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formacion civica y ética

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Unidad 1

78

Me llamo…

Cada uno se representa a sí mismo en un dibujo o modelado con su equipo y
comenta en su equipo “Algo que quiero que sepan de mí es…”

Todos revisan en casa su acta de nacimiento y con la información resuelven
la parte correspondiente de la actividad de la página 11.

Leen en su casa con sus familia el libro No hay nadie como tú citado en la
Guía articuladora. Se van haciendo turnos para llevárselo. Se reflexiona en
familia sobre cómo la alumna o el alumno han aprendido a cuidarse solos.

Comentan qué quiere decir respetar a los demás. Identifican ejemplos de
situaciones en los que se demuestra respeto, y otros en que se manifiesta
falta de respeto.

Comentan la escena de la segunda ilustración de la página 12 de su Cuaderno
de trabajo, y resuelven el ejercicio. Si se presentan riesgos en su escuela, co­
mentan cómo evitarlos. Cuentan los pasos de su salón a la zona de seguridad.

Qué tal de salud

Revisan en la Caja de herramientas de su libro de texto sobre el “Plato del
buen Comer”, en la página 14, y realizan el ejercicio de la página 17 de su
cuaderno de trabajo, identificando productos que corresponden a su re­
gión.

Revisan la página 15 del libro de texto. Hacen en cartulina los avisos de ries­
go más relevantes a su ambiente escolar y los colocan en el lugar correspon­
diente.

Para dar expresión a sentimientos y emociones, y así cuidar su salud emo­
cional, elaboran títeres siguiendo las indicaciones de la página 54 del libro
de texto, con una historia relacionada con el respeto en la familia o en la es­
cuela. También pueden inventar una canción y hacer que la interpreten sus
personajes.

Juegan, en su Cuaderno de trabajo, “Ser­
pientes y escaleras”.

De manera grupal leen en el Cuaderno de
trabajo los aspectos de la auto­evaluación y
se explica a qué se refiere cada uno. Se expli­
ca que la segunda página se llena en casa.

Recuerde:

La autoevaluación tiene como fnalidad

que los estudiantes refexionen acerca

de las conductas y actitudes que pueden

mejorar y establezcan compromisos

para lograrlo.

Evaluación

Lista de semejanzas y diferencias entre niñas y niños

Dibujo o modelado de sí mismos

Ejercicios bien resueltos de las páginas 10, 11 y 12 de su Cuaderno
de trabajo

Dibujo del ambiente escolar

Signos de alerta colocados en zonas de riesgo identificadas

Cuento o canción y los títeres elaborados

Participación en el juego de Serpientes y escaleras

Evidencias

Maestra, maestro de primer grado: como seguramente sus alumnas y alumnos no saben
leer y escribir, la evaluación partirá fundamentalmente de la forma en que se conducen
durante el desarrollo de las actividades y en los distintos espacios escolares y de algunas

producciones como dibujos, recortes, modelado, entre otras. En Formación Cívica y Ética,

al igual que en las otras asignaturas, la limpieza y orden en los cuadernos y trabajos es
importante porque refejan los hábitos que las alumnas y los alumnos van adquiriendo, sin
embargo, lo fundamental será el contenido de los trabajos, lo que manifesten o refejen.

Resulta fundamental que usted identifque los logros y difcultades que se van presentando,

pues la evaluación tiene un carácter básicamente formativo, y la identifcación de los factores
que infuyen en el aprendizaje de las niñas y los niños, le ayudará a usted a tomar decisiones
e implementar los cambios necesarios para mejorar. Tales cambios pueden relacionarse
con aspectos como: el tiempo asignado a las actividades, el tipo de material que utilizó,
la explicación de las instrucciones, el acompañamiento en el trabajo de los estudiantes,
la organización del grupo para el trabajo, la forma en que se comunica con ellos o las
actividades que planeó para el desarrollo de la clase.

Es muy importante que no considere a la evaluación como un simple medio para asignar
califcaciones, sino como un proceso sistemático de análisis de datos o información valiosos
que le dan la oportunidad de orientar su trabajo docente de mejor forma.

Será valioso que lleve un registro de actitudes o situaciones relevantes que manifeste
cada uno de sus alumnas y alumnos en relación a los aspectos de las competencias
correspondientes a cada unidad.

Unidad 1

79

Aprendizaje eperados, unidad 1

1er. GRADO

• Mencionar sus datos completos:

nombre, domicilio, nombre de sus
padres, de algunos familiares y es-
cuela a la que asisten.

• Describir algunas características

del cuerpo humano, tanto del pro-
pio como el de algunas compañe-
ras y compañeros.
• Hablar ante los demás con seguri-
dad y confianza.
• Manifestar respeto por las dife-
rencias físicas, culturales y sociales
que los hacen diferentes.

• Reconocer que las niñas y los niños

necesitan cuidado, respeto y afecto
de maestros, padres y/o tutores.

• Ubicar zonas de riesgo en la calle,

casa y escuela, al tiempo de em-
plear medidas que previenen la
salud y protegen la integridad per-
sonal.

2do. GRADO

• Comunicar algunos cambios persona-
les que se han presentado durante sus
años de vida.
• Participar en actividades que contribu-
yan a desarrollar destrezas físicas con
su cuerpo.
• Explicar la importancia que tiene reali-
zar actividades como el ejercicio físico,
el esparcimiento y el uso adecuado
del tiempo libre para su desarrollo
personal.

• Reconocer su pertenencia a una familia

con características propias y respetar a
otras familias que tienen rasgos dife-
rentes.
• Reconocer que las personas al crecer de-
sarrollan destrezas y habilidades, y que
también pueden presentar algunas limi-
taciones; ante ello es necesario respetar
las características de todos los demás.
• Identificar situaciones de riesgo en la es-
cuela y la calle que afectan la integridad
personal y proponer medidas preventi-
vas para su cuidado y protección.

• Proponer acciones que beneficien a los

diversos grupos de pertenencia y de ella
asumir el compromiso.

3er. GRADO

• Identificar algunas funciones fi-
siológicas esenciales del cuerpo
humano.

• Describir situaciones en la escuela,

la calle o su hogar que pueden po-
ner en riesgo su integridad física o
emocional.

• Describir algunos rasgos comunes

que comparten con vecinos y per-
sonas de poblaciones cercanas.

• Emplear medidas para el cuidado

de su integridad personal en la es-
cuela, el hogar y la calle.

• Observar su cuerpo y comunicar

con claridad síntomas de posibles
enfermedades.

• Señalar algunas condiciones del

lugar donde viven que favorecen
el cumplimiento de sus derechos.

80

Conocimiento y cuidado de sí mismo
Sentido de pertenencia a la comunidad, a la nación y a la humanidad

Unidad 1
Unidad 1
Unidad 1

4to. GRADO

• Distinguir y relatar cambios en el

crecimiento del cuerpo humano:
formas, necesidades y/o sensacio-
nes.

• Discutir los beneficios de las activi-
dades de recreación, esparcimien-
to y juego en compañía de familia-
res o amigos.

• Proponer y participar en acciones

que contribuyen al cuidado de la
salud e integridad personal.

• Hablar sobre las semejanzas físicas,

sociales y culturales compartidas
con las niñas y los niños del grupo
escolar, la localidad y la entidad.

• Proponer actividades colectivas

en las que se pongan en juego la
iniciativa y la creatividad.

• Distinguir que todas las personas,

niñas-niños, hombres-mujeres tie-
nen cualidades y capacidades per-
sonales que se ponen en juego al
trabajar en colaboración con los
demás.

5to. GRADO

• Reconocer y respetar los cambios

corporales que se experimentan
en el propio cuerpo y en el de las
demás personas.

• Identificar fuentes de información

que contribuyen a la preservación
de la salud y tratan acerca de la
prevención de adicciones.
• Distinguir y describir cambios pro-
pios: físicos, de emociones, inte-
reses y de afecto con seguridad y
confianza.
• Distinguir la información que con-
tribuye a un desarrollo favorable
sobre aspectos del crecimiento
humano, de aquella que presenta
un contenido superficial o distor-
sionado e incluso falso.

• Reconocer los derechos humanos

propios y de los demás, y denun-
ciar abusos ante circunstancias
que los ponen en riesgo o los vul-
neran, como las presiones de los
amigos y los grupos de pertenen-
cia.

• Definir metas y organizar acciones

que contribuyan al logro de un
proyecto de vida sano y seguro.

6to. GRADO

• Distinguir los aspectos que favo-
recen el crecimiento y desarrollo
de niñas y niños de aquellos que
tienen un efecto negativo.
• Identificar la información que con-
tribuye a un cuidado eficiente de
la salud.
• Reconocer las diferencias y semejan-
zas entre las personas (en cuanto a
género, aspecto físico, condiciones
socio-económicas y culturales) y
aprender a relacionarse con ellas.

• Emplear medidas para el cuidado

responsable de su salud sexual y
sobre la prevención de adicciones
a la droga, tabaco y alcohol.

• Analizar los papeles tradicionales

de género en la cultura mexicana
respecto a la sexualidad y repro-
ducción.
• Reconocer la importancia que tie-
nen las personas en la conforma-
ción de la imagen y construcción
personal.

81

Huehuetlatolli

Lecturas

82
82

Hijo mío, muchacho mío, escucha la palabra;
coloca, dibuja en tu corazón las breves senten­
cias que nos dejaron nuestros hacedores los
viejos y las viejas, los que contemplaron, goza­
ron y cuidaron las cosas de la tierra. Aquí está
lo que nos dieron a guardar, el huehuetlatollo, lo
que amarra uno, el cofre y la petaca.

Andan diciendo que una vida pura es como una
muy brillante turquesa, como un jade redondo
y pulido y bien formado; sin mancha, sin som­
bra, bien ha brotado el corazón, la vida de los
que la viven en pureza; como jade y turquesa
está brillando, resplandeciendo en la presencia
de Tloque Nahuaque; como anchas y verdes plu­
mas de quetzal, hermosamente arqueadas sobre
el suelo, así son los que viven en pureza, de quien
se dice que tienen buen corazón.

Escucha; andan diciendo los viejos que los ni­
ños, los muchachitos, las muchachitas son los
amigos queridos de Tloque Nahuaque, que a su
lado viven, que a su lado se alegran, que él lleva
amistad con ellos.

Por eso los viejos, los que saben bien las cosas
de los dioses, los penitentes, los ayunadores, los
que ofrecen el fuego, ven con mucha confianza
a los niñitos, a los muchachitos, a las mucha­
chitas. Cuando aún es de noche, despiertan los
viejos a los alumnos, a sus muchachos; a los que
quieren tener un dulce sueño los desnudan y
los rocían con agua. Barren, ofrecen incienso,
las mujeres lavan los trastos; se dice que toda­
vía oye, recibe Tloque Nahuaque su llanto, su
pena, su sollozo, su súplica, porque se dice que
en verdad son de corazón bueno, aún sin nin­
guna mezcla, todavía limpio, todavía tierno, to­
davía como un jade, como una turquesa, así, se
dice que por ellos permanece la tierra, que ellos
son los que hacen que nuestro corazón esté
tranquilo.

Aquí están también los sacerdotes, los peni­
tentes, los de vida pura, los de corazón limpio,
bueno, recto, hermoso, acendrado, blando, sin
mezcla en su vida, sin suciedad, sin polvo, sin im­
pureza; por eso se llegan, se levantan en la pre­
sencia de Tloque Nahuaque, le ofrecen incien­
so, le suplican, le ruegan repentinamente por la
ciudad; el rey llama dioses suyos a los sacerdotes
por la bondad y la limpieza de sus vidas.

También andan diciendo los viejos sabios, los
señores de los libros, que las personas de lim­
pio corazón son muy dignas de amarse, las que
no miran el polvo, la basura, la inmundicia ni
se deleitan en ella, ni la conocen; por eso los
aman los dioses, los quieren, los buscan, los
vienen a llamar.

Aquel que va puro a la muerte en la guerra di­
cen que viene por él, que lo viene a llamar a vo­
ces Tonátiuh; cerca de Tonátiuh vive, junto a él;
anda alegrando a su capitán, anda gritando, lo
divierte; siempre, en todo tiempo está alegre y
feliz; chapa las variadas flores, las sabrosas, las
fragantes; ningún daño sufre nunca en su vida,
pues en verdad viven en la casa del sol, lugar de
dicha y de felicidad.

Así pues, estos muertos en la guerra son muy
honrados, muy estimados en la tierra; mucho
se desea, se envidia esta muerte, todos la quie­
ren, la buscan, mucho se la alaba.

Tal se dice de un jovencito huexotzinca de
nombre Mixcóatl que vino a México a morir en
la guerra; se dice, se eleva su canto:

Entre los discursos nahuas recopilados

por Bernardino de Sahagún

en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco,

está éste que exhorta a los jóvenes

a reflexionar sobre su sexualidad.

Verá que en nuestro país esta temática

se ha considerado central en la formación

cívica y ética desde hace mucho tiempo.

83

Unidad 1

83

Lo mereces Mixcóatl,
Vivirás (como un) canto en la tierra,
Junto al tambor en Huexotzinco;
Deleitarás a los nobles
Te verán tus amigos.

Y aquí está la vuelta de este cantar en que mu­
cho se alaba a Mixcóatl, el jovencito muerto en
la guerra, y dice:

Como reluciente turquesa
tu corazón entregas; viene brillando;
todavía brotarás
de nuevo florecerás en la tierra, vivirás
junto al tambor
en Huexotzinco
deleitarás a los nobles,
te verán tus amigos.

Luego están los que se ahogan o los que son he­
ridos por el rayo; los viejos andan diciendo que
aquellos que son de buen corazón y que mue­
ren heridos por el rayo, los quieren, los piden
los Tlaloques, allá se los llevan a su casa, al Tla­
locatecutli; son, pues, llevados, entran al Tlalo­
can los heridos (por el rayo), los hundidos (en
el agua); viven en una primavera que jamás se
marchita, que siempre brota, florece, que siem­
pre está llena de verdor.

Y he aquí la palabra que se dice de los mucha­
chitos y muchachitas que mueren en tierra, que
no alcanzaron a saber, no vieron, no conocie­
ron, no llegaron a la carnalidad, al polvo y la ba­

sura; dícese que los quiso, que les hizo merced
Nuestro Señor; van como joyas, como jades,
muchachitos y muchachitas.

Y otra palabra que se debe oír, recibir, guardar,
es que los niños pequeños si mueren son como
jades, turquesas, joyas, que no va al lugar es­
pantoso del viento de obsidiana, a la región de
los muertos, mas van allá a la casa de Tonacate­
cutli; viven junto al árbol de nuestro sustento,
chupan las flores de nuestro sustento.

No es vano, hijo mío, se entierra a los niñitos, a
los pequeñitos, frente a las trojes; eso quiere
decir que ellos van a un lugar bueno porque to­
davía son jades, todavía son joyas, todavía son
puros como turquesas.

Pues he aquí un poquito aún, y es que los niños,
los pequeñitos, son muy preciosos, se los ama,
se los quiere, son puros, inmaculados, son ja­
des y joyas, son preciosos como turquesas.

Aquí entran también las personas buenas, rec­
tas, de buen corazón, dignas de confianza; se
las respeta, se las venera, no hay en ellas nada
reprensible, viven en paz, tranquilas, sin temer
en ninguna parte, viven seguras.

Ahora, hijo mío querido, mi muchacho, oye, si
sigues un poco a Nuestro Señor, oye cómo has
de vivir. No desees el polvo y la basura, no te
deleites en lo que envejece y mancha, en lo que
se dice que acaba la gente, en lo que daña y pier­
de y mata.

Porque así lo andan diciendo los viejos: es en la
infancia, cuando todavía está verde la persona,
cuando se apiada de ella Nuestro Señor, cuan­
do le otorga sus dones, la hace merecer la este­
ra y la silla, la carga del gobierno, la estera de
las águilas, de los tigres; es entonces mismo, en
la infancia, en los verdes años, cuando le da, la
hace digna de la dulzura, de la fragancia de
Tloque Nahuaque, y es en la infancia, en la
edad de la pureza, cuando se merece la buena
muerte.

Escucha, hijo mío; para que el mundo perma­
nezca ha de haber siembra y multiplicación;
está ordenado por Tloque Nahuaqueque que

84

una mujer sea requerida por un hombre, pero
no te des prisa a perderte, no como un perro te
lances a comer, a morder en la carnalidad.

Tienes que hacer firme tu corazón, que ser
fuerte, que madurar, que pintar y echar vara
como un maguey, que estar en condición física
para el matrimonio; tus niños serán activos,
despiertos, bonitos, limpios, y tú también te
mostrarás en tu relación activo, fuerte, ágil,
animado.

Pero si no más te das prisa a perderte, si ense­
guida quieres ver y conocer la carnalidad, dicen
los viejos que interrumpirás tu crecimiento,
que estarás pálido, con la lengua blanca, con las
mejillas hinchadas, que irás chupándote la
punta de la nariz, que andarás descolorido por
la tierra, haciendo de tu lengua pañuelo, to­
siendo, débil y enfermizo, flaco, hecho un hili­
to, y si duras por algún tiempo en la tierra, serás
en breve un vejezuelo arrugado.

Como si fueras un maguey raspado, dejarás de
fluir, que igual te acabas como hombre; ya no
puedes manifestar tu fuerza, actuar con tu con­
sorte; pronto se hastía de ti, siente aversión por
ti porque no la satisface; tal vez ya quiere algo
de trato íntimo con que la merezcas como es­
posa, pero tú ya estás acabado, ya se te pasó
todo, y tal vez ella, no sabiendo (qué hacer),
pase sobre ti, cometa adulterio, porque en ver­
dad te diste prisa a perderte, te acabaste.

Escucha aún: hazte hombre a su tiempo, no te
acabes prematuramente; y aunque vivas con tu
mujer, tu propia carne, ve con ella como con la
comida, no comas de prisa, es decir, no vivas en
la lujuria, no te sirvas con exceso, mas hazlo
con moderación; de otro modo es vano el pla­
cer que gozas, que experimentas al excederte,
pues te dañas, te perjudicas.

Los viejos lo andan diciendo, lo van dejando
como norma: no seas como un maguey al que
han raspado excesivamente, ni como una man­
ta empapada, lavada y demasiado exprimida,
fuertemente exprimida, que en seguida se seca;
pues así tú si te sirves con exceso del trato car­
nal; no seas no más un inútil que ande coquean­
do, agotado, en cuatro patas descolorido.

He aquí algo que sucedió; agarraron, apresaron
a un individuo, un vejancón de cabezota blanca
por adulterio, y preguntando si acaso deseaba
todavía el acto carnal, dijo que apenas entonces
empezaba, porque de niño y de muchacho no
había visto mujer ni sabido las cosas de la car­
ne, sino que ya maduro, ya viejo, llegaba a co­
nocerlas.

He aquí aún otra palabra; ponla en tu corazón,
toda ella será ti aviso y ejemplo, de ahí deduci­
rás cómo debes vivir casto en el mundo. En
tiempo del señor Nezahualcóyotl dos vejezuelas
fueron apresadas; eran de cabeza blanca como
la nieve, como si trajeran hebras de pita metidas
en ella; y las apresaron porque habían cometido
adulterio contra sus viejos maridos; los adúlte­
ros eran mozalbetes novicios del templo.

El señor Nezahualcóyotl les pregunta, les dice:
Oíd, abuelas nuestras. ¿Qué pensáis? ¿Tenéis
acaso aún deseos carnales? ¿Estando ya como
estáis no os habéis aplicado? ¿Pues cómo vivíais
cuando jóvenes? Hablad, decídmelo, que para
eso estáis aquí.

Ellas dijeron: Amo, rey, señor nuestro, atiende,
escucha: vosotros los hombres sois perezosos,
sois dejados, os acabáis rápido y es todo, no hay
más deseos; pero nosotras las mujeres no so­
mos en esto perezosas, hay en nosotras una
cueva, un barranco, que no hace más que espe­
rar lo que le den, que todo su trabajo es recibir.

Pues si tu eres importante, si ya no echas nada,
¿qué será de ti? Por eso, hijo mío, ve con cuida­
do en eso del trato carnal; sé muy tranquilo y
calmado en tu vida; no andes impuro, no vivas
en la tierra.

La fuerza del ejemplo

Unidad 1

85

La Quijotita y su prima, o la educación
de las mujeres. Historia muy cierta
con apariencia de novela
Capítulo V. En el que se trata
un asunto de gravísima importancia

José Joaquín Fernández de Lizardi,
“El Pensador Mexicano”

Sorprendimos todos con esta inesperada noti­
cia; fuimos apresuradamente a la vivienda de
doña Eufrosina y hallamos a Pomposita lloran­
do y bañada en sangre y a su madre privada, en
los brazos de una recamarera, toda temblando.

Apenas comenzaba doña Matilde a preguntar
la causa del accidente de su hermana, cuando
entraron de vista seis señoritas jóvenes y una
venerable beata de Santa Rosa, ya vieja, llama­
da doña María, que nada menos era que tía pri­
mera de la enferma y de doña Matilde.

Con la ocurrencia de la enfermedad de la seño­
ra doña Eufrosina, las salutaciones fueron so­
bre la marcha, pues a toda prisa se rodearon de
la paciente, menos la beata, que se dedicó a cui­
dar de la niña Pomposita.

Mientras que el médico venía, comenzaron a
determinar remedios cada una a cual más. Una
mandaba ligarle las piernas; otra apretarle el
estómago fuertemente; ésta, darle a oler el humo
de la lana prieta; aquélla, echarle agua fría en la
cara y pecho; quien recetaba una rebanadita de
pan empapada en aguardiente para el estóma­
go; cual unos fomentos de vino en los pulsos;
en una palabra, allí todas eran médicas, y nadie
se tenía por menos para ponderar sus medici­
nas; y sin duda hubieran embadurnado de acei­
tes a la enferma, la habrían amarrado como un
cohete y la habrían hecho inspirar más humo
que el que cabe en un globo aerostático, si no
estuviera presente el coronel, quien se opuso de
firme a que no se le hiciera nada de eso, dicien­
do que muchas medicinas de aquellas eran in­
útiles y las demás perjudiciales, como son las

fumigaciones ligaduras. Trabajo le costó impe­
dir que mortificaran a la enferma, pero por fin
lo consiguió.

No porque las circunstancias veían sus reme­
dios desaprobados, dejaban todas de expresar
los sentimientos de su cariño hacia la enferma
del mejor modo que podían. Una la apretaba el
estómago; otra, la tenía las manos; ésta, la le­
vantaba la cabeza; aquélla, prevenía el vaso de
agua, y todas gritaban, lloraban y regañaban a
las criadas por la tardanza del médico.

Bien distraídos estaban todos con la conversa­
ción, unos hablando y los demás oyendo, cuan­
do la enferma exhaló un suspiro, abrió los ojos,
y manifestó su total alivio, sorprendiéndose al
verse rodeada de tanta gente, entre la que ex­
trañó al médico, porque no era el de casa, aun­
que era mejor. Éste, concluida su visita, que no
pasó de visita, previno solamente que removie­
sen del ánimo de la señorita todo motivo de dis­
gusto, para que estuviera tranquila, pues éste
era el único y legítimo remedio en tales accesos,
y dicho esto se despidió.

¿No es una picardía, no es una desvergüenza
intolerable ver que me esté muriendo por esa
maldita muchacha, y ni siquiera le merezca al
señorito la más mínima señal de atención? Ya
se ve que yo nací para infeliz, y…

Aquí comenzó a llorar amargamente. Las pa­
rientas y amigas la consolaban con mil caritas,
y el bueno del caballero Langaruto, atónito con
el resoplido que acababa de escuchar, trató de

Unidad 1
Unidad 1

85
85

cia; fuimos apresuradamente a la vivienda de
cia; fuimos apresuradamente a la vivienda de fumigaciones ligaduras. Trabajo le costó impe­

fumigaciones ligaduras. Trabajo le costó impe­

En este texto clásico de nuestra literatura,

dedicado a la educación de la mujer,

se discute sobre cuál es la mejor manera de

evitar que los niños y las niñas fumen, y qué

hacer si se descubre que están propensos a

una adicción. En este pasaje, doña Eufrosina

sorprende a su hija, Pomposita, la maltrata

con golpes y palabras, y luego sufre un

soponcio que sorprende a sus parientes.

86

satisfacer a madama del mejor modo, y cuando
supo que la causa de la mohína había sido ha­
ber encontrado a Pomposita chupando un ci­
garro, quisiera descargar su furia sobre la pobre
criatura, para hacer ver que sentía el mal de Eu­
frosina, y que lo sabía vengar bien; más el coro­
nel contuvo su fuerza, deteniéndolo y prorrum­
piendo con la mayor energía estas expresiones:
­¿Qué es esto? ¿Están ustedes infatuados o ado­
lecen de una violenta fiebre? Por un cigarro…
¡Voto a mis pecados! ¿Por un cigarro han sido
tantas alharacas? Vamos, que esto no se puede
creer entre personas de juicio y experiencia.

­No por uno cigarro, dijo a ese instante doña
Eufrosina, sino por atrevimiento de la persona
que chupa ese cigarro ¿Quién le ha dicho a esta
mocosa maltratada que se ha de poner a chu­
par a escondidas mías? No faltaba más sino que
la niña de siete a ocho años, que aún no sale del
cascarón, ya quisiera andar con el cigarrito en
la boca todo el día. Noramala para ella así la

vuelva yo a ver otra vez, que le aseguro que ha
de ir a pepenar los dientes a la calle.

­Tienes mucha razón, mi alma, decía la tía vieja,
tienes mucha razón; yo quiero a Pomposita
como si la hubiera partido, ya se ve tiene mi mis­
ma sangre al fin, y más vale gota que libra; pero
la verdad, yo no soy fuera de la razón, es mucha
picardía que las niñas chupen. Ya se ve, ¡tales es­
tán las cosas en estos tiempos, que ya los moco­
sos les piden la lumbre a los viejos! Todo está
perdido; a fe que en mi tiempo, ¿cuándo, cuán­
do una niña había de tener la avilantez de chu­
par delante de los grandes? ¿Qué digo yo?, ni
aun a escondidas. Muy buen cuidado tenía las
madres de registrarles los dedos a sus hijas para
ver si chupaban, y pobre de la que los tenía ama­
rillos, ya se podía componer, porque, después
de que la castigaban muy bien, le quemaban la
boca con un huevo caliente; pero ahora ya chu­
pan por detrás de nosotros todas las niñas y nos
echan el humo en la cara. Haces muy bien, Eu­

Unidad 1

87

frosina, haces muy bien de castigar a tu hija: no,
no le dejes pasar estas perradas.

­No hace muy bien de castigarle este defecto
leve, si lo es, y mucho menos con tanta cruel­
dad como ahora, dijo el coronel: yo no me qui­
siera meter en esto porque cada uno manda en
su casa; pero me ha escandalizado ver castigar
tan cruelmente a mi sobrina por una culpa, que
si lo es, mi hermana y mi hermano se la han en­
señado.

­¿Cómo nosotros?, decía Eufrosina. – Así como
lo oye usted hermana, respondió el coronel, si
esa niña jamás hubiera visto chupar a usted ni a
su papá, ni a mí, ni a ninguna persona grande,
seguro está que no lo hiciera; pero ve que todos
lo hacen, que no se hallan sin el cigarro, que es
una especie de atención y obsequio el darse ci­
garros, que apenas entra una vista, luego se pide
el braserito de la lumbre, y, por último, ve que
todos chupan y que aun alaban el chupar, di­
ciendo que el cigarro es un buen amigo, que en
los gustos alegra, y en las tristezas consuela,
¿qué concepto ha de formar de este vicio cual­
quiera niña, que ve y oye todo esto? El más favo­
rable, el más lisonjero, sin duda alguna, y a con­
secuencia ha de desear experimentar por sí
misma las dulzuras que oye decir se hallan en él,
y luego que tenga ocasión ha de poner en prác­
tica su deseo, como lo ha hecho Pomposita.

Yo no diré que es bueno que los niños aprendan
a chupar desde muy temprano, ni menos que se
les permita hacerlo delante de sus mayores: co­
nozco la fuerza de la preocupación; pero no me
detendré para decir que cuando lo hagan, poco
se pierde, y éste no es un pecado casero que
merezca una dura penitencia. Por mí aseguro a
ustedes que si mañana advierto que mi hija se
inclina al cigarrito, lo veré con la mayor indife­
rencia, y no sólo no la castigaré sino que tendré
cuidado de que no le falte, para que cuando
grande no solicite, tal vez, quién se los dé ni
busque la soledad ni la compañía perniciosa,
por no poder chupar delante de sus padres.

­¡Bravo, bravo!, dijo riéndose don Dionisio. Us­
ted hermano ha hecho grandemente la defensa
de mi hija. Déjala, Eufrosina, ¿qué importa que
no chupe ahora, si mañana, como dice su tía, te

echará el humo en los ojos? Yo voy con la opi­
nión de mi hermano.

­Yo no, dijo Eufrosina, encendidas en cólera las
mejillas; caro le ha de costar a la mocosa tama­
ña picardía. Le arrancara la lengua, le sacara los
dientes y le quemara la boca si tuviera el gran­
dísimo atrevimiento de chupar un cigarro en
mi presencia.

­Vaya, hermana, no se acalore usted, decía el
coronel; advierta usted que el chupar es en sí
indiferente, y nosotros siempre lo defendere­
mos como bueno, algunas veces como útil a la
salud, y nunca lo tenemos como un delito. ¿Por
qué, pues, lo que para nosotros es bueno, útil y
honesto, en las criaturas lo hemos de condenar
como un crimen? Si Pomposita se hubiera in­
clinado a tomar polvos, usted no se enojara, y
aun le abonaría por gracia que sacra la cajilla
del tabaco en su presencia. ¿Pues por qué ha de
ser lícito al muchacho tomar tabaco por las na­
rices, y no le ha de ser permitido el usarlo por la
boca? Y esté usted segura de que si hubiera vis­
to más polvistas que chupadores, se habría de­
dicado a tomar polvos antes que a chupar; pero
ha visto lo contrario, y así ha seguido lo que ve
más practicado.

­Sea lo que fuere, decía Eufrosina, así me cria­
ron mis padres, y así he de criar yo a mi hija, y
caiga quien cayere.

­Pero hermana ¿siempre y en todo hemos de ir
con lo que nos enseñaron los antiguos? ¿Nunca
nos hemos de apartar de sus caprichos, aunque
se nos pruebe que lo son? A la verdad, ése es
mucho servilismo, y la autoridad de nuestros
mayores debe ser respetada, mientras la razón
y la experiencia no nos manifiesten su extra­
vío.

Yo quisiera que Pomposita hiciera a usted este
argumento, a ver qué le respondía: “Mamá us­
ted me debe enseñar siempre lo bueno y me
debe dar buen ejemplo. Ahora bien, o el chupar
es bueno o es malo. Si es bueno, ¿por qué me lo
priva?, y si es malo, ¿para qué lo hace en mi pre­
sencia?” Vaya, hermana, ¿qué respondería us­
ted a este apretoncillo?

88

­Le plantara un buen par de bofetadas, y le qui­
tara las ganas de ponerse a dimes y diretes con
su madre.

­Ésta es una respuesta muy eficaz para impo­
nerle silencio, decía don Rodrigo; pero no para
convencerla. Hay muchos superiores que tie­
nen a mano este fácil expediente para hacerse
obedecer de sus inferiores, aun en lo injusto;
pero éste se llama despotismo, el que jamás es
lícito ni a los padres, ni a los maridos, ni a los
amos, ni a ninguna clase de superior, pues con
tan indigno modo se hacen temibles, pero ja­
más amables. Sus órdenes injustas se obedecen
con la misma gana que la mula estira el coche, y
en cuanto pueden, los inferiores las eluden con
desprecio.

Los reyes y los gobiernos ilustrados como el
nuestro nos hacen ver que el superior jamás se
degrada cuando satisface el súbdito con razón.
¿Quién mejor que los reyes y sus vicegerentes
pudiera mandar cualquiera cosa, sin tener que
decir más sino: hágase esto porque yo lo man­
do? Pues ya usted habrá leído muchas reales
órdenes en las Gacetas, y habrá advertido que
dice el rey: “Habiéndome representado el mi
consejo esto o aquello, y atendiendo a la utilidad
de mis vasallos, etcétera, etcétera, he venido a
mandar esto o lo otro”: Así también he leído los
bandos publicados en esta capital, y ha visto que
en unos se da razón de que lo que se manda es
por orden del soberano, y en otros, que se de­
termina una providencia para conservar la
tranquilidad y buen orden: para subvenir a las
urgencias del Estado o para los fines que se ex­
presan; pero nunca habrá usted visto una real
orden o una superior determinación que, como
se dice, a raja tabla y sin ningún preludio, diga:
“Mando esto, mando lo otro”, sin dar razón al
público de por qué se manda.

Esto prueba lo que ya dije: que estas racionales
satisfacciones jamás degradan al superior, y
que el no darlas cuando conviene es un grosero
despotismo. Porque sí o porque no son razones
de cabo escuadra. Decir, haz esto porque quie­
ro, aunque el otro conozca la injusticia de lo
mandado, es una tiranía insufrible, pero muy
antigua en el mundo. Juvenal nos refiere de
aquella mujer que pedía a su marido que cruci­

ficara a un criado inocente sin más razón que
su voluntad. Esto no es tolerable y menos entre
cristianos.

Oiga usted una decimita que cierta vez escribí
al mismo asunto:

Un señor una ocasión
A un criado suyo reñía,
Y si éste le respondía
Le decía el amo: chitón.
Chitón, o de un mojicón
Te dejaré sin sentido.
Callaba el criado aturdido
sobrándole qué decir,
porque este modo de argüir
¿a quién no deja concluido?

A todos seguramente, y así ya usted verá que
las bofetadas lastiman; pero no convencen, y
que no le es a usted lícito usar semejantes solu­
ciones con su niña.

­Pues, por último, hermano, dejemos esto,
contestó Eufrosina; cada cual tiene su modo de
matar pulgas. Yo así quiero criar a mi hija: us­
ted críe a la suya como quiera, que seguro está
que yo me meta con usted así como no me metí
el otro día que la regañó tanto sólo porque le
dio un palo al gato; y en verdad que eso era una
niñería que no merecía la pena.

­Usted dice muy bien, hermana; me ha conven­
cido usted soy un entrometido, ya no volveré a
hablar en la mentira, sobre que cada cual tiene
su modo de matar pulgas. Pero vea usted, cuan­
do reprehendí a Pudenciana porque le dio un
palo al gato, no le hacía daño. La enseñé que
debemos tratar a los animales con lástima y le
advertí que quien no tienen piedad con los bru­
tos, quien se complace en maltratarlos sólo por
ser brutos, está muy cerca de ser un opresor de
los hombres, siempre que pueda valerse de su
debilidad. Por esto la reprehendí, y esto la ense­
ñé. Usted dirá si tuve razón y si me manejé con
tal cual prudencia.

Doña Matilde, que había guardado silencio en
toda esta escena, advirtiendo que su esposo es­
taba algo incómodo con las respuestas altane­
ras y de pie de banco de su hermana, trató de

89

Unidad 1

cortar del todo la fastidiosa conversación, y
para ello con la mayor prudencia dijo a Eufrosi­
na: ­Mi alma, siento tu mal rato, y me alegro
que te hayas olvidado. Evita cuanto puedas en­
colerizarte, porque ya ves el daño que esto hace
a tu salud. Yo me retiro porque voy a ver qué
hace mi peloncilla por allá [a] dentro. Con esto
se despidió, y el coronel no tardó en seguirla.

Así terminó la famosa disputa del cigarro;
¿pero cuándo no corren igual suerte las dispu­
tas más célebres y contenciosas? El amor pro­

José Enrique Rodó (1871-1917)

Asistimos al naufragio de la tradición, y debe
preocuparnos el interés social de que él no lle­
gue a consumarse.

El anhelo del porvenir, la simpatía por lo nue­
vo, una hospitalidad amplia y generosa, son
naturales condiciones de nuestro desenvolvi­
miento; pero si hemos de mantener alguna per­
sonalidad colectiva, necesitamos reconocernos
en el pasado y divisarlo constantemente por
encima de nuestro velamen.

Para esa obra de conservación, todos los mo­
numentos traen su oportunidad; todas las acti­
vidades, aún las aparentes más mínimas, ofre­
cen ocasión capaz de ser aprovechada.

Aparte de los grandes estímulos de la historia
propia, cultivada y enaltecida como forma su­
prema del culto nacional; aparte del carácter de
iniciación patriótica que deben tener, entre sus
más altos fines, la enseñanza primaria y de las
energías –que en la imaginación y el sentimien­
to puede mover una literatura que se inspire,
sin mezquinas limitaciones, en el amor a la “tie­
rra”, no hay manifestación de la actividad co­
mún donde no sea posible tender a conservar o
restaurar una costumbre­ que encierren cierto
valor característico, cierta nota de originalidad,
por insignificante que parezca.

La norma debe ser no sustituir en ninguno
punto lo que constituya un rasgo tradicional o

pio, cuando se desarregla, que se desarregla
muy seguido, es un tirano que cautiva nuestros
entendimientos y los sujeta al antojo, al engaño
y la preocupación. Ordinariamente disputa­
mos más por vanidad y por hacer valer nuestra
opinión, que por indagar la verdad, y ésta es la
causa de que las mayores necedades se defien­
dan con ardor, de que se desprecien las razones
más sólidas y de que no haya modo de confesar
que hemos errado. De aquí se sigue que cada
uno se queda con la opinión que defiende, y la
verdad se oculta en las tinieblas del error.

inveterado, sino a condición de que sea clara­
mente inadaptable a una ventaja, a un adelanto
positivo.

Desde el aspecto material de las ciudades, en
que aquellas que aún conservan cierta fisiono­
mía peculiar o que pueden tender a recuperarla
sin dejar de magnificarse y embellecerse, hasta
los usos y las formas de la vida social, allí aún
guardan cierto estilo, ciertos vestigios de una
elegancia original y propia; desde el culto do­
méstico de los recuerdos, hasta la inmunidad
de las originalidades populares en fiestas, fae­
nas y deportes; desde el salón hasta la mesa,
todo puede contribuir a la afirmación de una
“manera” nacional, todo puede contribuir a
arrojar su nota de color sobre lienzo gris de
este cosmopolitismo que sube y se espesa en
nuestro ambiente como una bruma.

La persuasión que es necesario difundir, hasta
convertirla en sentido común de nuestros pue­
blos, es que ni la riqueza, ni la intelectualidad,
ni la cultura, ni las fuerzas de las armas pueden
suplir en el ser de las naciones, como no suplen
en el individuo, la ausencia de este valor irre­
ductible y soberano: ser algo propio, tener un
carácter personal.

José Enrique Rodó (1871-1917)
José Enrique Rodó (1871-1917)

La tradición

inveterado, sino a condición de que sea clara­
inveterado, sino a condición de que sea clara­
mente inadaptable a una ventaja, a un adelanto
mente inadaptable a una ventaja, a un adelanto

Uno de los llamados

“Maestro de la Juventud de América”,

este pensador uruguayo reflexionó

sobre el conocimiento y cuidado

de la propia cultura.

Para el o la docente, conocer la historia de la educación en México es fundamental.

90

La autorregulación individual es imprescindible para el ejercicio efectivo de
la libertad entendida como regulación de los impulsos por la razón. De
modo semejante, las sociedades se autorregulan para asegurar la libertad de
todos sus miembros mediante la creación de leyes con sentido de justicia.

La autorregulación es una competencia del individuo para hacerse respon-
sable de sus comportamientos e impulsar procesos de mejora conforme a
un plan de vida orientado por sus valores.

Desarrollar esta competencia en la escuela primaria implica que frente a las
situaciones cotidianas el estudiante sea capaz de observar, reconocer y eva-
luar sus conductas para impulsar mejoras conforme a principios y valores
de la convivencia democrática y de la dignidad humana. Dada la edad de los
estudiantes, el proceso de autorregulación requiere la guía de los adultos
significativos que lo rodean, como serían sus familiares, sus vecinos y sus
maestros.

El papel fundamental de la escuela, y muy especialmente de las maestras y
los maestros, consiste en ayudar a los estudiantes a comprender la autorre-
gulación en los espacios públicos, donde conviven con otros niños con igua-

UnidadBimestre2

Dialoguemos:

estudiantes, el proceso de autorregulación requiere la guía de los adultos
significativos que lo rodean, como serían sus familiares, sus vecinos y sus
maestros.

El papel fundamental de la escuela, y muy especialmente de las maestras y
los maestros, consiste en ayudar a los estudiantes a comprender la autorre-
gulación en los espacios públicos, donde conviven con otros niños con igua-

Para el o la docente, conocer la historia de la educación en México es fundamental.

Códice Florentino

Fray Pedro de Gante

Esta unidad servirá para que usted desarrolle las competencias didácticas para trabajar
las siguientes competencias cívicas y éticas, con independencia del grado en que labore:

Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad
Apego a la legalidad y sentido de justicia

Códice
Techialoayan

91

les derechos, sujetos a las mismas normas y la misma capacidad para decidir
con libertad, es decir, que comprendan que todas las personas son iguales en
dignidad.

Por ello, el concepto de dignidad humana viene a ser central. Aunque muy
abstracto, los niños y las niñas se pueden ir apropiando de este concepto
mediante la experiencia de la igualdad y la equidad en su casa y en su escue-
la. En caso de que no existiera esta práctica en el hogar, la escuela siempre es
responsable de brindarla en todas sus prácticas, pues es un aprendizaje sin el
cual no hay construcción ni de la individualidad ni de la ciudadanía plenas.

La escuela apoya el aprendizaje del ejercicio responsable de la libertad si
promueve, en sus prácticas cotidianas, las garantías individuales. Veamos
brevemente qué implicaría fomentar la igualdad y la libertad en la escuela.

Fomentar la igualdad en la escuela significa partir de la convicción y el com-
promiso de que cada alumna y cada alumno son valiosos por sí mismos, e
iguales a cualquier otro en su derecho a estudiar y aprender. Esta condición
deberá ser considerada como la base de la convivencia escolar. En este rubro,
especial cuidado merece la igualdad de derechos de niñas y niños, lo cual
implica que deberán ofrecérseles las mismas oportunidades de desarrollo y
participación.

¿Qué es fomentar la libertad en la escuela? La libertad no implica falta de
autoridad, ni de guía; al contrario, para que los niños aprendan y disfruten
del espacio educativo y de su derecho a educarse, debe haber normas claras
que garanticen que todas las personas los respeten, que tengan seguridad,
que el acceso a los recursos educativos sea equitativo, que el trato dado o re-
cibido sea igualitario y justo, que haya oportunidades para expresar los pen-
samientos propios sin coacción, para ser escuchados y aprender a escuchar.
Es decir, la libertad depende de asegurar las condiciones para la convivencia
democrática, la inclusión y el aprendizaje. El apego a la legalidad y el ejerci-
cio legítimo de la autoridad son imprescindibles, como lo es el respeto pleno
a las personas.

Bernardino de Sahagún

Colegio de San Nicolás

José Antonio Alzate

Unidad 2

92

Entre las libertades que puede promover la escuela, están la de dedicarse al
oficio que cada uno elija, en el marco de la legalidad; la de pensamiento y de
expresión, que deberán fomentarse mediante procesos formativos como la
asamblea, el texto libre, el periódico, la comprensión y el análisis crítico,
entre otros. La libertad de creencias deberá ser garantizada en la escuela
laica sin adoctrinamiento ni impugnación de doctrina religiosa alguna.

La autorregulación implica el reconocimiento de límites al ejercicio de la li-
bertad. Algunos de estos límites son los que los adultos y la sociedad han
creado para garantizar a cada uno condiciones de libertad y seguridad; otros
los que las niñas y los niños aprenden a ponerse a sí mismos para proteger-
se, para no dañar a los demás y para alcanzar sus metas. Conocer el marco
jurídico del país permite comprender con amplitud nuestras libertades y los
límites que tenemos para ejercerlas, por lo cual este conocimiento es im-
prescindible en la construcción de ciudadanía en su vertiente de autorregu-
lación.

La educación para la autorregulación no implica negar o reprimir la expre-
sión de emociones y sentimientos, sino que está encaminada a aprender for-
mas de expresión acordes al contexto y que no causen daño. El primer paso
consiste en reconocer y poder nombrar esas emociones, saber que todos las
experimentamos y que todos tenemos el derecho a ser respetados, lo que
tiene consecuencias para el modo en como se expresan estas emociones.

Es también parte de esta educación comprender que la actuación irreflexiva
o fuera del marco de las normas tiene consecuencias quien deberá asumir
quien maltrate u ofenda a otra persona.

Para la integración de los estudiantes a la sociedad, el apego a la legalidad es
fundamental, pues su conocimiento del marco legal que rige la vida social lo
faculta para integrarse a ella. El sentido de justicia implica el reconocimien-
to de la igualdad de derechos y dignidad de las personas, y le otorga una
base para su adhesión crítica, es decir, participativa y constructiva, a la so-
ciedad.

En la primaria, el desarrollo del sentido de apego a la legalidad se impulsa a
partir de la experiencia que tienen los estudiantes al reconocer la necesidad

Biblioteca Palafoxiana, Puebla

Colegio Mayor de Santa
María de Todos los Santos

Colegio Mayor de Santa
María de Todos los Santos

La autorregulación implica el reconocimiento de límites al ejercicio de la li-
bertad. Algunos de estos límites son los que los adultos y la sociedad han
creado para garantizar a cada uno condiciones de libertad y seguridad; otros
los que las niñas y los niños aprenden a ponerse a sí mismos para proteger-
se, para no dañar a los demás y para alcanzar sus metas. Conocer el marco
jurídico del país permite comprender con amplitud nuestras libertades y los
límites que tenemos para ejercerlas, por lo cual este conocimiento es im-
prescindible en la construcción de ciudadanía en su vertiente de autorregu-
lación.

La educación para la autorregulación no implica negar o reprimir la expre
sión de emociones y sentimientos, sino que está encaminada a aprender for
mas de expresión acordes al contexto y que no causen daño. El primer paso
consiste en reconocer y poder nombrar esas emociones, saber que todos las
experimentamos y que todos tenemos el derecho a ser respetados, lo que

Personajes, instituciones, libros y bibliotecas crearon una
cultura que de alguna manera, llevó el deseo de libertad y
soberanía, al despertar de los mexicanos como pueblo.

93

de las normas que rigen sus diversas experiencias, desde los jue-
gos infantiles hasta la vida familiar, escolar y comunitaria.

Es importante desarrollar el sentido de justicia a la par que el
apego a las normas, pues se trata de creaciones humanas perfec-
tibles que pretenden armonizar la vida social dando a cada uno lo
que le corresponde conforme a derecho. La escuela no debe fo-
mentar la obediencia por la obediencia, sino la aceptación consciente y críti-
ca de normas que favorecen el bienestar y el desarrollo colectivo. Así, el Pro-
grama (PIFCYE) sugiera que las niñas y los niños, con la orientación de sus
docentes, se involucren en la elaboración de reglamentos internos de clase, los
cuales deberán ser revisados de tiempo en tiempo para asegurar que sean
justos. La elaboración y revisión de estas normas colectivas deberán ser oca-
sión para ayudar a alumnas y alumnos a comprender y hacer suyos, no sólo
los conceptos de norma y ley, sino también los conceptos de dignidad huma-
na, de justicia y de igualdad.

La legalidad es un principio jurídico en virtud del cual los ciudadanos y to-
dos los poderes públicos están sometidos a las leyes y al derecho. Este respe-
to a la ley implica una convivencia con el sistema normativo como un todo y
no con leyes aisladas.

Tener apego a la ley es una conducta que podría darse hacia una o varias le-
yes aisladas. Esto se refiere a cuando actuamos estrictamente con lo que es-
tablece una norma jurídica, pero sólo cuando se convierte en algo sistemáti-
co se fortalece al Estado de Derecho.

El ejercicio del poder presupone la observancia del principio de legalidad.
Implica por tanto la existencia de una cultura que la fomente y fortalezca. Es
imprescindible que en la escuela se fomente una cultura de apego a la legali-
dad. Para ello, en el ámbito escolar, se procurará la consistencia y equidad en
la aplicación de las normas y reglamentos, a la vez que la aper-
tura para modificarlos cuando consideraciones de justicia y
equidad así lo requieran. Las pautas que marcan la Consti-
tución Política en el artículo 3º, las normas de la Ley General
de Educación y la normatividad institucional marcan las lí-
neas fundamentales de la vida escolar, a partir de las cuales
pueden establecerse normas específicas.

Personajes, instituciones, libros y bibliotecas crearon una

San Hipólito

Unidad 2

Las leyes, orientadas
por la justicia,

son el marco de

nuestras libertades.

94

Primer grado. En la cenefa de la segunda unidad de primer grado se habla
de la libertad que para vivir y construir debió haber en el antiguo México.
Para ello, se toma como ilustración un fragmento de los bellos, complejos y
sapientes murales que sobre este tema realizó el pintor Diego Rivera en el
Palacio Nacional. Por el lugar en que se encuentran, podemos juzgar la ver-
dad de estos murales. La libertad que muestran, así como el orden y con-
cierto de la antigua ciudad, a pesar del aparente bullicio de sus calles, expli-
can cómo pudo lograrse una urbanización que maravilló a quienes, venidos
de otras culturas, la vieron por primera vez.

Segundo grado. La libertad requiere organización. Para acercar a las niñas
y los niños al conocimiento del legado cultural antiguo mexicano, se les
muestra en esta cenefa la piedra del sol o calendario azteca, una lámina del
Códice Borgia y los veinte símbolos que representan los días del calendario
antiguo mexicano. En la lámina se encuentran, con la figura antropomorfa
del movimiento, tales símbolos. Un célebre estudioso de nuestras antigüe-
dades, Alfredo Chavero, interpreta esta figura como el tiempo.

Descripción de las cenefas:

95

Tercer grado. La comunicación y la capacidad de lograr acuerdos son la
base de la vida cívica, la cual posibilita la acción conjunta y el mejora-
miento de la sociedad. Con esta cenefa se busca incitar en las niñas y
los niños el interés por su patrimonio colonial, así como inculcar en
ellos, al fomentar la comprensión de su valor y función social, el
cuidado de las obras públicas.

Cuarto grado. La libertad y la soberanía
son atributos no sólo de los indivi-
duos, sino también de los pueblos.
En nuestro país, la búsqueda de es-
tos valores llevó a la Revolución
de Independencia. En esta cenefa
se muestran a las niñas y los niños ilustraciones
de las novelas de nuestro primer autor nacional
(y primer novelista de lo que luego se llamaría
América Latina), José Joaquín Fernández de Li-
zardi, en las cuales se habla de la educación y su
relación con la libertad. Es importante que sus
alumnas y alumnos comprendan tal relación, así
como también que es posible avanzar socialmente
luchando por la igualdad y contra las injusticias.

Quinto grado. Los héroes tienen el mérito de
surgir del pueblo, y de conducirlo en ciertos momentos
históricos clave hacia su libertad y en pos de la justi-
cia. Por ello, en diversos momentos de la historia de
la educación cívica en nuestro país se ha inculcado
el culto a los héroes. Ilustrada con iconografía rela-
cionada con el héroe epónimo de la Reforma, esta ce-
nefa busca, entre sus objetos personales, al hombre.

Sexto grado. En esta cenefa se
hace referencia a los principios
éticos de justicia, democracia y li-
bertad que guiaron la lucha revoluciona-
ria que culminó en un nuevo orden cons-
titucional a principios del siglo XX. Se
hace hincapié en la participación de la
mujer. El análisis de las imágenes deberá
suscitar preguntas de investigación que
anime a los estudiantes a conocer más
acerca de este periodo de nuestra histo-
ria. Para satisfacer las necesidades de co-
nocimiento de sus alumnas y alumnos,
puede aprovechar los materiales y las ac-
tividades que se preparan en todo el país
para celebrar el centenario del inicio de
este movimiento.

Cuarto grado

son atributos no sólo de los indivi-
duos, sino también de los pueblos.
En nuestro país, la búsqueda de es-
tos valores llevó a la Revolución
de Independencia. En esta cenefa
se muestran a las niñas y los niños ilustraciones
de las novelas de nuestro primer autor nacional
(y primer novelista de lo que luego se llamaría
América Latina), José Joaquín Fernández de Li-
zardi, en las cuales se habla de la educación y su
relación con la libertad. Es importante que sus
alumnas y alumnos comprendan tal relación, así
como también que es posible avanzar socialmente
luchando por la igualdad y contra las injusticias.

Quinto grado. Los héroes tienen el mérito de

Cuarto grado
Cuarto grado

son atributos no sólo de los indivi-
son atributos no sólo de los indivi-
duos, sino también de los pueblos.
duos, sino también de los pueblos.
En nuestro país, la búsqueda de es-
En nuestro país, la búsqueda de es-
tos valores llevó a la Revolución
tos valores llevó a la Revolución
de Independencia. En esta cenefa
de Independencia. En esta cenefa
se muestran a las niñas y los niños ilustraciones
se muestran a las niñas y los niños ilustraciones
de las novelas de nuestro primer autor nacional
de las novelas de nuestro primer autor nacional
(y primer novelista de lo que luego se llamaría
(y primer novelista de lo que luego se llamaría
América Latina), José Joaquín Fernández de Li-
América Latina), José Joaquín Fernández de Li-
zardi, en las cuales se habla de la educación y su
zardi, en las cuales se habla de la educación y su
relación con la libertad. Es importante que sus
relación con la libertad. Es importante que sus
alumnas y alumnos comprendan tal relación, así
alumnas y alumnos comprendan tal relación, así
como también que es posible avanzar socialmente
como también que es posible avanzar socialmente
luchando por la igualdad y contra las injusticias.
luchando por la igualdad y contra las injusticias.

Unidad 2

96

Comprender y reflexionar son parte del proceso educativo, y como parte de
la formación cívica y ética revisten particular interés pues el ciudadano crí-
tico es aquel capaz de entender una situación y de actuar en ella conforme a
valores reflexionados.

En los libros de texto se ofrece una explicación sencilla del significado de
reflexionar, y se dan ejemplos de lo que es la comprensión crítica. Usted
puede fomentar el análisis, la comprensión y la reflexión en cada punto del
programa. Cuando evalúe los resultados de aprendizaje, tome en cuenta si
sus alumnas y alumnos fortalecen sus competencias analíticas.

Crítica no implica ver lo negativo de un asunto, sino considerar distintos
puntos de vista y asumir una posición informada y reflexionada frente a
ellos.

Este proceso reflexivo moviliza la totalidad de las dimensiones de la perso-
na, no sólo su racionalidad, también sus emociones, ideales, historia de vida.
Trabajando con niñas y niños de corta edad, es necesario tener en cuenta su
desarrollo emocional, psicológico, su madurez y tener conciencia que son
procesos paulatinos y a largo plazo.

Este proceso formativo surge en el salón de clase comúnmente unido a la
necesidad de tomar una decisión. En la segunda y tercera unidad se plantean
estos procedimientos.

Técnicas y procedimientos formativos

Comprensión y refexión crítica

estos procedimientos.

97

Primer Grado

Comprendo mis sentimientos y emociones

Refexionar sobre las emociones y el respeto a los sen-
timientos de los demás.

Cada alumno dibuja lo que le gusta, alegra, enoja, en-
tristece, avergüenza, sorprende o interesa, y platica
con sus compañeros de equipo sobre lo que dibujó.
Juntos comentan diferencias y semejanzas entre las
situaciones que les provocan esos sentimientos. Co-
locan los dibujos en un lugar del salón donde todos
puedan observarlos. El grupo intercambia opiniones
sobre cómo se sienten, por ejemplo, cuando rompen
o pierden un material escolar, se caen al jugar o al ca-
minar por la calle, o cuando un adulto los felicita por-
que hicieron algo bien. Se propicia la refexión sobre
cómo todas las personas expresamos y percibimos
emociones y sentimientos.

Sugerencias para el trabajo transversal, según el PIFCYE

Responsabilidad y justicia

Indagar y refexionar. ¿Qué días voy a la escuela? ¿Qué actividades realizo antes de salir, y por qué son
importantes? ¿De cuáles soy responsable?
Dialogar. En grupos discuten el siguiente caso: Por la mañana, Mireya juega en vez de desayunar. Esto
ocasiona que llegue tarde a la escuela y que no le permitan entrar. Su papá no sabe qué hacer con ella,
pues debe ir a trabajar y no tiene con quién dejarla. ¿Qué harías en lugar de Mireya para evitar este
problema? ¿Qué harías en el lugar de su papá?

Paso a pasito aprendo a decidir

Refexionar acerca de las decisiones que pueden to-
mar solos y en las que se necesita la orientación de
los adultos.

Alumnas y alumnos forman una fla, escuchan pre-
guntas acerca de dos tipos de actividades: las que
realizan en su tiempo libre —coleccionar insectos,
trepar árboles, correr por el parque, nadar— y las que
realizan obligatoriamente —tender su cama, ordenar
sus útiles escolares, lavarse las manos para comer o
cepillarse los dientes. Cuando se menciona una acti-
vidad libre, dan un paso a la derecha; cuando es una
actividad obligatoria, permanecen en su lugar. Al f-
nal, comparan las actividades obligatorias con las
que realizan en su tiempo libre, señalan las diferentes
responsabilidades que tienen en cada actividad y las
explican a los demás equipos.

Crezco en edad y responsabilidad

Identifcar los cambios que niñas y niños tienen al pa-
sar de preescolar a primaria.

De manera individual, alumnas y alumnos comparan
las actividades que realizaban en preescolar y las que
realizan en primaria, e identifcan sus nuevas respon-
sabilidades.

Al terminar, comentan las reglas de la escuela pri-
maria que les resultan nuevas, por ejemplo, sobre el
uso de sus libros y útiles escolares, con objeto de ex-
plicarlas y entenderlas.
Alumnas y alumnos expresan cómo se sienten con
sus actuales responsabilidades. El maestro o la maes-
tra guían la discusión hacia la importancia de esas
responsabilidades y cómo cumplirlas.

Es justo o no es justo que...

Valorar situaciones de trato justo o injusto.

Se relata al grupo una injusticia, por ejemplo, un niño
que es castigado por una travesura que otro hizo; una
niña a la que no dejan jugar por ser mujer, o un niño al
que otros le quitan su almuerzo por ser más chico.

Se explica que una situación es justa cuando las
personas y sus derechos son respetados.
El grupo identifica situaciones de trato injusto en
el aula y propone soluciones; por ejemplo, que el niño
que hizo la travesura reconozca su responsabilidad, y
asuma el castigo que le corresponde.

Actividades didácticas

Unidad 2

98

Mi sentir y tu sentir son importantes

Reflexionar sobre la importancia de expresar los sen-
timientos sin dañar a otras personas.

En equipos comentan qué ocurre cuando alguien
pierde el control y expresa sus sentimientos de for-
ma violenta. De qué otras maneras podemos expre-
sar lo que sentimos y no dañar a otras personas, por
ejemplo, escribiendo, cantando, contando, llorando,
dibujando y escogiendo bien las palabras que usamos.
Para finalizar, escriben un texto con sus conclusiones,
y lo guardan en su carpeta.

Mi agenda personal

Distinguir entre las actividades que se realizan de manera
independiente y las que necesitan supervisión.

Mediante el uso de dibujos y frases, alumnas y alum-
nos elaboran una agenda en la que describen las acti-
vidades que realizan cada día de la semana en su casa,
la escuela y otros ámbitos. Pueden elaborar la agenda
con una hoja dividida en siete partes, una para cada
día.

Señalan las actividades que hacen de manera inde-
pendiente y las que requieren de la ayuda o supervisión
de otras personas, y comentan en equipos su trabajo.
Revisan cómo organizan su tiempo durante el día: si
la hora a la que se levantan les permite llegar a tiempo a
la escuela, si el tiempo que destinan a la tarea es suficien-
te, si tienen actividades de descanso y recreación. Hacen
ajustes a su agenda semanal, asegurándose de considerar
tiempos para jugar, estudiar y realizar otras actividades
cotidianas.

Sugerencias para el trabajo transversal, según el PIFCYE

Aprender a cuidar una mascota

Indagar. ¿Qué animales pueden ser mascotas? ¿Qué cuidados y espacios requieren? ¿Cuánto tiempo
vive una mascota?
Dialogar y reflexionar. Conversan en equipos acerca de la siguiente situación: si deseamos una mascota,
¿somos capaces de responsabilizarnos de su cuidado?, ¿qué actividades diarias debemos realizar para
cuidarla?, ¿requerimos del apoyo de los adultos?, ¿qué ocurre si se nos olvida alimentarla, limpiarla o
darle agua?

Metas pequeñas para dar grandes pasos

Identificar metas personales a mediano plazo.

Alumnas y alumnos dibujan los juegos que les gusta-
ban antes de entrar a la primaria y los que ahora les
gustan. Explican cómo han cambiado sus gustos con-
forme han crecido. Comentan cómo cambiarán sus
gustos cuanto estén en sexto grado, y también sobre
otros cambios que tendrán con el tiempo.
Escriben algunas metas que desearían alcanzar
durante el ciclo escolar y lo que tendrían que hacer
para lograr cada una. Entre todos, destacan el esfuer-
zo que se requiere para alcanzar sus metas. Integran
su texto a la carpeta.

Para ser justos

Reflexión acerca de la distribución justa de bienes o
productos.

En equipos, las alumnas y los alumnos comentan qué
ocurre cuando tienen que compartir materiales, ju-
guetes, espacios, alimentos y otras cosas con otras
niñas y niños. Cada equipo discute cómo estas cosas
podrían distribuirse de manera justa entre las perso-
nas involucradas en cada situación, expone a la clase
su propuesta de solución argumentando el cómo y el
porqué de la nueva distribución.
Para concluir, identifican situaciones en que deci-
dieron o hicieron algo pensando sólo en su beneficio
y otras en que pensaron en los demás. Juntos reflexio-
nan sobre qué actitudes son necesarias para actuar
con justicia.

Segundo Grado

99

Expresar sentimientos con los demás

Reflexionar acerca del modo de expresar las emocio-
nes.

El grupo se organiza en parejas. Primero, uno de los
integrantes le hablará al compañero sobre algo que le
gusta mucho o sobre una situación que le desagrada.
Después, intercambian los papeles.
Mediante mímica, cada pareja expresa con el resto
del grupo lo que ha platicado: un poema, una canción,
un relato o un dibujo.
Platican las cosas que les gustan o disgustan, y
cómo se sintieron al describirlas.
Comentan los resultados de emplear una forma
violenta y otra no violenta para expresar emociones y
argumentan las ventajas y desventajas de cada una de
estas formas.

En grupo, valoran la importancia de emplear re-
cursos diferentes de la violencia para expresar sus
sentimientos.

Alcanzar una meta

Identificar los medios para alcanzar una meta.

Se organiza un juego en que se requiera alcanzar, en
equipo, una meta —encontrar un objeto perdido o re-
solver un problema sencillo—, para lo cual existen va-
rios caminos. Cada equipo define su ruta e intercambia
su experiencia con los demás. Comentan qué hicieron
para trazar su ruta.
Individualmente, identifican las actividades y asig-
naturas escolares con que tienen más dificultades o
que les demandan mayor esfuerzo. Eligen una de las
actividades, definen la meta que deseen alcanzar y ela-
boran un plan de acción para lograrla. En su plan de
acción, señalan momentos para evaluar en qué medida
se aproximan a su meta.
Ante el grupo, cada alumno presenta el plan que
elaboró y comenta cómo su compromiso para alcanzar
esas metas se relaciona con sus derechos, por ejemplo
el derecho a la educación.

Sugerencias para el trabajo transversal, según el PIFCYE

Juego limpio

Indagar y reflexionar. ¿Qué significa jugar limpio?, ¿en qué situaciones se dice que una persona gana
un juego limpiamente?, ¿qué función tienen las reglas para que un juego se realice limpiamente? En mi
juego o deporte favorito, ¿qué conductas atentan contra el juego limpio y cómo se sancionan? Comenten
lo que sucede cuando una persona hace un uso tramposo de las reglas.
Dialogar. ¿Qué podemos hacer en nuestra escuela para promover el juego limpio?

Aprender a esperar

Reflexionar acerca de la necesidad de aprender a es-
perar.

Los alumnos describen las actividades que realizan
sus padres o tutores para satisfacer algunas necesida-
des, como alimentación, vestido, vivienda, recreación
y afecto. Distinguen las necesidades básicas de otras
necesidades.

Comentan casos en que las necesidades o deseos
de los niños no pueden ser satisfechos de manera
inmediata o en su totalidad. Responden preguntas
como: ¿qué hacer cuando quieren un juguete y los
padres no pueden conseguirlo?, o ¿qué pasa cuando
quieren jugar un determinado juego, y sus amigos
otro? Formulan desenlaces en que expresan su dispo-
sición para aplazar, ceder, negociar y considerar a los
demás.

Acuerdos que generan responsabilidad

Reflexionar acerca del valor de cumplir los acuerdos.

Alumnas y alumnos preguntan a sus padres, abuelos y
otros adultos qué significa “tener palabra de honor”.
Refieren anécdotas en que sus padres o abuelos
hayan cumplido con la palabra dada.
Representan algún caso en que una persona no
cumple con su palabra. Al finalizar comentan: ¿cómo
se sintieron quienes representaron al incumplido?,
¿cómo se sintieron aquellos a quienes no se les cum-
plió lo prometido?, ¿qué pasa con el respeto y la con-
fianza hacia alguien que no cumple lo que acuerda?,
¿alguna vez han faltado a algún acuerdo o alguien les
ha fallado en cumplirlo?, ¿cómo se sintieron?

Tercer Grado

Unidad 2

100

¿Enojarse?

Reflexionar sobre la importancia de expresar sus
emociones sin perder el control, pues se puede afec-
tar la dignidad de las personas.

Cada alumno escribe sus reacciones cuando se enoja,
tales como llorar, gritar, arrojar objetos, golpearse o
golpear a otros.

Con el apoyo del docente, el grupo analiza las si-
tuaciones que propician el enojo de niñas y niños, y
propone sugerencias para recobrar la calma y evitar
lastimar a otros. Formulan conclusiones sobre los da-
ños que una conducta violenta ocasiona, y sus posibi-
lidades de expresión.
Cada alumno vuelve a su lista individual de reac-
ciones de enojo y añade reacciones o comportamien-
tos que puede emplear para evitar la violencia. Las
listas se integran a la carpeta.
Completan las frases en sus cuadernos:

Si pierdo el control de mis emociones yo… Para
tranquilizarme voy a… Rechazo la violencia porque…

Luego se propicia un debate.

Mis compromisos ante los acuerdos

colectivos

Reconocer la importancia de cumplir los acuerdos
establecidos.

Los alumnos relatan experiencias en las que se sin-
tieron defraudados por el incumplimiento de algún
acuerdo o compromiso, así como situaciones en las
que ellos no han cumplido. Comentan por qué a veces
los intereses personales se oponen a los compromi-
sos hechos. Discuten si deben olvidarse de los demás
cuando atienden sus intereses.
Se les plantean casos como el siguiente: a Rosario
la invitaron a participar en un club deportivo los sá-
bados temprano por la mañana. Rosario es muy dor-
milona; de hecho, va a la escuela en el turno vesper-
tino para llegar a tiempo. Sin embargo, le entusiasma
pertenecer a un equipo deportivo, vestir uniforme
y tener más amigos. ¿Qué debe considerar antes de
aceptar esta invitación? ¿Se pueden elegir libremen-
te los acuerdos y compromisos que se establecen con
otras personas?

Sugerencias para el trabajo transversal, según el PIFCYE

La lucha por la libertad

Indagar. En otras épocas, ¿cómo se restringía el ejercicio de la libertad?, ¿cómo se trataba a las personas
que vivieron la esclavitud?, ¿cómo era la vida de quienes fueron perseguidos por ejercer su libertad de
expresión?, ¿qué luchas se han dado en México para garantizar el derecho a la libertad en sus diferentes
manifestaciones?, ¿qué leyes de nuestra Constitución hablan de la libertad de las personas?
Dialogar y reflexionar. ¿Por qué al ejercer nuestra libertad debemos considerar el respeto a las leyes?,
¿por qué libertades se lucha hoy?

Libertad, valioso derecho

Identificar situaciones en las leyes que protegen la li-
bertad.

El grupo recorta noticias del periódico acerca de si-
tuaciones relacionadas con las libertades en nuestro
país: libertad de expresión, de reunión, de creencias,
de tránsito, de elegir a los gobernantes, entre otras.
Escriben el significado de libertad y su alcance en
la vida personal y social. Elaboran un mural con la in-
formación periodística y sus propios textos.
Consultan el apartado “Nuestros derechos funda-
mentales” en la versión para niños de la Constitución
que se incluye en la Unidad iv. Investigan aspectos del
movimiento de Independencia y la importancia de la
libertad como derecho de los mexicanos.

Trato justo y respetuoso

Reflexionar sobre casos de injusticia en la comunidad
o el municipio.

En periódicos o revistas, los alumnos buscan casos de
injusticia y violación de los derechos humanos de ni-
ños, mujeres, ancianos, trabajadores y personas con
alguna discapacidad. Argumentan por qué conside-
ran que esos casos son injustos, qué derechos se están
violando, quién sufre este daño a sus derechos y quién
los está afectando.
En equipos, consultan para identificar los dere-
chos que nuestra Constitución Política respalda y que
han sido afectados en el caso que están revisando.
Obtienen conclusiones sobre la utilidad de conocer
las leyes que garantizan derechos.

Cuarto Grado

101

Nombro lo que siento

Refexionar sobre la posibilidad de expresar los senti-
mientos sin dañar a los demás.

Niñas y niños llevan un registro de las situaciones en
las que las personas con quienes conviven expresan
diversos sentimientos, como alegría, tristeza, sorpre-
sa, interés, enojo o vergüenza. Comentan las maneras
en que las personas manifestan sus sentimientos y
analizan situaciones en las cuales esto afecta a quie-
nes los rodean, así como los casos en que se falta al
respeto o no se tiene consideración hacia los demás.
Redactan un texto individual en el que digan qué tipo
de situaciones les despiertan determinados sentimien-
tos, y si alguna vez han tenido difcultad en identifcarlos.

Identifcamos prioridades

Refexionar acerca de los aspectos que se deben
considerar al tomar decisiones.

Alumnas y alumnos leen los dos primeros capítulos
del libro Los cien vestidos, de la Biblioteca de Aula de
quinto grado. Identifcan la situación que se da en-
tre Wanda, Peggy y Maddie, y describen la manera
en que la primera es objeto de burla de las segundas.
Comentan el conficto que surge en Maddie cuando
se vuelve una posible víctima de burlas, como Wanda.
Entre todos valoran lo que sería una respuesta autó-
noma y responsable de Maddie.
Comentan casos en que hayan surgido confictos
similares al que ocurre en esta historia.

Sugerencias para el trabajo transversal, según el PIFCYE

Productos originales contra productos “pirata”

Indagar y refexionar. ¿Cuál es la diferencia entre un producto original y una copia?, ¿cuántas perso-
nas intervienen en el proceso de elaboración de un producto?, ¿por qué es tan elevada la diferencia
de precio entre un producto original y una copia?, ¿en qué condiciones se generan algunos productos
originales y otros “pirata”?
Dialogar: ¿Qué implica elegir entre un producto y otro? ¿Es lícito comprar productos en cuya elabora-
ción se han infringido leyes laborales y ambientales?

Mi libertad frente a los derechos de los de-
más

Relación entre la responsabilidad, el respeto y la libertad.

Alumnas y alumnos recaban noticias y recortes de
periódicos en los que se describan acciones de indi-
viduos o grupos que dañan el bienestar de una comu-
nidad.

En equipos, analizan qué aspectos tiene en común:
el abuso, la violación de las leyes y los derechos de las
personas. Comentan si quienes realizan estas acciones
actúan con libertad y si su dignidad se ve afectada.
Refexionan sobre la frase de Benito Juárez: “Entre
los individuos como entre las naciones, el respeto al
derecho ajeno es la paz”, y redactan textos sobre su
signifcado en casos como los analizados.

Aprendemos a ser justos

Analizar los criterios que nos permiten califcar como
justa o injusta una situación.

Identifcan situaciones de la familia, la escuela y la co-
munidad en las que no existe un acuerdo sobre si son
justas o injustas. Por ejemplo: si sólo quienes poseen
una pelota pueden jugar en el patio; si servir la comi-
da le corresponde a las mujeres, o si se vale no hacer
cola en la tienda porque conocemos a la persona que
despacha.

Argumentan en pro y en contra de cada situación
para responder a estas preguntas: ¿quiénes tienen de-
recho a jugar en la escuela?, ¿quiénes deben colaborar
en las tareas del hogar?, ¿en qué circunstancias algu-
nas personas tienen derecho a no hacer cola en una
fla?

Quinto Grado

Unidad 2

102

Nuevos sentimientos y emociones

Refexionar sobre los cambios en sentimientos y emo-
ciones.

Alumnas y alumnos en equipos intercambian sus vi-
vencias respecto a situaciones que les provocan un
gran enojo, frustración, vergüenza o tristeza, y com-
paran esos sentimientos y vivencias con las que tenían
cuando eran pequeños. Comentan la capacidad de los
seres humanos para experimentar y distinguir estos
sentimientos y la necesidad de aprender a expresarlos
para evitar daños en uno mismo y a los demás.
Con base en su experiencia, hablan de opciones
para expresar este tipo de sentimientos sin agredir
o lastimar a alguien y recuperar la calma: ponerse a
cantar a solas, escribir lo que se está sintiendo, hablar
con alguien, etcétera.
El grupo identifca a las personas que pueden ayu-
darle, tanto en casa como en la escuela, a manejar sus
emociones sin violencia y sin afectar su dignidad ni sus
derechos.

Mi proyecto de vida para los años venideros

Refexionar sobre la importancia de identifcar
lo que desean alcanzar en su vida futura
como adolescentes.

Sobre una línea del tiempo personal proyectada al fu-
turo, las alumnas y los alumnos señalan lo que les gus-
taría realizar cuando terminen la primaria y comien-
cen la secundaria. Incluyen el estudio, la recreación,
la familia, el deporte, y responden estas preguntas:
¿qué me gustaría hacer?, ¿qué me gustaría aprender?,
¿cómo lograré lo que quiero?, ¿quién me apoyará para
alcanzar mis metas?, ¿qué acciones concretas puedo
comprometerme a realizar?
Reconocen las ocasiones en que deben aplazar ne-
cesidades o deseos presentes debido a las consecuen-
cias que su satisfacción traería a otras personas.
Leen el relato La composición, de la Biblioteca de
Aula, y analizan la disyuntiva en que se encuentra el
protagonista. Comentan la importancia de identifcar
las acciones que nos ayudan a alcanzar metas perso-
nales y compartidas.

Sugerencias para el trabajo transversal, según el PIFCYE

No a las trampas

Indagar y refexionar. ¿Cuál es la importancia de la transparencia en las funciones públicas?
Dialogar. Piensen en los siguientes casos y discútanlos: ¿qué ocurre cuando un comerciante en lugar de
un kilo despacha 800 gramos?, ¿o si un empleado público pide dinero para agilizar un trámite gratuito?,
¿y si un agente de tránsito pidiera dinero para evitar las multas correspondientes? Comenten ante quién
denunciar estas irregularidades y cuál es la responsabilidad de ciudadanas y ciudadanos para evitarlas.

Vivir conforme a principios éticos

Identifcar los criterios que pueden ayudarnos a
orientar nuestras acciones.

Alumnas y alumnos analizan narraciones, fragmen-
tos de películas o de caricaturas en los que se plantea
el dilema de realizar o no una acción. Se debe inte-
rrumpir el relato o video en el momento en que el
protagonista se pregunte: ¿lo hago o no lo hago? Para
resolver esta disyuntiva, alumnas y alumnos se pre-
guntan qué harían si estuvieran en su lugar.

Basados en las soluciones propuestas, analizan a qué
aspectos dieron más peso para resolver el dilema, con-
sideran los derechos humanos de los involucrados, y las
comparan.

Justo es apoyar a quienes se encuentran
en desventaja

Promover la equidad entre los grupos o personas en
condiciones de vida desventajosas.

En equipos, alumnas y alumnos discuten casos en que
consideren las diferencias y desventajas de algunas
personas para tener acceso a determinados bienes.
Comentan ejemplos de personas y grupos de la escue-
la y la comunidad que precisan condiciones especiales
para ejercer sus derechos. Identifcan necesidades de
las personas en condición de desventaja y promueven
la aplicación de las medidas a su alcance, en la escuela
y la comunidad, para asegurar que todas las personas
participen y convivan en las actividades cotidianas.

Sexto Grado

103
103

Unidad 2 Sexto grado

“Tomar decisiones conforme a principios
éticos para un futuro mejor”

Nuevos sentimientos y emociones

Elaboren una carta a una amiga o amigo imaginario describiendo su forma
de vida y sus nuevos sentimientos y emociones. Lean en voz alta la “Carta de
un niño emigrante” e identifiquen las emociones y sentimientos de Eliseo. A
partir de la lectura de “Emigración interna. Derechos de jornaleras y jorna-
leros agrícolas” identifiquen si se cumplen para Eliseo y su familia esos dere-
chos. Elaboren carteles donde representan los derechos de los jornaleros y
las jornaleras agrícolas, los explican ante su grupo y los pegan en la pared de
su salón.

Lean en la sección Dialoguemos de la página 21 a 24 sobre la libertad y los
derechos humanos.

Actividad transversal

Hagan una comparación entre la diversidad de situaciones de vida de Eliseo
y la que ellos tienen. Entre todos redactan una carta para Eliseo.

Revise el ejemplo
de planificación didáctica
y de evaluación para
el segundo bimestre.

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