LOS CAMINOS

DEL MÉXICO ANTIGUO

Los senderos, caminos y rutas son una ex-
presión de la forma en que los grupos hu-
manos organizan el espacio social a partir
del geográfico; forman parte de la pro-
ducción basada en el diseño y la planea-
ción culturales, y son auténticos vehículos
para el intercambio. Por esas vías se trasla-
daban las personas, que a su vez eran por-
tadoras de objetos y tradiciones, de bienes
y de ideas, ejes articuladores de procesos
históricos. Sin duda, esas rutas tuvieron un
papel activo en la vida cotidiana al conec-
tar distintos lugares –cuya relevancia esta-
ba determinada por el nivel de desarrollo
social–, en distintas regiones y épocas. Es
por ello que la complejidad de las institu-
ciones culturales, económicas, políticas y
religiosas llevó a que se formalizaran estas
vías de intercambio terrestre, mediante la
transformación del entorno natural.
Con gran inversión de tiempo y esfuer-
zo, los indígenas abrieron caminos entre di-
ferentes núcleos poblacionales, mercados
y centros ceremoniales; por esos caminos
transitaron viajeros, comerciantes, fieles e
incluso tropas, movimientos que a menu-
do implicaban traslados extenuantes a larga
distancia y durante periodos prolongados.
Las veredas y senderos se conforma-
ron gracias al recorrido que seguían una y
otra vez los individuos, mientras que los
caminos, calzadas y avenidas fueron no-
tables obras de ingeniería, con orientacio-
nes generalmente relacionadas con los sis-
temas calendáricos establecidos a partir de
observaciones astronómicas, reflejo de la
ideología de los pueblos prehispánicos.
LOS CAMINOS VIRREINALES
El de los arrieros fue el sistema más impor-
tante de transporte durante el periodo colo-
nial, de manera que la mayoría de las mer-
cancías se trasladaban en recuas, a lomo de
mula, aunque también en la espalda de los
cargadores indígenas; el tránsito de perso-
nas se hacía en carros, carretas o a caballo.
Las rutas más importantes atravesaban di-
versas ciudades y centros de consumo, y la
ciudad de México era el punto nodal, de don-
de partía el llamado “camino de la plata” o
“camino real de Tierra Adentro” que comu-
nicaba a la capital con las lejanas provincias del
Caminos de mediados del siglo xvi que comunicaban a Tzintzuntzan, antigua capital del reino purépecha, con los principales centros po-
blacionales de la cuenca lacustre de Pátzcuaro. “Plano de la ciudad de Tzintzuntzan, Pátzcuaro y poblaciones de alrededor de la Laguna”.
Fray Pablo de Beaumont, Crónica de Michoacán, ca. 1550.
RepRogRafía: MaRco antonio pacheco / Raíces
en el México antiguo y colonial, el transporte de objetos, personas e ideas entre distintos
sitios –distribuidos en vastos territorios– de relevancia económica, política y religiosa se
realizaba por caminos, rutas, veredas y senderos. el estudio de esas antiguas vías de
comunicación es fundamental para comprender el desarrollo social y reviste particular
importancia en las investigaciones arqueológicas, por tratarse de evidencias que permiten
reconstruir múltiples aspectos relacionados con la interacción cultural.
Arqueología de los caminos
prehispánicos y coloniales
26 / aRqueología Mexicana
DOSIER DOSIER
La Calzada de los Muertos en Teotihuacan, es-
tado de México. Plano publicado en el siglo xix
por el explorador francés Désiré Charnay.
toMado de chaRnay, 1885. RepRogRafía: M.a. pacheco / Raíces
Patricia Fournier
aRqueologíade los caMinos / 27
norte de la Nueva España, pasando por los
pueblos de indios, las villas, los reales de mi-
nas, las misiones, las fortificaciones, los puer-
tos marítimos, los ranchos y las haciendas.
También se trazaron caminos desde Veracruz
–el principal puerto al que llegaban mercade-
rías europeas– y desde Acapulco, puerto de
arribo de la Nao de Manila, con sus carga-
mentos de finos y estimados productos asiá-
ticos. Otras regiones también contaban con
vías que llevaban a la capital, como las rutas
de Texas, a lo largo del Pacífico, y la de Gua-
temala, que atravesaba por Oaxaca.
LA BÚSQUEDA
DE ANTIGUOS CAMINOS
Las evidencias de que las sociedades del pa-
sado mantuvieron relaciones de intercam-
bio suelen ser claras para el arqueólogo, gra-
cias a las técnicas que permiten identificar
como foráneas en una localidad o región
específica a determinadas materias primas,
las cuales se emplearon para elaborar toda
clase de objetos, por ejemplo vasijas de ce-
rámica, instrumentos de obsidiana y orna-
mentos de piedra verde o turquesa. No obs-
aRqueologíade los caMinos / 29
28 / aRqueología Mexicana
DOSIER DOSIER
Mesoamérica estuvo vinculada con las áreas culturales situadas al norte por una amplia red de rutas cuyo propósito fundamental era el intercambio de di-
versas materias primas, como la turquesa, material muy apreciado pues se utilizaba en la elaboración de objetos suntuarios.
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Del importante centro de La Quemada, Zacatecas, partían numerosos caminos, según el mapa elaborado por C. de Berghes en 1833 (“Plano de
la situación de las ruinas de los edificios de una ciudad antigua de la llanura de La Quemada, estado de Zacatecas”).
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los aztecas y sus anteceso-
res construyeron majestuo-
sas calzadas en los lagos de
la cuenca de México, com-
plementadas con los canales
para llegar en canoa a la ribera,
islas y zonas chinamperas.
Rutas de comeRcio pRehispánico
Golfo de México
Océano Pacífico
Área elko
Yerington
Lone
Mountain
Snaketown
Tucson Basin
Guasave
Chaco Canyon
Cerritos
Azure / New Azure
Old Hachita
Casas Grandes
Santa
Rosa
Alta Vista / Chalchihuites
Ixtlán del Río
Las Cuevas
Zacoalco
Tzintzuntzan / Área tarasca
Quiauhteopan
Yoaltepec
Chichén Itzá
Tenochtitlan
Teotihuacan
Tuchipa
Tula
Mina de turquesa
sitio arqueológico
rutas de coMercio
Posclásico tardío
Posclásico Medio
Posclásico teMPrano
clásico
ForMativo (Preclásico)
las líneas punteadas
indican rutas probables
tante, la ubicación de los caminos por los
que se transportaron esos bienes a menudo
representa un reto para la investigación, si se
considera que en muchas zonas de México
las huellas de esas antiguas sendas han que-
dado cubiertas por asentamientos de los pe-
riodos colonial e independiente.
En las tierras desérticas del Norte de
México pueden observarse rastros de es-
tas rutas ya sea a simple vista o bien me-
diante el análisis de fotografías aéreas, que
permiten detectar evidencias de su presen-
cia por cambios en la topografía, el color,
la textura o la vegetación del terreno. En
las planicies yucatecas y en las selvas del
sureste, la calidad de los amplios y exten-
sos caminos que construyeron los mayas
facilita en muchos casos su ubicación me-
diante reconocimientos de superficie e
imágenes de satélite, en las que se observan
como franjas regulares que rompen con el
patrón de los elementos naturales.
En las comunidades rurales indígenas y
mestizas, relativamente aisladas de la mo-
dernización, las personas continúan tras-
ladándose a pie por veredas y senderos que
cientos de años atrás recorrieron sus an-
cestros. Así, pueden recabarse datos entre
informantes de esas localidades, para veri-
ficar posteriormente en el terreno los indi-
cios de las rutas que en el pasado comuni-
aRqueologíade los caMinos / 31
30 / aRqueología Mexicana
caban a distintos asentamientos. También
la cartografía histórica es un complemen-
to fundamental en muchas investigacio-
nes arqueológicas: lienzos, códices y ma-
pas del periodo colonial sirven de apoyo
para rastrear los caminos del pasado.
En la actualidad se utilizan sistemas de
información geográfica que permiten ubi-
car en la superficie de la Tierra elementos
cuya regularidad puede interpretarse como
resultado de la acción humana. Estos sis-
temas incorporan imágenes de satélite, fo-
tografías aéreas y mapas digitalizados, así
como las coordenadas que permiten la ubi-
cación de las huellas de las sendas del pasado.
Inclusive es posible reconstruir aquellas que
han desaparecido y generar mapas cartográ-
ficos que muestren sus características.
RUTAS E ITINERARIOS
CULTURALES
El registro de los sitios arqueológicos, natu-
rales e históricos, así como la conformación
de redes de museos en los que se muestre al
público una interpretación acerca de los ca-
minos, son labores insoslayables en el estu-
dio y la difusión tanto de las rutas de inter-
cambio, como de los elementos, edificios y
paisajes que se relacionan con ellas.
Los “itinerarios culturales” –como el
proyecto de cooperación México-Estados
Unidos en torno al Camino Real de Tie-
rra Adentro, así como los parajes y el pai-
saje por los que atraviesa– forman parte
de iniciativas para conservar y promover
el patrimonio cultural representado por
esas rutas, por las que fluyeron bienes e
ideas durante varios siglos.
La constitución de rutas culturales tu-
rísticas parte del estudio de los asenta-
mientos asociados con los caminos, sus ca-
racterísticas funcionales y arquitectónicas,
su historia –reconstruida mediante fuen-
tes documentales y evidencias arqueoló-
gicas, según corresponda–, tomando en
cuenta, además, la recuperación del pa-
trimonio intangible, que incluye las len-
guas, las expresiones religiosas, las fiestas,
la gastronomía, así como la promoción de
su conservación.
Aunque se ha avanzado mucho en el
estudio de las rutas prehispánicas y colo-
niales, falta por identificar muchos cami-
nos. En su trayecto incansable, la arqueo-
logía mexicana continúa en la búsqueda
de evidencias pretéritas para reconstruir
DOSIER DOSIER
Para leer más…
Ancient Mesoamerica, vol. 12, núm. 2, otoñode 2001. Revista
científica que incluye una sección especial dedicada
a investigaciones recientes sobre caminos mayas;
contiene seis artículos (pp. 259-314).
DelaCruz PaCheCo, José, y JosephP. Sánchez(coords.),
Memorias del Coloquio Internacional El Camino Real de
Tierra Adentro, Biblioteca del inah, inah, 2000.
TrombolD, Charles D. (ed.), Ancient Road Networks and
Settlement Hierarchies in the NewWorld, Cambridge Uni-
versity Press, Gran Bretaña, 1991.
Mapa del periodo colonial en el que se observan los caminos y veredas que recorrieron los conquista-
dores españoles en su entrada por el norte. Pintura de San Miguel y San Felipe de los Chichimecas.
RepRogRafía: MaRco antonio pacheco / Raíces
Fotografía aérea de El Carrizal, Chihuahua, donde se ubicaba un fuerte del siglo xviii, al que se llegaba
por un camino real. Aquí se observan los vestigios de esta importante vía de comunicación virreinal.
foto: coMpañíaMexicanade aeRofoto, 1993
Tarjeta postal de los treinta del siglo xx en que se ve la carretera que unía a México y Guadalajara,
a la altura de Quiroga, Michoacán.
colección paRticulaR
Calzada prehispánica aún en uso en el vaso del lago de Texcoco, en Nexquipayac, estado
de México.
foto: patRiciafouRnieR
Cargador contemporáneo, Venustiano Carran-
za, Chiapas. Ésta era la forma de transporte ca-
racterística en la época prehispánica.
foto: aRchiVo inah
las tendencias de desarrollo y complejidad
social, con enfoques científicos que, para-
lelamente, inciden en la protección de los
caminos de ayer como parte de nuestro pa-
trimonio cultural.
Patricia Fournier. Doctora en antropología por la
unam. Profesora del posgrado en arqueología de
la enah. Investigadora asociada del Museo Nacional
de Ciencias Naturales de la Smithsonian Institution,
Washington D.C.
VIGENCIA DE LOS CAMINOS
Las rutas prehispánicas hicieron posible tanto la
comunicación dentro de un sitio como la de un
sitio con otros. Desde los improvisados, apenas
marcados en el terreno, hasta los construidos
formalmente, los caminos constituyeron una
parte del paisaje que armonizaba con el entor-
no natural y permitía el tránsito de personas, la
obtención de objetos de uso cotidiano o suntua-
rio, así como el intercambio de ideas.
En muchos casos, las rutas de comercio y de
intercambio prehispánicas fueron seguidas por
los conquistadores españoles durante sus explo-
raciones y en el proceso de colonización. En el
periodo virreinal, los centros poblacionales de
los colonos y de los naturales en Nueva Espa-
ña se comunicaron a través del Camino Real y
sus ramales. Muchas de estas ancestrales vías de
comunicación siguen en uso en distintas enti-
dades, transformadas ahora en carreteras y au-
topistas, y muchas otras, en zonas rurales, es-
tán en el olvido. La búsqueda de esos caminos
es importante en los estudios arqueológicos y
su protección, como parte de nuestro patrimo-
nio cultural, es indispensable.

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