LA MUJER ROMANA A TRAVÉS DE LOS TEXTOS LITERARIOS Mª Dolores Rincón González mdrincon @ ujaen.es VI.

LA MUJER CRISTINA

MATRIMONIO PABLO, Corintios, I, 7. 3-11 Sin embargo, por el peligro de incontinencia, que cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer, su propio marido. Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido. La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es dueño de su cuerpo, sino la mujer. No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo y por algún tiempo, a fin de poder dedicarse con más intensidad a la oración; después vuelvan a vivir como antes, para que Satanás no se aproveche de la incontinencia de ustedes y los tiente. Esto que les digo es una concesión y no una orden. Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe del Señor su don particular: unos este, otros aquel. A los solteros y a las viudas, les aconsejo que permanezcan como yo. Pero si no pueden contenerse, que se casen; es preferible casarse que arder en malos deseos. A los casados, en cambio, les ordeno —y esto no es mandamiento mío, sino del Señor— que la esposa no se separe de su marido. Si se separa, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su esposo. Y que tampoco el marido abandone a su mujer. PABLO (s. I), 1 Corintios, 7, 36-38 Si un hombre, encontrándose en plena vitalidad, cree que no podrá comportarse correctamente con la mujer que ama, y que debe casarse, que haga lo que le parezca: si se casan, no comete ningún pecado. En cambio, el que decide no casarse con ella, porque se siente interiormente seguro y puede contenerse con pleno dominio de su voluntad, también obra correctamente. LA MUJER PABLO (s. I), 1 Corintios, 14, 34-35 Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. CLEMENTE DE ALEJANDRÍA (s. II), Stromata, PG 8.1275 Las mujeres deben buscar la sabiduría, como los hombres, aunque los hombres son superiores y tienen en todo campo el primer puesto, a menos que sean demasiado afeminados. 1

ORÍGENES (s. II), Exod., PG 12.305 La mujer representa la carne y las pasiones, mientras que el hombre es el sentido racional y el intelecto. AGUSTÍN (s. IV-V), Soliloq., PL 32.878 No hay nada de lo que deba huir yo más que del tálamo conyugal, nada arroja más trastornos en la mente del hombre que las lisonjas de la mujer y que aquel contacto de los cuerpos sin el cual la esposa no se deja poseer. AGUSTÍN, Sermo LI, PL 347.348 Ya que no tenéis otra manera de tener hijos, consentid en la obra de la carne sólo con dolor, puesto que es castigo de aquel Adán del que descendemos.

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