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EDICIÓN ESPECIAL

TENDENCIA
NACIONAL
NÚMERO 17 • DICIEMBRE 2015

balance anual

2015

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TENDENCIA
NACIONAL

Director:
Andrés Cabrera
Equipo:
Carla Amtmann
Rafael Crisosto
Eduardo Ocampo
Lincoyan Painecura
Rodrigo Silva
Héctor Testa
Iván Vitta
Diseño y
Diagramación:
Esteban Vásquez

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contenido

EDITORIAL

EL Destape de los Casos Penta y Caval
Por Rodrigo Silva

Reconstitución de escena de un acuerdo político: La investidura del
Bloque del Orden
Por Andrés Cabrera
¿Qué cambió en el cambio de Gabinete?
Por Iván Vitta

La Represión en Chile
Por Rafael Crisosto

La Demanda y el Proceso Constituyente en Chile en tiempos de
escándalo, corrupción y crísis de las Élites
Por Héctor Testa

El fin del bacheletismo y el mando de Burgos en un gobierno arrodillado
Por Eduardo Ocampo
Proceso Constituyente: ¿Qué haremos?
Por Carla Amtmann

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EDITORIAL

2015 - 2016:
Entre la desconfianza, la descomposición
y la politización*

H

ace pocas semanas, la opinión pública comenzó a
referirse al 2015 como el año de la desconfianza. Esta
caracterización –acorde al “estado anímico” que pervive
en nuestra sociedad– se vuelve mucho más certera si es
que se complementa con un proceso que se ha venido
incubando hace ya largos años y que hoy comienza a aparecer con mayor
nitidez. Tal como lo sintetizara el último informe del PNUD, hablamos
de los tiempos de la politización1.
Desconfianza y politización: dos caras de una misma moneda, dos
dimensiones que han marcado este 2015, dos fenómenos que se
tensionan formando nuevos escenarios. También, dos tópicos que
recurrentemente han sido analizados por el equipo de investigación
que compone Tendencia Nacional (TN). Con este telón de fondo, la
presente edición de TN, tiene por objeto bosquejar un balance del año
que llega a su fin, a partir de una selección y recopilación de artículos
que, observados en conjunto, permiten reconstruir las principales
características asumidas por el escenario sociopolítico en vista al
desenvolvimiento de los actores que predominan en dicho campo.
Junto a ello, se integran en estos párrafos algunas estimaciones y/o
proyecciones generales en vista al año 2016.

La crisis de representatividad se profundiza asumiendo el semblante
de la descomposición
El develamiento de la descomposición que invade a las elites políticoeconómicas del país, comenzó a quedar en evidencia a fines de septiembre
del año 2014. En dicho período, la emblemática “arista política del caso
Penta” se instalaba en la agenda de los medios, siendo uno de los primeros
estallidos noticiosos que pondría al tema de la corrupción en el centro
de la discusión política. Es interesante constatar cómo el pragmatismo
*

Análisis publicado en El Mostrador, 30 de diciembre, 2015. Disponible en: http://www.elmostrador.
cl/noticias/opinion/2015/12/30/2015-2016-entre-la-desconfianza-la-descomposicion-y-la-politizacion/

tecnocrático asociado a la Nueva Mayoría comprendía perfectamente
lo que deparaba el destino para las coaliciones políticas tradicionales a
partir de las fragmentadas informaciones filtradas por la prensa en ese
entonces. A pocos días de haberse destapado el caso Penta, Jorge Correa
Sutil (ex subsecretario del ministerio del interior durante el gobierno
de Ricardo Lagos) interpretaba los primeros antecedentes del caso del
siguiente modo: “Si alguien piensa que esto último solo deteriorará la
imagen de uno o dos parlamentarios o de la UDI, a la que pertenecen, me
temo presenciará cómo la crítica se extenderá, como mancha de aceite,
ensuciando a todos los partidos y a todos los parlamentarios”.2 Con una
“intuición” similar, el antecesor de Isabel Allende en la presidencia del
PS, Osvaldo Andrade, destacaría en una entrevista en La Tercera antes
de que apareciera súbitamente el caso Caval: “El temor que tengo es
que se estigmatice todo y terminemos convertidos en chatarra”.3
El 2015 se concretizarán varias de las proyecciones y temores
expresados por las viejas guardias concertacionistas. La desconfianza
que la ciudadanía mantiene frente al rol ejecutado por las cúpulas
políticas, empresariales y eclesiásticas del país se “expandió como una
mancha de aceite”, volviendo “chatarra” la credibilidad de los actores
que han conducido los destinos del país durante las últimas décadas.
Junto a ello, es necesario enfatizar que los flagrantes casos de
corrupción, tráfico de influencias, cohecho, colusión, defraudación fiscal
(etc.), observados a través del “incestuoso maridaje entre el dinero y la
política” expresado en los casos: Penta, Caval, SQM, Corpesca, Colusión
del Confort, MilicoGate (etc.) y sus extensas ramificaciones aun no
resueltas, no han sido las “causas exclusivas” de un malestar social que,
por lo pronto, ha agudizado la crisis provocada por el ciclo de protestas
desarrollado durante el período 2006-2011. La extendida desconfianza
no ha sido mitigada (menos revertida) por ninguno de los mecanismos
de salida creados durante estos años por el gobierno y/o la derecha
política. Basta recordar los más representativos: El Proyecto de ley para
el Fortalecimiento y Transparencia de la Democracia (Octubre, 2014)
negociado por el ejecutivo en el contexto de la reforma al sistema
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binominal. El acuerdo que invistió a las coaliciones tradicionales como el
“bloque de orden”, sellado a través de una firma en la que participaron
los presidentes de los partidos, de la UDI al PC, titulada por los medios
(¡ya que ni siquiera llevaba título!): Declaración conjunta sobre probidad
y transparencia (Abril, 2015). El tercero y quizás más sofisticado de los
mecanismos elaborados para morigerar la crisis: La creación (marzo,
2015) del Consejo Asesor Presidencial contra los Conflictos de Interés,
el Tráfico de Influencias y la Corrupción (presida por el presidente
de Espacio Público, Eduardo Engel). Como ha quedado demostrado
en diversos pasajes de la agenda noticiosa, la propuesta emanada
por el consejo ha tenido diversos reveses y cercenamientos durante
su tramitación legislativa, sobre todo, si es que consideramos las
tensiones provocadas en el congreso al momento de discutir la reforma
a los partidos políticos; el “corazón” de la propuesta emanada por la
comisión. Tal como ha mencionado el cientista político Claudio Fuentes,
en la tramitación legislativa desarrollada hasta ahora se ha impuesto (y
muy probablemente, se impondrá) “el triunfo de las máquinas [partidos
políticos] por sobre un genuino intento por incorporar la democracia en
las tiendas políticas”.4
Más allá de la descomposición observada en las principales dirigencias
e instituciones del país y de los deficitarios mecanismos implementados
por las coaliciones políticas tradicionales y el gobierno con el objetivo de
revertir el profundo grado de desconfianza que la ciudadanía mantiene
respecto a sus representantes, es necesario incorporar un factor más
para completar el cuadro de este 2015. En dicho período, se hace
evidente que, ni Michelle Bachelet ni la Nueva Mayoría, se encuentran
capacitados para cumplir los cambios estructurales comprometidos en
su programa de gobierno, defraudando las expectativas moderadas que
esta apuesta había sembrado en un electorado que –en su generalidad,
y a decir por los altos niveles de abstención alcanzados (casi un 60% en
segunda vuelta presidencial)– sentía suspicacia frente a la posibilidad
de que el proyecto nuovo mayorista pudiese concretizar de manera
efectiva las reformas comprometidas.
La Nueva Mayoría: Sin liderazgo y bajo un avasallador predominio
restaurador
Es claro que a fines del 2015 impera una conclusión que no muchos
analistas consideraban como probable a inicios del mismo año. El
deterioro irrecuperable de la popularidad de Michelle Bachelet tras las
fulminantes secuelas del caso Caval, así como también, de la invención
política que en el último proceso electoral se había auto-asignado el
flamante rol de portadora y conductora de un “nuevo ciclo político”
para el país. Junto a ello, también se volvió absolutamente transparente
el estado en que se encuentran las fuerzas políticas al interior del pacto
gobernante, las cuales, dan cuenta de un predominio avasallador de
los sectores conservadores (ex complacientes) en desmedro de los
sectores progresistas (ex flagelantes).
Este año, la inapelable conducción restauradora encontró su
coronación en el retorno de la vieja guardia al núcleo gubernamental.
El cambio de gabinete ejecutado el 11 de mayo sólo vino a ratificar la
consolidación de un predominio que se venía sedimentado desde el
primer mes de gobierno de la Nueva Mayoría; período en el que surgió el
“chivo expiatorio” utilizado por el conservadurismo para frenar cualquier
intento de reforma, vale decir: la metáfora de la “retroexcavadora”
anunciada por el actual presidente del PPD, Jaime Quintana.
El cambio de gabinete significó en ese entonces el ostracismo
político, tanto para el otrora “delfín” de la presidenta Michelle
Bachelet, el ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, como para el
creador-responsable del programa económico de la Nueva Mayoría,
el ex ministro de Hacienda Alberto Arenas. Al mismo tiempo, elevó
a la conducción de ambas carteras, a “la dupla” compuesta por Jorge
Burgos (Interior) y Rodrigo Valdés (Hacienda); quienes de inmediato
impondrían sus términos mediante un “New Deal”. Es así como el “nuevo
trato” respaldado por la totalidad de las fuerzas restauradoras, quedaría
sellado bajo la bullada tesis del “realismo sin renuncia”, expresada por
6

Michelle Bachelet en el consejo de gabinete extraordinario desarrollado
el 10 de julio en el Estadio San Jorge. En la segunda mitad del año, la
restauración concertacionista se proyectaría a través de los dictámenes
de Interior y Hacienda dentro de la esfera gubernamental, mientras que
en la dimensión parlamentaria, la performance legislativa sería asumida
preferentemente por las cúpulas del eje DC-PS, bajo la condescendencia
de la dirección del PPD y el PC (los partidos de más baja cuantía, el PRSD,
la IC y el MAS, se acoplan al primer vector, en el primer caso, y al segundo,
en los dos restantes; sin modificar sustancialmente las correlaciones de
fuerza al interior del pacto, más allá de las tensiones provocadas por el
díscolo senador del MAS, Alejandro Navarro). De este modo, la “cocina
de Zaldívar” organizada en la tramitación de la Reforma Tributaria en el
2014 vuelve a replicar su modus operandi durante el 2015.
En este segundo semestre, la “política de los acuerdos” queda en plena
evidencia a través de la nefasta ejecución de la glosa presupuestaria
(vía ley de presupuesto) y el ingreso de una “ley corta” en materia
educativa; además de una reforma laboral que impide cualquier atisbo
de garantía para aquellos sindicatos que intenten llevar a cabo una
huelga efectiva. En consecuencia, mientras por un lado, el gobierno
permite que la crisis de la derecha sea parcialmente revertida a través
de los vetos que dicho sector impone mediante uno de los cerrojos
antidemocráticos más efectivos que ampara la Constitución de 1980 (el
Tribunal Constitucional); por el otro, el grotesco eufemismo visado por
Hacienda y la cartera del Trabajo a partir de una indicación que utiliza
la figura de las “adecuaciones necesarias” permite encubrir –de un
modo bastante patético– el reemplazo interno de trabajadoras/es en
huelga. Nuevamente, uno de los compromisos de campaña de Michelle
Bachelet queda cercenado en manos de una tecnocracia que conoce a
perfección las virtudes de la “letra chica”: Hija ilustre de la transición,
desde el Acuerdo MOP-Gate a la Colusión del Papel Tissue.

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plebiscito que permita a la ciudadanía elegir el mecanismo que considere
más idóneo para forjar un proyecto país durante las próximas décadas–
existen no pocas chances de que el proceso constituyente termine
activando políticamente a una ciudadanía que pase de la apatía a la
identificación con un proyecto entrelazado con las fuerzas de cambio
que comienzan a asomar después de años de repliegue. En el corto plazo,
un despliegue efectivo de los sectores pro-transformadores supondría
asumir –tal como ha manifestado la directora de Fundación CREA, Carla
Amtmann– cuatro ejes centrales: “los Cabildos ciudadanos (marzo –
octubre del 2016), la presión popular para que sea inaceptable que este
parlamento cierre la puerta al cambio constitucional, las elecciones
del nuevo parlamento en donde se apueste definitivamente a contar
con una mayoría democrática, y la presión popular nuevamente, para
que se logre la demanda y articulación necesaria para la asamblea
constituyente”.6
En este sentido, no deja de ser curioso que, de un modo similar a las
proyecciones enarboladas a fines del año 2014, el pragmatismo tecnocrático de la Nueva Mayoría ya comience a augurar el advenimiento de
“tiempos interesantes”. Hace pocos días, uno de los intelectuales orgánicos más influyentes del período transicional, Eugenio Tironi, manifestaba en una entrevista otorgada a La Tercera que “el 2016 va a ser peor
[para la elite política y económica del país que durante el 2015]. Cada
vez va a haber más situaciones que van a llamar a escándalo. Esto es un
tsunami, esto tiene que ver con nuevos estándares en la opinión pública, con nuevas formas de información a través de las redes sociales”.7
Ciertamente, la pregunta que inquieta a la elite política-económica
no es si las estimaciones de los defensores del stato quo tendrán la misma
capacidad predictiva que la alcanzada a fines del 2014. Por el contrario,
el dilema que más incertidumbres genera en dicho segmento, es si la
pequeña apertura constituyente logrará ser ensanchada por las fuerzas
de cambio, posibilitando la entrada de una tercera fuerza política, capaz
de resquebrajar la reproducción del consenso transicional-neoliberal.
Los tiempos de la politización y la vía constituyente

¿Restauración o transformación?
He aquí el dilema primario del 2016.

Y mientras la performance restauradora incrementa los índices de
desconfianza defraudando las expectativas de la ciudadanía ante
reformas que no cumplen lo que prometen (cuestión que vuelve al
famoso programa de gobierno en un simple artilugio demagógico), los
tiempos de la politización comienzan a delinear los escenarios donde
residirán las principales pugnas políticas del año venidero: proceso
constituyente, reforma a la educación superior, elecciones municipales.
El primero de los escenarios pareciera concentrar mayoritariamente
la atención de los actores socio-políticos, tanto tradicionales como
emergentes. Este es, muy probablemente, el desafío político más
importante de los años venideros; la “madre de todas las batallas”.
Con este telón de fondo, es evidente que los “límites de la cancha”
propuestos por el ejecutivo para conducir el proceso constituyente
son favorables a los sectores restauradores, y esto por varios motivos.
Mencionemos al menos tres: 1. Por concebir el rol de la ciudadanía de
un modo meramente pasivo, consultivo y no vinculante. 2. Por permitir
que una de las instituciones políticas más deslegitimadas durante los
últimos años –el Congreso– defina el mecanismo mediante el cual
se redactará una nueva Constitución 3. Por proponer dentro de las
primeras etapas del proceso un Observatorio Ciudadano que no sólo
posee problemas de equidad en materia de género (14 hombres – 3
mujeres) y centralización (sólo uno de los convocados vive fuera de
la región metropolitana), sino que también y por sobre todo, porque
impera en el Observatorio un claro grupo de constitucionalistas que
abogan por una reforma parcial de la Constitución a través del Congreso
(en el mejor de los casos, acompañado por un “cuerpo de ciudadanos”),
tal como lo ha manifestado públicamente –junto al senador DC, Ignacio
Walker– el presidente del Observatorio Ciudadano, Patricio Zapata.5
A pesar de todos los cerrojos impuestos por la propuesta
gubernamental –cuyo objetivo primario es tornar extremadamente
improbable la realización de una asamblea constituyente y/o un

1.

Tal como lo explicita el informe del PNUD del presente año. Véase: http://www.cl.undp.org/
content/chile/es/home/library/human_development/los-tiempos-de-la-politizacion.html

2.

Correa, J. “Son las reglas”. El Mercurio, 27 de septiembre, 2014. Disponible en: http://www.
elmercurio.com/blogs/2014/09/27/25548/Son-las-reglas.aspx

3.

Véase: http://www.latercera.com/noticia/politica/2014/10/674-599689-9-osvaldo-andradeel-temor-que-tengo-es-que-se-estigmatice-todo-y-terminemos.shtml

4.

Fuentes, C. “Nueva Ley de partidos. El triunfo de la máquina”. El Mostrador, 22 de diciembre,
2015. Disponible en: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2015/12/22/nueva-ley-departidos-el-triunfo-de-la-maquina/

5.

Walker, I & Zapata, P. “Una convención constitución para el bicentenario”. EL Mercurio, 11
de julio, 2015. Disponible en: http://www.elmercurio.com/blogs/2015/07/11/33401/Unaconvencion-constituyente-para-el-bicentenario.aspx

6.

Amtmann, C. “Proceso constituyente: ¿Qué haremos?” Tendencia Nacional, Nº 16. Disponible
en: http://www.fundacioncrea.cl/publicaciones/tendencia-nacional-n16/

7.

Disponible en: http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/12/674-660783-9-en-estacrisis-hay-una-reflexion-critica-mas-profunda-en-el-empresariado-que-en.shtml

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PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°9 | ABRIL, 2015.

EL DESTAPE DE LOS CASOS

PENTA & CAVAL

por Rodrigo Silva

“El 2015 ha sido un año definido fundamentalmente por el
estallido de los escándalos de corrupción y sus respectivas
consecuencias políticas y sociales, lo que animó transversalmente
el trabajo de la Tendencia Nacional de la Fundación CREA. A
través del presente artículo, Rodrigo Silva nos aproximó, a
comienzos del mismo, a las principales aristas de los casos Penta
y Caval que, junto al caso SQM, han contribuido por llevar a
mínimos históricos los niveles de aprobación de los principales
actores políticos, caracterizando al escenario como uno marcado
por la crisis de legitimidad”.

L

a corrupción ha sido la temática que se ha encontrado en el
ojo del huracán durante los últimos meses, copando la agenda
mediática, y forzando al gobierno a posponer reformas
fundamentales estipuladas en su programa. La situación
anterior remeció a la élite afectando primeramente a la derecha y a la
UDI en particular con el caso Penta, cuya arista política se evidenciara a
mediados de septiembre de 2014 producto de las declaraciones del ex
gerente general del grupo Penta, Hugo Bravo1, para luego ramificarse
hasta la Nueva Mayoría, mediante la veta abierta por el caso SQM2 y
el denominado caso Caval, el cual fue conocido a raíz de un reportaje
titulado “Un negocio Caval” publicado el 5 de febrero en la revista “Qué
Pasa”10. Con estos casos quedó evidenciado, con mayor radicalidad que
en ocasiones anteriores, que los vínculos entre negocios y política no
son materia exclusiva de la derecha, sino que constituyen una situación
común a todo el duopolio político que ha gobernado Chile desde la
transición. Sin embargo, lo anterior no fue lo único que se puso de
manifiesto, ya que los tres casos anteriores coinciden en su capacidad
de graficar la existencia de profusos vínculos entre empresarios,
políticos, tecnócratas y la institucionalidad neoliberal que los cobija.
A continuación se presenta una breve exposición crítica de los casos
Penta y Caval.
En un primer momento del desarrollo de estos casos (agosto
del 2013), el llamado fraude al FUT dejó al descubierto una red de
funcionarios dispuestos a servirse de los forados de la institucionalidad
para realizar acciones fraudulentas en vistas de su beneficio personal.
Iván Álvarez, uno de los hombres claves de dicho caso, vulneraba desde
2007 el servicio informático del SII y contaba con una red de funcionarios
que formaban parte del millonario negocio realizado a costa de las
arcas fiscales. Estos funcionarios se relacionaban con contadores como
Jorge Valdivia, que operaban como nexo con las empresas del grupo
PENTA. Álvarez mencionaba en sus declaraciones del 15 de enero,
ante el fiscal Carlos Gajardo, que el trabajo del contador Jorge Valdivia
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consistía en hacer lobby y en mover sus contactos para que en el SII
“todo saliera limpio”. Con este modus operandi se reclutó a un total
de 122 contribuyentes, empresas que falsearon boletas para pagar
menos impuestos, recibir devoluciones abultadas y financiar campañas
políticas.
Tal y como es sabido, en el caso figuran personajes políticos como
el ministro de Obras Públicas Alberto Undurraga (DC), el senador Iván
Moreira (UDI), la senadora Ena Von Baer (UDI), los diputados Ernesto
Silva (UDI) y Felipe de Mussy (UDI), el ex candidato presidencial Andrés
Velasco (Fuerza Pública), el ex presidente Sebastián Piñera, el “coronel”
Jovino Novoa (UDI), Lawrence Golborne y, el detenido en prisión
preventiva, Pablo Wagner (ex subsecretario de Minería de Sebastián
Piñera y ex UDI). En relación a este último grupo vinculado a Penta,
la Fiscalía ha abierto nuevamente una ronda de declaraciones citando
a Jovino Novoa, Ena Von Baer, Iván Moreira y Felipe de Mussy, quienes
también se encontrarían próximos a declarar.
Por otra parte, respecto a lo acaecido con Caval, en una columna de
Edison Ortiz (Profesor y Doctor en Historia) publicada en El Mostrador
el 10 de marzo, se describía la estructura que había posibilitado dicho
caso4. Ortiz daba cuenta del creciente poder que los parlamentarios
poseen a nivel local. Según él, la relación entre congresistas y el Estado
Central está dada por el intercambio de votos a cambio de altísimos
niveles de autonomía para impulsar gestiones a nivel local, de modo
que tanto las designaciones del Estado, como la relación con proyectos
de negocios, pasan necesariamente por los senadores y diputados. De
esta forma, se establece una relación entre agentes del mundo público
y privado, en la que se entrelazan alcaldes, funcionarios públicos,
especuladores y empresarios. Así Caval Ltda. -empresa de la nuera de
Michelle Bachelet-, obtiene de los funcionarios públicos la información
relevante para emprender su negocio especulativo, Cynthia Ross
Wiesner (funcionaria de la Municipalidad de Machalí) y Jorge Silva

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(director de Obras Públicas del Municipio) son quienes entregan
información respecto de la posibilidad de modificar el plan regulador
intercomunal de Machalí. Luego de ello, comienzan las gestiones para
obtener préstamos y se suscita la conocida reunión con Andrónico
Luksic, Sebastián Dávalos y su esposa Natalia Compagnon (dueña del
50% de Caval) consiguen el préstamo que les permitiría realizar su
funesto negocio. El caso se desarrolla a sabiendas de Juan Pablo Letelier
(PS), senador por la Región de O’Higgins y de Juan Luis Castro (PS)
diputado por el distrito 32 (Rancagua), la intendenta Morín Contreras,
quien habría intentado acelerar el trámite de inscripción de terrenos
a nombre de Caval y el Seremi de Vivienda Local Wilfredo Valdés, que
opero como tasador del terreno.
Respecto al desarrollo del caso, las declaraciones de los involucrados
se realizarán durante la segunda quincena de abril, y Sebastián Dávalos,
Natalia Compagnon y Andrónico Luksic, forman parte de la lista que
analiza el grupo dirigido por el fiscal de O’Higgins, Luis Toledo5.
Ante los hechos presentados, lo que Caval y Penta han dejado en
evidencia es que la magnitud del problema no nos remite únicamente a
la falta de cumplimiento de normativas; menos aún, a un conflicto “entre
privados”6 como señalara indecorosamente el Ministro del Interior,
Rodrigo Peñailillo. Lo que existe realmente, es un importante número
de políticos y empresarios cuyo objetivo ha consistido en burlar la ley a
través de una capa de tecnócratas dispuestos a utilizar los resquicios que
otorga nuestra institucionalidad. Es evidente que la expresión utilizada
por el fiscal Carlos Gajardo, según la cual nos encontramos ante una
aceitada máquina que no tiene inconveniente alguno en defraudar al
fisco7, es válida para ambos casos.

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de modificaciones parciales a la legislación actual, se presentan como
alternativas legítimas desde la perspectiva de su efectividad para
terminar con el problema, o si más bien, las medidas anteriores resultarán
estériles. En este escenario pareciera ser que una respuesta realista
al extendido problema de la corrupción no podrá surgir dentro de los
márgenes del binominalismo y su magnitud no cabrá en los límites de la
democracia pactada. Sino que deberá hacerlo desde fuera de ella, para
rebasarla y robustecerla. El deber de conquistar una institucionalidad
que sea capaz de asegurar derechos sociales y de proteger a las mayorías
contra el desmedido poder de los negocios, es una tarea que debe ser
asumida por la ciudadanía y por aquellos que aun portan la legitimidad
para realizar cambios: los movimientos sociales.•

1.

Véase: http://www.elmostrador.cl/pais/2014/09/26/pentagate-los-nombres-de-los-politicosque-aparecen-en-la-investigacion-de-la-fiscalia/

2.

El 12 de enero de 2015 el SII presenta querella contra Pablo Wagner, lo que genera la apertura
de la arista SQM. http://especiales.pulso.cl/crono_SQM/index.html

3.

Vease:
shtml

4.

Véase: http://www.elmostrador.cl/opinion/2015/03/10/el-caso-caval-y-la-feudalizacion-delas-regiones/

5.

Véase:
http://www.emol.com/noticias/nacional/2015/03/25/709691/caso-caval-fiscaliniciaria-etapa-de-declaraciones-en-la-segunda-quincena-de-abril.html

6.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/02/674-616443-9-penailillo-porcuestionamientos-a-davalos-todo-esto-lo-tiene-que-responder-el-en.shtml

7.

Véase:
http://www.biobiochile.cl/2015/03/04/comienza-formalizacion-de-10-imputadospor-caso-penta.shtml

http://www.quepasa.cl/articulo/actualidad/2015/02/1-16218-9-un-negocio-caval.

La complejidad de las situaciones anteriores, nos remiten
necesariamente a la pregunta respecto de la dimensión real de la
problemática, ya que en vista de los hechos anteriormente descritos,
puede juzgarse si es que la creación de comisiones, o la realización
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PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°10 | MAYO, 2015.

Reconstitución de escena de un acuerdo político:

La Investidura del

Por Andrés Cabrera
“Tras el estallido de los escándalos de corrupción la élite
política ha reaccionado en busca de unidad y orden. Y uno
de los principales repertorios utilizados ha consistido en
allanar las condiciones para consensos transversales, desde
la Nueva Mayoría a la Alianza, hoy rebautizada como “Chile
Vamos”, en torno a la institucionalidad vigente. A través
del presente artículo, Andrés Cabrera da cuenta del inicio
de uno los reordenamientos políticos centrales de este año:
La investidura del Bloque del Orden”

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asta que finalmente aconteció lo que todos esperaban: el
pasado viernes 10 de abril, los principales partidos políticos
de la Nueva Mayoría y la Alianza firmaron el acuerdo
político que termina invistiéndolos como el “Bloque del
Orden”.¹ El peso histórico de lo que Alberto Mayol llamase en su último
libro, el “síndrome transicional”,² vale decir, la necesidad permanente
de que las fuerzas políticas tradicionales –y especialmente la Nueva
Mayoría– acudan a la fórmula de la política de los consensos, ha vuelto
a actualizarse a través de la intitulada “Declaración Conjunta sobre
Probidad y Transparencia”.³
Hace meses que la intelligentsia política asociada a la derecha
venía demandando utilizar el mecanismo transicional. Las palabras
del columnista de La Tercera Héctor Soto –quien en diciembre
pasado reprendía a la clase política en los siguientes términos– son
sintomáticas al respecto: “Pongámonos serios: los acuerdos fueron,
son y seguirán siendo el gran insumo de la política”.⁴ Resulta claro que
en dicho contexto la Nueva Mayoría hizo caso omiso a este tipo de
sugerencias, por el contrario, se inclinó por aprovechar los múltiples
beneficios que traía consigo el destape del caso Penta. Las denuncias
por financiamiento ilegal de campañas políticas mediante la provisión
de boletas ideológicamente falsas, tenían como principal actor afectado
a la Unión Demócrata Independiente (UDI); sus coletazos no lograban
saltar más allá del hoy desaparecido ex precandidato presidencial,
Andrés Velasco, o del Ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga
(este último, uno de los nombres que se barajan en el que parece ser un
inminente cambio de gabinete).
En ese entonces, el monitoreo del control de daños efectuado por
La Moneda arrojaba saldos favorables, cuestión que permitía postergar
en un par de meses la actualización del pacto. Las primeras semanas
de enero, parecían dar la razón a la táctica llevada a cabo por el
oficialismo. Con una derecha política sumida en la crisis permanente y
en la irrelevancia política, el gobierno de la Nueva Mayoría logró por fin
tomar el control de la agenda pública, cuestión que no había logrado en
todo el 2014.

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La debacle que originó el develamiento del caso Caval a comienzos de
febrero, modificó sustancialmente el contenido de la agenda pública, la
cual comenzó a adoptar hegemónicamente los ritmos complementarios
de la fiscalía y los medios de comunicación de masas. De ahí en más,
todas las soluciones ofrecidas por las coaliciones políticas tradicionales
para salir de la crisis y retomar, al menos parcialmente la agenda política,
han resultado ser un rotundo fracaso.
Baste recordar las explicaciones primigenias otorgadas por las
vocerías gubernamentales durante el período estival para graficar la
incapacidad del gobierno en la materia. Tanto el Ministro de Justicia,
José Antonio Gómez –quien después de esta participación desapareció
del mapa político– como el Ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo –hoy
en el ojo del huracán– enfatizaron que la cuestionada reunión entre el
Vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic; el hijo de Michelle
Bachelet, Sebastián Dávalos; y la nuera de la mandataria, Natalia
Compagnon; y los réditos económicos derivados de las tratativas,
provenían de un acuerdo “totalmente transparente”. Tal como
manifestaba el ministro Gómez en aquella oportunidad: “la operación
es completamente regular, fue una transacción entre privados”.⁴
La imposibilidad de prever adecuadamente la impetuosa escalada del
conflicto que hoy suma cuatro querellas interpuestas, se vio agudizada
por la puesta en escena del semblante acongojado de una madre/
mandataria profundamente dolida con el actuar de su primogénito,⁵
táctica que descartaba de facto el liderazgo político que se necesitaba
para salir de la crisis. Mermada la conducción carismática del último
bastión de legitimidad del sistema político, la “válvula de escape” a la
crisis tuvo que ser obligatoriamente asumida por aquellos organismos
que –según el estudio realizado por el Centro de Estudios de Conflicto
y Cohesión Social (COES)– mantienen un 2,7% de confianza ciudadana:
los partidos políticos;⁶ cuestión que se volvió imperativa al momento
de constatar que los sondeos de opinión pública tampoco consideraban
de manera satisfactoria los eventuales avances que podía registrar el
“Consejo Asesor Presidencial contra los Conflictos de Interés, el Tráfico

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de Influencias y la Corrupción”⁷. En efecto, el “Track semanal de opinión
pública” elaborado por Plaza Pública Cadem establecía que –a mediados
de marzo– solo un 18% confiaba (mucho o bastante) en las mejoras que
podría generar la instancia presida por el economista Eduardo Engel.⁸
Los 45 días de plazo decretados por el Ejecutivo para que el “Consejo
Anticorrupción” elaborase una propuesta, hacían fatigosa la espera
por una salida política a la crisis de representatividad. Es así como los
principales partidos políticos de gobierno y oposición asumieron su
responsabilidad apelando a una fórmula que los distanciase, al menos
conceptualmente, de la desprestigiada “política de los acuerdos”. Es
menester recordar aquí la exclusiva acepción de la palabra eufemismo
otorgada por la RAE: “Manifestación suave o decorosa de ideas cuya
recta y franca expresión sería dura o malsonante”. Claramente, la
categoría utilizada por los portavoces del documento, vale decir, la
“salida institucional”, no era más que un simple y llano eufemismo
que permitía encubrir la “expresión dura y malsonante”⁹ del “acuerdo
político” llevado a cabo.
En este contexto, la deserción anticipada de los partidos minoritarios
al interior del conglomerado gobernante (que también sumo por el lado
de la oposición a Amplitud), terminó demostrando las tensiones internas
configuradas en el proceso. Días antes de concretizado el acuerdo, los
timoneles del Movimiento Amplio Social (MAS), Alejandro Navarro, y
la Izquierda Ciudadana, Sergio Aguiló, presentaron serios reparos a la
iniciativa. Es así como el propio diputado Aguiló, manifestaba el 8 de
abril que “ninguna reunión de presidentes de partidos va a tener el
apoyo, la confianza y credibilidad de la ciudadanía, asumamos eso. No
sigamos en esta actitud absurda de pensar que somos los líderes de los
partidos políticos, justamente los más cuestionados por la sociedad, los
que vamos a resolver esta crisis de credibilidad. De forma contraria y
con toda humildad planteemos que vamos a recibir los proyectos que
proponga la comisión Engels y una vez que lleguen al parlamento los
votaremos a favor. Esa es la mayor contribución que podemos hacer
al país”.10 Claramente, el escaso peso político de ambos partidos –
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permanentemente desplazados del ámbito decisional de la Nueva
Mayoría– no tuvo posibilidad alguna de revertir la realización del pacto.
De este modo, la investidura del “Bloque del Orden” quedó
formalizada en la explicitación de seis puntos que, más allá de las
respectivas diferencias políticas de cada uno de los partidos convocados,
lograban aglutinar en un marco común una paradigmática alianza que
va desde la UDI al PC. Con ello, no sólo logró extenderse hasta la UDI
el blindaje que permanentemente había brindado el conglomerado
oficialista a la figura de Michelle Bachelet (punto 3: “Reconocemos en la
Presidenta Bachelet, en su calidad de Jefa de Estado, un actor central y
articulador de aquellas iniciativas que nos permiten abordar los desafíos
que nos plantea la construcción de una nueva institucionalidad”), sino
que también, volvió a hacerse patente uno de los rasgos icónicos del
período post-dictatorial, esto es: la reactivación de una “democracia
enclaustrada”;11 forjada por instituciones y organismos hechos para
neutralizar la agencia política del pueblo.12
Esta última dimensión se vuelve evidente con la integración –
bastante forzada– del sexto y último punto del documento: “Hay todo
un campo de acción para la sociedad civil, los medios de comunicación,
las organizaciones sociales, las universidades, las Iglesias, y, en general,
todas aquellas organizaciones e instituciones que constituyen el tejido
social de Chile, cuya voz debe ser escuchada”. Tal como ha quedado
manifestado en el ya citado texto del director del Observatorio de
Comunicación y Medios de la PUCV, Pedro Santander, en el texto se
“establece una demarcación entre el bloque y la ciudadanía”; en donde
estas últimas operan como dos esferas completamente diferenciadas.
Ciertamente, y atendiendo a las líneas directrices del documento,
hubiese sido mucho más coherente adoptar la posición editorial de
La Tercera, la cual, expresaba el 19 de abril que en el documento en
cuestión “se extraña un compromiso explícito con la tramitación de
proyectos legislativos relacionados con la actividad política. En lugar de
ello, los redactores del documento han preferido asegurar la tramitación
de los eventuales proyectos de ley que deriven de las propuestas de la
comisión presidencial “en el más breve plazo”, depositando el rol “central
y articulador” en la figura de la Presidenta de la República. Lo hacen no
sin antes advertir que la “indignación” también tiene su origen en las
conductas del sector privado y que existe un “campo de acción” para
medios, organizaciones sociales e iglesias, entre otras instituciones que,
por cierto, son autónomas y no guardan necesaria relación con el ámbito
de injerencia de los mismos partidos políticos. En otras palabras, sería
más recomendable que los dirigentes de los partidos privilegiaran sus
propias acciones para enfrentar proactivamente la crisis de confianza,
antes de dedicar espacio en su documento a recomendaciones para
otros sectores u organismos. Los tiempos que corren exigen mucho
más que buenas intenciones al momento de recuperar la credibilidad y
plantear un camino a seguir frente a la opinión pública”.13
12

En la práctica, esta total desconexión entre las salidas políticas a la
crisis manejadas por el “Bloque del Orden” y los movimientos sociales y
la ciudadanía en general, será una de las piedras de tope que terminará
por dinamizar la maduración de una nueva fuerza política que tienda
a posicionarse en las antípodas de los mancomunados conglomerados
políticos tradicionales.
No cabe duda que el segundo semestre del año será clave en este
sentido.

1.

Véase: Santander, P. “El bloque del orden ya tiene sus partidos: de la UDI al PC”. Disponible en:
http://www.elmostrador.cl/opinion/2015/04/14/el-bloque-del-orden-ya-tiene-sus-partidosdel-pc-a-la-udi/

2.

Mayol, A. (2014). La Nueva Mayoría y el fantasma de la Concertación. Reformas estructurales o
la medida de lo posible. Ediciones Ceibo, Santiago.

3.

Disponible en: http://www.claves.cl/2015/04/10/declaracion-conjunta-de-los-partidos-de-lanueva-mayoria-y-de-la-oposicion/. Se recomienda, la el reporte explicativo elaborado por CNN
Chile: “Partidos publicaron declaración conjunta de probidad”. Disponible en: http://cnnchile.
com/noticia/2015/04/10/partidos-publicaron-declaracion-conjunta-de-probidad-

4.

Véase: Soto, H. “El año del desgaste”. Disponible en: http://voces.latercera.com/2014/12/21/
hector-soto/el-ano-del-desgaste/

5.

Véase:
http://www.elmostrador.cl/pais/2015/02/09/la-moneda-le-baja-el-perfil-a-crisisdesatada-por-los-negocios-del-matrimonio-davalos-compagnon/

6.

Las palabras de la mandataria al inicio de la última semana de febrero causaron un profundo
revuelo mediático, levantando las más arduas críticas por parte de la ciudadanía y los medios de
prensa: “Como madre y presidenta han sido momentos dolorosos […] Me enteré por la prensa
en Caburga”. Véase: http://www.emol.com/noticias/nacional/2015/02/23/704915/bachelet.
html

7.

Véase:
encuesta-2/

8.

Véase: http://consejoanticorrupcion.cl/

9.

Véase: http://www.cadem.cl/wp-content/uploads/2015/03/Track-PP61-MarzoS2-VF.pdf

http://coes.cl/blog/gran-desconfianza-en-politicos-coes-lanza-datos-de-su-

10. Véase: http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=eufemismo
11. Véase:
http://radio.uchile.cl/2015/04/08/presidentes-de-partidos-politicos-buscan-salidainstitucional-ante-la-crisis
12. Amtmann, C. “La democracia enclaustrada”. Disponible en: http://radio.uchile.cl/2014/09/24/
la-democracia-enclaustrada
13. Atria, F. (2013) Neoliberalismo con rostro humano. Editorial Catalonia, Santiago.
14. La Tercera [Editorial], domingo 19 de abril: “Tarea pendiente para los partidos políticos”.
Disponible en: http://www.latercera.com/noticia/opinion/editorial/2015/04/894-626039-9tarea-pendiente-para-los-partidos-politicos.shtml

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PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°11 | JUNIO, 2015.

Por Iván Vitta

C

on el cambio de gabinete efectuado el pasado 11 de mayo,
terminó de decantarse un cambio en la situación política que
venía gestándose desde el estallido del caso Caval acaecido a
principios de febrero. El cambio de gabinete marca el fin de
la Nueva Mayoría como relato político y el retorno de la vieja política
concertacionista amparada en la política de los consensos. La Nueva
Mayoría se seguirá llamando Nueva Mayoría y su Programa seguirá
siendo invocado como señal de identidad, pero las condiciones políticas
que permitieron el despliegue de un discurso renovador y una táctica de
tensionamiento del duopolio binominal han desaparecido, junto con la
desintegración del capital político de Michelle Bachelet y el consiguiente
hundimiento del grupo de la “Nueva Guardia” concertacionista.

“El cambio de gabinete, tras la mediática petición
de renuncia de Bachelet al conjunto de su gabinete a
inicios de mayo, sancionó una interrupción sin vuelta
atrás del diseño original del gobierno y de la Nueva
Mayoría como coalición. Abriéndose paso, capitaneados
por la Democracia Cristiana, los sectores más
conservadores del oficialismo. Lo que es profundizado
por Iván Vitta a través del presente artículo”.

Ascenso y Caída de la “Nueva Guardia“¹
Hasta el año 2010, los sectores llamados “autoflagelantes” de la
Concertación nunca tuvieron ni la voluntad ni la necesidad de disputar
seriamente al llamado “Partido del Orden” – conjunto transversal de
dirigentes, que en la década del 2000 tenía como eje al tándem DC-PS–
que hegemonizó la coalición en sus cuatro gobiernos desde 1990 hasta
el 2010, año en que asume el gobierno de derecha de Sebastián Piñera.
La explosión social del año 2011 generó el espacio para que un nuevo
grupo, proveniente fundamentalmente del PPD y nucleado en torno
a la ex presidenta Michelle Bachelet pudiera levantar un discurso que
se apartara de la estrategia tradicional de los “acuerdos” y se hiciera
hegemónico en el espacio concertacionista. Esta fracción trazó una
táctica de relegitimación del capitalismo neoliberal basada en reformas
que aparentaran ser las del movimiento social. Esta táctica se reveló
pronto como la mejor alternativa a los ojos del bloque dominante
para enfrentar el creciente cuestionamiento social del capitalismo
neoliberal chileno; conclusión bastante obvia si se considera la escasa
capacidad de respuesta que el gobierno de Sebastián Piñera había
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logrado mantener frente al auge de las movilizaciones sociales. El peso
electoral de Bachelet le dio viabilidad tanto a la táctica política como a la
nueva fracción aparentemente hegemónica. La expresión de esta nueva
táctica política fue la constitución de la Nueva Mayoría.²
Desde el arribo de Bachelet a Chile en marzo de 2013 y hasta enero
del presente año, la “Nueva Guardia” vivió un constante ascenso, el cual
fue consagrado al nombrarse a Rodrigo Peñailillo como ministro del
Interior en marzo de 2014.
Cuando comenzó a destaparse la corrupción política con el caso
Penta, Peñailillo, líder oficioso de la Nueva Guardia, cometió un error
estratégico: confiando en que el control del Servicio de Impuestos
Internos la garantizaría la impunidad de sus propias maniobras de
financiamiento ilegal, decidió salir a hundir a la UDI, en lugar de allanarse
a un acuerdo político que sincerara las prácticas transversales de
financiamiento ilegal. No logró calibrar que el grado de malestar social
hundiría esta estrategia. Al aparecer, en el caso Caval cometió el mismo
error al subestimar el rechazo social a la corrupción y sobrestimar sus
propias capacidades de manejo de la situación. Fue esta falta de espesor
político para manejar la crisis la que finalmente hundió a Peñailillo
y a su grupo, cuestión que terminó por mermar el capital político de
Bachelet (que ya venía a la baja debido a los errores comunicaciones de
sus últimas intervenciones mediáticas); último sostén, tanto del grupo
como del relato de la “Nueva Mayoría”.
El nuevo gabinete
Desde marzo hasta fines de abril fracasaron todos los intentos del
gobierno por manejar la crisis de legitimidad abierta por los casos
de corrupción política. Cuando la primera semana de mayo Peñailillo
terminó de hundirse en el pantano y las encuestas ratificaron en forma
unánime el desplome de Bachelet, la presidenta se vio obligada a recurrir
al cambio de gabinete, más como un manotazo de ahogado que como
un golpe de timón.
El nuevo equipo ministerial es un gabinete de control de daños para
contener y darle salida a la crisis de legitimidad del sistema político.
Consciente de que su pérdida de capital político volvió inviable la táctica
de la “Nueva Mayoría”, Bachelet apostó por el retorno de los acuerdos
con todo el espectro político binominal.³ Tanto las declaraciones de
Jorge Burgos, el nuevo ministro del Interior, como de la propia Bachelet
en su cuenta del 21 de mayo, muestran la nueva orientación.
El símbolo principal del regreso de la democracia de los acuerdos es
el nombramiento de Jorge Burgos como jefe de gabinete. Burgos es un
hombre de la derecha democratacristiana, que participó en el grupo
de asesores chilenos del presidente DC de El Salvador, José Napoleón
Duarte, conocido como “los salvadoreños”, en plena guerra civil. Fue
uno de los directores de la “Oficina” durante la guerra sucia del gobierno
de Aylwin contra las organizaciones de izquierda que persistieron en la
lucha armada después de 1990. Es, claramente, un hombre del partido
del orden.
La dupla del recientemente renunciado Jorge Insunza (PPD) y Marcelo
Díaz (PS), ambos con pasado ligado a la consultora Imaginacción, de
la cuál es propietaria Enrique Correa, fueron llamados a La Moneda
para aplicar su expertis de control y manejo de crisis. Por su parte, el
nombramiento del PPD Rodrigo Valdés es una concesión de Bachelet
a los grandes gremios empresariales, que desde agosto del año pasado
pedían la cabeza de Alberto Arenas. Valdés le ha dado la razón a los
empresarios que expresaron beneplácito por su nombramiento: salió
a acotar la reforma laboral, descartando la principal exigencia del
movimiento sindical: la negociación por rama de actividad.

14

Como compensación por este giro, Bachelet aumentó la participación
en el gabinete del PPD y el PC. El PPD perdió Interior, pero recibió en
cambio Secretaría General de la Presidencia y Hacienda (queda en
suspenso si el cargo en la Segpres será tomado por un miembro salido de
la tienda que dirige Jaime Quintana). El PC sumó al Ministerio de la Mujer
conducido actualmente por Claudia Pascual, el Ministerio del Desarrollo
Social, encabezado en esta oportunidad por el ex subsecretario de
Previsión Social, Marcos Barraza.
El nuevo escenario
Las reformas continuarán nominalmente, pero el centro de gravedad de
la acción gubernamental se ha desplazado del manejo de las demandas
sociales a la contención de la crisis de legitimidad política, pasando de
una política de tensionamiento y acuerdos ex post a una de consensos y
acuerdos ex antes con la oposición de derecha, en la línea tradicional de
los 20 años de gobiernos concertacionistas. El acuerdo que firmaron en
abril desde la UDI hasta el PC para controlar la crisis de corrupción, ha
resultado ser un signo precursor de esta nueva etapa, mostrando que
las fuerzas que empujaban en esta dirección se venían consolidando en
forma previa al desenlace del 11 de mayo.
La Nueva Mayoría había logrado desalojar el protagonismo del
movimiento social del escenario político, reservándose para sí el rol de
actor central de un proceso de reformas acotadas y no estructurales.
El retorno de la política de los consensos de la vieja Concertación
reducirá aún más esas reformas y necesitará neutralizar y desactivar al
movimiento social, no sólo quitarle protagonismo. La brutal represión
del 21 de mayo es un indicador en ese sentido.
En este difícil escenario, el movimiento social y las fuerzas políticas
de vocación transformadora, la izquierda anticapitalista en primer lugar,
deben lograr reinstalarse con fuerza en la arena política, levantando y
articulando demandas sectoriales nacionales de ruptura con el modelo
neoliberal y desplegando luchas de mayor nivel que las de los últimos
años, vinculando las demandas de cambio con las aspiraciones de las
grandes mayorías del país, tal como ocurrió en las movilizaciones del
2011.•

1.

Hablamos de “Nueva Guardia” en oposición a la llamada “Vieja Guardia”, término popularizado en
los medios tras el destape del caso Caval y la guerrilla de declaraciones entre antiguos personeros
concertacionistas, como Camilo Escalona, José Antonio Viera-Gallo y Edmundo Pérez Yoma, y el
ministro del interior Rodrigo Peñailillo y sus aliados políticos. Es un término difuso, en la medida
que no separa estrictamente a los bandos en términos cronológicos, pero no obstante útil para
los propósitos de designar al grupo hegemónico que rodeó a Bachelet desde al menos el año 2012
y que tuvo la conducción política hasta el cambio de gabinete pasado. Para auto-descripción de
la llamada G-90, núcleo de esta “Nueva Guardia”, véase: “El manifiesto del G90”, The Clinic, 26
de abril de 2015. Disponible en: http://www.theclinic.cl/2015/04/26/el-manifiesto-del-g90/.
Sobre la discusión entre “Vieja” y “Nueva” Guardia, véase: “Cuando el fuego amigo alcanza a La
Moneda”, La Tercera, 23 de abril de 2015. Disponible en: http://www.latercera.com/noticia/
politica/2015/04/674-626671-9-cuando-el-fuego-amigo-alcanza-a-la-moneda.shtml.

2.

Como Fundación Crea hemos abordado en variados escritos y de manera más profunda la tesis
de la Nueva Mayoría como una apuesta discursiva y electoral del bloque dominante, en respuesta
a un nuevo ciclo político abierto por la movilización social y el resquebrajamiento del sentido
común neoliberal. Para una mirada más pormenorizada, ver Amtmann, C. (2015). “El gobierno
de la Nueva Mayoría: el nuevo ciclo y la restauración”. Revista Manifiesto XXI, Año I, Número
1, Primer Semestre. Ed. Andes, Santiago de Chile, y Cabrera, A. “¿Es la Nueva Mayoría idónea
para llevar a cabo las transformaciones estructurales que Chile necesita?”, El Mostrador, 30 de
diciembre de 2014. Vitta, Iván “¿Mayoría para cambios estructurales o coalición para aggiornar
el capitalismo neoliberal?”, Rebelión, 6 de abril de 2015.

3.

Para una opinión sobre las tareas del nuevo gabinete desde la óptica cercana a la Nueva Mayoría,
véase: Navarrete, J. “Decálogo del Cambio”, La Tercera, 17 de mayo de 2015. Disponible en:
http://diario.latercera.com/2015/05/17/01/contenido/opinion/11-189783-9-decalogo-delcambio.shtml.

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PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°11 | JUNIO, 2015.

Por Rafael Crisosto
“Rodrigo Avilés, estudiante universitario herido de extrema gravedad por el ataque de un
chorro del carro lanza durante la jornada de protesta del 21 de mayo en Valparaíso, y Nelson
Quichillao, trabajador contratista de CODELCO asesinado en la madrugada del 24 de julio en las
movilizaciones por la mejora del Acuerdo Marco, representan el recrudecimiento de la represión
policial ante el movimiento social en el reordenamiento conservador de la política chilena. Lo
que es profundizado por Rafael Crisosto a través del presente artículo”.

E

n el intervalo de una semana Chile se remeció por el asesinato de
los estudiantes Exequiel Borvarán (18) y Diego Guzmán (25),
en la marcha estudiantil del 14 de Mayo, y por la brutal agresión
policial contra Rodrigo Avilés (28), durante la cuenta pública
del pasado 21 del mismo mes. En el caso de los dos primeros fue un civil,
Giuseppe Briganti (20), quién creyó tener la autoridad para disparar a
un grupo de manifestantes que él consideraba criminales; mientras,
para Rodrigo, su agresor directo fue Manuel Noya (38), entonces
miembro de las Fuerzas Especiales de Carabineros, quien al amparo de
un procedimiento basado en la fuerza desmedida, atacó directamente
con el carro lanza-agua a un grupo de estudiantes de la Unión Nacional
Estudiantil (UNE), que se manifestaba ese día en Valparaíso.
En el marco de estos hechos, este texto tiene el propósito de exponer
el marco institucional que ampara la represión policial a movimientos
sociales, criminalizando su acción y dándoles amplias facultades a
carabineros para disolver reuniones autorizadas y no autorizadas.
Veremos como en las normas y protocolos que rigen el actuar de
carabineros, y la acción concreta que estos ejecutan, se transluce una
doctrina que entiende a los manifestantes como los enemigos internos
a reprimir; doctrina que en el caso de Rodrigo le produjo graves heridas
que lo mantuvieron al borde de la muerte por varios días y cuyas secuelas
aún son inciertas; mientras que en el caso de Exequiel y Diego, son un
pilar fundamental de la criminalización de los manifestantes, que llevan
a un grupo de la población civil a ver a estos como enemigos.
Derecho de reunión y Decreto Supremo 1.086
Como gran parte de la institucionalidad de nuestro país, el derecho a
reunirse y manifestarse está regulado por la Constitución y los decretos
de la Dictadura. En el contexto de la lucha contra los grupos de izquierda,
considerados como enemigos de la patria, la institucionalidad creada en
los ochenta entrega amplias facultades a Carabineros para coartar el
derecho a protestar. Eje central de esa institucionalidad es el Decreto
Supremo N° 1086 sobre Reuniones Públicas, del Ministerio del Interior,

promulgado en Septiembre de 1983. Este decreto busca regular el
derecho constitucional a “reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin
armas”, siempre que “las reuniones en las plazas, calles y demás lugares
de uso público, se regirán por las disposiciones generales de policía”.
Así, el Decreto 1086, en su artículo 2, enumera una serie de facultades
que permiten restringir el derecho a manifestarse. Entre ellas, permite a
las Fuerzas del Orden impedir o disolver manifestaciones que no hayan
sido avisadas con dos días de anticipación; da la facultada al Intendente
o Gobernador de no autorizar las reuniones o desfiles en calles que
ellos consideren de circulación intensa o en calles que perturben el
tránsito público y, para el caso de plazas o paseos, en las horas en que
éstas se ocupen habitualmente para el esparcimiento o descanso de la
población; finalmente, entre los elementos que permiten considerar
a una muchedumbre como “armada”, se consideran elementos como
palos o bastones (como el palo de coligue con que Rodrigo Avilés
agitaba su bandera).
Pese a lo restrictivo del decreto, este siguió siendo usado por los
gobiernos democráticos, para prohibir manifestaciones, requisar
banderas y reprimir a los movimientos sociales. Cabe destacar que, con
todo, este decreto no transgrede lo dispuesto por la Constitución, al
ser ésta (como veíamos) la que delega en la policía las disposiciones que
los manifestantes deben cumplir.
Protocolos, procedimientos y formación de las FF.EE. de Carabineros
En Chile, las Fuerzas del Orden encargadas controlar las manifestaciones
son las Fuerzas Especiales de Carabineros, grupo cuyo objetivo principal
es mantener el orden público y controlar grandes grupos. En su acción se
debe distinguir lo que dicen sus protocolos, de cómo realmente actúan.
Si bien los protocolos figan: a) la gradualidad de las acciones a tomar, b)
la distinción dentro de la muchedumbre entre infractores y respetuosos
de la Ley, y c) el uso de elementos de apoyo de forma disuasiva y no
ofensiva, el cumplimiento de estos protocolos en la práctica ha sido
bajo. En cuanto a la distinción entre los manifestantes “violentos” del
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resto, cabe solo recordar las detenciones masivas durante las protestas
estudiantiles del 2006 y 2011, que coparon comisarias con cientos
de estudiantes retenidos; o por nombrar un ejemplo más reciente, la
agresión al grupo de estudiantes de la UNE este 21 de Mayo, mientras
en la vereda de enfrente era saqueado un NEXTEL. Así, en la práctica,
la individualización dentro de la manifestación de los violentistas no
es aplicada. Carabineros ha preferido recurrentemente actuar contra
la toda la multitud para disolver y reprimir la manifestación, antes que
aislar a los “agitadores, violentistas o delincuentes”, como lo llaman
en sus protocolos. En cuanto a la gradualidad de la acción y el uso de
elementos disuasivos, el instructivo para el carro lanza-aguas menciona
que “nunca se puede acorralar a una masa humana, siempre al actuar
debe considerar vías de escape o evacuación”, y que nunca se debe
disparar un chorro directo salvo cuando el manifestante representa
un peligro inminente, en cuyo caso el chorro debe ser lanzado a las
extremidades y no al cuerpo. Pese a esta disposición, es de conocimiento
público que el carro lanza-aguas no tiende a utilizar el chorro de agua
en forma de “agua lluvia”, lo que se comienza a aplicar solo después de
la reciente agresión a Rodrigo Avilés. Finalmente, para recordar lo poco
o nada que son respetados los protocolos en las manifestaciones, no
fue precisamente un elemento disuasivo el que dio muerte a Manuel
Gutiérrez (16) el 2011, durante una jornada de protesta convocada
por la CUT, sino un arma de fuego disparada por el entonces sargento
Miguel Millacura.

Justicia Militar e impunidad

Todo lo anterior ha sido reiteradamente advertido por el Instituto
Nacional de Derechos Humanos, que entro este año en polémica directa
con Carabineros por afirmar que “las detenciones en las marchas ha sido
un elemento de represión que Carabineros ha usado para evitar la reunión
libre de las personas que luchan por sus derechos” y que “la actuación de
Carabineros [...] muchas veces no se ajusta a esos estándares, afectando
el derecho de los chilenos a expresar colectivamente su opinión”.

Creemos que todo lo que hemos expuesto no puede ser entendido por
separado. Las normas, protocolos y procedimientos de Carabineros en
relación a las manifestaciones públicas han apuntado estos años (más
que a proteger a la ciudadanía) a atemorizar, desarticular y aislar a los
movimientos sociales. La línea represiva que comenzó en dictadura
no ha cambiado en el fondo, quizás sí un poco en la forma: hoy
matan y hieren menos, pero lo siguen haciendo y, sobre todo, siguen
reprimiendo las manifestaciones callejeras que demandan derechos
sociales, con el mismo sentido que lo hacían hace 40 años, y con el
mismo consentimiento político por parte de la autoridad.

De esta forma, en cuanto a los protocolos e instructivos, vemos
que: primero, estos no se cumplen a cabalidad y, segundo, aunque se
cumplieran, siguen estando regulados por las disposiciones del Decreto
1086 en tanto dan amplias facultades a Carabineros para disolver
manifestaciones, definiendo a éstas como “violentas” cuando “se
contravienen las instrucciones de la autoridad policial” . Vemos así que el
problema con los protocolos es profundo. Por una parte, su gradualidad
no se cumple, por otra, acorde con la Constitución y las normas que
la implementan, permite la intervención de manifestaciones y define
a éstas como “violentas” cuando no cumplen con las disposiciones de
Carabineros.
Claro está, a todo lo anterior (Constitución, decreto, protocolos y
procedimientos concretos), debe sumarse la formación de las fuerzas
policiales. Si bien tanto los suboficiales como los oficiales pasan por
cursos de derechos humanos, de nada sirven estos cursos si se sigue
instruyendo a las Fuerzas Especiales de Carabineros para enfrentar
al enemigo interno, tal como sucede en el Fuerte Aguayo de Concón.
Dicha instalación, inaugurada por el embajador de EEUU el 2012, y
construida con un aporte de casi 500 mil dólares proporcionados por el
Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los EE.UU., se especializa en
entrenamiento de fuerzas especializadas para la represión de la protesta
social en territorio urbano. Así, de nada sirven los cursos teóricos sobre
derechos humanos que se dictan a Carabineros, si en su formación
operativa entrenan para la represión de protestas.

16

Como último punto a mencionar es el de la impunidad con que actúan
Carabineros contra civiles, protegidos por procesos judiciales poco
transparentes y con bajas penas para los miembros de la Fuerzas
Armadas y de Orden. El caso más reciente es el de Manuel Gutiérrez.
Su asesino, el entonces sargento Miguel Millacura, fue condenado solo a
400 días de reclusión en su grado mínimo por la Justicia Militar, mientras
la familia pedía una pena de, al menos, 5 años.
Chile, es uno de los pocos países donde la violencia policial contra
civiles es juzgada por tribunales militares, con un nivel de condena
menor al 2,5% . Si bien para el caso de Rodrigo Avilés la fiscalía y el
gobierno se han comprometido a que el juicio sea desarrollado en
instancias civiles, que garantizan al menos más transparencia en el
proceso, con juicios orales y públicos, ésta es una decisión arbitraria que
no puede asegurarse a futuro mientras no se modifique el Código de
Justicia Militar. Rodrigo y su familia han tenido suerte, debido a la fuerte
presión que sintió el gobierno, pero muchos otros casos no gozan de
este “privilegio”, terminando en la Justicia Militar, y con ello en el olvido.
Necesidad de cambios profundos

Plantear que todo lo anterior puede ser reformado, que la policía
puede llegar a ser un garante de las manifestaciones y no un represor,
y que se pueda abrir y democratizar esta institución, es ingenuo si no
se enmarca en un proceso mayor de organización y articulación de las
fuerzas de cambio. Si todo lo expuesto no ha cambiado en 25 años, es
porque permite y defiende la conservación del actual sistema político
y económico, la mantención de una democracia que le es cómoda a la
elite del país, de una democracia donde el cambio se aplaca a golpes.
Solo luchando por cambiar el conjunto del sistema, solo rompiendo
su represión, podremos cambiar todo el país… y con ello a sus fuerzas
represoras.

1.

Véase: http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=16783

2.

Artículo 19 (13) de la Constitución Política de la Republica. Véase: http://www.leychile.cl/
Navegar?idNorma=242302

3.

Carabineros de Chile (2014), PROTOCOLOS PARA EL MANTENIMIENTO DEL ORDEN
PÚBLICO.

4.

Véase:
http://www.elmostrador.cl/pais/2015/06/01/el-instructivo-de-carabineros-queno-cumplio-el-sargento-que-disparo-el-chorro-de-agua-contra-rodrigo-aviles/

5.

Véase:
http://www.elmostrador.cl/pais/2015/04/14/tres-diputados-de-oposicionpresentan-inedito-requerimiento-para-destituir-a-la-directora-del-instituto-de-derechoshumanos-por-controversia-con-carabineros/

6.

Véase: http://www.emol.com/noticias/nacional/2015/04/05/711287/general-directorde-carabineros-critica-accionar-de-instituto-nacional-de-ddhh.html

7.

Carabineros de Chile (2014), PROTOCOLOS PARA EL MANTENIMIENTO DEL ORDEN
PÚBLICO.

8.

Véase: http://www.icso.cl/columnas/policia-y-democracia-lo-que-no-discutimos/

EDIC I ÓN

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PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°11 | JUNIO, 2015.

LA DEMANDA & EL PROCESO
CONSTITUYENTE EN CHILE
en tiempos de escándalo, corrupción y crísis de las Élites.

Por Héctor Testa

L

o primero que cabe decir es que el destape de la sistemática
corrupción de las elites dirigentes ocurrida en los últimos
meses viene a reforzar la crisis de representación y la pérdida
de legitimidad que son siempre parte indispensable para un
proceso de destitución de un régimen institucional, y su correlato, la
activación de un proceso constituyente. Lo constituyente presupone lo
destituyente, es decir, una trayectoria en la que se ponen en marcha
decisiones, mecanismos, instancias no determinadas ni condicionadas
por la institucionalidad previa constituida, y que, por tanto, implica una
ruptura con ella, y no sólo su apertura y reforma.
Dicho eso a modo de introducción conceptual, a primeras podría
sorprender de manera favorable la agenda anunciada por la Presidenta
Bachelet, porque del tenor de las propuestas se encuentran acciones que
emparejan y abren la cancha un poco más para la apertura del escenario
político (en los puntos relacionados con la corrupción) y, cosa inédita,
se menciona desde la institucionalidad “la cuestión constituyente”,
cuestión de por sí problemática para las fuerzas conservadoras, ya que
por el solo hecho de nombrar lo constituyente en vez de una referencia
a lo exclusivamente “constitucional”, se está reconociendo la crisis
de lo constituido, y las posibilidades de activación de algo nuevo que
lo desborde¹. De todas formas, está claro que ni el Gobierno ni en la
coalición de la Nueva Mayoría hay un acuerdo en ese sentido, dada la
amplitud y la ambigüedad con que se ha referido al tema la Presidenta y los
principales personeros de Gobierno,² las declaraciones contradictorias
que suscitó dicha mención entre su coalición, y la completa omisión de
nuevos detalles en el discurso del 21 de Mayo.

“La crisis de legitimidad ha venido reforzando el
impulso de la demanda constituyente, emergida desde
el movimiento social, generalizándose cada vez más
la necesidad de una nueva Constitución Política para
nuestro país. Esto ha sido asumido parcialmente por el
Gobierno de Bachelet durante este año, por medio de
la apertura controlada de un “proceso constituyente”
de incierta trayectoria, en un escenario en que el
destape de una corrupción sistemática ha profundizado
dicha crisis y el ánimo “destituyente”, de desafección
y rechazo a las elites gobernantes y las instituciones
constituidas por parte de crecientes franjas sociales.
A través del presente artículo, Héctor Testa aborda
algunos de los elementos de estas temáticas que han ido
copando la agenda pública de este año, y que anticipa
seguirlo haciendo durante el 2016”.

Puestos en ese escenario, aquí un punteo sobre cuestiones
relevantes a debatir e instalar, desde las posiciones favorables no tan
sólo a un proceso y asamblea constituyente que decante en una nueva
Constitución, sino que también a una que contribuya a refundar nuestro
país desde las fuerzas populares y de izquierdas:
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1. La disputa por el sentido del destape en curso de los sistemáticos
casos de corrupción ya ha sobrepasado con creces las interpretaciones
que hubieran querido darle las elites (casos específicos de corrupción
a modo de “unas manzanas podridas dentro de un cajón de manzanas
sanas”, que las instituciones procesan y castigan), sedimentándose
en una dura e irreversible opinión mayoritaria , abiertamente
distante y desconfiada, que termina produciendo una desafección
hacia las elites dominantes a niveles altísimos en comparación
continental y mundial.³ Se trata de una ciudadanía y un pueblo que
cada vez la identifica de forma más nítida y política: una elite política
y empresarial que domina y gobierna el país de manera oligárquica
y sistemáticamente corrupta. Es crucial el seguir develando y
visibilizando el real contenido de esa realidad, no dejando paso a
reconstituciones y acuerdos espurios que permitiesen a las elites
retomar parte de su credibilidad perdida.

Algunas ideas para los tiempos por venir
a. Atendidas esas circunstancias de contexto, en lo más puntual y
constitucional, habría que considerar como positiva toda reforma que
permita posibilitar y abrir puertas para la convocatoria y realización
de una asamblea constituyente, más que frustrarse porque el
momento de la AC no se dé tan rápido como algunos quisieran. Al
contrario, para una fuerza con pretensión refundacional lo ideal es
que el momento más puntual de convocatoria a una AC sea cuando
se tiene las capacidades, visibilidades y unidad mayores para disputar
su sentido, el potencial transformador que ésta pueda tener.
b. Otro elemento a considerar es que el tipo de Asamblea
Constituyente, sus prerrogativas y su relación con los poderes
constituidos, el grado y magnitud de las trabas institucionales que
se pongan en su camino, son todos elementos que dependen de la
correlación de fuerzas intra y extra institucionales que se cristalizan
en un momento dado⁶, y todo indica que el movimiento popular
y sus fuerzas y referencias políticas y sociales están, si bien en un
momento ascendente (en una tendencia de larga duración en la
que podemos señalar hitos de avance y maduración, pero no límites
claros, y que hunde sus raíces en la instauración y profundización de
la era neoliberal en nuestro país), aún con altos grados de dispersión,
debilidades organizativas, y sobretodo, carencia de expresiones al
nivel político y electoral, que es, a fin de cuentas, donde también se
decidirá la composición de la eventual Asamblea Constituyente.

2. Si bien es cierto que parte de los actores que hoy bogan por una
Nueva Constitución vía Proceso y/o Asamblea Constituyente buscan
más la relegitimación del orden establecido, que una refundación
de éste, es importante no dejarles a éstos actores la vocería o la
iniciativa sobre la temática constitucional y constituyente. Un riesgo
para los actores que buscamos una ruptura constituyente es el
quedar subordinados sin más, a los tiempos y decisiones que tomen
aquéllas fuerzas, o bien abandonar estas temáticas por considerarlas
un peligro “gatopardista”.⁴ Y es que pedirles y/o anhelar que
los adversarios políticos (incluso a quienes sin exagerar pueden
considerárselos enemigos) hagan exactamente lo que uno quiere
que hagan, no es muy certero, ni realista, ni productivo. Precisamente
parte de la disputa política pasa por inducirlos o forzarlos a eso, pero
cuando no lo hacen, la lógica de restarse, de negarles racionalidad,
de quedarse en la mera denuncia de lo que son y no son, no aporta
mucho a afianzar lo propio. Eso no implica aceptar los marcos y
coordenadas que éstos pongan, al contrario, se trata de tensionar
sus contradicciones y visibilizar la postura refundacional propia,
aprovechando las aperturas, por mínimas que sean, que decidan
dar. La mención a lo constituyente, o la realización de los cabildos
anunciados, parecen ser oportunidades que es relevante entrar a
disputar.
3. De todas formas, los “procesos constituyentes” no comienzan
cuando un Gobierno lo decreta así, pero como todo en la acción
política, las palabras y decisiones que se toman desde las posiciones
con mayor poder institucional tienen una relevancia bastante grande.
No se puede obviar eso, pero tampoco se puede dejar de disputar los
sentidos dominantes de las palabras y conceptos puestos en juego.
Precisamente afirmar el carácter constituyente de un proceso y una
coyuntura dada, implica asumir el significativo rol que cumplen los
relatos y la disputa ideológica, el debate y la construcción de sentidos
y argumentos políticos, y donde se visibiliza en mayor grado el
carácter de “significantes vacíos” que tienen ciertas palabras en el
debate público y los discursos políticos. Aquí asoma como importante
el ganar el sentido de que el proceso constituyente partió mucho
antes, que ningún Gobierno puede intentar aparecer como su creador,
porque todo proceso constituyente parte de una impugnación frente
a lo dado, su fuerza motora es una movilización social y popular
contra un estado de cosas establecido, un movimiento destituyente
de un Gobierno y de los poderes constituidos. Otra cosa es que un
Gobierno sea determinante en el impulso de la convocatoria de una
Asamblea Constituyente, cuestión en la que el actual Gobierno de
Bachelet y la Nueva Mayoría claramente no han tenido ni tienen una
conducta clara ni unitaria al respecto⁵.

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c. Por último, señalar que, más allá de confrontar apertura versus
ruptura, las fuerzas refundacionales debemos saber avanzar en las
mayores aperturas institucionales posibles, con miras de abrir paso
a la consecución de un escenario o “momento constituyente” en
que efectivamente se logre superar la institucionalidad constituida,
rompiendo el hilo constitucional comenzado por la dictatorial
Constitución de 1980, no interrumpido por las sucesivas reformas
dictadas desde entonces. Es decir, empujar hacia las mayores
aperturas posibles, para abrir paso a la ruptura refundacional que,
creemos, urge en nuestro país. Eso pasa por rechazar todo intento
de hacer pasar como “Nueva Constitución” un texto modificado en
conformidad a las normas que regulan la reforma constitucional en
la carta hoy vigente, y la superación de un debate sólo inmerso en
un Poder Ejecutivo y un Congreso abiertamente deslegitimados y
compuestos por fuerzas políticas en creciente crisis de representación.

1.

No está de más recordar aquí que el mismo concepto de “poder constituyente” fue
prácticamente abandonado y ocultado por las fuerzas liberales y conservadoras por un
largo tiempo, que va desde los procesos restauradores y pactos liberal-conservadores de
inicios y mediados del siglo XIX, hasta su nueva irrupción en el contexto de la crisis de las
democracias liberales y representativas en los años más recientes. Para un repaso histórico de
esas tendencias, ver “Aproximación a los procesos y tendencias constituyentes recientes en
América Latina”, Véase: https://testaferreira.wordpress.com/2014/03/03/aproximacion-alos-procesos-y-tendencias-constituyentes-recientes-en-america-latina/

2.

Por ahora, lo más concreto ha sido la declaración de la Presidenta Bachelet: “en Septiembre,
mes de Chile, daremos inicio al Proceso Constituyente abierto a la ciudadanía, a través
de diálogos, debates, consultas y cabildos, que deberá desembocar en la Nueva Carta
Fundamental, plenamente democrática y ciudadana, que todos nos merecemos”.

3.

Véase: http://www.infobae.com/2015/05/15/1728987-los-10-paises-del-mundo-los-quemenos-gente-va-votar

4.

Estas cuestiones están desarrolladas en mayor profundidad en el artículo propio “Coordenadas
para la disputa Constituyente y Constitucional en el Chile actual”, publicada en Revista
Manifiesto XXI de la Fundación CREA. Reseña disponible acá: http://www.manifiestoxxi.cl/
web/?p=173

5.

Tan sólo ver posiciones tan distantes como señalar “Bachelet selló la muerte definitiva de
cualquier respaldo a una Asamblea Constituyente” (Eugenio Tironi, http://www.elmostrador.
cl/destacado/2015/04/29/tironi-asegura-que-bachelet-sello-la-muerte-definitiva-decualquier-respaldo-a-una-asamblea-constituyente-para-cambiar-la- onstitucion/), de un “el
Parlamento no tiene legitimidad suficiente para el proceso constituyente” (Fernando Atria,
http://diario.latercera.com/2015/05/25/01/contenido/pais/31-190308-9-fernando-atriael-parlamento-no-tiene-legitimidad-suficiente-para-el-proceso.shtml).

6.

Véase el texto ya citado, “Coordenadas para la disputa Constituyente y Constitucional en el
Chile actual”.

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PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°11 | JUNIO, 2015.

Por Eduardo Ocampo

El fin del Bacheletismo y la autonomía de los partidos políticos
Uno de los principales elementos que posibilitó el tránsito de la
Concertación a la Nueva Mayoría, como parte del esfuerzo de adaptación
de la coalición de centroizquierda al escenario abierto por múltiples y
masivas movilizaciones sociales, fue la legitimidad de Michelle Bachelet.
De esta forma, la figura de la Presidenta de la República, caracterizada
aquel entonces por sus altos niveles de popularidad, fue puntal para que
la Nueva Mayoría pudiera renovar su imagen, a través de la exaltación de
sus rasgos progresistas, absorber elementos programáticos instalados
en el sentido común de la población, denominados como “reformas
estructurales”, y, principalmente, asegurar, al menos de manera
temporal, la unidad de la coalición y, en ello, la estabilidad del conjunto
de la institucionalidad política.
Así Bachelet se erigió como una reserva de legitimidad frente a los
partidos políticos de la coalición, ya en aquel entonces profundamente
desprestigiados, lo que dio sustento al “Bacheletismo” como una
dinámica específica de convivencia basada en el disciplinamiento de los
partidos bajo el alero de la mandataria. Lo que ya constituido el gobierno
se caracterizó por un estilo de conducción con rasgos personalistas,
tendiente al hermetismo de las decisiones, sostenido por un núcleo de
irrestricta confianza inmediato a Bachelet, todo esto favorecido por las
amplias atribuciones y facultades presidenciales que consagra el orden
político – constitucional vigente.
Estilo que pudo imponerse, tanto sobre aliados como adversarios
de la oposición de derecha, hasta, al menos, fines del 2014, término
del primer año del período presidencial. Pero que, de todos modos, no
tenía previsto un riesgo fundamental: El desplome de la popularidad y
legitimidad de la Michelle Bachelet.
Lo que finalmente sucedió, en la medida que los límites del proyecto
del gobierno y la Nueva Mayoría se fueron evidenciando, por ejemplo,
respecto de un programa de reformas reducido a ajustes mínimos
lejanos a las expectativas generadas inicialmente, y que se precipitó con
el estallido de escándalos de corrupción que involucraron directamente

“Una de las expresiones utilizadas para dar cuenta
del reordenamiento y la imposición de los sectores
más conservadores al interior del gobierno y la
Nueva Mayoría fue la del “realismo sin renuncia”.
De todos modos, diversas instancias, como consejos
y cónclaves, no han logrado resolver las tensiones
del oficialismo: ¿Cuánto de realismo, cuánto de “sin
renuncia”? Así un conflictivo mes de agosto, atravesado
por el paro de camioneros arropado por la derecha
y la salida de Huenchumilla como Intendente de la
Araucanía, despejó las dudas y puso de manifiesto
el fin del Bacheletismo y el arrodillamiento del
gobierno, nuevamente, frente a un gran empresariado
envalentonado. Lo que es desarrollado por Eduardo
Ocampo a través del presente artículo”.

a su entorno familiar y político, como el caso Caval y SQM, y que no ha
dejado de profundizarse al calor de una crisis de legitimidad que azota a
los principales actores e instituciones políticas.
Desplome de la figura de Bachelet que ha deteriorado progresivamente
uno de los principales elementos de unidad de la Nueva Mayoría, y que
ha puesto término a la dinámica de disciplinamiento de los partidos de
la coalición, lo que ha aumentado su autonomía frente a la mandataria, y
que durante el mes de agosto se ha expresado en la multiplicación de las
señales de cuestionamiento público, e incluso de abierta confrontación,
desde las mismas filas del oficialismo hacia la Presidenta, ya sea desde
los partidos e, incluso, integrantes de su gabinete, lo que marca el
abrupto final del Bacheletismo, que se inscribe en el proceso general de
descomposición del gobierno y la Nueva Mayoría.
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El “cónclave“ oficialista y la imposibilidad de la unidad en el Gobierno
y la Nueva Mayoría
Al menos dos fueron los objetivos que persiguió el gobierno y la Nueva
Mayoría en su “cónclave”, expresión genérica utilizada para caracterizar
a un encuentro a puertas cerradas, popularizado en la política chilena
durante las últimas semanas, realizado el pasado 3 de agosto, y con el
despliegue ejecutado por el equipo político del ejecutivo en torno a
la instancia: Precisar lo que se entendería por “realismo sin renuncia”,
expresión acuñada por la presidenta anteriormente para referirse al
nuevo sello de gobierno, basado en un ajuste programático dadas las
condiciones económicas y políticas desfavorables, y reforzar la unidad
del oficialismo ante el recrudecimiento de las tensiones internas. Ambos
objetivos que fueron claramente incumplidos.
Respecto del “realismo sin renuncia” se llevaron a cabo las más
variadas interpretaciones, donde destacaron las realizadas, por un lado,
por partidos como el PS, el PPD y el PC, que mostraron satisfacción
por el logro de una aparente defensa al programa de reformas, a
pesar de que este ya había sido drásticamente reducido, y, por el
otro, el posicionamiento conjunto de los ministros Valdés y Burgos en
reafirmación de la necesidad de priorizar y gradualizar el programa, a
las que se sumaron, en una dirección, similar, críticas desde la DC¹.
Tensión que se amplificó con la difusión de una entrevista ofrecida
por Michelle Bachelet el domingo 9 de agosto a La Tercera, donde la
mandataria, en un intento desesperado por dar muestras de autoridad
y reforzar su liderazgo al interior del gobierno y la Nueva Mayoría,
afirmó que quienes esperaban que Burgos y Valdés llegaban al gabinete
para “cambiar el rumbo que defina la Presidenta” hicieron “una lectura
equivocada”, descartando un “giro al centro” y concluyendo que “algunos
leyeron sólo la palabra realismo, no escucharon el “sin renuncia””² .
Lo que le valió una respuesta contundente de parte de Burgos y la
DC, a través de diversas señales y maniobras, tales como la ausencia de
Burgos al comité político del lunes 10, la declaración del senador Jorge
Pizarro, presidente de la DC, el mismo día, afirmando que Bachelet estaba
“confundida”³ , las prontas reuniones de emergencia de la directiva de
la colectividad con el Ministro del Interior y sus principales militantes
en el gobierno y las especulaciones sobre la revisión de la relación de la
DC con el gobierno y la Nueva Mayoría⁴, el retiro anticipado de Burgos
del comité político extraordinario del martes 11, escuchando solo la
intervención del presidente de la DC⁵, las amenazas del senador Ignacio
Walker acerca de que “criticar a Burgos es jugar con fuego”⁶, y, quizás la
de mayor repercusión, la visita de Ricardo Lagos a La Moneda⁷, recibido
por Burgos mientras Bachelet se encontraba de gira en el exterior, bajo
el supuesto de compartir sus apreciaciones sobre el anunciado proceso
constituyente, lo que fue interpretado como una señal inequívoca de
respaldo entre el Ministro del Interior y el ex Presidente de la República⁸.
Señales y maniobras que derivaron a la realización de una serie de
reuniones bilaterales entre Bachelet y Burgos, para la distención de la
situación, lo que se constituyó en un nuevo episodio del sostenido giro
conservador del oficialismo, esta vez expresado en el desplazamiento
de la Presidenta de la República de la administración de los nudos
críticos del escenario, pasando a asumir un papel secundario meramente
simbólico, y en el robustecimiento de Burgos en su calidad de Ministro
del Interior, esta vez atrincherado en la agenda de seguridad pública, y
al mando de la gestión de algunos de los principales conflictos políticos
y sociales durante la semana pasada. Lo que, de todos modos, no ha
logrado revertir, ni siquiera parcialmente, la crisis de conducción y la
debilidad del gobierno.
El mando de Burgos y el gobierno arrodillado
De esta forma, si el sector progresista de la Nueva Mayoría había
identificado como un triunfo la reafirmación discursiva de Bachelet
respecto del programa de reformas, Burgos y la DC impondrían
rápidamente las correlaciones de fuerzas reales, por sobre de la retórica,
20

al interior del oficialismo. Lo que quedó completamente evidenciado
con los acontecimientos de la última semana de agosto, que se han
convertido en uno de los puntos más altos de polarización social y política
de, al menos, el actual período presidencial, definidos por la movilización
de camioneros impulsada por la Confederación Nacional de Transporte
de Carga (CNTC), apoyada por otros sectores del gran empresariado,
forestal y agrícola fundamentalmente, de la Región de la Araucanía, por
demandas de seguridad del trabajo y de la propiedad, producto de lo
que han estimado como una vulneración de derechos representados en
la quema de camiones, causado por lo que han denominado como la
existencia de terrorismo en la región, asociado a la acción reivindicativa
de sectores del movimiento social mapuche.
Conflicto gestionado íntegramente por Burgos, donde destacaron,
al menos, tres momentos, los cuales revelan tanto el sentido de la
conducción del Ministro del Interior y los términos de la distención con
Bachelet: La destitución de Francisco Huenchumilla como intendente
de La Araucanía, la negativa inicial del gobierno al ingreso de la caravana
de camiones a Santiago y la toma de carretera de estos en respuesta,
y la definitiva aceptación del ingreso de una parte de la caravana, junto
a la posibilidad de atravesar frente a La Moneda, al momento que sus
dirigentes gremiales eran recibidos por Burgos en su interior.
La remoción de Huenchumilla, militante DC, primer intendente de
La Araucanía de procedencia mapuche de la historia, y símbolo del
sello inicial de la Nueva Mayoría, el 25 de agosto, se da no solo en el
marco del inicio de las movilizaciones de camioneros, sino además en
la antesala de la presentación de una propuesta política para afrontar
el conflicto chileno – mapuche que realizaría al Ministro del Interior,
basada, en términos generales, en la crítica del enfoque policial y
judicial que había caracterizado su abordaje, en el establecimiento
de un Estado Plurinacional en Chile, en la restitución de territorio
ancestral y la negociación de la propiedad de terrenos colindantes de
las empresas forestales, y en la celebración de un parlamento, como
institución tradicional para la búsqueda de acuerdos de paz, el 2017⁹.
Mientras que Burgos señaló no haberla recibido, afirmando además
que los intendentes “no son autoridades que digan y hagan lo que
quieran”10. Lo que fue acompañado de otras recriminaciones cruzadas,
donde Huenchumilla acusó a Burgos de no tener idea del conflicto y
al gobierno no tener voluntad de diálogo11, a lo que Burgos respondió
de manera irónica que “uno tiene que asumir, no puede andar llorando
todo el día”12. Remoción que fue celebrada por parlamentarios de
oposición, como el diputado José Manuel Edwards y el senador de la
misma colectividad Alberto Espina13, ambos fervientes adherentes a
la tesis de la existencia de terrorismo en La Araucanía, como por los
principales sectores empresariales de la región14.

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Lo que se expresa en la intensificación del adelantamiento del debate
presidencial, y en cómo la agenda se ha ido copando por eventuales
candidatos, donde sobresale el rol asumido por ex Presidente Ricardo
Lagos, quien, en sucesivas oportunidades, no ha ocultado su intención
de participar activamente en el debate público y el escenario político17,
y que no ha escatimado críticas al gobierno. El cual se ha ido erigiendo,
cada vez con más fuerza, como una carta viable para la resolución de
la crisis, desde la perspectiva de la defensa irrestricta de los pilares
del orden económico neoliberal y del orden político de la democracia
protegida.

Acontecimientos que fueron complementados con las declaraciones
hechas por Burgos el 27 de agosto, cuando ya se desarrollaba la toma de
carretera por parte de los camioneros tras haber conocido la negativa
desde el Seremi de Transportes de la Región Metropolitana y su
confirmación de parte del Subsecretario del Interior el PS Mahmud Aleuy,
quien reconoció “el fracaso del Estado de Derecho”15 en la región de La
Araucanía, para referirse a la supuesta ineficacia de policías, fiscales y
jueces, en relación a los delitos denunciados por los camioneros, en una
clara señal de consideración de sus demandas, y más, de la persistencia
del enfoque de seguridad pública frente al conflicto chileno – mapuche.
Declaraciones que antecedieron la revisión de la decisión tomada por
el ejecutivo en la primera parte del día, y que concluyó con el definitivo
ingreso de una parte de la caravana a Santiago y su recorrido frente a La
Moneda, al momento que Burgos se reunía en el interior del palacio con
los dirigentes de los camioneros, lo que tuvo la oposición de un grupo
de manifestantes identificados con las demandas del pueblo mapuche,
que interceptaron su paso con enfrentamientos. Postal que reflejó de
manera categórica el arrodillamiento del gobierno ante la demostración
de fuerza empresarial, debiendo, en su debilidad, recular tanto en
términos discursivos, de orden público y políticos.
Una descomposición probablemente irreversible
Fin del Bacheletismo, mando de Burgos y arrodillamiento del gobierno,
que son manifestaciones específicas de un proceso general de una
descomposición difícilmente reversible del gobierno y la Nueva Mayoría,
que terminaron por convertirse en una experiencia fallida, de forma
muy prematura, en el cumplimiento de los dos objetivos fundamentales
que se propuso, por un lado incapaz de implementar un programa de
reformas económico – sociales significativo, y, por el otro, de asegurar el
orden, tanto al interior de élite política, como respecto de los múltiples
conflictos sociales que se encuentran en desarrollo, y se anticipan, en el
país.
Diagnóstico que es compartido desde las mismas filas del oficialismo
y que ha sido transparentado con sorprendente honestidad por el
mismo presidente del Partido Radical, a comienzos del mes de agosto,
quien sostuvo de forma lapidaria: “Al margen de estar en el gobierno no
sé qué más nos une como Nueva Mayoría”16.
Lo que ha ido vaciando el espacio del gobierno, como lugar de
realización de las prioridades de los partidos políticos que hoy componen
la Nueva Mayoría, el cual tiende a convertirse en una referencia cada
vez más simbólica y administrativa, mientras las principales maniobras
política se llevan a cabo, ya no solo mirando en el corto plazo, sino en el
mediano, fuera de él.

Lo que si bien no representa aún síntomas de una crisis de
gobernabilidad, sí da cuenta de la continuidad e inevitable
profundización de la crisis de legitimidad de los principales actores e
instituciones políticas, como rasgo central del escenario en el que se
seguirán desplegando las distintas fuerzas. Donde el gobierno, la Nueva
Mayoría, la oposición de derecha y el gran empresariado, se relacionan
en una doble dinámica: Por un lado de tensión, donde cada sector y
grupo busca una mayor representación de sus intereses específicos
en el Estado, lo que se ejemplificó con inusitada fuerza con el paro de
camioneros impulsado por gremios empresariales, ante la percepción
de debilidad del gobierno, pero también de colaboración, en el mutuo
entendimiento de la necesidad de esfuerzos conjuntos, lo que se
posibilita en una actividad política altamente derechizada, definida por
la centralidad de la estabilidad institucional, el crecimiento económico
y la seguridad pública.
Lo que va perfilando al “partido del orden”, como fórmula
específica, basada en la conducción política de los principales cuadros
concertacionistas, en el diálogo y consenso con la oposición de
derecha, y en una relación preferente con el gran empresariado, como
alternativa del bloque dominante frente al escenario de crisis, lo que
podría ser impedido sólo con la irrupción de una alternativa político
– social popular, que, aprovechando la persistencia del deterioro del
consenso neoliberal en Chile, no sólo se oponga a los retrocesos que
éste podría traer consigo, sino que, fundamentalmente, logre abrir
paso a la materialización de transformaciones estructurales anheladas
por una parte significativa de la población. Alternativa, fraguada en
los movimientos sociales, que lamentablemente aún se encuentra en
ciernes, y que requerirá de mayores aciertos y esfuerzos, para cumplir
dicho cometido.•
1.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/08/674-641619-9-el-amargoveredicto-de-la-dc-sobre-el-conclave.shtml

2.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/08/674-642211-9-presidentabachelet-algunos-leyeron-solo-la-palabra-realismo-no-escucharon-el.shtml

3.

Véase: http://www.emol.com/noticias/Nacional/2015/08/10/744339/Presidente-de-laDC-califica-de-confusos-dichos-de-Bachelet-sobre-Burgos-y-Valdes.html

4.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/08/674-642448-9-mesa-dc-sereune-en-privado-con-burgos-y-ministros-del-partido-en-medio-de.shtml

5.

Véase: http://diario.latercera.com/2015/08/12/01/contenido/pais/31-195603-9-burgosinsiste-en-gradualidad-tras-cumbre-con-autoridades-dc.shtml

6.

Véase: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/08/17/ignacio-walker-afirma-quecriticar-a-burgos-es-jugar-con-fuego/

7.

Véase: http://www.emol.com/noticias/Nacional/2015/08/19/745720/Ministro-Burgosasegura-que-Bachelet-acepto-visita-de-Lagos-a-La-Moneda.html

8.

Véase:
http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/08/14/los-estilos-de-bachelet-yburgos-que-hicieron-crujir-a-la-moneda-esta-semana/

9.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/nacional/2015/08/680-644396-9-revisa-lapropuesta-de-huenchumilla-que-habria-motivado-su-salida-de-la.shtml

10.

Véase: http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/08/674-644413-9-burgos-criticareaccion-de-huenchumilla-y-afirma-que-nunca-recibio-su-propuesta.shtml

11.

Véase: http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/08/674-644400-9-huenchumillacritica-falta-de-dialogo-y-asegura-que-el-gobierno-le-tuvo-miedo-a.shtml

12.

Véase:
http://www.emol.com/noticias/Nacional/2015/08/25/746653/Ministrodel-Interior-responde-a-Huenchumilla-Hay-que-aceptar-los-cambios-y-no-hacer-unavictimizacion.html

13.

Véase:
http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/08/25/diputados-rn-de-laaraucania-aseguran-que-a-huenchumilla-sus-propias-palabras-las-que-le-pasaron-la-cuenta/

14.

Véase: http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/08/674-644418-9-presidente-dela-sna-y-salida-de-huenchumilla-hay-un-deficit-de-gestion-politica.shtml

15.

Léase: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2015/08/680-644677-9-burgos-hacemea-culpa-por-conflicto-en-la-araucania-y-llama-al-dialogo.shtml

16.

Léase: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/08/17/partido-radical-al-margende-estar-en-el-gobierno-no-se-que-mas-nos-une-como-nueva-mayoria/

17.

Léase: http://www.emol.com/noticias/Nacional/2015/08/14/745153/Ricardo-Lagos-ycasos-sobre-politica-y-dinero.html

21

NÚMERO

1 7

|

T E N D E N C I A

N AC I O N AL

DIGNIDAD DOCENTE
MOVILIZACIONES
CULPABLE

FUERTE REPRESIÓN
ASESINATO DE
NELSON QUICHILLAO

CASO CAVAL
+1 CASO SQM
MÁS CORRUPCIÓN
CAMBIO DE GABINETE

CASO SQM

Enero 21 - El Fiscal Carlos Gajardo
solicita a la PDI buscar información
de 19 personas que en julio del 2009
emitieron boletas a SQM. Entre los
que se encontraban el diputado
Roberto León (DC), el senador
Fulvio Rossi (PS) y Joaquín Lavín
(UDI), entre otros.
Febrero 05 - La Revista “Qué Pasa”
publica el reportaje “Un negocio
Caval”. Estalla el “Caso Caval” que
involucra a Natalia Compagnon,
nuera de Michelle Bachelet,
Sebastián Dávalos, hijo de Michelle
Bachelet, y Andrónico Luksic,
vicepresidente del Banco de Chile.
Febrero 13 - Sebastián Dávalos
renuncia a su cargo de Director
Sociocultural de la Presidencia.
Febrero 23 - Tras retornar a Santiago
después de sus vacaciones y en
medio del escándalo por el caso
Caval, Michelle Bachelet afirma que
“se enteró por la prensa” del caso.

Abril 15 - El Ministro de Interior,
Rodrigo Peñailillo reconoce que
emitió boletas a Asesorías y
Negocios Spa, del operador político
Giorgio Martelli, que a su vez
operaba con SQM.
Abril 27 - En cadena nacional Michelle
Bachelet da cuenta de los resultados
de la Comisión Anticorrupción
anunciando en la última parte de su
discurso el inicio en el mes de
septiembre
del
“proceso
constituyente”.

Mayo 06 - En una entrevista
televisiva,
Michelle
Bachelet
informa la solicitud de renuncia a la
totalidad de sus ministros. El
anuncio lo realiza tras conocerse en
la mañana los resultados de la
encuesta Adimark que le da sólo un
31% de aprobación, una caída de 13
puntos respecto del 44% que
marcaba antes del caso Caval.
Mayo 11 - Se realiza el cambio de
gabinete. Rodrigo Peñailillo (PPD)
sale del Ministerio del Interior e
ingresa, desde el Ministerio de
Defensa, Jorge Burgos (DC).
También es reemplazado, por
primera vez desde 1990, un
ministro de Hacienda, en este caso
Alberto Arenas (PS), que deja su
lugar a Rodrigo Valdés (PPD).
Mayo 14 - Dos estudiantes –Exequiel
Borbarán, de 18 años y Diego
Guzmán, de 25– son asesinados en
Valparaíso, en el contexto de una
nueva marcha por la Educación
convocada por la CONFECH.
Mayo 21 - Rodrigo Avilés es herido de
extrema gravedad por el chorro de
un carro lanza agua de Fuerzas
Especiales de Carabineros, durante
las protestas en la Cuenta Pública
Presidencial en Valparaíso.

22

MUERE EL ASESINO

TRIUNFA CRECER UC
CARTEL DEL CONFORT

Junio 01 - Se inicia el paro de los Julio 10 - En un Consejo de Gabinete Agosto 03 - Se realiza “Cónclave” de la
profesores contra el proyecto de realizado en el Estadio San Jorge, la
Nueva Mayoría para enfrentar el
Michelle
Bachelet
carrera docente del gobierno, presidenta
escenario de crisis del gobierno y la
estimando que éste no soluciona los menciona ante los medios la tesis
coalición. De todos modos, las
problemas de los docentes chilenos. del “realismo sin renuncia”, la cual
tensiones internas se incrementan.
El paro se extenderá casi dos meses, será adjudicada al predominio
hasta el 23 de Julio, cuando la conservador en la conducción Agosto 07 - Muere Manuel Contreras,
Cámara de Diputados aprueba la gubernamental y parlamentaria en
ex director de la DINA.
idea de legislar, con la oposición de desmedro de las fuerzas que
los profesores, pero con el apoyo de componen el flanco izquierdo de la Agosto 27 - Culmina en Santiago una
una parte de la directiva del gremio Nueva Mayoría.
protesta de camioneros por la
encabezada por Jaime Gajardo.
situación de seguridad en la
Julio 24 - Nelson Quichillao, trabajador
Araucanía. Tras una prohibición
Junio 07 - Luego de conocerse su contratista de la División El Salvador
inicial del gobierno, los camioneros
vínculo comercial con empresas de CODELCO, es asesinado por
desfilan frente a la Moneda, donde
mineras mientras ejercía como disparos de bala realizados por un
fueron
recibidos
con
Presidente de la Comisión de efectivo de Fuerzas Especiales de
contramanifestaciones.
Minería de la Cámara de Diputados, Carabineros, en el marco de las
Jorge Insunza renuncia a la SEGPRES movilizaciones por la mejora del
a menos de 1 mes de haber asumido Acuerdo Marco.
como ministro.

Octubre 13 - Bachelet anuncia el inicio
del
“Proceso
Constituyente”,
dejando en manos del Congreso la
decisión del mecanismo por medio
del cual se generará la nueva
constitución.
Octubre 27 - La Fiscalía Nacional
Económica presenta ante el
Tribunal de la Libre Competencia un
requerimiento contra CMPC Tissue
y SCA Chile por haber creado y
participado de un cartel para
asignarse cuotas de mercado,
excluir eventuales competidores y
fijar precios de venta de productos
de la categoría de papeles tissue.
Los dardos apuntan primariamente
al
presidente
y
accionista
mayoritario de CMPC y presidente
del Centro de Estudios Públicos,
Eliodoro Matte Larraín (CMPC) y al
ex controlador de SCA (ex PISA) y
Ministro del Deporte del gobierno
de Sebastián Piñera, Gabriel
Ruiz-Tagle.
Noviembre 05 - Tras dos días de
votaciones, en segunda vuelta, la
lista de izquierda Crecer se impone
al gremialismo en la Universidad
Católica. Daniel Gedda, militante de
la UNE, se convierte en el Presidente
electo de la FEUC.

IMPUTADO SQM

Diciembre 02 - Tras ser hallado
culpable el 27 de noviembre de
delitos tributarios, la Justicia
condena a Jovino Novoa a tres años
de pena remitida, convirtiéndose en
el primer condenado del caso Penta.
Novoa reconoció ante los jueces los
delitos, tras negar desde principios
de año la ilegalidad de sus actos.
Diciembre 09 - Gobierno ingresa
finalmente
indicaciones
sobre
reforma laboral al Senado. Se
incluye indicación para permitir a
empresarios
“Adecuaciones
Necesarias” durante huelgas, lo que
provoca quiebre con la CUT.
Diciembre 10 - El Tribunal
Constitucional
declara
inconstitucional la glosa sobre
gratuidad propuesta por el gobierno
como parte del presupuesto 2016.
Diciembre 14 - Marco Enríquez –
Ominami declara como imputado
por los pagos realizados por SQM
Salar a Christian Warner, quien
fuera uno de sus principales
colaboradores.
Diciembre 22 - Se realiza la última
jornada de movilización por la
educación, convocada por la
CONFECH, durante el 2015.

EDIC I ÓN

E S PECI A L

|

BAL AN C E

AN UAL

2 0 1 5

PUBLICADO EN TENDENCIA NACIONAL N°16 | NOVIEMBRE, 2015.

Por Carla Amtmann

“Finalmente, en octubre y por cadena nacional, Bachelet explicitó los
contenidos específicos del anunciado “proceso constituyente”. Lo que, a
pesar de lo enmarañado del mismo y de sus indefiniciones previsibles, puso
importantes desafíos para las fuerzas transformadoras. Así Carla Amtmann,
a través del presente artículo, traduce en un curso de acción concreto
algunas de las tareas de movilización, organizativas y programáticas, de una
disputa que no solo se agota en las estrechas fronteras institucionales, sino
que es, ante todo, popular y por un Nuevo Chile”.

12

días después del anuncio presidencial sobre el itinerario
hacia una Nueva Constitución1, el Ministro de la
SEGPRES, Nicolás Eyzaguirre en su rol de “coordinador
administrativo” del proceso constituyente, declaró que:
“Lo que queremos es que por lo menos el sentido, la intuición de cuál es
el país que queremos construir, venga desde la gente”2. Dicha entrevista
fue bastante clarificadora en relación a las innumerables entrelineas que
tienen los dichos de Michelle Bachelet y sus propuestas de Gobierno.
Antes de entrar a ello, es importante una aclaración previa:
difícilmente existía alguien que esperara que efectivamente el día
del anuncio presidencial se abrieran las puertas a un genuino proceso
democrático para tener una Nueva Constitución, sino que más bien las
apuestan estaban en cuales iban a ser las fórmulas inventadas para dejar
una cancha medianamente definida, en la cual las diversas fuerzas –
ahora en el marco de un itinerario– siguieran compitiendo para ver si la
balanza de la historia nacional se mueve hacia la democracia o sigue en
la plutocracia que nos han impuesto durante estas décadas. La pregunta
era sobre los cerrojos más o cerrojos menos.
Pues bien, lo que nos deja claro el Ministro es la concepción
existente del rol de la ciudadanía en este itinerario: pasivo, consultivo y
no vinculante. Porque, pongamos las cosas claras sobre la mesa: ¿Cuál
será la “intuición” del país que el gobierno obtener de los cabildos? No
será muy sorpresivo que palabras como igualdad, diversidad, justicia,
seguridad, democracia sean las que abunden. Pero no hay que ser ni
cientista político ni sociólogo para saber que es el contenido de cada
una de esas palabras, y en definitiva, su materialización en marcos
constitucionales y políticas públicas, lo que marca importantes
diferencias entre modelos de desarrollo, y sistemas políticos. Lo demás
terminan siendo declaraciones de buenas intenciones, principios vacíos,
pantalla o humo.
Con esa concepción como base, el castillo que se levanta como
itinerario constituyente buscó asegurar que Michelle Bachelet siguiera
en la senda del incumplimiento e indefinición, y que no arriesgara darle
poder a las mayorías.

Incumplimiento debido a que una vez más, compromisos de Gobierno
quedaron diluidos en el tiempo. La Nueva Constitución propuesta en el
programa como una necesidad a resolver en este periodo, se encontró
con 19 meses de largos silencios e incertidumbre³ y sin una postura
clara y firme por parte del Ejecutivo para poder impulsarla. Y eso es
un requerimiento sine qua non de cualquier proceso constituyente: o la
Presidenta asume con convicción dicho proceso, u opta por detenerlo,
obstruirlo, o estar condenada a que las fuerzas democráticas pasen por
encima de su indefinición.
A Michelle Bachelet esta apuesta le permite salir de escena, y
abrazar un equilibrio de corto plazo, que hoy tanto necesita. Y decimos
indefinición ya que el problema central a resolver es la fórmula a través
de la cual se llegará a una Nueva Carta Fundamental. Y el abanico es
grande, y así de amplio lo dejó la Presidenta. Entre una redacción por
una comisión bicameral hasta una Asamblea Constituyente, existe un
abismo tal que los principios fundantes en términos políticos, de teoría
del derecho, como en su materialización práctica y sus resultados, son
abiertamente contradictorios. Y de Bachelet no sabemos opinión alguna.
Ella sigue siendo –a decir de Alberto Mayol– escenario y no actor.
Y si bien es cierto que la balanza aún sigue estando más favorable para
los que le temen a la activación de la voz de la ciudadanía y su rol vinculante,
y por ende para los que quieren mantener las reglas constitucionales tal
cual están –o con solo algunas pequeñas modificaciones para sortear la
falta de legitimidad– los siguientes 12 meses serán fundamentales para
empujar los procesos de democratización en nuestro país.
Los sectores que no quieren siquiera cambiar la Constitución, han
entendido ya que deben entrar a este itinerario o simplemente quedarán
fuera de las posibilidades de incidir. Y tienen su baraja: o cerrar la
opciones de cambio a finales del 2016 cuando el parlamento deba definir
si abrir una reforma constitucional, tal como se da dedicado a señalar
constantemente la vocería de derecha en las editoriales de La Tercera⁴,
o dejar dicho proceso abierto, poniendo todos sus esfuerzos en que no
se logren las correlaciones de fuerza necesarias para que la alternativa
23

N ÚM E RO

17

|

T ENDENC IA

NAC IO NAL

sea una Asamblea Constituyente o Plebiscito, y derechamente sea el
Congreso –con o sin “ciudadanos ilustres”– los que redacten la Nueva
Constitución en el próximo periodo presidencial.
Equipos de abogadas constitucionalistas, propuestas de itinerarios
políticos y de contenido, son avances y esfuerzos que ya han echado a
andar.
Por su parte, desde la vereda de los sectores que sabemos que
es la Asamblea Constituyente el proceso que requiere Chile para
democratizar su sistema político, social y económico, y que es solo ese
proceso el que permite una actitud activa, y vinculante de las mayorías
a través de reales procesos democráticos e institucionales, tenemos que
urgentemente aglutinar los esfuerzos para desequilibrar la balanza.
Frente a esto son dos las premisas relevantes para sostener nuestro
quehacer. Por una parte, la certeza de que hoy la posibilidad de mantener
la Constitución del 80 tal cual está sea sumamente improbable, y que
la Asamblea Constituyente como proceso esté como una posibilidad,
es debido a la fuerza movilizada que por años ha levantado luchas por
derechos sociales y políticos que la actual Constitución no brinda. Sin
dicha fuerza, nada de esto sería posible.
Por otra parte, la segunda premisa, es que sin duda alguna el
proceso constituyente y la batalla por lograr una nueva Constitución
es fundamental para este periodo, y será lo que marcará el escenario
nacional de las fuerzas sociales y políticas tradicionales y emergentes. El
debate de si estamos o no preparados, o los miedos conservadores desde
las filas democráticas, de que la Asamblea Constituyente es mejor que
sea un procesos que demore más, no sintonizan con las posibilidades
reales que se abren al empujar este carro de la historia. La Asamblea
Constituyente es un punto intermedio en la lucha por una democracia
real en Chile (el inicio se dio hace bastante ya) y de desarrollar este
proceso, es sabido que no lograremos necesariamente todas la
conquistas requeridas, pero un proceso genuinamente democrático sin
duda alguna permitirá un cambio en las instituciones y sistema político
en donde el escenario, por lo menos, no será tan desfavorable para las
fuerzas transformadoras y para la búsqueda de justicia social.
Por ende, no debemos sino contribuir con todas las fuerzas existentes
a que la demanda por una democracia real, a través de una Asamblea
Constituyente sea el camino hoy.
Y como señalamos anteriormente, el tema sobre cerrojos más y
cerrojos menos: los cerrojos a las fuerzas democratizadoras están, por
una parte, en la nula injerencia vinculante de los Cabildos, en la potestad
de este parlamento de dejar o no abierta la llave para el cambio de
Constitución, y en el próximo parlamento para resolver definitivamente
el mecanismo.
24

Para nosotros las llaves son menores, y hoy por hoy se encuentran
en cuatro aristas centrales: los Cabildos, la presión popular para
que sea inaceptable que este parlamento cierre la puerta al cambio
constitucional, las elecciones del nuevo parlamento en donde se apueste
definitivamente a contar con una mayoría democrática, y la presión
popular nuevamente, para que se logre la demanda y articulación
necesaria para el proceso constituyente.
Los Cabildos serán nuestra primera prueba y debemos participar
de ellos, ya se ha señalado que serán abiertos, y por tanto hay que
estar allí, lograr que la ciudadanía asista, sea convocada y se rebalsen
en masividad, copar dichos espacios y en ellos trazar ideas fuerza
que sean imposibles de eludir: que el método debe ser una Asamblea
Constituyente o un Plebiscito, y junto con ello más que los conceptos
del país que soñamos, elementos de contendidos centrales a poner
en discusión. Importantes avances y propuestas hay sobre ello⁵, que
merecen ser revisadas y difundidas. Un cambio en el tipo de Estado, de
subsidiario a garante, y de centralista a descentralizado, la derogación
de códigos privatizadores, un sistema político con mecanismos de
control ciudadano con referéndum y plebiscitos, son aspectos claves a
desarrollar.
Junto con eso, aportar con las fuerzas que hace bastante tiempo ya
han estado desarrollando trabajo en esta línea, para impulsar una unidad
amplia por una Asamblea Constituyente, y una unidad política para sus
contenidos, son también tareas necesarias.
La movilización social y la activación popular para que el 2016 no sea
posible que este Congreso ocupe el candado y no la llave, y posterior a
ello la fuerza movilizadora y la proyección política para copar espacios
institucionales y de fuerza popular que permitan contar con la correlación
de fuerza necesaria, marcará las urgencias de nuestro quehacer.
Nuestra misión en este periodo debe ser abrir escenarios y –sin
duda alguna– este es uno de los grandes. Abriendo la batalla por una
democracia para Chile, iremos levantando la fuerza popular que en
dicha democracia podrá aportar con nuevos desafíos.
1.

Véase:
http://www.gob.cl/2015/10/13/discurso-de-la-presidenta-de-la-republica-alanunciar-el-proceso-constituyente/

2.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674-652912-9-eyzaguirreadelanta-detalles-de-la-primera-fase-del-proceso-constituyente.shtml

3.

Véase referencia a los 19 meses de incertidumbre e indefinición: http://www.elmostrador.
cl/noticias/pais/2015/10/13/bachelet-le-entrega-al-congreso-del-2017-poderconstituyente-originario-y-partido-del-orden-se-anota-decisiva-victoria-politica/

4.

Véase: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2015/10/895-6538019-corte-suprema-y-constitucion.shtml

5.

Un gigante aporte en esta línea han sido el trabajo de las Escuelas Constituyentes, y las
diversas propuestas de contenido que se han levantado desde ellas. Véase: http://www.auna.
cl/2015/11/03/escuela-constituyente-de-valparaiso/

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