosa que la actual política de tierras en Colombia.128 El documento del Banco Mundial, presentado como componente de este “pensamiento complejo” parte de hacer un señalamiento sobre la “distribución inequitativa de la tierra y sus implicaciones políticas y sociales negativas en Colombia”; el estudio se presenta como complementario de otros estudios “recientemente elaborados por el Banco Mundial en materia de finanzas rurales y competitividad agrícola129 y otros trabajos anteriores y actuales sobre tierras afrocolombianas en la costa pacífica (Sánchez y Roldan, 2002) y mejoramiento del acceso a la tierra por parte de comunidades indígenas.” Hasta aquí el manifiesto de buenas intenciones del doctor Jekill, pero en el párrafo seguido ya empieza a insinuarse la transformación del filántropo en caníbal cuando se refiere a la necesidad de superar la difícil situación del campo colombiano con medidas tales
128 BANCO MUNDIAL (2004) Colombia: land policy in transition. Report nº 27942-CO, Rural Development Unit, Latin America Region, January. DOCUMENTO CEDE 2004-29 ISSN 1657-7191 (Edición Electrónica) Universidad de los Andes, AGOSTO DE 2004 129 “Colombia Rural Finance: Access Issues, Challenges and Opportunities,” World Bank Report No. 27269-CO, noviembre, 2003; y “Colombia: Agricultural and Rural Competitiveness, World Bank Report, 2004.

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como el cambio de “una estructura de producción basada en cultivos en los cuales el país no tiene ventajas comparativas, a una que se enfoca en productos con alto valor agregado, que hace mejor uso de sus abundantes recursos naturales y humanos”
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; todavía el Doctor Jekill,

no parece perder su compostura, pero notamos un cambio en su temperatura corporal cuando enuncia la necesidad de que Colombia pase “de una economía rural dominada por actividades agropecuarias a un medio rural diverso y multifuncional que brinda a la población oportunidades y servicios para su sustento” bien leído lo que traduce el documento es la intención de cambiar el destino agrícola sustentado en la producción de alimentos de la tierra colombiana. Pero la transmutación se hace evidente cuando ya no es el Doctor Jekill sino el mismísimo míster Hyde el que enuncia la necesidad de crear políticas para prevenir el desplazamiento, según él: “mecanismos participativos para fortalecer la seguridad de tenencia de los hogares pueden ser un elemento efectivo para reducir la probabilidad de desplazamiento o, cuando esto no sea posible, por lo menos aumentar la probabilidad de retorno o la habilidad del hogar para enajenar sus activos, en vez de simplemente perderlos.”131 Y aquí es justo el lugar de entrada del Incoder a ejecutar el papel de expropiación propuesto por el Banco Mundial en gerencia de míster Hyde. Más adelante afirma el documento del Banco, que el mercado de tierras ha sido más efectivo que la reforma agraria, con lo que propone una acción estatal encaminada al mercado de tierras. En el caso de las tierras entregadas por leyes de reforma agraria que tengan problemas “improductivos”, el Banco propone crear mecanismos que suspendan las
130 BANCO MUNDIAL (2004) Colombia: land policy in transition. Ibídem. 131 Ibídem

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restricciones a la transferencia de tierras con el argumento de que “limitan la inversión y el uso efectivo”, criterio que necesariamente conlleva a crear leyes de liberalización de las tierras colectivas y buscar opciones de salida para los “beneficiarios no exitosos”, de allí salta Míster Hyde a observar el uso ineficiente de la tierra en Colombia, encontrando “altos índices de subutilización” en un 30% del área total. En los términos de la economía rentista, la tierra de las comunidades es necesariamente una tierra “subutilizada” e “ineficiente;” esta visión economicista evade de manera ladina todo el complejo cultural implícito en la vida del territorio y el papel histórico y social que han jugado las comunidades del bosque en la preservación del mismo y que es parte del aporte de estas culturas a la pedagogía del buen uso de la tierra; no son los indígenas y la comunidades negras y campesinas las que deben aprender sobre el uso adecuado de la tierra, ni es precisamente míster Hyde un maestro destacado en estos asuntos, baste sólo con mencionar los efectos nocivos en la política, la economía y la cultura que han significado para Latinoamérica la aplicación de las políticas del Banco Mundial desde su creación, políticas que contrariamente han contribuido al empobrecimiento de la población rural latinoamericana. Las comunidades no son ineficientes porque viven de otra manera, o porque tengan una relación “incompetente” con la tierra que no sincroniza con el ritmo vertiginoso de la agroindustria, las cadenas productivas y el mercado. La organización indígena nada tiene que ver con la organización mundial del comercio. Contrariamente es la política mercantil y financierista sobre la tierra una de las características de un uso inadecuado, que ha llevado históricamente al campesinado desplazado y al indígena a romper las cumbres para poder sobrevivir.

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Pero sigamos el rastro del documento que plantea que el 70% de la tierra es apta para el uso forestal y no agropecuario: “Una evaluación del potencial de tierra realizado por el IGAC en 1985 reporta que, de un área total de 114,2 millones de hectáreas, el 12,6% es apta para actividades agrícolas, el 16,8 % para pastos y el restante para usos forestales o no agropecuarios.”132 A través de una caricaturización estereotipada de la población

desplazada que el estudio convierte en ejercicio estadístico, se cree demostrar la validez del método y el discurso sustentado en el “pensamiento complejo” de los investigadores de la Universidad de los Andes que trabajan para el Banco Mundial; el documento elaborado por el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad, pasa a sugerir como política un programa de incentivos: “Medios e incentivos para ofrecerles servicios efectivos a esta población que faciliten su eventual integración a la sociedad probablemente tenga un efecto de amplio alcance. Puede ser útil combinar esto con un monitoreo efectivo y sistemático. La integración de los hogares desplazados al mercado laboral se puede promover facilitando el acceso a la información, creando incentivos (tributarios) al sector privado cuando contrata a los que se encuentran registrados en el Sistema Único de Registro (SUR) y creando cupos en guarderías para los hijos de los hogares desplazados encabezados por mujeres”.133 En este párrafo elaborado por la inteligencia de la Universidad de los Andes ya se hace más visible el verdadero rostro de mister Hyde quien abandona la retórica social del desplazamiento y del “eficiente” uso de la tierra, para abordar una lógica economicista bien articulada a un plan de arrendamiento de tierra con el supuesto de que el arrendamiento
132 Banco Mundial: DOCUMENTO CEDE 2004-29 ISSN 1657-7191 (Edición Electrónica). AGOSTO DE 2004 133 Banco Mundial: DOCUMENTO CEDE 2004-29 ISSN 1657-7191, Pág. 42.

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mejora “la producción y la equidad” más que “la adquisición de tierras y los programas de reforma agraria patrocinados por el Estado”. Y para ello propone, en su loable ejercicio de diseño de políticas para Colombia, eliminar las “barreras de entrada en el mercado de compraventa de tierras”.134 Pero ¿cuáles son esas barreras al mercado observadas por el Banco? En primer lugar el Banco identifica las “restricciones impuestas a los beneficiarios de reforma agraria en el sentido de prohibir la transferencia de su tierra, lo que constituye un obstáculo para aumentar la productividad”, con lo que ya es fácil deducir la condición ladina de una lógica instrumental que busca la solución al problema de la tierra, precisamente en los territorios de titulación colectiva, y esta es una alerta para las comunidades indígenas, negras y campesinas cercanas a las zonas de bosque, en donde esta puesta la mirada de la política del Banco Mundial, y no en el latifundio improductivo. La segunda premisa para que el sueño de míster Hyde se cumpla es la derogación de leyes de propiedad colectiva, que son las que regulan la propiedad sobre los territorios ancestrales, precisamente allí en donde está la diversidad biológica que tantas ternezas y galanterías despierta en los boscosos y medicinales sueños de míster Hyde. Pobres pero eficientes Articulada a la anterior reflexión y con el diseño de un modelo de “hogares con habilidad agrícola” y el criterio de “productores pobres pero eficientes” el documento de la Universidad de los Andes complementa el sistema de arrendamiento con “derechos de propiedad
134 Ibídem.

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seguros”, es decir que el dueño de la gran propiedad no corra el riesgo de perder su tierra con la familia campesina que la trabaja ni con ninguna ley estatal que solo haría las cosas más difíciles para la gran empresa a través de ineficientes reformas agrarias futuras. “Si los derechos de propiedad son seguros, afirma el documento, los arriendos a largo plazo son posibles” afirmación a la que agrega otra de no menos elevada filosofía, sustentada en la utilización del impuesto predial como otra palanca que sirve de dispositivo para la movilidad de la tierra en términos de rentabilidad financiera: “La literatura teórica sugiere que el impuesto predial tiene varias características deseables. No hay razones inherentes para que las zonas rurales se queden rezagadas ante las áreas urbanas, en términos del esfuerzo tributario.”135 Las herramientas que aplicó el sistema financiero, con las desastrosas implicaciones que tuvo para los usuarios del crédito de vivienda en los últimos veinte años, ahora quiere aplicarlos al sector agrario, que también tiene una historia de créditos leoninos, pero nunca comparables con las desmesuradas ambiciones de la política global contemporánea que articula todos los rincones del mundo a una política económica mundial, en donde los territorios sólo son parte de las cuadrículas estadísticas y las proyecciones del mercado mundial. Y aquí ya es redonda la perspectiva del Banco Mundial en sus conclusiones e Implicaciones de Política propuestas en el mismo documento a las que agrega la necesidad de vinculación del “sector Privado” como se llama el monstruoso Hyde a sí mismo.

135 Banco Mundial, documento del CEDE, pág. 62.

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CONTRAPORTADA El genocidio en Colombia es una consecuencia del orden económico mundial; el desplazamiento es sólo una de las formas de expresión del modo como se organiza la producción, la propiedad privada mundial es realmente la institución que está por encima de las naciones y los gobiernos; les queda el papel de encomenderos, conservacionistas y humanistas, a las organizaciones sociales y de derechos humanos, encargadas por su angelismo característico, de limpiar la sangre salpicada en las blancas y extensas paredes de la fachada de las Naciones Unidas. Este orden es el espacio de las prácticas políticas donde se encuentran generales y exguerrilleros, el “internacionalismo laboral” y las ONGs, los Gobernadores y el Presidente de la República, las leyes sobre desplazamiento forzado y las cadenas productivas, las Naciones Unidas y la seguridad alimentaria, los decapitados y la UNESCO, los planes de ordenamiento territorial y el Banco Mundial, el paramilitarismo y la palma africana, la OEA y la Chiquita Brands y en el lugar de sus solemnes ceremonias, la guadaña de la muerte regada por el incienso del discurso de la diversidad.

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