P. 1
Joven, así debes ser

Joven, así debes ser

5.0

|Views: 821|Likes:
Published by escatolico
Mi ideal es el joven que tiene siempre salida para los problemas del mundo, que no pierde la cabeza en las situaciones más peliagudas, que avanza por el camino real de la existencia confia¬do, con buen humor y con trabajo constante; pero que no pierde por eso de vista un solo momento el objetivo único, verdadero, santo; más allá de todos los obstáculos, trabajos, luchas y desengaños, al final del camino ve a Jesucristo que le aguarda, y a El —cueste lo que costare— es necesario llegar.
Mi ideal es el joven que tiene siempre salida para los problemas del mundo, que no pierde la cabeza en las situaciones más peliagudas, que avanza por el camino real de la existencia confia¬do, con buen humor y con trabajo constante; pero que no pierde por eso de vista un solo momento el objetivo único, verdadero, santo; más allá de todos los obstáculos, trabajos, luchas y desengaños, al final del camino ve a Jesucristo que le aguarda, y a El —cueste lo que costare— es necesario llegar.

More info:

Published by: escatolico on Mar 30, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

06/03/2014

pdf

text

original

Quisiera imprimir profundamente en tu alma la convicción de
que la fuerza de una vida victoriosa y el secreto del triunfo están
escondidos para ti en el Sacramento de la Eucaristía.
¡El Santísimo Sacramento es el sacramento de la victoria!
¿Has leído cómo se apoderaron los rusos de Przsemysl, una
de las fortalezas más resistentes? Sencillamente, a fuerza de ham-
bre. Valerosas tropas húngaras defendían la ciudad; tenían caño-
nes y municiones en abundancia; también las torres resistían con

173

firmeza... y todo fue en vano; llegaron a agotarse las reservas de
alimentos, y los soldados heroicos, pero hambrientos y sin fuerzas,
tuvieron que capitular.

También en torno de la blanca fortaleza de nuestra alma me-
rodea el enemigo; muchas capitulaciones espirituales tienen por
causa el hambre, el decaimiento. ¿Ha de asombrarte que el alma
que no recibe su alimento ordinario pierda las fuerzas y no pueda
resistir los ataques de la tentación?
Y ¿sabes cuál es el alimento principal del alma? Yo soy el pan
vivo que ha bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá
eternamente; y el pan que yo te daré es mi misma carne (San Juan
6, 51-52).

¿Quieres cantar victoria en medio de los innumerables
ataques de la tentación? ¡No olvides las palabras citadas de
Jesucristo; no permitas que el hambre agote las fuerzas de tu alma!
Cuando los sarracenos asediaron el castillo de Asís y ya
trepaban por los muros con embriaguez de victoria, Santa Clara co-
gió la custodia y se presentó en la muralla. Un deslumbrante rayo
de luz salía de la Santísima Eucaristía, y los sarracenos, cegados,
se despeñaron. Todo el ejército atacante emprendió la fuga; el pe-
queño claustro de Asís, la pequeña fortaleza de la fervorosa vida
religiosa se vio liberada.
Cada alma pura es un castillo, una grata morada del Señor.
¿De quién podrán esperar socorro nuestros jóvenes cuando los
salvajes sarracenos —los instintos desordenados y las tentaciones
del mundo— embistan las murallas del castillo? ¿De quién sino de
la Santísima Eucaristía? Acudan con frecuencia los jóvenes al
Cristo eucarístico, y así podrán vencer las tentaciones del mundo.

Comulgar significa vencer; quien come la carne de Cristo y
bebe su sangre, ése tendrá vida eterna.

Contemplemos en espíritu una función del circo romano en
tiempos de Nerón. Un pequeño grupo de hombres es colocado en
medio de la arena. Ancianos, madres con niños en sus brazos,
doncellas, muchachos, niños... Los rodea una turba sin entrañas,
inhumana, cruel...

174

Se abre una puerta de repente, y de los sótanos oscuros
irrumpen en la arena leones, a los que no se alimenta desde hace
días...

¡Y los cristianos allá en medio! ¿Tiemblan? ¿Suplican? ¡Ah,
no! Rezan, cantan, se regocijan, como si fueran a unas bodas.
¡Cosa admirable! Las fieras los acometen, se oye el crujir de sus
dientes agudos, sus garras destrozan la carne viva..., y ellos... tie-
nen sus ojos clavados en el cielo, y con la sonrisa en los labios si-
guen cantando.

¿De dónde sacaron esos millares y millares de mártires esa
fuerza increíble? Y perseveraban... en la comunión de la fracción
del pan y en la oración, podemos contestar con palabras de la
Escritura.

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->