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Lo Imaginario Entre las ciencias sociales y la historia Juan Camilo Escobar Villegas ‘Traduccién del francés: Maria Luisa Jaramillo ¥: Cielos de Arena Cc Introduccion Considero que la historia es un estudio Hevado a cabo cientificamente, y no una ciencia, Lucien Febvse? Queremos presentar aqui una investigacién sobre Ja historiografia de lo imaginario y examinar el naci miento de este término como objeto de estudio den- tro de las ciencias sociales, Queremos llegar a nuesra propia definicién de lo imaginario y delimitar los ele mentos, comprenderlos, captar sus relaciones, distin- {guir sus dependencias recjprocas y llegar a una con- clusion. En dicha tarea no cederemos a la tentacion de proclamar una definicion completa y definitiva, siempre estaremos revisandola. Seria ilusorio, en his- torta, pretender hacer investigaciones y definiciones conceptuales totalmente acabadas. AT comienzo te nniamos ya una idea directriz: imaginatio no es simple- mente una palabra, es tambign un campo, un terreno. Luego, localizamos la bibliografia y nos dimos un pun to de apoyo: fa rovista de los Annales. La bibliografia 2 L. Febvee, !* Los «padres fundadores», como nos gusta Hamarlos, tenian algunas huellas de positivismo en su concep- cin de la historia. Eran hijos de su tiempo, y sus com- ©. Burguiére, (directeur), Dictionnaire des Sciences Historique, PU Pars, 1986. Los directors de los Annas ene prefacio al segundo ano dela Revista en 1930, 28 bates por Ia historia no lograban abandonar este gus to por la objetividad en los conocimlentos historicos. Hubo que esperar hasta las décadas de 1960 y 1970 para que los historiadores concibieran una historia en. Ja que la subjetividad hhiciera siempre parte inheren- te de todo estudio del pasado. Aqui, obviamente, no se trata de hacer una histo- ra administrativa de los Annales. Nos interesamos cn Ja vida interna, en el movimiento de ideas y de co ceptos, en el instrumental intelectual de una publ caci6n que posce un espititu, una coberencia. En este sentido, :c6mno evitar un simple historia de las ideas? {Cémo lena este trabajo con ese espititu de sintesis que los Annales siempre defendieron? Ante todo, hay que localizar la intima correlacién que existe entre Jos conceptos que pertenecen al mismo campo se- mntico de lo imaginario, mostrar la dindmica inter na del concepto y sefialar constantemente la utilidad analitica en las Investigaciones historicas Son justamente los afios £0 Ios que han visto la eclosion de estudios sobre Io imaginario por parte de Jos historiadores. Los trabajos sobre las mentalidades habian abierto la via, y algunos de estos trabajos fue- ron ejemplo de histaria de los imaginatios, coma lo ve- remos mis adelante. Para que lo imaginario sea verda- deramente objeto de historia y se convierta en tema de investigacion para las ciencias histéricas, fue nece- sario agregarle siempre un adjetivo y utilizar un art culo ceterminado: e! imzginasio politico, el Imagina- rio det porvenir, el imaginario estético, el imaginario uurbano y rural, ete 29 Para concluir, podria decirse que imaginario es una nocién que pasa del descrédito al crédito. Las opera- clones imaginarias, los hechos imaginarios, las narra- ciones imaginarias eran, ante todo, contrarias a los fernémenos reales, a la realidad del pasado que inte resaba al historiador clisico y al historiador impreg nado de positivismo, Por el contratio, hoy tenemos la conviccion de que lo imaginario actu en y dentro de nosotros, historiadores, cientificos, artistas, hombres Yy mujeres. Lo imaginario parece ser omnipresente. En enero de 1999 la revista Sciencies Humaines publicé un documento sobre lo imaginario, su presentacién anun- cia esta paradoja: clo imaginario (los mitos, las leyendas, les fecio- nes, las ulopies) estuvo niucho tempo asociado al rein de lo fit, del engaiio, de lay elucubraciones Fue entonces rectazado en nombre de una Razén triunfante. Atora ben, lo imegirario esté en todas partes: en nuestros alimentos, en nuestros ammores, en muestros viajes, en la politica, pero también en [a ciencia, en los objetos técnicos..” 3, De lo real a lo imaginario o lo imaginario como realidad. Durante mucho tiempo se opuso imaginario y rea~ lidad. Fstos das conceptos se enfrentaron el uno con el otro. Se dejé a lo imaginario el campo de lo falso y 3 Introdueciénal informe: ; R. Mandrou, «Le baroque européen: mentalié pathetique et revolution sociales: LP Vernant, «Les déséquilibres de Tancien monde»; R. Barthes Histoire et littérature: A propos de Racine»: ©. Duby. A 35 Lo imaginario tuvo que luchar por consiguiente contra lo real. En esa lucha se constituyé un espacio de interés y se dio un estatuto que fo lev6 a convertir- se en un campo de investigacién. {Fue necesario asi eliminar el cardcter imaginario de lo imaginario y otorgarle su calidad de real! Eso significd, en otras palabras, la necesidad de construir la realidad de lo imaginario. Para ello fue necesario realizar cambios ‘gramaticales importantes en su uso, como lo veremos en el capitulo siguiente. Pero antes, y para terminar este capitulo alrededor de la realidad de lo imaginario, quetemos hacer re- ferencia al intento que se ha hecho para relacionar «el espacio social y el imaginario social.»®’ {En él se pien- sa en las relaciones entre realidad e imaginario? Si se define el espacio sacial como un objeto histérico por fuera de lo imaginerio, se supone entonces la existen- la de un real que el historiedor comprende a través de una operacidn investigativa especifica. En otras palabras, el espacio social no es una representacion sino un dato material y conereto”* Estas con: “Tenenti, F Braudel efectian también notes critcas y rese- ® Charter, «space social et inaginate social: les intellectuels frustrésau XVI sites, Annales, pp389-406, 1982. © En la entrevista con Roger Chactler se discutio este aspect Para él esta nocién hace referencia, en el articulo citado anteriommente, a le manera «como los individucs se repre- sentan, a menudo de manera falsa los mecanismos 0 las ‘portunidades sociales. Es pues en este sentido en el que hemos hablado de imaginario social, es decit, pensar la proyeecién de un conocimiente de la sociedad. que por otra 36 ciones se parecen a un callején sin salida, puesto que este espacio social es el producto de la narracién del Fistoriador, de una representacién del pasado, gD6n- de esta pues la frontera entre la realidad social y el imaginario social de dicha realidad? Las respuestas parecen diferentes segtin provengan de una u otra ciencia social, como lo veremos mas adelante. Por ahora nos basta decir que en esta confrontacién entre lo real y lo imaginario, este ultimo obtuvo un re- conocimiento como parte de las realidades sociales y por ello se hizo posible pensar ya no simplemente en una palabra extrafia a los investigadores de lo so sino en un campo temédtico que se ha construido a lo largo del siglo XX. parte, en este caso era desconocimiento, y que por lo tanto puede organizar y fundar comportamientes, escogencias, decisiones como una posiién fasa en relacion alo que es eh ‘mundo social (..) es decir un sistema de representaciones que describe la sociedad, que piensa la sociedad tal como es tal como no es verdaderamente, pero que, es la pereepcicn de lo social (...). Percepciones que pueden estar desfsadas| con relacion a lo que objetivamente son los mecanismos sociales» FHESS, 6 de Abril 1999. 37 tC Segunda Parte 4. Del adjetivo al sustantivo, de la maydscula a la mindscula, del singular al plural. La aparicion de una palabra 0 el cambio de una forma gramatical corresponden a una mutacion de concepcién, a una mutacion del pensamiento.” Con estas precisiones gramaticales quisieramos ayu- dar a la comprension de ciertas nociones utilizadas muy a menudo y que, aun cuando son enigmaticas, pasan al lenguaje corriente de una manera peligros: para la reflexion historica y social. Porque, en efecto, los términos de «sociedad imaginatia» e «imaginario de la sociedad» o «imaginario social reflejan sentidos diferentes. ® |. Le Goff, Une vie pour histoire: entretens avec M. Heurgon 1996, p 216. 39 En esta direccién, queremos examinar tres impor- tantes modificaciones en el uso de la palabra imagi- nario, Efectivamente, en 1880, el Dictionnaire de la Jangue francaise, de Paul-Emile Littré, da cuatro acep- ciones de la palabra. Las tres primeras como adjetivo, Ja cuarta como sustantivo en plural, que se escribe con mayiscula puesto que hace referencia a un obje- to historico preciso «Les Imeginaires, ou lettres sur Ihé- résieimaginaire».” Se wrata de una coleccidn de peque- hhas cartas en. hojas volantes, publicadas en el siglo XVII por el seftor de Danuvilliers, Pierre Nicole, y que, para la Iglesia, simbolizaba el jansenismo. La tercera definicién hace referencia a los nimeros imaginarios en matematicas, un termino de algebra que data tam bien del siglo XVIL. De esta manera, las dos primeras definiciones hacen referencia a las cosas y a las per sonas imaginarias que no son reales, que son sélo en la imaginacion. Este modo de definicién ha persisti- do, para el sentido comin, incluso hasta nuestros dias. A finales de! siglo XVII Moliere utiliz6, en 1793, este significado de la palabra en su tiltima obra de teatro El Enlermo Imeginario. Los espacios, les seres y los sentimientos imagina- ras se entrentaron con el espiritu de Ia razon que, des- de la revoluci6n clentifica de los siglos XVI y XVII, intentaba eliminar toda intervencion de la imagi- nacién en el conocimiento. Luego, a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX, Alfred Jarry redac- taba Los Gestos y Opiniones del doctor Faustroll, pa 8 B.Nicole, Les Imaginaies, cu les Leres sur heise imaginaire, Chez Antoine Barbier 1693, 315p. 40 tafisico, en el cual declaraba que la patefisica es la «ciencia de las soluciones imaginarias». El término emperaba entonces a cambiar de caracter y su banniz despreciable se habia resquebrajado en nombre de una nueva sensibilidad; en nombre de lo que, algunos aiios después, el surrealismo reivindicé: lo maravilloso, los mundos oniricos y el retorno de la imaginaci6n, Las rupturas con las biisquedas realistas dll clasicismo en Ja pintura, gracias al impresionismo y a las invencio- nes tecnolégicas que desarrollaron la fotografia y el cine, terminaron, a comienzos de 1900, por hacer apa recer el sustantivo: Io imaginario, Siempre cercano a la imaginacién, ha podido de cirse que Io imaginario es su producto, su obra, su resultado. El sustantivo representa, sin duda, no sola mente unt cambio gramatical sino un cannbio de civil zacion, un cambio hacia una civilizacion que, parado- jicamente, termina con la larga Edad Media que Le Golf ha sostenido, pero que recupera la existencia de lo maravilloso, de un nuevo maravilloso, diferente, propio del sigio XX. Con la llegada de este siglo. lo imaginario empieza a desplegarse. Fste sustantivo no existe a finales del siglo XVIII. Segiin Le Dictionnaire historique de Ia langue frangaise el sustantivo aparece por primera vez en 1820 en la obra del fildsofo espi riuialista Maine de Biran, Sin embargo, donde obten- dra toca su importancta sera en el seno de las clenclas sociales del siglo XX. 2° Dicionnaive historique de la langue francaise. sous la direction. (Alain Rey, Dictionnaires Le Robert, Paris, 1892. 41 Por lo tanto, tenemos aqui, a la vez, una primera modificacion gramatical y una mutacién de pensa- miento. Luego, un segundo cambio se llevo a cabo mientras que lo imaginario se convertia en un objeto de estudio de filésofes y antropdlogos. Fs un cambio temporal, en particular en la obra de Gilbert Durand titulada Les Structures anthropolognques de Imaginaire. En el prefacio de la tercera edicion (1969) escribe: como hace 10 aiios (en 1959, cuando escribia para la primera edicion en 1960), el Imaginario ~ es decir, el conjunto de ingenes y de releciones de Jmigones que constituye el capita pensado det hora sapiens- se nas aparece como el gran denominador fundamental donde vienen a agruparse todos los procedimientos del pensamienio humano:® Hemos dicho cambio temporal porque, en 1994, en su libro de bolsillo y vulgarizador de su pensamien- to, yano emplea la mayiscula, aun cuando guarda el sentido inicial: Lo imaginario se define como In ilimitado de la sepresoniacién, la facultad de simbolizacion de don. de todos los intedas,(odas las esperauizas y sus frutos culturales brotan continuamente desde have wn mi- én y medio ce aries cuando! homo erectus se ir (guid sobre la tierra © G. Durand, Les structures anthropologiques db ITmoginair, Bordas, 1969, pil © G. Durand, imagine, Esl sures scence e a philosphie de Fimage, Maier. 1994, p77 a Este uso de la maytiscula es sin duda engafioso. Inmedtatamente hace pensar en un fendmeno siem- pre idéntico. en un fenémeno por fuera del movi- miento de la historia, en el anacronismo, el pecado mayor entre los pecados de los historiadores segun acostumbraba decir Lucien Rebvre, La maytiscula fi- nalmente desaparecié. Afortunadamente, ya que lo imaginario toma asi un significado relativo, como ocu- on tantos otros términos con los cuales se em- plea corrientemente la mintscula Adems de esto podemos constatar una titima y fundamental modificacién gramatical: el paso del sin: gular al plural. La historia del término mentalidades Conocié también esta mocificacién. Los afios 20 pre- ferian.a menudo el uso del singular: por ejemplo, Marc Bloch y Lucien Febvre hablaban de la mentalidad medieval, de la mentalidad de los hombres del siglo XVI. Luego, fa segunda generacion de los historiado- res de los Annales prefirié el término «las mentali- dades». Este paso hacia el plural significé también: en cuanto a la nocién de imaginario, unia mayor relati- vidad y el reconocimiento de su multiplicidad en una ‘misma sociedad 6 en un mismo grupo social. Lo ima- ginario en singular sigue siendo un poco filosofico, con el plural se vuelve verdaderamente historico, A este plural algunos autores, en especial socislogos € historiadores, agregaron un adjetivo que en ocasio- nes suena como un pleonasmo: «imaginarios socia- Jes 0 imaginerios colectivos». Es cierto que cada inci- viduo tiene imaginarios, pero también es cierto que estos imaginarios estén en relacién con los medios B sociales donde él ha vivido, con su época. con su civi lizacion, Efectivamente, en Les imaginaires socizux, Bronislaw Baczko nos confirma la idea de esta evo- Jucién gramatical cuando escribe que _.e]termino imaginarios sociales parece ser lo que ands Ie conviene a esta categoria de representacio~ nes colectivas, a las representaciones de la realidad social, ideas-imigenes de la sociedad global y de todo Io que se relaciona con ella Para terminar este capitulo, me gustarfa recordar Jo que escribié Jacques Le Goff en 1981 a propdsito de Jo que ocurrié con la nocién de Purgatorio: Hasta finales del siglo XIT la palabra purgatoriur no existe camo sustantivo. E] Purgatorio no existe. Es sorprendente que la aparicién de la palabra pur- gatorium que expresa la toma de conciencia del ppurgatorio como lugar, el acta de nacimiento del purgatorio propiemente dicho, haya sido descurde- dda por los bistoriadores (...) Sin dud los historie- ores no dan todavia suficemte inportancia a las palabras. En efecto, cuando se habla del sustantivo, se hace referencia a un fenomeno, a un conjunto que posee elementos. Por el contrario, cuando se habla del adje- tivo, se hace referencia a los atributos, a las cualida- & B, Baczko, Les imaginaires sociaux, mémoires et espoirscallee- 16, 1984, p8, © J. Le Goff, «La naissance du pargatoire», Un autre Moyen Age, Editions Gallimard, Quarto, 1999, p.777. 44 des, a una especie de clasificacién mas bien moral que cientifica Veamos ahora cémo fa nocién de imaginario pasé de adjetivo a sustantivo gracias a lo que hemos llama do las vertientes de lo imaginario, ;Cémo toma sen- tide éste en el seno de estos aniliss, a partir de los cuales [os historiadores van a sacar nuevas conclusio nes sobre el funcionamiento de las sociedades? {Este nuevo sustantivo se desprendié de la idea de ireali dad que impregnaba al adjetivo? 5. Mas alld de las disciplinas: las vertientes Lo imaginario es siempre a la vee ef modelo yl reflefo de la realidad. Michel Pastoureau” Hemos podido constatar que existe un gran inte- rés por lo imaginario desde las primeras décadas del siglo XX. Como ya lo hemes mostrado, la palabra exis- fa anterlormente pero estaba reducida a calificar, en lanto que adjetivo, a sustantivos que defintan, en prin- cpio, a la realidad. Haba seres imaginarios, narra- ciones imaginarias, sensaciones imaginerias, ntimeros imaginarios. Por lo tanto, imaginario hacia parte del léxico corriente como adjetivo. Como sustantivo en- {r6, en un primer momento, en los terrenos de la Ii teratura, del arte y de la filosofia ® ML. Pastoureau, Couburs images, symbobs: cludes dhistcive et Gantiropaloge, Le Leopard Or, Pars, 1989, p11 4S El hecho de encontrar huellas de la uilizacién del término en los siglos precedentes, no quiere decir que haya habido entonces una disciplina preocupada por conceptvalizar lo imaginario. Este se convirtié en un concepto de las ciencias sociales solamente en el si- slo XX. Algunos autores han propuesto una historia de la nocién de imaginario. Es el caso de René Barbier” en su articulo De'imaginaire (1984); de Helene Védrine® en Les grandes conceptions de limaginaire (1990); de Jean-Jacques Wunenburgeren su libro Limagination (1991); y de Xavier Lamigreen Limagerie menvale (1995). Todos hacen una historia que se remonta des- de la antigitedad griega hasta nuestros dias. Esta tentativa puede parecer anacrdnica puesto que, co. mo lo vimos anteriormente, la sustantivacién de la palabra imaginario data del siglo XIX. Debemos pues delimitar las definiciones que dieron sentido al tér- ino y los usos creadores de la nocién y del concepto en el contexto intelectual de las ciencias sociales del siglo XX en el que éstas nacieron. Quedaria por saber en qué medida esta historia del concepto deberia tam- bien tener en cuenta la sociedad en general, tal como Reinhart Koselleck lo propuso en su texto Histoire des R. Barbier, A. Burguiére, -Lanotion de ‘mentalits’ ches Mare Bloch et Lucien Febvre: deux conceptions. deux filiations», Revue cde Synthese, N-11I-112, 1983, p340, n tos mas colorides tanto signos como prodigios. Espera apasionado lo extraordinario, cree en las advertencias misieriosas, calculos exiraios en los ‘que juegan un papel ls cifras mistcas y otros tan- tos procesos familiares a su espiitu. Visionario y de ninguna manera otservador de lo real, crea es- panténeamente mitos: el del Faubourg, of de ta ‘Méquina, el del Rico, el del Pueblo, ef del Mono- ppalio. Pero no los contronta con Jos datos concre- tos de su experiencia. (..) ¢S0 nos ocurrira por fin que agui hay un gran tema de estudio y toda una historia para crearla de las memalidades? Pero Febvre, a pesar de su gran interes por las no- vedades y los andlisis sociales de vanguardia, no pu- do ver lo que Francastel estaba proponiendo: la dia- Jectica de lo real y de lo imaginario. Ademis, hay que precisar que Charles Morazé publica en 1967 su filosofia de la historia, un libro poco citado: La Logique de histoire, En 1968 la revista de los Annales propone un informe de Pierre Grappin sobre el libro de Morazé.®” en el cual se menciona el capitulo «Les Conquétes de limaginaire>. Pierre Gra- ppin cita a Morazé, Escoge un parrafo reivindicativo, una declaracién innovadora. Esta es la primera vez que un historiador de los Annales argumenta a favor de lo imaginario, pues declara que reconocer el lugar esencial de lo imaginario en la historia, agregar las leyendas a los anales y las obras © P.Grappin, Annales, 1968, p875. RB de arte a las archivos, es iluminar Ios antiguos mi- Jenios oscuros, profundizar en las razones inspiradas por las cronologias: es también, mds allé de las estadisticas. hacer el catestra de los campes donde 1a naturaleca del hombre interviene en estos asun- tos, aun cuando ocuiléndose de sus més aparentes sazones, Entre el programa de Morazé yel de Le Gof, veinte aios més tarde, hubo un cambio importante en lo re- ferente al lugar de la naturaleza humana en lo imagi nario, Morazé duda todavia ante el estructuralismo de la época con conceptos como las profundidades maéviles del ser» 0 «las pulsaciones elementales del ser», conceptos que siempre serin mal recibidos por el principal historiador de lo imaginario, el autor de ET nacimiento del Purgaiorio. Parece que el lento desarrollo de la historia de lo imaginaria se apoya -tal ver. inconscientemente- por Jo menos hasta los afios 80, en el principio de la frase de Lucien Febvre en el petiédico Le Monde -en 1949. que defiende la «separacién de lo real y de lo ima- ginario como una de las conquistas mas meritorias de la razdn». Esta idea se ve expresada también en la obra de Morazé, cttando escribe que «las representa- ciones son traducciones de lo real», es decir, algo que falsea el verdadero conocimiento de la realidad. A lo anterior se suma que, con la nocién de sins- trumental mental», Lucien Febvre habia dotado a los historiadores para investigar en una época dada los, elementos racionales y psiquicos -ideas, pensamien- a tos, representaciones, saberes, conocimientos ¢ ima- genes. que les permitirian establecer los limites del Universo menial de los hombres y las mujeres de la poca estudiada, Esta nocion de instrumental mental ha sido tan englobante que la de imeginario se vio marginada. No obstante, el libro de Georges Duby, Las tes or- denes 0 el imaginario del feudalismo, que aparecié en 1978, suscita un verdadero interés por lo imaginario en la revista de los Annales. que en 1979 publica por primera ver una seccidn especial titulada Limaginaire des sociétés® Este es el nacimiento de un nuevo te- rritorio para los historiadores. En 1978, Evelyne Pat lagean escribe, en la muy célebre Encyclopédie de le Nouvelle histoire, un articulo titulado «Lhistoire de Timaginaire>, donde dice que el terreno de lo imaginario esta constituido por el conjunto de representaciones que desbordan el Ii mite planteado por las constataciones de la expe- riencia y los encadenamientos deductivos que estos autorizan, Es decir, que cada cultura, por lo tanto cada soctedad, hasta cada nivel de una sociedad compleja, tiene su imaginario, En otras palabras, el limite entre lo realy lo imaginario se revela varia- 5 Annals, 1979, Alli encontramos los articuos siguientes: Le Golf Jacques, «Les tris enctons indo-eurapéennes, [histire 1 Europe fale; Hariog Frans, «Les Sytles taginaies. spaces et omadismes: Klapisch-Zuber Christiane, «Zachore, ou le pére évincé. Les rites nuptiaux toscans entre Cioto et Je CConcile de Trent: Sergent Bernard, «es trois fonctians des Indo-Européens dans la Grice anctenre: bilan critique. 25 ble, mientras que el teritorio atravesado por él (el limite) sigue siendo por el contrario siempre y en todas partes idéntico puesta que no es otra cosa 4que el campo entero de la experiencia humana, de To més colectivamente social hasta lo mes intima- mente personal. Esta definicién eldsica de Evelyne Patlagean resu- me los elementos principales de la nocién de imagi- nario entre los historiadores: conjunto de representa- ciones colectivas mas 0 menos conscientes y relativas a cada sociedad. © E Patlagoan, listoire deY'imaginaire>, La Nouvel isto, eve édition, Retz, Pars, 1978, pp249-269, citation p29. “Esta idea de inconsciente en lo imaginario fue may impor- {ante durante la entrevista con Andre Burguitre. Par él, lo maginario es uno de los elementos en la éefiieién de men. talidaces. En efecto, «a lado dela actividad intelectual que se plantea problemas de pensamiento, de jucio, de evalua- Cin, de relactin de oposicion ene exor y verdad hay ade- ims, loque podemos llamar el universoafectivo,sensaciones, dela sensibiliad que lege apenas al nivel dela concencia, Y por otra parte hay un tercer nivel, que son, diria, Ios pensamientos obligatrios, los pensamientos 0 fas ideas no Fellexionada,alascuales no seles da el nombre de imaginatio en Ta época de Febvre y Bloch, pero que deben tener un estatuto apart y que les interesan particularmente, estalvez el eje central de la atenciin de Bloch y Febvre a las rmentalidades(..) porlo tanto cosas que son del orden de as creencias,(..) Ios aspectes en los que menos se reflexior, cas aspectos inconscientes de universo mental (..). sin du- da, sin pronunciar la palabra, puesto que la palabra existia por lo menos entre los hicoriadotes de la época, ellos yale daban ut iugara algo que se puede considerar del orden de loimaginasio», Entrevista del 22 de Marzo de 1999, 16 En la década de los afios 70, cuando Fernand Braudel ya no esta en la direccién de los Annales ni en la Escuela de Altos Estudlios en Ciencias Sociales, la imaginacién, como lo prockamé Georges Duby, em- pezi a formar parte del trabajo del historiador, la objetividad pura se convirtié en una ilusién y la no- cidn de las mentalidades entré definitivamente en el Ienguaje cortiente de los historiadores, A finales de Jos aftos 70 le Hlegé la hora a lo imaginario en el seno de la comunidad de los historiadores. En 1985, Michel Cazenave realiza para Radio France un programa de entrevistas alrededor de «Historia e imaginario». Cinco historiadores y unantropdlogo -Gilbert Durand- se dan cita, Lo imaginario atraviesa entonces los medios de comunicaci6n y una publicactén reproduce un texto en el que cada investigador explica su trabajo en relacién con Io imaginario. Los historiadores se alejan de una teorfa general una vez més. Ahora bien, Gilbert Durand, por el contrario, proclama las «Leyes de lo Imaginario.»* La nocién que an: plazamientos en la investigacién historica en Francia. Desde su contexto originario en el seno de la historia del arte y de la literatura, significando las obras artis ticas y literarias, pas6 a la historia en sentido estricto, a definir los sistemas ideoldgicos, como lo atestigua el libro de Georges Duby sobre el imaginario del feu- dalismo. Luego cubre el campo de los fenomenos re- amos ha conocido varios des- © G, Durand, «Structures et récurences de imaginaire», His toite et imagiraire, (M. Cazenave), p37 7 ligiosos, tales como las creencias, mitos e imagenes del mas alld, éte es el caso del trabajo de Jaques Le Golf, El nacimiento del Purgaworio, y del libro de Jean- Claude Schmitt, Les Revenants. Ademas, lo imagina rio es estudiado en los fenémenos politicos de colon zacién, revolucién y nacionalismo. Por ejemplo: Serge Gruzinski, La Colonisation de lmaginaire, Maurice Agullion, Marianne au Pouvoir, Francois Furet, La Re- volution en debat. Actualmente, el imaginatio es estu- diado frecuentemente como representacién social, co- mo memoria colectiva 0 como ideologia, a menudo sin hacer el esfuerzo de definirlo como lo ha hecho Jacques Le Golf en el prefacio de su libro Fl imaginario medieval. En lo que se refiere a los historiadores, es conve- niente anotar todo lo que la caracteristica de cambio de relatividad de los imaginarios esta presente a través de las épocas. A pesar de los diversos usos que Jos historiadores han hecho de la nocién de imagi nario, une constante los une: «lo imaginario nutre y hace actuar al hombre. Es un fenémeno colectivo, social, hist6rico. Una historia sin lo imaginario, es una historia mutilada, descamnada.»* En efecto, el famo- so aforismo: el hombre es siempre el hombre, suena extrait a los historiadores, la idea de un «lmagina- rio» igual para todas las sociedades es pues impensa- ble en esta vertiente. En resumen, la posicién de los historiadores sigue siendo muy similar a 1a que adloptaron con respecto a © |. Le Goff, Limaginare metieval, 1991, pVIL. 78