(2008-2010

)

Se acabó el luto
y otros bocetos imprudente s. Camps Regina
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NO ENTIENDO NADA, ¿Y TÚ?

“Guárdate el instante en que nos conocimos
Ya veremos quién tenía la razón Que no es fácil hacerle caso al instinto sin perder la condición del que acaba de nacer” (Pablo Ager)

POR EJEMPLO

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Y yo te decía tres líneas rectas y tú entendías cualquier cosa. Claro, yo decía tres líneas rectas y tú entendías coge mi abrazo y desármalo, araña las flores de lluvia de mi ausencia. Yo te decía tres líneas rectas y tú entendías cualquier cosa Baña en mañanas el hueco trasnochado, camina de azul tras las huellas abrigadas.

LA LUNA EN TU ABRAZO

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La luna me despinta me tiñe, me cubre, me alcanza, me nombra La luna me eleva, me descalza de tí y me encoge. Me busca y me hiere. Me forma, me sucede. Me tira del pelo y me obliga a mirarte. La luna me descansa, me prepara el café Me desnuda y me vuelve a vestir.

La luna en tu abrazo en tu aliento me desconfía y descongela mis labios

Me aparta. Me cede. La luna me desmonta y me vuelve a armar. Me ama y me odia y me vuelve a amar.

Contesto al teléfono y me olvido de ti. Y mi café, como siempre, vuelve a estar frío

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MAÑANA

Me coges de la mano y me subes a tu escalón.

Yo, pregunto a la luna amarilla que, soltando el puñado de arena de sus manos, da un pequeño sorbo de luz y me aconseja que te vuelva a bajar al mío.

La pequeña dama de nieve reflejada me cuenta en secreto que aún hoy, después de tanto tiempo juntos amándose en secreto, la estrella de fuego y ella todavía encuentran un rincón entre todos los escalones del viento donde parar el reloj y el Universo.

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Se le ocurre que podemos sentarnos, si quieres, en medio de lo que tú eres y lo que yo soy.

Justo en la mitad de lo que no fue de nosotros. de lo que fue de ellos, si quieres. Veremos pasar la lluvia y la vida.

No quiero que desaparezca. No quiero que la inocencia cierre la puerta tras de sí.

Reconozco la quimera, Reconozco el espejismo, Sé que la imaginación me gana la partida, arma poderosa, bella crueldad que avanza imparable hasta convertirse en realidad.

Pero es tu abrazo al que me encuentro de pronto, armando un huequito donde quedarme a vivir

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por un segundo, cálido espejismo.

Mañana ya despertaré. Mañana ya tropezaré con el despertador y sus asesinos. Pero hoy, déjame desorientarte un poco más. Desoriéntame tú a mí, de nuevo.

Muéstrame una vez El color del mar en tus palabras Una vez más, las olas en tus pupilas, serenas, arropando mis manos frías y confiadas.

Lo guardaré todo en el baúl, junto a las estrellas y sus flores para que no se estropeen.

Y mañana ya despertaremos.

CENIZAS

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Ya no llueve y aún así no paro de correr bajando las escaleras.

Mi voz se ha quedado en el peldaño de arriba, mis palabras, cenizas transparentes me cubren y agotan sembrando luciérnagas, pintando de cielo mis pasos.

Tu ruido manchado quemado aleja el óxido de las flores. Una barrera atada sin sed que no deja rastro y me calma.

Bajo las escaleras desafiando y aún no sé cómo te miraré Lágrimas desnudas me invitan a café y me traen el paraguas.

Extenderás tus alas antes de que toque el suelo?

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DE INVIERNOS

“puedo resumir un poco, porque todo lo que toco se rompe,
te preste un corazón loco, que se dobla con el viento y se rompe, y todo lo demás también” (Andrés Calamaro)

MÉTRICAS, MESES

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Que se regrese a los libros pendientes de trazo, del bolsillo con caramelos y una frase. Escondida, feliz. Por volver a ser un sucedido. Que se llegue a una esquina donde viven los días merecidos, donde el viento conforma la métrica del libro y sus hallazgos. Que se ponga la mesa con un plato de más Acaso un disco, con recuento de los días, mientras bailamos. Meses que no borren futuros Nieve en el tejado sin olvido. Que se encienda el farolillo verde para cumplir alguna promesa.

O POR QUÉ NO
Está buscando en el nombre de las calles, En las puertas de las manos En los escombros de las leyes En los pedazos de tierra sin habitar Habla con los mapas y cuenta hasta diez Sitúa los lugares sin Dios Sitúa los pozos sin agua. Preguntándose por qué O por qué no.

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CERRANDO

Si hubiera vertido mis risas en el segundo cajón de la cómoda quizás tú y yo podríamos hablar. Pero mi sangre se está helando y ya no encuentro más madera que echar bajo la alfombra. Susurros del viento torpes cerrando mi última puerta. Y mi mano torpe anudando las flores y su sonido. Ya empiezo a recordar otra vez cómo sonaba al piano esta cicatriz.

PORQUE FALTA TU PIJAMA

No sé. No sé si te quise desde el principio. No sé si ahora te quiero. No sé. No sé si el aire que me falta lo llevas tú, en tu baúl lleno de recuerdos. No sé. No sé si te quise aquel día en que me hiciste enfadar. No sé si te odié por quererme tanto, sin dudar.

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No sé nada. No sé nada, mi amor. ¿Lo sabes tú? No sé qué hacer con todo lo que no sé. No sé.

Mi vida, no sé que será de mi cuando caiga en ti. No sé si ya he caído. No sé si sabría salir de ti. No sé. No sé si quiero salir de ti. No sé. No sé que haré mientras me faltes. No sé qué color nuevo aparecerá en mi mañana. No sé que sentirás al verme de nuevo. No sé qué diré cuando te pille, de nuevo, besándome, sin tocar mis labios.

No sé nada, dulce niño. Caballero de brillante armadura. No sé nada.

No sé qué hacer con todo lo que no sé. No sé que hacer con los besos que te debo No sé qué hacer con mi cama vacía, porque falta tu pijama. No sé. No sé. No sé. ¿lo sabes tú? ¿lo sabes?

CÍRCULOS

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Y doy vueltas y vueltas sin descanso, en círculos. Descalza, intento sortear los cristales que amenazan tormenta. Mis huellas ignorantes buscan sin mapa, sin brújula. Pintas de flores la escarcha mientras el cielo se observa impaciente en los espejos mojados Doy vueltas y vueltas en círculos, sin brújula, sin estrella polar.

CÓMO SE VIVE CON LOS MUERTOS

Que hace uno con las pesadillas del pasado. Qué hace uno con los rostros de los errores. Cómo se vive con los recuerdos de una vida mejor. Cómo se sigue respirando

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después de saber que no hay vuelta atrás. Tomamos determinados caminos. Lloramos, sufrimos, amamos. No siempre sabemos por qué se elige una dirección y no la contraria. Y nos arrepentimos, casi siempre. Me gusta pensar que tan sólo es que aún no hemos llegado al final del camino y habrán algunos errores más, algunos desencuentros.

Pero al mismo tiempo absolutamente necesarios, para llegar al lugar concreto dónde tú estarás, en el momento exacto en el que puedas reconocerme.

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ESTO ACABA DE EMPEZAR

“estoy haciendo las maletas soñando que vendrás, elige dónde vamos que esto acaba de empezar” (Montoto)

COMO ANTES. DE NUEVO

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Un hola le saca de su burbuja. La rompe. Perdido. Confuso. Sus ojos están tristes, serios. Vacíos. La mira. la eternidad en unos segundos. Sólo silencio. Sólo tiempo detenido. La sigue mirando. Perdido. Confuso. Triste. Algo estalla. Bombillas. De colores. Creo. La reconoce. Se reconoce. Reencontrarse. Cambiarlo todo. Luz. Luz dentro de sus ojos. Un farito encendido despierta. Esperaba su regreso. Creo La reconoce. Se reconoce. Como antes

La mira. Se encuentra a sí mismo. Como antes. De nuevo. La mira. ¿dónde has estado? Sus ojos la queman.

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Como antes. De nuevo. ¿adónde te fuiste?

Una eternidad. Sólo unos segundos. Silencio. Nada más existe ahora mismo. Sólo dos niños.

Sintiéndose en casa.

(como antes) (de nuevo) Sólo dos niños haciéndose bien.

BÚSCAME

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Búscame. Aunque ya no seamos los de antes. Búscame. Aunque perdieras las alas por el camino regresa a casa. Aunque se agotara el polvo de mariposas vuelve a donde todo empezó. Descálzame o desnúdame.

Pero búscame. Aunque no reconozcas en mi rostro rastros de tu huella. Está ahí. El agua con que riegas estas flores. Está ahí. Siempre ha estado ahí. En silencio. Dormida. Esperando. A que un día al mirarme por fin me vieras A que un día al mirarte, por fin yo despertara a tus labios. Búscame. Te espero aquí sentada en el escalón a mitad de camino, en compañía de luciérnagas mostrándote el camino de vuelta a casa. Búscame.

Y SUS RAÍCES QUE SON NAUFRAGIO

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Me visto con su traje, con su lejos y su desvarío. Me bebo el invierno y su inundación, y sus islas ignoradas, que rugen y tiemblan y ofrecen y cuentan lo que han soñado en tu boca. Subo las escaleras de la aurora y sus raíces que son naufragio y su sonrisa de invitación y su traje y su invierno y sus cuerdas y su olvido y su perdón. Y escribo. Escribo que me visto con su traje Y me emborracho con sus calles de sal, con su tar y su canción, con su desierto de cristal con sus breves líneas y su respiración.

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DE LOCURAS Y OTROS BOCETOS INCONCLUSOS

“Soñamos juntos juntos despertamos el tiempo hace o deshace mientras tanto”
(Mario Benedetti)

O TODOS LOS SUEÑOS

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Pero, ¿tú te das cuenta de lo que acabas de hacer? No. Ahora en serio. Ya ni lo pregunto. Afirmo. Me quieres matar. Como si te viera. Una sonrisa en tu boca terminando la frase o empezando de nuevo. ¿Te das cuenta? No sé si la caja de Pandora, Pero algo acabas de abrir. Mis manos. Tu deseo. O todos los sueños, con sus cometas sin cuerda. Hombre de dios, ¿tú te das cuenta de lo que has hecho?

EL TORNILLO QUE LE FALTA A MI CABEZA
Eres la pata que le falta a la mesa para que no pierda el equilibrio Eres el marco que hace más bonito este cuadro. Eres la película de Mickey y Pluto que me encantaba mirar en el cinexin.

Eres la puerta. Eres la bufanda de colores.

Eres el tornillo que le falta a mi cabeza.

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Eres la lamparita de noche que da luz a mis versos. Eres la manta del sofá. Eres el petit suisse que me como viendo Watchmen. Eres la mano que me hace temblar. Eres el trocito de pan que quiero desayunar a diario

Eres los pies que calientan los míos…terriblemente fríos.

Eres el color del abrigo de la niña perdida entre calles en blanco y negro. Eres Madagascar. Y Constantinopla. Eres ese hombre que, casualmente, me completa.

Eres lo que deseo que seas.

Soy un desastre, excepto con las cosas de los demás. Soy una llorona, me emociono con cualquier cosa últimamente Soy una orgullosa de cuidado Me hago la fuerte para que non encuentren mi fragilidad. Soy muy despistada, excepto con las cosas de los demás.

Me cuesta pedir ayuda. Me cuesta aceptarla.

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Me siento culpable por no poder hacer más de lo que hago.

Soy una niña asustada de lo que siente. Soy una mujer que se ha dado cuenta que sigue mintiéndose. Soy una mujer que, hoy, quisiera decirte la verdad.

He recordado tu recado. Tus palabras que me trae el viento. Y el puto progreso.

Y las negras nubes han desaparecido. Y el color ha vuelto a los árboles violetas.

Déjame decir esta noche una verdad, al menos.

VIDA O LLUVIA

Andando de puente en puente la luz, galopando, entre pausas, reposando en caricias. Eres las respuesta? o la pregunta?

La calma de tus lunas de fuego. Las palabras que estallan en errores los silencios que besan

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mis siempre sorprendidos labios.

Andando sobre el hielo de otras mejillas el viento hablando con los relámpagos suspendidos, dejando pasar el eco de las plumas, las lágrimas de estos pasos. ¿Eres el fondo del río? ¿o el parpadeo de la lluvia?

Andando entre los latidos de la ropa el papel de la tristeza que me arrastra al vestirte de nuevo escuchando la música

que nace en tu piel para comunicarse con mi espalda.

Las limitaciones de las palabras.

¿eres el espejo tembloroso de la luna? o la vida que regresa del largo viaje?

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DE CUENTOS QUE CAEN CON LAS ESTRELLAS

“Y ahora quiero ser más vulnerable y asombrarme como ayer. Y más tarde quiero ser un punto cardinal que me indique dónde está la puerta para ir a jugar” (Fede Comín)

WINNIE, PIPO Y MAC

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Cortinas amarillas abrazadas Naranjas paredes acunando tus noches y las mías Y en el techo la luz de Winnie. Observo, en silencio, desde la cama, las ventanas de este pequeño tren que te cuida. Un parking para Mac ¡a California! El trono de Pipo. Se abren tus ojos llenos de futuro, de manto de estrellas, de aire, de mar. Se abren , de nuevo para comprobar, de nuevo que aún estoy allí. Al otro lado de las ventanas. Observando, contagiándome de tu calma, de tu paz. Quieres venir conmigo a mirar a Winnie mientras te cuento, otra vez más el cuento de la araña. Aquella tan pequeña a la que nadie veía. Aquella que saluda por la calle. Con su bufanda amarilla y su diminuto abrigo marrón. Intentando que alguien la oiga, sin demasiado éxito, se lamenta. No cantes, me dices, poniendo tu manita en mi mejilla. No cantes. Dejo a medias la nana. Sabes bien lo que pasará si sigo. Y aún no quieres dormir. Quieres seguir mirando a Pipo, a Winnie, a Mac Y ver qué hará hoy la pequeña arana con su bufanda roja y su abrigo marrón.

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Entrará en otra tienda más, una tienda de ropa, para subirse al escaparate. Igual con un poco más de altura, esta vez la verán. Que compre una capa y un sombrero. Me dices. Para que no tenga frío el Sol, Solet.

MUÑECAS RECORTABLES, MUEBLES DE PAPEL
Toma, 25 pesetas Para una Esther. Y la semana que viene, cromos de picar. Ahora, a merendar. Después jugaremos. Ven, abre el cajón. Coge todos los boletos de quiniela que quieras. Traeré el bombo para cantar línea. Huele a muñecas. Huele a jabón. Salgo al patio de la cocina. Siempre se cuela el sol o algún gato de los que pueblan los tejados. Canto de canarios. Ven, abre las palmas de las manos ponlas en paralelo, haremos formas con el hilo de coser. Con cuidado, que no se deshaga. El domingo nos levantaremos pronto. Iremos al mercado de San Antonio.

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Compraremos tebeos y carátulas. Cambiaremos cromos. Te regalaré algún póster de E.T. Muñecas recortables, Muebles de papel. La habitación, una clase llena de alumnos desobedientes. Las puertas del armario, una pizarra. Encajando tres piezas, Deslizando un lápiz de carbón Piezas de colores transparentes Bombillas bajo el dibujo Patines de ruedas Zapatillas de punta Gomas de saltar sujetas En el radiador Despierta. Es domingo. ¿quieres ir al Tibidabo?

ACÁ LO TENÉS

Y volvía a tener 8 años.

El profesor la sacaba a la pizarra pero a medida que se iba acercando Su cara iba cambiando.

Extrañada reconocía en aquel rostro a Lorca, Y en unos segundos, aparecía ante ella, Celaya,

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Y luego, eran los ojos de Neruda, y más tarde de Sabines, Y después de Machado. Iba cambiando más y más a medida que ella se acercaba.

Era un castigo, la informó serio, fuese quien fuese esta vez. Deberás escribir cien veces-dijo-en la pizarra “no volveré a llamar a las palabras desordenadas, poesía”

Una voz cargada de nostalgia y dulzura asomó por la puerta. La estaba mirando, sonriente. Inconfundible Benedetti.

“Vos soñás con poesía antes de dormirte? “ “Sí “-dijo escapando una sonrisa de sus labios“es mi primer y último pensamiento del día. No puedo evitarlo”.

“Acá lo tenes”-respondió alejándose despacito por los pasillos- “Acá lo tenés”.

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Nota: prohibido su uso con ánimo de lucro Este ejemplar es solo para promoción. Forma parte de un poemario que saldrá a la venta el próximo 18 de abril. La autora da su permiso para compartirlo y piratearlo todo lo que queráis. Ayúdanos a difundir.

2010 abril 2. Regina Camps.

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