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¿Cómo conocer mejor nuestra escuela?

Elementos para el diagnóstico

¿Cómo conocer mejor nuestra escuela? Elementos para el diagnóstico, en Cuadernos para Transformar
Nuestra Escuela, fue elaborado por la Dirección General de Investigación Educativa de la Subsecretaría de
Educación Básica y Normal, Secretaría de Educación Pública, con la colaboración de los equipos estatales de
Baja California Sur, Colima, Guanajuato, Quinatana Roo y San Luis Potosí, como parte de los materiales del
proyecto de investigación e innovación “La Gestión en la Escuela Primaria”, que se desarrolla con el apoyo del
Fondo Mixto de Cooperación Técnica y Científica México—España.

Coordinación general
Rodolfo Ramírez Raymundo

Redacción
Rosa Oralia Bonilla Pedroza
Cuauhtémoc Guerrero Araiza
José Gutiérrez García
Alberto Sánchez Cervantes
Marco Vinicio Santillán

Colaboración
Adriana Miguel Marín

Asesoría
Serafín Antúnez Marcos
Justa Ezpeleta Moyano
Sylvia Schmelkes del Valle

Coordinación editorial
Carlos Hernández González

Edición y formación
Grafix. Creatividad Editorial / Alta Resolución

Diseño de portada
Mario López Rivero. Imagen y Diseño Graphos

Fotografía de portada
Laura Cano. Archivo de la DGMME

© SECRETARIA DE EDUCACIÓN PÚBLICA, 1999


Calle República de Argentina, Núm.28,
Colonia Centro Histórico,
C.V. 06020, Distrito Federal, México.

Primera edición, 1997


Segunda edición, 1999
Primera reimpresión de la segunda edición, 2000
ISBN: 970-18--0340-.X
Impreso en México
Distribución Gratuita/Prohibida su venta
Índice

Presentación

La importancia del diagnóstico

Puntos de partida para elaborar el diagnóstico

El propósito fundamental de la escuela primaria

Los propósitos educativos y el plan y programas de estudio

La enseñanza y el aprendizaje en el centro del diagnóstico de la escuela

¿Dónde buscar las causas o factores que explican la situación de la escuela o de la zona
escolar

El trabajo en el aula y las formas de enseñanza

Organización y funcionamiento de la escuela

La relación entre la escuela y las familias de los alumnos

¿Cómo realizar el diagnóstico de la escuela

¿Cómo iniciar el diagnóstico

¿Quiénes, cómo, cuándo y dónde participan

¿Cómo precisar los problemas de la escuela

Si se conocen los problemas, ¿por dónde comenzar el proceso de cambio para mejorar la
calidad

Identificar el problema principal de la escuela y sus características

¿Cómo seleccionar el o los problemas principales de la escuela

Anexo: Actividades para realizar el diagnóstico de los problemas de la escuela.

Bibliografía
Presentación

Cómo conocer mejor nuestra escuela? Elementos para el diagnóstico, forma


parte de los materiales elaborados para apoyar el proyecto de investigación e innovación “La
Gestión en la Escuela Primaria”, que la Dirección General de Investigación Educativa de la
Subsecretaría de Educación Básica y Normal desarrolla en colaboración con las secretarías
de educación de Baja California, Baja California Sur, Colima, Durango, Guanajuato,
Michoacán, Morelos, Nayarit, Quintana Roo, San Luis Potosí y Sonora.
Este proyecto tiene como propósito establecer una nueva forma de organización y
funcionamiento de la escuela primaria, basado en el cumplimiento de las responsabilidades
profesionales y el trabajo colegiado; en particular, se busca que el personal docente y
directivo adquiera los conocimientos y habilidades necesarias para realizar el diagnóstico y
detección de los principales problemas que enfrentan en su labor cotidiana, así como para
diseñar estrategias para superarlos; de tal manera que se promueva el mejoramiento
continuo de la calidad de los aprendizajes de los alumnos.

El desarrollo de esta forma de trabajo en un plantel escolar beneficia a cada uno de sus
miembros: a los directivos porque orienta sus funciones pedagógicas, al promover el trabajo
colegiado y colocar en el centro de las actividades de la escuela a la enseñanza; a los
maestros, porque les permite compartir con sus colegas los problemas y obstáculos que
enfrentan en su práctica diaria y buscar soluciones conjuntamente, lo que significa —en
última instancia— asumir como grupo de profesionales la responsabilidad de la educación de
los alumnos que atienden; a los alumnos, porque sin duda el trabajo coordinado de los
profesores de la escuela ofrece continuidad en su aprendizaje y facilita su tránsito de un
grado a otro, creando mejores condiciones para el logro de los propósitos educativos
básicos; y a los padres y madres de familia, porque les abre la posibilidad de conocer las
metas educativas que se propone la escuela y participar más activamente en la educación
que sus hijos reciben.

La evaluación del proceso y los resultados de este proyecto durante poco más de dos ciclos
escolares, ha permitido su extensión a otras escuelas, zonas escolares y entidades. Con
base en esta experiencia, este cuaderno presenta algunas sugerencias para la elaboración
del diagnóstico, paso indispensable para diseñar el proyecto escolar, entendido como un
instrumento que articula la acción de todos los miembros de la comunidad escolar,
especialmente la del personal docente y directivo para solucionar los principales problemas
educativos que enfrentan, de acuerdo con sus necesidades y características específicas. En
este sentido, es una guía flexible y no un manual de procedimientos a seguir.
Las sugerencias y recomendaciones que cada grupo de maestros realice sobre este material
serán elementos que permitirán enriquecerlo de manera sistemática y permanente, por lo
que los invitamos a escribir sus comentarios y entregarlos al asesor que visita su plantel, o
bien enviarlos a la Dirección General de Investigación Educativa: Obrero Mundial No. 358, 2°
piso, Col. Narvarte, C.P. 03020, México, D. F.
La importancia del diagnóstico

En nuestro país, a partir de 1992, con la suscripción del Acuerdo Nacional para la
Modernización de la Educación Básica se inició un intenso proceso de reforma cuyos
propósitos principales son mejorar la calidad de la educación y fortalecer la equidad en la
prestación del servicio educativo. Es decir, se busca asegurar que todos los niños y todas las
niñas —con independencia de su condición social, de la región en la que habiten o del grupo
étnico al que pertenezcan— tengan oportunidades de acceder a la escuela y de participar en
procesos educativos que les permitan alcanzar los propósitos fundamentales de la educación
básica y desarrollar todas sus potencialidades como seres humanos.

Para alcanzar estas finalidades se han puesto en marcha diversas acciones:


reorganización del sistema educativo, reformulación de planes y programas de estudio,
renovación de los libros de texto gratuitos, establecimiento de un sistema nacional para la
actualización de los profesores en servicio y programas destinados a atender
específicamente a grupos de población en situaciones de marginación o en riesgo de fracaso
escolar.

Con estas medidas generales se han creado condiciones más favorables para la realización
de la tarea educativa, sin embargo, el éxito de la reforma depende de que las propuestas y
materiales de trabajo cobren vigencia en cada salón de clases y en cada escuela, es decir,
que el conjunto de las acciones profesionales de maestros y directivos, además de la
colaboración de las familias de los alumnos, tengan como prioridad el logro de los propósitos
educativos; ello a su vez demanda conocer el estado actual en el que se encuentra la
escuela o la zona escolar.

Así, el mejoramiento de la calidad de la educación no depende sólo de las acciones de la


política educativa, sino que requiere del convencimiento y la acción conjunta del personal
docente y directivo, por las siguientes razones:

a) Porque lo que realmente aprenden los alumnos, sin desconocer la influencia de factores
externos, depende principalmente del trabajo que se realiza diariamente en las aulas y en las
escuelas.
b) Porque el conjunto de recursos profesionales y materiales producidos sólo cobran vigencia
si se utilizan adecuadamente en cada salón de clases, y si todo el personal asume como el
centro de su tarea cotidiana el logro de los propósitos.
c) Porque los logros de los alumnos dependen de la acción de varios profesores y del
conjunto de experiencias que se obtienen en todos los espacios de la escuela; si la acción de
los profesores y directivos no obedece a propósitos y principios comunes, los alumnos
reciben orientaciones distintas e inclusive contradictorias.
d) Porque quienes mejor conocen la escuela y a los alumnos que asisten a ella son los
profesores encargados de su educación; por lo tanto, son quienes pueden detectar con
precisión los logros y las deficiencias en los resultados y en el proceso educativo.

Ahora bien, cuando el personal docente y directivo, por estas u otras razones, se convence
de la necesidad de transformar su escuela, es natural que enfrente preguntas como las
siguientes: ¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? ¿Cuál es el mejor camino para mejorar la
educación de los niños y las niñas que asisten a la escuela? La respuesta a estas preguntas
sólo la pueden obtener los propios maestros y autoridades de la escuela, porque cada
escuela tiene características particulares y, por lo tanto, debe diseñar su propia ruta
atendiendo a sus condiciones, los recursos con los que cuenta, etcétera.

Sin embargo, existen experiencias que indican que para iniciar un proceso de cambio para
mejorar la calidad es necesario satisfacer dos condiciones:
a) Que todo el personal de la escuela conozca a fondo los propósitos educativos, su
significado para cada grado escolar, para la organización de la escuela, para el trabajo
docente cotidiano, puesto que el logro de estos propósitos es lo que justifica la existencia de
la escuela.
b) Realizar un diagnóstico preciso de la situación actual de la escuela, principalmente de los
logros educativos de los alumnos, para identificar las fortalezas y debilidades, y las causas
que explican esa situación.

Sin estas condiciones la búsqueda de la calidad puede tener caminos muy inciertos, ya sea
porque no se identifiquen los problemas reales que son necesarios superar o porque las
acciones apunten hacia objetivos secundarios. Así, el conocimiento de los propósitos y el
diagnóstico de la escuela son condiciones para planificar el cambio: nos permiten tener una
orientación definida, identificar los logros y los problemas.

Un buen diagnóstico se basa en información suficiente y confiable. Esta característica es


muy importante porque cuando se emite una opinión acerca de una escuela sin la suficiente
información, se corre el riesgo de que la valoración no corresponda a la realidad o
corresponda sólo a una parte de la misma, por lo tanto no sería una base confiable para
planificar el cambio; pero además es indispensable que la información sea confiable y que
existan evidencias de su veracidad. Para realizar el diagnóstico existen muchas fuentes
disponibles en cada escuela, las cuales deberán ser revisadas sistemáticamente.

Por otra parte, un buen diagnóstico se realiza con la participación de todo el personal de la
escuela, y en la medida de lo posible incorpora a los alumnos y sus familias. Sin la
participación de todos se corre el riesgo de que las conclusiones no sean aceptadas, y por lo
tanto el proceso de cambio se frustra antes de iniciar. Además, la participación de cada uno
aportará información que otros desconozcan; cuando todo el personal participa se establece
una oportunidad para el intercambio de experiencias y el reconocimiento de problemas que
cada uno conoce y entrenta, frecuentemente, en forma solitaria.

La finalidad del diagnóstico es contestar con la mayor precisión posible las siguientes
preguntas: ¿En qué medida nuestra escuela cumple con su misión? ¿Cuáles son los logros
educativos de nuestros alumnos? ¿Qué deficiencias se observan en los resultados
educativos? ¿A cuántos y a quiénes afectan los problemas? ¿Cuáles son las causas de esos
problemas? Este cuaderno pretende contribuir a que los profesores y directivos que han
decidido transformar su escuela, encuentren por sí mismos respuestas a estas preguntas.
Estas respuestas son la base para iniciar el proceso de cambio, puesto que permitirán
identificar las debilidades y fortalezas de cada escuela y nos indicarán qué corregir, qué
fortalecer y qué nuevas acciones se requieren realizar para mejorar la calidad de la
educación de nuestros alumnos. Es decir, son la base para la elaboración del proyecto
escolar, tema que se trata en el siguiente cuaderno de esta serie.
Puntos de partida para elaborar el diagnóstico

El propósito fundamental de la escuela primaria

Todas las organizaciones tienen una misión o tarea que justifica su existencia, por lo tanto si
se quiere valorar el grado de funcionamiento de cualquier organización es necesario tener un
punto de referencia, una situación óptima o dicho de otra manera, una imagen ideal que, por
comparación, nos indique cuál es su estado actual, qué logra con respecto a lo que se
espera de ella y, por tanto, qué acciones se requieren para su mejoramiento. Esta situación o
imagen puede definirse a partir de varios elementos, pero el que con mayor precisión nos
indica si una institución funciona adecuadamente es el grado en que logra los propósitos que
tiene encomendados.

En nuestro país, de acuerdo con el artículo tercero de la Constitución y la Ley General de


Educación, la escuela debe ser democrática, nacional y ha de contribuir a la mejor
convivencia humana y al desarrollo integral del individuo, además de promover los valores de
justicia, igualdad y respeto, favorecer el desarrollo de facultades para adquirir conocimientos
y las capacidades de observación, análisis y reflexión críticos, fomentar actitudes que
estimulen la investigación y la innovación científicas y tecnológicas, fortalecer el aprecio por
la historia y la creación artística, entre otros. Estas y otras metas que la sociedad le impone a
la escuela y que justifican su existencia se mencionan de manera más precisa en los planes
y programas de estudio.

Los propósitos educativos y el plan y programas de estudio.

Para que la escuela mejore su funcionamiento pueden existir muchas formas para comenzar,
pero la más importante es conocer a fondo los propósitos generales de la escuela ¿qué
queremos que los alumnos conozcan y sepan hacer cuando terminen la primaria?, ¿cómo
contribuye cada profesor para lograr esos propósitos?, ¿todos los maestros los conocen e
interpretan del mismo modo?

El plan y los programas de estudio es el documento que contiene los lineamiento académicos
para los seis grados de la educación primaria, con el fin de que los maestros y directivos
tengan una visión de conjunto acerca de los propósitos y contenidos de cada grado y de todo
el nivel educativo.

De acuerdo con este documento, el propósito fundamental de la escuela primaria es lograr


que los niños desarrollen las habilidades intelectuales de la lectura y la escritura, la selección
y búsqueda de información, la expresión oral y la adquisición del razonamiento matemático
para aplicarlas en la solución de problemas cotidianos.

La escuela debe desarrollar estas habilidades porque de ellas depende, en gran parte, que
los alumnos aprendan permanentemente en forma autónoma a lo largo de sus vidas.
Además, estas habilidades permiten que los alumnos adquieran, en forma más sólida, otros
contenidos de la educación primaria.
También es responsabilidad de la escuela inculcar conocimientos científicos básicos y
valores fundamentales para comprender el medio social y natural, preservar la salud y el
ambiente, mejorar la convivencia social y disfrutar de las artes y el ejercicio físico.
Ambos tipos de propósitos están estrechamente relacionados; las habilidades intelectuales
no se desarrollan al margen del trabajo con los contenidos referentes a las ciencias
naturales, a la historia, o la geografía; además, para la adquisición de este tipo de
conocimientos es necesario dominar la lectura y las formas elementales del razonamiento
matemático.
A primera vista este conjunto de propósitos parece demasiado ambicioso, sin embargo, hay
que tomar en cuenta que son propósitos para toda la escuela, es decir, implican la acción de
los maestros en conjunto y la meta es que todos los niños y niñas los alcancen en seis años,
independientemente de la condición social o de la región donde vivan.
Por lo anterior, existen dos elementos que constituyen un referente para valorar si la escuela
cumple con su misión:

a) Si todos los alumnos alcanzan los propósitos educativos, es decir, si aprenden lo que se
pretende enseñarles y si desarrollan las habilidades y actitudes esperadas.
b) Si esos propósitos se logran en el transcurso de seis ciclos escolares.

Ambos elementos expresan los resultados óptimos que se esperan y constituyen los
parámetros o puntos de partida para saber cómo funciona la escuela. Por eso, el
conocimiento preciso de los propósitos de la escuela es una condición necesaria para
elaborar el diagnóstico.
El hecho de recurrir a los propósitos educativos como punto de partida para elaborar el
diagnóstico permite: tener precisión sobre las metas que la escuela pretende alcanzar,
analizar las formas de enseñanza y de organización que se desarrollan para lograrlas y
evaluar los resultados que se obtienen para identificar las dificultades que se presentan y sus
posibles causas. De otra manera podría considerarse que una escuela funciona bien si su
aspecto físico es más o menos agradable, si los maestros se llevan bien, si gana algún
concurso, o si los niños se mantienen en orden o están bien uniformados; en este caso el
juicio podría ser erróneo, puesto que en ninguno de estos rasgos se observa lo que todos los
niños y las niñas han aprendido en relación con los propósitos educativos.*
Los programas de estudio establecen la secuencia de contenidos y ciertas orientaciones y
formas de trabajo que se consideran adecuadas y congruentes para alcanzar los propósitos
en cada grado. Es decir, señalan metas específicas y proponen el enfoque para abordar los
contenidos. Una vez reconocidos los propósitos generales es necesario traducirlos en
conocimientos, habilidades y actitudes más específicos, con lo cual se sabrá con mayor
precisión qué es lo que se espera aprendan los alumnos en cada grado y por tanto, en qué
medida la escuela primaria propone alternativas viables para lograr sus propósitos.
Por ejemplo, el plan y programas enuncia que el propósito primero y fundamental de la
educación primaria es lograr que los niños desarrollen habilidades intelectuales (la lectura y
la escritura, la expresión oral, la búsqueda y selección de información, la aplicación de las
matemáticas a la realidad) que les permitan aprender permanentemente y con
independencia, así como actuar con eficacia e iniciativa en las cuestiones prácticas de la vida
cotidiana. Si este propósito se refiere a lo que todos los niños y niñas deben alcanzar al
término de su educación primaria ¿Qué significa este propósito y cómo se traduce en el
trabajo diario?, ¿cómo se articula con los enfoques de enseñanza y los contenidos de cada
asignatura y grado?
En el esquema A se puede observar cómo este propósito está presente en las distintas
asignaturas; y en el esquema B cómo se desglosa la habilidad de buscar y seleccionar
información en los distintos grados en la asignatura de matemáticas.

Para realizar el análisis de los propósitos educativos consulte la actividad 1 en el anexo de este
cuaderno.
Los propósitos generales de la educación primaria se expresan en conocimientos y
competencias más específicos en los programas de estudio, los que, de acuerdo con la
organización de los contenidos, deben alcanzarse gradualmente y mediante diversas
actividades.
Algunos contenidos corresponden a asignaturas o grados específicos, otros como el
desarrollo de actitudes, hábitos y habilidades, atañen al conjunto de acciones que se realizan
en el aula y en toda la escuela.
Cuando una escuela comienza a realizar su diagnóstico es importante analizar el aprendizaje
de los alumnos del último grado, pues en ellos se reflejan con mayor claridad el trabajo de los
maestros de la escuela en su conjunto. Desde luego lo recomendable es evaluar el logro en
cada uno de los grupos y alumnos, de acuerdo con las metas específicas establecidas para
cada grado escolar.
Si todos los maestros y directivos de la escuela conocen ya los propósitos generales y de
grado a que se refieren, entonces es conveniente preguntarnos ¿qué tanto las actividades
que se realizan cotidianamente, en cada uno de los grupos y en la escuela, favorecen u
obstaculizan el logro de dichos propósitos?, ¿estamos satisfechos con los resultados de
aprendizaje obtenidos por los alumnos de nuestra escuela y, en particular, por los que
egresan de sexto grado?

La enseñanza y el aprendizaje en el centro del diagnóstico de la escuela

Al revisar los resultados que obtienen los alumnos con relación a los propósitos esperados,
conviene tener presente lo que se mencionó anteriormente: la escuela debe procurar que
todos los niños y las niñas logren los propósitos educativos, no basta con que sólo lo
alcancen algunos niños destacados y en función de ellos se valore el trabajo realizado.
Asimismo, habrá que saber cuántos alumnos han logrado esos propósitos en seis años
escolares y cuántos han necesitado varios más para conseguirlo y, finalmente, qué número
de alumnos no ha concluido su educación primaría debido a la deserción. Es posible que se
encuentren deficiencias en el logro de algunos propósitos y que, en cambio, en otros haya
resultados satisfactorios: en ambos casos es muy útil buscar las causas.
La búsqueda de las causas de los resultados satisfactorios puede llevar a descubrir formas
de trabajo, tipo de materiales utilizados, tiempo invertido, entre otros, que favorecen el
aprendizaje de los alumnos y que puede extenderse a otras actividades. Dicha indagación
ayuda, de igual forma, a descubrir formas de trabajo, formas de relación con los alumnos,
materiales utilizados y otro tipo de cuestiones que deben cambiarse para mejorar los
resultados.
Entre las cuestiones que hay que revisar se encuentra, en primer lugar la cuestión de la
correspondencia entre lo que se enseña, la forma como se enseña y los propósitos de la
escuela, es decir, si el camino que hemos seguido para llegar a la meta es el más adecuado,
pues estos elementos no siempre corresponden. Por ejemplo, cuando los niños repiten la
escritura de palabras para mejorar la ortografía, o practican la copia de textos y el llenado de
planas, practican la lectura y escritura de números, repiten series numéricas, resuelven
sumas, restas, multiplicaciones y divisiones pero sin aplicarlas a la solución de problemas
cotidianos, evidentemente están atendiendo un asunto específico, pero no quiere decir que
con estas actividades estén desarrollando las habilidades señaladas en el plan y programas
de estudio. En todo caso, si estas son algunas de las prácticas cotidianas más frecuentes, al
término de los seis grados de la educación primaria, sólo se logrará formar alumnos que
quizá cuenten con una buena letra y ortografía y conozcan el algoritmo convencional de la
suma y la resta, pero sin haber desarrollado otras competencias más importantes, como la
de leer y escribir diferentes tipos de texto, expresarse oralmente o la de utilizar las
matemáticas como un instrumento para reconocer, plantear y resolver problemas. Otro tanto
sucede si en las clases de geografía e historia se fomenta la memorización de datos, fecha y
nombres, descuidando el desarrollo de habilidades y nociones que ayuden a los alumnos a
relacionar los procesos históricos con el medio geográfico.
El reconocimiento de este tipo de problemas es el primer paso para mejorar el
funcionamiento de la escuela en su tarea más importante: la educación de los niños y las
niñas. Sin duda, los problemas de enseñanza y aprendizaje constituyen un reto para el
director y cada uno de los maestros y, en esa medida, una oportunidad para trabajar en
equipo.
Para saber más acerca de estos y otros problemas que están presentes en la escuela, es
necesario conocer el punto de vista de maestros, alumnos y padres de familia; por lo que se
sugiere realizar la actividad 2, “Los problemas sentidos”, que se encuentra al final de este
cuadernillo.

¿Dónde buscar las causas o factores que explican la situación de la escuela o de la


zona escolar?

Cuando el aprendizaje obtenido por los niños no es satisfactorio se tiende a buscar las
causas fuera de la escuela. Los resultados desfavorables en el aprendizaje se justifican
aludiendo a condiciones externas, como el nivel económico o el ambiente cultural y familiar
de los niños. A veces se escuchan expresiones tales como: “les cuesta trabajo aprender a
leer y escribir porque en la comunidad donde viven casi nadie sabe”, “tienen problemas de
nutrición, por eso no aprenden”, “su rendimiento ha sido muy bajo, seguramente porque la
familia está muy desintegrada”.

Pero, ¿realmente sólo cuentan estos factores para todos los casos?, ¿cuál es la
responsabilidad de la escuela?, ¿la forma en que funciona y se organiza la escuela no influye
en el aprendizaje de los niños?, ¿en la escuela hay un clima que los estimule y que
compense las carencias del ambiente familiar y social en el que algunos niños viven?

Diversas investigaciones han comprobado que existen escuelas situadas en medios


culturales y económicos semejantes que obtienen resultados distintos en el cumplimiento de
los propósitos escolares, y que otras, cuyo trabajo se hace en condiciones desfavorables
logran mejores resultados de aprendizaje que las que cuentan con mayores recursos. Si las
condiciones externas son las mismas, ¿por qué los resultados son diferentes?, ¿a qué se
debe que una escuela situada en un medio desfavorable logre resultados positivos?, ¿cómo
explicar estas diferencias? Algunas respuestas pueden buscarse en el aula y en las formas
de enseñanza, en la organización y funcionamiento de la escuela y en la relación entre la
escuela y las familias de los alumnos.

A continuación se presenta una aproximación a diversos ámbitos en los que se pueden


identificar algunas causas que influyen en los resultados educativos. Es precisamente en
estos ámbitos en los que el director y los maestros pueden intervenir realmente para mejorar
la situación de la escuela y, por tanto, los que se deben eludir al elaborar el diagnóstico.
El trabajo en el aula y las formas de enseñanza.

La forma en que se organizan y dirigen las actividades de enseñanza en el aula genera, en


muchos casos, problemas en los resultados educativos, sobre todo cuando los niños están
sujetos en cada ciclo escolar a cambios, algunos contradictorios, que se reflejan en el trato
personal, las estrategias y las finalidades de la enseñanza. Así, como síntoma de estos
problemas, cuando se inicia un ciclo escolar, es muy común que los maestros expresen
juicios como los siguientes: “se les olvidó todo en vacaciones”, “tendré que empezar de cero”,
“trabajar en equipo les cuesta trabajo”, “quisiera que participaran tanto como los del año
anterior”, “tienen problemas para escribir sus propios textos”, etcétera.

Muchos de estos “problemas”, fácilmente atribuidos a los niños, se deben en realidad a las
distintas formas como los profesores entienden los propósitos educativos y los traducen al
trabajar en el aula. Por ejemplo, el maestro que afirma que sus actividades en el aula
fortalecen el hábito de la lectura y el ejercicio reflexivo sobre el significado de los textos, a
través de ejercicios de lectura en coro y aplicación de cuestionarios de lectura de
comprensión, difícilmente alcanzará el propósito enunciado. La lectura grupal orienta a los
niños a preocuparse por seguir el ritmo del maestro y de sus compañeros, más que por la
apropiación del significado del texto y los cuestionarios, en su mayoría, fortalecen sólo un
nivel de la lectura, el relacionado con la identificación de palabras o enunciados claves de un
texto, sugerida, incluso, en el tipo de interrogantes que les presenta el profesor.

De esta manera, las complicaciones que enfrentan los niños para desarrollar una capacidad
comunicativa a través del disfrute y el hábito de la lectura, tiene una de sus causas en las
dificultades del maestro para trasladar a la clase los propósitos del plan y programas de
estudio.

Con el trato que se les da a los niños sucede algo semejante. En algunas aulas se fomenta la
pasividad y la receptividad, mientras que en otras se estimula la participación constante de
los alumnos. Por ejemplo, el respeto a las iniciativas e ideas de los niños les da seguridad, lo
que se refleja indudablemente en el momento de escribir, organizar escenificaciones y
expresarse ante los demás.

Para hacer el diagnóstico de la situación de la escuela es importante indagar si las causas de


los problemas educativos tienen que ver con la forma en que se enseña y organiza el trabajo
en el aula.

Estos son ejemplos de cuestionamientos que orientan la reflexión sobre lo que se enseña y
cómo se enseña, a fin de valorar su impacto en lo que aprenden o no los alumnos y la
pertinencia de mejorar el trabajo en el aula.

Desde luego que no se trata de calificar el trabajo de algún maestro en particular, sino de
valorar si la escuela trabaja como unidad, es decir, si el personal establece acuerdos
generales sobre los criterios y formas de enseñanza, de tal manera que al ponerlos en
práctica, asegura la continuidad del aprendizaje de los niños a lo largo de su paso por los
seis grados de la escuela primaria.
Preguntas para la reflexión

¿Cómo se distribuye el tiempo para la enseñanza?, ¿a qué asignaturas, contenidos y


actividades se da prioridad?, ¿cómo se organiza al grupo?, ¿se atiende a los alumnos según
sus necesidades y ritmos de aprendizaje?, ¿qué materiales de apoyo se usan?, ¿se
articulan los enfoques y los contenidos de diversas asignaturas?, ¿cómo se evalúa el
proceso de aprendizaje?, ¿qué nos dicen los resultados de los exámenes?

Organización y funcionamiento de la escuela

Para lograr que la escuela trabaje como unidad, es decir, en un ambiente en el que se
comparten metas y donde todos se responsabilizan los resultados obtenidos, es necesario
valorar la organización y el funcionamiento de la escuela, ya que también en este ámbito se
generan problemas que afectan la enseñanza y el aprendizaje. Los problemas proceden
generalmente de la forma como los maestros se organizan para el trabajo, de la distribución
y aprovechamiento del tiempo escolar, de la forma como el director o directora ejerce sus
funciones y de la manera como se desarrollan las reuniones de consejo técnico, entre otras.
Para que los alumnos de una escuela logren aprendizajes satisfactorios es necesario que el
director y los maestros compartan los propósitos educativos y establezcan metas comunes,
intercambien experiencias y comenten los problemas de enseñanza que surgen en el aula y
en la escuela. Si esto no existe, habrá que analizar a qué se debe, pues el hecho de no
comentar los problemas y de no acordar metas comunes genera un ambiente de aislamiento
que impulsa a cada maestro a trabajar de forma aislada.

El clima de trabajo

El hecho educativo no puede pensarse en un contexto donde directores y maestros llegan


tarde a la escuela o se ausentan constantemente de sus actividades laborales. Los retardos
y las inasistencias contribuyen a mermar el tiempo real de trabajo destinado a la enseñanza,
afectando a los niños, destinatarios del servicio. A este cuadro contribuye, también, el
desperdicio del tiempo en la prolongación de los recreos por alguna reunión de carácter
social en la dirección de la escuela, o el incumplimiento de la jornada de trabajo por la
tendencia del personal a salir del plantel antes del horario establecido, aduciendo
necesidades de orden personal.

En los casos anteriormente señalados, existe una precariedad en el compromiso de los


maestros con el servicio que prestan. Diversos estudios realizados destacan que situaciones
de este tipo se presentan con regularidad en las zonas marginadas rurales y urbanas, ahí
donde precisamente es necesaria la presencia de una escuela fortalecida al servicio del
desarrollo de los niños que más necesitan la educación. Incluso señalan que la débil
supervisión escolar contribuye a tolerar estos ambientes de trabajo.
Un diagnóstico sobre la escuela tendría que analizar y evaluar el clima existente en el plantel,
reflexionando sobre el cumplimiento de los compromisos laborales básicos a los que están
obligados los maestros. Del diagnóstico se pueden desprender, en caso de que en la escuela
no se cumplan los mínimos laborales, los compromisos (asistencia y puntualidad) de
maestros y directivos, que aseguren el establecimiento de la regularidad en el servicio que
presta la escuela.

Por otra parte, conviene también evaluar el nivel de convivencia profesional entre los
profesores. En las escuelas, al igual que en todo tipo de organización, se da la integración de
grupos por intereses y afinidades personales. La existencia de estos grupos propicia, en
algunos casos, una convivencia más agradable en el centro de trabajo, pero también, en
otros, es fuente de agravios y rencillas que separa a los profesores en grupos antagónicos en
constante conflicto que dificultan la tarea educativa. En ocasiones, estos grupos son fuente
de oposición ante toda iniciativa y trasladan los conflictos de los maestros hacia los padres
de familia, e incluso recrean ambientes de poca convivencia entre los alumnos.

Evaluar el clima de trabajo tiene como objeto tomar conciencia sobre la influencia negativo
que tiene el conflicto grupal sobre las actividades de enseñanza. Una reflexión sobre este
aspecto tendría que conducir a encontrar los caminos adecuados para resolver las
diferencias, anteponiendo, a los intereses de grupo, el logro de los propósitos educativos. En
este sentido, las diferencias no desaparecen, pueden disminuir si se establecen acuerdos
mínimos que permitan el diálogo, la tolerancia y el cumplimiento de la misión de la escuela.

El diagnóstico de la escuela es una oportunidad para que el director y los maestros


establezcan acuerdos sobre la responsabilidad en el trabajo y los mecanismos de monitoreo
y control de los procesos y sus resultados. Al director le corresponde el monitoreo continuo
para verificar el cumplimiento de los acuerdos. La visita del director; e incluso del supervisor
a las aulas, y un registro sistemático de la revisión de los cuadernos de los alumnos, del uso
del libro de texto, de las evaluaciones periódicas y del avance programático, entre otros,
contribuiría a una recuperación útil de información sobre la enseñanza y el aprendizaje, con
el fin de orientar y dar sugerencias a los maestros en la superación de los problemas. Así, se
verificaría el cumplimiento de acuerdos, pero también se apoyaría técnicamente al personal.

Preguntas para la reflexión

¿Cuáles son los compromisos laborales que es necesario asumir para ofrecer un servicio
regular como escuela?, ¿cómo propiciar la comunicación y tolerancia entre los distintos
grupos de maestros?, ¿qué actividades son necesarias para que todos los maestros y el
director de la escuela trabajen como equipo?
El tiempo efectivo para la enseñanza

Otro aspecto a tomarse en cuenta es el aprovechamiento del tiempo escolar. Aunque existen
diversas circunstancias como el clima, las fiestas tradicionales y las épocas de trabajo
agrícola, que afectan la asistencia de alumnos y maestros, hay que reconocer que muchos
problemas de aprendizaje se derivan del tiempo insuficiente que se dedica a la enseñanza,
debido principalmente a que se invierte en organizar festivales, atender asunto
administrativos, llevar las cuentas de la cooperativa, formar a los alumnos a la hora del
recreo, así como al entrar y salir del edificio escolar, por mencionar algunos ejemplos. Otro
factor que influye para reducir el tiempo de enseñanza es la participación en campañas,
concursos y proyectos que distraen a los profesores y alumnos de su tarea fundamental.

Por eso es útil, para el diagnóstico de la escuela, elaborar un registro de las actividades
realizadas en un periodo determinado (día, semana, etc.), con el fin de analizar
posteriormente cuánto tiempo se invirtió en actividades relacionadas con la enseñanza y en
otro tipo de actividades complementarias, administrativas o sociales (ceremonias, ensayos,
llenado de documentación, elaboración de reportes sobre concursos o programas, entre
otras). Así, se podrá determinar si la manera en que se usa el tiempo en las actividades de la
escuela afecta el aprendizaje escolar.*

En lo que concierne a campañas y concursos, existen experiencias muy valiosas de


supervisores y directores, que se han organizado durante las reuniones de consejo técnico
de zona, para determinar cuáles de estos son obligatorios y cuáles son optativos en función
de la planeación establecida en cada escuela, a fin de que no obstaculicen el cumplimiento y
la tarea fundamental definida por los propósitos educativos.

Preguntas para la reflexión

¿Cuánto tiempo se destina a la formación de los niños en una jornada de trabajo y a lo largo
de una semana?, ¿cuáles son las principales interrupciones al trabajo en aula y cuánto
tiempo le restan a la enseñanza?, ¿cuáles son las formas de organización y planeación para
atender tareas extra-aula que disminuyen las interrupciones en la enseñanza?

Las reuniones de maestros. El consejo técnico

Las reuniones de maestros del mismo grado o ciclo, y las de consejo técnico, son espacios
favorables para comentar sistemáticamente experiencias, problemas y soluciones
relacionados con la enseñanza, así como para proponer objetivos comunes y diseñar
estrategias de acción.

* La actividad 10 del anexo de este cuaderno orienta para analizar el uso del tiempo en la escuela.
Sin embargo, cabría preguntarse si en la realidad escolar, estas reuniones articulan los
intereses del personal alrededor del aula. Al respecto, desde distintos estudios resalta, cada
vez con mayor fuerza, que en el intercambio de maestros tienden a prevalecer,
exclusivamente, contenidos relacionados con la administración de la escuela, la preparación
de eventos cívico-sociales, el mantenimiento del edificio escolar. De esta manera se
desplaza la enseñanza del interés colectivo y sólo encuentra cobijo en el esfuerzo individual
de algunos profesores con alto espíritu profesional. El efecto es pernicioso para los niños,
pues la escuela marcha en forma desigual, lo que se gana parcialmente en aprendizajes en
algunos grupos, tiende a perderse en otros, por la carencia de un esfuerzo concertado.

El diagnóstico requiere, en consecuencia, que los profesores reflexionen sobre el contenido


de las reuniones de maestros, identificando sus prioridades y la relación de éstas con el
ejercicio de la enseñanza.

Asimismo una condición necesaria para elaborar el diagnóstico es analizar el plan y los
programas de estudios como punto indispensable de referencia. El consejo técnico puede ser
el espacio adecuado para organizarse en equipos de grado o de ciclo y llevar a cabo esta
tarea. Sin embargo, la voluntad de participar y la coordinación de un colega o el director no
son suficientes para obtener el mayor provecho en las reuniones. Hace falta claridad sobre
los propósitos y los medios para alcanzarlos, de lo contrario las reuniones pueden ser poco
fructíferas. El diseño de un sencillo plan de trabajo puede ser un apoyo.

Preguntas para la reflexión

¿Cuáles son los contenidos de las reuniones de consejo técnico en la escuela?


¿Qué actividades previas a la reunión de consejo técnico deben realizar los maestros?
¿Cuáles le corresponden al director o directora?
¿Cómo se puede lograr que el intercambio de opinión y los debates se realicen
ordenadamente?

La función directiva

Otro aspecto importante de la organización y funcionamiento de la escuela es la función


directiva. El supervisor y el director de la escuela son las personas encargadas de coordinar,
evaluar, vigilar, orientar y corregir todas las actividades que realiza el personal del plantel a
fin de que los alumnos alcancen los propósitos educativos.

Las prioridades de la escuela, la comunicación entre colegas, el ambiente y las condiciones


para el trabajo dependen, en gran medida, de los directivos. Por ejemplo, un plantel cuyo
director se dedica exclusivamente a las tareas administrativas (como el llenado de papeles,
los reportes o la colecta de cuotas económicas), es muy probable que, en general, cuente
con un personal poco preocupado por las tareas académicas y las formas de enseñanza,
pues el mensaje que implícitamente les envía es que este tipo de actividades no son
prioritarias.
Se ha comprobado que a pesar de situaciones como ésta hay casos de profesores que
ejercen la enseñanza con gran profesionalismo; sin embargo, sin un respaldo institucional
por parte del directivo se propicia su desaliento con el paso del tiempo, y su esfuerzo es poco
provechoso para los resultados que obtiene la escuela en su conjunto.

Un relajamiento laboral puede estar asociado, también, tanto con un disminuido compromiso
de los maestros con su tarea, a la excesiva tolerancia del director y del supervisor, como al
mismo incumplimiento laboral del director, el cual tendría que mostrar con un ejercicio
profesional ejemplar, el camino a seguir para el mejoramiento de la tarea educativa.

Por otra parte, el diagnóstico tendría que evaluar el grado de compromiso del director con los
resultados educativos, expresado en el seguimiento de las formas de enseñanza y el
tratamiento de los contenidos que realizan los maestros, así como en la promoción de la
revisión colectiva de las evaluaciones a través de exámenes periódicos y la propuesta de
opciones de mejoramiento constante.

Para la realización de esta tarea, el personal tendría que preguntarse si el director


acostumbra visitar los salones de clases para conocer los procedimientos de enseñanza de
los maestros, el uso de los materiales obligatorios y complementarios de la Secretaría de
Educación, así como analizar la congruencia entre la planeación de los maestros y su
ejercicio en el aula.

Hay estudios que señalan que el estilo de la dirección también influye en las formas de
relación y comunicación entre los maestros, los alumnos y los padres de familia.

Las formas de comunicación se relacionan con su capacidad de escuchar, proponer y tomar


decisiones. La firmeza en la conducción de una escuela no se asocia directamente con la
presencia de un estilo autoritario, sino con la capacidad de convocar y convencer a su
personal, así como de ejercer la normatividad cuando las circunstancias lo requieran. A partir
de esta imagen, un buen diagnóstico tendría que preguntarse hasta qué punto el ejercicio
directivo contribuye al funcionamiento de la escuela.

Preguntas para la reflexión

¿De qué manera pueden los maestros apoyar la visita del director a las aulas? ¿Cuáles son
las condiciones para la comunicación entre maestros y directivos? ¿Cuáles son las
responsabilidades básicas del director de la escuela?

La administración de los recursos

Las autoridades educativas han destinado en los últimos años una fuerte inversión a la
renovación de los libros para los alumnos y la producción y distribución de materiales de
apoyo a la enseñanza, sin embargo, pocos planteles los usan cotidianamente y muchos aun
no los conocen. Al visitar una escuela es frecuente encontrar, por ejemplo, Los Libros del
Rincón en un estante cerrado y fuera del alcance de los maestros y alumnos. Si bien es
responsabilidad de los directivos el buen uso y resguardo de los materiales, parece que no
siempre han logrado establecer mecanismos que combinen esta responsabilidad con el uso
para los que fueron producidos. Desde luego que la colaboración de maestros y alumnos es
fundamental para el buen uso de los materiales educativos, por ello conviene que juntos,
directivos y maestros, decidan y establezcan las reglas de uso, así como las
responsabilidades de los usuarios.

Otro problema relacionado con la administración de los recursos tiene que ver con la idea
que frecuentemente se tiene sobre las características de una buena escuela, de ahí que se
dedique mucho tiempo de la jornada de trabajo a conseguir recursos financieros y materiales
para mantener el edificio escolar, remozarlo y hasta decorarlo. Si bien es deseable que una
escuela adquiera un buen aspecto que invite al trabajo, es conveniente saber cuánto tiempo
del destinado a la enseñanza se sacrifica por realizar estas actividades, o si son tareas que
corresponden a la administración educativa, pues se corre el riesgo de desplazar la tarea
fundamental de la escuela por dar prioridad a las actividades complementarias.

En consecuencia, el diagnóstico requiere un inventario de los materiales educativos con los


que se cuenta y un juicio sobre los mecanismos, hasta el momento utilizados, para acceder a
su uso. De esta forma, como resultado natural se ratificarán los procedimientos de
administración de los recursos o se propondrán modificaciones. Asimismo, con el diagnóstico
se podrán establecer las prioridades de la escuela e identificar si los esfuerzos, hasta ahora
realizados, se alejan o se acercan al cumplimiento de la misión de la escuela.

Preguntas para la reflexión

¿Cuáles son los materiales bibliográficos que existen en el plantel?


¿Cuáles podrían ser los mecanismos adecuados para su distribución, uso y cuidado?
¿Cuáles son las prioridades de la escuela con respecto a la enseñanza y el mantenimiento
del edificio escolar?

La relación entre la escuela y las familias de los alumnos.

Los padres tienen el derecho a preguntar por la educación que reciben sus hijos, sin
embargo, parece que las oportunidades para estar informados, opinar o participar se reducen
a las que el personal docente y directivo de un plantel determinan. Tradicionalmente la
escuela involucra a los padres de familia sólo en actividades relacionadas con el
mantenimiento y mejoramiento del edificio escolar, y con la atención al cumplimiento de las
tareas escolares de sus hijos. Paradójicamente, a pesar de las limitadas oportunidades de
participación que la escuela ofrece a los padres, los profesores se quejan del poco apoyo
que reciben de ellos.
Los padres empiezan a participar cuando reciben información frecuente, suficiente y precisa
sobre lo que la escuela se propone alcanzar con los alumnos, cómo lo piensa hacer y en qué
pueden colaborar las familias. Esta información puede proporcionarse de diferentes maneras
y en distintos momentos. Por ejemplo, es aconsejable que no sólo en las juntas formales se
informe a los padres sobre los asuntos relevantes, sino también utilizando otros canales,
como una carta, un recado informal en una cita especialmente establecida para platicar con
la madre o el padre, a través del periódico mural, a la salida de clases en charla informal; de
tal manera que se asegure, por todos los medios posibles, que los padres tengan
información.

Cuando se elabora el diagnóstico es necesario preguntarse si la escuela brinda a los padres


la oportunidad de participar en la enseñanza de los niños, más allá de las tareas escolares y
la firma de boletas, o si se planean actividades en las que participen. Hay experiencias, en
las que los padres han sido informados con precisión, durante la ceremonia inicial del curso
escolar, acerca de los propósitos que se espera alcancen sus hijos al término de un ciclo
escolar o de la educación primaria. Incluso se les informa por escrito de los propósitos y las
formas de colaboración esperadas en el hogar. Junto con esta actividad se le da a conocer,
periódicamente, los avances obtenidos por los grupos y la escuela. En otros planteles se han
establecido acuerdos particulares sobre las tareas que les corresponde realizar a los
maestros y a los padres, por ejemplo, para promover el gusto y el hábito por la lectura.

En otras más, los padres han participado junto con sus hijos en la escritura de textos, en el
càlculo del gasto familiar o entrevistando a personas de la comunidad. Lo importante es
destacar que, cuando los padres colaboran y participan activamente, el aprovechamiento
escolar de sus hijos mejora y la escuela cumple con más facilidad y efectividad su propósito.

Preguntas para la reflexión

¿Qué actividades deben realizarse para lograr la participación y colaboración eficaz de los
padres en las tareas educativas de nuestra escuela?

¿Cómo realizar el diagnóstico de la escuela?

¿Cómo iniciar el diagnóstico?

Para conocer la situación actual de la escuela es necesario que el director y todos los
maestros se reúnan, organicen y definan las formas para consultar las fuentes de
información que les ayuden a encontrar el o los problemas principales que obstaculizan que
el plantel no cumpla cabalmente con su tarea. Cabe señalar que, cuando las fuentes se
localizan en la misma escuela, éstas serán más consistentes porque nos ofrecen información
directa sobre lo que hace y pasa al interior de ésta, es por eso que conviene consultar
primero a los maestros y usuarios para acercarse a estos posibles problemas y,
posteriormente, corroborarlos en otras fuentes como la estadística escolar o los cuadernos
de los niños.
Las opiniones de los maestros, los niños y los padres de familia

Las opiniones de maestros, alumnos y padres de familia constituyen el inicio de actividades


para analizar la situación de la escuela. A partir de éstas se espera contar con un listado
inicial de problemas educativos que se confrontará y precisará con la información de otras
fuentes.

Las opiniones de los maestros son la primera fuente de información sobre los problemas de
la escuela, pues nadie mejor que ellos conoce cómo funciona, cómo se organiza, cómo
emplea sus recursos, así como los problemas del aula que afectan directamente los
aprendizajes de los alumnos. Si los profesores intercambian impresiones y confrontan sus
versiones, tendrán mayor claridad para identificar los problemas de mayor importancia y,
sobre todo, para definir los que realmente competen a la escuela. Muchas veces esas
impresiones se expresan en conversaciones informales, pero pocas veces hay la oportunidad
de plantear las sistemáticamente en reuniones con todos los profesores.

Cuando los maestros se reúnen y comentan los problemas de la escuela, es posible que se
detecten algunos como los siguientes: “los niños de quinto grado muestran deficiencias para
resolver problemas matemáticos”, “en las clases de historia los alumnos se muestran
generalmente desinteresados y aburridos”, “es raro que los niños lean un libro por interés
propio”, “les cuesta mucho trabajo expresar sus ideas oralmente”. Por eso es importante
conocer las opiniones de los maestros, pues nos indican algunos aspectos en los que está
fallando la escuela o sobre aquéllos propósitos que no se están cumpliendo.

También conviene que los maestros elaboren lo que se conoce como la “escalera del
rezago”, es decir un listado de problemas por asignatura y por grado que da cuenta de los
problemas que se presentan en cada grado y cuáles de éstos se reiteran durante todo el
nivel educativo.

Sin embargo, si se pide que fundamenten las razones con más datos o información más
precisa, generalmente carecen de argumentos o evidencias suficientes que sustenten lo que
dicen. En este caso conviene recabar las opiniones de los maestros para analizarlas y
compararlas con la información obtenida a través de otras fuentes y por otros medios.

Las actividades 2 y 3 que se presentan en el anexo sugieren una estrategia para recuperar
en las opiniones de los maestros los posibles problemas que enfrenta la escuela.Las
opiniones de los niños y los padres de familia son otra fuente de información. Los padres de
familia tienen ideas acerca del funcionamiento de la escuela, de lo que deben aprender sus
hijos y de como deben ser tratados, por eso es importante prestar más atención a sus
opiniones y sugerencias, tomar nota de ellas para analizarlas y comentarlas en las reuniones
de profesores
Las formas de obtener esta información son diversas y cada escuela debe buscar sus
propios procedimientos. Una posibilidad es dar confianza a los padres de familia para que
expresen sus opiniones acerca del trabajo que se realiza en la escuela. Una plática informal,
pero con objetivos bien definidos, puede aportar información valiosa. Lo más indicado es que
el director y su equipo de maestros determinen qué tipo de información desean obtener de
los padres, por ejemplo, el trato que reciben los niños, las formas de trabajo en el aula, la
disciplina en la escuela o lo relevante que resulta la escuela para la familia.

Los padres que asisten poco a la escuela o a las juntas de grupo o asambleas también
pueden ser informantes. A veces no asisten porque sus ocupaciones no se les permiten pero
otra razón obedece a que las juntas no les ofrecen medios ni ideas para intervenir más
activamente en la educación de sus hijos, pues muchas veces las reuniones se limitan a
informar las calificaciones obtenidas por los niños. Los maestros pueden creer que a los
padres no les interesa la educación de sus hijos, sin embargo, como demuestran algunas
investigaciones, los padres están interesados en la escolaridad de sus hijos pero no saben
cómo apoyarlos y, por otra parte, en las reuniones no se abordan temas relacionados con
sus preocupaciones. Sería oportuno saber por qué los padres no asisten a las reuniones y
qué esperan de ellas.

A los padres que han tenido varios hijos en la escuela se les puede preguntar qué es lo que
más les ha gustado del servicio que ofrece la escuela, por qué han mantenido a sus hijos en
ella y qué les gustaría que mejorara. De esta forma, otras personas como los miembros de la
sociedad de padres de familia, por ejemplo, pueden manifestar sus opiniones desde su
ámbito de participación.

El director de la escuela recibe generalmente muchas opiniones de padres que acuden a él


para expresar su insatisfacción o agrado acerca de la organización de la escuela o del
trabajo de algún maestro. En una libreta pueden anotarse estas opiniones clasificándolas,
según criterios, como problemas de enseñanza y aprendizaje, disciplina, funcionamiento de
la escuela, relación con los alumnos, elogios a la organización, etcétera.

Otro recurso es el “buzón de sugerencias”. Por ejemplo, pueden prepararse tarjetas


encabezadas con las palabras felicito y sugiero, de tal manera que los padres escriban ideas
como las siguientes: “Felicito a los maestros porque abren puntualmente la puerta de la
escuela”, o “Sugiero que el tiempo de recreo sea solamente de media hora”.

Para conocer la opinión de los niños se puede pedir que escriban textos en los que expresen
sus ideas sobre la escuela y el trabajo docente, cuyos temas pueden ser: “lo que más me
gusta de mi escuela”, “cómo son los maestros que admiro”, “la escuela que quisiera tener” o
“cómo me gustaría que fueran las clases de mi maestro”. También pueden depositar sus
opiniones en un buzón especial para ellos. Finalmente, todas estas sugerencias pueden
complementarse con pláticas informales con los alumnos. Especial interés merecen las
opiniones de los niños de sexto grado, por ser los que más años llevan en la escuela y la
conocen mejor.

Las actividades 4 y 5 del anexo de este cuadernillo “,Qué opinan los alumnos acerca de la
escuela?” y “Las opiniones de los padres de familia”, respectivamente, sugieren la estrategia
para recabar la información inicial para acercarse a los posibles problemas que obstaculizan
que la escuela cumpla con su tarea, así como aspectos que la favorecen en su desarrollo y
que hay que seguir fortaleciendo, desde luego que el conjunto del personal docente y
directivo pueden adaptarlas a las condiciones especificas del plantel.

¿Quiénes, cómo, cuándo y dónde participan?

Los maestros pueden aprovechar las juntas del consejo técnico para iniciar el análisis de la
situación de la escuela de acuerdo con sus propias actividades y necesidades. Es importante
que a estas reuniones asistan todos los maestros de la escuela; su disposición para trabajar
en equipo, dialogar, participar activamente y aceptar los acuerdos que se tomen es
fundamental. Conviene que el director o el maestro que dirija las reuniones permita que
cada uno exponga sus puntos de vista. De este modo se puede lograr que todos los
maestros se interesen y acepten el compromiso de mejorar los resultados de su trabajo
.
Si bien todos los maestros participan en el análisis y determinación de los problemas de la
escuela, es conveniente que formen comisiones (por grado, ciclo, temas de interés, etc.),
para buscar la información adicional o discutir estrategias particulares. Es decir, algunos
maestros levantarán las opiniones, otros consultarán los cuadernos de los niños, otros la
estadística escolar, otros más estudiarán como fortalecer la línea de trabajo que quieren
impulsar.

Cada comisión buscará las estrategias para organizarse y consultar la información que le
corresponde, para después informar al resto del equipo las conclusiones de su labor.
Por ejemplo, para conocer las opiniones sobre los posibles problemas de la escuela conviene
integrar una comisión de maestros. En un primer momento, a partir de su experiencia, los
maestros vierten sus opiniones sobre los problemas de la escuela y los que no, con la
finalidad de desechar las dificultades que quedan fuera de la competencia de la escuela,
dado su origen externo.

Es posible que la comisión de la escuela encargada de recoger las opiniones de los maestros
diseñe algún instrumento específico para tal fin. Si es el caso, se recomienda que consideren
los diferentes ámbitos de la escuela en los que probablemente se ubican los problemas. Por
ejemplo, se puede elaborar y aplicar un cuestionario que indague específicamente acerca del
aprendizaje de los alumnos, de la organización y funcionamiento de la escuela y de la
participación de las familias de los alumnos.

Por otro lado, conviene que las reuniones tengan cierta periodicidad para no perder la
continuidad de las discusiones, tareas y acuerdos. Se sugiere utilizar una libreta o cuaderno
para registrar el contenido de las reuniones, con lo cual se podrá realizar el seguimiento de
las actividades sin perder de vista los acuerdos. Esta forma de trabajo permite que las
decisiones colectivas orienten las acciones individuales, es decir, que los acuerdos tomados
colectivamente sean asumidos con responsabilidad por cada maestro de la escuela.

Posiblemente, al iniciar esta forma de trabajo, se encuentren algunas dificultades. Por


ejemplo, conflictos en las relaciones personales (primer reto para el trabajo colegiado); sin
embargo, cuando el director y los maestros establecen metas comunes y comparten sus
tareas para establecer acuerdos sobre la organización de la escuela, las formas de
enseñanza y la relaciones con los padres y madres de familia, los propósitos se logran y se
genera un mejor ambiente de trabajo.
¿Cómo precisar los problemas de la escuela?

El listado general de problemas educativos que resulte de recoger las opiniones de los
maestros, alumnos, madres y padres de familia, es el primer paso que da la escuela para
reconocer que efectivamente existen problemas; por esto y para saber más sobre sus
características y cómo afectan, es necesario consultar otras fuentes de información de que
dispone la escuela como la estadística escolar, los cuadernos de los alumnos, los exámenes,
las actas de consejo, la bitácora de una jornada de trabajo, etc., con la finalidad de elaborar
un documento que exprese con precisión cuáles son sus principales problemas educativos,
así como sus causas.

Al final del cuadernillo se presentan una serie de actividades que se sugieren para consultar
otras fuentes de información, desde luego conviene que todo el personal de la escuela las
discuta, analice y adapte de acuerdo con la situación propia de su plantel.

Las fuentes de información

La estadística escolar que se genera en cada ciclo escolar, es una fuente de información
importante para conocer con precisión los problemas de la escuela. Los registros de
inscripción, asistencia y evaluación, la estadística inicial y final del ciclo escolar (formas 911.3
y 911.4), las boletas de calificaciones, etc., son documentos que aportan datos útiles para
realizar el diagnóstico en ámbitos como inscripción anual, deserción, reprobación,
ausentismo, eficiencia terminal y acreditación.*

Por ejemplo, el registro de inscripción permite saber cuántos niños inscritos en primer grado
terminaron la primaria en seis años y cuántos en más tiempo. Con información de este tipo
los maestros podrán preguntarse; ¿en qué grado se reprobó más?, ¿por qué reprobaron los
niños?, ¿qué hizo la escuela para prevenir la reprobación?, ¿qué tipo de apoyo les brindó a
los niños?

Si se trata de una escuela con alto índice de reprobación en los primeros grados: ¿a qué se
debe?, ¿influye la preparación de los maestros?, ¿existe incomprensión de los propósitos
educativos?, ¿se desconocen los intereses de los niños en relación con el método de lecto-
escritura utilizado?, ¿el trabajo de los maestros es rutinario?

* La actividad 6 del anexo de este cuaderno sugiere una forma de analizar las estadísticas de la escuela.

Si se advierte que es una escuela que no reprueba niños en sexto grado, ¿esto significa que
todos los egresados cumplen con los propósitos de los programas escolares?, ¿cómo es la
calidad de su aprendizaje?, ¿por qué se reprueba poco en este grado en comparación con
otros?

También podemos preguntarnos por qué en algunos ciclos escolares el índice de


reprobación aumenta, o por qué en otros se registran más bajas, ¿los niños desertaron o
prefirieron cambiarse a otra escuela?, ¿las bajas reflejarán algún tipo de insatisfacción por
parte de las familias de los niños? La intención es promover la reflexión y análisis sobre los
datos estadísticos que genera la escuela pero que raras veces son aprovechados por
maestros y directores.

Los cuadernos de los niños permiten apreciar con mayor claridad qué es lo que se enseña,
algunos rasgos en las formas de enseñanza, su continuidad de grado a grado, los ejercicios
más frecuentes que se hacen en el aula, lo que saben y aprenden los niños, el tiempo
dedicado a la enseñanza de cada asignatura, los criterios de evaluación, las dificultades que
tiene un alumno para el aprendizaje de los contenidos y el tipo de apoyo que dan los padres
a sus hijos, entre otros.

Corresponde a los maestros precisar los ejes o temas de análisis de estos cuadernos para
identificar los problemas que enfrentan los niños y determinar las estrategias más adecuadas
para resolverlos. De ahí la importancia de que el análisis se realice considerando las
competencias básicas para la escuela primaria.

Este ejercicio no pretende calificar los cuadernos como buenos o malos, o comparar los de
un grupo con otro, sino obtener información para definir preguntas que permitan saber cómo
se está trabajando en algunos aspectos de la escuela y qué medidas hay que asumir para
mejorar; por eso es necesario que el equipo de maestros tenga claro qué tipo de información
desea obtener de los cuadernos.*

Los exámenes permiten valorar, además del aprendizaje logrado, la eficacia de las
estrategias, las actividades, tanto como los recursos empleados en la enseñanza, así como
conocer la evolución de los conocimientos, las habilidades y actitudes de los alumnos con
respecto a su situación inicial y a los propósitos educativos.

La información obtenida en los exámenes es la base para identificar y modificar los aspectos
del proceso que obstaculizan el logro de los propósitos educativos, pero para conseguirla es
importante reflexionar sobre el uso y la finalidad más frecuentes que se asignan a los
exámenes, pues se reducen generalmente a medir la información específica que los alumnos
recuerdan de los temas contenidos en los programas; por tanto, dejan de ser un medio para
la evaluación y se convierten en el fin principal de la enseñanza. La información obtenida en
ellos no se utiliza para reflexionar sobre los diversos factores que influyen en el aprendizaje,
sino para calificar y decidir la acreditación del alumno.

* La actividad 7 del anexo de este cuaderno presenta una sugerencia para analizar los cuadernos de los
alumnos.

Los exámenes son un apoyo importante para evaluar hasta qué punto la escuela cumple con
su misión si dan respuesta a preguntas como las siguientes:
¿qué factores dificultan la realización de los propósitos?, ¿los resultados reflejan los
problemas de aprendizaje de los alumnos, las formas de enseñanza o los materiales
empleados?
El diseño de los exámenes debe hacerse con base en lo que se desea saber:
En este sentido lo mejor es preguntarse: ¿qué finalidad tiene el examen y qué se pretende
obtener de él?, ¿qué conocimientos y habilidades fundamentales deben dominar los niños?
¿qué instrumentos son los más adecuados para saber silos dominan efectivamente?, ¿qué
tipo de ejercicios, problemas e indicaciones deben contener los instrumentos?
Por lo anterior, es conveniente que los maestros elijan el contenido y la forma de los
exámenes según la finalidad establecida previamente. A veces, la mejor opción quizá sea
una prueba de preguntas para evaluar conocimientos, pero en otro momento puede ser más
adecuado que los niños redacten textos si lo que se desea es valorar habilidades y
destrezas. Lo importante es que los exámenes sean congruentes con lo que se desea saber;
es recomendable que los elaboren en equipos de profesores por grado de la escuela o de la
zona escolar.

Asimismo, cuando los exámenes están bien elaborados y responden a la finalidad propuesta,
es conveniente que los maestros, por ejemplo del mismo grado, realicen una revisión y
análisis cuidadoso de sus resultados. Si se sabe qué contenido está evaluando cada
pregunta o reactivo y cuál o cuáles presentan mayor dificultad para los alumnos, se cuenta
con información valiosa para mejorar la enseñanza y el aprendizaje.*

Si se conocen los problemas, ¿por dónde comenzar el proceso de cambio para


mejorar la calidad?

Reconocer los rasgos positivos y problemáticos de la escuela.

El análisis de la situación de la escuela se inicia señalando las prácticas, condiciones o


costumbres que favorecen u obstaculizan su propósito. Una vez que las opiniones de
maestros, alumnos y padres se confirman o se desechan a través de la consulta de otras
fuentes de información, se sugiere elaborar un listado de los aspectos positivos de la escuela
que constituyen una base firme para el proceso de cambio.

Por ejemplo, una escuela con rasgos favorables —instalaciones adecuadas, material
didáctico suficiente, medio económico estable, cooperación de los padres— puede
preguntarse por qué el aprendizaje de sus alumnos en ciertas asignaturas no es plenamente
satisfactorio. Sería el caso de la obtención de buenas calificaciones en matemáticas pero
deficientes en ciencias naturales e historia. Si los resultados en matemáticas son muy
positivos hay que seguir fortaleciendo su trabajo, pero es necesario atender la enseñanza en
otras asignaturas que reflejan resultados deficientes.

* Las actividades 8 y 9 del anexo sugieren dos formas de analizar los exámenes y sus resultados
.
Identificar el problema principal de la escuela y sus características

Con la consulta de opiniones y el análisis de las fuentes de información se pueden detectar


distintos problemas, pero ¿cuál es el problema principal de la escuela? Para determinarlo
hay que analizar minuciosamente las causas de los problemas y las consecuencias que
generan, y luego jerarquizarlos para determinar aquél que por su gravedad o importancia
requiere la intervención inmediata del equipo de profesores.

Para delimitar el problema principal de la escuela se sugiere tomar en cuenta las siguientes
Características:
a) El problema principal afecta los resultados de aprendizaje de todos los niños de la
escuela. Por eso es importante que el problema seleccionado esté relacionado con los
propósitos y contenidos del plan y los programas de estudio.
b) El problema principal vincula la acción coordinada del director y de todos los maestros de
la escuela para mejorar los rasgos críticos que afectan el logro de los propósitos educativos.
c) Consecuentemente, la solución del problema principal ayuda a superar otros rasgos
críticos de la escuela en la medida que está estrechamente relacionado tanto con los
problemas-causa como con los problemas-consecuencia.

¿Cómo seleccionar el o los problemas principales de la escuela?

Con la información obtenida, el director y los maestros identifican los rasgos positivos de la
escuela y aquellos que requieren cambio. Por ejemplo, después de analizar la estadística de
la escuela los profesores se percatan de que en el ciclo escolar anterior la deserción fue del
17%, mientras que la del ciclo que acaba de terminar fue del 8%, lo que significa una
reducción importante; en una plática informal se han dado cuenta de que, salvo un caso, la
plantilla de profesores se ha mantenido durante los últimos siete años y en general existen
buenas relaciones entre ellos. Por otra parte, dos profesores realizan estudios de
especialización, lo que permite apoyar el trabajo de otros compañeros. Asimismo, el director
ha realizado algunos trámites, por lo que la escuela cuenta ya con suficiente mobiliario.
Todos estos son aspectos positivos.

Sin embargo, al revisar los cuadernos de los alumnos, se dan cuenta de que existen algunas
diferencias en las formas de enseñanza de grado a grado. En los cuadernos de español, por
ejemplo, hay una marcada tendencia a enseñar la ortografía mediante la repetición de
palabras y se abusa del uso de cuestionarios, y sólo en algunos casos se aprecian textos
producidos por los alumnos que, sin embargo, se califican según la limpieza y el cuidado en
la presentación. A la vez, una encuesta sobre el gusto por la lectura aplicada a alumnos de
quinto y sexto grados revela que un alto porcentaje no lee por su cuenta. Los profesores
señalan que los niños tienen dificultades para comprender textos de historia, geografía y
ciencias naturales, y comentan que muestran poco interés en las actividades realizadas en la
escuela y que algunos padres de familia manifiestan que sus hijos tuvieron dificultades en el
examen de ingreso a la secundaria.

Lo anterior es una muestra de cómo los profesores expresan los problemas educativos,
intercambian opiniones y confrontan puntos de vista, pero sin definir aún cuál es el problema
principal de la escuela.

A continuación se ofrece una lista de problemas expuestos por un equipo de maestros; en


ella se presentan ideas concretas sobre los problemas que deben atenderse, aunque todos
en primera instancia son importantes, sólo algunos de ellos serán seleccionados como
problemas principales.

 Los alumnos muestran poco interés por las actividades de la escuela.


 Los profesores no han llegado a acuerdos sobre las formas de enseñanza.
 Prevalecen actividades mecanizadas y repetitivas (copias, planas, repeticiones de
palabras).
Los alumnos de sexto grado obtuvieron bajos promedios en el examen de admisión a
la secundaria.
 Los alumnos no leen diferentes tipos de texto.
 Los padres de familia no estimulan la lectura en casa.
 Prevalecen formas de enseñanza en las que no se fomenta la participación de los
niños.
 Los alumnos no practican la lectura en casa.
 Los alumnos presentan dificultades para comprender el contenido de textos de
ciencias naturales, historia y geografía.

Jerarquizar los problemas escolares

Como puede apreciarse, en la lista prevalecen los problemas que afectan a los resultados de
aprendizaje y de los cuales la escuela puede hacerse cargo realmente. Pero, ¿cuál hay que
resolver de acuerdo con su urgencia, gravedad o importancia?, ¿cuál debe resolverse
primero o, mejor aún, con cuál se pueden resolver otros problemas?
Para facilitar la elección los profesores jerarquizaron los problemas de la siguiente manera:

1. Los alumnos no leen diferentes tipos de texto.


2. Los alumnos no practican la lectura en casa.
3. Los alumnos presentan dificultades para comprender el contenido de textos de ciencias
naturales, historia y geografía.
4. Los alumnos de sexto grado obtuvieron bajos promedios en el examen de admisión a la
secundaria.
5. Prevalecen formas de enseñanza en las que no se fomenta la participación de los niños.
6. Los profesores no han llegado a acuerdos sobre las formas de enseñanza.
7. Prevalecen actividades mecanizadas y repetitivas (copias, planas, repeticiones de
palabras).
8. Los alumnos muestran poco interés por las actividades de la escuela.
9. Existe indisciplina.
10. Los padres de familia no estimulan la lectura en casa.

Según este orden, los tres primeros problemas afectan al aprendizaje de todos los alumnos;
el cuarto sólo parcialmente a unos cuantos, los restantes se refieren a las formas de enseñar
de los profesores, a la organización de actividades, a la disposición de los alumnos y, el
último, a la relación de la escuela con los padres de familia; sin embargo, consideraron que al
atacar los tres primeros puede ayudar a resolver los demás, principalmente con la acción
coordinada del director y de todos los maestros.

Analizar las causas que dan origen a los problemas para definir la o las dificultades
principales de la escuela.

Para seleccionar el o los problemas principales conviene analizar sus causas, como es un
asunto complejo requiere la intervención de todos los maestros.
En su definición pueden confundirse las causas con los síntomas, igual que cuando se hacen
diagnósticos a partir de las manifestaciones más visibles. Un ejemplo claro es el de la familia
de un niño que, ante la fiebre, opta por disminuirla aplicando toallas mojadas en agua fría.
Después de un tiempo la fiebre vuelve. Nuevamente se repite el remedio, pero la fiebre no
cede; ¿qué ha sucedido?, que el problema no fue solucionado, pues sólo se atacó el síntoma
y no la causa, que en este caso era una infección estomacal.

En el ámbito escolar, la indisciplina generalmente se considera la causa de otros problemas.


Se piensa que al enfrentar este problema los niños que juegan y no se concentran en las
clases, dejarán de hacerlo. Pero, ¿es correcta esta apreciación?, ¿la indisciplina y el
desinterés serán manifestación de otros problemas? Un análisis detenido quizá dé como
resultado que en realidad la indisciplina no es una causa, sino consecuencia de que las
clases carecen de sentido y son tediosas.

Diferenciar las causas de los problemas requiere un trabajo de reflexión y análisis profundo
en el que son indispensables los conocimientos y experiencias de los profesores. La
discusión y confrontación de argumentos ayuda a descubrir que algunos problemas son, al
mismo tiempo, causa o consecuencias de otros.
Estos tres niveles pueden representarse de la siguiente forma:

1.- Problemas jerarquizados


2.- Problema principal
3.- Problemas-causa

Más que una lista se pretende resaltar que los problemas no se presentan de forma aislada,
que es posible interrelacionarlos y presentarlos de manera global.
Después de nuevas discusiones los profesores se preguntan acerca del origen de los
problemas. Por ejemplo: “por qué los alumnos presentan dificultades para comprender el
contenido de textos de ciencias naturales, historia y geografía”; entonces se dan cuenta que
este problema se presenta con mayor frecuencia en los alumnos de cuarto a sexto grados.
Los profesores del primer grado opinan que posiblemente se deba a que muchos alumnos
entran a la escuela sin cursar previamente preescolar; los de otros grados exponen que a los
alumnos les cuesta trabajo comprender lo que leen, por eso se ven obligados a utilizar
constantemente cuestionarios y que, por otra parte, llegan a sexto grado con dificultades
para leer diferentes tipos de textos. Al considerar estas causas, al mismo tiempo las
relacionaron con las recomendaciones generales para elegir el o los problemas principales.
Finalmente, después de confrontar los problemas jerarquizados con sus causas, llegaron a la
conclusión de que el problema principal es la lectura de comprensión y acordaron que el
esquema podía quedar de la siguiente forma:

Problema(s) principal(es) de la escuela

En el ejemplo anterior es posible apreciar cómo los profesores, después de haber reconocido
la existencia de problemas, lograron acotar aquellos en los que podían intervenir, definieron
los que les corresponde resolver y argumentaron sobre las causas y consecuencias de los
problemas, a partir del contraste de la información obtenida de diversas fuentes. Esta
argumentación les llevo a detectar el problema principal.

El proceso para seleccionar el problema principal de la escuela es un ejercicio de reflexión


que permite la expresión de las ideas de cada maestro y el trabajo en equipo, con base en la
información obtenida de las fuentes.

Una vez determinado el problema principal, la tarea siguiente es la elaboración del Proyecto
escolar, es decir, la planeación de objetivos, estrategias y actividades que el director y los
maestros desarrollarán durante el ciclo escolar para solucionar tanto el problema principal
como sus causas y consecuencias.

La importancia del problema principal reside en ser la base del Proyecto escolar*, de tal
manera que si el problema es elegido acertadamente, el director y los maestros de la escuela
podrán unir sus esfuerzos para alcanzar una meta común.

Para realizarlo conviene consultar el cuaderno 3: El proyecto escolar. Una estrategia para transformar
nuestra escuela, de esta serie.
ANEXO

Actividades para realizar el diagnóstico de los problemas de la escuela.

A continuación se presentan algunas sugerencias para utilizar y aprovechar estas fuentes de


información. Las actividades propuestas son flexibles, cada escuela puede adaptarlas y
emplearlas en el orden que quiera, según sus propias necesidades, el tiempo disponible y la
naturaleza de los problemas del plantel. Lo importante es que el director y los maestros
analicen sistemáticamente y obtengan información confiable acerca de las causas y
consecuencias de los problemas educativos de la escuela.

ACTIVIDAD 1

La misión de la escuela. Propósitos y contenidos básicos

Propósitos
a) Reconocer cuál es la tarea fundamental de la escuela y analizar el sentido de los
propósitos educativos y contenidos básicos de la educación primaria.
b) Analizar los enfoques de enseñanza de cada asignatura e identificar sus rasgos comunes.

Actividades
• Lea individualmente la presentación y la introducción del plan y los programas de estudio.
Identifique la misión de la escuela primaria y los retos que señala el documento para el
maestro.
• En equipo, con base en los punto de reflexión de esta guía, analice los propósitos
educativos generales y de cada asignatura.
• Elabore conclusiones de equipo y preséntelas al resto del grupo.
• Establezca conclusiones generales.

Puntos de reflexión
1. ¿Qué capacidades, habilidades y actitudes se espera que logren los alumnos al terminar
este nivel educativo?
2. ¿ En qué medida contribuyen los contenidos básicos al logro de los propósitos educativos
de la escuela primaria?
3. ¿Cuáles son las competencias de cada asignatura (conocimientos, habilidades, actitudes)
que deben adquirir los alumnos?
4. ¿En qué consiste el enfoque de cada asignatura? ¿Cómo se articulan los distintos
enfoques de las asignaturas?
5. ¿Qué tipo de actividades y materiales favorecen el logro de los propósitos educativos?

Materiales
SEP, Plan y programas de estudio 1993. Educación básica. Primaria, México, 1994.
Libro para el maestro y libros de texto para los alumnos de educación primaria (de cada
asignatura y grado).
ACTIVIDAD 2

Los “problemas sentidos” por los maestros de la escuela

Propósito
Identificar los principales problemas educativos que se manifestan en la escuela y analizar
sus posibles causas.

Actividades
• En equipo cometen algunos de los principales problemas que enfrenta la escuela. Elaboren
una lista de problemas comunes.
• Individualmente, lean el texto “La calidad parte del reconocimiento que hay problemas”.
Subrayen las ideas principales que se relacionan con su listado de problemas comunes.
• En equipo, partiendo del texto leído, discutan y clasifiquen en el siguiente formato los
problemas. Argumenten su clasificación.

CLASIFICACIÓN DE LOS PROBLEMAS DE LA ESCUELA

Problemas que pueden Problemas que no pueden


Listado general de los ser resueltos desde el ser resueltos desde
“problemas sentidos” ámbito de acción de la el ámbito de acción de la
escuela escuela

• Lean el trabajo del equipo al resto del grupo.


• Establezcan conclusiones generales a partir de los puntos de reflexión.

Puntos de reflexión
1. ¿Qué problemas comentados NO pueden ser resueltos desde la escuela? ¿Por qué?
2. ¿Qué problemas comentados pueden ser abordados o resueltos desde la escuela? ¿Por
qué?
3. ¿Cuáles se relacionan con las formas de enseñanza?
4. ¿Cuáles se relacionan con el conocimiento y manejo de los programas?

Materiales de trabajo
• Lectura: “La calidad parte del reconocimiento que hay problemas” en: Schmelkes, Sylvia,
Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, SEP, Biblioteca para la Actualización del
Maestro, 1995, pp. 31- 42
Producto esperado: Listado de problemas que se pueden resolver
desde la escuela y sus causas.
Tiempo aproximado: 2 hora.
ACTIVIDAD 3

¿Cuáles son los principales problemas de aprovechamiento escolar de los alumnos?

Propósito.
Identificar algunos problemas relacionados con el aprovechamiento escolar que son
comunes en los diferentes grados que atienden los maestros.

Actividades
- Lean los propósitos generales del plan de estudios de educación primaria (p. 13), después
lean los propósitos generales de español (p. 23) y matemáticas (p. 52).
- En equipos de trabajo, por grado escolar, comenten algunos de los principales problemas
que presentan los alumnos en relación con su aprendizaje en estas asignaturas. Elaboren
una lista de los problemas comunes.
-Elaboren un cartel con la lista de los problemas del grado. Coloquen el cartel en un lugar
visible. En reunión con los maestros de otros grados, contrasten sus problemas con los
presentados por los otros y elaboren un listado de problemas comunes en todos los grados,
reflexionando sobre cuáles se han venido arrastrando porque no se tienen los antecedentes
de base entre un grado y otro.
- Presenten las conclusiones al resto de los maestros.
- En plenaria, con base en los punto de reflexión, discutan y establezcan las conclusiones
generales.

Puntos de reflexión
1. ¿Cuáles son los principales problemas de aprovechamiento de las dos asignaturas en
cada grado?
2. ¿Cuáles se relacionan con los que se presentan en los otros grados?
3. ¿Cuáles se relacionan con el conocimiento y manejo de los programas?
4. ¿Qué otras actividades se pueden realizar para indagar con precisión estos problemas?

Materiales de trabajo
• SEP, Plan y programas de estudio 1993. Educación básica. Primaria, SEP, 1993. 58
Productos esperados: Conclusiones de equipo y conclusiones generales
. Tiempo aproximado: 3 horas.
ACTIVIDAD 4

¿Qué opinan los alumnos acerca de la escuela?

Propósito
Conocer la opinión de los alumnos acerca del funcionamiento de la escuela y las formas de
enseñanza de los maestros.

Actividades
• Soliciten a los alumnos que redacten un texto en el que expresen sus opiniones y
sugerencias acerca de “Lo que más me gusta y lo que menos me gusta de mi escuela”. Para
orientar este trabajo lea las sugerencias que se anexan.
• En pequeños equipos de trabajo lean los textos de los alumnos y elaboren una lista con los
aspectos que el alumno considera positivos y otra con aspectos que considera negativos.
Para ello pueden apoyarse en dos preguntas: ¿Qué es lo que más te gusta de la escuela?
¿Qué es lo que no te gusta de la escuela?
• En caso de que los alumnos hagan sugerencias concretas, elaboren un tercer listado con
éstas.
• Analicen las opiniones de los alumnos y discuta cuáles son las posibles causas de estas
opiniones. Centren su atención en aquéllas que son manifestadas por varios alumnos o que
presentan juicios de valor o sugerencias en relación con la organización y las formas de
enseñanza. Escriban las conclusiones del equipo.
• Presenten las conclusiones del equipo al resto del grupo.

Puntos de reflexión
1. ¿Qué nos dicen las opiniones de los alumnos? ¿Qué valoran más ¿Qué les disgusta?
Analicen y argumenten cinco posibles razones de estas situaciones.
2. ¿Cuáles de estas razones tienen que ver con las formas de enseñanza?
3. ¿A qué se le da prioridad en esta escuela?
4. A partir de estas opiniones, ¿qué debemos modificar?

Materiales de trabajo
• Texto “Sugerencias para motivar a los alumnos a expresar sus opiniones”.
• Redacciones de los alumnos sobre “Lo que más me gusta y lo que menos me gusta de mi
escuela”.
Productos esperados: Conclusiones de equipo y conclusiones generales.
Tiempo aproximado: 3 horas
Sugerencias para motivar a los alumnos a expresar sus opiniones
.

Al solicitar a los niños que escriban una redacción titulada “Lo que más me gusta y lo que
menos me gusta de mi escuela”, es conveniente tomar en cuenta que, por lo general, no
están acostumbrados a expresar sus opiniones de manera espontánea y libre, mucho menos
cuando se trata de asuntos relacionados con su maestro o su escuela.

Es posible que el primer intento que realicen responda más a la satisfacción de las
expectativas del maestro (como suele suceder con los exámenes o las preguntas en clases)
que a su verdadera opinión. Por eso es recomendable considerar lo siguiente
:

1. Motivar a los alumnos comentado que el sentido de expresar las opiniones es conocer
otros puntos de vista que ayudan a la superación.

2. Leer algunos textos de opinión (a manera de breves ejemplos).

3. Realizar con ellos (previamente a esta actividad) algunos ejercicios de redacción sobre
diversos temas libros en los que se les solicite su opinión acerca de algún asunto que ellos
conocen y para el que son capaces de hacer críticas y sugerencias.

4. Establecer un ambiente de confianza que les invite a expresar lo que realmente piensan.

5. Señalar que este ejercicio no es motivo de evaluación o calificación.

6. No señalar un limite de espacio (mínimo o máximo de renglones o páginas).


7. Sugerir la posibilidad de que sea anónimo.

8. Dar el tiempo suficiente para que reflexionen y revisen lo que escriben.

9. No corregir los textos cuando los alumnos están redactando, ni sugerir o sancionar
palabras, frases o ideas.
ACTIVIDAD 5

Las opiniones de los padres de familia

Propósitos
a) Conocer las opiniones de los padres y madres de familia en relación con la organización
de la escuela y los resultados educativos que obtienen sus hijos.
b) Analizar si las formas de comunicación que el personal directivo y docente ha establecido
con las familias de los alumnos favorecen su participación en la tarea educativa.

Actividades
• Elaboren un listado de las actividades en las que, generalmente, la escuela involucra a los
padres de familia durante un ciclo escolar (por ejemplo: integración de asociación de padres,
entrega y firma de boletas, vendimia para recabar fondos económicos, problemas de
conducta de sus hijos, etcétera).
• Lean el capítulo IX “La calidad necesita de la participación de la comunidad”, del libro:
Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, de Sylvia Schmelkes (pp.101 a 116).
• Con base en la lectura, clasifiquen el listado de problemas en el siguiente formato:

ACTIVIDADES EN LAS QUE LA ESCUELA INVOLUCRA A LOS PADRES DE FAMILIA


DURANTE EL CICLO ESCOLAR

Relacionada con la atención a necesidades Relacionadas con el apoyo a los niños para
materiales y financieras facilitar su aprendizaje

Describan cómo son las formas de comunicación y relación con los padres y madres de
familia que prevalecen en la escuela. Puede auxiliarse con el siguiente formato:

CÓMO SON LAS FORMAS DE COMUNICACIÓN QUE EXISTEN ENTRE LA ESCUELA Y


LOS PADRES DE FAMILIA?
(descripción)
• Para llegar a las conclusiones, analicen su clasificación y descripción con base en los
puntos de reflexión.
• Presenten sus conclusiones al resto del personal de la escuela.

Puntos de reflexión
1. ¿Cuándo y para qué se reúnen la dirección, los maestros y los padres de familia? ¿Qué
asuntos tratan?, ¿qué información reciben los padres?, ¿qué tipo de apoyo les solicita la
escuela?

2. ¿Qué tipo de apoyo recibe la escuela por parte de las familias de los alumnos?, ¿tiene que
ver con las necesidades materiales y financieras de la escuela?, ¿con el aprendizaje de sus
hijos?

3 ¿Qué elementos del ambiente cultural y familiar son los que más influyen en el aprendizaje
de los niños?

4. ¿Qué actividades desarrolla la escuela con los padres de familia en relación con el
aprendizaje de sus hijos?

5. ¿Es común que los maestros y el director escuchen y tomen en cuenta las opiniones de
los padres relacionadas con la organización de la escuela o las formas de enseñanza?, ¿por
qué?

6. ¿Qué mecanismos ha implementado la escuela para establecer formas de comunicación


con los padres de familia?

1 Para hacerlo, puede emplear estas preguntas a manera de guía: ¿para qué y cómo son las juntas con
los padres de familia?, ¿quién los convoca?, ¿qué mecanismos se siguen para citar a los padres en la
escuela?, ¿qué mecanismos siguen los padres de familia cuando desean tratar algún asunto con los
maestros?, ¿qué formas de comunicación entre los padres y el director son las más usuales?, ¿qué
formas de comunicación entre los padres y maestros son las inés usuales?, ¿cuáles son las demandas
y expectativas que comúnmente manifiestan los padres en las juntas?

Materiales de trabajo
Lectura: “La calidad necesita de la participación de los demás”, en: Schmelkes, Sylvia, Hacia
una mejor calidad de nuestras escuelas, SEP, Biblioteca Básica para la Actualización del
Maestro, 1995, pp. 101-116.
Productos esperados: Conclusiones de equipo y generales.
Tiempo aproximado: 3 horas.
ACTIVIDAD 6

La estadística escolar

Propósito
Analizar los datos estadísticos de la escuela para identificar algunos problemas relacionados
con la deserción, la reprobación y la eficiencia Terminal. 2

2 La eficiencia terminal equivale a determinar el número de alumnos que, habiendo ingresado al primer
grado en un ciclo escolar, culminan sus estudios de educación primaria cinco ciclos después.

Actividades
• En equipos de trabajo realicen el vaciado de los datos estadísticos de la escuela en los
formatos anexos a esta guía.

• Con base en los puntos de reflexión y las indicaciones escritas en las tarjetas anexas a esta
guía de actividades analicen los datos estadísticos.

• Elaboren un cartel con las conclusiones de equipo.

• Presenten las conclusiones del equipo al resto del grupo.

Puntos de reflexión
1.¿Qué nueva información acerca de la escuela nos aportan estos datos estadísticos?

2. ¿La escuela crece, decrece, se mantiene igual? ¿Por qué? Exprese posibles razones.

3. ¿Qué sucede con los niños que desertan? ¿Por qué desertan? Exprese seis posibles
razones.

4. ¿En cuáles de estas razones puede intervenir la escuela?

5. ¿Qué retos representa esta información para la escuela?

6. ¿Qué otras fuentes de información son útiles para analizar con mayor profundidad estos
problemas?

Materiales de trabajo
• Estadística de una generación completa de la escuela.
Productos esperados: Conclusiones generales y de equipo.
Tiempo aproximado: 3 horas.
CICLO ESCOLAR 199___ 199___

CICLO ESCOLAR 199___ 199___


Tarjeta No. 1

Revisen los datos estadísticos y respondan a la siguiente pregunta:


¿Cuántos alumnos de los que ingresaron a primer grado en el ciclo escolar 1990-1991
egresaron de la escuela en el ciclo escolar 1995-1996?

Para saberlo, es necesario “seguir” a estos alumnos durante seis ciclos escolares, tomando
en cuenta que los repetidores en los años subsecuentes no forman parte de la inscripción
inicial del ciclo escolar 1990-1991.

Contesten:

— ¿Cuántos alumnos se inscribieron en ler. grado al iniciar el ciclo escolar 1990-1991?

— ¿Cuántos de estos alumnos cursaron el 2 grado en el ciclo escolar 1991-1992?

— ¿Cuántos de estos alumnos cursaron el 3er. grado en el ciclo escolar 1992-1993?

— ¿Cuántos de estos alumnos cursaron el 4 grado en el ciclo escolar 1993-1994?

— ¿Cuántos de estos alumnos cursaron el 5 grado en el ciclo escolar 1994-1995?

— ¿Cuántos de estos alumnos egresaron de la escuela en el ciclo escolar 1995-1996?

En equipo discutan las siguientes cuestiones, argumentando sus puntos de vista:

— De los alumnos que inicialmente se inscribieron en ler. grado 1990-1991, ¿cuántos


terminaron la primaria en 1995-1996?

— ¿Cuáles son las posibles causas por las que abandoran la escuela? — Mencione tres.
¿Cuáles de estas causas tienen que ver con la escuela?

— ¿Qué medidas deben tomarse para lograr que un mayor número de los alumnos inscritos
en primero terminen la primaria en el tiempo esperado (seis ciclos escolares)?
Tarjeta No. 2

Revisen los datos estadísticos y respondan a las siguientes preguntas:

— ¿En qué grado escolar se observa mayor reprobación durante los seis ciclos escolares?

— ¿En qué ciclo escolar se observa mayor número de reprobados de todos los grados?

Para saberlo, es necesario analizar la reprobación en cada grado y en cada ciclo escolar:

— Sumen el número de reprobados por grado en los seis ciclos escolares. Compare y
deduzca cuál es el grado escolar con mayor número de reprobados.

— Sumen el número total de reprobados en cada ciclo escolar. Compare y deduzca en qué
ciclo escolar se reporta el mayor número de reprobados.

Discutan en equipo las siguientes cuestiones, argumentando sus


puntos de vista:

— ¿Cuáles son las posibles razones por las que se registra mayor reprobación en ese
grado?

— ¿Qué situaciones se presentaron en el ciclo escolar en el que se registró mayor


reprobación que pudieran haber motivado tales resultados?

— ¿Cuáles son los problemas de aprovechamiento escolar más comunes que pudieron influir
en la reprobación? ¿En cuáles puede intervernir la escuela para disminuir la reprobación?

— ¿Qué pueden hacer el director y los maestros para mejorar la enseñanza en los temas
más problemáticos?
Tarjeta No. 3

Revisen los datos estadísticos y respondan a las siguientes preguntas:

— ¿En qué grado escolar se observa mayor número de aprobados durante los seis ciclos
escolares?

— ¿En qué ciclo escolar se observa mayor número de aprobados?


Para saberlo es necesario analizar la aprobación en cada grado y en cada ciclo escolar:

— Sumen el número de aprobados por grado en los seis ciclos escolares. Comparen y
deduzcan cuál es el grado escolar con mayor número de aprobados.

— Sumen el número total de aprobados en cada ciclo escolar. Comparen y deduzcan en qué
ciclo escolar se reporta el mayor número de aprobados.

Discutan en equipo las siguientes cuestiones, argumentando sus


puntos de vista:

— ¿Cuáles son las posibles razones por las que se registra mayor aprobación en ese grado?

— ¿Cuáles son las posibles causas por las que en este ciclo escolar se registró mayor
aprobación?

— ¿Cuáles tienen que ver con la forma de enseñar?

— ¿Cuáles tienen que ver con las formas de evaluar y de acreditar?

— Considerando que el plan de estudios de educación primaria señala que “la escuela debe
asegurar en primer lugar el dominio de la lectura y escritura, la formación matemática
elemental y la destreza en la selección y el uso de información”, ¿como saber si las
calificaciones que han obtenido nuestros alumnos coinciden con su aprendizaje?

— ¿Qué tipo de acciones pueden realizar el director y. los maestros para mejorar las formas
de enseñar y de evaluar?
ACTIVIDAD 7

Los cuadernos de los


alumnos

Propósito
Analizar los cuadernos de los alumnos para identificar algunos problemas relacionados con
el logro de los propósitos establecidos en el plan de estudios

.
Actividades
• Lean los propósitos generales del plan de estudios (p. 13) y los propósitos de español
(p.23).

• Lean el texto de esta guía titulado “Los cuadernos de los alumnos”.

• En equipos de trabajo, tomando como referencia la lectura de los propósitos, el texto anexo
y los puntos de reflexión, analicen los cuadernos de los alumnos de 6° grado de la escuela (o
de todos los grados, por ciclos, o según la decisión del equipo) seleccionados al azar.

• Escriban las conclusiones del equipo.

• Presenten las conclusiones al resto del grupo.

Puntos de reflexión
1. Los alumnos de 6° grado de la escuela ¿han alcanzado los propósitos señalados en el
plan y los programas de estudio?

2. ¿Cuáles son las posibles causas de esta situación?

3. ¿Qué causas tienen que ver con las formas de enseñanza?

4. ¿Cómo se puede promover la libre expresión de los niños?, ¿cómo emplearla en las otras
asignaturas?, ¿cómo vincularla con la lengua hablada?

5. ¿Qué diferencias existen entre los textos de los alumnos?, ¿a qué se puede atribuir?

6. Si todos son alumnos del mismo grupo, ¿por qué son diferentes los logros alcanzados?

7. ¿Qué se puede hacer en el salón de clases para lograr que todos los niños se apropien de
la escritura como una forma de comunicación?

8. ¿Cómo ayudar a los alumnos para que mejoren su escritura?

9. ¿Cómo aprovechar los “Libros del Rincón” para promover la producción de textos?
10. Qué pueden hacer los maestros para mejorar la enseñanza de la expresión escrita?

11. ¿Qué otra información o qué otros materiales pueden ser útiles para analizar si los
alumnos alcanzan los propósitos señalados en el plan y los programas de estudio?

Materiales de trabajo
SEP, Plan y programas de estudio. Educación básica 1993. Primaria, SEP, 1993.
• Texto: “Los cuadernos de los alumnos”.
• Cuadernos de los alumnos de 6° grado seleccionados al azar o de los grados y grupos que
haya decidido la comisión.
Productos esperados: Conclusiones de equipo y conclusiones generales.
Tiempo aproximado: 3 horas.

Los cuadernos de los niños

Uno de los instrumentos más usuales en la enseñanza es el cuaderno de los alumnos. Es el


medio que emplean con más frecuencia para trabajar tanto en el salón de clases como en
casa.

Por eso, el análisis de los cuadernos permite conocer, en buena medida, cómo es su trabajo
escolar, qué hacen en clase, qué aprenden y qué se enseña.

El análisis de los cuadernos no revela todo lo que pasa en el salón de clases, pero
proporciona información sobre la enseñanza y el aprendizaje de un grupo o de un alumno en
particular. Para emitir un juicio de valor más completo sobre los procesos de enseñanza y
aprendizaje, además de los cuadernos sería necesario contar con otras fuentes de
información; sin embargo, el fácil acceso a los cuadernos y la posibilidad de dialogar con sus
usuarios y conocedores directos (maestros-alumnos-madres y padres de familia) los
convierten en un material muy útil.

Es necesario tener en cuenta que con el análisis de los cuadernos no se obtiene una
clasificación estricta de éstos, por ejemplo:
un buen cuaderno o un mal cuaderno, o los cuadernos de este grupo en relación con los de
este otro, pues eso llevaría a conclusiones poco útiles; más bien proporciona algunos
referentes para observar cómo se desarrolla el proceso de aprendizaje en relación con el
proceso de enseñanza y qué medidas son pertinentes para mejorarlo.

Por eso, es conveniente primero tener claro qué queremos observar y para qué, pues de ello
depende el tipo de análisis que se haga.

El análisis de los cuadernos de cualquier asignatura es particularmente valioso porque a


través de los textos escritos por los niños se puede observar el uso funcional de la lengua,
las formas más frecuentes que emplea el maestro para la enseñanza, etc. Por ejemplo,
resulta muy interesante observar si lo aprendido en español se aplica al aprender y trabajar
en las otras asignaturas.
Al hojear un cuaderno de cualquier grado es posible realizar análisis de diversa índole.

• Observe el siguiente ejemplo:

¿Qué tipo de textos predominan en el ¿Son producciones hechas por el alumno? ¿Son
cuaderno? copias o resúmenes?
¿Los resúmenes son hechos por ellos, copiados o
dictados por el maestro?, ¿cómo son?

¿Cómo son los ejercicios que realiza el ¿Son variados? ¿Son de su interés? ¿Cómo
alumno? abordan los distintos temas?

¿Cómo es evaluado el trabajo del ¿Se centran en la letra, la ortografía y el


alumno? vocabulario? ¿El maestro corrige? ¿Qué y cómo
corrige? ¿Hace observaciones?
¿Cómo son sus observaciones?

¿La organización y el tipo de notas ¿Incluye cuadros sinópticos, diagramas,


permiten al alumno emplear el cuaderno cuestionarios elaborados por el alumno?
como fuente de estudio? ¿Existen elementos que indican que se trabaja
para resolver las dudas?

¿Se observa un avance en el logro de ¿Se observan avances en su forma de escribir?


los propósitos de la asignatura por parte ¿En qué se observan?
del alumno? ¿Incluye nuevas palabras? ¿Se expresa con
claridad? ¿Qué contenido no domina?

Otros rasgos posibles a observar y que tienen que ver con los logros alcanzados por los
alumnos en algún proceso o contenido de aprendizaje específico, requieren análisis más
precisos.
ACTIVIDAD 8

Los exámenes

Propósito
Identificar en los resultados de los exámenes algunos problemas relacionados con el
aprovechamiento escolar que son comunes en los diferentes grados que atienden los
maestros.

Actividades
• Lean individualmente el texto: “La evaluación”, en: Libro para el maestro. Historia. Cuarto
grado, SEP, México (jp. 87-98). Orienten su lectura con los puntos de reflexión de esta guía.

• En equipos, revisen algunos exámenes de los que comúnmente utilizan en su escuela y


emitan un juicio de valor y utilidad considerando si son congruentes con:

— Los propósitos del plan y programas de estudio.


— El enfoque de la asignatura.
— El tipo de información que proporciona cada reactivo.

• Elaboren conclusiones, señalando las deficiencias y fortalezas de estos exámenes y dando


sugerencias sobre cómo mejorarlos.

• Comparen el trabajo de su equipo con los demás y reflexionen sobre los siguientes
cuestionamientos: ¿por qué es necesario establecer criterios comunes de evaluación en las
escuelas?, ¿cómo se pueden establecer?

• Presenten sus conclusiones de trabajo al resto del grupo.

• Establezcan conclusiones generales.

Puntos de reflexión.
1. ¿Para qué y qué se evalúa en la escuela primaria?

2. ¿Cómo y cuando conviene evaluar?

3. ¿Qué otras formas de evaluar permiten conocer el aprendizaje (conocimientos, habilidades


y actitudes) de los alumnos?

Materiales
• SEP, Libro para el maestro. Historia. Cuarto grado, México (pp. 87-98).
• Exámenes empleados en la escuela para evaluar.
Productos esperados: Conclusiones individuales y de grupo
. Tiempo aproximado: 2 horas.
ACTIVIDAD 9

¿Qué nos dicen los resultados de los exámenes?

Propósito
Analizar los resultados de los exámenes para identificar las dificultades y los logros en la
enseñanza y el aprendizaje de los alumnos.

Actividades
• En equipos, por grado, elaboren el examen diagnóstico, así como la clave y los criterios
para calificarlo. Para hacerlo consulten el plan y los programas de estudio.

• Organícense en comisiones para aplicar y calificar los exámenes, así como para analizar
sus resultados.

• Con base en las preguntas de reflexión, discutan; y elaboren un cartel que presente las
principales dificultades de los alumnos en cada asignatura evaluada, así como los principales
logros.

• Presenten sus conclusiones al resto del grupo.

• Establezcan conclusiones generales.

Puntos de reflexión
1. ¿En qué contenidos de aprendizaje tuvieron mayor éxito los alumnos?, ¿cómo fortalecer a
los alumnos exitosos?, qué estrategias son las más adecuadas para cada grado,
considerando los propósitos educativos?

2. ¿En qué contenidos de aprendizaje tuvieron mayores dificultades los alumnos?, ?cómo
apoyar a los alumnos para superarlas?, ¿qué estrategias son las más adecuadas?

Materiales
SEP, Plan y programas de estudio 1993. Educación Básica. Primaria. SEP, 1993.
Productos esperados: Examen diagnóstico de cada grado. Conclusiones sobre los logros y
dificultades en la enseñaza y los aprendizajes de los alumnos.
Tiempo aproximado: 4 horas
ACTIVIDAD 10

Uso del tiempo escolar

Propósito
Identificar las actividades escolares y el tiempo de su realización, para conocer el tiempo real
dedicado a la enseñanza.

Actividades
• Individualmente describan un día de trabajo en el salón de clases y una semana de trabajo
en la escuela. Para hacerlo organícense de tal manera que cada profesor describa un día
distinto; asimismo, consideren que es necesario describir a detalle cada actividad señalando
el tiempo en que inicia y termina
• En equipo comparen su descripción con la de otros maestros (del mismo grado o ciclo).Con
base en los puntos de reflexión, analicen dos jornadas a lo largo de una semana y
establezcan un juicio sobre la distribución del tiempo en actividades de enseñanza y
complementarias.
• Presenten su trabajo al resto del grupo y establezcan conclusiones.

Puntos de reflexión
Trabajo en el aula
1. ¿Con qué actividades y a qué hora se inicia el trabajo en el aula?
2. ¿Qué asignaturas se trabajaron durante un día de clases y cuánto tiempo se destinó a
cada una?
3. ¿Se presentaron interrupciones durante la clase?, ¿cuáles?, ¿qué tiempo se ocupó en
ellas?
4. ¿Qué actividades complementarias se realizaron durante el día como revisión de
cuadernos, dictados, y revisión de tareas, etc.?, ¿qué tiempo se ocupó en ellas?
5. Considerando los puntos anteriores, ¿cuánto tiempo se dedica efectivamente a la
enseñanza?

Trabajo en la escuela
• ¿A qué hora entran los niños a la escuela?, ¿a qué hora entran al salón de clases?
• ¿Qué tiempo se destinó para la formación de los alumnos al entrar, en el recreo y a la
salida?
• ¿Cuánto tiempo duró el recreo?
¿Qué actividades complementarias se realizaron en la escuela, como ensayos, ceremonias,
concursos, campañas, salidas recreativas y/o culturales, etc.?
• Considerando los puntos anteriores, ¿cuánto tiempo se dedica efectivamente a la
enseñanza y cuánto a actividades complementarias en el salón de clases y en la escuela?

Materiales
Descripciones de una jornada de trabajo y una semana de clases elaboradas por los
maestros de la escuela.
Producto esperado: Conclusiones de equipo y generales.
Tiempo aproximado: 2 horas.
Bibliografía

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1993. (Cuadernos de Educación Núm. 13).

CASANOVA, Antonia La evaluación educativa. Escuela básica, México, SEP, Biblioteca del
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EZPELETA, Justa. “El consejo técnico: Eficacia pedagógica y estructura de poder en la


escuela primaria mexicana”, en Revista latinoarmericana de estudios educativos, No. 4, vol.
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México, CINVESTAV-IPN, pp. 268-277.

FIERRO, C. y S. Rojo, El consejo técnico: un encuentro de maestros, México, SEP 1994, Pp.
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IZQUIERDO, Conrad, La reunión de profesores. Participar, observar y analizar la


comunicación en grupo. Barcelona, Paidós, 1996.

Curso de formación para equipos directivos. España, Ministerio de Educación y Ciencia,


1992, (tomos 1 al 6).

Manual de proyectos de mejoramiento educativo, Ministerio de Educación, República de


Chile, 1994 (6 módulos).

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