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Detrás de este aparente surrealista experimento nos encontramos con que

,
efectivamente, no hay nadie trabajando en un casco de realidad virtual para gallinas.
¿Qué sentido tiene entonces tiene todo esto? Muy sencillo, realizar una crítica a esta
tecnología y la forma en la que nosotros mismos interactuamos con ella.
El nombre del proyecto no es casual: Second Livestock es una clara alusión al ya casi
difunto Second Life. ¿Os acordáis de él? Un entorno de realidad virtual donde podíamos
interactuar con otros usuarios. Una de las características de este mundo era que recreaba
muchos elementos realistas como oficinas de trabajo, salas de reuniones, etc.
¿Quién no recuerda algún congreso de “nuevas tecnologías” donde además del evento
presencial se estuviera realizando una réplica en tiempo real en Second Life? Hubo unos
cuantos y su uso fue bastante inútil. ¿Para qué querríamos hacer lo que podemos hacer
en la realidad en un entorno virtual? Esto es lo que su creador quiere que nos
planteemos.
Austin Stewart quiere que su experimento sirva como debate para que todo el mundo se
plantee las implicaciones del uso de la tecnología. ¿Es correcta la dirección en la que
vamos si siempre creamos gadgets antes de pensar cómo podemos sacarle provecho? La
pregunta no es fácil y tiene muchas perspectivas.
La crítica de Stewart me parece bastante inteligente, quizá porque comparto buena parte
de su escepticismo alrededor de la implementación de la tecnología sin saber muy bien su
utilidad real. Está claro que la realidad virtual no serviría de mucho a las gallinas, en
nuestro caso creo que se podrán conseguir experiencias que aporten valor.