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La Musa Araña

Alfredo Vázquez Jiménez

¿Quién iba a decir que las nueve musas iban a ser
destronadas por la Musa Araña? La de las patas flacas. Ésa
es la que inspiró a Yoko Ono para que le dijera a John Lennon
que llenara un frasco con botones y lo exhibiera como
avangard; es la misma que hizo que un simple pusiera una
simple caja de zapatos como obra maestra en la Bienal de
Venecia. Y no sólo ése simple lo llamó arte conceptual sino
que un montón de simples hicieron lo mismo llamandolo así.
Ésa es la que dice inspirar cualquier garabato como el arte
del grafiti, una burda mancha en la casa del vecino o en un
edificio público ya lo catalogan como lo más excelso y
sublime. Pues no saben de arte. La Musa Araña, la de las
patas flacas, ¿qué podría inspirar? Ella misma es como un
punto en lo alto. Anda en lo alto de las casas. Se aparece
cuando menos se espera. La gente común piensa en escobas
al ver esa mancha en la pared, ese punto en el techo, que es
la Musa Araña- la de las patas flacas. Pero hay quien se
siente inspirado y hace cualquier cosa, y lo peor es que hay
quienes lo secundan y quieren cobrar por eso.
¡Si es así pues yo también quiero que me inspire!
¡Ay Musa Araña, la de las patas flacas!
Haz que cualquier garabato que yo haga sea vendido en
millones de dólares.
Que manchas mal hechas me den la billetiza.

Que llamen a mis simplezas sublimes.
¡Oh Musa Araña, la de las patas flacas, te lo pido con toda
simplicidad: inspírame!
Como el que tapa con mantas las obras de arte y dice que es
arte,
como al que hizo del plagio de productos comerciales el arte
guarro.
Así haz Musa Araña, la de las patas flacas, que yo sea
reconocido por estar inspirado.
Porque al arte de esos yo prefiero mi arte.

21 de marzo de 2014.
México D. F.