EL NIÑO QUE SE LE OLVIDO DORMIR

EL NIÑO QUE SE LE OLVIDO DORMIR

Pedrito era un niño de 5 años al que le encantaba jugar y hacer cosas divertidas después de clase, siempre lo veían correr y saltar en el parque diciendo que era un ninja y algo parecido. Por las noches hacia sus tareas, leía un poco y preparaba la ropa del día siguiente para irse ala escuela, y, finalmente se sumergía en lo profundo de las sábanas hasta caer en los brazos de Morfeo, quien lo llevaba a un universo de sueños y fantasías que lo hacían sentirse el niño más feliz del mundo, aunque algunas veces ese universo se tornaba oscuro y esos dulces sueños se transformaban en horribles y malvadas pesadillas que lo hacían llorar y terminar en la cama de sus padres, su mamá le cantaba lindas canciones y de nuevo lo sumergía en sus sueños tranquilos y dulces. Cada día las cosas acontecían igual y todo era normal en Pedrito, como le decía de cariño. Cierto día, después de una larga jornada de juegos, tareas y caminatas Pedrito se fue a dormir como era de costumbre, se ducho, se lavo los dientes, se puso su pijama y se fue a dormir, cada cosa realizada de la misma manera que los cientos de días anteriores a este, ya en la cama el tiempo comenzó a pasar y Pedrito sentía que había algo extraño, para el no era costumbre durar tanto tiempo despierto en la cama, se movía de un lado a otro, se levantaba, se sentaba y nada, fueron mil y una vuelta que Pedrito dio sobre su cama y no se dormía. El tiempo seguía transcurriendo y la desesperación comenzaba a corroerle su dulce alma de una forma tan dura que rompió la fuente agua de sus ojos, la cual se escurría por sus mejillas en grandes cantidades. Se levanto de su cama y fue al cuarto de sus padres y se acerco a su madre, esta se despertó un poco nerviosa, pero después de calmo, abrazo al niño y le pregunto que le ocurría, Pedrito con una voz atemorizada y entre cortada le contesto –mami, se me olvido dormir- seguido de un llanto triste, su madre un poco impresionada lo alzo entre sus brazos y soltó una leve carcajada, lo llevo ala cama y le dijo –te enseñare a dormir nuevamente, cierra los ojitos y ve a donde mas te gusta- Pedrito cerro sus ojos y al cabo de un rato, estaba junto a Morfeo rumbo a la ciudad de las golosinas parlantes y deliciosas. Libardo Caraballo (2009)

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