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Todd Landman

Polltíca comparad.a es la mejor inboducción a las estategias {e invËstigación comparada en ciencia política. Dividido'en tres pãtes, el Iibro
cosrienza con un exarnen de los diférentes métodos, aplicándolos después a las cuestiones más actuäes de
la þolítica comparada en r. amplio
abanico de casos reales de todo el

Todd LandmAn
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de anáIisis hacé que este texto consti-

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Editorial

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Alianza Editorial

Todd Landman
Po

líti

ca comparada

Una introducción a su objeto

y métodos

de investigación

Traducción de Carlos luengo
Revisión técnica de Elisa Chutiá

Alianza Editorial

Título original:

Issues and Methods in Comparatíve Politics: Am Introduction
Traducción autorizada de Ia edición inglesa, por Routledge, miembro
de Taylor

& Francis Group. @

Indice

Todos los derechos reservados

Resemdos todos los derechos. El contenido de esta obra €stá protegido por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas, además de
Ias corespondientes indemizaciones por daños y perjuicios, pua quienes reprodujeren, plagiren, distibuyeren o comuicaren
públicmmte, en todo o en pa¡te, ua obn lite¡aia, artÍstica o cieutífica, o su transfomación, interpretación o ejecución artística frjada
m cualquier tipo de soporte o comuicada a través de cualquier medio, sin la preceptiw autorización

Lista de figuras ............

u

Lista de tablas

r3

Lista de cuadros resumen.

l5

Agradecimientos

17

Introducción

19

Primera parte
Por qué compalar, cómo comparar

@ Toddlandman

@ de la haducción: Carlos Luengo Martín,2011
@ Alienza Editorial, S. 4., Madri( 2011
Calle Juan Ignacio Luca de Tena, 15; 28027 Madrid; teléf. 91 393 88 88

1.

y qué probLemas entraña [a comparación

¿Por qué comparar países?..............
Razones para la comparación

ISBN: 978-84-206-5475- I

Descripción contex.tual.
Clasificación.....

Depósito legal: M. 35.825-2011
Impresión: Larel Industia Gnific4 S. A.

--

-.....

Contraste de hipótesis ...............

hinted in Spain

SI QUIERE RECIBIR INFORMACIÓN PERIÓDICA SOBRE LAS NOVEDADES DE
ALIANZA EDITORIAL, ENVÍE UN CORREO ELECTRÓNICO A LA DIRECCIÓN:

alianz

ae

ditorial @anay a.es

Predìccíón
La ciencia en la ciencia política...
Términos y conceptos científicos.........
Teoría

y método.

Ontología, epistemología y metodología
Casos, unidades de análisis, variables y observaciones

27
28
28
29
30

3)
35
40
40
41

43

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Niveles de análisis.

44

Segunda parte

,Ulétodos cuanritarivos y cualitativos

45

Comparación de comparaciones

Resumen

Lectu¡as

cornplementarias

...........-.-.....:............

46
46

6.

democracia
investigación.....
La comparación dc muchos países ......................
La comparación de pocos países.
La comparación cuantitativa de pocos países .
La comparación cualitativa de pocos países.........
Los estudios de un solo país..
Resumen..........
Lectu¡as complementarias
Desarrollc sconómico y

12.7

El problema de

-49

2-. ¿Cómo comparar paísesi ....................
Inlroducción.....

49
s0

\,Iétodos de comparación.
La comparación de mucbos países ..----.-...-..
La comparación de pocos países
La comparación a través del esrudio de un solo país.....-

52
53

"{ffrt:!1!::ffi\
;,,,, :, :
Resumen

Lecturas complementarias

3.

La comparación de muchos países

::

7.

139
139

l4l
152
.155
15g

Violencia política y revolución social

159
160

6'.7

El problema de investigación..-..
La comparación de muchos rJ;;''......:::..:......:..:.........::...........:..:.........:.............. ........:..

69
72

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73

Resumen

75

Lectu¡as complementarias

189

: ::

-

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.

161
),73

:

183
187

79

Oposición política no violenta y movimientos sociales

Supuestos de partida....-....

191

79

El problema de investigación..

La medición de conceptos.....
El análisis básico de regresión....-.....
Cómo ampliar el modelo básico de regresión
La incorporación de la variable temporal.
Limitaciones del análisis comparado global

192

82
84
89
90

La comparación de muchos países ......................
La comparación de pocos países.

193

Los estudios de un solo país
Resumen

207

91

Lectu¡as complementarias.

2t4
2t6

Las t¡ansiciones a la democracia....................

217

El problema de investigación.
La comparación de muchos países
La comparación de pocos paÍses.
Los estudios de un solo país

218
218

i03

Resumen ..-.......

246

104

Lecturas complementarias

248

Diseño institucional y rendimiento de la.democracia

249

Eì problema de investigación

250

La comparación de muchos países
La comparación de pocos países..
Los estudios de un solo país.

253
261
266
269

Resumen
Lecturas complementarias

La comparación de pocos países..
Supuestos .--...--.

La selección de casos y el diseño de investigación....
La ampliación del DSMD y del DSMS
Casos negativos

La combinación de la comparación cuantitativa y cualitativa..
Limitaciones de las comparaciones de pocos países
Resumen

Lecturas complementarias.

5.

54
55
56
59
62

128
132

Los estudios de un solo país como método de comparación.................-...
Funciones de los estudios de un solo país...
Cómo aumentar las obseruãciones de los estudios de un solo país ...-.--.....-.-..
Limitaciones de los estudios de un solo país..
Resumen ......---.
Lectu¡as complementarias

198

93

9.

94
95
95
9B

r06
109
110
110

10.

113

Resumen

114

Lecturas complementarias..

119

12r
122
122

I

l.

Derechos humanos
El problema de investigación

225

238

271
273
275

La comparación de muchos países
La comparación de pocos países ..
Defensa transnacional de los derechos humanos
Comisiones de la verdad...

Los estudios de un solo país
Resumen......
Lech:ras complementarias

.

278
284

Lista de figuras

284
289
292
296
299

12. Relaciones internacionales y política comparada
Problemas de investigación

La comparación de muchos países .
La comparación de pocos países
Los estudios de un solo país.................
Resumen

301
301

304
308
313

314

Lecturas complementarias

316

Tercera parte

Método comparado y nuevos temâ<

13.

Temas comunes y comparaciones diferentes
Compromisos metodológicos .
La comparación de muchos países
La comparación de pocos países .
Los estudios de un solo país.-.....
La construcción de teorías
Conclusión: las lecciones aprendidas
Lecturas complementarias.

321
322

322
324
327
330
337
339

l1
t2

l3
T4
2T

22
t4

Nuevos desafios para la política comparada...,...
El cierre del círculo..............

341

Nuevos métodos

344

4.1

Cómo mantener la relevancia..

348
3s2
352

51

.

Resumen
Lecturas complementarias.

31

34r

Bibliografia ....

353

Indice analítico.

38s

6.I
6.2
6.3
ó.4
6.5
6.6
6.7
'7

.l

7.2
7.3
7.4
7.5
7.6
7.7

3l
Formas de gobierno puras e híbridas ..............................................
Cuatro hipótesis sobre parricipación electoral
Predicciones sob¡e la democracia en el Este y Sudeste de Asia
Métodos de comparación .....................
Combinación lógica de dos variables en cuarro países .............
Grafico de dispersión enüe el nivel de violaciones de los derechos humanos y la desigualdad en la distribución de la renta.......
Matriz de posibilidades de revolución social usando dos v'ariables dicotor¡rizadas independientes.......
Casos <atípicos> o <anómalos> de relación entre desarrollo económico y democracia...
Desarrollo económico y democracia..
Representación de una relación lineal entre <desarrollo económico> y (democracia) ...
Representación de una ¡elación curvilínea entre kdesa¡rollo económico) y (democraciÐ).
Representación de una relación escalonada ente (desaÍollo económico) y (democraciÐ).
El problema de la urna y la inercia institucional...
Un argumento sobre la consolidación democrática basado en la inercia institucional
Explicación del ¡endimiento institucional democ¡ático en
Un modelo causal las luchas civiles
Un modelo causal de violencia
Relación
Relación
Relación con forma de U
Relación con foÍna de U
La curva de

..
política
positiva......-....
negativa
...............
invertida
Loren2..........-..

Italia...-.-.....

.....

32

34
36
51

57
85

t05

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128

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130
130
131

132
153

162
165

169
169

169
169

170

72

7.8 El coeficiente de Gini............
7.9 Desigualdad y violencia política .............
8.1 Estructu¡a de la oporh.rnidad política.......
8.2 Tres perspecîvas sobre las relaciones entre los derechos

r71
t72
200
ciud¿danos

Lista de tablas

y los movimientos

sociales

205

8.3

Una comparación de las decisiones legislativas yjurídicas sobre las mujeres en el Reino Unido, los Estados Unidos y Canadâ........-..
8.4 Resultados de 53 <grupos desafiantes> en los Estados Unidos, 1800-1945.......
9.1 El crecimiento y el declive de la democracia en el mundo
9.2 Transformación democrática en España: resumen de Foweraker (1989).............
9.3 El Dilema del Prisionero.
9.4 La teoria de juegos y la transición democrática polaca.....-......-....
I0.l Recuento del número efectivo de partidos......
10.2 Leyes electorales y rendimiento de la democracia...-.................
I

1.1

l2.l

Resumen de los estudios sobre derechos humanos de muchos países ...........-..

Vínculo entre relaciones internacionales y política comparada......
12.2 Laprobabilidad de conflicto entre diferentes díadas de Estados...........

206
209

2r9
240
242
243

2s6
264
282
303
307

2.1
2.2
3.1
4.1
4.2
4.3
4.4
6.1
6.2
6-3
6.4
6.5

7,I

7.2
7

'3

Explicación del Estado burocrático-autoritario en América

valoración

Latina....

Métodos comparados: una
Resumen de los datos estadísticos para tes
Diseño de sistemas de máxima similitud (DSMS) y diseño de sistemas de máxima diferencia
Diseño de sistemas de máxima
Diseño de sistemas de máxima
Tabla de la verdad
Resumen de los principales argumentos desar¡ollados por De Schweinitz en Industrialization and Democracy
Las tres vías hacia la sociedad moderna de Moore (1966)
condiciones para Ia democracia y el autoritarismo en países
Desarrollo y democratización inicial en América
Desarrollo económico y democracia en perspectiva
Una exploración de las causas de la violencia política: un resumen de la verificación
de hipótesis en Hibbs
Tipos de organización
Condiciones para el estallido de guerras y revoluciones campesinas en el siglo xx ........

variables.........

(DSMD)..........

65

j4
g5

gg

similihrd.........
diferencia
hipotética......-....

105
10g

(1964).............

144

.............
avanzados
Latina.............
comparada

(1973).............
agricola

104

14.7

149

l5 I
156

t64

ßj
l7

5

7.4 Condicionesparalarevoluciónsocia1......
l7g
7.5 condiciones para la revolución social en América Latina, 1956-1990.......
rg2
7'6 violencia potítica y revolución desde una perspectiva comparada.................. rBg
8.1 La escala materialista./posmaterialista.............
l9.l
8.2 Resumen de los kabajos comparados sobre oposición política no violenta y movimientos sociales
T5
9.1 Perspectivas de democracia en el mundo
.. 224

).2 Transiciones desde sistemas autoritarios......
9.3

94
9.5

9.6
10.

I

r0.2

Acuerdos entre élites y transición democrátlca....
Regímenes modernos no democráticos...-..................

Transición democrática y consolidación en Europa Meridional, América del
sur y

Europa poscomunista .-................
Transiciones a la democracia en perspectiva comparada............-.. :.
-.........
Tipos de relaciones ejecutivo-legislativo.........-......
competencias normativas y:ro norm'ativas de los presidentes elegidos por sufragío po-

pu1ar...............0.3

0.4

l1
t.2

Comisiones de la verdad en todo el mundo

Método comparado y la política de derechos humanos
Apoyo aI convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y de las Li-

(CEDH)..........

bertades Fundamentales
............................
Resumen de estudios que examinan el nexo entre va¡iables nacionales e intemacionales.
Teorías empíricas de la ciencia política y de las relaciones internacionales: temas y
ejemplos de la segunda
Evolución de la política comparada: objetos de investigación prioritaria y métodos domrnantes

parte..................

14.1

233

23s
247
251
255

1.4
2.1

t3.l

Lista de cuadros resumen

23r

La institucionalización de los partidos políticos y el rendimiento de la democra cia........ 265
Diseño institucional y rendimiento de Ia democracia en perspectiva comparada.............
270
Los principales inskumentos de derechos humanos.......--...._................. .......... . . _ .
274
Resumen de The Power of Human Rights de Risse, Ropp y Sikkink (eds.) (1999)..........
288

1.3

12.2

227

29r
297

312
315

333
343

1.1
1.2
1.3

Formuiación de clasificaciones: Aristóteles y Finer ............

Conûaste de hipótesis
Hacer predicciones........
2.1 El problema del sesgo de selección....
2.2 Relaciones espurias
Diseño de sistemas de máxima similitud y mixima diferencia
6.1 Relaciones posibles entre las variables <desa¡rollo económico> y <democracia>).........6.2 Argumentos en la línea de la <inercia institucionab>
6.3 Democratización endógena y exógena...
7 .1 Relaciones posibles entre desigualdad económica y violencia política...........
'7.2 El coeficiente de Gini como medida de la desigualdad en la distribución de la ¡enta.-....
8.1 Ronald Inglehart y el posmaterialismo ..............
8.2 Fractu¡as sociales t¡adicionales...
8.3 Derechos ciudadanos y movimientos sociales
8.4 Mancur Olson y los incentivos selectivos
9.1 Acuerdos entre é1ites y convergencia de éIites...........
9.2 Clasificación de tipos de regímenes previos según Linz y Stepan (1996)............-...........
9.3 La teoría de juegos y la ciencia política .............
10.1 Las relaciones ente los poderes ejecutivo y legislativo....
10.2 Sistemas electorales
10.3 Recuento del número efectivo de parlidos
I 0.4 El umbral electoral .....-........-.......
1 1.1 Instrumentos internacionales de derechos humanos .........
11.2 Categonas de derechos humanos
I1.3 Realismo, modernización y derechos humanos
12.1 El juego a dos niveles.-.

4.I

3l
34
36
65
68
100

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131

136

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202
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230

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241

250
252
256

259
274
276
285
311

Agradecimientos

Escribir y revisar este libro ha sido tanto un placer como u¡ desafio. Estoy muy agradecido
a Patrick Proctor, quien me abordó con ocasión del lanzamiento de un libro en Londres

Mi experiencia como docente de política comparada y métodos d.e investigación en
Estados unidos, el Reino unido, Italia, A-lemania, Noruega, china y Brasil, ha puesto de

18

Forí-ùica

r:orn¡eiaia

manifiesto que pocos alurnaos comprenden la lógica y el propósito del análisis comparado

Introduccion

sistemático. Mi propia formación intelectual incluyó un entrenamiento razonable en métodos
de investigación. Después d.e estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de Pensilvania y
Estudios Latinoamericanos en Ia Universidad de Georgetown, mi estudio formal de los mé-

largo de mis muchos años en la Universidad de Essex quienes han hecho las aportaciones
más importantes. Quiero expresar mi agradecimiento a Hugh ward, David Sanders, David
Howarth, Albert weale, christian Anglade, John Bartle, Thomas plümper, Kai Arzheimer,
Vera Troeger y Roman K¡znaric por sus comentarios, discusiones, sugerencias y colaboración. Paul Carter, mi asistente de investigación en el verano de 1998, leyó muchos borradores de Ia primera edición para proporcionar la perspectiva del estudiante universitario. Doy
las gracias a Joe Foweraker de la Universidad de Oxfor( AtÍacta Ingram de la Universidad
Nacional de Irlanda en Dublín, Bert Lockwood de Ia Universidad de Cincinnati, Neil Robinson de la Universidad de Limerick y Darren Hawkins de Ia Universidad BrighamYoung.
Gracias a Alice Cooper por trabajar conmigo en la literatura sobre paz democrâtica, que
forma parte de la discusión del capítulo 12. Igualmente, me gustaría expresar mi agradecimiento a mis muchos alumnos, a los que he infligido la lógica de la inferencia y he predicado las virhrdes del análisis comparado sistemático. Me gustaría particularmente agradecer
la colaboración de Marcelo Gameiro, Ar¡ra Mackin, Marco Lanzza, Jaime Baeza Freer,
EdziaCawalho y Ricardo Lwra Corral.
Un gran número de amigos personales y familiares han contribuido a hacer de mi estancia en el Reino Unido un auténtico placer y Ia red social que se ha construido a lo largo de los
años hace que mi vida cotidiana sea r¡na delicia. Dave Smith, Leigh Amos, Malcolrn, Sibel,
así como Max Latchman, Pavlenka y Stephen Small, han sido todos ellos u¡os amigos entrañables druante el proceso de la redacción del libro. Del otro lado del charco, quiero dar
las gracias a Drew y Kate Landman, Hank Landman y a mi madre, Laura Landman. para
terminar, quiero hacer extensivo mi agradecimiento más grande y sincero a Melissa, Oliver
y Sophia por colmar mi vida dia¡ia de risas y alegría. A ellos dedico esta tercera edición.

Este libro pretende ser un texto accesible sobre las estrategias de investigación comparada
en ciencia política. Se dirige a estudiantes de ciencia política y política comparada, así
como también a los interesados en estudios regionales (política europea, política rusa y poscomunista, política latinoamericana, política del Tercer Mundo, política africana o política
asiática), políticas públicas, derechos humanos y análisis político. El libro coloca deliberadamente el método en primer lugar y luego se plantea una serie de <grandes cuestiones> de
política comparada exami¡ándolas desde la óptica del metodólogo con vistas a enseñar a
los estudiantes a reflexionar sobre la lógica subyacente a la comparación y subrayar la necesidad del análisis sistemático en ciencia política. De este modo, el libro considera la
comparación como un medio importante para un fin, a saber, la explicación de los fenómenos políticos observados.
El libro se apoya necesariamente en una cierta forma <de hacen> ciencia política. Sin
caer en el sempitemo debate sobre los diferentes enfoques de investigación en ciencia política, y en ciencias sociales en general, baste decir que este libro parte del supuesto de que
existen acontecimientos políticos, actores, intereses, estructuas y resultados observables
sobre los que los politólogos pueden formular argumentos analíticos raeonados, i¡formados e inteligentesr. Denomi-nado de diversas formas, tales como <positivismo>, <conductis-

Todd Landman
Colchester, Essex

I Las divisiones en el seno de la ciencia política se abordan en Almond (1990), Goodin y Klingema.n
(1996b), Caterino y Schram (2006). Las críticas postmodernas de las ciencias sociales encuentran un excelente exponente en Rosenau (1992) y Howarth y Gþos (2007). En Kuhn (1970) y Feyerabend (1993)
pueden hallarse citicas generales a la ciencia, y en Gordon (1991), Gross y Levitt (1994), así como en
Couvalis (1997), respuestas a dichas críticas.

h

å

20

mo) o (postconCuctismo> (Fay I975; Von $/right l97i: Sanders 1995; Lane 1996;
Fþberg 2001; Brady y Collier 2004; Catertno y Sclram 20C6), este estilo de ciencia política se centra en comportamientos y acontecimierrtos políticos observables a nivel individual, de
o nacional y presupone que las expiicaciones de tales comportamientos son
-gmpo
<susceptibles de contraste empírico> (Sanders 1995: 58). Así pues, este ljbro parte de ia hipótesis de que los objetos últinlos de la política comparada existen en su mayor parte con
independencia y anterioridad a su investigación (véanse Lane 1996; La-wson 1997). Asimismo, en este libro se sostiene que el mundo de la política está formado oor grandes rompecabezas empíricos a los que los politólogos aplican un conjunto de teorías y métodos a
fin de explicarlos y comprenderlos de una manera sensata (véase Gordon 1991: 629-30).
A quienes comparten esta perspectiva acerca del estudio del mundo político y social, este
libro se propone ayudarles a formular argumentos sobre Ia política basados en la mejor evidencia empírica disponible, teniendo en cuenta las limrtaciones de los recLtrsos de investigación. Así pues, este libro acepta que estas observaciones son imperfectas e inciertas, pero
al propugnar <procedimientos de investigación> sistemáticos y bien fundados (King er a/.
1994: 6) aspira a ayrdar a los estudiantes de ciencia política a foi-mular tales enunciados de
la forma más aceptable.

27

En cada capítuio de la segunda parte se i<lentifica el principal problema o pregunta de
investigación, se especifican las forrnas id:ales de investigar dicho problema o dicha pregunta con los diferentes métodos comparados y se repasan las principales conclusiones de
los estudios comparados sobre el tema. De :ste modo, los capítulos de la segunda parte pretenden (comparar oomparaciones> con el ':ropósito de demostrar cómo eligen los investigadores las preguntas de investigación, cómo formulan las teorías, especifican las hipótesis
y aplican los métodos comparados para contrastar sus hipótesis. Los estudiantes que carezcan de conocimientos previos en política comparada pueden comenzan leyendo los capítulos de la segunda parte como una primera aproximación al tipo de temas que han recibido
un extenso tratamiento en esta área. Luego pueden volver a los capítulos de la primera parte para seguir la evolución de los diferentes métodos de comparación y entender sus puntos
ftiertes y débiles para el estudio de la política. A quienes lleven tiempo estudiando política
comparada, u otras disciplinas relacionadas, se les recomienda leet el libro en el orden en
que se presenta. A todos los lectores se les sugiere leer la tercera parte en último lugar.
En la tercera parte se resumen las principales conclusiones de la segunda parte y se
apuntan los desafios a los que tendrá que enfientarse la disciplina en el futuro previsible.
En el capítulo l3 se resaltan los temas comunes, las concesiones metodológicas y el origen
de diferencias que surgen de la comparacion de comparaciones de la segunda parte. El capítulo 14 concluye con un examen de los cesafios tanto sustantivos como metodológicos a
los que tendrá qrre hacer frente la disciplina en el futuro. En este último capítulo se resume
brevemente la evolución de la política comparada desde su primera <fase de derecho público> (Valenzuela 1988), se examinan los nuevos métodos que se están desarrollando parala
comparación transnacional, se avanzan formas para superar dicotomías nacionales en la materia y se abordan algunos temas nuevos que captarán la atención de los comparativistas. El
libro también incluye tablas y figuras elabo:adas a partir de ios hallazgos de la investigación
comparada; cuadros res
s que se aclaran conceptos, términos y
relaciones; sugerencias
al final de cada capítr-rlo y una bibliografia. Considerado en
desde un tratamiento de los diferentes
métodos comparados, abordando temas habituales en política comparada, hasta reflexiones
sobre la disciplina en el pasado y en el futuro. Dado que es primordialmente un texto sobre

ples and Practice.

Primera parte

Por qué comparar, cómo comparar
qué problemas entraña la comparación

F
(+.
ir
I

En los capítulos de esta parte del libro se expone la lógica de la comparación sistemática
enhe países, se muestran las diferentes maneras en que cabe compararlos y se examinan los
distintos problemas a los que han tenido o tendrán que hacer frente los investigadores comparativistas. Con demasiada frecuencia, tanto la selección de los países como el modo en el
que son comparados se deciden por razones no relacionadas con la pregunta de investigación. En estos capítulos se sostiene, en cambio, que Ia estrategia de la investigación comparada es muy importante. Desde la especificación inicial del problema de investigación hasta las conclusiones finales, pasando por Ia elección de los países y del método de análisis,
los investigadores deben prestar una especial atención a la pregunta de investigación que
abordan y a los modos en los que la comparación ayudará a proporcionar respuestas.
Desde este punto de partida, en el capítulo I se muestra que la comparación entre países

resulta útil tanto para una simple descripción como para hacer clasificaciones, contrastar
hipótesis y formular predicciones. Seguidamente se indica cómo los métodos de comparación pueden añadir rigor científico al estudio de la política, ayudando tanto a los estudiantes como a los profesores a formular inferencias más sólidas sobre el mundo político que
observan. A conti¡uación se incluye una discusión sobre los términos clave necesarios para
una ciencia política, a saber: teoría y método; ontología, epistemología y metodología; casos, unidades de análisis, variables y observaciones; niveles de análisis; así como métodos
cuantitativos y cualitativos. En el capítulo 2 se ahonda algo más en las diferentes formas
en que pueden compararse los países y en las razones por las que estos diferentes métodos
son importantes a la hora de extaer inferencias. Se sostiene que los investigadores se enfrentan a una relación de intercambio entre el nivel de abstracción conceptual y el alcance
del número de países objeto de estudio. Se muestra asimismo cómo las comparaciones de

F
26

Prr q*le co[,nÌ]ar¿Ç córno comp"ii-rr

1.i

q:lÉ ¡;rrb(en-ras en.i.r.añ¡ t¿ como¡r'aiic¡'r

1.

*

¿Por gué comparar países?

Comparar es una actividad humana natural. Desde la Antigüedad hasta nuestros días, Ios
individuos han tratado de comprender y explicar las similitudes y diferencias que perciben
entre sí mismos y los demás. Si bien históricamente el descubrimiento de nuevos pueblos
respondió a menudo al deseo de conquistarlos, no por ello la necesidad de comprender las
similitudes y diferenôias entre conquistadores y conquistados ha sido menos fuerte. Tras la
llegada del nuevo milenio, los ciudadanos de todos los países continúan comp¿¡rando su posición con la de otros respecto de identidades regionales, étnicas, lingüísticas, religiosas,
familiares y culturales; de posesiones materiales; de posiciones económicas, sociales y políticas, así como de su lugar relativo en los sistemas de poder y autoridad. Y los estudiantes
no dejan de tener enla cabeza las modas, los círculos de amistades, los tipos de música, el
aspecto fisico y el comportamiento de sus parejas, el dinero que ganan sus padres, la universidad a la que van y la carre¡a que cursan.
En definitiva, comparar es humano. Pero más allá de estas comparaciones cotidianas,
¿cómo es el proceso de comparación científica? ¿Y cómo nos ayrda la comparación entre
países a comprender el mundo político en sentido amplio? Para responder a estas preguntas
frrndamentales, este capítulo se divide en cuatro apartados. En el primer apartado se establecen las principales razones para la comparación, entre las que se destacan: 7) la descripción contextual,2) la clasificación y creación de tipologías,3) laverificación de hipótesis
y la construcción de teorías, y 4) la predicción QTagte et al. 1992:24-27;Mack'te y Marsh
1995: 113-176). En el segundo apartado se plantea Ia cuestión de la condición <científicu de
la ciencia política y la subdisciplina de la política comparada y se describen brevemente las
similitudes y diferencias entre la ciencia política y las ciencias naturales. En el tercer apartado se clarifican los términos y conceptos utilizados en el análisis a¡terior y se especifican

Nota de la ¡evisión técnica: aunque el autor de este libro pone el énfasis en la comparación entre países

y rttiliza la expresión <demasiadas variables y muy pocos países>, en el estudio de la política comparada
es f¡ecuente encont¡ar comparaciones que no sólo se dan ent¡e países y, por lo tanto, Ia expresión más
habitual para denominar el problema que menciona el autor suele ser <muchas va¡iables y pocos casos)>
Q{. de la R.).

¡

L

28

29

otros términos y conceptos necesarios parala ciencia poiítica. En el cuarto apartado se presenta un resumen de estas razones, justificaciones y condiciones para una ciencia de la po-

senta un ejemplo magistral de descripción contextual. Et tibro es un informe exhaustivo de

1ítica comparada.

la guerra de guerrillas emprendida por Augusto Sandino para expulsar a los marines esta-

Razones para [a comparación
Hoy día, la actividad de comparar países se centra en cuatro grandes objetivos, todos los
cuales se refuerzan mutuamente en cualquier estudio comparado sistemático, si bien algunos
reciben más atención que otros en función de los objetivos del investigador. La descripción
contextual permite a los politólogos saber cómo son otros países. La construcción de clasif.cacÌones y tipologías reduce la complejidad del mundo político y, de hecho, proporciona al
investigador <contenedores de datos> en los que organizar las pruebas empíricas (Sartori
i970: 1039). La función de verificación de hipótesis de la comparación permite descartar
explicaciones alternativas de eventos, actores, estructuras, etc., con el fin de construir teorías
más generales. Por último, la comparación de países y las generalizaciones derivadas de ella
posibilitan la prediccíón de los resultados probables en otros países no incluicios en la comparación original, o bien de resultados futuros cuando se dan ciertos factores y condiciones.

Descri pción

co

ntextu a I

En ei campo de la política iatinoamericana, la obra de Macauley Sandino Affair repre-

dounidenses de Nicaragua tras una crisis de sucesión presidencial. Detalla los eventos específicos que rodean la crisis de sucesión, el papel de la intervención estadounidense, la ma-

nera en que Sandino defendió sus principios de no intervención mediante ataques
guerrilleros a los marines de los Estados Unidos y, finalmente, la muerte de Sandino a manos de Anastasio Somoza. El estudio sirve como ejemplo de lo que Alrnond (1,996: 52) denomina <evidencia sin inferencia>, donde el autor relata la historia de este extraordinario
líder político, pero sin pretender hacerjuicios de valor sobre la lucha contra el imperialismo. Eti lugar de ello, la atención se centra en los acontecimientos que se desarroliaron en
Nicaragua y la participación de los distintos personajes en los sucesos históricos. Con todo,
el relato puede aportar mucha información para establecer comparaciones entre pocos países
y también desarrollar estudios de un solo país sobre la función de la resistencia indígena a
la intervención exterior, la historia del autoritarismo militar en Centroamérica, Ias raíces de
los movimientos revolucionarios (los sandinistas actuales de los que proce<le el presidente
Daniel Ortega), entre otros temas relevantes parala política comparada en nuestros días,
tanto dentro como fuera de Latinoamérica.

Clasificacíón

En aras de la simplificación cognitiva, los comparativistas a menudo establecen diversas
clasificaciones conceptuales para agrupar a un número elevado de países, sistemas políticos o acontecimientos en categorías diferenciadas con características identificables y
compartidas. La clasificación puede ser una simple dicotomía como la existente entre
<autoritarismo>> y <democracia>, basada en una serie de criterios establecidos teóricamente que ayudan a determinar en qué categoría incluir a los distintos países. Ahora bien, la
clasificación también puede consistir en rma gama más compleja de regímenes y sistemas

cos y autoritarios, países desarrollados y subdesarrollados, países centrales y periféricos,
regírnenes civiles y militares, por no citar sino algunos ejenplos de las muchas distinciones posibles.

El proceso de clasificación no es nuevo. El esfuerzo más famoso de clasificación
halla en la obra de A¡istóteles Pol
distingue entre seis formas de gobi
(virtuoso o corrupto) y del número
tóteles determinó las seis formas

se

30

y que p.iüû[el""lôs enrrsãe [a cnl.nparl,:ióu

31

CUADRO RESUMEN

1.1

Formutación de clasificaciones: Aristótetes y Finer

y [a ctasificación son los elementos fundamentates de [a política comparada.
La ctasificación simptifica las descripciones de los objetos importantes de [a investigación
comparada. Una buena ctasificación contendrá categorías pertectamente definidas que permitan organizar [a evidencia empírica. Las categorías que integran e[ sistema de ctasificaLa descripción

no, un cterto sector preeminente de la

toma de decisiones (ibíd.:47);
fiere a los gobernaltes d.esde
personas))

litia.: st¡.

ción pueden derivarse inductivamente a partir de una consideración minucìosa de [a evidencia disponibte o mediante un proceso de deducción en e[ que se generan tìpos

s

de

A¡isrótel
ciudades_estado

luego en ella las distintas

::
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fican variabies i*po.tàrrt.r, establecen rela_

ff

ciones entre ellas

construir

teorías.

de manera comparada con vistas a generar

y

e la comparación p

<idea[es>. Este cuadro contiene e[ ejemplo más antiguo de clasificación de formas de gobierno y uno de los más recientes. Tanto Aristótetes como Samuel Finer pretenden estabtecer sistemas de clasificación sìmples para ubicar sociedades reates. Mientras que e[ sistema
de Arístótetes se basa en razones normativas, e[ de Finer ha sido derivado empíricamente.

Las

constituciones

y

sus clasíficociones

En e[ Libro III de Política, Aristótetes deriva formas de gobierno que se dividen, de un
[ado, entre las <puras> y las <corruptas>, y de otro, entre e[ diferente número de gobernantes que integran [a autorìdad decisoria, a saber: una sola persona, una minoría y una
mayoría. Los gobiernos puros gobiernan en favor del interés general, mientras que los gobiernos corruptos gobiernan en interés de los que forman [a autoridad dominante. La intersección entre estas dos divisiones arroja seis tipos de gobierno, que son los reflejados
en [a figura 1.1. Entre las formas puras se encuentran [a monarquía, [a aristocracia y [a
repúbtica. Las formas corruptas incluyen [a tiranía, [a otigarquía y [a democrac'ia. Cada
forma se basa en una idea de justicia diferente (McCLel.Land 7997: 57). De este modo, [a
monarquía es e[ ejercicio del poder por una sota persona en pro del interés generat, mientras que [a tiranía es e[ poder de uno para ese uno. La aristocracia es e[ gobierno por [a
minoría en beneficio deL interés genera[, mientras que [a otìgarquía es e[ gobierno de
[a minoría en interés de esa misma minoría. La república es e[ gobierno de [a mayoría
en pro del interés generat, mientras que [a democracia es e[ gobierno por [a mayoría en
interês de esa nayoría, o [o que Aristóteles [[ama e[ <gobierno de [a mu[titud>>.

Figura

1.1

Sistema de clasificación deAristóteles

De modo similar,
contexto en el que observamos y
nt!m9, Mayer (1989: 46) sos
fo.r
del análisis comparado radica en

enfatizar las relaci
énfasis con, ionado por las diferencias propias del
variables> (en Kohli et al.'rcl9s: 1l).
otundamente, que <er potencial único

acumulativa e incremental de atributos

sis_
témicos a las teorías explicativas existentes, complet:lndol"r
;;i;;;;."rivamente>>. Dicho
de otro modo, la comparación_ de países y ál contraste
a la acu_
mulación progresiva de conocimiento, ,óbr" el mundo
sobre poutìca comparada en World poliiìr'lroni
';äi:;::
ot.

"t

E[ número de personas que gobiernan

Uno

Pocos

Monarquía

Aristocracia

Tiranía

0tìgarquía

Muchos
Repúb[ica

Formas de gobiemo
Democracia

Corruptas

rurHre: Adaptada de Aristóteles

(gobierno de
muttitud)

(195s: 110-115); Hague et øL (1992:26); McC[etl¡nd (7997:57)'

[a

Por qué coÍEÐare!.. cdrnc comparar

32

1r

'i;é

proh[emas entrañâ la colnparac.ión

Formas de gobíemo
Finer (L997: 37) adopta un enfoque aristotético para [a clasificación de las formas de gobierno identificando cuatro formas de gobierno (puras)) y sus derivados <<híbridos>>. Cada forma
de gobiemo se basa en [a naturateza de su personal gobernante. Las formas puras son e[ palacio, e[ foro, [a nobteza y La lgl.esia. Las formas híbridas son [as seis posibtes combinaciones
de las formas puras, a saber: palacio-foro, patacio-nobteza, paLacio-IgLesia, foro-nobleza,
foro-Igtesia y nobleza-Iglesia. Est¡s formas puns e híbridas deberían describir todas las formas de gobierno que han existido en [a historia del mundo desde e[ año 3200 antes de nues-

formas de gobiemo que originatmente eran puras degeneraron en híbridas en diferentes momentos históricos. De todas las formas de gobierno, e[ palacio puro y sus variantes son las
que se han mantenido como las más comunes a [o [argo de [a historia y, pese a su poputaridad actual, e[ sistema potítico <<foro>> que representan l¡s democraciai secutares modernas
es una forma de gobierno relativamente ran y reciente (Finer 1997:46).

Figura

1.2 Formas

de gobierno puras e híbridas

Palacio-Foro

Tinnos griegos,
dictadores romanos,

Fnncia napoleónica,
dictaduns modernas

y

regímenes

hasta 1600

Foro Puro

Foro-Nobleza

La poLeís griega,

Repúbtica

Menonitas

las repúblicas

r0mana,

de Eftata 7725,

romanas y las
ciudades-medieva[es

Repúbtica

de Venecia

Amîsh 1700presente t.

las dernocracias
secu[ares modernas

Iglesia

FUENIE:

t

Polonia, eL régimen
mameluco en Egipto,
y Japón

totalitarios

eur0peas;

Nota:

Palacio-Noblezo

Corte de Luis XIV,
6nn Bretaña 7740-7760,

añadido de[ autor.

7:34-sB).

,¡;'tl;:

:"

33

Review (89,2:454-481)y PoliticalAnalysis (Brady et aL.2006), al igual que las nuevas
monografias que recogen las reflexiones críticas sobre el estado de la metodología comparuda, sugieren que las cuestiones de la teoría, la e>:plicación y la función de la comparación continúan figurando en primera línea entre las cuestiones de las que se ocupan los
politólogos (véanse, por ejemplo, Flyvbjerg 2001; Brady y Collier 2004; George y Bennet 2005).
Además, la publicación de libros con enfoques genuinamente comparativos err la disci
plina continúa demostrando lo fructífero de este moio de análisis. Por ejemplo, Luebbef
(1991) compara Gran Bretaña, Francia, Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega,
Suecia, Checoslovaquia, Alemania, Italia y España para poner de manifiesto los orígenes
de clase de los regímenes que gobernaron en la Europa de entreguerras. Rueschemeyer et
al. (1992) comparan las experiencias históricas de los países indusbiales avanzados con las
del mundo en desarrollo para indagil en la relación existente entre desarrollo capitalista y
democracia. Wickham-Crowley (1993) compara casos de actividad revolucionaria en América Latina para descubrir la configuración causal de l¿s revoluciones sociales, cunplidas o
frustradas, de la región. Foweraker y Landman (1997) comparan los casos de autoritarismo
de Brasil, Chile, México y España para ilustrar la relación entre derechos ciudadanos y movimientos sociales. Dryzek y Holmes (2002) examinan cómo conciben y perciben la democracia ciudadanos de once países ex comunistas. Haw-kins (2002) usa el caso específico de
Chile para examinar cómo la movilización internacional de condena de la violac-ón de los
derechos humanos llevó a facciones (proclives al imperio de la ley> del régimer: de Pinochet a abogar por uria transición hacia la democracia, cuyas inferencias son aplicadas a los
casos de Cuba y Sudáfrica (véase el capítulo 11). For último, inglehart y'ù/elzel (2005)
comparan datos de encuestas internacionales y de otro tipo para evaluar la compleja relación existente entre los procesos de modernización (o posmodernización), los cambiantes
sistemas de valores y la democracia. En todas estas obras, se definen cuidadosamente las
variables explicativas y las resultantes y se muestran las relaciones entre ellas mediante la
comparación de evidencias empíricas (véase el cuadro resumen 1.2).

Foro-Igluio

ambos cerca

de Lancaster,
Pensilvania

Predicción

El objetivo final y más dificil de Ia política comparada es la extensión lógica del contraste
de hipótesis: formular predicciones sobre Io çlue ocurre, o puede ocurrir en el futuro, en
otros países, basadas en las generalizaciones a partir de la comparación inicial. En política
comparada las predicciones suelen plantearse como probabilidades, por ejemplo: c.los países
con sistemas de representación proporcional tienen más probabilidades de contã¡ con muchos partidos políticos>. En este ejemplo, un politólogo anticiparía el efecto probable que
tendría en un país pasar de un sistema electoral mayoritario a uno proporcional (Hague er a/.
1992). Otro ejemplo de predicción es el referido a las ventajas electorales que tienen los
políticos que ocupan los puestos de gobierno sobre sus contrincantes: con la evidencia empírica recabada en çonvocatorias electorales pasadas, los politólogos pueden predecir con
razonable seguridad si en una elección concreta el político que ostenta el poder tiene más
probabilidades de ganar que el de la opðsición (véase King et al. 1994).

Í!
t
I

34

35

CUADRO RESUMEN 1.2
Pa

rtí cí p ocì ó n electo

ra

Contraste de hipótesis

I

En Conte
cipación
de votan
las etecc
ê

ótesis referentes a [a paftión se mide por [a asistencia
e efectivamente votaron en
torado debería ser más alta
ados. una constitu_
de parridos alinea_
de los datos procestas variables en [a
parficipación del etectorado (representado gráficamente en [a figura L.3).

;
d

Figura

1.3

Cuatro hipótesis sobre participación electoral

PIB per cápìta

Sistema.de partidos con só[idos

+

participac,ón electoral

atlneamlentol.p¿r:ldos-grupos(31

Constitución
prese ntativa

re

l2l

,

ruwre: Adaptada

(5)

+/ /
Leyes favorables
aL

voto

(4)

atribuyó a su enfoque de <civilizaciones) más capacidad explicativa de acontecimientos posteriores a la Guerra Fría que a otros enfoques alternativos. Sus predicciones cobraron una mayor
relevancia tras los atentados del 1l de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, que muchos interpretaron como una prueba del choque de civilizaciones entre <Occidenæ> y el
<Islam>> descrito en su libro. El análisis que posteriormente se ha realizado por pares de Estãdos
(o <díadas>) enhe 1969 y 2003 harevelado que Ia civilización <occidentab> de Hu¡rtington se
ha hallado más expuesta que oftos grupos de civilizaciones, y que la díada Islam-Occidente
reúne más casos de terrorismo. Sin embargo, en contraste con la predicción de Hrurtington, el
grupo islímico no es más violentoper se y, además, los niveles globales de terrorismo no han
aumentado significativamente después de la Guerra Fría Q.,leumayer y plümper 2006).
Del mismo modo, basándose en observaciones de la presencia de recursos económicos y
la incidencia de democracia en el mundo desde mediados del siglo xrx hasta hoy día, Vanhanen (1997: 99-154) ha formulado predicciones acerca de la probabilidad de democratización de distintos países y regiones del mundo. Sus resultados invitan a una investigación
ulterior sobre la dinámica de democratización que trascienda Ia consideración de las variables socioeconómicas con las que trabaja (véase el cuadro resumen 1.3). Por último, en el
campo de los derechos humanos, Poe y Tate (1994) deducen de su análisis de la variación
transnacional en la protección de los derechos humanos que el desarrollo económico y la
democracia tienen un efecto positivo sobre la protección de los derechos humanos, mientras que la participación en guerras internacionales y civiles tiene rur efecto negativo. Poe y
Tate (1994: 861-866) se sirven de estas conciusiones para estimar las probabilidades de
armento de la represión þor ejemplo, las violaciones de los derechos humanos) a lo largo del
tiempo atribuibles a la pérdida de democracia, la participación en guerras internacionales y
el estallido de guerras civiles, al igual que para predecir el descenso de la represión gracias
a la mejora de las condiciones económicas.

de Powell (1982: 121).

Asimismo. su análisis muestra que e[ nive[ de desarrollo económico y [a estructura constitucional no están retacionados directamente con [a participación electoral. pero <<conducen o

contribuyen aI desarrotto de sistemas de partidos y

I los votantes a acudir a las urnas>> (ibíd.: 120). aL diseño de leyes electorales que animan a
Este orden causal se representa en e[ esquema
I con las flechas y [a numención de cada variabte.
Si bien para los comparativistas actuales la pre
importante que en el pasado, algunos siguen articul
ciones. Por ejemplo, en la obra de Huntington (1)9

menos

predic-

the Re-

más probabilidades de swgir en á¡eas en las que dos o más de estas culturas concurrieran o
<<chocaran>. Huntington no sólo trató de predecir futu¡os conflictos en el mundo, sino que

La ciencia en [a ciencia política
En el apartado anterior se han especificado los cuatro grandes objetivos de la comparación
en ciencias políticas y, al hacer referencia a cuestiones de explicación, construcción de teorías y predicción, se ha apuntado ya cómo la comparación de países es susceptible de ser
considerada un quehacer científico. El término clave utilizado a lo largo de toda esta discusión es el de inferencia. Dicho de forma sencilla, realizar inferencias consiste en <<utilizar
hechos que conocemos para aprender algo sobre hechos que no conocemos)) (Ktng et al.
1994:. ll9, tomado de Mill; véase igualmente Couvalis 1997). GabrielAlmond (1996) ha
señalado que <el objeto de la ciencia política es... la creación de conocimientos, definidos
como inferencias o generalizaciones sobre la política extraídas de la evidencia); por su parte, Mayer (1989: 56) ha sostènido que el <análisis comparado... [es] un método que desempeña una función central en Ia Iabor explicativa de la propia ciencia políticu. Así pues, la
política comparada aspira a formular inferencias mediante la comparación de países. En
este apartado se explica cómo y por qué el proceso de inferir es el principio subyacente de
la política comparada y de qué manera los presupuestos metodológicos de las ciencias naturales importan a la ciencia política.

36

CUADRO RESUMEN 1.3

el

Democracia en

Este

Hacer predicciones

y Sudeste de Asìa

con métodos simitares a los utilizados por Burkhart

y rewis'-neck (1999), vanhanen
(1997) ha tratado de predecir e[ niver esperado de demõcracia en paísàs y regiones
con-

cretos del mundo basándose en su distribución de [os <<recursos de poden>. La
democracia
se mide mediante una combinación de ia cuota etectora[ de los partidos más pequeños
y
e[ porcentaje de participación etectora[ (ibíd.: 35). La distribución de los recursos
de poder se mide mediante un índice que.combina las siguientes variabtes:
e[ tamaño de ta pobtación urbana y de [a pobtacìón no agraria, [a proporción de estudiantes.
e[

tàmaño de
[a pob[ación atfabetjzada, e[ número de explotaciones agrícotas familiares y
eL grado de

descentra[ización de los recursos económicos no agrarios (vanhanen
1997:59-60). A tra_
vés del examen de [a relación entre e[ nivel de democracia y ta distribución
de los recursos de poder desde 1850 hasta 1993, Vanhanen compara [os vatores
democráticos efectivos en 1.993 con [as predicciones resultantes del. anál.isis de regresión.
La figura L.4
muestra los valores de democracia efectivos y predichos de 16 paí-ses
del Este y Sudeste
de Asia.

Figura

1.4 Predicciones sobre ra democracia en el Este y Sudeste de Asia
50

e Ltt

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.F

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F_Cç
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-10
5

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cG_-oiõñ1.
O>:c+=.Y

= EEu,Ze
t----l

Valor de democratízación predicho

f

Va[or de democratización efectivo

FLENTE: Adaptada de Vanhanen (1997: gg_g9).

Los 16 países se ordenan en e[ eje horizontal y los vatores del índice de democratización se colocan en e[ eje verticat. Las puntuaciones de democracia predichas representart
e[ nivel de democracja que debería haber logrado cada país en 1993. dada su respectiva
I distribución de los recursos de poder. E[ nivel real es [a puntuación para 1993. La dìferen. cia entre los dos valores se denomina valor residuat. Japón y ,]orea del Sur parecen haber
j alcanzado los nìvetes de democracia predichos, mientras que Matasia, Mongotia y Fil.ipinas
registran nivetes de democracia más elevados que los predichos. Por otro [ado, Brunei.
China y Taiwán presentan puntuacìones inferiores a las previstas. Estos resultados dìspares
' tienen varias ìmpticaciones. En primer lugar, [a dìscrepancìa entre los valores efectivos y
; los predichos signìficaría que otro factor distinto del de ta distrìbución de los recursos de
poder exptìcaría e[ nivel de democracia (véase e[ capítuto 3). En segundo lugar. los casos
" atípicos. cuyo nivel de democrac'ia en 1993 resulta ìnesperaco, podrían considerarse excepciones temporales a [a pauta gtobat. En tercer lugar, los i¡dicadores que se utilizaron
podÉan no reftejar con exactitud los conceptos que Vanhanen pretende medir (véase e[
i capítuto 3). Ahora bien, generalmente e[ proceso de efectuar predicciones puede suscitar
nuevas preguntas de investigación y mostrar [a necesidad de centrarse en los casos que no
(encajan>
en [a pauta (véase e[ capítuLo 2).
i

Definamos <ciencia> como la acumulación gradual de conocimientos sobre el mundo
empírico mediante la práctica de investigación sistemática, que incluye la recogida de evìdencia, la generación y el contraste de hipótesis, así como también la extracción de inferencias significativasr. Pero más allá de esta definición básica, ¿qué paralelismos existen entre la
ciencia política y las ciencias naturales? ¿Cuáles son las prir:cipales diferencias entre ambas? Y ¿cómo ayuda la comparación a resolver estas diferencias? El argumento más sólido
a favor de una ciencia de la política sugiere que la ciencia política (comparada) compafien
con las ciencias naturales los objetivos fundamentales de describir, clasificar, contrastar hipótesis y predecir. Ambas actividades exigen la recogida sistemática de evidencias, su esfucturación u ordenación, la búsqueda de pautas discernibles: la formulación y el contraste
de explicaciones alternativas sobre pautas observadas; y la construcción de teorías más generales. Así pues, la ciencia política siempre contendrá este <núcleo metodológico de evidencia-inferenciu (Almond 1996: 52), o bien el <habitual tándem> de teoría y observación
(Feyerabend 1993:23; véase también Gordon 1991:589-634)
. Dos ejemplos de las ciencias naturales pueden ayudar a aclarar estos puntos. Tanto la
teoría de la evolución como la teoría de la gravedad se basan en la recogida sistemática de
pruebas. Charles Darwin trató de documentar la totalidad de la fauna y flora de la Tierra.
Originalmente, en su empeño por demostrar la gloria de Ia creación de Dios, Darwin pronto

t Goodin y Klingemann (1996a: 9) ofrecen una definición algo más compleja: <ciencia .. [es] investigación sistemática, encaminada a la construcción de un conjunto progres:vamente más diferenciado de proposiciones ordenadas sobre el mundo empírico>.

39

descubrió una pauta en lo que estaba observando para la que era posible
una explicación
alternativa. La teoría de la evolución,reforzadamás tarde pår
la teoìía de Ia selección natural, surgió como una explicación nueva de Ia variedad de especies existentes
en el mundo
natural' Del mismo modo, Isaac New4on formuló la teoría deìa gravedad
basada en la recogida de evidencias (¡la precipitación de la manzaîa al suelol).ïingúa
científico ha visto
realmente la evolución o la gravedad, sino meramente observado
suì efectos. Así pues, la
ev
intelectuales cuya repetida verificaciónimpíri_
ca
de una ley.
de manera sistemática þor ejemplo, documen_
tos de archivo, entrevistas, estadísticas oficiales, crónicas o encuesias),
buscan pautas discernibles en la evidencia y formulan teorías para justificar dichas pauás.
En política comparada, el científico compara países en su empeño por contrastarìas
teorías que han sido
formuladas- De este modo, tanto las ciencias iaturales como la ciencia política
tratan de
realizar inferencias basadas en el mundo empírico que observan y buscan
maximizar la certeza de estas inferencias. A pesar de estas similituães generales ent¡e ciencias
naturales y
ciencia política, persisten dos diferencias importantes (aunque no absolutas):
la experimentación y la generación de <leyes> científicas. A continuación abordamos estas
diferencias.
La primera diferencia entre las ciencias nah¡rales y la ciencia política estriba en el papel
de la experimentación. Si bien en algunas áreas de la investigación científica
natu¡al, tales
como la astronomía y Ia sismología, no es posible la experimentación, por lo general,
los
avances en las ciencias naturales están respaldados por èvidencias recabãdas dè
h experimentación, lo que supone una manipulación controlada d.e la materia objeto de estudio
con
vistas a aislar factores causales. La evidencia en Ia ciencia política,
no suele recabarse mediante experimentación, ar¡n cuando algunos pótitotogor"rr.å*bio,
usen experimentos en
sus investigaciones þor ejemplo, los que trabajan en los ámbitos ãe la teoría
ãe juegos, con
grupos de discusión y <jurados ciudadanos>). La política comparada, en particular,
nã puede
recurrir a la experimentación por razones tanto prácticar .o-o éticas. poi ejemplo, seria imposible volver a celebrar las mismas elecciones de la misma manera en un mismo país
con
un sistema electoral diferente para observar las diferencias de resultados aplicando ambos
sistemas. Éticamente, sería imposible redistribuir la renta de manera intencionada en
un país
en desarrollo para estudiar si estalla una rer,uelta civil. Estos dos ejemplos muestran
la necesidad de utilizar <contrafactuales> o situaciones en las que los investþadores imaginan una
situación de la cual están ausentes los factores antecedentes de un deteiminado hecÉo y en la
cual se considera un curso de acontecimientos o resultados alternativos (Ferguson l-ggib).
Ya se trate de diferentes sistemas electorales, distintas distribuciones de renta, niveles de
desarrollo económico desiguales o de la ausencia de grupos revolucionarios concretos,
cuando los politólogos formulan afirmaciones sobre factorei explicativos importantes estiín
sugiriendo implícitamente una situación contrafáctica. La afirmación de que los sistemas
electorales mayoritarios tienden a generar sistemas bipartidistas, en realidad equivale a
constatar que los países que no tienen un sistema electoral de este tipo seriin necesariamente sistemas con muchos partidos políticos. Aunque algunos historiadores pueden construir
escénarios históricos alternativos basados en <cálculos sobre la probabilidad relativa de resultados plausibles> (ibíd.: 85), los politólogos comparan países que difieren de forma tal
que aportan la situación contrafáctica que necesitan. Por ejemplo, mediante
la comparación

de los sistemas de partidos políticos de varios países con sistemas electorales diferentes, el

comparativista trata de demostrar que el tipo de sistema electoral incide en cierta medida
en el tipo de sistema de partidos. De esta mânera, la investigación comparada <simula> la
experimentación (Lieberson 1987: 45; Ferguson 1997b; véase también Tetlock y Lebow
2001).
La segunda diferencia entre las ciencias naturales y la ciencia política hace referencia a
la categoría similar a ley que se otorga a ciertas teorías científicas. La experimentación y el
repetido contraste empírico proporcionan a las teorías de las ciencias naturales el rango de
leyes (por ejemplo, la ley de la conservación de la energía, las leyes del movimiento de
Newton o la Ley de los Gases de Boyle). Sin embargo, lanafiraleza de las evidencias recabadas para respaldar las teorías en la ciencia política es tal que hace dificil hallar generalizaciones similares a leyes. Con todo, en la disciplina de la ciencia política hay tres <leyes>
ampliamente reconocidas. LaLey de Hierro de la Oligarquía de Michels establece que los
procesos naturales observables en la dinámica de las organizaciones y grupos pequeños,
con el tiempo, tienden a crear en todos los grupog y las organizaciones una estructura de
autoridadjerárquica con una pequeña élite a la cabeza. Esta ley ha sido, por ejemplo, contrastada mediante el análisis de organizaciones de movimientos sociales; la evidencia recogida por Tarrow (1994) apunta a que las organizaciones de movimientos sociaies con más
éxito y mayor duración tienden a ser las que presentan estructwas burocráticas formales y
órganos de dirección autoritarios integrados por las élites del movimiento. La segunda ley,
denominada la <Ley Duvergen, establece que los sistemas electorales mayoritarios tienden
a generar dos partidos, mientras que los sistemas con representación proporcional suelen
dar lugar a varios partidos. Esta ley ha sido repetidamente contrastada en estudios comparados sobre sistemas electorales'y, en su conjunto, encuentra respaldo en la evidencia disponible (véanse Rae 1971; Lijphart 1994a).
Según la tercera ley sobre <<Ia paz democráticu, las democracias no se declaran la guerra (Babst 1964; véase también el capítulo 12 de este libro), mientras que según una ley
derivada de la anterior, las democracias son menos susceptibles de verse involucradas en
conflictos armados que los países no democráticos (véase Russett y O'Neal 2001). En el
ámbito de las relaciones internacionales, algunos autores han estudiado <díadas> de guerra
(es decir, de dos países que se declaran la guerra) y demostrado que <[el] número de guerras entre democracias durante los dos últimos siglos va de cero a menos de cinco, dependiendo precisamente de cómo se define democraciu (Levy 1989: 87-88). Se ha sostenido
acias es lo más parecido a una ley empor ello que esta (
internacionales> (ibíd.: 88). Además'
pírica que tenemo
se ha acentuado desde 1974 (véase el
con
el
combinada
n cuanto a conflictos
capítulo 7), la ley
el mundo significaría
futuros en el mund
sch 1998; Przeworski
un menor número
eal 2001).
et al.2000;
ca, el grueso de la investigación compaAparte d
pues, ¿cuáles son las grandes conclusiorada evita h
nes sobre política comparada que cabe extraer de esta comparación somera con las ciencias
naturales? En primer lugar, por razones prácticas y éticas, la política comparada relaja parte

40

47

del rigor de las ciencias naturales, aun cuando sigue empleando la misma lógica de inferencia- En segundo lugar, la política comparada es una ciencia social no experimental (o cuasiexperimental) que trata de hacer generalizaciones basadas en la mejor evidencia disponible

(campbell y Stanley 1963; Lijphart 1975: 162; Lieberson l9s7). En tercer lugar, como

sucedáneo de la experimentación, Ia comparación permite cierto control (Sartori 1Só+,
rc¡,
al poder mantener ciertas va¡iables constantes mientras se examinan y se explican las diférencias observadas (véase el capítulo 2). En cuarto lugar, si bien no trata deiormular leyes
inmutables, Ia política comparada busca la clarida( h õomprensión y Ia explicación de fenómenos políticos sobre los que puede obteneruna certeza raeonable. Por elio, la finalidad
de
este libro es proporcionar a los estudiantes las he¡ramientas necesarias para
lograr esta claridad, comprensión y explicación, evitando al mismo tiempo los tropiezãs y obitáculos
que
limitan dicha ta¡ea.

Términos y conceptos científicos
Antes de concluir este capítulo, es necesario definir y aclarar los términos que
han sid.o utilizados hasta el momento, así como los que se hallaián a Io largo del libro.
Se trata de los
tgrminos generales que se usan en las ciencias sociales y que toãos los
estudiantes de ciencia política deben conocer si aspiran a entender el munáo político
desde una aproximación
más científica- Entre dichos términos figwan <teoría> y <método>;
<ontolog?o>, <epistemologíu y <<metodología>; <casos> (o países), <unidadãs de análisis>, <variãbres> y
uouservaciones>>, <niveles de análisiu, así como <métodos cuantitativos
y cualitativos>. En
esta efposición se especifica cómo se usan en el libro estos términos
y conceptos de las
ciencias sociales.

Teoría

a la evidencia (véase el capítulo 7). Asimismo, las teoias con las que trabaja la ciencia política pueden ser deductivas o inductivas. Las teorías deductivas llegan a sus conclusiones
aplicando Iaraz6n a un determinado conjunto de premisas (Stoker 1995: 1'l; Lawson 1997:
16-19; Couvalis 1997). Así, por ejemplo, en el ámbito de la ciencia política, el enfoque ieórico de la elección racional asume que todos los actores políticos maximizan su propia utilidadpersonal, o interés propio, a la hora de elegir entre varias alternativas. A partir de este
presupuesto básico, el investigador deduce de manera lógica el abanico de resultados posibles (Ward 1995:79; Levi 1997). Por su parte, las teorías inductivas alcarøarr sus conclusiones mediante la observación de hechos conocidos (Couvalis 1997). Por ejemplo, un estudioso que observa casos más claros de rebelión campesina en zonas geográficas con
grandes niveles de desigualdad en la distribución de la tierra y de la iqueza concluirá inductivamente que Ia desigualdad está relacionada con la rebelión. Mediante la comparación
de evidencias procedentes de otros paíseis o regiones geográficas se buscaría confirmar esta

generalización.
En cambio, el método es el instn¡mento mediante el cual se desarrolla y se verifica una
teoría, lo que conlleva recoger datos, formular y contrastar hipótesis, así como deducir conclusiones sustanciales. Las evidencias pueden recabarse, por ejemplo, mediante el examen
de a¡chivos históricos, la recogida y el análisis de entrevistas abiertas con activistas políticos, la elaboración sistemática de informes de observación de participantes en actividades
de movimientos sociales o el diseño y análisis de encuestas masivas de una muestra de la
población. A Ia hora de formular y de verificar las hipótesis, el método hace explícitas las
reglas para tomar decisiones y rechazar hipótesis alternativas. Por último, las conclusiones
sustanciales se extraen de las teoías y los datos. Como sugiere la exposición previa, aunque este libro no tiene como finalidad primordial analizar las diferentes teorías de la política comparada, sí pretende mostrar las diferentes formas en que cabe recurrir a los métodos
comparativos para contrastar teorías políticas empíricas deductivas e inductivas.

y método

La ciencia política
dos tipos básicos de teoría: las normativas y
las empíricas. Las
can cómo deben ser las cosas en sociedad,
dadõ un conjunto
rltactos y una posición firosófica. Desde los pensadores
griegos y romanos hasta los filósofos contempor^áneos
como L¡" n"*ii ros partidarios de
la teoría normativa política han establecido n arcos para lograr
el bien común y resolver

reraciones entre dos o más conceptos, al obje
políticos observados. por ejemplo, una teoríã
car la importancia de una serie de factores
tamiento revolucionario en ciertos tipos de p

mo la edad, la clase social, el sexo, la situa_
ambio' la teoría empírica tata de establecer

0ntologíø, epistemología y metodología
Ontología, epistemología y metodología son términos que surgen en el debate de la filosofia de la ciencia y las distir:ciones entre ellos a menudo se desdibujan en la bibliografia sobre política comparada. Literalmente, la ontología consiste en el estudio del ser, es decir, el
tratamiento metafisico de la esencia de las cosas, incluida <la naturaleza, la constitución y
la estructura de los objetos> de la investigación comparada (Lawson 1997: l5). Versa sobre
lo que puede ser estudiado, lo que puede ser comparado y lo que constituye lo político. En
otras palabras, parala política comparada, la ontología se ocupa de los países, fenómenos,
actores, instituciones y procesos, entre otras cosas, que son observables y precisan una explicación. La epistemología es el estudio de la naturaleza del conocimiento, es decir, de
cómo los investigadores y estudiosos logran conocer el mundo, a través de medios de observación, impresión sensorial y experiencia tarfto ex ante como ex post. Al contrario que la
ontología, trata de averiguar qué conocimiento del mundo político es posible y qué normas
de investigación han de seguirse a la hora de explorar el mundo político. En la historia y
filosofia de la ciencia, la epistemología ha pasado de la afirmación categórica de los posi-

r

42

43

I

tivistas, según la cual es posible la unidad de las ciencias natuales y sociales, a una postura
que reconoce cierta pluralidad de enfoques basada en un vínculo entre evidencia
e iiferencia del tipo defendido en este libro (véase Gordon 1991: 589-668). A diferencia de la ontología y de la epistemología, la metodología se ocupa de las formÁ de adquirir conocimientos sobre el mundo político. Como su nombre sugiere, la metodología eé et estudio de
los
diferentes métodos o sistemas de métodos en un campo de invesìigación concreto, Así
pues, existen nofinas de investigación específicas para los métodos cualitativos y cuantitativos, aunque ambos traten de proporcionar interpretaciones y explicaciones de fenómenos
políticos observados. Estos tres conceptos tienen igualmentã unä <dependencia direccional> y ordenada, de modo que la ontología establece qué es conocibie, la epistemología
cómo es conocible y la metodología cómo se adquieren sistemáticamente los ionocimientos (Hay 2002:61-66).

lJnavez definidos dichos términos, conviene que el lector sepa d.e qué forma los temas
abordados en este libro están fundados en ciertos presupuestos óntológicos, epistemológicos y metodológicos. Sin entrar en un debate fiiosófico, este libro se basa en la creencia
ontológica de que los objetos animados e inanimados del mundo existen en sí y por sí mismos y, por extensión, también los eventos observables existen en sí y por sí mismos. El objeto de la ciencia política es explicar y comprender estos eventos, côncretamente por qué
suceden, cómo suceden y la probabitidad de que'sucedan nuevamente en el futuro, ãl igual
que en otras partes del mundo. Aun suscribiendo el argumento de que la historia <está
abiertu (Popper 1997), este libro parte de la existencia de ciertas <iegularidades de los
acontecimientos> (Lawson 19t7) del mundo, que las ciencias políticas pretenden describir,
explicar y comprender.
Epistemológicamente, la política comparada abarca un amplio espectro. Desde un extremo del espectro se sostiene que todos los fenómenos políticos y sociales son cognoscibles a
través del proceso de deducción basado en presupuestos irrefutables sobre la nafuraleza humana. Esta postura epistemológica suele denominarse <nomotética-deductivu y, al igual
que el positivismo, aspira a generalizaciones sobre el oomportamiento político similarãs a
las leyçs nafluales. Desde el polo opuesto del espectro se afirma que todo conocimiento
está culturalmente acotado y es relativo, lo que sugiere la imposibilidad de conocer algo
fuera de los estrictos confines del contexto cultural local (Kohli et at. 1995). Tal postura
polre en duda, en última instancia, Ia existencia d.e una ciencia política comparada, ya que
los conceptos políticos no podrían transferirse indistintamente a contextos culturales diferentes y habría diferencias fundamentales en su significado (véase Macinfyre r971).
Este libro se situa a mitad de camino entre estos dos extremos. De u¡ lad.o, acepta que es
posible contrastar ciertas teorías deductivas sobre la política en el mundo real y también
formular generalizaciones sobre el mundo de la política, siempre que se respeten adecuadamente ciertas nonnas de investigación. De otro lado, reconoce que no es posible un conocimiento del mundo político <desprovisto de valores> y que los procesos de generación de
teorías y de observación quizá no sean mutuamente excluyentes (Feyerabend 7993:27;
Sanders 1995: 67-68; Couvalis 1997). Por lo tanto, se acepta la posibilidad de llevar a cabo
ciertos tipos de comparaciones entre culturas y entre naciones si se adoptan determinados
procedimientos (véase el capítulo 2 de este libro). Metodológicamente, el libro se propone
aplicar métodos comparados a problemas de investigación reales en el marco de ta diìcþlina

de la política comparada en un intento de aludar a los estudiantes a formular generalizaciones válidas sobre el mundo político observable. Estos distintos métodos de comparación, al
igual que sus ventajas y desventajas, se abordan en el capítulo 2.

Casos,

.

unidsdes de anãlisis, variables y obseruqciones

Estos cuatro términos aluden a aspectos cruciales de la investigación sistemática en política
comparada. Los casos son aqueilos países que son objeto de análisis comparado. Por ejemplo, en States and Social Revolutions (1979), Theda Skocpol examina los casos de Francia,
Rusia y China. Las unidades de análisis son los objetos sobre los que se recaban datos,
como por ejemplo individuos concretos, países, sistemas electorales, movimientos sociales,
etc. Las variables son aquellos conceptos cuyos valores cambian en el seno de un conjunto
de unidades determinado, tales como la renta, la identificación partidista, la tendencia a participar en movimientos de protesta, etc. Las observaciones son los valores de las variabies
de cada unidad, que pueden ser numéricos, verbales o incluso visuales. Por ejemplo, un estudio hipotético de los movimientos sociales en el Reino Unido, Francia, Holanda y Alemania podría tener una variable denominada <estrategia>, que incluyera las categorías (actua-

ción a través de grupo de presión>, <manifestación pacífica>, <acción violenta directa>,
<organización de base> y <labor de concienciacióu. En tal estudio hipotético, los países
serían los casos, las unidades de análisis los movimientos sociales, la variable sería la <estrategia>, y la observación, el valor de la variable <estrategia> para un movimiento concreto
en un país determinado.
Además de los diferentes valores que toman las variables, estas pueden ser dependientes
variables dependientes (también denominadas indistintamente variaindependientes.Las
o
bles de resultado, variables endógenas o eI explanandum) son los resultados políticos que la
investigación trata de explicar. Por ota parte, las variables independientes son las que explican las variables dependientes (y también se denominan indistintamente variables causales,
explicativas, exógenas o eI explanans). La distinción entre va¡iables dependientes e independientes se deriva de la pregunta de investigación específica de un proyecto comparado y
de la perspectiva teórica concreta que se adopte. Puesto que la mayoría de los fenómenos
políticos tienen múltiples explicaciones, es posible que haya más de una variable independiente para una va¡iable dependiente concreta. En los modelos formales y en la formulación estándar utllizada para las ecuaciones de regresión, con frecuencia la variable dependiente se representa como una <</>>,Y la variable independiente como una <<x> (véase el

capítulo 3).
Como ejemplos de vari
partido de izquierda, los g
èi.. Todos ellos son ejemp

citar el número de votos que obtiene un
luciones o las transiciones a la democrasantes para los politólogos. Las variables

44

45

variables independientes figuraríarr la presencia de grupos guerrilleros, el apoyo de trabajadores y campesinos, la suficiencia de la fuerza militar guerrillera, la presencia de
un régimen patrimonial tradicional y la retirada del apoyo militar y económiìo estadounidenseil
régimen en el poder (wickham-crowley 1993: 312; véase el capítuio 7 de este libro).

Niveles de anolisis

La ciencia política divide los niveles de análisis entre el nivel micro o individual y
el macro
o nivel de sistema- En el análisis micro-político se examina la actividad política de personas individuales, como por ejemplo los encuestados en una encuesta, loJintcgrante.
¿" tu
élite dirigente de un partido político o gobierno o los activistas en un movimiento
de protesta- Los análisis macro-políticos se centran en gmpos de individuos,
estructuras de pode¡

clases sociales, procesos económicos, así como en la interacción
entre Estados-nación. Al
igual que ocurre respecto de otras divisiones en el seno de la ciencia política,
hay quienes
plensan que' en política, es posible explicar todo centrándose
en los pio""ro, de nivel micro y quienes opinan que todo puede entenderse desde los procesos åe
nivel macro. A veces esto se denomina el problema de estructura o agencia de
la política (véase Hay i995,
2002)' Los microanalistas entienden que el mundo de la política
está modelado poi las acciones de (agentes sin estructura>, mientras que los mâcroanalistas
consideran que está
configurado porprocesos continuos de (esfucturas sin agentes>.

En Ia investigación
,.
lisis- En

comparada abundan los ejemplos ãe estos diferentes niveles de
anáThe Rationar peasant, Samuel popkin
sostiene q,r" iu *"¡o. forma de
lisls¡
comprender los movimientos revolucionarios es centrarse en
las preferencias y acciones
de campesinos individuales (un microanálisis). La justificación

lla
en
luc
Yc

tudio
fion I
an en

dË esta afirmación se ha-

esini en Vietnam. Al contrario que popkin,
emuestra que es más probable

qr. t", i.uo_

análi
la vez y luego contrastando los hallazgos de
capítulo 2).En Liberalism, Fascism, or Soci
ma, que los tipos de regírnenes que surgiero
nada que ver con <el liderazgo y la ereccìón razonable>
(ibíd.: 306), sino que vinieron de_

:.ï:åï::";î:ä:::,äniîî;::;:î:::,1
t.e6.4 enBras', ar sugerir.que ras
de la ruptura ciertamente limitaron, pero no determinaron,
las acciones de los distintos
líderes individuales.
En este libro no se da preferencia a un nivel de análisis
sobre otro, sino que más bien se
muestra cómo encajan los diferentes niveles de análisis
en los distinios métodos comparados y cómo han abordado los diferentes estudios
comparados los principios fundamentales
rle las teorías empíricas dominantes en
ras ciencia, pãlíti.u, (ré"rt;i :;pítulo 13 de

-"",".J:,0.i:i:iiiiälî.1Xiî:"i:i".iîî:î:ï1:

obra).

esta

M

êtodos cus ntitativos y cualitativos

Dicho de forma sencilla, los métodos cuantitativos tratan de mostrar las diferencias numéricas entre ciertos objetos de análisis, mientras que los métodos cualitativos tratan de aislar las
diferencias típicas. Los análisis cuantitativos responden a la simple pregunta <¿cualntos hay

como ellos?> (Miller 1995: 154), donde <ellos>) representan cualesquiera objetos de comparación susceptibles cle ser contados o de recibir un valor numérico. La ciencia política
incþe muchos objetos de comparación, tales como las manifestaciones de protesta, las estrategias de los movimientos sociales, la identificación de los individuos con determinados partidos políticos, las transiciones a la democracia (véase el capítulo 9) y ei grado de protección
de los derechos humanos (véase el capítulo 11). Los datos cuantitativos pueden ser datos
agregados oficiales publicados por los gobiemos sobre las tasas de crecimiènto, la renta y el
gasto, los niveles de producción agrícola e industrial, el índice de delincuencia y de población reclusa o el número de hectáreas de tierra objeto de reforma agraia. Los datos cuantitativos pueden ser igualmente individuales, tales como los hallados en las numerosas encuestas
de los estrdios de mercado y sondeos de opinión pública. Los métodos cuantitativos se basan
en las distribuciones que presentan estos datos y en las relaciones que pueden establecerse
entre las variables numéricas medi4nte el uso de métodos estadísticos simples y avanzados.
Los métodos cualitativos pietenden identificar y comprender los atribuios, las características y los rasgos de los objetos de investigación, mientras que la naturalezadel método
exige necesariamente que se centre en un número de países reducido. En política comparada, existen tres grandes tipos de métodos cualitativos: la comparación macro-histórica (con
sus tres subtipos) (Skocpol y Somers 1980; Ragin et al. 1996); las entrevistas en profundi
dad y la observación participante (Devine 1995); y lo que se denomina de diferente forma
con los términos interpretativismo, hermenéutica o <descripción densa> (Geertz 1973;Fay
1975). Ninguno de estos tipos de métodos aspira a dar-expresión numérica a los objetos de
la investigación, y en todos ellos el propósito consiste en proporcionar explicaciones discursivas acabadas y exhaustivas. A menudo se hace referencia a estas explicaciones más
completas calificándolas como <ideográficas> o <configurativas>, ya que tratan de identificar todos los elementos importantes para la explicación del resultado. Al centrarse en un
número de países reducido, la macrohistoria comparada permite la <der¡ostración paralela
de la teoríu, el <contraste de contextos> o la explicación <macrocausab> (Skocpol y Somers 1980). La demostración paralela de la teoría prueba el rendimiento de la teoría en una
variedad de países. El contraste de contextos aluda a identificar rasgos únicos de países en
un intento de ilustrar su efecto en los procesos sociales, al tiempo que pone de relieve la riqueza de los distintos países y aspira al <holismo descriptivo>. El análisis macrocausal trata de explicar los fenómenos políticos observados mediante la identificación y el análisis
de <variables maestras) (Luebbert 1991: 5). Con las entrevistas en profundidad y la observación participante se intenta sacar a la luz un nivel de información más profundo, a fin de
captar el significado, el proceso y el contexto en los casos en los que la explicación <conlleva describir y comprender a las personas como seres humanos conscientes y sociales>
(Devine 1995: 140). De modo similar, el interpretativismo, la hermenéutica y la <descripción densa> se ocupan de la interpretación, la comprensión y las estructuras más profi.rndas
de significados asociados a objetos de la investigación.

46

47

M y Breslin, S. (1992): Political Science: A Comparatíve introducfion, NuevaYork:
St Martin's Press.
Un libro de texto de ciencia política escrito desde una perspectiva comparada.

Hague, R., Harrop,

Hay, C. (2002): Political Analysrs, Londres: Palgrave.
Un resumen y una exposición excelentes sobre la finalidad y el significado del anátisis político.

King, G., Keohane, R. O. yVerba, S. (199a): Designing Social Inquiry Scientífic Inference ín Qualitative
Research, Princeton: P¡inceton University Press.
Un esfuerzo exigente, pero valioso de unificación de los métodos de investigación cualitativos y cuantitativos bajo una misma lógica de infe¡encia.

M y Zuckerman, A. (eds.) (1997): Comparative PoÌitics: Rationality, Culture, and Structure,
Cambridge: Cambridge University Press.
Un texto avaruado sobre teorías racionales, culturales y estructuales y sobre cómo se utilizan en política comparada.

Lichbach,

Resumen
En este capítulo se han descrito los cuatro grandes objetivos de la política comparada, destacando, además, que deberían ser concebidos no como mutuamente excluyentes, sino
como progresivamente acumulables y necesarios para una investigación sistemática. No es
posible rcalizr predicciones sin teorías perfectamente fundadas, ni formular teorías sin
unas adecuadas clasificaciones, ni hacer clasificaciones sin unas buenas descripciones. La
política comparada es científica por cuanto aspira a formular inferencias sobre el mundo
político basándose en la mejor evidencia disponible y en nornas de investigación coherentes. Por último, en este capítulo se han definido los términos clave que se usarán a lo largo
del libro. En el capítulo siguiente se examinan los diferentes métodos de comparación, todos
ellos pueden utilizarse para hacer inferencias de mayor alcance sobre el mundo político que
observamos.

Lecturas com plementafi as
Brady, H. y Collier, D. (eds.) (2004): Rethinking SocÌal Inquiry: Diverse Tbols, Shared Standards, Lanham,
MD: Rowman and Littlefield.
Una reflexión razonada y sólida sobre Designing Social Inquiry deK)ng et al. (1994).

Chilcote, R. H. (1994): Theories ofComparative Politics: The Searchþr a Paradigm Reconsìdered,Boulde¿ CO: Westview.

Una visión general de las principales teorías de política comparada, entre las que figuran la teoría de
los sistemas, la teoría del Estado, la teoúa de la culh.ra política, la teoría de la modernización, la teoría
de la dependencia y la teoría de las clases.
Dogan, M. y Pelassy, D. (1990): How to Compare Natíons: Strategies in Comparative Polítics, Chatham,
NJ: Chatham House.
Un examen de por qué y cómo comparar países, así como un breve repaso de conceptos habituales en
política comparada.

Ma¡sh, D y Stoker, G. (eds.) (1995): Theories and Methods in Political Science, Londres: Macmillan.
Una lectu¡a excelente sobre las principales teorías y los métodos más importaates para la investigación
en ciencia política.

2.

¿Cómo comparar países?

Introducción
Como quedó claro en el capítulo anterior, en ciencia política coexisten diferentes estrate,gias de investigación comparada, que incluyen la comparación de muchos países, la comparación de pocos países y los estudios de u¡ solo país. En contra de lo que afirman algunos comparativistas (por ejemplo, Lijphat 1971; Peters 1998), en este libro se sostiene que
estas tres estrategias de investigación quedan recogidas bajo el paraguas más amplio de la
política comparada (véase Mackie y Marsh 1995:177), que puede unificarse bajo una sola
lógica de inferencia (King et al. 1994). Los libros de ciencia política están repletos de
ejemplos de todos estos métodos, pero ¿por qué han surgido? y ¿qué ventajas conlleva cada
uno de ellos? ¿Por qué algunos comparatir.istas usan una muestra global de países, mientras
otros analizan muestras más pequeñas o un solo país? ¿Cuáles son los problemas pennanentes de la investigación comparada? ¿Cuáles son las reglas generales que deben seguirse
a la hora de selecciona¡ casos para comparar? ¿Cómo se resuelven algwros de los principales problemas de la comparación de forma que permita derivar i¡ferencias significativas y
generalizaciones empíricas más sólidas?
En este capítulo se mostrará que los métodos comparados y las soluciones para muchos
de los problemas asociados a la comparación de países deberían ser vistos como una firnción de las aspiraciones explicativas del investigador y del nivel de abstracción conceptual
de un determinado estudio. En primer luga¡, se describinán brevemente los diferentes tipos de
métodos comparados, valorando, cuando no se antepone un método a otro, en qué medida cada uno de ellos resulta útil para efectuar inferencias. El análisis pone de relieve que
cada uno de ellos tiene sus propias ventajas y desventajas. A continuación se esbozan los

50
51
Ë
't,

¡,

t

l¿'
la comparación de muchos países, en el
capítulo 5 la comparación a través del es
ii

¡

Métodos de comparación

f
ì,.

La distinción entre los diferentes métodos comparados
debería considerarse una función

¡

)

de

I

stigador, del
que adopte.
alguien que

r:

éxito de las

å

necesa¡iamente habrá de centrarse en el Reino

¿

't.

t
;

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9,i

que
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rras

familiarizados con los métodos cuantitativos,

:;ef'.,-J,'j;Tj:ï3ä,:::::iffi:1"Äï;ffi:,

los
métodos diferentes'de lo. q.r. ,u.t..r utilizar los
partidarios de la teoría inductivaQuienes aspiren a generulizactones más universales recurrirán a métodos distintos de los utilizados pår los estudiosos
que busquen niveies de explicación contextualmente más específicos.
. Æ9t." bien, a pesar de estas consideraciones de carácter más práctico e idiosincrásico, ia
distinción central entre los difereltes métodos comparativos
estriba en la concesión clave
entre ei nivel de abstraccióny.er.número depaíses
objeto de estudio (Maìr 1996). En gene_
ral, cuanto más elevado el nivel de abstraccióì conceptual,
más margen habrá para incluir un
que los conceptos de la ciencia políti_
diferentes (Sartori 1970, 1994). Alterls o en unos pocos países supone que el in_
especíricos objeto de examen por ejempro,
uxa comparación de muchos países podría us
ticos <presidencialistas> y <parlamentarios>
comparación de sistemas políticos latinoame
concretas de presidencialismo, ya que en to
dencialistas (Shugart y Carey 1992; Sartori

""':i'.:ïJt"Ï:iå'ï:î,f:å;å::'-::ïr,î1.ï

(trade-og entre el nivel de abstracción y el número de países. Las celdas que identifican a
cada método vienen determinadas por la intersección entre el nivel de abstracción (alto,
medio y bajo) y el número cle países (uno, pocos y muchos). La figura es un recurso heurístico para ilustrar esta relación claramente. En realidad, las líneas divisorias entre los distintos métodos son más difusas; diversos estudios utilizan simultilneamente varios métodos
diferentes. Por ejemplo, en Agraricut Revolution, Paige (1975) compara muchos países con
ei fin de aislar los determinantes estructuraÌes de las revoluciones en el mundo, para luego
analizar países concretos (Angola, Vietnam y Peru) y comprobar si los hallazgos generales
se sostienen a nivel local. Rueschemeyer et al. (1992) cuestionan los hallazgos estadísticos
globales sobre la relación entre desarrollo económico y democracia comparando cualitativamente un número de países bastante amplio (N 53). Por último, Hawkins (2002) analiza el caso de Chile para examinar en qué medida las movilizaciones internacionales en
tomo a las violaciones de los derechos humanos afectaron al régimen de Pinochet, para
luego ampliar su comparación a los casos de Cuba y Sudáfrica.
Esta representación de ios métodos comparativos difiere ligeramente de la descrita en
trabajos anteriores sobre política comparada (Lijphart 1971; Collier 1991 9-12). En primer
lugar, se incluyen los tres métodos como modalidades de esludio comparado. En el pasado,
Lijphart (1971) denominó <método estadístico> a la comparación de muchos países usando
un análisis cuantitativo, y <método comparado> a la comparación de pocos países usando un
análisis cualitativo. Para muchos autores, los estudios de un solo país. por su propia naturaleza, no son comparados, aunque puedan tener un valor comparativo. Muchos de estos
estudios manejan conceptos aplicables a otros países, desarrolian conceptos nuevos que
resultan de aplicación a otros países y/o enmarcan sus estudios en un contexto comparado
(Sartori 1994: t5). En este libro sostengo que si uno se propone efecluar i¡ferencias más

:

r

mlentras

el concepto de plesidencialismo habría de ser afinado aúrn más para dar cuenta de sus matices en un país peculiar como los Estados Unidos.
En la figura 2.1 se resurren estos métodos de comparación mostrándose la transacción

k-

u
¡
t.

f
I

;'
,:

amplias sobre el funcionamiento de la política mediante alguna forma de comparación y
ello conceptos aplicables a más países, aparte de aquel objeto de estudio, 1a investigación será comparada (Lichbach y Zuckerman 1997 4; véase también George y Bennett
usa para

Figura

2.1 Métodos de comparación
c

ALto

Comparación

!e

muchos países

¡

Comparación de

Medio

p0cos parses

z

Bajo

Estudìos de un
soLo paÍs

Uno

Pocos

(.20)

Cantidad de paÍses

rue¡n¡: Basada en Sarrori (1970) y Mair (1996).

Muchos ('50)

52

53

å::'ålï'i,1:Lïi*iåi:.ff ::,îËf ;i:.,.ï:::."îffi jï"å::
En segundo lugar, habinralmente se hace
como una comparación con una <<n grande
una comparación con una (n pequeña>>,
no conñurdir el uso de la <n>> cuando se I
puede hacer referencia al número total de
ob
carácter global usan series temporales de datos procedentes
muchos paÍses, de tal manera
que el número totar de observaciones resurta
de multiplicar er número'áe país"s
$l) por el
número de años (T).
Asimismo, es posible que el estudio de un
como el número de elecciones generales, el
de ámbito nacional, el número ãe violacion
riodo de tiempo determinado, el número d.e c

usar controles estadísticos que descarten explicaciones alternativas y mantengan constantes
determinados factores que pueden inducir a conftisión, su amplia cobertura de países a lo
rrobolargo del tiempo Y del

esP

Países
ran en la mayor parte de
objeto
<atípicos> o <anómalos>,
disPoprinc
Las
de verificación.
nibilidad limitada de datos para muchos países y periodos de tiempo, lavalidez de los indi-

cadores (a menudo toscas aproximaciones de los conceptos de las ciencias sociales) y las
habilidades matemáticas e informáticas que se requieren para analuar conjuntos de datos crecientemente complejos cuya estructura y propiedades violentan algunas de las hipótesis sobre las que se basan los métodos más habituales de análisis estadístico. Además, muchos
autores consideran este método de comparación inapropiado pua analizar temas que entrañan
mecanismos causales complejos, procesos históricos y significados más profundos que dependen mucho de las peculiaridades contextuales de casos concretos de países. Estos y otros
rasgos de este método de comparación se abordan pormenorizadamente en el capítulo 3.

omparación de pocos

y

La comparación de pocos países
los esh,tdios cle un

La comparacign de muchos países

comparaclones cualitativas de muchos países,
Huntington (1996) y la Historia det Gibierno
e comparan muchos países simultáneamente
ES

nolo

Comparar pocos países conlleva la selección deliberada de unos cuantos países para su
comparación. Esta selección puede hacerse con cualquier número de países, desde dos hasta más de veinte, número a partir del cual la distinción entre comparación de pocos y muchos países comienza a difuminarse en cierta medida. El rasgo definitorio de este método
de comparación es la selección deliberada de países dentro de un universo de casos posibles. Como veremos, tal selección de casos, sin tener en cuenta unas determinadas reglas
de investigación, puede llevar a inferencias inciertas, hallazgos limitados y, en algunos casos, a conclusiones simplemente erróneas sobre un tema concreto. El análisis de los liamados <tigres del Este asiático> ilustra muy bien esta cuestión. Los analistas trataron de comprender por qué estas economías habían tenido tanto éxito en su momento. En lugar de
comparar una muestra de países de la región (tanto exitosos como no exitosos) a lo largo de
un periodo que abarcara toda la historia de su emergencia (desde la dependencia agratía
hasta el capitalismo exportador), el análisis se centró en una muestra muy limitada de economías prósperas durante un periodo de tiempo corto, lo que llevó a inferencias incorrectas
sobre la estrategia de desarrollo particular seguida por estos países (vgr. industrialización
orientada a la exportación - IOE) y el papel de unos gobiernos fuertes, que reprimieron con

Y54
55

dtxeza a los trabajadores (véanse Geddes 1990; Brohman 1996;

ec<-¡nómicas de gran calado

stiglitz 2002). Laspolíticas

muchos ejemplos cabe citar Democracy inAmerica de Tocqueville (1888), Who Governs? de
Dahl (1961), The Politics of Accotnmodation (sobre Holanda) de Lijphart (1968), Moderni-

y alcance que adoptaron organizacionei fínancieras internacionales, tales como el Banco.M'ndiar (BM) yìt ronao vtonetario
Internacionar (FMI),

se

basaron en este tipo de estudios.
No obstante, esta anécdota sugiere que es posible realizar un buen
análisis comparado
de,unos pocos países. Este método ha recibido diversas
denominaciànef t"t., como el método comparado, Ia <estrategia
casos comparabres>> (tijphart
<comparación fo_
_de
calizada>> (Hague et al- 1992). Consigue conùohr el estudio
" cuidadosamenseleccionando
te ios países objeto de análisis y aplicando un nivel de abstracción
conceptual medio. Los
estudios que se sirven de este método son más intensivos y
menos extensivos, ya que incorporan un mayor número de.los matices específicos de cáda país.
Los resultados-políticos
que son objeto de este tipo de comparación a menudo r.
<configurativås)), esto
es: producto de múltiples factores causales que actuan conjuntamente.
"orrrid"r* por ello, este tipo
de
comparación también se denomina <orientada por el caso> (Ragin
1994), yaque la unidad
de análisis es frecuentemente el país objeto de ânálisis y el càntrî
de ateíción suelen ser las

tilil

i
t
I
I

en posteriores estudios de países concretos

I

tribuciones y limitaciones de los estudios de un solo país se abordan detenidamente en el

*gT'äi

få j:, åï å"

y

en estudios comparados. Las fuaciones, con-

capítulo 5.
En este apartado del capítulo se ha mostrado que los tres métodos (comparación de muchos países, comparación de pocos países y estudios de un solo país) deberían agruparse
bajo el paraguas de la política comparada si su propósito es formular generalizaciones
mediante comparaciones explícitas o si manejan y desarrollan conceptos aplicables a otros
países a través de comparaciones implícitas. Comparar muchos países es el mejor método
para extraer inferencias aplicables con un grado más elevado de generaiidad. Mediante el
uso del método de las diferencias y del método de las concordancias, comparar pocos países
puede llevar a unas inferencias mejor firndamentadas al incorporar las especificidades contextuales de los países objeto de análisis. Los estudios de un solo país pueden proporcionar
descripciones contextuales, generar hipótesis, confirmar y descartar teorías, así como enriquecer nuestra comprensión de países atípicos identificados a través de otras comparaciones. También ha quedado claro que las diferentes estrategias de comparación deben considerarse como el producto de un compromiso entre el nivel de abstracción conceptual y el
número de países, así como de los factores convencionales y prácticos que rodean a cualquier proyecto de i-nvestigación comparada. En el siguiente apartado se examina el proceso
de selección de países, los principales problemas asociados a la comparación y las posibles
soluciones a muchos de estos problemas.

similitudes y diferencias entre países, en vez d.e las ielaciones analíticas
entre vanables.
Hay dos grandes tipos de diseño de investigación que se incluyen
dentro de este método de
comparación. Algunos estudios comparan resultados diferentes entre países
similares, en lo
Máxima Similirud (DSMS); mientras que
o

zation and Bureaucratic Authoritariamsz (Argentina) de O'Donnell (1973), Moral Economy of the Peasant (Vietnam) de Scott (1976), Rational Peasant (Vietnam) de Popkin
(1919), The Contentious French de Tilly (1986), Democracy and Disorder (Italia) de Tarrow (1989), Making Democracy Work (ltalia) de Putnam (1993), Ethnic Conflict and Civic
Life (India) de Varshney (2002), así como Insurgent Collective Action and Civil War in El
Salvador de Wood (2003). Estos son ejemplos de eshrdios de países concretos en los que
se han formulado conceptos nuevos y generalizaciones que se han aplicado y/o contrastado

"ïi3'.ï,î: #

åi::'ffÏ:ïff,iJ;t:i3kÏå::i::

qué tienen en común ros países susceptibre."lXfr:i
tas distintas estrategias y sus puntos fuertes y débites se abordan
dË manera exhaustiva en
el capítulo 4.

La comparación a través del estudio de un solo país
Tal y como se ha señalado anteriormente, se consideran comparados los estudios
de un solo
país si emplean o desarrollan conceptos aplicables a otros páís"s, y/o
buscan hace¡ inferencias de amplio alcance que trascienden al país original estudiado.-Con todo,
hay que reconocer que las inferencias hechas a partir de estudios de un solo país son necesariamente

La selección de países y los problemas de comparación

menos seguras que las resultantes de comparaciones de varios o m.rõhor países.
No obstante,

Hasta aquí debería haber quedado algo más claro por qué y cómo los académicos comparan países. Comparan para proporcionar un contexto, rcalizar clasificaciones, contrastar
hipótesis y formular predicciones. Lo hacen comparando muchos países, pocos países o
estudiando en profundidad un solo país. Habida cuenta de los varios compromisos que de
manera consciente ha de asumir el investigador dependiendo de los objetivos que persiga
mediante la comparación, tarnbién hay importantes problemas fundamentales que, si no se
abordan explÍcitamente, pueden limitar los tipos de generalizaciones que cabe extraer de
los estudios. Si bien no suponen obstáculos insalvables parala comparación, es importante
abordar estos problemas y describir las estrategias para superarlos de forma que refuercen
el diseño de investigación y potencien las inferencias resultantes.

estos estudios son útiles para examinar muchas cuestiones comparativas. para
Eckstein
(1975)' los estudios de un solo país son el equivalente de los estudios clínicos
en medicina,
donde se examinan intensivamente los efectos de ciertos tratamientos. Aparte
de esto, los estudios de un solo país proporcionan una descripción contextual, desarrôllan
clasificaciones
nuevas' generan hipótesis, confirman y rechazan teorías, y explican la presencia de países
atípicos identificados mediante la comparación internaciônal (véanse iambién
Van Evera
1997; Gernng 2004; George y Bennetr 2005; Lees 2006).
A pesar de las muchas limitaciones de los estudios de un solo país y de su reciente declive y marginalidad en el mundo acädémico de la ciencia política
if""r ZOOO, l0gg-1095),
el campo de la política comparada se ha beneficiado enormemànte de ellos. Entre los

t

Y
t

56

I

57

Demaiados variables para ton pocos poíses
El primero de los problemas es el de la existencia de demasiadas variables y un número
insuficiente de países (collier l99r; Dogan y pelassy 1990; Hague et at.l992),también

de_

nominado más generalmente <demasiadas inferenclas y un núáero insuficiente
de observaciones> (King er a1.1994: 119). Este probiema surge cuando se han
identificado más factores de explicación para el resultado observado que países (u observaciones)
presentes en
el estudio, lo que nos lleva a lo que se conoce como cliseño dà investigacíón
íncleterminarlo.
Evidentemente este problema suele asociarse con mayor frecuencia-a
estudios de un solo
países que a estudios do
dos ejemplos sencillos,
#Ï::
, se ilustrará usando un
ciencia
política.
cursos de áigebra a menudo presentan ecuaciones simples que
adoptan ra siguiente
...]_::
IONlìâ:

x+5:10

tll

Err esta ecuación, r esxna incógnita cuyo valor se halla
restando 5 de r0. un problema
algo más dificil incluiría dos incógnitas y adoptaría la siguiente
forma:

Y:x-rl0

l2l

2x:v+?5

t3l

En las ecuaciones
.bargo,
al combinar

de x e y no se conocen inmediatamente; sin emtz] v lll,los
las dos ecuaciones mediante sustitución, es posible
hull* tu.r,o x como
y-unz vez que se ha determinado el valor de x, es posible
hatlar el valor de7. Los pasos
para hacer las sustitr-rciones y pasar las incógrriías
cle un lado al otro de la ecuación combinada son los siguientes:

valores

2x: (x + l0) + 35
2x:x+45

x:
u
z

45;

y:

l4l

y la canlidad de rrercado de un bien se determinan igualando ias dos ecuaciones, es decir,
en el punto donde se cruzan. Así pues, clisponiendo de ecuaciones de demanda y oferta específicas, es posible derivar el precio y la cantidad de mercado.
Tanto en el ejemplo de álgebra como en el de economía, la idea de un sistema de dos
ecuaciones es similar al problema <le demasiadas variables (o inferencias) y un número insuficiente de países (u observaciones). Por sí misma, la ecuación [2] anterior carece de sentido, ya que )ú e _t pueden tener un número ilimitado de valores que la satisfacen. l)e modo
similar, también carecerîa de sentido una ecuación de demanda sin su ecuación de oferta
complementaria si se quiere saber tanto la cantidad com<¡ el precìo de equilibrio de mercado. En política compar6da, si un estudio tiene demasiadas incógnitas (vgr. inferencias o posibles expiicaciones) y urr número insuficiente de ecuaciones (vgr. países u observaciones),
despejar las incógnitas resulta problemático. Considérese el siguiente ejernplo hipotético en
ciencia política. Un estudioso desea saber cuáles son los factores clave que explican un
gasto público elevado. Tras revisar Ia literatura relevante, postula que el gasto público es
elevado en países ricos gobernados por partidos de centro-izquierda. En este ejemplo, hay
una variable dependiente, el gasto público, y dos variables independientes, el control del
gobierno por un solo partido y la riqueza del país. Lógicamente son posibles cuatro combinaciones de las dos variables independientes (figura 2.2). No se podrían conocer los efectos
de estas variables sobre el nivel de gasto público si Ia comparación sólo examinara dos o
menos países. Por ejemplo, si se comparara un país pobre de izquierdas con uno rico de
izquierdas, no se permitiría ninguna variación en el partido gobernante. Del mismo modo,
si se comparara un país rico de izquierdas con uno rico de derechas, no se permitiría ninguna variación en la riqueza. La incorporación de un tercer caso a cualquiera de las comparaciones (por ejemplo, un país pobre de derechas) permite la variación de ambas variables, y
la hipótesis puede ser contrastada con un diseño de investigación determinado.
Aplicando esta lógica a un ejemplo ya referido, Wickham-Crowley (1993) no podría conocer la relevancia expiicativa del tipo de campesinado considerando sólo a los campesinos
de un único país. Del mismo modo, Luebbert (1991) no podría conocer el resultado probable de las alianzas de clase si limitara su estudio al Reino Unido. En general, un estudio
que tiene demasiadas variables y un número insuficiente de países hace que la explicación

t5l

55

Figura2.2

Con¡binación lógica tle dos variables en cuatro países

y la cantidad de cualquier bien en un mercado
en equilibrio es
la demanda der mismo- Los bienes cuya oferta es
escasa alcanlos bienes

abundan

Riqueza del país

lós productos cuya deman_

Pobre

Si se produce un desplaza_
esas suben su precio hasta
empresa produce una cantidad excesiva de un
tâ que se venda el exceso de oferta. Conocer

un bien

eenel
a usand

País B
Rico y de izquierdas

Izquierdas

Gobierno controlado

por un partido de
Derechas

Rico

País C
Pobre

y de derechas

País D
Rico y de derechas

58

59

del resultado sea problemática. Si bien este problema
es más frecuente en estudios de un
solo país
pocos iaíses, también p;;áe surgir en las compara_
mundo hay un número retativamente pequeño y finiro
:::i::?
uç Euos (
do posible imaginar un estudio que incòrpore nume_
rosas vari
Hay tres soluciones
de países, todas ellas b
cias) debe ser inferior a
La primera solución es
riación global en los factores clave del es
diendo a los <grados de libertad>. Esto
rítico v s,rs facìores explicativos
países al estudio, o comparando subuni
En los últimos tra_
bajos de política comparada se ha intentad
años usando técnicas del denominado <
padas> (véanse Stimson 19g5; Beck
repetidas de países recogiendo datos
capítulo 3 de esta obra). Como mue
(1994) comparan 131 países desde 1972hasta 1989,
lo que genera un total de 2.35g observaciones, mientras que Landman (1999) compara 17 páíses-latinoamericanos
desde 1972
hasta 1995 para un tamaño de muestra total de 408 observacionesEn cada ejemplo, âgtupar la comparación de países a lo largo del tiempo aumenta
.t *rÃ"ro de observaciones.
En estudios que comparan pocos países, se extraen más casos
de la historia del fenómeno
en los estudios de un solo país, se compa_
, como el estudio de putnam (1993a) sobre
regiones de Italia, el estudio de Hagopian
el esrudio de Beer y Mitchell (2006j'sóbre

objero

:,diiiiiä:î"#;

La segunda solución al problema es usar el diseño de sistemas de
máxima similitud
(DSMS) para conseguir una comparación más focarizada.n
*o.
puir"r. como se ha
fãio,
esbozado brevemente, el ma¡co del DSMS busca contolar
aquellos factores que son similar^es en todos los países objeto de estudio, para cenharse
únicamente en aquellos que son
diferentes y explican el resultad.o. Esta eshategia de comparacio"
pr.rìr...

en los estudios de
área, aunque algunos opinan que el marco osl,ls simpiemente
resultados <sof.opo..ioou
bredeterminados> (przeworski y Teune 1970¡ colier tbm:
n¡, ã. ål¿o que muchas expli_
caciones alternativas nunca resultan efect mente eliminadas.'Otra
cntica almarco DSMS
hace referencia a la perspectiva, en t

den ser diferencias según otro, lo

(Collier 1991; King et at. 1994). A
zándose con referencia implícita o e
diversos p'ntos fuertes y débiles

de
egias DSMD y DSMS de f-orma más detalrada.
Latetcera solución consiste en reducir el nlmero de variables centrándose
en los factores

explicativos clave que son-srrpuestamente importantes para
explicar el resultado. Esto puede
lograrse usando el diseño de sistemas de máxìma diferencia gisvo;
o contando con especi-

É

ficaciones teóricas más sólidas. El marco DSMD compara deliberadamente un conjunto diverso de países, pero centrándose en sus similitudes clave. Por ejemplo, Opp et al. (1995)
comparan la relación entre posiciones ideológicas de izquierda-derecha y el apoyo a la protesta social en Alemania, Peru e Israel. Para ellos, la comparación de países tan diferentes permite una verificación rigurosa de sus principales proposiciones teóricas (ibíd.: 71-72). Mediante la aplicación de rura variación sobre el DSMD, Parsa (2000) compara las revoluciones
sociales en lrán, Nicaragua y Filipinas. Estos tres países compartían <experiencias y rasgos
estructurales similares> (desarrollo económico, gobiernos autoritarios, Estados fuertes, y apoyo de los Estados Unitlos), pero (unos opositores políticos i¡sólitos se las arreglaron para haô".r. .o.r el poden>, por 1o que los resultados inmediatos de cada revolución fueron diferentes
(ibíd.: 3-4). Además de comparar países extremadamente diferentes como en estos dos ejemplos, gna teoría sólida puede resaltar un conjunto parsimonioso de factores explicativos apliiables a diferentes lugares y momentos en el tiempo. Por ejemplo, Ia perspectiva de la <elección racional> examina la función que desempeñan los <incentivos selectivos> en las
motivaciones de los individuos para participar en acciones colectivas. Tal atención a los incentivos selectivos ha sido usada para explicar las acciones de los campesinos revolucionarios en todo el mundo y a lo largo de los siglos (véase Lichbach 1994, 1995).

El establecimi ento de equìvalenci as
segundo problema es el del establecimiento de equivalencias tanto respecto de los conceptoi teóriõos que se utilizan como de los indicadores operativos de dichos conceptos,
cuando unos y otros se aplican en múltþles contextos (Sartori 1970; Macintyre 1971;Mayer 1989). As1, el concepio de participación política puede significar cosas muy diferentes
en unos contextos o .r,. otror þènsemos, por ejemplo, en ejercer el voto o movilizar activisvez'
tas contra la energía nuclear). Entender un concepto de manera diferente puede, a Su
y
Coliier
(véase
Adcock
para
concepto
dicho
diferentes
de
medidas
desarrollo
llevar al
Mayer (1989: 57) sostiene que <la relatividad contextual del significado o las medi-

El

2001).
diferentes
das áe los indicadores constituye èl impedimento más grave para la validez en
paiabras,
otras
En
empíricamente>>.
¿es posiverificable
contextos de una teoría explicatia
permitir
para
comunes
significados
que
tengan
e
indicadores
conceptos
ble especificar
de clase a todas
comparaciones válidas? Por ejemplo, ¿es igualmente aplicable el concepto
mismo en
las sociedades? ¿significa ta i¿ea ¿e <<cultura cívica> (Almond y Verba 1963) lo
tener
m
Brasil que en Francia? ¿Es posible
(Fuentes y Frank 1989; Escobar

y Alvatez

partido cuando lo hace un diputado britanico
se (Hague et al. 1992: 29)? El quid de la cues
verdaticos o incluso similares, sino equivalentes, de modo que su comparación adquiera
1994).
Sartori
1990;
s arrojan luz sobre este problema: 1) la posición universalis3) la posición intermedia- Según la posición universalista'
es necesano que
para llue los conceptos teóiicos y sus indicadores tengan poder explicativo,
de <viajao'
susceptibles
que
sean
decir,
es
planeta,
puedan aplicarse en cualquier parte del

60

,:

Por ejemplo, los enfoques racionalistas, funcionalistas y estructuralistas
adoptan tal posición. Los racionalistas sostienen que todos los individuos nlaximrzan
su piopia utiii¿a¿
personal, dado uD conjunto- de preferencias y teniendo ante sí un conjunio
de opciones
(Ward 1995)- Los funcionalistas alegan que <ciertas funciones vitales>,
como la articulación de intereses y la agregación de intereses, <se satisfacen en todas partes>
(Dogan y
Pelassy 1990 42)- Los estructuralistas afirman que macro-estructuras
tales como el Estado, el desa¡rollo económico y las clases sociales son omnipresentes,
existen en grados diferentes y a ellas cabe atribuir los resultados políticos.
En cambio, según la posición relativista, todo significado está determinado
localmente;
por tanto, una <<ciencia> general de política
riamente limitada (Macintyre l97l; véase t
Los enfoques etnográfico, interpretativista y
(véanse Geeru 1973, Scott en Kohli et al. l
Verba (1963) sobre

Macinty
de ap
fueron examinados
s sem
turas y otras. Por e
sobre cultura cívica deben ser tomadas con crertas reseryas.
siit::: u¡ relativista extremo,
Sartori (1970, 1994) sostiene que <forzar> excesivamenr.
un .o*.pto àilrry. ,r, significa_
do y precisión; elto implica que, una vez definidos y
op".u.ionarrrãJor, sóro ciertos con_
ceptos pueden <viajan> a otras partes del mundo.
Estâ påstura relativista también ha aparecido en el debate sobre ra universaridad de los de¡echos
humanos, lo cual, a su vez, afecta
arados (véase Landman 2002,2004).
y México,

preciso que los comparativistas abandonen

f"xiäi:î:'."J3:tff;]Hî1.å.ïiîHï;
sociales para expricar las.pautas de la moviliå:åiJ:l,ii.îffi:i::i:,H
î::i::i:::
clave

de explicación desde Ia perspect
zación y estructura de oportunidaã po
tidad y expresión, a fin de analizar lo

ereses, estrategias, micro_movili_
con aspectos culturales de iden_

, fiayectorias y resultados de los
os comparativistas se consideran a sí mismos
tos para que se ajusten
afirman que sacrificar
ntes perspectivas, pue_

at. 1995: t5).
razones en las que descansa la política com_

::67

soluciones al problema de la existencia de <der¡asiadas variables e insuficiente núrmero de
países), no cabe pasar por alto las transacciones (trade-offs) asociadas con cada una de estas
soluciones. La clave de todo es una especificación de conceptos cuicladosa, una construcción de indicadores rigurosa que los operacionalice, una aplicación esmerada de los mismos en múltiples contextos y un reconocimiento honesto de sus limitaciones.
Volviendo a las di.stinciones realizadas en el capírulo 1, elevar eì nivel de abstracción
permite mayor inclusividad, mientras que rebajarlo lo hace más exclusivo. Por ejemplo, en ei
estudio comparado de la Administración pública, Sartori (1970: 1042) seriala. que e I tcllmino
<empleados> es 1o suficientemente abstracto como para ser aplicado universairnente, Inientras que <administracióo es aplicable en todas las sociedades que cuentall con algún tipo de
burocracia, y <función públicu en todas las sociedades con un Estado modemo plenamente
desarrollado. De este modo, en la medida en que el nivel de abstracción desciende de <empleados> a <función público, también se reduce necesariamente el número de países susceptibles de comparación. Finer (1997 78) adopta términos que pueden aplicarse a lo largo
del tiempo y del espacio. Sus <variables maestras)) para clasificar los regímenes del mundo
incluyen territorio (ciudad, país o imperio), tipo de régimen þalacio, foro, nobleza, Iglesia, e
híbridos), la presencia o ausencia de un ejército permanente o de burocracia civil, y las limitaciones sustantivas y procedimentales a las actividades de los gobernantes. Inglehart (1997)
kata de aplicar un rango de dos valores a 43 países: por un lado, el afán de los ciudadanos
por (sobrevivir> frente a disfrutar de <bienestar); por otro, su actitud hacia formas de autoridad <tradicionales> frente a <legales-racionales> (véase también Inglehart y Welzel 2005).
En los dos últimos ejemplos, los conceptos importantes se especifican de tal modo que permiten incorpotat ala investigación muestras amplias de países.
La segunda solución (centrarse en un grupo reducido de países que los investigadores
conozcan exhaustivamente) implica ser <<extremadamente cauto a la hora de realizar investigación comparada entre diferentes países> (Sanders 1994:43). El poder explicativo de los
conceptos puede mejorarse si se aplican en contextos con los que los investigadores estén
muy familiarizados. Por ello, quienes emprenden estudios de área pasan muchos años estudiando la historia, la economía, la política y la cultura de un subgrupo regionai de países en
un intento de formular explicaciones cabales de los fenómenos políticos. Este conocimiento
<local> puede identificar lagunas entre conceptos teóricos y su aplicación, y redundar en
una comparación con más sentido. Sanders (ibíd.: a8) resume este punto:
Sólo un conocimiento considerable y detallado permite a los analistas hacerjuicios informados tanto de Ia
relevancia de las caracterizaciones que hacen de sistemas particulares como de Ia identidad del significado

ligado a las preguntas que formulan

a personas que

viven en países diferentes.

La tercera solución se deriva necesariamente de la segunda- Si una comparación verdaderamente fundamentada de muchos países es limitada, quienes pretendan comparar mlrchos países <habrán de abandonar la seguridad de lo familiar si están dispuestos a colaborar con otros estudiosos)) que poseen conocimientos especializados de los países objeto de
examen (Sanders 1994). Esta solución fue por la que optó Fitzgibbon (1967), que trataba
de medir el cambio democrático en América Latina usando un cuestionario a través del
cual midió factores sociales y políticos que él estimaba que eran tanto precondiciones

62
63

como signos ce
bajaban en paíse

control, dicho resultado se atribuye al tratamiento, dado que todo lo demás permanece

tre 1945 y 1985.
similares (Fower
plo que sigue la
utiliza equipos de especialistas locales para I
Es igualmente una práctica establecida en la
elab<¡rar informes mundiales. sobre la protección
de tales derechos, como los Informes
A¡uales de Amnistía Internacional, los informes de
Países a"t oåp*iu-ento de Estado de
EE'(ru', o el Informe Aruar.de Httman Rights w.atc!. ¡stos
inrorå"s frreo"r, usarse ruego
para análisis secundarios, tales como los ãnátisis
globales t;#ì;;.';esión.de los dere9 de esta obra). La solución final pasa
> de conceptos e indicadores. Esta
so_

Si comparten
similares (las
se dirá que so

cumplir tres funciones:
autoridad estatal y líder
tras que el monarca bri
asume las funciones de jefe del ejecutivo y
1990:37). Según en qué funcione, ,. ..ni,
comparen, el estudio puede analizar uno, dos
cia funcional permite que entidades con ca¡a
padas en categorías útiles y exclusivas. En g
en qué aspecto es comparable el concepto.

No obstante, si comparten la misma función,
por ejemplo, los lídåes

de los países pueden

lica ãe lå náción, prirnei mandatario de una
nte francés

.".;;J;;

tres tunciones mien_

ión simbólica y el primer ministro británico

Sesgo de selección

selecció
I
la posición teóric
, que a menudo vi
sesgo de

1995; Kingetal

roa?.

'í"0¿
com_

principio científico crucial de utilizar mues-

el <tratagrupo de

I término
grupo de

constante (la denominada condición caeteris paribus). En las encuestas de opinión, se selecciona una muestra completamente aleatoria de individuos y el análisis de las respuestas
arroja inferencias significativas sobre el conjunto de la población de la que ha sido tomada
la muestra (véase De Vaus 1991). Los estudios de comportamiento electoral han puesto de
manifiesto que los ciudadanos de las clases sociales más bajas tienden a votar a los partidos políticos de centro izquierda, mientras que los de las clases sociales más altas suelen
votar a los partidos de centro derecha. EI análisis de los datos de la encuesta compara grupos de personas de cada clase social y trata de explicar los efectos de dicha diferencia en su
preferencia por partidos políticos concretos.
En estos dos ejemplos, la selección de individuos o unidades de análisis no está relacionada con el resultado que debe ser explicado. En política comparada el sesgo de selección ocurre a través de Ia elección no aleatoria de los países objeto de comparación, o la selección deliberada por el investigador (Collier 1995:462). Aunque la selección de países es un elemento
central de la comparación, una selección irreflexiva puede ocasionar problemas graves de inferencia. El sesgo de selección más flagrante se produce cuando el estudio sólo incluye los
casos que corroboran Ia teoría. Sin embargo, se producen formas más sutiles de sesgo de selección cuando la elección de países se basa en los valores de la variabie dependiente (Geddes
1990; King et al. 1994) y, en el caso de estudios cualitativos, en el uso de ciertas fuentes históricas (Lustick 1996), así como en el énfasis exclusivo en sistema políticos contemporáneos.
El problema de la selección no afecta tanto a los estudios que comparan muchos países
como a los que comparan pocos países y es un problema serio para los estudios de un solo
país. Los estudios que comparan muchos países suelen tener un número suficiente de observaciones para evitar el problema de la selección, y pueden recurrir a varias técnicas estadísticas para eliminar el problema (véanse Gujarati 1988; Fox 1997). AÏora bien, en el caso de
las comparaciones de pocos países y de los estudios de un solo país, Ia selección puede afectar gravemente al tipo de inferencias extraídas. Con frecuencia, en estos tipos de estudios,
se eligen países sólo porque exhiben el resultado que se pretende explicar, como por ejemplo una revolución social, un golpe militar, una transición a la democracia, el fracaso de
la disuasión o un desarrollo económico elevado (Geddes 1990; Collier 1995). Seleccionar
de este modo la variable dependiente puede llevar a sobrevalorar efectos que no existen o a
infravalorar efectos que sí existen (Geddes 1990:132-133). En otras palabras, a lahora de dar
cuenta de un resultado, un estudio puede tanto dar más importancia a un conjunto de variables explicativas como pasar por alto la importancia de otras variables explicativas. Ambos

no compartían los mismos factores precursores, mrentras que
sí los compartían países con
democracias consolidadas. Por otro lado, cuando la econimía
iatinoamericana entró de
nuevo vez en crisis a comienzos de los años ochenta, no
surgieron ,uevos

CUADRO RESUMËN

casos de F.stado

burocrático-autoritario. Así-pues, ra comparació., .nú.
."ror f
**" del tiempo reveló
que no podía mantenerse tal fuerte conexión entre
estos factoies"-"
indepådientes y el autoritTt^mo (cohen 1987). Por tanto, en su estudio de un país
individual ó lonnell sobrevaloró
el efecto de factores precursores en el resultado político
observado (vãase el cuadro resumen 2'l)' Sus resultados le llevaron a refutar la tesis
según la cual elìesarrollo económico
conduce naturalmente a Ia democracia.
Un ejemplo menos obvio, pero iguaimente p
Skocpol (1979). Esta autora comparó países que
y Francia) para conrrastarlôs con país
91a, !ni1a
(Japón' Prusia y el Reino unido) en un intåto
de demostrar la relevancia explicativa de
cie¡tos factores estructurales en dichas revoluciones.
Entre dichos facto.es estructurales
figuran las amenazas militares externas, la reforma
del régimen, la ãposición de la clase
dominante y el corapso del Estado (véanse los
capítulos + il i" btã.p"r 1979). Los casos
iales.

pero
e deala teoría de Skocpol, pero Geddes (1990:
de casos seleccionado de manera diferen_

ca obligó a estos países a traspasar (u
como democrático> (ibíd.: 23); ès decir,
y la instauración de un nuevo gobierno.

EI surgi mi ento

2.1

E[ probtema det sesgo de selección

del Estqdo burocrótico- autoritario

A ta hora de expticar e[ surgimiento del Estado burocrático-autoritario en Argentina. O'DonneLt (1973) se centró en dos factores explicativos clave: 1) e[ estancamiento de [a economía evidenciado por ba[anzas de pagos deficitarias, bajas tasas de crecimiento, creciente
inftación, y 2) La ìncapacidad det país de hacer [a necesaria transición de [a <fase fácib> a
[a <fase dura> de [a industrialización sustitutiva de importacìones (ISI).
En [a fase fácìL de [a I5I, et Estado se encargó de proteger [a economía [oca[ con arancetes
etevados y cuotas de importación a fin de permitir e[ desarrollo en e[ país de nuevas industrias que produjeran [o que solía importarse del extranjero. La potítica inctuía [a concesión de
créditos blandos, una etevada remuneración del trabajo y precios artificialmente altos para
las exportaciones tradicionales manipulando los tipos de cambio. De otro [ado, [a fuse dura
de ta ISI suponía pasar a producir domésticamente todos los bienes intermedios necesarios
para fabricar bienes de capital acabados, [o que se conocía como <profundización> o <integración vertìcabr. Esta lase requería atraer [a inversión extranjera de empresas muttinaciona[es, relajar aranceles y restricciones de cuota, reducir satarios y reajustar los tipos de cambio.
En e[ caso de Argentina, e[ estancamiento económico precedió a[ aÞamiento milìtar de
1966 y ta <profundización> de [a economía tuvo lugar después del golpe mititar. A partir de
esta cadena de eventos, 0'DonnetL teorizó una conexión entre los factores precursores, e[ advenimiento del Estado burocrático y [a subsiguiente potítica económica de profundización.
Este razonamìento se representa en [a cotumna tres de [a tabta 2.1. La posterior comparación
con los casos de Brasil, Colombia y Venezuela revetó que mientras los tres experimentaron estancamiento económico, dos (Colombia y Venezueta) no sufrieron golpes mititares, y uno
i (Brasìt) ya había empezado un proceso de profundización antes de que e[ gotpe militar derrocara a[ gobierno democrático en 1964. Estos casos opuestos figuran en las columnas cuatro,
cinco y seìs de [a tabla 2.1,- Asi pues, [a conceptualización teórica y [a explicación de 0'Donne[[ adolecen de sesgo de setección a[ haberse basado únicamente en e[ caso de Argentìna.

'

,

Tabla

2.1

Explicación del Estado burocrático-autoritario en América Latina
Argentina

Factor explicativo 1

ImposibiLidad de hacer

os y ausente en otros. Basándose en estas
la movilización obrera no es un <factor
de_
ciente, para la democratización>. pero
su es_
antear el número de observaciones
mediante
democrática puede generar un diseño
de in_
uesto en la figura 2. l, el problema
de Collier
que es el producto de la intersección
entre
obrera (sí o no), y 2) democratízación (sí
o

Factor expLícativo 2

ResuLtado 2

Venezuela

La

transición a [a fase dura de [a ISI
GoLpe

Resuttado 1

Brasil

Estancamiento económico

miLitar e instauración de

un Estado burocrático-autoritario

Profundizacíón de [a
economía nacionaI


(antes del goLpe)

FUENTE:

Adaptada de O'Donnett (1973); Serra (1979).

Colombia

67

no). Sus observaciones sólo cubren la mitad de todas las combinaciones posibles de la matriz (por ejemplo, casos de reforma democrática con o sin movilización obrera). Para una
descalificación definitiva de la hipótesis de que la movilización obrera influye en la demoqatizaciót, idealmente tendría que añadir casos a su muestra en los que: 1) no se dio una
reforma democrática, pero sí una movilización obrera, o bien en los que 2) no se dio una reforma democrática ni tampoco movilización obrera. Podría ser que la movilización obrera
tuviera un impacto negativo en la reforma democrática. Sin añadir ejemplos de cualquiera
de estas dos combinaciones de variables, su análisis adolece de indeterminación como consecuencia de una selección de casos según la variable dependiente (véase anteriormente la
referencia al problema de exceso de variables y pocos países).
Tanto en el ejemplo de O'Donnell como en el de Skocpol, la selección basada.en la variable dependiente llevó a sobrevalorar la importancia de ciertos factores explicativos,
mientras que en el ejemplo de Collier, el sesgo de selección podría haber llevado a una
infravaloración de efectos que sí operaban. En general, existen tres soluciones al problema
de elegir basándose en la variable dependiente. La primera solución es contar con una variable dependiente que cambie: es decir, países en los que el resultado ha ocurrido y países
en los que no ha ocurrido. Sólo comparando entre la presencia y la ausencia de resultados
puede determinarse la importancia de factores explicativos. En segundo lugar, a la hora de
comparar pocos países, la elección de los países debe reflejar un conocimiento sustancial
de casos paralelos (Laitin 1995 456). En tercer lugar, el recurso a una teoría sólida podría
contribuir a especificar con mayor exactitud un grupo de países en los que se darían ciertos
resultados y para los que valdrían las explicaciones (ibíd.). En cuarto lugar, y relacionado
con la tercera solución, una teoría sólida tarnbién identificaría qué países representan ejem-

plos de <mínima probabilidad> del fenómeno objeto de investigación (Caporaso 1995:
458). Las cuatro soluciones exigen un atento examen de los tipos de inferencias que se hacen a la hora de elegir deliberadamente los países objeto de comparación.
Una segunda forma de sesgo de selección se produce en estudios cualitativos basados en
fuentes históricas, en los cuales el analista, intencionadamente o no, elige relatos históricos
cuya descripción de los eventos encaja con la teoría particular que se contrasta. Tal y como
ha señalado Lustick, <no es legítimo conside¡ar la obra de los historiadores como una narración de antecedentes exenta de problemas de la que puedan extraerse datos teóricamente
neutros para el encuadre de problemas y la comprobación de teorías> (Lustick 1996: 605).
La historiograftavana en su descripción de cómo se desarrolló el pasado, qué eventos merecen ser destacados, así como en las diferentes disposiciones teóricas de los propios historiadores. De este modo, las inferencias extraídas de estudios que se sirven de descripciones
históricas que <están organizadas y presentadas de acuerdo con las categorías y las proposiciones de las teorías que están contrastando> se hallarán necesariamente sesgadas (ibíd.:
610). Entre las soluciones para esta forma de sesgo de selección figura el uso de fuentes
múltiples para llegar a un relato <intermedio> de los eventos e identificar las tendencias
dentro de cada fuente para detectar las posibles fuentes de sesgo.
IJna tercera forma de sesgo de selección puede proceder de los periodos de tiempo que
se usan en la comparación, especialmente en los estudios que pretenden analizar un comportamiento social que tiene una trayectoria histórica muy dilatada, como guerras, intercambios comerciales, así como la aparición de Estados y regímenes. La selección de periodos

Relsciones espurías

""ili
algún

Íi
es

,î'.',ï"ï
mientras

que al factor identificado se le ha atribuido erróneamente un efecto sobre el resultado. Este

verano attabajar enzonas turísticas de los Estados Unidos. Con eltiempo, el estudiante se
percata de que, trabaje donde trabaje, parece que siempre hay un número elevado tanto de
flamencos como de jubilados. Decide dedicar su tiempo libre a recabar datos sobre la distribución geográfica de flamencos y jubilados. Consciente del problema del sesgo de selección, el eshrdiante amplía la recogida de datos a todos los estados de los Estados Unidos.
Una vez recogidos los datos, el estudiante halla una relación positiva entre el número de
flamencos y el número de jubilados. A partir de estos sólidos resultados estadísticos, concluye que los flamencos causanjubilados. Es evidente que el factor no identificado en este
ejemplo es el clima. En resumen, tanto los flamencos como los jubilados de los Estados
Unidos <acuderu> a zonas con climas suaves. Así pues, la conexión errónea entre los dos se
debe al factor no identificado (véase el cuad¡o resumen 2.2). Al omitir la variable del clima, el estudiante concluye erróneamente que los flamencos causan jubilados. Si el estudiante sólo hubiera recogido datos en Florida, podría haber llegado a la misma conclusión,
pero esta adolecería además de wr sesgo de selección.

68

69

CUADRO RESUMEN

2.2

En poiítica comparada, con frecuencia se ha atirmado que los regímenes autoritar'os
su <relativa autopro-oà".n el desarr-ollo económico mejor que ios
casos de disidencontro
permite
les
la
sociedad
de
respecto
äomíu
de autoritadores
cia política. En un análisis global de la relación se
asociación
fuerte
una
seguramente
hallando
rismo ¡, de comportamiento económico,
autoritagobiernos
que
los
por
alto
pasan
estudios
bien,
estos
Ahora
positivá entre arnbos.
parte
de su legiya
que
buena
una
econémica,
crisis
periodos
de
en
a
hundirse
tienden
iios
timidad radica en t,t .upuòidod de generar bienestar económico (Przeworski et al' 2000)'

Relaciones espurias

Las explicaciones simptes de [os eventos a nrenudo

adoptan La forma <<sì ocurre e[ evenocurre el evento _y>> (Sanders 1994, 1995; Lawson 1997), lo que puede
re_
presentarse gráfi camcnte como stgue:

tc x, entonces
X

----------> Y

En este ejempto, )c e l son las únicas varÍabtes que han
sido identjficadas. supóngase
que los datos existentes sobre [a ocurrencia de x e y
muestÍan que siempre que (o donde)
ocurra n, también se producey. La ocurrencia habítuaLy
concomitante ie ambas.variabtes
llevaría bien a [a conclusión (débjb) de que.n e y están asociadas
[a una a [a otra, o bien
la conclusión <<fuete>> de que;r ¡'ealmente ocasiána y. Ahora
bien, ¿qué sucedería si tam_
bién se produjera habituatmente a[gún otro factor zjunto con
rú e yiËL .r,rtirt. se arriesga
a especificar una re[ación. entre x e que podría ser realmente
/
eL iesuitado de [a actuación
de z sobre -rc e y independientemente. Esta situación
se representaría como sìgue:

IJnavezdesacreditados económicamente, los regímenes autoritarios tienden a perder el poder. Por otra parte, las democracias aguantan tanto <en las duras como en las maduras>'
están
Observando 1å rehción global, este hecho significa que los regímenes autoritarios sólo
factor
importante
el
ignorar
pues,
al
Así
prosperidad
económica.
de
épocas
poder
en
el
en
de <dåsgaste>> aêt regimen, la conclusión original en apoyo de la conexión entre regímenes
autorita;os y p.orp".id"d económica resulta espuria (Przeworski y Limongi 1993,1991)Como se há visto anteriormente, las soluciones al problema de las relaciones espurias
están relacionadas con el número de países incluidos en los estudios comparativos; asimismo, las transacciones (trade-offs) asociadas a estas soluciones pueden ser a menudo una
fuente de frustración. La solución más fácil para las relaciones espurias consiste en especificar todas las variables relevantes que pueden explicar el resultado observado Esta solución es adecuada si la comparación se hace con muchos países o muchas observaciones,
pero si el estudio incluye pocos países o uno solo, la especificación de variables adicionaies puede solaparse con el primer problema identificado en este capítulo (demasiadas variables, número insuficiente de países). Es importante no especificar variables irrelevantes, ya
que simplemente podrían enturbiar el análisis. La segunda solución consiste en seleccionar
países que encajen con los criterios de la teoría que ha sido especificada, pero esta solución
ioincidè en parte con el problema del sesgo de selección. Así pues, el investigador se ve
forzado a reconocer estos compromisos, al tiempo que maximiza los tipos de inferencias
que pueden extraerse en función de los países y las evidencias disponibles en el estudio-

X

\ /

l

'.

En otro ejempl.o, Lieberson

y

Hansen

(1974

sìdad idiomátìca (.rc) y desarrotlo
þ), cuando compararon una mu
punto del tiempo. si se hubieran detenido ahí,
habrían concluido
mática inhibe e[ desarrotto- sin embargo, un análisis
más

exhausti

I
l

j
,.1

largo ptazo, no exìstía relación u
];
hallaron fue que [a variabte <años de exis_
iamente) estaba negativamente relacionada .

Falacias ecologicas e indíviduolistas

]

Firebaush 1e80). Este ejernpro de reración
Desarro[[o

retacionada con eI desarrotto. De este modo,
espuria (véase

.rrrl.o:'.':::|ti:äil'Jåt;:ión

El quinto problema (falacias ecológicas e individualistas) surge cuando un estudio pretende
hacèr inferencias sobre un nivel de análisis sirviéndose de evidencias de otro nivel de análi-

,;

i

sis (R-obinson 1950; Scheuch 1966, i969; Miller 1995). Por ejemplo, una teoría de la revolución puede centrarse en factores psicológicos individuales que dan cuenta del comportamiento rebelde, pero la comparación para contrastar la teoría puede usar datos estadísticos
agregados internacionales sobre niveles de desigualclad y ejemplos de violencia política.
Existen dos tipos de datos en las ciencias sociales: datos individuales y datos ecológicosLos datos individuales, como sugiere su nombre, comprenden información sobre personas
individuales. Los datos ecológicos incluyen información que ha sido agregada para unida-

Diversidad idiomática

En ambos ejemplos, e[ hecho cre no identificar
e[ factor común subyacente puede [[evar
inferencia con respecro a [a retación entre
las dos variabtes esfecificada origi_

municipios, provincias, regiones o estados
individuales se recaban de los censos que
Los
datos
(Scheuch
1969:
136).
y
países
federados
población concreta, de otros medios
una
de
el
conjunto
periódicarnente
sobre
realizan
se

;#:j:i.

des territoriales, tales como distritos electorales,

I
I

70
77

<oficiales>, o bien de encrrestas que se llev
población. Los problemas <gemelos> de fal
do se extraen inferencias sobre un nivel de
lisis. Se produce una falacia e
de datos a nivel agregado se

los estudios que intentaron estimar las características socio-económicas de las personas que
votaron al Partido l'lazi durante la República de Weimar.
Los ejemplos de falacias ecológicas e individualistas no se limitan únicamente a los estudios de un solo país. Gurr (1968) postuló que
rebelde era un sentimiento de privación relativa.

individual. Alternativamente,

Ambas falacias son
brevalorar relaciones a
fuentes, a saber: las pre
tos. En el primer caso,
un mayor grado de realidad que los datos a o
<el comþortamiento individual puede ser
mientras que las propiedades del sistema s
dual puede ser visto como un mero reflejo
tructurales>. En cualquiera de los casos, I

conexiones políticas, sociares y económicas entre las personas,
tales como <[p]rocesos de
distribución, conflictos, poderes y dominaciel orden s
formación

ote un

o
La disp
ya que los
personas

es

nte de falacias ecológicas e individualistas,

stituir los datos de un"nivel por los datos de
investigación específica en otro nivel. Et primer
ce en un estudio del comportamiento electoral de
) poco después de concedérseles el derecho a vo_

porcentaje de mujeres en
en ciertos
serían más

distritos.r".to,ur.Tl:î:i;?,tJ.Ïä,íf*,iåil?l?JJiX'#:i:,ï"i

referendos
proclives
mente el número de

Estos

investigáa*., ,uponi-

que las mujeres

ferendos y qie así poariu lrti-u.se indirecta_
cada distritó. Ogburn y Cottra eran consçien_
tes de que podría haber un problema si se extraían inferencias-sobre
votantes mujeres combinando datos agregados sobre la población femenina con
datos individuales sobre las
votaciones de los referendos (véase King 1997: 3-4). De probtemas
siÃil"r.s adolecieron

que se da cuando las personas perciben que los <
mamente derecho a disfrutan> están muy lejos
recursos sociales de que disponen (Gurr 1970: l3). Gurr postulaba que unos altos niveles de
privación relativa debían estar relacionados con unos elevados niveles de violencia política.
Dada la inexistencia de datos individuales sobre privación relativa, Gurr contastó esta hipótesis usando datos agregados sobre 114 países, que mostraban una asociación positiva entre sus
mediciones de privación relativa y violencia política. En este caso, los datos agregados f,reron
usados para comprobar una hipótesis a nivel individual (Sanders l98l: 30-31).
En Modernization and Postmodernization,Inglehart (1997) incurre en una falacia individualista en su estudio sobre valores en 43 sociedades. Usando una batería de preguntas que
van desde la importancia de Dios hasta la protección del medio ambiente, Inglehart constnrye (grupos) de valores que adoptan pautas geográficas distintivas. Estas pautas, en opinión
de Inglehart, están distribuidas de manera significativa al¡ededor del mundo de acuerdo con
grupos culturales generales, a sabe¡: América Latina, Europa del Norte, Europa del Este,
Europa católica, Asia Meridional, África y Norteamérica. En este estudio, tnglehart agrega
respuestas a preguntas a nivel individual para establecer clasificaciones simplificadas de
países basadas en Ia cultu¡a. Agrupar porcentajes de personas que respondieron de manera
similar a una batería de preguntas de encuesta y asignarles <tipos> culturales es un claro
ejemplo de falacia individualista, que confunde propiedades sistémicas con características
individuales (véase igualmente Inglehart y Welzel 2005). El examen de Whiteley (2000) de
la relación entre capital social y crecimiento económico también incurre en una falacia individualista. Este estudioso compara 34 países usando indicadores a nivel individual de capital
social e indicadores agregados de crecimiento económico. Su análisis incluye un gráfico de
dispersión del porcentaje de los encuestados en el World Values Survey que afirmó confia¡
más en la gente que en el PIB per cápita (Whiteley 2000: 455). Su análisis de regresión multivariable incluye datos a nivel individual sobre capital socialjunto a indicadores agregados
de inversión, educación y crecimiento de la población, entre otras variables de control, para
explicar las va¡iaciones en la tasa media de crecimiento de los países incluidos en su muestra.
Si bien sí halla una relación estadísticamente significativa entre altos niveles de confianzay
crecimiento económico, la inferencia de que el capital social incide en el crecimiento no es
fiabie debido al problema de la falacia individualista.
Tanto en el ejemplo de lnglehart (1997) como en el de Whiteley (2000), se agregan datos de nivel individual sacados de encuestas nacionales para confeccionar puntuaciones por
país que luego se incluyen en modelos analíticos junto a datos agregados. Cada estudio
parte de la hipótesis de que los países pueden ser incluidos en diferentes gnrpos cuiturales,
o bien clasificados en grupos que tienen un capital social fuerte o débil sobre la base de
datos de nivel individual. Scheuch (1966: 158-159) demuestra que no es posible hacer este
tipo de inferencias. Por ejemplo, un sistema democrático puede incluir a muchas personas
que responden de manera positiva a una serie de preguntas que demuestran sus tendencias

72

73

autoritarias, ahora bien, no por ello el sistema dejará de sel democrático. Del mismo
modo,
un sistema autoritario puede incluir muchas personas que respondan de manera positiva
a una serie de preguntas que demuestran sus tendencias <Iemócráticas o <<cultura cívica>
(Almond y Verba 1963), pero no por ello dejará de ser autoritario. En resumen, atribuir
un
cierto rasgo cultu¡al o sistémico a un país basándose en una rnlrestra de la población
es extraer una inferencia i¡correcta sobre dicho sistema basada en un nivel de anãlisis
incorrecto.
ambas falacias es sencilla. Los datos usados en las investigacio_
n
cadena de inferencias entre los conceptos teóricos especifúados
s conceptos finalmente utilizados en el análisis. Esta solución
Y
se

global del estudio compacuanto a los juicios que se han podido hacer en la construcción
que
se apoya el estudio, la
la
en
teó¡ica
perspectiva
juicios
la
àita,
cabe
rado. Entre dichos
de investigación y los
diseño
identificación de sus variables clave, la espÈcificación de su
mismo'
límites al tipo de inferencias que cabe extraer del

Resumen
comparados disponiEn este capítulo se han repasado brevemente los diferentes métodos
En este repaso
métodos'
distintos
estos
a
asociados
habituales
Ut., y tor mo.tos problernas
países, la comparación
muchos
de
fl
métodos
general de los
ha sostenido que estos métodos se
ä. po.o, países y los

estrategia adoptada podría depender
asiËntan såbre una
y de los recursos del investigatiempo
del
turrto d. la pregunta de investigación específica,
que este adopte. También conpolítica
la
de
el
estudio
g.n..ripu.u
dor como dil enfoque

mis

gares a conclusiones precisas sobre iugares; y los análisis
de épocas sólo a conclusioues
sobre épocas>>r. Los aspectos pragmáticos de la investigación prr.d"o
no permitir la medición directa de los fenómenos, pero la idea global sigue siendo que
esã medición debe estar lo más próxima posible al nivel del fenómeno objÀto de
.*u-åo.
Sesgo de valor

El último problema que deben considerar todos los investigadores
comparativìstas es el del
sesgo de valor, que se r
posición culturai, política y filosófi_
ca particular del invest
as conclusiones dè la invéstigación.
Durante el último siglo
que aceptar que el conocimiento no
está <exento de valores>>. La clasificación, el análisis y
ta iot.þ..tåci¿n sustantiva se ven
influidos por la perspectiva particular del investigador. El
análisìs empírico moderno acep-

ta, en
teóric
parar
hacer

' según
el
posioión
diante

aplicada a casos de cler
ce¡ inferencias sob¡e c

ciar La extensión

der

uestión, el problema de la falacia ecológica se habría
resuelto meanzadasy la creación de un software específico (King
1997), a dislínea de investigación. Hasta el
la nueva técnica

-orn"nìo,

s en

,0,"

los que

ha sido

se usan datos agregados para ha_

,,,^jj,l,"l:Lî:i jå:ffiîì..:,'ffi|.;,,:î"'.î

pero requerirá técnicas más complejas' No
obstante, quienes no deseen seguir esta línea de
trabajo, las teorias que poshrlen la existencia de relaciones en
niveles individuales debería¡ ser contrastadas con
datos recabados a nivel individual, e idéntica regla general
habrá de aplicarse a las teorías que presuman
la existencia de relaciones a nivel agregado.

et nivel de abstracción y el número de países incluidos en el
métodos'
análisis. En lós tres capítulos siguientes se profundiza más en estos diferentes
este capítulo
en
posibles,
comparación
Además de esbozarse los diierentes métodos de
que, de no
y
ha
afirmado
se
asociados
problemas
de
también se ha identificado una serie
demasiadas
Especificar
fiables'
no
inferencias
que
extraigan
se
a
llevar
resolverse, pueden
jnferencias sin contar con suficientes obiervaciones constituye un diseño de investigación
que comy
indeterminado del que a menudo adolecen los estudios de un solo país aquellos
paran pocos países. Establecer equivalenc
entre sus indicadores operativos constituye
estudios que comp¿Iran muchos países, ya qu
mundo puede minar la precisión de su signi
relacionados con valores de las variables dei.o¡iu q,r" se pretende ånftastar o qn.
"riátr
la infravap"nOi.tt .r prr.d. d* lugar a la sobrevaloración de una relación que no existe o a
variables
u
otras
control
de
variables
especificar
No

existe.
ioración de una relaciórique
nilos
diferentes
Rebasar
relaciones.
determinadas
a
sobrevalorar
puede
llevar
importantes
persla
ignorar
último,
,reles de anáiisis también puede afectar al tipo de inferencias. Por
puede empapectiva cultural y teórica que subyace a un estudio y desde la cual se investiga
comparatlvo'
un
análisi
de
ñar las conclusiones sustantivas
compaEstos problemas no han sido puestos de relieve para detener a los investigadores
extraer
las posibles fuentes
rativistas,
r
invesal
problemas
a estos
inferencia
ptación
pu
que
inferència
d"
tigación c
en el tortuoso cadã los límites natu¡ales a la investigación comparada es un paso saludable
ha idenla
exposición
mino hacia la generación de conoõimiento. En conjunto, hasta aquí
de pro
tipos
y
los
comparan
los
tificado po. qne los politólogos comparan países, cómo
tabla2'2
Ia
En
investigación'
de
proceso
en
el
blemas u to, qrr" frecuentemente se enfrentan
fuertes y débiles, tanto
se resumen lós métodos de comparación y se valoran sus puntos
a los compromisos que
como
válidas
a
inferencias
para
llegar
capacidad
a
Su
con respecto
el investigador ha de asumir cuando emplea cada uno de ellos'

lleva un compromiio

átre

çù.
r'

74

a

I
¡

75

Métodos comparados: una valoración
Fortalezas
Comparación de

Control estadístico

muchos países

Sesgo de selección limitado

Alcance amplio
Inferencias sólidas y adecuadas
para la construcción de teorjas
Identificación de países atípicos
(casos desviados)
Comparación de pocos
países

Control mediante la selección de:
1) Diseño de sistemas de
máxima similirud (DSMS)
2) Diseño de sistemas de
máxima diferencia (DSMD)
Adecuada para la construcción
de teorías

establecidas entre variables pueden considerarse excesiva_

La recogida y el análisis de los datos pueden llevar mucho
ón matemática e informática que muchos comparativistas no

Debilidades / Retos
Medidas no válidas
Disponibilidad de datos

La comparación de pocos países alcanza validez seleccionando cuidadosamente los

países que

Demasiado abst¡acto/alto nivel
de generalidad
Consume rnucho tiempo
Formación matemática
e informática

Sesgo de selección:
1) Elección de países
2) Elección de relatos históricos
Aprendizaje de idiomas

relatos históricos usados como evidencias. Por último, muchos comparativistas que se ven
a sí mismos como (generalistas> no quieren dedicar tiempo ni energía a aprender los idiomas y a llevar a cabo la investigación de campo en los países que engloban estos tipos de

Investigación de campo

estudios.
Los estudios de un solo caso son los más intensivos entre los métodos comparados y representan una gran proporción de la investigación que se realiza en el campo de la política
comparada. Los estudios de países individuales que resultan útiles como herramientas de
comparación son aquellos que generan hipótesis, validan o invalidan teorías y esclarecen
casos atípicos identificados mediante otros métodos de comparación. Los estudios de un
solo país son los más propensos a problemas de sesgo de selección, y a considerar demasiadas variables y excesivamente pocas observaciones, así como a producir diseños de i¡vestigación indeterminados que generan inferencias menos fiables que las de los otros métodos
de comparación. Al igual que sucede con los especialistas de área, los <especialistas de país>
invierten un tiempo enorrne en el aprendizaje del idioma y de la cultura local de su país

Estudios cle área

Análisis configurativo
Mac¡o-historia
Intensivo, ideográfico,
path-dependent (inercia institucional)
y análisis configurativo
Seis tipos:
1) Ateórico
2) Interpretativo
3) Generación de hipótesis
4) Confirmación de teorías

sistemas de máxima similitud (DSMS) o en el diseño
DSMD). Estos tipos de estudios son intensivos y ade_
as. Evitan forzar conceptos al basarse en un conoci_

Inferencias menos fiables

Evita la <disto¡sión conceptuab>
Descripción densa

Estudio de un solo caso

e

de sistemas
cuados para

Infe¡encias poco fiables
Sesgo de selección:

l) Elección de países
2) Elección de relatos históricos
Aprendizaje de idiomas
Investigación de campo

particular, un compromiso que otros investigadores comparativistas pueden contemplar
como excesivamente exigente.

Lecturas comptementarias

5) Rechazo de teorías
6) Países atípicos (casos desviados)

Collier, D. (1991): <New Perspectives on the Comparative Methoð>, en D. A. Rustow y K. P. Erickson
(eds.) Comparative Political þnamics. GIobaI Research Perspectives, NuevaYork: Harper Co-

llins,

7-31.

Un excelente repaso de los métodos comparados.
Dogan, M. y Pelassy, D. (1990): How to Compare Nations: Strategies in Comparafive Politics,2." edi,ción, Chatham, Nueva Jersey: Chatham House.
Esta obra ofrece un excelente análisis sobre el problema del establecimiento de la equivalencia
funcional en política comparada.
Eckstein, H. (1975): <Case-shrdy and Theory in Political Science>, en E I. Greenstein y N. S. Poisby (eds.)
Handboolc of Political Science, vol. 7'. Strategies of Inquíry, Reading, MA: Addison-V/e sley, 79-137 .
El examen más exhaustivo del valor científico de los estudios de un solo país.

l

76

.77
'^*"';,ï"Y;,!;,??iì #ïIethodological

:J::ii::î,:ir::::::ïi::,i::î:'

P¡oblems in comparative poli:ics>,
Journat of rheoreti-

de sisremas de simiritud máxirna

y de direrencia máxima,

Geddes' B' (1990): <How the cases
You choose Affect the Answers you
Get: Serection Bias in comparative politics>, polttical Analys¡¡,
2: 131_150
unoexcelente artículo sob¡e el slsgo
de r.l.r.iån que usa ejemplos
¡eales de ia literatura cornpa-

tt"tï;olj,T,ä;l;,lr'.å:*rt'o

s' (ree2): potiticat science'A compaiative
tntroductiorz,Nueva

su capítulo 2 contiene breves exposiciones
sobre_el ses-{o cle valor, así como
sobre los problemas
y,rn número insuficienie de países, y
d.e la equivarencia.

de exceso de -'¡ariables

t"irî:ï;,ì.:!iå]!;'¿;#:;i:i:T'
år:.L":"ot*to

2

se hace una revisión exhaustiva
de ros probremas que supone

tuo!]1"1"Í,',nuiil;lir:ln:tive

- ili?¿rjl["toff1-"0t"

el sesgo cre se_

Politics and comparative Method>,
rhe American potiticat scien-

tr."#"H:Hlî:"*:hï:'étodo

-

rhe Improvement orsocíar ßesearch
and rheory,Berkerey,

conrparado, que io ubica en
el campo de la ciencia sociar

cases strategv in comparative
Research>, comparative potitÌcar
snç

En este ensayo se exponen reflexiones
adicionares sob¡e el método
comparado.

political

and
Science: Muttiple Historicat
_l!åJ,l,i?;
Political
Review, eoi:;: oos-o t a.
un buen repaso
,science
el sesgo de
selección.
*""f;;'l"ir#ï,f;?;,Íli'ì";",f::.."".ïLï^fi::xi,i:?,._iuo,

Un breve resumen de los método;
Ragin, c' c' (lggg: <Intro_ductìon

f::!,X;:;itarative

'.,n

Records and

y G Stoker (eds) rheory

"".p;;;"r."""

to Qualitative comparativeAnalysis>,
enT. Janoski yA. Hicks
Potiticat

E""";;;r;l*in'

s**,óiÃliägî,ð*u,iag"

Este ensayo tlistingue entre enfoques
<orientados a4 variables>i
Y4rr4uroö))
una vía para

unificarlos.

universiry

(onentados a casos) y
y <orientados
propone
r

Sa

Cioss_national Research>, In

_

o aquellos países de los que el

t"iï.i,
itii?¡j:îsîlept

Misinrormation in comparative poritics>,
Americart potiticat science

La declaración crásica sobre
<clistorsión conceptuabr y
ra <escalera de abstracción>.

(.1994): <Compare Wity and l{ov': Cornparing, Miscomparing and the Co,nparative Method>, en
Kaz.ancígll (eds.) Compartn.g Natktns: Concepts, Strategtes, ,substance, Londres:
Basil Blackweli, 14-31
Una reformulación de las principales afirmaciones de 1970 y de la idea (comparar cs controlar>>.

- \4 Dogan y A

Skocpol, T. y Somers, M. (1980): <The uses of comparative History in Macrosocial lnqru;fty>>, contparatit,e Studies in Society and IIistory,22-. 174-197.
En este ensayo se describen los usos de la historia comparada, así como los métodos de inducción
por concoLdancias y por diferencias de Nlill.

726

numerosas transiciones a

6.

Desarrollo económico
v democracia

parte estos desafïos e intereses

repenrmo aumento

rclones) sociales y económicas
los intentos de

o. lor;toI:*aminan

esfuerzos por explicar los
oríse

no violenta y de la activida

Inicialmente, el interés académico por la relación entre el desarrollo económico y la democracia vino motivado por la búsqueda de las <precondiciones> (Karl 1990:2-3) o <requisitos> (Landman 2001) de la democracia. Enfoca¡do la atención tanto en las <viejas> democracias del triángulo noroccidental de Europa y Norteamérica como en las <<nuevas>
democracias del resto del mundo, esta línea de iavestigación trata de identificar los factores

paración en el contraste de
hi
trando la atención en el méto
Cada capítulo comienza
explicando los motivos de
ofrece a continuación una
usando los métodos comp
comparaciones pretende re

lugar, ¿llegan los diferente

seño de investigación alguna

en cuenta los distintos estu_
e del libro? por ejemplo,
¿in_
comparaciones los posibles
on o no espurias las relacio_
análisis? ¿Surgen problemas
confiene un análisis metodo_
n, los ejemplos utilizados en
a de investigación.

clave que contribuyen a explicar la aparición y el mantenimiento de las democ¡acias. Entre
los muchos factores identificados para explicar Ia democracia, el nivel de desarrollo económico continúa interesando especialmente a los investigadores comparativistas y a quienes
adoptan decisiones políticas en el seno de la comunidad internacional dedicada a cuestiones de desarrollo. En este capítulo se comparan trabajos que han examinado comparativamente el vínculo entre estas dos variables, el desarrollo económico y la democracia, pata
mostrar si los diferentes métodos de comparación empleados han conducido o no al mismo
resultado. Se pasa revista a algunos estudios que comparan muchos países, otros que comparan pocos países y a estudios de un solo país. En cada método de comparación, el aná1isis se centra en cómo las diferentes teorías especifican las variables dependientes e independientes y la nahxaleza de la relación, en cómo se miden los conceptos, así como en los
distintos problemas con los que se topan los análisis y en los diferentes resultados que
obtienen.

729

E[ probtema de investigación

,tes entre tas variabtes
<<desarrolto económico> y (democracia>

? Si es así, ¿por qué?
¿Crea el desarrollo económico

ento de la democracia? IJna vez establecida
la de_

modelo de ta figura 6.1 es una ,,-p,"Ïåii
tigación. Muestra que Ia democracia es la v
la variable independiente. La flecha de la
indicar que el desarrollo económico pued
la democracia. Este modelo ha cambìado
conceptos básicos y la relación entre ellos.
Lo

t

La relación entre <desarrollo económico>

y

<democracia>> puede adoptar djferentes

funcionales, siendo las más comunes [a Uneat, [a curvilínea y [a

escalonada.

formas

I

I

I

Relacion

I

lineql

nómic
extrae

paldar

tra en [a figura 6.2.

E[ desptazamìento a [o largo de [a línea en [a figura muestra qu.
aumento en una variabte lteva asociado un incremento en [a otra-

Figura

6.2

Representación de una relación lineal entre <<desarrollo económico>

y <democracia>

E

cos países y los estudios d.e un solo
caso
cuaiitativas para poner de manifiesto
los
vlenen en los procesos de desarrollo
econó_
ntos más próximos al enfoque de
inercia

Õ

Desanollo económico

resumen 6.2).

Figura

6.1

Desarrollo económico y democracia

esta invierte la relación
éase

Heliwelt (I994).

Relacìón curvilíneo

y examina si las democra_
. En ot¡os textos
<inercia institu_
adquirido en las

un

-,

130
131

Figura

6.3

R.epresentación de una relación rurvilínea
enh.e <<desarro'o
económico>> y <<democracio>

CIiADRO RESUMEN

6.2

ArEurmentos en [a línea de la <<inercia

instituciona[.>r
Un argumento basado en [a'inercia jnstitucional desarrolta una secuencìa de eventos en
un relato histórico. Su hipótesìs básica es que una vez que se produce un evento particular. ya sea una guerra, unas elecciones, una revotución o una decisión importante, e[

a
E
o

Ê

curso de los eventos que sigue se verá alterado para siempre. Considérense [os dos ejem-

plos sìguientes: un ejempto abstracto denominado e[ <problema de [a urna> (Jackson
1'996:723) y uno de ta ciencia potítica referente a [a consotidación democrática (Burton
et 01.1.992).

DesarroLlo econimico
Un

o

re lació

n

<<esca lo

n

a d a>>

La función
de un

nte diferente de las dos anteriores.
En este caso, a parbir

nivel

En ra

nsura

:iiåi:'.:;i:,J,i:"r,."tï# r,ffiî:.J::::åîïli#ïî

co, sino un punto de <despegue> hacia
[a

Figura

6'4

a.ro.À=i.

(Rostow

rsoi; L.nam.i fsss;.

Representación de una relación escaronada
entre <<desarroro
económico> y <<democracia>

En primer lugar, piénsese en una urna que contìene una petota roja y una pelota blanca. En e[ primer caso, se seleccìona una pelota de La urna, y luego esta y una petota deL
mjsmo color son cotocadas nuevamente dentro de [a urna. 5i esta operación es repetida
una segunda y una tercera vez (o infinitamente). [a urna se convertjrá en una distribución

de petotas rojas y btancas que es attamente dependiente de las primeras elecciones que se
hagan. Esta situacìón se itustra en [a figura 6.5. Las diferentes distribuciones posibles de
pelotas rojas y blancas se multiplican rápidamente con cada ronda sucesj'va, pero de [a figura se desprende claramente que cada distribución sucesiva es attamente dependìente de
[a ronda previa. Por ejemplo, La parte izquìerda de [a figura muestra que si se elige una
pelota roja en [a primera ronda, entonces habrá en [a urna dos rojas y una btanca. Si se
escoge nuevamente una roja, [a urna tendrá tres rojas y una blanca, y así sucesivamente.
En [a parte inferior de [a figura se muestran cuántos tipos de distribuciones diferentes son
posibtes, pero está claro que las dos primeras etecciones tienen un efecto drástico en Las
distri bucjones posteriores.

Figura

o

6.5

El problema

de Ia urna y la inercia institucional

E

o
Õ

Comienzo

I
Desarro[Lo econimico

L
1

BBR

RRB

RRRB

RRRB

RRRRB

BBBRR

RRRBB

BB BBBR

(x6)

(xz)

(x2)

(x6)

B

BRR

B

BBR

BBBR

BBBRR

(xz)

BBRR
RRRBB

(x2)

ruenrr: Adaptada de Jackson (1996:723).

En e[ segundo ejempto, Burton et al. (7992:23) desarrotlan un argumento de este tipo
para explìcar los diferentes tipos de consotidación democrática en América Latina y Europa
meridiona[, taI como se ìlustra en [a figura 6.6.
En e[ caso de países que experimentaron transiciones democráticas acompañadas de
movjlizaciones poputares, e[ esquema muestra iniciatmente dos pautas: consenso de étites
y movilización de masas, o ausencia de consenso de élites y movilizacìón de masas. La primera pauta conduce a [a estabilización, [a ìnstitucionalizacìón y [a consoLidación de [a

i32
133

cjemocracia. La seguncja parte desemboca
e
masas que, a su vez, se traduce en una
demo
o incluso en una vuetta aI autor-itarismo.
E[
que, una vez que e[ país ll.ega a uno de
los n

Figura

6'6 un argumento

sobre la consolidación dernocrática
basado en ra

inercia institucional

educación y lavbanización. La riqueza se mide me
como rentâ per
cápita, médicos, autorrróviles, teléfonos, radios y ej
por cada 1.000
habitantes. La industrialización se mide teniendo e
de varones empleados en agricultura y el consumo de energía per cápita. La educación se mide a través
del porcentaje de po
superior; y la urban
res a 20.000 habitan
76-17)- Estas distint
económico: los valores más altos indican niveles más elevados de desarrollo económico.

lmovitìzacìón socí¿l continúal--ì

--l
.l

¡u¡lre: Adaptada de Burton

et

La aplicación de esta definición permitió a Lipset ciividir su muestra de países en cuatro
grupos difèrentes. Dividió los países europeos y angloparlantes en democracias estables,
de un laclo, y democracias inestables y dictaduras, de otro. Dividió los países de Arnérica
Latina en democracias y dictaduras inestables, de un lado, y dictaduras estables, de otro.
En cuanto al primer grupo, consideró democráticos a los países en los que se podía documentar una <sucesión ininterrumpida de democracia política desde la Primera Guerra
NIundial, y ausencia de grandes movimientos políticos contrarios a las "reglas de juego"
democráticas en los últimos veinticinco años> (ibíd.: 72). Los países latinoamericanos
fireron clasifìcados como democráticos si contaban con (un historial de elecciones más o
menos libres durante la mayor parte del periodo posterior a la Prime¡a Guerra Mundial>
(rbíd.:72-73).
La comparación proporciona un abanico de indicadores cuantitativos de desarrollo económico para esta muestra de países, entre los que figura lariqtreza,la industrialización, Ia

f

al. (7992:23).

La comparación de muchos países

estudios que tratan de ahondar en esta comparación original.

constitucionalmente establecidas
para
seno de una sociedad del problema
de
que perrnite a la mayor parte
posible

de elegir entre candidatos alternativos

desarrollo de las
sarrollo económi
que Cutright (ibí
cas

y el nivel de

734
135

La confianza general en sus resultados
re rleva a predecir er niver

TïiltX1lä:i:îiä'Íå:

su muestra,

b;;'¿'.

d.e

desarroro político

en ros varores r,,¿iurä,,ur.,
de ras distinras

nición de desarrollo democrático> (ibíd.: 611). Apoyánciose en los estudios anteriores
realizados por Lipset (1959) y Cutright (1963), Jackman sostuvo que la democracia
se entiende

el
ä

veló que la relación curvilínea es
tos argumentos de Dahl

l'å:å:*

Unidos (ibíd.: 573). Cuando los denominados <países de desarrollo tardío> intentaron <alcal]zaÍ)> a los otros países en la economía mundial (Gerschenkron 1962), sus esfuerzos
sus sistemas políticos en
nto sugiere que los países
icos que los países que se

ó su comparación de 60 países
no comu_
democracia, así como err<la propia
defi_

:"t-"":iîx*tón

se hizo

en r97r con cif¡as

der

pNB per

câpita de r957,cuando existían
tanto la I,RSS

Así pues, mediante la comparación de 99 países, Bollen pretendió examinar si el nivel
de democracia es mayor en los países que se desarrollaron antes, o bien si es más alto en
los países que simplemente han logrado mejores niveles de desar¡ollo económico, o ambas
cosas. Su índice de democracia incluyó tres indicadores de soberanía popular y tres indicadores de libertades políticas (Bollen 1979: 580). Al þal que Jaclcnan (1973) v cutright y
Wiley (1969), Bollen utilizó el consumo de energía como medida del nivel de desarrollo.
El momento preciso del desarrollo se midió restando de 1966 el año de comienzo del desarrollo (Bollen 1979: 577). Su análisis estadístico arrojó que el momento preciso del desar¡ollo económico no es relevante, pero que el nivel de desarrollo tiene rln efecto sustancial y
positivo sobre la democracia. En otras palabras, para esta muestra de países, el nivel de
desarrollo de un país, con independencia de cuándo haya comenzado realmente a desarrollarse, afecta al grado en el que es democrático.
Desde esta primera fase de trabajos comparativos se han publicado nuevos estudios que
recurren crecientemente a técnicas estadísticas sofisticadas, gracias a las cuales los investigadores pueden comparar muchos países a lo largo del tiempo, incrementando así el número
de observaciones (véanse a este respecto los capítulos I y 3 de este libro). Cabe destacar tres
estudios que usan este método de comparación. Helliwell (1994) compara 125 países durante el periodo 1960-1985 (n: 1.250); Burkhart y Lewis-Beck (1994) comparaa 131 países
desde 1972 hasta 1989 (n : 2.358); y Przeworski y Limongi (1991) y Przeworski et al. (2000)
comparan 135 países entre 1950 y 1990 @: a.126). Los dos primeros estudios hallan evi-

734

I

135

La confiar'za general en sus resultados le llev. a predecir ei nivel
de desarrollo político
para cada país incluido en su muestra, basándose en ios
valores individuales de las distintas
variables independientes.
Para responder ala cririca según la cual I
ban la relación eran <análisis instantáneo
rar 40 países <autogobernados> usando
Mundial, con el fin de examinar si dicha rel

:#ål:: ü:;: ìi,ä.ü: li,îl¿:,:;iî .
cuarro décadas para renejar er cambio
r".;::::iî'åiît:;îi:i::"tå:i,îîiä::,,1;iî;
""
económico
;",ff

se tomó ia cantidad de energía consumida.n
uì uño dado. La comparación de
los 40 países a lo largo de las cuatro déãadas
revela una relación significativa y estable endesarrollo económico y ra representación porítica. "Además,
puesto que el
ra atención en cuatro periodos d.e-tiempo
diierentes, cutright y wiley (ibíd.:
que el nil-el de representación política
es causalmeáte å"penoiente del nivel
conómico.
En
1971) se
mas

P

ocracia,

las co
la demo
mensiones críticas: contestación y pa
ies altos de contestación (es decir, el
gozan de libertad para oponerse a ias

a, entre otros países, fueron poliarquías
mu_

arrollo económico (Dahl

l97l:

69_70; véase

su cornparación de 60 países no comu_
emocracia, así como en <la propia defi_

.#"::ffi*tón

se hizo en 1971 con cifras der

pNB per cápita de
1957,cuando existían tanro ra (rRSS

niciór¡ de desarrollo democrático> (ibíd.: 611). Apoyándose en los estudios anteriores realizados por Lipset (1959) y Cutright (1963), Jackman sostuvo que la democracia se entiend.e
mejor como un concepto continuo, en lugar de como uno dicotómico, por lo que deberían
contrastarse tanto las formas lineales como curvilíneas de la relación. Su medida de la
democracia combina cuatro indicadores, a saber: la participación electoral, la competitividad del sistema de partidos, el grado de irregularidad electoral y una relativa libertad de
prensa- Al igual que Cutright y V/iley (i969), como medida de desarrollo económico tomó
el nivel de consumo de energía. Su análisis estadístico reveló que la relación curvilínea es
más significativa que la reiación lineal, añadiendo así, en línea con los argumentos de Dahl
(19'/l), evidencia comparada a la idea de un umbral democrático.
Citaremos a Bollen (1979) como ei último estudio en esta muestra de los primeros esfuerzos comparados que examinan la relación entre desarrollo económico y democracia.
Además de centrarse en el nivel de desarrollo económico, Bollen también se interesó por la
cronología del desarrolio. Este autor se planteó que, posiblemente, los países que se han
desarrollado mucho después que los europeos y los norteamericanos hayan tenido más dificultades a la hora de establecer formas de gobierno democrático (véase infra). Por ejemplo,
el modelo británico de desarrollo económico rápido tuvo profundos efectos en los paises
que se desarrollaron con posterioridad a Reino Unido, como Francia, Bélgica o los Eitados
Unidos (ibíd.: 573). Cuando los denominados <países de desarrollo tardío> intentaron <alcanzar>> a los otros países en la economía mundial (Gerschenkron 1962), sus esfuerzos
en este sentido podrían haber ejercido una presión indebida sobre sus sistemas políticos en
ciernes y provocar así la ruptura democrática. Este tipo de argumento sugiere què los países
que se desarrollan más pronto seriin más probablemente democráticos que los
þaíses que se
desarrollan más tarde.
Así pues, mediante la comparación de 99 países, Bollen pretendió examinar si el nivel
de democracia es mayor en los países que se desarrollaron antes, o bien si es más alto en
los países que simplemente han logrado mejores niveles de desarrollo económico, o ambas
cosas. Su índice de democracia incþó tres indícadores de soberanía popular y tres indicadores de libertades políticas (Bollen 1979: 580). Al igual que Jackman (1913) y Cutrighr y
Wiley (1969), Bollen utilizó el consumo de energía como medida del nivel de desarroiló.
El momento preciso del desarrollo se midió restando de 1966 el año de comienzo del desarrollo (Bollen 1979:577). Su análisis estarlístico arrojó que el momento preciso del desarrollo económico no es relevante, pero que el nivel de desarrollo tiene urefecto sustancial y
positivo sobre la democracia. En otras palabras, para esta muestra de países, el nivel de
desarrollo de un país, con independencia de cuándo haya comenzado reãlmente a desarrollarse, afecta al grado en el que es democrático.
Desde esta primera fase de trabajos comparativos se han pubiicado nuevos eshrdios que
recurren crecientemente a técnicas estadísticas sofisticadas, gracias a las cuales los investigadores pueden comparar muchos países a lo largo del tiempo, incrementando así el núme¡o
de observaciones (véanse a este respecto los capítulos I y 3 ãe este libro). Cabe destacar tres
estudios que usan este método de comparación. Helliwell (1994) compara 125 países durante el periodo 1960-1985 (n: 1.250); Burkhart y Lewis-Beck (1994j comparan 131 países
desde 1912 hasta 1989 (n = 2.358); y Przeworski y Limongi (t99j) y przewoìski et at.
þooo)
comparan 135 países entre 1950 y 1990 (n:4.126). Los dos primeros estudios hallan evi-

136
737

CUADRO RESUMEN 6.3

Democratización endógena y
ex6gena

otros países en los que [a democracìa está floreciendo en condiciones de escasez económica. Por ejempto, Mongotia es un país democrático desde comienzos de los años noventa
en que cayó e[ régimen comunista que ltevaba en e[ poder desde j.922. Durante [a década
de los noventa, Mongotia privatizó su economía a[ tiempo que ltevaba a cabo reformas
democrática
bres a [o largo de todo e[ periodo en
partido com
uego fue desplazado por una alianza
oposición y
en una gran coalición. Este y otros
[a categoría
probabitídad>, ya que su capacídad
sin un avance económico sustancial cuestiona los grandes principios de [as teorías de
democratización endógena y exógena.

dencias estadísticas sustanciales que respaldan una relación entre desarrollo económico

y democracia. El tercer estudio arroja serias dudas sobre estos hallazgos y una comparación
de los tres estudios pone de manifiesto que sus diferentes resultados dependen, en gran medida, de su conceptualización de la democracia y de su especificación de la relación.
Helliwell (1994:226) selecciona una muesfa de países para los cuales <es posible obte-

ner medidas comparables de renta per cápita y valoraciones periódicas del alcance de los
derechos políticos y civiles>. Su índice de democracia (o <probabilidad de libertad política>) combina dos medidas diferentes de la protección de las libertades políticas y civiles3,
y oscila entre bajo (ausencia de democracia) y alto (democracia plena). Además de su medida de desarrollo económico, Helliwelt (lbíd.:228-229) controla los diferentes efectos regionales incluyendo en la muestra países de la OCDE, países productores de petróleo de
Oriente Medio, países africanos y países latinoamericanos. Su análisis estadístico arroja un
fuerte efecto positivo de la renta per cápita en el nivel de democracia. Asimismo, su análisis revela efectos positivos.para los países de la OCDE y de América Latína, y efectos negativos para los países de Africa y Oriente Medio. Globalmente, los resultados estadísticos
confirman la relación entre desarrollo económico y democracia establecida por los primeros estudios comparados.

Bwkhart y Lewis-Beck (1994) usan un conjunto de datos algo más robusto que el de
Helliwell 099Ð y una escala de democracia similar, que comprende des<,e la inexistencia
de democracia hasta la democracia plena. Recurren al consumo de energía para operacionalizar el desarrollo económico y controlan estadísticamente los efectos de <otras fuerzas
sociales> y la <posición mundial> de los países incluidos en el estudio. Pa¡a la variable
<otras fuerzas sociales> se toman como aproximación valores pasados de democracia, y la
identificación de Ia posición de un país en el mundo (central, semiperiférica o periférica) se
hace sobre la base de nueve estudios distintos (Burlùart y Lewis-Beck 1994:904-995).Los
resultados del análisis estadístico arrojan que las variables <desarrollo económico> y <otras
fuerzas sociales> están asociadas positivamente a la democracia, mientras que las posicio-

I

Las escalas separadas fueron desarrolladas originalmente por Raymond D. Gastil y desde entonces se
aplican anuaimente por la fundación Freedom House (véase Foweraker y Landman 1997: 55-56).

138

139

nes mundiales periférica y semi-periférica ¡educen estos
efectos positivos. En otras palabras' el efecto del desarroilo económico en la democra"ia
menor en países recientemente
"s
as estadísticas mâs avaruadas que las
autores con un alto grado de confian_
a (Burkharr y Lewis-Beck 1994: 907;
Przeworslci et al. (2000) muestran escepti_
riormente citados. No discuten el hecho de
mente, pero sí cuestionan ra

manera.no,,.'#läl:lïäå?iå"ïi"Xi:iî,'^tå:1:Ëill,åî

los países con arreglo a nofinas de vdôración
del ejecutivo, el
la existe
alternancia en el
I tiempo
sencillo revela q
niveles
te. Ahora bien, en lugar de proclamar inme
mueve la democracia, los autores sostienen
convertrrse en países desarrollados económi

La cornparación de pocos países
Como se ha señalado en los capítulos2y 4,los estudios que comparan pocos países usan
técnicas tanto cuantitativas como cualitativas. Ahora bien, ambas técnicas tienen en común
la selección cleliberada de los países que comparan, basándose en criterios tales como adecuación a la teoría, interés en una región o disponibilidad de datos y recursos. Como se
expondrá en este apartado, la selección de países puede afectar a las inferencias que se extraen con respecto a Ia relación entre desarrollo económico y democracia (véase tambien el
capítulo 3). En este apartado examinaremos, en primer lugar, tres estudios que emplean
técnicas cuantitativas para comparar unos pocos países, a saber: ei estudio de Lerner (1958)
sobre modernizacrón en Oriente Medio, ia comparación de Neubauer (1961) del desarrollo
democrático de 23 países, y varios trabajos sobre desarrollo económico v democracia en
América Latina (Landman 1999, 2006a; Mainwaring y P&ez-Llñín 2003). A continuación,
se hará un repaso de tres estudios cualitativos que comparan varios países, en concreto:
el estudio sobre industrialización y democracia en el Reino Unido, los Estados Unidos,
Alemania y Rusia, de Schweinitz Q96fl; el estudio de las <tres r,ías a la modernidad>, de
Moore (1966); y la comparación de las pautas de desarrollo en países capitalistas avanzados, América Latina y el Caribe, de Rueschemeyeî et al. (1992).

La comparación cuantitativa de pocos países

Un año antes de que Lipset (1959) aportara el primer estudio comparativo internacional en-

omparada (véanse los cuadros resumen
6.3

ociedad para llegar a su punto
). De oho lado, un grupo emer_
ación parece corroborarse a lo
ya que las d
debate entre

n la idea

de

tre desarrollo económico y democracia, Damel Lerner (1958) publicó un ambicioso estudio
que examinaba pautas de modernización en Oriente Medio. Su estudio comiewa con una
comparación de 73 países que arroja un alto nivel de asociación en una gama de indicadores de modernidad, incluyendo urbanización, alfabetismo, uso de los medios de comunicación y participación política. Esta evidencia inicial le lleva a establecer dichas asociaciones
en una muestra de países mucho más pequeña, que incluye Turquía, Líbano, Jordania,
Egipto, Siria e lrán, recurriendo a encuestas individuales realízadas por equipos de expertos en los diferentes países. La comparación combinada inicial de estos seis países va seguida de estudios de caso de cada país para identificar las peculiaridades de cada uno de
ellos, sin descuidar los rasgos comunes que comparten.
Para Lerner (1958: 89), la modernización es una <<tendencia secular en una sola dirección. de estilos de vida tradicionales a unos estilos más participativos>. Esta tendencia secular se caracterizapor una movilidad fisica, social y psíquica cuya culminación es una sociedad participativa moderna con altos niveles de urbanización, alfabetismo, consumo de medios
y capacidades de empatía. Aunque no valora directamente la conexión entre desarrollo económico y democracia, el estudio da a entender que la democracia es la situación de llegada
de la modernización, y que para dos de sus sociedades más <modernas> (Turquía y Líbano),
el control del poder político se dirime mediante elecciones (ibíd.: S4-S5). No obstante, la
historia ha puesto de manifiesto que ambos países han afrontado dificultades para mantener la democracia: Tirrquía experimentó intervenciones militares en 19ll y 1980, mientras que Líbano sufrió una guerra civil entre 1975 y 1990. Las comparaciones iniciales de

140
147

datos agregados llevaron a la siguiente
clasificación de niveles de
nos a más: Irán, Jordania, Siria, Egipto,
Líbano y Turquía. A esta
análisis de los datos a nivel individiut
...ogiøi en las seis encues-

Des

que
ciones

Ia importancia del estudio de Lerner reside
araciones globales para establecer asocia_

den

å:ii'[,å:fli;,äî::iî,:#3.ix1n *_

en

1o

de estas hipótesis. y como mostrarán.ras comparaciones
de pocos países
que revrsamos a continuación, el contraste
de estas hipótesis rro ., .r, absoruto un asunto
zanjado.
implicaciones

,,

en las aportaciones de racomparación de
muchos y pocos

países, Neubauer
^Apoyándose
(1967)
comparó 23 países media¡rte un índice de desarrollo
democrático e indicadores de
desarrollo económico' El índice de desarrollo
democrático combina cuatro indicadores

mpetencia electoral presente en un determi_

tilizó los mismos indicadores de desarrollo

durante series temporales mucho más largas que se remontan a los años cuarenta (Mainwaríngy Pérez-Liñán 2003). Al iguat que
ios sostienen que
las conclusiones de las comparaciones
grupos de países
más pequeños, en particular, en aquello
tanto en desarrollo económico como en democracia. A diferencia del estudio de Neubauer, los países de la
muestra están geográficamente próximos y son culturalmente similares, por lo que encajan
plenamente en el diseño de sistemas de máxima similitud (véanse los capítulos 2 y 4). La
comparación controla (es decir, mantiene constante) la cultura común de Ia región (legados
ibéricos y pautas de desarrollo económico similares), y algunos de los modelos controlan
adicionalmente las diferencias subregionales entre el Cono Sur y América Central, que
presentan durante el periodo pautas de desarrollo y democracia algo diferentes. El análisis
estadístico comprueba tanto las formas lineales como no lineales de la relación, y no halla
efectos sustanciales entre las variables <desarrollo económico> y <democracia>a. Así pues,
esta muestra más pequeña de países de máxima similitud sirve como una prueba de <máxima probabilidad> que refuta las proposiciones teóricas que han recibido un fuerte respaldo
empírico en el nivel de análisis global.
Tomados conjuntamente, estos estudios emplean las técnicas cuantitativas de los estudios que comparan muchos países, pero limitando sus comparaciones a una selección más
reducida de países. Es evidente que la comparación basada en un grupo más pequeño de
países arroja resultados diferentes, pero, en ambos ejemplos, la selección de los países no
dependía del resultado que se pretendía explicar. Lerner (1958) hizo uso de su extensa
comparación inicial como guía preliminar para. su investigación más intensiva de seis estudios de caso, pero mantuvo un gr¿rn número de observaciones mediante el uso de datos a
nivel individual. Las comparaciones de democracias y de series temporales de países de
América Latina de Neubauer (1967) no revelan relación alguna entre el desarrollo económico y la democracia. Ahora bien, ¿son estos resultados simplemente un producto del tamaño de la muestra, o bien existen razones teóricas e históricas que justifican las dudas
acerca de la asociación entre esas variables? La revisión de algunos eshrdios que comparan
pocos países cualitativamente pretende aportar algunas respuestas a esta pregunta importante.

mocracias reveló que <simplemente no hay relación
¿
de la democracia y ras medidas de desarróflo
socioeconómico> (ibíd.: 1007). Su única co_
rrelación significativa es Ia existente entre el nivel
de .oro*i.u"lonl ei-ren¿imlento de la
demo-cracia. En general, concluye que podría
existir cierto efecto umbral entre desarrollo
económico y democracia, pero que en èl ."ro de
los países democráticos, unos niveles de
desarrollo económico más altosìo se traducen
enmejoras en el rendimiento de la democracia (ibíd.: 1007).
examinan la

relación

nte a AméricaLatina

I
995 (Landman 1999),

comparado 17 países

Él

La comparacion cualítatìva de pocos países

El grupo de estudios cualitativos macrohistóricos que aquí se exponen parten del

interés

comú¡ en revelar los factores causales de la <caja negra)) dentro de la cual se desarrolla Ia
relación entre el desarrollo económico y la democracia (Rueschemeyer et al. 1992: 29).
Mientras aceptan algunos de los supuestos teóricos de las comparaciones globales y mantienen que, a lo sumo, Ios resultados estadísticos positivos y significativos que obtienen son
generalizaciones empíricas (ibíd.:30), estos estudios tratan de identificar las variables in-

aíses más

Mainwa1os

perio_

ZOO1ù

v

a Un análisis con un planteamiento idéntico se llevó a cabo para América Central, obteniendo resultados
similares (véase Seligson 1987).

142

143

termedias clave que conlribuyen a <descomponer>
medias figuran la cronología y lanatoraleza
e-- J ^-;::T:ï.::iàel des
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un mecanismo de voto mayoritario abierto
a
democrático requiere individuos .u.ionui.,

Estados Unidos tuvo muchos
factores a su
o. El país norteamericano poseía
un inmen_

tuvieron que crearse para contener el impulso democrático mientras se daba rienda suelta a
las fuerzas del crecimiento económico (De Schweinitz 1964: 142). Ahon bien, al igual que
en el Reino Unido, en los Estados Unidos el crecimiento económico se produjo de forma
autónoma y el periodo de rápida industrialización no comenzó hasta después de la Guerra
de Secesión. De acuerdo con De Schweinitz (ibíd.: 148-152), existen otras tantas condiciones favorables al establecimiento de la democracia en los Estados Unidos, entre ellas,
mejores condiciones de trabajo para ios obreros, expectativas económicas más moderadas,
menor diferenciación étnica de los grupos de inmigrantes, una arraigada cultura política
de individualismo y el gran tamaño del territorio continental disponible; todas estas condiciones contribuyeron a superar el <problema del bienestao> creado por el proceso de industrialización.
En contraste con la gradual instalación de la democracia en el Reino Unido y el relativamente <caso fácib de los Estados Unidos, según De Schweinitz (ibíd.: 159) la experiencia alemana acusó plenamente el peso de la historia, que generó la neccsidad de un Estado
centralizado fuerte para unificar sus diversas unidades políticas en la segunda mitad del
siglo xx. Antes de la Primera Guerra Mundial, la rápida industrialización de Alemania
había superado a la del Reino Unido, pero tanto la contienda como la posterior llegada al
poder de Hitler trastocaron la hipótesis que relaciona el crecimiento económico autónomo
y la democracia (ibíd.: 184). El carácter aparentemente atípico de este caso se explica haciendo referencia a un cierto <excepcionalismo> británico. En una fase comparable de
desarrollo, el Reino unido no era un país plenamente democrático, pero contó con más
de medio siglo de paz pata que florecieran las prácticas democráticas. Alemania tenía
un legado histórico diferente al británico, que había creado obstáculos más serios a la democratización. Además, el Reino Unido no sucumbió a los problemas políticos y la crisis
del continente. Importa señalar aquí que las comparaciones globales tratan los casos atípicos como una ocurrencia normal, toda vez que constituyen simplemente anomalías en
una distribución estándar de resultados. En esta comparación, De Schweinitz (1964) encuentra dificultades para explicar por qué Alemania no logró una democracia estable en los
albores del siglo xx.
El último caso de este estudio es Rusia, un país que estaba más subdesarrollado y tenía
menos acceso a los recursos naturales que los otros; un país que no experimentó un desarrollo eipontáneo y autónomo, y estuvo más abierto a la invasión extranjera. Por otra parte, la ausencia de una clase media y Ia persistencia de un sistema de servidumbre dificultaron adicionalmente cualquier avance hacia la democracia. Aunque Rusia logró una rápida
industrialización hacia finales del siglo xx, según De Schweinitz (1964),la ideología marxista se convirtió en un factor importante en la conformación de su historia posterior. Al final, Rusia puso en marcha un sistema de gobiemo de partido único sin oposición legítima.
Paradójicamente, no se ofrece explicación alguna para la Revolución rusa de l9ll'. En
cambio, este evento se convierte en un factor nuevo que ayrda a explicar su falta de demo-

cracia. En última instancia, tanto Rusia como Alemania tuvieron un desarrollo económico
tardío y menos autónomo, y una experiencia limitada o inexistente de democracia, mienhas
que el Reino Unido y los Estados Unidos experimentaron un desarrollo económico autónomo y desarrollaron valores fundamentales que promovieron el crecimiento de la democracia. Estas comparaciones se resumen en la tabla 6.1.

T

744

I

145

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Tabla 6.1
esarrollados por De Schweinitz

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I

del
desarrollo

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Carácte¡

Desa¡roÌlo

económico
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temprano
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Medio

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numerosa

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recursos naturales
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y þersistencia de la
se¡vidumbre

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Clase

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alienada

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fuerte

,
Cuitura

obrero

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obrero Movimiento
débil
débil
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política Individualismo Individualismo
Individualismo
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Resultado

Democracia

Democ¡acia

ob¡ero

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individualismo
Democracia

Clase obrera poco
numerosa

Ideología marxista

No democ¡acia

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la relación general entre el desarrollo
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De Schweinitz Gbfá., iil
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y *uotouo que los paíxx tendrían que hallar otros meáios
pã.a

"stãbt"c"rior-

nitz (1964), Moore consideraba que ciertos resultados políticos son producto de configuraciones históricas específicas, que podrían no repetirse. Sus comparaciones descubrieron
tres <<vías>> hacia el mundo moderno: 1) revoluciones burguesas y democracia, 2) revolución desde arriba y fascismo, y 3) revolución desde abajo y comunismo. Como categorías
centrales de comparación incluyó el desarrollo económico, las estructuras estatales y las
clases sociales.

La vía democrâticahacía la sociedad moderna se logró en Gran Bretaña, Francia y los
Estados Unidos. Moore concibió la Revolución puritana (Guerra Civil inglesa), la Revolución francesa y la Guerra de Secesión estadounidense como acontecimientos que cambiaron drásticamente las sendas de desarrollo que tomarían estos tres países. El proceso de
desarrollo económico se vio acompañado por un equilibrio de poderes entre la corona y la
nobleza terrateniente. El desarrollo de la agricultura comercial debilitó la función de las
clases altas terratenientes, engrosando al mismo tiempo las filas de Ia burguesía, lo cual, en
opinión de Moore (1966: 418), resultó crucial para el desarrollo de la democracia: <Sin
burguesía no hay democracia>. Las clases altas terratenientes y la bwguesía no se aliaron
contra los intereses de campesinos y obreros. Por último, en los tres casos se produjo una
ruptura revolucionaria con el pasado (lbid-:431).LaRevolución puritana alteró para siempre Ia función de la monarquía en el Reino Unido, mientras que la Revolución francesa
abolió el absolutismo real y estableció los derechos políticos de la ciudadanía modernas. Si
inicialmente la Revolución Americana neutralizó el papel de la Corona británica, la Guerra
de Secesión quebró después a las clases altas terratenientes, allanando así el camino para el
crecimiento continuado del capitalismo industrial. Así pues, Moore (1966) sostuvo que estos tres acontecimientos históricos fueron revoluciones bu.guesas, cuyas condiciones de
posibilidad creó el desa¡rollo económico, y cuya resolución llevó en última instancia al establecimiento de la democracia liberal.
Moore ilustró la vía fascista y <de arriba abajo> hacia la sociedad moderna mediante un
detallado análisis de la historia japonesa, comparada implícitamente con la de Alemania.
Según Moore (lbíd.: a31), en ambos países el desarrollo de la clase comercial e industrial
fue demasiado débil y dependiente para hacerse con el poder por sí sola, por Io cual forjó
coaliciones con las altas clases terratenientes y la administración real, <canjeando el derecho a gobernar por el derecho a hacer dinero>. Esta coalición contra los intereses de

5 Moore admite que la Restauración borbónica ( i 815- 1848) provocó cierta involución conservadora, pero
hacia 1830 el poder de la vieja aristocracia había sido efectivamente eliminado (Moore 1966: 106)

147

campesinos y obreros recibió el apoyo de un Fstado
fuerte que proporcionaba protecció'
comercial y control de la clase obrera. Los diferenter
lu democracia no
fraguaron, ya que, ai fin y al cabo. no eran del gusto "*p..r.n.rrio.".on
de las clases altas terratenientes,

Tabla

6.2

Las t¡'cs vías haci¿ la sociedacl moderna de Moore (1966)

siendo <la represión fascista er resultado finab (Rueschemeyer
et ar. 1992:24).
La vía comunista, tanto en Rusia como en
según Moore, cuatro grandes
altamente centralizado y una
, componente esencial del de_

;:åi:i":#:åîå':
sociedades contaban con un campesinado
acción cotecti,," Àri fu.s, ru <ausencia
gida por las clases aitas, y la concomitante

de
s

I

ü

III

Gran Bretaña,
Francia,

Alemania,

Rusia,

Italia,

China

Estados Unidos

(lndia)

Carácter del

Desarrollo de agricultura

dcsarrollo

oomercial

do y Francia). Ambas

económico

Jl,:tftt:,.,ïiffiiJ,jl

Desarrollo

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clases

Japón
Desarrollo de agricultura
comercial

No desarro-lo de
agricultura comercial

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Clase ter¡ateniente

Clase terrateniente

aristocrac ia teüateniente

poderosa

poderosa

Coalición entre una clase

Burguesía débil

ias

Equilibrio de poderes entre
Corona y aristocracia

en

ter¡ateniente (en Gran Bretaña,

y una burguesía débil

Francia e India)

y dependiente

de

y coaliciones

ore
ns_

Enlat

cuenta
clases em
prendente

teniendo
entre las

en

;e considere el producto de una rupturïå:ili
ta con el pasado, no una instalación gradual
de una forma política como resultacio
de avan-

en

ter¡ateniente poderosa

Ausencia de coalición entre

Campesinado masivo

aristoc¡acia y burguesía oontra
campesinos y obreros

con capacidad par:a la

Función del Estado

los
aiz
igual

as que posibilitaron la democracia.
Al
resura a señalar que la constelación
de aðon_

acción colectiva
Estado fuerte que

Estado centralizado

propolciona protección
comercial, dirige la

y represión obrera

industrialización y
controla a la clase ob¡era

os no era en absoluto inevitable, y
o de eventos ligeramente diferentej
hacia el mundo moderno.

Ruptura revolucionaria

y violenta con el pasado
Resultado

Democracia parlamentaria

Fascismo capitalista

Comu¡Lismo

capitaiista
FUENTE:

ión
Íac
ón
40

Adaptado de lvloore (1966)

cornplejidad de su estudio, aquí se esbozarán simplemente los principales puntos ,lel análisis comparado y el razonamiento subsiguiente.
En la primera parte del estudio, los autores compararon las experiencias cle desarrollo y
democracia en 17 países avanzados, a saber: suecia, Dinamarca, Noruega, Suiza, Bélgica,
Holanda, Francia, Gran Bretaña, los Estados unidos, Australia, canadá, Nueva Zelanda,
Austria-Hungría, España, Italia y Alemania. La finalidad de la comparación estriba en la

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Tabla

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Condiciones para la democracia y el autoritarismo en países avanzados
Suecia, Dinamarca,
Noruega, Suiza,

Reino Unido

Bélgica, Holanda,

Estados Unidos,

Canadá,

Austra lia

Nueva Zelanda

Austriâ-Hungríâ,
España, Italia,

Alenania

Francia
Rápido desarrollo del

Desarroll o

capitalisno indushial
la última mitad del

Clases

en

Rápido desarrollo deì

Rápido desarrollo deì

capitalismo indushjal en

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Indush'ialización tardía

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siglo xtx

siglo xtx

sólo en EE.UU.

Élite agraria débit

Élite agraria fuerte

Élite agraria fuerte

Élite agraria débil

Burguesía fuerte

Btrrguesía firerte

Burguesía fuerte

Burguesía fuerle

Élite agraria fuerte
Burguesía fuerte (salvo
en Alemania)

Clase obrera Íìte¡:te

Clase obrela ñrerte

Clase obrera débil

Estado autónomo

Alianza entre Ia élite

Estado autónorno

agraria, la buguesía

y el Estado
Agricultura no represiva AglicultLrra no represiva
de los

jornaleros

de los jornaleros

Ruptura revolucionaria

Ruptura r evolncionaria

con el pasado sólo en

con el pasado

Agricnltura represiva de los

Agricultura no represiva

jonraleros

los jornaleros

Vastos strministros de tierra

Vastos suministros de tierra

barata

barata

ftrfluencia colonial británica:
gobiemo representativo

Infl uencia coloniaì bdtánica:
gobierno represetìtativo

y sufi'agio

y sufiagio

Ruptura revolucionaria con el
pasado (salvo en Austraìia)

Inexistencia de rupnrra

Inexistencia de ruphrra

revolucionaria con el pasado

revolucionaria con el

..,

o"llo.lu:,u-

nueNte: Rneschemeyet et

Agricultura represiva de
los jornaleros

Hegernonía ideológica

del autoritarismo

pasado

Francia

Resultado

de

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Democracia

(1992:19-154)

I)emocracia

Democracia
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América Latina
Bolivia,

Brasil

Chile,
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Venezuela

Expansión de la
exporlación

Expansión de la
exportación

Expansión de Expansión de la
la exportación expofiación

Expansión de la
expoltación

Expansión de ¡\usencia cle
la exportación expansión de la
exportacióu

Agricultura

Agricultura

Agrìcultula

Minería

Minería

No intensiva en
nrano de obla

Intensiva en
lnano de obra

Intensiva en
mano cle obra

Partidos

Partidos

Estado

movilizadol clientelistas

clientelistas

Industria-

Después de

Antes de 1930

Minetja

1930-1945

Agricultura
Intensiva

etr

mano de obra

Parlidos
de

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1945

LN
o

Después de

1945

Revolución

Partidos

Estado

radicales de

Después de

1945

Antes de

1930

Después d,e 1945

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Democracia Antes de 1930

1930-i945

inicial

Ecuador después
de 1 945

r94s-r964

1930-1945

1930;

Bolivia después 1930-1945 para
de

1945

Peru

Democracia

Democlacia

Democracia

Democracia

Democracia

estable plena

estable

estable

inestable plena

inestable

> 12 años

restnngida

restringida

> 12 años

restrìngida

>

>

12 arios

12 años

Autolitadsrno Autoritarisnro

> 12 años

752
153

Del examen de estos e¡tud10s se
desprencre.claramente que
ra comparación de pocos
países ofrece a ros investiguao..r
ofã.iurìi"¿.,

*^li*"1ä;;.î.r.

u'vrurr
comparación permite un examen
intðnsivo a. un ,oro-på:su
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Esre mérodo de

ã-"å, å"d"-ocracia.
en la comparuôlOn p.r_rt. .ãrjä,
T:lTid?s
,..
acontecimientos

Geográficamente, el nivel de rendimiento de las instituciones democráticas es mayor en
las regiones del norte que en las del su¡. Basándose en muchos de los mismos estudios revisados en este capítulo, Putnam (ibíd.: 83-86) postuló inicialmente que las diferencias en el
rendimiento institucional que observa se deben a los distintos nivelel d.e modernización so-

.

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La diferencia en resultados .nt .r^. --"'"
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muchos países en lo
esperar a una discusolo país sobre este

referente a la relación entre
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sión final, ya que es importante

tema.

Los estudios de un soto país
más) estudios de_ un sålo país
como países en el
desarrollo y su relación .on l"
d"*o.racia. Desde
democracia en los Estados
Urridos t urtu .l ,:fti_o
n,

el
re

tan de vincular ¿"r-T[o
..
"l o todos
cumplen arguno
ros

objetivos de ros estudios com_
trâ medida a las categorías y
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explicaciones comparadas inc
menclonan en esteãpartado fi¡
las instituciones democráticas
estudios de caso ,oür" go,r,,

(19!6) Demorr"iy-orã

versa sobre el rendimiento de

o"velopment.

i9), sobre Argentina, y los tres
'luidos en la obra de Leftwich

En Malcing Democracy woik, putnam
(lgg3a).aportó un estudio de
en el que compara el rendimietto
".ì. un soro país, Itaria,
¿. iut

adminisrrarivas,
Putnam (1993a:
ticas, que es un

ì"li*ii".* ¿.*o.råtiä

î",

como
hasta
nes, p

institucional entre régio-

del sur.
Putnam sospechaba que Ia relación simple entre desarrollo económico e institucional era
espuria, y la paradoja identificada al estudiar la falla norte-sur Ie llevó a buscar algún otro
faclor capaz de explicar el rendimiento institucional en ltal:a. En opinión de Putnam, la
respuesta se halia en la historia de Ia participación ciudadana en Italia: un lento proceso de
acumulación que se remonta ala época medieval y continúa hasta la Italia moderna (ibíd.:
121-162). La participación ciudadana consiste en involucrarse activamente en los asuntos
públicos, en el desa¡rollo de ideas de igualdad política, solidaridad, cotfianzay toìerancia,
y en la formación de asociaciones de voluntariado (ibíd.: 86-91). Al analízar los efectos de
la variable <participación ciudadanu, la relación directa entre desarrollo económico y rendimiento institucional desaparece. En su lugar, Puûram (ibíd.: 157) especificó un modelo
(véase la figura 6.7) que establece una conexión entre la participación ciudadana en las décadas iniciales del siglo xx, y la participación ciudadana y el desarrollo socioeconómico de
los años setenta. A su vez, el nivel de participación ciudadana en los años setenta está relacionado con el rendimiento de las instituciones democráticas en los años ochenta.

Figura

6.7

Explicación del rendimiento institucional democrático en ltalia

u.rnr.

regiones
elro técnicas ãe ir-vestigació;;;;;;tr*s
y cuaritarivas.
una medida del rendimiento
de las instituciones democrádoce indicado."r^ãå p.o."ro, disposi_
indicadores figuran ia esta¡ii¿aã

durante eI siqlo

¿et

murgacióndereyes.""i#å:lîiffi

arrollo económico ayuda

u

Partic'ipación cjudadana

en los años setenta

:î"t¿:iäffi1ï::,i

le atención primaria, los ins_

el gasto unitario

io.

en

a capacidad de res_
mo variable depen_

Desarrolto económico en
los años setenta
FUENTE:

Adâptada de Putnam (1993: 157).

imiento
en [os años ochenta

t51
x55

no
y

Ele
qué

3;,i:':ïilj';åj:i.,îiåK,1#îîi

i900

riores a las de Suecia y

ri¡ Argentina
f-ranc=ia.

rnás alto que en Austrja e

les de

ltal:

A"

..girt

fonrlal, y que la sociedad seguía caracterizándose por un sistema de gobierno secretista con
escasa rcndictón de cuentas, partidos de oposición débiles y una sociedad civil subdesarrolia<la. ìln opinión de Holm (ibíd.: 98, 107), la variable mediadora clave entre el desarrollo
económico y la democracia es la cultura política tsuana, que mantiene patrones de organización autoritarios y 1erárquicos, y tiende a separar las actividades de la sociedad civil y de

ã tasas de crecimiento de
" de la Gran Depresión,

"íõ;;;,

:¿ u _"ã'iàa

a los de lo

(ibí<l.:
cracia

o¡te lerio
mcrplente

la política.

pero hacia 1930 ta dt
ãe s de e ste
h;.
:äi"îT:,.","î
"ñ"Entre 1930 y
de.esta obra).
iss:,
;äio ,"i,
-sobierno miljtar y 25 presiãenres, I & å. ì"r'lr"r..
i"
tos entre 1955 y 19g3. El e
a mediados de siglo. Las t
clncuenta, el 2,9 por ciento
niveles ne,eativos en los och
lnlento meciio tle sólo un I p
Para explicar las fluctuac
man (1989) uti.lizó categorías
Sos-t1vo que la aparición y e
se debió ante todo a una tasa

;'T::"-fr .î

Ai igual que Moore (1966), Kaviraj (1996) ha argumentado que la secuencia temporal
de la relación entie el clesarrollo económico y la democra.cia en India difiere de las pauta.s
observadas err Europa. En Occidente, la secularización de la política, la individuación de la
sociedad cir''il y el desarrollo de una economía capitalista moderna precedieron al desarrollo de la democracia. En India estos procesos se prorlujeron todos al mismo tiempo. Así

s

:ü: J:,ïï

"ii.i,

do

permiti(

lizãción, la
En segundr

en los setenta, e incluso hasta
1983, el país registró uu creci-

e
e
e
e

a, Wais-

(J992).
0-1930)

Pansiórt
ron masrva, una rápida urbani_

ón obrera I

Lo

1996)
econó
nús d

:s de las clases subordinadas

Ahora bien,
tenta, el gobierno cuasi militar de Chun D
democrática entre 1988 y 1992, y hasta I
libres y justas (ibíd.: 140). Así pues, el

un periodo de transición
lai prirneras elecciones
cimiento económico ha

stituciones políticas dernocrátdolo con ei estudio de Cuba
n a la democracia en presen_

(Iolm
L

1996), India (Kaviraj

vanlación tanto en desarrolio

olm (1996), Botsuana llevaba
racia err cieures. Desde 196-5
clento con una economía

, sosa y bienes manufac_
de democracia parlamentaria

antes examinadas

desde 1965,

bución razo

sión (V/aisman 19g9: g4).

medida, a la aparición de u
mrcas muy arraigadas qrre
como a la represãrtación de
ticas (ibíd.: ZS-SI¡. Este estu(
de Hawlcins (200i¡, que tamb
cia de condiciones.ecänómica,

pues, el desarrollo de la democracia alteró, pero no desplazó. las identidades traclicionales
basadas en el sistema de castas y en las divisiones religiosas. Una redefinición formalizada
y <moderna> del sistema de castas tendría pr
los bienes económicos del desarrollo, al igual
pias cie los agen.tes políticos y económicos en
caso de India pone de manifiesto que tanto el
mocracia pueden suscitar expectativas dentro de una sociedad al igual que poner en peligro
la estabilidad política (ibíd.: 133-134).
El último caso de Corea del Sur se revela como el modelo de modernización con éxito.
Como en B

(ibíd.:

y democracia, Holm

103

señaló

n entre desarrollo económico
todavía con una democracia

Resumen
En la tabla 6-5 se resume Ia <comparación de comparaciones> sobre la relación entre el

756

Tabla

6-5

Desarro[o económico y democracia en perspectiva coÍiparada

Método de
comparación
Muchos

Número de
Ejemplos

países

países

Entre 48 y 135 en un
punto concreto del tiempo
o durante todo un periodo

Resultado

Lipset i959; Currighr
1963; Cutright y Wiley
i969; Dahl 1971; Jackman

1973;Bollen 1979;

Versión débil: asocia
democracia y desarrollo

Versión fuerte: el desa¡¡ollo
- causa la democ¡acia

Helliwell 1994; Burkharr
y Lewis-Beck 1994; Boix
2003; Boix y Stokes 2003
Przeworski y Limongi
1997 ; Przeworski et aI.,
2000
Pocos

países

(cuantitativo)

les suponen como punto de partida una trayectoria común al
e de una situación <tradicional>> y ltega a una <moderna>, lo
más temprano, todos y cada uno de ellos efectuarán necesaria-

Una vez establecidas, las
democracias ricas no suelen

sucumbir

Entre 6 y 23 en un punto
del tiempo concreto o

Lemer l95B; Neubaue¡

Para Lerner, la democracia

1967; Landman 1999,

durante todo un periodo

está asociada a la

200ó; Mainwaring y
Pérez-Ltñ.ân 2002

Neubauer, Landman,

modernidad; para
Mainwaring y Pérez-Liñán
tal relación no existe

países
(cualitativo)
Pocos

Entre 4 y 37 países a lo
largo del tiempo

De Schweinitz

Moore

1964;

1966;

Rueschemeyer et

at.

1992

La democ¡acia es un
producto de
acontecimientos históricos
específicos, no susceptibles

tes de las incluidas en las hipótesis de partida de las comparaciones globales.
La importancia del momento histórico y el énfasis en las secuencias históricas están necesariamente vinculados a Ia selección de casos, que, a su vez, se relaciona con las diferencias en los resultados obtenidos de las comparaciones que se han expuesto en este capítulo.
Así, por ejemplo, como su objetivo consiste en medir el desarrollo democrático, Neubauer

de repetirse en el futu¡o

Estudios de
solo

país

un

Un país a lo largo del
tiempo

'Waisman

1989a;
1993a; Holm

Putnam

1996;
Kaviraj 1996; Moon y

*-.*gj*u

Los factores específicos de
cada país, en parricular la
cultura política,
condicionan la relación

(1967) sólo compara democracias. Lerner (1958), Landman (1999,2006a) y Mainwaring y
Pérez-Läín (2003) comparan países que comparten proximidad geográfica y similitudes
culturales. Tanto De Schweinitz (1964) como Moore (1966) eligen los países en función de
los resultados en el régimen político; es decir de si conducen a la democracia, al fascismo y
al comunismo. Neubauer (1967), De Schweinitz Q96g y Moore (1966) incurren en el problema del sesgo de selección, ya que su elección de casos está determinada por Ia variable
dependiente (véase el capítulo 3). El estudio de Lerner (1958) sobre Oriente Medio y los
estudios de América Latina no presentan este problema, todavez que su elección de países
no está relacionada con la variable dependiente. Rueschemeyer et al. (1992) también evitan
el sesgo de selección comparando los países dentro de grupos (el grupo de ios países avanzados, el de los países de América Lafina, el de los de América central y del caribe). En
realidad, al examinar las democracias más pequeñas del mundo avanzado, excluyen la

mico y la democracia. Algunas

de.estas comparacrones concluyen que los dos
fenómenos
están asociados entre sí, otras sostienen que åstán
causalmente relacionados, mientras que
las restantes mantienen que la relación pósitiva se debe
ur rt".no ã. lu"iÍrayezestableci-

das, las democracias ricas no

suelen vênirse abaþ. En cambio, u cåmpu.a.ion de pocos
países y los estudios de un solo país afirman que
la relación entre el desarrollo económico
y la democracia está mediada por otros facto: ås rmportantes,
tales

como las estructuras de
clase, la na't)taleza del desarrollo económico, la función
¿"r'Brtuão, lã cultura política, los
acontecimientos históricos importantes y ros factores
internacionares.

11
I

158

ruptura revolucionaria con el pasado como variable explicativa sustancial de la democracia.
Aun cuando se evita el sesgo de selección, las diferencias en ios resultados entre las comparaciones globales y las que estudian un número de países más pequeño todavía se explican,
al menos parcialmente, en virhrd de los casos seleccionados. Las comparaciones globales
centran sus esfuerzos en los rasgos comunes que están presentes en una muestra grande de
países. Los casos atípicos constituyen un fenómeno natural en muestras grandes, pero el
objetivo del análisis consiste en mostrar todo lo que es común a los países inciuidos en ellas.
Por el conh'ario, los estudios que comparan pocos países hacen un mayor hincapié en las
diferencias entre los países. Estos estudios demuestran que la relación entre el desarrollo
económico y Ia democracia no se confirma en todos los países. I-os comparativistas globales no discreparían de esta conclusión; simplemente replicarían que la relación sí se confirma en una mayoría de casos. Así pues, las diferencias en los resultados radican tanto en la
nafl:rlaleza de la comparación como en la interpretación de la evidencia. En definitiva, los
distintos métodos comparados deberían verse como complementarios entre sí. Las comparaciones globales establecen las pautas generales de covariación, que pueden ser examinadas en mayor profundidad mediante el análisis de un número de países más reducido. Las
comparaciones globales permiten la especificación de explicaciones parsimoniosas basadas
en un gmpo reducido de variables, mientras que en los estudios que comparan pocos países
pueden especificarse variables adicionales. Por último, ambos métodos de comparación pueden identifica¡ casos anómalos susceptibles de investigación más pormenorizada a travéi del
estudio de un solo caso. A propósito de la relación entre el desar¡ollo económico y la democracia, la evidencia sugiere que existe una asociación positiva estable entre ambos fenótantas otras cosas,
s a la regla. La
a política comparad
son importantes
rencias generales ac

Lecturas complementarias
Boix, C. (2003): Democracy and R
Un análisis nuevo e interesante
gran exponente de la idea de

la

Cambridge University press.
a¡rollo económico y ú democracia, y un
a.

Lipset, S. M. (1994): <The Social Requisites of Democracy Revisited>, Anterican Sociological

Revíew, 59 (febrero): | -22.
Esta obra brinda una excelente visión global sobre la relación entre el desarrollo económico y
la
democ¡acia.

Prz

ocracy and Development: poli_
Cambridge University press.
económico y la democracia, y

Rueschemeyer, D., Stephens, E. H.y Stephens, J
Capitalist Development and Democracy,
Cambridge: Polity Press.
En el capítulo 2 de este libro se ofrece un repaso de los distintos esfuerzos por
examinar la relación entre ei desarrollo económico y la democracia.

7.

Violencia polÍtica
y revolución social

El empeño por comprender las motivaciones individuales, estructurales y culturales

de

la violencia política y las condiciones que favorecen el éxito d.e las revoluciones sociales se
vio en parte estimulado por el proceso de descolonización iniciado después ¿e Ia Segunda
Guerra Mundial. En efecto, el interés por la violenciay Ia inestabilidad políticas rJhullu
directamente relacionado con la instauración y el mantenimiento de la democracia. En primer lugar, al intentar comprender los orígenes de la violencia política y las condicio.r"r qu.
llevan a la revolución, los investigadores en este campo esperan ante todo promover la paz
(Lichbach 1989: 470),la estabilidad democrática (Huntington l96g; Sanders l9g1: l-ii;
cammack 7997), la protección de los derechos humanos @oe y Tate 1994) y, en general,
una mayor <<seguridad para la humanidad>. Al igual que en las comparaciones de muchos
países examinadas en el capítulo anterior, en este se co:alparan el disËño de investigación y
los hallazgos sustantivos de las comparaciones de muchos países, pocos países yãe estudios de un solo país, en un intento por comprender y explicãr esta ìmporiante pregunta de
investigación. La <comparación de comparaciones) que ofrece este ôapítulo p..rtu ut.nción a la selección y el número de casos, el periodo tèmporal de los estudios, Ìos tipos de
medidas e indicadores que utiliza cada estudio para operãcionalizar los conceptos teóricos,
así como los diferentes tipos de técnicas cualitativas y cuantitativas que prevalecen en cada
estudio.

767

E[ problerna de investigación
La comparación de muchos paises

ä:iri:iîiil:,3;::ffi:,t^äón
1
2.
3.

interrelacionadas rorman
la base de este campo ¿e investi-

¿Por qué se rebela la gente?
¿eué sectores de la sõcredad son más propensos
a rebelarse?
¿eué factores contribuyen ar éxito ¿" i.ru..votrción
social?

duales, estructurales y cultura_
variados y entre ellos cabe ci_
nómicas (popkin 197 9 Lichb
;
Moore 1978) y l.a composición estructural
de las economías
mas característica de los países
menos desarrollados

portamiento político violento. Partiendo de este supuesto, buscan factores micro y macro
que pueden llevar (o no) a niveles elevados de agravio manifestado a través del conflicto

político.

(pai

pregunra remire a los tipos
de grupos más
l?:r¡.t^ segunda
a ras rebeliones viorentas o u
io" movimìentos revorucionanos. Dad.o
äTJ;i"t"
que mu_
siglo xx ocurrieron en países con
unas eco
a (Midlarsþ y Roberts
164), las
isss, ro3gran
peñan lo
I que desemos
nivel global
explicarivos
j:

que no han

muchos países tienden a centrarse
en los aspectos motiva_
n pocos países y los estudios
los grupos clave y de las condiciones necesarias para el éx
er de vista las motivaciones
individuales ¿. tu
n
s países enfocan su atención
"åtivi¿^¿
prioritaria en la relaciãn
entr
;ocioeconómicas y la violencia política, mientras que las c
amplían su análisis examinand
La.ñterza de grupos guerrilleror
mlentras que los estudios de
comparaciones de pocos paíse
on más explícitos en la atenclon que prestan a la revolució
minan la relación entre el desa
exaguran en este capítulo ponen
e fide manifiesto

violencia política y er éxito ¿" lu,

i"iÍ;f,iå:î,å::îJ,:[ï.""

una

..uoi.r.;;;r. î"

va¡iedad

discusión se centrará ahora en
.o*puruau-q,,ì"iri.t
"j"drj:
ros diferentes;;ã". en ros
que

"n

se

como se anticipó en las discusiones metodológicas de los capítulos 2y 3,la indagación de Gurr (1968) en las condiciones causantes de las <luchas civiles> se basa en un
campo de investigación empírica de la política comparada que arrancó con la publicación

delnternalWar(Eckstein 1964).Gurr(1968:1109-1110)operacionalizólanocióndeprivación relativa a través de medidas y de indicadores individuales de privación persistente,
privación de corto pIazo, el potencial coercitivo de Ios Estados, los niveles de institucionaIización, el grado de legitimidad política y las condiciones socioestructurales generales.
Como variable dependiente tomó la magnitud del conflicto civil, que es una medida combinada de manifestaciones, huelgas políticas, disturbios, rebeliones locales, asesinatos, golpes
de Estado, motines, conspiraciones, purgas y reweltas generalizadas con respecto a los
años 196i-l965. Los datos fueron codificados a partir de varias fuentes primarias de noticias e informes de países individuales, que arrojaron un total de 1.100 (eventos> de lucha

(ibíd.: 1109). Mediante correlación y análisis de regresión, Gurr mostró que todos

sus

indicadores de privación se hallaban positivamente relacionados con la magnitud del conflicto civil, incluso después de controlar (es decir, mantener constantes o neutralizar) los
efectos de las variables <<coerción>>, <institucionalización>>, <legitimación>, <facilitación>
y <niveles pasados de conflicto civib> (ibíd.: I I 16-1 1 17). Su modelo final se representa en
Ia figura 7.1.

762
163

Figura

7.1

Un modelo causal de las luchas civiies

Prívación persistente

Magnitud del conflicto
civi[ 1961-1965

Condiciones

socio-estructura[es

Norq.: (+)) indica efecto positivo,
Fr,EN-rE:

y

tes por violencia política y asesinatos políticos. Los componentes de cada uno de estos
indicadores (o índices) fueron codificados a partir de fuentes periodísticas y figuran en el
World Handbook of Political and Social Indicators (Taylor y Hudson t 972). Ambos índices
hacen las veces de variables dependientes que se usan a lo largo de todo el análisis estadístico y sirven como controles recíprocos al existir un cierto solapamiento en su composición. Los datos están disponibles para 108 países y se agrupan en dos décadur ..pu.à,lur,
concretamente 1948-195'7 y 1958-1967.
En lugar de establecer
Hibbs (1973)
se ernbarcó en un ejercici
(véase el ca_
pítulo 1) antes de pasar a
de contrastar
las hipótesis, especificó más de 25 relaciones lineales y no lineales diferentes entre sus
variables independientes y sus dos índices de violencia politica masiva. Estas relaciones
ftieron agntpadas en categorías generales que incluyen desarrollo económico, fracturas sociales y separatismo, coerción y represión estatal, y política nacional. En la tabla 7.1 se re-

)), efecto negalivo.

Adapada de Gun (196g: I t2l) y SanderJ(
1995:7t).

tente y de corto
civil, controland
estudio pone

variables independientes. Este

igu

gos para construir un elaborado modelo causal multivariable de violencia política que tiene
en cuenta la primacía causal de ciertos factores, los cuales, a su vez, determinan loJ resulta-

todo

uruversales que
gran
un amplio grado
delo
notraspalabras,
sesc
varien (véanse I
car-^
ö;"adoreceo..".,"_ä:Í.",';#åi1ï"i::#:î,î'5i",få:"'å.näîtJ::i:îïXil:
de los análisis más teripranos y
exhau:
que aquí nos ocupa,rrui¿o

"rt

AI

cal Vi
nivele
diab>.
políticos como el

la pregunta de investigación
uso examinar en Mass politicras entre países en cuanto
a
or a la Segunda Guerra Mun-

estudio
¿

dencias globales. f¡¡Us
variable dependiente).

dos, huelgas políticas,
nes contra el gobierno. El
se

el examen de factores microeralizaciones basadas en evi-

La violencia también tiende a ser mayor en los países sin niveles altos de represión y en
aquellos no controlados por regímenes comunistas.

nde ataques armados, muer_

764
165

Tabla

7.1

una exploración de ras

causas de ra violencia porítica: un resu,'ren

de la verificación de hipótesis en
Variables independientes

llibbs (1973i

Hipótesis sobre

Población

desar¡ollo

Lineal positiva

Desarrollo económico I (estático)
Desar¡ollo económico 2 (dinrímico)

Forma de U inve¡tida

Urbanización
Educación

Urbanización/desar¡ollo

Movilidad
Movilidad
Movilidad
Movilidad
Movilidad
Hipótesis sobre
fractu¡as

social
social/gasto

social x gasto
socialibienesta¡
social x bienestar

Fracturas étnicas x movilidad social
Discriminación de grupos

Jipótesis sobre
rolítica nacional

No significativa
No significativa

No significativa
No significativa

No significativa
No significativa
No significativa

Lineal negativa
No significativa

Lineal negativa
Lineal positiva

No significativá
No significativa

No significativa

Lineal positiva

Lineal positiva
Lineal positiva
T=ineal

Fuerzas de seguridad internas
Represión (1958-1967)

No significativa

Represión (1948-t957)

No significativa

Golpes militares

Lineal positiva

Movilidad sociaVinstitucionalización

No significativa

No significativa

Rendición de cuentas de las élites

No significativa
No significativa
No significativa

No significativa
No significativa

Lineal negativa
Lineal negativa

Lineal negativa
No significativa

Participación electoral
Desarrollo político
Régimen comunista
Izquierda en el parlamento
(% escaños)
de Hibbs

(1973:21_131)

---*

I

Lineal negativa

Kepres'ìon

r^

I

/

Rendjmiento deL gobierno
bienestar social

VariabLes causatmente anteriores

positiva

Forma de U invertida
Lineal positiva
Lineal negativa
Lineal positiva

Lineal positiva

\*
\
f:--._--l

Lineal positiva

Lineal negativa
No significativa
Lineal negativa

(democracia)

uem: Adaptada

(19s8-1967)

No significativa

Independencia postbélica
FIipótesis sobre

Un rnodelc causal de yiolencia política

Guerra interna

Lineal positiva
Fonna de U inve¡tida
No significativa

Separatismo político

:epresión

7.2

V¿riables dependientes
Protesta colectiva
(r948-19s7)

económico

Figura

FUENTE:

Variabtes determinadas simu[táneamente

______>

Retación unid.ireccionaI

<---->

Relación simultánea

Adaptada de Hibbs (1973: 135-153).

La fuerza del estudio radica en que Hibbs (1973) trató de evitar el problema del <sesgo de las variables omitidas> (King er al. 1994:168-132) mediante la inclusión de una
multitud de variables que, a su entender, pueden (o no) estar relacionadas cnn la violencia política. Contando con dos décadas de indicadores separadas, efectivamente duplica
el tamaño de su muestra hasta 216 países (108 x 2), lo que proporciona unos grados de
libertad adecuados para el análisis; sin embargo, el uso de agregados de diez años ha llevado a algunos observadores a cuestionar sus conclusiones (véase Sanders 1981: 41-43).
Lo cierto es que las conclusiones de Hibbs se ajustan mucho a los resultados estadísticos
y es muy cuidadoso a la hora de especificar qué efectos son causalmente anteriores a
otros. A pesar de estas fortalezas, en el estudio no se desarrolla una teoría general de la
violencia política, sino que más bien se contrasta una serie de hipótesis interesantes y se
construyen modelos individuales de muy diversas formas, lo que realmente, al final, hace
que <los árboles no dejen ver el bosque>. En todos los modelos, los niveles pasados de
violencia se toman como dados, o exógenos al sistema, y su efecto significativo en los
niveles actuales de violencia política obliga a preguntarse por la explicación de los ni-

166

veles anteriores de violencia política. Por últimc, aparte de una pequeña referencia, en el
análisis nunca se examina ia relación entre la protestâ colectiva y ia guerra interna. Hibbs
postuló su estrecha asociación rrlutua, pero no incluyó ninguna de ellas como variable
independiente en al,euno de los modelos. En su conjunto, el estudio sirve como ejemplo

de una forma extrema de comparación cuantitativa internacional. Si bien incluye muchas más variables que Gurr (1968), el <beneficio> teórico parece ser considerablemente

767

Tabla

7.2

Tinos d1 orga¡r-ización agrícola

Tipo de

Definición

organización
Hacienda

Empresa de propiedad individual que carece de maquinaria de procesamiento

menor.

y la trabajan usufi'uctuarios, jornaleros residentes o asalariados que acuden

En Agrarian Revoltttion, Jeffrey Paige (1975) se marcó un objetivo académicamente diferente del de Gurr (1968) o del de Iìibbs (1973), pero utilizó el mismo método comparado para alcanzarlo. AI igual que ellos, intentó explicar Ia incidencia de la rebelión y de Ia
violencia colectiva; sin embargo, se centró únicamente en la rebeiión rural en el sector
agratio, y diferenció la variable dependiente dividiéndola en cuatro categorías: reforma,

dia¡iamente a la explotación desde parcelas de subsistencia cercanas

Explotaciones en
apatcena

y la trabajan aparceros o arrendatarios

Explotación de
jornaleros migrantes

y la trabajan jornaleros migrantes temporeros

Plantación

Miniftindio
FLTENTE:

Empresa de propiedad individual que carece de maquinaria de procesamiento

Empresa de propiedad individual que carece de rnaquinaria de procesamiento

Empresa propiedad de una entidad privada o pública, o de una persona fisica
si
la empresa incluye maquinaria de procesamiento; la trabajan jomaleros
residentes por tiempo indefinido o por más de un año

familiar

Empresa de propiedad individual que trabajan el propietario y su familia

Adaptada de Paige (1975: 79)

Cada evento se codificó usando categorías diferentes, destacando entre ellas la
ideología, lo
cual permite examinar la relación entre el tipo de actividad rebelde y la estructura
del sector
agrario.

Aplicando el análi
una reiación positiva
rural. Las actividades
vimientos

revolucion

evidencia a favor de
e movimiento social
ordialmente por mo_
correlaciona fuerte_

I

168

I

pe
p
infer

A

la organizació-n agrícoia y los eventos protagoni_

zados
de

aigeltezs: rzOlî"¡"ãá.o'*pt.ru. una cadena

el se
tiva. No obstante, esta cadena de inferencias
Gurr (1968), ya que su unidad de análisis
que desarrolla. En ambos tipos de sistemas
revoluciones, los propietarios de la tierra d
poder, mientras que los cultivadores carecen

ucionario (paige 1975: 120_l2I). A
teoría, Paige <trianguló> (Tarrow I
Aagola y Vietnam), cuya discusión

in_

dio
nte

Hibbs (1973) y paige (1975) tienden
para la violenciapolítica en el mundo-

elación existente entre la desigualdad
intentado aportar evidencias referen_

.i,iïi:åìö;'_îJ,i:"ff:îî:#,i"1,Tïi::fi:'l* li::]

negativa, forma de u y forma
sobre desigualdad y violencia política es muy exrenso (Sanders
lTt^*ultt
lggl; Lichbach
1989: 435-436), este apartado se centrará- en dos ejemptos
¿"staàos àe ese conjunto de
entre ellos residen en los diferentes modos

,:å:x1i".i..îî1..i,1î::ïli);iiì,ffiî;ï
Sigelman

CUADRO RESttMEl.l

7.1

Relaciones posibtes entre desiguatd;d
económica y violencia potítica

Los ìnvestigadores han prestado especial atencìón a
[a desiguatdad económica y [a vìo[encia política desde que e[ trabajo
Robert Gurr (1968,
L970) aportara evidencias de [a existencìa de este vín
investigacionès pubticadas a partir de aquel trabajo. [a relacjón puede a
mas funcionates básicas: L) positiva, 2) negativa, 3) forma de u y 4) forma de u jnvertida (Lìchbach 1989:

436-440). Abajo se representa cada una de estas formas funcionales.
La figura 7.3 jndica que a medida que aumentan los niveles de desigualdad económica, también [o hacen los nivetes de disidencia política, mientras que [a figura 7.4 representa justamente [a relacjón contraria. La figura 7.5 muestra que los puntos extremos de
desigualdad económica ltevan asociados nivetes attos de disidencia potítica, mientras que
la figura 7.6 refteja [a retación contraria. A [o Largo de los años, [os estudios que comparan muchos paÍses han tratado de aportar pruebas que respatden uno de estos modetos básicos. La discusión sobre [a forma de esta relación trasciende e[ ámbito académico y puede
tener implicaciones de política púbLica para [a resotución de conflictos, e[ mantenimiento
de [a paz y e[ establecimiento de acuerdos para asegurar [a paz.

5F
o
o

o

Ê
E
E

!
E

y Simpson (1977)

compararon
en 49 países du¡ante los años cenhalès de la

-o

-o

o

Õ
Desíguatdad económica

Figura 7.3 Relación positiva

Desiguatdad económica

Figura 7.4 Relación negativa

y el grado de división étrica como indicador d
oblación urbana enhe 1950 y 196f (ibíd.:
la distribución de la renta, medida por el
Finalmente, para medir la violencia poli
(1973) (ibíd.: 113-114). Así pues, hJme_

T:1i".*i:ïT:'Jå[ïJj]"','J:,*ïi:l:

mente la relación entre la desigualdad en la distribución de
iá renta y tu uioìàrr.iu política.

o

o

è

Ê
!

!

!

!

=

Þ

o

o
o

Õ

I

Un repaso exhaustivo de comparaciones cuantitativas que examinal
la ¡elación entre la desigualdad y el
:onflicto político arroja que la falta de u¡ modelado formal
cia¡o y de reflexión teórica ha llevado a resul:ados no concluyentes, producto de operacionalizar
los conceptos y especificar los modelos de maneras di.erentes (véase Lichbach 1989).

Desiguatdad económica

Figura 7.5 Relación con forma

deU

Figura 7.6 Relación con forma
de U invertida

170

771

CUADRO RESUMEN 7.2

Figura

coeficie¡rte de Gini como medida de [a
desigualdad en [a distribución de La renta
EL

Cada país tiene una renta nacionat, conocida bien como e[ prociucto nacional bruto
(PNB), bien como eL producto interior bruto (PIB), que es [a suma de todas las rentas
generadas en un año determinacio. La renta nacional se divide entre las personas que
realmente ganaron una parte de [a mjsma. La figura 7.7 jlustra esta idea de renta nacional
y su distrìbución. E[ eje vertìcal representa eL porcentaje acumulado de renta total en
una sociedad, mientras que eI eje horizontaI representa eI porcentaje acumutado de [a
población que ganÓ a[guna parte de esa renta nacionat. En una sociedad perfecta¡ente
igualitaria. cada porcentaje de [a pob[ación gana exactamente Lo mismo que eI siguiente.
En una sociedad no igua[ìtarìa. algunos porcentajes de La pobLación ganan más que
otros. De este modo, en e[ punto c de [a figura, e[ 50 por ciento de [a pobLación con menor renta gana aproximadamente e[ 25 por ciento de [a renta nacional, mientras que en

e[ punto F, e[ 10 por cìento de población con mayor renta gana e[ g0 por ciento de

Línea de igLraLdad

c

ùo

La curva de Lorenz

B

Porcentaje de perceptores de renta

n'eNre: Adaptada de Todaro (1997:146).

qn

o

0

50

Porcentaje de perceptores de renta
FUENTE:

Adaptada de Todaro (1997: :.4l).

i

catcular e[ grado en e[ que [a curva de Lorenz se aparta de [a línea de iguaLdad perfecta.
E[ coeficiente de Gini osci[a entre 0 (sin desiguatdad) y 1 (desiguatdad perfecta). De este
modo, cuanto más alto es e[ coeficiente de Gini. más desigual será la distrjbución de [a

renta nacionat. E[ coeficjente de Gjni es una medida ampliamente utitizada en estudios
que comparan muchos países, ya que puede ap[icarse a todos los países deI mundo.

En su análisis comparado, Sigelman y Simpson (1977) contrastaron las formas lineales
y no lineales de la relación entre la desigualdad en la distribución de la renta y la violencia
política. Sus modelos simples sólo incluyen la desigualdad en ia distribución de la renta y

Ê
E

E
o

Curva de Lorenz

[a

renta nacionat. Esta representación de [a distribución de [a renta se conoce como [a cur1.997:- 1.41-142). En general, cuanto más se aparte [a pendiente de [a curva de Lorenz de [a línea de iguaLdad perfecta, más desiguaI será [a djstribución de La renta.
La forma cie representar esta situación de desigualdad en [a cjistribución de [a renta
se denomina e[ cociente (o ratio) de concentracjón de Gìni o coeficiente de Gini. La figura 7.8 itustra cÓmo se catcula este coeficiente. 5e trata de [a proporcìón del área marcada con [a letra A respecto del área deLimitada por las letras BCD; es decir, se trata de

7.7

El ct¡eficiente de Gini

'a

va de Lorenz (véase Todaro

Figura

7.8

la población como variables independientes, y sus resultados sugieren la existencia de una
relación lir:al positiva entre la desigualdad en ia dishibución de la renta y la violencia política. En otras palabras, entre los 49 países de su muestra, los países populosos con aitos
niveles de desigualdad de renta registran altos niveles de violencia política; ahora bien, la
relación curvilínea no recibe tal respaldo empírico. Aparte de la población y de la desigualdad en la distribución de la renta, los autores incorporaron a sus modelos más complejos
los indicadores de riqueza, movilidad social, heterogeneidad. sociocultural y la tasa de cambio social. Nuevamente se muestra Ia existencia de una relación positiva lineal entre la desigualdad en la distribución de la renta y la violencia política, mientras que la movilidad social y la riqueza parecen tener un efecto negativo, y la heterogeneidad socioculturai un
efecto positivo. Estos resultados indican que si bien altos niveles de desigualdad en la distribución de la renta llevan asociados altos niveles de violencia política, existe menos vioIencia política en países ricos con oporhrnidades de avance social, y más violencia política
en países con sociedades profundamente divididas.

..',
Simpson (1977) publicaran su estudio, Muller y
entre la desigualdad y la violencia política. A dios efectos que tiene la desigualdad en la distribución no sólo de la tierra, sino también de la renta, en la violencia política. Midieron ambos
n de la tierra y de disel tamaño de la poblala represión, los actos
coercitivos del Estado þasados y presentes), el separatismo político, el nivel de desarrollo
económico y los niveles pasados de violencia política. Desviándose de los estudios anteriores expuestos en este apartado, Muller y Seligson (1987) definieron <las muertes por violencia políticu como medida de la violencia política, excþendo otros indicadores (como los
ataques armados y asesinatos) que forman parte del índice de guerra interna de Hibbs (1913).
El análisis de Sigelman y Simpson compara 62 países durante los años 1960 y 1970 usando
técnicas de regresión simple y múltiple, con el fin de examinar la relación primaria entre la
desigualdad y la violencia política. Las conclusiones se resumen en la figura 7.9, que muestra que la injusta diskibución de la tierra y la desigualdad agraria únicamente adquieren
relevancia explicativa si se traducen en niveles generales de desigualdad en la distribución de la renta. En otras palabras, los niveles generales de desigualdad en la distribución
de Ia renta tienen un efecto positivo en la incidencia de la violencia política. Además, los
autores concluyeron que la represión del régimen contribuye a Ia violencia política, al igual
que los actos de coerción estatal, los niveles pasados de violencia política (compárese con
Hibbs 1973) y el nivel de separatismo político. Está claro que este estudio incluye muchas
de las variables independientes que utilizó Hibbs (1913), combinándolas con la variable de
desigualdad en la distribución de Ia renta de Sigelman y Simpson (1977) y, al mismo tiempo, comparando los efectos globales de la desigualdad en la distribucién de la tierra.

Figura

7.9

Desigualdad y violencia política

Violencia política
1973-7977

Desiguatdad en [a

distribución
la tierra

de

Violencía potítica
1968-7972
Actos coercitivos deI Estado
1,973-7917

DesarroLlo económico
FUEN'IE:

Adaplada de Muller y Seligson (1987: 442).

clirecta
tantes.
en la v
Paige (

'_.,,

.',.

t.-_,t.

173

po de investigación compamejor la violencia política.
agravio generado por algún
política, si bien la relación
violencia se halla m
aración reside en el

inciuidas en el análi
estos estudios reside

como unidad de análisis. Si bien esta elección obedece, en parte, a la disponibilidad de
datos, la cadena de inferencias requerida por los estudios puede llevar a cuestionar la solidez
global de sus conclusiones, ya que, teóricamente, los eshrdios especifican un conjunto de
relaciones a nivel individual, pero las verifican con datos recogidos a nivel nacional.

La comparación de pocos países
La comparación de pocos países aleja el análisis de la identificación de condiciones universales para el surgimiento de la violencia política, intentando proporcionar explicaciones
más holísticas acerca de los grupos que forman los movimientos revolucionarios y de la secuencia y conjunción de eventos que llevan a revoluciones sociales triunfantes. En marcado
contraste con las comparaciones cuantitativas de muchos países, estos estudios pretenden

demostrar que <[l]as relaciones entre el ejército y los partidos, entre el proletariado, el
campesinado y los intelectuales de clase media se conjugan de modo diferente en situaciones distintas, y no se dejan subsumir en fórmulas simples> (V/olf 1969: 99). En este apartado se expondrán los planteamientos y resultados de diferentes investigaciones comparadas:
Peasant l4/ars of the Twentieth Century de Wolf (1969); la comparación de Vietnam, Angola
y Peru de Paige (1975); Moral Economy ofthe Peasant de Scott (1976); States and Social
Revolutions de Skocpol (19'79); States, Ideologies, and Social Revolufions de Parsa (2000);
Guerrillas and Revolutions in Latin America de Wickham-Crowley (1993) y Political Movements and Violence in Central America de Brockett (2005). En todos estos estudios, la
comparación de un pequeño número de países si¡ve al objeto de exami¡ar cómo se moviIizaron los dife¡entes gruposr cómo formaron alianzas y de qué manera lograron (o no)
derrocar el sistema político dominante en el que vivían.
Mediante la comparación de las luchas revoluciona¡ias en México, Rusia, China, Vietnam,
Argelia y Cuba, Eric Wolf (1969) trató de identificar los factores comunes que explican el
estallido de guerras campesinas y su función en el fomento de revoluciones exitosas. Su
<variable maestra)) es la transformación capitalista, que introdujo Ia lógica de los mecanismos de mercado en comunidades agrícolas basadas históricamente en sistemas de producción y existencia completamente diferentes. La comercializacíón de la agricultura puso en
entredicho los cálculos de riesgo básicos en los que se habían basado los campesinos durante siglos y quebró los lazos sociales y las relaciones de poder tradicionales que formaban los cimientos de la economía de subsistencia. Wolf argumentó que todos sus casos (a
excepción de Cuba) presentaban la misma situación de partida de un amplio campesinado
más o menos ligado a Ia tierra. La llegada del capitalismo supuso que cada vez mâs propie-

.{
+\

Tabla

7.3

Condiciones parn el estallido de guerras y revoluciones campesinâs en el siglo xy
México

Rusia

China

Viefnam

Ai'gcìia

Campesinaclo

Campesinado atado

Campesina<lo

a la tierra

Campesinado
tierra

Canrpesinado

atado a la tierra

atado a la

atado a la tierra

.tlado a

Transformación
capitalista

Si

Modo de

Expansiónvìolenta Enpresarios

Colonizaciónde

Empresarios

Expansión

Em¡lesalios

expansión

de las granjas

tielras nuevas

Condiciones de
parlida

ll lierra

Proletariaclo
rzucArcìu

violenta de las

capitalista

granJas

Crecimiento de la
población

Autoridad central

Porfirio Díaz

Zarismo

ChiangKai-shek

Particlarios de la

Ejército

Ejército luso

Ejército Rojo

vanguardia

constitucional

soldados campesinos

Campesinos libres

Guerra campesina

ll

Resultado

Revolución

Revolnción

Revolución

Beneficiarios

Clase media

Partido cornunista

Paftido comunista Partido comunista

Francia

Francia

Batista

Sr

Revoh.rción

Revolución

Revolución

Clasernedia

Ejército-Partido
coûtLìlllsta

FUENTE:

Adaptada de V/olf(i969),

{
F

LN

t76
177

vlven tan cerca de una línea de sub_
das en la comuñidad y en normas de

que los campesinos se rebelaron en wr

ario. Mediante una comparación cua_

cción del capitaliimo de mercado en
de manifiesto gue <el cambio estruc_
stado... violar cada vezmâs la econo_
as>:

979) se sirvió del método compara_
Francia, Rusia y China. Aunque su

Wolf (1969), incluyendo losìasos
olventar el problema del sesgo de se_

ca del Estado y de las estructuras de
supone una reforma de las institucio_
sociales (ibíd.: a). Al igual que Wolf
special atención a los campesinos en
contraste con estos estudios, su varia_
erior caída ante la creciente pre_
política necesaria para el éxito de
una explicación puramente marxista
las variabies causales que

remiten arafottalezay la estruchlIa de los Estados
del Antiguo Régimen y

s relaciones de las organizaciones estatales
I revoluciones triu¡fa¡rtes, casos

sociales.
Parsa (2000) basó su estudio comparado de las revoluciones iraní, nicaragüense y
a

con las esfucturas de clases pueden discriminar
entre casos
de revoluciones frustradas y ausencia de
revolución mucho mejor que
¡ variables que hacen referencia a relaciones de
clases y pautas de desar¡olro económico.

D".:.r,: modo, skocpor (r9l-9) intentó salvar el vacío de
ra explicación marxista mediante
r análisis directo de los cambios en las pautas
de la organizaci'ón
su relación con

;*"ü

ronamiento de los Est
os tres casos. por otra parte, las comparaciones con Japón, Prusia
e la ausencia de estas condiciones condujo a
revoluciones políticas,
sociales.
Unavez establecidas las causas similares de estas revoluciones, Skocpol (1979) dirigió
su atención al periodo posrevolucionario. En esta fase de su comparación, sólo cotejó los
tres casos principales, descartando los casos negativos por no considerarlos necesarios. Su
comparación identificó cinco similitudes básicas en las experiencias posrevolucionarias de
estos países, que atribuyó en su totalidad a la manera en que se desarrollaron estas revoluciones. En primer lugar, la denominada <opción liberal> estuvo vedada a estos Estados,
pero las clases dominantes continuaron siendo vulnerables y los grupos subordinados susceptibles de nuevas movilizaciones. La conclusión de Skocpol sobre Francia contrasta con
ra alcanzada por Moore (1966), para quien Francia representaba el ejemplo de una <<revolución burguesa) que condujo a una democracia liberal (véase el capítulo 5). Dado que
Skocpol prolongó su análisis más altá del periodo revolucionario (algo que no hizo Moore),
pudo afirmar que Francia experimentó fases liberales que no gozaron de estabilidad (Skocpol
1979:282).
En segundo lugar, las economías de los tres países continua¡on basadas en una producción agraria caracteizada por una fuerte presencia de campesinos. En tercer lugar, los tres
siguieron inmersos en una competencia internacional. En cuarto lugar, el proceso de construcción del Estado se caracterizó por la movilización del apoyo popular en contra de oponentes tanto internos como externos. Por último, el propio Estado estableció una mayor
presencia en los tres países y sustituyó a las clases terratenientes como autoridad preeminente y central. En conjunto, las comparaciones de Skocpol identifican las causas y las
consecuencias de las revoluciones sociales. Combinando los dos métodos de comparación
---diseño de sistemas de máxima similitud y de miíxima diferencia-, Ilegó a algunas conclusiones convincentes sobre las causas, la naturaleza y los resuitados de las revoluciones

filipi-

na en el modelo de Skocpol (1919), especificando variables estructurales, tales como la
fortaleza y Ia intervención del Estado en la econornía, y variables relacionadas con los movimientos sociales, tales como Ia acción colectiva y la movilización de recursos y oportunidades políticas, y prestando atención a la composición ideológica de los grupos opositores.
Los tres casos comparten una serie de rasgos similares, aunque los resultados de las revoluciones difieren. Los tres siguieron, en gran medida, modelos similares de desarrollo capitalista, tuvieron regímenes autoritarios y excluyentes que habían sobrevivido a episodios

I ETUIULIUII

DUCIAI
!
@

Casos positivos

Casos negativos

Francia
lngla tcrra
Condiciones de crisis:
Clase

Clase te¡ratenienle

Nobleza terratenie¡te

Clase le¡rateliente

conre¡cial +

débil + Estado

conlercial

absoltrtista burocrático

absohltista scnlibu¡ocl ático

monarquía absoluta
selni-bLll ocrática

Econonría

Creciente no

Clecimiento extensivo

Modelacla

Ext¡enra

Eslntlo

Noblcza

Inexistelcia de

lcr ratcltic¡tc tlébil

-l

Clasc tel I atcniente

clase tel I ateD¡ente

fi.rerte sin Eslado

Estarlo absolrrtistn

+ Estâdo

bul'ocr ático

bLnoctálico

ì:urocÉtico

Sin avar;ces en el

Agricrrltrrra

T¡adicional con alta

Âgr icrrltLrr

desarr ol lo

capitalista

productividad

capitalista

FueIte

lìuelfc/suave

FLrerle

Suave

capi talista

P¡esión extema

*

a

Campesinos:
Eshr¡chlras de clase

lvlinìñrndist¿s +

Canrpesinos ptopieta¡ios

Carnpesinos poseen

oposición al sistema

Miniftndistas,

/ anendata¡ios

ConlLlnidades

PeqLrerìos

rierras, miniÍìrndios,

jor naleros, sin

dominadas por

pr

sin cornulridad

conunidad

carnpesinos

selìorial

Comunidad fuerte

lcos

grarrjeros

opietarios +

jomalelos, sin
conlrm idacl

Política local

Pueblos autónomos +

Pueblos soberanos +

Terrate

funcionarios reales

burocmcia zarista

rsureros, dominio de

rr

i

en tc s,

Dolninio de los

ControÌ burocri{tico

Teuatenientes

Jt¡nker

sobre la comiluiCad

ligados a la

local

nonarqrria

los iutelectuales
Resultados

QLriebra del Estado +
revueltas campesinas

Reformas

iniciales;

fiacaso de la

1905; colapso
Estado
¿Revolución

social?

FUËNrE: Adaptada de Skocpol

ii

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(1979: 155-157).

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Ë

80
181

los campesinos a respaldar movimientos revolucionarios es Ia combinación de estas condiciones.

I

agrarias pertinentes se combinaban
área en la que preexistían vínculos

2-

El apoyo campesino también podía producirse cuando concurrían las estructuras

3.

agrarias pertinentes con un campesinado históricamente rebelde, o
cuando ese campesinado rebelde ya se hallaba vinculado a la protoguerrilla con anterioridad a la insurgencia (Wickham-Crowley 1993: 30g-309).

respecto
dos
gunda, Ias comp
Con

vieron éxito

que, después de 1956, en la región sólo tu_
era ola (1959) y Nicaragua (19i9) en la se-

qué triunfan las revoluciones, sino también
por qué fracasan. En la tabla 7.5 se resumen las variables clave que afloran del análisis de
Wickham-Crowley (1993: 312), donde se pone de relieve la gran frecuencia de intentos
guerrilleros
(n:2\, un fenómeno que abarca los países y periodos de ti
s. Su <tabla de la verdad> (véase el capítulo 4f se
organiza en

propuso hallar un equilibrio entre Ia
de los estudios de muchos países y el
ropio de los estudios de pocos países.
orígenes y destinos de los movimiens de cuba, venezuela, Guatemala, colombia, peru y Bolivia durante el periodo entre 1956 y 1970; en el segundo conjunto de comparaciones aplicó la
a los movimientos de Nicaragua, El salvador, Guatemala, peru y colombia a

De la comparación
rolas> históricas se des
,ar los altos niveles de

res que deben concurrir
a primera pregunta, las

revolución social en la región. Con respecto a
laron cuatro condiciones importantes para ra

'xistencia de altos

o a los movimientos revolucionarios:

.
.
.
'

nivele

Ianaturaleza de la estructuraagraría;
la perhrrbación de la estructura agraria;
la presencia de culturas rebeldes; y
Ios vínculos entre revolucionarios y campesinos a través de redes sociales sólidamente
establecidas.

El análisis de Wickham-Crowley (1993) va más atlá de una mera identificación de esos factores y pone de manifiesto que lo importante a la hora de explicar Ia propensión de

1.
2.
3.
4.

aquellos casos en los que los movimientos guerrilleros triunfaron;
aquellos en los que los movimientos guerrilleros contaban con muchas de las condi
ciones favorables para el triunfo de la revolución, pero, no obstante, fracasaron;
aquellos en los que los movimientos guerrilleros nunca lograron recabar apoyos; y
aquellos en los que los movimientos guerrilleros nunca lograron despegar.

Aunque quizá no sorprenda el hecho de que los casos de triu¡fo de la revolución reúnen
las cinco condiciones, los factores que determinan el fracaso de la revolución constituyen
una dimensión añadida al análisis. En efecto, las dos variables que parecen resultar clave
para el triunfo de las revoluciones son la presencia de un régimen patrimonial pretoriano y
la pérdida por parte de dicho régimen del apoyo de los Estados Unidos. En otras palabras,
un movimiento guerrillero localizado en esta región puede haber provocado una intentona,
recabado apoyos significativos y cultivado una fuerza miiitar suficiente, pero no movilizarse contra tal régimen patrimonial pretoriano; en tal caso, el resuitado es el fracaso en el derrocamiento del régimen.
El último estudio que se examina en este apartado es la comparación de Brockett (2005)
de la movilización y represión campesina en El Salvador y Guatemala. Al igual clue el estudio de Scott (1976), este es un buen ejemplo de comparación binaria, al contrastar resultados diferentes entre dos países muy parecidos (véase igualmente Dogan y Pelassy 1990:
126-134). Ambos países se encuentran en América Central y experimentaron largos periodos de similar conflicto social, durante los cuales se asesinó a un número de personas relativamente elevado, tanto en términos absolutos como en proporción al tamaño total de la
población de estos pequeños Estados. La Comisión de la Verdad para El Salvador cifró en
75.000-80.000 las personas asesinadas durante el periodo de guerra civil entre 1980 y 1991

182
183

Tabla

7.5

C¡ndiciones para la revoh¡ción social en A¡nérica Latina, lg56-lggt
Condiciones favcrables ¿ la revolución

tentatlvts
.-guerrlltetas

.

Fortaleza

ÀDOVO

militar

camûeslno

I
'v oDrero

de la

guerrilla

Régimen

Revolución

Pérdida

Si

Si

Venezuela años sesenta

Si

Guatemala años sesenta

Colombia 1970- 1990
Peru años ochenta

Si

Guatemala 1975-1990

El Salvador 1975-1990

Si

Argentina 1914-t9i\
Brasiì años setenm
Argentina, montoneros
México años setenta

Uruguay, tupamaros

Si

Argentina 1958-1963

Peru 1965

Bolivia 1967

Nicaragua 1958-t963

Rep Dorninicana 1963

Eouador 1962

Haití años sesenta

Paraguay l95B-1959

Honduras 1965
Brasil años sesenta

2006:110-111).

pâtrimonial de âpoyo
pretoriarro de EE.UU.

Cuba 1956-1959
Nicaragua I97 I-19'79
Colornbia años sesenta

(Wood 2003; Brockett 2005: 2;Landman2006: i 10-1 1l), mientras que en Guatemala
cerca de 135.000 personas fueron asesinadas entre 1962 y 1996 (Ball et a\.2000; Landman


Costa Rica
Panamá 1959-1985
Panamá 1985-1989

Paraguay 1960-1989

NOIA: n = 28
FUeNTE : Adaptada d" w,"kh;-¿;;;Ë;
3jä,,"bf
copvright @ 1993 bv princeton universii press,

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autorización.

Los estudios de un solo país

.Y'

784
185

es
:iJl:
pdròçs
mas

nferencias más generales sobre la violencia polítionaria. Al igual"que i;, ;";;;;".iones de muchos
examinan la organización del sector agrícola,
la
flinción de los campesinos en los procesos revolucionarios,
las transformaciones económicas subyacentes, así como la funìiOn del Estado y
su re
subordinados. Womack (1969) centró su atención
hacia la
el apoyo campesino en el estado centro_meridional de
More
rante el apogeo de la revolución mexicana. Por su parte,
Nugent (1993) rastreó las relaciones diacrónicas y dialécticas entre Estado y comunidad.o
ãt n,.rì
el estado norteño de chihuahua cuando los cultivadores
rocales s
intentos de hacerse con el control de sus tie ras.y
Harvey (199g)

, una lucha que
propiedad de Ia
macro y microcontrola destacan de manera prominente en
mparación más importantes se extrajeron de
aunque cada uno de ellos se centró en casos
respectivamente) dentro del contexto más ge_
s sobre las que se desarrollan los principales

argumentos.
Estos estudios difieren de las comp
en el contexto mexicano. Womack negó que

análisis del comportamiento rebelde. Máì b
'dad de la revolución
en Morelos está en se

re el proceso de lucha política
de pròporcionar explicãciones
cada uno d.e estos estudios se

y posiblemente la organización de su comunidad; y concluye que este cambio ind¡cido por
un poder ajeno y no controlable por la gente del campo la llevó a involucrarse en actividades revolucionarias. Partiendo de esta singular tesis, Womack narró en un relato fascinante
las actividades revolucionarias de gente corriente de Morelos bajo el liderazgo de Emiliano
Zapata, en un intento de proteger su tierra y su modo de vida. Ese poder ajeno era el de los
empresarios emergentes en el periodo prerrevolucionario de po

el de las distintas élites gobernantes impuestas por el Estado
posrevolucionario. Merece la pena reproducir la conclusión a la
tallar veinte años de compleja historia revolucionaria:

vendiendo huevos, tomates, cebollas, chiles o carbón vegetal, ocupándose de sus huertas llenas de maleza, sembrando desesperadamente las peores tierras de los hacendados, habían perdido la lucha por mantener vivas sus comunidades. Sólo les aguardaba un largo tormento de pena y vetguenza, trabajar por un

[s]i bien esta especificidad no impide efectuar comparaciones, un análisis de estas luchas
en este pueblo
fNamiquipa] debe centrarse no sólo en una serie de acciones realizadas por personas sobre y

en el mundo y de ¡elaciones entre grupos e individuos y cosas, sino también
en la mÀn"ra en la que las personas
organizan ptâctica y conceptualmente esas acciones y relaciones
(Nugent 1993: 29; las cursivas son

mías).

pareci
c
cesos de formación
examinar est
que facilitan
de la lucha p

aclarará algo

renc
al d
En

haciendas, sino ailí donde consideraban que estaba su hogar, en las aldeas, los pueblos y ranchos, todavía
exudando al menos <zapatismo pacífico>. En 1910 se estaban viniendo abajo las bases de Ia única vida
que deseaban vivir. Aunque se reventaban a trabajat, labrando diligentemente sus parcelitas desperdigadas de maíz y frijoles, cambiando de vez en cuando un caballo o una vaca por un puñado de pesos,

niendo sus factores, sino únicamente contándol
(1993: 28) se propuso examinar el <pr
lrfuegnt
la relación del municipio [de Namiquipal con ål
mano de obra o del proceso de producción>. Sin
tivas, factores sistémicos e influencias, insistió en que:

,

en

Nuevas actitudes, nuevas políticas, nuevas leyes, nuevas agencias, nuevas autoridades
unos tres
quintos de la gente llana del campo de l9l0 se quedaron-. También ellos habían logrado-yuna victoria,
simplemente quedándose en sus pueblos, no refugiándose en las ciudades del estado o hacinándose en las

su pretensión de aportar una comprens

De manera
de clase, etnicidad,

han
condicion
como las de

también

efendió el uso de categorías (no esencialistas))
y ciudadanía, centranão suanálisis en los pro_

ión política y compromiso
"or,
(ibíd.: 1

.t

Estado.

jornal en húmedas plantaciones de caña o de atoz, acatar órdenes de un patrón, mudarse eventualmente
a chozas propiedad del jefe, mirar a lo lejos cómo se marchan también los viejos amigos, vecinos y paisanos, nunca más descansar, y al final morir endeudado de todas formas. Ahora, una década después,
cuando dos almas han desaparecido por cada tres almas que se han quedado, aún siguen en sus bases y
luchando nuevamente. Después de todo, resistir en los pueblos contaba más que el nuevo gobierno, los
nuevos campeones, las nuevas reformas. Esas pequeñas comunidades castigadas y amenazadas durante siglos, apenas habían sobrevivido al asedio más vigoroso, implacable e ingenioso jamás ideado contra

ellos, frustrando la mejor, si no la última, oportunidad que tuvieron los usurpadores de erradicarios
(Womack 1969: 370)

Al

opular>>,

*

xico y

2 Womack

o

si bien los tres autores han hecho hincapié en la

[N. del

T.]

: en espa-ñol en el original, lo mismo qve serranos en la p. 186.
969: x) no se siente a gusto con el término <campesino> porque evoca cierta cualidad exótica

(I

que desea evitar.

186

Este pasaje deja bien claro que Womack (1969) consigue mucito más que sólo contar
una historia. La conclusión es que la gente del campo, se defina como se defina este colectivo, se opondrá aI cambio, ya sea inducido por la transformación capitalista de la agricultura o por la imposición de proyectos de reforma dirigidos por el Estado; esta es una conclusión que tiene una fuerte resonancia en los demás estudios sobre rebelión y revolución
reseñados en este capítulo.

Nugent (1993) se hizo eco de esta conclusión y de esta percepción de la resistencia
cuando examinó la historia dialéctica de las relaciones comunid¿d-Estado en Namiquipa.
Como Womack (1969), Nugent se sentía incómodo con el término <campesino>, aferrándose al de serranos (que literalmente significa residente en la sierra), conocidos más generalmente como un tipo de campesinado libre. Nugent adoptó una visión no i¡stmmental del
Estado y una definición relacional de ideología, a la que se alribuyó una función mediadora
entre los serranos y el Estado. Echando mano de estas categorías analíticas, Nugent se
movió hacia atrás y hacia adelante en la historia para desvelar temas comunes en la lucha
política por la tierra, una lucha basada en la resistencia a la invasión de outsiders. Entre
estos outsiders figuran los apaches en el siglo xvli, Ia expansión de la modernización económica en el siglo xtx y la imposición de reformas agrarias por el Estado mexicano posrevolucionario. En términos generales, la explicación de Nugent se centra en cuestiones
tales como la tierra, el trabajo, la identidad y la movilización revolucionana. La inferencia
clave es que históricamente se libraron en esta región luchas similares sobre tipos de agravios similares, aunque tales luchas no siguen una pauta evolutiva lineai (ibíd.: 151). Nugent
concluyó más bien que la relación entre tierra, trabajo y política se halla inscrita en la ideoIogía de Namiquipa, que responde a los desafios siempre cambiantes llegados del exterior;
pero también representa una constante en la historia que el campesinado, independientemente de cómo se defina este término, <se niega a marcharse> (ibíd.: 165).
Por último, Harvey (1998) analizó la rebelión zapalista, que comenzó oficialmenle en
enero de 1994 en el estado sureño de Chiapas. Como su nombrq indica, la rebelión zapatista se basa en la historia de lucha en el sur de México y en el líder de Morelos Emiliano
Zapata, pero, según Harvey, añade nuevas dimensiones a las pautas de aquella rebelión más
antigua. Al rastrear la historia del conflicto político con uso de violencia entre el campesinado, Harvey puso de manifiesto que la rebelión de Chiapas se basó en nuevas organizaciones campesinas independientes que se habían desarrollado en los años sesenta y setenta,
así como en una variedad de redes de ámbito nacional. Además de la exigencia de reforma
agtarta en Chiapas, los protagonistas de la rebelión exigían la plena garantía y protección
de los derechos de los pueblos indígenas y de las mujeres, al igual que la democrurización
del sistema político mexicano (ibíd.: 199-200). Esta forma más reciente de rebelión fue
provocada por una serie de (trastornos)) en la región, incluido el mal reparto de la tierra, la
modernización económica þroyectos de presas hidroeléctricas, exploraciones petrolíferas,
talas de ¿á¡boles y explotaciones ganaderas), los cambios en el seno de la Iglesia católica, la
educación de maestros y catequistas bilingües, el activismo estudiantil post-1968 ylagradual liberalización del sistema de partidos políticos mexicano (tbíd.: 228). Para Harvey, el
resultado clave de la rebelión fue que los derechos y la cultura del pueblo indígena pasaron
a formar parte integral del proceso de democratización en México.

787

Resun'¡en
CoÛio ya se argumentó al comparar los estudios que examinan la relación entre el desarrollo económicrt y la democracia, es evidente que los diferentes tipos de comparación explrestos en este capítulo impiican compromisos metodológicos sustantivos. En Ia tabla 7 .6
se resumen los distintos estudios reseñados y comparados y se apuntan estos compromisos.
La selección de estudios presentados no es en absoiuto exhaustiva, pero muestra cómo estos clistintos métodos de comparación permiten a los investigadores abordar de diversa forma el estudio de diferentes factores que contribuyen a explicar la actividad política violenta
y la revolución social a gran escala.
La comparación cuantitativa de muchos países levela la existencia de factores comunes
que explican variaciones en la violencia política; estos factores, a su vez, ayudan a orientar
las comparaciones con pocos países, así como los estudios de un solo país. A excepción de
la relación más específica entre desigualdad y violencia política, con respecto a Ìa cual apenas hay todavía consenso (véase Lichbach 1989), la comparación cuantitativa de muchos
países ha puesto de manifiesto Ia importancia de variables tales como la fortaleza y la represión del Estado, las pautas pasadas de violencia poiítica y la configuración política del
régimen existente. Los estudios de pocos países parten de estas ideas y recurren al análisis
histórico macro-causal para explicar la incidencia de la actividad rebelde y el triunfo de las
revoluciones, así como para demostrar los modos en que las variables clave interaccionan a
que los estudios de muchos países,
la fortaleza y la represión del Estaprocesos revolucionarios al prestar
ictos de clases y coaliciones de clases, la fi'mción de la ideología, y a factores externos tales como guerras y la influencia de
los Estados Unidos.

'1tr
188

Tabla

189

7.6

Violencia polÍtica y revolución desde una perspectiva comparada

Lecturas complernentarias
Gurr, T. R. (1970): W'hy Men Rebel, princeton: princeton University press.
La completa decla¡ación teórica y compatada de Gu¡r sobre la motivación del conflicto político

Resultado

violento.

Enke49 y 114
países, ya sea en

Gurr 1968;
Hibbs 1973;

un punto concreto
del tièmpo, o en

Paige 1975;
Sigelnan y

La violencia política responde de diversa forma
a la violencia políti.ça pretérita, agí como a
pa.utas de privación y desigualdad, a la presencia
de fracturas y Separatismos políticos, a los

periodos

Simpson 1977;

grados de represión

diferentes

Muller y

agregados

Seligson 1987

la economla, aunque Ia forma fi¡rcional de la
relación no es cla¡a.

y los rasgos esfructurales

de

Sanders, D (1981): Patterns of Instabitity, Londres: Macmiltan.
Un repaso exhaustivo de estudios tansnacionales cuantitativos de violencia política.

Lichbach, M. (1989): <A¡ Evaluation of "Does Economic Inequality Breed Polir,.",l Co¡tìict" Studies>>, World Politics, 47.. 431-4'7 A.
Un repaso exhaustivo de estudios eomparativos, de factu¡a cualitativa, sobre clesigu4ldad económica y violencia política.
Skocpol, T. (1994): Soctal Revolutions in the Modern

Entre 3

y

12

países, aunque el

número de

Paíge 1975;

WickùamCrowley 1993

observaciones
sigue siendo muy
grande

La estructura del sÇptor agrícola es un
determinante cþyç del tipo de rebelión rural, si
bien las princi¡pleô condiciones de las
revoluciones,son: la- organización guerrillera y la
fuerza milita¡ el a.poyo a los guerrilleros por
parte de otos sectoiès de la soçieda{ y la
existencia de un régimen dictatoriai ilegítimo.

Pocos

países

Entre

2y

Los determinantes clave de la rebelión

6 países

(cualitativo)

campesina son la naturaleza económica

y

cultural de la cominjd¿d campesina, la
tansforrración bapitalisø de la agriculhu4 una
autoridad cenffai fuerte y una configuración
cambiante de las oporh:nidades pollticas. Las
condiciones i¿aia las revoluciones sociales
incluyen la rebelión campesina y un Estado
absolutista sometido a presiones extern-¿s, así
como ta¡rrbién la distinta capacidad de los
grupos etr liza para formar grandes coaliciones.

1969;
1993;
1998

Womack
Nugent
Harvey

La rebelión campesina y la participación de los
campesinos en actividades ¡evolucionarias
obedeceo a su resistencia a distintas rnvasiones

históricas de su tierra y comunidad.
Nota: Mckham-Crowley (1993) usa una v¿riedad de reducciones algebraicas para identificar los determinâ¡tès clave
det triunfo de la revolución enAmérica Latina, un método que combina técnicas cualitativas y cuantitâtivas (véase el
capítulo 4).

Wrld,

Cambndge: Cambridge University

Press.

Una recopilación de los ensayos de Skocpol sobre la revolución social y Ia comparación histórica
macro-causal-

A
ðo

ûposiefém potítÍea R0 vÍo[eltta
y rnovimfes¡tos socrates

-ìFt

t92
E[ probtema de investigación

-

Existen muchas preguntas de investigación en torno al tema de los movimientos sociales.
En general, los investigadores han intentado explicar la aparición, las estrategias, la forma,
el éxito y el impacto de los movimientos sociales en diferentes contextos políticos. La
investigación comparada se ha centrado en por qué surgen los movimientos sociales en primer lugar, cómo tratan de alcanzar sus objetivos y qué \ogran realmente. Los estudios que
examinan por qué surgen los movimientos sociales centran su atención en las distintas
fuentes de agravio colectivo e identidad comirn que llevan a Ia movilización y protesta
populares. Los estudios que examinan cómo logran los movimientos sociales captar miembros y seguidores para participar en sus actividades enfocan su atención en la función de
las organizaciones de los movimientos sociales y en la movilización de los recursos que se
necesitan para mantener una acción colectiva sostenida, tales como dinero, comunicaciones
y afiliación. Estos estudios también examinan las diferentes estrategias de los movimientos
sociales en función de los distintos sistemas políticos y oporlunidades políticas de movilización a su alcance. Por último, los estudios que comparan el éxito o impacto relativo de
los movimientos sociales hacen hincapié de distinta manera en objetivos específicos de los
movimientos, los niveles de impacto legal e institucional y el grado en el que los valores y
comporlamientos políticos resultan alterados como consecuencia de periodos prolongados
de actividad de los movimientos soèiales.
El estudio de los movimientos sociales suele distinguir entre las investigaciones sobre
la movilización de los trabajadores y las que versan sobre otros movimientos sociales.
Esta división es en parte teórica. El movimiento obrero se percibe como un movimiento
<viejo> que articula reivindicaciones más estrechamente ligadas al capitalismo industrial
y a los intereses materiales de esos grupos menos afortunados de la sociedad, mientras
que los otros movimientos sociales (mujeres, gays, verdes y pacifistas, entre otros) son
percibidos como (nuevos>, ya que articulan reivindicaciones más relacionadas con la
elección de estilos de vida, y menos con preocupaciones materiales; un cambio hecho
posible merced a las transformaciones inducidas por la transición al capitalismo posindustrial. Muchos sostienen que dicha distinción es exagerada, ya que la movilización de
gnrpos tales como mujeres y verdes no tiene nada de nueva (Fuentes y Frank 1989; Foweraker 1995; Foweraker et aL.2003:141-165) y, además, porquc el énfasis en los nuevos
grupos tiende a ignorar a los grupos situados a la derecha del espectro ideológico tradicional izquierda-derecha. Ahora bien, algunos estudios comparados han incluido al movimiento obrero junto a los demás movimientos sociales (véase Foweraker y Landman
1971), o han abarcado movimientos de todos los ámbitos del espectro izquierda-derecha
(véase Gamson 197 5; K¡iesi ¿¿ al. 1995; Payne 2000). En este capítulo se exponen y contrastan ejemplos destacados de la investigación comparada, sin distinguir entre movimientos viejos y nuevos, sino intentando aislar los factores clave que contribuyen a explicar la
aparición, la forma y el impacto de los movimientos sociales a través de la comparación
de diferentes estudios.

I

:

ì-

ia-:

193

La comparación de muchos países

los años sesenta y setenta; la comparación de Haas y Stack (1983) de huelgas de trabajadores en 7l países; la comparación de Gurr (1993) de protestas y movilizaciones de227 gnrpos
comunitarios diferentes en 90 países distintos; y las comparaciones de Inglehart (1997) e
Inglehart y Welzel (2005) de la propensión de los individuos a respaldar o participar en las
actividades de los movimientos sociales en un gran número de países. En generai, estos
estudios tratan de aportar un conjunto acotado y preciso de factores explicativos de las protestas impulsadas por movimientos sociales o de la disposición de los individuos a participar en semejantes actividades.
En su comparación de 29 democracias, Powell (1982) proporcionó varios indicadores de
rendimiento de la democracia en una gama de dimensiones políticas: el voto, el rendimiento
socioeconómico, las constituciones, los sistemas de partidos, la participación ciudadana y
la estabilidad democrática. Su análisis de la participación ciudadana (ibíd.: 129-132) inctuye indicadores de <protesta pacíficu tomados del World Handbook of Political and Social
Indicators (Taylor y Jodice 1983). El indicador mide casos de protesta codificados a partir
de crónicás periodísticas durante dos décadas separadas (1958-1967 y 1967-1916). Elãutor
define las protestas pacíficas como (eventos organizados en los que participan cantidades
significativas de ciudadanos en un intento de granjearse el apoyo de otros ciudadanos o de
Ias autoridades para una causa políticu (Powell 1982: I29). Estas protestas se perciben
como diferentes de las revueitas, ya que no son violentas y requieren un mayor número de
participantes y más recursos organizativos. Por su propia naturaleza,las protestas pacíficas
serán más corrientes en los países democráticos con grandes poblaciones y altos niveles de
desarrollo económico.
Powell (ibíd.: t3l) concþó, en las democracias, que Ia probabilidad de protestas políticas
pacíficas es mayor en países con grandes poblaciones, mayor heterogeneidad social y un PIB
per cápita más elevado. Y lo que es más importante, el análisis muestra que las democracias
co^r sistemas multipartidistas tienden a tener njveles más bajos de protesta. En definitiva, la
presencia de partidos políticos capaces de absorbe¡ y caralizar los diferentes intereses de los
ciudadanos y grupos hace que las democracias multipartidistas registren niveles más bajos
de protesta de movimientos sociales. En virhrd de este hallazgo, Poweli (ibíd.: 130) extrajo la
i¡ferencia más general de que 14 <actividad de protesta es muy frecuentemente una alternativa
masiva organizada al sistema electoral, cuando este último parece insensible o inaccesible>.
A partir de su muestra de democracias, concluyó que la protesta en los Estados Unidos es
típica de un país modemizado con una población grande y pocos partidos políticos efectivos
puacanalízar el descontento (ibíd.: 131).
Por razones de disponibilidad de información, Haas y Stack (1983) limitaron su comparación a 7l países con datos sobre actividad de huelgas de trabajadores durante el periodo 1976-1918. Conscientes de que la selección de países podría no ser una muestra representativa, defendieron que su selección de países era <bastante grande y aparentemente

195

194

las
tre
di

unto del
representativa de
de Asia,
planeta e incluye
elgas (el
diez de Oceanía y
número de días de trabajo perdidos por persona dividido por el total de la población activa)
recabado por la Organización Intemacional del Trabajo (OIT) y está promediada en cada país
por trienios para reducir la fluctuación extrema de la medida en el caso de algtrnos países.
Las variables explicativas son similares a muchas de las usadas por Hibbs (1973) en su

estudio sobre la violencia política (véase el capítulo 7). Entre eiias figuran el nivel de
desarrollo económico (PNB per cápita), ia tasa de crecimiento econtimico, la tasa de inflación, el grado de afiliación sindical (afiliados a sindicatos como proporción de la población
activa), el grado de fragmentación étnica, la emigración del campo a la ciudad y el desarrollo
de ios medios de comunicación de masas. Asimismo, para medir el grado de democracia política se utiliza el índice de rendimiento de Ia democracia de Jackman (1913,1915) (véase el
capítulo 6).

El a¡rálisis de correlación iniciai entre todos los páíses revela una asociación positiva y sustancial entre el volumen de huelgas y la tasa de i¡flación, el grado de sindicación y el desarrollo de los medios de comunicación de masas (Haas y Stack 1983: 53). Un análisis ulterior de
los datos comparados mediante regresiones revela ia existencia de una relación de U invertida
ente el nivel <le desarrollo económico y el volumen de huelgas, lo que sugiere que el <volumen de huelgas aumenta en niveles de desa¡rollo bajos, alcanza máximos y luego desciende
en niveles de desarrollo elevados> (ibíd.: 54). Esta relación curvilínea se coffobora incluso
después de mantener constante la tasa de desarrollo económico, el índice de inflación, el grado de sindicacióu, el desarrollo de los medios de comunicación de masas, la fragmentación étnica y la emigración del campo a Ia ciudad. Por último, wr análisis adicional muestra que el
nivel de democracia política tiene u¡ efecto negativo sobre el volumen de huelgas. En general,
los resultados respaldan la perspectiva <liberab> de que el volurnen de huelgas tiende a ser
mayor er1 las primeras fases de desa¡rollo económico, mientras que tiende a reducirse en las
fases posteriores, debido a una separación entre la propiedad y el control de las grandes
empresas y al descenso generalizado de la afiliación sindical (ibíd.:44-45).
Ahondando en su anterior trabajo sobre violencia política, Gurr (1993, 2000) enfocó la
atención en la protesta política de grupos de individuos que él ha denominado <minorías en
riesgc,>, entre l<ls que figuran (grupos de identidad cultural y religiosa que no cuentan con
Estados reconocicios o carecen de un estatus político institucionalizado> (Gurr 1993: l6l).
Sus c<-rmparaciones se centran en más de 250 grupos destacados o activos políticamente
entre 1945 y los años noventa que cumplen dos criterios definitorios. El primero es que el
grtço debe sufrir o beneficiarse colectivamente de un trato discriminatorio sistemático. El
segundo es que el grupo centre su movilización política en la defensa o promoción de sus
<intereses auto<lefinjdos> (ibíd.: 163). Su muestra de grupos ha aumentado de tamaño entre
las publicaciones de 1993 y 2000 e incluye tanto a los <subordi¡rados> (o <dominados>)
como a los <dominantes), pero que aún así siguen estando en minoría. Los grupos <subordinados> se movilizan para conseguir vcntajas y beneficios nuevos, mientras que los
<dominantes> lo hacen para conservar los que ya tienen. En general, estos grupos incluyen
minorías étnicas, nacionaiistas étnicos, grupos indígenas, opositores en representación de
varias comunidades y sectas militantes.

AI igual que hizo en sus trabajos previos sobre la violencia polÍtica, Gurr (1993, 2000)
operacionaliza los conceptos de privación relativa y movilización de grupo con el fin de
aislar los factores clave que explican la drsidencia política violenta y no violenta de los
grupos comunales. La privación relativa plasma Ia moti','eción de la protesta política corro
un desfase percibido entre el logro esperado y el real (véanse el capítulo 5 y Gurr 1968,
1970 y 1993l- 167). Por otra parte, el concepto de movilización examina las maneras en las
que los grupos consiguen recursos para sostener la acción colectiva (véanse Gurr 1993:
167; Lichbach 1995; Foweraker 1995). Para el estudio de 1993, las dos variables dependientes relevantes para la discusión que nos ocupa son su medida de <la protesta de grupo
en los años ochenta> y las <movilizaciones de protesta de los años setentÐ>. Valores altos en
ambas variables denotan más participación en protestas y más organización de protestas.
Como en los hallazgos sobre la violencia política ya referidos en el capítulo anterior, el
análisis preliminar de Gurr (1993: 179) de los datos comparados sugiere que el nivel de
protesta más alto se halla en los grupos comunales que sufren ciertas desventajas económicas, incluidas la escasez de tie¡ra, altas tasas de natalidad y bajos niveles de salud. Además,
ciertos factores políticos y culturales se perfilan como determinantes importantes de la protesta política no violenta, entre ellos, la pérdida histórica de autonomía de grupo y la fuerte
identidad de grupo (ibíd.: 179). EI análisis dernuestra que la movilización política correlaciona con agravios expresados en términos de reivindicaciones económicas, sociales y políticas, pérdida de autonomía, tamaño y dispersión del grupo (ibíd.: 180). Los modelos más
com;-'-:ics de Gurr estiman los determinantes de grupo y sistémicos de las protestas políticas no violentas, entre los que figuran: la reivindicación de derechos políticos, la reivindicación de autonomía política, los niveles anteriores de movilización, las formas de gobierno no democráticas y el acceso al poder estatal (ibíd. : I 8 6).
EI estudio más reciente de Gurr (2000) incluye un mayor número de grupos y un periodo de comparación más largo, 1o que necesariamente arroja más observaciones. Ai igual
que el anterior, el nuevo estudio se centra en las formas de privación relativa o en lo que
Gu¡r denomina <desventajas colectivas> (ibíd: 163), que interactuan con Ia propensión de
los Estados a discriminar a las minorías, reforzando la identidad de grupo e incrementando
la probabilidad de acción política (véase Crighton 2003). Su análisis descriptivo de las tendencias de los conflictos eûro-políticos muestra que hacia finales del siglo >c<, las protestas
y l<ls conflictos de los grupos comunales habían clecaído, tendencia que se explica en parte
por la mayor democratización (véase ei capítulo 9) v el menor grado de discriminación en
sociedades en transiciónEn contraste con su trabajo anterior sobre luchas civiles (véanse Gurr 1968 y el capítulo 7), estos dos estudios reducen el problema de la falacia ecológica utilizando los propios
grupos como unidades de análisis en vez <iel Estado-nación. Persisten algunos de los problemas de agregación con respecto a la perspectiva de la privación relativa, pero el examen
de los grupos funciona bien desde el punto de vista de la movilización. Asjmismo, el análisis de Gurr es capaz de precisar, en cierto grado, qué lleva a la movilización en primer
lugar, por ejemplo, las desventajas políticas y económicas que sufren algunos grupos, en
partrcular Ia discriminación y pobreza, lo cual, a su vez, se asocia a reivindicaciones del
gmpo a favor de la ampliación y protección de sus derechos políticos (Gurr 1993, 2000).
Al incluir variables políticas, Gurr (1993: 189) puede formular Ia proposición más general

196

197

de que

<<en

democracias perfectamente consolidadas la utilidad del activismo comunal no
brinda oportunidades que im>. No obstante, las tendencias
dichas protestas no fueron tan

Las últimas comparaciones de muchos países examinan datos a nivel individuai extraídos
de 81 sociedades. Como Gurr, con los años Inglehart ha incrementado el número de países
con respecto a los cuales recaba datos a nivel individual, cubriendo un abanico de valores

seleccionado mediante encu.estas de opinión estandarizadas. En-Moilernization and post-

La comparación de Inglehart revela un incremento monotónico en las cuatro formas de
actividad política no convei--cional. El porcentaje de encuestados que declaran haber considerado o efectivamente participado en u¡ boicot subió en 15 de los ?1 países. Las cifras
referentes a la participación en manifestaciones aurnentaron en l6 países; en el caso de huelga
aumento se registró en

1'7
en
à.

individual a participar

, afibuible a una pauta
s subyacente de cohortes sucesivas de personas. Los porcentajes más elevados con tëspecto a las cuatro preguntas
se observan en las democracias industriales más avanzadas de la miieska, lo que respalda la
teoría más general de Inglehart (1990, 1997) de la ascendencia del <posmaterialismo> en el
mundo (véase el cuadro resumen 8.1). En general, las formas convencionales de actividad
política, tales como el voto y la actividad en los partidos, han experimentado un declive en la
mayoría de los países más ava¡zados, mientras que la actividad política menos convencional,
plasmada parcialmente en sus cuatro preguntas, ha registrado un aumento.
En la continuación de su estudio, Inglehart y Welzel (2005) han abordado conjuntos de
preguntas similares y, con referencia al tema de este capítuIo, han dirigido su atención a los
resultados de la acción colectiva, que ellos definen como <niveles cambiantes de democra-

cia formal y grados variables de democracia efectiva> (1bíd.: 224). Entendiendo dichos
cambios en la democracia como un resultado dado de la acción colectiva, han examinado
su variación internacional contrastándola con la variación en los valores de <autoexpresióo (en conüaposición a valores puramente vinculados a la subsistencia), que, a su vez,
están vinculados a pautas más amplias de modernización socioeconómica. La variación en
valores de autoexpresión está altamente correlacionada con el nivel de democracia formal y
con un índice de sociedad civil (ibíd.: 220-229), que los autores consideran indicativo de la
capacidad de la gente para llevar a cabo acciones colectivas (lbid.: 221).

cuADR0 RESI,MEN

8.1

Ronald Ingl.ehart y e[ posrnateriatismo

Apoyándose en años de investìgación basados en grandes encuestas ltevadas a cabo primero en democracias industriates avanzadas y luego en países de todo e[ mundo,
Ronatd
IngLehart (1977, 1'990, 1'997, 1998) ha insistido en que existe una relación entre los vatores individuales y e[ nivel de desarrollo económico de un país. Ingtehart ha afirmado que
a
medida que un país se desarrotla, se produce un cambio globa[ en las orientaciones de los

Tabla

8-1

La escala materialista/posmateriatista

I n d i cado res m ateri a Ii stos
Mantenimiento de [a Ley y e[ orden
Lucha contra e[ crimen
Crecimiento económico
Economía estabte
Defensa poderosa
Lucha contra [a subida de precíos

I n dí ca do res

p osm

atei o li stas

Mayor capacidad particìpativa en eI puesto de trabajo
Socjedad menos impersonal
Las ideas cuentan
It4ayor capacidad participativa en el. gobierno
Libertad de expresión
Ciudades más cuidadas

ruerre: Adaptada de IngLehart (1998: 65).

Teóricamente, e[ posmaterialismo puede concebirse y emptearse como una variable tan- r
Como variable dependiente, e[ posmaterialismo constituye un síntoma de modernización económica. Por ejempto, todos los países modernos y .
desarrotlados deberÍan presentar un alto porcentaje de personas que respaldan e[ conjunto
central de valores posmaterialistas. Como variable independiente. se usa para expticar las
diferencìas en [a propensión indjvidual a llevar a cabo dìferentes formas de acción po[ítica. Por ejempto, los denominados posmateriatìstas deberían estar más dispuestos a respaldar [as actividades potíticas de aquellos movimientos sociates que reivindìcan [a paz,
[a igualdad, [a justicia y [a protección del medio ambiente que de aquell.os que defienden [a
seguridad en e[ puesto de trabajo, [a ley y e[ orden.

to dependiente como independiente.

:

,

:

,

198

L9-G

país de este movimiento aportan una (gran cantidad Ce destalles descriptivos, [oero] indivrdualmente no son aptos para el cometido de llegar a una comprensión generalizada de los
factotes que determinan la dinámica de los movimientos sociales> (ibíd.: 57), con su comparación de estos cuatro casos se propuso extraer inferencias más amplias sobre los factorcs que conformaron la dinámica y el impacto de los movimientos sociales. Su factcr expli-

Tcro.adas en conjr-mto, estas comparaciones de muchos países representan otros tantos
intentos cie desvciar los determinantes de la oposición política nc violenta y de la actividad
de los movimientos sociales. Los investigadores recurrielon a diferentes muestras de países:
sólo democracias (Powell 1982), una selección de países democráticos y tie países no dernocráiiccs (Ingiehart 1997; Inglehart y Welzel 2005) y dos muestras globales (Haas y
Stack 1983; Gurr 1993). Asimisno definieron unidades Ce análisis distintas, entre ellas,
Estado-¡ación (Powell 1982; Haas y Stack 1983), grrrpos cornunales (Gurr 1993) e indi-

cativo clave es la <estructura de oportunidad políticai, una configuraci<in de recursos.
marco instilucional y precedentes históricos de la movilización sociai que facilita o restringe el desarrollo de los movimientos de protesta (ibíd.: 58). Segun Kitschelt, la, adopción de
este marco comparativo puede <explicar una gran parte de las variaciones entre movirnientos sociales con reittindicaciones similares en clistintos contextos si los demó.s detennÌ.nantes permanecen constantes)) (ibíd.: 58, cursivas mías).
Kitschelt (ibíd.: 60-61) estableció cuidadosamente su selección de criterios y explicó
las razones por las cuales su comparación resultaba idónea para descubrir los efectos de las
limitaciones institucionales sobre la movilización social. Los cuatro movimientos formularon exigencias similares de poner fin a la energía nuclea¡ incidiendo en las centrales ya
existentes, las construcciones en curso y los nuevos proyectos. Los cuatro movimientos surgieron en el ámbito local y adquirieron dimensión nacional más o menos al mismo tiempo
(1973-1974). Los cuatro movimientos compartieron el mismo <sentimiento subjetivo de
privación y agravio>, extendido entre las bases sociales de los activistas que integrabarr tres
grupos: profesionales y empleados del sector público; agricultores y propietarios de terrenos afectados; y estudiantes y jóvenes radicales (ibíd.: 61). Asimismo, los gobiernos en los
cuatro países mostraron una determinación similar con respecto al desarrollo cle la industria de la energía nuclear.
El concepto de <estructura de oporhrnidad políticu es operacionalizado usando rm simple conjunto de categorías dicotómicas que definen las estructuras políticas inpttt y otttptrt
de un país. Las estruchrras input representan la aperhrra y sensibilidad relativas de las instituciones de un país a grupos que formulan reivindicaciones, tales estructuras se consideran
<abiertas> o <<cerradas>>. Por su parte, las estructuras outplrt representan la capacidad de las
instituciones de un país para satisfacer las reivindicaciones y reparar agravios de grupos
mediante una respuesta de política pública apropiada, y se califican de <fuertes> o <débiIes>. La combinación de estas dos dimensiones genera una malriz 2x2, de tal manera que
cada uno de los cuatro casos de este estudio encaja en una de las celdas resultantes (véase
la figura 8.1). Esta tipología cuádruple de países se utiliza luego para explicar tanto las
estrategias como los impactos del movimiento antinuclear.
(lbíd.: 67 -72) conclu-

económico, ya sea en forma cle crecimiento, nivel de desarrollo o desequilibrios estructurales en ia economía, explica parte de la variación en ia actividad de protesta. Powell (1982),
Hairs y Stack (1983) y Gr-rr (1993) apuntaron que la heterogeneidad social en fbrma de
fi-agmentación étnica o movilización de grupos comunales son factores explicativos importantes cle la protesta política. Haas y Stack (1983) y Gurr (1993) demostraron que la orgauizacióu de grupo es relevante a la hora de dar cuenta de Ia protesta política no violenta. La
diferencia ciave entre estos estudios estriba en sus resultados con respecto a los efectos de
las formas democráticas de gobierno en la protesta política. Para Haas y Stack (1983), la
democ¡acia tiende a inhibir el volumen de huelgas de los trabajadores, mientras que, según
Gurr (1993). tiende a brinda¡ l: oportunidad política necesaria para Ia moviiización de grupos comunaies. Estas y otras diferencias en torno al movimiento obrero y otros movimientos sociales constituyen mayormente la base de los trabajos comparados sobre movimientos
sociales con pocos países que se examinan en el apartado siguiente.

La comparación de pocos países
La comparación controiada de pocos pa.íses arroja pistas iurportantes sobre los orígenes, la
forrna y el impacto de los movimientos sociales al permitir un examen más detallado de
la dinárnica de la movilización social I'de los rasgos de los contextos políticos en los que
los movimientcs sociales pretenden introducir cambios. En este apartado se expondrán los
siguientes estudios: la comparación de los movimientos antinucleares en Francia, Suecia,
los Estados Unidos y Alemania Occidental de Kitschelt (1986); la comparación de datos de
protesta a nìr'el indi.¡idual en los Estados Unidos, ei Rein<¡ Unido, Alemania Occidental y
Frarrcia de Dalton (1988); la comparacióu de la dinámica de los movimientos sociales en
Hoianda, Aiemania, Francia y Suiza de K¡iesi et al. (1995); el examen de los derechos de
cjudadanía y de los movimientos sociales en Brasil, Chiie, México y España de Foweraker
y Landman (1.o91); y Ia comparación del movimiento de mujeres en el Reino Unido, los
Estados Unidos

y

í

4..

i'

Canadâ de Bashevkin (1998).

Kitschelt (1986) argumentó que el movimiento antinuclear resultaba apropiado parala
comparación, ya que surgió en Europa y Norteamérica más o menos al mismo tiempo, pero
experimentó una evolución dispar en los cuatro casos de su estudio (Francia, Suecia, los
Estados Unidos y Alemania Occidental). Partiendo de que los estudios centrados en un solo

4'rþ

(Suecia y los Estados
ilativas>, canalizando

de grupos de presión, peticione
En
tos que operaban en el marco d
ica
sensibles (Francia y Alemania
de
mayor confiontación, incluidas manifestaciones públicas y actos de desobediencia civil. En
cuanto al impacto, los movimientos lograron más avances procedimentales en las estructuras de oporhrnidad política abiertas y sensibles de Suecia y los Estados Unidos, donde se
había logrado un mayor acceso al proceso f'ormal de toma de decisiones (ibíd.: 74). En los

200
207

Figura

8.1

Estructura de la oportunidad política
Estructuras polÍticas rnput

Abiertas
Estructuras

Fuertes

potíticas oøtpøt
DébiLes

Cerradas

Suecia

Fra

Estados Unidos

Atemania

ncia

0ccidentaL

FrÆNrE: Kitschelt (1986: 64)

y sensibles, el movimiento tuvo un
impacto mucho mayor consiguiendo la parulizacíón de centialés nucleares existentes, la
ralentización de la construcción de nuevas plantas y el cese dé.la financiación de nuevas
centrales (lbíd.: 77 -82). En cambio, la fircrza de los partidos verdes', que representan un impacto estructural de los movimientos, se reveló mucho mayor en las estructuras de oportunidad política menos sensibles. Así pues, las estrategias de los movimientos antinucleares,
el grado en que alcanzaron sus objetivos y sus legados vinieron determinados, en gran medida, por los tipos de contextos políticos en los que se movilizaron.
En Citizen Politics in Weste¡n Democracies, Dalton (1988) eomparó datos a nivel individual sobre las actividades de los movimientos sociales en los Estados Unidos, el Reino
Unido, Alemania y Francia. Obtuvo sus datos a través de una serie de encuestas que establecen una escala de actividad de movimientos sociales que os.cila entre combatividad mínima y ortodoxa, y combatividad m¡íxima y heterodoxa (ibíd.: 63-6a). Mediante técnicas de
regresión, Dalton comparó los efectos de seis variables explicativas sobre la escala de actividad de los movimientos sociales, hallando pautas coherentes eir los cuatro países. En
estos países, los hombres jóvenes con una buena educación, una fuerte identificación con
un partido político, un sentido particular de la eficacia política y una insatisfacción global
con las políticas gubernamentales tienden a participar en actividades sociales más combativas, como manifestaciones, boicots y huelgas ilegales (ibíd.: 69-70). Las pautas en estas
cuatro democ¡acias llevaron a Dalton a concluir que la protesta política es menos probable
entre individuos que sufren privaciones y alienaciones que entre aquellos que poseen recurpaíses con estructuras de oporlunidad política abiertas

sos políticos

dos, que se caracterizan por formas más convencionales de acción política. Por otra, los
países con Estados excluyentes fuertes (como Francia) suelen exlibir niveles de movilizactón social más bajos, que se concentran en formas
bativas (Kriesi
et al.1995:51-52). En países en los que la <vieja izqui
partidos socialistas y de base obrera) ha sido apaciguada, los nuevos
es refuerzan la
nueva izquierda dentro y fuera de los partidos políticos establecidos (ibíd.: 81). Las diferentes orientaciones hacia las políticas públicas que mantienen los nuevos movimientos
sociales determinan, en parte, el tipo de respuesta que reciben del gobierno. Los movimientos que cuestionan las políticas públicas de alto relieve þor ejemplo, la defensa nacional,
la energía, Ia inmigración y las armas nucleareq) tienen que hacer frente a un sistema más
cerrado, mientras que los que ponen en entredicho cuestiones con un relieve más bajo (por
ejemplo, el transporte, el medio ambiente y la solidaridad internacional) operan en un sistema más abierto (ibíd.: 105-110).
Por último, la comparación de la dinámica de las olas de protesta en los cuatro países
pone de relieve la importancia de diversos factores para Ia investigación comparada de los
movimientos sociales. Desde una vertiente descriptiva, Alemania y Holanda experimentaron olas de protesta bien desarrolladas que du¡aron más de un lustro y presentaron grandes
aumentos en el número y la magnitud de los eventos de protesta, una creciente participación de las organizaciones de movimientos sociales y la propagación de las protestas a todo
el ámbito nacional (ibíd.: 116). En cuanto a las actividades contestatarias, enAlemania y
Holanda las olas de protesta pasaron de una violencia escasa en sus primeras fases a tácticas más violentas hacia el final del periodo (véase infra la reseña de Tarrow). La función de
las organizaciones se asemeja en los distintos países. Las fases iniciales de protesta no están dirigidas ni secundadas por organizaciones formales y profesionales de movimientos
sociales, debido a su dificultad para movllízarse rápidamente y a su renuencia a involucrarse en actividades que quizâ no consigan resultados deseables. Por último, una ola de protesta termina con un mayor nivel de institucionalización de las organizaciones de los movimientos y con pautas de reforma política (ibíd.: 136-137).

y sociales.

Kriesi e/ al. (l'995) se sirvieron de datos de eventos de protesta en su análisis comparado
de cuatro países de Europa Occidental, con el fin de examinar los orígenes, lanaixalezay,
con un alcance limitado, el impacto de los <nuevos> movimientos sociales en el contexto
de las pautas de movilización más amplias de oüos grupos sociales. Se centraron en los
movimientos feministas, estudiantiles, pacifistas, verdes y gays en Holanda, Alemania,
Francia y Suiza, comparando asimismo las protestas de grupos de derecha. Los datos de
eventos de protesta se codificaron a partir de una lectura de las ediciones del lunes de los
grandes periódicos en los cuatro países. No se trata de una selección de eventos aleatoria,
sino, según los autores, de r:na muestra representativa, susceptible de reflejar la mayoría de
¡.,-:

It,i

203

202

CUAÐRO RESUMEN

8.2

Foweraker y Lanclman (1997,1999), desplazan<lo su atención de los países capitalistas
con Estados del bienestar, comparan la relación mutua entre los derechos de ciudacianía y
lc;s movimientos sociales en Brasil, Chile, México y España. Sus análisis trazan los orígenes políticos y el impacto de la actividad de los movimientos sociales respecto a la protección de los derechos individuales de ciudadanía. Con vistas a incrementar el número de
observaciones, los autores comparan los casos a lo largo cle periodos de liberalización potítica y transición democrática: 1964-1990, en el caso de Brasil; 1973-i990, en el de chile;
1963-1990, en el de México; y 1958-1983, en ei de España (n:99). Los aurores sostienen qlìe los cuatro países son <ejemplos de regímenes autoritarios que han experimentado
fluctuaciones en la protección de los derechos de ciudadanía) y que <exhiben urì aurnento y
un descenso de la movilización social a 1o largo del tiempo> (Foweraker y Landman t997:
49), lo que les sitúa en la <imagen especular> del diseño de sistemas de máxima similitud
(véanse Faure 1 994 y los capítulo s 2 y 4 de este libro).
Al igual que el trabajo comparado sobre el desarrollo económico y la democracia (véase
el capítulo 6), los autores emplean varias medidas de protección de los derechos políticos y civiles para ilustrar los contornos de los derechos de ciudadanía en los cuatro casos.
Los derechos <positivos> se codificaron a partir de una lectura de las constituciones, las
leyes, los decretos y los actos institucionales de los regímenes políticos vigentes en los
cuatro países (Foweraker y Landman 1997 5I-52). Los derechos <efectivos> se midieron
combinando una serie de escalas publicadas sobre la protección de derechos (1bíd,.: 52-62).
Estas dos medidas de derechos se utilizaron luego para generar una tercera que refleja
la disparidad entre el ámbito de los principios y la realidad p¡áctica (ibíd.: 62-65). Los
eventos de protesta de movimientos sociales protagonizados por trabajadores se recabaron de la Organización Internacional del Trabajo, y los eventos de datos de otros movimientos sociales se codificaron usando fuentes primarias y secundarias sobre actividades
de grupos de base, gnrpos de autoaluda y organizaciones feministas y campesinas, entre
otras. Ambas medidas de movilización social se aplicaron para describir los perfiles de Ia
actividad de los movimientos sociales en los cuatro casos. Las medidas tanto de ilerechos
como de movimientos se usaron después para examinar la relación directa entre derechos
y movimientos, manteniendo, al mismo tiempo, constantes los factores económicos subyacentes, tales como la tasa de crecimiento, el nivel de desarrollo y el índice d.e inflación

Fracturas sociales tradicionates

Estado-Iglesìa, tìerra-'industría y obrero-propìetario.
La fractura entre e[ centro y [a periferia se desarroltó en Europa duranie los sigtos xvt y
xvir, y entraña cuestiones tates como ta reLìgión nacionaI frente a [a relìgìón supranacional
(por e_iempLo, La Igtesia anglicana frente a [a IgLesia catóLica) y [a adopción de [enguas nacionates frente a[ Latín. La fractura entre Igtesia y Estado hace referencia a cuestiones tales como [a autoridad secutar frente a [a ret'igiosa en materias como [a enseñanza púb[ica,
e[ derecho de famìl,ja, eL bautismo, e[ aborto, etc. La fractut'a entre tierra e industria imptica cuestiones tates como eL equì|.ìbrio adecuado entre e[ sector agrario y e[ Índustrial en
materia de ìmpuestos, cuotas de producción y aranceles. Por úttimo. [a fractura entre
obreros y propietarios atude a [os probtemas de [a expLotación laboral y e[ control de los
medios de producción. Tras [a Revolución rusa. se han incorpoi'ado a esta úttima fractura
asuntos tales como [a identificación obrera nacional frente a [a identificación obrera supranacional y [a cuestìón de si los trabajadores están o no comprometidos con e[ movim iento revotucio nario i nternaciona t (ì bíd. : 47).
5ì bien estas cuatro fracturas nacieron de desarroltos históricos datables entre e[ sig[o xvr y los comienzos de[ sig[o xx, adquìrieron un impacto enorme en la formación de los
partidos potíticos, y su presencia aún se siente en [a época contemporánea. Los partìdos
potíticos de corte retìgìoso reftejan diferencias en [a fractura centro-periferia, así como en
[a fractura Estado-Igtesìa. Los partìdos tiberales y conservadores responden a diferencias
respecto a [a fractura Estado-lglesia. Los partidos comunistas, socialistas y laboristas reivindjcan una mayor intervencìón para patiar La dificil' situación de los trabajadores bajo
e[ yugo del capìtatÍsmo industrial y, en cierlos países, del capitalisrno postindustrial. Con e[
tiempo, estas fracturas tradìcionates han perdido intensìdad y se han apaciguado, de tal
: modo que los nuevos probtemas han creado nuevas fracturas. La comparacìón de Kriesi ef aL
I (1995: 81) de Los movìmientos sociales en Europa 0ccidental muestra que [a atenuación
r de [a fractura propietario-trabajador en los cuatro países afecta directamente aI grado
i en et que los movimientos sociates han respatdado eL desarrotto de [a nueva izquierda.
posmaterialismo y 0e
del posmatenaLlsmo
<nuevos)) movimientos
mov]mlenros sociales
Socla[es
En ereclo,
efecto, La ascenoencla
ascendencia oet
de los <<nuevos>
generación
(véase e[ cuadro resumen 8.1) en algunos países se percibe y entiende como [a generación
de una nueva

,

fractura.

-:-.::_.:.¡:øJ

(ibíd.: 172).
Las comparaciones iniciales permitieron descubrir en los cuatro casos grandes fluctuaciones a 1o largo del tiempo en la protección de los derechos políticos y iiviles de los

j
,j

i

ciudadanos, una pauta general que evidencia su transición colectiva del autoritarismo hacia
la democracia. Estas similitudes generales se contrastaron con las diferencias en la naturaleza de su transición democrática. Chile y España tuvieron transiciones <rápidas> a un sistema democrático, mientras que Brasil y México experimentaron transiciones <prolongadas
e incornpletas> (ibíd.: xxiv). Asimismo, la comparación muestra las diferentes formas
en las
que los regímenes de estos países protegían los derechos positivos y los derechos efectivos.
Los autores vieron en esta divergencia entre principios y práctica ún elemento crucial para

comprender los orígenes y el impacto de la actividad de los movimientos sociales (ibíd.:
117-118), así como también un reflejo de la estructura de oporhrnidad política (Foweraker
y Landman 1999).

204

Con los datos de los eventos de protesta, Foweraker y Landman mostraron que
en los
cuatro países surgieron olas similares de movilización en el seno tanto del
mòvimiento
õbrero como de otr
ada ola tiene un comienzo, un clímax y un
final claros, observ
del movimiento obrero tiend.e a p....á", u
la movilización de
ciales. Esta primacía remporal de la movili_
zación obrera sugiere que es la clase trabajadora
de movilización
más_general en condiciones auto¡itarias, que es lu
movilización de
-los demás movimientos sociales (Foweraker y Lan
En todos los ca_
sos, el patrón de las reivindicaciones formuladas por los movimientos
sociales apunta a
que conforme crece la ola de movilización, las reìvindicaciorìes pasan
del ámbito de lo
material y económico al de la protección de los derechos políiicos y civiles
þásicos

(ibíd.: 143-150).

Una vez descritos los perfiles tanto de los derechos ciudadanos como de las
movilizaciones sociales, Ia comparación de los cuatro casos se sirve de Ia correlación,
la regresión
y una forma de análisis booleano para examinar las formas en que
están relacionados derechos y movimientos (véase también Wickham-Crowley t993). Los autores postulan
relaciones unidireccionales y recíprocas entre los derechos y 1os áovimientos (véase
el cuadro resumen 8.3)- Las correlaciones resultan más sólidas int . lu movilizacidn
obrera y la
protección de los derechos, lo que sugiere bien que la mayor prôtección de los
d.erechos
alienta los movimientos, bien que los movimientos logrania ampliación de los derechos.
El análisis de regresión confirma que existe efectivamènte una relación fuerte y fecíproca
¡ntre la protección de los derechos y la movilización social en Brasil, una relación reoíproca pero parcial en Chile, una relación relativamente débil en México y una relación
rltamente concentrada en España. Además, las técnicas booleanas muestran cómo
difieren
las relaciones en el corto plazo dentro de los periodos de tiempo que se comparan.
En su
Jõnjunto, estas distintas relaciones sugieren que el proceso d. t urrsfo.-ación democrática
-'n estos casos se catacteriza por la lucha <vacilante y contradictorio> de los movimientos
;ociales por los derechos (1bíd.:232).
' El estudio final de este apartado compara
las suertes del movimiento feminista en tres
países con gobiernos conservadores: las Administraciones Reagan y Bush
þadre) en los
Estados unidos (1981-1992); el Gobierno Mulroney en canadá (tszl+-tggl);v los años de
Ihatcher y de Major en Reino Unido (l)79-1997). Silvia Bashevkin (1993: 3) comienza su
tbra Women on the Defe.nsiv¿ con estas tres preguntas importantes para la investigación
;omparada de los movimientos sociales:

cuADRo REsuMEN

8.3

Derechos ciudadanos

y movimientos sociales

Estudìos de historia. sociotogía y economía poLítica especifican de distinta manera [a retacjón entre los derechos ciudadanos y los movimìentos socia[es desde tres perspectivas diferentes: 1) [a perspectjva de los derechos, 2) ta perspectiva de los movimientos. y 3) [a
perspectiva duat. La perspectiva de los derechos sugiere que e[ idioma de los derechos
individuales actúa como estandate de los movimientos sociales y como moneda común de
[a protesta social de tal manera que los derechos jndividuales desencadenan La actividad
de [os movimientos sociates. La perspectiva de los movimientos apunta a que las luchas
sociates libradas por los pobres, oprimìdos y excluidos logran [a ampliación de los derechos individuales de una manera gradual a [o largo de periodos de tiempo prolongados
durante los cuales los movimientos sociates dìfunden e[ conocimiento de los derechos,
además de conseguirlos para sí mismos. como su nombre indica, La perspectiva duaI argumenta que derechos y movimientos se refuerzan entre sí. actuando como catalizadores
mutuos. Estas tres perspectivas se representan en [a figura 8.2 y et análisjs comparado de
los datos llevado a cabo por Foweraker y Landman (1997) sobre los casos de BrasiL, ChiLe,
México

Figura

y España ofrece respatdo empírico a [a perspectìva duat.

8.2

Tres perspectivas sobre las relaciones entre los derechos ciudadanos
y los movimientos sociales
Derechos ciudadanos

fvlovimientos sociaLes

-->

Perspectiva de los derechos
i\'4ovimientos sociales

-------]

Derechos ciudada nos

:

l.
2.
3.

¿Qué ha pasado con los vibrantes movimientos sociales de los años sesenta
tenta?
¿Fueron engullidos por los buenos y codiciosos tiempos de los años ochenta?

y

Perspectiva de tos movim'ientos
Derechos ciudadanos

ê

f4oyimientos sociaLes

Perspectiva dual
FLE¡{IE: Adaptada de Foweraker y Lmdman (1997: 226-23I).

se-

¿Trajeron consigo los malos y mediocres años noventa el desastre final, al haber
cadavez más gente que adoptaba el enfoque vital de <primero yo>?

Con su comparación del mismo movimiento en condiciones de gobierno similares, Ba;hevkin resolvió responder a estas preguntas centrándose en el <valle> d.el movimiento feninista tras su <clímax> de los años setenta, marcado por el Año Internacional de la Mujer

que la OIrIU declaró en 1975. En los tres países, el movimiento feminista entró en fase de
repliegue, al tiempo que los respectivos gobiernos aplicaban políticas sociales basadas en
una forma extrema de individualismo neoliberal que, paradójicamente, buscaba limitar la
libertad de opciones de las mujeres respecto a la reproducción y sus otros derechos. La
comparación incluye una valoración de los avances y retrocesos antes, durante y después
de estos periodos de gobierno conservador mediante un examen del historial legislativo-jurídico y más de cien entrevistas con mujeres activistas. El estudio representa, pues, un ejemplo de diseño de sistemas de máxima similitud que pretende examinar el caso concreto del

207

rovimiento feminista, sin rcnunciar a derivar infe¡encias más amplias sobre el éxito de los
r.ovimientos socialés en general.
De acuerdo ce.n l<¡s rgsultados de la comparación de las decisiones legislativas y jurídias relativas a cuestiones planteadas por el movimiento feminista (véase la figura 8.3), este
Itimo sufrió reveses formales en el Reino Unido y los Estados Unidos, donde el porcenta: de decisiones positivas se redujo durante los gobiernos conservadores. Sólo el moviricnto canadiense registró avances en los años del mandato Mulroney, du¡ante el cual el
orcentaje de decisio.nes positivas aumentó sustancialmente. ,De los tres países, el moviriento en los Estados Unidos fue el que más reveses sufrió, particulârmente bajo el manato de Bush, durante el cual el porcentaje de decisiones negativas fue superior al porcenrje de decisiones positivas. Bashevkin (ibíd.: 47) explicó estas diferencias internacionales
n parte por la presencia del Tribunal de Justicia Europeo en el caso del Reino unido y
r aprobación de la Carta de Derechos y Libertades en el caso de Canadá, que limitaban la
apacidad de los políticos de recortar la legislación profeminista.

ligura

8.3

tres casQs, el movimiento feminista tuvo que enfrentarse a un esfuerzo concertado destinado a dividirlo políticamente explotando las fracturas existentes en su propio seno (ibíd.:
165-166)' A pesar de estas similitudes, las activistas brit¡ínicas .n*a..arõn su lucha alaluz

Una comparación de las decisiones legislativas y jurídicas sobre
las mujeres en el Reino Unido, los Estados Unidos y Canadá

'o
o

Eo
Eo
.F
co
o

d

Pre-Reagan

Reagan

Pre-Mulroney

Mulroney

Gobiernos

I
!
!

Positivo
Negativo

Mixto

ueme: Adaptada de Bashevkin (1998:249-256)

Los estudios de un solo país
Los tres
ejemplo
mientos

08

209

tiles
)mp
:gia

'

soro caso. E¡ The strategy of sociar protest, Gainson (1975)
s en los Estados Unidos con el objetivo de examinar la estra-

Figura

8.4

Resultados de 53 <grupos desafiantes>> en los Estados unidos, lg00-1945

ientos sociales entre lg00 y r945iEn Democracy and Disorzr,Tartow (1989) estudió eventos de protesta de r¡na variedad de movimientos
sociales
rra calibrar sus efectos en la democracia italiana entre 1965 y
1975. Finalmente, con Inving Womenb Rebellion, A¡rne Costain (1992) proporcionó un estudio
exhaustivo del moviLiento feminista en los Estados Unidos examinando la relación
entre los eventos de pro,sta, las leyes presentadas y aprobadas en el
congreso y las pautas de opinión pública. La
lmparación de estas obras ilustra claramente sus distintas aportaciones
al estudio d.e los

Aceptación

Plena
Respuesta
Muchas

Lovimientos sociales.
Gamson (1975: 19) identificó entre 500 y 600 diferentes (grupos opositores> (challenng groups), u organizaciones de movimientos socialer, .n .f p"iodo comprendi¿o
.nt
300 y 1945 en los Estados Unidos, de los que, en su opinión, .r
r.pr.
:_53. Su análisis <explora las estrategias que usaron y ias característic
Lfluyeron en el éxito de sus desafios>> (ibíd.: ix). Definió como grupô

Nuey¿s

I

20t6
(38q") I

prevención

(11%)

ventajas

.

rción formal <portadora de un desafio al sistema político> y conÇacidad.
de llevar a cabo
desafio: <celebrar reuniones, pianificar eventos, emi_
iones y recaudar dinero> (ibíd.: la). Su muestra alea_

plena

Ninguna

Cooptación I
Ninguna

FUENTE:

5122
(e%) |

Cotapso

(42"t")

Adaptada de Gamson (1975: figs 3.1 y 3.2)

*ii'J,'"i""":3t1ïiïffi:Ï:f i:i*.åïîî::1"r#;:

,formistas (32%) yveinte grupos
)s tuvo lugar en los años treinta, sesenta y ochenta del siglo ix, así como en pririera
la
icaday los años treinta del siglo xx, lo que sugiere ciertJnafuraleza recurrente v cíclica
r sus movilizaciones (ibíd.: 2l).
Según Gamson, el éxito del grupo tiene dos dimensiones. La primera dimensión
hace rerencia al grado en el que el grupo logra aceptación por parie-de sus principales
antagostas, lo que significa que el grupo ha experimentadõ un cambio desäe <ú
hostilidaã o
diferencia hasta una relación más positivu (ibíd.: 3l); esta dirnensión se categoriza
con
etiqueta <plenu (aceptación) o con la etiqueta <ningunu (aceptdción)
eaia.:át-zs¡.ra
:gunda dimensión se refiere al grado en el que el grupo logra
nueVos úeneficios p*á ,o,
iembros, Io que se codifica con la categoría <muchos> o noingl-o, (rbid,.:29). Lá combiLción de estas dos dimensiones produce un conjuato de cuato resultados, a
saber: respuesta
ena, prevención, cooptación y colapso. En la figura 8.4 se muestra esta clasific".ión
d.
ratro resultados y la cantidad de grupos que puede incluirse en cada una de las categorías.
Como indica la figura, la mayor parte de los grupos incluidos en la muestra de Gãmson
rlapsaron o lograron una respuesta plena (42 y ZZi:1", respectivamente). En
su estudio inntó explicar estas diferencias examinando las característiãas, las estraiegias y los factores
stóricos relevantes de los distintos grupos.
Mediante una serie de comparaciones bivariable simples, Gamson identificó los factos clave que
En cuanto a las características del grupo,

que
inte
.s objetivos.
'eriguó

cciones

y centralizadas, con muy pocas
xterior son los grùþos que más
"orr.ìgrr..,
os monotemáticoi que no t ut- de
cráticas

despla-

r a sus antagonistas y ofrecen incentivos selectivos a sus miembros son los que tienen

ás éxito. Además, estos mismos grupos suelen obtener más éxito si están dispuestos a

Estas conclusiones ponen sustancialmente en entredicho gran parte de la sabiduría po-

pular sobre los movimientos sociales ta¡rto en los Estados Unidos como en otras sociedades
avartzadas. En primer
sociales no son una respuesta
irracional a fallos suby
anifestaciones organizadãs, burocráticas y racionales
ia de la acción colectiva es máxima cuando los grupos ofrecen <incentivos selectivos> a sus miembros (véase el cuadro resumen 8.4). En tercer lugar, el uso de la violencia y el nivel de represión adquieren una
repercusión directa en los resultados de los moyimientos. Aparte de estas tres conclusiones,
los hallazgos de Gamson (1975) han suministrado un número importante de vías de investigación académica para posteriores estudios sobre los movimientos sociales en diferentes
periodos de tiempo y en otros países. Por ejemplo, el estudio de las organizaciones de los
movimientos sociales ha continuado siendo importante (véanse Zald y Ash 1966; Dalton
1994; Kriesi 1996), al igual que los estudios comparados sobre la supervisión y vigilancia
de la actividad de protesta de los movimientos sociales þor ejemplo, Della Porta 1996;

Della Porta y Reiter 1998).
Sidney Tarrow (1989) se planteó la extensión de los límites de la política de masas
tomando como caso de eshrdio las protestas en Italia durante la turbulenta década que va
desde 1965 hasta 1975. Du¡ante este periodo, el país asistió a una oleada de protestas que
comenzaron con huelgas organizadas y protestas universitarias y se propagaron a trabaja-

21C

¿rt
CUADRO RESUMEII 8..I

trabajcs sobre los movimientos sociaies y qe prestabâ bien como eshrrjio cle casc ile mínima

Mancur Otson y los incentivos setectivus

dccio¡t
que
En

En La !ógica de La
of Collective Action),lr4ancur gLson (1965)
desai'rol[ó una teoría
con respecto a [a propensión de [as þerso_
nas a unìrse a grupos.
del supuestÖ de que et comporlam.iento poií_
iico individuaI es sjmitar aI comportamiento económico inclividuat. de taI manera que
es
raciona[ que [a gente sopese los costes V benêficios de ei.egìr seguir un Ceterminado
curso
de acción. En segundo lugar, Otson asumió que [os grupos que se movitìzan
en torno a at_
gún interés cornún están surninistrando un bien púbt.ico, es decir.
un bien que beneficia
inctuso a quienes no son miernbros del grupo, como, por ejernpto. [a protección
del nedio
anrbjente. En tercer lugar, Otson sostuvo que e[ suminìstro ¿ei ¡ien púbtìco
no basta para
hacer que un indivìduo se-una a un grupo. ya que no es necesario formar parte
del mjsino
para disfi'utar de los beneficios de sus acciones. A este individuo
se [e dencmina <beneficiario parásito>> o <<qorrón>>. ya que puede disfrutar de los beneficios del grupo
sin sopor_
tar eI coste que supone tomar paite en sus actjvidades. En cuarto Lugar. siis
racionaI para
un individuo ser <gorrón>>, entonces tos grupos deben proporcionaiciertos
bienes únicamente a quienes participan en sus actividades. A estos bienes
se les denomina <<incentivos
selectjvos> (ibíd': 51). Los incentivos selectivos pueden consistir
tanto en una sanción
para los no partìcipantes comc en una i.ecompensa para
Los participantes. unos y oiros se
denominan respectivamente incentivos selectivos negatirros y posiiivos
(ibíd.: 51). Er. grupo sóLo puede movilizar a sus m'ititantes ofreciendo
tales incentivos.
La idea de los incentivos selectivos es irnportante para
e[ estudio de los movimientos
sociates,.ya que no result¿ nada obvio que e[ agravio baste por
sí sor.o para mover a ra
gente a [a acción (véase Foweraker 1995: 15-16t La partìcìpación
en r.a actividad de Los
movimientos sociales es costosa en tiempo. dinero y
otros recurscs- En casos extremos, [a
actividad de los movimientos sociates puede votverse viotenta
y, por.consiguien.te, amena_
zar [a integridad fisica de [os participantes en e[ movimiento.
Lri org.n.i.;.iones formates
a través de las que se articutan los movimientos sociales,
tales como las uro.i..ion.r.ìo-

Una de las aportaciones clave de su estudio a otros trabajos comparados sobre ltts
movilriientos sociales es la noción de un <ciclo de protesia> (véase la reseña sobre Ki-iesi
el a/.
I995), q*e tiene los siguientes rasgos y trayectorias identificabies:

logistas.'[os sindjcatos, [os grupos feministas, los cotectivos
homosexuates. etc. cieben
proporclonar un conjunto de incentivos selectivos para
nrovilizar a sus

as
de

de

lgs

mjlìtantes.

Estos

por ejempto boletines de noticìas pe_
l. tipos de interés reducidos en tarl.e_
lazzc t, ¡¡-i.^+--

^,,^ ^

., ,, ,::;1'.u,#Xinä:;,î,',ï,ï,

ïï

I
I

ü

"l

I

pacientes, ferroviarios y pasajeros, obìspos y
bíd : 5). Tarrow defendió la elección ¿.f.ará
duró
idenotros

272

273

stas a miembros de los grupos de
iales (por ejemplo, Ia National O

, y el National Women s Political
es.

Durante Ia segunda mitad del siglo xx,
declive hasta finales de los años cincuenta, I
llegando a su clímax en 797 5, con momento

egistró, primero, un
nales de los sesenta,
s nuevamente en los

9-10). A lo largo
por el Congreso

Volvió a repun1974 durante la
Legislatura XCIII (ibíd.: 10-11). Partiendo de esta evidencia, costain (ibíd.: 25) examinó
la relación entre las pautas de protesta y de promulgación de leyes, centriándose en la moviiización de recursos del movimiento, en el empoderamiento de sus militantes a través de la concienciación y en las formas en las que el gobierno facilitó las actividades del movimiento.
Costain argumentó que la estructura de oportunidades políticas cambió sustancialmente
es de los años sesenta y colas protestas y en la legislaAdemás, el cambio de oporde natalidad más eficaz y al
impacto de su incorporación masiva al mercado de trabajo, dio lugar al surgimiento de nuevas cuestiones y a la aparición de militantes potenciales para el movimiento feminista que
alteriormente no existían. A esta coincidencia de eventos se sumó la promoción directa del
movimiento por el gobierno, impulsada inicialmente con la creación por el presidente John
F. Kennedy de la Comisión Presidencial sobre el Estatuto de Ia Mujer (ibíd.: 23). A estas
alruras, el movimiento feminista tenía la capacidad organizativa y una voluntad cada vez
mayor para buscar soluciones colectivas a los problemas sociales de las mujeres (ibíd.: 26).
Los datos de las series temporales permitieron a Costain señalar los momentos álgidos y
bajos en la lucha del movimiento por la reforma de las instituciones políticas y culturales
dominantes de los Estados Unidos. Ahora bien, en lugar de observar un flujo unidireccional
de acciones políticas <movimiento-gobierno>, Costain describió una imagen mâs matizada de la relación mutuamente influyente entre el movimiento, el Congreso y la opinión pública. Esta relación se resume magistralmente en el modelo estadístico que figura en el
Anexo de su obra y ha sido desarrollado más pormenorizadamente en trabajos posteriores
(véase Costain y Majstorovic 1994). Más allá de sus conclusiones inmediatas sobre el movimiento feminista en los Estados Unidos, Costain (1992) formuló inferencias interesantes
sobre la relación entre los movimientos sociales y los gobiernos. Esta relación no es siempre antagónica y, como también indicó Bashevkin (1998), es posible lograr avances significativos dentro de un contexto político que inicialmente podría percibirse como hostil a los
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I"ll-"parses

Ejemplos

:"1,': :t":l:ro11ot!jlca

no viorenta

l' movirnientt¡s

Orígenes

Ent¡e 29

mrichos
países

democracias

Haas

y 90 países

(1983); Gurr
(l 993, 2000);

de

Powell (1982):

y Stack

Inglehart (1997);

so,-riares

Resuliados

Imprcto

Forrn aÆstrategia

Comparacìón

äF

El cambio económico subyrcerrle
(creciuriento, desarrolìo, cambio
eshrtcÞ,tral), la hcierogeneidad
social ¡, ]2 organización de grupos
son deteminanles importanles dc

Inglehart y Welzel

las prôtestas. Resultados dispares

(200s)

en cuanto a los efectos de la
democracia política

Comparación Entle3yl0

lGtscheit (1986);

Ent¡e ios militantes de los

Las distintas oportunidades polítìcas

pocos
paises

países de

Dallon (1988,

nrovimientos sociales en Europa

pueden determinar estralegias

rnciden en el tipo de impacto

Norteanréricl,

figuran personas con educación

diferentes de los movirnrentos

qne ìogr:an los movimientos

Enropa y

1994); Ituiesi et
al. (1995);

superior, rentas medias y con

sociales Los movinlientos exhiben

sociales La movilización puede

América Latina

Fcweiaker y

ocripaciones profesionales

olas de movilización con r¡omentos

canrbiar ìa opinión pÍrblica

Landnran (l 997);

La protección cambiante de los
derechos políticos y civiles puede

de aumento, álgiclos y declive claros

sobre los temas relacionados

Los primeros ¡reriodos de protesta son
menos violenios que los finales. [,a

con los movimientos. Los

nlovilización obrera tiende a preceder
a la novilización de otros

avalìces en aîros <imalos> Los

de

Bashevkiu (1998)

traer consigo una mayor

movilización

Estutiios de

Italia y Estados

Gamson (l 9?5);

nn solo país

IJnidos

'ìirrol

(l989);

Costaiu (l 992)

Las oportunidades políticas

movirni:ntos pueden logr-ar
nìovrmlentcs son tìn

movimientos sociales

componente clave deJ proceso
,le democratización

La acción del gobierno puede

En los cicÌos de plotesia siempre lray

facilitar la aclivrdad de los

<pioneros> a los qne iLtego se unen

positiva ertre
'\sccìación
inovimientos y decisiones

movimientos sociales

otfos sectùres en un rlomento álgìCo

legisìativas Los ciclos de

general de movilización nrasiva I-as

protesta eìn'iqrìecen y fortaleccr

tácticas de ios movinrientos varírn de

lr

democr acia

rnás a lne¡os convenciolales dL¡r'ante
urì ciclô de protesta

N

tl
u

276

:,-1.,:..,-r

!.J

Lecturas comptementarias
Della Porta, D. y Diani, M. (1999): social Movements; An Introchtction, oxford:
Blackwell.
Un repaso exhaustivo de la teoría y de ia investigación de los movimientos sociales
cias industriales avanzadas.

o
J.

Las transiciones

a la democíacia

en democra-

Foweraker, J. (1995): Theorizing Social Movements,Londres: pluto press.
Una ¡evisión global de las teorías de los movimientos sociales y de su idoneidad para
ser usadas
en contextos fuera de Norteamérica y Europa.

McAdam, D., Mccarthy, I. y zald, M. N. (1996): comparative perspectives on social
Movements,
Cambridge: Cambridge University press.
Esta obra presenta los nuevos avances en la teoría y en la investigación de los
movimientos sociales.

Tarrow, S. (1994): Power ín Movement, Cambridge: Cambridge University press (Edición
española:

El poder en movimiento: los movimientos sociales, la acciþn colectiva y la política Madrid:
Aliarca,2009).
En este trabajo se hace un seguimiento de la evolución de la teoría y de la investigación de
los
movimientos sociales.

Como se ha puesto de manifiesto en los capífulos

el establecimiento como el mantenimiento de la
ción en los estudios de política comparada. En el
muchas comparaciones que se han efectuado sobr

La propagación, el ritmo y el proceso de democratización global se han convertido en
temas importantes para la política comparada y han dado lugar al desarrollo, dentro de la
disciplina, de un campo conocido como <estudios de democratización>> (Srtritehead 1996a,
2002). La mayor parte de ios estudios de democratización se han centrado en las transiciones posteriores a 7974, pero algunos han extraído conclusiones a partir de la investigación
de procesos de democratización anteriores (Moore 1966; Therborn 1977; Rueschemeyer
et al.1992; Fischer 1996; Collier 1999). En este capítulo se abordan los estudios clave en
este campo particular de la política comparada, en un intento por poner de relieve los diferentes métodos utilizados para responder a una serie básica de preguntas de investigación
en torno a la proliferación global de la forma de gobierno democrática.

218
21,9

E[ problema de investìgacíón
Las compa-raciones que se reseñan en esle capítulo prerenden
descnhjr de ciiversas formas
la propagación mundial de la dcmocracia,
sucede, y valorar las perspectivas futuras
diferentes marcos temporales y geográficos,
se.guicio siendo las rrismas- Prjmera:
¿existen clertas (preconcliciones> para ei establecinfe'to y marrtenirniento de ra democracia? 'véanse er õapítulo y
6 Karl 1990). Segunda:
¿quiénes son los (agentes) de la democratiz ci¿nl re¡cera: u propæ*oì.
la tercèra ola de

Figura

9.1

EI crecirniento y el dectrive de la democracia en el
urundo
100
90

.p
è

60

JUo

o -^
EJU

--!
¿5

o

@

ponder a estas preguntas; ahora bien, al igual
que.en los capítulos anteriores, Ias respuestas
que proporcionan constiruyen a menudo
*..fl.jo d.l -érrd";;;;;;;o que adoptar,n.
La

E
z

Lî'

õ

2n 'ã'
1E I

o

o_

comparación de muchos países

como

se ha puesto de manifiesto-.en-el capítulo
6, en

la investigación en política ccrnparapaíses que pr"i.r¿ã, .*pri... la tremocra_
se han centrado en el proceso en sí
àe lã transición åmocrática. Entre
- -ias comparaciones de ûansiCiones ¿"*o..¿ii.,

atyaan los ejempros de estudios ¿" muctros

f1
Ia' pero muy pocos

¡aracióa cualitativa gtobal de tipos de democr
y.clasificación que efectuaronlaggers y
Gur
rla>, la comparación global de laslemoc.aci

tr
l---r
+

Democracias
No democracias
porcentaje

Fr,ENrE: Adaptada de Huntington (1991: tabla

I

l).

durante

i":'3ilÌ

ran un conJunto parsimonioso de factores
ex
:spacio geográfico.

1943 a 7962, y la tercera desde r974 a r9g9.
cada ora vino marcada por un periodo de
demo

ola,

En La tercera o/a, Huntington (1991:
15

el

ia199

<<re_

:JJ;

tos de
tentes en el rnundo 5g eran dernocráticos.
La

espectacular en el número de democracias.

A

ton (1991), es que durante la tercera ola
el c

aumento porcentual, no ha tenido precedente
su comparación cualitativa global este
autor
zaron los países dwante este period.o.
El valor de su estudio estriba no tanto en la expiicación de Ia tercera ora como en ra descripció;à.
i" misma, que se revera más como una se_
rie de factores posibles que merecen un análisis
comparado (y que estudios posteriores han

227

contrastado). Con vistas a los objetivos metod.ológicos de este
libro, en este apartado se
examina cómo hizo uso de la evidencia p"ru ..rp"ldur cinco'proposi"iorr"s
sobre por qué
se han democtatizado los países durante la tercera oia. Los
.in.ð fu.tor.s explicativos de
las transiciones democráticas entre 1974 y 1990 son:

1. una crisis de legitimidad garopante der régimen auto¡itario anterior;
2. niveles de crecimiento económico elevadõs en los años sesenta;
3- cambios en la doctrina y prâctíca dentro d.e ra Igresia catórica;
4. un cambio en las políticas de actores externos importantes; y
5' unefectodedemostración,o<boladenieve>,entodóelplaneta(Huntingtonlggl:45-46).
Huntington argumentó que no existe una causa de democratización
única y, por ende,
consideró estas cinco explicaciones como interdependientes y acumulabies
(ibíd.:

3g). Su
e eslas cinco tesis, entre los que
bre los eventos e impresiones pèr, se erhplèan evidencias para efec-

rJiiåii',*ÏT:ï:tî*".ï",i"täJJi'å:å:

democratización observadas. Asimismo,
llada de los factores explicativos trascendía el ¿m¡ito de su estudio, particularmente
en lo
relativo a la contribución de la-crisis de legitimidad, los actores êxternos y
los efectos demostración- Por ejemplo, se refirió a la legitimidad como un (concepto
resbaladizo que los
analistas políticos hacen bien en evitan (ibíd.: a6). con respeöto
ã lo, u.to.., externos,
afirmó que los efectos directos de las diferentes políticas exteiiores de las administraciones
Carter y Reagan sobre el proceso de democratizãción <varían muchísimo
de unos países a
otros y que requeriría un esfuerzo extraordinario evaluar eì impacto incluso
en un soio
país> (ibíd.: 95), por lo que <no es posible una valoración definitiva
del rol de los Estados
unidos en las democratizaciones de la tercera olo (ibíd.: 9g), por último, sugirió que
<fprobar] efectos demostración en casos concretos reÀulta aiRóil y requeriría
un estudio
más intensivo del que es posible hacer aqui> (ibíd.: 100).
En resumen, dos de las cinco explicaciones patalatercera ola de democratización
no
reciben más que un apoyo impresionista y une.ãóti.o, lo cual es quizá una
buena d.emostración de las posibles limitaciones de las comparaciones cualitativas globales,
aun cuando abren futuras áreas de investigación. En cuànto a los dos factores-restantes (el
crecimiento económico y el impacto de la Iglesia católica), Huntington aportó evidencias
más
robustas. Con respecto al nivel de crecimiento económico postãrior i peo,prácticamente
el 90 por ciento de los países que experimentaron una Hbêralización política o transición
democrática se situan en el <rango medio> del PIB mundial per cápitajmientras que
la mitad de los países de la tercera ola registran rentas de entrei.000^y 3.000 dólares estadounidenses (ibíd.: 63). Si bien Huntington reconoció la ausencia de una relación
necesaria
entre el desarrollo económico y Ia democracia, implícitamente indicó una asociación positiva entre ambos fenómenos de modo que el desarrollo económico <sienta las bases para

presentar escasa o nula competitividad, grados de regulación elevados, selección cerrada y
escasas restricciones a la autoridad ejecutiva.

<democ
p
correla

entre +10 para Estacráticos (lbíd.: 473).
didas de democracia
previamente usadas en estudios comparados sobre el rendimiento de la democracia (véanse
los capítulos 6 y l0), lo que lleva a los autores a concluir que la medida de democracia es
válida empíricamente (Jaggers y Gurr 1995 476). La medida, más allá de sus aspectos
cuantitativos, pretende plasmar la idea de que en un país pueden coexistir elementos democráticos y autocráticos. Descriptivamente, la representación grâfica de la serie temporal de

y -10

la

democ,racia; las crisis provocadas bien por un rápido crecimiento o por una
recesión económica debilitan el autoritarismo> (ibíd.: 59). Mantuvo, además,
desarro¡o económico que conlleve una industrialización sustancial desencadena unà compleja
serie de fuerzas

qu.ir

2 El proyecto Polity

medir y documentar los tipos de regímenes existentes en el mundo desde
y ha generado cuad¡o edicione s (polity I, polity II, polity III polity IV)

se propone

I 800 hasta el presente

'1

222

223

er eleccio
pequeños
pación se
ciones (ibÍd.: 34).
quc ambos tienerr
plicando la medid

(o ambas)
btenido po

oiíticos ntás
. La partici_
población
en las elecs dos prirrcipios son esenciales para la democracia y
anen creó un Índice de Democ¡atización (ID) multi_
la medida de participación. De este modo, los .i,alores elevados denotan ìtn ma)'or grado de democracia, mientras que lm cero en cualquiera de
los componentes reduce el índice a cero (ibíd.: 35). Este índice de democratiz.ación h¿rce las
veces de variable dependiente en las comparaciones globales que Vanhanen lleva a cabo dr-¡-

Vanhanen (ibíd.: 155) señaló la distribución de recursos de poder como el làctor causal
individual más importante de la democratización en el mundo desde 1g50.

y Oceanía.

224

225

Tabla

9.1

perspectivas de
democracia en el mundo
44Þ:@+]%:fu

Regiones

Número
de países

Total=
Europa y

40

Norteamérica

Predicciones

172

Las perspectivas de democracia
en Norteamérica son muv
der grave probre-" d" r;
electoral en Estados Unidås.

;;;;;;ä:ï"

3:ï:::,":":l

El análisis global de las transiciones democráticas aún no ha arrojado una serie de

América Latina y
el Caribe

Afüc¿ del Norte,
Oriente P¡óximo
y Asia Central
África

29

La victoria
s

no
recursosyr
región.
ochenta

29

iónde
la

La democ
de lo

esperado;
atþicos,
44

subsahariana

e

La región presenta el nivel
más bajo de democratización
del
mundo, lo que es coherente
igualmente bajo grado de
distribución de ros ¡ecursos.cgn 9u

A 011"r del deseo de demóçratización,
las posibilidades de
establecer instituciones democráticas
durad-eras

muy escasas.
Asia Meridional

.igu"ì ri"nOo

El grado de democracia ha sido
más alto de 1o previsto. La

región demuestra que la dem

conunadisrribución,,r,"i",äiji:;ì.r.ii:;:;""å..ï*"*
Asia Oriental y
Asia Su¡oriental

16

El grado de democracia se desvía
muy poco de 1o que había sido
prevtsto.
Los regímenes socialistas y
ex socialistas de la región ¡esistirán

las presiones populares
de democratización.

Oceanía

aI
É.
Et grado de dem
.:=_:s1ì**=*=='*--:-":1]"-es
FUÊNTE:AdaptadadeVanhanen(l997:106-154).aÉ-.:'r%

más alto de lo esperado'

conclusiones coherentes. Por una parte, como se puso de manifiesto en los análisis del capítulo 6, el vínculo entre el desarrollo económico y la transición democrática sólo ha quedado demostrado en el trabajo de carles Boix (2003 y Boix y Stokes 2003). si bien pizeworski et al. (2000) descartaron el desarrollo económico como un factor relevant e para la
democratización (algo que Doorenspleet confirma), no aportaron ningún conjunto de generalizaciones aplicables a todas las experiencias de transición democrática- Huntington
(1991) y Jaggers y Gurr (1995) describieron adecuadamente las olas de democracia pero,
una vez más, no cabe decir 1o mismo de la explicación que hicieron de las tendencias obserYadas. Las contradicciones en los resultados de Vanhanen ponen de manifiesto los
compromisos inherentes a los diferentes métodos de comparación. Al igual que las comparaciones reseñadas anteriormente en el capítulo 6, un simpie conjunto de variables podría explicar las regularidades observadas a escala mundial; sin embargo, el examen de los
hallazgos a escala regional resulta problemático, lo que ha llevado a los investigadores a
buscar variables explicativas adicionales. Siendo justos, habría que decir que Vanhanen no
ha excluido otras explicaciones de la democracia, tales como la cultura política, las influencias externas y las instituciones políticas, sino que sus aspiraciones comparativas le
impiden operacionalizar más variables de contexto específicas. Los estudios comparados
que se reseñan en el siguiente apartado examinan detalladamente un número de países
más reducido, intentando así prestar mayor atención a factores de contexto específicos,
pero sin renu¡rciar a extraer inferencias más amplias sobre el proceso de transición democrâtica.

La comparación de pocos países
En general, el campo de los estudios de democratízactín surgió de la comparación de pocos países, en respuesta a las primeras transiciones democráticas en los países de Europa
meridional y América Latina. Los estudios que recurren a este método de comparación
tienden a adolecer del sesgo de selección, ya que su centro de atención suele hallarse en
los países que habían experimentado o estaban experimentando dichas transiciones democráticas (compárese con la reseña de Wolf 1969 en el capítulo 7). En este apartado se examinan tres estudios de este tipo-- Transiciones desde un gobierno autoritario, investigación
coordinada por O'Donnell, Schmitter y Whitehead (I986a, 1986b, 1986c); la comparación
de los acuerdos enfe las élites de Venezuela, Colombia y Costa Rica, publicada por Peeler
(1992); y Problems of Democratic Transition and Consolidation, de Linz y Stepan (1996).

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Tabla

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HåiäËiËÈ ËäÊåËå[aäe,
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Ttansiciones desde sistemas autoritarios
Principales factores explicativos

Pasquino

Italia 1943-1948

Derrocamiento del dictador
Liberación por los Aliados y Guerla Fría

Tlansición clemocr'ática

Fuerzas democr'áticas þartidos y resistencia)
Proceso de redacción de una constitncióu

Maravall y Sautamaría

España I 975

Pactos y negociaciones entre élites

Transición democr'ática

Maxrvell

Portugal 1974

Descolonización

Transición democrática

Goìpe militar progresista seguido de movilización
popnlar

Incapacidad de libe¡alizar
Diamandouros

Grecia 1974

Cálculos de las élites

Tlansición dernocrática

Crisis de Chiple

Movilización genelal
SLurar

y Sayari

Turiluía

Pruuesu tlutrLi'ratlu pur el cjéruitu

Libvtalizacìút

Lega<lo de poder estatal centralizado

Cavarczzi

Argentina 1955-1983

Ciclos de regímenes civiles y militates

Î'ansición delnocrática

Fracaso del modelo económico neolibelal

Derlota en Malvinas
Liderazgo del Pa¡tido Radical de Alfonsín

Bolivia 1977-1980

Inicio de la transición por el general Banzer
C¡isis en el pacto entre el ejército y los campesinos

No, pelo se estal¡lece una
clernoclacia débil en 19E2

Facciones enfi'entadas dividen el régimen autorìtario
Resultaclos electorales no concluyentes (3 elecciones)

Ausencia de condicjones mínirnas para una alianza

N
N

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N

ru

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Autor
Martins

Principales factores explicativos
Brasil 1974-1985

Liberalización política inìciada en 1974
Fin del milagro económico
Liberalización prolongada colltlolada por el ejército

Resultado

Liberalizacion

Creciente movilización social

Chile l9B0-1986

Referéndnm y constihrción en 1980
Clisis clel régirnen a comienzos de los años ochelrta
hrexistencia de oposición coÌì ulta visión altelnativa al
régirnen rnilitar'

No hay transición

Middlebrook

México 1977-1986

Plotesta popular y represión en 1968
Folmación de partidos alternativos
Mayor legitimación del partido gobernante

Liberalización

Cotler

PerJr

lntensa lucha soctal y politlca

Transición democrática

196l

y

1911-198U

Crisis económica

e¡ l9Jl

Negociación entre élites y (traspaso de poder'>
Gillespie

Uruguay 1973-1984

Venezuela 1958

.Negociación de laS élites de partidos.dbnìinantes
Aplobación pública de los paclos de liberalización

Redernocratización

Presencia de pehó1eo

Transición democrática

Pactos políticos entre los dos partidos políticos
dominantes

¡urrts:

Resunren de O'Donnell et

ol (1986a,1986b)

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7_34

CU,¡,.0Rû RFStil,!r¡rl

?3i.

9"i.

Acuerdos entre *Átites y conì/e!'gencia de å[ites

Tabla 9..1 Aauerdos c¡rtre élites y transición democrát,i.ca
Colo¡ilbi:r

i-os conceptgs genei.os de ocuercias entre éütes y convergencia de é[ites han sjCc utilizados

cara explìcar e1. proceso de transìcjón Cernccrática y las perspectjvas de consoLjd::ción de
La dernocracja qesCe un pan(irama en el que las éLites dejan de Luchar unas con ctras
'",
básicar¡enie <aceplen el desacuerdo:,> clentro de un marc,J de gcbierno pacíiico. i.ln arieg[o
entrc éiìtes ss unr sìiuación poiítica en [a ,]ue [as élites de las dos ïacciones bei.jgerantes
<repentiria y deiiberadanlente reorganjzan sus retaciones negociando compromisos con
resnecio a sus dì:trepancjas nrás bá-siias>; iBurton et a\.7992:13). Una vez quc Las diferencias han dejaoo Ce orovccar violencja enire Las faccjones, esias úl,timas atlanan e[ car¡ìnc Dat¿ una coTrlii€tencja abiei¿a y pacífica y, eventualmente, pueden conducir a La con:oLìciación 'Jenroctática. En generaL, [os acuerdos enlre étites surgen de pericrìos
proi.ongadcs de coníticios y crisis qrle ern:nazan con reavjvar una vjo[encia generalizacia.
[ntre [cs ejenrplos ce acuerdos entre éütes ocurridos a Lo largo de La historia. cabe citar
Lrs de IngLaierra (i683-i689), -quecì¡ (1S09), Méxìco (1929), Costa Rjca (1948), CoLombia
(1'95i-19a8), Verrezuela (1958) y España y Repúbl.ica Dominjcana (años setenta) (ìbíd.: 1a).
l-a convergencìa Ce éütes se produce tras un acuerdo entre étìtes, y es rrn fenómenr.r que
se ljr¡ita a ias democracias no consc[idadas. Se caracieriza por una coa[icìón de iacciones
ei:irenlaias, dentro un ccnjunto de éLites desunido, que son capaces de movilizar mayorías electorales signìficatìvas para dom;nar eL poder ejecutivo de un país (ibíd.: 24). La
ccnvergencia de éiìtes avanza hasta que eI. grupo subordìnado de él.jtes aprencle a batir aI
gi-upo dorninante a iravés del proceso eLectoraL. Esta aceptación de Las reglas de juego democráticas y eI reparto eventuaI de las victorias etectorales redunda en una consolidación
dernocrátjca. Asimismo, La competencia por el ionjunto central de votantes necesariamente
irnplica un debiiìtamienio de [a polarizacìón deL espectro potítico (ibíd.: 25). Entre [os
ejempl.cs de coilvergencia de él.ites a [o Largo de ta historia cabe cjtar los siguìentes: Francia
desde 1958 hasta eI periodo de coliabìtacìón de los años oclrenta; Noi.uega y Dìnamarca
(19C0-1933); e Iiatia, Japón y Grecia (añr-,s setenta y noventa) (ibíd.: 25).

Costa Rica

\/enezuela

Clc,nCicioncs flentro coloni¿Li y fuerte

Aislado, débil y pobre

Centro colonjai y luerte

orevias

Política individualista sin
desarrollo de partidos

clasc hacendada

EÌecciones vistas comcr

Conser vaC,o¡ caciquismo

ciase alta criolla P¿rtid<ls

I-iberal y Conservador
file¡tes Elcccrc,nes vistas
corno rnedic

<ie

legiiirnación Economía

crisis

cle

legitimacjón

Elecciones vist¿rs conto

Econornía exportadora de
café (temprana)

med¡o de legitimación

Desar:ollo de la enseñanza
pública

ca íé

Gran l)epresión y

Gran De¡resión y Segunda

Gran Depresióu y Segunda

Segunda Guerra lvlundiaÌ

Guerra Mundial

Guena Nlundizrl ISGNI)

Partidos comunistas

Partrdos comunistas

Patidos comunistas

y popuJistas

y populistas

y populistas

Violencia y dictadura

Régimen personalista

Dictadura 1948-1958

exportaclora de café
(tardía)

Años de

merlio

Partrdos Liberal y

Economía exportadora de

llcmprana)

hasta 1958
Transición

Pacto explícito entre

Pacto explícito entre élites

Pacto explícito eutre éiites

delnoc¡ática

élites competidoras

competidoras

competidoras

Acue¡do de Frente
Nat:ional y rotación en el

Pacto Þ-igueres-Ulate

Pacto tripaltido denominado
Punto Fijo

po<ler

Consclidación

<Desconsolidación>y

Series ininterrurnpidas de

derrocrática

,uptul-u riesde 1974

elecciones desde 1953

Series inintei.¡umprdas de
elecciones desde i95¡i t

Not¡: Ì Venezueia experinientó una serie de intentos tle golpe de Ëstado en 1992, seguidos del impeach.ntent de Carlos
Andrés Pérez (r,éase Landman I 995 y Foweraker et al_ 20A3)
FUÊNrE: Adaplada de Peelcr ( I 992: 84- I 08)

La comoaración de i,iliz y Stepan (1996) se cerrtía err los países de Europa mer-idional,
América Latina y lc.rs países tie la Europa poscomlLnista. Los aulores llevaron a cabo su

investi
siendo
der su

cua
comparación
consoiidación

parte de la

la

de 19g9),
a

y

exten-

poscomllnistas poseen <c¡¡ridiciones de partidu diferentes y; por lo tanto, se enfrentan a üonstricciones distintas en el proceso de transición y consolidación democrática. En ei caso de los
transcurrido
más ampÌias
Stepan comp
ca y ocho de

..?E-

232

-$F
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233

CUADR0 RESUMEN

9.2

Ctasificación de tipos U.
de Linz y Stepan (1996)

,.gi;;n., pn*fo,

una variable crucia[ para e[ proyecto de estudio comparado de Linz y stepan (1996) es et

tipo de régìmen que precede a [a transición democrática. según estàs autores, et úpo de
régimen constriñe y determina, en gran medida, e[ camino hacja [a democracia. como
Aristóteles y Finer (véase e[ cuadro resumen 1.1), Linz y stepan (1996 40-54) se sirvieron
de clasificaciones para definir cuatro tipos básicos de regímenes no democráticos modernos: autoritarismo, totalitarismo, postotalitarismo y suttanismo. También espec.ificaron

tres subtipos de postotatitarismo: postotalitarismo temprano, postotalitarismo congetado
y postotalitarismo maduro. Cada uno de los cuatro tipos de regímenes se ctasificaron atendiendo a diferencias en sus grados de pluratismo, establecimiento y uso de ideología, capacidad de moviuzación popular y composición y estil.o de [iderazgo (ibid.: aa-45).
Siguiendo trabajos anteriores de Linz (1964) y O'Donnetl (1,973), Linz y stepan afirmaron que los regímenes autoritarios tienen formas de pturalismo Limitadas (particutarmente
en [a esfera económica), carecen de una ideología rectora, tienen bajos nivetes de movilización popular dirigida por e[ régimen y cuentan con un pequeño grupo de líderes que intentan incorporar a las étites dominantes que simpatizan con e[ régimen. Los regímenes
totatitarios carecen de pluratismo y presentan un partido poLítico hegemónico con una
ideología totalitaria y una visìón de transformación social, una gran capacidad y tendencia
a [a movitización poputar y a menudo líderes carismáticos y arbitrarios con un gabinete de
menor rango muy comprometido. Los regímenes postotatitarios evolucionan desde los regí-

Tabla

9.4

Regímenes modernos no democráticos

Tipo de régimen

un gobierno democrático. En la tabla
9.5 se muestra que de los quince países,
sólo cuatro
cc¡nsolidaron sus regímenes democráticos,
y de Lsos cuatro,-dos s" consideraron de
<baja
calidad> (Grecia) o (propensos ut ri.sgo,
iú*guay). Desde ra pubricación de este estudio,

Ejemptos

Autoritario

Argentina, Brasit, Chile, España, Portugat, Potonja

Totatitario

La Unión Soviética hasta e[ periodo Brezhnev

Postota[itario

La Unión Soviétíca con Gorbachov; Rusia, Estonia, Letonìa
tras [a ruptura de [a Unión Soviética

Postotalitario temprano

Butgaria

Postotatitario conge[ado

Checostovaquia

Postotalitario maduro

Hungría

runtre: Adaptada de Linz y Stepan (1996).

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la transición

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Civil

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toiltâfto

Civil
particlo débì

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política

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Fuerte

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Cer¡rocLirica

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lerárqLnco

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econónrico

ejército

Ejér'cito

ComLtnidad

Fconourí¡ dóbil

Jricios nr:lirares, Consolidacitir.

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[)roblen'¡ática Autoritarjono Ejército

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erplicati"as

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No

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lcrárqrrrco

Autot'irÍìrio

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Ejército
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las

Lìmitado por

eJ

Sin consolidación

ejéi cito

Econonría débil

Sru co¡solidación

lvÍalvinas

ejercito

Chile

No

Autoritaric

problenrática
Polonia

Factor
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Ejército

Fjé1.cito

Economi¡

fue¡te

Autoritar¡o

Ejército,palt,
co[ìutl

l-ìrnitado por

Silr consolidación

ejér'ci tc

';erárquico
Régrmen

Pereshoilu,

Re

glasnosl

econrint ica, deuda

lotrna

S!n colsolidación
NI

(¡f

Ltl

Tabla

9.5 (Continuación)


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Variables explicativas

País

Estafal

dad

Tipo de

Base de

Agente

Influencias

Economía

régimen

liderazgo

iniciador de
la transición

interna-

política

previo

Hungría

Problemática

Marco

Resullarlo

constitucional

cionales

Postotal itario

Partido

Partido

Pereslroikq

Refolna

Modificación

nadLl¡o

comurusta

comunista

glasnosl

económica, deuda

post-elección

Sin consolidación

intemamente

Checoslovaquia No
problemática

I

Partido

Sociedad civil,

Percshoika,

Reforma

Uso de

congelado

comunlsta

caída del

glasnosl

económica, deuda

diseño federal

régimen

Bulgaria
Rumanía

No

Postotal¡tario

Partido

problemática

temprano

comunlsta

Sul tánico

Ceaucescu

Problemática

total itario

URSS/Rusia

Muy

un

Postotalitario

Postotalitario

problem{tica

Partido

Sin consolidación

antrguo

Régimen

Petesiloika

Refonna

glasnosl

económica, deuda

Muy

restringido

Muy conlrolado Sin consolidación

Sociedad civil,

Percslroika,

Reforma

purga intema

glasnost

económica, deuda

Régimen

Desinteg¡ación de

Reestruch¡ración

l¡existencia de

la LIRSS

económica

procedimientos

comunista

Sin consolidación

'

Sin consolidación

democráticos

Estonia

Ploblemática

Poslotalitario

Partido

Régimen

Rusia y la UE

comrmlsta

Letonia

Problemâtica

Postotalitario

Partido

Régimen

Rusia y la UE

comunista

nor,r: J La división de Checoslovaquia en dos repúblicas independientes no

se considera unproblema

Reestructuración

Dominado por

económica

nacionalismo

Reestructuración

Dominado por

económrca

nacionalismo

el

Sii

el

Sin consolidación

consolidación

ni para la transición democrática ni para la consolidación de-

mocrática
FUENTE:

Adaptada deLinzy Stepan (1996: 87-458)

:fr

åääíååíË$E$åËFI+eååËäåüËa
ääËËg:ÉtÅ$¡åÉËigËåä+iË Fãä

äåËåcËeå*ä[ååå[iiliiå[ä
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238

iancia de ia ploresta política en la ez,¡licación de tas tialtsiciones der.ocráticas, mientras
que su énfasis en cxpericncias previas de participación I' cor^.rpetencia políticas .,nc¿ìja a i..
per:fecciótr en la idea de <hpo cíe régimen previo> deLitzy Stepan (1996).Inch.rso fomras
iimrtadas de pariicipación y competición en condiciones autoritarias pcr lo que ai restc rie
dirnensicnes se refiere, aumentan la probabiiidad general de una transición rlemocrática
con éxito. Queda por comprobar en ios estudios de transición <iemocrática cle un solo país
si estas varjables son importantes y; en su caso, de qué rrranera.

Los estudios de un solo país
En el apartadc final de este capítulo se exarninan tres estudius sobre la transición clemocrática en España (Fou,eraker 1989), Polonia (coromer y pascual ]Dg/)y porhigai (Max,well
1995), que nruestran ias fortalezas y debilidades inrplicitas en las intèrencra^s extraíclas a
partir de un solo país. En
lisis en profundidaci de ia
terreno para la trrrnsición
cie Franco. Colomer y Pas

239

las comisiones obreres clandestilas, ei iiegalizado Partido Crmunista, o trabajaban desde
dentro de la estructura corporativista <¡ficial del Sindicato Vertical del régimen franquista
íibíd.: 5). Desde cstas diferentes plataforrras organizativas, los activistas siguieron estrateglas legales y alegales para exponer sus agravios más elementales, que, con el paso del
tieinpo, evolucionaron desde reivindicaciones purarnente económicas a otras más políticas.
El entorno del l\¡[arco de Jerez presentaba varios rasgos importantes para el estudio de la
lucira democrática. Existía una clase obrera tanto mral como rrbana, un sector come¡cial
fuerte, una oligarquia burguesa próspera y unida, y había sjdo el escenado de <<luchas sisterrráticas y estratégicamente sofisticadas> (ibíd.: 3), todo lo cual, combinado. convertía a
osta comarca en un <microcosmos de la sociedad civii española>> (ibíd.: 60). En la primera
parte dei estudio, Foweralcer relató las vidas y memorias políticas rie los activistas en los
prirneros tiempos, sus actividades clandestinas de organización de los irabajadores, y describió asimismo algunas cuestiones de la economía política de ia comarca y del conjunlo
dei país bajo el fianquisrno. En la segunde parte abordó la nairualeza de Ìas relaciones laborales corporativistas bajo el Sindicato Vertical, y las formas en las que ias ccmisiones
obreras se las arreglaban para servir los intereses dc los trabajadores, in<lependientemente
del dominio del Sindicato Vertical. Ei Sindicato Vertical estaba diseñaclo para f'omentar una
visión y una ideología total que eliminaba la necesidad de la lucha ile clases. al tiempo que
proporcionaba autoridad y control organizativo en los ámbitos nacional. regional y local
(ibícl.: 81). En cambio, las comisiones obreras, cuyo lugar de nacimiento Foweraker (ibíci.:
91) situó en el Marco de lerez, constituían una respuesta colecliva a la falta de una representación apropiada de los agravios de los trabajadores (en particular, saia¡ios y condiciones de trabajo) a través de los canales formales del Sindicato Vertical. Ahora bien, lejos de
suponer un desafio unificado al Sindicato Vertical, el crecimiento c1e las comisiones obreras
en los ámbitos regional y nacional se desarrolló de una forma heterogénea (ibíd.: 92-93).
Esta parte del estudio se cierra con una crónica narrada de la expansión de los desafîos al
régirnen franquista, alentada por las comisiones obreras, que culminarí¿ con una explosión
de protestas en 1969 (lbíd,.: 125-129).
En la tercera parte del estudio se analiza la relación tripartita entre las comisiones obreras, el Partido Comunista y el régimen a lo largo dei periodo rle veiute años. Si bien tanto
las coririsiones como el Partido Comunista buscaban un fin at régimen franquista, ainbas
organizaciones competían en esta lucha. Mientras que el Partido Comunista, seqún sus propias cieclaraciones y en calidad de principal adversario del régimen, ha sido considerado
como el protagonista clave de la lucha por la democracia en España. su liderazgo estaba escindido entre los dirigentes en el exilio y los que vivían en F,spaña, y sus prácticas políticas
eran criticadas por su torpeza y dogmatismo (ibíd.: 133-136). El esfrrdio trat¿ de resolver el
sesgo elitista de los estudios anteriores, que privilegiaba la fuirción <1e los líderes rle los partiCcs, y lo hace centrándose en las luchas cotidianas de los trabajadores. Según Foweraker
(ibíd.: 18-5), la mejor forma de comprender la lucha por la democracia dr.rante este periodo es
prestando atención a la reiación forjada entre las comisiones obreras y el Partido Comunista.
Así pues, su estudio examina Ia relación cambiante y contingente entre estas dos crganizaoiones en el Marco de Jercz, con el objetivo de hallar las pistas del desarrollo globai del movimiento democrático a escala nacional. Lejos de ser un movimiento unificado y unidireccional con una soia idea de democracia, Foweraker (ibíd.: 198) se apresuró a subrayar que

24A
247

çl (proyecto

democrático, contenía

y

expresaba los resultad.os contingentes d.e un proceso

político específico> en el marco del cual la conciencia democrátic;de las perscnas
que
participaban en la lucha <se formaba a través d.e elecciones complejas
a lás que tenian
que hacer frerrte dentro de este proceso>>.

En la parte final del estudio, Foweraker trata de aunar lo empírico y lo teórico en
un
intento inductivo (sobre la inducción véase el capítulo 1) por hacer una
declaración general
sobre la transformación democrática de la socieãaa civí y la función
de esta en las transicioues desde sistemas autoritarios. En la figura 9.2 se resumen gráficamente
los principales
pasos de la argumentación del estudio intensivo del Marco
dã Jerez y su relaóión global
tanto con el ámbito del panorama político nacional español como con
.t e*¡ito concépual
de la ftansformación democrática. Las flechas de ta figura no representan
causalidad sino las
conexiones establecidas entre los distintos pasos del discurso nàrrativo. La
opresión económica en el Marco de Ierez y Ia represión política del régimen franquista evocaba los
<corazones agitados> de los trabajadores (ibíd.: 13-2g), que, a través àe sus
redes personales,

cuADR0 RESUMEN
Figura

9.2

9.3

La

teoría de juegos y [a ciencia potítica

Transformación democrática en España: resumen de Foweraker (r9g9)

Sindicato Vertícal

Sentimiento amplio de
ciudadanía individuat

Transformación democrática
de l¡ socìedad civil españota

Los investigadores usan este enfoque racional para examinar las diferentes formas en
las que dichos individuos racionales interactúan unos con otros en [a persecución de sus
distintas preferencias políticas. Una de [as formas de examinar esta ìnteracción consjste
en [a <teoía de juegos>, que especifica un conjunto simpl.e de opciones a disposición de
los individuos (1'ugadores) para luego modelar su interacción en función de sus preferencias. En este juego pueden parlicipar muchos jugadores con muchas opciones; sin embargo,
a fin de reducir [a comptejidad que conlleva un juego con muchos jugadores, es habitual
en [a ciencia política especificar un juego de dos jugadores, cada uno con dos opciones, [o
que arroja una matriz de 2 x 2 de resuttados posibles. Dada [a prioridad otorgada a estos
resultados por ambos jugadores, es posibte asignarles ciertos pagos o recompensas. Mediante e[ conocimiento de las preferencias y estructuras de pagos, eL poLitóLogo puede
examinar todas las combinaciones de opciones posibtes a disposición de ambos jugadores.
Además, los jugadores pueden emprender una única interacción o múttiptes interacciones
entre ettos.

.- -! /-

243

ColoneL y Pascual (i994) argumentaron que la translción polaca h-rvo dos importantes
e.ctùtes políticos: de un iado, el gobierno poiaoo, controlado totaimente por el Panido Comuni-cte 1i de otro, ia oposición democr¿Ltica al gobierrro, representada pcr el movimiento
Solidaridad. Según argumentaron estos autores, cada uno de estos dos ¿ctores telía dos
opciones con I'especto a la situación política durante los años ochenta. El gobierno quería
bien nr¿ntener el statu quo (es decir, el sistema postotalitario), bien reibrmar el sistema
F,-'lítico (esto es, legahzar la oposicion y poner en marcha cierta liheraìización política).
Eil cam-bio, Solidaridad deseaba bien una ruptura radicai con el pasiLdo (es decir, derrocar
ai gobierno), bien llevar a cabo reformas similares a ias pr-evistas por el golrierno- La ci¡rnbinación resultante de estos dos actores con dos opciones se refleja en la figura 9.4.
E,l Partido Comunista (gobierno) se encuentra en la parte de arriba de la ägura ;r el movimiertto Solidaridad (oposición), en el lateral izquierdo. Las cuatro celdas contienen la
i¡tcracción estratégica, o el <juego> entre estos dos actorcs. Cacla celda reÐrescnta un resuitaclo particular, que cualquiera de los actores clasifica de menos preferido a más preferjdo. La celda I ilustra la situación en la que el gobierno elige contimrar cou la línea dura y
la <.rposición se enfrenta abiertamente al gobierno. En la celda Il se muestra la situ¿ción
en la que el gobierno opta por la reforma, y la oposición por una ruphrra radical. Este resultado es considerado el peor para el g<.rbierno, ya quc significa que ha <claudicado> ante
la oposición. La celda III rcíleja la situación en la que el gobierno elige continuar con el

Iigura 9.3 Ei Dilerna de! Prisionero
Ladror

Confesar
Con¡esaÍ

2

l.lo ccnfesar

r:ondena de 2 anos
Ëi ladrón 2 recrÐe drá

L¿dróe 1
Nc confesar

i-.lir jr¡996 popu[ai de [a teoría de juegos es eI del <Dilerna del Prisionero>, que formatiza
ilna interacción de dosjugadores que se hizo popular por las series policíacas. En este escenario coûlún, [a poticía detiene a dos ladrones por e[ mismo detito y los encierra en dos
celdas separadas para impedir que puedan comunicarse entre e[[os. Cada ladrón tiene
dos opciones, confesar e[ cjelito o no confesarto. La policía aprovecha e[ hecho de que los dcs
ladrones están separados para dar a los ladrones una gama de opciones. 5i un lacÍrón conliesa e[ deLito y e[ otro no, e[ que confiesa es condenado a dos añcs de prisìón, mientras
qLie e[ ladrón que no confesó es condenado a doce años. Si ambos confiesan, los d<¡s ladrones reciben una condena de seis años de prisión. Si ninguno de los dos confiesa, los dos
[adrones reciben una condena de tres años. Esta simple situación se itustra en [a figura 9.3.
, Pa¡'a cada [adr'ón, e[ dilema rad.ica en [a expectativa de qué eLegirá eL otro ladrón c¡¡ando
ambos saben que [o racionaI es minimizar sus condenas de prisión. Dado que ninguno se
fie del ctro, [a solución racional del dilerna es que los dos confiesen, [o que deparará a
cada unc de e[[os una condena de seis años. Si bien La condena no es [a menor ni [a mayor
en años de prisión, es e[ mejor resuttado dada [a naturaleza detjuego.
La tarea del potitóiogo que usa [a teoría de juegos radica en identificar a los actores
ini.ervienen en el juegc y especificar sus opc.iones al iguaL que sus preferencias, con
-que
vistas a mcdelar su interacción estratégica. E[ aspecto más ìnrportante Ce [a teoría cie jue. gcs es que ningurio de los resultados es seguro, sino contìngente, y¿ qug depende dã las
, acciones de ambos (o muchos) jugadores. La forma básica del <Ditema deL prisionero> (y
de m-'rchos otros tipos de juegos) ha sido empleada a [o largo de [a historia de ta ciencìa
poLítica, inch-ryendo [a modelación de [a guerra de trincheras (AxeLroci 19g4),
ta base para
una teoría I'iberal de [¿ sociedad (Gautier 1986), ta reforma de las burocracias en América
i Lai.ìna (Geddes 1991), ta ruptura de l.a demoáracja en chite y Bi.asii (cohen i994), tas
: t¡'ansicioiles a [a democracia (cotomer 799'1.; przeworski 199i;
colomer y pascual .I9ga) y,
I rrás en qenera[. tarnbiérr se ha recurrido a etta para resotver probternas de invesligación de
ì [a ciencia potïtica (lsebetis 1990).

statu quo, mientras que la oposición busca la reforma. Este resultado es considerad.o el peor
para ia oposición, todavez que significa que ha <claudicado> ante el gobierrro. Por último,
ia celda IV denota la situación donde ambos, el gobierno y la oposición, ehgen la reforma.
Estos cuatro resultados no están predeterminados, sino que son combinaciones lógicas que
resultan de diferentes elecciones de los dos actores.
U¡ta vez establecido este marco básico, los autores examinarorr ias secuencias histó-

ricas en torno a la transición democrática polaca, irrcluida l¿ confrontación abierta, el
acuerdo inicial y Ia declaración de la ley marcial en i981, así como la }lesa Redon<la y
el acuerdo

Figura

filal

9.4

de 1989. Durante los primeros años de la décad¿ cle krs ocitenta, el resuitaclo

La teoria

de juegos

y la transición democrática polaca
Partido [omunista
(Gobierno)
Continuar con et

Movimiento

solidaridad

lìe,'orna

Ruptura

radlcat

i

(0posición)
Reformô
ri

F

régimen

rr¿NrE: Adaptada de Colomer y Pascual (1 994: 27 9 -ZB0)

para et gobieino

244

245
ante su desafio abierto (celda II).
e, los resultados de las celdas
îo era capaz de hacer claudicar al

deteniéndose en los problemas inmediatos del gobierno posdictatorial a ios que tuvo que
hacer frente el nuevo régimen y la subsiguiente consolidación de la democracia. Maxwìll

I!

tå"i

tåï,iÏ:i:,í'

úrtimo r ugar, c e der ante e I gob ierno. r
"åi?låï
iåi:u,:J:"
"
riodo era continuar con su sistema postotalitario
y presenciar la ctaudicación de Solida-

n"-.ï

ndad (celda III). Esta preferencia venía seguida por lós resultados de las celdas
I! I y II.
Mediante la formalización de las opciones y preferencias de los dos actores,
Colãmer y
Pascual (1994) consiguieron modelar la secueniia de los eventos históricos.
En 1930, lá
situación inicial del juego venía representada por la celda III en la que el gobierno portotalitario dominaba a la oposición (compárese con Linz y stepan 1996 enlitabia
9..s). Las
huelgas organizadas por.sotidaridad en 1980 supusieron el piimer movimiento
.n .l ¡rr.go,
enfrentando a la oposición y al gobierno abiertamente, y trailadando la interacción
a la celda I. En el segundo movimiento, el gobierno y la oposición alcanzaron un
acuerdo inicial
(celda IV); sin embargo, las acusaciones mutuas de traición llevaron nuevamente
a la confrontación abierta y a la.declaración de la ley marciai en 1981. Puesto que la oposición
siguìó enfrentándose al régimen durante el periodo de la ley marcial, ôolomei y pascual
(1994) indicaron que el resultado correspondía al de la celãa I. Así pues, la
secuencia de
eventos históricos a comienzos de los ochenta, modelados .o-o ,rr,
¡.r.go, muestra cómo
los dos actores hicieron una serie de elecciones que, en última instancia, a..o¡aron un
resultado estable, aunque enfrontadoa.

Soviética y la Comunidad Europea (más tarde Unión Europea).
El desafio. para Portugal durante el periodo de transición consistía en aceptar el fin de su
imperio en Africa y en apaciguar a los estratos inferiores radicalizados del ejército, cuyo
periodo de gobierno inicial buscó revolucionar y transformar el sistema político. Si bien 1a
relrrelta de los militares derrocó al régimen autoritario derechista, durante los últimos años
setenta y primeros ochenta, amenazó con sustituirlo por uno izquierdista (Maxwell 1995:
160). De hecho, el éxito del periodo consistió en la marginación del ejército radical y la
apropiación que consiguieron los socialistas de los <triunfos de la revolución> (expropiaciones de tierras, artículos socializantes en la Constitución de 1976) (ibíd.: 2). Al igual que
Foweraker (1989), Maxwell (1995: 3, 182) argumentó que la democracia portuguesa fue
fruto de la lucha, pero de una lucha que, en última instancia, ganaron los políticos civiles,
cuya posición moderada les llevó a oponerse al ejército radical. Esta solución moderada recibió el apoyo económico y el impulso diplomático de potencias extranjeras.
Para concluir este apartado, es importante comparar la cadena de inferencias que construye cada uno de estos estudios de un solo país, centrando la atención en la dista¡cia entre
la unidad de análisis y la conclusión final. Foweraker (1989) comenzó su estudio con una
crónica pormenorizada de las personas del Marco de Jerez en los años cincuenta, quienes a
través de sus luchas particulares vieron crecer su propio sentimiento de ciudadanía. Extrapoló lo sucedido en esta comarca a toda España y, seguidamente, aplicó el proceso político
descrito al caso general de la lucha democrática en una coyuntura autoritaria. Colomer y
Pascual (1994) se centraron en dos actores (colectivos) a lo largo de diez años de historia
y analizaron. su interacción con el fin de desarrollar un modelo abstracto ce transición democrática, convirtiendo el caso polaco en un ejemplo de su teoría general. Maxwell (1995),
por su parte, arrancó su estudio con el Imperio porhrgués y prosiguió hasta el periodo de la
descolonización, la radicalizaciót del MFA y su función en la transición democrática, para
terminar con el periodo de consolidación democrática. Ahora bien, Maxwell relacionó este
largo proceso histórico con el comienzo de la tercera ola, el final de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética (ibíd.: 180). En cuanto a los casos español y polaco, la inferencia final está limitada a transiciones democráticas en casos simiiares, mientras que el estudio portugués amplía sus inferencias a una serie de eventos que trascienden el ámbito del
estudio original. Con todo, parafraseando a Eckstein (1915), cada uno de estos estudios
logra generar hipótesis, confirmar teorías y aportar áreas fructíferas para una investigación
ulterior.

Durante el periodo de la ley marcial se produjeron múltiples acontecimientos importantes, tales como la puesta en marcha por Gorbachov de la glasnost y la perestroika)que
llevaron al gobierno polaco a cambiar su orden d.e preferencias, mientras la oposición
måntenía las mismas que a principios de la década (ibíd.: 28a). A la vista de este nuevo estado
de cosas, en 1989 el gobierno albergaba una fuerte preferencia por poner en
marcha refor-

mas que legalizanan al movimiento Solidaridad, permitiendo una representación nominal
en el parlamento polaco (el Sejm), pero manteniendo su control poiíti.o global. En este
caso, el gobierno prefería el resultado de la celda I! seguido de lôs resultados de
las celdas I, III y II (ibíd.: 286). De este modo, el inicio del juego es la celda I, la situación
que se
mantuvo durante la mayor parte de los años ochenta. El primer paso se produjo cuando el
ministro del Interior, el general Kiszczak, inició negociaciones cón Lech Walesa, el líder de
Solidaridad. A medida que iban desarrollándose las negociaciones de la Mesa Redonda, el
orden del juego pasó de la celda I a la celda I! que supuso finalmente la legalización de
Solida¡idad y su participación en las primeras erecciones al sejm (ftíd,.t 2g4-2gl).
El último estudio de un solo país al que aquí se hace referencia intenta vincular las influencias históricas e internacionales que rodean a la transición democrática portuguesa en
1974. Pata desarrollar un argumento más completo sobre el caso portugués que el publicado en el volumen de O'Donnell et al. (vêase fabla 9.2), Maxwell (teeS) etaUoró una crónica exhaustiva del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que derrocó a la dictadura,
a Es estable, ya que ninguno de los actores
cambiará las opciones que originan este resultado concreto.

y

es enfrontado, ya que la opción de cada actor se halla a máxima dista¡rcia de un acuerdo
mutuo.

i

i


246

247

9.6

Resurnen

Tabia

En contraste con los temas de investigación de los tres capítulos anteriores, el estudio de
las transiciunes democráticas se desarrolló inicialmente comparando pocos países y, más
adelante, a medida que crecía el universo de países democráticos, los esfuerzos de corn-

rie

Núrnero

cornparación

de países

paración intentaron ganar en exhaustividad. De este modo, el eshrdio de las trarrsiciones ha
seguido la historia de la tercera ola. mientras frataba de extraer inferencias rnás amplias
sobre el proceso de democratización estableciendo comparaciones en el seno de ias experiencias en curso. al igual que comparardo experiencias achralès y más antiguas. En grandes iíneas, las investigaciones se han centrado en Ia función de las élites y la nahualeza de
los
o han hecho hincapié e¡r la funció
n que lucharon por la democracia
, los estudios de pocos países y
de
entos, los factores y las contin_
gencias que se hallan específicamente vinculados con la transición democrática, mientras
que los eshrdios de muchos países intentan identificar rasgos comunes que ayuden a explicar el proceso de democratización.
En la tabla 9.6 se resumen las principales conclusiones de los eshrdios reseñados en este
capítulo; se desprende de la i¡formación recogida en esta tabla que no existe un consenso
ampiio sobre ìos principales factores explicativos de las transiciones democráticas. Las
diferencias obedecen a la distinta importancia concedida a los factores relacionados con el

\{étotlo

Transiciones ¿ l¿ democracia en perspectiva conparada

Muchos países

30 países a lo

(cuaiitativo)

largo del tiempo

Ejempios
Huntingon

1991

Resultado

Traruiciones debidas a crisis de legitlnidad, al
crecinriento económico, a la iglesia católica, Ias
inûuencias internacionales y la dif,.rsión democrática

Ì,{uchos países

151 a 172 países a

Jaggers y Gurr

(cuanfikLtivc)

1o largo del

1995; Vanhanen

paru trazu los contornos de Ia lercera ola y

trempc

1997;

muestian que el muudo está integrado en un 50

Doorenspleet 2005

por ciento por democracias cohe¡entes. Para

Jaggers y Gurr utilizan una mediCa de democracia

Vanhanen, la democracia es urra flrnción de Ia

distribución de los recu¡sos de poder, aunque
ciertæ regiones contradicen las cxpectativas sobre
el njvel de democratización; Doorenspleet brinda
apoyo a las dimensiones estruchuales
inlemacionales y a la drfusión de la democ¡acia.

y

Pocos países

Entre 3

(cuaiitativo)

países a lo lægo

13

del tiempo

O'Donnell e¡

Para

a/. I 986; Peeler

resultado incierto, debido en gran medidã a los

O'Don¡ell

er a/., la democracia es un

1992;Linz y

impulsos desde denro del régimen autoritario y a

Stepan 1996

un pacto negociado ent¡e las élites. Para Peeler, la
democracia es el resultado de pactos ente las
élites. Para Linz y Stepan, la probabili<iad de
consolidación democ¡ática depende del tipo de
régimen previo, del agente fuiciador de la
transición y de los problemas de estatalidad

Pocos ¡raíses

42 países

Bratton y Van de

(cuantitativo)

subsahalia¡os

Walle 1997

La hansición democrática es un proceso político
altamenle contingelte en el que intervieilen la
protesta política, Ios líderes del régimen, la
oposición institucionahzada y las fôrmas pievias
de participación y competencia política Iimitada.

Esl¡dios de un

Un solo país a lo

Foweraker 1989;

Para Fowerake¡ la democracia españoia es fruto de

solo país

Iargo del tiempo

Colomer y Pascual

una larga lucha por la ciudadanía individual. Pa¡a

i994; Maxwell

Colomer y Pascual, la democracia polaca es el

1995

producto de unjuego estratégico entre el gobiemo

y la oposición. Para Maxwell, la denocracia
portuguesa es

e1

resultado del colapso del Imperio,

la radicalización del ejército y

políticos civiles moderados.

e1

triunfo de

F":
I

248

de irwestigacirln (Przev,orsl<i l99l: 3; whitehead 1996a,2a0\.
La delinición de consoli_
daclgn deinocrática sigue planteando problemas. corrro aceriaciamente
señaló Diamond
(1999: 65), corre el riesgo de cael en ra tautología, a
merlos o*" or. rpoye en cimientos
conceptuales distintos de lo .lue suponemos su pn-ncipal
con
r_
sistencia de la der.-iocraciu. Si una democracia consoiidada
la
que la democracia se ha convertido en <la única alternativa
r.
Linz y Stepan 1996: 5), sería plausible argumentar que ningún país
tiene *na democraci. .onl
soliclada' En efècto, como se ha puestc, di manifiesto en
ìo:r dos capítaìos anteriores, las democracias continúan estando amenazadas por un conjunto
cle desaÍiås y desafiatlores que pod¡ían no considerar la democracia .o.no lu única alternativa
dispcnibíe. Asimismo, muchos
países que entraría-n en la categoía de democracia consolidaoa
þor ejernplc, Chile antes de
1970) sufüeron golpes mrhtares y largos periodos de gobienio
uotä¡r"¡o. Érl cuanto al diseño
de investigación, los estudios sobre democratización-deberían
ajustars. Ius p.,o.ipios metodológicos descritos en los capítulos2y 4, a saber: si el n¡imåro
"
de variables
explicativas
aumenta, el número de países incluidos en el estudio deberá
igualmente aumentar para evrtar un diseño de investigación indcterminado.

tliseñs institucional
y rerldimfelrto de ta democracia
10.

Lecturas complementarÍas
Diamon( L. (1999): Developittg Democra.cy: Toward Consoliriation,Baltimore:
Johns Hopkins University Press.
Una prolongación de La te.rcera ola de ÉIuutington (1991); Diamond
sostiene que la tercera ola
de democratizaciones continüa en los años noventa, aunque las nuevas
democracias tie¡den a ser

democracias eiectoraies, no democracias liberales plenas.

Hadenius, A. (1997): Democracy.'s vicrory and cru¿s, cambridge:
carnbridge university press.
una.colección de cnsayos sobre los âspectos políticos,
y
de la democrati""<rnó*i"o. "liln-,r."1",
zación.
Rustow, D.

A. (1970): <Transitions to Democracy: Toward

a Dynainic Morlel>, Comparative politics,

2:337-363.
Una tesis definitiva y conclsa sobre la t¡ansición y consolidación democráticas
que maltiene

utilida<t y relevancia en Ia actualidad.

sn

C' (1994): <On the Third Wave of Democratization: A Synthesis and Evaluation of
Recent
Theory and Resea¡:ch>, World polítics, 47 (Octubre): 135_170.

Shin, D'

Urr repaso de los principales estudios de la terce¡a ola, que presta atención a
la teoría, ei método
el diseño de investigación.

y

L'

(1996): The International Dimensions oJ Demoaatization: Eurcpe ant) the
Americas,
Oxford: Oxford Unive:iity Press.

Whitehead,

Una colecciórr de ensayos sobre los diversos aspectos internacionales de la democratización.

-

(2002): Democratization: Theory and Experience, oxford: oxfordflniversity press.
U¡a excelente visión global de los estudios sobre democratizaciór^,las teãrías de democ¡atiza-

ción y los desafios institucionales clave para el éxito de la <iemocratízacron.

El estudio compaiado de las instituciones no

es niì-evo en la ciencia política. De hecho,
política, Ia <fase de derecho púbirco>r de la disciplina (Valenen una ;ornparación internacional básicamente descriptiva de
por objetivo el examen de las similitudes y diferencias en las
compctencias de los clistintos poderes del E,stado. Si bien en los años cincuenta la <revolución conductista>i d.e la ciencia política (Eulau 1996: 95-106; Goodin y Klingemann 1996a:
lC-11) apartó a los investigadores de lrrs comparaciones estáticas de constituciones, en los
aíios ochenta y noverrta, el renovado interés pcr las instituciorres geireró un creciente número de estudios que no sólo comparan ias semejanzas y disparicÌades entre las instituciones,