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Qué puede hacer el Derecho Penal ante las conductas aquí relatadas.

Luis Felipe, mayor de edad y sin antecedentes penales, carece de trabajo y vivienda,
pernoctando en los soportales de una iglesia y dedicándose a la mendicidad. Tiene un
síndrome de esquizofrenia diagnosticado que le lleva a sufrir brotes periódicos en el
curso de los cuales suele gritar a las personas que pasan por la calle y a actuar de forma
extravagante, como bailar en la acera, ponerse delante de los coches cuando están
esperando en el paso de cebra y piropear a las mujeres. En el mismo soportal, coincide a
veces con Lorenzo, también mayor de edad y sin antecedentes penales, que fruto de su
adicción al crack, ha caído en un trastorno mental grave, también esquizofrénico. En la
noche del 20 de diciembre, ambos se ponen especialmente nerviosos y tensos, porque ha
coincidido con ellos Carlos, que sin padecer ningún trastorno y también sin
antecedentes penales, se encuentra bastante bebido, y que les cuenta que ha llegado a la
ciudad un espía ruso que va a matar a toda la gente que pueda, porque lo ha visto en la
televisión. En esa situación ven pasar a José Manuel, de 18 años, al que Carlos
identifica como el espía disfrazado, dado que tiene el pelo rubio muy corto y va vestido
con botas militares argumento que le parece definitivo Mientras Luis Felipe se pone a
gritar desaforadamente, Lorenzo y Carlos se aproximan a José Manuel y comienzan a
increparle. Ante la reacción de José Manuel de querer quitárselos de encima, Lorenzo le
agrede con una botella de vino vacía y rota, con la que le rasga la cara, causándole
heridas en el rostro antes de que la gente que pasa pueda auxiliarlo, mientras Carlos le
está sujetando.